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DERECHO SOCIETARIO

BOLILLA 1

PUNTO 1: La sociedad en general según el art 1 de la ley 19550 (reformada por la ley 26994) nos menciona sobre el
concepto de la sociedad el cual dice: que habrá sociedad cuando una o más personas en forma organizada conforme a
uno de los tipos previstos por la ley, se obligan a realizar aportes para aplicarlos a la producción o intercambio de bienes
y servicios, participando en las ganancias y soportando las perdidas. Cabe aclarar que las sociedades unipersonales solo
se podrán constituir como una sociedad anónima y no por una sociedad unipersonal.

La sociedad ¿para qué existe?, como todos sabemos el patrimonio de una persona es la prenda común de todos los
acreedores por ende, cuando las personas se asocian y forman un tipo previsto de sociedad limitan la responsabilidad
que tienen hacia los acreedores, por eso podemos decir que las funciones económicas de la sociedad es la de poder:

 Limitar la responsabilidad.
 Formación de capital: ¿por qué la formación de un capital? Esto se debe a que una persona no puede juntar,
en algunos casos, una cantidad enorme de dinero para poder emprender un proyecto y por eso se reúnen más
personas para poder realizar el proyecto ya que entre todos podrán juntar ese ansiado capital.

En esta realidad de la empresa ya no podemos distinguir un objeto comercial, debido a que ya no podemos diferenciar
entre sociedades comerciales y sociedades civiles.

PUNTO 2: Nuestro código civil y código comercial ha sido unificado mediante la sanción de la ley 26994 cumpliéndose
de esa manera con un viejo anhelo de cierta parte de la doctrina nacional, influenciada por el código civil italiano de
1942, el código suizo de las obligaciones de 1933 y en nuestro continente el código civil de Paraguay de 1987. Esta
unificación nos permite observar que la filosofía de la ley 19550 ya no es la misma ya que existen incoherencias con los
artículos 141 al 192 del CCCN referidos a las personas jurídicas y asociaciones civiles. Por ejemplo el nuevo
ordenamiento civil y comercial define, clasifican y reglamentan el funcionamiento de dichas entidades y no carecen de
disposiciones que tiendan a proteger a terceros y derechos de los integrantes de las corporaciones; en cambio las
reformas a la ley 19550 están inspiradas en una defensa de los intereses corporativos que prima sobre los intereses de
los terceros y de los socios accionistas. La consagración legislativa de las sociedades de un solo socio, la eliminación de
la responsabilidad solidaria e ilimitada de los integrantes de las sociedades no constituidas regularmente y la
ratificación y consolidación del principio de conservación de la empresa, a través de un mecanismo que permite
remover cualquier causal de disolución, son los mejores ejemplos que se priorizo el funcionamiento de la sociedad por
sobre otros aspectos de la ley 19550.

Existen otras modificaciones en la ley 19550 como la modificación de las nulidades societarias en lo que respecta a la
atipicidad o la omisión de requisitos esenciales no tipificantes, se admitió que los cónyuges puedan integrar entre sí
sociedades de cualquier tipo y hasta sociedades no regularmente constituidas, como así también las normas referidas
a las sociedades constituidas en la que participaren menores de edad, incapaces o con capacidad restringida, en
atención a las modificaciones efectuadas por el CCCN en la materia. Se derogo el régimen de sociedades civiles que
ahora se regularan por las normas de los arts. 21 al 26 del capítulo 2 de la ley 19550. También se modificó el régimen
de irregularidad siendo más benigno en materia de capacidad, posibilidad del contrato social y responsabilidad de los
socios. Se eliminó el inciso 8 del art. 94 reemplazándose por el 94 bis para tornarlo coherente con la incorporación de
las sociedades unipersonales. Se derogaron los arts. 361 al 366 que se refiere a las sociedades accidentales o en
participación y a los contratos asociativos que pasaron a regularse como un contrato más del CCCN. Se contempló la
posibilidad de remoción de las causales de disolución societaria, dando una nueva redacción al art. 100 de la ley 19550.

El nuevo CCCN introdujo una serie de disposiciones legales referidas a toda clase de personas jurídicas (arts. 141 a 167),
de carácter imperativo, que resultan obligatorias para cualquier persona de existencia ideal, salvo que las legislaciones
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especiales consagran una solución diferente a través de otra norma imperativa, o de orden público. Por ende cualquier
tipo de sociedad podrá recurrir al régimen de autoconvocatoria de los órganos del gobierno y administración o al
sistema de celebración de reuniones de órganos colegiados por medios electrónicos, temas que la ley 19550 no trata
(arts. 158 y 161 CCCN).

DIFERENCIA DE LAS SOCIEDADES CON OTROS CONTRATOS ASOCIATIVOS

Con las asociaciones civiles: en lo que concierne al fin, las sociedades tienen un interés lucrativo diferente al interés
que inspira a las asociaciones que es el bien común. En cuanto al capital las sociedades lo constituyen con el aporte de
los socios mientras que en las asociaciones no existe capital aportado por los asociados y se limitan al pago de una
cuota que permite utilizar los servicios. En cuanto al destino del patrimonio en caso de disolución en el caso de las
sociedades luego de realizar el activo, de cancelar el pasivo y reintegrar el capital, el remanente se entrega según lo
convenido en el contrato; en las asociaciones el remanente se destina a un bien común o al Estado. Con respecto a la
formación de la voluntad en las sociedades se realiza en función del capital y por ellos los socios participan con una
cantidad de votos proporcional al capital aportado; en cuanto a las asociaciones todos los asociados tienen igual
derecho de voto. En las asociaciones la calidad de asociado es intransferible mientras que en las sociedades rige el
principio contrario. Las asociaciones están sujetas a control del Estado según la autoridad competente que lo requiera,
para su funcionamiento deben ser autorizadas por el Estado en cambio las sociedades no están sujetas a control
permanente salvo lo expuesto en el art. 299 de la ley 19550.

Con las fundaciones: en la fundación no hay asociados sino un conjunto de bienes aportados por el o los fundadores y
puestos al servicio de aquellos objetivos. Su patrimonio está afectado a un objetivo de bien común.

Con los condominios: la sociedad para la constitución debe haber acuerdo de voluntades mientras que el condominio
puede ser constituido por acuerdo de voluntades, testamento o imperio de la ley. El condominio no constituye un
sujeto de derechos, en cambio la sociedad si (art. 2 ley 19550). El condominio no es susceptible de disolución sino de
división a pedido de cualquiera de los condominios.

PUNTO 4: Lo más importante que tenemos que tener en cuenta es que en el art.2 de la ley 19550 expresa que las
sociedades son sujetos de derecho, con el alcance fijado de la ley. Los miembros de la persona jurídica no responden
por las obligaciones contraídas por ella, excepto en los casos previstos por el art. 54, párrafo 3° de la ley 19550 y 144
del CCCN. El reconocimiento de la personalidad jurídica implica atribuirles ciertas cualidades o propiedades de que
gozan todas las personas, estos se denominan los atributos de la personalidad jurídica que son los siguientes:

1. El nombre de la sociedad, que es la designación exclusiva que la individualiza y que permite que los efectos de
los actos celebrados por determinados sujetos que lo emplean se imputen directamente al patrimonio de la
sociedad.
2. El patrimonio es el conjunto de bienes de la sociedad.
3. La capacidad es su aptitud para adquirir derechos y obligaciones.

Los caracteres de la personalidad jurídica son únicos, necesarios e indisponibles, es decir que la sociedad no puede
modificar su nombre, ni tampoco enajenarlos como si se tratara de un nombre comercial.

El reconocimiento de la personalidad jurídica de los entes ideales en general tiene un fundamento, este reconocimiento
se funda en fines eminentemente prácticos, pues satisface múltiples necesidades del mundo de los negocios pues: a)
por una parte satisface los intereses de los terceros vinculados de una manera u otra con la sociedad, a quienes se les
ofrece un patrimonio especial, b) por otro lado, permite a los socios obtener en mejores condiciones las ventajas de
los capitales aportados y de los esfuerzos asociados, independizándose el patrimonio formado para el desarrollo de la
actividad social del patrimonio de sus integrantes, que en principio permanece indiferente al riesgo empresario.

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Por lo tanto el carácter de la personalidad es meramente instrumental y así lo expresaron los legisladores “… la sociedad
resulta así no solo una regulación del derecho constitucional de asociarse con fines útiles y una forma de ejercer
libremente una actividad económica, sino que constituye una realidad jurídica, esto es ni una ficción de la ley ni una
realidad física. Realidad jurídica que la ley reconoce como medio técnico para que todo grupo de individuos pueda
realizar el fin licito que se proponen.

La personalidad jurídica es el efecto característico del acuerdo de voluntades destinado a la constitución de una
sociedad, su carácter de sujeto de derecho es contemporáneo con el nacimiento del ente, sin que ninguna relación
tenga con ello la inscripción de la sociedad en el Registro Público. Así lo dispone expresamente el art. 142 del CCCN. La
cancelación de la inscripción de la sociedad en el registro mercantil, prevista por el art. 112 de la ley 19550 tampoco
pone fin a la personalidad jurídica del ente, y si aparecen nuevos acreedores, la sociedad deberá satisfacerlos ya que la
existencia de deudas implica la subsistencia de un patrimonio autónomo que es un atributo de un sujeto de derecho.

El legislador de 1972 al redactar la fórmula utilizada por el art. 2 de la ley de sociedades, reconociera el carácter de
sujeto de derecho de las sociedades comerciales, pero en una misma frase, restringiera de seguido sus alcances, para
el caso de que la técnica societaria no fuera utilizada para los fines reconocidos por la ley. Toda vez que la personalidad
jurídica se reconoce para facilitar el cumplimiento de ciertos fines de naturaleza práctica, resulta de toda lógica
sostener que, cuando la utilización de ella se desvía de tales fines o cuando se abusa de esa personalidad para fines no
queridos al otorgarlas, es licito atravesar o levantar el velo para aprehender la realidad que se oculta tras ella y aplicar
la normativa correspondiente a quienes pretendieron eludirla mediante tan ilegitima manera de proceder. Tales
maniobras son concretadas generalmente a través de sociedades anónimas, pues en estas los socios asumen una
responsabilidad estrictamente limitada a las acciones suscriptas. Se concretan, abusando del excepcional recurso de la
personalidad jurídica, infinidad de maniobras que luego de la sanción de la ley 22903 han encontrado justo correctivo
en la norma del art. 54 in fine de la ley de sociedades. Por aplicación de los referidos principios, no puede tener jamás
acogida la defensa efectuada por un deudor recalcitrante, que cuando es embargado el inmueble donde reside,
argumenta que éste fue transferido a una sociedad de la cual es titular de las acciones que le otorgan el control de la
misma, en los términos del art. 33 de la ley 19550, ocupándolo, a partir de tal transferencia. Tampoco podría tener
éxito la maniobra del transmitente de un fondo de comercio que intenta violar la implícita prohibición de instalarse en
un radio cercano al negocio transferido, argumentando que el nuevo local pertenece a una sociedad comercial. Es lícito
ignorar el carácter de sujeto de derecho de la nueva sociedad, imputando la actuación de la sociedad al socio o
controlante que la hicieron posible art. 54.

El nuevo art. 54 complementó aquel principio general, describiendo los presupuestos de aplicación de la doctrina de la
inoponibilidad y reglamentando sus efectos. La expresión actuación utilizada por la norma debe entenderse también
como comprensiva de cualquier acto emanado de los órganos de la sociedad, en los cuales se exprese la voluntad de
ésta, con lo que la norma comprende no solo a aquellas maniobras que tengan como víctimas a los terceros ajenos a
la sociedad, sino a alguno de sus integrantes. El aporte más importante efectuando al ordenamiento societario por el
nuevo art. 54 es que no limita la operatividad de la norma a los actos ejecutados por la sociedad en violación de la ley,
el orden público, la buena fe o los derechos de terceros, que son supuestos más corrientes cuando se abusa de la
personalidad jurídica. Los efectos de la aplicación de la doctrina de la inoponibilidad el art. 54 prescriben:

 Imputación de los socios de la actuación ilegitima o extrasocietaria del ente, esto es, la aplicación concreta para
ellos de las normas que quisieron ser evitadas. Por ejemplo, cuando se trata de esconder un condominio bajo
la forma de sociedad, el condominio disfrazado de socio podrá exigir la división del condominio.
 Satisfacción, por los socios que hubieran hecho posible tal actuación, de los daños y perjuicios
correspondientes que resulten consecuencia de esa manera de actuar.

PUNTO 5: El art. 1 de la ley de sociedades comerciales insiste en el concepto de tipicidad, en virtud del cual los
constituyentes no pueden apartarse de los tipos creados por el legislador si pretenden tener una sociedad
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regularmente constituida, se entiende que esto brinda seguridad mercantil puesto que los terceros saben cuándo
contratan una determinada sociedad, cual es el alcance de la responsabilidad de los socios, quien se encuentra
facultado para representarla y cuáles son las pautas de su funcionamiento interno.

Clasificación de las sociedades:

Lo que primero tenemos que tener en cuenta es la distinción entre las sociedades que están constituidas regularmente
de aquellas que no han cumplido los requisitos de forma y publicidad previstos en la ley.

Las primeras son conocidas como Sociedades Regulares por haber adoptado uno de los tipos previstos por la ley 19550,
cumplido con las formas y publicidad requerida por el ordenamiento societario e inscriptas en el Registro Público. Las
segundas antes eran conocidas como sociedades irregulares o sociedades de hecho pero en la actualidad se legislo en
una sección denominada “De la Sociedad no Constituida Regularmente” (sección IV del cap. I, arts. 21 al 26) estas
sociedades pasan a integrar ese listado que se someterán a las disposiciones de esa sección. La reforma efectuada por
la ley 26994 ha hecho perder la distinción de sociedades regulares con las no constituidas regularmente, esto se debe
porque la nueva legislación es mucho más benigna, que casi convierte a las sociedades incluidas en esta sección en una
especie de tipo social, en el cual sus integrantes responden ante terceros en forma mancomunada, antes la sociedad y
los socios no podían invocar entre sí, ni a la sociedad, y mucho menos a los terceros, los derechos y defensa nacidos
del contrato social, asumiendo los socios una responsabilidad solidaria, ilimitada y no subsidiaria en el cumplimiento
de las obligaciones sociales.

Luego de esta primera clasificación se procede a la segunda clasificación, que están previstas en el capítulo II de la ley
19550, el legislador ha distinguido entre las denominadas sociedades de interés, las sociedades por cuotas y las
sociedades por acciones:

Entre las sociedades de interés se cuentan las sociedades colectivas, de capital e industria, en comandita simple. Son
sociedades que por lo general cuentan con pocos socios, caracterizadas por su responsabilidad que es ilimitada,
solidaria y subsidiaria. Es característica también la enorme relevancia de la personalidad de los socios y de ello se deriva
la necesidad de obtener la conformidad de los restantes socios para la cesión de la parte de interés por uno de ellos.
Entre las mismas se encuentran:

 Sociedades Colectivas: todos sus socios responden en forma solidaria e ilimitada por las obligaciones sociales,
aun cuando cuentan con el derecho de exigir a los acreedores la agresión prioritaria del patrimonio societario.
 Sociedades en Comandita Simple: existen dos categorías de socios, los socios comanditados y comanditarios,
los socios comanditados responden ilimitadamente mientras que los comanditarios solo lo hacen a nivel de su
aporte y debido a este límite es que no ejercen la administración de la sociedad.
 Sociedades de Capital e Industria: también existen dos clases de socios, el capitalista (responde de los
resultados de las obligaciones sociales como los de la colectiva) y los socios industriales (responden hasta la
concurrencia de las ganancias no percibidas). La administración de la sociedad puede ser ejercida por
cualquiera de los socios.

Las sociedades por cuotas son exclusivamente las sociedades de responsabilidad limitada, caracterizadas por la división
de su capital social en cuotas de igual valor, y la responsabilidad de todos los socios es limitada por las cuotas que
hubieran suscripto e integrado. La SRL fue objeto de modificaciones por la ley 19550, para intentar cubrir el campo de
actividades económicas. Si bien originalmente pudieron incluirse a estas sociedades dentro de una categoría mixta, la
actual regulación de las SRL las acerca a su tipo, resultando indiferente la personalidad de sus integrantes.

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Las sociedades por acciones son aquellas en las cuales su capital social se divide en acciones que se incorporan a títulos
representativos, y así circulan. Sus socios, limitan su responsabilidad a la integración de las acciones suscriptas dentro
de estas sociedades se incluyen:

 Sociedad anónima: es la sociedad por acciones por naturaleza y de enorme trascendencia para el desarrollo de
la economía. Entre sus características son la división total de su capital en acciones y la responsabilidad limitada
de los socios a la integración de las acciones.
 Sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria: se trata de un subtipo de las sociedades anónimas,
pues su característica es la presencia del Estado nacional, estados provinciales, municipales u organismos
estatales autorizados al efecto como titulares en forma individual conjunta de 51% del capital social.
 Sociedades en comandita por acciones: tiene dos tipos de socios, los socios comanditarios que tienen la misma
característica que los accionistas, y los socios solidarios o comanditados que responden en forma solidaria, la
diferencia que existe entre ambas comandita radica en la titularidad de los socios comanditarios de títulos
accionarios.
 Sociedades de economía mixta: contempladas por la ley 12962. Al igual que las sociedades anónimas con
participación estatal mayoritaria, constituyen otra manifestación de la intervención del Estado en las
actividades económicas sus características son la asociación entre el Estado en sus diversas formas y los
capitales privados para la explotación con finalidad de satisfacción de necesidades de orden colectivo fomento
por desarrollo de actividades económicas y su diferencia con la sociedades anónimas con participación estatal
mayoritaria es que el interés del Estado no necesariamente debe ser superior al capital privado.
 Las sociedades cooperativas: se encuentran reguladas por la ley 20337 y son sociedades de capital con acciones
nominativas. Consiste en crear ventajas económicas a sus asociados y no utilidades apreciables en dinero.
 Sociedades de garantía recíproca: su objeto consiste en prestar garantías en favor de sus socios partícipes, para
las operaciones que éstos realicen dentro del giro ordinario de sus empresas, tienen dos categorías de socios
los socios partícipes, que deben ser titulares de haciendas empresarias y únicos que pueden ser beneficiados
con los contratos de garantía recíproca, y los socios protectores, que pueden ser personas físicas únicas y que
no pueden exceder el 49% del capital social. Estos socios no carecen del derecho de celebrar contrato de
garantía recíproca con la sociedad, pero pueden percibir la totalidad de los beneficios obtenidos por la sociedad
que a diferencia de los socios partícipes deben resignar el 50% de los dividendos que le corresponden en
beneficio del fondo de riesgo de la sociedad.

PUNTO 6: Naturaleza jurídica del acto constitutivo de la sociedad

Si bien los legisladores de 1973 fueron claros en cuanto a la naturaleza jurídica del acto constitutivo de la sociedad,
enrolándose categóricamente en la teoría contractualista, no puede dejar de señalarse que fue precisamente la
naturaleza y características de las compañías mercantiles las que pusieron en tela de juicio el carácter contractual de
su acto constitutivo. La observación de la realidad en materia societaria llevó a muchos estudiosos a sostener la crisis
de la doctrina contractual, elaborándose de tal modo la doctrina de acto colectivo. De entre todas esas doctrinas, la
que mayor predicamento obtuvo fue la teoría de la institución, nacida dentro del derecho público, pero adaptada a los
negocios societarios, que a diferencia de la tesis contractualista que pone el énfasis en la soberanía de la voluntad de
los integrantes de la sociedad y en el principio mayoritario como forma de adoptar resoluciones sociales, otorga
preeminencia al interés de la empresa por sobre el interés de los hijos.

Nuestra legislación societaria se enroló sin reservas en la teoría contractualista para explicar el acto positivo de la
sociedad, entendiendo que las diferencias que puedan existir entre la sociedad con los contratos de cambio no justifican
de manera alguna el abandono de las nociones básicas del contrato.

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La sociedad se trata de un contrato de organización creado por el legislador como medio de concentrar capitales para
la realización de una actividad. La opinión predominante dentro de la doctrina nacional y extranjera es que el negocio
jurídico por cuya actividad se crea la sociedad es un contrato plurilateral de organización.

Los legisladores consagran algunas soluciones propias de una concepción institucionalista del concepto de sociedad,
como por ejemplo el carácter restrictivo de las medidas cautelares sobre el funcionamiento del ente (art. 114), o aquella
norma por medio de la cual se dispone que en determinadas sociedades, los fundadores pueden prever en el contrato
constitutivo que, ante el fallecimiento de uno de los socios, la sociedad continúe con sus herederos. Es evidente que
en este caso el legislador ha tendido a proteger a la empresa, en desmedro de la clara norma derogado art. 1195 de CC
que prohíbe, extender a los terceros los efectos de un contrato, en tanto obliga a los herederos del socio fallecido a
incorporarse a una sociedad. La reciente incorporación de la ley 26994, no ha hecho perder a la sociedad su naturaleza
de contrato plurilateral de organización. La sociedad de un solo socio, que puede tener su origen en una declaración
unilateral de voluntad y hasta en el acaecimiento de un hecho, en los casos de unipersonalidad derivada (art. 94 bis)
constituye una excepción al principio general que caracteriza la constitución de sociedades.

PUNTO 7: CARACTERES DEL CONTRATO DE SOCIEDAD

Partiendo de la base que una sociedad es un contrato salvo con la excepción de las sociedades unipersonales, sus
caracteres son:

 Consensual: basta el consentimiento de los otorgantes para hacer los derechos y obligaciones que se derivan
del carácter de socios, así como para generar los efectos característicos del contrato.
 Conmutativo: al momento de constituir la sociedad las partes pueden conocer las ventajas y sacrificios que el
negocio ofrece. Se traduce en que la existencia de ganancias y pérdidas es propia de cualquier contrato.
 Oneroso: no es concebible que una persona pueda adquirir los derechos de socio si no cumple con la necesaria
aportación de un fondo común.
 De ejecución continua o duradera: el contrato de sociedad no se celebra para una sola operación sino para
realizar actividades y generar con ellas ganancias a sus socios.
 En principio, plurilateral: esto es porque ha sido pensado como instrumento de concentración de capitales y
alberga a un número ilimitado de socios, salvo el caso de las sociedades unipersonales, en donde basta la
declaración unilateral de voluntad para crear la misma.
 Es un contrato de organización: cada parte constituye el patrimonio de un nuevo sujeto de derecho, creado en
virtud del contrato a través del cual los socios obtendrán los beneficios esperados. Además el carácter
organizacional del acto constitutivo surge de la necesidad de reglamentar en el contrato social las relaciones
entre los socios y de éstos con la sociedad.

BOLILLA 2

PUNTO 1: CONTENIDO DEL ACTO CONSTITUTIVO

Para toda constitución de una sociedad prescindiremos de un instrumento privado, salvo las sociedades anónimas que
deben ser constituidas por un instrumento público.

Todo acto constitutivo está formado por elementos que son especiales (consentimiento, capacidad, objeto y causa),
los tipificantes (aportes, pluralidad de socios, participación en los beneficios y soportación de las perdidas, afectio
societatis) y los no tipificantes (que hace a cada sociedad).

PUNTO 2: ELEMENTOS GENERALES

1. Consentimiento de los socios

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Rigen los principios generales que gobiernan el consentimiento en materia de actos jurídicos en general y contratos en
particular. Se debe destacar que nuestro ordenamiento mercantil prevé 2 supuestos de sociedad obligatoria:

Para los herederos del socio fallecido, en las sociedades colectivas y en comandita simple, cuando el ingreso estuviera
pactado en el contrato social.

El caso de las sociedades constituidas por el concursado o fallido con sus acreedores que obliga a incorporarse aun a
quienes han votado en contra de tal propuesta.

2. Capacidad para constituir sociedades

También regida por las normas del código civil y comercial o por las leyes especiales, pero habrá que detenernos en
algunos supuestos particulares:

 Capacidad de los menores para constituir sociedades: la profunda reforma al tema de la minoridad (art. 25 a
30), tuvo una gran incidencia en la cuestión referida a la capacidad de los menores para constituir o participar
en sociedades comerciales, desaparecieron algunas instituciones centenarias, como por ejemplo, la
autorización de los menores para ejercer el comercio o la especial situación que se presentaba cuando el padre
asociaba a su hijo menor en el ejercicio de su comercio. Las nuevas disposiciones legales son: cumplidos los 18
años la persona humana adquiere plena capacidad para ser titular de derechos y deberes jurídicos; tratándose
de menores emancipados por matrimonio ellos gozan de plena capacidad; en cuanto a los menores que hayan
recibido por herencia un establecimiento mercantil sujeto a indivisión, y a los cuales se refiere el art. 28 de la
ley 19550 cuando apunta a la sociedad constituida con bienes sometidos a indivisión forzosa hereditaria, los
herederos menores de edad o con capacidad restringida solo pueden ser socios con responsabilidad limitada,
debiendo el contrato constitutivo ser aprobado por el juez de la sucesión, por la existencia de colisión de
intereses del representante legal y el menor el juez está obligado a designar un representante ad hoc para la
celebración del contrato y para el contralor de la administración si fuere ejercida por aquel y su sanción por
incumplimiento el art. 29 sin perjuicio de la transformación de la sociedad en una de tipo autorizado, la
infracción al art. 28 hace solidaria e ilimitadamente responsables al representante por los daños y perjuicios
causados al menor; se aclara que la omisión del representante no provoca automáticamente los daños en el
patrimonio del menor a los que alude el art. 29 de la ley 19550 en su actual versión pasa directamente a
gobernarse por las normas de la sección IV y la responsabilidad de sus integrantes será mancomunada; la ley
presume que el hijo mayor de 16 años que ejerce algún empleo, profesión o industria está autorizado a por sus
progenitores para todos los actos y contratos concernientes al empleo, profesión o industria recayendo los
derechos y obligaciones sobre los bienes que administra el hijo.
 Capacidad de los martilleros y corredores: el nuevo estatuto legal de martilleros y corredores consagro la
posibilidad de admisión de la constitución o integración de sociedades entre los mismos, pero integradas
exclusivamente por martilleros y corredores, según sea uno de ellos, y para la realización también exclusiva,
de actos de remate.
 Capacidad de los cónyuges para participar en sociedades comerciales: regida por el art. 27 “los cónyuges
pueden integrar entre sí sociedades de cualquier tipo y las reguladas en la sección IV” diferente a la que
mencionaba antes que solo podían integrar sociedades por acciones y SRL. La doctrina había criticado la
redacción del viejo texto con el argumento de que su poca feliz redacción traicionaba la voluntad del legislador.
La modificación que permite a los cónyuges integrar cualquier tipo de sociedad, respondió a los cambios
producidos por CCCN en el régimen patrimonial del matrimonio, en donde se prevé un doble régimen, esto es,
uno de comunidad de bienes y otro de separación de bienes. Con la reforma al art. 27 de la ley 19550, se
eliminó la sanción prevista por el derogado art. 29 que establecía la nulidad de cualquier sociedad entre marido
y mujer no permitida por el art. 27 solución que, aparentemente coherente con el principio general consagrado
en el mismo, conducía a soluciones totalmente incompatibles con la finalidad del legislador.
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 Problema de la capacidad de las sociedades para participar en otras. Límites a las participaciones: 1) las
sociedades tienen capacidad para integrar otras sociedades, con excepción de las sociedades anónimas y en
comandita por acciones que solo pueden integrar sociedades por acciones y de SRL. Esa prohibición tuvo
antecedente en un antiguo fallo de la Corte Suprema de la Nación del 30 de julio de 1948, en el cual se resolvió
que las sociedades colectivas, por el carácter intuitu personae de éstas como medio para impedir que por vía
de una participación en una sociedad no accionaria la sociedad anónima escape al control estatal previsto en
el art. 299. Esta razón fue muy criticada por la doctrina nacional. 2) El nuevo art. 30 incurre en dos errores, el
primero es que vuelve a autorizar la participación de sociedades anónimas y en comandita por acciones en
sociedades de este último tipo, sin formular las distinciones necesarias, pues una interpretación no solo
finalista sino lógica de dicha disposición legal, impide a dichas compañías participar como socias comanditadas
por acciones. 3) El art. 31 prohíbe tomar o mantener participación en otra u otras sociedades por un monto
superior a sus reservas libres y a la mitad de su capital y de las reservas legales, salvo cuando el objeto de la
participante fuera exclusivamente financiero o de inversión. 4) El art. 32 prohíbe las participaciones reciprocas
entre sociedades, proscripción que tiende a proteger a los terceros, pues ello se evita el aguamiento del capital
social de las sociedades participantes y participadas.
3. La causa del contrato de sociedad que

Es la finalidad que han tenido los fundadores para su constitución, no es otra que la obtención de las ganancias a través
de la realización de las actividades previstas en el contrato social.

4. Objeto del contrato de sociedad

No debe confundirse el objeto con el objeto social, ya que el objeto son las prestaciones de dar o de hacer que se
comprometieron a efectuar los socios. En el objeto social por expresa directiva del artículo 11 consiste en el ámbito de
las actividades económicas delimitadas en el contrato o acto constitutivo.

Elementos especiales del contrato de sociedad

Se encuentran previstos en la definición que de él nos brinda el artículo uno de la ley 19550, citaremos los siguientes
elementos especiales:

 Pluralidad de los socios: hasta antes de la modificación del código civil, la pluralidad de los socios era lo más
importante pero un ello aconteció hasta la admisión de las sociedades unipersonales, esta incorporación que
un anhelo de parte de la doctrina nacional y de los sectores más corporativas de nuestro empresariado que
afirmaron que el propósito fue la de brindar a los empresarios y comerciantes un instrumento ágil, sencillo y
flexible para poder limitar su responsabilidad en tráfico y, a la vez, favorecer el desarrollo de las pequeñas y
medianas empresas alentando las inversiones. Existe un elevado grado de hipocresía en nuestra comunidad
jurídica para justificar su existencia, basado en la falsa premisa que el empresario debe permitírselo todo y que
tiene derecho a organizar su empresa del modo que le parezca, recurriendo al molde societario, aunque sea el
único propietario de la misma. Para lograr ese fin se recurre a la incorporación de las entidades unipersonales
pudiendo una misma persona tener tantos emprendimientos comerciales como quiera sin afectar los bienes o
resultados de cada uno de ellos para el desarrollo o salvataje de los demás, pudiendo entonces evitar que sus
bienes y efectos personales sean afectados por los resultados de tales emprendimientos. Cuando se remitió el
anteproyecto al poder ejecutivo de la nación se procedió a limitar la actuación de la sociedades de un solo
socio, estableciendo una serie de contrapesos que dificultarán sin dudas la utilización de esta nueva figura
societaria, es aquel poder ejecutivo aportó nuevos criterios para la admisión de las sociedades unipersonales
como por ejemplo la necesidad de que los aportes a dichas compañías deben ser efectuados en su totalidad el
acto constitutivo, así como la prohibición de que una entidad de un solo socio integre a su vez otra entidad de
las mismas características, incluyendo las ventas de las entidades sometidas al control estatal permanente

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prevista en el artículo 229 la cual deberá contar con un directorio y una sindicatura plural. Estas especiales
notas convierten en un instrumento para que el empresario pueda limitar su responsabilidad y se promovieran
las inversiones en nuestro país. De esta manera se dictó la ley 26994 que sancionó el nuevo código civil
comercial de la nación siendo las siguientes principales características de esta nueva figura legal: sólo se
permite que se ha sociedades unipersonales las sociedades anónimas, la sociedad unipersonal sólo puede ser
constituida por instrumento público y por acto único, no puede ser único socio otra sociedad unipersonal, la
integración del aporte debe efectuarse su totalidad al momento de su constitución, la reducción a uno del
número de socios de la sociedades anónimas no unipersonales no conforma una causal de disolución de dichas
compañías, sino que deben adecuar la denominación social a la exigencia del artículo 164 para la sociedades
unipersonales, estarán sujetas a la fiscalización estatal permanente, deben contar con un director y sindicatura
plural y deben publicar los edictos de convocatoria a las asambleas por cinco días en el boletín oficial y en otro
diario de amplia circulación.
 Fondo común: la realización de los soportes constituye un requisito de la existencia misma del contrato
sociedad ya que sin aportes no puede haber socios y por ende tampoco sociedad. El aporte es la contribución
de cada socio a un fondo común que debe constituirse para el desarrollo del objeto social y el conjunto de los
aportes en dinero o en especie estimados en una cifra determinada, forma el capital social de la compañía.
Puede consistir en dinero, créditos a cargo de terceros, cosas muebles e inmuebles, mercaderías, patentes de
invención, marcas de fábrica de comercio, etc.
 Participación en los beneficios y soportación de las pérdidas: la participación en los beneficios está sujeta a un
procedimiento especial previsto expresamente en los artículos 68 y 224, pues los administradores no pueden
repartir las ganancias en cualquier momento o de cualquier manera sino que los dividendos sólo pueden ser
aprobados y distribuidos a los socios si ellos surgen de ganancias realizadas y líquidas resultantes de un balance
confeccionado de acuerdo con la ley y el estatuto y aprobado por el órgano social competente salvo en las
sociedades anónimas incluidas en el artículo 299, los socios deben pactar en el contrato constitutivo la forma
de cómo se distribuirán entre ellos las ganancias obtenidas por la sociedad caso contrario la distribución serán
proporcionados a los aportes, son nulos de nulidad absoluta las cláusulas del contrato social de las cuales
alguno o algunos de los socios reciban todos los beneficios se le excluyó de ellos. En cuanto a las pérdidas en
ella serán soportadas de acuerdo con el tipo social adoptado. Si se trata de una sociedad de las incluidas en la
categoría de sociedades de personas o sociedades por parte de interés, los socios responden en forma solidaria
y limitada por las obligaciones contraídas por la sociedad, es más la quiebra de la sociedad puede incluso serles
extendida a los socios de estas sociedades, si se trata de una sociedad de capital las únicas pérdidas que los
socios o accionistas deben soportar se limitan a los fondos oportunamente aportados a la sociedad, salvo infra
capitalización societaria, que torna procedente la aplicación del artículo 54. En todos los casos el contrato social
debe establecer las reglas para la su portación de las pérdidas por parte de los socios y en caso de silencio y al
igual que las ganancias serán soportadas en proporción a los aportes efectuados.
 Affectio Societatis: una definición sería: hace un vinculada a la existencia de una voluntad común de los socios
para la consecución del fin social y constituida más bien por una disposición anímica activa de colaboración en
todo lo que haga al objeto de la sociedad. El afectio societatis impone al socio una serie de conductas como el
humo de colaboración y su lealtad hacia los fines societarios, ello supone frecuentes y necesarios cambios de
opiniones y discrepancias como es lógico en toda comunidad de intereses, que no puede conducir fatalmente
a la disolución de la sociedad. Esto quiere decir que su inexistencia no puede ser un principio causal de
resolución parcial del pleno contacto por ninguno de los socios para negarse a cumplir con sus obligaciones
sociales.

PUNTO 6: REQUISITOS FORMALES DEL CONTRATO DE SOCIEDAD

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En la ley se habla que los contratos se pueden instrumentar con instrumento público y con instrumento privado, por
ejemplo un decreto es un instrumento público, el expediente también lo es. Todas las sociedades salvo la sociedad
anónima pueden ser instrumentadas por instrumento privado con firma certificada ya que la firma le daría una fecha
cierta. Las sociedades anónimas si o si deben instrumentarse por instrumento público, las modificaciones al contrato
social pueden instrumentarse por instrumento privado ya que las mismas se hacen también por acta de asamblea.

El proceso de inscripción la solicita el representante, el cual tendrá que ir acompañado: el escrito de solicitud, el
contrato social o estatuto por instrumento privado o público con original y tres copias, los libros de comercio que son
los inventarios, balances, diarios, actas (en caso de las sociedades anónimas que tiene que ir acompañado además el
libro de acciones espiritual, el libro de asamblea de accionistas, libro de directorio, etc.).

Luego ingresan en el juez de primera instancia, salvo la sociedad anónima donde su proceso comienza ante el órgano
de contralor, en Jujuy es la fiscalía de Estado, que verificará si cuenta con todos los elementos esenciales, tipificantes y
no tipificantes, y emite un acto administrativo donde se presta conformidad a la inscripción de la sociedad.

Cumplida esta etapa el juez del registro analizará legalmente si está todo en regla observará si no hay una infra
capitalización ya que el capital social debe tener equilibrio junto con el objeto social. Si todo está en regla se publicara
por un día en el boletín oficial, el juez inscribirá a la sociedad y se realizará la acreditación del 25% (efectivo) y a partir
de allí la sociedad queda inscripta.

Forma del contrato de sociedad

La ley creando un sistema específico con relación a la forma del contrato de sociedad previsto en el artículo número
cuatro, según el cual el contrato por el que se constituye o modifica una sociedad debe otorgarse por instrumento
público o privado, en cuyo caso las firmas deberán ser autenticadas por un escribano público u otro funcionario
competente. La excepción está dada para la constitución de sociedades por acciones donde las cuales es requieren en
instrumento público, que será común aunque no necesariamente la escritura pública, pues es posible constituir las por
cualquiera de los actos previstos por el artículo 289 del código civil y comercial de la nación. Por el contrario, la
modificación del acto constitutivo de sociedades por acciones no requiere escritura pública, pues la especialidad de la
materia societaria, expresamente prevista en el artículo 4 impide la aplicación sin más del ordenamiento referido.

Inscripción de la sociedad en el registro público

La ley requiere para calificar como regular a una sociedad mercantil su inscripción en el registro público, dicha
inscripción es requerida a los efectos de dar publicidad de dar publicidad a los actos o documentos que se inscriben en
el registro público y tornarlos oponibles a los terceros. La inscripción obligatoria de documentos comerciales tiene
como fundamento el bienestar del comercio y la transparencia de las relaciones mercantiles. La inscripción de las
sociedades está prevista en el artículo 5 de la ley 19550.

Efectos de sus inscripciones

Como consecuencia de la derogación del código de comercio las inscripciones societarias pasan a estar legisladas
exclusivamente por la ley 19550, así como las leyes 22315, reglamentaria en la actuación de la inspección General de
la justicia y 22316 del registro público de comercio, tampoco derogadas por la ley 26994 que sancionó el código civil y
comercial de la nación. En materia de efectos de las inscripciones en el ahora denominado registro público, la doctrina
distingue entre la publicidad por mal y la publicidad material, la primera implica sólo la simple notificación a los terceros
de la existencia de un acto y de esa manera poder oponerle a ellos el contenido del documento. La publicidad material
además de esos efectos cumple otro de no menor importancia consistente en fijar el momento a partir del cual el acto
tiene eficacia plena. En consecuencia, esta publicidad puede otorgar al acto o documento sujeto a registros efectos
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declarativos, constitutivos o saneatorios. La ley otorga a la inscripción del acto constitutivo de la sociedad en el registro
público un efecto constitutivo pues sólo a partir de tal acto las cláusulas del contrato social pueden ser opuestas a
terceros, por su parte la inscripción de los administradores prevista por el artículo 60, complete efectos declarativos ya
que los mismos son tales desde que ellos son designados por los socios, en reunión o asamblea de accionistas
independientemente de toda inscripción, no obstante la sociedad no podrá repeler el cumplimiento de las obligaciones
asumidas por un administrador si la cesación de estos o su reemplazo no estuviera inscripto en el registro público.
Nuestra normativa no prevé efectos saneatorios.

Control de la legalidad

El derogado artículo 6 podría encabezar del registrador mercantil el control de los requisitos legales y fiscales respecto
de cada acto societario sujeto a inscripción, que coincide con el artículo 167 de dicha ley no derogado por la ley 26994,
conforme al cual el contrato constitutivo de las sociedades anónimas será presentado a la autoridad de control. Este
control de legalidad ha sido dejado sin efecto por la ley 26994 y sólo se dedica a efectuar algunas precisiones en materia
de los plazos para llevar a cabo dichas registraciones.

Inscripción de las modificaciones del contrato constitutivo

La existencia de una modificación no registrada de dicho instrumento no torna irregular a la sociedad, sino que hace
aplicable en lo dispuesto por el artículo 12. Ello es la aplicación del principio general del derecho registral según el cual
la omisión de inscripción no es invocable por quién participó o conoció el negocio sujeto al registración. Decisiones
implican modificación del contrato social son perfectamente oponibles entre los socios y la misma sociedad. Sin
embargo y continuando con lo dispuesto por el artículo 12 las modificaciones no inscritas son inoponibles a los terceros,
a estos terceros parece evidente concluir que son los interesados que han adquirido o pretenden adquirir un derecho
subjetivo en base a la exteriorización registral. La reformulación del artículo 12 de la ley 19550 es urgente e
imprescindible, las consecuencias por la no inscripción de las modificaciones del contrato constitutivo de una sociedad
no pueden ser otras, frente a terceros, que su inoponibilidad, pero conocida estás, puede ser invocadas por los terceros
y contra estos.

Plazos para llevar a cabo la registración de los actos societarios

El artículo 6 se refiere exclusivamente a los plazos para la inscripción de los actos societarios. En primer lugar la norma
prescribe que dentro del plazo de los 20 días del acto constitutivo, este debe presentarse al registro público para su
inscripción o en su caso a la autoridad de contralor. Aclara la norma que el plazo para completar el trámite será de 30
días adicionales quedando prorrogado cuando resulte excedido por el normal cumplimiento de los procedimientos.
Seguidamente la inscripción solicitada tardíamente o vencido el plazo complementario solo se dispone sino media
oposición de parte interesada. Si no hubiera mandatarios especiales para realizar los trámites de constitución, se
entiende que los representantes de la sociedad designados en el acto constitutivo se encuentran autorizados para
realizarlos. La reforma no ha sido acertada pues el sistema de oposición por parte de uno de los fundadores para el
caso de la inscripción tardía, había caído casi en desuetudo. Por otra parte tampoco parece acertado establecer plazos
concretos y puntuales para llevar a cabo el procedimiento de inscripción cuando la demora es, por lo general del
organismo y es obvio que, por la naturaleza especial de las inscripciones societarias, no puede ordenarse la inscripción
automática del acto societario en trámite.

Nombre societario y nombre comercial: el nombre comercial es un elemento del fondo de comercio que identifica el
establecimiento industrial o comercial en el ámbito del tráfico mercantil, mientras que el nombre social es un atributo
de la personalidad jurídica del que la sociedad goza por expresa directiva legal y por ello su régimen jurídico es
sustancialmente diferente. La propiedad del nombre comercial se adquiere por el uso y solo con relación al ramo en
que se utiliza siendo de uso público, no es así el nombre societario que constituye una estipulación necesaria del
contrato constitutivo para identificar la persona jurídica. El nombre comercial es transmisible mientras que el nombre
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societario es intransmisible. El nombre comercial puede modificarse libremente por su titular mientras que el nombre
societario tiene que haber razones de excepción para justificar su cambio.

Razón social y denominación social: las sociedades por parte de interés y la sociedad en comandita por acciones de la
acción de poder elegir entre dos variantes de nombre societario: la razón social o la denominación social. La razón
social se encuentra incluida en la categoría del sistema subjetivo de identificación de la persona, ya que es el nombre
societario que incorpora el nombre de uno o más socios publicitando de tal forma los terceros como la inclusión de la
identificación de una persona que no es un socio lo convierte automáticamente en socio aparente que no es reputado
como socio entre los integrantes pero si frente a los terceros. Es importante saber que la razón social para las
sociedades de interés es de uso optativo pero de elegir una denominación social debe emplear necesariamente un
nombre de fantasía. No sucede lo mismo con las sociedades de responsabilidad limitada y las sociedades anónimas las
cuales tienen que utilizar exclusivamente el sistema de la denominación social debido a la inexistencia de socios que
responda en forma solidaria y limitada y por esta razón en este tipo de sociedades puedes incluirse en su identificación
en nombre de la persona física socio o no.

El domicilio social: el domicilio que integran los requisitos exigidos por el artículo 11 no es la dirección precisa de una
determinada ciudad o población. Éste es el concepto de sede social, esto está dispuesto por el artículo 11 en el inciso
dos de la ley de sociedades, el contrato social puede limitarse a expresar la jurisdicción donde la sociedad tiene su
domicilio. Porque es importante destacar es que él registrador no procederá a inscribir la sociedad si no hace saber la
dirección precisa de la misma ya que es allí donde deberán efectuarse las diligencias o intimaciones judiciales o
extrajudiciales a la sociedad. Ello significa que ante una notificación efectuada al domicilio social inscripto, no puede la
sociedad argumentar que su domicilio se hallaba en otro lugar para discutir la validez de las notificaciones efectuadas
en aquel domicilio. La corriente jurisprudencia confiere al domicilio legal el carácter de constituido procesal para
facilitar o viabilizar sin futuros inconvenientes toda notificación a dicha sociedad.

Objeto social: el objeto social debe ser lícito así también las actividades tendientes a realizarlo, debe ser factiblemente
posible, si su objeto tiene una imposibilidad ya sea preexistente y absoluta la sociedad es nula, debe ser preciso y
determinado también debe ser el único ya que ignoraría el principio general de la especialidad que rige en materia de
personas jurídicas, el conjunto de las actividades debe guardar razonable relación con el capital social.

Plazo de duración de la sociedad: la ley no fija plazos mínimos ni plazos máximos de tiempo, sólo exige determinación
al plazo de duración de la sociedad. Los usos y costumbres han consolidado en nuestro medio la práctica de establecer
un plazo máximo de 99 años pero nada se opone a que contractualmente se fijaron plazo mayor. El vencimiento del
plazo de duración provoca la disolución de la sociedad pero ella puede ser evitada si los socios de conformidad con las
mayorías requeridas legalmente de acuerdo al tipo social de que se trate resuelven la prórroga de la sociedad siempre
y cuando tal acuerdo se ha adoptado antes del vencimiento del plazo de duración y su trámite registral iniciado también
antes de este acontecimiento.

BOLILLA 3

PUNTO 1: IRREGULARIDAD SOCIETARIA

Los arts. 21 a 26 integrantes de la sección IV de dicho ordenamiento legislan sobre las sociedades no constituidas
regularmente. Antes de la sanción de la ley 26994 este régimen comprendía a las sociedades irregulares y de hecho y
consagraba un régimen sumamente riguroso en torno a responsabilidades emergentes y en cuanto a las limitaciones
para invocar el contrato entre sus integrantes. El régimen derogado en materia de irregularidad, se caracterizaba por
los siguientes aspectos:

 Gozaban de personalidad jurídica, pero esa personalidad no era plena, sino precaria y restringida.
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 En cuanto a sus relaciones con 3°, los socios y quienes contrataron en nombre de la sociedad quedan
solidariamente obligados por las operaciones sociales.
 La sociedad no constituida regularmente no podía invocar respecto de cualquier tercero los derechos o
defensas nacidas del contrato.
 En las relaciones con terceros, cualquiera de los socios representaba a la sociedad, sin necesidad de poder o
autorización expresa.
 Las relaciones entre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios, inclusive en caso de
quiebra, se juzgaban como si se tratara de una sociedad regular, excepto respecto de los bienes cuyo dominio
requiera registración.
 En cuanto a sus relaciones internas, los socios no podían invocar entre si los derecho o defensas nacidas del
contrato social.
 Cualquiera de los socios podía exigir la disolución de la sociedad, la cual se producía en la fecha en que el socio
notificara fehacientemente.
 Dichas sociedades carecían de capacidad para adquirir bienes registrales.
 Las sociedades irregulares y de hecho podían acceder al procedimiento de regularización previsto en el art. 22,
adaptándose a un tipo social previsto en el cap. II con derecho de receso para los socios.
 La sociedad podía probarse por cualquier medio de prueba, aunque la referencia efectuada en la exposición de
motivos de dicha ley a la sujeción a los principios de derecho común.

Este régimen estuvo vigente hasta el 31 de julio, entre las modificaciones se encuentra la derogación total del régimen
de las sociedades irregulares o de hecho, que se encontraban reguladas en la sección IV del cap. I y la inclusión, dentro
de los nuevos arts. 21 a 26, de un nuevo régimen legal que comprende en su regulación a todas aquellas sociedades
que carezcan de requisitos esenciales y finalmente a las hoy denominadas sociedades civiles, cuyo generoso régimen
legal previsto en el anterior Cód. Civil ha quedado totalmente derogado. No costara entender el hecho de que exista
una sección en el régimen legal argentino, dedicado a sociedades que no cumplieron un claro mandato legal (inscripción
en el registro público), en las cuales sus integrantes gozan de un régimen más benigno que algunas sociedades
regularmente constituidas, que si han cumplido la carga inscriptoria prevista por el art. 7.

La primera critica que puede formularse a la actual regulación de las sociedades no constituidas regularmente es que
el régimen de las sociedades irregulares o de hecho no necesitaba ser derogado sino solo retocado y reformulado en
ciertos y determinados aspectos. Solo bastaba modificar el régimen de oponibilidad interna entre los integrantes de la
sociedad y permitir a las mismas la adquisición de bienes registrables mediante un procedimiento que otorgare
suficiente protección a los terceros. Otra crítica se centra en el hecho de que la modificación al régimen legal de las
sociedades atípicas previstas en el art. 17 y de las sociedades cuyo contrato constitutivo carece de requisitos esenciales
no tipificantes, antes condenadas a la nulidad y/o anulabilidad.

Por otra parte, y eliminadas las sociedades civiles como consecuencia de la derogación de los arts. 1648 a 1788 bis del
CC, que pasan a gobernarse, cuando aquellas no se hayan instrumentado mediante escritura pública, por la sección IV,
en tanto se trata de sociedades no constituidas con sujeción a los tipos previstos en cap. II, estimamos que no resulta
satisfactoria la aplicación sin más a las sociedades civiles vigentes a la fecha de la puesta en vigencia del nuevo CCCN
pues la propia naturaleza de este tipo de sociedades, con modalidades especiales que las caracterizan requería una
normativa mucho más detallada y minuciosa en lo que respecta a su funcionamiento, en especial teniendo en cuenta
la diversidad de aportes.

Características Generales del nuevo régimen

 El art. 22 prevé que el contrato puede ser invocado entre los socios, siendo oponible a los 3° solo si se prueba
que lo conocieron efectivamente al tiempo de la contratación o del nacimiento de la relación obligatoria.

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 En materia de administración, representación y gobierno, el art. 23 explica que cualquiera de los socios puede
representar a la sociedad exhibiendo el contrato, pero la disposición del contrato social puede ser opuesta si
se prueba que los terceros la conocieron efectivamente al tiempo de nacimiento de la relación jurídica.
 Tratándose de bienes registrables la sociedad podrá adquirirlos, para lo cual debe acreditar ante registro
correspondiente, su existencia y las facultades de su representante por un acto de reconocimiento de todos
quienes afirman ser sus socios, este acto debe ser instrumentado por escritura pública o instrumento privado.
 En materia de prueba, la existencia de la sociedad puede acreditarse por cualquier medio de prueba.
 La modificación más trascendente tiene que ver con la responsabilidad de los socios, los cuales serán
mancomunados antes las obligaciones, salvo que la solidaridad con la sociedad o entre ellos a una distinta
proporción, resulten: 1) de una estipulación expresa; 2) de una estipulación del contrato social y 3) de las reglas
comunes del tipo que manifestaron adoptar y respecto del cual se dejaron de cumplir requisitos sustanciales.
 Respecto a la subsanación, el art. 25 dispone que estas sociedades pueden ser subsanadas a iniciativa del
mismo ente o de los socios en cualquier tiempo.
 En materia de disolución y liquidación se dispone que cualquiera de los socios pueden provocar la disolución
de la sociedad cuando no media estipulación escrita del pacto de duración, notificando fehacientemente tal
decisión a los socios, a los 90 días de la última notificación y los socios que deseen permanecer deberán pagar
la saliente del socio.
 En lo que respecta a la relación con los acreedores sociales y particulares, el art. 26 dispone que las relaciones
entre los acreedores sociales y los acreedores particulares de los socios, aun en caso de quiebra, se juzgaran
como si se tratara de una sociedad de los tipos previstos en el cap. II.

Denominación de esta clase de sociedades

Toda clase de sociedades incluidas en el mismo, no gozan de un nombre concreto y especifico, lo cual constituye un
error. La doctrina nacional ha inventado varias definiciones de estas sociedades: Vitolo (sociedades simples o libres),
Roitman (sociedades residuales), Favier Dubois (sociedades informales), Nissen opina que sancionada la ley 26994,
prefiere llamarlas sociedades no regulares porque cualquiera sea el motivo que llevo al legislador a incluirlas en la
sección del IV del cap. I de la ley 19550, lo cierto es que padecen de un vicio que las permite identificar de tal manera.

Personalidad Jurídica

Gozan de plena de personalidad jurídica y son sujetos de derecho, en los términos y con los alcances previstos por dicha
ley, así lo dispone el art. 26. El reconocimiento de la personalidad jurídica a estas entidades depende de su existencia
como sociedad, que deben exhibir un patrimonio independiente y una concreta actividad societaria, desde su faz
interna como externa. Por tratarse de la constitución de personas jurídicas no inscriptas, debemos encontrar en ellas
elementos que nos permitan identificarlas como sociedad, tales como la actuación en común exteriorizada a nombre
colectivo, la existencia de una organización, aunque sea mínima, que conforme su estructura le permita adquirir
derechos y contraer obligaciones con participación en los beneficios y perdidas y que permitirá a sus socios participar
en las deliberaciones sociales a través de los órganos previstos con durabilidad de esa manifestación y obviamente con
reconocimiento de la personalidad jurídica.

Efectos: oponibilidad del contrato entre los socios y frente a terceros. Representación y gobierno de la sociedad

A ello se refiere los nuevos artículos 22, 23 de la ley 19550 donde dispone que el contrato social puede ser invocado
entre los socios. Es oponible a los terceros sólo si se prueba que lo conocieron efectivamente al tiempo de la
contratación o del nacimiento de la relación obligatoria y también puede ser invocado por los terceros contra la
sociedad, los socios y los administradores. En virtud de ello, sus socios podrán reclamar a la sociedad el respeto y
cumplimiento de sus derechos y exigirse, entre sí y sus administradores, del cumplimiento de las obligaciones que
impone toda relación asociativa. Podrán la sociedad reclamar de sus integrantes el cumplimiento de sus aportes, la
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adecuación de su conducta al interés social, la exclusión del socio que incurran en grave incumplimiento de sus
obligaciones. El principio general de la oponibilidad del contrato social entre los socios, supone asimismo respetar las
decisiones de los socios, adoptadas orgánicamente, cuya obligatoriedad es consecuencia de esa regla. De tal manera
que nadie podría discutir, con la actual redacción de los arts. 22 y 23, que las decisiones adoptadas por sus órganos de
administración y gobierno puedan gozar de los efectos previstos por el artículo 233 de dicha normativa. En lo que
respecta a la oponibilidad del contrato social frente a terceros, ellos está subordinado al hecho de que se encuentre
probado que éstos lo conocieron efectivamente al tiempo de la contratación o del nacimiento de la relación obligatoria
siendo la prueba a cargo de los socios, las la propia ley y en el artículo 24 prevé un claro ejemplo del principios general
de la oponibilidad. Y en lo que respecta a la oponibilidad del contrato social por parte de los terceros dicho instrumento
puede ser invocado por estos frente a la sociedad, los socios y los administradores lo cual constituye la lógica y justa
contrapartida de la solución expresada en el párrafo anterior.

PUNTO 2: Adquisición de bienes registrables

La capacidad de las sociedades no constituidas regularmente para adquirir bienes registrales viene impuesta por el
artículo 23 en su último párrafo. Se trata de una cuestión que fue muy polémica hasta la sanción de la ley 26994 y
sostenida fundamentalmente por la doctrina notarial. El anteproyecto de reformas de la ley presentado en el 2004
permitió la solución al prevista en el artículo 23 el cual prevé los mecanismos para evitar las maniobras simuladas frente
a los acreedores sociales, la sociedad integrada por quienes son a su vez los condominios de un bien que ha sido
enteramente afectado al desarrollo de los negocios sociales. El acto de reconocimiento que debe ser presentado ante
el registro correspondiente al bien registral adquirido por la sociedad, es exigible para todos los entes mencionados en
el artículo 21 quedando en claro que esta actuación no implica sostener, al menos como principio general y atento
limitado contenido del mismo, la celebración de un contrato social que implique la posibilidad de los socios de invocar
el contrato social entre ellos salvo que ese acto de reconocimiento sea suplantado por la celebración del contrato
social, instrumentado mediante escritura pública o privada con firma autenticada.

Prueba de la existencia de la sociedad

El artículo 23 en su último párrafo adoptar idéntica solución a aquella prevista por el derogado artículo 25, aceptando
que la prueba de las sociedades incluidas en la sección IV pueden ser acreditadas por cualquier medio de prueba. Sin
embargo Nissen estima que sólo se admite la prueba testimonial para los contratos que no existieran determinada
suma de dinero, salvo que existiese lo que en doctrina se conoce como principio de prueba por escrito.

Responsabilidad de los socios, alcance de la responsabilidad mancomunada

Recordemos que la responsabilidad ilimitada, subsidiaria y solidaria ha quedado reemplazada por una responsabilidad
simplemente mancomunada y por partes iguales. Recordemos que tratándose de las obligaciones de responder por las
deudas sociales revisten el carácter de obligaciones conjuntas esto es cuando hay concurrencia de acreedores sobre
una misma obligación, y pueden ser simplemente mancomunadas o solidarias. En las primeras se produce un
fraccionamiento de la deuda entre los varios obligados y cada sujeto tiene la obligación de responder por una parte de
la deuda, que en el caso que nos ocupa, será por partes iguales. Por el contrario en las obligaciones solidarias no hay
fraccionamiento de la prestación debida pues la naturaleza del título de la obligación supone su pago completo en
consecuencia la totalidad del objeto de ella puede ser demandada por cualquiera de los acreedores a cualquiera de los
deudores. La idea del legislador al cambiar la solución partió de dos razonamientos:

 El primero, en donde la regla, tratándose de responsabilidad, es la simple mancomunidad y por partes iguales
entre la pluralidad de deudores respecto a una misma obligación.
 El segundo, basado en la incorporación de las sociedades civiles al régimen irregular previsto en los nuevos
artículos 21 al 26, cuya responsabilidad era en principio mancomunada.

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Repárese al respecto que los integrantes de las sociedades incluidas en la nueva sección IV se encuentran en mejor
posición que los integrantes de la sociedad colectiva ya que estos socios que han cumplido con todas las obligaciones
formales prevista por la ley 19,560, presentando el contrato social registración responden en forma solidaria limitada
por las obligaciones sociales contraídas hasta que la sociedad se encuentre inscripta (art. 183) e inclusive después de
ser inscripta, mientras que aquellos socios no regulares que jamás quisieron cumplir con esa carga inscriptoria y que
están mencionados en el artículo 21 gozan del beneficio de una mancomunidad.

Sin embargo este principio es simple mancomunidad puede ceder entre supuestos específicos:

1. Ante la estipulación expresa respecto de una relación a un conjunto de relaciones.


2. Respecto de una estipulación del contrato social, en los términos del artículo 22.
3. Ante las reglas comunes del tipo que manifestaron adoptar y respecto del cual se dejaron de cumplir requisitos
sustanciales o formales.

La primera es una hipótesis muy emparentada con la fianza pero ofrece el inconveniente de que carece de aplicabilidad
frente a determinados acreedores, como los involuntarios y los laborales. En cuanto a la segunda la inserción de una
estipulación del contrato social como creciendo la solidaridad de los integrantes de la sociedad por el pago de las
deudas sociales es una hipótesis imaginable, pues teniendo la posibilidad de aceptar su responsabilidad sobre la base
de la mancomunidad por partes iguales no es concebible que los integrantes del ente asuman expresamente en forma
determinada una responsabilidad más amplia. Finalmente y en cuanto a la tercera hipótesis, cuando se trata de una
responsabilidad propia y característica del tipo social elegido, y la sociedad perdió sus requisitos esenciales o no
cumplió con los requisitos formales previstos legalmente, si bien ello se presenta como una solución impecable, ella es
casi impresentable en la realidad de los negocios pues nadie constituye hoy una sociedad colectiva, de capital industria
o en comandita, que se han convertido en una curiosidad legislativa. Alguna doctrina destaca que la responsabilidad
mancomunada establecida en el artículo 24 es también subsidiaria, aunque haciendo la siguiente distinción: si los socios
establecen una forma solidaria con la sociedad en el pago de las obligaciones sociales, apuntando la posibilidad de una
responsabilidad directa del socio, donde se produciría una postergación de los acreedores individuales del socio frente
a los acreedores sociales, la obligación sería directa y no existiría el beneficio de excusión, mientras que si se plantea la
responsabilidad entre los socios, la responsabilidad no será directa, como en el caso anterior sino subsidiaria.

Subsanación de la sociedad

La norma del artículo 25 en su primer párrafo identifica las sociedades que pueden recurrir al procedimiento de
subsanación, que sin perjuicio de su diferente redacción no son otras que las contempladas expresamente por el
artículo 21 y más allá de la conveniencia o no de esa reiteración, lo cierto es que no resulta claro que las sociedades de
hechos sean posibles del procedimiento de subsanacion al que se refiere el artículo en análisis, pues cuando prescribe
que todas estas sociedades puede subsanarse a iniciativa de la sociedad o de los socios en cualquier tiempo durante el
plazo de duración prevista en el contrato, está claramente excluyendo de dichos beneficio para aquellos entes que no
pudieren exhibir un contrato social con un plazo de duración determinado. Ello resulta un verdadero contrasentido,
pues quedan fuera del régimen del artículo 25 la mayoría de las sociedades no regulares, con lo cual la doble intención
del legislador, de darles a estas entidades una salida de la irregularidad, queda aún mucho menos que la mitad del
camino, condenando a las ciudades de hecho a una liquidación no querida. Pero además de ello el procedimiento de
subsanacion del actual artículo 25 es confuso e incompleto, no se entiende las razones por la cual el legislador se apartó
del régimen de mayoría de socios previsto en el derogado artículo 22 y optó por la unanimidad. Esta incomprensible
opción del legislador de la ley 26994 coloca la suerte de la subsanacion, que es un régimen legal tendiente a la
conservación de la empresa, en manos de cualquier minoría insignificante que al oponerse a la continuación de las
actividades sociales obliga a la sociedad o a cualquiera de los socios proclives a la subsanacion a recurrir judicialmente
e iniciar un procedimiento sumarismo para que el juez en la sentencia dictada supla "la falta de acuerdo, sin imponer
mayor responsabilidad los socios que no la consientan".
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Todo ello pudo obtenerse en forma más rápida mediante la adopción por mayoría de la subsanacion, otorgando a los
socios disconformes el derecho de separación con reembolso del valor de su parte como lo prescribía el derogado
artículo 22, pues el actual procedimiento de subsanacion llegar a la misma conclusión sólo que queda subordinado a la
finalización de un procedimiento judicial, que por más sumarísimo que fuera va a insumir unos cuantos años de
tramitación. Ello constituye una prueba más de que a pesar de que los socios de las sociedades previstas en el artículo
21 no cumplieron con la carga inscriptoria gozan de un régimen de responsabilidad mucho más benigno que aquellas
personas que fueron respetuosos de la ley. Finalizado el procedimiento de subsanacion, cuando la continuidad de la
sociedad hubiere quedado en entredicho entre sus integrantes y la cuestión hubiese sido finalmente dirimida por el
juez, recién entonces el socio disconforme podrá ejercer el derecho de receso, dentro de los 10 días de quedar firme
la decisión judicial pero no se trata de un derecho de receso como lo denominan artículo 25 sino de una especial manera
de calcular el valor de la participación del socio excluido que se desvincula de la sociedad a raíz de las situaciones
previstas en el artículo 91.

Disolución y liquidación de la sociedad

Dichas sociedades podrán entrar en disolución cuando incurren en las causales previstas en el artículo 94, con
excepción de sus incisos 10 y 11. No obstante es necesario formular las siguientes aclaraciones:

a) en cuanto a la reducción a uno del número de socios se dispone como principio general que este episodio no
es causa de disolución, ello no es aplicable a las sociedades no regulares, pues la transformación de pleno
derecho impuesta por dicha norma no es solución que pueda ser aplicada a las sociedades disueltas no incluidas
en uno de los tipos previstos de la ley 19550.
b) El legislador ha mantenido la facultad de cualquier socio de provocar la disolución de la sociedad en cualquier
momento, siempre y cuando no existe un plazo de duración inserto en el contrato social que le pudiera ser
opuesto.
c) La actual redacción del artículo 25 dispone que los efectos de la referida disolución se producirán, de pleno
derecho pero sólo entre los socios a los 90 días de la última notificación con lo cual se permitirá transitar el
camino de la subsanacion, sin que la sociedad pueda considerarse disuelta al menos frente a terceros.
d) Tampoco la nueva ley transmite claridad en lo que respecta al procedimiento que debe adoptar la sociedad
frente al pedido de disolución de cualquiera de sus integrantes. Ello constituye no sólo un enorme vacío legal,
no parece encontrar ninguna lógica que esa solución sólo pueda efectuarse a través de la compra por los socios
que desean permanecer en la sociedad de las participaciones sociales de los socios disolventes, pues si se trata
de desinteresar a quienes no tengan el menor deseo de seguir unidos en sociedad, quien debería reembolsar
a los mismos reparten la compañía no es otra que la misma sociedad pero nunca puede la ley obligar a los
socios no disolventes a adquirir las participaciones sociales de quienes pretenden desvincularse de la compañía.

Relaciones entre los acreedores sociales y particulares de los socios

La redacción del artículo 26 permite superar la polémica desatada en torno al original texto de dicha norma
exceptuadas de aquel principio los bienes para cuyo dominio se requeriría legislación. El principio general en torno a
las relaciones entre los acreedores sociales y particulares rige incluso en caso de quiebra, aunque bueno es aclarar que
al modificarse el régimen de responsabilidad de los integrantes de esta especial clase de sociedades, ya no es aplicable
a los mismos el Instituto de la extensión de quiebra prevista en el artículo 160 de la ley 24522, sólo previsto para el
caso de solidaridad y no de simple mancomunidad.

PUNTO 6: REGIMEN DE NULIDAD

Principios generales

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Las particularidades que presenta el contrato de sociedad traen como consecuencia la escasa adaptación a él de las
normas que el código civil y comercial ha previsto en materia de nulidad de actos jurídicos en sus artículos 382 y
siguientes. El vicio que pudiere agraviar la voluntad de uno de los socios no puede afectar la existencia misma de la
sociedad. Del mismo modo la retroactividad de la sanción de nulidad al momento de la celebración del acto viciado es
sencillamente impensable al contrato de sociedad pues el nacimiento de un sujeto de derecho distinto los socios
tolerantes impone otorgar plena legitimidad frente a terceros, a los actos celebrados por aquella en cumplimiento de
su objeto social. Por ello, mal podría retrotraerse la nulidad del contrato social al momento de la constitución de la
sociedad, porque se afectarían los derechos de los terceros de buena fe y se atentaría contra la seguridad jurídica y la
estabilidad de las operaciones sociales. Es factible destacar los efectos que supone la declaración de la nulidad de una
sociedad mercantil:

 No tiene efecto retroactivo al momento de la constitución del ente, la nulidad declarada no importa la
retroacción de los efectos cumplidos.
 Opera como una causal de disolución de la sociedad dando paso temáticamente al proceso líquidatorio
previstos por los artículos 101 al 112, salvo los casos en que la nulidad sea decretada como consecuencia de
incurrir la sociedad en las conductas previstas en los artículos 18 al 20.
 La declaración de nulidad no puede afectar los contratos celebrados por la sociedad frente a terceros, salvo el
caso de sociedades de objeto ilícito.
 En lo que se refiere a los efectos de la declaración de nulidad de la sociedad provoca en el funcionamiento
interno del ente y a los derechos y obligaciones de los socios, en tanto tal declaración importada invalidez del
contrato social suscrito entre ellos, pero no borra la actuación asociativa interna desarrollada en la sociedad
que ha de juzgarse por las mismas reglas que las previstas para sociedades incluidas en los artículos 21 al 26,
pues en toda evidencia de que la nulidad del contrato traerá aparejado un supuesto de actuación asociativa no
regular.

Nulidad vincular

El primer párrafo del artículo 16 consagra el principio general en materia de nulidad vincular. Los vicios que afecten el
vínculo entre uno de los socios y la sociedad no deben trascender a la existencia y funcionamiento de ella, en tanto
que, como titular de una empresa, su conservación es siempre preferible a su liquidación. La nulidad de vínculo no
produce la nulidad del contrato constitutivo, lo cual implica que dicha invalidez debe ser encausada a través de las
soluciones previstas para la resolución parcial del contrato social (artículo 92) a los fines de materializar la exclusión del
incapaz y abonarle el valor de su participación. Sin embargo se prevé casos en que la nulidad del vínculo puede provocar
la nulidad de contrato social:

a) cuando la participación o la prestación del socio afectado deba ser considerada esencialmente, habida cuenta
de las circunstancias del caso. Se refiere a la participación del socio que por su personalidad o característica de
los aportes resulta esencial para el funcionamiento, en tal caso la declaración de la nulidad del contrato debe
ser determinada por el juez.
b) Si se tratara la nulidad vincular de un vicio de la voluntad y la sociedad contare sólo con dos socios, la nulidad
o anulación que afecte el vínculo de uno de ellos también producirá la invalidez del contrato social.

Por obviedad se dejó de fuera del ámbito a las sociedades anónimas de un solo socio, atento la imposibilidad de
existencia de toda nulidad vincular entre el socio único.

Nulidad por omisión de requisitos esenciales

Esta situación está referida al artículo 17 de la ley, que ha sido modificado por la ley 26,994. Recordemos que dicha
norma en su texto original diferenciaba entre la ausencia de requisitos esenciales tipificantes y no tipificantes. En el
primer caso provocaba la declaración de nulidad del contrato social mientras que la omisión de cualquier requisito
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esencial no tipificantes hacía anulable el contrato, pero esa situación podría subsanarse hasta su impugnación. Las
experiencias de más de 40 años de vigencia del texto legal demostró que no se registró jamás un caso de sociedades
atípicas debido a que era difícil advertir en la práctica en caso de nulidad de la constitución de una sociedad de los tipos
no precisados por la ley. Y en cuanto a la omisión de la existencia de requisitos no tipificantes, el artículo 17 en su
versión original sólo se aplicó en casos de homonimias, cuando una sociedad regularmente constituida tenía un nombre
societario que coincidía con la denominación de otra compañía. La ley 26,994 y a los fines de compatibilizarla con el
especial régimen previsto por la sección IV del cap. II en su actual versión, suprimió esa clasificación. En caso de que se
presentara una situación de la que hemos mencionado anteriormente la respuesta sería simple: la inclusión de la
sociedad infractora en las normas de los artículos 21 al 26, sin hacer la menor diferencia entre requisitos esenciales
tipificantes o no tipificantes.

Nulidad de objeto ilícito

La norma del artículo 18 que se refiere a las sociedades de objeto ilícito suministra el procedimiento y aclara los efectos
que provoca la ilicitud del objeto social. En primer lugar establece que las sociedades de objeto ilícito son nulas de
nulidad absoluta. Tal afirmación implica la facultad judicial de declarar la invalidez de la sociedad de oficio, así como la
imprescriptibilidad de las acciones de nulidad y la inconfirmabilidad del contrato constitutivo del ente. Decretada la
nulidad de las sociedades de objeto ilícito, deberá procederse a su liquidación tarea que estará a cargo de un liquidador
judicial designado por el juez de la causa, quien deberá realizar el activo y cancelar el pasivo. Los integrantes de la
sociedad carecen de todo derecho al reembolso del capital aportado así como el remanente de la liquidación el cual
deberá ser ingresado por el liquidador judicial al patrimonio estatal para el fomento de la educación común. En cuanto
a los terceros que han contratado con la sociedad de objeto ilícito, el artículo 18 diferencia entre aquellos que pueden
ser calificados como "de buena fe" y aquellos que no han podido ignorar la ilicitud del objeto del ente con quienes se
han vinculado. En el primer caso y por expresa directiva de dicha norma los terceros podrán alegar contra los socios la
existencia de la sociedad, sin que éstos puedan oponerle la nulidad. Finalmente la ley ha sido muy rigurosa en cuanto
a las responsabilidades patrimoniales de quienes han integrado una sociedad de objeto ilícito disponiendo
textualmente que responderán de manera ilimitada y solidariamente por el pasivo social y los perjuicios causados. Sin
embargo debe tenerse en cuenta que tal solidaridad está supeditada a dos requisitos fundamentales: que se trate de
actos practicados en común y que hayan sido celebrados para el fin de la sociedad.

Nulidad por actividad ilícita

El régimen de nulidad de las sociedades de objeto lícito y actividad ilícita ofrece las particularidades de su legislación a
cargo de un funcionario judicial. La única diferencia es que en este último caso los socios que acreditan su buena fe
quedan excluidos de la responsabilidad solidaria limitada por el pasivo social y por los perjuicios causados y gozan del
derecho a obtener su cuota liquidatorio, una vez realizado el activo y cancelado el pasivo social por parte del liquidador
judicial. En la hipótesis prevista por el artículo 19 la ilegitimidad de la actividad puede haber sido sobreviviente al acto
constitutivo y referirse a un conjunto de actos con negocios dolosamente realizado por los socios, pues el acto ilícito
aislado sólo podrá generar responsabilidad de quien lo ha cometido con sentido pero no puede afectar la existencia
del ente.

Nulidad por objeto prohibido

Para las sociedades de objeto prohibido se les aplica las previsiones del artículo 18, excepto en cuanto a la distribución
del remanente de la liquidación a la cual todos sus integrantes tendrán derecho, sin tener estos que acredita su buena
fe como en el caso de las sociedades de objeto lícito con actividades ilícitas. En cuanto a la responsabilidad por el pasivo
social y los perjuicios sociales, la regla del artículo 18 resulta aplicable a todos los integrantes de las sociedades de
objeto prohibido, sin excepción de ninguna índole.

Nulidad de las clausulas


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El artículo 13 de la ley enumera con carácter de ejemplos y no taxativos, algunos supuestos de nulidad parcial del
contrato:

a) que alguno o algunos de los socios reciban todos los beneficios o se los excluya de ellos, o que sean liberados
de contribuir a las pérdidas.
b) Que al socio o socios capitalistas se le restituyan los aportes con un premio designado o con sus frutos.
c) Que aseguren al socio capital o las ganancias eventuales.
d) Que la totalidad de las ganancias y aún de las prestaciones a la sociedad pertenezcan al socio o socios
sobrevivientes.
e) Que permitan la determinación de un precio para la adquisición de la parte de un socio con otro, que se aparten
notablemente de su valor real al tiempo de hacerla efectiva.

Se trata de cláusulas que eliminan el riesgo que supone toda sociedad y destruye la igualdad jurídica de los socios,
dichas cláusulas son nulas de nulidad absoluta y, por lo tanto, imprescriptibles, ya que se trascienden el mero interés
particular de los socios fundadores.

Inoponibilidad de la persona jurídica

La doctrina de la inoponibilidad de la personalidad jurídica fue utilizada permanentemente y no solo por los tribunales
en lo comercial, cuando a través de la constitución o actuación de sociedades ficticias, se atentó abusivamente contra
los intereses tutelados por el derecho.

1. En materia de derecho laboral, se recuerda el caso Aybar C. donde en un supuesto de una sociedad comercial,
que se constituyó con fines lícitos, funciono irregularmente al no hacer los aportes jubilatorios a sus
dependientes a los que burlaba con el sencillo recurso de desaparecerlos. En esta oportunidad el tribunal
responsable, haciendo uso de la doctrina de desestimación de la personalidad jurídica por entender que detrás
de esta persona aparente se trató de evitar la respuesta patrimonial del verdadero responsable a través de la
insolvencia de la sociedad interpuesta.
2. En el derecho sucesorio y de familia en el caso Artesiano, donde el tribunal hizo lugar al reclamo de los
herederos del causante que había solicitado la reducción del aporte efectuado por éste a una sociedad
accionaria, constituida por su esposa y 3 de sus hijos y a la cual incorporo todo su patrimonio, sin hacer
participar a los herederos de un hijo premuerto. La cámara al tener probada la clara voluntad del causante de
excluir a los actores del manejo y del disfrute de la mayoría de sus bienes, hizo cumplir el régimen hereditario,
y en consecuencia admitió el pedido de entrega material de bienes, reduciéndose el capital. Lo más importante
de este fallo es la aplicación de la inoponibilidad de la personalidad jurídica.
3. En materia de operación bancaria y financiera, la aplicación de la inoponibilidad no estuvo ausente mereciendo
destacar el caso “Peckar, Jaime y Otros c. Peña, Jaime Joaquín y Otros” en donde se resolvió que la actuación
de una mesa de dinero dentro de una institución bancaria, conocida y tolerada por los accionistas y directores
de dicha sociedad, constituyo un recurso para violar la ley del banquero que habilito la acción prevista en el
art. 54 in fine de la ley contra los directores banqueros.

En todos los precedentes analizados existió una clara intención de perjudicar, mediante la utilización indebida de las
técnicas, los derechos o intereses de los terceros. Pero no es necesario que ello siempre ocurra de tal manera, hay
supuestos donde la aplicación de la doctrina de la desestimación o inoponibilidad de la personalidad jurídica se debe
efectuar aun cuando no ha mediado burla a la ley o fraude, o hay supuestos donde es necesario allanar la personalidad
jurídica en favor de sus entes o integrantes, cuando el mantenimiento de la distinción podría llevar a consagrar
soluciones injustas.

Entre ellas podemos mencionar el caso, Macoa S.A. que se trataba de un caso en el que los fundadores de varias
sociedades anónimas adujeron haber actuado para determinado cliente, o sencillamente para tener en cartera
20
sociedades constituidas a fin de ponerlas a disposición de determinada clientela. El ordenamiento jurídico no puede
considerar constituida legalmente a una sociedad que lo es con el solo fin de crear un instrumento técnico totalmente
vacío de contenido y para una finalidad no confesada en el acto constitutivo.

BOLILLA IV

PUNTO 1: SOCIOS Y SUS RELACIONES

El socio una vez que ha accedido a la sociedad, por su intervención en el acto constitutivo de la entidad, el socio se
convierte en titular de una serie de derechos y obligaciones que han sido expresamente previstos por la ley 19,550. Sin
embargo no es uniforme en todos los tipos sociales, ya que en el caso de las sociedades de personas e incluso en las
sociedades de responsabilidad limitada en algunos casos, la relación personal entre el socio y la sociedad es mucho
más intensa y directa que en otros tipos societarios, a punto tal que el grave incumplimiento de sus obligaciones puede
acarrearle al socio la exclusión de la entidad, lo que no sucede en las sociedades anónimas donde los derechos de sus
integrantes no siempre se ejercen en forma directa y se encuentran además mucho más reglamentados y donde el
grave incumplimiento de las obligaciones del socio no le provoca la exclusión del ente, lo cual constituye un grave error
del legislador, al menos en las sociedades anónimas cerradas.

Las obligaciones que integran el estado del socio son las siguientes:

 realizar los aportes comprometidos: la importancia del cumplimiento de esta obligación es fundamental ya que
sin el aporte a la sociedad carecerá de capital para el desarrollo de su objeto social, a punto tal que ha sido
sostenido que sino porque no puede haber socios y por ende tampoco sociedad. El artículo 37 establece que
el socio que no cumpla con el aporte de las condiciones convenida incurre en mora por el mero vencimiento
del plazo y debe resarcir los daños e intereses en las sociedades de persona y de responsabilidad limitada, de
la exclusión del socio moroso, que en este único y excepcional caso se produce sin necesidad de la promoción.
En el caso de las sociedades anónimas se remite al artículo 193 según el cual la mora en la integración del
aporte suspende automáticamente el ejercicio de los derechos inherentes a acciones en mora, pudiéndose
disponer en el estatuto las siguientes sanciones: que los derecho de suscripción sean vendidos en remate
público y la caducidad de los derechos que otorgan las acciones en mora.
 Adecuar su conducta y sus intereses personales al interés social o colectivo y a las necesidades de la sociedad:
esta obligación se relaciona con el concepto de affectio societatis que es un concepto que dispone la conducta
que debe mantener los socios para lograr la finalidad tenida en cuenta al momento de asociarse. La obligación
de adecuar la conducta personal es concreta, en las sociedades de persona, con la prohibición que pesa sobre
aquel de realizar actividades en competencia con la sociedad, así como colaborar en el gobierno y
administración de ella, las cuales constituyen obligaciones que el socio no puede ignorar. Sin embargo no puede
sostenerse que las SRL y en las sociedades anónimas sus integrantes carecen de affectio societatis. El deber de
lealtad también es impuesto a los socios cuando, al participar en un determinado acto societario, los intereses
personales de éste pueden entrar en colisión con los intereses de la sociedad, además se concreta también a
través de la obligación del socio de abstenerse de utilizar la estructura societaria con fines extrasocietarios, en
su propio provecho, así como abstenerse también de aplicar los fondos a uso de cuenta propia o tercero.
 Contribución de las pérdidas: soportar las perdidas es una obligación que pesa en cabeza de todos y cada uno
de los socios y rige para cualquier tipo de sociedad, aunque con diferente intensidad, en la medida que los
acreedores pueden agredir el patrimonio personal de los socios en las sociedades personales, que responderán
en forma solidaria, subsidiaria e ilimitada. Por el contrario en las SRL y en las anónimas los acreedores no
pueden enderezar sus pretensiones contra los integrantes, lo cual no significa que éstos no deban contribuir
con las pérdidas del ente, en la medida que las pérdida de los aportes implica también el riesgo empresario.
Puede entenderse que la limitación de la responsabilidad a la participación societaria suscripta por los socios
de estos tipos societarios constituya un enorme aliciente para la constitución de sociedades, alentando el
21
fenómeno de concentración de capitales para la realización de negocios o emprendimientos de envergadura,
pero de allí a sostener que los terceros deban quedarse con los brazos cruzados cuando la sociedad anónima o
SRL se queda sin fondos para cumplir sus obligaciones existe una enorme diferencia que me resisto a ignorar
ya que son los mismo los que deben procurar que la entidad cuente permanentemente con fondos para
satisfacer a quienes se han vinculado con aquella.

Los derechos de los socios son los siguientes:

 Derechos de naturaleza política


o Derecho de información: por una parte es un derecho autónomo, al cual el socio puede recurrir para
conocer la marcha de la sociedad, por otro lado es un derecho vinculado con otro de menor
importancia como el derecho de voto. El derecho de la información ha sido deficientemente legislado,
no solo por encontrarse diseminado su ejercicio a través de todo el articulado sino que tratándose de
sociedades por acciones y existiendo un órgano de fiscalización interna, el accionista puede obtener
información sobre la administración de la sociedad solo si revise el carácter de titular de un mínimo del
2% del capital.
o Derecho de receso: es el derecho que le asiste a un socio de retirarse de la sociedad cuando por
decisión del órgano de gobierno se resuelve modificar de manera sustancial el contrato social, luego
de ese acontecimiento, con una sociedad diferente a aquella en la cual resolvió oportunamente
integrarse. Pero no debe ser cualquier modificación, sino solo aquella que implique una modificación
sustancial, o suponga un cambio fundamental en la posición del socio tenía en ella. El art. 245 contiene
una lista de los supuestos que autorizan el derecho de receso.
o El derecho de voto: vinculado con el derecho de la información y debe ser ejercido en forma leal.
o Derecho de mantener intangible su participación societaria: otorga a los integrantes de toda sociedad
en las cuales está subordinado a la tenencia de un determinado porcentaje accionario. Esto esta
garantizado mediante el derecho de preferencia en los casos de aumento de capital, mediante el
derecho de recibir el mismo porcentaje de acciones del que era titular, a través del derecho de receso
cuando se resuelve por decisión asamblearia.
o Derecho de acrecer: consiste en suscribir e integrar las acciones de otro u otros socios, en caso de
aumento del capital, cuando estos no hubieran suscripto tales participaciones.
o Derecho de convocatoria de asambleas de accionistas o reuniones de socios: requiriendo para ello
contar con el 5% del capital social, lo cual carece de todo sentido. Basta reparar que en las sociedades
de capital, el socio que se encuentra alejado de la administración cuenta, una sola vez por año.
 Derechos económicos:
o Derecho al dividendo: constituye la causa final del contrato de sociedad, pues el ánimo de lucro se
obtiene con la percepción del mismo. Sim embargo la existencia de ganancias no se deriva
necesariamente al derecho de dividendo de sus socios, ya que una política sana y prudente de
administración no aconseja distribuir utilidades. Por ello el legislador ha impuesto una serie de
requisitos para la percepción del dividendo mencionados en los arts. 68 y 224 (que las ganancias surjan
de un balance confeccionado de acuerdo con la ley y estatuto, aprobado por el órgano gobierno de la
sociedad; que dichas ganancias sean realizadas y liquidas; que el órgano del gobierno resuelva
distribuirlos.
o Derecho a la cuota de liquidación: consiste en el reembolso de una suma de dinero proporcional a la
participación societaria, en caso de existir un remanente y del capital del socio, pero requiere como
requisito la confección de un balance.

Mora en el aporte

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La mora del aporte se produce en pleno derecho y autoriza a la sociedad: a disponer la exclusión del socio, la decisión
es adoptada por el órgano de gobierno y se hace efectiva sin necesidad de acción judicial, esta sanción es
exclusivamente para aquellas sociedades en donde es procedente la exclusión del socio (art. 92); a exigir el
cumplimiento con la indemnización de los daños y perjuicios correspondientes, aplicables a todos los tipos societarios;
si se trata de una sociedad anónima sus efectos son diversos: a) queda suspendido automáticamente el ejercicio de los
derechos inherentes a las acciones en mora, b) debe exigirse el cumplimiento del aporte junto con los daños y perjuicios
provocados, c) puede preverse estatutariamente que los derechos de suscripción correspondientes a las acciones en
mora puedan ser vendidos en remate público, d) también se puede prever la caducidad de los derechos del accionista
moroso. Se aclara que todas estas soluciones no son aplicables a las sociedades unipersonales para los cuales no puede
existir mora en la integración del aporte efectuado por el socio único.

Bienes aportables y valoración

Bienes aportables: en principio todas las cosas o derechos pueden ser materia de aportes a una sociedad, pero ellos
difieren según el tipo social de que se trata. Ya que se explica la idea que el capital con el cual la sociedad comenzará
su actividad está constituido por el aporte de los socios y con el cual se responderán las obligaciones, es por eso que
las sociedades de responsabilidad limitada pueden realizar aportes de obligaciones de dar susceptibles de ejecución
forzosa, en cambio las sociedades que parten de interés la ley ha sido más flexible admitiendo que los aportes puedan
consistir en obligaciones de dar o de hacer. Los aportes puede hacerse en propiedad o en uso y goce, en la sociedad de
responsabilidad limitada y por acciones el legislador acepta la entrega de bienes a la sociedad en uso y goce pero como
prestaciones accesorias y no como aporte. En cuanto a las formalidades exigidas para la entrega de los aportes el
legislador remite a los requisitos previstos por los respectivos ordenamientos legales, esto es escritura pública,
tradición y registración si se trata de inmuebles, formularios y registros en caso de automotores, etc. esta inscripción
tiene una doble finalidad que la práctica justificó plenamente: por una parte evitar la sustracción del bien registrable
aportado a la sociedad que podría frustrar la constitución de la sociedad y por otro lado la preservación de los derechos
de los terceros con la sociedad en formación de la tan común circunstancia de encontrarse al momento de ejecutar el
cumplimiento de las obligaciones de esta sociedad. El aporte debe ser cumplido en el término fijado en el contrato o
en su defecto desde la inscripción del contrato social en el registro público. Cuando los aportes son en especie, ellos
deben ser objeto de valuación el cual es diferente según el tipo societario de que se trate y la responsabilidad asumida
por cada socio: en el caso de una sociedad de persona la ley delega en los socios la explicitación en el contrato social
de los métodos de valuación empleados, en las sociedades de responsabilidad limitada y en comandita simple para el
aporte de los socios comanditarios se indicarán en el contrato constitutivo los antecedentes justificativos de la
valuación, si existieren discrepancia con la valoración asignada al bien aportado por los socios pueden solicitar a la
autoridad de control la designación de uno o más peritos; en las sociedades por acciones la ley no acepta delegar la
valuación de los aportes en especie, labor que está a cargo exclusivamente de la autoridad de control y que deberá
efectuarse siguiendo las siguientes pautas: por el valor de plaza o por valuación pericial cuando a juicio de la autoridad
de control no puedan ser reemplazadas por informes de reparticiones estatales o bancos oficiales.

Prestaciones accesorias

Adquieren especial relevancia en SRL y sociedades anónimas, en las cuales los únicos aportes admisibles consisten en
prestaciones dinerarias u obligaciones de dar susceptibles de ejecución forzada. Estas prestaciones se tratan
necesariamente de obligaciones de dar bienes no dinerarios, prestaciones de industria u obligaciones de hacer. Si las
prestaciones accesorias han sido pactadas en el contrato constitutivo, su reforma requiere la conformidad de los socios
y de sus obligados, si tales prestaciones no están constituidas en el estatuto serán consideradas como prestaciones de
terceros y su modificación solo dependerá de la voluntad de los interesados. Finalmente el art. 50 trata el caso de que
exista vinculación entre la titularidad de cuotas o acciones con la realización de determinadas prestaciones accesorias
a cargo del cuotista o accionista.

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PUNTO 2: APORTE, PATRIMONIO Y CAPITAL

El capital social: se forma inicialmente con los aportes de los socios y deben ser adecuados al objeto de la sociedad. Su
importancia está fuera de toda discusión ya que además de servir como fondo patrimonial para la obtención de
beneficios a través del ejercicio por la sociedad de una determinada actividad empresarial cumple la función de garantía
frente a los terceros en especial en las sociedades de responsabilidad limitada y en las anónimas, de allí que
prácticamente todas las legislaciones exigen a las sociedades anónimas un capital social mínimo. El principio de la
intangibilidad y de la integridad del capital se aplica a toda clase de sociedades. No debe ser confundido el capital social
con el patrimonio, ya que debemos saber que el patrimonio puede ser concebido como un activo social efectivo con el
cual la sociedad responde con las obligaciones contraídas sirviendo de instrumento de garantía para los acreedores.

El patrimonio de la sociedad cuyo monto solo puede coincidir con el del capital social en el momento de la constitución
de la sociedad, es esencialmente variable ya que va cambiando y modificándose permanentemente y automáticamente
por el giro ordinario de los negocios.

Los aportes son las obligaciones que los socios poseen frente a la sociedad, en principio pueden ser materia de aportes
todas las cosas o derechos pero ello se difiere según el tipo social de que se trata. Por ello en las sociedades de capital
es lógico que estos necesariamente deban consistir en obligaciones de dar, susceptibles de ejecución forzada, en
cambio en las sociedades de personas admite, la ley, que pueden realizar aportes consistentes en obligaciones de dar
o de hacer.

Inscripción preventiva de bienes registrables

En cuanto a las formalidades, el legislador remite a los requisitos previstos por los respectivos ordenamientos legales
que los rigen, esto es escritura pública, tradición y registración si se trata de inmuebles, formularios y registro en caso
de automotores. Si se trata de aportes de bienes registrales el artículo 38 de la ley admite expresamente que la
inscripción del aporte podrá efectuarse preventivamente a nombre de la sociedad formación durante el periodo de
formación de la sociedad, esto tuvo una doble finalidad que la práctica justificó plenamente:

1. por una parte, evitar la sustracción del día registraron esta portada la sociedad por un acreedor del socio
aportante que podría frustrar la constitución de la sociedad.
2. La preservación de los derechos de los terceros con la sociedad en formación de la tan común circunstancia de
encontrarse al momento de ejecutar el cumplimiento de las obligaciones de esa sociedad que tales aportes no
se habían concretado o efectivizado.

Fondo de comercio: a tal fin el art. 44 dispone que el aportante debe practicar un inventario de valuación de los que lo
integran y cumplir con las normas de publicidad y oposición previstas por la ley 11867.

PUNTO 3: SOCIO APARENTE, SOCIO OCULTO Y SOCIO DEL SOCIO

La situación del socio aparente o prestanombre debe ser contemplada desde todo punto de vista: en su relación con
los demás socios y en su relación con terceros. En el primer caso el artículo 34 le prohíbe al prestanombre invocar su
aparente carácter de socio frente a la sociedad y sus integrantes, en cuanto a su relación con terceros el prestanombre
no podrá invocar su calidad de tal para eludir el cumplimiento de sus obligaciones y evadir sus responsabilidades
consiguientes, sin perjuicio de su acción contra los socios para ser indemnizado de lo que pagare.

En cuanto al socio oculto que es la contrapartida del prestanombre, su responsabilidad será siempre subsidiaria,
ilimitada y solidaria por las obligaciones sociales y a quien se podrá extender la quiebra de la sociedad a la cual niega o
esconde su participación, el artículo 34 no ha contemplado la situación en que se encuentra la sociedad aparente es
decir aquella sociedad constituida por el socio o control ante oculto. La nulidad de la sociedad es conclusión evidente,

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pues no es concebible que a través de ese medio, los individuos puedan ser titulares de una pluralidad de patrimonios
afectados a diversos entes.

El artículo 35 contempla la situación que se presenta frecuentemente en el mundo de los negocios referido al caso en
que un socio de la participación a terceros en lo que le corresponda en ese carácter, el socio partícipe carece de todo
derecho en la sociedad integrada por el asocial, debido a que no reviste el carácter de socio de ella. No obstante lo
cual, en la socialmente deberán consentir los controles del partícipe respecto de su actuación frente a la sociedad
principal, debiendo suministrar las informaciones pertinentes.

PUNTO 4: (INCOMPLETO, FALTA SENTENCIA)

Resolución parcial

Hay determinados momentos en la vida de una sociedad, que por vía natural, convencional o incluso como remedio
para preservar el funcionamiento del ente, se produce la desvinculación de uno o más de sus socios, subsistiendo la
sociedad con el resto de sus integrantes. Tales supuestos son de naturaleza diferente pero con efectos iguales para la
sociedad, los cuales son las de restituir el valor de la parte del socio desvinculado. Los casos de resolución parcial del
contrato de sociedad son básicamente tres: la muerte, la exclusión del socio y el retiro voluntario de este, en el último
caso puede influir un receso el cual asiste al socio de retirarse de la sociedad con reembolso del valor de su participación
cuando el órgano de gobierno modifica su estatuto sustancialmente alterando profundamente la situación del socio.
Para la ley y estas normas previstas (artículos 89 al 93) resultan aplicables a las sociedades colectivas, en comandita
simple y de capital e industria, pero no son aplicables a las sociedades anónimas, en las cuales y como principio general,
interesa la inversión hecha y no las características personales de sus integrantes, es aquí donde el legislador comete un
error porque si bien es cierto que el fundamento de la exclusión de los supuestos de resolución parcial para las
sociedades anónimas se basa fundamentalmente en la indiferencia de las características personales del accionista, eso
sólo se puede dar tratándose de sociedades que cotizan en bolsa pero no en las sociedades anónimas cerradas o de
familia.

El retiro voluntario del socio no debe confundirse con el derecho de receso. El ejercicio de este derecho, que no necesita
cláusula comercial que lo autorice, determina la ubicación de la sociedad de reembolsar el valor de la parte del socio
recibido, mensurada al valor resultante del último balance, el retiro voluntario no es admisible para las sociedades
anónimas, necesita caracterizado por cláusulas específicas del acto constitutivo y el valor de la participación del socio
retirado puede mensurarse a través de balances especiales de retiro con inclusión del valor real.

Puede afirmarse como principio general, que la muerte del socio resuelve el contrato de sociedad, originando la
obligación de la sociedad de reembolsar a los herederos del socio fallecido el valor de su participación, éstos se
encuentra consagrado expresamente en el artículo 90 para las sociedades de personas e implícitamente por el artículo
155 para las sociedades de responsabilidad limitada. Sin embargo, traicionando el carácter contractual del contrato
social el segundo párrafo del artículo 90 admite la licitud de las cláusulas del contrato constitutivo mediante las cuales
se pacte en las sociedades colectivas en comandita simple que la sociedad continúa con los herederos del socio
fallecido, las cuales obligan a los herederos a incorporarse a la sociedad sin necesidad de un nuevo contrato. En las
sociedades de responsabilidad limitada, la solución es exactamente la misma con respecto a las sociedades colectivas
en comandita simple, la muerte de uno de los socios provoca la disolución parcial de la sociedad, pero si en el acto
constitutivo esta instrumentado mediante una cláusula que indique que el los herederos deberán continuar en la
sociedad, estarán los mismos obligados a incorporarse. Las limitaciones de a la transmisibilidad de las cuotas serán, en
estos casos, inoponibles a las cesiones que los herederos realicen dentro de los 3 meses de incorporación pero los
socios podrán ejercer la opción de compra por el mismo precio. Tratándose de sociedades anónimas la muerte de un
accionista es indiferente para la sociedad y no resuelve parcialmente el contrato social ya que sus herederos deben
ingresar a la sociedad,

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Exclusión del socio

Rige para las sociedades colectivas, en comandita simple, capital e industria, así como para los socios comanditados en
las sociedades en comandita por acciones y para los socios de SRL con ciertas diferencias. La sociedad puede excluir a
cualquiera de los socios existiendo justa causa entendiéndose por tal: cuando el socio hubiera incurrido en grave
incumplimiento de sus obligaciones, y en los supuestos de incapacidad, inhabilitación, declaración en quiebra o
concurso civil de cualquiera de sus integrantes. En materia de SRL la exclusión por incapacidad, inhabilitación,
declaración en quiebra o concurso civil no constituye justa causa salvo que este se hubiera incorporado a la sociedad
por vía de adquisición de cuotas sociales.

Cuando la causa invocada la constituye por grave incumplimiento de cualquiera de las obligaciones del socio, la
existencia de una sentencia judicial resulta imprescindible, en otras palabras la inconducta del socio puede determinar
la resolución parcial de excluirlo a través de una acción judicial que debe ser promovida dentro de los 90 días a contar
desde la fecha que se conoció el hecho justificativo.

La acción de exclusión beneficia a la sociedad, debe ser iniciada por el representante de la sociedad, cuando la
promoción ha sido decidida por el órgano de gobierno. Si la exclusión se refiere a su representante, la acción deberá
ser promovida por quien los restantes socios designen. En todos los casos puede disponerse judicialmente la
suspensión provisoria de los derechos del socio cuya exclusión se persigue, constituye una medida cautelar especifica
con la naturaleza y contenido de la referida acción, esta se trata de hacer cesar las consecuencias de una conducta
disvaliosa en beneficio del funcionamiento o patrimonio de la sociedad.

Efectos:

 El socio excluido tiene derecho a una suma de dinero que represente el valor de su parte a la fecha de
invocación de la causal de exclusión.
 Si existen operaciones pendientes, el socio participa en los beneficios o soporta las perdidas.
 La sociedad puede retener la parte del socio excluido hasta concluir las operaciones en curso al tiempo de la
separación.
 Cuando el socio hubiera aportado un bien en uso y goce, el socio excluido no podrá exigir su restitución, si este
es indispensable para el funcionamiento de la sociedad y se le pagara su parte en dinero.
 El socio excluido responde hacia los terceros por las obligaciones sociales hasta la inscripción de la exclusión
en el Registro Público.

En las sociedades de dos socios, debido a la modificación de la ley 26994 se procede a la exclusión de uno de los socios
si existiere justa causa, con los efectos del art. 92 y el socio inocente asume el activo y pasivo social, sin perjuicio de la
aplicación del art. 94 bis.

Conforme a la redacción del art. 93 las soluciones son:

1. Declarada la exclusión, el único socio debe recomponer la pluralidad.


2. Puede iniciar el proceso liquidatorio.
3. Optar por la aplicación del art. 94.

BOLILLA V

PUNTO 1: ADMINISTRACION Y REPRESENTACION

En principio debe distinguirse entre administración y representación de la sociedad. La primera importa la deliberación
de la decisión del órgano de ella y pertenece a la esfera externa, es decir, a la vinculación de la sociedad con los terceros,

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pues quien tiene a su cargo la representación o el uso de la firma social, obliga a la sociedad por todos los actos que no
sean notoriamente extraños al objeto social.

Las diferencias entre administración y representación se advierten con mayor nitidez en las sociedades anónimas,
donde el órgano de administración es necesariamente colegiado, salvo cuando el directorio se haya organizado
unipersonalmente. La adopción de la política de administración está a cargo del directorio pero la ejecución de las
decisiones adoptadas lo hace el presidente de la sociedad.

En los restantes tipos sociales, los administradores revisten el mismo carácter de representantes de la sociedad,
confundiéndose en la misma o mismas personas físicas ambas calidades.

La organización de la administración y representación de las sociedades es diferente para cada tipo de sociedad, en las
sociedades de personas y en comandita por acciones la administración está ligada con la representación, y a falta de
regulación en el contrato constitutivo cualquier socio se encuentra facultado para administrar y representar a la
sociedad en forma indistinta. En las SRL la administración y representación está a cargo de uno o más gerentes, socios
o no, designados por tiempo determinado o indeterminado en el contrato. En las sociedades anónimas la
administración está a cargo del directorio, órgano de carácter necesariamente colegiado cuando es plural, cuyos
integrantes deben adoptar por mayoría las decisiones correspondientes a la dirección de la sociedad, pero que carecen
de facultades de representación.

Entonces la organización de la administración y representación puede estar dada de la siguiente manera:

 Singular: la administración y representación se confunden en una sola persona.


 Plural: la administración y representación puede estar a cargo e indistintamente en manos de todos los
administradores.

Registro de los administradores

El nombramiento de los administradores está a cargo en principio del órgano de gobierno de la sociedad (reunión o
asambleas) con la mayoría simple. En materia de sociedades anónimas, la ley estableció otros procedimientos, como
por ejemplo la designación de los directores por el consejo de vigilancia o a través del mecanismo de elección por clase
de acciones.

Los administradores de las sociedades mercantiles deben inscribirse en el Registro Público, por expresa imperativa del
art. 60 que también impone la carga de registrar la desvinculación. A pesar de la deficiente redacción del art. 60 la
jurisprudencia ha interpretado que los efectos son declarativos en el sentido de que el administrador reviste el carácter
de tal desde su momento de designación y no a partir de su registración. Pero el administrador cuya desvinculación no
ha sido inscripta, puede continuar obligando a la sociedad pues la ausencia de tal registración torna inoponible a los
terceros. La intención del legislador fue la de proteger los derechos de los terceros. La carga prescripta no está
exclusivamente a cargo de la sociedad sino que puede ser llevada a cabo por quienes revistieron el carácter de
administradores y pretenden con ello hacer pública su desvinculación, en tal caso debe acompañar la documentación
societaria que acredite fehacientemente tal desvinculación.

PUNTO 2: REMOCION DEL ORGANO ADMINISTRATIVO

En cuanto al régimen de remoción del órgano administrativo, el principio general, constituye la facultad de éstos de
remover a aquellos, sin invocación de causa, mediante decisión que por mayoría simple debe adoptarse en reunión de
socios o asamblea de accionistas (art. 129 y 256).

No obstante en las sociedades de personas el contrato constitutivo puede prever la necesidad de justa causa para la
remoción del o los administradores, por ende mantendrían su cargo hasta el momento de la sentencia. En estas

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sociedades puede suceder que la designación de un administrador haya sido condición expresa para la constitución de
la sociedad, en cuyo caso, la remoción del mismo implica que los demás socios tienen el derecho de retirarse de la
sociedad.

En las SRL solo puede limitarse la libre revocabilidad cuando su designación ha sido condición expresa de la constitución
de la sociedad, sino se aplicara la solución prevista en el art. 129.

En las sociedades anónimas, el art. 256 establece que el estatuto no puede suprimir ni restringir la revocabilidad de los
directores. Su revocación es exclusiva de la asamblea, sin perjuicio de que cualquiera de los accionistas pueda solicitar
la remoción con causa de ellos, a través de juicio ordinario que deberá tramitar contra la sociedad y los directores cuya
remoción se persigue.

PUNTO 4: DOCUMENTACION CONTABLE

La obligación de los comerciantes de llevar registros contables surge imperativamente del art. 320 del CCCN, en cuanto
dispone que están obligados a llevar contabilidad todas las personas jurídicas y quienes realizan una actividad
económica organizada o titulares de una empresa en todos sus tipos.

Su importancia radica en:

 En beneficio de la comunidad y el tráfico mercantil: por ejemplo para los terceros que interesen saber la
evolución de sus negocios, por otro lado permite la reconstrucción del patrimonio del comerciante.
 En interés del comerciante mismo: la ley le permite valerse de ellos, para probar de manera rápida y eficaz sus
operaciones en caso de conflicto.
 Tratándose de sociedades, la regular contabilidad permitirá a los socios ejercer con plenitud su inderogable
derecho de información sobre la marcha de los negocios sociales y sobre la gestión de los administradores.

La teneduría de libros es responsabilidad de los administradores cuya inexistencia o irregularidad es suficiente causal
de remoción. Del mismo modo es obligación de la sindicatura verificar la legalidad de tal carga. Los registros contables
que obligatoriamente deben llevar están descriptos en el art. 322 de la CCCN:

1. Libro diario: se deben registrar todas las operaciones relativas a la actividad de la persona que tienen efecto
sobre el patrimonio, individualmente o en forma resumida en donde se cubran periodos de información no
superiores a un mes y que provengan de un subdiario. Forma y condiciones detallados en el art. 323, 324 y 325
de la CCCN.
2. Inventario y balances: registro cronológico donde se anotan el conjunto de bienes y derechos de propiedad,
así como las obligaciones de las que ésta fuere responsable de cumplimiento, esta información debe ser
asentada al momento de la constitución.
3. Libros auxiliares como el Mayor en donde se trasladan las anotaciones del Diario.
4. Los que imponen otras leyes: se incluyen libros societarios (actas de directorio y asambleas, de registro de
acciones, de asistencia a asambleas, de asociados de las sociedades cooperativas, etc.)

Los libros deben permitir el cierre de cada ejercicio anual, la situación patrimonial, su evolución y sus resultados los
cuales deben permanecer en el domicilio del titular.

Los requisitos de teneduría de libros habían sido de alguna manera, modificada por la ley 19550 para las sociedades
comerciales, adaptándolas a los libros diarios y auxiliares a la tecnología manteniendo intactas las disposiciones
previstas en el código para los inventarios y balances.

Balance

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Descripción grafica de carácter estático de la situación económica, financiera y patrimonial de la sociedad en un
momento dado, pueden ser clasificados de la siguiente manera:

 Balances generales: confección y aprobación por los accionistas contemplados en el art. 234.
 Balances especiales: elaborados en determinadas oportunidades (transformación, fusión, escisión).
 Balances de liquidación (arts. 104 y 109).
 Balances de comprobación: art. 294 autoriza a la sindicatura para comprobar la legalidad de los actos de la
sociedad.
 Balances consolidados: agrupa la información correspondiente a grupos de sociedades, requerido por el art.
62.

El contenido de los balances está expuesto en el art. 63:

En cuanto al activo:

o Dinero en efectivo en caja y bancos y valores caracterizados por ser similares principios de liquidez, moneda
extranjera.
o Créditos provenientes de las actividades sociales.
o Bienes de cambio, agrupados de acuerdo con las actividades de la sociedad indicando la existencia de cada tipo
de naturaleza.
o Las inversiones en títulos de deuda pública, en acciones y en debentures, con distinción si cotizan o no en Bolsa.
o Bienes de uso indicando su amortización acumulada.
o Los bienes inmateriales con indicación de la amortización acumulada.
o Todos los gastos o cargas que se devenguen en el futuro deduciendo las amortizaciones.
o Todo otro rubro que por su naturaleza se incluya en el activo.

En cuanto al pasivo:

o Las deudas, indicándose las bancarias, financieras, las existentes con la sociedad controlante, controladas o
vinculadas, debentures emitidos por la sociedad.
o Previsiones efectuadas por distintas eventualidades.
o Todo otro rubro que deba ser considerado como pasivo.
o Rentas percibidas por adelantado e ingresos cuya realización corresponda a futuros ejercicios.

Separadamente se debe incluir en el pasivo las siguientes cuentas:

o Capital social.
o Reservas legales, estatutarias, voluntarias y provenientes de revaluación y primas de emisión.
o Utilidades de ejercicios anteriores.
o Todo otro rubro que deba ser incluido en las cuentas de capital, reservas o resultados.

Este criterio fue muy criticado por la doctrina contable debido a que se entiende como falsa la afirmación de que la
sociedad adeuda a los socios el monto del aporte. Tales críticas son parcialmente ciertas y encuentran respaldo en el
art. 109 que ratifica la diferencia entre pasivo social y el derecho de los socios a obtener reembolso de su participación.

La presentación de los balances debe ajustarse a las siguientes pautas:

1. La información debe agruparse de modo que sea posible distinguir el activo corriente y no corriente.
2. Derechos y obligaciones mostradas indicando si son documentos, si tienen garantía real u otras.
3. El activo y pasivo en moneda extranjera deberá mostrarse por separado de los rubros.
4. No podrán compensarse las distintas partidas entre sí.

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Estado de Resultados

Las partidas del estado de resultados han sido divididas por el legislador de la siguiente manera:

 Las ventas agrupadas por tipo de actividad de las cuales se deducirán los costos de mercaderías, para
determinar el resultado.
 Los gastos ordinarios de administración, comercialización, financiación y otros que corresponden cargar al
ejercicio, debiendo hacerse constar los montos de retribuciones de administradores, directores y síndicos;
otros honorarios y retribuciones por servicios; los sueldos y jornales; gastos de estudios e investigación;
publicidad y propaganda; intereses, multas y recargos; intereses pagados, cobrados o devengados;
amortizaciones y previsiones aclarando que cuando no se haga constar algunos de estos rubros por formar
parte del costo de bienes, bienes de uso u otros rubros del activo, deberá exponerse como información del
directorio en la memoria.
 Ganancias y gastos extraordinarios del ejercicio.
 Ajustes por ganancias y gastos de ejercicios anteriores.

Este estado debe mostrar por separado las ganancias o pérdidas ordinarias y extraordinarias, determinándose la
ganancia o pérdida neta del ejercicio.

Notas complementarias y anexos

Su preparación es indispensable cuando la información no estuviera contenida en los balances, estado de resultados,
el art. 65 dispone notas para:

A. Bienes de disponibilidad restringida


B. Activos gravados por hipoteca, prenda u otro derecho real.
C. Criterio de valuación de bienes de cambio.
D. Procedimientos adoptados en el caso de revaluación.
E. Cambios en procedimientos contables o de confección de los estados contables, explicando la modificación.
F. Acontecimientos u operaciones ocurridas entre el cierre de ejercicio y la memoria que pudieran modificar
significativamente la situación financiera de la sociedad.
G. Resultado de las operaciones con sociedades controlantes, controladas o vinculadas.
H. Restricciones contractuales para la distribución de ganancias.
I. Monto de avales y garantías otorgadas a favor de terceros, documentos descontados y otras contingencias.
J. Contratos celebrados con los directores.
K. Monto no integrado del capital social.

Del mismo modo se dispone para los anexos lo siguiente:

i. Bienes de uso, detallando saldo de inicio, aumentos y saldos al cierre con igual tratamiento para las
amortizaciones. Al pie del anexo se detallara el destino contable del aumento o disminución de las
amortizaciones.
ii. Bienes inmateriales y correspondientes amortizaciones.
iii. Inversiones en títulos valores y participación en otras sociedades, detallando la denominación de la sociedad
emisora o en la que se participa y características del título valor o participación en valor nominal, de costo, de
libros y cotización. Si el aporte es mayor al 50% se deberán acompañar los estados contables de ésta que se
exigen en este título. Si el aporte fuere mayor al 5% y menor al 50% se informara sobre el resultado y
patrimonio neto según el último balance en la sociedad que se invierte. Si se trata de otras inversiones se
detallara el contenido y características, indicándose valores nominales, de costo, de libros, de cotización, y de
valuación fiscal.

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iv. De previsiones y reservas, detallando saldo al inicio, aumentos y disminuciones y el saldo al cierre.
v. Costo de las mercaderías detallando las existencias de bienes de cambio al comienzo, las compras o el costo
de producción y la existencia al cierre. En caso de prestación de servicios se aportaran datos similares a los
requeridos para la alternativa anterior que permitan informar sobre el costo de prestación de dichos servicios.
vi. Activo y pasivo en moneda extranjera detallando las cuentas del balance, el monto y clase de moneda
extranjera, el cambio vigente, el monto resultante en moneda argentina, el importe contabilizado y la
diferencia si existiera .

Memoria

Documento que acompaña a los estados contables donde se informa a los socios o accionistas sobre la marcha y
situación de la sociedad, dando el detalle de las operaciones realizadas o en vías de realización, su importancia radica
en la necesaria inclusión de los aspectos que se considere necesario informar sobre la situación presente y futura de la
sociedad y la explicación de las variaciones de los estados con respecto al anterior.

Se incluyeron pautas para su confección apuntando a una veraz, sincera y completa información a los socios. En tal
sentido el art. 66 dispone la inclusión de:

 Razones de variaciones significativas operadas en las partidas de activos y pasivos.


 Adecuada explicación de gastos y ganancias extraordinarias y su origen y de los ajustes por ganancias y gastos
de ejercicios anteriores.
 Razones por las cuales se propone la constitución de reservas, explicadas clara y circunstancialmente.
 Causas por las que se propone pago de dividendos o distribución de ganancias en otra forma que en efectivo.
 Estimación sobre perspectivas de futuras operaciones.
 Relaciones con las sociedades controlantes, controladas o vinculadas y las variaciones operadas en las
respectivas participaciones y en los créditos y deudas.
 Rubros y montos no mostrados en el estado de resultados (art. 64, 1, b) por formar parte parcial o totalmente
de los costos de bienes.

Su insuficiencia o inexistencia provoca la nulidad de la decisión asamblearia que aprueba los referidos instrumentos.

Estados contables consolidados

Su confección se impone a las sociedades controladas previstas en el art. 32 de la ley. A estas sociedades se les impone
presentar como información complementaria la presentación de estados contables consolidados, con arreglo a los
principios de contabilidad generalmente aceptados y a las normas que establezca la autoridad de contralor. Esto tiende
a brindar una información más completa sobre el estado financiero y económico de la sociedad controlante y permiten
conocer la totalidad del patrimonio.

PUNTO 5

Los dividendos no pueden ser aprobados ni distribuidos a los socios, sino por ganancias realizadas y liquidas resultantes
de un balance confeccionado de acuerdo con la ley y el estatuto, y aprobado por el órgano competente, salvo lo previsto
en el art. 224. Las sociedades de responsabilidad limitada y por acciones deben efectuar una reserva no menor al 5%
de las ganancias realizadas y liquidas que arroje el estado de resultados, hasta alcanzar el 20% del capital social. Cuando
esta reserva se vea disminuida por cualquier razón no podrá distribuirse ganancias hasta tanto se reintegre. En
cualquier tipo de sociedad se podrá constituir otras reservas siempre que las mismas sean razonables y respondan a
una prudente administración, en las sociedades anónimas la decisión se adoptara según el art. 244, en las SRL requiere
mayoría necesaria para la modificación del contrato.

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Cuando se obtuvieran ganancias, teniendo perdidas de ejercicios anteriores, las mismas no podrán distribuirse hasta
tanto no se cubran las pérdidas de ejercicios anteriores. Cuando los administradores, directores o síndicos sean
remunerados por un porcentaje de ganancias, la asamblea podrá disponer en cada caso su pago aun cuando no se
cubran las perdidas anteriores.

PUNTO 6: 1. Texto del artículo 300. ARTICULO 300. - Serán reprimidos con prisión de seis meses a dos años: 3º. El
fundador, director, administrador, liquidador o síndico de una sociedad anónima o cooperativa o de otra persona
colectiva, que a sabiendas publicare, certificare o autorizare un inventario, un balance, una cuenta de ganancias y
pérdidas o los correspondientes informes, actas o memorias, falsos o incompletos o informare a la asamblea o reunión
de socios, con falsedad o reticencia, sobre hechos importantes para apreciar la situación económica de la empresa,
cualquiera que hubiere sido el propósito perseguido al verificarlo.-

BOLILLA VI

PUNTO 1: DISOLUCION

La disolución implica el punto final de la vida activa y una profunda mutación del fin societario, pues como consecuencia
del acaecimiento de una causal disolutoria, la sociedad deberá dejar de realizar la operatoria descripta en el objeto
social para reemplazarla por una actuación encaminada a la venta de los bienes sociales, la cancelación del pasivo y la
eventual distribución del remanente entre los socios. Esto abre el camino de la liquidación pero no importa el cese
abrupto de su personalidad jurídica.

Causales de disolución:

1. Decisión de los socios, expuesta en forma expresa por medio del órgano de gobierno o a través de conductas
de los socios que revelen la falta de toda intención para mantener vigente el contrato.
2. Expiración del término por el cual se constituyó.
3. Por cumplimiento de la condición a la que se subordino su existencia.
4. Por consecución del objeto por el cual se formó o por la imposibilidad sobreviniente de lograrlo.
5. Por pérdida del capital.
6. Por declaración en quiebra, aunque puede quedarse sin efecto si se celebrare avenimiento.
7. Por su fusión.
8. Por sanción firme de cancelación de oferta pública o de la cotización de sus acciones.
9. Por resolución firme de retiro de la autorización para funcionar cuando leyes especiales la impusieran en razón
de su objeto.

La enumeración prevista por el artículo 94 no es de manera taxativa ya que el artículo 89 ha tenido en cuenta la
posibilidad de los socios de prever causales de disolución no contempladas en la ley por ejemplo en materia de
jurisprudencia podría ser la existencia de graves en tres armonías entre los socios, la venta del único bien de la sociedad.
Si bien el inciso primero de la citada norma prevé como causal disolutoria la decisión de los socios, nuestros jueces han
incluido dentro de tal inciso al supuesto en que durante el curso del proceso de exclusión se exhibió consenso por parte
de todos los integrantes de la sociedad de no querer continuar asociados. La pérdida del capital social como causal
disolutoria se justifica plenamente a poco que se repare en la trascendental función que cumple al capital como
mecanismo de defensa de los acreedores sociales, al desaparecer la cifra de garantía con que contaban para la
satisfacción de sus créditos. Dicha causal disolutoria debe ser declarada por los socios en asamblea o reunión de socios,
pero puede ser evitada por los socios y acuerdan su reintegro total o parcial o su aumento. La disolución por quiebra
tiene características especiales, atento al estado de impotencia patrimonial tendente. Por consiguiente la liquidación
no se lleva a cabo a través del procedimiento previsto por la ley 19,550 sino por la ley 24,500 políticos de concursos y
quiebras y está a cargo de un funcionario judicial designado por el juez de quiebra.

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Revocación de las causales de disolución

Nada impide la revocación de la causal resolutoria en que hubiera incurrido la sociedad, en beneficio de la conservación
de la empresa y del interés general que supone la existencia de entidades productivas de bienes y servicios. La leí en
su versión original preveía tales hipótesis en las siguientes disposiciones:

 en caso de quiebra la disolución queda sin efecto si se celebra avenimiento o conversión


 en el supuesto de pérdida queda sin efecto cuando los socios aprobaba su reintegro o aumento
 en el supuesto de reducción a uno del número de socios, con la incorporación del nuevo integrante dentro del
término de tres meses, pero se recuerda que esta hipótesis fue derogada por la ley 26,994.
 En el supuesto de disolución por sanción firme de la cancelación de oferta pública o de la cotización de sus
acciones, cuando los socios resuelvan continuar sus actividades fuera de la órbita bursátil, decisión que será
adoptada por la Asamblea General extraordinaria dentro de los 60 días.

La ley 26,994 ha modificado el artículo 100 de la ley y posibilita actualmente la remoción de cualquier causa de
disolución, mediando la decisión del órgano de gobierno y eliminación de la causa que le dio origen. Dispone al respecto
el nuevo artículo 100 que la resolución que remueve la causal de disolución debe adoptarse antes de cancelarse la
institución, sin perjuicio de terceros y de las responsabilidades asumidas. Sólo pueden ser removidas las causales de
disolución cuando ellas no han incurrido por sanción impuesta la sociedad por su órgano de control o por decisión
judicial, de modo que los incisos noveno y 10º del artículo 94 son incompatibles con lo dispuesto por el artículo 100 de
la ley 19,550. En caso de duda sobre la existencia de la causa de disolución que estará a favor de la subsistencia de la
sociedad.

PUNTO 2: PRORROGA, RECONDUCCION Y DISOLUCION JUDICIAL

La disolución por vencimiento del plazo de duración, otorga a los socios la posibilidad de evitar la mediante la prórroga
de la sociedad, decisión que es adoptada por el órgano de gobierno del ente y la cual debe ser resuelta y solicitada su
inscripción registrada antes del vencimiento del plazo duración de la sociedad. La gravedad extrema de tal sanción,
prevista expresamente por la redacción original de la ley, que obligaba a la liquidación de la sociedad sin posibilidad
alguna de volver a la actividad fue atenuada por la ley 22,903 del año 1983, consagrando el Instituto de la reconducción,
mediante el cual los socios o accionistas pueden resolver, con posterioridad al vencimiento del plazo de duración y
mediante una decisión del órgano de gobierno, adoptada por acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario
lo dispuesto por las sociedades por acciones de responsabilidad limitada, la vuelta a la actividad dinámica del ente,
evitando de tal manera su liquidación. Esta circunstancia no implica concederle efecto retroactivo hasta la resolución
ni exime a los liquidadores del cumplimiento de las obligaciones que le impone tal carácter, así como tampoco los
exime de las responsabilidades correspondientes.

La disolución de la sociedad puede también ser declarada judicialmente y la sentencia tendrá efecto retroactivo el día
en que tuvo lugar su causa generadora según el artículo 97. Con ello se prevé la tan frecuente hipótesis que se presenta
cuando los socios continúan desarrollando la actividad habitual a pesar de la oposición de uno o varios socios, que han
promovido acción judicial tendiente a obtener una declaración en tal sentido. La acción judicial de disolución debe ser
tramitada por juicio de pleno conocimiento y deben ser citados todos los socios además de la sociedad, quienes deben
actuar formando un litisconsorcio necesario, tal acción resulta innecesaria cuando la causal resolutoria ha quedado
suficientemente configurada, en cuyo caso el socio accionista perjudicado por la continuidad operativa de la sociedad
debe requerir directamente el cumplimiento del trámite liquidatorio.

PUNTO 3:

La disolución de la sociedad implica el paso automático al procedimiento liquidatorio. La disolución surte efectos frente
a la sociedad y sus socios desde que tuvo lugar su causa generadora, por lo que los administradores responden desde
33
ese momento por los actos exorbitantes al trámite liquidatorio. Por el contrario y frente a terceros, se encuentre o no
constituida regularmente la sociedad, la disolución sólo surte efectos desde su inscripción registral, salvo que éstos
conocieran el acaecimiento de las causales que provocaron la misma. El principio conforme al cual la disolución es
oponible frente a los terceros con su inscripción en el registro, se lee en el caso de producirse la disolución por
vencimiento del plazo de duración, quedando el ente obligado por cualquier tipo de actos celebrados en su nombre
hasta tanto se cumpla con dicho plan.

PUNTO 4: LIQUIDACION

El trámite liquidatorio constituye un procedimiento de imprescindible tránsito por la sociedad, mediante el cual los
liquidadores deberán vender los bienes que componen el activo social, pagar las deudas, así como los gastos de
liquidación y en caso de resultar saldo favorable, reembolsar el capital oportunamente aportado por los socios y
distribuir entre ellos sus remanentes. Los usos y prácticas del comercio nos demuestran que no son aislados los casos
en que las sociedades prefieren desaparecer de la faz de la tierra dejando totalmente insatisfecho el pasivo social, tal
manera de actuar hace responsable solidaria e ilimitadamente a los administradores de la sociedad ya que éstos son
los encargados de conservar el activo de la sociedad y sobre el destino dado a los fines de ella.

Personalidad jurídica de las sociedades en liquidación

La ley dispone que la sociedad en liquidación conserva su personalidad "a sus efectos" y se rige por las normas
correspondientes a su tipo. Una primera interpretación predica la subsistencia total del carácter de sujeto de derecho
de la sociedad en liquidación, por el contrario la jurisprudencia sostiene que la sociedad conserva su personalidad para
ciertos efectos limitada a la conclusión de las relaciones jurídicas pendientes. La diferencia fecunda en consecuencias
prácticas, ya que la primera teoría, la sociedad siempre debe responder por todas las obligaciones contraídas por los
liquidadores. Por el contrario la segunda teoría permite que la sociedad pueda invocar a terceros la disolución inscripta
para repeler el cumplimiento de las obligaciones exorbitantes del procedimiento de liquidación.

Liquidadores

La administración de la sociedad en liquidación está a cargo del órgano de administración vigente, salvo que el contrato
social haya previsto la actuación de un órgano de liquidación diferente, en caso de quiebra es asumida por el síndico
concursal, en caso de declaración judicial de nulidad del contrato social por objeto ilícito, actividad ilícita u objeto
prohibido la liquidación de la sociedad se llevará a cabo el funcionario designado por el juez interviniente, en caso de
conflicto entre los socios la designación puede recaer también en un funcionario judicial. El nombramiento del
liquidador debe inscribirse en el registro público, para ser oponible su actuación frente a terceros. Las obligaciones de
los liquidadores son las siguientes:

 confeccionar un inventario y balance del patrimonio social dentro de los 30 días, lo pondrán a disposición de
los socios, los cuales podrán extenderlo a 120 días.
 Informar a los socios, por lo menos trimestralmente, sobre el estado de liquidación.
 Confeccionar balances anuales cuando la liquidación se extendiere más allá del ejercicio.
 Actuar empleando la razón social o denominación de la sociedad con el aditamento "en liquidación".
 Seguir las instrucciones de los socios en lo que se refiere a los trámites liquidatorios, bajo sanción de incurrir
en responsabilidad por los daños y perjuicios causados por el incumplimiento.

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 Exigir a los socios las contribuciones debidas a los socios en caso de que los fondos sociales fueran insuficientes
para satisfacer el pasivo social. Tal obligación es en principio exigible en las sociedades en las cuales los socios
responden en forma solidaria e ilimitada por las deudas sociales.
 Efectuar partición parcial entre los socios del producido de la venta de los bienes, cuando el cumplimiento de
las obligaciones sociales estuvieran suficientemente garantizadas.
 Publicar el acuerdo parcial de distribución con los mismos efectos que el acuerdo de reducción voluntaria del
capital social.
 Ajustar su conducta al estándar de conducta previsto por el artículo 59 para los administradores de sociedades.
 Una vez extinguido el pasivo social, confeccionar el balance final y proyecto de distribución.
 Suscribir el balance final y proyecto de distribución y ponerlos a disposición de los socios, quienes podrán
impugnarlos en el término de 15 días desde su puesta en disposición. Si la imputación no fuera admitida, los
socios deberán promover la acción judicial correspondiente dentro de los 60 días siguientes a la resolución del
liquidadores. En las sociedades de responsabilidad limitada cuyo capital alcance el importe fijado por el artículo
299 y en las sociedades por acciones, el balance final y el proyecto de distribución deberán ser sometidos a la
aprobación de la Asamblea General de accionistas y no a cada socio en particular.
 Agregar al legajo de la sociedad obrante en el registro público el balance final y proyecto de distribución.
 Reembolsar las partes de capital a los socios, salvo disposición en contrario del contrato constitutivo, distribuir
el excedente en proporción a la participación de cada socio en las ganancias. Los importes no reclamados
dentro de los 90 días deberán ser depositados por los liquidadores en un banco oficial a disposición de sus
titulares y si transcurren tres años sin ser reclamados se atribuirían a la autoridad escolar de la jurisdicción
respectiva.
 Cancelar la inscripción del contrato social en el registro público.
 Conservar los libros sociales y demás documentos sociales por el término de 10 años. La conservación puede
ser otorgada a cualquier liquidador, pero en caso de discrepancia ésta será resuelta judicialmente por el juez
de registro.

En cuanto a las facultades y derechos de los liquidadores, ellos son los siguientes:

 ejercer la representación de la sociedad, estando facultados para celebrar los actos necesarios para la
realización del activo y cancelación de pasivos.
 Percibir una remuneración por su función, por desempeñar una función que por naturaleza es onerosa.

Responsabilidades

Al estar sometidos los liquidadores de sociedades las obligaciones y responsabilidades de los administradores
societarios, la propia sociedad y los socios, tienen legitimación suficiente para requerir la recomposición del patrimonio
social, disminuido por mala actuación de los liquidadores. Por su parte, los terceros siempre conservan la posibilidad
de demandar a los liquidadores por los daños y perjuicios, directa o indirectamente padecidos por ellos. Corresponde
a los socios promover contra los liquidadores las acciones sociales de responsabilidad por los daños causados al
patrimonio social.

Cancelación de la matricula

Este trámite constituye el punto final de la vida de la sociedad y con su cumplimiento se extingue la personalidad
jurídica. Sin embargo, puede acontecer que con posterioridad a la cancelación, aparezcan acreedores sociales que no
fueron incluidos en la liquidación a los cuales no les oponible la extinción de la persona jurídica, en tanto constituyen
una manifestación del patrimonio de la persona jurídica. Ante tal supuesto nacen para los terceros las acciones
correspondientes contra la sociedad y de responsabilidad contra los liquidadores, sin perjuicio de las acciones contra

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los socios por restitución de las sumas oprimidas en concepto de pago del remanente distribución, salvo buena fe que
ellos, sobre los que pesan la carga de probar su total desconocimiento de la existencia de tales créditos.

BOLILLA VII

Hay transformación cuando una sociedad adopta otro de los tipos previstos. No se disuelve la sociedad ni se alteran
sus derechos y obligaciones. La transformación no es un proceso admisible para las sociedades no constituidas
regularmente, pues esta clase de sociedades no constituyen un tipo de sociedad y la transformación supone una
sociedad regularmente constituida según un tipo determinado. La transformación no implica la disolución de la
sociedad transformada, sino una modificación de su contrato social, continuando el mismo organismo social
modificado en su forma aunque con el mismo sustrato personal y patrimonial. La transformación puede ser voluntaria
o forzoso u obligatoria. La primera se produce cuando los socios resuelven tal acto sin circunstancias que lo obliguen a
ella, por considerar al nuevo tipo social adoptado más conveniente a la envergadura de la empresa. Por el contrario la
transformación es forzoso u obligatoria, cuando la ley obliga a los socios a llevar a cabo tal procedimiento para evitar
la nulidad de la sociedad o para proteger los derechos de quienes se deben incorporar a la sociedad (artículo 140, 145
y 324). Existe asimismo luego de la sanción de la ley 26.994 la transformación de pleno derecho que el artículo 94 bis
de la ley impone a las sociedades en comandita y de capital e industria, cuando queda reducida a uno en el número de
los socios. Los requisitos de la transformación son:

1. acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario, con lo dispuesto para algunos tipos societarios, tres
cuartas partes del capital social de las sociedades de responsabilidad limitada y mayoría de acciones con
derecho a voto en las sociedades por acciones.
2. Confección de un balance especial, cerrado a una fecha que no exceda de un mes del acuerdo de
transformación y puesto a disposición de los socios en la sede social. Este balance debe ser aprobado.
3. Otorgamiento del acto que instrumente la transformación por los órganos competentes de la sociedad.
4. Publicación por un día en el diario de publicaciones legales que corresponda a la sede social y sus sucursales,
aviso que deberán contener la fecha de la resolución social que aprobó la transformación.
5. Finalmente la inscripción del instrumento previsto con copia del balance firmado en el registro público y demás
registro que correspondan por el tipo de sociedad, por la naturaleza de los bienes que integran el patrimonio
y sus gravámenes. Estas instituciones deben ser ordenadas y ejecutadas por el juez o autoridad a cargo del
registro público.

La fusión tiene lugar cuando todos, sociedades se disuelve sin utilizarse para constituir una nueva sociedad, o cuando
una sociedad ya existente incorpora otra y otras que, sin liquidarse, son disueltas. En cuanto a su naturaleza jurídica de
la fusión es un contrato celebrado entre sociedades que tiene por objeto la transferencia universal del patrimonio de
las sociedades fusionadas a la nueva sociedad o del patrimonio de la sociedad absorbida a la sociedad absorbente.

Los efectos fundamentales de la fusión son los siguientes: la nueva sociedad adquiere la titularidad de los derechos y
obligaciones de las sociedades disueltas, produciéndose la transferencia total de sus respectivos patrimonios al
inscribirse en el registro público y la fusión produce asimismo la atribución de la calidad de socios en la nueva sociedad
o en la sociedad incorpórante a quienes eran socios en las sociedades disueltas.

El primer paso para llevar a cabo la fusión consiste en el compromiso, el cual debe contener:

1. la exposición de los motivos y finalidades de la fusión.


2. Los balances especiales de fusión de cada sociedad, con informes de los síndicos, cerrados a una misma fecha
que no será anterior a tres meses de la firma del compromiso.
3. La relación de cambio de las participaciones sociales, cuotas o acciones. Mediante tal relación, los socios de las
sociedades fusionadas pueden conocer cuál será su futura participación.
4. El proyecto de contrato de la nueva sociedad.
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5. Las limitaciones que las sociedades convengan en la respectiva administración de sus negocios y las garantías
que establezcan para el cumplimiento de una actividad normal de gestión.

El compromiso previo de fusión y los balances especiales deben ser aprobados por el órgano de gobierno de todas las
sociedades partícipes del procedimiento. A tal efecto los administradores deben poner a disposición de los socios en la
sede social copia del compromiso previo de fusión, del balance e informe de cinco con no menos de 15 días de
anticipación a su consideración por la reunión de socios o asamblea extraordinaria.

Aprobado por el órgano de gobierno debe publicarse por tres días un aviso en el diario de publicaciones legales el cual
debe contener:

1. la razón social o denominación, la sede social con los datos de la inscripción en el registro.
2. El capital de la nueva sociedad o el importe del aumento del capital social de la sociedad incorpórante.
3. La valoración del activo y del pasivo de las sociedades fusionantes.
4. La razón social o denominación, el tipo y el domicilio acordado.
5. Las fechas del compromiso previo de fusión y de las resoluciones sociales que lo aprobaron.

Los acreedores cuentan con un plazo de 15 días contados desde la última publicación del aviso, para ejercer su derecho
de oposición, pero queda en claro que dicha oposición no frustra el procedimiento ni impide la prosecución de las
operaciones de fusión.

No existiendo acreedores o transcurrido el plazo de 20 días, los representantes de todas las sociedades intervinientes
en el procedimiento de fusión se encuentran en condiciones de otorgar el acuerdo definitivo de fusión, el cual
contendrá:

1. las resoluciones sociales aprobatorias de la fusión.


2. La nómina de los socios que hayan ejercido el derecho de receso y capital que representen en cada sociedad.
3. La nómina de los acreedores que habiéndose opuesto hubieren sido garantizados y de los que hubieran
obtenido embargo judicial. Deberá constar la causa o título, el monto del crédito y las medidas cautelares
dispuestas.
4. La agregación de los balances especiales y de un balance consolidado de las sociedades que se fusionen.

Finalmente suscrito el acuerdo definitivo de fusión, este debe inscribirse en el registro público, momento a partir del
cual la fusión resulta oponible para la sociedad, sus integrantes y frente a terceros.

La escisión constituye otro supuesto de agrupación empresaria legislada en el artículo 88 que al respecto diferencia
entre distintos supuestos:

 La escisión con absorción tiene lugar cuando una sociedad sin disolverse, a la cual la ley la denomina escindente,
destina parte de su patrimonio a otra sociedad ya existente que recibe el nombre de escisionaria.
 La fusión escisión tiene lugar cuando sociedad participa con otra u otras en la creación de una nueva sociedad.
Implica para las sociedades que se escinden una reducción del capital proporcional al patrimonio destinado a
la creación de una nueva compañía.
 La escisión propiamente dicha, que es aquella en la cual una sociedad destina parte de su patrimonio para la
creación de una nueva sociedad. Dicho acto se resuelve de forma unilateral por el órgano de gobierno de
sociedad escindida.
 La escisión división, supuesto incorporado por la ley 22903 y existe cuando una sociedad se disuelve sin
liquidarse para constituir nuevas sociedades con la totalidad de su patrimonio.

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