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La formación del nuevo pueblo de Dios por la reconciliación.

EFESIOS 2:11-22
Introducción

El tema de este capítulo es la reconciliación a través de Jesucristo (vs.16). Definamos reconciliación: el


restablecimiento de la paz entre dos partes en conflicto, resolviendo el asunto que los separaba. Es Dios saciando las
profundas divisiones que existen en la humanidad, a través de Jesucristo y de su muerte en la cruz.
En 2:1-10, Pablo habla de la reconciliación vertical. El declara que Cristo ha sido el puente sobre el abismo que
había entre Él y todo su pueblo. Mediante su muerte por nuestros pecados, El hace posible que por gracia y no por
obras, volvamos a El (vs. 8,9).
En 2:11-22, Pablo habla de la reconciliación horizontal. Ahora él nos habla que la profunda separación que había
entre los judíos y los gentiles también fue cubierta por la muerte de Cristo.
En la antigüedad, en los tiempos de Pablo, la relación entre judíos y gentiles era un asunto candente. Algunos
estudiosos declaran que ninguna barrera racial en nuestros días es más absoluta de lo que fue la división entre judíos y
gentiles en tiempos antiguos. Sin embargo, esta última mitad del capítulo 2 refiere cómo, mediante la redención en
Cristo, la pared de separación que los mantenía a distancia ha sido derribada y el gran propósito de unidad que Dios
tenía había comenzado a realizarse: Judíos y gentiles han sido “hechos un solo y nuevo hombre” en Cristo Jesús.
Efesios 2:11- 22 se divide naturalmente en dos partes, señaladas por las palabras “en otro tiempo” (v.11) y “pero
ahora” (v.13). La primera frase alude a la condición de los gentiles antes de la conversión y la segunda se refiere a la
posición que ahora tienen en Cristo.

I) La anterior condición de los gentiles (vv. 11-12)


Esta condición se resume en dos declaraciones:
1) Los gentiles eran objetos del desprecio judío. (v.11)
2) Estaban espiritualmente en bancarrota. (v.12)

Los gentiles separados de los judíos y objetos de su desprecio (v. 11,12).


Estos versos enfatizan la profunda diferencia espiritual que existía entre los judíos y los gentiles antes de que
Cristo muriera en la cruz.
Tan intenso era el desprecio que los judíos sentían por los gentiles, que no era ni siquiera lícito que un judío
asistiera a una mujer gentil a la hora de dar a luz. El matrimonio de un judío con una gentil era visto como el
equivalente a la muerte y los ritos mortuorios del joven judío o de la joven judía que entraba en tal unión matrimonial,
lo realizaban inmediatamente. Aun entrar en casa de un gentil hacía que el judío se contaminara ceremonialmente.
Los judíos se referían despectivamente a los gentiles como “los de la incircuncisión”.
“Incircunciso”, en el vocablo judío era una palabra de desprecio y menoscabo.
Gentiles era sinónimo de “paganos”, “idólatras”. Las palabras “gentiles en cuanto a la carne” son una alusión de
la falta de participación de los gentiles en el rito mosaico de la circuncisión. Sus cuerpos proclamaban su carácter
pagano, siendo la marca exterior de la incircuncisión un símbolo de irreligiosidad y envilecimiento.
Los judíos se llamaban orgullosamente a sí mismos “la circuncisión”. Esta insignia superficial y externa de su
judaísmo era “hecha con mano en la carne” (v.11). Pablo sabía que para ellos este símbolo de su separación era con
mucha frecuencia un rito exterior, falto de toda realidad espiritual.
Desde el punto de vista de Pablo, existía una circuncisión y una incircuncisión que eran importantes (Romanos 2:
25-29). No tenía nada que ver con un símbolo físico, tenía que ver con el corazón. Quienes se volvían a Dios por la fe,
eran la circuncisión. Quienes le rechazaban eran la incircuncisión, sea que estuvieran físicamente circuncidados a no.

Espiritualmente en Bancarrota (v.12)


Con la frase “en otro tiempo”, Pablo les recuerda que había una verdadera privación espiritual envuelta en el
hecho de que eran gentiles. Pablo la resume en cinco frases descriptivas, siendo cada una de ellas negativas:
1) Estaban “Separados de Cristo”- Ellos ningún conocimiento tenían ni esperaban al Salvador, el Mesías.
Carecían de toda relación con El.
2) “Excluidos de la ciudadanía de Israel”- Ellos no eran ciudadanos de la nación escogida de Dios. Estaban
fuera del círculo de los que adoraban a Dios, fuera del reino o de la sociedad en la que el Dios soberano se dio a
conocer a los hombres y entró en relación con ellos.
3) “Ajenos a los pactos de la promesa”- Ellos no tenían conocimiento de la salvación que Dios planeaba o de
las vías por las cuales El lo había predicho en el AT.
4) “Sin esperanza”. No tener esperanza para el futuro es bastante malo.
5) Estaban “sin Dios en el mundo”. No tener esperanza para el futuro es ya en sí demasiado malo. No tener a
Dios en el presente hace la situación aun más trágica.

Este pasaje no está diciendo que ningún gentil podía ser salvo a menos que se hiciera judío. Hay muchas
instancias en el AT de gentiles no prosélitos, siendo salvados (Job, Melquisedec, Rahab, Nínive).
Sino que significa que su entendimiento de cómo la salvación sería provista y su acceso personal a Dios era
severamente limitado.
Esta separación estaba ordenada por la ley ceremonial del AT (leyes de alimentos, circuncisión). Graficada por la
disposición del templo judío.
A ningún gentil era permitido pasar el Patio de los Gentiles. Una gruesa pared divisoria bloqueaba la pasada y
había una advertencia en ella, “ningún extranjero puede traspasar la barrera que rodea el santuario. Cualquiera que
sea sorprendido, será culpable de su propia muerte”.
También es interesante notar que la razón de la prisión de Pablo era que él había sido acusado por los judíos de
haber metido a un efesio en el templo (Leer Hch. 21:28,29).

II) La nueva relación de los gentiles. (vv. 13-22)


Las enseñanzas principales pueden resumirse en tres declaraciones:
a) En Cristo Jesús, los judíos y gentiles se han reconciliado unos con otros (vv. 13-15)
b) En Cristo Jesús, los judíos y gentiles están en paz con Dios (vv.16-18)
c) En Cristo Jesús, los judíos y gentiles comparten por igual los privilegios y las bendiciones del evangelio (vv.
19- 22)

¿Cómo cambió la anterior condición de los gentiles con la muerte de Cristo? (vs. 13-18)

Con la frase “pero ahora”, Pablo se vuelve del pasado al presente para describir la nueva situación de los
gentiles.
De la misma forma como la muerte de Cristo quitó todas las barreras que existían entre Dios y nosotros, también
quitó todas las barreras que habían entre judíos y gentiles. Quien recibe a Cristo se reconcilia con Dios y con todos los
cristianos verdaderos sin importar su origen étnico.
En los vers. 13-16. Pablo dice que la muerte de Cristo, derribó la “pared intermedia de separación”. Aunque el
templo judío aún permanece y los judíos mantienen esta barrera, Dios abolió su validez cuando Cristo murió.
Específicamente, su muerte abolió “la ley de mandamientos contenido en ordenanzas”. Esto se refiere a la ley
ceremonial del AT. Dios no necesitó más que el pueblo se circuncidara u observará leyes como la de los alimentos para
llegar a ser uno de su pueblo.
Ni tampoco Dios necesita que nosotros nos relacionemos con El, a través del templo, sacerdotes, etc. Lea vs. 17,
18. Hoy está disponible para todo el que desee, un directo e igual acceso a Dios. El versículo 18 proporciona la prueba
de que la paz ha sido asegurada y anunciada tanto para los judíos como para los gentiles.
“a través de él”- podemos venir a su presencia en cualquier lugar y en cualquier momento y estar absolutamente
confiados en su aceptación, porque sabemos que la muerte de Cristo pagó por nuestros pecados delante de Dios.
“por un espíritu”- El Espíritu Santo nos capacita para relacionarnos con Dios y así que nuestra comunión con El
no sea un ritual, sino personal.
Evangelio: ¿Escuchaste de esto? ¿Estás listo para este tipo de relación con Dios? Puedes hacerlo hoy,
simplemente pidiendo a Dios que te perdone, a través de Cristo y que more en ti con su Espíritu Santo. Si lo haces así,
algo va a ocurrir.

El nuevo programa de Dios (vs.19-22)


Dios no solamente abolió el antiguo plan, a través de la muerte de Cristo, sino que también inauguró uno nuevo.
Lea el v. 19. Dios creó un nuevo pueblo judío. Esto no significa que él ha rechazado al pueblo judío, significa
simplemente que quien quiera recibir a Cristo, no importando su origen étnico, puede formar parte del pueblo
escogido de Dios y tiene acceso a las tremendas bendiciones espirituales nombradas en el Capítulo 1.
Pablo les asegura a sus lectores gentiles que ellos “ya no son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de
los santos y miembros de la familia de Dios”. Ellos comparten por igual con los que pertenecen a Él, todos los
beneficios, privilegios y bendiciones de la nueva comunidad espiritual.
Lea los vs. 20-22. Dios reemplazó el antiguo templo por un nuevo templo. Era apenas una sombra de lo que Dios
intentaba hacer. Cristo es la piedra angular, El es el componente más importante en virtud de su muerte por nuestra
salvación.
Nota: Este pasaje, junto con 1Ped. 2:4,5, claramente enseña que Jesús y no Pedro es la piedra sobre la cual se
construye la iglesia. Los apóstoles (NT) y los profetas son el fundamento por medio de quienes Dios explicó esta
salvación y sus implicaciones. Tenemos esta inspirada revelación hoy en el Nuevo Testamento (NT). Dios no mora más
únicamente en un edificio como El lo hacía en el templo judío. Ahora El mora únicamente en los corazones de todos los
cristianos verdaderos a través de Su Espíritu Santo.
Este nuevo templo no está estático. Está vivo y creciendo a medida que Dios añade persona tras persona que
recibe a Cristo y le guía a una relación personal con El y a tener comunión los unos con los otros.

Aplicación:

¿Entonces qué?, ¡¡No podemos levantar nuevamente la pared intermedia de separación que el mismo Dios
derribó!!
Pero aún los cristianos a través de la historia han intentado hacer esto y continúan haciéndolo: queriendo y
haciendo que las personas cambien de culturas para venir a Dios. Al hacer esto, ponemos una carga en las personas
que Dios dice que deben cargar. Haciendo que la gente abrace porciones del AT con sus leyes ceremoniales para venir a
Dios (Domingo y el calendario religioso, los sacerdotes, los edificios sagrados; el énfasis ritualista). Dios declara que
esto no es tan espiritual como relacionarse personalmente con El. Es profundamente inferior espiritualmente y cambia
el mensaje de lo que Dios hoy pone a disposición a través de Cristo. Mucha gente que no está dispuesta a ser un
religioso, vendrá a Cristo si se les enseña de esta diferencia ya sea con palabras o con hechos.
Si Pablo hubiese hecho esto, probablemente ninguno de nosotros seríamos cristianos hoy, porque la cristiandad
hubiera seguido siendo una secta judía y los gentiles no habrían estado dispuestos a llegar a ser judíos culturalmente
para llegar a Cristo.
Revise 1ra. Cor. 9:19-23. Las barreras que dividen a los hombres no deben existir. Como Pablo, tenemos que en
forma activa llevar a Cristo a las personas en sus propias culturas, comunicándoles en su lenguaje y haciéndoles saber
que pueden venir a Cristo tal como son.