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Bolívar Echeverría, modelos elementales de la oposición campo-ciudad.

Anotaciones a
partir de una lectura de Braudel y Marx.

Origen del fenómeno urbano citadino. ¿Por qué surge la ciudad? Y la relación de oposición
con el campo.

Sin la explicación de este objeto complejo que es la ciudad sería imposible la comprensión
de la sociedad moderna de la que es constitutiva y constituyente. Las contribuciones
fundamentales a esta relación de encuentran en:

- Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (borrador)


1857-1858 en el pasaje titulado “Formas que preceden a la producción capitalista. (Acerca
del proceso que precede a la formación de la relación de capital o la acumulación originaria)
(“Formen”)”.

- Max Weber, La ciudad, principalmente “La dominación no legítima (tipología de las


ciudades)” de 1921.

- Fernand Braudel, Civilización material, economía y capitalismo: siglos Xv a XVIII, de


1979.

Problemáticas contemporáneas relativas a los fenómenos urbanos:

1. Generación originaria de la distinción campo-ciudad.

2. El origen de la ciudad.

3. Historicidad de las formas contemporáneas de uso capitalista del espacio social.

Generación originaria: doble proceso originario de formación de la sociedad humana y la


edificación de “mundo”.

Mediante el concepto de “proceso de reproducción social” de Marx, Bolívar expone el


entretejido de la espacialidad y la temporalidad social desde el cual se distingue la
cualificación física y política del campo y la ciudad.
El sujeto social se completa como humano mediante la autoformación individual y colectiva
en la medida en que se da forma a sí mismo y a su existencia colectiva, a su socialidad, con
lo cual establece su determinación política. P.13

Para Bolívar el tiempo ordinario corresponde al tiempo del trabajo y la monotonía; el


extraordinario, al de la fiesta, la reunión colectiva y la política en general.

El fundamento de la diferenciación espacio-temporal entre lo rural y lo urbano radica en que


la producción y el consumo, como momentos extremos y fundamentales del ciclo general de
la generación de la riqueza social son mediados por el momento circulatorio (distribución y
cambio).

La “elección civilizatoria” es un proceso social-natural colectivo, un acto de definición


colectiva y un “proyecto primigenio de humanidad”. La naturaleza le ofrece al hombre
ciertas condiciones (geológicas, climáticas, hidráulicas, etcétera) que este acepta o rechaza,
es decir “elige”, para establecer un determinado “proyecto civilizatorio” sobre el que se
despliegan las distintas potencialidades de humanidad a partir de sus correspondientes
pautas tecnológicas. P.15

El concepto marxiano de forma natural de la reproducción social permite captar la relación


esencial hombre-naturaleza en la doble dirección de “parasitismo” (Braudel) y de
“metabolismo social” (Marx).

El concepto de concentración de los medios de producción y de la fuerza de trabajo abre el


camino para construir el concepto de ciudad a partir de la idea establecida por Marino Folin
según la cual la ciudad y el territorio constituyen un “capital fijo” que funge como
determinante básico de la vida material establecida espacialmente.

De acuerdo con Marino Folin, la “permanencia de la forma de ciudad” depende


fundamentalmente, pues, de la forma peculiar que asumen en el territorio la “concentración”
o “dispersión” de los “medios de producción” y de la fuerza de trabajo”. P.16

Así, “concentración”, “permanencia” y “sedentarismo” son condiciones tanto de la aparición


de la ciudad como de la acumulación del capital…
Bolívar Echeverría lleva esta idea mucho más lejos al vincular la concentración o dispersión
de los medios de producción y de la fuerza de trabajo con el ciclo general de la generación
de la riqueza social y con el proceso de reproducción social en su conjunto para derivar de
ahí la diferenciación entre campo y ciudad.

Allí donde los momentos de la producción y el consumo son predominantes surge el estatuto
de lo rural, dominado por el tiempo ordinario y rutinario, y cuando el momento circulatorio
es el predominante éste se proyecta en la vida urbana y en el tiempo extraordinario.

Echeverría hace una tríada epistemológica historia-economía-teoría social articulada


mediante los referidos conceptos historiográficos de Bruadel y la teoría de Marx…

Historicidad de las formas contemporáneas de uso capitalista del espacio social. p. 19

a) Tipología de ciudades, b) caracterización de las economías-mundo como proyectos de


capitalismo, c) descripción de figuras de gran-ciudad y metrópolis y d) explicación del
desbordamiento de los gigantismos urbanos contemporáneos.

La ciudad capitalista moderna. p. 20

El papel de la ciudad en la consolidación de los distintos proyectos del capitalismo. …del


concepto de Braudel de economía mundo se desprende la noción de “sucesión de centros”…
la obra de Braudel permite observar no el capitalismo en general sino una multiplicidad de
“proyectos de capitalismo” y especialmente la idea de que “debajo de cada economía
mundo”, como centro de ella, se encuentra una ciudad, al mismo tiempo que debajo de cada
ciudad-centro es claramente perceptible un diferente “proyecto de capitalismo”.

La ciudad burguesa presenta una estructura característica integrada por una zona central
donde se ubica el centro económico y financiero; el barrio residencial, alejado
moderadamente del centro; el barrio bajo o barrio obrero, que circunda el centro, y,
finalmente, la periferia rural como mediación entre la naturaleza y la ciudad. P. 21

Esta estructura ha sido desbordada ya por la gran-ciudad y la metrópoli contemporáneas, lo


cual ha provocado una reconfiguración radical de las figuras conocidas.
…con la aparición de la gran-ciudad y la metrópoli el campo es subordinado a ellas en
forma definitiva y se convierte en mero apéndice de la periferia industrial.

Se trata de entidades urbanas en espera de ser teorizadas. P. 22

La industrialización precaria de Latinoamérica, dependiente de las grandes economías


monopolistas de los países industrializados, es la causa de que sus economías se sustenten en
la “renta de la tierra”, a diferencia de las grandes economías transnacionales cuya fuente de
ganancia se basa en la “renta tecnológica”. Hoy en día la subordinación de las primeras a las
segundas se ha vuelto absoluta, y en ese juego de dominación económica las necesidades del
uso capitalista del territorio han impuesto la devastación de la naturaleza en general y del
campo en particular. P. 23

…explicación del origen, relevancia e implicaciones de la ciudad en una definición crítica


del concepto de capitalismo…

…análisis, identificación y construcción de elementos interpretativos y explicativos de


aspectos fundamentales de la realidad contemporánea.

I. Las nociones de larga duración, elección civilizatoria y civilización material.

…la vida social presenta ciertas estructuras del comportamiento humano y del campo
instrumental que constituyen configuraciones civilizatorias… p. 27

Se trata de los trazos más básicos del campo instrumental de la actividad humana y del
esquema más simple del mundo humano, como sería la construcción y la organización de la
temporalidad y la espacialidad, es decir, el calendario temporal dentro del cual se
desenvuelve la existencia humana y la delimitación de lo rural y lo urbano así como las
preferencias más elementales que tienen que ver directamente con la producción y el
consumo de los bienes.

Braudel nos recuerda que la civilización surge siempre, dentro de un determinado contexto
geográfico, como un parasitismo mutuo del hombre y la naturaleza. P. 29

El hombre surge en el medio natural como una necesidad que tiene la propia naturaleza de
crearse un cierto organismo, un cierto modo de vida especial que de alguna manera la
complete a ella misma. Pero al mismo tiempo este ser especial no puede vivir si no es a
expensas de la naturaleza. Hay, pues, una relación de dependencia, un parasitismo que une
de ida y vuelta al ser humano y a la naturaleza y que se constituye originariamente como la
elección de una forma civilizatoria.

Una elección de civilización, dice Braudel ateniéndose al plano más fundamental de la


relación del hombre con la naturaleza, surge a partir de que la civilización humana elige un
determinado tipo de alimentación.

Esta elección tiene una importancia definitoria en la construcción del mundo humano o de la
civilización, de modo que ésta se organiza siempre en torno a la domesticación, el cultivo, la
producción y el consumo de este alimento “privilegiado”. Este hecho implica en cada caso
una organización completamente diferente del conjunto de la vida social. P. 30

El hecho de que los seres humanos deben vivir centrados en torno las exigencias de la
producción del maíz, del arroz o del trigo hace que en cada caso sea diferente el complejo
tecnológico de la vida social y que alrededor de estos distintos núcleos tecnológicos
diferenciados se constituyan también formas de civilización cada una de ellas diferente de
las otras.

No es posible, pues, hacer una historia universal si no se tienen en cuenta estas diferencias
fundamentales que están grabadas en lo más hondo de la historia y que implican, como dice
Braudel, la construcción de distintos tipos de humanidad: una es la humanidad del maíz, otra
la humanidad del trigo y otra la humanidad del arroz. P. 32

Vemos ahí cómo en torno a una “elección civilizatoria” se construye un tipo específico de
apetencias y requerimientos, una distinta jerarquización y valoración de las necesidades
humanas y una determinación peculiar de la variedad de bienes necesarios para satisfacerlas.
P. 34

Con la ciudad sucede lo mismo, dice Braudel, pues corresponde un estadio mucho más
desarrollado que el de la civilización material; sin embargo, la diferenciación entre lo rural y
lo urbano, entre la vida hacia el exterior, enfrentada a la naturaleza, y la vida en el interior,
en el centro del territorio de la comunidad, es una necesidad esencial ya en el nivel de la
civilización material. P. 35

II. Distinción entre lo rural y lo urbano. Civilización material, civilización económica y


proceso de reproducción social.

Braudel señala que el dinero y las ciudades se presentan de manera plena sólo en la sociedad
mercantil y que, a la vez, las distintas formas del mercado se desarrollan en el dialogo con la
entidad citadina. P. 36

La ciudad va a provocar que se perfeccionen las formas del mercado, y los mercados, por su
parte, van a estar constantemente solicitando tanto el aparecimiento de ciudades como las
modificaciones de la estructura de las mismas.

… la distinción entre la vida citadina y la vida rural pertenece también al nivel profundo de
la civilización material. Por lo tanto, en un cierto sentido la entidad “ciudad” pertenece a la
civilización material, aunque en otro sentido corresponde más bien a la esfera de la vida
económica, es decir, al nivel de la oposición urbano-rural propia de la vida social
mercantificada.

…no hay vida humana que pueda cumplirse sin la presencia de ciertos objetos que sirvan de
instrumentos del proceso de circulación de la riqueza.

…el verdadero lugar del dinero será el mercado. Sólo el mercado desarrollado va a descubrir
en el dinero una serie de posibilidades que son imperceptibles en el nivel de la civilización
material. P. 37

Si el dinero es un hecho transhistórico o un elemento característico de la civilización


económica de la vida mercantificada.

El dinero y la ciudad.

Marx, el fundador del discurso crítico sobre la modernidad.

La característica peculiar del proceso de reproducción social consiste en que éste se


desenvuelve en un doble nivel, por un lado físico y por otro político. En el primero, el ser
humano, como todos los animales, está sometido al ciclo de la reproducción natural, y en el
segundo nivel, sobrepuesto a aquél, el ciclo de la reproducción propiamente animal-humano
está subordinado a metas políticas, es decir, al desarrollo con sentido propio, dueño de su
propio drama, de la existencia humana como un “estar en el mundo” que impone la
necesidad de darse una forma a sí mismo.

El hombre es el único animal que no tiene una forma de socialidad programada en su


aparato instintivo…

…el hombre tiene como materia –dicho con palabras de Engels- su propia socialidad, y esto
es para él lo fundamental, de modo que cumple su reproducción en el nivel físico sólo de
manera subordinada a la reproducción de su identidad social. El hombre es el sujeto que
primaria y fundamentalmente está reproduciendo su identidad, su forma, y que para hacer
esto cumple de cierta manera las funciones de reproducción física o animal. Este último
nivel está así subordinado al primero, el nivel propiamente político o de autorrealización. p.
38

Esta politicidad necesaria de la vida social explica que el proceso de reproducción tenga una
manera peculiar de vivir el tiempo de su realización. La reproducción social distingue
enfáticamente, en la existencia cotidiana, entre una temporalidad rutinaria y una
temporalidad “en ruptura” que reactualiza la existencia extraordinaria.

La temporalidad rutinaria es aquella en la que el ser humano repite, sin cuestionarla, la


forma establecida de su socialidad, cumple su vida de acuerdo a los códigos que son propios
de la consistencia de su socialidad, reproduce fielmente una identidad establecida.

Este es el tiempo del automatismo, en el que los seres humanos saben qué es lo que hay que
producir, cómo hay que distribuirlo y cómo hay que consumirlo, y lo hace adecuadamente.

Pero dado que se trata de un proceso de reproducción en el que lo político es lo fundamental,


en este tiempo de la existencia cotidiana dominado por la rutina tiene que hacerse presente
necesariamente el tiempo de lo extraordinario, es decir, el tiempo en el cual esa capacidad
política del hombre se actualiza o se vuelve virulenta, en el que se rompe el automatismo y
se afirma la capacidad de los seres humanos de inventar libremente formas de sí mismos y
de su mundo. P. 38

Así pues, esta afirmación de un tiempo de ruptura que irrumpe en el tiempo de la rutina, en
medio de la vida cotidiana, es una característica esencial de la realización en el tiempo de la
reproducción social. p. 39

…cuando Braudel habla de la distinción entre lo rural y lo urbano –que él plantea como algo
casi inherente a la naturaleza humana-, observa que esta distinción vertical o temporal entre
el momento cotidiano rutinario y el momento cotidiano de ruptura o de reactualización
imaginaria del tiempo extraordinario también se proyecta sobre el eje horizontal o espacial.

El espacio de reproducción social se organiza de acuerdo a la estructura del tiempo de la


vida social; la estructuración de la temporalidad social se reproduce en el territorio de la
sociedad.

…la causa o distinción entre lo rural y lo urbano radica en que el hombre adjudica a
determinadas zonas de su territorio el predominio del tiempo rutinario y entrega el
predominio del tiempo extraordinario a otras zonas o lugares del mismo. P. 40

Hay, pues, una tendencia en el proceso de reproducción social a concentrar en un mismo


lugar no sólo las funciones de la actividad política que prolongan el tiempo extraordinario,
sino también las funciones festivas, lúdicas y artísticas en que se escenifica de ese tiempo
extraordinario. Esta tendencia se complementa con otra que se dirige a entregar el resto del
territorio para que en él predomine el tiempo rutinario.

…el proceso de reproducción social sólo pude juntar su fase productiva con su fase
consuntiva gracias a la intermediación del proceso de circulación de los productos de
trabajo. Este proceso requiere un momento y una zona del territorio por lo que tienen que
cruzar necesariamente los distintos elementos de la riqueza social para recomponerse
topográficamente y así dejar de ser simplemente productos para convertirse en bienes
capaces de satisfacer las necesidades.

Así, pues, originariamente la función política, sea como suspensión real del automatismo
social o sea como interrupción escenificada del mismo, coincide con la función circulatoria
de la economía en un determinado lugar del territorio en el que acontece el proceso de
reproducción social. Se constituye así la necesidad de lo urbano. P. 41

Lo rural y lo urbano tienen cada uno una función político-productiva diferente que se define
en referencia a la oposición entre lo político o lo reproductivo/consuntivo de la vida social.

La distinción entre lo rural y lo urbano responde, pues, a una necesidad funcional.

El tiempo extraordinario y la función circulatoria se combinan entonces y dan necesidad a la


constitución, dentro del territorio de la vida social, de lo que podríamos llamar el “núcleo
urbano” y, por lo tanto, a la oposición entre lo rural y lo urbano.

Fundamentación de la necesidad funcional de distinguir entre lo rural y lo urbano.

III. Modelos elementales de la oposición campo-ciudad.

…el tratamiento que da Braudel a la relación entre el dinero y la ciudad exige ampliar
conceptualmente la relación que él establece entre “sociedad económica” y capitalismo. P.
43

La definición de ciudad, la necesidad de su existencia histórica de la misma.

¿Por qué existen ciudades? ¿Cuál es la necesidad de que exista la ciudad?

A partir de los planteamientos de Marx es posible reconocer la necesidad de la ciudad por el


hecho de que el proceso de reproducción social, para dar concreción espacial a su peculiar
tipo de historicidad o de temporalidad, requiere necesariamente que haya un sitio en el cual
puedan cumplirse de manera cabal las funciones políticas de autodeterminación de la
sociedad humana. P. 44

Estas funciones incluyen la gestión de gobierno, el establecimiento de los principios


distributivos de la riqueza, la definición concreta de las relaciones de convivencia, la
construcción de las personas y, en fin, todo aquello que gira en torno a la reproducción y el
cultivo de la identidad de esta sociedad.
Toda sociedad necesita reproducir su identidad en término políticos y/o religiosos y
cultivarla en términos lúdicos, festivos o estéticos, y el espacio-tiempo privilegiado para elle
se encuentra en el momento-lugar citadino, en la ciudad.

La oposición rural-urbano se plantea así a partir de la oposición entre lo rutinario como el


cumplimiento mecánico del proceso de reproducción social, y lo extraordinario como el
cumplimiento propiamente político del mismo proceso reactualizado en los momentos-
lugares de ruptura de la rutina cotidiana.

El cumplimiento propiamente político de la reproducción social prefiere realizarse en el


espacio-tiempo citadino porque éste tiende a concentrar en sí la interconexión global entre la
sociedad como trabajadora y la sociedad como disfrutadora.

La ciudad adquiere su necesidad política a partir del hecho de que es lugar privilegiado de la
esfera de circulación.

…qué formas elementales de concreción de lo citadino…

Fenómenos urbanos, llamados ciudad.

IV. Dinamismo distintivo de la ciudad burguesa.

1.

La ciudad burguesa es la plasmación objetiva de un modo especial de vida comunitaria. P.


54

Autonomía citadina. Las ciudades son capaces de darse a sí mismas sus propias leyes y de
controlar y de ejercer autoridad sobre el territorio del cual ellas son el centro. (Panóptico) p.
55

Hay, así, en este proceso histórico, un movimiento que parte de la subordinación de la


ciudad al campo, cuando esta ciudad es una aldea todavía, y termina en la subordinación del
campo a la ciudad.
Todo aquello que acontezca o deje de acontecer en el territorio de los productores-
consumidores va a ser ahora determinado en la ciudad; la ciudad será la que dicte las
órdenes sobre el campo, el destino de las funciones productivo-consuntivas.

Concomitante a este suceso, el fenómeno conocido como “fetichismo mercantil” se


posibilita de la manera más clásica en la ciudad burguesa debido a que en ella tiene lugar la
sustitución paulatina, firme e irreversible, por el mercado, de las funciones que la religión
tenía hasta entonces. P. 56

Durante la edad media la iglesia cristina fue la entidad social que garantizo la cohesión de la
comunidad. Los habitantes de las aldeas dispersas en el campo se reconocían entre sí mucho
más como miembros de la nueva comunidad universal –la comunidad religiosa, la Iglesia
que como miembros de sus comunidades ancestrales destruidas por la Roma cristiana.

Ahora, en la ciudad burguesa, sus habitantes se reconocen en tanto miembros de la


comunidad de propietarios privados con derecho a participar en el mercado;

la entidad social que los cohesiona como una fuerza que actúa en lo profundo es el mundo
de los “fetiches mercantiles”, con su dinámica y sus propias leyes.

2.

…la ciudad comercial no ha recibido de parte de la comunidad un encargo tan fuerte, no


tiene que representar a nada ni a nadie en tanto no es la plasmación de la comunidad. P. 58

En el caso de la ciudad burguesa, por ejemplo, su esencia consiste en que se afirma a sí


misma como plasmación objetiva de la comunidad. P. 59

Tal es el caso, por ejemplo, en la mitad norte de la península italiana… En todas ellas la
sociedad es capaz –y ésta es una peculiaridad de la cultura y de la historia occidentales- de
objetivar en el espacio, en términos urbanísticos y arquitectónicos, la confianza y la
seguridad de su propia existencia.

Vivimos en las ciudades pero no pertenecemos a ellas. P. 60

V. El papel de las ciudades en las “economías-mundo”.


1.

La historia de las economías-mundo, es decir, ciertos orbes económicos. P. 62

La economía mundial corresponde al mercado mundial, a todos los participantes en la


economía planetaria. Por otro lado, una economía mundo es aquella dinámica económica
dotada de u principio de coherencia que logra estructurar en torno a su funcionamiento todo
un orbe autónomo y hasta cierto punto independiente. Son economías que existen como
universos cerrados. P. 63

…encontramos distintos orbes, cosmos, universos o mundos económicos dotados de una


peculiaridad, una autonomía e incluso una autosuficiencia y que presentan una cierta
dinámica cuya coherencia le permite ejercer una gravitación centrípeta en el entorno. P. 64
Panóptico

…la economía-mundo no gira en torno al poder de una entidad económica, un tipo


determinado de producción o de capital o un conjunto de capitales… no tiene por sí misma
una potencia económica capaz de imponerse sobre el resto del mundo que está
estructurando.

Lo que tiene es simple y llanamente la capacidad de dar coherencia, es decir de imponer una
lógica de funcionamiento.

Ser una propuesta, un proyecto de coherencia económica, esto es lo fundamental de la


economía-mundo. P. 65

…el objeto de la historia económica con las economías-mundo y la sucesión de las mismas
hasta llegar a las dos o tres grandes economías mundos que se han consolidado en el largo
devenir de la historia hasta nuestros días.

Las economías-mundo, en su juego en el tiempo a través de guerras, alianzas,


subordinaciones reciprocas, etcétera, constituyen el entramado concreto de lo que se
denomina “historia universal”.

2.
…toda economía-mundo tiene determinados límites geográficos que le dan sentido.

…el espacio donde se despliegan las economías-mundo se organiza de acuerdo a tres reglas
de composición, organización y estructuración. P. 66

En primer lugar,… Las economías-mundo están separadas por espacios vacíos, tierras de
nadie, zonas poco animadas o inertes. Entre una economía-mundo y su vecina hay zonas
neutrales que ninguna de las economías-mundo colindantes está interesada en penetrar…
porque en lugar de aportarles ganancias les ocasionan pérdidas.

En segundo lugar,… las economías-mundo necesariamente tienen en el centro un ente


urbano, una ciudad. P. 67

La ciudad va a ser sobre todo el lugar de la libertad.

Todos los centros urbanos de las economías-mundo implican que en ellos persisten la
libertad y la seguridad para vivir y trabajar en paz.

Esto es importante si se tiene en cuenta que la historia de la humanidad es


fundamentalmente la historia de la violencia, de la guerra.

Lo normal en la existencia humana histórica es el estado de guerra, no el estado de paz, y las


economías-mundo se constituyen como remansos de paz, como sitios en donde la actividad
humana está a salvo de la terrible mortandad que trae consigo la guerra;

…ellas brindan la libertad de movimiento, de transacciones, de comportamiento, la libertad


de la existencia y, por lo tanto, la seguridad para el trabajo y para la vida. Allí tienen
asegurado un lugar de paz, de libertad, todos aquellos que trabajan, producen y poseen así
como los que imaginan, hablan y hacen discursos.

…el centro urbano es el centro de la economía mundo por que vende protección a los
otros… constituye una especie de cúpula de protección sobre las otras entidades urbanas y
sobre el campo que las circunda. P. 68
La tercera condición de la existencia espacial de las economías-mundo es su estructuración
interior jerarquizada en diversas zonas que generalmente se organizaban en tres círculos o
niveles que son el centro, la zona periférica y el círculo satélite.

En esta tripartición jerarquizada del espacio que caracteriza la existencia real de las
economías-mundo resalta la necesidad de un centro como el lugar donde comienza el futuro,
donde están los adelantos y la periferia hacia donde se riega o se despliega el progreso que
se inicia en el centro.

3.

…Braudel mira la historia del capitalismo como la historia de una economía-mundo que
gesta dentro de sí misma un dinamismo incontenible y adopta formas muy diferentes
abriéndose hacia otras economías-mundo e imponiendo al resto del planeta condiciones
existenciales que lo dinamizan irreversiblemente. P. 73

VI. La ciudad capitalista contemporánea.

1.

Ciudades-tipo o modelos de lo citadino… no deben tenerse cono descripciones de una


ciudad en particular o de un conjunto de ciudades, se trata de tres esquemas de ciudad
reconocibles en singular o en plural en tal o cual ubicación histórico-geográfica, son tres
tipos elementales o ideales de ciudad, que no han existido de manera concreta. P.74

¿Qué es la ciudad capitalista y en qué consiste su diferencia histórica con estas otras
entidades conocidas como “gran ciudad” o “metrópolis”?

Hablamos de un hecho urbano que se da en ciertas ciudades muy peculiares como París,
Londres, Nueva York, Berlín, etcétera, o como la gran ciudad o metrópolis que seguramente
también fue México en los años treinta y cuarenta del siglo XX.

En estas metrópolis podemos encontrar un complejo jerarquizado de distintos tipos de


ciudad que es la representación de un proyecto de economía-mundo capitalista especifico. P.
75
Estas grandes ciudades tienen en común que en ellas hay en cierto modo una negación de la
ciudad burguesa y de la relación conflictiva entre el campo y la ciudad que ella representa.

La ciudad capitalista se basa no ya en la subordinación del campo a la ciudad, como en el


caso de la ciudad burguesa, sino en la subsunción total de lo rural a lo urbano, en la sujeción,
la explotación, la destrucción incluso, del campo en beneficio de la ciudad.

La gran ciudad es un parasito que se constituye en la negación absoluta de lo rural.

En lugar del intento de armonizar lo rural y lo urbano que hay en los tres tipos de ciudad
esbozados anteriormente como otros tantos intentos de dialogo entre la ciudad y el campo,
en la ciudad capitalista se refleja la tendencia a reconstruir todo el planeta bajo la forma de
ciudad, de hacer la ciudad absoluta o ciudad total y convertir al campo en mero intersticio
del espacio citadino.

Se trata de la negación de las formas de vida del campo en cuanto tal. El campo pasa a ser en
definitiva una proyección del espacio citadino, al que ha sido totalmente subordinado sin
autonomía. Sus planes de subsistencia los recibe ahora directamente de la ciudad, ya no
tiene un modo propio de organizar la producción y el consumo sino que todas sus iniciativas
son indicaciones impuestas u obligadas por la ciudad. P. 76

La gran ciudad capitalista se considera a sí misma absoluta, necesita del campo pero sólo
como un apéndice suyo. Se plantea a sí misma como capaz de improvisar un campo artificial
hecho a su medida. La ciudad burguesa dominaba ya sobre el campo pero lo respetaba como
existente por sí misma y en el fondo impenetrable.

La gran ciudad capitalista no respeta la especificidad del campo sino que lo tiene como
entidad técnicamente sustituible que puede ser producida a partir de las necesidades
citadinas.

2.

En principio, las grandes ciudades capitalistas constan por lo general de lo que sería la City
o el centro de negocios, el barrio residencial, el barrio bajo o de vivienda obrera y la
periferia.
El campo ya no es una entidad que entregue a partir de su propia necesidad determinados
frutos para la ciudad, sino que ha pasado a ser una rama industrial más, la agroindustria, una
simple prolongación de la periferia industrial. P. 77

Esta metrópoli es la modalidad última de la ciudad, después de ella, históricamente, vienen


los grandes asentamientos urbanos post-citadinos, que han rebasado ya las capacidades de
organización e incluso de estructuración espontánea de la gran ciudad capitalista.

La Ciudad de México, Sao Paulo, El Cairo, Nueva Deli, Tokio y otras parecidas a ellas han
dejado ya de corresponder al modelo de la metrópoli o gran ciudad y han pasado a ser
entidades para las cuales se ha desdibujado la oposición rural-urbano. En ellas se muestran
ciertos rasgos de una fuerte aldeización o ruralización, mientras que su contraparte rural se
asocia con innegables rasgos de urbanización del campo.

En la gran ciudad capitalista observamos las plasmaciones de la estructura de la ciudad


burguesa pero también las características efímeras y deslumbrantes de la ciudad comercial
del Medio oriente, así como rasgos de la fría y tiránica ciudad burocrática-sagrada de
Oriente construida para organizar y dar cobijo a las grandes masas de trabajadores. P. 78

La acumulación de capital –dice Braudel en una de sus entrevistas- podría quizá prescindir
de una ciudad centro. Tal vez después de este último centro que ha sido Nueva York la
tendencia a una centralización del proyecto capitalista vaya a tener lugar en otros términos,
que ya no exigirán que ese centro decante en un eje espacial en los términos tradicionales de
la construcción de una gran ciudad.

VII. La renta de la tierra, la renta tecnológica y las postciudades en América Latina.

Un fenómeno que podemos observar en el último tercio del siglo XX y que marca en forma
notable la historia reciente de América Latina es la conformación de esos grandes
conglomerados urbanos conocidos como “mega ciudades” o “postciudades”. 79

Se trata de estas megapolis de sustentabilidad precaria invadidas hasta el último rincón por
la economía informal, funcionalmente desarticuladas, caóticas, polarizadas dentro de una
mancha urbana entre pobre y miserable, dotadas de una infraestructura mínima junto a la
que se abren deslumbrantes islotes de abundancia y desarrollo técnico.
Este fenómeno tiene su origen en los cambios que han tenido lugar en la relación campo-
ciudad.

…la relación con el campo es determinante para la ciudad.

No podemos hablar de la ciudad sin referirnos a la oposición entre la vida rural y la vida
citadina que es inherente a la vida del ser humano.

El campo es, hasta cierto grado de generalidad, el lugar de la rutina productivo-consuntiva;


la ciudad en cambio, en ese mismo nivel de abstracción, es el lugar en el que se prolonga y
se reactualiza el tiempo extraordinario, es decir el tiempo agudamente político de la
fundación y la refundación de la comunidad. P. 80

Esta sería la razón última, el thelos de esta distinción esencial para la civilización humana:
hay un lugar, un espacio que hay que hacerle a aquello que es la rutina, el trabajo, la
producción, el consumo, la reproducción de los seres humanos, y hay que destinarle otro
lugar a la existencia humana que funda la vida colectiva, en comunidad, la existencia
propiamente política.

Esta distinción necesaria entre el tiempo extraordinario y el tiempo rutinario es el supuesto


que está en el fondo de la distinción entre lo rural y lo urbano.

El papel del campo en la constitución de la ciudad moderna deriva de hecho de que, para
garantizar un equilibrio en la acumulación de capital, el capitalismo necesita pagar una renta
de la tierra a los propietarios de tierras de productividad especialmente alta, que son
“señores” porque han hecho de la naturaleza una propiedad suya. Sin esta renta el
capitalismo no puede funcionar. Así, dentro del capitalismo, los propietarios de la tierra, es
decir los propietarios de la naturaleza, tienen derecho a percibir un ingreso, una renta,
aunque no se justifique en términos puramente capitalistas.

…la vida rural determina como puede ser la vida citadina incluso en la modernidad. P. 81

La ciudad se comporta, se organiza o se configura de acuerdo a como lo hace el campo, es


decir de acuerdo con las posibilidades de producir bienes en el campo, y no sólo productos
agropecuarios sino también de la tierra como lugar y fuente de productos obtenidos en
yacimientos minerales, de petróleo, etcétera.

En la historia de América Latina el campo ha gravitado de manera determinante sobre la


ciudad.

…por ser países propietarios de un determinado territorio especialmente productivo que les
ha permitido reclamar en el mercado mundial un precio favorable para las materias primas
que hay en él. Este hecho ha sido crucial para la constitución de sus Estados y sobre todo de
sus ciudades; la ciudad latinoamericana ha dependido de manera decisiva de este
protagonismo de la riqueza del campo como sustento de la empresa histórica estatal-
nacional de la que se ha desarrollado.

…desde mediados del siglo XIX la historia de la economía muestra el surgimiento de algo
que podríamos llamar “renta tecnológica”…

A lo largo del siglo XX se incrementa la importancia relativa de la innovación tecnológica


en la determinación de la productividad del proceso de trabajo, y junto con ello crece
también la importancia de la renta tecnológica. P. 82

El cómo hacer los productos, los bienes, ha ganado progresivamente importancia


económica-mercantil en comparación con el con qué hacer las cosas, es decir, con qué
materiales o con que materias primas.

La técnica de producir superó a la materia prima de la producción. Esto llevó al triunfo de la


renta tecnológica sobre la renta de la tierra.

Así pues, la historia de la relación entre el campo y la ciudad en América Latina está
vinculada de manera fundamental con una “devaluación de la naturaleza”, es decir, una
“devaluación de la tierra” y de sus riquezas naturales, sus tierras fértiles, sus yacimientos de
minerales, de petróleo, etcétera.

Mucho de lo que conocemos actualmente como destrucción de la naturaleza está vinculado


con este fenómeno que consiste en que la riqueza como propiedad de la tierra (naturaleza) ha
perdido importancia para el funcionamiento capitalista de la economía, se ha devaluado. P.
83

Lo natural ha pasado, en general, a ser algo de segundo orden frente aquello que es artificial,
humano, puramente instrumental, que es la tecnología.

Este es el fenómeno que está detrás del surgimiento de esos monstruosos conglomerados
postcitadinos de América Latina como Sao Paulo, el Distrito Federal, Lima, etcétera que
aparecieron en la segundo mitad del siglo XX.

La globalización neoliberal ha impuesto esa subordinación mediante el tránsito del campo


tradicional al campo agroindustrial subsidiado por la ciudad, ha impuesto la necesidad de
sustituir la base natural de la productividad excepcionalmente alta por una base tecnológica
que la induce artificialmente.

De acuerdo con ésta tendencia al predominio de la tecnología sobre la naturaleza, la


sociedad moderna de finales del siglo XX produce su propia naturaleza, sustituye a la
naturaleza. La naturaleza tradicional ha dejado de tener vigencia y es ahora la industria la
que pone naturaleza. P. 84

Los grandes conglomerados urbanos de América Latina succionan mano de obra de la


provincia, es decir del interior, aunque no para emplearla como fuerza de trabajo en el
desarrollo de sus economías industriales como lo hicieron las grandes ciudades europeas del
siglo XIX, sino más bien para subemplearla en la economía informal.

Estas manchas urbanas son receptáculos de una migración desesperada, inmensas balsas de
náufragos, campos de concentración y refugio de la fuerza de trabajo expulsada por la
devastación del campo tradicional y por la incapacidad económica estructural de sustituir
este campo por el campo tecnologizado mediante subsidios que es el campo de la
globalización.

Estos grandes conglomerados urbanos latinoamericanos no son el resultado de una


invitación de las grandes ciudades a una migración interior sistemática sino el fruto de una
invasión controlada.
Eso que en ellas se percibe todavía de un núcleo citadino original son los restos de un
aplastamiento, del asentamiento desordenado de grandes masas de población que ahogaron y
sepultaron la ciudad invadida destruyendo su sustancia cultural anterior, que trasladaron la
devastación del campo a la ciudad.

Esta consideración podría servir como punto de partida para el análisis y la comprensión de
cómo funcionan estos grandes conglomerados urbanos, por qué viven, cómo son, cómo
determinan la vida de los citadinos que los habitan.

En ellos observamos actualmente el fracaso del capitalismo latinoamericano, un capitalismo


que no ha podido lograr lo que hizo el capitalismo en Europa y que, en cambio ha dado el
primer paso hacia la destrucción del campo tradicional y el traslado de esa devastación a los
grandes conglomerados citadinos y no sólo a los márgenes de ellos. P. 85

Aunque todavía es una entidad denominada “ciudad”, esta realidad en la que nos ha tocado
vivir ha rebasado los límites de su propia definición y lo mismo puede ser el escenario de
una recomposición de la vida social que el escenario de una catástrofe inimaginable.

Anexo bibliográfico.