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1. Rapport ¿Qué es?

El Rapport es la técnica para que mantengas buenas relaciones con las personas
que te importan o que necesitas en un momento dado. Es comunicarte con todo lo
que eres, no sólo con tus palabras. Es el manejo de tu lenguaje corporal junto con
el verbal.
En la comunicación, el lenguaje verbal solo tiene el 7% de impacto, mientras que
el lenguaje corporal el 55% y el tono de voz el 38%. No es tanto lo que digamos,
sino cómo lo digamos. La comunicación asertiva es un arte que pocos tienen.
Imagínate poder comunicar al 100% con los demás. Todo lo que aprenderías y por
supuesto, el mundo sería otro. Podrías crear un clima de trabajo o familiar
agradable y participativo sin envidias, juicios y mal entendidos.

Todos conocemos la importancia de la Comunicación No Verbal, ya que esta


puede crear cercanía o producir un alejamiento entre las personas
que están interactuando, así que dentro de las relaciones interpersonales es de
gran importancia. La PNL nos aporta una técnica que puede ayudar en ese
proceso de acercamiento, un suplemento extra en la buena comunicación como
puede ser el control del Lenguaje No Verbal.
Esta técnica se llama Rapport, y nos puede resolver las típicas situaciones en las
que nos sentimos mal o incómodos, ya sea por una timidez, apatía o que nos
sentimos fuera de lugar, eso sí, esto es aplicable tanto a nosotros como a nuestro
interlocutor. Nosotros podemos no ser una persona tímida, pero sí que lo es
nuestro interlocutor. Da igual el entorno en que esto suceda, ya sea laboral,
social, familiar, de pareja…
Rapport ¿Qué es?

El Rapport es una herramienta básica dentro de la PNL, es un término anglosajón


y no tiene una traducción, pero básicamente es crear sintonía, lograr una sinergia
con la persona que estés interactuando. Tiene como objetivo crear un ambiente
agradable, de confianza y cooperación mutua, ayudando a quitar de en medio los
posibles juicios, distorsiones y malos entendidos, logrando así una escucha activa
por parte de ambas partes.
Crear Rappor es una parte clave de la escucha activa. De todas formas te
adelanto, este proceso se da muy fácilmente, nos pasa de continuo sin darnos
cuenta, con personas a las que apreciamos o con las que nos sentimos a gusto,
ya sean amigos, familiares o una persona que acabamos de conocer. Si por
ejemplo observas en un restaurante o en un grupo grande de
gente, podrás comprobar fácilmente quien se lo está pasando bien y que grupos
no tienen un buen nivel de Rapport creado. Unos parecen que “hablan el mismo
idioma y bailan la misma música”, esto se debe al nivel de sintonía que se ha
generado, ya sea de forma consciente o inconsciente. Mientras tanto, el grupo que
no logro crear ese buen nivel de Rapport parece que tiene un muro entre cada
miembro. Todos nos hemos visto en alguna de esas dos situaciones, y si
aprendemos a controlar la creación de Rapport.
“El primer requisito para la comunicación efectiva es que el Rapport sea
establecido”
Rapport ¿En qué consiste?
El Rapport es una forma de influenciar a nuestro interlocutor, siempre en beneficio
mutuo para que la conversación y el trato sea más fluido y cómodo para las dos
partes. Cuando estas tratando con otra persona formáis parte de un sistema, y la
calidad del Rapport que se cree influirá en la comunicación, tanto para bien como
para mal. Puede dar pie a una sinergia muy positiva que
nos hará sentir cómodos con la otra persona y que la conversación sea fluida e
incluso los momentos de silencio sean cómodos. La comunicación es como un
baile y el Rapport crea la sintonía perfecta “para que ninguno pise los pies al otro”.
Esto crea un estado de comunicación plena, de confianza.
Rapport y sus Beneficios
El Rapport lo que busca es generar un ambiente de confianza, cooperación y
beneficio para ambas partes. Al tener un buen nivel de cooperación se crea una
sinergia que propicia una comunicación sin prejuicios, sin distorsiones e incluso
permite entablar conversaciones sobre temas delicados sin que suene a crítica o
regaño. El Rapport hace que nuestro mensaje llegue en su plenitud e incluso
propicia ponernos en los zapatos del otro, lo que logra una mayor comprensión y
respeto. El Rapport propicia una escucha activa, además de que ese ambiente de
confianza hace que las personas puedan expresar libremente aquello que piensan
y desean.
¿Cómo se Logra el Rapport en 4 pasos?
1. Observar los Indicadores (Calibrar): Debemos de observar la postura
corporal de la persona, desde si esta erguida, pequeños gestos de la mano,
boca. Ritmo respiración. Movimientos de los ojos (accesos oculares). Para
lograr esto debemos de tener unos mínimos conocimientos de Lenguaje
Corporal.
2. Escuchar contenidos, frases, palabras (predicados). Tono de Voz: si es alta,
media o baja; tono: agudo, medio o grave; velocidad: rápida, media o lenta.
Todo lo que podamos apreciar en la forma del habla de nuestro interlocutor
ayudará a la creación de Rapport.
3. Acompasar (Pacing): esta es la última parte para crear Rapport. Consiste
en hacer de espejo de los dos pasos anteriores, al ser conscientes de su
lenguaje no verbal, tanto su postura, respiración, tono y velocidad de voz
etc, podemos duplicarlo. Básicamente consiste en Calibrar todo
lo concerniente a la fisiología de nuestro interlocutor y adoptarlo nosotros,
buscando tener un tono de voz similar, una postura corporal parecida e
incluso utilizar un lenguaje similar al de la otra persona.
4. Comprobación: Si el Rapport esta creado puedes comprobarlo realizando
tu algún gesto y cambiando de postula, si tu interlocutor te acompasa, es
decir, si tu interlocutor realiza un gesto similar es que lograste crear esa
sintonía. Una vez que esta creado el Rapport uno puede “relajarse”. Si
en algún momento la conversación o la situación se tensa comienza de
nuevo el proceso.
La comunicación es como una danza y el Rapport debe de ser la canción que la
acompañe. Cuando dos personas adoptan la misma postura, comienzan a
ponerse de acuerdo, y la sintonía es total. Por eso la importancia de un buen nivel
de Rapport.

2. La misteriosa zona de confort


Publicado por Alejandro Esteban
En los ejercicios de coach se ven que uno de los escenarios más comunes es de
las personas que inician un proceso motivados por la intensión de “salirse de su
zona de confort”. Con lo anterior se vincula que “zona de confort” es un término
que cuando se menciona parece tener el mismo significado para todos y ser
entendido (o interpretado) de forma universal como un estado de relativa calma (o
relativa ansiedad) en el que la característica principal es la ausencia de riesgo y
cosas desconocidas, la zona de confort encierra para algunos que están guiando a
otros, como ciertos misterios que superan su simple interpretación…

El primero de los misterios de la zona de confort es el hecho de que al parecer las


personas solo somos conscientes de ella cuando empezamos a sentir la
necesidad de dejarla.

La forma en que los seres humanos nos aproximamos a este concepto es más o
menos la misma, es una sensación de necesitar un cambio, de sentir que
necesitamos expandir nuestros horizontes o ampliar nuestra visión. Esa extraña
sensación de necesitar algo más o algo diferente, es al parecer lo que nos permite
identificar que estamos “acomodados” en una “Zona cómoda”, pero ¿Es realmente
cómoda?

La razón por la que se le ha denominado zona de confort es porque en ella no hay


riesgo, allí encontramos lo conocido, lo familiar, todas esas cosas a las que
estamos habituados (buenas o malas), lo interesante y lo que a mi juicio es una
gran ironía es que allí normalmente no nos sentimos cómodos, nos sentimos
“acomodados”, que es algo diferente…

Cuando estamos acomodados, sabemos cómo hacer las cosas, cómo encarar la
dificultad, podemos prever lo que podría llegar a ocurrir e incluso podemos
demostrar maestría en resolver los desafíos cotidianos que se presentan en el
pequeño territorio de lo conocido. La pregunta que lleva al misterio número dos
es… ¿Si allí dominamos el escenario, somos amos y señores de nuestros hábitos
y nuestras rutinas, conocemos todo lo que nos rodea… ¿Por qué nos queremos
salir?

¿No les parece extraña esa necesidad del ser humano, de querer sacrificar lo que
conoce y lo que domina en aras de algo bueno, mejor o simplemente algo
diferente? Para mí es todo un misterio, y me lleva a creer que posiblemente la
búsqueda de la felicidad implica no solo la aceptación del cambio como algo
inevitable, sino la búsqueda natural del cambio como algo que contribuye a la
felicidad de los seres humanos.

Para muchas personas a las que el cambio les asusta esta con seguridad podría
parecer la más grande ironía en la historia, sin embargo el hecho de que por
alguna razón la mayoría de los seres humanos en algún punto de la vida
lleguemos a desear que nuestro horizonte se expanda, que nuestro conocimiento
aumente, que nuestros hábitos cambien, etc., es una muestra de que los seres
humanos estamos diseñados para buscar el cambio como parte de nuestra propia
naturaleza.

No es de extrañarse, que hay personas con mucha mayor propensión al riesgo y


otras con mayor apego a nuestros miedos. (En cual estaría Ud. Como lector este
artículo). Sin embrago, también se reconoce que hay personas con voluntad de
ese extraño deseo del cambio (salido de no sé dónde) que muchas veces hacen
querer sacrificar lo conocido en busca de cosas mejores, más emocionantes o
simplemente diferentes.

Ese deseo de experimentar, ese deseo de conocer y de ver más allá es muy
evidente en los niños, que parecen no tener muchos prejuicios respecto a
exponerse a lo desconocido. Los niños se aburren rápido de lo mismo, quieren
saber qué hay más allá y no experimentan el mismo miedo que tenemos los
adultos a sacrificar todo lo que conocemos.

Esto último hace pensar en el tercer misterio y es… Si cuando somos pequeños
parece que esa zona no existiera, ahora que somos adultos ¿Por qué nos da tanto
miedo dejarla incluso a pesar de que algo nos mueva intensamente a salir?

Esa sensación de querer dejar la zona de confort es algo que los teóricos
denominan tensión creativa y ese profundo temor de sacrificar lo conocido y
exponernos a lo que no conocemos lo han llamado tensión emocional. Que tan
intensa sea esa lucha entre la tensión que nos impulsa a buscar cambios y retos y
ese miedo que nos paraliza y se convierte en la más grande justificación para
evadir el cambio, tiene mayor o menor intensidad dependiendo del individuo.

Hay casos en los que la tensión emocional es tan fuerte que la persona prefiere
quedarse por mucho tiempo en su zona “cómoda” o desarrollar mecanismos para
evadir los cambios o simplemente hacer pequeños ajustes que no impliquen una
verdadera transformación.

Por el otro lado, existe un sinnúmero de casos en que las personas encuentran
valor en reconocer su capacidad, se apegan a sus valores más profundos,
recuperan eso que de niños los movía a querer aprender y querer buscar nuevas
experiencias y provechan la tensión creativa para tomar la valiente decisión de
salir de su zona de confort.

El descubrimiento más grande y quizás el últimos de los misterios que quiero


abordar es: ¿Qué es lo que pasa cuando finalmente decidimos salir de la zona de
confort.

Se puede interpretar que, lo que devela ese misterio es algo particular para
cada uno. Para muchos es un encuentro consigo mismos y un
descubrimiento de toda su capacidad, para otros es el conocimiento de
cosas nuevas, para muchos es una transformación personal, una sensación
de estar empoderados o haber recobrado el control de su vida. Para algunos
representa el logro de la visión o el alcance de sus sueños. Lo único cierto
es que nada es igual cuando decidimos salirnos de la zona de confort.

Cuando decidimos salir, el temor más grande es no poder regresar nunca


más a lo conocido o caer en un vacío profundo de fracaso, sufrimiento y
vergüenza, sin embargo lo que realmente sucede es que con esas acciones
que nos retan a hacer lo que nunca hemos hecho, a probar métodos
descabellados, a usar nuestra creatividad sin preocuparnos por lo que los
demás puedan pensar, lo que logramos es expandir el terreno de lo
conocido, aprender y descubrir de qué somos capaces.

La fórmula suena simple, sin embargo nadie dijo que fuera fácil desafiar a
los dragones de temor y desconfianza que custodian nuestra zona cómoda.
Nadie dijo que fuera fácil hacer camino en un territorio totalmente
desconocido o que fuera sencillo arriesgarse a caminar por un sendero
inhóspito por el que nadie ha caminado, sin manual.

Lo único cierto es que este camino por duro que sea y aunque implique un
monto indecible de trabajo, es lo único que nos conduce hacia eso que
nuestra consciencia nos trata de indicar cuando señala que es hora de salir
de la zona de confort. Este camino conduce hacia nuevos horizontes de
conocimiento y nuevas experiencias que no solo nos hagan sentir
satisfechos sino victoriosos, que contribuyan a satisfacer el sentido natural
de propósito en todo lo que hagamos y nos conviertan en versiones mejores
de nosotros mismos, al fin de cuentas en eso consiste el desarrollo y es la
única evidencia de que estamos dando pasos hacia conseguir lo que nos
hace verdaderamente felices.