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Durante milenios, grupos humanos con diferentes culturas y formas de vida aprovecharon la diversidad de climas y la

variedad y abundancia en recursos de las montañas del Cauca Medio. Sus primeros pobladores, diez mil años atrás, fueron
cazadores y recolectores. Más tarde, por cerca de dos milenios hasta la Conquista, en los períodos Quimbaya
Temprano y Quimbaya Tardío, habitaron la región agricultores y mineros de oro y sal, artífices de cerámica y orfebrería
sorprendente.
Los quimbayas eran uno de los grupos que habitaban el valle medio del río Cauca a la llegada de los conquistadores
españoles. Por tradición todos los objetos arqueológicos encontrados en esta región de Colombia han sido denominados
con el nombre Quimbaya y se ha identificado a los quimbayas como sus artífices, a pesar de que muchos de ellos fueron
producidos por otra gente y en distintas épocas.
Ubicación Geográfica Cultura Quimbaya
En el área que circunscriben las cordilleras occidental y central de los Andes colombianos y los ríos Otún y Paila, afluentes
derechos del Cauca torrentoso, tuvo su asentamiento la civilización Quimbaya.
Estas tierras que hoy son porción riquísima de los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, para la época
precolombina estaban cubiertas de tupida selva. A ella debieron llegar estos hijos de la familia lingüística caribe y desde
las orillas del Cauca, divisaron la altas cordilleras donde las cumbres del Ruiz y Santa Isabel platean al sol. En este
maravilloso lugar hicieron su morada permanente la cultura Quimbaya.
Cultivos y Alimentación de la Cultura Quimbaya
Las principales ocupaciones de este pueblo de elevada cultura eran la agrícola, la orfebrería y la guerra. Obtenían
su alimentación cultivando en sus fertilísimas tierras maíz, frijoles, chachafrutos, yuca, arracacha, ahuyama o zapallo, y los
consumían cociéndolos con sal. Su agricultura se vio favorecida por abundantes ríos que utilizaron para riego. Fuera de
eso, la montaña les ofrecía los frutos del aguacate, del chulupo, de la guayaba, de la piña, de los zapotes, del guamo y las
almendras muy nutritivas de la olla del mono. Se proveían de carne por medio de la cacería, a la cual eran muy adictos; en
los bosques había zaínos, venados, conejos, guatines, guartibajas, monos, armadillos y numerosas aves. Además, los ríos
le deparaban abundante y variada pesca.
La sal para cuya extracción cada familia mantenía todos los utensilios indispensables, la obtenían de las fuentes vecinas
al río Consota, sometiendo las aguas a la evaporación en enormes vasijas de barro o en las palas puestas al fuego,
sacando así panes blanquísimos, que los españoles calificaron como iguales en su blancura a la sal de Castilla. Sus
bebidas eran el vino de palma y la chicha del maíz fermentado, elemento principal de sus fiestas. La agricultura
Quimbaya alcanzo gran perfección y aun en época reciente se hallaron surcos y terrazas de su sembrados.
Apicultura Cultura Quimbaya
Entre los espesos guaduales de la zona Quimbaya se levantaban grandes ceibas cuyos troncos constituían un medio
favorable para la formación de colmenas, que explotaban los indios para complementar su alimentación y para utilizar la
cera en la confección de los rostros de sus ídolos, en la fabricación de objetos de oro por el sistema de la fundición a la
cera perdida y en la técnica de la pintura negativa en vasijas y cerámicas figurativas de carácter ceremonial.
Vivienda Quimbaya
Las viviendas de los Quimbayas eran chozas fabricadas con varas de árboles, de palmas, de helechos y de guaduas, que
en esas tierras eran y son abundantes. Las cubrían con hojas de palma con techado de dos aguas y no les construían
ninguna clase de paredes ni puertas. Ahí colgaban sus hamacas y albergaban sus familias, no muy numerosas. Las
habitaciones de los señores se distinguían a veces por el tamaño mayor, en otras porque tenían enfrente cercados de las
mismas cañas gordas.
Los utensilios de su cocina eran de barro cocido, así como a manera de hachas, usaron las piedras de pedernal afilado y
amarrados con finos cordeles de fibra de palma y con manijas de madera. De estas se valían para derribar los árboles del
monte y para fabricar las canoas con que navegaban en los ríos más profundos.
Armas y Utensilios Cultura Quimbaya
Las armas con que combatían los Quimbayas a sus enemigos eran tiraderas, lanzas, macanas, hondas, arcos y dardos.
Hacían en los caminos hoyos sembrados en su fondo con agudas púas para que los enemigos que fueran a atacarlos
cayeran en ellos. Para su transporte utilizaban canoas y remos; así como puentes de guadua. Para llamarse a la distancia
y como instrumento musical emplearon bocinas y tambores.
El cronista castellanos refiere, además que en los cercados de los quimbayas solía haber guaduas de tal suerte horadadas
que con el viento que corría formaban tal consonancia que se podía oír música a todas horas.
Fue famosa entre los conquistadores la belicosidad de los Quimbayas. Es verdad que sus batallas consistían, sobre todo
en la algarabía que hacían los guerreros adornados de todas sus preseas y antecedidos de banderas salpicadas con
estrellas de oro. Pero su habilidad en dispara el arco era tan certera que muchos españoles resultaban heridos y aun
muertos por el curare de las flechas. Este veneno se preparaba por los indios con zumos de plantas y con la secreciones
venenosas de algunas ranas.
Casi todos los caciques tenían la bárbara costumbre de colocar picotas de guaduas en las cabezas y miembros de los
habían hecho prisioneros o que habían matado en la refriega. Aquellos cráneos desecados con sus cabellos flotando al
viento daban el más espantable espectáculo y el olor más nauseabundo; esta medida la empleaban para infundir terror en
los invasores.
Vestuario Cultura Quimbaya
La industria textil tuvo dos centros principales de desarrollo durante la época prehispánica: uno en la zona oriental, entre
los grupos chibchas de Cundinamarca, Boyacá y Santander, y otro en la región occidental, en los territorios de
los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío, Risaralda y algunas zonas vecinas.
En la región Occidental, el mayor incremento de la industria se registró en el piso térmico templado y en la zona cálida.
El empleo de ropas de algodón con galanas pinturas se dio entre los Quimbayas y otros a pesar de que varias poblaciones
usaban pocas ropas: la escasez de ropa confeccionada con esta fibra la suplían con el empleo de corteza de árboles que
ellos hacían.
Danzas y Cantos Ceremoniales Quimbaya
Acostumbraban a celebrar los Quimbayas fiestas de carácter ritual, seguramente para propiciar el favor de sus dioses en
las cosechas y en otras actividades de su vida cotidiana. Estas fiestas consistían en danzas ceremoniales al compás de
tambores, acompañadas de frecuentes libaciones de chicha y de cantos en los cuales se expresaban las dificultades y
necesidades de la tribu, a la vez que se rememoraban las hazañas de sus mayores.
Un carácter ritual parece que tenían también otras fiestas, como aquella en que sereunían para beber y solazarse, después
de lo cual se formaban entre las mujeres, muchachos y hombres adultos donde arremetían unos contra otros, con
propulsores o tiraderas, varas y otras armas, con el resultado de que de tales lides resultaban muchos heridos y un
buen numero de muertos.
Cerámica Cultura Quimbaya
Fue la cerámica entre la tribu quimbaya un arte también excepcional. Es de las mejores de Colombia y puede competir
con otras del continente, en donde se alcanzaron avanzadas técnicas. Es seguro que su excelente calidad se debe a las
finas arcillas con que trabajaron y su belleza a la forma que dieron a sus vasijas, que son clásicas por la exquisitez y buen
gusto de las líneas.
Sus moldes fueron generalmente tomados de la Naturaleza, seguramente copiaron en barro las figuras naturaleza que
observaban, multiplicaban en ellas los dibujos, le añadieron el colorido y por último, les dieron un pulimento que los hace
brillar como si estuvieran vidriados.
Ánforas, vasos triples, casos idénticos unidos en parejas, ocarinas, vasos silbantes que producen al soplarlos un sonido
musical, rodillos para estampar, volantes para rueca, soportes en que colocar vasijas que tuvieran fondo esférico;
representaciones de rostros humanos, urnas funerarias; vasos naviformes, botijas, vasos con asas en las cuales hay figuras
antropomorfas; copas decoradas, recipientes, escudillas, figuras de animales como el sapo, la salamandra, la danta, el
mico, en actitudes graciosas; alcarrazas de dos picos y un asa-puente de líneas perfectas y de extraordinario acabado,
son algunos de los elementos mas representativos de la cerámica Quimbaya.
Orfebrería Cultura Quimbaya
La orfebrería de los quimbayas es maravillosa entre las tribus primitivas de Colombia, no sólo por la abundancia, sino por
el arte, la perfección y la elegancia de las piezas que elaboraban. La simetría de las partes es perfecta; la igualdad de las
cuencas de los collares es precisa, pues parecen gotitas de oro soldadas unas con otras y calibradas con
precisión admirable. Las labores de filigrana, el exacto ángulo de los salientes, el pulimento de los planos, la exactitud de
las aristas, la sencillez de unas líneas combinadas con el abigarramiento de otras, nos demuestra el gusto estético y la
persecución de la línea perfecta.
Otra particularidad tiene la orfebrería quimbaya; es el de la aleación del oro y del cobre, llamada tumbaga, de la cual se
sirven para dar a sus joyas diversos matices, disponiendo de tal suerte de uno al otro sin salto ni división notable. Lograron
dar a sus piezas tal temple a voluntad que algunos cinceles y cetros se parten antes de doblarse. Para el pulimento
superficial se sabe que se valieron de la acerada, hierba ácida que todavía crece silvestre en los campos del Caldas.
Orfebrería Quimbaya periodo Temprano o Clásico
Los objetos elaborados por los orfebres de las sociedades del Período Temprano del Cauca medio y Antioquia, sirvieron
como símbolos de prestigio y poder para sus líderes políticos.
La orfebrería comprendía adornos corporales, artefactos para el consumo de las hojas de coca e instrumentos musicales.
Las huellas de desgaste, visibles en narigueras, palillos y otros objetos, indican que fueron utilizados por estos dignatarios
en vida. A su muerte fueron enterrados con ellos en grandes ajuares como el “Tesoro de los Quimbayas”, el “Nuevo Tesoro
Quimbaya” y varios más, acerca de los cuales existe alguna documentación a pesar de no haber sido hallados en
excavaciones científicas. Según los pocos contextos arqueológicos conocidos, al parecer la gente de menor rango usó
sólo algunas narigueras y orejeras.
A partir de un análisis de los objetos que conforman los ajuares mencionados, y de las figuras humanas representadas en
ellos, se deduce que los atuendos de los líderes constaban de un casco o una corona, uno o varios pares de orejeras, una
nariguera y un collar de varias vueltas. Estos adornos no conformaban atuendos que cubriesen gran parte del cuerpo;
estaban restringidos a la zona de la cabeza y el cuello y, con excepción de los cascos y las coronas, eran pequeños y
discretos. Los cascos, utilizados en otras sociedades del mundo con fines protectores en la guerra, fueron empleados aquí
como emblemas de prestigio y fuente de poder espiritual.
El utillaje usado en el consumo de la coca estaba integrado por poporos —recipientes para almacenar la cal—, cuellos de
poporo, palillos para extraer la cal y vasijas para guardar las hojas de coca. Estos artefactos se distinguen por su gran
tamaño pues algunos poporos alcanzan 35 cm de alto y existen palillos de más de 50 cm de largo; y por su rica iconografía:
varios recipientes son esculturas realistas de figuras humanas representadas con gran lujo de detalles.
El conjunto de esta orfebrería revela una marcada coherencia en el estilo. Se distingue por la sobriedad en el diseño y la
decoración; las formas realistas con volúmenes redondeados, el brillo y la tersura de las superficies, y los colores rojizos.
Las formas reproducen la figura humana, con preeminencia de la femenina, los frutos de calabazas, calabazos y totumas;
y animales como caracoles y pupas de mariposa. Varios adornos muestran formas geométricas basadas en líneas curvas.
En la decoración predominan los calados y las placas colgantes que a veces ocultan las figuras.
Según análisis de composición de un grupo significativo de objetos, al parecer esta orfebrería fue elaborada en su totalidad
en tumbaga, la aleación de oro y cobre, de donde adquiere el color rojizo característico. Los contenidos metálicos
oscilan alrededordel 60 por ciento de oro, 30 por ciento de cobre y 10 por ciento de plata; esta última se encuentra presente
por hallarse asociada naturalmente al oro en los yacimientos. Los adornos pequeños, así como los grandes recipientes
fueron elaborados por la técnica de la fundición a la cera perdida con núcleo, en la cual estos orfebres fueron grandes
maestros; los cascos y coronas están hechos por martillado y repujado, también con un gran dominio técnico. Por su
calidad estética y técnica, esta orfebrería es considerada desde el siglo XIX un patrimonio arqueológico de primer orden
para el país.
Orfebrería Quimbaya periodo tardío
Durante el Período Tardío del Cauca Medio la orfebrería continuó siendo fuente de prestigio para los líderes; sin embargo,
las transformaciones que dieron paso a una nueva época mostraron cambios en las funciones, formas y tecnología de los
objetos que cumplían este propósito.
Si en el Período Temprano los recipientes y palillos para el consumo de la coca, así como los cascos y las diademas, eran
los emblemas más visibles del poder; en épocas tardías cumplieron esta función pectorales circulares, narigueras
triangulares y adornos sublabiales de diversos tipos. Las formas de mujeres y de frutos fueron desplazadas por figuras
masculinas y de hombre-animal, geométricas y zoomorfas: nuevos símbolos que revelan la aparición de nuevas ideas
relacionadas con el cargo de los líderes.
Los pectorales circulares planos sobresalen entre los nuevos emblemas de poder por su gran tamaño y elaboración. En
ellos se invirtió una cantidad significativa de metal y trabajo; algunos alcanzan diámetros hasta de 30 centímetros y varios
llevan complejos diseños repujados. Un estudio iconográfico de estos diseños mostró que responden a cuatro categorías
o patrones básicos: 1. dibujos basados en formas geométricas y de aves esquemáticas, 2. figuras de lagartijas y tal vez
otros lagartos, 3. imágenes antropomorfas masculinas estilizadas y 4. figuras humanas con rasgos animales.
Una mirada cuidadosa a estos diseños permite advertir que los tres últimos patrones conforman un continuo de
transformaciones. En las figuras de hombre-animal se mezclan elementos de las otras dos categorías: la cabeza, los
adornos de orfebrería, el sexo y las tetillas son humanas; mientras el cuerpo, la posición corporal, la cola y los dedos
engrosados son de reptiles. De esta combinación de elementos pueden interpretarse estas figuras como representaciones
de hombres-lagarto. Algunas de ellas muestran además un par de orejas redondeadas en la parte superior de la cabeza
que semejan las de un felino, como si aludieran a mezclas de hombre con más de un animal.
Gracias a la arqueología y la etnología, sabemos que en las sociedades indígenas americanas, desde épocas antiguas,
ha existido la creencia en la capacidad de algunos individuos de transformarse en animal y apropiarse así de sus facultades.
Particularmente son los chamanes quienes tienen esta capacidad, y son verdaderos especialistas en ella. Las
transformaciones en ave, jaguar y murciélago constituyen las transmutaciones más extendidas; así los chamanes
consiguen poder volar, vagar ocultos por la selva, ver en la oscuridad, comerse a sus enemigos y observar el mundo al
revés. Estas facultades son fuente de gran prestigio y autoridad.
Las representaciones antropozoomorfas en los pectorales, unidas a las descripciones de los caciques del siglo XVI,
sugieren que los líderes del período Tardío tenían poderes de transformación. Cuentan las crónicas que los “Señores” y
“Caciques” de la región llevaban el cuerpo profusamente pintado y decorado como “gatos”, portaban pieles de animales a
la espalda, usaban taparrabos largos como colas y uñas largas como garras. Es probable que estas transmutaciones,
como para los chamanes, fueran origen de admiración y respeto entre su comunidad.
Historia de los Quimbayas
Por dos milenios antes de la Conquista, el Cauca Medio estuvo poblado por agricultores y mineros de oro y sal, ceramistas
y orfebres. La orfebrería del período Temprano (500 a.C. a 600 d.C.) muestra figuras icónicas de líderes, hombres y
mujeres, como símbolos de identidad. Los colores, brillos y las formas de calabazas, ahuyamas, totumas y mujeres aludían
a la fertilidad. Se destaca un poporo o recipiente para cal con forma de una mujer de alto rango en actitud ritual.
En el período Tardío (800 a 1600 d.C.) se dieron cambios profundos, hubo gran diversidad cultural y un incremento de
población. Se pintaban el cuerpo, usaban ligaduras de cuentas en las extremidades y se insertaban adornos en la nariz y
bajo la boca. La orfebrería, que usó mucho el cobre, y la cerámica se tornaron geométricas y esquemáticas. Con sus
adornos y pinturas, los caciques parecían hombres-jaguar, hombres-rana y hombres-lagartija. Hacia 1540, por las
diferencias de costumbres y lengua, los europeos clasificaron a los indígenas en "provincias": Caramanta, Anserma, Arma,
Picara, Carrapa, Quimbaya, Quindo y otras. La mayoría fue aniquilada en la conquista.
Período Quimbaya Temprano o Clásico
Entre 500 a.C. y 600 d.C., las primeras sociedades orfebres se dedicaban a la agricultura, la cacería, la pesca y la
recolección de frutos silvestres. Ubicaban sus viviendas dispersas sobre planicies naturales o en explanadas construidas
en las laderas. Extraían oro de las arenas de los ríos y sal de fuentes de aguasal, y los utilizaban para el intercambio. Los
orfebres eran especialistas que elaboraban objetos notables por la maestría técnica y estética, en los cuales plasmaron
aspectos de la organización social y el pensamiento simbólico de sus comunidades.
Tanto los objetos de orfebrería como los de cerámica de este período tienen características como las superficies lisas
y brillantes, sobriedad en el estilo y formas escultóricas realistas inspiradas en frutos y figuras femeninas. Las
representaciones humanas en orfebrería muestran rasgos como desnudez, contornos redondeados, torso grueso, cara
triangular, pómulos salientes, ojos rasgados semicerrados, uso de adornos y ligaduras, y placas colgantes. Estas figuras
eran símbolos de identidad cultural de estos grupos.
Los adornos y objetos rituales usados por los líderes transmitían mensajes acerca de su cargo, posición social y
pensamiento. En el curso medio del Cauca y las montañas antioqueñas los atuendos de estos personajes se componían
de pocos objetos, casi todos pequeños. Son frecuentes las narigueras y orejeras fundidas a la cera perdida en aleación de
oro y cobre o tumbaga. El notorio desgaste de muchos de los adornos evidencia su uso frecuente. Solo los cascos y las
coronas eran emblemas grandes y visibles.
Los poporos para guardar la cal utilizada con las hojas de coca eran símbolos de fertilidad por su color y brillo, y por sus
formas de mujeres, calabazos, ahuyamas y totumas. Los líderes los empleaban en ceremonias orientadas a la reproducción
de la naturaleza y el bienestar de la sociedad, donde ellos mismos se hacían ver como indispensables para la continuación
de la vida. También algunas urnas para las cenizas de los muertos, que sehan hallado enterradas en tumbas de pozo
simple, representaban calabazas y mujeres embarazadas, como si fueran úteros donde renace la vida tras la muerte. Una
urna cineraria tiene la forma de un paujil. Otro de los objetos más destacados de la colección del Museo del Oro es un
poporo que representa una mujer de alto rango adornada con pintura facial, casco y nariguera. Su expresión meditativa y
su postura solemne, sosteniendo barras con aves, le confieren la apariencia de estar participando de un ritual.
Este objeto maestro, los dos cascos, la corona con adorno imitando plumas y dos recipientes en forma de totuma alargada,
con tapa, utilizados probablemente para guardar y llevar las hojas de coca, hacían parte de los ajuares con los que
seenterraron varios líderes en una tumba en el municipio de Puerto Nare, en el Magdalena Medio antioqueño.
Los orfebres del período Quimbaya Temprano elaboraron además figuras realistas y estilizadas de diversos animales.
Los más representados fueron caracoles e insectos en metamorfosis, como pupas de mariposa, que pudieron tener
significados relacionados con los ciclos de la naturaleza y la sociedad.
Un colgante en forma de cuadrúpedo con cabeza de ave, proveniente de Antioquia, contenía carbón que fue fechado por
el Museo del Oro en 240 a.C. Otro colgante zoomorfo, con dos animales estilizados, data de 190 d.C.
Período Quimbaya Tardío
A partir del 800 d.C. se dieron cambios profundos en las sociedades del Cauca Medio. La población creció y asimismo la
producción agrícola y textil, de cerámica y de adornos de orfebrería. Se transformaron las creencias, los objetos y los
símbolos; los entierros primarios en tumbas de pozo con cámara se tornaron comunes.
Las modificaciones del cuerpo y ciertas posturas comunicaban características de las personas, como su grupo social y su
rango. En figuras humanas enterradas con los muertos para acompañarlos y protegerlos, los ceramistas reprodujeron la
pintura corporal que se aplicaba con sellos y rodillos de cerámica, las ligaduras de cuentas blancas que deformaban brazos
y piernas, y las deformaciones del cráneo.
Durante el período Quimbaya Tardío los adornos de orfebrería tenían con frecuencia formas geométricas simples y
decoraciones esquemáticas. Algunos, como las narigueras en forma de aro y de alambre retorcido, fueron de uso común.
Se insertaban adornos en las aletas de la nariz, debajo de la boca y otras partes del rostro.
Las sociedades del período Quimbaya Tardío habitaron con preferencia las zonas templadas, tanto en casas dispersas
como en aldeas. Vivían de la agricultura, la cacería, la pesca y la recolección. Sembraban maíz, fríjol y batata en las
laderas, con eras y zanjas para controlar las avalanchas y la erosión. Extraían oro y sal, hilaban, tejían y trabajaban la
arcilla y los metales, parte de cuya producción dedicaban al intercambio con grupos vecinos y lejanos.
Numerosos objetos se preservaron y hoy nos permiten formarnos una idea de la vida cotidiana de estas comunidades. En
la cacería y la guerra utilizaban propulsores y dardos fabricados en madera de palma. Cazaban venados (Mazama), dantas
(Tapirus), pecaríes (Tayassu pecari), zarigüeyas (Didelphis), armadillos (Dasypus), conejos (Sylvilagus) y otros animales.
Los volantes de huso elaborados en cerámica eran utilizados en el hilado del algodón. El volante, ajustado a la parte inferior
de una varilla de madera, mantenía el movimiento de rotación necesario para torcer el hilo y enrollarlo alrededor del huso.
Estos instrumentos para el hilado son tan frecuentes que nos permiten imaginar que los textiles lo eran también. Una cinta
tejida en algodón, con placas colgantes de metal, se preserva en el Museo y fue fechada en 850 d.C. La producción de
cerámica variaba dentro de la región del Cauca Medio. Hacia el sur elaboraban objetos de múltiples formas, algunos
decorados con pintura negra sobre fondo rojo, crema o una combinación de ambos colores. Por su parte, los grupos
asentados al norte del Cauca Medio elaboraron una alfarería de color marrón o gris con formas romboidales, decorada con
incisiones y figuras aplicadas, así como vasijas de color naranja adornadas con pintura blanca.
La producción de objetos en cobre era una actividad importante. Con este metal los orfebres manufacturaron
pectorales, brazaletes, collares y cascabeles.
Hacia 1540 los europeos encontraron en la región del Cauca Medio una población numerosa y diversa que con las guerras
de conquista sufrió caos y aniquilación. Los conquistadores españoles contaron en las crónicas que los caciques de esta
región vivían en grandes casas rodeadas por empalizadas, donde guardaban imágenes y los cuerpos desecados de sus
enemigos, y realizaban rituales de canibalismo. También relataron que se adornaban y vestían para parecer animales; que
usaban adornos de metal y plumas, se pintaban la cara y el cuerpo, llevaban un taparrabos largo como una cola, las uñas
largas como garras y pieles de animales en la espalda.
Ante las diferencias de costumbres, lengua y política, los europeos clasificaron a los indígenas en "provincias" que llamaron
Caramanta, Zopía, Quincha, Irra, Anserma, Chanco, Arma, Paucura, Pozo, Picara, Carrapa, Quimbaya, Quindo y otras.
Varios de estos nombres permanecen en la geografía de la región.
En los pectorales de orfebrería se ven repujadas figuras de hombre-jaguar, hombre-rana y hombre-lagartija, que
probablemente representaban a los caciques con sus atuendos rituales de animal.
Cultura Precolombina Calima - Ubicacion e Historia
La cultura calima, es un conjunto de antiguas culturas que habitaron el departamento del Valle del Cauca y que no
cohabitaron de manera simultánea. Las excavaciones , estudios y hallazgos de piezas de orfebrería y cerámica indican
que la región estuvo densamente poblada y que fue un importante centro de orfebrería, puesto que sus habitantes
conocieron avanzadas técnicas para el trabajo del oro. Según parece, el fácil acceso al Valle del río de Cauca y a la costa
pacifica, convirtió esta región en centro de intercambio indígena.
Las más recientes investigaciones arqueológicas han demostrado que no hay una cultura Calima uniforme sino una
correspondencia de varias culturas sucesivas que tenían su propia tecnología, estilo artístico y modo de vida, que
se conocen hoy como los periodos culturales de Llama, Yotoco y Sonso.
Esto explica la diversidad de influencias culturales que se perciben en esta cultura , cuya cronología no se ha establecido
con claridad. En la región existe un gran numero de terrazas, sobre las cuales se construyeron viviendas. También se
encuentran dibujos grabados sobre rocas un gran número de tumbas de pozo, en las cuales depositaban los cadáveres
junto con sus pertenencias, especialmente cerámica y piezas de orfebrería.
Ubicación Cultura Calima
La cordillera Occidental de los Andes colombianos presenta sobre las poblaciones vallecaucanas de Restrepo-Darién una
depresión por donde se llega bajando hacia el océano Pacifico, a una amplia llanura entre los ríos San Juan al Norte y el
Dagua por el Sur. La cruza, serpenteando el río Calima y está cubierta de alta selva tropical que paulatinamente se va
convirtiendo en los manglares de la costa cruzados por múltiples canales.
La región Calima está ubicada en las estribaciones altas de la cordillera occidental, en la zona central del departamento
del valle del cauca, con una altura promedio de 1.500 m.s.n.m. Es una región caracterizada por suaves colinas, abundante
agua y un clima templado que abarca los municipios de: Restrepo, Calima-Darién y, de manera parcial, Yotoco y Vijes.
A mediados del siglo XX esta región se abrió a la colonización; los arados de los labradores y las palas de los guaqueros
descubrieron un gran número de tumbas de una cultura de características singulares que es llamada de los Calima, la cual
en sus monumentos lleva trazos inconfundibles de la familia caribe y también afinidad con los quimbaya.
Historia Cultura Calima
Las antiguas sociedades que habitaron esta región tenían territorios más amplios de los que se les atribuyen actualmente,
pero según las evidencias arqueológicas, los Calimas vivieron en el lugar donde primero se rescataron sus rastros
culturales y donde está el mayor número de sitios de excavación. De hecho, el poblamiento de la zona se remonta a
principios del holoceno, es decir, alrededor del 8.000 antes de Cristo, cuando la región estaba habitada por grupos
pequeños que vivían de la caza y la recolección de plantas y frutos silvestres.
Los rastros de la primera sociedad de cazadores y horticultores incipientes, a la cual todavía no se le ha dado nombre,
indican que se encontraron en la región Calima a lo largo de seis mil años, hasta finales del tercer milenio antes de Cristo.
Las tres sociedades agro-alfareras que ocuparon sucesivamente la región se distinguen por nombres arbitrarios impuestos
por los arqueólogos. Las más recientes yotoco y sonso, recibieron sus nombres de lugares situados en la parte plana
del valle del río Cauca, cerca de los cuales se localizaron por primera vez sus restos estratificados. Se trata de sitios
habitados primero por los portadores de la cultura yotoco sobre los cuales se encontraron los rastros de la cultura sonso,
lo que indica la secuencia cultural ya mencionada.
Los términos yotoco y sonso son términos indígenas que sobrevivieron a la época colonial. Ilama, era el nombre de un
pueblo de territorio sonso que en 1.552 se encontraba bajo el mando de un cacique de nombre “Bonba”.
Hasta donde se ha podido investigar, y con grandes lagunas de conocimiento debido a múltiples saqueos de tumbas y
restos arqueológicos, las sociedades ilama y yotoco tuvieron muchos rasgos comunes.
En la cerámica se presentan similitudes de formas, como la vasija con cuerpo globular y cuello invertido y la vasija de doble
vertedera y asa puente, llamada popularmente alcarraza. En la orfebrería de ambos periodos también se encuentran
diversos objetos de tamaño considerable elaborados en oro de buena ley con técnicas de martillado y repujado. En las
tumbas, una de las variadas formas yotoco, recuerda las del periodo ilama.
Sin embargo, también hay diferencias importantes. Los objetos de oro son mucho más comunes en el periodo yotoco y
presentan una gama de técnicas más amplia, que permitió elaborar piezas espectaculares. Los alfareros del yotoco
dominaron la técnica de la pintura polícroma, en contraste con los del periodo anterior que se limitaron al uso de dos
colores: rojo y negro. En el campo de la representación cosmológica se encuentran durante el periodo ilama los personajes
míticos en cerámica, mientras que en el periodo siguiente se prefiere el oro.
Los indicios del periodo sonso son mucho menos numerosos que los de las culturas anteriores, sobre todos en el campo
de la cosmología, cuyos íconos desaparecen sin rastro. Sin embargo, queda todavía mucho por estudiar acerca de los
orígenes de la cultura sonso y las circunstancias que permitieron a esta sociedad reemplazar a la anterior.
La cerámica es uno de los campos donde mejor se refleja ese quiebre: el número de formas comunes a los dos periodos
es mínimo y los perfiles irregulares de las vasijas sonso contrastan marcadamente con las formas nítidas y equilibradas de
los periodos anteriores.
Los objetos en metal son escasos en esta cultura y el oro con el que trabajaron no fue de buena ley como el de sus
antecesores, puesto que lo mezclaban con cobre para formar tumbaga. Del mismo modo se evidencia un cambio abrupto
en las técnicas, pues la presencia del martillado casi desaparece, imponiéndose el fundido.
Manufacturas Cultura Calima
Es singular en los calima la fabricación de cordeles hechos con pelo humano; la cerámica muy bien elaborada con motivos
zoomorfos; pintada con ocre, naranja, rojo y negro, con incisiones y relieves. Particularmente, los calima acostumbraban
crear vasijas de tres asas, aptas para colgar a la espalda. fabricaban hachas de piedra, cinceles, collares de cuentas de
cuarzo, silbatos, esteras de corteza de majagua torcida y amarrada con cordeles de cabello; torteros en pizarra y grabados
incisos en este ultimo material, y también urnas funerarias para sus enterramientos secundarios y para depositar bajo la
tierra los huesos de sus muertos.
Sobresalió en los calima el arte ceramista, que dominaron con caracteres de grandiosidad, por lo cual están catalogados
como uno de los más grandes de nuestro suelo. Igual que en otros casos los alfareros Calimas dieron prelación a
confecciones domésticas. Y así fue como elaboraban gran diversidad de tazas, copas y recipientes de todo orden y formas.
Hay así mismo recipientes con decoración muy especial que nos hace pensar que tenían exclusivamente una finalidad
ritual. Casi siempre llevan dibujos en formas de animal o bien de figuras humanas estilizadas. En otros casos tienen diseños
en alto relieve o, más bien, como adiciones de diseños muy curiosas que representan algo mítico. Cuyo significado estamos
lejos de descifrar. Parece que la imaginación nativa tomaba vuelos abstracionistas difícilmente superados en nuestras
culturas precolombinas, a no ser por los Taironas y Tumacos, tan dados a representaciones alegóricas en sus confecciones
alfareras.
Lo más representativo de la cerámica calima son los canasteros o pequeñas esculturas de figuras humanas que llevan a
la espalda un elemento de carga, canastos o vasijas de forma tubular. Impresiona el realismo de estas figuras en las cuales
pueden apreciarse los rasgos físicos , el vestido y hasta expresiones de la cara.. Los canasteros antropomorfos están
maravillosamente ejecutados, tanto que en muchos casos parecen verdaderas estatuillas. Muchas de estas piezas llevan
decoraciones incisas, geométricas, mientras otras son lisas.
Otra variedad Calima se constituye en una especie de estatuilla, es la que se conoce con el nombre de “patón”. Se trata
de estatuillas huecas, de paredes más o menos delgadas, siempre en posición de pie y con las piernas ligeramente
apartadas. En realidad se trata de recipientes, seguramente utilizados para fines rituales, donde los fieles depositaban
preseas para sus dioses tutelares. En este caso tendrían la misma finalidad que los gazofilacios Quimbayas. Piezas típicas
de la región Calima son las maternidades, las figuras femeninas gordas y personajes de ojos rasgados y labios gruesos.
Ocupación y Sustento Cultura Calima
Considerando el medio en que vivieron los calima se puede razonar que sus ocupaciones fueron agrícolas en los cultivos
de yuca, maíz, ñame, tabaco, batatas y ahuyamas; que la caza del monte les debió suministrar zainos, monos, nevados,
guaguas, dantas y pavas, y que los ríos y lagunas les fueron generosos en pescado y manatíes. Fueron, a pesar de la
proximidad al mar, un pueblo sedentario.
Vivienda Cultura Calima
Aún se aprecian en las laderas de los montes, las pequeñas plataformas excavadas donde los calimas construyeron sus
casas, dominando las colinas. Debido a las características de la zona, debieron ser chozas fabricadas con variadas
maderas abundantes en los bosques aledaños, techadas con hojas de palma y sutilmente decoradas.
Orfebrería Cultura Calima
Los Calimas figuran entre los más grandes orfebres de nuestra época prehispánica, a tal grado, llegaron en este arte que
pueden equipararse con los Quimbayas, Taironas, Chibchas y Sinúes, que fueron verdaderos maestros en el arte orífice,
cuya reputación como tales se ha extendido por todos los ámbitos de la tierra.
El llamado estilo Calima se caracteriza por el exceso de decoración. Fabricaron sutilmente diademas, arcos, carretes y
vasijas cónicas, orejeras, pectorales, narigueras ceremoniales, vasijas antropomorfas y zoomorfas, caracoles de gran
perfección, posiblemente tomando como horma caracoles naturales; propulsores, pinzas para depilar, alfileres para
sostener los mantos, collares modelados sobre alma de arcilla y tiaras. Todas estas piezas revelan que los calima
alcanzaron una cultura refinada, lujosa y de gran contenido espiritual.
Costumbres Cultura Calima
Poco, sin embargo, sabemos de las costumbres de los calima. Ateniéndonos a la figuras humanas conservadas en su
alfarería y orfebrería, descubrimos que usaron el cabello largo, arreglado en lo alto con artísticos peinados, y que fue
general entre ellos ese carácter caribe de deformarse los músculos con ligaduras transversales. La riqueza y método de
sus enterramientos los equiparan, en lo que toca a sus creencias en el más allá, con los pueblos más avanzados del
territorio colombiano.
El mundo mítico Calima estuvo inundado de bestias fabulosas. Se combinaban varios animales en un solo ser. Al parecer
el culto funerario tuvo gran importancia para los distintos periodos de la cultura Calima. Guaqueros y arqueólogos han
encontrado gran cantidad de tumbas, unas con cantidades de piezas de oro y otras donde estas estaban ausentes.