Sei sulla pagina 1di 12

TEMA 8

SISTEMAS AGRARIOS Y ESPACIO RURAL: CONDICIONANTES


DE LA VIDA AGRARIA. LOS PAISAJES AGRARIOS.

1. CONDICIONANTES DE LA ACTIVIDAD AGRARIA.

La variedad de paisajes agrarios está relacionada tanto con una serie de factores físicos o
naturales (clima, relieve, suelo, etc.) como con otro grupo de factores socioeconómicos
(demográficos, sociales, económicos, tecnológicos, políticos, etc.).

.1. El medio físico

Las condiciones naturales condicionan la agricultura debido a la dependencia de los


cultivos respecto al medio en cuanto a temperaturas, precipitaciones, suelos, etc. La
población campesina debe adaptarse a los ciclos climáticos y biológicos de la naturaleza.
Las mejoras técnicas (riego, selección de métodos de cultivo, composición química del
suelo, etc.) disminuyen la influencia del medio físico, pero varían según el nivel
de desarrollo de cada territorio, lo que permite distinguir regiones agrarias claramente
diferenciadas. No obstante, quedan zonas difícilmente mejorables: las zonas polares,
donde el frío impide el crecimiento vegetal; y las zonas desérticas, en las que la falta
de agua de precipitaciones se traduce en una humedad insuficiente para el desarrollo de
los cultivos.
Los límites de las zonas cultivables varían en función de los avances técnicos (gran
expansión agraria en Europa), pero también de la presión demográfica, la necesidad
de alimentos y los medios de producción disponibles.

a) El clima

Es el factor natural de mayor incidencia, limitante en el caso de los desiertos y zonas


polares, y condicionante en el resto. Sus elementos más relevantes para la agricultura son:

- La cantidad de calor, pues por debajo de ciertas temperaturas se congelan los tejidos
vegetales y por encima de los 45ºC es prácticamente imposible su desarrollo, además de
las variaciones térmicas estacionales, debiendo adaptarnos a las mismas en función de la
producción y el desarrollo del cultivo.

- Las horas de luz o fotoperiodo, imprescindible para las plantas, que resulta regular en
el Ecuador (12 horas de luz), pero varía al aumentar la latitud.

- La cantidad y distribución de las precipitaciones, pues el agua también resulta vital


para las plantas y modifica el volumen de la producción. El ser humano ha desarrollado
numerosas técnicas para gestionar el agua: regadío, drenaje, desalinización, cultivos
hidropónicos, riego por goteo, etc.

- Los vientos, que pueden ser beneficiosos cuando son suaves, pues favorecen la
transpiración de las plantas, evitan las heladas, barren las nieblas y endurecen el tronco;
pero también perjudiciales sí son demasiado fuertes y persistentes, siendo precisa la
construcción de cortavientos, invernaderos, setos, etc.

Las regiones más apropiadas desde el punto de vista climático para el desarrollo de la
agricultura se encuentran en latitudes medias, y en segundo lugar en las zonas tropicales.

b) El relieve

El relieve puede condicionar la agricultura de forma indirecta, modificando las


condiciones climáticas, o de modo directo, debido a la presencia de fuertes pendientes
que dificulten la formación de suelo, para las cuales el hombre ha ideado una adaptación,
los bancales o terrazas.
- La altura de las montañas provoca un descenso de las temperaturas que dificulta el
crecimiento vegetal, lo que hace de la ganadería la forma principal de
aprovechamiento agrario.
- La disposición de las cadenas montañosas modifica la distribución de vientos y lluvias,
generando una ladera más húmeda en barlovento y otra más seca en sotavento (efecto
fin), y por tanto, diferentes sistemas agrarios en ambas vertientes, caso de la cordillera
Cantábrica: bocage, con hábitat disperso entre parcelas cercadas y predominio de la
ganadería en la cara más húmeda (Asturias, Cantabria); y openfield o campos
abiertos con cultivos extensivos adaptados a la sequía, suelos pobres y acusados
contrastes térmicos en la Meseta.

c) El suelo

Atendiendo a la riqueza de los suelos, se puede desarrollar un tipo u otro de cultivos,


siendo sus elementos más condicionantes:

El pH (acidez), pues los suelos muy ácidos o muy básicos frenan la absorción de algunos
elementos como el fósforo, siendo idóneos valores intermedios (7). Además, el nivel del
pH puede variar en función del tipo de cultivo.
- Los elementos minerales en disolución, de los que se alimentan las plantas a través de
sus raíces en la parte interna del suelo.
- El humus, la capa superficial del suelo formada por la descomposición de las hojas, que
puede incrementar la fertilidad con la incorporación de nuevas sustancias.
El suelo condiciona el aprovechamiento agrícola mediante límites de salinidad, acidez,
etc., que el hombre puede corregir para aumentar su fertilidad.

2. La presión demográfica

El crecimiento de la población mundial ha tenido su impacto sobre los espacios agrarios,


especialmente el aumento de la producción de alimentos. La población agraria ha crecido
menos, especialmente en las últimas décadas, pues ya menos de la mitad de los habitantes
del planeta viven en áreas rurales. Las consecuencias más evidentes del aumento
demográfico son la expansión del espacio agrario, la intensificación de los cultivos, la
extensión del regadío, el uso de fertilizantes, y la selección de semillas o de razas
ganaderas.

El aumento de la demanda es la causa del aumento de la producción agraria, no sólo en


cantidad, sino últimamente también en calidad y diversidad.
La gran expansión agraria tiene lugar con el fuerte incremento poblacional derivado de
la revolución industrial en el siglo XIX, poniéndose en marcha procesos de roturación de
tierras que amplían los límites del espacio cultivado y deforestan extensas superficies,
creciendo el Ager (espacio cultivado) en detrimento del saltas (espacio no cultivado).
El siguiente paso para responder a la presión demográfica es la modificación de la
morfología agraria: reparcelación de propiedades, fragmentación de parcelas y extensión
del minifundismo, o bien la transferencia de la tierra a un único heredero (mayorazgo) y
la consiguiente emigración a las ciudades del excedente demográfico.
Cuando no es posible la roturación de nuevas tierras, la intensificación de la
producción se consigue mediante nuevos sistemas de cultivo: supresión del barbecho,
introducción de plantas de alto rendimiento, cultivo conjunto de cereales y frutales, etc.

La disminución de la presión demográfica también deja su huella en el espacio rural:


aumento del bosque y matorral, reducción del área cultivada, concentración parcelaria,
mecanización sustituyendo a la mano de obra, y aumento del número de terrenos baldíos
en las zonas periurbanas en espera de un uso urbano más rentable.

3. El medio socioeconómico

Los factores políticos tienen un gran protagonismo en la agricultura, pues las distintas
sociedades, condicionadas por motivos económicos, marcan la extensión, la intensidad,
el tipo y escala de las actividades agrarias atendiendo al mercado, la competencia
entre usos, los costes de producción, los factores políticos, etc.

a) Propiedad de la tierra y dimensión de las explotaciones

La propiedad constituye un derecho de uso sobre el suelo que presenta dos formas:

- Propiedad colectiva: típica de sociedades patriarcales y de las economías socialistas.

La propiedad patriarcal es típica de una economía primitiva y una agricultura y una


ganadería de subsistencia. Se conserva en zonas de África (en forma de tierras comunes,
repartidas entre las familias según sus necesidades, con trabajo colectivo, etc.) y en el
norte de África y la Europa mediterránea (aprovechamiento comunal de pastos, bosques,
etc.).

La propiedad colectiva socialista: el Estado es propietario del suelo y la tierra es explotada


por medio de granjas estatales o cooperativas con propiedad de uso.

La propiedad pública: en los países capitalistas el Estado también conserva la titularidad


de montes públicos, parques nacionales, playas, espacios protegidos, etc.
- La propiedad individual garantiza al propietario el derecho de uso y gestión de la tierra,
siendo característica de Europa y otros países de colonización europea. Existen varios
tipos:

Gran propiedad: tanto residual de época medieval, caracterizada por el absentismo y el


arrendamiento, como empresa agrícola explotada con asalariados, propia de los “países
nuevos” (EEUU, Argentina, Australia, etc.), y en forma de plantación en los países
tropicales.

Pequeña propiedad: originada en la apropiación campesina de la propiedad patriarcal


(dividida), el reparto de grandes propiedades o en la colonización de nuevas tierras.
Cuando la herencia perpetúa la división de la propiedad, se termina llegando a una
situación de minifundismo, dificultando el pleno empleo familiar.

Para solucionar problemas de financiación, mercado y recursos se procede a la asociación


de propiedades individuales para formar cooperativas, cuyos socios son dueños y usuarios
al mismo tiempo. Estas cooperativas pueden ser de producción, de servicios o mixtas.

b) Régimen de tenencia de la tierra

El régimen de tenencia de la tierra puede ser:

Directo: cuando la tierra es explotada por el propietario.

Indirecto: cuando propietario y trabajador son personas diferentes, recibiendo el primero


una renta por parte del agricultor. Existen varios tipos, de los que destacan dos:

- Arrendamiento: el arrendatario cultiva la tierra durante un periodo de tiempo según


contrato, a cambio de un pago prefijado al dueño, calculado en función de la capacidad
productiva del suelo, unas veces en especie y otras en metálico. Presenta variedades y es
bastante frecuente en Europa occidental.

- Aparcería: el aparcero paga al propietario una parte de la cosecha, lo que supone una
gran desventaja para el primero, pues se comparte una producción que sólo trabaja
él. Se utiliza en contratos cortos, está en retroceso y muy limitada a la pequeña
explotación.

c) Técnicas, trabajo y capital

Las técnicas usadas en una explotación agraria dependen del tipo de productos a obtener
y modifican la cantidad necesaria de trabajo. A mayor avance técnico, mayor
rendimiento tanto del suelo como del trabajo.
Las técnicas previas a las labores agrícolas pueden ser: acondicionamiento del terreno,
fabricación de herramientas y productos aplicados a los cultivos, selección de especies,
etc. Su importancia es trascendental en la agricultura de los países desarrollados para
superar los límites naturales y por relacionar el sector agrario con la investigación
científica.
Las técnicas de explotación son los sistemas de cultivo, consistentes en la combinación
de cultivos (policultivo o monocultivo), el aprovechamiento conjunto o separado de
ganadería y agricultura, y la aplicación de crías ganaderas o cultivos intensivos o
extensivos.
Uno de los principales avances técnicos es la mecanización, con un gran
impacto
paisajístico y ambiental, especialmente en las grandes explotaciones, y tanto en las
labores de siembra como en las de recolección y laboreo, permitiendo la expansión del
“Ager” en detrimento de “saltas” mediante roturaciones tracto rizadas.
Una de sus consecuencias más evidentes es la reducción de la población activa
agrícola, de trabajo humano, mientras que aumenta los rendimientos, provocando un
trasvase de activos hacia otros sectores económicos. Pero el uso de maquinaria agrícola
sólo es rentable en las grandes explotaciones.

La mecanización también ha provocado un aumento de la capitalización agrícola,


convirtiéndose en sinónimo de modernización y dotando de mayor peso al factor capital
en detrimento de los factores tierra y trabajo. Aunque en ocasiones ha servido para paliar
los efectos del éxodo rural, sustituyendo la falta de mano de obra, otras veces se ha llegado
a casos de “superpoblación técnica”, es decir, exceso de maquinaria agrícola.

d). Mercado y transporte

- El mercado influye en el sector agrario a través de la demanda, los precios, las políticas
de intervención y los acuerdos entre países. Además, en los países desarrollados una
agricultura y una ganadería tecnificadas se han introducido en grandes redes de
distribución para aumentar sus beneficios y crear un amplio comercio de productos
agrícolas.
Conecta la producción con el consumo, teniendo un alcance variable, que va desde los
pequeños mercados locales (mercado directo) hasta los mercados regionales, nacionales
e internacionales.
Igualmente, orienta el sistema de cultivo y provoca transformaciones tales como la
especialización productiva, el máximo aprovechamiento de las potencialidades del medio
natural, la mejora de calidades para obtener productos más caros, etc.

- El transporte es fundamental para aproximar los productos agrarios hasta el consumidor


en cualquier mercado; proporciona semillas, abonos y maquinaria agraria.
Los avances del transporte han permitido la ampliación de los mercados y la
reducción de los tiempos de acceso, propiciando la aparición de nuevas zonas dedicadas
a cultivos perecederos gracias a la celeridad con la que pueden ser llevados hasta el
consumidor en trenes, barcos refrigerados, etc.
A pesar del incremento de precio relacionado con el coste del transporte, conservación o
acondicionamiento, ha originado dos grandes ventajas: la generalización de la agricultura
comercial y la aproximación de muchos espacios agrícolas a los mercados. Se ha
incrementado la diversidad, procedencia y disponibilidad de los productos agrarios.

4. Las decisiones políticas: reformas agrarias y desarrollo local


La influencia de los factores políticos es decisiva para la actividad agraria, siendo su
principal objetivo la mejora de las condiciones de vida de los campesinos para lograr
cierta estabilidad social y un aumento de la producción. En los países capitalistas, el
Estado lleva a cabo políticas agrarias referidas a distintos aspectos: producción,
precios, primas y subvenciones, investigación, subsidios, etc. Pero en los países
comunistas, donde el gobierno controlaba el proceso productivo, las políticas agrarias
fueron mucho más profundas, como pusieron de manifiesto las reformas agrarias.

a) Reformas agrarias

Una reforma agraria es una transformación radical de los sistemas agrarios de un


territorio, cuyo objetivo es corregir los desequilibrios existentes en la distribución de la
propiedad para alcanzar una mayor justicia social y eficacia económica. En cualquier
caso, se trata de lograr un desarrollo económico y reorganizar la situación social heredada.

Se han puesto en marcha numerosas reformas agrarias:


- Una reforma agraria liberal en la Prusia del siglo XIX, en base a una concentración
parcelaria y la libertad del campesinado frente a la aristocracia terrateniente.

- La reforma agraria rusa de 1917, con el reparto de las tierras entre el campesinado, y
su posterior colectivización y reagrupación para posibilitar su mecanización y el trabajo
de toda la comunidad; y, a partir del ejemplo soviético, se emprendieron reformas en
China, Europa del Este y otros países de influencia soviética. Estas son reformas totales
o revoluciones agrarias, características de los países comunistas.

- También se han llevado a cabo reformas agrarias en países no socialistas, pero no


se trata de cambios radicales, sino de reformas parciales, con objetivos más limitados.

Así pues, el siglo XX ha sido testigo de las mayores transformaciones agrarias


de la hhistoria, dos centurias después de la revolución industrial.

Los principales objetivos de toda reforma agraria son:

- Lograr una situación socioeconómica más justa en el medio rural.


- Incrementar la producción agraria.
- Mejorar la distribución de la propiedad de la tierra para hacerla más eficaz y productiva.
- Frenar el éxodo rural mediante el desarrollo socioeconómico del campo.
- Aplicar nuevas tecnologías y dotar de formación al campesinado.

b) Políticas de desarrollo local

El éxodo rural se ha convertido en un problema para el campo, pues ha provocado un


envejecimiento demográfico, la desaparición de muchos pueblos y una menor capacidad
de iniciativas e innovación.
Para paliar esta situación se han puesto en marcha políticas de desarrollo local en España
y otros países europeos, mediante medidas de reactivación económica en equilibrio con
el medio ambiente, reducción del paro y la despoblación, aprovechamiento de las
tradiciones y recursos endógenos, etc. Contemplan a la totalidad de la población
local y su principal objetivo es la creación de empleo, insistiendo en la formación e
innovación tecnológica para salvar la brecha existente entre el medio rural y el mundo
urbanizado. Para tener éxito dichas políticas deben considerar sus particulares
características, condiciones y potencialidades.

2. LOS SISTEMAS AGRARIOS.

Atendiendo a los factores físicos y humanos, así como en función de los medios
tecnológicos empleados, se pueden distinguir dos grandes grupos de sistemas agrarios.
Los sistemas agrarios evolucionados son consecuencia de las mejoras en las técnicas
agrarias y los efectos del crecimiento masivo de la ciudad, demandante de carne y
derivados cárnicos que provocan la expansión de los cultivos forrajeros, llevando
finalmente a procesos de su urbanización e industrialización del campo.
Los sistemas agrarios tradicionales no han experimentado cambios tan profundos y se
parecen más a los espacios rurales de antaño en cuanto a orientación y aprovechamientos.

1. Sistemas agrarios tradicionales

Predominan en el Tercer Mundo y se caracterizan por ser intensivos en mano de obra,


escasos rendimientos, baja productividad, bajo nivel de tecnificación y pequeñas
inversiones de capital, su orientación a la auto subsistencia y la comercialización de
pequeños excedentes en mercados locales.
Se pueden distinguir varios tipos:

a) Agricultura de subsistencia

Se trata de una agricultura primitiva, con baja productividad, destinada al consumo


familiar y los escasos excedentes se venden para adquirir productos básicos (ropas,
herramientas, etc.). Los mercados son rudimentarios, locales y muchas veces basados en
el trueque. Utiliza técnicas de cultivo “atrasadas”, sin mecanización, abonos biológicos
y tracción animal. No obstante, hay diferentes clases.

El cultivo de rozas

Es el sistema agrario más primitivo y sólo lo utilizan algunas tribus primitivas y aisladas
de las selvas ecuatoriales de África y Sudamérica. Se complementa con la práctica de la
recolección, la caza, la pesca y, en ocasiones, con ganadería.
Es una práctica itinerante, con los más bajos rendimientos agrarios debido a las técnicas
empleadas, la pobreza de los suelos y la casi ausencia de abonado.
Su proceso consiste en la apertura de claros en el bosque por medio del método de tala y
quema, y el aprovechamiento de las cenizas como fertilizante. Las labores del suelo son
mínimas, pues tan solo se cavan agujeros para plantar las semillas. Presenta diversos
cultivos para garantizar diversas cosechas a lo largo del año.

Las tierras se explotan durante un período de unos dos años, o bien hasta que la tierra
muestra un claro agotamiento, momento a partir del cual da inicio un nuevo proceso de
tala y quema para roturar una nueva parcela en el bosque. La zona abandonada se deja
en barbecho para que recupere su fertilidad durante periodos de entre 10 y 30 años, según
el tipo de suelo.

La ganadería nómada

Este sistema está asociado al nomadismo, al desplazamiento estacional de los grupos


humanos que lo practican para buscar los mejores pastos para el ganado.
También es muy antiguo, y está presente en lugares donde las condiciones
climatológicas y edafológicas no permiten otro aprovechamiento agrario, así lo
encontramos en zonas de los países menos desarrollados y con un medio físico duro:
Mongolia, China Interior, Hindú Bush (entre Afganistán y Pakistán), Meseta de
Irán, Afganistán o zonas desérticas del Sahara.
b) . Agricultura de subsistencia intensiva

Es una agricultura intensiva en mano de obra, con escasos medios técnicos, pero una gran
productividad por unidad de superficie. Su producción tiene como principal destino la
alimentación de la población. Predomina la pequeña propiedad privada, como
consecuencia de las transmisiones por herencia, y existe cierto comercio de los excedentes
en los mercados locales. Está adaptada a las necesidades de los espacios densamente
poblados de las zonas monzónicas de Asia, como, por ejemplo, los arrozales.

El paisaje de arrozal

El arroz constituye la base alimenticia de los superpoblados países del Lejano Oriente,
gracias a su elevada productividad, consecuencia de la utilización masiva de mano de
obra.
Es cultivado en pequeñas propiedades que ocupan extensas superficies con una apariencia
similar, generando un parcelario regular, en damero.
El proceso de sembrado es muy laborioso y requiere abundante mano de obra.
Las plantas procedentes de semilleros se trasplantan manualmente a suelos inundados,
recibiendo una continua atención en cuanto al nivel de agua y abonado.

Las zonas más fértiles para el cultivo del arrozal se localizan en los deltas, llanuras
aluviales y tierras fácilmente inundables. La dependencia del agua de lluvia en el pasado
explica la localización de los arrozales en los espacios expuestos a las lluvias
monzónicas.
La aparición de nuevas variedades, de rápido crecimiento y provistas de agua de riego,
han permitido aumentar el número de cosechas anuales hasta tres con semillas
seleccionadas genéticamente, hecho de vital importancia para una zona superpoblada
(China, India, Vietnam, etc.).

El arroz se suele cultivar en rotación trienal con leguminosas y caña de azúcar. Las
principales áreas productoras son India, el Sudeste asiático y Asia Oriental.
3. SISTEMAS AGRARIOS EVOLUCIONADOS O DE MERCADO.

Son los sistemas característicos del mundo desarrollado, intensivos en tecnología y


capital, con elevados rendimientos, grandes inversiones y una orientación predominante
al mercado. Para lograr una mecanización rentable, debe tratarse de explotaciones de gran
tamaño.
Se localizan en las zonas de clima templado y muestran una clara especialización
productiva en cada región para lograr el máximo aprovechamiento de las
condiciones físicas del territorio y satisfacer la demanda de los mercados. Existen varios
modelos.

a) . Agricultura intensiva

Es una agricultura muy especializada, con el fin de aprovechar las ventajas del medio
físico, conseguir una elevada productividad y los mayores beneficios posibles.
Como sistema de producción destinado a los mercados nacionales e internacionales,
se
rige por principios industriales: productividad y beneficios.
Para rentabilizar las grandes inversiones en mejoras técnicas, son precisas grandes
propiedades. Cada tipo de cultivo presenta unas características productivas concretas.

El cereal

El cultivo de cereales requiere grandes superficies para resultar competitivo en los


mercados internacionales, condición no disponible en todos los territorios, como ocurre
en Europa. Sin embargo, el descenso de población activa agraria gracias a los avances
técnicos, la diversificación económica y el surgimiento de nuevas actividades
(agroindustria, turismo rural, ecoturismo, etc.) propiciados por las políticas agrarias, y la
concentración parcelaria han hecho más competitiva la cereal cultura europea en los
mercados internacionales.

Pero las transformaciones agrarias y comerciales han sido más lentas que en
Norteamérica, debido a los condicionantes históricos, el menor tamaño de las parcelas y
el mayor número de explotaciones agrarias. Aunque está descendiendo el número de
parcelas y está aumentando la superficie media de las mismas, gracias a políticas de
concentración parcelaria, haciéndolas así más rentables, siguen siendo más numerosas que
en EEUU.

En EEUU una ocupación del territorio más reciente históricamente permite unas
explotaciones más grandes y una gran especialización regional. Su producción realística
está orientada a la exportación, aunque últimamente se extienden las producciones
destinadas a la obtención de biocarburantes.
Otros rasgos son la intensa mecanización y su elevada productividad, una buena
formación técnica de los agricultores, y el predominio del monocultivo, plasmado en los
cinturones agrícolas o veles (del maíz, trigo, algodón, etc.), si bien el agotamiento del
suelo ha obligado a utilizar la alternancia con otros cultivos (leguminosas o forrajes para
alimento del ganado).
La plantación

Se trata de la agricultura comercial de carácter especulativo e intensivo por excelencia,


que se desarrolla en grandes superficies (latifundios), muy tecnificada y adaptada a
las condiciones del medio físico.

Su origen se remonta a la colonización española del Caribe en el siglo XVI, con el cultivo
de la caña de azúcar, y posteriormente extendida al resto de Sudamérica. Era trabajada
por esclavos negros y los principales cultivos, exóticos y muy valorados en Europa, eran
azúcar, algodón, caucho, plátanos, té, cacao, café, cocos, etc.

Las plantaciones alcanzan su mayor expansión en el siglo XIX, cuando la colonización


británica de territorios africanos, asiáticos y norteamericanos conlleva la aparición de
nuevos productos como el té, la palma africana, la yuca, el yute, etc.

Actualmente, las plantaciones están unidas a grandes inversiones internacionales y


dependen de los mercados de los países ricos, aunque se localizan en los antiguos países
coloniales. Están especializadas en productos muy demandados en el mundo
desarrollado, tanto alimenticios como industriales (aceite de palma, caucho) y energéticos
(caña de azúcar para biodiesel), mostrando una contundente orientación a la exportación.
Se localizan en regiones litorales de clima tropical húmedo y ecuatorial, con suelos y
temperaturas idóneos, caso del Sureste de Brasil, Costa Rica, Golfo de Guinea o Malasia
en el Sureste asiático.

La agricultura industrial

Es una agricultura propia de los países ricos, con elevada tecnificación, grandes
inversiones de capital, con predominio del monocultivo y grandes explotaciones, en
detrimento de la mediana propiedad.
Los cultivos industriales, tanto de regadío como de secano, están orientados a la
exportación o a la agroindustria para el comercio nacional e internacional. Es
muy intensiva en la utilización de maquinaria, abonos, plaguicidas, etc., está muy
mecanizada y emplea poca mano de obra, generando una muy baja densidad de población
en los espacios agrarios (EEUU).

Los Invernaderos

Este cultivo es posible gracias a los avances técnicos, presenta elevados rendimientos y
métodos de producción industriales. Se utiliza la rotación quinquenal para no agotar los
suelos, el riego hidropónico y suelos artificiales (fibra de vidrio, etc.).
Exige fuertes inversiones de capital en nuevos métodos agrícolas (hibridación, selección
y mejora, etc.), pero se pueden conseguir hasta tres cosechas anuales y los consiguientes
elevados beneficios. Su dependencia del mercado le hace correr elevados riesgos
económicos.
Los países con un mayor desarrollo de esta agricultura son Holanda (flores) y España,
concretamente en El Ejido, Almería (pimiento, tomate, melón, sandía, berenjena, col
china, etc.)

4. LOS PAISAJES AGRARIOS

En Geografía el paisaje es un espacio en constante evolución e interacción de los


elementos que lo forman: el medio físico (biótico y abiótico) y el medio antrópico.
El desarrollo de la actividad humana en el medio rural origina distintos paisajes.

Los territorios con una más antigua y densa ocupación humana son los más intensamente
transformados, localizándose en las zonas de clima templado, allí donde se concentra la
mayoría de la población, y han provocado la aparición de diversos paisajes (urbanos,
rurales, industriales, turísticos, etc.). Además, a mayor tecnificación mayor es el
impacto sobre el medio, de ahí que la agricultura y la ganadería extensivas apenas dejen
huella en el medio rural, razón por la que vamos a estudiar los paisajes agrarios europeos,
aunque también los bancales, debido a la gran cantidad de población que sustentan.

El paisaje agrario europeo es consecuencia de la revolución agraria del siglo


XVIII, cuando se comienza a prescindir del barbecho y surge de los open Field
(campos abiertos) y los enlosares (cercamientos). Durante el siglo XIX tiene lugar un
proceso de especialización agrícola para responder a la demanda urbana, aumentando la
productividad y la rentabilidad, gracias a modernos medios de transporte como el
ferrocarril. También se generalizó la rotación de cultivos y su especialización territorial
de acuerdo con las condiciones de cada medio físico. Además, el mercado deja de ser
local para convertirse en nacional.

a) Campos abiertos

Las explotaciones ocupan grandes parcelas regulares y llanas sin separación física (vallas,
cercas, etc.) entre ellas, estando ocupadas por cereales desde tiempos medievales. La
superficie del municipio se suele dividir en tres hojas para realizar la rotación trienal, cada
año se practica un cultivo diferente en cada hoja (cereal, leguminosas y barbecho,
utilizado para alimentar al ganado, que además aporta estiércol como abono), y muchas
labores se efectúan colectivamente. La división por herencia ha provocado una fuerte
atomización de las propiedades.

Este paisaje es propio de las llanuras centroeuropeas y de las dos Castillas, y se asocia al
hábitat concentrado.

Hábitat concentrado

Esta forma de poblamiento presenta un único núcleo urbano que condensa la totalidad de
viviendas del lugar, y el municipio suele encontrarse en el centro del término municipal,
facilitando las comunicaciones con el espacio agrario. La presencia agrupada de las
viviendas posibilita el máximo aprovechamiento de las tierras cultivables.
b) Campos cerrados o bocage

Es otro paisaje agrario europeo, pero asociado a las zonas húmedas, con parcelas
regulares, valladas o cercadas con diferentes materiales (arbustos, setos, muros, etc.),
pequeñas o medianas, y explotación individual de la tierra según los intereses y
necesidades del propietario.

Tiene su origen en zonas de suelos pobres y predomina el policultivo, para garantizar las
necesidades alimenticias de los propietarios. El cercado protege los sembrados del
ganadose localiza en zonas de clima templado oceánico: Bretaña francesa, Irlanda,
Galicia, Cantabria o País Vasco.

Hábitat disperso

Está asociado al paisaje de bocage o campos cercados, y cada parcela presenta una
vivienda en la que habita el campesino de forma independiente y aislada, generando
formas de convivencia social más individualistas. Las numerosas parcelas y la dispersión
de las viviendas exigen una densa red de caminos que confieren un aspecto laberíntico al
paisaje.

c) El bancal

En las zonas de fisicultura intensiva de subsistencia, fuerte presión demográfica y


elevadas pendientes se desarrolla este tipo de adaptación al relieve, el bancal. Se
construye en lugares con pendiente entre el 30 y el 45% para explotar la mayor
parte posible del espacio y proporcionar así alimentos a una población abundante. Se
procede al allanamiento de la zona formando terrazas, escalones o rellanos horizontales y
regulares, que son sujetados con piedras, muros o taludes. Su rentabilidad es inferior a
la que se logra en terrenos llanos. Si desciende la población, pueden ser abandonados.
Se localizan en el Sudeste asiático (y el mundo mediterráneo), y son construidos para que
puedan ser inundables y posibilitar así el cultivo del arroz.