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¿Por qué tenemos que eliminar el lenguaje sexista?

Hace unos días, el 18 de mayo, Kevin Pillar, jardinero central de los Blue Jays de Toronto, se acercó al
plato para tomar su turno al bat contra el relevista de los Bravos de Atlanta, Jason Mott. Pero este
no duró mucho, Pillar salió ponchado después de solo 3 picheos. Tras el último picheo, Pillar le gritó
algo a Pitcher y de pronto el cátcher se regresa para encarar a Pillar, los ánimos se encienden las dos
bancas de los equipos se levantan y por un momento parecía que las cosas podían llegar a mayores,
pero rápidamente se enfrían, con la intervención del umpire. Pillar estaba enojado porque sentía
que Mott le había lanzado demasiado rápido sin darle tiempo de prepararse para el picheo, como es
costumbre en el baseball. Por esto Pillar tras el último picheo Mott le gritó “faggot”, un término
ofensivo para los homosexuales o para indicar que un hombre es homosexual, similar a puto en
español. Al final del partido, Pillar se disculpó en una entrevista en televisión, sin indicar qué había
dicho, y su propio equipo lo castigó con 2 juegos de suspensión sin paga.

En México sucedió algo similar hace poco, cuando en los estadios comenzó a gritarse “puto” en los
estadios cuando el portero despejaba. Sin embargo, la posición oficial de los altos mandos de la Liga
MX y la selección Nacional fue la de minimizar el asunto, la FIFA amenazó con castigar y en vez de
buscar una estrategia de eliminar el grito, la liga buscó justificar el uso del grito con el pretexto de
que la palabra no es un insulto contra los gays, sino que tiene otros significados.

Después de esta noticia, pudimos escuchar muchas opiniones sobre este tema, lo que yo escuché en
general fue el mismo pretexto que daba la femexfut “es parte de la idiosincrasia mexicana” “en
México no es homofóbico” “no es homofóbico, en México significa cobarde.”. La cuestión es que ese
pretexto se queda corrto, en todo el mundo “gay” es sinónimo de debilidad o cobardía. Y eso es por
una sencilla razón, porque a los gays se les considera débiles o cobardes.

Alrededor del mundo se usa la palabra gay, o cualquier sinónimo insultante como puto o maricón
como un insulto, incluso para descalificar cosas, “esa playera es gay” o “ese equipo de basquetbol es
mu gay”. Éste es el típico argumento de las personas de quienes defienden usar insultos
homofóbicos o sexistas. “para mi puto significa lo mismo que nenita o perra. no le digo a alguien
puto porque le gusten los hombres. No me importa, Yo no quiero ver esas cosas, pero cójanse por el
culo si quieren en su casa.”

Este es el proceso normal por el que paso. Veo un tema polémico en internet. Leo los comentarios
de las personas sobre la nota. Me enojo al ver una gran mayoría de comentarios ignorantes. Pienso
en ¿qué les diría yo? Trato de entenderlos y de investigar el problema más a fondo.

En este caso en particular encontré muchos artículos sobre llamados a evitar el lenguaje sexista,
encontré artículos sobre por qué no es conveniente usar lenguaje sexista, recomendaciones para
dejar de usar lenguaje sexista y notas sobre casos de insultos sexistas y medidas para detener los
insultos sexistas. Pero mi interés en todo esto es cómo hacerle entender a alguien que no quiere
dejar de decir puto, que no está bien que diga puto. Y también entender profundamente por qué
está mal que se usen insultos sexistas. Si toda la discusión se basa en la dicotomía “es homofóbico,
no es homofóbico”. Difícilmente se podrá llegar a algún lado, porque la discriminación suele estar
tan arraigada que es difícil reconocerla. Es difícil que una persona racista u homofóbica reconozca
que lo es. Y las cosas no son blanco y negro. Una madre mexicana puede ser profundamente
compasiva con su sobrina homosexual, más que el más grande luchador social, pero no sería raro
que la oyéramos decir, “ese cantante parece maricón” y decirle a su hijo “si me sale maricón te
desheredo”.