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A.M.D.

Colegio Nuestra Señora de los Ángeles (Santa Elisa)

Filosofía

Lizardo Cabrera

Filósofos

María Delia Donis Barrera

4to CCLL Clave: 04

Guatemala 02 de marzo del 2018


ÍNDICE

Carátula…………………………………………………………………………………. 1

Índice………………………………………………………………………………………2

Introducción……………………………………………………………………………...3

Contenido(los filósofos)………………………………………………………………...4-37

Conclusiones……………………………………………………………………………..38

Recomendaciones………………………………………………………………………39

Bibliografía y Egrafía……………………………………………………………………..40

Análisis y criterio…………………………………………………………………………...41-43
INTRODUCCIÓN

La filosofía ha llegado más allá y saber su historia es impresionante, como los filósofos
llegaron a preguntarse cómo surgió la tierra, porque estamos aquí, antes las personas
creían en mitos griegos pero empezaron a filosofar y a dudar y ahí fue donde cada
uno sacaba sus propias teorías y me gustaría saber como empezó a dar origen la
filosofía a través de estos filósofos
FILÓSOFOS Y SUS
APORTES

TALES DE MILETO
Nació en la ciudad de Mileto en una antigua ciudad de la costa de Asia en el año 624
Antes de Cristo. Las referencias y conocimientos que se tienen con respecto a la vida
de Tales son muy contradictorios y confusos para los historiadores e investigadores.
Incluso su origen no es seguro. Algunos piensan que era de origen fenicio y que luego
se hizo ciudadano de Mileto. Otros mencionan que su origen era de Mileto y que
incluso tenía sangre noble. Se dice que tuvo un hijo y que contrajo matrimonio, otras
personas refieren que toda su vida fue soltero y que habría adoptado un niño el cual
era hijo de su hermano.

Se considera a Tales de Mileto como uno de los principales hombres que encargados
de enseñar la geometría a los habitantes griegos. Aristóteles he hecho lo consideraba
como un filósofo de la naturaleza. Aparentemente su influencia generacional egipcia
contribuyó para que tuviera esta forma de pensamiento. Fue el precursor
del pensamiento científico. Su pensamiento se enfocaba en que todo lo que en el
mundo existía era originado por el agua y que toda la tierra se encontraba
descansando sobre la misma. Además, afirmaba que todo el mundo estaba lleno de
Dioses.

La Escuela de Mileto. La continuidad de la reflexión filosófica de Tales, a través de


Anaximandro y Anaxímenes, dió lugar a que se les agrupara en la llamada "Escuela de
Mileto", cuyas principales características podríamos resumir como sigue:

 1. Los milesios, también llamados "físicos", se preocupan por determinar el


principio último, la naturaleza última de la realidad, planteándose por lo tanto el
problema de la unidad en la diversidad.
 2. Esa primera causa de lo real tiene que ser eterna y de carácter material: no
hay en ellos idea de "creación", de comienzo absoluto.
 3. Su explicación es de carácter racional: se reclama la homogeneidad entre la
causa y el efecto y se rechaza el recurso a lo mágico y a lo contradictorio.
 4. Hay algún tipo de ley que regula el funcionamiento del universo y es posible
encontrarla mediante la razón; la idea de ley remite, en este caso, a un
principio de unidad de lo real.
 5. Por último, no hay una distinción clara entre ciencia y filosofía, entendidos los
términos en sentido actual.

ANAXÍMENES
Anaxímenes de Mileto nació en Mileto en el 585 a.C., aproximadamente, y murió en el
524 a.C. Teofrasto nos describe a Anaxímenes como discípulo y compañero de
Anaximandro siendo, al parecer, unos veintidós años más joven que él. Se le atribuye la
composición de un libro, "Sobre la naturaleza", escrito, según Diógenes Laercio, en
dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin superfluidades.
Pensamiento

Se opone a Anaximandro y a Tales en cuanto a la determinación del primer principio o


"arjé" que Anaxímenes considera ser el aire. Probablemente haya tomado esta
elección a partir de la experiencia, influyendo la observación de los seres vivos y la
importancia del fenómeno de la respiración; en cuanto toma como "arjé" un elemento
particular, su pensamiento supone un retroceso con respecto a Anaximandro; pero
Anaxímenes nos ofrece un mecanismo de explicación de la generación de las cosas a
partir de otro elemento distinto de ellas: ese mecanismo de generación se apoya en
las nociones de "condensación" y "rarefacción". Por condensación del aire, dice
Anaxímenes, se forman las nubes; si las nubes se condensan se forma el agua; la
condensación del agua de lugar a la constitución del hielo, de la tierra; y la
condensación de la tierra da lugar a la constitución de las piedras y los minerales; el
proceso inverso lo representa la rarefacción: si la piedra pierde condensación dará
lugar a la formación de tierra; a su vez, si la tierra pierde condensación se transforma
en agua; y siguiendo el proceso de pérdida de condensación o rarificación, del agua
sugirían las nubes, de éstas el aire y, por último, la rarefacción del aire produciría el
fuego.

En terminología moderna podemos decir que Anaxímenes está intentando basar la


explicación de lo cualitativo en lo cuantitativo ; encontramos en él, por lo tanto, un
intento de explicar el mecanismo de transformación de unos elementos en otros, del
que no disponían Tales ni Anaximandro. Al igual que ellos insiste, sin embargo, en
afirmar una causa material como principio del mundo y, por lo tanto, en tratar de
llevar a la unidad la diversidad de la realidad observable.

ANAXÍMANDRO
Anaximandro de Mileto nació aproximadamente en el 610 a.C. y murió en el 545 a.C.
Teofrasto describe a Anaximandro como discípulo y compañero de Tales, siendo unos
catorce años más joven que él. Se ocupó, al igual que Tales, de cuestiones prácticas
relacionadas con la ciencia y se le atribuye la elaboración de un mapa del mar Negro,
probablemente para uso de los navegantes milesios que viajaban por él. Al igual que
otros filósofos griegos participó activamente en la vida política de su ciudad, y se le
atribuye la dirección de una expedición colonizadora a Apolonia. Respecto a su
actividad filosófica se le atribuye la composición de una obra en prosa, "Sobre la
naturaleza", en la que expone sus teorías.

Pensamiento

Al igual que Tales buscó el elemento primordial y básico a partir del que se ha
generado la realidad; pero a diferencia de él consideró que dicho elemento o "arjé"
(término que, al parecer, fue Anaximandro el primero en utilizar) no podía estar
constituido por ninguno de los elementos conocidos, como el agua, ni tampoco por
ninguna clase particular de materia. Si ese primer elemento era la causa material de
todo lo existente había de ser la causa, por lo tanto, de toda materia particular, por lo
que dicho principio no podía identificarse con ninguna materia particular. Siendo su
principio, su comienzo, su fuente, había de ser algo necesariamente distinto; pero
dado que nosotros sólo conocemos las formas particulares de materia que emanan de
ese primer principio hemos de concluir que el "arjé" tiene que ser una materia
desconocida para nosotros y, en cuanto tal, una materia indeterminada, indefinida,
ilimitada, a la que Anaximandro da el nombre de "ápeiron". Eso es lo que parece
transmitirnos alguno de los fragmentos conservados de Anaximandro.

PITÁGORAS DE SAMOS
La vida de Pitágoras se encuentra envuelta en leyendas. Nació en Jonia, en la isla de
Samos, hacia el 572 a.C. y, al parecer, conoció a Anaximandro de Mileto. Se le
atribuyen viajes a Egipto y Babilonia. La tiranía de Polícrates le hizo abandonar Samos,
trasladándose a Italia y estableciéndose en Crotona. Allí creó una secta filosófico-
religiosa, inspirada en el orfismo, cuyos miembros vivían en comunidad de bienes,
participando de un conjunto de creencias y saberes que permanecían en secreto
para los no iniciados.
La influencia ejercida por dicha secta en Crotona fue considerable, al parecer,
llegando a suscitar la enemistad del pueblo que se rebeló contra el dominio ejercido
por las sectas pitagóricas y, en el transcurso de esa revuelta popular, puso fuego a sus
propiedades y los expulsó de la ciudad. Se dice que Pitágoras se refugió en
Metaponto, donde murió poco después, hacia el 496 antes de Cristo.

Pensamiento

Son pocas las referencias a su obra entre los antiguos, incluidas las de Platón y
Aristóteles, pero abundantes a partir de ellos (lo que genera muchas dudas sobre su
autenticidad) y en las que se mezcla, además, la leyenda y la realidad, o lo que
podría ser tomado como una referencia real a Pitágoras o a los pitagóricos (hoy
sabemos, por ejemplo, que la atribución a Pitágoras del descubrimiento del teorema
que lleva su nombre no es defendible). Es difícil fijar también qué doctrinas pertenecen
a Pitágoras y cuáles pudieron ser desarrolladas por sus discípulos posteriores: Alcmeón
o Filolao, por ejemplo.
La filosofía de Pitágoras se desarrolla en una doble vertiente: una místico-religiosa y
otra matemático-científica.
a) Por lo que respecta a la primera, el eje central está representado por la teoría de la
trasmigración de las almas y la consecuente afirmación del parentesco entre todos los
seres vivos. Según ella, las almas son entidades inmortales que se ven obligadas a
permanecer en cuerpos reencarnándose sucesivamente pasando de unos a otros
durante un periodo de tiempo indeterminado, hasta superar el proceso de
reencarnaciones gracias a la purificación (catarsis), que culmina en el regreso del
alma a su lugar de origen. Para ello, era necesario observar numerosas reglas de
purificación, por ejemplo, la abstinencia de la carne, así como diversas normas rituales
y morales. Esta teoría será adaptada posteriormente por Platón, constituyendo un
elemento importante de su filosofía.
b) Respecto a la vertiente matemático-científica, Pitágoras afirmaba que los números
eran el principio (arjé) de todas las cosas.
b.1 No sabemos si se concebían los números como entidades físicas o si, por el
contrario, se afirmaba que el principio de la realidad era algo de carácter formal, es
decir, no material (una relación, una estructura...). Aristóteles pensaba que la doctrina
pitagórica del número se basaba en descubrimientos empíricos; por ejemplo, el hecho
de que los intervalos musicales puedan expresarse numéricamente. (De hecho los
pitagóricos concedieron una gran importancia al estudio de la música, vista su
relación con las matemáticas. Esta relación la pudieron ir ampliando al resto de
objetos que constituyen la realidad, descubriendo en el número la razón de todo lo
real, lo que llevaría a convertirlo en el "arjé" de los milesios.) Parece, además, que los
pitagóricos concibieron los números espacialmente, identificando el punto geométrico
con la unidad aritmética. Las unidades tendrían, pues, extensión espacial y podrían ser
consideradas, como dice Aristóteles, como el elemento material de las cosas.
b.2 Es dudoso que los pitagóricos hayan podido interpretar el número como una
realidad de carácter formal o como una estructura de la realidad, es decir, como algo
no material, dado que la aparición clara de la concepción de una realidad no
material difícilmente puede anticiparse a la reflexión platónica sobre el tema. No
obstante, pese a las explicaciones de Aristóteles, tampoco queda muy claro cómo
podría interpretarse el número como una entidad material. También en su vertiente
matemática influirán en Platón los pitagóricos.

HERÁCLITO DE ÉFESO
Pocas son las cosas que sabemos de la vida de Heráclito de Éfeso. Nació hacia el 544
antes de Cristo, aproximadamente, y vivió en Éfeso, ciudad enclavada en la costa
Jonia, al norte de Mileto, hasta su muerte, en el 484 antes de Cristo. Pertenecía a una
familia aristocrática y, al parecer, no se llevó muy bien con sus conciudadanos, si nos
atenemos a alguno de los fragmentos que se conservan de su libro, y a los testimonios
de sus contemporáneos.
Escribió una obra a la que se le da el título común " Sobre la naturaleza" que se le
había dado también a los libros escritos por otros filósofos anteriores. No es seguro que
se tratara realmente de un libro en el que se desarrollaran sistemáticamente temas
relacionados con el conocimiento de la naturaleza, el alma o la cosmología. Es
probable que se tratara de un conjunto de sentencias recopiladas en forma de libro,
hipótesis que se apoya en el carácter enigmático y oracular de los fragmentos que
conservamos, carácter que ya en su época le valió el sobrenombre de "El oscuro".

Pensamiento

Respecto a los contenidos esenciales de su interpretación de la naturaleza, siguiendo


la línea abierta por los filósofos de Mileto, podemos destacar:
a) la afirmación del cambio, o devenir, de la realidad, (Este cosmos [el mismo de
todos] no lo hizo ningún dios ni ningún hombre, sino que siempre fue, es y será fuego
eterno, que se enciende según medida y se extingue según medida.) que se produce
debido a:
b) la oposición de elementos contrarios, que es interpretada por Heráclito como
tensión o guerra entre los elementos. (Conviene saber que la guerra es común a todas
las cosas y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la
discordia y la necesidad.) Ahora bien, esa "guerra" está sometida a:
c) una ley universal, el Logos, (que podemos interpretar como razón, proporción...) que
regula todo el movimiento de la realidad conduciéndolo a la armonía, y unificando así
los elementos opuestos; de donde se sigue la afirmación de la unidad última de todo
lo real. (No comprenden cómo esto, dada su variedad, puede concordar consigo
mismo: hay una armonía tensa hacia atrás, como en el arco y en la lira.)

La identificación del cosmos con un fuego eterno probablemente no deba ser


interpretada en el sentido de que el fuego sea una materia prima original, del mismo
modo en que lo eran el agua para Tales o el aire para Anaxímenes. El fuego sería la
forma arquetípica de la materia, debido a la regularidad de su combustión, que
personifica de un modo claro la regla de la medida en el cambio que experimenta el
cosmos. Así, es comprensible que se le conciba como constitutivo mismo de las cosas,
por su misma estructura activa, lo que garantiza tanto la unidad de los opuestos como
su oposición, así como su estrecha relación con el Logos.

La idea de que el mundo nos ofrece una realidad sometida al cambio no es original
de Heráclito: a todos los pensadores presocrácticos les impresionó dicha observación.
Las afirmaciones de que todo fluye y no se puede bañar uno dos veces en el mismo
río se las atribuye Platón libremente en sus diálogos, sugiriendo la correspondiente
consecuencia: nada permanece. Es probable que Heráclito insistiera en la
universalidad del cambio más que sus predecesores pero, por los fragmentos que
conservamos de su obra, lo hacía aún más en la idea de la medida inherente al
cambio, en la estabilidad subsistente.
Probablemente Platón se dejara influir por las exageraciones sofísticas del siglo V, y por
las de los seguidores de Heráclito, como Cratilo, quien al parecer afirmaba que ni
siquiera era posible bañarse una vez en el mismo río; pero sus consideraciones
transmitieron a la posteridad una imagen deformada del pensamiento filosófico de
Heráclito, en la que abundará posteriormente Aristóteles, quien acusará a Heráclito de
negar el principio de contradicción (Una cosa no puede ser ella misma y su contrario,
en el mismo aspecto y al mismo tiempo.) al afirmar que los opuestos son "uno y lo
mismo". Parece claro por los fragmentos conservados que con esa expresión Heráclito
quería significar no que eran "idénticos" sino que pertenecían a un único complejo, o
que no estaban esencialmente separados. (Kirk y Raven, "Los filósofos presocráticos",
Madrid, Gredos, 1970.)

SOCRÁTES
Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media.
Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna
comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los
primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor de
la sofística en Atenas.
El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la
sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza.
Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía estudiando los sistemas de
Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras, entre otros. Pero pronto orientó sus
investigaciones hacia los temas más propios de la sofística.

Pensamiento

Sócrates no escribió nada y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores, nunca


creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa de sus
seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos testimonios,
contradictorios entre ellos, como los de Jenofonte, Aristófanes o Platón, que suscitan el
llamado problema socrático, es decir la fijación de la auténtica personalidad de
Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a Jenofonte, a Sócrates le
interesaba fundamentalmente la formación de hombres de bien, con lo que su
actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista práctico: el interés por las
cuestiones lógicas o metafísicas sería algo completamente ajeno a Sócrates. Poco
riguroso se considera el retrato que hace Aristófanes de Sócrates en "Las nubes",
donde aparece como un sofista jocoso y burlesco, y que no merece mayor
consideración.
Más problemas plantea la interpretación del Sócrates platónico: ¿Responden las
teorías puestas en boca de Sócrates en los diálogos platónicos al personaje histórico, o
al pensamiento de Platón? La posición tradicional es que Platón puso en boca de
Sócrates sus propias teorías en buena parte de los diálogos llamados de transición y en
los de madurez, aceptándose que los diálogos de juventud reproducen el
pensamiento socrático. Esta posición se vería apoyada por los comentarios de
Aristóteles sobre la relación entre Sócrates y Platón, quien afirma claramente que
Sócrates no "separó" las Formas, lo que nos ofrece bastante credibilidad, dado que
Aristóteles permaneció veinte años en la Academia.
El rechazo del relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la definición
universal, que pretendía alcanzar mediante un método inductivo; probablemente la
búsqueda de dicha definición universal no tenía una intención puramente teórica, sino
más bien práctica. Tenemos aquí los elementos fundamentales del pensamiento
socrático...
Los sofistas habían afirmado el relativismo gnoseológico y moral. Sócrates criticará ese
relativismo, convencido de que los ejemplos concretos encierran un elemento común
respecto al cual esos ejemplos tienen un significado. Si decimos de un acto que es
"bueno" será porque tenemos alguna noción de "lo que es" bueno; si no tuviéramos esa
noción, ni siquiera podríamos decir que es bueno para nosotros pues, ¿cómo lo
sabríamos? Lo mismo ocurre en el caso de la virtud, de la justicia o de cualquier otro
concepto moral. Para el relativismo estos conceptos no son susceptibles de una
definición universal: son el resultado de una convención, lo que hace que lo justo en
una ciudad pueda no serlo en otra. Sócrates, por el contrario, está convencido de que
lo justo ha de ser lo mismo en todas las ciudades, y que su definición ha de valer
universalmente. La búsqueda de la definición universal se presenta, pues, como la
solución del problema moral y la superación del relativismo.

¿Cómo proceder a esa búsqueda? Sócrates desarrolla un método práctico basado en


el diálogo, en la conversación, la "dialéctica", en el que a través del razonamiento
inductivo se podría esperar alcanzar la definición universal de los términos objeto de
investigación. Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica. En la
primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de definiciones
concretas, reconocer nuestra ignorancia, nuestro desconocimiento de la definición
que estamos buscando. Sólo reconocida nuestra ignorancia estamos en condiciones
de buscar la verdad. La segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de esa
verdad, de esa definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros
juicios morales. La dialéctica socrática irá progresando desde definiciones más
incompletas o menos adecuadas a definiciones más completas o más adecuadas,
hasta alcanzar la definición universal. Lo cierto es que en los diálogos socráticos de
Platón no se llega nunca a alcanzar esa definición universal, por lo que es posible que
la dialéctica socrática hubiera podido ser vista por algunos como algo irritante,
desconcertante o incluso humillante para aquellos cuya ignorancia quedaba de
manifiesto, sin llegar realmente a alcanzar esa presunta definición universal que se
buscaba.
Esa verdad que se buscaba ¿Era de carácter teórico, pura especulación o era de
carácter práctico? Todo parece indicar que la intencionalidad de Sócrates era
práctica: descubrir aquel conocimiento que sirviera para vivir, es decir, determinar los
verdaderos valores a realizar. En este sentido es llamada la ética socrática
"intelectualista": el conocimiento se busca estrictamente como un medio para la
acción. De modo que si conociéramos lo "Bueno", no podríamos dejar de actuar
conforme a él; la falta de virtud en nuestras acciones será identificada pues con la
ignorancia, y la virtud con el saber.
En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar con el régimen de los Treinta
Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena reinstauración de la democracia bajo la
doble acusación de "no honrar a los dioses que honra la ciudad" y "corromper a la
juventud". Al parecer dicha acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos,
uno de los dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una
mayoría de 60 o 65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a
aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder sería
contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado bebió la cicuta.

La influencia de Sócrates

Sócrates ejercerá una influencia directa en el pensamiento de Platón, pero también


en otros filósofos que, en mayor o menor medida, habían sido discípulos suyos, y que
continuarán su pensamiento en direcciones distintas, y aún contrapuestas. Algunos de
ellos fundaron escuelas filosóficas conocidas como las "escuelas socráticas menores",
como Euclides de Megara (fundador de la escuela de Megara), Fedón de Elis (escuela
de Elis), el ateniense Antístenes (escuela cínica, a la que perteneció el conocido
Diógenes de Sinope) y Aristipo de Cirene (escuela cirenaica).

PLATÓN
Platón nació en Atenas, (o en Egina, según otros, siguiendo a Favorino),
probablemente el año 428 o el 427 a. c. de familia perteneciente a la aristocracia
ateniense, que se reclamaba descendiente de Solón por línea directa. Su verdadero
nombre era Aristocles, aunque al parecer fue llamado Platón por la anchura de sus
espaldas, según recoge Diógenes Laercio en su "Vida de los filósofos ilustres", anécdota
que ha sido puesta en entredicho. Los padres de Platón fueron Aristón y Perictione, que
tuvieron otros dos hijos, Adimanto y Glaucón, que aparecerán ambos como
interlocutores de Sócrates en la República, y una hija, Potone.
A la muerte de su padre, siendo niño Platón, su madre contrajo nuevas nupcias con
Pirilampo, amigo de Pericles, corriendo la educación de Platón a su cargo, por lo que
se supone que Platón pudo haber recibido una enseñanza propia de las tradiciones
democráticas del régimen de Pericles.
En todo caso,Platón recibió la educación propia de un joven ateniense bien situado,
necesaria para dedicarse de lleno a la vida política, como correspondía a alguien de
su posición. Según Diógenes Laercio llegó a escribir poemas y tragedias, aunque no
podamos asegurarlo. También fue discípulo del heracliteano Cratilo, noticia esta que
tampoco parece posible confirmar. La vocación política de Platón está constatada
por sus propias declaraciones, en la conocida carta VII; pero su realización se vio
frustrada por la participación de dos parientes suyos, Cármides y Crítias, en la tiranía
impuesta por Esparta luego de la guerra del Peloponeso, conocida como la de los
Treinta Tiranos, y que ejerció una represión violenta y encarnizada contra los lideres de
la democracia. Sin embargo, el interés político no le abandonará nunca, y se verá
reflejado en una de sus obras cumbre, la República.

La influencia de Sócrates

En el año 407, a la edad de veinte años, conoce a Sócrates, quedando admirado por
la personalidad y el discurso de Sócrates, admiración que le acompañará toda la vida
y que marcará el devenir filosófico de Platón. No parece probable que Platón
mantuviera una relación muy intensa con el que consideró su maestro, si entendemos
el término relación en su sentido más personal; sí es cierto que entendida en su sentido
más teórico la hubo, y de una intensidad que raya en la dependencia. Pero también
sobre su relación con Sócrates hay posiciones contradictorias. El que no estuviera
presente en la muerte de Sócrates ha hecho pensar que no pertenecía al círculo
íntimo de amigos de Sócrates; sin embargo, parece que sí se ofreció como aval de la
multa que presumiblemente la Asamblea impondría a Sócrates, antes de que
cambiara su decisión por la condena a muerte.

Primeros viajes

En el año 399, tras la muerte de Sócrates, Platón abandona Atenas y se instala en


Megara, donde residía el filósofo Euclides que había fundado una escuela socrática
en dicha ciudad. Posteriormente parece que realizó viajes por Egipto y estuvo en
Cirene, (noticias ambas, aunque probables, difíciles de contrastar, no habiéndose
referido Platón nunca a dichos viajes, por lo que también es probable que luego de
una breve estancia en Megara regresara a Atenas ) yendo posteriormente a Italia en
donde encontraría a Arquitas de Tarento, quien dirigía una sociedad pitagórica, y con
quien trabó amistad.
Invitado a la corte de Dionisio I, en Siracusa, se hizo amigo de Dión, que era cuñado de
Dionisio, y con quien concibió la idea de poner en marcha ciertas ideas políticas sobre
el buen gobierno que requerían la colaboración de Dionisio. Al parecer, las
condiciones de la corte no eran las mejores para emprender tales proyectos,
ejerciendo Dionisio como tirano de Siracusa; irritado por la franqueza de Platón, según
la tradición, le retuvo prisionero o lo hizo vender como esclavo en Egina, entonces
enemiga de Atenas, siendo rescatado finalmente por un conciudadano que lo
devolvió libre a Atenas.

La Academia Una vez en Atenas, en el año 388-387, fundó la Academia, nombre que
recibió por hallarse cerca del santuario dedicado al héroe Academos, especie de
"Universidad" en la que se estudiaban todo tipo de ciencias, como las matemáticas
(de la importancia que concedía Platón a los estudios matemáticos da cuenta la
leyenda que rezaba en el frontispicio de la Academia: "que nadie entre aquí que no
sepa matemáticas"), la astronomía, o la física, además de los otros saberes filosóficos
y, al parecer, con una organización similar a la de las escuelas pitagóricas, lo que
pudo comportar un cierto carácter secreto, o mistérico, de algunas de las doctrinas allí
enseñadas. La Academia continuará ininterrumpidamente su actividad a lo largo de
los siglos, pasando por distintas fases ideológicas, hasta que Justiniano decrete su
cierre en el año 529 de nuestra era.

Últimos viajes

En el año 369 emprende un segundo viaje a Siracusa, invitado por Dión, esta vez a la
corte de Dionisio II, hijo de Dionisio I, con el objetivo de hacerse cargo de su
educación; pero los resultados no fueron mejores que con su padre; tras algunas
dificultades (al parecer estaba en situación de semi-prisión) consigue abandonar
Siracusa y regresar a Atenas. También Dión tuvo que refugiarse en Atenas habiéndose
enemistado con Dionisio I, donde continuará la amistad con Platón. Unos años
después, en el 361, y a petición de Dionisio II, vuelve a realizar un tercer viaje a
Siracusa, fracasando igual que en las ocasiones anteriores, y regresando a Atenas en
el año 360 donde continuó sus actividades en la Academia, siendo ganado
progresivamente por la decepción y el pesimismo, lo que se refleja en sus últimas
obras, hasta su muerte en el año 348-347.

ARISTÓTELES
Aristóteles nació en Estagira, en Tracia, el año 384-3 a. C., según Diógenes Laercio,
quien nos dice que era hijo de Nicómaco y Efestiada, y que su padre ejercía la
medicina en la corte del rey Amintas (II) de Macedonia, "por causa de la medicina y
por amistad", lo que se ha tratado de asociar con el posterior interés naturalista de
Aristóteles. Diógenes Laercio nos describe a Aristóteles como "el discípulo más legítimo
de Platón, y de voz balbuciente... que tenía las piernas delgadas y los ojos pequeños,
que usaba vestidos preciosos y anillos, y que se cortaba la barba y el pelo". (Vidas de
filósofos ilustres, libro V, 1).

Aristóteles en la Academia

Poco sabemos de la educación recibida por Aristóteles en su juventud, aunque debió


ser la propia de los jóvenes griegos de su época. A los diecisiete años, el 368 a. C., se
trasladó a Atenas donde se incorporó a la Academia de Platón en la que
permanecería durante veinte años. A pesar de algunas anécdotas que se hacen eco
de un supuesto enfrentamiento entre Platón y Aristóteles, antes de la muerte de aquél,
es poco probable que tal enfrentamiento haya podido producirse, dado que todas las
referencias que tenemos de Aristóteles hacia Platón hacen gala de un gran respeto y
admiración hacia el maestro, pese a las discrepancias teóricas que luego llevaron a su
separación doctrinal. El hecho de que la crítica contemporánea haya puesto de
manifiesto el carácter histórico, evolutivo, de la obra aristotélica hace aún más
insostenible dicha hipótesis. Sabemos que Aristóteles atravesó por una fase
profundamente platónica antes de desarrollar sus propias concepciones filosóficas,
asumiendo como propia, por ejemplo, la teoría de las Ideas de Platón, antes de haber
procedido a su crítica, como claramente se pone de manifiesto en el diálogo
aristotélico "Eudemo", una de sus obras de juventud.
A la muerte de Platón, en el - 347, Espeusipo, sobrino de Platón, se hizo cargo de la
dirección de la Academia, bien por designación directa de éste o bien por decisión
de sus condiscípulos, imprimiendo una orientación de carácter místico-religioso a las
actividades de la Academia, lo que no fue del agrado de Aristóteles, quien la
abandonó (ya fuera por esta razón, ya por sentirse frustrado al no haber sido
designado él mismo como director, como sostienen otros biógrafos).

Aristóteles tras el abandono de la Academia

Aristóteles se dirigió entonces, en compañía de Jenócrates, a Assos, donde reinaba el


tirano Hermias (con quien, al parecer, entabló profunda amistad) fundando allí una
sección de la Academia que él mismo dirigió durante tres años. Fue allí
probablemente donde comenzó a desarrollar sus propias opiniones contrarias a la
teoría de las Ideas. De esta época es, en efecto, su obra "Sobre la filosofía", en la que
aparecen los primeros elementos críticos de la teoría de las Ideas. También allí contrajo
matrimonio con Pythia, hija adoptiva o sobrina de Hermias, con la que llevó una vida
feliz hasta la muerte de ésta. Se desconoce cuando tuvo lugar este acontecimiento,
pero sabemos que Aristóteles tras la muerte de Pythia vivió con Herpilis, con la que tuvo
un hijo llamado Nicómaco.
Tres años después, en el 345-4, se trasladó a Mitilene, en la isla de Lesbos, entrando allí
probablemente en relación con Teofrasto, que sería posteriormente el más destacado
discípulo y continuador de la obra de Aristóteles. Allí siguió con su actividad filosófica
hasta que en el año 343-2 fue llamado por Filipo de Macedonia para hacerse cargo
de la educación de su hijo Alejandro, el futuro Alejandro Magno, que tenía entonces
trece años. Probablemente dicho encargo se debiera más a la amistad y parentesco
con Hermias, aliado de Filipo, y asesinado hacía poco mediante una trampa tendida
por los persas, que al pasado de su familia en la corte de Macedonia. Allí permaneció
siete u ocho años, hasta el 336-5, cuando Alejandro subió al trono, regresando
entonces Aristóteles a Atenas.

Regreso a Atenas y creación del Liceo

Una vez en Atenas, en el 335, fundará su propia escuela, el Liceo, una comunidad
filosófica al estilo de la platónica , llamada así por estar situada dentro de un recinto
dedicado a Apolo Likeios. Además del propio edificio contaba con un jardín y un
paseo (perípatos) del que los aristotélicos recibirán el nombre de peripatéticos, ya sea
porque Aristóteles impartiera sus enseñanzas paseando, como recoge Diógenes
Laercio ("... tomó en el Liceo un sitio para pasear, y paseando allí hasta la hora de
ungirse los atletas, filosofaba con sus discípulos, y de este paseo fue llamado
peripatético"), o porque, simplemente, se impartieran dichas enseñanzas en el paseo.
(Excavaciones realizadas a mediados de los 90 en Atenas, cerca de la la Plaza
Sintagma, dejaron al descubierto los cimientos de varios edificios, como se puede
observar en la imagen, que los arqueólogos consideran pueden ser los restos del Liceo
de Aristóteles). Según la tradición el orden de las actividades en el Liceo estaba
fuertemente establecido, dedicándose las mañanas a las cuestiones más difíciles de
carácter filosófico, reservadas para los discípulos, y las tardes a las lecciones de
retórica y de dialéctica, entre las que se podía encontrar un público más amplio.
A lo largo de este período Alejandro Magno realiza sus campañas militares que tienen
como una de sus consecuencias la unificación de la Hélade, con la consiguiente
pérdida de autonomía política de las ciudades estado, entre las que se contaba
Atenas. El hecho de que Aristóteles hubiera sido su preceptor, así como su amistad y
parentesco con Hermias, le irá convirtiendo en un personaje no grato para muchos
atenienses. A la muerte de Alejandro, en el año 323, sintiéndose amenazado por los
crecientes sentimientos antimacedónicos, Aristóteles abandonará Atenas y se retirará
a Calcis ("para que los atenienses no vuelvan a pecar contra la filosofía", dicen que
dijo, en clara referencia a la condena de Sócrates) a una propiedad de su difunta
madre, en la isla de Eubea, de donde era originaria. Allí morirá Aristóteles, el 322 a. C.,
de una enfermedad del estómago

SAN AGUSTÍN DE HIPONA


Aurelio Agustín nació el año 354 d.c.en Tagaste, ciudad situada en la antigua
provincia romana de Numidia (conocida en la actualidad como Souk Ahras, en
Argelia). Hijo de Patricio, un pequeño propietario rural, y de Mónica, nació en el seno
de la familia con una posición económica desahogada, aunque no exenta de
esporádicas dificultades económicas, lo que le permitió acceder a una buena
educación. Sus primeros estudios los realizará en Tagaste, continuándolos, el año 365,
en la cercana ciudad de Madaura (aunque se verá obligado a interrumpirlos el año
369 por dificultades económicas); a partir del año 370 estudiará en Cartago,
dedicándose principalmente a la retórica y a la filosofía, destacando de una manera
especial en retórica, y encontrando dificultades en el aprendizaje de la lengua griega,
que nunca llegó a dominar.
Pese a los esfuerzos de su madre, Mónica, que le había educado en el cristianismo
desde su más tierna infancia, Agustín llevará en Cartago una vida disipada, muy
alejada de las pretensiones de aquella, orientada hacia el disfrute de todos los
placeres sensibles. En esa época convivirá con una mujer (cuyo nombre no nos revela
en sus Confesiones, pero que pudo haberse llamado Floria Emilia) con la que
mantendrá una relación apasionada y con la que tendrá un hijo, Adeodato, el año
372. "En aquel mismo tiempo tenía yo una mujer, no que fuese mía por legítimo
matrimonio, sino buscada por el vago ardor juvenil escaso de prudencia; pero era una
sola, y le guardaba también fidelidad: queriendo saber por experiencia propia la
diferencia que hay entre el amor conyugal pactado mutuamente con el fin de la
procreación, y el pacto de amor lascivo, en el cual suele también nacer algún hijo
contra la voluntad de los amantes, aunque después de nacido los obliga a que le
tengan amor."
La lectura del Hortensio de Cicerón le causara una honda impresión que le acercará a
la filosofía, adhiriéndose a las teorías de los maniqueos, hacia el año 373. Luego de un
año en Tagaste, donde enseñará retórica, regresa a Cartago, donde abrirá una
escuela en la que continuará sus enseñanzas hasta el año 383 en que, tras el
encuentro con Fausto de Milevo, a la sazón el más destacado representante del
maniqueísmo norteafricano, decepcionado, abandonará el maniqueísmo.
Ese mismo año se trasladará a Roma, y luego a Milán, donde enseña retórica. De
nuevo la lectura de Cicerón, ya abandonado el maniqueísmo, le acercará al
escepticismo de la Academia nueva, hasta que escucha los sermones del obispo de
Milán, Ambrosio, que le impresionarán hondamente y le acercarán al cristianismo. En
este período descubre también la filosofía neoplatónica, leyendo las traducciones que
había hecho de Plotino al latín Mario Victorino, y le también las epístolas de San Pablo.
En el año 386 se convierte el cristianismo. Ese mismo año se establecerá en Casiciaco,
cerca de Milán, con su madre, su hijo y algunos amigos, y comienza a escribir sus
primeras Epístolas. El año siguiente se bautiza en Milán y opta por una vida ascética y
casta. Tras la muerte de su madre, se traslada a África el año 388, estableciéndose en
Tagaste donde fundará un monasterio en el que permanecerá hasta el año 391. Dicho
año se trasladará a Hipona, (actualmente Annaba, también en Argelia), ciudad
cercana a Tagaste, en la costa, donde será consagrado sacerdote por el obispo
Valerio. Allí fundará otro monasterio, en terrenos cedidos por el obispo, desarrollando
una fecunda actividad filosófica y religiosa, destacando el carácter polémico contra
las diversas herejías (donatistas, pelagianistas...) a las que se enfrentaba el cristianismo,
y que San Agustín consideraba el principal problema con el que habría de enfrentarse.
El año 396 es nombrado obispo auxiliar de Hipona por Valerio, pasando a ser titular tras
la muerte de éste. En los años 418 y 422, en plena descomposición del imperio tras el
saqueo de Roma por Alarico, participa en el concilio de Cartago y continua su activa
producción filosófica y religiosa que abarcará más de 100 volúmenes, sin contar las
Epístolas y Sermones. El año 430, estando sitiada Hipona por las huestes de los vándalos
de Genserico, morirá, poco antes de que la ciudad fuera completamente arrasada.

Obras

San Agustín ha dejado una obra inmensa de la que citamos a continuación algunos
de sus títulos más significativos. Algunas fueron elaborados en varios años, por lo que se
da la referencia del año en que se inician.
386 Contra Academicos, De Beata Vita, De Ordine, De inmortalitate animae.
388-391 De libero arbitrio, De vera religione, De quantitate animae, De Magistro, De
Musica, De moribus Manichaeorum, De Genesi contra Manichaeos.
391-400 De duabus animabus, Disputatio contra Fortunatum, Psalmus contra parte
Donatum, Contra Adimantum Manicheum, De Mandacio, De Continentia, De Doctrina
Christiana.
400 Publicación de las "Confesiones". De Trinitate (15 libros, concluida en el 416).
401 De Genesi ad litteram (12 libros).
410 De Urbis excidio (sermón elaborado tras el saqueo de Roma).
413 De civitate Dei (22 libros, terminada en el 426).
415 De natura et gratia contra Pelagium.
417 De Gestis Pelagii.
418 De gratia Christi et pecato originali.
419 De anima et eius origine, De gratia et libero arbitrio, Ad Valentinum, Retractationes.

SANTO TOMÁS DE AQUINO


Tomás de Aquino nació en el castillo de Roccasecca, cerca de Aquino, en el año
1225, en el seno de una numerosa y noble familia italiana. Su padre, Landolfo,
descendiente a su vez de los condes de Aquino, estaba emparentado con el
emperador Federico II. Su madre, Teodora, era hija de los condes de Taete y Chieti.
Recibió Tomás su primera educación, a partir de los cinco años, en la abadía de
Montecasino, de la que era abad su tío, permaneciendo en el monasterio hasta 1239,
cuando el emperador Federico II decretó la expulsión de los monjes. Allí realizó los
estudios ordinarios de gramática, latín, música, moral y religión.

A finales de 1239 se dirigió a la universidad de Nápoles para continuar sus estudios,


permaneciendo en dicha ciudad hasta 1244, año en que, sintiéndose atraído por la
vida de los frailes dominicos que había conocido en un convento de Nápoles, ingresó
en la orden como novicio. La decisión no fue del agrado de su familia, que hubiera
preferido que Sto. Tomás sucediera a su tío al frente de la abadía de Montecasino.
Enterada de que Sto. Tomás se iba a dirigir a Bolonia para participar en un capítulo
general de la orden, y que posteriormente sería enviado a París para continuar sus
estudios, fue raptado por sus hermanos y retenido por ellos durante más de un año en
el castillo de Roccasecca, con la intención de disuadirlo de su ingreso definitivo en la
orden, cosa que no consiguieron dejándole, finalmente, cumplir su voluntad. Se dirigió
posteriormente a París, probablemente en el verano de 1245.
Santo Tomás escribe su obra entre 1252 y 1272. En esos veinte años desarrolla una
ingente actividad productiva cuya máxima expresión es la "Suma Teológica", pero que
está plagada de numerosas y pequeñas obras en forma de comentarios, "cuestiones
libres" y "cuestiones disputadas", fundamentalmente, en el más puro estilo del
tratamiento escolástico de los temas filosóficos y teológicos. A continuación
encontrarás un resumen de las principales obras de Sto. Tomás, ordenadas
cronológicamente.
1) Obras escritas o iniciadas durante su estancia en París (1252-1259):

- "De ente et essentia". (Sobre el ente y la esencia) . Escrito en París antes de ser
maestro en Teología, o sea, antes de marzo de 1256. Una pequeña obra fundamental
para conocer la teoría del ser de Sto. Tomás.

- "De principiis naturae". (Sobre los principios de la naturaleza). Consideraciones sobre


la naturaleza basadas en los libros I y II de la Física de Aristóteles.

NICOLÁS MAQUIAVELO (1469-1527)


Maquiavelo nace en Florencia en 1469, de familia noble, y recibe una educación
esmerada. Participa activamente en la vida política hasta los 44 años, dedicándose
entonces a la teoría política. Su obra más importante es "El Príncipe". Maquiavelo se
interesó fundamentalmente por presentar la mecánica del gobierno, prescindiendo de
las cuestiones morales, y formulando los medios por los cuales el poder político puede
ser establecido y mantenido. En la medida en que el fin del Estado es garantizar la
seguridad y el bienestar, el gobernante tiene derecho a valerse de medios inmorales
para la consolidación y conservación del poder. El pensamiento de Maquiavelo está
dominado por el realismo político: se ha de analizar el acto político puro, sin
connotaciones trascendentes o morales. Este acto sólo es válido si resulta eficaz.
Mediante este análisis pretende alcanzar las leyes inmutables y necesarias que rigen la
historia del hombre, puesto que ésta se repite inexorablemente, pudiendo deducirse
así lo que será la historia futura de la humanidad.
En este contexto, le resulta especialmente interesante el análisis de la personalidad del
político. El político ha de ser una persona hábil, capaz de manipular situaciones
valiéndose de cualquier medio; ha de poseer destreza, y una equilibrada combinación
de fuerza y tesón, además de intuición para sortear los obstáculos que se le presente y
una carencia total de escrúpulos. Ha de ser además capaz de actuar según los
cambios momentáneos, buscando apoyos o forzando traiciones según las
circunstancias. En consecuencia, el político no debe poseer virtud alguna, pero ha de
estar en condiciones de simular poseerlas todas, lo que supone actuar con absoluta
indiferencia ante el bien y el mal (amoral) con absoluto despotismo.
Respecto a las formas de gobierno, Maquiavelo considera la República como la mejor
forma de gobierno posible, lo que parece difícilmente conciliable con su doctrina del
despotismo político anteriormente expuesta. No obstante, el despotismo estaría
justificado sólo como paso previo a la ordenación del Estado sobre el que se
establecería la República. El despotismo político sería entonces un mal menor que
conllevaría la posibilidad de establecer un gobierno republicano, es decir, un gobierno
de la mayoría. El gobernante es bueno, es decir, justificable, por su eficacia, no por sus
connotaciones ético-religiosas. No se trata de describir estados ideales, sino de
gobernar estados reales. En definitiva, la "modernidad" de Maquiavelo parece radicar
en el énfasis que puso en el Estado como un cuerpo soberano que mantiene su vigor y
unidad mediante una política de fuerza, aunque no elaboró ninguna teoría
sistemática e ni se preocupó tampoco nunca de hacerlo.

TOMÁS MORO
Tomás Moro nació en Londres en 1478, de familia acomodada y noble, ciudad de la
que sería alguacil, posteriormente. Tras la realización de sus primeros estudios pasa a
formar parte del séquito del cardenal arzobispo de Canterbury Juan Morton, donde
continuó su formación, profundizando en los estudios teóricos. Será, sin embargo, en
Oxford en donde completará su formación intelectual, orientada hacia el estudio de
los clásicos, entablando posterior amistad con otros humanistas de la época, como
Erasmo, pese a que los deseos de su padre le llevaron a ejercer como jurista y
magistrado en Londres.
El interés por las reflexiones políticas y morales que se ve reflejado en sus obras fue
acompañado por una participación activa en la vida política de su tiempo. En 1504 es
elegido miembro del Parlamento, oponiéndose al absolutismo de Enrique VII, siendo
multado y encarcelado a raíz de dicha oposición, viéndose obligado a abandonar la
participación activa en la vida política. Con la llegada al trono de Enrique VIII se ve
rehabilitado, siendo nombrado alguacil de Londres, y participando también en
algunas misiones diplomáticas; el éxito alcanzado en sus actividades le lleva a ser
nombrado Lord Canciller de Inglaterra. Sin embargo, su desacuerdo con los planes de
Enrique VIII, quien deseaba romper con la iglesia de Roma y consolidar su poder
absoluto, le hacen caer en desgracia, siendo encarcelado en la Torre de Londres, y
condenado a muerte y decapitado, finalmente, en julio de 1535.
La obra de Tomás Moro está impregnada de los ideales del humanismo, recibiendo
directamente el influjo de los pensadores clásicos, pero teniendo en cuenta las
condiciones históricas de su tiempo, lo que se puede observar perfectamente en su
conocida obra "De optimo reipublicae statu deque nova insula Utopia",(Sobre la mejor
condición del estado y sobre la nueva isla Utopía ), escrita en 1516, bajo la clara
influencia de la "República" de Platón. Especialmente interesantes pueden resultar
todavía para nosotros sus ideas sobre la tolerancia (política y religiosa) y sus
consideraciones sobre la violencia, que le conducen al rechazo y condena de la
guerra.

GUERRA Y PAZ EN LA UTOPÍA DE TOMÁS MORO

La "Utopía" de Moro, presentada en forma de diálogo, se divide en dos libros. En el


primero de ellos, el narrador, Moro, expone las circunstancias que le llevaron a
Amberes donde, a través de su amigo Pedro Giles, conoció a Rafael Hitlodeo,
aventurero portugués, con quien ambos mantendrán una animada conversación que
desembocará en la exposición y análisis de los males de la sociedad de su época. En
el segundo libro, Rafael Hitlodeo describirá la forma en que se organiza la sociedad de
los utopianos, pueblo que conoció en uno de sus viajes y con quien vivió varios años,
presentándolo como modelo para la superación de los males de la sociedad europea
de la época.
Conclusión del Libro I

Moro insiste en que allí donde todas las cosas se comparten no existen motivos para
desear ganancias personales, y que el individuo se convierte en alguien perezoso si no
hay manera de conservar lo que se ha conseguido con esfuerzo personal. Hitlodeo
rebate todo esto citando el ejemplo de Utopía ("Cuando estuve en Utopía") y,
afirmando estar familiarizado en profundidad con sus costumbres y sus maneras, afirma
que no existe ninguna sociedad tan bien ordenada como la de ellos. Aquí, Peter Giles,
que lleva sin hablar bastante tiempo, estalla, expresando un escepticismo extremo
ante lo que dice Hitlodeo. Sería difícil imaginar un pueblo mejor ordenado que el que
nosotros formamos. Hitlodeo contesta que los miembros de la mancomunidad de esta
parte del mundo son mayores que los nuestros, y que tenían ciudades antes de que
hubiera hombres entre nosotros. Una vez un barco romano naufragó en Utopía. Los
utopianos aprendieron de inmediato todo lo que los romanos podían enseñar. Si nos
ocurriera lo mismo, difícilmente podríamos aprender de ellos de esa manera. Su pasión
por aprender es una de las causas que explican su superioridad sobre nosotros. Moro
interviene entonces, de manera diplomática, para pedir a Hitlodeo que les dé una
descripción amplia de Utopía (lo que se convierte en el "asunto" del Libro II): de sus
tierras, ríos, ciudades, habitantes, tradiciones, leyes y costumbres. Hitlodeo se muestra
muy dispuesto a hacerlo, pero avisa de que le llevará tiempo. Moro propone cenar
primero. Después de la cena, vuelven al mismo lugar del jardín, donde Hitlodeo
comienza su narración sobre Utopía.

La guerra y la paz

Uno de los grandes temas de Moro en Utopía es el de la paz, aunque tratado


negativamente a través de su análisis y rechazo de la guerra. En el Libro I, a lo largo del
diálogo sobre los consejeros de los príncipes y del episodio del cardenal Morton, en
relación con la ambición de las Cortes europeas. En el segundo, casi hacia el final del
relato sobre Utopía, para explicar bajo qué condiciones acuden a la guerra los
utopianos que, pese a todo, la abominan: es decir, cuándo podríamos hablar de una
guerra justa.
A) La organización social y política de Utopía

Respecto al Libro I parece claro que la guerra en las Cortes europeas sólo está
motivada por la ambición de los príncipes: ya sea por aumentar sus posesiones
territoriales, o las económicas, o ambas.
El ejemplo de los Acorianos (p. 95 y ss.) viene a decirnos cómo, al saber frenar las
ambiciones de posesiones territoriales del rey, un pueblo supo organizar una paz
duradera con sus vecinos y la prosperidad de los súbditos en su territorio. La guerra es
presentada aquí como el peor de los males, ya que "había corrompido las costumbres,
fomentado el vicio del robo, incrementado la práctica del asesinato y disminuido el
respeto a la ley" (p. 95). La guerra es, pues, un agente de descomposición social y de
infelicidad para todos.
El ejemplo de los Macarianos (p. 99 y ss.) abunda en los beneficios que supone para un
pueblo frenar las ambiciones económicas del rey. La imposibilidad de que éste
acumule más de una cantidad suficiente de dinero redunda en beneficio del pueblo,
ya que el rey no dispone así de medios para maquinar guerras contra sus vecinos y
sólo de lo necesario para combatir las rebeliones internas y defenderse del ataque de
los enemigos (dos causas de guerra justa que volveremos a encontrar en el Libro II
aplicadas a los utopianos).
Hay todavía una tercera mini utopía, la de los Polileritas (pp. 86-88), en la que, a raíz del
análisis del trato que ese pueblo da a los ladrones, se habla de su organización social y
se explica cómo consiguen vivir en paz pagando un tributo al rey de Persia y
librándose así del servicio militar y de la servidumbre de la guerra.

Los reyes y príncipes de las Cortes europeas, por el contrario, están dominados por la
ambición de poder: político y económico. Y ello lleva inevitablemente a la guerra.
Lejos de saber gobernar adecuadamente los territorios que poseen "lo que les importa
es saber cómo adquirir -con buenas o malas artes- nuevos dominios" (p. 75). Para ello,
necesitan ejércitos cada vez más numerosos y mejor dotados, lo que no se puede
hacer sin aumentar los gastos para poder pagar tales ejércitos.
Ejércitos que acaban siendo permanentes, convirtiéndose en uno de los agentes más
nocivos de la sociedad. Ante la afirmación de que en los guerreros reside el valor y el
coraje que permite defender a un pueblo (p. 79), Hitlodeo no ve en ellos más que una
"turba de vagos" y "ladrones" (p. 79). El haber mantenido ejércitos permanentes de
nada les sirvió a los romanos, sirios y cartagineses, o a sus contemporáneos franceses,
sino como agente de destrucción interna, por lo que no ve "manera de justificar esa
inmensa turba de perezosos por la simple posibilidad de que pueda estallar una
guerra" (p. 80).
"La guerra se podría siempre evitar, si es que de verdad se quiere la paz, tesoro más
preciado que la guerra" (p. 80). Casi hacia el final del Libro I nos dirá cómo: eliminando
la causa de la ambición, la propiedad privada. No se trata de apelar a la buena
voluntad del gobernante, ni de que éste se deje asesorar por el filósofo: en un mundo
dominado por la propiedad privada sería absurdo, como argumenta a lo largo de
todo el Libro I. El filósofo rey no tiene sentido en esa sociedad, en la que la sabiduría
tampoco tiene lugar. La verdadera solución a los males sociales y, en particular, al de
la guerra comienza por instaurar unas condiciones sociales que la hagan imposible.
En ausencia de igualdad de bienes entre los ciudadanos, ¿cómo evitar que el
poderoso aumente su poder?, ¿cómo evitar que la sabiduría sea sometida a la
ambición y aniquilada? Sólo prevalecerá una razón: el interés por el aumento de las
posesiones y, con ellas, el aumento del poder.
No rechaza Moro la combinación de gobierno y filosofía. Sólo nos recuerda que ya
para Platón esa combinación sólo era posible en una República en la que el principio
de igualdad de bienes se hubiera aplicado, aunque fuera parcialmente. Moro dará un
paso más, radicalizando esa exigencia y extendiendo ese principio a toda la
población. "Por todo ello, he llegado a la conclusión de que si no se suprime la
propiedad privada es casi imposible arbitrar un método de justicia distributiva, ni
administrar acertadamente las cosas humanas. Mientras aquella subsista, continuará
pesando sobre las espaldas de la mayor y mejor parte de la humanidad el angustioso,
el inevitable azote de la pobreza y de la miseria" (p. 104). Una sociedad tal es posible.
Moro la describe en el Libro II ofreciéndonos las soluciones a los problemas apuntados
en el Libro I.
B) Los utopianos y la paz

Luego de haber descrito la organización social y política de Utopía, analiza Moro el


tratamiento que los utopianos dan al tema de la guerra.
La abolición de la propiedad privada en Utopía iguala en derechos a todos los
ciudadanos y permite desarrollar una forma de gobierno democrática. El príncipe es
elegido entre los nominados por el pueblo y ostenta un poder vitalicio, siempre que
respete las leyes y actúe en conformidad con ellas; en caso contrario, será destituido.
Todas las decisiones son tomadas por el Consejo, formado por el príncipe y los
representantes elegidos democráticamente (Traniboros); a los Sifograntes (otra clase
de representantes entre los que son elegidos los Traniboros) se les invita a asistir
también a las reuniones del Consejo a fin de estar informados. Dado que los Traniboros
pertenecen a la clase intelectual, observamos aquí una conjunción de sabiduría y
gobierno, distinta a la que nos ofrece Platón en "La República", pero inspirada en ella.
En última instancia, todas las decisiones políticas deben estar inspiradas por principios
éticos o filosóficos, destacando el de "vivir según la naturaleza", lo que equivale a
decir: buscar la felicidad, y no sólo para nosotros, sino también para los demás
(principio de solidaridad). "Nadie, en efecto, por austero e inflexible seguidor de la
virtud y aborrecedor del placer que sea, impone trabajos, vigilias y austeridad, sin
imponer al mismo tiempo la erradicación de la pobreza y de la miseria de los demás.
Nadie deja de aplaudir al hombre que consuela y salva al hombre, en nombre de la
humanidad. Es un gesto esencialmente humano -y no hay virtud más propiamente
humana que ésta- endulzar las penas de los otros, hacer desaparecer la tristeza,
devolverles la alegría de vivir. Es decir, devolverles al placer".
Ello impone casi como corolario el rechazo de la guerra, de todo aquello que suponga
alejar al hombre de su fin natural: llevar una existencia feliz. En consecuencia, los
utopianos "abominan la guerra con todo corazón" (p. 71), por lo que no van a la
guerra más que por graves motivos, aunque ello no impida que estén bien preparados
para ella. Antes de entrar en guerra procuran todos los medios necesarios para
evitarla; y si ello no es posible, prefieren utilizar el ingenio a la fuerza bruta, ya que en
última instancia el objeto de la guerra es "conseguir lo que les hubiera impedido
declararla si sus reclamaciones hubieran sido atendidas" (p. 174).
Son pocas las causas por las que los utopianos entran en guerra: "defender sus
fronteras, expulsar de los territorios amigos a los invasores, liberar del yugo y esclavitud
de un dictador a algún pueblo oprimido por la tiranía" (p. 172); razones, como vemos,
de supervivencia, solidaridad o humanidad. Muy lejos de las ambiciosas razones de las
Cortes europeas. Los intereses económicos propios no son causa de guerra, sino "que
basta, para repararlos, una interrupción de las relaciones comerciales, hasta conseguir
la reparación con la nación culpable" (p. 173). No ocurre así con los intereses
económicos de los pueblos amigos, que sí pueden conducir a una guerra por
solidaridad, si se ven burlados.
Actualidad de la Utopía de Moro

En tal sentido, podemos hacer una lectura de "Utopía" en la que lo que se refleja es el
cambio de la actividad productiva de su época, las tensiones entre una edad que
muere y otra que se genera. Aún prescindiendo de los contenidos concretos de la
obra observamos en ella no sólo la exposición de problemas reales, sino también la
expresión ideológica de exigencias reales: la de la libertad e igualdad de los
ciudadanos ante la ley. La misma división de la obra, en dos libros, uno en el que se
describen los males de la sociedad, y otro en el que se propone otra forma de
organización social, es un reflejo ideológico de su época. Se nos dice lo que debe
desaparecer: no porque lo quiera Moro, sino porque así lo exige el desarrollo
productivo de su época. Y lo que debe surgir: una sociedad igualitaria, justa, en la que
el reparto de la riqueza sea equitativo. Con el consiguiente rechazo, por lo tanto, de
las formas de organización política y económica correspondientes. Los detalles no
tienen, quizá, demasiada importancia. Las utopías suelen perderse en descripciones
más o menos pormenorizadas que dependen de la imaginación o de los sueños del
autor, más que de una solución conservadora de los problemas de su época. Pero
todas contienen la exposición de esos problemas y la descripción de los valores que
permitirían superarlos. Todos los elementos ideológicos del segundo libro de "Utopía"
responden a una ambición de cambio que se verá realizada en la modernidad.
Libertad, igualdad, solidaridad, son palabras que encontramos en "Utopía" y que
encontramos en otros autores de la época y que serán realizadas en un futuro no
demasiado lejano, abriendo paso a la modernidad. Aunque todavía en la actualidad
no se hayan llenado del contenido que Moro les reservaba.
THOMAS HOBBES (1588-1679)
Thomas Hobbes nació el 5 de abril de 1588 en Malmesbury, en Wiltshire, en Inglaterra.
Su padre era vicario de Charlton y Westport, localidades cercanas a Malmesbury, pero
una disputa mantenida a la puerta de la iglesia con otro vicario, provocó su traslado a
Londres. Como consecuencia de ello, a los siete años de edad, Thomas Hobbes,
quedó bajo la tutela de su tío Francis, hermano mayor de su padre, que se dedicaba
al comercio y no tenía más familia.
Hobbes realizará sus primeros estudios en Malmesbury y posteriormente en Westport, en
la escuela privada de Robert Latimer, en donde mostró sus dotes intelectuales en los
estudios clásicos. A los catorce años, en 1603, financiados sus estudios por su tío Francis,
ingresa en Magdalen Hall, Oxford, donde predominaba entonces la filosofía
escolástica de inspiración aristotélica, por la que no mostrará ningún entusiasmo.
En 1608 obtuvo el título de Bachiller, siendo nombrado tutor, a instancias del Director
de Magdalen Hall, de William Cavendish, con quien mantuvo en los dos años
siguientes una relación de camaradería. En 1610 emprendió un viaje por Europa,
acompañando a William Cavendish por Francia, Italia y Alemania, pudiendo observar
de primera mano el poco aprecio del que la escolástica gozaba en esas fechas, ya en
clara decadencia, y los numerosos intentos por abrir otras puertas al desarrollo del
conocimiento, por lo que decide, a su regreso a Inglaterra, profundizar el estudio de los
clásicos. También pasa de ser tutor de William Cavendish a ser su secretario y,
disponiendo además de algunos ahorros, decide dedicarse lo más intensamente
posible a sus estudios. De esta época son, además, sus relaciones con Francis Bacon,
que le refuerzan en la línea de su propio pensamiento, muy alejado del aristotelismo y
de la escolástica.
En 1628 muere William Cavendish, por lo que Hobbes deja de prestar sus servicios a la
familia Cavendish, no siendo ya requerido para ello, pasando a ser tutor del hijo de Sir
Gervase Clinton de Nottinghamshire, hasta 1631. En 1629 publicará su traducción de
Tucídides, en la que había estado trabajando los últimos años, y con la que Hobbes
parece querer transmitir una advertencia a los ingleses sobre los peligros de la
democracia.
De 1629 a 1631 emprenderá un nuevo viaje a la Europa continental, como tutor del
hijo de Sir Gervase Clinton, en el que descubrirá el valor de la geometría y la
posibilidad de aplicar su método a la defensa de sus ideas sociales y políticas.
Pese al hecho de que Hobbes fue uno de los filósofos relevantes del siglo XVII,
habiéndose relacionado con Bacon, Gassendi, Descartes (a quien realiza serias
objecciones a sus Meditaciones) y habiendo conocido personalmente a Galileo, es
decir, a los más significativos filósofos que procuran el paso del pensamiento a la
modernidad, no goza entre nosotros de gran consideración su filosofía, lo que no es de
extrañar, si tenemos en cuenta que nos hallamos ante un pensador materialista hasta
la médula, muy lejos de las concesiones metafísicas de Descartes, y resuelto a aplicar
al análisis del ser humano y de la sociedad los mismos presupuestos que al estudio de
la Naturaleza. No ha ocurrido así con su pensamiento político, más conocido entre
nosotros, del que ofrecemos un resumen a continuación.

La filosofía política de T. Hobbes

En el análisis de la vida social y política Hobbes partirá de la consideración de que la


sociedad está compuesta por una multiplicidad de seres individuales conducidos por
sus pasiones, intentando explicar como se produce la transición de este individualismo
atomista a la construcción de un cuerpo social artificial, o estado, de carácter
absolutista. Tradicionalmente se ha considerado la obra política de Hobbes como la
fundamentación teórica de la absolutismo.

1. El estado natural de guerra

En lo que Hobbes llama el estado natural, es decir, el estado en el que se encontraba


el ser humano antes de la organización de la vida social, los seres humanos son iguales
por naturaleza en facultades mentales y corporales, produciéndose, también de una
forma natural, la compensación entre las deficiencias y las cualidades con las que la
naturaleza ha dotado a cada cual. Cada ser humano busca su propia conservación,
en primer lugar, lo que da origen a la competición y a la desconfianza entre los seres
humanos. En este estado natural no existen distinciones morales objetivas, por lo que
dicha competición da lugar a un estado permanente de guerra de todos contra
todos, en el que cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio
beneficio y, no existiendo moralidad alguna, no hay más límite para la obtención de
nuestros deseos, que la oposición que podamos encontrar en los demás. No existiendo
distinciones morales objetivas Hobbes considera, pues, que las acciones humanas se
desarrollan al margen de toda consideración moral, como resultado de la fuerza de
las pasiones, únicos elementos por los que se pueden guiar, en dicho estado, los seres
humanos. Dado que no hay lugar para las distinciones morales no se puede juzgar
dichas pasiones como buenas o malas. Podría parecer que Hobbes, al hacer
depender de las pasiones la acción de los seres humanos en el estado de naturaleza, y
al aparecer caracterizado tal estado como una "guerra permanente de todos contra
todos", un estado en el que el ""el hombre es un lobo para el hombre", sugiere que las
pasiones son un elemento negativo de la conducta humana, que el ser humano es
malo por naturaleza, pero él mismo se encarga de rechazar esta interpretación:
Pero ninguno de nosotros acusa por ello a la naturaleza del hombre. Los deseos, y otras
pasiones del hombre, no son en sí mismos pecado. No lo son tampoco las acciones
que proceden de estas pasiones, hasta que conocen una ley que las prohíbe. Lo que
no pueden saber hasta que haya leyes. Ni puede hacerse ley alguna hasta que hayan
acordado la persona que lo hará.(Leviatán, XIII)

En el estado natural, pues, que es un estado de guerra permanente, el individuo


depende para su seguridad de su propia fuerza e ingenio, no habiendo más límite
para su acción que los que éstas le impongan, ni pudiendo esperar la colaboración de
otros para conseguir sus propios objetivos. Tal concepción del estado natural es una
consecuencia de la consideración previa negativa sobre la naturaleza del ser humano
y de sus pasiones; es probable que Hobbes hubiera llegado a su formulación
analizando la sociedad de su tiempo pero prescindiendo de aquellas características
"sociales" que parecen imponer límites a nuestras acciones (las leyes morales y
sociales). Este modelo carece de toda validez objetiva como sabemos en la
actualidad, dado nuestro conocimiento de la evolución del ser humano; pero Hobbes
está formulando su hipótesis casi tres siglos antes del desarrollo y aceptación de las
teorías evolucionistas y del desarrollo de la sociología. Ni su modelo tiene validez
objetiva ni se corresponde a un hecho histórico, pero es una hipótesis que le permite
justificar y fundamentar teóricamente la existencia de un poder absoluto, del estado
absolutista, sin necesidad de recurrir al origen divino del poder (divinidad en la que,
por lo demás, no creía).

2. La ley natural

¿Tiene algún interés el ser humano por salir de ese estado de naturaleza? Pero más
importante aún ¿Puede salir de él? ¿O es su naturaleza tal que eso no sea posible?
Es necesario, pues, investigar cuál sea la naturaleza del ser humano a fin de poder
determinar si el estado de naturaleza es susceptible de ser abandonado o no. Hobbes
distingue dos aspectos de la naturaleza humana: las pasiones, que le inclinan hacia la
guerra y la paz; y la razón.
Las pasiones que inclinan a los hombres hacia la paz son el temor a la muerte; el deseo
de aquellas cosas que son necesarias para una vida confortable; y la esperanza de
obtenerlas por su industria. (Leviatán, XIII)

El hecho de que haya pasiones que inclinan, de forma natural, al ser humano hacia la
paz permite pensar que hay algunos aspectos en la naturaleza humana que posibilitan
el acuerdo entre los hombres para la consecución de dicha paz; Hobbes cree que
esas pasiones están reguladas por leyes de la naturaleza que pueden ser descubiertas
por la razón, y proveen al ser humano de un conjunto de normas de egoísta prudencia
(no morales, ni metafísicas), que hacen posible la propia conservación y seguridad.
Una ley de naturaleza (lex naturalis) es un precepto o regla general encontrada por la
razón, por la cual se le prohíbe al hombre hacer aquello que sea destructivo para su
vida, o que le arrebate los medios de preservar la misma, y omitir aquello con lo que
cree puede mejor preservarla, pues aunque los que hablan de este tema confunden a
menudo ius y lex, derecho y ley, éstos debieran, sin embargo, distinguirse, porque el
derecho consiste en la libertad de hacer o no hacer, mientras que la ley determina y
ata a uno de los dos, con lo que la ley y el derecho difieren tanto como la obligación y
la libertad, que en una y la misma materia son incompatibles. (Leviatán, XIV)

Tales leyes, por lo demás, son eternas :" Las leyes de naturaleza son inmutables y
eternas, pues la injusticia, la ingratitud, la arrogancia, el orgullo, la iniquidad, el
favoritismo de personas y demás no pueden nunca hacerse legítimos, porque no
puede ser que la guerra preserve la vida y la paz la destruya" (Leviatán,XV). Estas leyes
de naturaleza a las que se refiera Hobbes son similares a las de la física, y establecen
las formas en que, de hecho, actúan los egoístas, la forma en que su psicología les
hace actuar. La lista de leyes naturales varía en la obra de Hobbes, llegando a
enumerar hasta diecinueve de dichas leyes en el Leviatán; no obstante, considera que
las fundamentales son las siguientes:
a) Primera ley de naturaleza. La búsqueda y el seguimiento de la paz mientras pueda
obtenerse.
Y es por consiguiente un precepto, por regla general de la razón, que todo hombre
debiera esforzarse por la paz, en la medida en que espere obtenerla, y que cuando no
pueda obtenerla, pueda entonces buscar y usar toda la ayuda y las ventajas de la
guerra, de cuya regla la primera rama contiene la primera y fundamental ley de
naturaleza, que es buscar la paz, y seguirla, la segunda, la suma del derecho natural,
que es defendernos por todos los medios que podamos. (Leviatán, XIV)

b) Segunda ley de naturaleza. La capacidad de renunciar a sus propios derechos (lo


que abre la posibilidad de establecer un contrato con otros seres humanos).
De esta ley fundamental de naturaleza, por la que se ordena a los hombres que se
esfuerce por la paz, se deriva esta segunda ley: que un hombre esté dispuesto,
cuando otros también lo están tanto como él, a renunciar a su derecho a toda cosa
en pro de la paz y defensa propia que considere necesaria, y se contente con tanta
libertad contra otros hombres como consentiría a otros hombres contra el
mismo. (Leviatán, XV)

c) Tercera ley de naturaleza. Cumplimiento de los pactos y acepten las consecuencias


que de ellos se siguen (lo que se hace efectivo sólo una vez constituida la sociedad
civil).
De aquella ley de naturaleza por la que estamos obligados a transferir a otro aquellos
derechos que si son retenidos obstaculizan la paz de la humanidad, se sigue una
tercera, que es ésta: que los hombres cumplan los pactos que han celebrado, sin lo
cual, los pactos son en vano, y nada sino palabras huecas. Y subsistiendo entonces el
derecho de todo hombre a toda cosa, estamos todavía en la condición de
guerra. (Leviatán, XV)

La razón muestra que es favorable para la conservación de los seres humanos que
estas leyes se cumplan: es racional que el ser humano las observe. Este es el sentido de
su obligación (en el fuero interno). Pero de hecho tales leyes en estado natural no se
cumplen, por lo que se necesita un poder coercitivo para obligar su cumplimiento.

3. La formación del cuerpo social y la teoría del contrato.

Las causas que mueven a los seres humanos a unirse constituyendo así un cuerpo
social son de dos tipos, según Hobbes: causas remotas y causas próximas (el contrato).
Entre las causas remotas señala la inseguridad a la que se ven sometidos los seres
humanos en estado de naturaleza, y la razón, que comprende la existencia de leyes
pero, al mismo tiempo, observa que dichas leyes no se cumplirán sin un poder
coercitivo, público, respaldado por la fuerza y capaz de castigar a los infractores.
Por tanto, antes de que los nombres de lo justo o injusto puedan aceptarse, deberá
haber algún poder coercitivo que obligue igualitariamente a los hombres al
cumplimiento de sus pactos, por el terror a algún castigo mayor que el beneficio que
esperan de la ruptura de su pacto y que haga buena aquella propiedad que los
hombres adquieren por contrato mutuo, en compensación del derecho universal que
abandonan, y no existe tal poder antes de que se erija una República. (Leviatán, XV)

Las leyes de la naturaleza son, por sí mismas, contrarias a nuestros deseos y pasiones
naturales, que conducen a la parcialidad y al orgullo. Podemos, no obstante
cumplirlas en estado natural cuando queremos y cuando ello no suponga un riesgo
para nosotros. En el caso de que tales leyes se cumpliesen por parte de la gran
mayoría de seres humanos, no sería necesaria ninguna forma de gobierno civil ni
necesidad alguna de él. Pero, de hecho, las leyes de la naturaleza no se cumplen,
dada su oposición a nuestras pasiones, a menos que haya un poder coercitivo con
capacidad suficiente para imponernos su cumplimiento.
BARUCH SPINOZA
Baruch de Spinoza nació el 24 de noviembre de 1632 en Amsterdam, (Provincias
Unidas de los Países Bajos). Provenía de una familia judía emigrada primero de España
a Portugal y luego a Amsterdam, como consecuencia de las persecuciones que los
judíos sufrieron a lo largo de los siglos XV y XVI en la península ibérica. La Holanda del
siglo XVII, era el país europeo con mayor libertad política del momento, aunque no
estaba exento de conflictos, y es por ello por lo que allí se refugiaban personas y
grupos perseguidos por motivos políticos y religiosos, como era el caso de los judíos.
Spinoza era pues, un judío sefardí, es decir, judío procedente de la península ibérica.
De hecho, el nombre originario de su familia era Espinosa (posiblemente porque
procedía de alguna de las localidades castellanas cuyo topónimo comienza con
“Espinosa”), que luego cambió a “Spinoza” para adaptarlo a la ortografía
neerlandesa, y era conocido familiarmente con el nombre de Bento o Baruch, que
significan Benito en portugués y hebreo respectivamente, aunque firmó sus obras con
la forma latina Benedictus.
Parece ser que Spinoza hablaba castellano y portugués como lenguas maternas, y de
niño aprendió neerlandés, así como posteriormente hebreo y latín, lengua ésta en la
que escribió la mayor parte de su obra.
Su padre, Miguel, había nacido en la localidad portuguesa de Vidigueira, de donde
había emigrado forzadamente, primero a Nantes y luego a Amsterdam. Era un
comerciante acomodado que se dedicaba a la importación y exportación de frutas y
especias. Se casó tres veces, primero con Raquel, con la que tuvo una hija, Rebeca,
después con su prima Hanna Débora, con la que tuvo cuatro hijos (el segundo de ellos
fue Baruch), y finalmente, tras la muerte de Hanna, se casó en terceras nupcias con
Esther.
Durante su infancia y adolescencia, Baruch de Spinoza fue testigo de la muerte
sucesiva de su madre Hanna Debora, (cuando él tenía 6 años), así como de dos de sus
hermanos, Isaac y Miriam; y finalmente perdió a su padre Miguel y a su madrastra
Esther poco antes de cumplir 22 años.
Estudió en la escuela hebrea de Amsterdam, la “Yeshiva”, en donde asistió a las clases
de Saúl Leví Morteira, recibiendo educación en la Torá, el Talmud, teología, lengua
hebrea, interpretación de la Biblia y comercio.
A los trece años, comenzó a trabajar en el negocio de su padre, pero no abandonó
sus estudios, ni sus lecturas, sino que continuó su formación en la escuela del librero
Franziskus van den Enden, ex-jesuita liberal y republicano. Allí se formó en latín, física,
matemáticas y filosofía cartesiana. Posteriormente, estudió filosofía en la universidad
de Leyden. Si tengo un conocimiento o una idea, ¿Cómo se puede saber si es
verdadero? Una primera respuesta podría ser: un conocimiento es verdadero si se
adecúa al objeto al que se refiere. Si tengo la idea de “círculo”, dicha idea será
verdadera si existe identidad entre la idea de círculo, y el círculo material al que se
refiere la idea.
Ahora bien, Spinoza consideraba que no puede haber identidad entre una idea y un
objeto material, puesto que las “ideas” y los objetos materiales o “cuerpos”
pertenecen a ámbitos distintos de la realidad, irreductibles entre sí. Mientras que una
idea es una forma o modo de pensamiento (una “porción” de pensamiento), un
cuerpo material es una forma o modo de materia o “extensión” (una “porción” de
materia). En consecuencia, dado que todo conocimiento consiste en una o varias
ideas (el conocimiento “está hecho” de ideas), el objeto de todo conocimiento debe
ser necesariamente otra idea, no un objeto material o extenso.
Una idea verdadera (porque tenemos una idea verdadera), es algo diferente de su
objeto (ideatum). Un círculo es una cosa, la idea del círculo es otra. Porque la idea de
un círculo no tiene circunferencia ni centro, como en un círculo, ni tampoco la idea de
un cuerpo es en sí misma un cuerpo. Y puesto que es algo diferente de su objeto, será
también algo inteligible en sí misma. Esto es, respecto a su esencia formal, la idea
puede ser objeto de otra esencia objetiva, la cual, a su vez, considerada en sí misma,
será algo real e inteligible, y así indefinidamente.(Tratado de la reforma del
entendimiento)
GOTTFRIED WILHELM LEIBNIZ
(Gottfried Wilhelm von Leibniz; Leipzig, actual Alemania, 1646 - Hannover, id., 1716)
Filósofo y matemático alemán. Su padre, profesor de filosofía moral en la Universidad
de Leipzig, falleció cuando Leibniz contaba seis años. Capaz de escribir poemas en
latín a los ocho años, a los doce empezó a interesarse por la lógica aristotélica a través
del estudio de la filosofía escolástica. En 1661 ingresó en la universidad de su ciudad
natal para estudiar leyes, y dos años después se trasladó a la Universidad de Jena,
donde estudió matemáticas con E. Weigel. En 1666, la Universidad de Leipzig rechazó,
a causa de su juventud, concederle el título de doctor, que Leibniz obtuvo sin
embargo en Altdorf; tras rechazar el ofrecimiento que allí se le hizo de una cátedra, en
1667 entró al servicio del arzobispo elector de Maguncia como diplomático, y en los
años siguientes desplegó una intensa actividad en los círculos cortesanos y
eclesiásticos. En 1672 fue enviado a París con la misión de disuadir a Luis XIV de su
propósito de invadir Alemania; aunque fracasó en la embajada, Leibniz permaneció
cinco años en París, donde desarrolló una fecunda labor intelectual. De esta época
datan su invención de una máquina de calcular capaz de realizar las operaciones de
multiplicación, división y extracción de raíces cuadradas, así como la elaboración de
las bases del cálculo infinitesimal. En 1676 fue nombrado bibliotecario del duque de
Hannover, de quien más adelante sería consejero, además de historiador de la casa
ducal. A la muerte de Sofía Carlota (1705), la esposa del duque, con quien Leibniz tuvo
amistad, su papel como consejero de príncipes empezó a declinar. Dedicó sus últimos
años a su tarea de historiador y a la redacción de sus obras filosóficas más importantes,
que se publicaron póstumamente.

La filosofía de Leibniz
Junto con su iniciador, René Descartes, Gottfried Wilhelm Leibniz es el más destacado
representante del racionalismo. Leibniz situó el criterio de verdad del conocimiento en
su necesidad intríseca y no en su adecuación con la realidad; el modelo de esa
necesidad lo proporcionan las verdades analíticas de las matemáticas. Junto a estas
verdades de razón, existen las verdades de hecho, que son contingentes y no
manifiestan por sí mismas su verdad.

El problema de encontrar un fundamento racional para estas últimas lo resolvió


afirmando que su contingencia era consecuencia del carácter finito de la mente
humana, incapaz de analizarlas por entero en las infinitas determinaciones de los
conceptos que en ellas intervienen, ya que cualquier cosa concreta, al estar
relacionada con todas las demás siquiera por ser diferente de ellas, posee un conjunto
de propiedades infinito.

Frente a la física cartesiana de la extensión, Leibniz defendió una física de la energía,


ya que ésta es la que hace posible el movimiento. Los elementos últimos que
componen la realidad son las mónadas, puntos inextensos de naturaleza espiritual, con
capacidad de percepción y actividad, que, aun siendo simples, poseen múltiples
atributos; cada una de ellas recibe su principio activo y cognoscitivo de Dios, quien en
el acto de la creación estableció una armonía entre todas las mónadas. Esta armonía
preestablecida se manifiesta en la relación causal entre fenómenos, así como en la
concordancia entre el pensamiento racional y las leyes que rigen la naturaleza.

Las contribuciones de Leibniz en el campo del cálculo infinitesimal, efectuadas con


independencia de los trabajos de Newton, así como en el ámbito del análisis
combinatorio, fueron de enorme valor. Introdujo la notación actualmente utilizada en
el cálculo diferencial e integral. Los trabajos que inició en su juventud, la búsqueda de
un lenguaje perfecto que reformara toda la ciencia y permitiese convertir la lógica en
un cálculo, acabaron por desempeñar un papel decisivo en la fundación de la
moderna lógica simbólica.
Leibniz tuvo muchas oscilaciones hasta encontrar su idea de sustancia que expone en
el Discurso de Metafísica (1685) añadiendo a la materia, que reducía el mundo físico a
extensión, un principio más, la fuerza o la dynamis, los seres sin actividad son
metafísicamente imposibles. Lo que no actúa no existe:” Quod no agit , non existit “.
De manera que la sustancia para Leibniz es un ente con capacidad de obrar, por la
mismo hay que rechazar que la esencia de la materia consista en la extensión,
pues la extensión es según el pensamiento de Descartes es algo inerte y pasivo.
Rechazada la extensión como elemento constitutivo de las cosas materiales , no
queda más realidad que el pensamiento res cogitans , en consecuencia todo lo
que existe deberá estar constituido por elementos activos y vivientes y la vida y la
actividad de todos los seres consiste en una determinada especie de
conocimiento pues, como se ha dicho, excluida la extensión no queda otra posibilidad
que la res cogitans, pensante, por ello hay que decir que toda la realidad está viva y
la vida consiste en el pensamiento
Disciplinas Filosóficas
Son especialidades de la Filosofía que se encargan de una problemática de la
realidad con su propio objeto de estudio. Las más notables son:

LA ONTOLOGÍA.- (onthos = ser), es el estudio del ser en cuanto ser: de la esencia del
ser. Analiza por ello los principios, categorías generales del ser y las diversas clases de
entes.

LA GNOSEOLOGÍA.- (gnosis = conocimiento), llamada también Teoría del


Conocimiento, estudia el origen, evolución, posibilidad, esencia, elementos y
fundamentos del conocimiento en general.

LA AXIOLOGÍA.- (Axis = valor), explica el valor, su esencia o fundamento, clasificación y


relación con el ser. Se relaciona con el juicio, experiencia o acto valorativo.

LA EPISTEMOLOGÍA.- (Episteme = ciencia), denominada Teoría de la Ciencia o Filosofía


del Conocimiento Científico. Estudia los fundamentos, estructura, métodos, lenguaje y
funciones de los sistemas científicos.

LA ETICA.- (Ethos = Costumbre), es la Filosofía de la Moral, estudia los principios,


fundamentos y lenguaje de los juicios morales.

LA ESTÉTICA.- (Aisthanomai = Sentir lo bello), es la Filosofía del arte, estudia la


experiencia estética y la naturaleza del valor de la belleza, el orden y la armonía, así
como el juicio estético, fundamentos y categorías del lenguaje del arte.

LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA.-(Antrophos = hombre), es el estudio filosófico de la


naturaleza del hombre en el mundo, investiga la esencia humana, su problemática, su
puesto en el cosmos, y su destino histórico.
CONCLUSIONES
o Con este trabajo puedo concluir que cada filósofo tiene diferente forma de
pensar y cada uno dependía de sus conocimientos y experiencias.

o Todos tenemos la capacidad de filosofar aunque no nos damos cuenta, con


esa capacidad podemos llegar lejos con nuestros conocimientos así como
también estos filósofos lograron.

o La filosofía también se basa en otros conocimientos como la psicología


tomando en cuenta el comportamiento de la persona y a través de ello
podamos encontrar otra manera de filosofar ya que la psicología evita las
enfermedades psicológicas como la depresión y traumas psicológicos en el
cual pude observar que algunos filósofos sufrieron este tipo de problemas.
RECOMENDACIONES

o Todo individuo debe tener derecho a dedicarse al libre estudio de lafilosofía


bajo cualquier forma y en cualquier lugar del mundo.

o La enseñanza de la filosofía debe mantenerse o ampliarse donde ya existe,


implantarse donde aún no existe y ser nombrada explícitamente con la palabra
“filosofía”;

o La enseñanza de la filosofía debería ser impartida por profesores cualificados e


instruidos específicamente a tal efecto y no estar supeditada a consideración
económica, técnica, religiosa, política o ideológica alguna;

o Aun manteniendo su autonomía, la enseñanza de la filosofía debería vincularse


en la medida de lo posible a la formación académica o profesional en todos
los campos.
BIBLIOGRAFÍA Y EGRAFÍA
o Kidder, T. (1981). La Filosofía. Boston, MA: Little, Brown & Company

o Gibbs, J. T., & Huang, L. N. (Eds.). (2001). Children of color: Psychological


interventions with culturally diverse youth. San Francisco, CA: Jossey-Bass.

o Kidpsych para niños. Accedido el 4 de abril, 2012, desde


http://www.kidpsych.org.

o Bryant, P. (2005). Filosofía para bachillerato. Accedido el 21 de agosto, 2012


desde
https://www.webdianoia.com/buscar/search.php?query=Guillermo+Leibniz&bus
car=Buscar&type=and&results=10&search=1
ÁNALISIS Y CRITERIO

¿Por qué es importante estudiar estos filósofos hoy en día?


Porque es importante saber que aportes hizo cada uno, cuales fueron sus
conocimientos y porque ellos pensaban de esa manera, toda su vida en si para
mí nos da una enseñanza son un ejemplo de vida; como Pitágoras si a mí me
gustan la matemáticas puedo llegar más allá de lo que yo puedo pensar y
hasta puedo ser mejor que Pitágoras pero si yo me lo propongo y cada filosofo
no solo pudieron filosofar sino que también lograron hacer otros aportes y es
interesante porque aparte de que fue en la antigua porque a mí siempre me ha
gustado como era la vida en la antigüedad tal vez estemos en la situación en
lo que ellos pasaron y nos puede ayudar a filosofar nuestros problemas para
hallar una solución.

¿Qué aportes han dejado a la humanidad?


Los filósofos han dejado varios aportes que han cambiado a la humanidad, y
entre ellas podemos encontrar a Sócrates quien empezó a preguntarse sobre el
bien y el mal y ahí fue donde se encontró la ciencia que estudia el
comportamiento del ser humano que hoy en día conocemos como la
psicología también esta Pitágoras quien formuló nuevas técnicas sobre las
matemáticas y encontró otros sistemas que el mismo planteó, conocido como
el teoremas de pitágoras y entre otros filósofos quienes también pudieron lograr
otras aportes como Tales de Mileto quien fue el primero en encontrar otra teoría
conocida como el Arjé, sino que también fue el primero en tener una escuela
filosófica con sus discípulos.

¿Cuál era el método utilizado por los filósofos en ese tiempo que no habían
instrumentos de precisión, para sus descubrimientos?
Los filósofos utilizaron el método científico cuyo método fue introducido por
Aristóteles quien dijo que lo podríamos llamar como método científico. El
método científico es en sí encontrar una posible respuesta a lo que nos
cuestionamos. Los filósofos encontraban otros métodos para poder realizar sus
estudios no solamente utilizaban el método científico como Paul K.
Feyerabend quien afirmó que una metodología científica universalmente válida
es un contrasentido, que no pueden dictarse normas a la ciencia para su
desarrollo. Criticó el cientificismo por ser "castillos en el aire" y como alternativa
propuso un anarquismo epistemológico un método de investigación. Puesto
que buscaba un conocimiento de paradigmas que dominarán la ciencia del
futuro, descartarlos ahora supone cerrar puertas al mañana.
¿Qué diferencia hay entre los filósofos y los científicos actuales?

El científico busca saberes y no suposiciones. El filósofo se pregunta lo que supone


para el hombre el conjunto de sus saberes, e incluso dudará si son verdaderos saberes
o ignorancias disfrazadas.
Ambos parten de la realidad para sus preguntas. El filósofo busca respuestas
explicando cómo están hechas las cosas y cómo funcionan; mientras que el científico,
en lo que significan para el ser humano. El científico es impersonal, el filósofo necesita
un protagonista humano. La ciencia aspira conocer lo que hay y lo que sucede; la
filosofía reflexiona sobre cómo cuenta para nosotros lo que sucede y lo que hay.
La ciencia multiplica las perspectivas y las áreas del conocimiento, es decir fragmenta
y especializa el saber. La filosofía se empeña en relacionarlo todo con todo lo que
está alrededor. En conclusión para mi un filósofo es aquel que ama aprender sobre lo
que esta alrededor, y un científico es una persona que aprende experimentando, pero
ambos buscan obtener respuestas mediante el "método científico", este es
básicamente un " proceso destinado a explicar fenómenos, establecer relaciones
entre los hechos y enunciar leyes que expliquen los fenómenos físicos del mundo y
permitan obtener, con estos conocimientos, aplicaciones útiles al hombre." Un
científico es, generalmente, una persona que se dedica a producir resultados en la
ciencia moderna y un filósofo quiere encontrar respuestas de lo que pasa alrededor
de nuestra vida, nuestras experiencias y sentimientos preguntándose el porqué.