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LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y POLÍTICA

EN EL MUNDO MAYA CLÁSICO:

EL CASO DEL SURESTE Y CENTRO-OESTE

DE PETÉN, GUATEMALA

Juan Pedro Laporte Héctor E. Mejía

GUATEMALA, 2005

CONTENIDO

RECONOCIMIENTO ARQUEOLÓGICO EN EL SURESTE Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

LA VERTIENTE NORTE Y LA SABANA SECA LA VERTIENTE ORIENTAL Y LA SABANA HÚMEDA LA VERTIENTE OCCIDENTAL Y LA ZONA MONTAÑOSA ¿QUÉ ATRIBUTOS PRODUCTIVOS BRINDA EL SURESTE DE PETÉN?

EL PROCESO DE RECONOCIMIENTO Y EL ANÁLISIS ARQUEOLÓGICO REGIONAL

¿CÓMO ES LA CIUDAD MAYA DE LAS TIERRAS BAJAS CENTRALES?

LOS CONJUNTOS DE TIPO GRUPO E LOS CONJUNTOS DE TIPO ACRÓPOLIS LOS PATIOS PARA EL JUEGO DE PELOTA LAS CALZADAS LA CIUDAD MAYA

UN TIPO DE ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA PARTICULAR

EL PROCESO SOCIO-POLÍTICO EN EL ANÁLISIS REGIONAL

EL CONCEPTO DE CENTRALIZACIÓN POLÍTICA

UN MODELO DE DESARROLLO POLÍTICO: EL PROCESO DE SEGMENTACIÓN

LA APLICACIÓN DEL MODELO DE SEGMENTACIÓN

LAS CUENCAS FLUVIALES DEL SURESTE Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

VERTIENTE ORIENTAL PARTE AGUAS ORIENTE-OCCIDENTE VERTIENTE OCCIDENTAL CENTRO Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

VERTIENTE ORIENTAL

CUENCA BAJA DEL RÍO MOPAN - MUNICIPIO DE MELCHOR DE MENCOS

ASENTAMIENTO EN EL BAJO MOPAN - BELICE ASENTAMIENTO EN EL BAJO MOPAN - GUATEMALA

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CUENCA MEDIA DEL RÍO MOPAN - MUNICIPIOS DE DOLORES Y MELCHOR DE MENCOS

CUENCA ALTA DEL RÍO MOPAN - MUNICIPIO DE DOLORES

MESETA DOLORES-POPTUN: SUB-CUENCA DEL RÍO MOPAN ALTA MONTAÑA (SACUL-XA´AN): SUB-CUENCA DEL RÍO SACUL ALTA MONTAÑA (SACUL-XA´AN): SUB-CUENCA DEL RÍO XA´AN

CUENCAS BAJA Y ALTA DEL RÍO CHIQUIBUL - MUNICIPIOS DE

MELCHOR DE MENCOS Y DOLORES

CUENCA BAJA DEL RÍO CHIQUIBUL CUENCA ALTA DEL RÍO CHIQUIBUL PATRÓN DE ASENTAMIENTO Y LOS SITIOS DEL RÍO CHIQUIBUL

CUENCA DEL RIO SALSIPUEDES - MUNICIPIOS DE DOLORES, SANTA ANA Y MELCHOR DE MENCOS

CUENCA ALTA DEL RÍO PUSILHA - MUNICIPIO DE SAN LUIS

PARTE AGUAS ORIENTE-OCCIDENTE PARTE AGUAS DE LOS RÍOS POXTE, MOPAN Y SAN JUAN -

MUNICIPIO DE DOLORES

VERTIENTE HACIA EL OCCIDENTE

CUENCA DEL RÍO SUBIN - MUNICIPIOS DE SAN FRANCISCO Y SAYAXCHE

CUENCA DEL RÍO SAN MARTÍN - MUNICIPIOS DE SAN FRANCISCO Y SAYAXCHE

CUENCA BAJA DEL RÍO SAN JUAN - MUNICIPIOS DE DOLORES Y

SAYAXCHE

CUENCA MEDIA DEL RÍO SAN JUAN - MUNICIPIO DE DOLORES

CUENCA ALTA DEL RIO SAN JUAN - MUNICIPIO DE DOLORES

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CUENCA DEL RIO POXTE - MUNICIPIOS DE DOLORES Y POPTUN

CUENCA BAJA DEL RÍO MACHAQUILA Y SANTA AMELIA - MUNICIPIOS

DE POPTUN Y SAYAXCHE

CUENCA ALTA DEL RIO MACHAQUILA - MUNICIPIO DE POPTUN CUENCA ALTA DEL RIO MACHAQUILA - MUNICIPIO DE POPTUN

CHACTE Y SECOYOB CANSIS IXBOBO CHINCHILA JOBONCHE-CANCHACAN La zona de Jobonche La zona de Canchacan XUTILHA Algunos resultados generales para el área de San Luis

CENTRO Y CENTRO-OESTE DE PETÉN EL SECTOR DEL CENTRO DE PETÉN: LA SABANA SECA - MUNICIPIOS

DE SANTA ANA, SAN FANCISCO Y LA LIBERTAD

ÁREA DEL SISTEMA DE AGUADAS Y LAGUNETAS DEL SUR DEL MUNICIPIO DE SANTA ANA LA SABANA DE SAN FRANCISCO LA SABANA DE LA LIBERTAD

EL SECTOR DEL CENTRO DE PETÉN: LOS LAGOS DEL CENTRO-

OESTE - MUNICIPIO DE LA LIBERTAD

EL SECTOR NORTE DEL MUNICIPIO DE LA LIBERTAD ASENTAMIENTO ASOCIADO A LA SABANA AL NOROESTE DE LA LIBERTAD ASENTAMIENTO ASOCIADO AL PARTE AGUAS LA LIBERTAD - LA GLORIA ITZIMTE EN EL NORTE DE LA LIBERTAD ESTRIBACIONES DE LA SIERRA DEL LACANDÓN

EL ÁREA DE ESTUDIO Y SU FORMACIÓN POLÍTICA

REFERENCIAS

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RECONOCIMIENTO ARQUEOLÓGICO EN EL SURESTE Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

Hasta hace algún tiempo, en todo estudio del pasado arqueológico era común interpretar eventos con base en informes de sitios y hallazgos ocasionales: para las Tierras Bajas el predominio de

Tikal, Piedras Negras, El Mirador y Río Azul - entre un pequeño grupo selecto de ciudades - era evidente en la interpretación del mundo Clásico, así como también lo eran en las definiciones de carácter político basado en sus numerosos monumentos. Esta situación ha cambiado notablemente. Hoy es necesario contar con una visión menos parcial y destinar todos los esfuerzos a las investigaciones regionales que permitan asumir nuevos puntos de vista y reflexionar sobre los procesos económicos, sociales, políticos

y culturales que definen a esta región. Esta nueva realidad está ligada al concepto de que toda zona geográfica que fue habitada es relevante para la interpretación del pasado.

El actual proceso de investigación arqueológica en Guatemala enfatiza el registro de los sitios que se encuentran en zonas geográficas previamente no consideradas, especialmente por la ausencia de la arquitectura monumental que caracteriza a las antiguas ciudades del norte de Petén. De esta manera, durante las pasadas dos décadas han sido objeto de reconocimiento e investigación

arqueológica nuevas áreas geográficas que hasta entonces no eran habituales para el conocimiento de

la sociedad Maya prehispánica. Son ahora más usuales los reconocimientos efectuados, por ejemplo, en

la cuenca media del río Motagua o en la costa del Atlántico; aun áreas que eran poco conocidas en Petén son objeto de mayor cubrimiento, como son la cuenca Mirador en el norte, el alto río Pasión en el suroeste, el río Usumacinta al oeste, el río Holmul en el este, y el área del río Mopan en el sureste.

Un programa enfocado directamente hacia esta actividad es el Atlas Arqueológico de Guatemala, que viene actuando desde 1987 en las áreas fuera de la biosfera Maya en donde no existen otros programas de protección o registro, y en donde el incremento de población y agricultura pone en riesgo al patrimonio prehispánico.

En otras ocasiones, el Atlas Arqueológico de Guatemala ha presentado algunos resultados preliminares que refieren a este proceso de investigación, tanto en relación con sitios específicos, como con materiales arqueológicos y aspectos demográficos, organizativos y políticos. En esta ocasión, el objetivo es doble: por una parte, se intenta analizar el proceso político que condujo al desarrollo de esta sub-región cultural dentro de las Tierras Bajas Centrales, así como formular sus rasgos distintivos e historia política dentro de un amplio marco temporal. Por otra, se pretende cubrir todas las áreas geográficas que han sido analizadas, dando así a conocer los varios sitios que se incluye en cada una

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de las divisiones consideradas. De estos estudios previos se retoman muchos sectores - por lo general en forma textual - para poder armar esta síntesis.

Después de un inicio que estuvo restringido a algunos sectores del municipio de Dolores y Poptun en el sureste de Petén, cuando se observó por primera vez la abundancia de asentamientos prehispánicos de todo tamaño y complejidad, el Atlas tuvo un notorio cambio a partir de 1993 con el trazo de una ruta parcialmente nueva desde Izabal hacia el centro de Petén, ampliando el reconocimiento hacia los municipios de San Luis y Santa Ana. Este nuevo apoyo hizo viable el registro en un área en donde el vestigio arqueológico es por lo general de tamaño modesto. Como resultado de esta apertura y debido a la limitación de tiempo que imponían las condiciones económicas y políticas en la construcción de la carretera y los cambios que ésta traía consigo, muchos sitios de aquellos cuatro municipios fueron reconocidos, levantados y sondeados entonces.

A partir de 1998, los requerimientos para el control ecológico en Petén impuestos por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), incidieron en la ampliación del reconocimiento. Por el concepto del desarrollo sostenible, las áreas protegidas del sur de Petén se agruparon en cuatro unidades para fines de administración y manejo, de las cuales dos tienen relación con la porción sureste, en donde el Atlas Arqueológico ya venía actuando, es decir, la Reserva de la Biosfera Montañas Mayas-Chiquibul (Complejo III), y el Refugio de Vida Silvestre Machaquila-Xutilha, el cual incluye también a la Reserva San Martín situada al sur del municipio de San Francisco (Complejo IV).

Esta ampliación fomentó la necesidad de unir los sectores que habían quedado aislados por la forma anárquica y desordenada que el reconocimiento había adquirido con aquella imposición. En ese momento, es decir en el 2000, el Atlas decidió ampliar el programa cubriendo el sector de sabanas húmedas y secas de Dolores, Santa Ana y San Francisco. Así, el cambio de milenio trajo consigo la consolidación del reconocimiento arqueológico del sureste de Petén.

Desde el 2001 el rumbo del reconocimiento fue más claro y natural. Era necesario cubrir aquellos sectores de donde muchos otros huyen, es decir, de las sabanas secas e inhóspitas que están en torno a la población de La Libertad, para luego alcanzar a la zona de las lagunas San Diego y La Gloria, y a las primeras estribaciones de la Sierra Lacandón.

En recuento, antes de 1987 el área cubierta ahora por el Atlas comprendía una serie de 18 importantes sitios arqueológicos asociados por lo general a la presencia de estelas y altares tallados, además de cuatro cuevas, entre ellas Naj Tunich. Ahora - en el 2005 - la misma área cuenta con el registro de 234 sitios nuevos (es decir, con 252 sitios), y de otras 13 cuevas, confundiéndose aquellos

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previamente reportados en el denso asentamiento que, por supuesto, en su mayoría no incluye monumentos tallados o extraordinarias pinturas.

El amplio territorio analizado - de más de 8600 km² - ha permitido desarrollar una metodología de trabajo en la cual se combina el registro de sitios con planteamientos de investigación arqueológica regional. Para llevar a cabo este tipo de actividad, el Atlas optó por una cobertura amplia como sistema de reconocimiento que es altamente efectivo cuando se han identificado los atributos específicos que indican la posición de los conjuntos arqueológicos en una región (Cowgill 1990; Kowalewski y Fish 1990; Laporte et al. 1996).

Los estudios de carácter arqueológico que se desprenden de esta actividad ilustran el patrón de asentamiento de una parte crucial de Petén, así como también permiten conocer los orígenes del poblamiento, la adaptación a diversos medio ambientes, la presencia de recursos diferenciados y de áreas agrícolas. Esta información permite investigar la formación de las entidades políticas, los cambios sociales y el proceso de desintegración que acompañan a este desarrollo.

En un programa cuya base es el reconocimiento – siendo ésta una actividad en que entra en juego una amplia movilización – además de que se persigue una localización precisa de los asentamientos y del trazo de mapas, el conocimiento geográfico va de la mano con la actividad arqueológica. Así, el involucramiento y la penetración que el Atlas Arqueológico ha logrado a través de esos años ha permitido conocer los detalles geográficos de una compleja situación fisiográfica que incluye a varios sistemas fluviales, altas montañas, crestas calizas, sabanas abiertas y regiones pantanosas. En principio, los 8600 km² mencionados representan el 24% del territorio de Petén (35,854 km²).

Como es de suponer, dentro de tan amplia región existe una gran diversidad de ecosistemas determinados por divisiones geográficas mayores (Laporte, Mejía y Chocón 2004). De esta región emanan tres vertientes fluviales y orográficas. Estas tres vertientes atraviesan distintos paisajes, cuya combinación de altitud y tipo de suelos fomenta la formación de otras tantas divisiones geográficas claramente delimitadas.

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Figura 1 Departamento de Petén, divisiones de ve rtientes oriental y occidental, y la zona

Figura 1

Departamento de Petén, divisiones de vertientes oriental y occidental, y la zona de estudio del Atlas Arqueológico de Guatemala

LA VERTIENTE NORTE Y LA SABANA SECA

Una vertiente existe hacia el norte, en donde se encuentran las distintas lagunas del centro de

Petén, tanto al oeste como al este del lago Petén Itza. Es un área geográfica que no corresponde a las

cuencas definidas para los ríos que corren hacia el oeste (San Juan, Poxte), y este (Mopan), abarcando

una sección del parte aguas entre ambos sistemas, así como un sector de otra cuenca más al norte,

aquella de los lagos centrales. En el área resalta una cadena de colinas y es zona peculiar en cuanto a

la ausencia de corrientes de agua superficiales. Es el límite entre los municipios de Dolores y Santa Ana

en la sección central de Petén, así como un amplio sector de los municipios de San Francisco y La

Libertad.

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Aunque la bio-diversidad llega a ser compleja en los sectores cercanos a cada laguna, la imagen predominante es la sabana seca. La temida sabana seca es calurosa, pantanosa y con suelos menos fértiles que los de otras regiones, con arbustos de nance, jocote y muy poco más.

La categorización de un terreno como sabana requiere considerar su fisonomía, es decir la relación climática, edáfica y florística, resultantes de los procesos geomorfológicos que operan a través del tiempo. Dado que en otras ocasiones se ha presentado una cobertura amplia de los aspectos fisiográficos que definen a las zonas de sabana, ahora se indican solamente algunas generalidades, a manera de referir a aquellos estudios para una mayor consulta (Lundell 1937; Bartlett 1956; Stevens 1964; Harris 1980; Hammond 1980; Cole 1986; Snow 1988; Hopkins 1992; Furley 1992; Laporte 1996a). Los varios tipos de sabana tropical comparten características estructurales y funcionales que les permiten soportar sequías estacionales, mientras que a su vegetación le favorece un alto grado de intensidad de luz, temperatura y evaporación; son las diferencias entre estos factores las que caracterizan a cada tipo.

El asentamiento prehispánico en esta zona es más disperso que en otras áreas que han sido reconocidas. Ocasionalmente existen islas de vegetación, especies de oasis ligados a nacimientos de agua. Al ser más disperso el asentamiento en esta sub-región que en otras zonas del sureste de Petén, existe una mayor distancia entre las diversas entidades políticas.

LA VERTIENTE ORIENTAL Y LA SABANA HÚMEDA Otra vertiente fluye hacia el este, es decir, hacia el mar Caribe. Está conformada por los ríos Pusilha y Mopan, este último con sus afluentes mayores los ríos Salsipuedes y Chiquibul en el sector guatemalteco, y Macal en el beliceño. Aunque sus fuentes corresponden al sector montañoso, en su mayor parte esta zona se caracteriza por la presencia de la amplia sabana húmeda de Dolores y Melchor de Mencos, y El Cayo en Belice. Esta asociación con el paso de ríos trae como consecuencia la presencia de amplias vegas. Así, comprende sectores de los municipios de Santa Ana, Dolores, Poptun, San Francisco y Melchor de Mencos.

El término sabana húmeda es empleado en la combinación de precipitación, manto acuífero y textura del suelo. Se encuentra en zonas con precipitación mayor a los 1000 mm y con textura de suelo más arcillosa que arenosa, así como más pantanosa que seca; son de carácter laterítico y en su base, suelos de arcilla negra. Debido a que las sabanas húmedas del sureste de Petén se ínter mezclan con zonas de bosque tropical como resultado del paso de cuencas fluviales de cauce perenne (ríos Mopan, San Juan), así como con zonas de montaña de mayor elevación (Yaltutu), son interesantes los pormenores fisiográficos de las zonas de transición entre bosque y sabana. En éstas, el clima actúa

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como el determinante regional mayor, mientras que la topografía, la humedad del suelo y los niveles de nutrientes proveen el límite local, a manera de que se forman zonas secuenciales. En las zonas de transición en que hay distinción topográfica, la parte superior tiene un clima fresco y subtropical, en donde la vegetación crece sobre delgados suelos que se derivan de la roca madre granítica; en la inferior la temperatura es mayor, los suelos son más gruesos y los nutrientes contienen más calcio y potasio.

La riqueza agrícola de las amplias terrazas fluviales es asombrosa. Por supuesto, el asentamiento prehispánico es mucho más denso, con centros bien desarrollados y multitud de asentamientos menores. Este paraíso de caza y pesca, con sectores navegables que facilitaron el traslado de mercancías fomentando un sistema económico estable durante el Clásico Maya, en la actualidad se encuentra deforestado. Aunque sigue siendo una zona espectacular, ni los ríos son ya navegables, ni la fauna y los peces son lo abundantes que debieron serlo.

Fue claro en el reconocimiento efectuado en la sabana húmeda del norte de Dolores que existen tres zonas geográficas y ocupacionales distintas:

Las cuencas fluviales al este, que son las del bajo y medio Mopan, la del bajo Chiquibul y la del Salsipuedes.

El parte aguas de los sistemas fluviales Mopan-San Juan-Poxte, que se relaciona con la sierra Yaltutu.

Las cuencas fluviales al oeste, es decir, aquella zona relacionada con el paso de los ríos San Juan, Poxte y Machaquila.

LA VERTIENTE OCCIDENTAL Y LA ZONA MONTAÑOSA Una tercera vertiente, la del oeste, fluye hacia los ríos Pasión y Usumacinta, conformada por los ríos Cansis, Machaquila, Poxte, San Juan, San Martín y Subin. Aquí el paisaje es quebrado, con abruptas pendientes, riscos y pequeñas rejoyas. Los suelos son fértiles, aunque existen muchos sectores que tienden a ser pantanosos por fallas en el drenaje. El agua es muy abundante y las vías fluviales debieron ser fundamentales para la comunicación en el interior de las Tierras Bajas. Los asentamientos prehispánicos son relativamente dispersos, con algunos sectores más poblados que otros.

La zona quebrada representada por las Montañas Mayas, asociada con el nacimiento de algunos de los ríos mayores de Petén (ríos Mopan, Machaquila y Pusilha), corresponde a áreas en los municipios de Dolores, Poptun y San Luis. Este es un paisaje sumamente complejo, diverso y también

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es espectacular: está la zona quebrada de San Luis, al sur; la meseta Dolores-Poptun, al centro; y la sierra Yaltutu, al noroeste. Todo este territorio es parte de las Montañas Mayas, un medio ambiente único dentro de las Tierras Bajas, con los días calurosos y las noches frías que recuerdan al Altiplano.

La Montaña Maya comprende al Distrito Stann Creek en Belice y un sector del sureste de Petén en Guatemala. La cordillera central se encuentra principalmente en Belice y separa a los Distritos Cayo y Toledo (Dunham y Prufer 1998). Mide un largo aproximado de 150 km y 75 km de anchura máxima. Hay muchos siguanes y cavernas. Existe una mayor cobertura sobre aspectos fisiográficos de esta zona en diversos estudios específicos (Ower 1928; E. Graham 1987; Jennings 1985; Ford y Williams 1989; Coultas et al. 1994; Laporte 1996a). Esta es una serranía de baja altura, menor a los 1100 m sobre el nivel del mar. Representa una isla de materiales ígneos y metamórficos dentro de una planicie sedimentaria y de bosque tropical. Su núcleo volcánico forma una loma muy precipitada, rodeada por una falda kárstica de piedra caliza muy erosionada. La altitud es variable formando micro nichos en reducidos valles y planicies con buena tierra para el cultivo. Los suelos son ricos en cal y magnesio, pero no son abundantes en potasio, fosfatos o nitrógeno.

El área tiene un alto grado de bio-diversidad, generalmente indicativa de bosques tropicales no disturbados y maduros (Miller y Miller 1994). Resalta, especialmente en el sector norte de las Montañas Mayas, la presencia de campos con amplias coroceras (Orbignya cohune), las cuales podrían ser parte original de la definición florística de la zona. La existencia de palma de corozo es un índice de la fertilidad de estos suelos, especialmente aptos para la producción de maíz. Los suelos montañosos favorecen al cultivo del cacao.

El carácter kárstico de este paisaje conduce a la presencia de dolinas o resumideros (técnicamente llamados ponors), así como de condiciones particulares surgidas de la combinación de suelo, roca subyacente y agua. Cuando las dolinas no pueden disponer del agua con la suficiente rapidez, se forman lagunas o bajos sobre parte del área, en especial al ser depresiones cerradas y planas, rodeadas por cerros kársticos, especies de valles interiores (denominadas polje; Jennings 1985; Ford y Williams 1989). Cerros residuales de caliza a veces emergen a través de las planicies aluviales (también llamados hums; Jennings 1985).

Esta sub-región montañosa puede dividirse en cuatro sectores:

la montaña de San Luis al sur

la meseta Dolores-Poptun al centro

la alta montaña al este

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la Sierra Yaltutu en el extremo noroeste

Esta diversidad de paisaje que caracteriza a la amplia zona del sureste de Petén trae consigo la presencia de suelos renovables, vegas y joyas de alta producción agrícola. El asentamiento prehispánico es denso, claramente jerarquizado y situado para aprovechar los abundantes beneficios de la zona. Además de la agricultura abunda el granito para instrumentos de molienda; las piedras duras para la escultura y la construcción; las piedras finas para exportar; la madera y sus derivados para obtener ocote y tantos otros productos.

¿QUÉ ATRIBUTOS PRODUCTIVOS BRINDA EL SURESTE DE PETÉN? Es bien conocido que las Montañas Mayas son la mayor fuente de recursos en las Tierras Bajas Centrales, es decir, en Petén y Belice. Este territorio cuenta con las alturas más elevadas de la zona, contiene los únicos yacimientos y suelos volcánicos en un mundo calizo (Dunham y Prufer 1998). La lluvia anual es mayor que en cualquier otro lugar en la región y sus cumbres gozan de las menores temperaturas en el área. Con estas condiciones distintas, las Montañas Mayas sostienen plantas y animales que no ocurren en otros ambientes vecinos. Desde sus pinares hasta sus bosques tropicales, ofrecen muchos recursos minerales, botánicos y zoológicos que no se encuentran en el resto de las Tierras Bajas. Se mencionó antes los suelos favorables a la agricultura; ahora debe exponerse la diversidad del recurso mineral que caracteriza el área.

Algunas materias primas poco usuales en la región en general - pero existentes en esta zona montañosa - son el granito, la piedra arenisca y la cuarcita, presentes en ella al ser un bloque de sedimentos metamórficos con intrusiones volcánicas. Al ser más conocida la composición mineral en Belice que en Petén, se ha documentado una base amplia de recursos en las cuencas de los ríos Cockscomb, Swasey, Bladen y Snake Creek, en especial de granito. En base a su distribución geográfica, los granitos de las Montañas Mayas se refieren a tres afloramientos principales en Belice (Mountain Pine, Cockscomb-Sapote y Hummingbird-Mullins River), relacionados con cuencas de ríos. Un afloramiento de asocia a la cuenca del río Chiquibul.

Además de granito, también existe andesita porfirítica, conglomerado cementado por sílice y otras piedras meta-volcánicas también empleadas en la manufactura de piedras de moler, como ha sido identificado en ejemplares de los sitios Papayal y Ruina Martín en Belice (Dunham 1996) y, más lejos, en Uaxactun y Ceibal (Shipley y Graham 1987). Es interesante que la porfirita de esta área cuente con la intrusión de mantos de ceniza, lo cual sugiere también la posibilidad de una fuente de toba en las Tierras Bajas (Ower 1928).

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También es extensiva la presencia de pirita y hematita a través de las intrusiones graníticas (Bullard 1963; E. Graham 1987), así como argilitas, esquistos, filitas y pizarras (Bateson 1972; Hall y Bateson 1972; Healy et al. 1995). Hay pirita para los espejos e incrustaciones. Existen yacimientos masivos de hematita, goetita, limonita y óxido de manganeso para los pigmentos de color rojo, anaranjado, amarillo, negro, así como iridiscentes y de lustre metálico, todos ellos empleados para la decoración de artefactos cerámicos (Dunham 1996). Arcilla de alta calidad para la cerámica existe en muchas cuevas o en superficie como derivado de la erosión de materiales volcánicos.

La ubicación de algunos sitios es ideal para la explotación y el intercambio de recursos, mientras otros se encuentran como centros de explotación. Es decir que se maximiza el acceso a los recursos minerales y bióticos, agua permanente, terreno llano y seco y suelos agrícolas. Sin duda, había cadenas y redes de explotación e intercambio de recursos a lo largo de los ríos (Dunham y Prufer 1998). Este intercambio sería de rango corto e interno, como lo requeriría un sistema político como el que predominó en la historia cultural de los pueblos del sureste de Petén, en el cual existían entidades contiguas de tamaño reducido pero similar entre ellas.

EL PROCESO DE RECONOCIMIENTO Y EL ANÁLISIS ARQUEOLÓGICO REGIONAL

El desarrollo de la arqueología de área trajo consigo la aceptación de que la perspectiva regional es esencial para comprender la estructura y desarrollo de cualquier sociedad. Los amplios reconocimientos llevados a cabo en las últimas décadas en las Tierras Bajas Mayas han permitido observar las actividades y jerarquías sociales, políticas, económicas y rituales a nivel regional (Dunham, Jamison y Leventhal 1989). Entre ellos sobresalen los estudios llevados a cabo en:

El área periférica de Tikal (Fry 1969; Puleston 1983)

La zona intersitio Tikal-Yaxha (Ford 1982)

Las sabanas del centro de Petén (Rice y Rice 1980)

El reconocimiento del Atlas Arqueológico de Yucatán (Kurjack y Garza 1981)

Copan en Honduras (Webster 1985)

Ceibal en el río Pasión (Tourtellot 1988)

Sayil en Yucatán (Sabloff y Tourtellot 1991)

El bajo río Motagua, en Zacapa e Izabal (Schortman 1993)

El triángulo Tikal-Yaxha-Nakum, noreste de Petén (Fialko 1996)

La zona del medio río Usumacinta, en Tabasco (Anaya 2001)

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La cuenca del río Holmul, en el noreste de Petén (Fialko 2004)

La esquina noroeste de la península de Yucatán (Robles y Andrews 2004)

La costa occidental de Yucatán (Cobos 2004)

La región Yalahau de Quintana Roo (2004)

La región del alto río Pasión en Petén y Alta Verapaz (Ohnstad 2004; Tomasic et al. 2004)

La zona al norte del lago Petén Itza (Moriarty 2004)

El área de la Sierra lacandón y río Usumacinta, en el noroeste de Petén (Golden et al. 2004)

Por lo general, en este tipo de actividad se ha empleado la técnica del transecto más que la de cobertura regional. El transecto es funcional para resolver la concentración habitacional entre dos centros y para conocer la estructura interna de un sitio dado, como fue comprobado en el área de Tikal (Fry 1969, 2003; MacKinnon 1981; Ford 1982; Fialko 1996, 2004), y en Belice (Green 1973). Sin embargo, los transectos proporcionan poca información sobre aspectos socio-políticos en una escala geográfica mayor.

A su vez, el sistema de reconocimiento por cobertura total se torna altamente efectivo cuando se han identificado los atributos específicos que indican la posición de los conjuntos arqueológicos en una región (Cowgill 1990; Kowalewski y Fish 1990; Laporte y Mejía 2000). Este tipo de actividad proporciona nociones sobre la estructura social y económica de un mosaico de centros arqueológicos, representados por áreas de carácter ceremonial y administrativo, así como por sectores habitacionales y productivos. También permite apreciar la presencia de recursos diferenciados y las áreas agrícolas principales. De esta manera se obtiene información sobre una jerarquía regional interna, en la cual sobresalen los centros que tuvieron un carácter rector en el nivel local, seguidos por asentamientos secundarios. Esta postura fomenta una perspectiva regional diacrónica relacionada con el origen de los centros arqueológicos, así como un enfoque sincrónico en cuanto a la jerarquía socio-económica relativa respecto de los demás centros.

Mucho se ha dicho de la aplicación de técnicas satelitales y otros métodos avanzados en el reconocimiento tanto geográfico como arqueológico. Estas son técnicas importantes y su utilidad es inapreciable. Pero hay un serio problema con las zonas montañosas que combinan áreas prehispánicas, las que muchas veces son de carácter habitacional y que no pueden ser resueltas por esas novedosas técnicas. En Petén no todo tiene las dimensiones de Tikal; más bien es el contrario, por lo que sigue siendo el caminamiento la mejor de las técnicas de reconocimiento.

No obstante, el desarrollo de una tecnología de origen geográfico ha venido a apoyar grandemente en el manejo de los datos que proceden del reconocimiento, especialmente cuando se

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consideran los programas de amplia cobertura, como en el caso de los 8600 km² mencionados para el Atlas Arqueológico de Guatemala. Esta técnica es la de los Sistemas de Información Geográfica, mejor conocidos como SIG (o GIS en sus siglas en inglés). Un SIG se define como un conjunto de métodos, técnicas y datos que están diseñados para actuar coordinada y lógicamente en la captura, almacenaje, análisis y presentación de la información geográfica y sus atributos. Mientras que algunas definiciones del SIG insisten en su carácter de medio especializado en el almacenamiento y manipulación de datos referenciados geográficamente, otras acentúan su funcionalidad como base de datos, como instrumento de apoyo analítico y enfatizan sus posibilidades interpretativas (Laporte s.f.). Esta diversidad conceptual coincide en referirse al SIG como un sistema integrado para trabajar con la información espacial que sea importante para el análisis en áreas vitales de la investigación (Aronoff 1989; Goodchild 1992).

Para resolver problemas en el estudio del patrón de asentamiento arqueológico se requiere el acceso a varios tipos de información que sólo pueden ser relacionados por la distribución espacial y la geografía, por lo cual es primordial contar con cartografía sobre la cual asociar una base de datos que contenga la información pertinente a la investigación. Como programa, el SIG permite manejar conjuntamente la cartografía y las bases de datos asociadas, además de generar nuevos planos en función de los resultados obtenidos al combinar los criterios alfanuméricos (las bases de datos), y espaciales (mapas). Asimismo, el proceso de convertir mapas y otra información espacial en una forma digital permite desarrollar métodos innovadores para la manipulación y exhibición de datos geográficos.

Por estas posibilidades analíticas del SIG, su componente más importante es la propia información. Se requiere de datos de soporte adecuados para que el SIG responda en forma acertada a las preguntas que se formulen, es decir, de la calidad de la información que posea la base de datos, por lo que su implementación es un proceso continuo, progresivo, complejo y laborioso, como un esfuerzo permanente por ampliar y mejorar los datos almacenados. Así, la base de datos para alcanzar una interpretación de un fenómeno de asentamiento a nivel regional debe incluir distintos campos o coberturas. Un ejemplo para las Tierras Bajas viene a ser el siguiente.

Una de las maneras más utilizadas para capturar información geográfica e incorporarla a un SIG lo constituye el Sistema de Posicionamiento Global o GPS (acrónimo de la expresión inglesa). Este sistema permite calcular las coordenadas de cualquier sitio arqueológico o elemento geográfico.

Además, los elementos culturales que se consideren válidos en un nivel regional, todos conectados a través de una perspectiva histórica, a manera de ir construyendo con los diferentes datos una idea básica sobre el proceso económico, social, cultural y político de esta región.

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Los rasgos de producción económica incluyen: la posición de cada sitio; su relación a diversas cuencas fluviales; la formación de terrazas en cerros y serranías; los trabajos hidráulicos como pozos y aguadas; la presencia de chultunes; la asociación con vegas y terrazas fluviales; el acceso a recursos; los afloramientos de pedernal y las áreas de actividad para la producción de implementos de piedra; y los posibles caminos.

A su vez, la estructura de las ciudades está representada por los conjuntos arquitectónicos y otros elementos característicos de las áreas centrales en las ciudades de las Tierras Bajas, como son los Conjuntos de Tipo Grupo E, las Acrópolis, las Calzadas y los patios para el Juego de Pelota, así como la presencia de monumentos lisos y tallados, mientras que los aspectos de población refieren a áreas de habitación directamente. Hay aspectos rituales adicionales en la presencia de cuevas y abrigos rocosos.

Por otra parte, las relaciones entre sitios y regiones se ven apoyadas por la introducción en el sistema de algunos grupos y tipos cerámicos diagnósticos de varias etapas cronológicas y cuya presencia y distribución puede ser significativa.

La categoría más alta en la organización de la información cultural se refiere a los conceptos de organización política en zonas geográficas definidas, en particular al concepto de entidades políticas que haya sido definido como derivado de la aplicación de algunos modelos geográficos y de teoría política.

De esta manera, se logra el diseño de la base de datos. Será el grado de coherencia de la conjunción de los mapas digitalizados, de la estructura de múltiples variables de la base de datos y de la aplicación de los varios programas y sus extensiones, con las expectativas de los supuestos adoptados en el modelo conceptual, lo que añada o reste firmeza a las hipótesis territoriales que hayan sido construidas.

¿CÓMO ES LA CIUDAD MAYA DE LAS TIERRAS BAJAS CENTRALES?

Además de adscribir zonas habitacionales a cada ciudad Maya, son los conjuntos de carácter ritual y administrativo los que pueden indicar la presencia de un conjunto urbano dentro de la organización política y cultural de tipo regional (Laporte 2001b). El centro de la ciudad del área periférica está compuesto por una serie de conjuntos arquitectónicos alrededor de los cuales se desarrollan agrupaciones de carácter habitacional. Esos conjuntos son cuatro, pudiendo presentarse todos ellos o solamente algunos: son el Conjunto de tipo Grupo E, el patio para el Juego de Pelota, las calzadas (Figura 2), y el Conjunto de tipo Acrópolis (Figura 3). Un quinto conjunto es el palacio, función que no puede determinarse durante el reconocimiento, una actividad que es fundamental para la expansión del conocimiento de la estructura política y social en las Tierras Bajas.

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Figura 2 Ejemplo de componentes de una ciudad Maya: Conjunto de tipo Grupo E, patio

Figura 2

Ejemplo de componentes de una ciudad Maya: Conjunto de tipo Grupo E, patio para el Juego de Pelota y Calzada (sitio El Mozote en la cuenca la del río Chiquibul)

LOS CONJUNTOS DE TIPO GRUPO E

Como rasgo de definición de centros para la zona en cuestión, es decir, el sureste y centro-oeste

de Petén, se considera al Conjunto de tipo Grupo E como complejo arquitectónico predominante.

Estructural y funcionalmente, éstos consisten de dos elementos: la Pirámide Oeste y la Plataforma Este.

Esta composición refiere las características diagnósticas de los conjuntos indistintamente denominados

como Conjuntos de tipo Grupo E (Ruppert 1940; Rathje et al. 1978; Chase 1985; Aimers 1993);

Observatorios (Blom 1925-6; Aveni y Hartung 1989); Complejos de Ritual Público (Cohodas 1980, 1985;

Laporte y Morales 1994); Complejos de Conmemoración Astronómica (Fialko 1988).

Hace ya más de ochenta años - en 1924 - que Frans Blom llamó la atención sobre un conjunto

distintivo de estructuras en Uaxactun que consideró marcaban solsticios y equinoccios, lo que influyó

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desde entonces en su concepto funcional. En 1940, Karl Ruppert identificó otros 19 conjuntos arquitectónicos de este tipo, lo cual reforzó la anterior interpretación al notar no solo la similitud en la integración de las estructuras que les conformaban, sino que todos estos aparecían dentro de un radio de acción de 110 km desde Uaxactun. Aunque esta idea siguió predominando, también se vio claro que su distribución no era tan limitada como se había sugerido y que, por los ejemplos datados al Preclásico Medio en el área del alto río Grijalva en Chiapas (Lowe 1989, 1995), más bien representaba un patrón que se difundía desde una temprana etapa.

Con tal expansión y antigüedad, se consideró que estos conjuntos correspondían a un tipo de arquitectura monumental y presumiblemente pública, que estaban dirigidos y eran utilizados por una porción importante de la población Maya. La estandarización de la planta de estos conjuntos sugiere que la presencia de tal conjunto en un sitio indica su participación en prácticas culturales compartidas en un área amplia (Chase y Chase 1995). Estructural y funcionalmente, estos conjuntos consisten de dos elementos: la Pirámide Oeste y la Plataforma Este. Esta composición engloba las características diagnósticas de los complejos arquitectónicos que se han denominado como Conjuntos de tipo Grupo E.

La función de las estructuras y del espacio abierto que conforma a este tipo de conjunto está determinada por la forma y combinación de las estructuras principales, las cuales ocupan los lados este (Plataforma Este) y oeste (Pirámide Oeste) del patio. Dentro del espacio y en asociación al eje que norma a las estructuras, se encuentran los restos de los monumentos tallados que fueran erigidos. Es complejo referir alguna función precisa para estos conjuntos arquitectónicos. Vilma Fialko (1988), ha propuesto - llamándoles Complejos de Conmemoración Astronómica - que ambas estructuras se relacionan mediante un mismo eje normativo, al cual se dedican escondites y se erigen monumentos. Es importante considerar que la imprecisión en la desviación de las estructuras puede denotar que no significaban funcionalmente a un observatorio como tal, sino más bien a un complejo que conmemoraba eventos astronómicos, principalmente el tránsito del sol.

De esta manera, el conjunto arquitectónico podría tener funciones generales calendáricas y por ende, de ceremonial asociado a las actividades del ciclo agrícola, apoyado por su posición central dentro del sitio y el carácter abierto de su espacio. Estas plazas públicas no eran espacios inertes para efectuar acciones de carácter social, más bien fueron usadas e interpretadas en forma ritual para crear, manipular y percibir la realidad social y política (J.G. Fox 1996). Por esta asociación con lo ritual, económico y político, algunos prefieren la denominación de Complejos de Ritual Público. Para emplear un término neutral que no contenga alguna carga funcional predeterminada - dado lo fundamental de estos conjuntos arquitectónicos para el presente trabajo - se empleará para ellos el término Conjuntos de tipo Grupo E, simplemente

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referidos así por su temprana identificación en las exploraciones en Uaxactun durante las décadas de 1920 y 1930.

LOS PATIOS PARA EL JUEGO DE PELOTA Mucho se ha dicho sobre la presencia de patios para el Juego de Pelota en la estructura de las ciudades Mayas, enfocando principalmente el aspecto ritual de estos conjuntos. En esta ocasión se les refiere como parte de la composición urbana como tercer elemento definitorio después de los Conjuntos de tipo Grupo E y de los Conjuntos de tipo Acrópolis ya analizados.

En una muestra de hasta 177 sitios del sur de Petén fue observado que en el 75% de ellos (n = 132), no existen patios para el Juego de Pelota, entre ellos en 22 núcleos de entidades políticas - el 43% de éstas - con lo cual se demuestra que para un núcleo no es indispensable incluir a este tipo de conjunto. Como en el resto de ejemplos en las Tierras Bajas Centrales, no se trata de construcciones mayores en cuanto a dimensión. En su mayor parte son espacios delimitados por dos estructuras paralelas que promedian 16 m de largo y 5 m de ancho (Roldán 1995a). En cuanto a la orientación predominante del eje de este tipo de conjunto, es claramente importante la norte-sur con cerca del 90% de casos.

LAS CALZADAS Las calzadas son un rasgo importante en la disposición de los asentamientos, que además de unir grupos de importancia relativa similar, también ordenan la posición de los distintos grupos que conforman el área central. Aunque el patrón de construcción es compartido a través del área Maya, hay variantes que dependen de la complejidad del sitio, la topografía del terreno, o de las funciones colaterales que se les quiera dar, como en el caso del manejo hidráulico y la colocación de monumentos (Gómez 1996). Desde un punto de vista funcional, hay tres grupos de calzadas:

Para cohesión intergrupal

Para ceremonias que se orientan hacia el norte o hacia los ríos

Para el acceso a los sitios

Todas las calzadas determinadas en los sitios de Petén son calzadas locales y no se han determinado vías regionales, salvo el pretendido ejemplo entre El Mirador y Nakbe en el sector norte del territorio

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Figura 3 Ejemplo de componentes de una ciudad Maya: Conjunto de tipo Acrópolis y Calzada

Figura 3

Ejemplo de componentes de una ciudad Maya: Conjunto de tipo Acrópolis y Calzada (sitio Polol en la zona no asociada a cuencas fluviales del municipio de La Libertad; tomado de Patton 1987)

LOS CONJUNTOS DE TIPO ACRÓPOLIS En su consideración más ortodoxa, una acrópolis Maya se caracteriza por la relación de tres estructuras que comparten un mismo patio, construidas sobre un alto basamento que las aísla de otras plazas vecinas, formándose de ésta manera un triángulo estructural o disposición triádica, relacionada con la organización religiosa y política. Los razonamientos que sustentan estas interpretaciones han sido ampliamente difundidos, basados en la mitología e ideología Maya, relacionados con las tres deidades de la creación del universo y en la representación de los linajes iniciales (Coggins 1979; Matheny 1986; Hansen 1992, 1998; Valdés 1992; Coe 1990; Laporte y Fialko 1995; Valdés, Fahsen y Muñoz 1997; Ramos 1997). Así, se ha considerado que desde el Preclásico Tardío el patrón arquitectónico que utilizaba la tríada indicaba la fusión del pensamiento sagrado con los programas constructivos seglares.

Por lo tanto, a diferencia de otros conjuntos arquitectónicos dedicados a rituales abiertos, como es el caso del Juego de Pelota y de los Conjuntos de tipo Grupo E, las Acrópolis se relacionan con rituales donde solamente participaban miembros del linaje. Ahora bien, no todos los Conjuntos de tipo Acrópolis se distinguen únicamente por la peculiaridad de la disposición triádica de sus estructuras

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principales. En ocasiones, la escasa altura de estos elementos impide aseverar la presencia de este patrón en su forma convencional, y se les reconoce más bien por su posición y aislamiento del resto de plazas que integran al sitio, su unión a aquellas mediante alguna calzada, y también por la presencia de varios patios contiguos. Aunque es un rasgo peculiar e importante en cualquier asentamiento Maya, la presencia de Conjuntos de tipo Acrópolis tampoco confiere por si misma el estatus de entidad política, por lo que también se encuentran en algunos segmentos menores.

LA CIUDAD MAYA Aunque la composición urbana que se ha diseñado no representa ninguna sorpresa, sí es notable el que no importando la dimensión del asentamiento, suelen presentarse estos elementos (Laporte 2001b). Esta similitud estructural con las urbes Mayas es abrumadora, lo cual refleja una de dos posibilidades: las ciudades menores simplemente replican a aquellas mayores, o bien esa es la estructura interna de la ciudad Maya, por lo que no es posible catalogarle como tal solamente por el tamaño. La situación en la época Clásica se ajusta a la segunda de las opciones, dado que todas son iguales en cuanto a estructura interna y difieren solamente en el tamaño.

El patrón monolítico de tal configuración urbana hace más evidente todavía que en Petén se trata con un asentamiento mucho más complejo que el considerado como característico sobre la base de la presencia exclusiva de las ciudades mayores del noreste de esta zona. Así, es claro que gran parte de la interpretación acerca de la estructura de las Tierras Bajas está rezagada debido al énfasis dado a determinar solamente estados de territorio mayor, con monumentos asociados y vistosa arquitectura.

Por lo tanto, la composición de la ciudad Maya está en relación directa con el carácter de las entidades políticas de la región, dado que estas son sociedades cuya organización varía en relación a tres ejes principales (Blanton et al. 1982):

Concentración de la población y dimensión del área o de la ciudad

Complejidad en la diferenciación funcional entre las unidades sociales

Integración e interdependencia de las unidades

Esta escala tridimensional proporciona un juego de variables que puede ser empleado para comparar diferentes modelos de complejidad social según el nivel en el cual se opera (Stein 1994). El procedimiento para medir variables socio-políticas y de entender las relaciones entre ellas, corresponden a un modo de análisis funcionalista (Montmollin 1989).

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No todos los sectores que conforman a las Tierras Bajas Centrales son similares; algunas áreas difieren en aspectos estructurales vitales, tales como población, base de subsistencia, extensión en área, grado de urbanización y de centralización política, por lo que es evidente que coexistieron varios niveles de desarrollo en las entidades políticas Mayas.

Ahora bien, para formular las distintas sub-regiones presentes en este territorio es necesario contrastar los rasgos particulares de un área con aquellos de las zonas más cercanas, lo cual permite delimitar la zona de influencia en que estos rasgos se desarrollaron.

Esto conduce a que lo necesario es construir algún modelo alternativo y flexible de organización territorial basado en que varios modelos organizativos coexisten en Petén. Por un lado están los centros urbanos extensos que caracterizan a la porción norte, como son Tikal, Yaxha, Nakum, El Zotz y muchos más, que engloban territorios que promedian hasta 25 km por lado (unos 600 km²), y dentro del cual se encuentran múltiples asentamientos que pudieron surgir como segmentos creados por un proceso de fisión de los linajes de parentesco.

Por otro lado están los centros urbanos de tamaño más restringido que caracterizan a una amplia porción de Petén y que promedian territorios entre 5 y 10 km por lado (hasta 100 km²), en donde también se encuentran segmentos surgidos por la misma razón. Con esta organización hay una multitud de centros en el sureste de Petén, en el río Pasión, y en el sur y centro de Belice, entre otras zonas. Aunque algunos preferirían pensar que estos territorios fueron solamente parte de la periferia de explotación de recursos de los estados mayores - otra de las alternativas que nunca podrán ser comprobadas - se debe preguntar para qué se desarrollaría un sistema territorial tan complejo de estar dependiente de un solo centro rector, en el cual recaería toda decisión organizativa.

UN TIPO DE ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA PARTICULAR

Es evidente que en la zona geográfica de las Tierras Bajas en la cual se basa el presente estudio existe una multitud de sitios de distintos tamaños y de importancia diferenciada, para la cual es necesario exponer un modelo concreto de funcionamiento social y de enlace político. Es por esta razón que en la presente aplicación, el concepto tradicional que considera la presencia de capitales regionales mayores ha sido abandonado para favorecer la existencia de regiones con una cohesión interna enfocada hacia numerosos centros (Leventhal 1992). Este enfoque es de mucha utilidad en las regiones que de manera tradicional han sido consideradas como periféricas a los núcleos de desarrollo primigenio, es decir a todas aquellas áreas fuera del norte de Petén y de algunos sectores del río Pasión o de Belice. No obstante, al demostrar que la periferia también puede ser independiente y, por tanto, que

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ella es su propio núcleo, su explicación no debe ser enfocada como una versión empobrecida o diluida de los centros Clásicos mayores (Marcus 1994).

En este tipo de organización regional, en la que existen múltiples núcleos rectores, se indica que política y económicamente los centros tuvieron igual acceso a los recursos y que, al pertenecer a una organización regional en la cual era primordial la interacción, no dependían del control específico de alguno de estos (Leventhal 1992).

Por lo anterior, los procesos socio-políticos que formaron los límites entre entidades políticas coexistentes son complejos, frecuentemente se traslapan y son cambiantes, por lo que son difíciles de modelar adecuadamente con la información arqueológica (Trinkaus 1987). La propia evidencia arqueológica oscurece los procesos de interacción que podrían ser útiles para su definición, al referir principalmente al intercambio de bienes de prestigio.

Es evidente que el asentamiento prehispánico del sureste y del centro-oeste de Petén representa un tipo de organización social y política particular. El análisis de la estructura y organización de áreas geográficas restringidas, como vienen a ser tanto la sección montañosa, como aquella caracterizada por amplias vegas fluviales o por sectores de sabana seca, permite considerar la variación interna de las entidades políticas que le conformaron, atendiendo a múltiples dimensiones y variables (Montmollin 1989). Por lo tanto, el análisis regional se aproxima a la ecología cultural en cuanto a que observa las relaciones económicas y ambientales como variables explicativas básicas, aunque se considera no solamente la tecnología de subsistencia, sino también el complejo de instituciones y lugares que tienen un papel en el intercambio (Smith 1976b).

Por lo tanto, el acercamiento óptimo para la investigación de los sistemas de asentamiento es examinar la estructura de la región y no la de un sitio en sí, lo cual requiere comprender los vínculos entre la multitud de asentamientos y comunidades que les conforman y la relación existente con otras regiones (Hodges 1987). De esta manera se pueden abordar los tres sistemas que componen a un estudio arqueológico: el asentamiento, la producción-distribución y el aspecto cognitivo. Este enfoque permite emplear el registro espacial para comprender tanto el cambio como la estabilidad cultural.

Por lo anterior, el énfasis del presente

ensayo recae en el estudio de una sub-región

arqueológica, para lo cual se expresan algunas condiciones (Smith 1976b):

Los rasgos naturales, económicos y políticos de la zona son variables interactivas, por lo que no se asume una prioridad causal entre éstos.

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Para conocer la evolución del sistema presente en el área interesan tanto las entidades menores como aquellas de mayor jerarquía.

Se incorporan también variables socio-culturales y políticas.

Ahora bien, como sistemas de interacción tanto el de tipo local como el regional definen un territorio, el cual es dependiente de algún modelo de asentamiento particular, sea éste rural o compuesto por centros que incluyen a su área campesina (Smith 1976b). En el sistema local, el intercambio está organizado alrededor de al menos un centro de alto nivel que relaciona a otras comunidades, las cuales son equivalentes entre sí; este puede incluir a varios niveles jerárquicos internos. A su vez, en el sistema regional existe un lugar central, las ligas entre comunidades y centros son complejas y hay un patrón organizado de sus sistemas locales; corresponde a sociedades complejas. El área del sureste y del centro-oeste de Petén se enmarca en el primero de estos sistemas, es decir, aquel de tipo local.

EL PROCESO SOCIO-POLÍTICO EN EL ANÁLISIS REGIONAL

La organización política de los Mayas del Clásico ha recibido una gran atención en la pasada década. Las diversas aproximaciones responden a las diferentes posiciones de la teoría antropológica, es decir, a posturas de carácter funcionalista, materialista, estructuralista o - en forma por demás aséptica - solamente de carácter locacional. Con ello es claro que los debates actuales sobre la organización política Maya Clásica se han convertido esencialmente en un contraste entre modelos centralizados y descentralizados, es decir, entre aquellas formaciones hegemónicas a gran escala, organizadas en torno a un poder centralizado, y las hegemonías Mayas de pequeño tamaño, con escasa centralización política (Demarest 1992; Marcus 1993; Fox et al. 1996; Feinman y Marcus 1998; Lacadena y Ciudad 1998; Foias 2003, 2004). Así, una variedad de modelos políticos ha sido aplicada a los estados Mayas:

estados regionales centralizados a gran escala

súper-estados hegemónicos

hegemonías locales

ciudades-estados

entidades análogas

reinos descentralizados de pequeña escala

En los estados de tipo regional o hegemonías a gran escala, la estructura organizativa del estado se basa en el control del medio ambiente y de la economía, más que en la ideología y el

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parentesco. Cuentan con densas poblaciones que son mantenidas por complejos sistemas de subsistencia con control estatal. Incluyen además diferencias sociales, ocupaciones y económicas, y segmentos burocráticos, con clases intermedias emergentes. Lacadena y Ciudad (1998), aclaran que esta postura es parte de un esquema materialista que contempla poderes basados en el control de la ecología y la economía, con estrategias políticas más estables y un papel importante en la coerción, de modo que una de sus consecuencias básicas es la expansión territorial, centros con densas poblaciones y estabilidad política.

Se ha llegado a argumentar que los gobernantes de Tikal y Calakmul fueron capaces de llevar a cabo la hazaña de unir varias ciudades dentro de un súper-estado de carácter imperial (Martin y Grube 2000), un concepto basado solamente en que estos sitios son mucho más grandes en tamaño y escala de construcción monumental que la mayoría de los otros centros capitales. Tal construcción de gran escala requiere una planificación de carácter centralizada y - naturalmente - el control de una fuerza laboral substancial, todo lo cual era obtenido a través de la formación de hegemonías (Martin y Grube 2000; Ciudad Ruiz 2001). Estos súper-estados serían más prósperos que otras entidades Mayas en base a que sus élites maniobraban para alcanzar el control de una amplia porción del sistema económico, posiblemente del manejo y control de agua (Scarborough 1998; Lucero 2002; Foias 2004). Este control permitiría excedentes para convertirles en fuerza militar o en un cuadro burocrático más amplio que reforzara el poder político centralizador.

En el polo opuesto se encuentran las hegemonías Mayas de tamaño reducido, un esquema que rechaza la existencia de una autoridad central y burocrática. De ahí que el poder político fuera de una capital sea muy limitado, por lo que los centros menores alcanzan un alto nivel de autonomía. De nuevo, Lacadena y Ciudad (1998), indican que esta es una orientación estructuralista y simbolista basada principalmente en las estructuras de parentesco como principio organizativo o con el fundamento ideológico y carismático del poder, con lo cual hay una organización política más inestable, sometida a procesos continuos de expansión y contracción, así como a un énfasis en las funciones rituales sobre las administrativas.

A pesar de esta división interpretativa, también se ha enfocado la naturaleza dinámica de la estructura política Maya, como en el “Modelo Dinámico” propuesto por Joyce Marcus (1998), en el cual enfatiza que la organización política Maya - así como la muchas otras civilizaciones antiguas - oscila entre épocas con estados centralizados o unificados, y con pequeñas entidades descentralizadas (Marcus 1998; Iannone 2002), a lo cual en el presente trabajo se agregaría que no solamente oscila entre ambos modelos, sino que más bien coexisten ambos tipos de organización.

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Esta última propuesta tampoco es una postura totalmente nueva, puesto que ya se había considerado que existían territorios multi-estado con hegemonías políticas que incorporan otras más pequeñas, una postura conciliadora empujada principalmente por discusiones epigráficas (Martin y Grube 1995; Lacadena y Ciudad 1998). Esta orientación propone el uso del término ahawlel para nombrar las unidades políticas Mayas para sustituir los términos más ambiguos de las otras posturas. Se considera que los ahawlelob´, lejos de constituir un mosaico horizontal de estados igualitarios y equilibrados se agruparon en una estructura tridimensional de hegemonías que podían existir en varios niveles de subordinación y jerarquización, estando presentes en las Tierras Bajas en todas sus épocas, en todas sus regiones y a todos los niveles.

Por lo tanto, se han expuesto las distintas directivas interpretativas para resolver la territorialidad y la organización política en el Clásico Maya. Con el riesgo de caer en alguna posición de carácter salomónico y ecuánime, en el presente análisis - dedicado en forma concreta a una amplia área del sureste y centro-oeste de Petén - se adopta un tono centrado en el cual se promulga por la coexistencia de entidades de carácter unitario, es decir centralizadas, con aquellas de carácter segmentario o sea descentralizadas. El amplio territorio que engloban las Tierras Bajas, las marcadas diferencias geográficas que existen en tal extensión, y la convivencia e intercambio de muchos siglos entre entidades políticas causadas por la producción y necesidad diferenciadas, llevan a formular un esquema pragmático de coexistencia, el cual sin duda era en veces pacífico y en otros belicoso.

Las propias inscripciones de la época Clásica parecen indicar la existencia de dos perspectivas en cuanto al tipo de entidades políticas (Houston s.f.): por un lado, los textos documentan entidades de extensión e influencia política mayor (de tipo unitario), y por otro, apuntan hacia la existencia de entidades de escala pequeña (de tipo segmentario).

Para categorizar a la sociedad que habitó y desarrolló entidades tales como Tikal, Yaxha, Río Azul, Copan o Palenque, entre muchas otras, se aplican conceptos de complejidad socio-política cercanos al del estado, al menos en su variante de estado temprano. La cantidad y la calidad de la arquitectura que se encuentra en estos centros implica que sus élites contaban con mayor energía humana y recursos naturales que en otros sitios de menor dimensión, por lo que estos últimos han sido considerados generalmente como dependientes de sus vecinos mayores, tanto en lo político como en lo social y económico (King y Potter 1994). Esta perspectiva ha sido formalizada en la aplicación del modelo del lugar central al patrón de asentamiento Maya y en el análisis regional de rango y tamaño de los centros, por lo que la ubicación de los sitios comprende también conceptos de poder político y económico (Christaller 1972; Ball y Taschek 1991).

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En el sureste y centro-oeste de Petén predominó el tipo de organización política basado en entidades de escala reducida, cuyas esferas de influencia intersectan y se sobreponen. Territorialmente, este tipo de entidad es pequeña, entre 27 y 133 km², pero son complejas en sus jerarquías cívicas internas. En otras zonas de Mesoamérica han sido previamente documentados casos de entidades políticas de este carácter, en algunas ocasiones denominados micro-estados: para la época Clásica, en las cuencas del bajo río Motagua y alto río Grijalva, en el sur de Belice y en la periferia sureste del área Maya; para el Postclásico, en la Mixteca y la cuenca de México (Montmollin 1995).

Estas distintas formas de organización política no son excluyentes; Montmollin (1995), ha propuesto que pueden representar diferentes estadios en un ciclo de centralización y descentralización política o pueden ser el resultado de la variación regional sincrónica, es decir que coexisten y están yuxtapuestos a través del área Maya (Marcus 1976; Culbert 1992). Otras posturas prefieren considerar que las entidades de tamaño menor pertenecen a alguna de las mayores (unitarias), o que varias entidades menores podrían formar una entidad mayor por sí mismas.

EL CONCEPTO DE CENTRALIZACIÓN POLÍTICA Para comprender esta problemática hay que preguntar: ¿qué es la centralización política? Antonia Foias (2004), en una extensa exposición sobre la condición política de Motul de San José en el centro de Petén, aclara que en un estado centralizado existe una burocracia profesional organizada en una jerarquía de distintos poderes y responsabilidades, cuya cúpula - ubicada en la ciudad principal del estado - controla todas las decisiones políticas. También considera que algunos autores llegan a pensar que podría controlar también la esfera económica, el sistema agrícola, la producción y el intercambio, y las obras de infraestructura relacionada (Chase y Chase 1996a; Haviland 1997; Scarborough 1998; Fox et al. 1996; Iannone 2002), además de ser territorialmente extenso (Marcus 1998).

Sin embargo, ¿cómo comprobar arqueológicamente la correlación entre centralización política, amplitud territorial y control económico? Es igual de improbable poder discernir esta correspondencia en los estados de tamaño reducido que en los más grandes (Southall 1965, 1988; Feinman y Marcus 1998; Foias 2004). La extraordinaria similitud cultural que permea en todos los sectores del territorio que ahora se analiza evita poder trazar límites de influencia que indiquen el grado de la centralización. El propio carácter autocrático que se supone pudo caracterizar al gobernante al ejercer el poder absoluto puede existir igualmente en ambos sistemas políticos.

Otro punto crítico es la necesidad de una burocracia profesional para que un sistema de liderazgo centralizado sea funcional, con el poder fluyendo directamente del propio gobernante (Eisenstadt 1993; Foias 2004). Sin embargo, en la zona Maya la evidencia sugiere que la burocracia

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estuvo escasamente desarrollada, con pocos títulos administrativos (Inomata 2001; Houston y Stuart 2001; Houston 1993; Coe y Kerr 1997; Jackson y Stuart 2001). Los gobernantes dependían más bien de la propia clase aristócrata para administrar los asuntos políticos, lo que conlleva una organización de estado frágilmente estructurada con un limitado control del gobierno central sobre la periferia (Claessen 1984; D’Altroy y Earle 1985; Brumfiel y Earle 1987; Foias 2002, 2003).

Algunos de los estados de mayor tamaño - como Tikal, Calakmul, Caracol o Copan - podrían haber llegado a crear la infraestructura necesaria para un estado centralizado, pero seguramente sucedería por algún corto tiempo en algún momento de su larga historia (Foias 2004), por lo que la verdadera centralización política es poco probable aun en el periodo Clásico. Las entidades políticas, sean hegemónicas o reinos menores, no eran muy centralizadas, aunque contaran con poderosos líderes y que en momentos pudieron tener extensos territorios.

Dadas las anteriores consideraciones, resulta evidente que es el reino descentralizado a pequeña escala quien predominó a través de la larga historia cultural de los Mayas. En las constantes disputas y rivalidades que debieron caracterizar a tan abundante número de pequeños reinos, debió primar la conquista y unificación dentro de entidades de mayor tamaño por cortos periodos de tiempo; estas entidades se desintegraban y fragmentaban nuevamente en las pequeñas ciudades originales (Marcus 1998; Houston y Stuart 2001; Grube 2000; Foias 2004). Así, hay que enfrentar la gran variabilidad de la estructura política en la zona Maya, y estudiar la naturaleza del poder político en cada sector del territorio, considerando que es la coexistencia de regímenes políticos la que podría permitir una mejor imagen de la organización del Clásico, así como también de otros periodos.

UN MODELO DE DESARROLLO POLÍTICO: EL PROCESO DE SEGMENTACIÓN

El reconocimiento en la sub-región del sureste y centro-oeste de Petén ha dado por resultado el registro de numerosos centros arqueológicos, tanto áreas centrales como grupos habitacionales, los cuales refieren un largo y complejo proceso de desarrollo. Ahora bien, ¿cuál proceso conduce a la formación y profusión de nuevos núcleos poblacionales? La explicación más cercana a esta peculiar situación se encuentra en el modelo de formación de Entidades Políticas Segmentarias.

¿Qué fueron los segmentos de la sociedad Clásica Maya? ¿Fueron unidades de parentesco (Hendon 1991) o, en sitios mayores pudieron estar constituidos en base a otro criterio? Algunos prefieren ligar el concepto de entidad política segmentaria a los linajes segmentarios (J.W. Fox 1989; Chase y Chase 1995), mientras otros como parte del fenómeno de descentralización política observado en distintos sectores de las Tierras Bajas Mayas (Carmean y Sabloff 1996).

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Montmollin (1989), y Ball (1993), han propuesto emplear el concepto de variantes múltiples continuas para el análisis del fenómeno social y político, entre entidades de carácter segmentario en un extremo y de carácter unitario o centralizado en el otro. La diferencia entre éstas recae en el grado en el que las unidades territoriales constituyentes (comunidades y centros), y sus habitantes, estén relacionadas con un núcleo importante. Con ello, seis planteamientos diferenciales pueden exponerse entre entidades segmentarias y unitarias (Laporte 1996b).

Una entidad segmentaria es un débil agregado de sitios, los cuales son réplicas unos de otros en su estructura política y aun física; el centro y los sub-centros son casi equivalentes y están en competencia en cuanto a la autoridad. Se reconoce la soberanía territorial, pero limitada y esencialmente relativa. Esto significa que hay un bajo grado de centralización, diferenciación e integración. Por el contrario, en una entidad unitaria los centros están fuertemente integrados, diferenciados en cuanto a su estructura política.

Los principios que gobiernan las relaciones políticas en las entidades segmentarias están basados en la adscripción y el parentesco; la autoridad está basada idealmente en la estructura cónica ramificada (dendrítica) de un parentesco extenso o en un sistema de linaje. Los grupos ligados a las posiciones políticas tienen el potencial de competir con el foco central de una entidad política, por lo que frecuentemente son auto-suficientes dentro de un régimen piramidal. En contraste, los principios que gobiernan las mismas relaciones en entidades unitarias son de naturaleza más contractual y flexible, por lo que las bases de parentesco son controladas desde el centro.

En las entidades segmentarias, la autoridad es delegada de las bases hacia el centro, mientras que la legitimidad final es retenida por los líderes de los centros, en una clase de arreglo confederativo. La autoridad es más absoluta cerca del centro y más restringida hacia la periferia, frecuentemente desarrollada en forma ritual. En las entidades unitarias, la autoridad final o legitimidad es retenida por los gobernantes centrales y porciones de ésta son transmitidas hacia los delegados en los otros sitios.

Regímenes piramidales suelen ocurrir en las entidades segmentarias, con puestos políticos auto-suficientes, de solidaridad mecánica y débil integración entre quienes desarrollan dichos puestos, debido a que cumplen las mismas funciones. Regímenes jerárquicos caracterizan a las entidades unitarias, con puestos políticos diferenciados e interdependientes y solidaridad orgánica.

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La economía de carácter mecánico se asocia con entidades segmentarias, con distritos económicamente autárquicos o autosuficientes, el intercambio es limitado y la interdependencia de las áreas es menos solidaria y cohesiva. El centro puede movilizar solamente bajos niveles de tributo, correspondiente más bien a respuestas rituales que a una obligación fiscal regular (Stein 1994). Economías orgánicas caracterizan a las entidades unitarias, que muestran especialización económica entre áreas, intercambio extensivo e interdependencia.

Las entidades segmentarias son consideradas como relativamente inestables, con tendencia a la separación de sus componentes, en base a los factores anteriormente expuestos. Entre más periférico es un sub-centro, hay más posibilidad de que cambie su afiliación, por lo que son flexibles y fluctuantes (Southall 1965, 1988). Las entidades unitarias son relativamente estables, con componentes que son políticamente interdependientes como parte de un régimen jerárquico.

LA APLICACIÓN DEL MODELO DE SEGMENTACIÓN Tres son los planteamientos a los cuales se busca respuesta mediante la aplicación del modelo referido y de técnicas analíticas específicas:

Si el desarrollo de los centros secundarios está ligado a la segmentación del centro rector o a otros factores.

Si la distribución de recursos, en especial la tierra agrícola, afecta el patrón de desarrollo secundario.

Si los sitios considerados secundarios en las fases tardías pudieron ser pares y semejantes de aquellos rectores en una etapa de formación común.

Para resolver estos planteamientos es necesario desarrollar algunos modelos geográficos que han sido aplicados con anterioridad en la interpretación del fenómeno del asentamiento del área Maya Central. Entre las unidades de análisis regional en la geografía económica se consideran las regiones, los sistemas de intercambio y los lugares centrales (Smith 1976a). Las regiones suelen ser definidas formal o funcionalmente: la primera hace énfasis en la homogeneidad de ciertos elementos dentro de un territorio, la segunda en las relaciones funcionales dentro de un régimen territorial integrado. En esta última se asume que los sistemas económicos están formados por relaciones de intercambio que incluyen lo político, social e ideológico, en los cuales las comunidades dentro de un territorio están interrelacionadas en una base regular mediante una red simple o por un arreglo jerárquico con al menos un lugar central. Un sistema regional complejo incluiría a más de un solo lugar central (Smith 1976a). Las

30

variables no-económicas son elementos importantes en ellos: fisiografía, ecología, demografía, organización política, estratificación y diferenciación cultural.

Es de notar que la teoría del lugar central fue diseñada para explicar las relaciones espaciales entre distintos sitios, dado que la ubicación de los centros de mercado será determinada por los rasgos de competencia económica a manera de que todas las áreas estén servidas de forma proporcional a la demanda. Este patrón es más frecuente en las sociedades agrícolas, en donde los lugares centrales son periódicos y los mercaderes son móviles como respuesta a la dispersión poblacional por la tierra de cultivo que les caracteriza (Smith 1976a). Hay otros tipos de arreglo de mercadeo rural que no encajan con el patrón de lugar central. El intercambio de mercado ocurre esporádicamente en toda clase de sociedad, pero el sistema de mercado integrado se desarrolla solamente en sociedades estratificadas. Existen tres formas para este intercambio.

1. La ciudad primada se observa usualmente en economías inmaduras, de pequeño tamaño y simples, en donde una base agraria fuerte para el desarrollo nunca evolucionó, pero en donde los sistemas de mercadeo campesino existe con frecuencia (Smith 1976a).

2. El sistema solar es aquel en el cual una red de mercados está organizada por un solo centro articulador, típicamente urbano, el cual crea una jerarquía de solamente dos niveles; el centro tiene función política y económica, las comunidades campesinas se especializan en un producto de mercado específico, el comercio se previene de fluir libremente; caracterizó a los sistemas feudales (Smith 1976a).

3. El sistema de red (network) no tiene lugares centrales, puesto que el flujo es principalmente horizontal, entre centros campesinos equivalentes, se encuentra en economías agrarias pobres en donde el mercadeo tiene función social y económica (Smith 1976a).

En ausencia de toda indicación explícita de jerarquía política en una región, como se indica en el caso del sureste y del centro-oeste de Petén, debe contemplarse la distribución regional de sitios de más alto nivel que sean contemporáneos y efectuar una partición del paisaje, para lo cual se aplica alrededor de cada uno de ellos la técnica de los Polígonos de Thiessen o el Modelo de Gravedad (Cherry 1987). Estos polígonos definen el área más cercana a cada sitio y, mientras puede ser un concepto útil para la consideración de interacciones puramente económicas, no estima el dominio político expresado en cuanto a territorio.

31

Un enfoque alternativo ha sido el considerar la distribución de los sitios arqueológicos no en términos de ubicación, sino que en cuanto a una distribución de centros según rangos de tamaño y complejidad estructural, para luego deducir esferas de influencia política. Aunque mucho se ha trabajado con este tipo de modelo (Crumley 1976; Cherry 1987), la correlación entre el tamaño de un centro y su importancia de poder y administrativa no es aún precisa.

En los Polígonos de Thiessen se delinean los límites a la mitad de la distancia entre centros primarios adyacentes, para lo cual es necesario asumir que todos los centros tienen un peso similar. Christaller (1972) consideraba que los sitios dentro de una red por lo general adoptan un territorio con un espacio de carácter hexagonal que puede ser alterado al cambiar la orientación de la red, el tamaño de cada territorio y el número y variedad de sitios atendidos por cada lugar central (Hodges 1987:119).

A su vez, el Modelo de Gravedad es una versión ponderada de la aplicación de la técnica de los Polígonos de Thiessen (Hodder y Orton 1990; García Campillo 1992). Así, el modelo considera además la importancia de cada centro, expresado en el volumen de producción, número de habitantes, tamaño del centro y otras variables. De esta manera, los límites son colocados de acuerdo al peso relativo de los centros.

En el área Maya se ha aplicado esta técnica en algunas ocasiones (Kurjack y Garza 1981). Así se explicó la relación de los centros del sur de Belice, es decir de Pusilha, Nim Li Punit, Uxbenka y Lubaantun (Dunham, Jamison y Leventhal 1989). Otra aplicación fue la de García Campillo (1992) en el norte de Yucatán, quien consideró como unidad básica de cuantificación al bloque glífico con el fin de establecer esferas escriturarias.

Otra aplicación del modelo se realizó para explicar la complejidad y organización política de la región de Dolores en el sureste de Petén (Laporte y Morales 1994). Aquel análisis preliminar se enfocó solamente a la zona comprendida por la cuenca alta del río Mopan, la cual comprende a los ríos Mopan, Xa´an y Sacul. Entonces se definió la presencia de siete entidades políticas que incluyeron sendos centros rectores y distinto número de centros subordinados en cada una de ellas. La aplicación que ahora se presenta responde al desarrollo del programa de reconocimiento y registro de sitios del mismo programa anterior, en base a la ampliación notable de la zona de cubrimiento.

En el Modelo de Gravedad pueden emplearse distintas variables por lo que se ha formado una escala de valores que integra información sobre arquitectura, funcionalidad, monumentos, terraceado, grupos habitacionales, áreas útiles y otras variables más. Otros factores considerados para agrupar la información del asentamiento y para situar a los sitios en rangos jerárquicos, son el área ocupada por

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cada sitio, la cual puede relacionarse a la población, un estimado relativo del volumen de la arquitectura

monumental en cada sitio y la presencia de una variedad de rasgos que se cree tengan importancia

socio-política (Hammond 1972; Dunning y Kowalski 1994). Estas variables aglutinan información sobre

los sub-sistemas tecnológico, social e ideológico, a manera de contemplar la manipulación del espacio,

la ubicación y disposición de los individuos, actividades y su acomodo (Ashmore, Schortman y Urban

1987), por lo que incluye la disposición de los grupos centrales, orientación, mecanismos en el control

del acceso, así como tipos de grupos monumentales y de las plazas públicas.

Otra forma de determinar el peso relativo de cada centro es el cálculo de la volumetría

constructiva (Abrams 1989), pero en esta ocasión se prefiere enfocar el cálculo hacia rasgos

observables principalmente en superficie.

TABLA DE VALORES PARA EL CÁLCULO VOLUMÉTRICO

ÁREA CENTRAL

Puntos

A Conjunto de tipo Grupo E (más el conteo interno; ver abajo)

30

B Longitud basamento de la Plataforma Este:

< 40 m

5

40-80

m

10

>

80

m

15

C Templo sobre Plataforma Este

15

D Conjunto de tipo Acrópolis (más el conteo interno; ver abajo)

30

E Plazas anexas en área central (cada una, más el conteo interno; ver abajo)

 

15

F Patio para el Juego de Pelota (más el conteo interno; ver abajo)

30

G Calzadas:

< 100m

30

100-200 m

35

> 200 m

40

H Monumentos lisos (cada caso)

15

I Monumentos tallados (cada caso)

30

J Presencia de escultura arquitectónica

30

K Presencia de bóveda arquitectónica

15

L Estructura de planta circular (cada caso)

15

M Zona central poco excavada

15

ÁREA HABITACIONAL

N Presencia de terrazas

Puntos

10

33

O Chultunes (cada caso)

5

P Presencia de pozo, aguada o trabajos hidráulicos

15

Q Unidades Habitacionales Complejas (cada caso)

15

R Grupos habitacionales (cada uno, más el conteo interno)

5

S Poco reconocimiento en área habitacional (resultado x 2)

x

CONTEO INTERNO

Rango

Puntos

Rangos

Puntos

Cantidad de estructuras

1 a 3

1

Área de patio

< 300 m²

1

4

a 6

2

300 a 600 m²

2

7

a 9

3

600 a 800 m²

3

 

> 10

4

800 a 1000 m²

4

 

1000 a 2000 m²

5

Altura de cada estructura

< 1 m

1

> 2000 m²

6

 

1

a 1.95 m

2

2

a 2.95 m

3

Plataforma basal

existe

5

3

a 3.95 m

4

4

a 6.95 m

5

7

a 9.95 m

6

10 a 15 m

7

> 15 m

8

Por lo tanto, para la determinación del área territorial que correspondió a cada entidad política de

la muestra que se presenta del sureste y centro-oeste de Petén, se aplicó el peso específico obtenido

con el Método de Gravedad, a manera de definir el área de influencia de cada centro rector, los centros

secundarios sobre quienes actuó, así como definir las condiciones geográficas específicas y productivas

de cada entidad. Posteriormente se adicionó la base de datos preparada para el SIG, en donde también

existe la capa de los polígonos ponderados. Además del nombre y el área que ocupa, el guión (script)

calcula algunos campos más que pueden resultar interesantes.

Para hacer operativo el método de gravedad propuesto se aplica la fórmula para el cálculo del

análisis gravitacional, elaborada a partir de la fórmula de Reilly (Hodder y Orton 1990), expresada de la

siguiente manera:

Dxb = Dab / {1 + (Pa/Pb)}

Dab es la distancia en línea recta entre los centros a y b

Pa y Pb es el peso de cada sitio de acuerdo a la escala de valores diseñada

Dxb es la distancia en línea recta desde el centro b hasta el punto x donde se sitúa el límite

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Debido a la complejidad del territorio del cual trata esta aplicación, así como de muchos tropiezos encontrados durante el proceso de reconocimiento, algunas constantes que afectan a la determinación del peso volumétrico son:

Algunos sitios no se incluyen al ser centros cuya importancia sucedió en el Preclásico (como Las Flores y Buen Retiro en el río San Juan o El Nagual en el parte aguas Mopan-San Juan-Poxte); o por ser conjuntos de grupos habitacionales cuyo aislamiento ha impedido adscribirles a algún centro específico (Suculte en el alto Mopan, El Horquetero en el bajo Mopan o Monte Limar en La Libertad).

Fueron empleados tres tipos de volumetría:

o

Volumetría que incluye conteo de área central y zona habitacional, fue aplicada en una amplia región que incluye a las cuencas media y alta del Mopan, San Juan y Poxte (su columna aparece como Vol-1 en las tablas).

 

Rango 1

> a 1200 puntos

Rango 2

entre 500 y 1199 puntos

Rango 3

< a 499 puntos

o

Volumetría con el conteo exclusivo del área central, establecida en la cuenca del bajo Mopan, en la zona de sabana de San Francisco y La Libertad, y en las cuencas de los ríos San Martín y Subin, así como en la zona quebrada de San Luis y Poptun (su columna aparece como Vol-2 en las tablas).

 

Rango 1

> a 260 puntos

Rango 2

< a 259 puntos

o

Volumetría establecida a través de los dos sistemas de cálculo. Se aplica a sitios limítrofes entre ambas zonas de volumetría (columnas Vol-1 y Vol-2 en las tablas).

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Figura 4 Territorios y entidades políticas del sureste y centro-oeste de Petén, determinadas mediante la

Figura 4

Territorios y entidades políticas del sureste y centro-oeste de Petén, determinadas mediante la aplicación de volumetría y del Modelo de Gravedad

LAS CUENCAS FLUVIALES DEL SURESTE Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

Un acercamiento a la información arqueológica del sureste y centro-oeste de Petén puede ser

preferible observando el asentamiento a través de distintos sectores fisiográficos creados por la

presencia de varios sistemas de drenaje, dado que la abundancia de agua es primordial para la

definición de este territorio. Las cuencas fluviales se subdividen al considerar su altura en el paisaje: son

cuencas altas al corresponder al área montañosa y cuencas bajas al recorrer las sabanas.

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El esquema que se presenta a continuación es el que se emplea en la agrupación de los distintos sitios arqueológicos ubicados en el reconocimiento efectuado por el Atlas Arqueológico de Guatemala en el sureste y centro-oeste de Petén.

VERTIENTE ORIENTAL

Cuenca baja del río Mopan Cuenca media del río Mopan Cuenca alta del río Mopan Cuenca baja del río Chiquibul Cuenca alta del río Chiquibul Cuenca del río Salsipuedes Cuenca alta del río Pusilha

Melchor de Mencos Dolores y Melchor de Mencos Dolores Melchor de Mencos Dolores Dolores y Melchor de Mencos San Luis

PARTE AGUAS ORIENTE-OCCIDENTE

Parte aguas de los ríos Mopan, San Juan y Poxte

Dolores

VERTIENTE OCCIDENTAL

Cuenca del río Subin Cuenca del río San Martín Cuenca baja del río San Juan Cuenca media del río San Juan Cuenca alta del río San Juan Cuenca del río Poxte Cuenca baja del río Machaquila y Santa Amelia Cuenca alta del río Machaquila Cuenca alta del río Cansis

San Francisco y Sayaxche San Francisco y Sayaxche Dolores y Sayaxche Dolores Dolores Dolores y Poptun Poptun y Sayaxche Poptun San Luis

CENTRO Y CENTRO-OESTE DE PETÉN

Zona no asociada a cuencas fluviales Cuenca de los lagos del centro-oeste de Petén

Santa Ana, San Francisco y La Libertad La Libertad

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Figura 5 Las cuencas fluviales del sureste y centro-oeste de Petén 38

Figura 5

Las cuencas fluviales del sureste y centro-oeste de Petén

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VERTIENTE ORIENTAL CUENCA BAJA DEL RÍO MOPAN

MUNICIPIO DE MELCHOR DE MENCOS

CUENCA BAJA DEL RÍO MOPAN MUNICIPIO DE MELCHOR DE MENCOS Figura 6 Cuenca baja del río

Figura 6

Cuenca baja del río Mopan (Melchor de Mencos)

 

CUENCA BAJA DEL RÍO MOPAN

 

SITIO ID

CUENCA

ENTIDAD POLÍTICA

SITIO

Vol-1

Vol-2

157

BAJA DEL RÍO MOPAN

BUENOS AIRES

BUENOS AIRES

524

323

175

BAJA DEL RÍO MOPAN

BUENOS AIRES

SAN LORENZO 1

134

134

176

BAJA DEL RÍO MOPAN

BUENOS AIRES

SAN LORENZO 2

127

127

165

BAJA DEL RÍO MOPAN

BUENOS AIRES

CHAC HA

78

78

164

BAJA DEL RÍO MOPAN

BUENOS AIRES

EL HORQUETERO

69

69

156

BAJA DEL RÍO MOPAN

EL CAMALOTE/MELCHOR

EL CAMALOTE/MELCHOR

942

444

167

BAJA DEL RÍO MOPAN

EL CAMALOTE/MELCHOR

CASA DE PIEDRA

144

144

155

BAJA DEL RÍO MOPAN

YOK'OL WITS

YOK'OL WITS

1004

413

172

BAJA DEL RÍO MOPAN

YOK'OL WITS

LA PROVIDENCIA 2

114

114

154

BAJA DEL RÍO MOPAN

LA PROVIDENCIA

LA PROVIDENCIA 1

1229

263

153

BAJA DEL RÍO MOPAN

LA PROVIDENCIA

LOS ENCUENTROS

306

114

166

BAJA DEL RÍO MOPAN

LA PROVIDENCIA

LAS PALMAS

195

195

163

BAJA DEL RÍO MOPAN

DOS HERMANAS

DOS HERMANAS

463

463

151

BAJA DEL RÍO MOPAN

DOS HERMANAS

LA GUAJIRA

107

107

173

BAJA DEL RÍO MOPAN

DOS HERMANAS

EL CRUZADERO 1

133

133

174

BAJA DEL RÍO MOPAN

DOS HERMANAS

EL CRUZADERO 2

172

172

39

El amplio sistema que representa la cuenca del río Mopan, la sección inferior o cuenca baja inicia en la confluencia del río Salsipuedes, luego recorre otros 10 km hasta recibir al río Chiquibul, para luego internarse en territorio beliceño por unos 15 km hacia el norte, antes de cruzar hacia el este en Bullet Tree Falls hacia su confluencia con el río Macal en Branch Mouth, en donde da inicio el río Belice (Laporte y Mejía s.f.). En el bajo Mopan son usuales los meandros (Smith 1998; Yaeger 2000).

La cuenca baja del río Mopan incluye un amplio terreno en donde el caudal fluye a través de tierras llanas cuya elevación es menor a 260 m sobre el nivel del mar (Figura 6). La cuenca es ancha, delimitada por amplias terrazas aluviales. Aunque en algunos lugares la planicie de inundación excede 1 km, en otros el cauce se contrae entre cerros y riscos. Se identifican cuatro terrazas aluviales: la planicie de inundación actual, una segunda terraza que se inunda en forma ocasional, y dos terrazas más altas que raramente o nunca se inundan (Fedick 1989; Jenkin et al. 1976; Willey et al. 1965). La mayor parte de asentamientos antiguos se encuentran sobre estas terrazas superiores.

En el curso bajo del río es notorio el descenso en la fuerza de la corriente, por lo que el caudal se encuentra al máximo y así es navegable. El nivel del agua tiende a incrementar lentamente y llega a crecer hasta 1.50 m cada año. Debido a la fuerza desigual del caudal de los ríos Chiquibul y Mopan, el primero impide la fluidez del segundo y causa la formación de amplios pantanos y planicies de inundación en el lado guatemalteco (Yaeger 2000). De esta manera, los procesos erosivos son poco importantes, mientras que los de sedimentación predominan y son los que alteran el paisaje, puesto que en su largo recorrido a través de cerros de caliza y planicies, aquellos ríos llegan a estar saturados de carbonato de calcio. Este mineral se precipita creando barras que pueden formar diques y cascadas, como aquellas en Calzada Mopan en el medio Mopan y de Branch Mouth en Belice (Smith 1998). Estas formaciones de tufa o toba caliza - un depósito poroso y blanco de carbonato cálcico - obstruyen el tráfico actual de canoas y probablemente fue igual en la antigüedad.

Geográficamente la región corresponde a la sabana húmeda, característica del centro de Petén, encontrándose algunas áreas de contacto con la zona de bosque tropical hacia el norte y sureste. En la actualidad esta región se encuentra densamente poblada, aunque a diferencia de los poblados prehispánicos, los actuales se asientan sobre las márgenes de los ríos. Estos poblados en su mayoría utilizan el terreno para la crianza de ganado vacuno, reservando pequeñas áreas para la agricultura.

El sector guatemalteco del bajo Mopan fue objeto de un reconocimiento específico por parte del Atlas Arqueológico (Mejía 1999). En esta ocasión se enfoca la sección inferior del río - compartida por Guatemala y Belice - hasta su desembocadura en el río Belice.

40

ASENTAMIENTO EN EL BAJO MOPAN - BELICE El lado beliceño del bajo Mopan es una región de 120 km² en la que se despliegan muchos sitios prehispánicos de distinta complejidad y dimensión. Aunque algunos investigadores les consideran centros de desarrollo secuencial - primero Cahal Pech, luego Actuncan, Buena Vista y Xunantunich - hay también otros sitios sobresalientes como Arenal, Callar Creek y Nohoch Ek. Esta profusión de sitios bien puede reflejar una situación similar a la del lado guatemalteco en la que coexisten varias entidades políticas, cada una de ellas con un territorio que incluye un núcleo y varios segmentos menores. La dimensión y complejidad arquitectónica de cada sitio beliceño es equivalente a la de los núcleos propuestos para la sección guatemalteca.

Como ejemplo se indica que Cahal Pech (Awe y Campbell 1988; Ball 1993), Actuncan (McGovern 1993, 1994), Arenal (Taschek y Ball 1999), Buenavista (Ball y Taschek 1991), y Xunantunich (LeCount et al. 2002), contaron con numerosas patios en el área central, en donde despegaron - aunque en forma diferenciada - palacios, Conjuntos de tipo Grupo E, patios para el Juego de Pelota, Conjuntos de tipo Acrópolis, calzadas elevadas, estelas y altares lisos, asentamientos periféricos consiste en numerosos grupos de patio de distintos tipos y tamaños. Es evidente que fueron centros de poder político y de autoridad durante varias ocasiones a través de su historia.

ASENTAMIENTO EN EL BAJO MOPAN - GUATEMALA Los resultados obtenidos a través del estudio del patrón de asentamiento indican una clara concentración de sitios en el área. Fueron determinados 16 sitios arqueológicos de diferentes rangos, agrupados en cinco entidades políticas, en una región que alcanza 200 km². En algunos de estos sitios no se logró el registro total del asentamiento habitacional al ser demasiado extenso, pero se determinó una muestra relativamente pequeña pero representativa de la complejidad de sus plazas. Por ello fue necesario experimentar con los cálculos volumétricos que definen el territorio de cada entidad considerando únicamente las áreas centrales de cada asentamiento (Laporte y Mejía 2000).

Como entidad política, Buenos Aires se conforma por cinco centros. La cabeza de entidad es el sitio Buenos Aires, con los centros San Lorenzo 1, San Lorenzo 2, Chac Ha y El Horquetero como segmentos. El límite norte del reconocimiento del bajo Mopan se encuentra en esta zona, por lo que no se precisó su espacio territorial real y su cálculo es en base a límites sugeridos. En el área central de Buenos Aires hay una variante de los Conjuntos de tipo Grupo E (Grupo 2), al integrar una estructura piramidal al extremo oeste de la plaza, mientras que en su extremo este se ubican tres estructuras de baja altura, pero sin compartir un basamento común como suele ser el caso en los conjuntos de carácter convencional. Por otra parte, en el sector periférico, a unos 500 m hacia el suroeste, está una variante distinta de los Conjuntos de tipo Grupo E (Grupo 9), en donde la Plataforma Este no cuenta con

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estructura alguna sobre el basamento, mientras al lado oeste está la estructura piramidal. El área central cuenta además con un Conjunto de tipo Acrópolis que tiene cuatro patios. Sin embargo, no existen campos de Juego de Pelota, ni tampoco calzadas, monumentos tallados o lisos.

Fue determinado que la ocupación de Buenos Aires inició en el área del Grupo 9 durante el Preclásico Tardío. La construcción del segundo Conjunto de tipo Grupo E marca la ocupación del Clásico Tardío, así como sucede en el resto del sitio. No fue posible conocer alguna presencia en el Clásico Terminal. A su vez, los segmentos referidos a la entidad Buenos Aires también corresponden a la ocupación del Clásico Tardío y Clásico Terminal.

La porción noreste del bajo Mopan estuvo ocupada por la entidad de El Camalote. Su territorio incluye como núcleo al sitio El Camalote, y a Casa de Piedra como único segmento. Su límite este y sureste se asocia a la zona fronteriza con Belice. El área central de El Camalote la conforma un Conjunto de tipo Grupo E, en el cual la Plataforma Este cuenta con una proyección posterior más larga de lo usual. Hay además una estructura central a manera de altar. Hacia el norte de este conjunto se anexan tres agrupaciones de estructuras dispuestos sobre una amplia plataforma basal a manera de formar un Conjunto de tipo Acrópolis. Además, en el sitio hay un campo de Juego de Pelota, de carácter abierto y orientado en un eje norte-sur, siguiendo el patrón regional. En El Camalote no existen calzadas, ni monumentos tallados o lisos.

El sondeo refiere que la construcción del Conjunto de tipo Grupo E corresponde al Preclásico Tardío. La expansión del sitio hacia otras plazas, una acción que incluye al campo de Juego de Pelota, corresponde al desarrollo Clásico Tardío. No fue documentada ocupación del Clásico Terminal. Un fechamiento similar se considera para la ocupación de la entidad política.

Hacia el norte de la cuenca está la entidad política Yok’ol Wits, en cuyo límite se encuentra el sitio Tzikin Tzakan. En este territorio existen dos sitios: la cabeza de la entidad, es decir, Yok´ol Wits, y su único segmento, La Providencia 2. Este último es un asentamiento limítrofe entre esta entidad y la contigua La Providencia. En Yok´ol Wits existen dos Conjuntos de tipo Grupo E. El primero corresponde al Preclásico Tardío, con solamente la Plataforma Este y una estructura adicional en el lado sur, mientras que el segundo corresponde al Clásico Tardío, representando un conjunto de tipo convencional. Existe además un Conjunto de tipo Acrópolis al extremo norte del asentamiento que se distingue por la cantidad de estructuras alrededor de los patios. No existe un campo de Juego de Pelota ni tampoco calzadas. Se ha mencionado que el sitio contaba con tres estelas esculpidas que estaban en el Conjunto de tipo Acrópolis, pero ya no existe ninguna evidencia. Por otra parte, una estela lisa se encontraba en el lado

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este del primero de los Conjuntos de tipo Grupo E (Grupo 1), aunque ahora está removida hacia la base de la plataforma que sostiene a este grupo.

Como es de esperar, la ocupación mayoritaria del sitio responde al Clásico Tardío, cuando todos los sectores fueron remodelados y fue construido el segundo Conjunto de tipo Grupo E. Existe ocupación del Clásico Terminal en la superficie, aunque no fueron determinados elementos constructivos contemporáneos.

La entidad La Providencia ocupa en una posición relevante al encontrarse en la confluencia de los ríos Mopan y Chiquibul. Su espacio territorial se encuentra bien definido y engloba a tres sitios: La Providencia 1 como núcleo de la entidad, y Los Encuentros y Las Palmas como segmentos. Esta entidad, aunque de territorio menor que las otras del bajo Mopan guatemalteco, debió mantener una jerarquía especial debido en parte a la construcción de un Conjunto de tipo Grupo E cuya Plataforma Este tiene 113 m de longitud, una de las mayores en la región, superada solamente por Actuncan en el sector beliceño. El territorio en donde se encuentra esta entidad es rico en afloramientos de pedernal, lo que podría sugerir una actividad alterna relacionada a esta materia prima. La identificación de un taller de manufactura de artefactos de pedernal localizado al sur del área central de La Providencia 1, y el hallazgo de una cantidad significativa de nódulos de pedernal en el sitio Los Encuentros, reafirman esta actividad.

En La Providencia 1 el Conjunto de tipo Grupo E está compuesto por tres estructuras dispuestas en forma convencional. Se registran dos grupos que se pueden referir a Conjuntos de tipo Acrópolis. Uno de ellos se eleva sobre una plataforma basal que sustenta dos estructuras, una de ellas tiene una serie de cuartos en la parte superior. En la trinchera de depredación que parte en dos al edificio es posible observar que existen cuando menos dos etapas previas en las cuales también se desplegaron cuartos superiores. No existe un campo para el Juego de Pelota ni tampoco calzadas. La ausencia de monumentos esculpidos o lisos en el área central es conspicua, especialmente cuando existe la espiga de una estela en el sitio menor de Las Palmas. La ausencia del monumento propiamente dicho podría ser un indicio de que era tallado.

Cronológicamente la entidad se sitúa en el Clásico Tardío, aunque fue evidente que La Providencia 1 tuvo su origen durante el Preclásico Tardío, mientras que en Los Encuentros fue clara la ocupación Clásica Tardía, así como sería en Las Palmas si existiera tal estela. No hubo evidencia de ocupación para el Clásico Terminal.

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Al extremo oeste de la región se localiza la entidad Dos Hermanas, que es la de mayor tamaño de las referidas al bajo Mopan. Su ubicación le permite el control sobre algunas de las vegas mayores de esta sección, así como tener una importante participación en el proceso de interacción con las entidades del medio Mopan y del Salsipuedes, como Ucanal, Calzada Mopan, La Blanca y El Chilonche. En el territorio asignado a Dos Hermanas se identifican cuatro sitios: Dos Hermanas como núcleo de la entidad, y los segmentos El Cruzadero 1, El Cruzadero 2 y La Guajira.

En Dos Hermanas existen dos Conjuntos de tipo Grupo E, ambos de planta convencional, salvo por algunas diferencias en la altura de las estructuras. Ninguno de los basamentos del lado este sostiene las usuales plataformas laterales que son comunes en otros conjuntos. También hay dos Conjuntos de tipo Acrópolis en la sección norte del sitio, ambos compuestos por abundantes montículos. No existe un campo de Juego de Pelota. Una calzada se encuentra en la sección norte del sitio, de 115 m de largo. No existen monumentos tallados, mientras que hay una estela y un altar lisos en el Grupo 2.

Dos Hermanas fue construido y ocupado durante el Clásico Tardío, sobre los restos de alguna ocupación anterior del Preclásico Tardío. Se refiere población para el Clásico Terminal. En la misma forma, en la entidad otros sitios de clara formación Preclásica Tardía son La Guajira y El Cruzadero 1, pero no fue sino hasta el Clásico Tardío en que la ocupación del área alcanzó su mayor densidad.

La composición de los distintos sitios que se encuentran en la zona del bajo Mopan - sean éstos núcleos de entidad o segmentos - indica que son parte integral de la tradición de asentamiento de la región del río Mopan en general. Prácticamente no hay diferencias entre la dimensión y la complejidad de estos sitios con aquellos asentados en las zonas más hacia el sur.

No obstante esta similitud regional, también existen algunas peculiaridades a los centros del bajo Mopan. En primer lugar, hay que considerar que el principal conjunto arquitectónico que define a cada uno de estos sitios es el Conjunto de tipo Grupo E. Todos los núcleos de entidad política les incluyen en el área central del asentamiento, así como también se encuentra en la mayor parte de los sitios considerados como segmentos de aquellos, salvo algunas excepciones. Es decir, de los 16 sitios considerados en esta ocasión como asentamiento del bajo Mopan guatemalteco, once cuentan con al menos un Conjunto de tipo Grupo E, siendo solamente cinco sitios los que no le incluyen (El Horquetero, Las Palmas, San Lorenzo 1 y 2, y Chac Ha). Es evidente que estos son asentamientos menores, posiblemente de carácter exclusivamente residencial y de comunidades agrícolas, cuya cercanía con otros centros de mayor tamaño hacía innecesaria la construcción de tal conjunto arquitectónico.

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Un segundo conjunto arquitectónico, presente en nueve de los sitios contemplados, es el Conjunto de tipo Acrópolis. Los cinco núcleos de entidad tienen uno o más grupos de este tipo, el cual pudo representar los espacios de residencia y actividad elitista. Los sitios que les excluyen son nuevamente asentamientos de desarrollo secundario que pudieron compartir con el núcleo de su entidad respectiva las funciones específicas enfocadas hacia las acrópolis.

La poca importancia de calzadas y de campos para el Juego de Pelota resulta peculiar a los centros del bajo Mopan, en contraste con aquellas ciudades asentadas en las zonas contiguas del medio y alto

Mopan, o de los ríos Chiquibul y Salsipuedes. En el caso de las calzadas seguramente podría argumentarse

- aunque de manera poco convincente - alguna relación con el paisaje plano y bajo de este territorio. Solamente Dos Hermanas incluye alguna calzada.

Es aún más complejo poder fundamentar la ausencia de campos de Juego de Pelota, dado que - fuera de El Camalote - ninguno de los núcleos considerados incluye alguno de estos. Solamente se conoce otro caso asociado con el asentamiento muy menor de San Lorenzo 2. La respuesta más directa sería

considerar la cercanía de otros estados de mayor tamaño situados hacia el norte, como es el caso de Yaxha

y Naranjo, o hacia el sur como Caracol, quienes tendrían el monopolio de este conjunto arquitectónico,

aunque la presencia de campos de Juego de Pelota en los cercanos sitios del lado beliceño del bajo Mopan

es un fuerte argumento en contra de esta simplista idea.

También es importante considerar la importancia de los sitios del bajo Mopan en una ruta de comercio e interacción que seguramente existió entre el Mar Caribe y zonas tan alejadas como el río Pasión. Las ciudades están asentadas a manera de ejercer algún control sobre un sector del río, como también lo están otras más en sectores más alejados, como Ucanal y Calzada Mopan en el medio Mopan. El volumen de los objetos comerciados y el tránsito de viajeros pudieron ser factores poderosos para el desarrollo económico de estas comunidades, permitiendo así ejercer su autonomía - aunque fuera parcialmente - con respecto a los estados mayores cercanos.

Es notoria la ausencia de monumentos en los sitios del bajo Mopan. Aun en las tempranas exploraciones de esta zona (Merwin y Vaillant 1932; Morley 1937-8; Blom 1983), no se encuentran menciones a monumentos, aunque tampoco a los sitios en sí. En este fenómeno hay que considerar que la dimensión menor de estos asentamientos evitó que fueran siquiera considerados en una época en que las grandes ciudades como Yaxha, Naranjo, Caracol o Xunantunich, acaparaban toda la atención y esfuerzo. Es más, solamente el pequeño Chac Ha fue mencionado, aunque no por sí mismo sino que como parte de Arenal, el sitio de mayor tamaño que se encuentra del lado beliceño.

45

Por lo tanto, al considerar la práctica ausencia de monumentos tallados en los sitios del bajo Mopan se trae a colación solamente el marcado expolio al que estos sitios han sido objeto por tantas décadas. Su situación geográfica en el paso de comunicación entre Belice y Guatemala les hizo una presa fácil para el robo de cualquier monumento que existiera en la zona. Por esta razón no es posible afirmar que antiguamente no existieran referencias en piedra acerca de la historia que estas pequeñas entidades jugaron en la interrelación entre los estados mayores contiguos.

CUENCA MEDIA DEL RÍO MOPAN

MUNICIPIOS DE DOLORES Y MELCHOR DE MENCOS

DEL RÍO MOPAN MUNICIPIOS DE DOLORES Y MELCHOR DE MENCOS Figura 7 Cuenca media del río

Figura 7

Cuenca media del río Mopan (Dolores y Melchor de Mencos)

46

 

CUENCA MEDIA DEL RÍO MOPAN

 

SITIO ID

CUENCA

ENTIDAD POLÍTICA

SITIO

Vol-1

Vol-2

94

MEDIA DEL RÍO MOPAN

UCANAL

UCANAL

3776

1965

198

BAJA DEL RÍO MOPAN

UCANAL

YALTUTU/MELCHOR

475

253

199

MEDIA DEL RÍO MOPAN

UCANAL

LINARES 1

867

225

240

MEDIA DEL RÍO MOPAN

UCANAL

LINARES 2

15

15

274

BAJA DEL RÍO MOPAN

UCANAL

LOS SONÁMBULOS

   

125

MEDIA DEL RÍO MOPAN

GRANO DE ORO

GRANO DE ORO

1070

314

64

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL CALABAZAL

EL CALABAZAL 1

1327

220

65

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL CALABAZAL

EL CALABAZAL 2

1079

65

66

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL CALABAZAL

EL BOMBILLO

898

244

67

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL CALABAZAL

EL CALABAZAL 3

413

182

142

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL CALABAZAL

LA VERTIENTE

183

72

56

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

CALZADA MOPAN

3403

416

57

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

AGUA BLANCA

1111

169

58

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

LA TRINIDAD

1088

188

59

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

LA GLORIA 1

946

148

60

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

EL LIMÓN

631

175

55

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

EL ROSARIO 3

528

102

61

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

MIGUELÓN

426

225

62

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

LAS DELICIAS

122

77

197

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

LA GLORIA 3

89

89

63

MEDIA DEL RÍO MOPAN

CALZADA MOPAN

EL CABRO

0

0

52

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL ROSARIO

EL ROSARIO 1

1337

410

132

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL ROSARIO

EL ROSARIO 5

1131

234

53

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL ROSARIO

EL ROSARIO 4

916

178

54

MEDIA DEL RÍO MOPAN

EL ROSARIO

EL ROSARIO 2

728

251

El río Mopan nace en la zona montañosa del municipio de Dolores, fluye de sur a norte hasta resumirse en el área denominada Campuc; esa sección es la cuenca alta del río Mopan. El río resurge 12 km al norte; este nuevo caudal, conocido como Xilinte, llega a unirse con el río Santo Domingo; desde este punto, el río es navegable con una marcada dirección hacia el norte, aunque con abundantes meandros (Gómez 1995a; Laporte, Gómez y Corzo 1999). Esta zona, de unos 30 km de largo, es la cuenca media del río Mopan (Figura 7).

En general el territorio abarca cerca de 400 km², limitado al oeste por la cuenca Salsipuedes y al este por la Chiquibul; ambos ríos fluyen en forma paralela a la cuenca media del Mopan. Esta zona tiene una altura entre 260 y 300 m sobre el nivel del mar, con reducidas y dispersas elevaciones; al descender de esa elevación inicia la cuenca baja del río. La planicie de inundación del río es muy rica para los cultivos, así como también lo son las terrazas de aluvión, mientras que el asentamiento prehispánico generalmente se localiza en los sectores más elevados.

47

Esta zona corresponde a la sub-región de sabana húmeda que caracteriza a algunos sectores del centro y sur de Petén, según la combinación de precipitación, manto acuífero y textura del suelo. Es de remarcar que las sabanas húmedas del sureste de Petén se entremezclan con zonas de bosque tropical como resultado del paso de cuencas fluviales de cauce perenne.

La estrategia de investigación permitió separar cinco entidades políticas específicas asociadas con la cuenca media del río Mopan:

El Rosario en el extremo sur, incluye el centro principal y otros tres sitios en ambas riberas del río.

Calzada Mopan en la sección intermedia y en la ribera oeste del río, conjunta al centro principal y nueve sitios adicionales.

En el mismo sector, pero en la ribera este, se encuentra El Calabazal, que conjunta al centro principal y otros cuatro sitios

Grano de Oro, un centro único sin otros segmentos, en la ribera este del río.

Ucanal en el límite norte de esta cuenca, compuesto por el centro principal y cuatro segmentos adicionales.

El patrón de asentamiento regional indica que las comunidades eran principalmente agrícolas en naturaleza; los grupos estaban situados para sacar el mejor rendimiento de los recursos del suelo. Esta ocupación primigenia podría representar las primeras incursiones de población Jenney Creek del valle del río Belice hacia la sección superior del río Mopan y como tal, ser parte de los grupos iniciales que penetraron hacia las Tierras Bajas. Por ahora se trata de un inventario cerámico reducido a algunos tipos previamente establecidos para el área beliceña o del noreste de Petén. Para el sureste de Petén este material conforma el complejo cerámico Resumidero. Los sitios en donde fue definido este complejo corresponden a varios sectores geográficos y sub-cuencas de la región. Para la cuenca media del río Mopan se identificó en Calzada Mopan, El Calabazal 3 y Ucanal. No se conoce ningún rasgo constructivo contemporáneo en la mayoría de estos centros, salvo en algunos pozos de sondeo en Ucanal (Corzo et al. 1998), lo cual es un indicio de que excavaciones más profundas podrían conducir a su conocimiento en los demás sitios referidos.

El Preclásico Tardío es un periodo de crecimiento continuado y de surgimiento de múltiples centros. Para entonces, los núcleos de las entidades políticas de la cuenca media del río Mopan ya están conformados y muestran una fuerte actividad constructiva, aunque ésta se conoce principalmente por la presencia de gruesos pisos estucados. Muchos de los sitios secundarios surgen entonces. Esta es una situación que sucede en las varias áreas del sureste de Petén.

48

Una situación más compleja se desprende en el Clásico Temprano. Anteriormente se ha expuesto la existencia en el sureste de Petén de dos tradiciones cerámicas contemporáneas: aquella

asociada a la esfera cerámica Tzakol y otra dependiente de la esfera Chicanel Periférico (Laporte 1995). Estas resultan parcialmente excluyentes. La primera es una esfera reconocida en especial en los centros mayores del noreste de Petén; de estar basados en su presencia, el sureste de Petén resultaría prácticamente despoblado en el Clásico Temprano, aunque en algunos de los centros de la región se han determinado algunos pocos tiestos diagnósticos. A su vez, la segunda tradición es usual en los sitios mayores de la meseta de Dolores, algunos formados desde el Preclásico Tardío, tales como Curucuitz,

Ix Ek´, Ixkun, Ixtonton, Suk Che´, La Unión y Yaltutu. Resalta también su presencia en Calzada Mopan

en la cuenca media del río Mopan.

Su asociación interregional es poco clara, pero la presencia de este material en todos los centros que de alguna manera se asocian al río Mopan es un indicio de su relación con la población del valle del río Belice. Poca relación con otras zonas de las Tierras Bajas pueden indicarse, dado que la existencia paralela de las dos tradiciones cerámicas continúa siendo una postura controversial. No obstante, es de

interés el que sitios fuera de la región del río Mopan no son usuarios de la tradición Chicanel Periférico.

El caso crítico lo muestra Ucanal, quien tampoco se adscribe a dicha tradición, a pesar de su relación

directa con el río. Una explicación plausible es que Ucanal continuó afiliado con los grandes sitios del norte, mientras que los demás compartieron la tradición con el centro de Belice y las Montañas Mayas, una posible raíz de las futuras confrontaciones que tendría con sus vecinos.

Aunque no es posible por ahora comprender el ritmo de surgimiento de sitios por el proceso de segmentación entre el Preclásico Tardío y el Clásico Tardío, parece ser que en este último sucedió con más fuerza al considerar el esfuerzo de remodelación efectuado en los sitios antiguos, así como en la formación de los nuevos asentamientos.

No es de extrañar la presencia de material del Clásico Terminal en todos los sitios. Esa es una situación que ha sido discutida para la generalidad de asentamientos en el sureste de Petén. Lo que no es posible aseverar en el caso de los centros de la cuenca media del río Mopan, es la posibilidad de que exista construcción contemporánea, debido principalmente a la ausencia de excavación con fines arquitectónicos en estos centros. Sin embargo, si se considera que en los centros del alto Mopan (Ixtonton, Ixkun, Curucuitz y Sacul, entre otros), fue un movimiento de fuerte crecimiento y construcción, podría indicarse que en el medio Mopan debió suceder una circunstancia similar; además, la presencia de monumentos tardíos en Ucanal es asimismo un indicio de ello.

49

La exposición de las entidades políticas de la cuenca media del río Mopan permite ahondar en una diferencia de organización política fundamental, como lo indica la discrepancia entre Ucanal, Calzada Mopan, El Calabazal y El Rosario, con las vecinas del río Salsipuedes, es decir, La Blanca, El Chilonche, El Muxanal, La Amapola, El Aguacate y Los Lagartos, en las cuales no se desarrollan segmentos. Esta zona se acerca al corredor cultural formado en el área lacustre del centro-este de Petén, en donde predominan centros de carácter nucleado como vienen a ser Holtun y San Clemente (Mayer 1993, 1994a, b; Quintana 1996). Por lo tanto, como se expusiera en otro trabajo relacionado (Laporte 1998), estos son ejemplos de sitios de carácter unitario que se asocian con los centros mayores del noreste de Petén, pero con una intensa relación con las entidades segmentarias del noroeste de las Montañas Mayas. No existió desigualdad cultural entre ellos, solamente hubo diferencias en el campo de la integración política. De esta manera, el caso de la cuenca media del río Mopan viene a reforzar una tendencia política que pudo actuar en gran parte del área Maya y que coexistió con otras formaciones políticas.

Como entidad política, Ucanal adquiere un amplio territorio de 117 km², limitando con importantes entidades como son Salsipuedes y Dos Hermanas, hacia el norte; El Naranjal, al este; Grano de Oro y Calzada Mopan al sur; El Chilonche, Los Lagartos y La Blanca hacia el oeste.

El núcleo de Ucanal se desarrolla mediante cuatro plazas de tamaño mayor, a manera de ocupar más de 1 km por lado (Laporte y Mejía 2002; Mejía 2002a). En la sección central se encuentra un Conjunto de tipo Grupo E compuesto por cuatro estructuras. Existen además dos Conjuntos de tipo Acrópolis. De dos patios para el Juego de Pelota es más importante el asociado con la Plaza A, que es del tipo cerrado, con orientación norte-sur. Otros conjuntos relevantes son la Plaza C, situada en el extremo noreste del sitio, y la Plaza D, situada en el extremo sur del sitio. Existe una calzada situada en el extremo norte del sitio, tiene 225 m de largo por 20 m de ancho y une a la Plaza A con el Grupo 1. La ciudad cuenta con nueve estelas talladas y dos altares, además de nueve estelas y dos altares lisos.

Los sondeos efectuados indican que el espectro cronológico de la ocupación de Ucanal es amplio. Las primeras nivelaciones y posible construcción bajo el área central corresponden al Preclásico Medio. La ocupación del Preclásico Tardío conlleva la construcción específica de conjuntos. Ahora bien, la construcción y ocupación extensiva del sitio corresponde tanto al Clásico Tardío, incluyendo el Conjunto de tipo Grupo E, así como al Clásico Terminal, periodo que muestra una amplia actividad en el sitio. Ha sido reportada alguna población durante el Postclásico.

Se condujeron reconocimientos arqueológicos hacia zonas cercanas al sitio, resultado de ello fue la relocalización del sitio de Yaltutu/Melchor - conocido también como Ucanal II - a 2.5 km al norte de

50

Ucanal. En el extremo noreste se identificó una serie de grupos habitacionales que integran al sitio Los Sonámbulos. Hacia el sur y hacia el este de Ucanal también se definieron asentamientos periféricos:

Linares 1 y Linares 2. Esos cuatro asentamientos periféricos de Yaltutu parecen ser, más que segmentos, parte integral del asentamiento. Por una parte, en ninguno de ellos existe algún Conjunto de tipo Grupo E. Por otra, el patrón de asentamiento indica una integración de estas áreas al desarrollo de Ucanal. A diferencia de los segmentos que generalmente se encuentran dispersos hacia los límites de una entidad, los asentamientos de la periferia de Ucanal se encuentran hacia el centro de la entidad, un indicio de la diferencia en la disposición del asentamiento.

Una alternativa para explicar la distribución del asentamiento periférico es que en estos grupos recaían ciertos cargos administrativos ejercidos en las zonas periféricas cercanas al asentamiento, principalmente ligados al control de recursos económicos, tales como son las amplias vegas tan propicias para el cultivo (en el caso de Yaltutu/Melchor y Los Sonámbulos). En el caso de Linares 1 y 2 fueron evidentes algunas áreas relacionadas a la producción de artefactos de pedernal.

Una segunda entidad política de la cuenca media del río Mopan es Grano de Oro (Laporte y Alvarado 2000). Como centro arqueológico Grano de Oro consiste de cinco unidades principales que conforman el área central y de 30 grupos periféricos que integran el área habitacional. Este asentamiento se dispone en terreno llano, con la presencia esporádica de leves elevaciones. Sobre una amplia plataforma basal artificial fueron dispuestos tres conjuntos arquitectónicos relacionados. Este agrupamiento ocupa un área total de 9500 m². Dos plazas de menor dimensión y de función indeterminada también forman parte del área central. Otro conjunto parece corresponder a un patrón de plaza considerado como Acrópolis, formado por tres construcciones que descansan sobre una plataforma basal. Los 30 grupos del área residencial de Grano de Oro indican que, a pesar de que en su mayoría se trata de grupos de carácter cerrado con estructuras dispuestas en cada uno de los lados de un patio, es igualmente importante la presencia de grupos abiertos compuestos de 2 ó 3 estructuras.

El material cerámico de Grano de Oro indica una curva de desarrollo normal según se aprecia en la distribución cronológica del material cultural. No obstante, algunos eventos sobresalen. Es claro que la ocupación asociada al horizonte Mamom está restringida a la Plaza A y principalmente bajo la Plataforma Este del Conjunto de tipo Grupo E, con algunos restos de muro y piso. El proceso de acrecentamiento sigue hacia el Preclásico Tardío, la cual abarca el área de la Plaza A y sus diversas estructuras. Aunque se considera que para entonces Grano de Oro era ya un sitio formal, no se cuenta con evidencia en las zonas residenciales que refiera a esta ocupación. El Clásico Temprano es una adición más a la lista de sitios del sureste de Petén que no se afilian a la esfera cerámica Tzakol. Como es de esperar, la evidencia del Clásico Tardío es generalizada al área central del sitio y a sus zonas de

51

habitación. Todas las estructuras y grupos sondeados muestran actividad constructiva para entonces. Es el periodo de mayor auge del sitio y del involucramiento general en las redes comerciales y en los movimientos políticos que definen a la región. Es en el Clásico Terminal cuando sobresale el papel

continuado de Grano de Oro, no ceja la densidad ocupacional y las alteraciones y adiciones constructivas, lo cual incluye a todas las estructuras del área central. No es claro cuándo termina este periodo floreciente, pero sin duda está relacionado con la amplitud de la ocupación del Clásico Terminal en los varios sitios de la amplia vega del río Mopan, como ha sido documentado en Ucanal, Calzada Mopan y El Calabazal 1, entre otros. En el Postclásico la evidencia se reduce grandemente y solamente se mostró material del periodo en la Plaza A. La densidad de población y la participación de Grano de Oro en la dinámica del Postclásico es poco clara y es un probable resultado de la mezcla del material en

la

superficie con aquel predominante del Clásico Terminal.

A su vez, la entidad política de El Calabazal está compuesta por su centro rector El Calabazal 1

y

por otros cuatro centros de menor tamaño: El Bombillo, La Vertiente y El Calabazal 2 y 3. En esta

amplia área también se encuentra el parte aguas entre los ríos Mopan y Chiquibul. El Calabazal 1 ocupa

la cima de un cerro, una de las escasas elevaciones que en esta área llegan a alcanzar los 400 m sobre

el nivel del mar. Alrededor de la cima hay varias depresiones, aparentemente de formación natural, las cuales debieron funcionar como aguadas, además de que existen algunos nacimientos de agua. El centro del sitio se encuentra en la cima nivelada del cerro. Se compone de un Conjunto de tipo Grupo E en cuyo lado sur se encuentra una aguada y luego, una serie de tres patios que conforman una especie de acrópolis. Es notoria la ausencia de un patio para el Juego de Pelota. Una calzada fue definida en el sector oeste del Conjunto de tipo Grupo E; ésta puede considerarse del tipo funcional B-2 propuesto para el sureste de Petén (Gómez 1995b), dado que en el extremo oeste se localiza una posible aguada. Algunos grupos de carácter habitacional también ocupan parte de la cima del cerro. Los grupos habitacionales que rodean el centro del sitio siguen un patrón normal disperso.

En la determinación cronológica de los sitios que se conforman la entidad política de El Calabazal pudo ser definido que el nódulo de sentamiento original fue El Calabazal 3 durante el Preclásico Medio, con lo cual antecede a la construcción de El Calabazal 1. No obstante, para el Preclásico Tardío, los dos sitios debieron coexistir. Durante el Clásico Temprano parece sumarse a los anteriores El Bombillo y ya en el Clásico Tardío El Calabazal 2 y La Vertiente. El Clásico Terminal fue claramente definido en El Calabazal 1 y 3, mientras que solo en este último fueron conocidos tiestos del Postclásico, con lo cual El Calabazal 3 muestra una mayor permanencia que en el caso de sus vecinos.

Calzada Mopan, como el sitio rector de una entidad política (Corzo 1995), se destaca por su alta densidad habitacional ininterrumpida en un área de 6 km² aproximadamente, cuenta con un Conjunto de

52

tipo Grupo E, un Conjunto de tipo Acrópolis y 432 grupos habitacionales asociados, algunos situados en terreno plano y otros en cerros acomodados y terrazas, también se presentan algunos sobre plataformas basales. Es importante señalar la diversidad estos grupos; así como hay unidades habitacionales simples, también las hay complejas compuestas por varias plazas. Es notable la presencia de hasta cinco patios para el Juego de Pelota en este sitio (Roldán 1995a). Los diversos sitios que acompañan a Calzada Mopan son ocho: Agua Blanca, El Limón y El Cabro cercanos al río Santo Domingo, El Rosario 3 en el río Xilinte, y La Trinidad, La Gloria 1, Miguelón y Las Delicias en un área directamente al oeste del centro mayor (Corzo y Gómez 1995).

La actividad de sondeo efectuada en las áreas centrales de los sitios de esta entidad política reveló que Calzada Mopan fue un asentamiento que dio inicio durante el inicio del Preclásico Tardío, es decir cuando solamente algunos sitios estaban poblados en la zona de Dolores-Poptun (Ixtonton, Suk Che´, Curucuitz, Mopan 3-Este) y, adicionalmente, otro centro en la sub-región de sabana húmeda, Copoja 1. Calzada Mopan continuó habitado de manera ininterrumpida hasta el Clásico Terminal y, aunque relativamente escaso, se encontró alguna muestra del Postclásico.

De los demás sitios que se integran dentro del perímetro de esta entidad política, cuatro parecen haber surgido durante el Preclásico Tardío: La Gloria 1, El Limón, Las Delicias y la sección que incluye al primer Conjunto de tipo Grupo E de La Trinidad. A su vez, el segundo complejo en este último sitio y aquellos presentes en Agua Blanca y Miguelón corresponden solamente a edificaciones del Clásico Tardío. En el caso de El Cabro, en el cual no fuera posible efectuar ningún trabajo, se le considera que al menos debió estar ocupado en el Clásico Tardío. Material del Clásico Terminal fue determinado solamente en La Gloria 1 y El Limón, mientras que material del Postclásico solamente fue determinado en El Rosario 3.

En esta sección de la cuenca media del río Mopan se encuentra también a un afluente en la ribera oeste, el río Santo Domingo; este último fluye de suroeste a noreste a lo largo de aproximadamente 17 km. A partir de este punto el terreno es más plano por lo que la corriente es más suave dando lugar a gran cantidad de meandros y zonas de fácil inundación. Asociados al río Santo Domingo y sus arroyos tributarios, se localizaron cuatro sitios: Santo Domingo, El Limón, Agua Blanca y El Cabro (Gómez 1995b). La aplicación volumétrica dio por resultado la inclusión de Santo Domingo en la entidad política de La Puente (del alto río San Juan), y de los otros tres sitios dentro del área detentada por Calzada Mopan.

Cuatro sitios fueron determinados en la sub-cuenca del río Xilinte para integrar la entidad de El Rosario (Gómez 1995a). Cada uno de estos sitios presenta como sección central a un Conjunto de tipo

53

Grupo E. El Rosario 1 es el sitio mayor en la sub-cuenca del río Xilinte. Por su tamaño y complejidad es el centro rector de la entidad política de El Rosario. El sitio se asienta sobre el terreno plano de una terraza aluvial al este del río. Sobresalen algunas pequeñas elevaciones que fueron utilizadas para el asentamiento. El núcleo central del sitio está compuesto por cinco plazas. Dos de ellas conforman sendos Conjuntos de tipo Grupo E, comunicados por una calzada; a ésta se une otra más, la que comunica a la Plaza Este. Los otros tres sitios son claros segmentos de El Rosario 1. Dos de éstos se encuentran en la misma ribera, mientras que el otro ocupa un sector en la margen oeste del río.

Estos sitios presentan ocupación desde el Preclásico Tardío hasta el Clásico Terminal. El Rosario 1 debió ser el nódulo original del asentamiento en esta entidad política, aunque poco tiempo después existían ya los otros sitios. Por su posición estratégica respecto de la ruta de comunicación entre el alto y medio río Mopan, era ya evidente que esta zona presentaría ligas con la ocupación que refiere a la esfera cerámica Chicanel Periférico durante el Clásico Temprano. Todos ellos tuvieron actividad constructiva en el Clásico Tardío y es probable que para entonces surgiera realmente El Rosario 4. El Clásico Terminal y material aún posterior es más evidente en el centro rector de la entidad, aunque la presencia de algunos materiales del Postclásico en El Rosario 3 - un sitio asignado a la entidad vecina de Calzada Mopan - indica que éste también coexistió en una etapa tan tardía con aquel.

54

CUENCA ALTA DEL RÍO MOPAN

MUNICIPIO DE DOLORES

CUENCA ALTA DEL RÍO MOPAN MUNICIPIO DE DOLORES Figura 8 Cuenca alta del río Mopan (Dolores)

Figura 8

Cuenca alta del río Mopan (Dolores)

55

 

CUENCA ALTA DEL RÍO MOPAN

 

SITIO ID

CUENCA

 

ENTIDAD POLÍTICA

 

SITIO

Vol-1

Vol-2

7

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXTONTON

IXTONTON

3067

1047

8

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXTONTON

MOQUENA

673

235

9

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXTONTON

IX AK

619

286

10

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXTONTON

MOPAN 2-OESTE

331

112

19

ALTA DEL RÍO MOPAN

IX

KOL

IX

KOL

1715

150

20

ALTA DEL RÍO MOPAN

IX

KOL

SUK CHE'

1073

212

21

ALTA DEL RÍO MOPAN

IX

KOL

UIZIL'OX

440

83

22

ALTA DEL RÍO MOPAN

IX

KOL

IXCHEU

275

65

11

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

IXKUN

2536

864

12

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

MOPAN 3-ESTE

1133

401

13

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

EL

TZIC

866

234

14

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

MOPAN 3-SURESTE

460

82

15

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

MOPAN 3-OESTE

388

76

181

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

EL MANANTIAL

307

25

17

PARTE AGUAS FLUVIAL

IXKUN

LA

JUTERA

173

74

129

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

EL PEDREGAL 3

547

127

128

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

EL PEDREGAL 2

539

89

127

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

EL PEDREGAL 1

206

71

18

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

XA'AN ABAJO

154

70

183

ALTA DEL RÍO MOPAN

IXKUN

CUEVA AKTUN AK'AB

0

0

29

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

SACUL 1

1319

845

138

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

SACUL 5

852

105

161

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

LA GLORIA/SACUL

552

90

30

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

SACUL 4

458

149

31

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

SACUL 3

330

138

32

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

SACUL 2

266

215

33

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

LIMONES

211

112

34

ALTA DEL RÍO MOPAN

SACUL

EL

JUTALITO

65

65

187

ALTA DEL RÍO CHIQUIBUL

SACUL

CUEVA EL TORONJO

0

0

35

ALTA DEL RÍO MOPAN

K´AX BA

K´AX BA

1506

285

36

ALTA DEL RÍO MOPAN

K´AX BA

XA' AN ARRIBA

811

364

37

ALTA DEL RÍO MOPAN

K´AX BA

CANAHUI

736

94

130

ALTA DEL RÍO MOPAN

K´AX BA

SUCULTE

15

15

270

ALTA DEL RÍO MOPAN

 

CUEVA REYES

   

272

ALTA DEL RÍO MOPAN

 

CUEVA CORRAL DE PIEDRA

   

273

ALTA DEL RÍO MOPAN

 

CUEVA LAS PILAS-XILINTE

   

Este sector representa al extremo norte de la meseta Dolores-Poptun (Figura 8). Aquí se encuentran las fuentes del río Mopan, cuando aún no es navegable, formado por arroyos menores que corren por angostos cañones hasta su resumidero (área denominada Campuc). Existen tres sub- cuencas en esta compleja área geográfica. Además de la sub-cuenca del propio Mopan, otros dos ríos se encuentran en esta zona: Sacul y Xa´an. Sacul muestra un paisaje más escarpado, con alturas que alcanzan hasta 650 m sobre el nivel del mar; el río Sacul surca este valle en dirección norte. Por otra

56

parte, la porción central entre las cuencas de los ríos Mopan y Sacul la ocupa el río Xa´an, con una rica vega formada por aluvión que corre por un poco más de 17 km en un rumbo sur a norte.

MESETA DOLORES-POPTUN: SUB-CUENCA DEL RÍO MOPAN Dolores contiene distintos sitios claramente jerarquizados que forman cuatro entidades políticas:

Ixtonton al este, Ix Kol al centro, Ixkun al norte y Curucuitz al oeste. Hay que referir que esta última entidad, es decir Curucuitz, no corresponde al sistema del río Mopan, sino que al del río Poxte que se trata más adelante en relación a las cuencas de la vertiente occidental.

Cada una de estas entidades de la meseta Dolores-Poptun cuenta con otros sitios de menor tamaño tales como Suk Che´, Ix Ak, Ixcoxol, El Tzic y Moquena - entre otros - compuestos por áreas centrales bien definidas y también por zonas habitacionales, las que, en algunos casos, son amplias y complejas. Los grupos, dispuestos según distintos patrones, generalmente están ubicados sobre cerros calizos aislados unos de otros.

Existen dos rangos en la dimensión de estos asentamientos: sitios extensos promedian 8 km², como es el caso de Ixtonton, Ix Kol e Ixkun; estos incluyen abundantes grupos arqueológicos, por lo general más de 100, a manera de englobar de 400 a 700 estructuras. A su vez, los sitios menores promedian 3 km² y enmarcan de 20 a 50 grupos arqueológicos en sus áreas periféricas, con un máximo de 260 estructuras.

Por lo tanto, es evidente que este sector de la meseta Dolores-Poptun tuvo una intensa actividad productiva y asombra la concentración habitacional indicativa de tal complejidad. El patrón de asentamiento regional indica que las comunidades eran principalmente agrícolas en naturaleza; los grupos estaban situados para sacar el mejor rendimiento de los recursos del suelo y pocos de éstos mostraron una especialización económica adicional. En anteriores ocasiones se ha elaborado en detalle