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Visión Apostólica:

INTRODUCCION.

Dios está haciendo cosas tremendas en todas las naciones del mundo, la más importante es la restauración del mover Apostólico. Para ello el Señor está edificando redes apostólicas a lo largo de todo el mundo, las cuales se están fortaleciendo cada día más.

Al hablar del movimiento apostólico se debe marcar un punto de partida desde los diseños establecidos Dios para edificar a Su Iglesia. Los tres pilares sobre los que se asienta el mover apostólico son la Visión, la Misión y la Unción que Él ha derramado sobre Sus Apóstoles.

En todo mover del Espíritu Santo hay tres elementos involucrados que desatan Su manifestación:

El tiempo de Dios

El lugar de Dios

El ministerio de Dios

Para que la Unción Apostólica se manifieste sobre su vida, usted deberá estar en el tiempo, el lugar y el ministerio correctos.

“La Unción es fundamental

para implementar la Visión de Dios”

Solamente el Espíritu Santo es capaz de extraer del corazón de Dios todo lo que Él quiere plasmar en este tiempo sobre la Iglesia. Para poder ser parte del mover Apostólico, usted debe tener la Visión del Reino. Los ministerios que tracen planes y proyectos orientados hacia su consumo propio no prosperarán. Un Apóstol no puede trazar diseños y planes propios ya que estos deben encajar perfectamente dentro del Reino y estar bajo el Señorío de Cristo.

Solo así podrá quedar establecida la mente de Cristo en todas las cosas por encima de los planes de los hombres. Por lo tanto, el humanismo habrá desaparecido del plano ministerial abriendo un campo para la manifestación de la Revelación de la Palabra de Dios.

Cuando el gobierno del Espíritu Santo se establece en la Iglesia, se cumple el propósito que Dios determinó desarrollar en ese tiempo. Solo se cumplirán Sus planes y proyectos, quedando a un lado las estructuras de poder religiosas que intentaron gobernar a la Iglesia por tantos años.

El Espíritu Santo tiene la Misión de edificar los designios del Padre en Su Iglesia y así manifestar la Gloria del Señor en todas las Naciones.

La Iglesia no ha alcanzado un nivel de dominio e influencia notable en las Naciones porque aún no se ha manifestado un ministerio Apostólico sólido. Históricamente la Iglesia ha sido gobernada por estructuras religiosas, esto la apartó de la voluntad perfecta del Padre. En el mejor de los casos se ha dedicado a predicar un mensaje evangelístico enfocado solamente hacia los perdidos, cediendo el gobierno de las Naciones a las filosofías humanistas. La restauración del gobierno Apostólico en la Iglesia derribará el imperio Babilónico que ha gobernado a las Naciones por miles de años.

“Dios está restaurando la autoridad Apostólica en todo el mundo, estableciendo un fundamento Apostólico y Profético sobre el cual edificar Su Iglesia”

El Señor Jesucristo estableció un sistema de gobierno para que la Iglesia pudiera ser edificada según Su voluntad. Este sistema está compuesto por los cinco ministerios, los presbiterios y los equipos apostólicos. Estos son, respectivamente, la columna vertebral y las piernas de la Iglesia. La columna vertebral es la que sostiene todo el esqueleto sobre el cual se afirman los diferentes órganos. Allí no puede haber competencia alguna ya que la estructura ósea determina el lugar adecuado donde debe ubicarse cada órgano en particular. Las piernas son las que le permiten al Cuerpo de Cristo moverse y caminar según la voluntad del Padre. El problema que presentan algunos movimientos históricos dentro de la Iglesia que carecen de una dirección apostólica, es que tienden a ubicar esos “órganos” en el sitio donde mejor les parece. El resultado ha sido un “cuerpo disfuncional”, porque no sigue el diseño establecido por Su Creador. La función del ministerio apostólico es ubicar y coordinar a todos los órganos de la Iglesia según lo establecido por Dios para lograr un “Cuerpo funcional”.

En este tiempo el Espíritu Santo está restaurando poderosamente

el mover apostólico en todo el mundo. La Unción desatada derribará al

sistema Babilónico que ha gobernado a las Naciones por tantos siglos, quebrantando todo asiento del poder contrario al Reino de Dios en la Tierra. Solamente quedarán en pie todas aquellas cosas que estén

fundamentadas sobre el gobierno apostólico que Dios ha establecido sobre Su Iglesia.

Esta es una gran responsabilidad porque la Unción que se está derramando en este tiempo es infinitamente superior a la que descendió

sobre la Iglesia del primer siglo. Dios entrelazará ministerios apostólicos

a escala mundial. El Padre está trabajando en los corazones de Sus

siervos, restaurando la paternidad espiritual en Su Casa, para que éstos puedan ser “impartidores” de Su Gracia. En la medida que el fluir del Espíritu Santo se multiplique a escala mundial, los ministros que no acepten este nuevo mover de Dios terminarán secándose.

Como Iglesia apostólica no debemos oponernos ni retrasar esta impartición del Espíritu Santo. Por el contrario, debemos participar como miembros funcionales del Cuerpo en todo lo que Dios está haciendo.

“Dios gobernará las Naciones a través de la Iglesia,

este es el tiempo de ser protagonistas”