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Paralingüística

La paralingüística es parte del estudio de la comunicación humana que se interesa


por los elementos que acompañan a las emisiones propiamente lingüísticas y que
constituyen señales e indicios, normalmente no verbales, que contextualizan,
sugieren interpretaciones particulares de la información propiamente lingüística.1

Existe cierta evidencia en favor de que, tal como sucede con las emisiones
propiamente lingüísticas, la información paralingüística implica
un código aprendido ya que, por ejemplo, los locutores de chino mandarín no
utilizarían las mismas variantes sonoras de los hispanohablantes para expresar
la sorpresa o la ira.

Algunas características que acompañan a la información lingüística son las


siguientes:

 Intensidad o volumen de la voz:1 Debe ser el apropiado al tipo de conversación


que se está manteniendo y procurando un equilibrio con el volumen adoptado
por el interlocutor.
 Velocidad de emisión de los enunciados: Se refiere a la fluidez verbal que tiene
una persona. Puede ser lento o entrecortado, el cual implica una huida de la
comunicación y un rechazo al contacto social, siendo, por el contrario, un ritmo
fluido, ligero, modulado y animado condicionante de una buena comunicación
y de un deseo de contacto interpersonal.
 Tono, variantes y matices de la entonación y duración silábica.1 Es el mejor
indicativo de las emociones en la comunicación. Una emotividad excesiva,
ahoga la voz y el tono se vuelve más agudo, por ello, la mayor proyección
hacia los tonos agudos indica inhibición emocional. Por ejemplo, al consolar a
alguien, al titubear, al negar con énfasis, etc, se producen alargamientos
silábicos, mientras que con los acortamientos se expresa impaciencia,
irritación, etc.1
 Volumen: Debe ser el apropiado al tipo de conversación que se está
manteniendo y procurando un equilibrio con el volumen adoptado por el
interlocutor. Un volumen alto implica dominio, sobreposición en la
conversación, esa voz quiere hacerse oír; por el contrario, un volumen bajo se
asocia a personas introvertidas, cuya voz no tiene intención de hacerse oír.
 Llanto, risa, ritmo, fluidez, grito, suspiro, tos, jadeo, bostezo, carraspeo, silenci
os, control de órganos respiratorios y articulatorios, etc.1

Permiten extraer información sobre el estado anímico u otra información


contextual sobre el emisor y constituyen algunos de los principales elementos
paralingüísticos.

El uso adecuado de los elementos paralingüísticos influye en la comprensión del


mensaje. Así, por ejemplo, la poca fluidez al hablar suele denotar nerviosismo o
poco conocimiento sobre el tema. Otros factores como las pausas o los silencios
también conllevan consecuencias pragmáticas en la interpretación de los
enunciados.

Los elementos paralingüísticos son aquellos elementos no lingüísticos, como la


risa, el llanto, los gestos, las mímicas, etc. que forman parte de la comunicación y
acompañan el mensaje verbal presencial. Los textos escritos también emplean los
elementos paralingüísticos para dar énfasis a los mensajes. Los signos de
puntuación y de expresión, (: , ; ... ¿? ¡!) son las herramientas paralingüísticas del
lenguaje escrito.

Otros elementos paralingüísticos son: el silencio, el ruido del aire, del agua, las
voces de los distintos personajes, la música, entre otros.
Ejemplos del paralenguaje.

¿Mi amiga está alegre o enojada? ¿El maestro está haciendo una pregunta o una
declaración? Las respuestas a estas preguntas las hallamos básicamente con la
entonación o el volumen de las palabras que habla la persona que puede estar
triste o enojada, o haciendo una pregunta en lugar de una declaración.

Si el volumen de la voz de mi amiga es muy bajo, seguramente está triste. Por otro
lado, si el profesor termina su oración elevando el volumen de la última palabra,
con toda seguridad decimos que está haciendo una pregunta.

Otra forma del paralenguaje son las expresiones faciales. El rostro humano es
capaz de realizar una gran cantidad de articulaciones o distorsiones de sí mismo,
cada una puede interpretarse de acuerdo a la situación. Por ejemplo, fruncir el
ceño da la impresión de que estamos enojados o si nuestros labios o nuestra boca
se extienden en toda su amplitud pueda ser que estemos sorprendidos por riendo
a carcajadas.

Subir una parte de nuestra ceja puede dar la impresión de que queremos saber
más acerca de lo que estamos leyendo o escuchando, algunos también pueden
manifestar su aburrimiento con el solo hecho de dejar caer las cejas casi sobre los
ojos.

Algunas veces se nos acusa de no poder hablar sin las manos, la verdad es que,
los gestos también son una forma del paralenguaje. Nuestras posturas y las
posiciones de nuestras manos pueden influenciar tremendamente la seriedad con
que la gente toma lo que decimos. Si cerramos nuestros brazos estamos
comunicando una actitud desinteresada, apuntar con una mano hacia la otra es
señal en algunas sociedades de enfatizar algo aunque se nos ha dicho que eso es
mala educación.

La respiración es la combinación de la vocalización y elementos físicos porque


también podemos vocalizar un sonido mediante el proceso natural de respirar. Por
ejemplo en el caso de admiración o miedo alguna persona puede “respirar”
profundamente con la boca. Éstas exhalaciones son comunes y pueden enviar
mensajes de exhaustividad o cansancio.

Finalmente las pausas mientras hablamos son otro tipo de paralenguaje. Éste tipo
de comportamiento es altamente dañino cuando estamos hablando en público,
eso es porque las pausas mientras hablamos tales como los ahhh, o ejem, o
mmmm, “vamos a ver” interrumpen el mensaje y son unos distractores poderosos
que además envían el mensaje de que no tenemos confianza en lo que estamos
diciendo o no nos hemos preparado lo suficiente para la conferencia.

A pesar de eso, las pausas en algunas veces son buenas. Todo depende del
momento en el que se usen.

Por ejemplo:
Entonces, unas calles allá, se alzaba el grito de ¡Claveles! ¡Claveles!, grito un
poco velado...

Y, de pronto, tras las puertas, desde la calle llena de sol, venía dejoso, tal la queja
que arranca el goce, el grito de ¡Los pejerreyes! ... Había en aquel grito un fulgor
súbito de luz escarlata y dorada, como el relámpago que cruza la penumbra de un
acuario, que recorría la piel con repentino escalofrío.
Introducción

Los elementos paralingüísticos denominados también


elementos paraverbales o paralenguaje son una serie de elementos vocales no
lingüísticos, que se producen con los mismos órganos del aparato fonador
humano, pero que no son considerados parte del sistema verbal; en la mayoría de
las ocasiones, se alían con elementos cinésicos u otros elementos no verbales
para comunicar o matizar el sentido de los enunciados verbales.

Los estudios sobre el paralenguaje se desarrollaron al mismo tiempo que se


incrementaba el interés acerca de la comunicación no verbal; F. Poyatos (1994)
alude a una serie de trabajos pioneros en este campo que se remontan a finales
de la década de los cincuenta del siglo XX, como los de G. L. Trager (1958), R. E.
Pittinger y H. L. Smith (1957) y el primer trabajo sobre cinésica de R. L.
Birdwhistel (1952). La lingüística y la fonética han dedicado atención, aunque sólo
parcialmente, a una parte del sistema paralingüístico.

Una de las clasificaciones más actuales es la que -sin alejarse demasiado de


la sistematización de F. Poyatos (1994)- realiza A. M. Cesteros en 1999; según
esta autora, dicho sistema está formado por:

1. Las cualidades y los modificadores fónicos.


2. Los indicadores sonoros de reacciones fisiológicas y emocionales.
3. Los elementos cuasi-léxicos.
4. Las pausas y silencios.

Algunos componentes del sistema paralingüístico son comunes en diferentes


culturas, sin embargo, existen otros muchos (por ejemplo algunos sonidos
onomatopéyicos) que son desconocidos por los estudiantes de una lengua
extranjera y que deben conocer para participar plenamente en el intercambio
comunicativo.
Bibliografía

1. Casalmiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Manual de análisis del
discurso. Barcelona: Ariel.

2. Cesteros, A. M. (1999). Comunicación no verbal y enseñanza de lenguas


extranjeras. Madrid: Arco/Libros.

3. Forgas, E. y Herrera, M. (2001). «Los componentes no verbales del discurso


académico». En El discurso académico oral, pp. 271-299.

4. Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal I. Cultura, lenguaje y


conversación. Madrid: Istmo.

5. Poyatos, F. (1994). La comunicación no verbal II. Paralenguaje, kinésica e


interacción. Madrid: Istmo.
Conclusión

Para concluir esta poderosa disciplina se ocupa de estudiar los asuntos


relacionados con la construcción del lenguaje humano, entre ellos los signos
orales, auditivos, táctiles o visuales. Estas variaciones no lingüísticas (donde su
esencia se constituye por la presencia de sonidos y ausencia de palabras), junto
con las otras variables que conforman la comunicación, generan la sinergia
necesaria para elaborar el mensaje que será transmitido y entendido por los
interlocutores.

Entre sus elementos encontramos: el llanto, la risa, el bostezo, el gruñido, ciertas


distorsiones o imperfecciones del habla como pausas repentinas y repeticiones, el
tono de voz (intensidad y volumen de la voz), la vocalización, la entonación en el
discurso, el acento y el énfasis, el ritmo (hablar pausado o deprisa según el
momento).

El uso adecuado de los elementos paralingüísticos influye en la comprensión del


mensaje. Así, a manera de ejemplo, la poca fluidez al hablar suele indicar
nerviosismo o poco conocimiento sobre el tema. Otros factores como las pausas o
los silencios también conllevan consecuencias pragmáticas (sub-campo de la
lingüística, estudiado por la filosofía del lenguaje, la filosofía de la comunicación y
la psicolingüística o psicología del lenguaje, que se interesa por el modo en que el
contexto influye en la interpretación del posible significado de un hecho) en la
interpretación de los enunciados.

Uno de los ejemplos clásicos que muestran la importancia de la paralingüística es


el “efecto del experimentador” (cambios de conducta causados por la influencia
involuntaria del experimentador) donde a través de experimentos se demostró que
las alteraciones sutiles de énfasis en las instrucciones verbales, afectaban los
resultados experimentales en la dirección esperada por el experimentador. Ello se
debe a que el ser humano es sumamente sensible a la sugerencia de lo que se
espera de él.
Colegio Evangélico Belén

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