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HOTS CIVIL 1º CUATRIMESTRE ( OBLIGACIONES)

1º LA OBLIGACIÓN NATURAL: CONCEPTO Y JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL


SUPREMO . ( 6 veces)

LA JURISPRUDENCIA DEL T.S.


La STS de 17 de octubre de 1932, sobre seducción y obligación del seductor y los deberes
morales imputables al varón maduro que seduce a una joven y la deja embarazada, traducidos en
auxilios que se convirtieron en “obligaciones naturales”. Declara el valor de la promesa en
cuanto se fundamenta en deberes morales preexistentes (promesa formal de pensión ofrecida);
éstos, pues, desempeñan la función de justa causa de la obligatoriedad de la promesa.
Algo similar ocurre con la STS de 5 de mayo de 1958, normalmente citada en apoyo de la
obligación natural. En este caso, una mujer heredera única hace saber por carta a otros parientes
que les debe pagar ciertas cantidades periódicas. Deja de realizar tales pagos y los parientes la
demandan y recurren en casación, el TS casa la sentencia, por considerar obligación
estrictamente moral... lo que la convierte en una declaración unilateral constituida como
promesa posteriormente aceptada.
En resumen, la jurisprudencia del TS parece aceptar la configuración poscodificada de la
obligación natural, según la cual, cuando existan deberes morales o compromisos de conciencia
social cuyo alcance patrimonial haya sido transmitido o notificado a los beneficiarios, éstos
podrán:
1. Oponer la irrepetibilidad de los pagos, en su caso realizados
2. Reclamar el cumplimiento de las promesas unilateralmente emitidas por la persona afectada
por aquellos deberes.

2º LAS OBLIGACIONES NATURALES ( 2 veces) .

5.1. PLANTEAMIENTO: LA OBLIGACIÓN NATURAL EN DERECHO ROMANO


Tradicionalmente se ha presentado una contraposición entre las obligaciones civiles y las
obligaciones naturales.
Las obligaciones civiles serían las obligaciones propiamente dichas, dotadas de la posibilidad de
reclamación y, en su caso, de ejecución judicial.
Las obligaciones naturales serían aquellas que no conceden acción alguna a su titular para
reclamarlas, ni exigir su cumplimiento, aunque constituirían causa suficiente para retener el
pago (“soluti retentio”). Este es un planteamiento claramente romanista, para cuyo Derecho, la
obligación natural era “obligación imperfecta” u “obligación civil abortada”, por falta de
personalidad o capacidad del obligado o defecto procesal.

5.2. LA DISCUSIÓN DOCTRINAL EN ESPAÑA


Nuestro Código Civil no parece aceptar la categoría de la obligación natural. Esto ha dado lugar
a dos tesis:
La que niega la existencia de la institución del Derecho natural en nuestro derecho: A
favor de dicha tesis existen diferentes argumentos:
1. La falta de contemplación expresa de la obligación natural por el Proyecto Isabelino pese a su
afrancesamiento.
2. La separación de nuestro Código Civil de sus modelos (francés, italiano) y de los de la
familia latina en los que la obligación natural está expresamente reconocida.
Algunos autores se pronuncian abiertamente en contra de la existencia de la categoría, tales
como SÁNCHEZ ROMÁN, NÚÑEZ LAGOS y ROCA SASTRE.
La que asegura que esta institución se prevé en el CC de forma tácita: en algunos
supuestos, algunos de ellos muy discutibles y discutidos, son:
1. Art.1.756 CC: Sobre el pago de intereses no convenidos al prestatario.
2. Art.1.798 CC: Sobre pago de deudas procedentes o derivadas de juegos ilícitos.
3. Art.1.935 CC: Sobre pago de deuda ya prescrita.
4. Art.1.894 CC: Sobre prestación de alimentos por oficio de piedad.
5. Art.1.901 CC: Sobre exclusión de carácter indebido del pago por “causa justa”.
En este sentido hay que reseñar que el TS ha recurrido a la obligación natural para justificar
“deberes morales o de conciencia”, lo que supone que muchos autores consideren que la noción
de obligación natural, revisada es útil para justificar determinadas atribuciones patrimoniales,
las cuales, sin ser claramente exigibles, tampoco pueden considerarse como supuestos de pago
de lo indebido.

LA OBLIGACIÓN NATURAL COMO DEBER MORAL


La obligación natural debería configurarse como una justa causa de una atribución
patrimonial concreta (art. 1.901 CC) que encontraría su fundamento en la existencia de un
deber moral cualificado o un deber moral elevado a rango de obligación imperfecta. Semejante
propuesta ha sido desarrollada por la Jurisprudencia y la doctrina francesas.
En Derecho Histórico la obligación natural era considerada como una “obligación civil en
estado degenerado o abortado” y ahora es “un deber moral o de conciencia” que pese a no ser
exigible jurídicamente, desempeña la misma función que en el Derecho de Roma: justificar la
irrepetibilidad del pago y la posibilidad de fundamentar promesas o declaraciones de voluntad
unilateralmente por quien se autoconsidera obligado a pago.

3º LA NOCIÓN TÉCNICA DE OBLIGACIÓN ( 2 VECES)


LA NOCIÓN TÉCNICA DE OBLIGACIÓN
El término obligación es utilizado con muy diferente significado tanto por los textos legales
como por el lenguaje jurídico. Describe, situaciones muy variadas en las que una persona puede
ser apremiada por el Ordenamiento jurídico para realizar una conducta determinada.
2.1. EL DEBER JURÍDICO EN GENERAL Y LA OBLIGACIÓN
Los mandatos normativos por los cuales una persona resulta obligada a desarrollar una conducta
determinada pueden ser de muy distintos tipos. Ejemplos:
1. “nadie podrá ser obligado... a declarar sobre su ideología, religión o creencias“.
2. los padres tienen la obligación de… velar por los hijos…

3. “el contrato existe desde que una o varias personas, consienten en obligarse… a dar alguna
cosa o prestar algún servicio“.
4. “el que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está
obligado a reparar el daño causado“.
En los dos últimos ejemplos la obligación tiene carácter patrimonial, se puede traducir en un
valor económico objetivo. En los dos primeros ejemplos la obligación no es susceptible de
valoración económica, aunque su incumplimiento puede dar lugar a una sanción pecuniaria o
multa.
La tradición jurídica del Derecho privado, sobre todo la jurisprudencia y la doctrina
especializada, reserva el nombre de obligación a las conductas con carácter patrimonial y habla
de deber en el otro ejemplo, cuando no es susceptible de valoración económica. De este modo,
la obligación se convierte en una subespecie de deber jurídico caracterizado por la posible
valoración patrimonial de la conducta del obligado, es decir, “deber jurídico patrimonializado”.
4º LA OBLIGACIÓN NATURAL COMO DEBER MORAL ( 2 VECES ).

LA OBLIGACIÓN NATURAL COMO DEBER MORAL


La obligación natural debería configurarse como una justa causa de una atribución
patrimonial concreta (art. 1.901 CC) que encontraría su fundamento en la existencia de un
deber moral cualificado o un deber moral elevado a rango de obligación imperfecta. Semejante
propuesta ha sido desarrollada por la Jurisprudencia y la doctrina francesas.
En Derecho Histórico la obligación natural era considerada como una “obligación civil en
estado degenerado o abortado” y ahora es “un deber moral o de conciencia” que pese a no ser
exigible jurídicamente, desempeña la misma función que en el Derecho de Roma: justificar la
irrepetibilidad del pago y la posibilidad de fundamentar promesas o declaraciones de voluntad
unilateralmente por quien se autoconsidera obligado a pago.

5º EL DERECHO DE CRÉDITO Y SU DIFERENCIACIÓN CON LOSDERECHOS


REALES ( 3 VECES) .
EL DERECHO DE CRÉDITO: DIFERENCIACIÓN DE LOS DERECHOS REALES
El poder o facultad para reclamar la prestación que se reconoce al acreedor se denomina
derecho de crédito. A veces se habla de él como “derecho personal”. Esta última denominación
tiene por objeto fundamental marcar las diferencias entre los derechos reales y los derechos de
crédito, pues la posición del titular es notoriamente diversa en unos y otros. Las diferencias
entre derechos reales y derechos de crédito son:
1. Titular:
a. Derecho real: otorga a su titular un señorío (total o parcial) o una facultad concreta sobre las
cosas en sí mismas consideradas.
b. Derecho de crédito: poder o facultad de reclamar la prestación que se reconoce al acreedor.
2. Validez y eficacia:
a. Derecho real: son derechos absolutos o con eficacia erga omnes.
b. Derecho de crédito: sólo pueden ser hechos valer frente al obligado, son derechos relativos.
3. Temporal:
a. Derecho real: derechos permanentes, mientras no se modifique la situación fáctica que les
sirve de fundamento.
b. Derecho de crédito: atienden fundamentalmente al intercambio de bienes y servicios. Son
derechos transitorios y con vocación de autoextinción.
4. Requisitos exigidos: el Ordenamiento jurídico requiere mayores requisitos de forma para los
actos constitutivos, modificativos o extintivos de los derechos reales, ya que su tendencia es la
permanencia.
5. Posesión:
a. Derecho real: la general posibilidad o susceptibilidad de posesión de los derechos reales
conlleva la posibilidad de usucapión o prescripción adquisitiva.
b. Derecho de crédito: tal eventualidad queda excluida respecto a éste.
6º LA VOLUNTAD UNILATERAL COMO FUENTE DE LAS OBLIGACIONES ( 5
VECES
LA VOLUNTAD UNILATERAL COMO FUENTE DE LAS OBLIGACIONES
5.1. PLANTEAMIENTO
En nuestro Código Civil no hay ninguna referencia a las declaraciones unilaterales de voluntad
como fuente de obligaciones.
Ejemplos de declaración unilateral de voluntad serían las promesas de recompensas o
gratificaciones tanto de organismos públicos como privados o de individuos particulares. Lo que
hay que valorar es si el que realiza la promesa queda obligado o sólo tendría deberes jurídicos
en sentido amplio. La jurisprudencia del TS que trata este tema es muy confusa y contradictoria.
Desde la época romana hasta comienzos del siglo XX se mantuvo que la voluntad unilateral no
generaba por si misma obligaciones. Pero con la entrada en vigor del BGB alemán se planteó la
regulación de la eficacia obligatoria de la promesa pública de recompensa. Fue Siegel quien
sostenía esta doctrina en el sistema jurídico germánico. En España, Bonilla Sanmartín y el
Profesor Candil eran partidarios de incluir, al menos, las promesas públicas de recompensa
como originadoras de obligaciones por razones de justicia material y reforzamiento del principio
de buena fe.
Sin embargo, dicha conclusión no significa que, con carácter general, sea admisible en nuestro
ordenamiento que la voluntad unilateral sea un vehículo propio de generación de obligaciones,
ni que no existan autores y sentencias que nieguen la obligación incluso en relación con las
promesas públicas de recompensa.

7º - LA PROMESA PÚBLICA DE RECOMPENSA ( 2 VECES) .


LA PROMESA PÚBLICA DE RECOMPENSA
Actualmente se considera que las promesas públicas de recompensa deben considerarse
vinculantes para el que promitente (esto es, quien emite la declaración unilateral de voluntad).
Como el Código Civil no menciona la cuestión, el fundamento de la validez y eficacia de las
promesas públicas de recompensa debe buscarse bien en principios generales del Derecho, bien
en la eficacia normativa de la costumbre.
C. Martínez de Aguirre, y otros autores dicen respecto de los principios de seguridad jurídica y
buena fe que propugnan la obligatoriedad de la promesa pública de recompensa, que «en la
práctica, y ante la presencia de una costumbre sancionadora de tal eficacia obligacional, no es
preciso acudir a los mencionados principios generales para fundar dicha fuerza vinculante de la
promesa».
Según este concepto, la promesa pública de recompensa debe considerarse como fuente
productora de obligaciones para el declarante o promitente, exceptuando así la regla general de
que en Derecho español la voluntad unilateral no es fuente de las obligaciones.
Ahora bien, ¿qué caracteres o requisitos debe reunir la promesa pública de recompensa para
generar realmente obligaciones a cargo del promitente?
Los Códigos que, siguiendo al BGB, regulan esta cuestión suelen considerar necesario que la
promesa:
✓Haya sido objeto de pública divulgación y
✓Que se encuentre dirigida a personas indeterminadas.

Ambos requisitos parecen, en efecto, venir exigidos por la propia naturaleza de la figura, pues
de lo contrario estaríamos frente a un precontrato o ante una oferta de contrato.
Más discutible resulta fijar el carácter revocable o irrevocable de la promesa pública de
recompensa, pues si se opta por la revocabilidad la eficacia vinculante de aquélla quedaría en
agua de borrajas, mientras que considerar indefinidamente vinculado al promitente (como
ocurriría en el supuesto de irrevocabilidad) carece de sentido práctico alguno en los casos
generales. En realidad, el equilibrio de los posibles intereses en juego no requiere buscar
soluciones extremas, siempre rechazables en Derecho: la revocabilidad debe admitirse
siempre que alcance la misma publicidad o divulgación que la propia promesa o se haya
alcanzado ya el resultado o la actividad perseguida por el promitente.

8º LAS FUENTES DE LAS RELACIONES OBLIGATORIAS .

CONSIDERACIONES DE LAS DISTINTAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES


3.1. LAS OBLIGACIONES EX LEGE
Artículo 1090
Las obligaciones derivadas de la ley no se presumen. Sólo son exigibles las expresamente determinadas en este
Código o en leyes especiales, y se regirán por los preceptos de la ley que las hubiera establecido; y, en lo que ésta no
hubiere previsto, por las disposiciones del presente libro.
Cualquier obligación encuentra su fuente directa e inmediatamente en la ley, aunque la
dificultad se plantea para definir “Ley”. El debate en este sentido se centra en si:
1. Se refiere solo a la Ley como norma jurídica escrita (disposición normativa) o
2. Se refiere a cualquier norma jurídica aunque sea una de carácter consuetudinario o un
principio general del derecho.

Aunque los clásicos pensaban que se refería solo a la norma jurídica escrita, en la actualidad se
tiende a pensar en “ley” como concepto amplio, existiendo un paralelismo entre “fuentes de
obligaciones” y “fuentes del derecho”. De este modo, cualquier norma jurídica puede originar
obligaciones ex lege, tanto las leyes, como las costumbres como los principios generales del
derecho.
Como argumento a favor de esta idea se utiliza el Art. 1258 del Código Civil (Artículo 1258
CC: Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no
sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que,
según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley), que parece dejar claro que
también la costumbre, el uso y los principios generales del derecho generan obligaciones.
En cambio, como argumento en contra, el artículo 1090 dice de forma rotunda que sólo generan
obligaciones las leyes escritas. Además el artículo 1258 es engañoso, ya que lo que establece es
que el uso y la buena fe generan obligaciones contractuales, aunque no hubieran sido previstas
por las partes, pero no hace referencia a obligaciones legales.
El problema en este sentido radica en que sí se restringe las obligaciones a las leyes escritas no
se podría justificar la aplicación de la prohibición del enriquecimiento injusto, que parte de un
principio general del derecho (norma no escrita), que está aceptado de forma unánime por
doctrina y por jurisprudencia. Este es uno de los argumentos para que las obligaciones no se
limiten a la existencia de una norma escrita.

9º LOS CONCURSOS CON PREMIOS .

LOS CONCURSOS CON PREMIO


Concurso con premio se refiere a aquellas promesas de premio o recompensa que van
indisolublemente unidas a la participación de varias personas en la realización de cualquier
actividad lícita (premio en un concurso de cuentos o novela o a quien, ante las cámaras de
televisión, sea capaz de demostrar mayor rapidez mental o más amplios conocimientos sobre
cualquier materia).
La realización de una actividad o del resultado que, mediante la promesa del premio, impulsa el
promitente no basta por sí misma, sino que es necesario la concurrencia o competencia entre
varias personas por conseguir que «su» actividad o «su» resultado sea considerado idóneo por el
promitente o por el jurado (comité, comisión, etc.) designado por el promitente o entidad
organizadora del concurso.
Con carácter general, suele considerarse a tales concursos como una clase, modalidad o tipo
concreto de promesa pública de recompensa. Sin embargo, en numerosas ocasiones, la
participación en tales concursos y la aceptación de las propias bases de participación en los
mismos (que suelen ser muy cuidadosamente elaboradas por los promitentes) suponen, en
realidad, que los participantes prestan su conformidad a un juego o apuesta, esto es, a uno de
los modelos contractuales típicos, o bien a cualquier otro esquema contractual atípico.
En tales casos, los concursos con premio presentan una problemática absolutamente distinta a la
planteada característicamente por la promesa pública de recompensa, no sería aplicable el
concepto de voluntad unilateral como fuente de obligación.
En definitiva, la calificación de los concursos con premio requiere atender de forma casuística a
las bases de la convocatoria o a las reglas del concurso. Entre tales reglas, constituye una
cláusula de estilo en la práctica la de establecer que «el concurso podrá ser declarado desierto»,
de tal manera que el promitente no se encuentra ni siquiera vinculado al otorgamiento del
premio aunque la convocatoria del concurso determine la participación efectiva de sus
eventuales destinatarios.

10º DISTINCION ENTRE OBLIGACIONES MANCOMUNADAS Y SOLIDARIAS ( 4


VECES)
OBLIGACIONES MANCOMUNADAS Y OBLIGACIONES SOLIDARIAS
Lo normal es que la titularidad activa y pasiva de la obligación correspondan respectivamente a
un solo acreedor y a un solo deudor. No obstante, no son extrañas las ocasiones en que la
posición del acreedor y/o del deudor es asumida por VARIAS personas: en una misma relación
obligatoria hay varios acreedores y/o varios deudores.
Sucede a menudo en los casos de fianza o aval, en formas de garantía personal, y en los
supuestos de responsabilidad extracontractual y en otras muchas más ocasiones (amigos
alquilan un local para un negocio).
La obligación con pluralidad de sujetos puede organizarse (legal o convencionalmente) de
forma diversa:
Pluralidad de acreedores
Cualquiera de ellos está legitimado a exigir el cumplimiento íntegro de la obligación o
Cada uno de ellos haya de limitarse a reclamar individualmente la parte del crédito que le
correspondiere.
Pluralidad de deudores
Cada uno de ellos puede estar obligado a cumplir sólo una parte
Cada uno de ellos puede estar obligado a cumplir la integridad de la obligación.

Estos dos supuestos, obligan a distinguir entre ambas formas de organizar la obligación, y
llevan a la idea de las obligaciones mancomunadas y solidarias.

11º LA PRESUNCIÓN LEGAL DE MANCOMUNIDAD Y REGLA PRÁCTICA ( 3


VECES)
LA PRESUNCION LEGAL DE MANCOMUNIDAD Y LA REGLA PRÁCTICA
El art. 1.137 Código Civil establece que, en caso de pluralidad de sujetos en la obligación, esta
tendrá carácter mancomunado: “la concurrencia de dos o más acreedores o de dos o más
deudores en una sola obligación no implica que (…) cada uno de éstos deba prestar
íntegramente las cosas objeto de la misma. Sólo habrá lugar a esto cuando la obligación
expresamente lo determine, constituyéndose con el carácter de solidaria”.
Este artículo plantea la duda de si se impone una presunción legal de mancomunidad o si, por el
contrario, se trata directamente de establecer un principio de mancomunidad que, por excepción,
quiebra en los supuestos de solidaridad. Doctrina y jurisprudencia se pronuncian en favor de la
existencia de una presunción legal de mancomunidad, al tiempo que interpreta laxamente el
adverbio expresamente exigido para la existencia de solidaridad. Es decir, se presume la
mancomunidad, para hablar de solidaridad hay que decirlo expresamente.
Hoy en día hay una verdadera crisis, en bastantes casos se habla de presunción de solidaridad:
reforzamiento y estimulo en el concierto y cumplimiento de los contratos como, como para
garantía de los perjudicados de actos ilícitos extracontractuales (solidaridad impropia o por
salvaguardia del interés social).
El estado actual de la cuestión de mancomunidad según la jurisprudencia y la doctrina es el
siguiente:
A. En primer lugar, en los casos de responsabilidad extracontractual, si existen varios
responsables, éstos responderán solidariamente. En los casos de responsabilidad
extracontractual, la jurisprudencia deja de lado la interpretación a favor de la mancomunidad
cuando sean dos o más los responsables por ilícito civil, para acogerse a la solidaridad.

Existe solidaridad impropia entre los sujetos a quienes alcanza la responsabilidad por ilícito
culposo, con pluralidad de agentes y concurrencia de causa única. Esta responsabilidad nace con
la sentencia de condena. Se trata de una responsabilidad de carácter solidario (proteger la
seguridad e interés social) para su aplicación se exige que no sea posible individualizar los
respectivos comportamientos ni establecer las distintas responsabilidades. La interrupción de la
prescripción de las obligaciones nacidas de solidaridad impropia no perjudica a todos, sino solo
a aquel a quien afecte directamente esto. Destacándose la salvedad siguiente: sin perjuicio de
aquellos casos en los que por razones de conexidad o dependencia, pueda presumir el
conocimiento previo del hecho de la interrupción, siempre que el sujeto en cuestión haya sido
también demandado. Si la solidaridad no nace sino de la sentencia (solidaridad impropia), la
interrupción de la prescripción respecto a uno de los deudores no alcanza al otro (no era deudor
solidario) solo es deudor desde que la sentencia lo declaró (pero no antes).
B. El Art. 1.137 CC ha sufrido varias interpretaciones mitigadoras de su drástica y rigurosa
normativa, la solidaridad también existe cuando las características del contrato permitan deducir
la voluntad de los

interesados de crear un vínculo de dicha clase, obligándoles con carácter solidario o bien que
sirve como garantía de los acreedores. Debemos tener claro que aunque no se exija pacto
expreso de solidaridad para que esta exista no significa que la regla general sea la solidaridad y
no la mancomunidad

12º LA INSOLVENCIA DEL CODEUDOR ( 4 VECES)


LA INSOLVENCIA DEL CODEUDOR
La divergencia entre obligación mancomunada y solidaria se evidencia en caso de que alguno/s
de los codeudor/es sea insolvente, es decir no cuente con bienes suficientes para hacer frente al
cumplimiento de sus obligaciones:
A. En caso de obligación mancomunada, ante un codeudor insolvente, “no estarán los demás
obligados a suplir su falta” (art. 1.139). El esquema técnico de la mancomunidad, en cuanto
presupone la interdependencia de las deudas (y los créditos), conlleva que cada uno de los
deudores responde exclusivamente de su cuota parte.
B. Por el contrario, “la falta de cumplimiento de la obligación por insolvencia del deudor
solidario será suplida por sus codeudores, a prorrata de la deuda de cada uno” (art. 1.145.3).

Esta última norma, dirigida a regular la relación interna entre los codeudores solidarios una vez
que el acreedor ha sido satisfecho, demuestra que la responsabilidad del deudor solidario se
limita, en principio, a la cuota parte que le corresponda, pero que puede ampliarse en caso de
que cualquiera de los codeudores sea insolvente. Demuestra igualmente que las cuotas partes de
las personas interesadas en las obligaciones solidarias no tienen por qué ser iguales, ya que
habla de “a prorrata de la deuda de cada uno”, si fueran iguales el artículo diría que el reparto se
haría prorrateando la cuota del insolvente entre los restantes deudores solidarios.
De otra parte, el problema que plantea la aplicación del precepto viene representado por la
delimitación del concepto de insolvencia. ¿Resulta necesario que el deudor haya sido declarado
insolvente o basta que se encuentre en una situación patrimonial que le impida atender a sus
compromisos? No parece exigible acreditar dicha insolvencia mediante declaración judicial de
la misma, bastará con la falta de atención del pago de la cuota-parte de cualquier deudor
solidario para que el solvens pueda exigir el prorrateo a los demás deudores, incluyéndose él en
el cómputo. La concreción del prorrateo dependerá de la participación respectiva de los
deudores solidarios en la obligación:
Si las cuotas son iguales, el prorrateo es igual para todos
Deudor Porcentaje Cuota inicial Porcentaje final Cuota final
inicial
A 33,33% 1000 50% 1500
B 33,33% 1000 50% 1500
C 33,33% 1000 Insolvente

13º SOLIDARIDAD PASIVA: RELACIONES EXTERNASENTRE EL ACREEDOR Y


DEUDORES SOLIDARIOS ( 2 VECES) .
SOLIDARIDAD PASIVA
6.1. LAS RELACIONES EXTERNAS ENTRE ACREEDOR Y DEUDORES SOLIDARIOS
En caso de pluralidad de deudores, el cumplimiento íntegro de la obligación por parte de
cualquiera de ellos implica la extinción de la relación obligatoria frente al acreedor o a los
acreedores, pues una vez satisfechos los intereses de éstos, la eventual reclamación a cualquiera
de los restantes deudores se encontraría privada de causa y fundamento. De ahí que el art.
1.145.1 sea terminante al respecto: “El pago hecho por uno de los deudores solidarios extingue
la obligación”.
La extinción de la obligación supone que se ha cumplido totalmente la prestación debida y, por
tanto, mientras no se produzca esta extinción, el acreedor sigue estando legitimado para
reclamar el pago a cualquiera de los deudores solidarios (a esto se le conoce como ius variandi:
la posibilidad de reclamar primero a un deudor y luego a otro). Así lo declara con claridad el art.
1.144.2 “las reclamaciones entabladas contra uno no serán obstáculo para las que
posteriormente se dirijan contra los demás, mientras no resulte cobrada la deuda por completo.”
Para algunos autores dicha reclamación sucesiva sería abusiva, pero al estar previsto en la
propia norma, como regla general no entra juego el abuso de derecho (sólo operativo cuando no
hay norma concreta aplicable al caso en litigio)
El acreedor puede reclamar el pago a su libre arbitrio a cualquiera de los deudores solidarios, a
varios de ellos sucesivamente, o a todos simultáneamente (art. 1.144.1 CC), hasta que la deuda
quede completamente satisfecha. Pero conviene precisar que:
La libertad de actuación y reclamación del acreedor puede quebrar en los supuestos a los que se
refiere el art. 1.140: “la solidaridad podrá existir aunque los acreedores y deudores no estén
ligados del propio modo y por unos mismos plazos y condiciones”. Si los codeudores
solidarios están vinculados por plazos de cumplimiento distinto, conforme a las reglas
generales, la reclamación del acreedor sólo podrá afectar a los deudores para los que el
plazo haya ya transcurrido.
Si existen varias reclamaciones in itinere, sean judiciales o extrajudiciales, es evidente que si
una de ellas, por la razón que sea, culmina felizmente para el acreedor y éste cobra, todas las
demás reclamaciones caerán por su propio peso (dado que la obligación se encuentra ya
extinguida) y el acreedor no podrá aceptar un nuevo pago, que sería un cobro indebido y por el
que incurriría en responsabilidad.
La Ley de Enjuiciamiento Civil de 2000 ha planteado las distintas hipótesis que pueden darse en
el proceso de ejecución en relación con los deudores solidarios, distinguiendo entre los títulos
de naturaleza judicial o extrajudicial:
✓En los títulos de naturaleza judicial, el art. 542.1 establece que “las sentencias, laudos u
otros títulos ejecutivos judiciales obtenidos sólo frente a uno o varios deudores solidarios no
servirán de título ejecutivo frente a los deudores solidarios que no hubiesen sido parte del
proceso”.
✓Los títulos ejecutivos extrajudiciales (enumerados en el art.517 LEC-2000, números del 4
al 7) sólo permiten ejecutar la acción ejecutiva contra el deudor solidario que aparezca como tal
en el correspondiente título (art. 542.2), con la particularidad de que, siendo varios, lo mismo
puede demandarse a uno de ellos como a todos (art. 542.3).

14º RELACION INTERNA ENTRE LOS CODEUDORES SOLIDARIOS :


REEMBOLSO Y SUBROGACIÓN LEGAL DELDEUDOR – SOLVENS ( 3 VECES) .
LA RELACIÓN INTERNA ENTRE LOS CODEUDORES SOLIDARIOS: EL REEMBOLSO
La extinción de la obligación solidaria por pago (o cualquier otra causa de extinción
contemplada en art. 1.143) no conlleva que, internamente (es decir, entre los diversos deudores),
la obligación pueda darse por extinguida, ya que el solvens de la obligación solidaria tendrá
derecho a que los restantes deudores solidarios le abonen o satisfagan la parte correspondiente.
Dicha consecuencia la establece el Código Civil art. 1.145.2: “el que hizo el pago sólo puede
reclamar de sus codeudores la parte que a cada uno le corresponda, con los intereses de
anticipo” y, técnicamente, se conoce con el nombre de acción de regreso o acción de
reembolso.
El hecho de que al solvens solidario se le deba reembolsar el montante de la deuda
correspondiente a los demás codeudores no significa que la obligación solidaria continúe viva.
Tanto externa (en relación con el acreedor) cuanto internamente (en las relaciones entre los
codeudores solidarios), el pago realizado por el solvens determina la desaparición del régimen
propio de la solidaridad y, en consecuencia:
1. El solvens podrá reclamar a cada uno de sus codeudores la cuota parte que le corresponda del
pago realizado, pero nunca podrá dirigirse contra uno de ellos en concreto para que le abone el
conjunto de las cuotas de todos los deudores (STS 11/6/55,29/12/87 y 6/3/15).
2. Ello significa que una vez satisfecho el acreedor, la obligación solidaria se convierte en
mancomunada o dividida, si bien, en caso de que algún/os codeudor/es solidarios sea insolvente,
los demás, a prorrata, suplirán el pago de su cuota parte.

LA SUBROGACIÓN DEL DEUDOR- SOLVENS


Para garantizar la efectividad de la acción de regreso o el reembolso el Código concede al
solvens la posibilidad de ejercer el reembolso con las mismas condiciones y garantías que
contaba el acreedor, dado que el pago realizado otorga a aquél la subrogación legal (art.
1.210.3). Por lo que baste recordar algunos aspectos de interés:
1. El art. 1.210.3 Código Civil “... salvo los efectos de la confusión en cuanto a la porción que le
corresponda”. El deudor solidario que haya desempeñado el papel de solvens, no se subroga en
el crédito íntegramente considerado,
sino en el montante resultante una vez deducida la cuota parte de la deuda que a él
personalmente le correspondiera (incrementada en su caso con el prorrateo si alguno de los
codeudores solidarios es insolvente).
2. Pese al art. 1.212 establezca que “la subrogación transfiere al subrogado el crédito con los
derechos a él anexos”, las facultades del acreedor pagado correspondientes al esquema técnico
de la solidaridad no se transmiten al deudor-solvens.
3. Corresponde, sin embargo, al deudor-solvens la facultad complementaria, con independencia
de la posición del acreedor, de reclamar los intereses del anticipo (art. 1.145.2). Dicho inciso,
referido en exclusiva a las obligaciones pecuniarias, el nacimiento de la obligación de intereses
requiere su acuerdo convencional o que el deudor se halle constituido en mora. Sin embargo, el
deudor-solvens puede reclamar los intereses de cuanto haya pagado, computados desde el
preciso momento de pago, aunque no se hallen convencionalmente establecidos y pese a que los
demás codeudores solidarios no pueden ser calificados de morosos. Esta previsión normativa
puede calificarse de dispositiva y por tanto puede ser excluida por los interesados en el título
constitutivo de la solidaridad pasiva. Mientras no se establezca otra cosa al respecto, se
aplicarán los intereses legales.
Aunque parece existir contradicción entre el artículo 1210 (subrogación legal) y el artículo 1145
(reclamación a los codeudores con los interés de anticipo), ninguno puede ser negado, ya que el
derecho de crédito del deudor-solvens trae causa del acreedor pagado.

15º LA OBLIGACIÓN MANCOMUNADA O DIVIDIDA

LA OBLIGACION MANCOMUNADA O DIVIDIDA


3.1. CONCEPTO Y SIGNIFICADO .
Se habla de obligación mancomunada cuando:
➢Cada uno de los acreedores sólo puede exigir del deudor la parte que le corresponde en el
crédito (mancomunidad activa).
➢Cada uno de los diversos deudores sólo está obligado a cumplir la parte de la deuda que le
corresponde (mancomunidad pasiva).

La regla general se establece en el art. 1.138 Código Civil según el cual, si el texto de las
obligaciones con pluralidad de sujetos no establece otra cosa, “el crédito o la deuda se
presumirán divididos en tantas partes iguales como acreedores o deudores haya, reputándose
créditos o deudas distintos unos de otros”. Ejemplo: 4 hermanos venden 1 finca que acaban de
heredar (mancomunidad activa), varios dentistas adquieren un piso para instalar una clínica
(mancomunidad pasiva).
La calificación legal de mancomunidad (pasiva o activa) no trae consigo la idea de una
obligación conjunta, sino todo lo contrario: una fragmentación y diversificación de los créditos
y deudas existentes, en función del número de acreedores y/o de deudores.

16º LA OBLIGACIÓN SOLIDARIA : SOLIDARIA ACTIVA ( 2 VECES)

SOLIDARIDAD ACTIVA
En caso de que uno de los acreedores haya cobrado es evidente que, seguidamente, debe hacer
partícipes de dicho cobro a los restantes acreedores, ya que si no éstos verían burlados sus
legítimos intereses.
El art 1.143.2 CC, en su parte final (in fine), dispone “el que cobre la deuda responderá a los
demás de la parte que les corresponde en la obligación”. Según el precepto, lo que corresponde
a los demás acreedores en la relación obligatoria es una parte del crédito, que por el mecanismo
de la solidaridad, ha sido íntegramente cobrado por uno de ellos, al que se denomina accipiens
(acreedor que cobra). Este debe reembolsar a cada uno de los demás acreedores, la cuota parte
del crédito que les corresponde. Dicha cuota dependerá de la relación subyacente entre los
coacreedores, pues la igualdad de cuotas es una regla supletoria.
Los acreedores que no hayan participado en el cobro, pueden ejercitar su derecho de regreso
contra el accipiens, desde el momento en que éste haya cobrado y habrán de hacerlo cada uno en
su propio nombre y derecho por la cuota parte que le corresponda. Esto significa que el crédito
solidario, una vez satisfecho, dejar de ser solidario, y a partir de ese instante, las relaciones
internas entre los coacreedores se basan en las reglas de la mancomunidad y no en las de la
solidaridad.
Asimismo, la existencia de solidaridad comporta que cualquier actuación de cualquiera de los
acreedores solidarios sea determinante en la relación con el deudor y con la subsistencia o
extinción de la relación obligatoria de que se trate. El art. 1.143.1 CC establece que la
novación, compensación, confusión o remisión de la deuda, hechas por cualquiera de los
acreedores solidarios o con cualquiera de los deudores de la misma clase, extinguen la
obligación, para remachar seguidamente que el acreedor que haya ejecutado cualquiera de estos
actos (así como el que cobre la deuda), responderá a los demás de la parte que les corresponde
en la obligación.
La responsabilidad por reembolso del accipiens solidario se mantiene incluso en el caso de
que la extinción de la obligación tenga lugar por una causa diferente al pago o
cumplimiento propiamente dicho: novación, compensación, confusión o remisión de la deuda.
Quede claro que el acreedor solidario que mediante su acción individual haya dado origen a la
extinción de la obligación y, por tanto, a la liberación del deudor, ha de responder frente a sus
copartícipes de la parte correspondiente a cada uno de ellos.

17º LAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES CON PLURALIDAD DE SUJETOS ( 2


VECES)
LAS OBLIGACIONES INDIVISIBLES CON PLURALIDAD DE SUJETOS
La cuestión se complica en las obligaciones indivisibles respecto como y sobre todo quien de
los deudores o acreedores ha de llevar a cabo o puede exigir el cumplimiento de la obligación.
Esto será distinto según el régimen de pluralidad de sujetos.
En caso de obligación solidaria la cuestión es sencilla, cualquiera de los deudores o acreedores
podrá actuar libremente, prima la solidaridad.
En caso de obligación mancomunada, el esquema técnico es en sí mismo inadecuado, pues son
conceptos contrarios la indivisibilidad y la mancomunidad.
En estos casos se impone la actuación conjunta de los sujetos de las obligaciones indivisibles
que carezcan de nota de solidaridad, transformándose en una obligación en mano común u
obligación in solidum.
En este tipo de obligaciones el comportamiento de los diversos deudores o acreedores debe
realizarse de consuno y conjuntamente ya que la obligación es indivisible.
Deudores: art. 1150 CC: “la obligación indivisible mancomunda se resuelve en indemnizar
daños y perjuicios desde que cualquiera de los deudores falta a su compromiso” Si la actuación
conjunta no es posible, se produce el incumplimiento, que se convierte en indemnización.
Acreedores: la actuación conjunta de los diversos acreedores parece venir impuesta por el
1139.1 CC: “si la división fuera imposible, solo perjudicarán al derecho de los acreedores los
actos colectivos de estos, y solo podrá hacerse efectiva la deuda procediendo contra todos los
deudores”.

En caso de incumplimiento de la obligación de mano común, esta se convierte en una deuda


indemnizatoria, la cual si será divisible. De esta manera cambia su naturaleza: la divisibilidad de
la deuda indemnizatoria supone la posibilidad de aplicación de las reglas propias de las
obligaciones mancomunadas, respondiendo cada uno de los deudores por su cuota parte. Por
tanto, la indemnización en sentido propio habrá de ser sufrida por el deudor incumplidor, cosa
que resulta absolutamente coherente con nuestro sistema jurídico patrimonial.
18º LA PRESTACIÓN EN GENERAL : REQUISITOS DE LA PRESTACIÓN ( 5
VECES).
LA PRESTACIÓN EN GENERAL: REQUISITOS
La doctrina contemporánea identifica la prestación con el elemento objetivo de la relación
obligatoria.
El termino prestación en sentido técnico se refiere a la conducta prometida por el obligado, sea
cual sea su naturaleza, alcance y concreción.
Las cosas o los servicios no representan el objeto de la prestación, sino el contenido o el objeto
de la actividad o del comportamiento prometido por el deudor. Se podría decir que las cosas y
los servicios constituyen el objeto inmediato de la prestación, y por tanto, el objeto mediato de
la obligación.
Nuestro Código Civil no es muy cuidadoso y a veces equipara las cosas y servicios con el objeto
de la prestación. En otras ocasiones si utiliza el término prestación con el significado que se le
atribuye en la doctrina, por ejemplo al regular las obligaciones alternativas
Idoneidad de la prestación: la prestación, para ser considerada idónea debe tener los siguientes
requisitos:
Posibilidad
Licitud y
Determinación.

Tales requisitos no se incorporaron al Código Civil de forma expresa al regular las obligaciones,
sino que quedaron referido en exclusiva al objeto de los contratos (art. 1271-1273), por lo que
tienen que ser trasladados al campo de las obligaciones.

19º- LA OBLIGACIÓN DE HACER : OBLIGACIÓN DEMEDIOS Y DE RESULTADOS


( 3 VECES)
OBLIGACIÓN DE MEDIOS Y DE RESULTADO; LA OBLIGACIÓN PERSONALÍSIMA
Presupone el desarrollo de una actividad por parte del deudor.
Puede venir requerida desde una doble perspectiva:
Desempeño de la actividad sin exigencia de un resultado concreto. Se habla de obligación de
actividad u obligación de medios. Se exige el desempeño de la actividad en sí misma. La
prestación del deudor se limita a desarrollar una conducta diligente para ofrecer el resultado
final perseguido por el acreedor.
Desempeño de una actividad con la obtención de un resultado concreto. Se habla de
obligación de resultado. Se habla de obligación de hacer a secas o hacer no personalísima; el
cumplimiento de la obligación puede ser llevado a cabo por persona diferente al deudor.
(Art.1.098.1 si el obligado a hacer alguna cosa no la hiciere, se mandará ejecutar a su costa). La
responsabilidad por incumplimiento pesa sobre el deudor aunque haya desplegado la actividad
correspondiente a la obligación contraída con la mayor diligencia posible. El cumplimiento de la
obligación queda supeditado a la materialización del resultado.

También puede considerarse según la persona del deudor:


➢Deudor insustituible, obligación personalísima o intuitu personae (en contemplación de la
persona). Según el art. 1161.2, cuando la calidad y las circunstancias de la persona del deudor se
hubieran tenido en cuenta al establecer la obligación. De este modo se excluye el pago a
terceros, salvo consentimiento del acreedor
➢Deudor sustituible, obligación no personalísima, el cumplimiento de la obligación puede
ser llevado a cabo por persona diferente al deudor, ya sea por iniciativa de esté o por ejecución
forzosa (art. 1098 CC: si el obligado a hacer alguna cosa no la hiciere, se mandará ejecutar a su
costa)
20º OBLIGACIONES PRINCIPALES Y ACCESORIAS.

OBLIGACIONES PRINCIPALES Y ACCESORIAS


El CC no describe las características de las obligaciones principales ni accesorias, pero si se
mencionan en varios artículos:
1. Los Art. 1.154 y 1.155 en sede de cláusula penal recurren expresamente a la calificación de
obligación principal. Se establece que: “la nulidad de la cláusula penal no lleva consigo la de la
obligación principal, la nulidad de la obligación principal lleva consigo la de la cláusula penal”,
lo que supone una manifestación de la regla accesorium sequitur principale (lo accesorio sigue
a lo principal)
2. El Art. 1.196, en materia de compensación “que cada uno de los obligados lo esté
principalmente y sea a la vez acreedor principal del otro”.
3. El Art. 1.207 “cuando la obligación principal se extinga por efecto de la novación, solo
podrán subsistir las obligaciones accesorias en cuanto aprovechen a terceros que no hubiesen
prestado su consentimiento”. Se deduce que la pervivencia de las obligaciones accesorias resulta
excepcional y justificada por el interés de terceros. En el resto de los casos, las obligaciones
accesorias seguirán la suerte de la obligación principal y se consideraran extinguidas.

4. El Art. 1.528 “la venta o cesión de un crédito comprende la de todos los derechos accesorios
como la fianza, hipoteca, prenda o privilegio”.
Son obligaciones principales las que poseen una autonomía o independencia propias, ya que su
existencia no depende de otra obligación preexistente
Serían obligaciones accesorias las que nacen como añadidos o complementos de otra relación
obligatoria respecto de la que tiene subordinación funcional y que desaparecerán en caso de que
la obligación principal despliegue por si misma los efectos que le son propios, o por el contrario
se extinga o sea declarada nula.
Suelen desempeñar una función de garantía del cumplimiento de la obligación principal o un
aseguramiento del derecho de crédito. También hay algunas que delimitan el alcance de la
obligación principal: art 1.097 “la obligación de dar cosa determinada comprende la de entregar
todos sus accesorios, aunque no hayan sido mencionados”.
En la práctica es sumamente raro constituir convencionalmente relaciones obligatorias que
tengan por exclusivo objeto una obligación de no hacer, sino que se integra en una relación
obligatoria constituyendo una obligación accesoria o subordinada de otra prestación a la que
llamamos obligación principal.
En la mayoría de supuestos la obligación de no hacer tiene carácter subordinado de la pretensión
principal. Por ejemplo, la venta exclusiva de un producto.
La categoría de obligaciones accesorias o subordinadas tiene carácter general y puede darse en
cualquier relación obligatoria, sea positiva o negativa.
Los derechos reales de garantía representan siempre obligaciones accesorias respecto de la
relación obligatoria cuyo crédito garantizan.

21º OBLIGACIONES TRANSITORIAS Y DURADERAS.


OBLIGACIONES TRANSITORIAS Y DURADERAS
Según la duración de la prestación, se habla de obligaciones transitorias (se agotan o realizan en
un acto único) o duraderas (suponen cierta continuidad temporal en su realización)
Obligaciones transitorias
También se llaman obligaciones instantáneas o de tracto único. Se fundamenta en la duración de
la prestación comprometida por el deudor.
El cumplimiento integro de la prestación se lleva a cabo mediante realización de un acto o
conducta que se ejecuta pasajeramente y sin que posteriormente exista vinculación entre deudor
y acreedor (comprar periódico, pagar autobús...)
Obligaciones duraderas
Las duraderas se caracterizan por establecer una ligazón entre acreedor y deudor que se
prolonga en el tiempo, además de requerir actos sucesivos de cumplimiento, sean continuados o
no. De ahí que las obligaciones duraderas sean denominadas también obligaciones de tracto
continuado u obligaciones de tracto sucesivo.
Se pueden distinguir diversos tipos de obligaciones según la conducta a realizar:
1. Duraderas simples: la prestación del deudor es de tracto único, pero se encuentra aplazada,
no es exigible hasta que llegue el término o plazo. Por ejemplo cantar en un concierto dentro de
3 meses.
2. Duraderas continuadas: la conducta del deudor debe mantenerse durante un tiempo de
manera prolongada y sin solución de continuidad, la interrupción podría provocar la
insatisfacción del acreedor o restricción de la relación. Un ejemplo claro serían las obligaciones
negativas, no realizar una actividad determinada en un local arrendado
3. Duraderas periódicas: el deudor debe satisfacer de forma regular prestaciones parciales
previstas en la relación obligatoria. Ej. El arrendatario debe abonar la renta mensualmente, el
tomador del seguro anualmente. Se requiere una cierta regularidad temporal, aunque no es
necesario una absoluta igualdad de las etapas o periodos temporales a considerar. Algunos
autores preconizan que este tipo de obligaciones no presuponen en si mismas periodicidad (por
ejemplo cuando llamas para rellenar de gasoil la caldera)

La distinción entre obligaciones transitorias y duraderas al tener distinta naturaleza y distintos


datos técnicos puede tener consecuencias importantes. Determinar si el cumplimiento regular se
ha producido en las obligaciones duraderas es más complejo que en las transitorias o si ha
habido algún retraso. Por otro lado, los problemas característicos de las de las obligaciones a
plazo (art. 1125 y ss) o de la aplicación de la cláusula rebus sic stanibus (estando así las cosas:
las estipulaciones establecidas en los contratos lo son habida cuenta de las circunstancias
concurrentes en el momento de su celebración, es decir, que cualquier modificación importante
de las circunstancias puede dar lugar a la modificación de aquellas estipulaciones) resultan
intrascendentes para las obligaciones instantáneas.

22º OBLIGACIONES DE CANTIDAD LÍQUIDA E ILÍQUIDA.


OBLIGACIONES DE CANTIDAD LÍQUIDA E ILÍQUIDA
Ese concepto no está definido en el código civil aunque si lo utiliza:
El art. 1.169.2 establece que, “cuando la deuda tuviere una parte líquida y otra ilíquida, podrá
exigir el acreedor y hacer el deudor el pago de la primera sin esperar a que se liquide la
segunda”
El art. 1.196.4 considera como uno de los requisitos de la posible compensación de las
obligaciones que las deudas “sean líquidas y exigibles2.
Se habla de obligación líquida cuando el montante de la prestación de dar se encuentra
determinado numéricamente, cuando se conoce con exactitud la cantidad de cosas o unidades
monetarias debidas. La noción de liquidez hay que referirla inicialmente a las prestaciones de
dar, con carácter general, aunque en la práctica, la mayor parte son pecuniarias.
El conocimiento exacto de la prestación es indispensable para poder realizar una reclamación.
Sin conocer el montante exacto de la prestación debida difícilmente cabe constituir al deudor en
mora o que la obligación sea objeto de ejecución forzosa.
Si planteamos la posible existencia de deudas indemnizatorias cuya cuantía (en caso de
disconformidad entre las partes) requerirá necesariamente un pronunciamiento judicial firme,
hasta entonces se habla de obligación o deuda ilíquida para expresar que se desconoce la
cuantía exacta de la prestación debida.
Dado que la obligación ilíquida es inexigible e inejecutable, la noción de iliquidez se utiliza para
retrasar el pago efectivo de la obligación. El Código Civil y el Tribunal Supremo han tratado de
minimizar su campo de actuación, por eso el art. 1.169, establece que, “cuando la deuda tuviera
una parte líquida y otra ilíquida, podrá exigir el acreedor y hacer el deudor el pago de la primera
sin esperar a que se liquide la segunda”. Este precepto tiene mucha utilizad cuando el deudor
pretende retrasar el cumplimiento de la obligación amparándose en que no se conoce con
exactitud las costas, los gastos o la cuantía de los intereses.
Por su parte, la jurisprudencia del TS entiende que pese a no ser expresado (en el título
constitutivo de la obligación o en una sentencia) el montante exacto de la prestación debida, la
obligación es líquida si dicha cuantía precisa puede obtenerse mediante simples operaciones
matemáticas por complejas que éstas puedan resultar.

23º LA OBLIGACION CON CLÁUSULA FACULTATIVA ( 2 VECES) .


OBLIGACIONES CON CLÁUSULA FACULTATIVA
Suelen contraponerse a las alternativas. En ellas existe una sola prestación prevista en el título
constitutivo de la obligación, pero el deudor cuenta con la posibilidad de llevar a cabo otra
diversa llegado el momento del pago.
No encuentra apoyo en el Código Civil, e incluso alguno de sus artículos parece excluirlas (ej.
1166: El deudor de una cosa no puede obligar a su acreedor a que reciba otra diferente, aun
cuando fuera de igual o mayor valor que la debida). Pero el carácter dispositivo del 1166 CC y
la jurisprudencia del TS, las consolida.
El TS dice que el acreedor solo puede exigir el cumplimiento de la única prestación debida y
carece de facultad alguna para reclamar la prestación facultativa pues esta se materializa y única
y exclusivamente por voluntad del deudor.
La diferencia entre obligaciones alternativas y facultativas:
En las obligaciones alternativas se debe una prestación aun no individualizada, entre varias
prestaciones contempladas en el título constitutivo de la obligación.
En las obligaciones facultativas se debe una prestación única.

Es más propio hablar de obligaciones con cláusula facultativa, pues la facultad de desistimiento
es una addenda (un añadido) a una obligación simple. Dado que realmente existe una sola
prestación en la relación obligatoria, en caso de resultar imposible su cumplimiento por causas
no imputables al deudor, la obligación se extingue y por tanto también la prestación facultativa
en cuando accesoria de aquélla.

24º OBLIGACIONES CUMULATIVAS Y ALTERNATIVAS : CONCEPTO Y


DIFERENCIAS .
OBLIGACIONES CUMULATIVAS, ALTERNATIVAS Y CON CLÁUSULA
FACULTATIVA
Obligaciones simples: la prestación prevista es única, concretándose en un solo objeto o
comportamiento determinado.
Obligaciones complejas: cuando en ellas existe una multiplicidad de objetos o varios
comportamientos en la obligación.

La obligación simple no presenta problemas, la conducta del deudor debe estar dirigida a
realizar la prestación contemplada en el título constitutivo de la obligación. En cambio la
compleja puede estructurarse de dos formas: previniendo que el deudor ha de llevar a cabo todas
y cada una de las prestaciones objeto de la obligación o, contemplando la multiplicidad de
prestaciones de forma alternativa.
3.1. OBLIGACIONES CUMULATIVAS
Cuando la relación obligatoria tenga un contenido múltiple y las diversas prestaciones sean
todas ellas exigibles se habla de obligación cumulativa.
El deudor no se considerará liberado mientras no ejecute todas las prestaciones previstas. La
obligación cumulativa puede combinar prestaciones de dar, hacer o no hacer, o diversas
prestaciones de un mismo tipo.
3.2. OBLIGACIONES ALTERNATIVAS
A veces la multiplicidad de prestaciones puede responder a una previsión, más que a una
acumulación de prestaciones, pero que son igualmente exigibles de forma cumulativa (por
ejemplo, cena con varios menús alternativos). “El obligado alternativamente a diversas
prestaciones debe cumplir por completo una de ellas” Art. 1131. Por lo general, en la práctica le
corresponde al deudor la elección entre prestaciones alternativas, art. 1132.1 “la elección
corresponde al deudor, a menos que expresamente se hubiese concedido al acreedor”. A la
elección se le denomina técnicamente concentración.
La elección en las obligaciones alternativas es muy importante: una vez realizada, la obligación
deja de ser alternativa
“Cuando la elección hubiera sido expresamente atribuida al acreedor, la obligación cesará de ser
alternativa desde el día en que aquella hubiese sido notificada al deudor”. Art. 1136.1 CC, según
la doctrina sería simple, y estando concentrada, el deudor quedará liberado de la obligación si
por causas que no le sean imputables, resulta imposible el cumplimiento de la prestación
seleccionada.
Al contrario, mientras no tenga lugar la concentración, la imposibilidad de realizar alguna de las
prestaciones es intrascendente para la liberación del deudor, debiendo realizar alguna de las
posibles, según reglas de los art. 1134 a 1136 que pasamos a comentar:
“Concentración automática” o “pérdida del derecho de elección atribuido al deudor”,
cuando todas salvo una de las prestaciones devengan irrealizables. En el caso de que todas las
prestaciones hayan perecido por culpa del deudor, éste no queda liberado del cumplimiento,
debe responder ante el acreedor, con independencia de la facultad de elección.

Cuando la facultad de elección corresponda al acreedor, este goza de facultades


complementarias cuando la imposibilidad sea imputable al deudor. Si alguna/algunas
prestaciones devienen irrealizables sin culpa del deudor este art. 1136.1 “cumplirá entregando la
que el acreedor elija entre las restantes o la que haya quedado sí una sola subsistiera”, mandato
normativo paralelo de pérdida del derecho de elección del acreedor.
Si la imposibilidad de ejecutar una/todas las prestaciones es culpa del deudor, el acreedor
conserva su facultad de elección (Art. 1136).
Si la pérdida de alguna de las cosas hubiese sobrevenido por culpa del deudor, el acreedor
podrá reclamar cualquiera de las que subsistan o el precio de la que, por culpa de aquel, hubiera
desaparecido.”
Si todas las cosas se hubiesen perdido por culpa del deudor, la elección del acreedor recaerá
sobre su precio.

25º CONCEPTO Y DIFERENCIAS ENTRE LA OBLIGACIÓN GENÉRICA Y LA


OBLIGACIÓN ESPECIFICA.

OBLIGACIONES GENÉRICAS Y OBLIGACIONES ESPECÍFICAS


2.1. ALCANCE Y ÁMBITO DE LA DISTINCIÓN
Cuando hablamos de la prestación de las obligaciones de dar, es necesario distinguir entre
obligaciones genéricas y específicas. Nuestro Código Civil no utiliza estos términos como
categorías sistemáticas, sino que regula cada situación de una forma diferente. De todos modos
el Código utiliza la expresión de obligación genérica o alguna similar en varias ocasiones:
Art. 1167 CC: la obligación que consista en entregar una cosas indeterminada o genérica.
Art. 1096.2 CC: si la cosa fuera indeterminada o genérica…
Art. 875 CC: el legado de cosas genéricas será válido aunque no haya cosas de su género en la
herencia. (El legado de cosa genérica es el supuesto del que partió la elaboración por los autores
medievales de la regla “genus nunquam perit”; el género nunca perece, por ejemplo si
desaparecen estos dos sacos de arroz pueden ser sustituidos por otros dos sacos de arroz)
Obligaciones específicas: cuando la prestación se encuentra perfectamente individualizada y la
entrega de una diferente no satisfaga el interés del acreedor. Art 1.166.1 CC: “El deudor de una
cosa no puede obligar a su acreedor a que reciba otra diferente, aun cuando fuere de igual o
mayor valor que la debida”.
Significa que en el caso de obligación específica, el principio de identidad de la prestación se
encuentra notoriamente reforzado, precisamente por haber sido señalada la cosa objeto de
cumplimiento de forma particular en el título constitutivo de la obligación.
Obligaciones genéricas: la obligación de dar o entregar una cosa viene caracterizada por la
relativa determinación (o indeterminación) de la cosa objeto de la prestación. Por ello el art.
1167 habla de entregar una cosa indeterminada o genérica, una cosa señalada únicamente por su
referencia a un género.
Aunque para el Código Civil la referencia a obligaciones genéricas y específicas parece estar
referida siempre a cosas, la categoría se puede extender a la obligación de hacer y así lo admite
la doctrina. Pese a la letra del Código Civil, es más correcto hablar de prestación específica y
prestación genérica
Resaltar también que aunque la mayoría de las veces sea así, las obligaciones genéricas no
siempre recaen sobre servicios fungibles.
Aunque casi siempre se refieren a cosas muebles, las obligaciones genéricas pueden referirse
también a cosas inmuebles (por ejemplo alquilar durante el verano un apartamento).
26º LA OBLIGACIÓN GÉNERICA DE GÉNERO LIMITADO.

LA OBLIGACIÓN GENÉRICA DE GÉNERO LIMITADO


Dentro de las obligaciones genéricas, se subdistinguen las obligaciones genéricas ordinarias o
propiamente dichas y las obligaciones genéricas de género limitado, también llamadas
obligaciones genéricas delimitadas, que son menos amplias y más determinadas.
En las obligaciones de género limitado, la obligación no se determina sólo por su pertenencia a
un género, sino también por su origen, lugar, añada (por ejemplo una caja de vino de tal año…)
Se pone en duda su autonomía, ya que algunos la consideran una forma más de obligación
genérica, pero cuanto más se concrete el género, mayor es la posibilidad de extinción por
desaparición de los bienes.
En este subtipo de obligaciones se dice que la regla genus nunquam perit no es aplicable.
En la práctica las obligaciones limitadas son más frecuentes que las genéricas ordinarias

27º LAS OBLIGACIONES ALTERNATIVAS ( 4 VECES)


OBLIGACIONES ALTERNATIVAS
A veces la multiplicidad de prestaciones puede responder a una previsión, más que a una
acumulación de prestaciones, pero que son igualmente exigibles de forma cumulativa (por
ejemplo, cena con varios menús alternativos). “El obligado alternativamente a diversas
prestaciones debe cumplir por completo una de ellas” Art. 1131. Por lo general, en la práctica le
corresponde al deudor la elección entre prestaciones alternativas, art. 1132.1 “la elección
corresponde al deudor, a menos que expresamente se hubiese concedido al acreedor”. A la
elección se le denomina técnicamente concentración.
La elección en las obligaciones alternativas es muy importante: una vez realizada, la obligación
deja de ser alternativa
“Cuando la elección hubiera sido expresamente atribuida al acreedor, la obligación cesará de ser
alternativa desde el día en que aquella hubiese sido notificada al deudor”. Art. 1136.1 CC, según
la doctrina sería simple, y estando concentrada, el deudor quedará liberado de la obligación si
por causas que no le sean imputables, resulta imposible el cumplimiento de la prestación
seleccionada.
Al contrario, mientras no tenga lugar la concentración, la imposibilidad de realizar alguna de las
prestaciones es intrascendente para la liberación del deudor, debiendo realizar alguna de las
posibles, según reglas de los art. 1134 a 1136 que pasamos a comentar:
“Concentración automática” o “pérdida del derecho de elección atribuido al deudor”,
cuando todas salvo una de las prestaciones devengan irrealizables. En el caso de que todas las
prestaciones hayan perecido por culpa del deudor, éste no queda liberado del cumplimiento,
debe responder ante el acreedor, con independencia de la facultad de elección.

Cuando la facultad de elección corresponda al acreedor, este goza de facultades


complementarias cuando la imposibilidad sea imputable al deudor. Si alguna/algunas
prestaciones devienen irrealizables sin culpa del deudor este art. 1136.1 “cumplirá entregando la
que el acreedor elija entre las restantes o la que haya quedado sí una sola subsistiera”, mandato
normativo paralelo de pérdida del derecho de elección del acreedor.
Si la imposibilidad de ejecutar una/todas las prestaciones es culpa del deudor, el acreedor
conserva su facultad de elección (Art. 1136).
Si la pérdida de alguna de las cosas hubiese sobrevenido por culpa del deudor, el acreedor
podrá reclamar cualquiera de las que subsistan o el precio de la que, por culpa de aquel, hubiera
desaparecido.”
Si todas las cosas se hubiesen perdido por culpa del deudor, la elección del acreedor recaerá
sobre su precio.

28º LAS OBLIGACIONES GENÉRICAS DE GÉNERO LIMITADO Y ESPECÍFICAS.


LA OBLIGACIÓN GENÉRICA DE GÉNERO LIMITADO
Dentro de las obligaciones genéricas, se subdistinguen las obligaciones genéricas ordinarias o
propiamente dichas y las obligaciones genéricas de género limitado, también llamadas
obligaciones genéricas delimitadas, que son menos amplias y más determinadas.
En las obligaciones de género limitado, la obligación no se determina sólo por su pertenencia a
un género, sino también por su origen, lugar, añada (por ejemplo una caja de vino de tal año…)
Se pone en duda su autonomía, ya que algunos la consideran una forma más de obligación
genérica, pero cuanto más se concrete el género, mayor es la posibilidad de extinción por
desaparición de los bienes.
En este subtipo de obligaciones se dice que la regla genus nunquam perit no es aplicable.
En la práctica las obligaciones limitadas son más frecuentes que las genéricas ordinarias
Obligaciones específicas: cuando la prestación se encuentra perfectamente individualizada y la
entrega de una diferente no satisfaga el interés del acreedor. Art 1.166.1 CC: “El deudor de
una cosa no puede obligar a su acreedor a que reciba otra diferente, aun cuando fuere de igual
o mayor valor que la debida”.

29º OBLIGACIONES ALTERNATIVAS Y CON CLÁUSULA FACULTATIVA.

OBLIGACIONES CON CLÁUSULA FACULTATIVA


Suelen contraponerse a las alternativas. En ellas existe una sola prestación prevista en el título
constitutivo de la obligación, pero el deudor cuenta con la posibilidad de llevar a cabo otra
diversa llegado el momento del pago.
No encuentra apoyo en el Código Civil, e incluso alguno de sus artículos parece excluirlas (ej.
1166: El deudor de una cosa no puede obligar a su acreedor a que reciba otra diferente, aun
cuando fuera de igual o mayor valor que la debida). Pero el carácter dispositivo del 1166 CC y
la jurisprudencia del TS, las consolida.
El TS dice que el acreedor solo puede exigir el cumplimiento de la única prestación debida y
carece de facultad alguna para reclamar la prestación facultativa pues esta se materializa y única
y exclusivamente por voluntad del deudor.
La diferencia entre obligaciones alternativas y facultativas:
En las obligaciones alternativas se debe una prestación aun no individualizada, entre varias
prestaciones contempladas en el título constitutivo de la obligación.
En las obligaciones facultativas se debe una prestación única.

Es más propio hablar de obligaciones con cláusula facultativa, pues la facultad de desistimiento
es una addenda (un añadido) a una obligación simple. Dado que realmente existe una sola
prestación en la relación obligatoria, en caso de resultar imposible su cumplimiento por causas
no imputables al deudor, la obligación se extingue y por tanto también la prestación facultativa
en cuando accesoria de aquélla.

30º LAS DISTINCIONES ENTRE DEUDAS DE DINERO Y DEUDAS DE VALOR ( 3


VECES)
LA DISTINCIÓN ENTRE DEUDAS DE DINERO Y DEUDAS DE VALOR
Dentro de las obligaciones pecuniarias propiamente dichas. Esta distinción se realiza para
resaltar la liquidez de la deuda pecuniaria.
Deuda de dinero (o deuda de valuta) aquella obligación pecuniaria en la cual la prestación
debida coincide con una suma de dinero precisa y determinada por referencia un conjunto de
unidades monetarias (predeterminación de una suma concreta de dinero, por ejemplo 400
euros).
Deuda de valor, el deudor cumple finalmente entregando suma de dinero, que no se encuentra
concreta y directamente determinada en el título constitutivo de la obligación, se determina a
posteriori como equivalente económico o medida de valor de otro bien, el montante económico
se desconoce en el momento constitutivo, serían por ejemplo el equivalente monetario a dos
lingotes de oro, el precio dependerá del precio del oro en un momento concreto, una vez
determinado ese precio, pasaremos a tener una deuda de dinero. Las reparaciones pecuniarias
derivadas de las obligaciones extracontractuales son, por principio, deudas de valor.

31º EL ANATOCISMO: LOS INTERESES DE LOS INTERESES ( 3 VECES) .


EL ANATOCISMO: LOS INTERESES DE LOS INTERESES
Término griego que significa el interés del interés. La cuestión que se plantea es si los intereses
vencidos y no satisfechos, generan a su vez el interés fijado para la obligación pecuniaria, ya
convencional, ya legalmente.
El Código Civil presume su existencia en caso de reclamación judicial: “los intereses vencidos
devengan el interés legal desde que son judicialmente reclamados, aunque la obligación haya
guardado silencio sobre el punto” (art. 1109.1), es decir, el anatocismo puede producirse tanto
convencional como legalmente.
Por el contrario, el Código de Comercio en el encabezado del Art. 317 para el préstamo
mercantil, establece que los intereses vencidos y no pagados no devengarán intereses; así
mismo, el Art. 319 CCom dispone que, interpuesta la demanda, no podrá hacerse la
acumulación del interés al capital para exigir mayores réditos. De este modo, el CCom muestra
un disfavor hacia el anatocismo legal, aunque luego legitima el anatocismo convencional en el
segundo inciso del 317. En la práctica bancaria el anatocismo convencional es una regla de
general aplicación.
Hay una sentencia del TS (8/1/1994) donde se plantea si cabe o no anatocismo convencional en
los préstamos mercantiles, planteada por el Sr. Gil y Gil. La repuesta del TS es afirmativa, en
base, entre otras cosas, al principio de autonomía de la voluntad.
32º CARACTERISTICAS DE LAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS

CARACTERÍSTICAS DE LAS OBLIGACIONES PECUNIARIAS


Se refiere a cuando el dinero es considerado una mera unidad de valor (dólar, euro…), son las
verdaderas obligaciones pecuniarias.
No importa si se trata de dinero legal o dinero fiduiciario (cualquier instrumento mercantil
aceptado que incorpore un valor en dinero: talón al portador por ejemplo)
Consideraciones sobre el dinero en Derecho privado:
Se trata de un bien mueble (art. 335 CC)
Es un bien fungible (art. 337 CC), es decir, claramente sustituible, incluso inagotable, por lo que
Bonet Correa propone hablar de ultrafungibilidad
Ha de considerarse un bien productivo, en cuanto que las propias disposiciones legales
consideran que generan “frutos civiles” (art. 354.3 CC), representados por los intereses.

Características propias de las obligaciones pecuniarias:


Supuesto de obligación genérica por excelencia. Nunca podrá tener lugar la extinción de la
obligación por imposibilidad sobrevenida (Art. 1182 CC, sensu contrario: quedará extinguida la
obligación que consista en entregar una cosa determinada cuando esta se perdiere o destruyere
sin culpa del deudor y antes de haberse este constituido en mora), ya que siempre existe dinero
idóneo para su cumplimiento. Referencia al art. 1170 CC en vigor, aunque su mandato carece de
virtualidad material (el pago de las deudas de dinero deberá hacerse siempre en la especie
pactada, y, no siendo posible entregar la especie, en la moneda de plata u oro que tenga curso
legal en España)
Por consiguientes, sólo hay obligación pecuniaria cuando tenga por objeto la entrega de una
determinada cantidad de dinero, cuyo único requisito es tener curso legal.
La indemnización por incumplimiento consistirá, salvo pacto en contrario, en el pago de
intereses (art. 1108 CC)

33º LOS REQUISITOS DEL CUMPLIMIENTO : LA EXACTITUD DE LA


PRESTACIÓN ( 2 VECES)
LOS REQUISITOS DEL CUMPLIMIENTO: LA EXACTITUD DE LA PRESTACIÓN
Cumplir es hacer lo que se promete. El cumplimiento consiste en la exacta realización de la
prestación o conducta debida. Para que el cumplimiento extinga la obligación, el acreedor ha de
verse satisfecho mediante la realización exacta de la prestación. Requisitos: identidad,
integridad e indivisibilidad del pago.
3.1. IDENTIDAD DE LA PRESTACIÓN
Art. 1166 CC: El deudor de una cosa no puede obligar a su acreedor a que reciba otra diferente,
aun cuando fuere de igual/mayor valor que la debida. Tampoco en las obligaciones de hacer
podrá ser sustituido un hecho por otro contra la voluntad del acreedor.
Aunque la norma transcrita se refiere exclusivamente a las obligaciones de dar y de hacer, y
omite a las de no hacer, es indiscutible su aplicabilidad a las mismas. Sin embargo, su distinta
naturaleza obliga a distinguir: sólo la prestación negativa contemplada en el título constitutivo
de la obligación generará el incumplimiento de ésta; por tanto, cualquier conducta distinta
realizada por el deudor no afectará a la obligación constituida. Por el contrario, en las
obligaciones de carácter positivo, la identidad de la prestación es la única que tiene eficacia
liberatoria para el deudor. Por ello art. 1166 CC considera que el deudor no puede conminar al
acreedor a recibir cosa o prestación distinta a la prevista “aun cuando fuere…de mayor valor
que la debida” (en la práctica estas prestaciones acaban convirtiéndose en supuestos de dación
de pago, mediante la aceptación del acreedor).
De no mediar voluntad favorable del acreedor, el deudor no puede llevar a cabo prestaciones
distintas a la establecida, pues la entrega de aliud pro alio, genera el incumplimiento de la
obligación y el acreedor puede resistirse legítimamente sin que sea constituido en mora
creditoris, ni por consiguiente quepa el pago mediante consignación.
La claridad del requisito de identidad en la teoría, no tan sencilla en la práctica, habiendo
declarado la jurisprudencia que cuando las diferencias no son relevantes el acreedor no debe
oponerse al pago. Sin embargo, la identidad de la prestación no alcanza solo a los aspectos
principales sino que, comprende incluso las cuestiones de orden secundario o accesorio.
En relación con obligación de hacer, la identidad de la prestación puede estar referida tanto a
prestación objetivamente considerada art 1166 CC cuanto a persona del obligado a ejecutar la
prestación 1161 CC, calificada de obligación personalísima.
Obligación de dar:
- No es posible dar una cosa por otra (aliud por alio).
- Si el acreedor permite sustituir la obligación por otra cosa sería un caso de Dación en pago

Obligación de hacer: puede referirse a lo que hay que hacer o a quien lo tiene que hacer, en el último
caso se trata de una obligación personalísima (sólo la podría hacer esa persona concreta)
Obligación de no hacer: sólo se incumpliría la obligación si se realiza la prestación detallada, cualquier
otra prestación realizada no supone incumplimiento

34º EL LUGAR DEL CUMPLIMIENTO: EL ARTICULO 1171 DEL CODIGO CIVIL ( 3


VECES)
REGLAS PARTICULARES Y REGLA GENERAL: EL ARTÍCULO 1.171 CC
Determinar el lugar exacto en el que hay que cumplir la obligación es tan importante que es
aconsejable que las partes lo prevean en el título constitutivo de la obligación, pero para los
casos en que no lo hagan la propia Ley ha establecido cuáles serán los lugares de pago.
Así por ejemplo, el Art. 1500 CC regula el lugar del pago del precio en la compraventa y en las
sucesivas leyes de arrendamientos rústicos también. Frente a esta regla particular, el Art. 1171
CC, con carácter general (civil, mercantil, contractual o no) dispone: “El pago deberá ejecutarse
en el lugar que hubiese designado la obligación. No habiéndose expresado y tratándose de
entregar una cosa determinada, deberá hacerse el pago donde ésta existía en el momento de
constituirse la obligación. En cualquier caso, el lugar del pago será el domicilio del deudor”. La
regla establece de forma general el lugar designado en la obligación, y el domicilio del deudor
de forma supletoria, que es el criterio seguido por la jurisprudencia.

35º EL LUGAR DEL CUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN.


REGLA GENERAL: EL LUGAR DESIGNADO EN LA OBLIGACIÓN
En principio se deberá cumplir en el lugar de cumplimiento establecido en el título constitutivo
de la obligación. Dicha designación puede producirse:
✓De forma expresa
✓De forma tácita: deduciéndose de la propia naturaleza de la obligación conforme a los usos
del tráfico (ejemplo, los coches objeto de reparación no suelen entregarse a domicilio)

Por tanto, cualquier relación obligatoria exige ser interpretada y en su caso, integrada para saber
cuál ha sido la voluntad de las partes en este aspecto.
Sin embargo, su aplicación es dificultosa en las obligaciones que no tienen origen convencional,
por ejemplo la responsabilidad extracontractual. En relación con estas, el TS ha concluido que el
lugar de cumplimiento debe coincidir con el lugar en que se ocasionó el daño. Para Lasarte esto
es desacertado, ya que genera una situación injusta, la reparación del daño debería hacerse a
favor de la víctima, por lo que el lugar debería ser el elegido por la víctima o su domicilio
habitual.
En la práctica, las obligaciones pecuniarias se cumplen a través de la Banca, y según
jurisprudencia TS respecto de las transferencias o giros, se entiende hecho el pago en el lugar
donde las cantidades se reciben.
36º LA EJECUCIÓN DE LA PRESTACIÓN DEBIDA POR UN EXTRAÑO A LA
RELACIÓN OBLIGATORIA : EL PAGO DEL TERCERO.
LA EJECUCIÓN DE LA PRESTACIÓN DEBIDA POR UN EXTRAÑO: LA ADMISIBILIDAD DEL PAGO
HECHO POR TERCEROS
Aunque parezca extraño, el Código Civil es partidario de que el cumplimiento de la obligación
pueda efectuarlo cualquier persona (art. 1.158); salvo en los casos de obligaciones
personalísimas (art. 1.161CC, intuitu personae en que “la calidad y circunstancia de la persona
del deudor se hubiesen tenido en cuenta al establecer la obligación”. Es decir, la persona fue
elegida teniendo en cuenta su profesión, arte u oficio.
Excluidas las obligaciones de hacer personalísimas, la regla es que cualquier persona pueda
llevar a cabo la ejecución de la prestación, con independencia de la posición en que, frente a
dicho intervención ajena, se encuentre el deudor. Estas posiciones del deudor son:
Que la ignore (Art. 1.158.1 CC)
Que conociéndola la apruebe (Art. 1.158.1 CC)
Que conociéndola, se oponga a ella (Art. 1.158.2)

En cualquiera de los casos se considera válidamente realizado el pago. La idea de satisfacción


de los intereses del acreedor es el fundamento tradicionalmente argüido para la permisividad del
Código Civil respecto de la intervención de terceras personas.

37º ELPAGO DEL TERCERO ( 5 VECES).


EL PAGO DEL TERCERO EN LA RECIENTE JURISPRUDENCIA
Se plantea si una sociedad limitada, constituida precisamente para pagar deudas ajenas de otra
compañía mercantil dedicada a las promociones turísticas, tiene derecho al reembolso de unos
135000 euros pagados para cancelar deudas con un Ayuntamiento, Seguridad Social y AEAT.
La respuesta de la STS 339/2011 es afirmativa, desestimando el recurso de casación interpuesto
por la sociedad deudora y reconociendo del derecho al reembolso de la sociedad solvens,
basándose en los siguientes argumentos:
✓Del sistema del Código Civil se deduce de su regulación del pago por tercero, la posibilidad
legal de que un tercero ajeno a la obligación obtenga un beneficio propio del pago del acreedor.
✓El pago por tercero del art. 1158 CC puede parecer extraño aquí, ya que la finalidad de la
sociedad mercantil era pagar deudas ajenas con la esperanza de estar en una posición favorable
si no reembolsa lo pagado para promover una ejecución sobre sus bienes inmuebles. Sin
embargo esta finalidad no puede considerarse en sí

misma ilícita en el caso enjuiciado. La doctrina científica sí contempla, entre las muchas
hipótesis que caben en el art. 1.158 CC, la de un acreedor ordinario que pague a otro preferente
para liberar un bien del deudor y promover ejecución sobre el mismo
✓La utilidad a que se refiere el párrafo último de dicho artículo debe entenderse, en sentido
objetivo, esto es, analizando si mediante el pago se ha producido un aumento del patrimonio del
deudor mediante la disminución de su pasivo, lo cual sucedió en el presente caso.
Con la crisis de los primeros años del siglo XXI, han proliferado los procedimientos concursales
y la aparición de terceros como solvens, con el consiguiente incremento de sentencias en este
sentido.
38º LA RECEPCIÓN DE LA PRESTACIÓN: EL PAGO AL ACREEDOR APARENTE
Y AL TERCERO ( 2 VECES) .
LA RECEPCIÓN DE LA PRESTACIÓN: EL PAGO AL ACREEDOR APARENTE Y AL TERCERO
Por antonomasia, el accipiens del cumplimiento será el propio acreedor, “la persona en cuyo
favor estuviese constituida la obligación” (art. 1162CC). No obstante, es obvio que el acreedor
podrá designar a un representante, o sin llegar a elevarlo a dicha categoría, habilitar a cualquier
persona para recibir el pago. Se suele hablar de adiectus solutionis causa, o persona designada
con ocasión del cumplimiento (secretaria, banco).
Cabe incluso que el cumplimiento se lleve a cabo a favor de una persona que, aparentemente
cuenta con la legitimación para cobrar, aunque realmente no la tenga. En tales casos se habla de
pago al acreedor aparente.
Pago al acreedor aparente: Se contempla en el 1164 CC, “el pago hecho de buna fe al que
estuviere en posesión del crédito, liberará al deudor”. Por ejemplo, al pagar a la persona que está
detrás de la barra, aunque luego resulte no ser el camarero. Para que se produzca tal efecto:
- Buena fe del deudor
- Objetivamente que el acreedor aparente actúe como verdadero acreedor (bien porque se
encuentre en posesión del título de crédito, ya porque se encuentre en una situación que, de
forma usual corresponde al acreedor o a la persona legitimada).

Aunque el verdadero acreedor no llegue a recibir la prestación, el deudor queda liberado de la


obligación, en protección del tráfico económico.
Pago al tercero: Más raros son los casos de pago al tercero. A tal hipótesis se refiere el 1163.2
CC “también será válido el pago hecho a un tercero en cuanto se hubiere convertido en utilidad
del acreedor”, el pago a tercero no es un verdadero cumplimiento y no tiene eficacia liberatoria
para el deudor, pero si el acreedor a través del tercero llega a recibir la prestación, el pago habrá
sido útil y válido. Por ejemplo, darle a un amigo un libro para que lo devuelva a la biblioteca...
Si finalmente el libro llega a la biblioteca, el pago habrán sido válido.

39º REQUISITOSY EFECTOSDELACONSIGNACIÓN (3 VECES).


EFECTOS DE LA CONSIGNACIÓN
La aceptación de la consignación por el acreedor o la declaración judicial de estar bien hecha,
extinguirá la obligación y el deudor podrá pedir que se mande cancelar la obligación y la
garantía en su caso. Mientras esto no se produzca, el deudor podrá retirar la cosa o cantidad
consignada, dejando subsistente la obligación.
Si la consignación es notarial, el Notario notificara a los interesados para que en el plazo de 10
días hábiles acepten el pago, retiren la cosa debida o realicen las alegaciones que consideren
oportunas. Si transcurrido dicho plazo no procede el acreedor a retirarla, no realiza una
alegación o se niega a recibirla, se procederá a la devolución de lo consignado sin más trámites
y se archivara el expediente. Cuando la consignación se produzca, todos los gastos generados
deberán ser pagados por el acreedor.
40º IMPUTACIÓN Y RECIBO DEL PAGO.

IMPUTACIÓN CONVENCIONAL E IMPUTACIÓN LEGAL


El Código Civil tiene reglas de imputación en sus arts. 1172 a 1174. El término Imputación de
pago se refiere a la “designación o señalamiento de la deuda a la que se haya de aplicar la
prestación verificada por el deudor” según la STS de 1985.
Según el Código Civil, la imputación es una materia reservada a la autonomía privada y las
partes determinan la deuda a la que se refiere el pago. Se habla de imputación convencional
cuando la facultad es atribuida al deudor, y subsidiariamente al acreedor si éste entrega un
recibo que contenga aplicación del pago sin protesta del deudor (imputación convencional).
Si ambos se abstienen de realizar la imputación, entran en juego las reglas de imputación legal
del 1174.

LA IMPUTACIÓN POR EL ACREEDOR: RECIBO DEL PAGO


“Si (el deudor) aceptare del acreedor un recibo en que se hiciese la aplicación del pago, no
podrá reclamar contra esta, a menos que hubiere mediado causa que invalide el contrato” Art.
1172 CC. Esta conclusión es consecuencia natural de la consideración del recibo como prueba y
justificación del art. 1100 CC. Aunque el Código Civil no lo disponga expresamente, el
acreedor está obligado a entregar recibo del pago (condiciones generales de contratación de la
LCU).
A diferencia del deudor, para la imputación del pago por el acreedor, mediante la entrega del
recibo, éste debe ser admitido sin reservas por el deudor, es decir, la última palabra la tiene el
deudor.
Frente a lo dicho del Código Civil, respecto de las condiciones generales de contratación, si
establecen la necesidad u obligación de entregar un recibo por parte del acreedor que ve
satisfechas sus expectativas de cobro. Por ejemplo, justificante en caso de aparcamiento en
parking público donde se haga constar la identificación del vehículo.

41º LA DACIÓN EN PAGO ( 2 VECES).


LA DACIÓN EN PAGO
El deudor con el consentimiento del acreedor, realiza una prestación distinta a la originaria, que
surte efecto de extinguir la obligación constituida. Representa una quiebra del requisito de
identidad del pago establecido en el art. 1166 CC. Se le conoce como dación en pago (datio in
solutum) desde las novelas de Justiniano. El Código Civil, aunque no regula la figura de la
dación, utiliza el término en varios artículos y el TS ha afirmado su validez. De la jurisprudencia
la doctrina ha extraído los siguientes requisitos para que se entienda la obligación cumplida:
Acuerdo entre las partes que da por extinguida la obligación sin dar origen a una nueva. Excluye
la novación.
Transmisión o entrega simultanea del objeto de la nueva prestación, pues si el deudor se
comprometiera a ella estaríamos ante una novación.

En la práctica nueva prestación consiste en dar, no obstante, cabe pensar en prestaciones de otra
naturaleza, por ejemplo de hacer, o más raramente de no hacer.
En caso de que la dación consista en la entrega de una cosa, serán de aplicación las reglas sobre
saneamiento por evicción que el Código Civil regula para la compraventa, según destaca en
muchos casos la jurisprudencia. ¿Puede la dación ser equiparada a la compraventa? La respuesta
es afirmativa para la doctrina y la jurisprudencia, y tampoco es extraña al Código Civil al
referirse alternativamente a la “compra o dación en pago…” (Art. 1521 CC)
Pero LASARTE estima que dicha asimilación solo puede ser instrumental, y en realidad se
aplican ciertas reglas del contrato de compraventa cuando resultan acordes con el esquema
propio de la dación en pago. La doctrina y jurisprudencia contemporáneas prefieren subrayar el
carácter extintivo (causa solvendi) del acuerdo de dación, que si bien tiene carácter negocial, no
llega a alcanzar la calificación de contrato propiamente dicho.
En la actualidad con la situación de crisis actual ha llevado a solicitar que la dación del
inmueble hipotecado, extinga tanto la responsabilidad hipotecaria como la responsabilidad
personal que conforme a las reglas tradicionales pesa o recae sobre el deudor hipotecario.
Esto ha dado lugar a que la nueva Ley 1/2013 de 14 de Mayo de medidas para reforzar la
protección de los deudores hipotecarios, haya acabado por incorporar como medida sustitutiva
de la enajenación hipotecaria, la posibilidad para el deudor de solicitar la dación en pago de su
vivienda habitual, lo que supondría la cancelación total de la deuda garantizada con hipoteca y
de las responsabilidades personales del deudor y de los terceros frente a la entidad por razón de
la misma deuda.

42 –LAIMPUTACIÓN DE PAGOS POR EL ACREEDOR.

LA IMPUTACIÓN POR EL ACREEDOR: RECIBO DEL PAGO


“Si (el deudor) aceptare del acreedor un recibo en que se hiciese la aplicación del pago, no
podrá reclamar contra esta, a menos que hubiere mediado causa que invalide el contrato” Art.
1172 CC. Esta conclusión es consecuencia natural de la consideración del recibo como prueba y
justificación del art. 1100 CC. Aunque el Código Civil no lo disponga expresamente, el
acreedor está obligado a entregar recibo del pago (condiciones generales de contratación de la
LCU).
A diferencia del deudor, para la imputación del pago por el acreedor, mediante la entrega del
recibo, éste debe ser admitido sin reservas por el deudor, es decir, la última palabra la tiene el
deudor.
Frente a lo dicho del Código Civil, respecto de las condiciones generales de contratación, si
establecen la necesidad u obligación de entregar un recibo por parte del acreedor que ve
satisfechas sus expectativas de cobro. Por ejemplo, justificante en caso de aparcamiento en
parking público donde se haga constar la identificación del vehículo.

43º EL OFRECIMIENTO DE PAGO Y LA CONSIGNACIÓN


EL OFRECIMIENTO DE PAGO COMO PRESUPUESTO DE LA CONSIGNACIÓN
Antes de proceder a la consignación, el deudor debe haber ofrecido el pago al acreedor y este
haberse negado sin razón a admitirlo (cfr 1176.1). Puede hacerse de cualquier manera, pero
dado que hay que acreditarlo ante el juez (1178.1), debe poder constituirse la prueba
(transferencia bancaria rechazada o asistencia de Notario en la visita).
El ofrecimiento de pago es un presupuesto lógico de la consignación y un modo de evitar
consignaciones injustificadas. El ofrecimiento de pago debe responder a todos los requisitos del
pago y en particular:
✓Ha de ser incondicional
✓Ha de estar dirigido al acreedor o persona autorizada para recibir la prestación en su
nombre.
✓Ha de hacerse en el momento oportuno y en el lugar establecido para el pago
✓La prestación ofrecida ha de ser integra e idéntica a la que constituye el objeto de la
obligación, incluidos los accesorios (por ejemplo los intereses).
44º LOS EFECTOS DE LA MORA DELDEUDOR ( 4 VECES)

LOS EFECTOS DE LA MORA


Insistir en la distinción entre mero retraso y mora, regímenes jurídicos distintos. El deudor
moroso queda obligado a:
Cumplir la obligación de indemnizar los daños y perjuicios causados al acreedor por el retraso
(culposo o doloso). Común a cualquier tipo de incumplimiento "quedan sujetos a la
indemnización de daños y perjuicios causados lo que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad y los que de cualquier modo contravinieran al
tenor de aquellas" (art.1.101 CC). Y conforme al art. 1.108 CC "si la obligación consistiere en el
pago de una cantidad de dinero, y el deudor incurriere en mora, la indemnización de daños y
perjuicios, no habiendo pacto en contrario, consistirá en el pago de los intereses convenidos, y a
falta de convenio, en el interés legal".
Responder por la falta de cumplimiento, incluso en el supuesto de que este resulte imposible,
con posterioridad a su constitución en mora, a consecuencia de caso fortuito o de fuerza mayor
(art.1.096.3 CC). A esta agravación de la responsabilidad del deudor moroso suele denominarse,
perpetuatio obligationis
Por el contrario, el retraso sin constitución en mora: no habrá de indemnizar en daños y
perjuicios y no soporta la perpetuatio obligationis.

45º LA INDEMNIZACION DE DAÑOS Y PERJUICIOS ( 2 VECES) .

LA INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y PERJUICIOS


8.1. NOCIÓN GENERAL Y ÁMBITO DE APLICACIÓN
Es siempre pecuniaria, aunque no lo indica el Código Civil de forma expresa. Es una suma de
dinero que el deudor ha de entregar para resarcir de daños y perjuicios causados por cualquier
tipo de incumplimiento. Art. 1101 "quedan sujetos a la indemnización de daños y perjuicios
causados los que el cumplimiento de sus obligaciones [..] de cualquier modo contravinieren al
tenor de aquéllas".
La indemnización de daños y perjuicios puede entrar en juego de forma accesoria y
complementaria:
a. En el caso de ejecución forzosa en forma específica, ya que la reclamación del cumplimiento
no excluye la indemnización; art. 1096 que remite al art. 1101; también art. 1124.
b. En el caso de ejecución genérica o cumplimiento por equivalente pecuniario, ya que tampoco
excluye el resarcimiento por falta de cumplimiento in natura establecido en el título de la
obligación
c. En el caso de resolución del contrato: art 1124

La LEC 2000 establece que "dentro de los 5 días siguientes a aquel en que se celebre la vista, el
tribunal dictará [...] la resolución que estime justa, fijando la cantidad que deba abonarse al
acreedor como daños y perjuicios " (art. 716). Da por hecho que es una suma de dinero,
determinada de una manera convencional o por vía judicial.
8.2. LA INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y PERJUICIOS Y LA RESPONSABILIDAD
EXTRACONTRACTUAL
Opera de forma autónoma o independiente en un gran número de supuesto de responsabilidad
extracontractual. Esto se debe, no al incumplimiento, sino al daño inferido a un tercero.
Como se verá la obligación extracontractual puede dar lugar a:
- Una reparación específica
- Una reparación pecuniaria
- Ambas conjuntas y cumulativamente.

8.3. LOS COMPONENTES DE LA INDEMNIZACIÓN: DAÑO EMERGENTE Y LUCRO CESANTE


El objeto de la indemnización por dañoso y perjuicios es evitar el daño al acreedor causado por
el incumplimiento de la obligación o por la realización del acto ilícito (con la consiguiente
generación de una obligación extracontractual).
La traducción a dinero de la indemnización debe valorar dos aspectos, fácilmente teorizables
pero de difícil comprensión:
Daño o pérdida sufridos por el acreedor (daño emergente).
Ganancia dejada de obtener por el acreedor a consecuencia del incumplimiento contractual o del
sufrimiento de la acción u omisión generadora de responsabilidad extracontractual (lucro
cesante)

Ambos aspectos se encuentra recogidos en el art. 1106 del CC "la indemnización de daños y
perjuicios comprende no solo el valor de la pérdida que haya sufrido, sino también el de la
ganancia que haya dejado de obtener el acreedor", precepto que coloca en paralelo los binomios:
daño, y subsiguiente pérdida; perjuicio con privación de ganancia.
46º EL CASO FORTUITO Y LA FUERZA MAYOR COMO EXONERACION PARA EL
DEUDOR ( 2 VECES) .
EL CASO FORTUITO Y LA FUERZA MAYOR COMO CAUSAS DE EXONERACIÓN
PARA EL DEUDOR.
3.1. NOCIÓN GENERAL DE CASO FORTUITO Y FUERZA MAYOR
Conforme al art. 1.105 "nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse,
o que, previstos fueran inevitables", refiriéndose a los casos fortuitos o supuesto de fuerza
mayor. Pero el problema se plantea en saber qué entiende el Código Civil por estos conceptos y
si son sinónimos o son análogos.
Históricamente, el deslinde entre caso fortuito y fuerza ha sido problemático, siendo criterios
distintivos el origen del evento y la previsibilidad o evitabilidad del mismo:
Según el origen del evento:
Los hechos de la naturaleza serían casos fortuitos como terremotos, maremotos, etc.
Los nacidos de acción humana - guerras, robos, incendios- serían fuerza mayor.
Atendiendo a la imprevisibilidad:
Los sucesos imprevisibles deberían considerarse casos fortuitos
Los sucesos inevitables deberían ser calificados como supuestos de fuerza mayor.

A poco que se piense ambos criterios son antagónicos.


Por ello, los redactores del Código Civil se limitaron a disponer que el deudor quedaría
exonerado de responsabilidad en el caso de que incumplimiento se debiera a la presencia de
sucesos imprevisibles cuanto inevitables. Entonces aunque se utilice en el CC caso fortuito y
fuerza mayor por pura economía procesal, ambas expresiones desempeñan en nuestro sistema
jurídico- civil un mismo papel. Penden considerarse sinónimas y se describen como aquellos
hechos o circunstancias que, siendo absolutamente extraños a su voluntad hacen que el deudor,
aunque no pueda lleva a cabo el cumplimiento de la obligación, quede exonerado del
incumplimiento.
También el hecho de que otras disposiciones utilicen una u otra expresión en relación con
supuestos de responsabilidad civil tampoco deberían ser determinantes.
47º LA MORA DEL DEUDOR :LA INTIMIDACIÓN O INTERPELACIÓN ( 2 VECES) .

LA CONSTITUCIÓN EN MORA: LA INTIMACIÓN O INTERPELACIÓN


Para que el retraso (dato objetivo) se convierta en mora, es necesario que el acreedor exija al
deudor, judicial o extrajudicialmente, el cumplimiento de la obligación (Art. 1.100.1 CC). El
acreedor ha de llevar a cabo la intimación o interpelación al deudor para constituirlo en mora,
pues si no lo hace, no puede hablarse técnicamente de deudor moroso. La necesidad de
interpelación es una manifestación del favor debitoris, ya que si el acreedor no reclama se
podría pensar que está concediendo una prórroga.
Si bien la interpelación se puede hacer de cualquier manera, hay que atender especialmente a los
aspectos probatorios. La carga de la prueba de la intimación, recae sobre el acreedor (cfr. 1.214
derogado LEC 2000). En los casos de interpelación extrajudicial será recomendable una carta
con acuse de recibo o un requerimiento notarial. En relación con la judicial, con la sola
interposición de la demanda comienza los intereses moratorios, según la jurisprudencia.

48º EFECTOS DE LA MORA DEL DEUDOR.


LOS EFECTOS DE LA MORA
Insistir en la distinción entre mero retraso y mora, regímenes jurídicos distintos. El deudor
moroso queda obligado a:
Cumplir la obligación de indemnizar los daños y perjuicios causados al acreedor por el retraso
(culposo o doloso). Común a cualquier tipo de incumplimiento "quedan sujetos a la
indemnización de daños y perjuicios causados lo que en el cumplimiento de sus obligaciones
incurrieren en dolo, negligencia o morosidad y los que de cualquier modo contravinieran al
tenor de aquellas" (art.1.101 CC). Y conforme al art. 1.108 CC "si la obligación consistiere en el
pago de una cantidad de dinero, y el deudor incurriere en mora, la indemnización de daños y
perjuicios, no habiendo pacto en contrario, consistirá en el pago de los intereses convenidos, y a
falta de convenio, en el interés legal".
Responder por la falta de cumplimiento, incluso en el supuesto de que este resulte imposible,
con posterioridad a su constitución en mora, a consecuencia de caso fortuito o de fuerza mayor
(art.1.096.3 CC). A esta agravación de la responsabilidad del deudor moroso suele denominarse,
perpetuatio obligationis
Por el contrario, el retraso sin constitución en mora: no habrá de indemnizar en daños y
perjuicios y no soporta la perpetuatio obligationis

49º MORA AUTOMÁTICA .

LOS PRESUPUESTOS DE LA MORA AUTOMÁTICA: EN PARTICULAR, LA MORA EN LAS


OBLIGACIONES RECÍPROCAS
La regla de que la generación de la mora requiere previa interpelación al deudor no es absoluta.
El art. 1.100.2 dice que "no será, sin embargo, necesaria la intimación del acreedor para que la
mora exista:
1. Cuando la obligación o la Ley lo declaren así expresamente.
2. Cuando de su naturaleza y circunstancias resulte que la designación de la época en que había
de entregarse la cosa o hacerse el servicio, fue motivo determinante para establecer la
obligación".

No confundir este segundo supuesto con casos de término esencial; la "época determinante" no
excluye el incumplimiento tardío, sino que señala la época a partir de la cual el cumplimiento
(tardío pero útil para el acreedor) deberá verse acompañado de la correspondiente
indemnización. En la práctica es difícil deslindarlos.
La exclusión convencional de la necesidad de interpelación es muy frecuente en la práctica
contractual. Normalmente se realiza mediante una cláusula penal prevista en los contratos.
La exclusión legal de la interpelación es excepcional en el Código Civil (vid. 1.744,
comodatario), pero es la regla en las obligaciones mercantiles "en los contratos que tuvieren días
señalado para su cumplimiento" (art. 61.1 C Com) aunque no tenga carácter esencial.
En todos los supuestos descritos hasta ahora, la doctrina habla de mora automática.
En el caso de obligaciones bilaterales, el art. 1.100.3 CC dice que "En las obligaciones
recíprocas ninguno de los obligados incurre en mora si el otro no cumple o no se allana a
cumplir debidamente lo que le incumbe. Desde que uno de los obligados cumple su obligación,
empieza la mora para el otro". El cumplimiento por una de las partes sitúa a la otra parte
inmediatamente en mora. Esto es válido siempre y cuando las obligaciones, además de
recíprocas, sean instantáneas.
El profesor Albadalejo es contrario a la tesis generalmente aceptada de mora automática,
alegando que no parece lógico pues es posible que una de las partes desconozca haberse
producido el cumplimiento; a su juicio sería necesaria la interpelación. La jurisprudencia no es
absolutamente uniforme, pero se pronuncia a favor de la mora automática, entendiendo que el
art. 1.100.3 excluye la necesidad de interpelación.

50º MORA DEL DEUDOR.


LA MORA DEL DEUDOR
5.1. EL RETRASO EN EL CUMPLIMIENTO Y LOS PRESUPUESTOS DE LA MORA
Mora del deudor, deudor moroso o moroso, cuando el cumplimiento de la obligación no tiene
lugar en el momento temporal prefijado, o lo que es lo mismo, mora es igual a retraso en el
cumplimiento En ocasiones, el simple retraso equivale a un incumplimiento total (casos de
obligación sometida a término esencial). Por tanto, solo cabe hablar de mora cuando el
cumplimiento, aunque tardío, resulte satisfactorio para el acreedor, al mismo tiempo que la falta
de cumplimiento puntual sea imputable al deudor (Art. 1.105 CC).
La mora no es incompatible con la culpa o el dolo, es más, suelen ir asociadas. Pero si el retraso
en el cumplimiento ha sido originado por caso fortuito o fuerza mayor (no imputable al deudor)
éste no puede ser constituido en mora.
Atendiendo al dato objetivo de la prestación, sólo se puede hablar de mora en las obligaciones
positivas.
La obligación ha de ser exigible, y en caso particular de las pecuniarias, debe tratarse de deudas
líquidas según la jurisprudencia.
51º REACCIÓN DEL ACREEDOR Y EJECUCIÓN FORZOSA.
REACCIÓN DEL ACREEDOR Y EJECUCIÓN FORZOSA
Trasladando estos supuestos, el acreedor reclamará judicialmente el cumplimiento o la
resolución del contrato. En caso de que opte por exigir el cumplimiento o bien la restitución de
las prestaciones ya realizadas a favor de la otra parte (resolución contrato) puede ocurrir que:
a. El deudor se decida a cumplir conforme a lo ordenado por el Juez en el fallo (ejecución
voluntaria).
b. Pese a sentencia firme de condena, se niegue a cumplir, y acreedor se vea forzado a reclamar
de nuevo la intervención del Juez para ejecutar la sentencia (ejecución forzosa).

La ejecución forzosa constituye el último paso a dar por el acreedor para ver satisfecho su
interés de cobrar, de no existir esta posibilidad la mayor parte de las sentencias se convertirían
en papel mojado. La potestad de juzgar y ejecutar lo juzgado corresponde al Juez y los
Tribunales (117. 3 CE).
La ejecución forzosa podrá tener lugar de dos maneras:
En forma específica, o mediante el denominado cumplimiento in natura y
En forma genérica o mediante cumplimiento por equivalente pecuniario.
52º LA CONFUSIÓN ( 5 VECES) .

LA CONFUSIÓN
4.1. NOCIÓN GENERAL Y SUPUESTOS
Se dará la extinción de la obligación a causa " de confusión de los derechos" cuando " se reúnan
en una misma persona los conceptos de acreedor y deudor" (Art. 1192 CC). El Código Civil
declara, ipso iure o automáticamente, extinguida la obligación, herencia de nuestro derecho
histórico y del Derecho romano de la imposibilidad de coexistencia en una misma persona de
cualidades opuestas. Circunstancias:
Inter vivos: Ejemplo de sociedad que compra una fábrica con la que tenía relaciones
comerciales.
Mortis causa: frecuentes casos por deber los herederos al causante y viceversa

53º LA COMPENSACIÓN :CONCEPTO Y REQUISITOS.


LA COMPENSACIÓN
5.1. IDEAS GENERALES: CONCEPTO
Compensar equivale a nivelar o igualar el efecto de una cosa con el efecto de otra cosa
contraria. Jurídicamente compensar tiene el significado de indemnizar. Sin embargo, en
Derecho privado tiene significación propia: la total o parcial extinción de dos deudas
homogéneas cuando sus titulares sean mutua y recíprocamente acreedor y deudor. En la práctica
tiene importante aplicación cotidiana en operaciones comerciales y en particular en las
bancarias, por ejemplo, la Cámara de compensación bancaria, donde cotidianamente se
compensan los talones o cheques emitidos por los distintos clientes.
Cuando dos personas están vinculadas por dos o más relaciones obligatorias, para evitar el doble
pago, se considera que, en la cantidad o valor concurrente, quedan extinguidas las obligaciones
por el respectivo acreedor. La doctrina y a veces la Jurisprudencia la describen como pago
abreviado, aunque no hay un pago real.
Junto a la evitación del pago, algunos autores destacan una cierta "función de garantía", para los
titulares de créditos y deudas recíprocas, por la posible diferencia en la diligencia entre unos y
otros (por ejemplo que uno pague y el otro retrase el pago).
La compensación extingue las dos deudas u obligaciones “cuando dos personas por derecho
propio, sean recíprocamente acreedoras y deudoras la una de la otra”.
54º REQUISITOS DE LACOMPENSACIÓN (3 VECES).
REQUISITOS DE LA COMPENSACIÓN (ART. 1.196 CC)
1. "Que cada uno de los obligados lo esté principalmente, y sea a la vez acreedor principal del
otro". Necesidad de reciprocidad entre una y otra persona en las condiciones del acreedor y
deudor, que ambas posiciones se asuman

"por derecho propio" (art. 1195 CC) o "principalmente" (art. 1196 CC). Se excluye la
compensación en caso de deudores subsidiarios (art. 1197 CC) o en supuestos de
representación.
2. "Que ambas deudas consistan en una cantidad de dinero, o, siendo fungibles las cosas
debidas, sean de la misma especie y también de la misma calidad, si ésta se hubiese designado".
Se define como requisito de homogeneidad de las prestaciones y es consecuencia del carácter
automático de la compensación.
3. "Que las dos deudas estén vencidas"
4. "Que sean líquidas y exigibles".
5. "Que sobre ninguna de ellas haya retención o contienda promovida por terceras personas y
notificada oportunamente al deudor". Estos tres últimos preceptos requieren exigibilidad y
liquidez, el apartado 3 es repetitivo, porque para que las deudas sean exigibles, tiene que estar
vencidas.
La compensación opera bien en el campo de las obligaciones pecuniarias y mal en el resto. Cabe
incluso la compensación en el caso de que "las deudas sean pagaderas en diferentes lugares",
pero en atención a los gastos complementarios que pueda generar dispone el art. 1199 CC que
será necesario indemnizar "los gastos de transporte o cambio al lugar de pago" establecido en la
relación obligatoria.
Como excepción, el Código Civil prohíbe la compensación en dos supuestos (art. 1200 CC):
"Cuando alguna de las deudas proviniere de depósito o de las obligaciones del depositario o
comodatario“
En el caso de la obligación de alimentos a título gratuito.

55º LA CESIÓN DEL CRÉDITO.


LA CESIÓN DE CRÉDITO
3.1. IDEA GENERAL: LA CESIÓN COMO FACULTAD DEL ACREEDOR
La transmisión del crédito, de la titularidad activa de la relación obligatoria tiene una gran
importancia práctica (ejemplo, descuentos bancarios por letras de cambio). Además constituye
un principio fundamental del Derecho patrimonial, formulado legalmente en el artículo 1112
CC: “todos los derechos adquiridos en virtud de una obligación son transmisibles con sujeción a
las Leyes, si no se hubiese pactado lo contrario”.
La cesión del crédito es una facultad del acreedor que puede ejercitar por sí mismo y por propia
iniciativa, con independencia de la voluntad del deudor, aun cuando el deudor no lo sepa o no lo
consienta.
El Código Civil contempla la cesión de créditos como un capítulo más del contrato de
compraventa en artículo 1526 y siguientes. Sin embargo la cesión puede encontrar su causa:
En compraventa
En actos de liberalidad típico (legado o donación).
En créditos con finalidad solutoria (dación en pago y pago por cesión de créditos).
CRÉDITOS INTRASMISIBLES
La regla general de transmisibilidad de créditos quiebra en los siguientes supuestos:
1. La regla del art. 1112 CC es una regla dispositiva, por tanto, derogable por las partes, su
propio tenor prevé que la transmisibilidad de los créditos puede excluirse “si se hubiese pactado
lo contrario”.
2. De forma general y por principio, son intransmisibles los derechos personalísimos derivados
de una relación obligatoria, por ejemplo derechos de alimentos, o derecho a una actuación
artística.
3. De forma particular, no pueden cederse los créditos a ciertas categorías de personas que tenga
especial relación con el eventual cedente o ciertas funciones públicas en relación con el crédito
de que se trate (art. 1459 CC).

56º LA SUBROGACIÓN DE CRÉDITO :SUBROGACIÓN CONVENCIONAL .


SUBROGACIÓN CONVENCIONAL
La hay en aquellos supuestos de pago del tercero conocido por el deudor, en los que, además, el
solvente y el acreedor llegan a tal acuerdo. Para que tengan lugar se requiere:
Que se establezca con claridad (art. 1209.2 CC) pues el efecto subrogatorio “no puede
presumirse fuera de los casos expresamente mencionados en este Código” (1.209.1).
Que el solvens haya realizado el cumplimiento de la obligación con conocimiento del deudor
(art. 1158 y 1159 CC)
En caso de ignorancia u oposición del deudor no hay subrogación, sino derecho de reintegro o
reembolso
En caso de que el deudor conozca y consienta el pago del solvens, éste tendrá derecho a la
subrogación legal por aplicación del art. 1210.2
57º LA SUBROGACIÓN LEGAL.

SUBROGACIÓN LEGAL: LOS SUPUESTOS DEL ARTÍCULO 1210


El art. 1210 CC contempla los supuestos generales de subrogación legal por pago. Dispone que:
“Se presumirá que hay subrogación:
1. Cuando un acreedor pague a otro preferente.
2. Cuando un tercero no interesado en la obligación, pague con aprobación expresa o tácita del
deudor.
3. Cuando pague el que tenga interés en el cumplimiento de la obligación, salvo los efectos de la
confusión en cuanto a la porción que corresponda”.

A lo largo del Código Civil hay otros supuestos en los que se prevé la subrogación legal de una
persona. Así por ejemplo, en relación con la imposibilidad sobrevenida de la prestación, el art.
1186 CC dice que “extinguida la obligación por la pérdida de la cosa, corresponderán al
acreedor todas las acciones que el deudor tuviere contra tercero por razón de ésta”. El acreedor
se subroga ope legis en la posición del deudor frente a cualquier tercero, en el caso de
perecimiento de la cosa asegurada (ejemplo compañía aseguradora).
Basándose en el encabezamiento del art. 1210 CC entiende el profesor Diez Picazo, que dicho
artículo contienen meras presunciones iuris tantum de subrogación y una inversión de la carga
de la prueba, pero no un efecto subrogatorio ex lege.
A juicio de Lasarte debe preponderar esta última tesis: los supuestos contemplados en el art.
1210 CC son supuestos de subrogación legal, auque no tiene carácter imperativo. La ley
presume la subrogación, y es necesario para que no se produzca, que expresamente se haya
pactado así. Esta tesis, defendida por la mayoría de la doctrina, ha sido avalada por el TS
recientemente. Es decir, cabe pacto en contrario, pero si no es así la ley impone el efecto
subrogatorio.
A.- Pago al acreedor preferente: debe preconizarse un entendimiento amplio de “acreedor
preferente”, que será cualquier acreedor, en relación con el acreedor –solvens, que tenga
derecho a anteponerse en el cobro. Tiene clara extracción hipotecaria, y está pensado para
supuestos en el que el 2º acreedor hipotecario satisface el crédito al titular, en evitación de la
ejecución de ésta. Por tanto, este último persigue el designio práctico de eliminar dicha
anteposición o preferencia, colocándose en el lugar anteriormente ocupado por el acreedor-
accipiens.
B.- Pago del tercero con aprobación del deudor: el art. 1210.2 CC caracteriza al solvente
como “un tercero, no interesado en la obligación”, esto es, como un extraño en la relación
obligada que interviene solo en el momento solutorio. El efecto subrogatorio es consecuencia
del requisito de “aprobación expresa o tácita del deudor”. No aclara el mero conocimiento del
pago por el deudor sin que éste manifieste su aprobación o rechazo (arts 1258-59 CC).
C.- Pago del “interesado” en el cumplimiento: Supone estar implicado en el cumplimiento
aun siendo una persona distinta al deudor. “Salvo los efectos de la confusión...” reenvía al
supuesto de deudores solidarios. Esta norma supone otorgar subrogación a quien siendo
codeudor o fiador del deudor principal lleva a cabo el cumplimiento de la obligación.
Esta tesis no tiene dificultad en el caso de fianza subsidiaria. Sin embargo, en caso de fianza
solidaria y en el caso de codeudores solidarios, la cuestión se complica, pues el régimen propio
de las obligaciones solidarias excluye una verdadera subrogación en el crédito atendido por uno
de los codeudores. De ahí el inciso final, pues el deudor solidario que asume la posición del
solvente no puede subrogarse en el crédito pagado íntegramente, sino solo en parte, pues será
necesario deducir su cuota parte.
58º RESPONSABILIDAD DEL CEDENTE FRENTE AL CESIONARIO.
LA RESPONSABILIDAD DEL CEDENTE FRENTE AL CESIONARIO
En la cesión de carácter oneroso se aplica los art. 1529 y 1530 CC, que habla de “el
vendedor…”, pero insiste que solo es aplicable a la cesión de carácter oneroso.
En la cesión gratuita se aplica el art. 638 CC, el donante-cedente (o cedente a título gratuito),
no incurre en responsabilidad aun cuando el crédito no fuera susceptible de cobro, pues el
donante no tienen que garantizar la “bondad del crédito” ni la solvencia del deudor (bonita
nominis), ni siquiera la veritas nominis (esto es, la existencia y validez del crédito).
Para determinar la responsabilidad del cedente a título oneroso, distingue el art. 1529 CC
entre vendedor de buena y mala fe (difícil de concretar).
El cedente de mala fe responderá siempre del pago de todos los gastos que haya realizado el
cesionario y de los daños y perjuicios que la falta de cumplimiento del deudor (incluida su
insolvencia) le haya ocasionado (1529.3).
Por el contrario, el cedente de buena fe solo responderá de la existencia y legitimidad del
crédito al tiempo de la venta o cesión, pero no de la solvencia del deudor (1.529.1). No obstante,
pude verse:
Atenuada, cuando cede el crédito como dudoso (o de dudoso cobro). En tal caso, no habrá de
responder ni siquiera de la existencia y legitimidad del crédito.
Agravada: respondiendo incluso de la solvencia del deudor cuando:
Tal agravación se haya pactado expresamente (durante un plazo que, tendencialmente durará un
año, contado desde la cesión del crédito, si estaba ya vencido el plazo, o partir del vencimiento
en otro caso: art. 1530 CC)
La insolvencia del deudor fuese anterior a la cesión del crédito y pública.

Pese a la agravación, en estos casos, su respuesta quedará limitada al precio recibido y a los
gastos realizados por el cesionario (art. 1529.2 y 1518 CC) sin tener que responder en todo caso
de los daños y perjuicios sufridos por el cesionario, como ha de hacer el cedente de buena fe.

59º LA CESIÓN DEL CONTRATO.


LA CESIÓN DEL CONTRATO
Además del crédito, puede ser objeto de transmisión la posición contractual que una persona
ocupe en un contrato. Es muy frecuente, pero el Código Civil no dedica norma alguna, aunque
la figura es plenamente admisible por la jurisprudencia y conforme al principio general del art
1.255 CC. Para que pueda darse, se requiere:
Que se trate de contratos bilaterales, cuyas recíprocas prestaciones no hayan sido totalmente
ejecutadas , Que la otra parte del contrato (contratante cedido) consienta la cesión,
requisito determinante según juristas del TS de la eficacia de la cesión.
Como regla general, la cesión del contrato conlleva la liberación o desvinculación del cedente.
No obstante, cabe pacto en contrario, y en la práctica no es extraño que de forma subsidiaria, el
cedente quede obligado durante un cierto tiempo.
La Ley 32/2006, reguladora de la subcontratación en el Sector de la Construcción, contempla no
obstante una realidad no exactamente coincidente con la cesión de contrato, pues para explicar
esta última, no se puede recurrir a la idea de la subcontratación. Conforme a las definiciones
contenidas en el art. 3 de la Ley, la subcontratación consiste en “la practica mercantil de
organización productiva en virtud de la cual el contratista o subcontratista encarga a otro
subcontratista o trabajador autónomo parte de lo que a él se le ha encomendado”.
El subcontratista por tanto, no puede considerarse parte del contrato ni es contratante cedido
sino un mero ejecutor material (eso sí, normalmente mediante contrato de servicio o de trabajo)
de determinadas obligaciones exigibles al contratante principal que, por subcontratar, pasa a ser
denominado subcontratante (tema que se abordará en contratos).
60º EL DERECHO DE RETENCION ( 3 VECES)

EL DERECHO DE RETENCIÓN
2.1. EL DERECHO DE RETENCIÓN COMO MEDIO COMPULSORIO DEL CUMPLIMIENTO
Mecanismo coactivo que trata de introducir al deudor al cumplimiento de la obligación a favor
del acreedor. Pese a llamarse “derecho de retención”, no es un derecho subjetivo autónomo, sino
una facultad que legalmente se atribuye, en ciertos casos, al acreedor para conservar bajo su
poder y posesión una cosa que está obligado a restituir a quien se la entregó, mientras que éste
no cumpla con su deuda, facultad que es inseparable del derecho de crédito cuya existencia y
cumplimiento garantiza, pero al mismo tiempo inescindible, en consecuencia, el derecho de
retención no puede transmitirse ni enajenarse aisladamente del crédito que asegura (no podrán
ser retirados los coches arreglados sin abonar íntegramente su reparación)
Este derecho no garantiza una especial responsabilidad del deudor en caso de incumplimiento
sino que consiste fundamentalmente en una medida disuasoria del posible o eventual impago
(mecanismo preventivo del acreedor, llamado así retentor) derecho a mantenerse en posesión de
la cosa.
Aunque a veces se dice que constituye una garantía primaria o primitiva, propia de sistemas
jurídicos poco elaborados, su eficacia disuasoria es innegable y su aplicación práctica,
innegable. No comparte Lasarte la opinión doctrinal de que se trate de una “garantía poco
vigorosa” por carecer el retentor de facultad alguna de realización de los bienes (ius distrahendi)
ya que su utilidad práctica está constatada.
LOS SUPUESTOS LEGALES DE DERECHO DE RETENCIÓN
El derecho de retención es una facultad atribuida solo en ciertos casos. El Código Civil lo trata
de forma casuística. Ejemplos fundamentales.
1. Retención de la cosa mueble o inmueble por el poseedor de buena fe, en tanto no le sean
abonados los gastos necesarios (art. 453.1 CC), el precio de adquisición (art. 464.2 CC) o la
cantidad prestada al transmitente de la posesión (art. 464.3 CC)
2. Retención de la cosa usufructuada (mueble o inmueble) a favor del usufructuario cuando éste
haya atendido a la realización de reparaciones extraordinarias (que en principio son a cargo del
nudo propietario art. 502 y 522 CC).
3. Derecho de retención otorgado a quien haya ejecutado una obra en cosa mueble mientras no
le sea abonada (Art. 1600 CC)
4. Facultad de retener (“retener en prenda” dice el Código Civil de forma imprecisa)
correspondiente a mandatarios y depositarios en tanto no se les abone cuanto se les deba a causa
del mandato o depósito (art. 1730 y 1780 CC).
5. Derecho de retención otorgado al acreedor pignoraticio, extensible a la hipótesis de que el
deudor contraiga una segunda deuda antes de haber pagado la primera (pignus gordianum art.
1866).
Estos son los supuestos más claros, pero no los únicos. En tales casos el derecho de retención es
atribuido legalmente por remisión a un bloque normativo en el que dicho derecho se reconoce
de forma indiscutible. Cuestión diferente es proponer su aplicación analógica, pues dada la
inexistencia de una regulación “general” del derecho y su mera previsión para casos concretos,
el sistema de nuestro Código Civil excluye tanto la analogía legis como con mayor razón la
analogía iuris.
61º LAS CLASES DE ARRAS.
ARRAS CONFIRMATORIAS
Es la entrega de una cantidad de dinero a modo de señal o parte del precio, realizada por uno de
los contratantes y dirigida a reforzar de algún modo la existencia del contrato. Se habla de arras
confirmatorias para poner de manifiesto que su entrega desempeña un papel probatorio de la
celebración de un determinado contrato.
El Código Civil no se ocupa de ellas, porque previamente habían sido incluidas en el Código de
Comercio, aunque usando el nombre de señal, en el art. 343 CCom “Las cantidades que, por vía
de señal, se entreguen en las ventas mercantiles, se reputarán siempre dadas a cuenta del precio
y en prueba de la ratificación del contrato, salvo pacto contrario”.
La mera función probatoria de tales arras y la circunstancia de que, la celebración del contrato
en los sistemas jurídicos actuales dependan en exclusiva de la voluntad de las partes y no de
entrega dineraria alguna, hace a algunos autores pongan en duda su calificación como arras.
Pero conforme al CCom lo son.
La existencia de arras no altera la dinámica natural de las relaciones contractuales:
✓Caso de cumplimiento, actúan como cantidad a cuenta del precio

Caso incumplimiento, las arras no excluyen el ejercicio de la acción de cumplimiento o la


resolución del contrato, y seguirán desempeñando cantidad a cuenta en el precio del
contrato/indemnización de daños y perjuicios.
A diferencia de la cláusula penal, la existencia de arras no implica que se haya fijado una
indemnización, por lo que está quedará pendiente y el dinero de las arras constituye un anticipo.
ARRAS PENITENCIALES
Consisten en la entrega de una cantidad de dinero por uno de los contratantes, en el entendido de
que cualquiera de las partes pueden desistirse del contrato celebrado, perdiendo las arras el que
las haya entregado o devolviendo el doble de las mismas el que las haya recibido. También se
denomina arras de desistimiento.
Contempla en el art. 1454 CC: “Si hubiesen mediado arras o señal en el contrato de compra y
venta, podrá rescindirse el contrato allanándose el comprador a perderlas o el vendedor a
devolverlas duplicadas”, se regulan en el apartado de compraventa, su campo natural de
desenvolvimiento. Ello se debe a la relativa frecuencia con que se entregan arras o señales al
comprar algo, lo que no significa que el contenido del art. 1.454 CC no sea aplicable a otro tipo
de contratos.
No representa estímulo alguno para el cumplimiento de la obligación, ni constituyen garantía
alguna contra el incumplimiento, todo lo contrario, se las identifica con el “precio” para desistir
en el contrato.
4.3. ARRAS PENALES
Las arras desempeñan una función estrictamente penal en caso de que la entrega dineraria
realizada tenga por objeto definir una cantidad indemnizatoria establecida para el caso de
incumplimiento (y en la generalidad de los casos de incumplimiento no definitivo:
extemporáneo pero útil, defectuoso…) que retendrá quien las haya recibido.
El Código Civil no las regula, pero la doctrina y la jurisprudencia entienden que pueden nacer
de la autonomía contractual. Parece que se refiere a ellas en el art. 83 CCom, pero no está claro.
Son posiblemente las de mayor indefinición, dependen del pacto establecido y tanto vale que el
receptor debe devolver el mismo como el duplo.
Sí se requiere como presupuesto de la categoría que esté excluido el pacto de desistimiento (por
coherencia, sino serían penitenciales) y que, en consecuencia, las partes puedan reclamar el
cumplimiento de las respectivas obligaciones.
Lasarte considera que:
En caso de cumplimiento operan igual que las confirmatorias (parte del precio).
En caso de incumplimiento, operan de forma parecida a la cláusula penal sustitutiva (mera
promesa de futura ejecución), si bien se discute si la cantidad entregada como arras supone el
techo máximo/mínimo de la indemnización, pudiendo reclamarse una indemnización
complementaria.

La jurisprudencia más reciente parece dar por hecho que la fijación por anticipado del
resarcimiento por incumplimiento constituye una referencia cuantitativa precisa (compatible con
reclamar cumplimiento obligatorio)
62º LA CLAUSULA PENAL O PENA CONVENCIONAL : CONCEPTO Y CLASES ( 2
VECES)
CLÁUSULA PENAL O PENA CONVENCIONAL
3.1. INTRODUCCIÓN
Una de las dificultades cuando se incumple una obligación es determinar (probar) los daños y
perjuicios que han de ser indemnizados. Para ahorrarse la determinación de los daños y
perjuicios que han de ser indemnizados, los contratantes establecen una cláusula que les libere
de dicha prueba, por ejemplo, descontar 10000 euros del precio por cada día de retraso de la
constructora.
A supuestos de este tipo se refiere el Código Civil en su art. 1.152 CC y siguientes con el
nombre de “obligaciones con cláusula penal”, estableciendo una regulación más compleja de lo
que aparenta, pues la denominada cláusula penal puede desempeñar varias funciones (STS
1969): triple función:
1. Función liquidatoria, sustitutiva de indemnización de daños y perjuicios en el art. 1152.1 CC
2. Función liberatoria, párrafo 1º art. 1153 CC, multa penitencialis
3. Función verdaderamente “penal” o pena cumulativa.

En general, desempeña un papel garantista del cumplimiento de la obligación, pero de formas


diversas.
3.2. LA PENA SUSTITUTIVA O COMPENSATORIA
Conforme al art. 1152.1 CC la función de la cláusula penal estriba en ser una previsión negocial
sustitutiva de la indemnización de daños y perjuicios para el supuesto de incumplimiento
definitivo de la obligación: “en las obligaciones con cláusula penal, la pena sustituirá a la
indemnización de daños y al abono de intereses en caso de falta de cumplimiento, si otra cosa
no se hubiera pactado”.
Se habla de pena sustitutiva o compensatoria, cuando las partes valoran anticipadamente los
posibles daños y perjuicios. Y dado que es, anticipado, puede que no se corresponda con los
futuros daños y perjuicios, más bien una cantidad de dinero (lo más común, raramente es otra
cosa) bastante elevada que cumpla:
- Disuadir a deudor del posible incumplimiento (STS 6/2015 recoge la función de establecer que
la cláusula penal tienen una función básicamente coercitiva por lo que el deudor esta
doblemente obligado a cumplir la obligación, tanto por lex contractus como por la aplicación de
tal cláusula que exime al acreedor a la carga de la prueba de daños y perjuicios).
- Que el acreedor se va suficientemente resarcido sin tener que probar los daños sufridos
(función liquidadora).

La exclusión de la prueba de daños y perjuicio, lo daba ya por sentado una STS del año 1906.
El tenor literal del art. 1152 CC (“si otra cosa no se hubiera pactado”), y su confrontación con el
1.153 manifiestan que, para el legislador, la pena sustitutiva es la regla dispositiva general en la
materia, salvo pacto (y prueba del mismo) en contrario, es decir, se habla de presunción del
carácter sustitutivo de la cláusula penal, que cede ante prueba en contrario”
3.3. LA PRUEBA CUMULATIVA
La cláusula penal no es la única de naturaleza sustitutiva, aunque si la más común. El art.
1152.1 CC indica que puede pactarse otra cosa, y el 1.153 evidencia que “el acreedor podrá
exigir conjuntamente el cumplimiento de la obligación y la satisfacción de la pena” siempre que
“esta facultad le haya sido claramente otorgada”. Es decir, el acreedor puede, en este caso,
reclamar simultáneamente la pena y además el cumplimiento de la obligación. Se habla
entonces de pena cumulativa.
El Código Civil requiere que la naturaleza cumulativa “haya sido claramente otorgada”. Pero no
es necesario contemplación expresa en el contrato o en su clausulado, sino que podrá deducirse
de la propia obligación principal. Significa que la voluntad de los contratantes sobre el
particular consta de una manera inequívoca, según se desprende de la numerosa jurisprudencia.
De no ser así, existiendo duda al respecto, primará el carácter sustitutivo de la cláusula penal.
Un subtipo particular de pena cumulativa de especial interés es la pena moratoria, muy
frecuente, sobre todo en los contratos de obra. Suele consistir en la fijación de un tanto alzado
por períodos temporales de demora que se fija como valoración anticipada de los daños
ocasionados por el retraso y que es exigible, por principio, junto con el cumplimiento de la
obligación.

63º EL DERECHO DE RETENCIÓN :SUPUESTOS LEGALES.

LOS SUPUESTOS LEGALES DE DERECHO DE RETENCIÓN


El derecho de retención es una facultad atribuida solo en ciertos casos. El Código Civil lo trata
de forma casuística. Ejemplos fundamentales:
1. Retención de la cosa mueble o inmueble por el poseedor de buena fe, en tanto no le sean
abonados los gastos necesarios (art. 453.1 CC), el precio de adquisición (art. 464.2 CC) o la
cantidad prestada al transmitente de la posesión (art. 464.3 CC)
2. Retención de la cosa usufructuada (mueble o inmueble) a favor del usufructuario cuando éste
haya atendido a la realización de reparaciones extraordinarias (que en principio son a cargo del
nudo propietario art. 502 y 522 CC).
3. Derecho de retención otorgado a quien haya ejecutado una obra en cosa mueble mientras no
le sea abonada (Art. 1600 CC)
4. Facultad de retener (“retener en prenda” dice el Código Civil de forma imprecisa)
correspondiente a mandatarios y depositarios en tanto no se les abone cuanto se les deba a causa
del mandato o depósito (art. 1730 y 1780 CC).
5. Derecho de retención otorgado al acreedor pignoraticio, extensible a la hipótesis de que el
deudor contraiga una segunda deuda antes de haber pagado la primera (pignus gordianum art.
1866).
Estos son los supuestos más claros, pero no los únicos. En tales casos el derecho de retención es
atribuido legalmente por remisión a un bloque normativo en el que dicho derecho se reconoce
de forma indiscutible. Cuestión diferente es proponer su aplicación analógica, pues dada la
inexistencia de una regulación “general” del derecho y su mera previsión para casos concretos,
el sistema de nuestro Código Civil excluye tanto la analogía legis como con mayor razón la
analogía iuris.
64º LAS ARRAS PENITENCIALES ( 3 VECES) .
ARRAS PENITENCIALES
Consisten en la entrega de una cantidad de dinero por uno de los contratantes, en el entendido de
que cualquiera de las partes pueden desistirse del contrato celebrado, perdiendo las arras el que
las haya entregado o devolviendo el doble de las mismas el que las haya recibido. También se
denomina arras de desistimiento.
Contempla en el art. 1454 CC: “Si hubiesen mediado arras o señal en el contrato de compra y
venta, podrá rescindirse el contrato allanándose el comprador a perderlas o el vendedor a
devolverlas duplicadas”, se regulan en el apartado de compraventa, su campo natural de
desenvolvimiento. Ello se debe a la relativa frecuencia con que se entregan arras o señales al
comprar algo, lo que no significa que el contenido del art. 1.454 CC no sea aplicable a otro tipo
de contratos.
No representa estímulo alguno para el cumplimiento de la obligación, ni constituyen garantía
alguna contra el incumplimiento, todo lo contrario, se las identifica con el “precio” para desistir
en el contrato.
65º LA PENA CUMULATIVA.

LA PRUEBA CUMULATIVA
La cláusula penal no es la única de naturaleza sustitutiva, aunque si la más común. El art.
1152.1 CC indica que puede pactarse otra cosa, y el 1.153 evidencia que “el acreedor podrá
exigir conjuntamente el cumplimiento de la obligación y la satisfacción de la pena” siempre que
“esta facultad le haya sido claramente otorgada”. Es decir, el acreedor puede, en este caso,
reclamar simultáneamente la pena y además el cumplimiento de la obligación. Se habla
entonces de pena cumulativa.
El Código Civil requiere que la naturaleza cumulativa “haya sido claramente otorgada”. Pero no
es necesario contemplación expresa en el contrato o en su clausulado, sino que podrá deducirse
de la propia obligación principal. Significa que la voluntad de los contratantes sobre el
particular consta de una manera inequívoca, según se desprende de la numerosa jurisprudencia.
De no ser así, existiendo duda al respecto, primará el carácter sustitutivo de la cláusula penal.
Un subtipo particular de pena cumulativa de especial interés es la pena moratoria, muy
frecuente, sobre todo en los contratos de obra. Suele consistir en la fijación de un tanto alzado
por períodos temporales de demora que se fija como valoración anticipada de los daños
ocasionados por el retraso y que es exigible, por principio, junto con el cumplimiento de la
obligación.

66º LA CLAUSULA PENAL: PENA SUSTITUTIVA O COMPENSATORIA.

LA PENA SUSTITUTIVA O COMPENSATORIA


Conforme al art. 1152.1 CC la función de la cláusula penal estriba en ser una previsión negocial
sustitutiva de la indemnización de daños y perjuicios para el supuesto de incumplimiento
definitivo de la obligación: “en las obligaciones con cláusula penal, la pena sustituirá a la
indemnización de daños y al abono de intereses en caso de falta de cumplimiento, si otra cosa
no se hubiera pactado”.
Se habla de pena sustitutiva o compensatoria, cuando las partes valoran anticipadamente los
posibles daños y perjuicios. Y dado que es, anticipado, puede que no se corresponda con los
futuros daños y perjuicios, más bien una cantidad de dinero (lo más común, raramente es otra
cosa) bastante elevada que cumpla:
- Disuadir a deudor del posible incumplimiento (STS 6/2015 recoge la función de establecer que
la cláusula penal tienen una función básicamente coercitiva por lo que el deudor esta
doblemente obligado a cumplir la obligación, tanto por lex contractus como por la aplicación de
tal cláusula que exime al acreedor a la carga de la prueba de daños y perjuicios).
- Que el acreedor se va suficientemente resarcido sin tener que probar los daños sufridos
(función liquidadora).

La exclusión de la prueba de daños y perjuicio, lo daba ya por sentado una STS del año 1906.
El tenor literal del art. 1152 CC (“si otra cosa no se hubiera pactado”), y su confrontación con el
1.153 manifiestan que, para el legislador, la pena sustitutiva es la regla dispositiva general en la
materia, salvo pacto (y prueba del mismo) en contrario, es decir, se habla de presunción del
carácter sustitutivo de la cláusula penal, que cede ante prueba en contrario”
67º LAS ARRAS O SEÑAL ( 3 VECES) .
LAS ARRAS O SEÑAL
En la celebración de ciertos contratos se suele acompañar de una cantidad de dinero conocido
como arras y más reciente, señal. Las arras o señal tienen diferente funciones y las hay de
distintos tipos.
4.1. ARRAS CONFIRMATORIAS
Es la entrega de una cantidad de dinero a modo de señal o parte del precio, realizada por uno de
los contratantes y dirigida a reforzar de algún modo la existencia del contrato. Se habla de arras
confirmatorias para poner de manifiesto que su entrega desempeña un papel probatorio de la
celebración de un determinado contrato.
El Código Civil no se ocupa de ellas, porque previamente habían sido incluidas en el Código de
Comercio, aunque usando el nombre de señal, en el art. 343 CCom “Las cantidades que, por vía
de señal, se entreguen en las ventas mercantiles, se reputarán siempre dadas a cuenta del precio
y en prueba de la ratificación del contrato, salvo pacto contrario”.
La mera función probatoria de tales arras y la circunstancia de que, la celebración del contrato
en los sistemas jurídicos actuales dependan en exclusiva de la voluntad de las partes y no de
entrega dineraria alguna, hace a algunos autores pongan en duda su calificación como arras.
Pero conforme al CCom lo son.
La existencia de arras no altera la dinámica natural de las relaciones contractuales:
✓Caso de cumplimiento, actúan como cantidad a cuenta del precio

✓Caso incumplimiento, las arras no excluyen el ejercicio de la acción de cumplimiento o la
resolución del contrato, y seguirán desempeñando cantidad a cuenta en el precio del
contrato/indemnización de daños y perjuicios.
A diferencia de la cláusula penal, la existencia de arras no implica que se haya fijado una
indemnización, por lo que está quedará pendiente y el dinero de las arras constituye un anticipo.
68º LA CLAUSULA PENAL COMO OBLIGACION ACCESORIA O SUBSIDIARIA.
LA CLÁUSULA PENAL COMO OBLIGACIÓN ACCESORIA Y SUBSIDIARIA
La cláusula penal solo tiene sentido en cuanto garantía complementaria del cumplimiento de la
obligación principal. Su característica fundamental es la de ser una obligación accesoria, cuya
dinámica depende de la principal. Por tanto:
1. ”La nulidad de la obligación principal lleva consigo la de la cláusula penal” (y no al revés,
art. 1155 CC).
2. La extinción de la obligación principal o su imposibilidad de cumplimiento por causas no
imputables al deudor comporta la extinción de la cláusula penal.
3. La cláusula penal seguirá la suerte del crédito o de la deuda propio de la obligación en casi de
novación meramente modificativa.

Finalmente, la cláusula penal es una obligación subsidiaria, solo es exigible en caso de


incumplimiento de la obligación principal. Si la obligación está cumplida, la pena queda
automáticamente extinguida.
Respecto de la exigibilidad, el Código Civil contiene una regla enigmática: “solo podrá hacerse
efectiva la pena cuando ésta fuere exigible conforme a las disposiciones del presente Código”
(Art. 1152.2 CC). La doctrina y la jurisprudencia deducen que será exigible cuando el
incumplimiento sea imputable al deudor, quien, no habrá de soportar los casos fortuitos o de
fuera mayor.
69º LA ACCIÓN REVOCATORIA O PAULIANA ( 6 VECES)

LA ACCION REVOCATORIO O PAULIANA


7.1. NOCIÓN GENERAL
Tiene por finalidad el privar de eficacia a los actos de enajenación fraudulentos realizados por el
deudor. Formulada por jurista romano Paulo, por ese motivo se denomina pauliana.
También tendrá carácter subsidiario y solo puede ejercitarla el acreedor cuando no cuente con
otro medio de satisfacer su derecho de crédito.
7.2. PRESUPUESTOS
El presupuesto fundamental de la acción pauliana sería la actuación fraudulenta del deudor
(consilium fraudis), dato subjetivo que requiere que el deudor haya tenido
conciencia/conocimiento, de que la enajenación realizada, supone además un perjuicio (eventus
damni) para sus acreedores.
La prueba de la conducta fraudulenta es enormemente difícil en la práctica. Por ello, el Código
Civil en su artículo 1297 establece dos presunciones:
✓“Se presumen celebrados en fraude de acreedores todos aquellos contratos por virtud de los
cuales el deudor enajenará bienes a título gratuito”.
✓“También se presumen fraudulentas las enajenaciones a título oneroso, hechas por aquellas
personas contra las cuales se hubiese pronunciado ante sentencias condenatoria en cualquier
instancia o expedido mandamiento de embargo de bienes”

De otro lado, la jurisprudencia del TS se muestra cada vez más proclive a superar visiones
restrictivas y a estimar las pretensiones revocatorias fundadas en actuaciones realmente
fraudulentas, facilitando la estimación de las demandas revocatorias.

70º CONCEPTO Y CARACTERES DE LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL


UNIVERSAL ( 2 VEVES)

LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL UNIVERSAL Y SUS CARACTERES


“Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y
futuros”. Se conoce como responsabilidad patrimonial universal. Figura importante que gira en
torno a los siguientes puntos.
2.1. RESPONSABILIDAD GENERAL
Opera en todas las obligaciones, asegurando su cumplimiento. Por ello se trata de un medio
general de protección del derecho de crédito. Además es un medio que tiende a asegurar su
cumplimiento. Solo entra en juego ante el incumplimiento. Mientras no se produzca, la
responsabilidad patrimonial universal queda en mera potencialidad; de ahí que se diga que la
responsabilidad patrimonial universal se encuentra presente actual o potencialmente en todas las
obligaciones.
2.2. RESPONSABILIDAD DERIVADA DEL INCUMPLIMIENTO
El 1911 CC incide en que el deudor “responde”, es decir, debe estar a las consecuencias
especialmente las adversas que se originan por los acontecimientos cuya responsabilidad se le
impute. Por eso la responsabilidad patrimonial universal es una consecuencia que se produce
por efecto del incumplimiento de la obligación y recae sobre el deudor.
No obstante, no todas las consecuencias derivadas del incumplimiento son reconducibles al
concepto de responsabilidad patrimonial universal. Ante el incumplimiento, el acreedor puede
estar asistido de diferentes medios de protección; tal ocurre (en sus respectivos presupuestos)
con la posibilidad de resolver obligaciones bilaterales; instar ejecución específica de la deuda,
derecho de retención…RESPONSABILIDAD EXCLUSIVAMENTE PATRIMONIAL
Por ello no hay contradicciones cuando se afirma que la responsabilidad patrimonial universal
es además de personal, patrimonial, es decir, recae sobre el patrimonio del deudor. La redacción
del art. 1911 CC es poco clara, no basta con decir que responde con sus bienes, hay que decir
que el deudor responde única y exclusivamente con sus bienes.
En ningún caso se comprometen la propia persona ni los valores de la personalidad del deudor
(dignidad, libertad, etc.). Insistir en esto parece superfluo, hasta hace poco más de un siglo
todavía existían países que consideraban la prisión por deudas, que no se admite en nuestro
derecho. Pero en la actualidad, hay una tendencia observable del ambiente social y económico
que propugna endurecer la posición de los deudores incumplidores, resucitando mecanismos
punitivos o penales, lo que sería un salto atrás.
No hay cárcel por deuda
LA RESPONSABILIDAD UNIVERSAL
La responsabilidad es universal. Esta nota se añade al objeto de la responsabilidad. Y este objeto
ha de ser necesariamente patrimonial; la universalidad sirve para precisar que es todo el
patrimonio del deudor el que está afecto potencialmente por una parte, y por otra a que
cualquier elemento de dicho patrimonio puede ser agredido por los acreedores en exigencia
responsable.
Respecto a la primera parte (responde con todo el patrimonio), esto no significa que no exista
una regla de proporcionalidad, es decir, adecuación entre el montante o cuantía de la
responsabilidad y la precisión de los bienes concretos del patrimonio del deudor que va a quedar
afectos. Según la legislación procesal, serán objetos de embargo “bienes suficientes para cubrir
la cantidad” en que se cifre la responsabilidad.
Pero por muy cuantiosa que sean las deudas, todo el patrimonio no es ejecutable. La ley
determina que los bienes imprescindibles para la supervivencia del deudor son inembargables
(cama, ropa, instrumentos de trabajo, salario mínimo interprofesional…)
También requiere aclaración el segundo sentido de la nota de universalidad (puede ser agredido
cualquier elemento) pues puede llevar a los acreedores a la elección de elementos patrimoniales
para ejecutar que fueran notablemente perjudicial para el deudor. Para evitar este riesgo,
funcionan los llamados beneficios de orden y excusión real, la ley clasifica los posibles bienes
integrantes del patrimonio del deudor, en distintas categorías, atendiendo a su más fácil
realizabilidad (convertir en dinero mediante su enajenación) y menor importancia para su titular.
Serán agredidos primero los más fácilmente realizables y menos importantes (dinero, joyas,
valores…)
A pesar de estas precisiones, el art. 1911 CC implica que todos los elementos patrimoniales se
pueden encontrar afectos como objeto de la responsabilidad. Y como puede que en ese
momento sean insuficientes, previene que la responsabilidad pesa tanto sobre los bienes actuales
como sobre los futuros, es decir, la responsabilidad perdura en el tiempo.
EL REGIMEN BASICO DE LA RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL UNIVERSAL
3.1. PRESUPUESTO DE LA RESPONSABILIDAD
Es necesario que existan una serie de requisitos que hagan exigible la responsabilidad.
1. Preexistencia de una obligación, pues si no se debe, no se responde. Puede nacer de un
contrato, pero también de cualquier otra fuente (ley, cuasicontrato, acto ilícito). Sin embargo,
cuando se trata de obligaciones nacidas de la comisión de actos ilícitos, se habla de
responsabilidad civil extracontractual (que a su vez da lugar a la responsabilidad patrimonial
universal), esto puede generar confusión pues de la provocación de un daño no nace inmediata
dicha responsabilidad patrimonial universal, sino que nace primero la obligación de reparar el
daño causado y, dependiendo de esta obligación nace la responsabilidad patrimonial universal
(también hay obligación preexistente).
2. Incumplimiento de la obligación imputable al deudor
3. El incumplimiento debe producir daño y debe haber un nexo causal entre el incumplimiento
y el daño, además ese daño debe ser reparado.

Cuando concurren estos elementos, el deudor queda obligado a reparar el perjuicio provocado,
que puede ser reparado de diferentes maneras. Una de ellas es mediante cumplimiento coactivo
de la prestación debida, mediante la ejecución forzosa específica. Si el acreedor la usa,
mantiene el derecho a la reparación de los daños.
La obligación de reparar puede ser:
Sustituyendo a la obligación de cumplir lo inicialmente debido
Adicional o sumada para reparar los daños por la inexactitud o parcialidad del cumplimiento

Además, el acreedor puede querer que la reparación sea in natura, es decir, no cifrada en una
suma de dinero, sino reparando los daños; todavía se encuentra potencialmente operativa la vía
de la responsabilidad patrimonial universal.
La responsabilidad patrimonial universal se hará efectiva cuando no se ha escogido la ejecución
específica, o, escogida, deviene inoperante. En ese momento, los acreedores podrán ir contra
cualquier elemento patrimonial (con las salvedades y en el orden establecidos) para ejecutarlo a
través de la vía de apremio, convirtiéndolo en dinero con el que cobrar su indemnización.
71º LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS : PRESUPUESTOS O REQUISITOS
REQUISITOS O PRESUPUESTOS DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS
Las notas más características de la gestión de negocios ajenos son:
1. Actuación voluntaria del gestor: Actúa por iniciativa propia pensando que su intervención
está justificada por la situación fáctica existente.
2. Actuación espontánea del gestor: El gestor actúa sin estar obligado ni autorizado por el dueño
(dominus). Actúa sin mandato. La figura del mandato es la que corresponde con el encargo de
actividades sustitutorias o de interposición gestora, aunque la representación no tiene por qué
basarse sólo en la figura del mandato. El Código no hace referencia a la oposición del dominus,
ya que la mayor parte de gestión de negocios ajenos se hace sin conocimiento del dueño, con lo
cual no puede oponerse a algo que desconoce. Tampoco se habla de gestión de negocios ajenos
cuando se requiera la actuación personal del dominus debido a la naturaleza del negocio.
3. Actuación lícita: es necesario que la actuación del gestor consista en actos de indiscutible
licitud (Art. 1887: define los cuasicontratos como “hechos lícitos”).
4. Actuación útil: La gestión debe ser útil y ha de considerarse beneficiosa para el dominus de
forma general.
5. Actuación desinteresada: En la gestión de negocios ajenos se presupone el carácter altruista y
sin ánimo de lucro por parte del gestor. Este no puede actuar pensando en un beneficio propio.
Esto no supone que el gestor tenga que soportar los gastos o pérdidas que la gestión pueda
generarle. El Art. 1893.1 explica que: “aunque no hubiese ratificado expresamente la gestión
ajena, el dueño de bienes o negocios que aproveche las ventajas de la misma será responsable de
las obligaciones contraídas en su interés, e indemnizará al gestor los gastos necesarios y útiles
que hubiese hecho y los perjuicios que hubiese sufrido en el desempeño de su cargo”.

72º EL ENRIQUECIMIENTO INJUSTO: PRESUPUESTOS ( 7 VECES) .


PRESUPUESTOS
Una verdadera legión de sentencias reitera que el enriquecimiento injusto necesita la
concurrencia de tres requisitos:
Un enriquecimiento patrimonial (incremento o evitación de disminución)
Que carezca de toda razón jurídica.
Que en correlación con el enriquecimiento se produzca un paralelo empobrecimiento de otra
persona.

A.- El enriquecimiento.
Se entiende como acto o hecho que genera un aumento del valor del patrimonio sea por
posesión de una cosa fructífera, disminución de una deuda, adquisición o generación de un
derecho de crédito…
La Jurisprudencia utiliza los giros lucrum emergens y dammumm cessans para poner de
manifiesto la amplitud de la noción de enriquecimiento, en simetría con las nociones en relación
con la indemnización por daños y perjuicios: dammum emergens y lucrum cessans.
B.- La inexistencia de causa.
Se trata de que no exista hecho, acto o situación alguna que justifique el desplazamiento
patrimonial; es decir, una razón de ser que, además de ser lícita, lo justifique.
C.- El empobrecimiento.
Es la contrafigura al enriquecimiento. Se trata de que el enriquecimiento injusto se produzca a
costa del patrimonio del desfavorecido, bien porque disminuye o bien porque no aumenta lo que
debiera aumentar.
D.- La relación de causalidad.
El enriquecimiento de una parte y el empobrecimiento de la otra deben estar estrechamente
interconectados o ser interdependientes.
73º EL ENRIQUECIMIENTO INJUSTO : PRESUPUESTOS Y EFECTOS.

PRESUPUESTOS
Una verdadera legión de sentencias reitera que el enriquecimiento injusto necesita la
concurrencia de tres requisitos:
Un enriquecimiento patrimonial (incremento o evitación de disminución)
Que carezca de toda razón jurídica.
Que en correlación con el enriquecimiento se produzca un paralelo empobrecimiento de otra
persona.

A.- El enriquecimiento.
Se entiende como acto o hecho que genera un aumento del valor del patrimonio sea por
posesión de una cosa fructífera, disminución de una deuda, adquisición o generación de un
derecho de crédito…
La Jurisprudencia utiliza los giros lucrum emergens y dammumm cessans para poner de
manifiesto la amplitud de la noción de enriquecimiento, en simetría con las nociones en relación
con la indemnización por daños y perjuicios: dammum emergens y lucrum cessans.
B.- La inexistencia de causa.
Se trata de que no exista hecho, acto o situación alguna que justifique el desplazamiento
patrimonial; es decir, una razón de ser que, además de ser lícita, lo justifique.
C.- El empobrecimiento.
Es la contrafigura al enriquecimiento. Se trata de que el enriquecimiento injusto se produzca a
costa del patrimonio del desfavorecido, bien porque disminuye o bien porque no aumenta lo que
debiera aumentar.
D.- La relación de causalidad.
El enriquecimiento de una parte y el empobrecimiento de la otra deben estar estrechamente
interconectados o ser interdependientes.
5.4. EFECTOS DEL ENRIQUECIMIENTO INJUSTO
Las consecuencias propias de las situaciones de enriquecimiento injusto radican en procurar el
reequilibrio patrimonial de los sujetos afectados por las situaciones de enriquecimiento sin
causa.
El empobrecido demandante reclamará al enriquecido bien los bienes que se hayan podido
incorporar a su patrimonio, bien una cifra dineraria o pecuniaria.
Cabe extraer de la jurisprudencia que el ejercicio de la acción de enriquecimiento injusto tiene
por objeto reclamar el beneficio conseguido por el enriquecido que, al propio tiempo guarde
relación con el empobrecimiento del demandante.
La condena no podría superar la menos elevada de ambas sumas, porque el empobrecimiento no
puede exigir más que la reconstitución de su patrimonio y al patrimonio enriquecido no se le
puede imponer más que ser reconducido a su nivel inicial. Es decir, la obligación de restituir no
puede exceder la medida del enriquecimiento.
La obligación de restituir en caso de varios deudores ha de configurarse como solidaria
conforme con la línea jurisprudencial.
74º LA GESTIÓN DE NEGOCIOS SIN MANDATOS ( 2 VECES)
LA GESTIÓN DE NEGOCIOS SIN MANDATO
3.1. NOCIÓN GENERAL Y FUNDAMENTO
Las normativas jurídicas con base romanista regularon la gestión de negocios ajenos sin
autorización ni mandato. En cambio los ordenamientos sajones solucionan este problema con
las normas generales de responsabilidad, sin acudir a esta figura. Aun así, las soluciones son
similares en ambos sistemas.
Nuestro Código Civil (art. 1888 y siguientes) regula la gestión de negocios ajenos “cuando uno
se encarga voluntariamente de la agencia o administración de los negocios de otro, sin
mandato de este”. Por tanto, la gestión de negocios ajenos se dará en aquellos casos en que una
persona (gestor), voluntariamente y sin autorización del interesado (dueño de los bienes o
negocios o dominus) asume decisiones respecto de los asuntos de otro.
3.2. REQUISITOS O PRESUPUESTOS DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS
Las notas más características de la gestión de negocios ajenos son:
1. Actuación voluntaria del gestor: Actúa por iniciativa propia pensando que su intervención
está justificada por la situación fáctica existente.
2. Actuación espontánea del gestor: El gestor actúa sin estar obligado ni autorizado por el dueño
(dominus). Actúa sin mandato. La figura del mandato es la que corresponde con el encargo de
actividades sustitutorias o de interposición gestora, aunque la representación no tiene por qué
basarse sólo en la figura del mandato. El Código no hace referencia a la oposición del dominus,
ya que la mayor parte de gestión de negocios ajenos se hace sin conocimiento del dueño, con lo
cual no puede oponerse a algo que desconoce. Tampoco se habla de gestión de negocios ajenos
cuando se requiera la actuación personal del dominus debido a la naturaleza del negocio.
3. Actuación lícita: es necesario que la actuación del gestor consista en actos de indiscutible
licitud (Art. 1887: define los cuasicontratos como “hechos lícitos”).
4. Actuación útil: La gestión debe ser útil y ha de considerarse beneficiosa para el dominus de
forma general.
5. Actuación desinteresada: En la gestión de negocios ajenos se presupone el carácter altruista y
sin ánimo de lucro por parte del gestor. Este no puede actuar pensando en un beneficio propio.
Esto no supone que el gestor tenga que soportar los gastos o pérdidas que la gestión pueda
generarle. El Art. 1893.1 explica que: “aunque no hubiese ratificado expresamente la gestión
ajena, el dueño de bienes o negocios que aproveche las ventajas de la misma será responsable de
las obligaciones contraídas en su interés, e indemnizará al gestor los gastos necesarios y útiles
que hubiese hecho y los perjuicios que hubiese sufrido en el desempeño de su cargo”.

75º REQUISITOS DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS SIN MANDATO

GESTIÓN DE NEGOCIOS SIN MANDATO


3.1. NOCIÓN GENERAL Y FUNDAMENTO
Las normativas jurídicas con base romanista regularon la gestión de negocios ajenos sin
autorización ni mandato. En cambio los ordenamientos sajones solucionan este problema con
las normas generales de responsabilidad, sin acudir a esta figura. Aun así, las soluciones son
similares en ambos sistemas.
Nuestro Código Civil (art. 1888 y siguientes) regula la gestión de negocios ajenos “cuando uno
se encarga voluntariamente de la agencia o administración de los negocios de otro, sin
mandato de este”. Por tanto, la gestión de negocios ajenos se dará en aquellos casos en que una
persona (gestor), voluntariamente y sin autorización del interesado (dueño de los bienes o
negocios o dominus) asume decisiones respecto de los asuntos de otro.
3.2. REQUISITOS O PRESUPUESTOS DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS
Las notas más características de la gestión de negocios ajenos son:
1. Actuación voluntaria del gestor: Actúa por iniciativa propia pensando que su intervención
está justificada por la situación fáctica existente.
2. Actuación espontánea del gestor: El gestor actúa sin estar obligado ni autorizado por el dueño
(dominus). Actúa sin mandato. La figura del mandato es la que corresponde con el encargo de
actividades sustitutorias o de interposición gestora, aunque la representación no tiene por qué
basarse sólo en la figura del mandato. El Código no hace referencia a la oposición del dominus,
ya que la mayor parte de gestión de negocios ajenos se hace sin conocimiento del dueño, con lo
cual no puede oponerse a algo que desconoce. Tampoco se habla de gestión de negocios ajenos
cuando se requiera la actuación personal del dominus debido a la naturaleza del negocio.
3. Actuación lícita: es necesario que la actuación del gestor consista en actos de indiscutible
licitud (Art. 1887: define los cuasicontratos como “hechos lícitos”).
4. Actuación útil: La gestión debe ser útil y ha de considerarse beneficiosa para el dominus de
forma general.
5. Actuación desinteresada: En la gestión de negocios ajenos se presupone el carácter altruista y
sin ánimo de lucro por parte del gestor. Este no puede actuar pensando en un beneficio propio.
Esto no supone que el gestor tenga que soportar los gastos o pérdidas que la gestión pueda
generarle. El Art. 1893.1 explica que: “aunque no hubiese ratificado expresamente la gestión
ajena, el dueño de bienes o negocios que aproveche las ventajas de la misma será responsable de
las obligaciones contraídas en su interés, e indemnizará al gestor los gastos necesarios y útiles
que hubiese hecho y los perjuicios que hubiese sufrido en el desempeño de su cargo”.

76º LA GESTIÓN DE NEGOCIOS SIN MANDATO : REQUISITO O PRESUPUESTOS


DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS ( 7 VECES) .

REQUISITOS O PRESUPUESTOS DE LA GESTIÓN DE NEGOCIOS AJENOS


Las notas más características de la gestión de negocios ajenos son:
1. Actuación voluntaria del gestor: Actúa por iniciativa propia pensando que su intervención
está justificada por la situación fáctica existente.
2. Actuación espontánea del gestor: El gestor actúa sin estar obligado ni autorizado por el dueño
(dominus). Actúa sin mandato. La figura del mandato es la que corresponde con el encargo de
actividades sustitutorias o de interposición gestora, aunque la representación no tiene por qué
basarse sólo en la figura del mandato. El Código no hace referencia a la oposición del dominus,
ya que la mayor parte de gestión de negocios ajenos se hace sin conocimiento del dueño, con lo
cual no puede oponerse a algo que desconoce. Tampoco se habla de gestión de negocios ajenos
cuando se requiera la actuación personal del dominus debido a la naturaleza del negocio.
3. Actuación lícita: es necesario que la actuación del gestor consista en actos de indiscutible
licitud (Art. 1887: define los cuasicontratos como “hechos lícitos”).
4. Actuación útil: La gestión debe ser útil y ha de considerarse beneficiosa para el dominus de
forma general.
5. Actuación desinteresada: En la gestión de negocios ajenos se presupone el carácter altruista y
sin ánimo de lucro por parte del gestor. Este no puede actuar pensando en un beneficio propio.
Esto no supone que el gestor tenga que soportar los gastos o pérdidas que la gestión pueda
generarle. El Art. 1893.1 explica que: “aunque no hubiese ratificado expresamente la gestión
ajena, el dueño de bienes o negocios que aproveche las ventajas de la misma será responsable de
las obligaciones contraídas en su interés, e indemnizará al gestor los gastos necesarios y útiles
que hubiese hecho y los perjuicios que hubiese sufrido en el desempeño de su cargo”.

77º LA GESTIÓN DE NEGOCIOS SIN MANDATO : OBLIGACIÓN DEL GESTOR ( 2


VECES) .
OBLIGACIONES DEL GESTOR
Desde el momento en que el gestor se introduce en la esfera ajena, nacen una serie de
obligaciones a las que queda vinculado por disposición de la ley:
La continuidad de la gestión: (art. 1888), el gestor “…está obligado a continuar su gestión
hasta el término del asunto y sus incidencias, o a requerir al interesado para que le sustituya en
la gestión, si se hallase en estado de poder hacerlo por sí”. Si el dominus es requerido por el
gestor para continuar la actividad y está en condiciones de hacerlo, el gestor podrá
desentenderse de la gestión.
El deber de diligencia: art. 1889.1 “el gestor oficioso debe desempeñar su encargo con toda la
diligencia de un buen padre de familia”, en este sentido se recurre al canon medio de diligencia,
no se refiere a la culpa en concreto como ocurre en el mandato contractual.
Art. 1889.2: “La infracción de este precepto determina el gestor deba “indemnizar los perjuicios
que por su culpa o negligencia se irroguen al dueño de los bienes o negocios que gestione”,
dejando al arbitrio de los Tribunales la posibilidad de moderar dicha indemnización, “según las
circunstancias del caso”
El gestor solo será responsable cuando los daños originados al dominus procedan de su
actuación negligente. Sin embargo, esto puede verse agravado en los siguientes casos (art.
1891):

Cuando el gestor lleve a cabo operaciones arriesgadas que el dueño no tuviese costumbre de
hacer.
Cuando el gestor posponga el interés del dominus al lucro o provecho propio.
La responsabilidad por delegación: art. 1890 contempla la posibilidad de que el gestor
delegue en otra persona la ejecución de todos o de algunos de los deberes a su cargo. Cabe la
derogación total o parcial y también la derogación y la colaboración. En todos los casos, el art.
1890.1 afirma que el gestor responderá de los actos del delegado o colaborador, sin perjuicio de
la obligación directa de este para con el propietario del negocio. Por tanto, el gestor no queda
exonerado de responsabilidad; tampoco el delegado, pues el CC otorga al dominus acción
directa contra él.

78º EL PAGO DE LO INDEBIDO: CONCEPTO Y PRESUPUESTOS ( 2 VECES)


EL COBRO O PAGO DE LO INDEBIDO

4.1 CONCEPTO Y SIGNIFICADO


El cobro de lo indebido, tradicionalmente se había denominado “pago de lo indebido”, pero es
una mera cuestión semántica. El artículo 1.895 Código Civil establece que “cuando se recibe
alguna cosa que no había derecho a cobrar, y que por error había sido indebidamente
entregada, surge la obligación de restituirla”.
Por eso, en nuestro Código el “pago de lo indebido” se convierte en el “cobro de lo indebido”,
pues el obligado no puede ser el solvens, sino el accipiens del pago. Aun así, los dos términos se
usan de forma indistinta.
En este acto jurídico, alguien, por error:
1. Paga algo que no debe o
2. Paga más de lo que debe o
3. Paga a quien no debe

Por este motivo, surge la obligación por parte del accipiens de devolverlo, la obligación de
restitución. Esto constituye una obligación en sentido técnico, no sólo porque lo diga el art.
1.895 sino porque realmente reúne todos los requisitos propios de las obligaciones.

4.2. REQUISITOS O PRESUPUESTOS DE LA FIGURA


Deben darse tres requisitos: pago efectivo con animus solvendi; inexistencia del vínculo
obligatorio entre solvens y accipiens o inexistencia de obligación entre quien paga y quien
recibe y error por parte de quien hizo el pago.

A.- La realización del pago con animus solvendi.


Cuando hablamos de la entrega de una cosa no se refiere a la entrega de una cosa determinada y
específica, puede ser cualquiera otra prestación siempre que se cumpla el ánimo solutorio (es
decir, entendiendo por error el solvens que, mediante su ejecución cumple una obligación, que
es inexistente). En la realidad lo más frecuente son las transferencias bancarias por error.

B.- La inexistencia de la obligación: el indebitum.


La inexistencia de una obligación (deuda) entre el solvens y el accipiens en relación con el pago
realizado provoca el indebitum. Tradicionalmente se distingue entre el indebitum ex re y el
indebitum ex persona.
1. Cuando se habla de indebitum ex re se refiere a que el pago es indebido por no existir nadie
que tuviera derecho a reclamarlo o por no tener obligación alguna el solvens de llevar a cabo la
prestación ejecutada. Ejemplos de indebitum ex re serían:
a. Pago de deudos extinguidas por compensación
b. Deudas sometidas a condición suspensiva y el deudor adelanta el pago
c. Pago de obligaciones anulables

La regla de la restitución propia del pago de lo indebido tiene excepciones, respecto a las
obligaciones aplazadas, donde la obligación no es exigible hasta el término del plazo, el pago
indebido por cumplimiento anticipado excluye la acción de restitución con carácter general.
También hay que tener en cuenta que las obligaciones prescritas no representan un supuesto de
indebitum ex re ya que la obligación prescrita puede ser reclamada por el acreedor y sólo tiene
operatividad si es alegada por el beneficiado por ella.
2. En los supuestos de indebitum ex persona la obligación existe pero quien recibe no es
acreedor con lo que tiene la obligación de restituir lo recibido ya que el deudor no se libera de la
obligación que sobre él pesa.

Si quien recibe el pago es el verdadero acreedor, pero quien lo realiza no es el deudor, el solvens
(el que pago) podrá exigir la restitución al accipiens, salvo que se haya extinguido la obligación
del verdadero deudor, en cuyo caso se prima el interés del acreedor. Si es este caso, el que pago
por error deberá reclamar al solvens beneficiado ejerciendo la acción de enriquecimiento.

C.- Error del solvens o de quien hizo el pago.


Es necesario para la calificación del pago de lo indebido que el solvens haya intervenido por
error. El Código Civil establece en el art. 1.901 una presunción general de error “se presume
que hubo error en el pago cuando se entregó cosa que nunca se debió o que ya estaba
pagada...”. El art. 1.900 impone la prueba del error en el pago al solvens, exigencia que en más
de una ocasión hace especial insistencia la jurisprudencia.
No entra dentro del error del solvens, las prácticas comerciales de poner a disposición de los
consumidores objetos o mercancías no solicitados, con la indicación de devolverlo si no es de su
agrado, al haber clara intención de búsqueda de clientes no de error del solvens. En estos casos
el consumidor no está obligado a su devolución ni se le podrá reclamar el precio. El consumidor
tampoco será responsable de los daños sufridos si decide devolver el objeto.

79º DISTINCIÓN ENTRE RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL Y


EXTRACONTRACTUAL ( 2 VECES) .

RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL Y RESPONSABILIDAD


EXTRACONTRACTUAL
La responsabilidad extracontractual surge del principio: quien ocasiona daño a una persona (o a
su patrimonio) de forma injustificada debe pagar por ello, aunque hasta entonces no hubiera
relación alguna entre ambas.
Según esto hay distintos orígenes de las responsabilidades:
A.- Responsabilidad contractual:
Responsabilidad derivada del incumplimiento del contrato según la cual el ordenamiento
jurídico pone a disposición del contratante defraudado medios y mecanismos para conseguir la
debida indemnización a cargo del contratante incumplidor. Los protagonistas de dicha
responsabilidad son, personas que antes de producirse el incumplimiento contractual se
encontraban relacionadas entre sí.
B.- Responsabilidad extracontractual:
La responsabilidad deriva de la realización de un acto ilícito que, a su vez, causa daño a otra
persona o a la esfera jurídica propia de otra persona. En consecuencia, las personas implicadas
en la responsabilidad extracontractual no tienen por qué conocerse ni haberse relacionado nunca
entre sí y si se conocen es intrascendente.
Hasta los setenta, las litigiosidad en relación con la responsabilidad extracontractual era muy
escasa, pero en el los últimos 40 años esto ha cambiado drásticamente. Los artículos 1902 a
1910 CC son los dedicados a la materia de responsabilidad extracontractual y en los últimos
años han sido objeto de centenares de sentencias. Además, la regulación originaria del Código
Civil se ha visto acompañada y complementada por importantísimas “leyes especiales” en las
que la responsabilidad civil recibe un tratamiento normativo a propósito, entre las que destaca
probablemente la Ley 30/1992 LRJPAC.
Además, se están produciendo reformas del Código Civil; la Ley 1/1991 modificó el artículo
1903 respecto de la responsabilidad civil del profesorado y de los centros docentes.
Advertir que la separación entre la responsabilidad contractual y la responsabilidad
extracontractual, tiene importancia en el nacimiento de la obligación, pero una vez establecida
la obligación, las reglas y principios de la teoría general de obligaciones se aplicará en ambos
casos.

80º RESPONSABILIDAD CIVIL SUBJETIVA :PRESUPUESTOS DE CARÁCTER


OBJETIVO.
LOS PRESUPUESTOS DE CARÁCTER OBJETIVO

2.1. LA ACCIÓN U OMISIÓN DAÑOSA


La responsabilidad extracontractual presupone la existencia de una acción u omisión de una
persona, siendo indiferente para los efectos de nacimiento de la responsabilidad que la falta/acto
ilícito se realice por medio de un hecho activo (culpa in comittendo) o de una abstención (culpa
in omittendo). Tanto el art. 1903 como el 1902 CC se refieren expresamente a conducta
omisiva. Por otra parte, la acción puede consistir tanto en un acto propiamente dicho
(consciente y voluntario) como en un hecho de carácter voluntario.

2.2. LA ILICITUD O ANTIJURICIDAD


Suele afirmarse que para que la acción/omisión produzca la obligación de reparar, es necesario
que sea ilícita o antijurídica, sin embargo el art. 1902 CC no lo recoge. La razón de tal laguna o
silencio legal es que en principio todo acto/omisión que cause daño se presume antijurídico.
Pero esta explicación no es completamente satisfactoria, pues la antijuridicidad no se desprende
del acto sino de las consecuencias dañosas. En consecuencia es antijurídica cualquier conducta
(licita o no) que acarree daño para tercero y solo dejará de serlo cuando concurra a favor del
sujeto responsable alguna de las causas que excluyen antijuridicidad.

A.- Los casos de legítima defensa o estado de necesidad.


Ambas nociones son propias del Derecho Penal, aunque se entienden también aplicables a la
responsabilidad extracontractual según el art. 118 del Código Penal, que expresa que la
exención de la responsabilidad criminal no lleva siempre aparejada la inexistencia de
responsabilidad civil.

El art. 20.4 CP identifica la legítima defensa con la actuación de cualquiera en “defensa de la


persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes”:
1. Agresión ilegitima LO1/2015
2. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.
3. Falta de provocación suficiente por parte del defensor”

La LO1/2015 modifica el CP suprime la referencia a las faltas de este articulo 20.4º.


El art. 20.5 del CP considera como causa eximente de responsabilidad penal la actuación de
quien “en estado de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno, lesione un bien jurídico de
otra persona o infrinja un deber siempre que concurran los siguientes requisitos:
1. Que el mal causado no sea mayor que el que se trate de evitar.
2. Que la situación de necesidad no haya sido provocado intencionalmente por el sujeto.
3. Que el necesitado no tenga, por su oficio o cargo, la obligación de sacrificarse”

B.- El consentimiento o la culpa exclusiva de la víctima.


Se excluye la responsabilidad extracontractual en ambos casos. Más para que el consentimiento
de la víctima pueda ser considerado causa de exoneración, es inexcusable que dicho
consentimiento no sea contrario a una prohibición legal o a las buenas costumbres, o no sea
eficaz por otras razones.

C.- El correcto ejercicio de un derecho.


Cuando el sujeto responsable obre o adopte una conducta omisiva en virtud de un derecho, cuyo
ejercicio comporte un daño para un tercero, debe considerarse igualmente inexistente la
responsabilidad contractual. No obstante, el ejercicio de un derecho tampoco puede hacerse
indiscriminadamente, pues si comporta un uso abusivo del derecho, este mismo hecho puede
constituir un acto ilícito, art.7.2 CC “todo acto u omisión que….sobrepase manifiestamente los
límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la
correspondiente indemnización”

2.3. EL DAÑO: REFERENCIA AL DAÑO MORAL


El art. 1902 CC impone este elemento y la jurisprudencia reiterada exige la existencia y prueba
del daño para la procedencia de la indemnización de daños y perjuicios, y corresponde al
demandante, que coincidirá normalmente con la víctima o sus representantes.
El daño debe ser real, cierto y existente, pretender la reparación de un daño eventual o
hipotético, pero no realizado equivaldría a enriquecer sin causa a la víctima. Ello no obsta a que
la sentencia liquidadora pueda tener en cuenta daños futuros si pueden cuantificarse y además
constituyen una derivación o prolongación inevitable, directa y cierta del daño ya acaecido.
¿De qué naturaleza ha de ser el daño objeto de reparación?
Los daños materiales (o patrimoniales) deben ser objeto de reparación de forma indiscutible
porque pueden ser susceptibles de reparación específica y de reparación pecuniaria.
En cuanto al daño moral, se definen como aquellos que afectan a los bienes o derechos
inmateriales las personas (honor, libertad, salud), extraños a la noción de patrimonio y que no
repercuten de modo inmediato sobre este. La doctrina y la jurisprudencia tienden a admitir que
todo daño, material o moral, siempre que sea real y demostrado, da lugar a reparación, es decir,
en el ámbito extracontractual, los daños morales son indemnizables. La LO 1/1982 de
Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen
(LOHIP), se pronuncia abiertamente a favor de la indemnización de daños y perjuicios de daño
moral. En iguales términos de daño moral se expresa la Ley de Propiedad Intelectual.

La cuestión teórico-práctica que hoy se plantea es determinar si daño moral y daño material
debe englobarse bajo un mismo concepto (daño) o son dos conceptos diferentes. Según la
doctrina más autorizada es preferible este último: pues mientras que los daños materiales son
resarcibles, los daños morales, no patrimoniales, son compensables. En dicha línea se pronuncia
la jurisprudencia del TS, considerando ser una compensación por los sufrimientos del
perjudicado (pretium doloris).
Respecto de la cuantía, debe estarse al prudente criterio del juzgador, de ahí, que la LOHIP
hable sencillamente de indemnización de daños y perjuicios, atendiendo a las características del
caso y a la gravedad de la lesión.
81º LA RESPONSABILIDAD DE PADRES O TUTORES.

LA RESPONSABILIDAD DE PADRES O TUTORES

3.1. INTRODUCCIÓN
Tradicionalmente, se ha considerado que los padres o tutores de los menores o de los
incapacitados deberían ser considerados responsables civiles de los daños ocasionados por las
personas de las que son guardadores legales.
El Código Civil regula la responsabilidad por hecho ajeno en el entendido de que los padres o
tutores son responsables por culpa in vigilando, in custodiando, o in educando.
Art. 1903.2 CC: “los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se
encuentren bajo su guarda”.
Art. 1903.3 CC: “los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados
que están bajo su autoridad y habitan en su compañía”.

Podemos refundir los dos artículos en el siguiente fundamento: el guardador legal del incapaz
de obrar debe afrontar las responsabilidades dimanantes de los actos dañosos de éste.
Hay que destacar que la Ley 11/1981 fue la que introdujo lo de “los padres”, pues antes la
redacción era “el padre, y por incapacidad o muerte de éste, la madre…”.

3.2. LA PRESUNCIÓN DE CULPA Y LA OBJETIVACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD


El fundamento de la responsabilidad de la culpa in vigilando, supondría que padres y
tutores quedan exentos de responsabilidad cuando acrediten haber sido personas
diligentes y cuidadosas respecto de la conducta de los menores o incapaces. Esto se acepta
en el art. 1903 CC al disponer que "la responsabilidad de que trata este artículo cesará cuando
las personas en él mencionadas prueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de
familia para prevenir el daño".
La responsabilidad paterna es una presunción iuris tantum de culpa que admitiría prueba
en contrario. Sin embargo, la jurisprudencia del TS sobre la materia se caracteriza en las
últimas décadas por un rigor extraordinario en la prueba de la conducta diligente, hasta tal punto
que, no cabe hablar de responsabilidad por culpa, sino que se ha pasado a establecer una
responsabilidad de carácter objetivo o por riesgo, aunque a veces resulte atemperada. El TS ha
declarado reiteradamente que la exclusión de la responsabilidad de guardadores legales no
puede darse aun cuando estos hayan observado una conducta diligente en relación con la
educación y formación de los menores o incapacitados.
La doctrina se ha pronunciado desde una perspectiva muy crítica, resaltando el excesivo rigor
del TS en la consideración de la materia. En la búsqueda de un responsable que atienda a la
reparación del daño, se ha acabado por convertir a los padres en compañías de seguros que
deben responder siempre del daño atendiendo a criterios objetivos de acaecimiento del daño.
Incluso se argumenta que al ser los menores insolventes por principio, no debiera desembocar
en semejante conclusión, pues la responsabilidad patrimonial universal permite que éstos
respondan en el futuro.
En realidad, el conflicto de intereses en los supuestos de hecho característicos de la
responsabilidad paterna es resuelto por el TS conforme a una argumentación irreprochable: ante
la alternativa de que las consecuencias patrimoniales de la lesión sufrida por otra persona
cualquiera (frecuentemente otro menor) deban afrontarse por la víctima o los padres de ésta o
por el causante del daño o los padres de éste, el TS opta generalmente por esta última solución,
cuya justicia parece quedar fuera de toda duda.
82º LA RESPONSABILIDAD DE LOSTITULARES DE CENTROS DOCENTES DE
ENSEÑANZA NO SUPERIOR.
LA RESPONSABILIDAD DE LOS TITULARES DE CENTROS DOCENTES DE
ENSEÑANZA NO SUPERIOR

5.1. REDACCIÓN ORIGINARIA: LA RESPONSABILIDAD DE MAESTROS Y PROFESORES


La redacción originaria del artículo 1903.6 CC establecía textualmente que "son, por último,
responsables los maestros o directores de artes y oficios respecto a los perjuicios causados por
sus alumnos o aprendices mientras permanezcan bajo su custodia".
Dicha norma había sido muy criticada, pues la directa relación entre profesor y alumno que daba
por cierto el supuesto de hecho, era muy discutible.
También el hecho de que se les responsabilizara “mientras que éstos permanezcan bajo su
custodia” daba lugar a que en los últimos años muchos educadores se resistieran a extender sus
tareas propias más allá de lo estrictamente necesario dado el riesgo que personalmente asumían,
de hecho los movimientos sindicales aconsejaban no realizar actividades complementarias o
extraescolares alguna.

5.2. LA REFORMA DE LA LEY 1/1991: LA RESPONSABILIDAD DE LOS TITULARES DE LOS


CENTROS DOCENTES
La Ley 1/1991 modifica el régimen de responsabilidad a fin establece que quien responda de los
daños ocasionados por los alumnos sean las personas o entidades titulares de los centros, que
son quienes deben adoptar las correspondientes medidas de organización.
No se abandona el esquema de culpa in vigilando realmente. El artículo 1.903.6 CC se modifica
de la siguiente forma "Las personas o entidades que sean titulares de un Centro docente de
enseñanza no superior responderán por los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores
de edad durante los periodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o vigilancia
del profesorado del Centro, desarrollando actividades escolares o extraescolares y
complementarias".
Luego ya no son solamente los maestros y profesores los responsables, sino también los
“titulares” de los centros, pero sigue fundamentada en la culpa in vigilando o in eligendo.
Queda la duda de cuáles son los centros de enseñanza no superior: a juicio de Lasarte,
debe entenderse en sentido amplio, extendiéndose a cualquier institución u organización
que se dedique a la formación y aprendizaje de menores de edad, con independencia de la
actividad desarrollada. Sin duda, colegios, escuelas e institutos de enseñanza primaria o
secundaria quedan incluidos. Los centros de enseñanza universitaria quedan excluidos.
Con respecto a los centros de enseñanza públicos, los titulares suelen ser las administraciones
(Estado, comunidad autónoma, ayuntamiento…) lo que ha provocado ya varias demandas (y
condenas) por su responsabilidad.

5.3. DERECHO DE REPETICIÓN


La reforma de la Ley 1/1991 modificó el art. 1904 CC en relación con los titulares de los
Centros "podrán exigir de los profesores las cantidades satisfechas si hubiesen incurrido en dolo
o culpa grave en el ejercicio de sus funciones que fuesen causa del daño".
La forma gramatical del artículo es bastante desafortunada pues da a entender que el desempeño
de las funciones propias del profesorado debe ser “causa del daño”. Sin embargo su sentido es
otro: ni siquiera en el caso de que los profesores hayan desempeñado sus funciones incurriendo
en culpa grave o dolo, la relación de causalidad debe darse entre el hecho o acto del menor
sometido a control o vigilancia y la causación del daño.
Por tanto, el profesor quedaría exonerado de responsabilidad frente al Centro en el caso de que
su actuación sea meramente culposa (leve o levísima), mientras que en el caso de culpa grave o
dolo, nace el derecho de repetición del Centro contra el profesor. De esta forma, la reforma de
1991 supone, en este supuesto concreto, la graduación de la culpa en grave, lo que supone una
dificultad de concreción.
83º LA RESPONSABILIDAD POR CAIDA DE ARBOLES.

CAÍDA DE ARBOLES
Según el Art. 1908.3 CC “responderán los propietarios de los daños causados (…) por la caída
de árboles colocados en sitios de tránsito, cuando no sea ocasionada por fuerza mayor”. Debe
ponerse en relación con el art. 390 CC que establece la obligación para el “dueño del árbol” de
adoptar las medidas oportunas “cuando algún árbol corpulento amenazare caerse de modo que
pueda causar perjuicios a una finca ajena a los transeúntes por una vía pública o particular”.
Existe escasa jurisprudencia sobre el particular, en especial inter privatos, hay que resaltar dos
aspectos:
1. Aunque el artículo 390 CC se refiere a arboles corpulentos, el art. 1908 CC no hace
distinciones, por lo que puede ser cualquier árbol (corpulento o no) cuya caída total o parcial (es
decir cualquiera de sus ramas) provoque daños a las personas o a los bienes de un tercero.
2. Supuestos de tránsito por viales o caminos cercanos al árbol, aunque no se requiere que sea
vía pública

La responsabilidad extracontractual se plantea en este caso de forma absolutamente objetiva,


resaltando dos datos:
La responsabilidad extracontractual sólo desaparece en caso de que los daños se hayan
producido por causa de fuerza mayor.
La responsabilidad extracontractual se declara automáticamente a cargo del propietario del
árbol, lo que plantea dudas en algunos supuestos de uso o disfrute (usufructuario vitalicio por
ejemplo) en los que un legítimo poseedor inmediato excluye la posibilidad de intervención del
propietario y la interpretación literal carece de sentido alguno

84º LA RESPONSABILIDAD OBJETIVA EN EL CC


SUPUESTOS DE RESPONSABILIDAD OBJETIVA EN EL CODIGO CIVIL
Existen supuestos de los que la responsabilidad extracontractual nace y se genera aun cuando
quien será finalmente responsable (salvo caso de fuerza mayor) no haya incurrido en culpa o
negligencia alguna.
Ocurre así al menos en tres supuestos:
Daños causados por animales
Caída de árboles
Objetos arrojados o vertidos.

Las normas que lo regulan tienen un valor muy relativo comparado con el sistema de
responsabilidad subjetiva. Pero sirve para poner de manifiesto que en el CC no desconoce la
existencia de responsabilidad objetiva o sin culpa.

85º REPARACIÓN ESPECÍFICA Y REPARACIÓN PECUNIARIA.


REPARACION ESPECÍFICA Y PECUNIARIA

2.1. LAS DIVERSAS FORMAS DE REPARACIÓN


En cualquier caso (convenio/pleito) la indemnidad de la víctima puede requerir la denominada
reparación específica o in natura (entregar un objeto nuevo en sustitución del estropeado,
rectificar noticia falsa de un periódico), la reparación pecuniaria (dinero), o bien ambas
conjuntamente. El Código Civil no contiene norma alguna al respecto, pero conforme a la
jurisprudencia y a práctica, será el perjudicado el que indique la reparación que considere
idónea.
La coexistencia de reparación específica/pecuniaria es bastante frecuente, la razón es clara: la
reparación específica es inidónea para indemnizar el lucro cesante, la cual a veces es mayor
incluso que el daño emergente.
Los art 109 y siguientes del Código Penal ofrecen un abanico de posibilidades en relación con la
obligación de reparar el daño causado a consecuencia de delito y la pertinente indemnización. El
art. 110 CP establece literalmente q la responsabilidad comprende:
1. La restitución.
2. La reparación del daño.
3. La indemnización de perjuicios materiales y morales.

Por su parte el art. 112 CC especifica que "la reparación de daño podrá consistir en obligaciones
de dar, de hacer o de no hacer que el Juez o el Tribunal establecerá atendiendo a la naturaleza de
aquél (del daño) y a las condiciones personales y patrimoniales del culpable, determinando si
han de ser cumplidas por él mismo o pueden ser ejecutadas a su costa".

86º PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN : PLAZO Y CÓMPUTO.


PRESCRIPCION DE LA ACCION

4.1. PLAZO DE PRESCRIPCIÓN


Según el art 1968.2 CC "la acción para exigir la responsabilidad civil por… las obligaciones
derivadas de la culpa o negligencia de que se trata en el art 1902 CC desde que lo supo el
agraviado" prescribe por el transcurso de un año.
Dicha prescripción anual es aplicable no solo a las obligaciones del art. 1902 CC sino a las
contempladas en el conjunto de obligaciones extracontractuales reguladas en el Código Civil.
Así lo declaran las STS (respecto de obligaciones del art. 1903 y 1905 CC).
Al contrario, no es aplicable de forma indiscriminada a otros supuestos regulados por
disposiciones específicas:
Ley de Navegación aérea, lo reduce a 6 meses; se reduce a 10 días, las reclamaciones por
avería o retraso de la carga o equipaje facturado.
Ley de Energía nuclear, según se trate de daño inmediato o no, 10/20 años.
LO 1/1982, "las acciones de protección frente a las intromisiones ilegitimas caducarán
transcurridos cuatro años desde que el legitimado puedo ejercitarlas", fijarse que el plazo es de
caducidad, no es susceptible de ser interrumpido ni suspendido.
LOPJ "la acción judicial para el reconocimiento del error deberá instarse inexcusablemente
en el plazo de 3 meses a partir del día que pudo ejercitarse".
Ley de Propiedad Intelectual: la acción prescribirá a los 5 años para reclamar daños y
perjuicios...

Con este conjunto de leyes se evidencia que cualquier disposición normativa con rango de ley
podrá establecer el plazo de prescripción que tenga por conveniente. Tampoco es extraño que el
plazo de un año sea el parámetro natural de referencia en la materia, incluso estableciéndose en
disposiciones legislativas particulares.
No obstante lo dicho, el TS viene entendiendo que el plazo general de un año no es aplicable a
los supuestos de responsabilidad civil derivada de un delito, respecto de la cual el art..117 CP
declara que "se extinguirá de igual modo que las demás obligaciones, con sujeción a las reglas
del derecho civil". Según este artículo se debería aplicar el plazo de prescripción anual, pero de
forma reiterada el TS ha consagrado la aplicación del plazo general de 15 años establecido en el
art. 1964 CC
Con esta tesis el alto tribunal busca ampliar las expectativas de reparación de la víctima y evitar
un plazo de prescripción tan corto.
4.2. ¿PRESCRIPCIÓN O CADUCIDAD? CÓMPUTO DEL PLAZO

La regla general respecto del cómputo del plazo se establece en el art. 1968.2 CC con la frase
"desde que lo supo el agraviado". Por tanto una vez el daño sea real y efectivo, con
conocimiento de la víctima, comienza a correr el plazo anual fijado (o, en su caso, el
específicamente establecido).
Dicho plazo requiere que el daño de la víctima pueda darse por concluido, sin nuevas
derivaciones dañosas para la víctima. Por ello en casos de “daños continuados” y, en
particular, en el caso de lesiones corporales, de difícil determinación médica y
cuantificación pecuniaria inmediata, el plazo de prescripción no comenzará a
computarse hasta no poder determinar, con certidumbre, el alcance de la indemnización. En
este sentido, el plazo prescriptivo se inicia en el momento que se conozcan de modo definitivo
las consecuencias del quebranto sufrido, según el alta médica.
El plazo referido es sin duda de prescripción. Igualmente ocurre en la mayoría de las
disposiciones legislativas específicas. Entonces el plazo puede ser interrumpido conforme a las
reglas generales.
No obstante, el plazo para ejercitar la acción por responsabilidad civil se convierte en plazo de
caducidad en supuestos específicos, para evitar la continua reviviscencia del posible ejercicio
de la acción. Ejemplos de plazos de caducidad sería:
El ya referido art. 9.5 LO 1/1982 sobre protección civil del derecho al honor, a la intimidad y a
la imagen, establece un plazo de caducidad de cuatro años para el ejercicio de la acción.
LOPJ al establecer el plazo de tres meses para interponer demanda de responsabilidad por error
judicial, opta por la caducidad.

87º PLURALIDAD DE RESPONSABLES: CARÁCTER SOLIDARIO DE LA


RESPONSABILIDAD EXTRACONTRACTUAL ( 3 VECES)
PLURALIDAD DE RESPONSABLES: EL CARACTER DE LA OBLIGACION
EXTRACONTRACTUAL

En el caso de que la responsabilidad extracontractual recaiga sobre dos o más personas en virtud
de un mismo acto ilícito, existe la duda de si el perjudicado debe reclamar la reparación del
daño:
✓Simultánea o sucesivamente a cada uno de los responsables, prorrateando entre ellos la
reparación convenida o judicialmente determinada,
✓Cualquiera de ellos por entero, según convenga al perjudicado, en el entendido de que
después los responsables ajustarán cuentas.

Dicha cuestión consiste en atribuir a la obligación extracontractual la naturaleza de


mancomunada o de solidaria (esta última más ventajosa).
El Código Civil carece de precepto alguno que responda con carácter general. Es más, por
aplicación de las reglas generales habría que pronunciarse a favor del carácter mancomunado de
la obligación extracontractual. Sin embargo, tras un amplio debate doctrinal, la mayoría de los
autores y de la jurisprudencia de manera reiterada se pronuncian a favor del carácter solidario de
la obligación extracontractual, de forma general (Ley de Navegación Aérea, Ley de Energía
Nuclear, Ley de Caza, AA.PP., etc.).
El triunfo del carácter solidario de la responsabilidad civil en caso de pluralidad de responsables
está fuera de toda duda también en los PETL, limitando de forma absoluta la responsabilidad
parciaria a los supuestos en que los responsables puedan acreditar y probar que se debe imponer
sólo una parte del mismo (del dañó) a cada una de las personas responsables ante la víctima (art.
9:101 PETL).