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Esteban Agudelo Arismendy

Harold Bedoya Toro

Laura María Calle Gómez

Reflexión de los textos: “La situación de hospitalización y sus


consecuencias en el paciente ante diferentes servicios y procederes
médicos” y “Estrés y salud en enfermos”

Ciertamente, para el ser humano resulta todo un conflicto adaptarse a las nuevas
experiencias y estadios que se le presentan en la vida; los procesos de asimilación
y acomodación representan un gran displacer y angustia para él, máxime si la
situación a la cual se enfrenta confronta sus posibilidades de actuación en el
medio; esto es, que lo reduzca funcionalmente en su actualidad. En este orden de
ideas, la hospitalización configura una de esas experiencias que bien puede ser
desfavorecedora o confrontadora para las personas y para sus vínculos próximos,
dado a que, de entrada, modifica la vida cotidiana y la estadía actual del sujeto en
el mundo. Las reacciones adversas de los pacientes que ingresan a un estado de
hospitalización, son apenas comprensibles, puesto que está poniendo sus
recursos para enfrentarse a esa situación, bien adaptativamente, o bien
desadaptativamente. El problema real, es cómo abordan esa situación los
profesionales de la salud, quienes tienen el conocimiento y saber de todos esos
efectos y sus consecuencias pero que, aun hoy parece no llamar su atención en lo
más mínimo. Todos los profesionales de la salud están llamados a trabajar no sólo
en pos de la enfermedad y su cura, sino también -y más imperiosamente-, en pos
del ser humano; ya que la enfermedad no es el paciente, sino la persona que
espera en las camillas o sillas del centro médico.

Así las cosas, es de rescatar que en la actualidad, el campo de la salud en


Colombia ha tenido bastantes mejoras, muchas de ellas con relación al abordaje y
tratamiento humano y médico que le dan los profesionales a los pacientes en
estado de hospitalización; no obstante, hay bastante trabajo por hacer todavía. La
angustia y el estrés que sufren los pacientes al enfrentar un estado de
hospitalización, seguramente no desparecerá por lo anteriormente mencionado…
a nadie le agrada perder su funcionalidad y renunciar a muchas de sus
capacidades y privilegios en el medio; pero lo que sí puede mejorar y cambiar, es
el abordaje que le hacen los profesionales de la salud, quienes son sus
compañeros de viaje en ese proceso escabroso, y por ende son quienes pueden
hacer el proceso más ameno o mucho más complicado.
Imagínese perder muchas de sus posibilidades de estar y ser en el mundo en la
actualidad, como consecuencia de un estado de hospitalización; de por sí lo más
probable es que eso signifique un choque emocional considerable para usted. Sus
metas a corto plazo, su intimidad, sus gustos, se ven afectados y alterados,
adicionalmente también tiene que lidiar con las dolencias físicas que lo tienen allí.
El panorama, cuando menos, parece ser desalentador. Ahora imagine que como
añadidura a todo lo anterior, su médico tratante es negligente e irrespetuoso, no le
explica los procedimientos que le hace a cada momento, lo anula como sujeto y
prefiere llamarlo por el número de su cama o habitación, no parece estar
interesado en entablar una conversación amena con usted, ni siquiera de su
estado de salud. Posiblemente eso, termine por empeorar su estado anímico y su
visión de ese proceso actual; es probable que termine por aborrecerlo y generar
una crisis peor que, en última instancia, no será de ayuda para su mejoramiento.

Todo lo que se ha mencionado anteriormente, tiene la intención de hacer


reflexionar someramente acerca del trato que se le brinda a los pacientes, porque
es por ellos y para ellos que estudiamos y trabajamos, es menester recordar esa
premisa constantemente, porque seguramente ayudará a direccionar nuestro
trabajo de una manera más sensata. Como psicólogos estamos llamados a
acompañar esos procesos arduos y complicados que atraviesan las personas que
ingresan a un estado de hospitalización; pues somos nosotros quien tenemos
algún saber con respecto a la mente humana, los procesos anímicos y de
asimilación y acomodación; de manera que no sólo la labor es médica, sino
también psicológica, esto nos habla de un trabajo conjunto e interdisciplinario,
donde se reconozcan las ayudas que puede brindar cada profesión con el fin de
mejorar el estado de salud de las personas, que además es su objetivo en común.