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A los 194 años de la gesta histórica del 14 de septiembre de 1810

CREACIÓN

La creación de Cochabamba tiene el respaldo de un Decreto Supremo del 23 de enero de 1826, bajo la presidencia del Mariscal
Antonio José de Sucre.

HISTORIA

Luego de las revoluciones de La Paz (16 de julio de 1809) y de Buenos Aires (25 de mayo de 1810), en Cochabamba, el 14 de
septiembre de 1810; en las campiñas del valle se sublevó el pueblo encabezado por el protomártir Esteban Arze.

Don Esteban Arze a pesar de ser oriundo de Tarata, vivía en Cliza y allí concentró a varios pobladores y logró despertar en ellos
un espíritu combativo y libertador. Pese a que estaban mal armados, algunos tenían sables y otros pocos, cuchillos. La mayoría
tomó en sus manos macanas y lanzas.

Cuenta la historia que aquel 14 de septiembre fue memorable porque Arze logró concentrar a cerca de mil hombres. Mil patriotas
que lucharon con gran entereza. Acompañaron a Arze, entre otros, los revolucionarios, Francisco de Rivero, Melchor Guzmán y
Mariano Antezana. La lucha se prolongó por horas y al terminar la refriega, los patriotas lograron que el Gobernador de la ciudad,
José Gonzales Prada huyera.

Pronto se reunió el Cabildo Abierto que nombró como nuevo Gobernador a Francisco de Rivero y a Esteban Arze como Jefe de
las fuerzas independentistas. El éxito del Cabildo se debió a las intervenciones del elocuente presbítero, don Juan Bautista
Oquendo.

En honor al valor de los patriotas, Cochabamba celebra el 14 de septiembre su efeméride cívica.

POEMA A COCHABAMBA
Majestuosas montañas, exuberante selva y coloridos valles
Brilla el Sol en éste día de septiembre
desafiantes junto al hombre en la lucha contra usurpadores
al son del viento flamea nuestra tricolor
En sus hijos HOY, brilla la insignia al valor y denuedo
Al lado suyo risueña y orgullosa se mece
el grito eterno en memoria de Aroma, Junín y Ayacucho.
nuestra bandera que distingue a la Ciudad
Soledad Del Sol

Calles se adornan con las risas de los niños

jóvenes y adultos, labios en unísono coreando

los himnos solemnes notas de admiración,

respeto y gratitud a nuestra tierra se elevan

primorosas, hasta alcanzar el mismo cielo

Tierra fértil de heroicos hombres que ofrendaron su vida

como si sumaran con sangre el caudal de sus ríos y lagos

Pueblo de valerosas y hermosas mujeres de sutil donaire

impregnando al hombre con su fervor y aguerrido valor