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EL MURCIÉLAGO

Cuenta la leyenda que el murciélago una vez fue el ave más bella de la Creación.

El murciélago al principio era tal y como lo conocemos hoy y se llamaba


biguidibela (biguidi = mariposa y bela = carne; el nombre venía a significar algo así
como mariposa desnuda).

Un día frío subió al cielo y le pidió plumas al creador, como había visto en otros
animales que volaban. Pero el creador no tenía plumas, así que le recomendó
bajar de nuevo a la tierra y pedir una pluma a cada ave. Y así lo hizo el
murciélago, eso sí, recurriendo solamente a las aves con plumas más vistosas y
de más colores.

Cuando acabó su recorrido, el murciélago se había hecho con un gran número de


plumas que envolvían su cuerpo.

Consciente de su belleza, volaba y volaba mostrándolas orgulloso a todos los


pájaros, que paraban su vuelo para admirarle. Agitaba sus alas ahora
emplumadas, aleteando feliz y con cierto aire de prepotencia. Una vez, como un
eco de su vuelo, creó el arco iris. Era todo belleza.

Pero era tanto su orgullo que la soberbia lo transformó en un ser cada vez más
ofensivo para con las aves.

Con su continuo pavoneo, hacía sentirse chiquitos a cuantos estaban a su lado,


sin importar las cualidades que ellos tuvieran. Hasta al colibrí le reprochaba no
llegar a ser dueño de una décima parte de su belleza.

Cuando el Creador vio que el murciélago no se contentaba con disfrutar de sus


nuevas plumas, sino que las usaba para humillar a los demás, le pidió que subiera
al cielo, donde también se pavoneó y aleteó feliz. Aleteó y aleteó mientras sus
plumas se desprendían una a una, descubriéndose de nuevo desnudo como al
principio.

Durante todo el día llovieron plumas del cielo, y desde entonces nuestro
murciélago ha permanecido desnudo, retirándose a vivir en cuevas y olvidando su
sentido de la vista para no tener que recordar todos los colores que una vez tuvo y
perdió.
EL MAL DE OJO

Es costumbre extendida y mito, entre la población rural, el considerar que en


numerosas ocasiones en que el niño enferma es provocado porque le “han hecho
mal de ojo”.

Esto significa que el niño no tiene ninguna enfermedad orgánica, sino que sus
problemas (llanto, pérdida de apetito, vomitos, decaimiento, etc), se deben
exclusivamente a que alguna persona ha ejercido sobre este pequeño personaje
su influencia mágica y maligna, de tal modo que el bebé o chico mayor comienza a
alterarse y presentar una sintomatología rara, que en algunas ocasiones y según
creencia, puede llegar hasta ocasionarle la muerte.

Hay remedio para acabar con la influencia de este maléfico poder, y por ello se
ponen manos a la obra, aquellas mujeres que saben “cortar el mal de ojo”, porque
tienen “gracia” (han nacido en Viernes Santo) o porque lo han aprendido de los
mayores, los cuáles le transmiten los textos que hay que rezar y los mecanismos a
hacer para dejar al niño libre de esos influjos.
LOS PRIMEROS DIOSES

Mito de la Época Prehispánica)


Los mas antiguos mexicanos creían en un dios llamado Tonacatecuhtli, quien tuvo
cuatro hijos con su mujer Tonacacihuatl. El mayor nació todo colorado y lo
llamaron Tlantlauhqui. El segundo nació negro y lo llamaron Tezcatlipoca. El
tercero fue Quetzalcóatl.

El mas pequeño nació sin carne, con los puros huesos, y así permaneció durante
seis siglos. Como era zurdo lo llamaron Huitzilopochtli. Los mexicanos lo
consideraron su dios principal por ser el dios de la guerra. Según nuestros
antepasados, después de seiscientos años de su nacimiento, estos cuatro dioses
se reunieron para determinar lo que debían hacer.

Acordaron crear el fuego y medio sol, pero como estaba incompleto no relumbraba
mucho. Luego crearon a un hombre y a una mujer y los mandaron a labrar la
tierra. A ella también le ordenaron hilar y tejer, y le dieron algunos granos de maíz
para que con ellos pudiera adivinar y curar.

De este hombre y esta mujer nacieron los macehuales, que fueron la gente
trabajadora del pueblo. Los dioses también hicieron los días y los repartieron en
dieciocho meses de veinte días cada uno. De ese modo el año tenía trescientos
sesenta días.

Después de los días formaron el infierno, los cielos y el agua. En el agua dieron
vida a un caimán y de él hicieron la tierra. Entonces crearon al dios y a la diosa del
agua.
ORIGEN DEL QUETZALCOATL

184. En las historias de este pueblo salvaje se cuenta que había un dios llamado
Camaxtli, que tomó por mujer una diosa, llamada Chimalma, la que de él tuvo
hijos, entre los cuales había uno de nombre Quetzalcoatl.

188. Este nació en Michatlauhco, y fue entregado a sus abuelos para que lo
crearan, pues su madre había muerto al darlo a luz.

189. Después de haber sido creado, fue enviado cerca de su padre, mas porque
era muy amado por su padre, lo envidiaban sus hermanos, tanto que se
propusieron matarlo.

190. Y para hacerlo, lo enviaron con engaños a una gran peña llamada
Tlachinoltepec que quiere decir "peña donde se hace arder", y lo dejaron allí y se
bajaron y miraron el fuego alrededor de la peña.
191. Pero Quetzalcoatl se metió en un agujero que había en la roca y sus
hermanos se fueron, pensando haberlo quemado.
LA RUEDA DE LOS KATUNES

(Mito de la epoca prehispanica)


El once Ahau se asienta el Katún en Ichcaansihó. Bajan hojas del cielo, bajan
perfumes del cielo. Suenan las músicas, suenan las sonajas de los nueve píes. En
un día en que habrá faisanes azules, en un día en que habrá peces a la vista, en
el día de Chakan−Putúm, se comerán los árboles, se comerán piedras; se habrá
perdido el ausento dentro del Once Ahau Katún.

Con siete templo de abundancia se asienta el Katún, el cuarto Ahau Katún, en


chichén. Siete tiempos de abundancia son el asiento del Gran Derramador de
agua. Tapado está su rostro y serrados sus ojos bajo sus lluvias, sobre su maíz
abundante derramado. Llenos de hartura están su estera y su trono. Y se derrama
su carga. Habrá un día en que este blanco su ropaje y blanca su cintura, y sea
aplastado por el chorro del pan de Katún.

Llegarán plumajes, llegarán pájaros verdes, llegarán fardos, llegarán faisanes,


llegarán tapires; se cubrirán de tributo Chichén.
No Zaquí, sino Mayapán es el asiento del Katún, del Dos Ahau Katún. Cuando se
haya asentado el Katún, bajarán cuerdas, bajará las ponzoñosa de la peste. Tres
cerros de calaveras harán una rueda blanca a su cuerpo cuando venga con su
carga atada. Ahogándose cogerá en su lecho un soplo de viento. Tres veces
dejará caer su pan. Mediana hambre, medio pan. Esta es la carga de Dos Ahau
Katún.

Kinchil Coba es el asiento del Katún, del Trece Ahau Katún. El dios mayor Itzam,
dará su rostro a su reinado.

Se le sentirá tres veces en tres años, y cuando se cierre la décima generación.


Semejantes a las de palmera serán sus hojas. Semejante al de la palmera será su
olor. Su cielo estará cargado de rayos. Sin lluvias chorreará el pan Katún, del
Trece Ahau Katún. Multitud de lunares son la carga del Katún. Se perderán los
hombres y se perderán los dioses. Cinco días será mordido el Sol, y será visto.
Esta es la carga de Trece Ahau Katún.
Fabula el Águila y la Zorra

Dos amigas, la zorra y el águila, después de muchos años de amistad, decidieron vivir
juntas. El águila encontró un árbol bastante alto, donde puso sus huevos, y la zorra los
dejó junto a unas zarzas en la base del árbol.

Todo iba bien, hasta que un día, mientras la zorra salía a buscar comida, el águila con
mucha hambre se acercó a las zarzas, se llevó los zorros bebes y se los comió junto con sus
crías. Cuando la zorra se dio cuenta, tuvo que resignarse a maldecir desde lejos, porque le
era imposible atrapar a un animal que volaba tan alto.

Al poco tiempo, el águila recibió su castigo por su traición: Mientras unos hombres
sacrificaban una cabra, el águila la tomo y la llevó a su nido, mientras aún conservaba algo
de fuego. El aire hizo que se esparciera, lo que hizo que consumiera su nido junto con sus
pequeños hijos que no sabían volar. Cayeron al suelo y fueron devorados por la zorra.
Fabula el Águila y el Escarabajo

Un águila perseguía a una pequeña liebre, hasta al punto que la acorraló y estaba a punto
de comérsela. La liebre pidió entonces ayuda a un escarabajo, para que ayudara a salvar
su vida. El escarabajo le pidió amablemente al águila que le perdonara la vida a la liebre.

Sin embargo, el águila hambrienta, la devoró sin pensarlo en frente del escarabajo.
Entonces, desde ese día juro vengarse del águila por haberse comido a su amiga. Siempre
miraba donde ponía los huevos el ave, para echarlos a rodar a la tierra.

El águila, desesperada, recurrió a Zeus para que cuidara de sus huevos. El le ofreció su
regazo, pero el escarabajo se dio cuenta del asunto, y dejo car una bolita de barro en el
regazo de Zeus. Al sacudir su mano para quitarlo, los huevos cayeron a la tierra también.
Desde entonces, las águilas no ponen huevos en época de vuelo de los escarabajo
Fabula la Zorra y el Espino

Estaba una zorra saltando en unos montículos libremente, hasta que en uno de ellos
tropezó, quedando a punto de caerse. En su intención por evitar la caída, la zorra se sostuvo
de un espino que estaba cerca. Las espinas se le enterraron en las
patas, proporcionándole mucho dolor. Así que le dijo al espino:

"Voy hacia ti por ayuda, y lo único que haces es herirme". El espino le respondió: "Amiga
zorra, la culpa es solo tuya. Muy bien sabes que lo único que hago es herir con mis
espinas a todos, incluyéndote a ti."
La zorra y el leñador
[Fábula. Texto completo]

Esopo

Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores cuando llegó al sitio de un leñador
y le suplicó que la escondiera. El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.

Casi de inmediato llegaron los cazadores y le preguntaron al leñador si había visto a la


zorra.

El leñador les dijo que no con la voz, pero con la mano disimuladamente señalaba la cabaña
donde se había escondido.

Los cazadores no comprendieron las señas de la mano y se confiaron únicamente en lo


dicho con la palabra.

La zorra, al verlos marcharse, salió sin decir nada.

El leñador le reprochó a la zorra el porqué, a pesar de haberla salvado, no le daba las


gracias. La zorra respondió:

-Te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo.

No niegues con tus actos lo que pregonas con tus palabras.


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Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear


encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón;
y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara,
prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno.
El león echó a reir y lo dejó marchar.
Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le
ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo,
quien al oir los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.- Días
atrás – le dijo – te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por tí en agradecimiento.
Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Moraleja: Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el
momento las cumplirán.

La rana del pantano y la del camino

Vivía una rana felizmente en un pantano profundo, alejado del camino,


mientras su vecina vivía muy orgullosa en una charca al centro del camino.

La del pantano le insistía a su amiga que se fuera a vivir al lado de ella,


alejada del camino; que allí estaría mejor y más segura.

Pero no se dejó convencer, diciendo que le era muy difícil abandonar una
morada donde ya estaba establecida y satisfecha.

Y sucedió que un día pasó por el camino, sobre la charca, un carretón, y


aplastó a la pobre rana que no quiso aceptar el mudarse
El cerdo y los carneros

Había una vez una granja con todos sus animales.

El ella estaban las vacas, los caballos, los pollitos, los carneros y los cerditos.

Un día, se metió un cerdo dentro de un rebaño de carneros, y pastaba con ellos a diario.

Pero un día lo capturó el pastor y el cerdo se puso a gruñir y forcejar. Los carneros lo
regañaban por gritón, diciéndole:

- A nosotros también nos echa mano constantemente y nunca nos quejamos.

- ¿Ah si?- replicó el cerdo- ¡Pero no es con el mismo fin! A ustedes les echan mano por la
lana, pero a mí es por mi carne.

Moraleja:

Perder lo reponible no nos debe preocupar, pero sí el perder lo que es irreparable.

Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás
padres, estaremos encantados de recibirla.
076 - Los dos perros
Un hombre tenía dos perros. Uno era para la caza y otro para el cuido.
Cuando salía de cacería iba con el de caza, y si cogía alguna presa, al
regresar, el amo le regalaba un pedazo al perro guardián. Descontento
por esto el perro de caza, lanzó a su compañero algunos reproches: que
sólo era él quien salía y sufría en todo momento, mientras que el otro
perro, el cuidador, sin hacer nada, disfrutaba de su trabajo de caza.

El perro guardián le contestó:

-- ¡ No es a mí a quien debes de reclamar, sino a nuestro amo, ya que en


lugar de enseñarme a trabajar como a tí, me ha enseñado a vivir
tranquilamente del trabajo ajeno !

Pide siempre a tus mayores que te enseñen una preparación y


trabajo digno para afrontar tu futuro, y esfórzate en
aprenderlo correctamente.