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Análisis del Capítulo 3 del libro “Memoria verde” de Antonio

Brailosky
Los primeros años de vida independiente (1810-1860)
Esta etapa se caracteriza porque no existe una economía nacional integrada. El
agotamiento y la pérdida de las minas del Potosí eliminaron el principal factor de
organización del espacio nacional y del uso de los recursos naturales. De una
colonia exportadora de plata se pasa a un país independiente exportador de cueros
y carnes salada. El otro condicionante del uso de los recursos es la política de libre
comercio, establecida a partir de la Revolución de 1810, y dicha política debe
complementarse con el fomento de la agricultura y de la industria.

A partir de dicha política, las casas británicas fueron las principales beneficiadas y
pasaron a controlar completamente el comercio exterior del país, debido a su
eficiencia, disponibilidad de capitales, vinculación con los industriales de su país y
el apoyo de la flota británica.

Los grandes terratenientes ganaderos se vincularon con el capital británico de un


modo subsidiario, ya que producían para un mercado en cuyo control no
participaban. La ausencia de cercamientos hacia incompatible agricultura y
ganadería. El recurso ganadero se exploto con un mayor grado de racionalidad, ya
que sustituyo la caza de ganado salvaje por la cría extensiva en grandes estancias.
Para ello se distribuyeron tierras fiscales entre personas vinculadas al poder
político.

El librecambio es el complemento necesario de esta orientación. Se exportan


cueros, carne salada, sebos y lanas; se importa todo tipo de manufacturas.

UN PAIS DESCONOCIDO

La utilización de los ecosistemas pampeanos estuvo durante mucho tiempo


limitada a la extracción de cueros vacunos mediante las vaquerías. Reciéndespués
de la emancipación comienza a despertarse el interés por reconocer el territorio
nacional. Según la expresión de Rivadavia, en este país, “desconocido hasta de sus
mismos habitantes”, todo está por hacerse. Para conocerlo se organizan
expediciones descubridoras. Entre ellas se destacan las efectuadas por el coronel
García en 1810 y 1822. En la primera de ellas se preocupa por destacar la aptitud
ecológica de los terrenos que va atravesando.
No solo era desconocida la naturaleza de los terrenos, sino que hasta su misma
tipografía era fuente de sorpresas. En una época en que las aguadas artificiales eran
muy escasas, la importancia de las lagunas era enorme, tanto para la explotación y
ocupación del territorio, como para el solo hecho de atravesarlo. Pero si los
baqueanos se perdían en la pampa, puede imaginarse lo que les ocurriría en el resto
del país. Los ejércitos libertadores atraviesan un país misterioso, que más parece
extranjero que propio.

Aparecen proyectos fantásticos, como la idea de Rivadavia de cavar un canal


navegable que uniera Mendoza con Buenos Aires, en el cual las aguas que
llenarían ese canal, serian utilizadas para riego. VélezSarsfielddefendió con
entusiasmo esta idea del canal. El único que planteo una negativa fue Manuel
Dorrego.

Dorrego pasó a ser gobernador y manifestó su intención de “reconocer el curso del


rio Colorado hasta su fuente, con el loable propósito de establecer una navegación
comercial de Mendoza a Buenos Aires.

El desinterés por un aumento de la producciónimpidió el conocimiento del país. A


menudo esa ignorancia se tradujo en la inferioridad milita de las tropas nacionales
frente a los indios.

LOS CAMBIOS ECOLOGICOS

En esta pampa tan poco conocida que hasta los baqueanos se perdían, estaban
ocurriendo una serie de cambios a gran velocidad. Podemos calificar esas
modificaciones como un desequilibrio ecológico de envergadura. Se trato de una
alteración irreversible en un sistema que había permanecido estable hasta ese
momento. Darwin cruzo en 1825 la provincia de Buenos Aires de sur a norte. Se
queda sorprendido por el cambio de aspecto del campo después de cruzado el rio
Salado. En la pampa previa a la conquista, la ausencia de herbívoros importantes
permitía que los pastos cumplieran su ciclo biológico completo. Nacían, crecían a
gran altura, se reproducían y morían dejando los grandes pajonales secos que
caracterizaron a la llanura vieja.
La introducción del ganado significo un súbito enriquecimiento del suelo
pampeano. Después de muchos miles de años de ausencia de animales grandes,
aparecen, se multiplican y mueren millones de vacas y caballos. Sus deyecciones y
sus restos reactivan el reciclado de nitrógeno y provocan un desequilibrio
ecológico de magnitud. El rápido reciclado del nitrógeno provoco un fenómeno
conocido como rejuvenecimiento del ecosistema. Los cambios ecológicos que
facilitaron la expansión de los ganados posibilitaron también la repoblación de la
pampa por parte de tribus indígenas, las que, a su vez, utilizaron el fuego con
frecuencia. Así, los cambios sociales y ecológicos aparecen profundamente
entrelazados.

El incendio de campos fue una costumbre de los gauchos en sus viajes. El incendio
destruye el pajonal seco y posibilita el rebrote de tallos tiernos. También acelera el
reciclado de los nutrientes, devolviendo al suelo las sustancias que se encontraban
en los tallos secos.

La colonización de los ecosistemas pampeanos por el cardo aparecía como un


fenómeno prácticamente inevitable, ya que los mismos pobladores eran quienes
facilitaban su difusión.

EL EXCESO DE RECURSOS NATURALES

La preocupación por conservar los recursos naturales es casi nula. La visión que
predomina es la de un continente vacio. El mal que aqueja a la República
Argentina es la extensión. No hay nada por conservar: todo sobra, todo es
excesivo, todo puede ser usado sin límites. La caza se practica en gran escala a lo
largo de todo el país, al igual que la pesca.

Las aves abundaban excesivamente por todas las pampas donde pastoreaban las
ovejas. El país no había sido invadido por inmigrantes europeos destructores de
pájaros. En muchos sitios la fauna aparece como una amenaza. Dos especies
actualmente al borde de la desaparición eran consideradas como peligrosas para las
actividades productivas y la misma seguridad física de la población.

Como suele ocurrir cuando se abren nuevas tierras a la explotación, se producen


desequilibrios ecológicos que favorecen la expansión de plagas. La naturaleza
vuelve a ser vista como un enemigo. La agricultura correntina sufre el ataque de
los loros “que devoran una espiga en un instante”. Para combatirlos se contrata a
mujeres llamadas loreras, que recorren los sembrados haciendo ruidos para
intentar espantarlos.

En este contexto de abundancia y exceso, en el que espera que la naturaleza


provoque las peores catástrofes, era extremadamente difícil pensar en alguna clase
de medidas conservacionistas.

La presencia del vacuno significo el desplazamiento de otros herbívoros de su


hábitat originario. Pronto las normas de regulación alcanzan al ganado vacuno a
reproducirse por sí mismo se comportaba, de hecho, como un recurso natural. En
1816 se prohíbe la matanza de vacas en todo el territorio de la provincia de Buenos
Aires, debido al consumo excesivo provocado por las guerras.

Las normas sobre el manejo del ganado fueron similares a las que se establecían
para la fauna silvestre. La ganadería extensiva tenía aun mucho de similar a la caza
de vacuno.

LA FAUNA PATAGONICA

Para comprender la importancia económica de la fauna patagónica, debe tenerse en


cuenta que la apropiación directa de recursos faunísticos tuvo un peso enorme
durante los siglos XVIII y buena parte del XIX. El comercio internacional tenía
una orientación diferente de la actual. La expansión de las exportaciones británicas
de textiles de invierno (lanas) no alcanzaba aun a cubrir todos los renglones de la
demanda europeo.

El interés por la fauna y los manejos económicos ligados con ella aparece como
una de las causas de la conquista británica de las islas Malvinas. El breve periodo
de administración argentina de las islas se había caracterizado por un intento de
efectuar un manejo más racional de los recursos naturales.

El primer intento de ocupación productiva de las islas corresponde a Luis Vernet.


Vernet llevo a las islas a un centenar de hombres entre gauchos e indígenas, para la
cría de ganado y colonos y balleneros europeos, expertos en agricultura y pesca. En
1829 se designa comandante de las islas a Vernet, con poderes políticos y
militares. El decreto, que lleva la firma de Martin Rodríguez establece en uno de
sus puntos que “el comandante político y militar hará observar por la población de
dichas islas las leyes de la Republica y cuidara en sus costas de la ejecución de los
reglamentos sobre pesca de anfibios”.

Las dificultades de implementación se debe a que muchas de las ideas de este


grupo eran totalmente anacrónicas por adelantadas; no cabían, no tenían sentido
para las necesidades de la época. El intento de Vernet de cumplir con sus
instrucciones motivo una serie de incidentes con buques norteamericanos y
británicos, que culminaron con la ocupación inglesa a las islas. El interés de los
cazadores se desvía entonces, primero hacia los pingüinos y durante la segunda
mitad del siglo XIX se extinguió completamente el zorro-lobo malvinero, único
carnívoro originario de las islas.

La destrucción de recursos fue más intensiva en los casos en los que había un
destino industrial que cuando se destinaba al consumo loca. La realidad es que las
pocas veces que alguien quiso cuidar un recurso natural y puso empeño en hacerlo,
consiguió algunos resultados parciales. Existe una ausencia de una conciencia y
una política conservacionista.

La independencia significo la ausencia de control de las costas australes, ya que, a


pesar de las propuestas de Belgrano, no se formo una marina mercante nacional.
Estos barcos extranjeros compitieron por la destrucción del recurso natural. Las
técnicas de caza eran extremadamente destructivas, ya que atacaban las colonias
con lanzas, garrotes y armas de fuego durante la época de pariciones, que era
cuando la mayor cantidad de animales permanecía en tierra.

LOS CAMBIOS SOCIALES

Los cambios en las modalidades e intensidad de uso de los recursos naturales


implican cambios sociales de envergadura. En la primera mitad del siglo XIX, la
superficie utilizada de la pampa bonaerense crece a más del doble. Durante todo
este periodo, las políticas de distribución de tierra son muy similares, a pesar de los
vaivenes políticos: se declama una estrategia de favorecer a los más necesitados y
se aplica en la realidad un fortalecimiento de la gran propiedad territorial. En 1812,
Rivadavia afirma que su objetivo es “repartir gratuitamente a los hijos del país” la
tierra, ya que ellos, “siendo víctima de la codicia de los poderosos, viven en la
indigencia y el abatimiento con escándalo de la razón y en prejuicio de los
verdaderos intereses del Estado”. También a los extranjeros que se dediquen a la
cultura de los campos se les dará tierras suficientes, se les auxiliara para los
primeros establecimientos rurales, y en el comercio de sus productos, gozaran de
los mismos derechos que los naturales del país”.

En 1816, al entregarse campos del sur del Salado, se establecía la obligación del
adjudicamiento de construir ranchos y corrales, armar a sus peones y plantar
“cuatro cuadras cuadradas de monte con cuatro mil árboles de duraznos”.

Las faenas rurales requieren mano de obra asalariada. Una disposición de 1815
ordena que todos los habitantes de la campaña bonaerense deberán tener una
papeleta de conchabo, sin la cual serán tenidos por vagos sin oficio. El mecanismo
represivo se complementa con el permanente endeudamiento de los asalariados con
sus patrones, un rasgo característico de las grandes haciendas sudamericanas. De
este modo, el abandono de trabajo sin pago de la deuda queda definido como robo,
en tanto que la continuidad del empleo solo lleva al aumento de ese
endeudamiento. Esta modalidad de uso de los recursos naturales genera una
sociedad que en muchos aspectos recuerda a las comunidades feudales. Una
consecuencia inmediata es la formación de ejércitos privados, organizados por los
estancieros. Terratenientes unitarios y federales arman a sus peones para cuidar sus
propiedades en la lucha contra los indios, contra sus vecinos o contra el gobierno.

LAS LIMITACIONES ECOLOGICAS

La principal de las limitaciones ecológicas es el problema del agua, es decir, la


alternancia de sequias e inundaciones, que ya hemos registrado en el periodo
colonial. Esta ganadería extensiva depende enteramente de las condiciones
climáticas, ya que el hombre no ha hecho nada para evitar sus consecuencias
desfavorables. Los testimonios de la época sobre las variaciones climáticas
estacionales son muy numerosos, y muchos mencionan una sequia invernal. A esto
se le suma situaciones verdaderamente catastróficas, que se registran una vez por
siglo. Ha habido, gravísimas sequias en los años 1574/1576, en 1614/17, en
1771/73, en 1827/32m este ultimo llamado por Darwin como gran seca.

Las irregularidades del régimen hídrico actuaran como factores limitantes, no solo
del modelo productivo de la época, sino de otras formas de explotación que se
intentaran posteriormente. Cada vez, la llegada de una inundación o una sequia
sorprenderá a los productores agrarios y al gobierno, con escasas o ninguna
previsión tomada, como si no hubiera suficientes antecedentes sobre ellas. El
problema hídrico no pasaba solamente por la alternancia entre inundaciones y
sequias. También por el desconocimiento del régimen de aguas subterráneas, que
impedía o dificultaba el poblamiento de amplias regiones.

EL DETERIORO DE LOS ECOSISTEMAS

La necesidad de madera fue tal, que durante la guerra con el Brasil se envió un
grupo a fortificar la isla Martin García. Por eso, capturaron un barco brasileño y lo
desarmaron, porque la escasez de madera les pareció más seria que la de buques.

Lo que nos interesa destacar es que no hay ninguna política de protección de


ecosistemas, del mismo modo que casi no la hubo para la fauna. Por supuesto que
podría calificarse de anacrónico a este reclamo, porque es generalizada la creencia
que afirma que las propuestas de protección ecológica son recientes.

LOS RECURSOS NO RENOVABLES

En esta etapa, se mantienen los intentos de continuar siendo un país minero,


después de la perdida de los yacimientos de plata del Alto Perú. Al comienzo,
durante la Guerra de la Independencia se pone el acento en un único yacimiento,
para compensar los metales preciosos perdidos. Se produce una relativa expansión
de la actividad minera en diferentes provincias, basada en producciones artesanales
destinadas al mercado local y el intercambio. Tal es el caso de la cal en Córdoba y
Entre Ríos y el cobre de las provincias cuyanas.
EL AMBIENTE URBANO

El interés por el ambiente urbano se origina en los aspectos sanitarios. Se trata de


evitar las epidemias con medidas que a veces tienen más de ideológicas que de
sanitarias. La Asamblea de 1813 considera que las prácticas religiosas son las que
provocan enfermedades. Son frecuentes, también, las explicaciones individuales de
la enfermedad; como también lo son las denuncias por contaminación urbana
provocada por la presencia de animales en la ciudad.

Algunas de las medidas sanitarias que se toman en medio de un clima de histeria


provocado por las noticias de epidemias en Europa. El miedo se realimentaba a si
mismo, ya que se creía que el temor al contagio era un medio propicio a la
propagación de enfermedades.

Se aprueba un reglamento de obras públicas con indicaciones para el planeamiento


urbano. El mismo debía estar a cargo del Departamento de Ingenieros Arquitectos,
integrado por ocho técnicos, entre ellos, un maestro de economía política. También
se reglamentan las condiciones de trabajo industrial, se amplía el alumbrado
público y se crean cementerios para no efectuar entierros en las iglesias.

Las aguas de Buenos Aires

Durante largo tiempo, el agua de pozo se siguió usando, pese a ser sucia y salobre.
Una de las alternativas ensayadas fue la construcción de aljibes, que permitían
utilizar los techos para recoger agua de lluvia y almacenarla en el subsuelo. El uso
de unas u otras alternativas para el abastecimiento domiciliario dependía de las
condiciones sociales y del nivel de ingresos de cada familia. El agua era un artículo
básico de la canasta familiar y su precio era el comentario obligado al hablar del
costo de la vida.

El desconocimiento del régimen de agua subterránea fue el principal factor


limitante para el uso productivo y la ocupación estable de una muy amplia zona de
la región pampeana. Las experiencias realizadas con agua subterránea fracasaron
debido, en buena medida, a la hipótesis de Bevans de que la napa se recargaba por
filtración del rio, antes que por acción de las lluvias. En consecuencia, se seguía
usando el agua del rio, sujeta a la fiscalización de la policía municipal, la que
“siempre se ha encargado de que las aguas que se usan en la ciudad sean limpias y
buenas.

La contaminación industrial

El saladero es la principal transformación de materias primas en esta sociedad


ganadera. Los primeros saladeros se instalaron durante el siglo XVII y ya en 1801
se anotaban treinta en el Rio de la Plata. La mayor parte de ellos estaba sobre el
Riachuelo. Esta localización no era antojadiza, sino que se originaba en las viejas
leyes de Indias, que ordenaban que los establecimientos contaminantes estuvieran
localizados agua debajo de las ciudades. Se creo asi en una zona de concentración
de las actividades contaminantes, que persisten hasta el presente. Sin embargo
hubo una excepción: Juan Manuel de Rosas tenía tal pasión por las faenas rurales
que instalo su saladero en Palermo, sobre el arroyo Maldonado, a pocos metros de
su propia casa. Al agua del Riachuelo iban a parar los venenos utilizados para
curtir el cuero, la sangre, los desperdicios y el agua utilizada para hervirlos.

Y más tarde o más temprano, por inundaciones, por lluvias o por vertimiento
deliberado, todo eso iba a parar al Riachuelo, que recibió de este modo las
primeras heridas. Mientras tanto, el olor se extendía por toda la ciudad.

Finalmente, esta contaminación del Riachuelo provoco alguna reacción de las


autoridades. En 1822, con la firma de Martin Rodríguez y Bernardino Rivadavia,
aparece un decreto que aleja del centro de la ciudad los depósitos de cueros y las
fundiciones de velas, por los olores que emitían.

En 1830 se prohíbe arrojar al Riachuelo los desperdicios de la faena de los


saladeros. Es el primer intento. Más tarde se gastaran toneladas de papel sellado en
sucesivos e inútiles decretos, leyes, resoluciones y ordenanzas para tratar de salvar
al Riachuelo de la muerte.

UN PAIS EN GUERRA

En esta etapa existe una incidencia de los conflictos bélicos. Guerras de la


Independencia, guerra con el Brasil, guerras civiles, bloqueo anglo francés, crean
condiciones de inestabilidad que hacen difícil pensar en largo plazo. El primero de
los conflictos tiene que ver con qué sectores sociales serán los beneficiarios de los
cambios iniciados en 1810.

Para unitarios y federales la única propuesta que se debía seguir con los indios fue
el genocidio. Esta expresión refleja un concepto distinto del de “guerra de
fronteras”. Se procuraba el exterminio de los indios, no su sometimiento. Como
consecuencia de este estado de guerra permanente, importantes recursos naturales
permanecen subutilizados debido a que no eran accesibles. Durante los conflictos,
las distintas fuerzas en pugna se nutrieron del saqueo de los territorios ocupados.

Además del deterioro del aparato productivo, los conflictos bélicos obligaban a una
orientación improductiva del gasto público. De 1820 a 1840 era habitual que
alrededor de la mitad de los presupuestos provinciales se destinara a gastos de
guerra. De 1840 a 1850 la provincia de Buenos Aires destino la mitad de su
presupuesto a gastos militares y entre el 30 y 40 por ciento al pago de la deuda
publica

La mayor parte de los gobernantes impone contribuciones forzosas para adquirir


pertrechos o confisca los elementos útiles que encuentra a su paso., San Martin se
orienta a la instalación de establecimientos que se produzcan localmente los bienes
necesarios. De este modo, la economía local genera los excedentes necesarios para
sustentar el esfuerzo de guerra, sin deteriorar demasiado su capacidad productiva.

EL FIN DEL MODELO

De 1840 a 1860 se producen cambios sustanciales que prefiguran la etapa


siguiente. En primer lugar, se produce una acumulación de capitales, lenta, debido
a las condiciones desfavorables señaladas, pero significativa. Se recomponen los
rodeos perdidos, se restablecen parcialmente las economías regionales y se instalan
nuevas industrias. Hacia 1850 hay en la ciudad de Buenos Aires más de mil
establecimientos manufactureros, a tal punto que un viajero la califica de “gran
taller industrial”.

En segundo lugar, se producen cambios en el mercado interno que llevaran a otra


modalidad de uso de los recursos en la Argentina; desaparece la esclavitud, con lo
cual el saladero inicia su decadencia, al tiempo que aumenta la demanda de carnes,
cereales y lanas

Uno de los cambios más importantes, en lo que hace al uso de los recursos
naturales, es el referido a la libre navegación de los ríos. En numerosos pactos
interprovinciales y convenios entre países limítrofes se estableció la libertad de
navegación para los ribereños, que es completamente distinto de extenderla a los
buques de todas las banderas.

Al pronunciarse Urquiza contra Rosas, recibe el apoyo financiero y militar del


Imperio de Brasil. A cambio del mismo, se compromete a “emplear toda su
influencia cerca del gobierno que se organizare en la Confederación Argentina para
que esta acuerde y consienta la libre navegación del Paraná y de los demás
afluentes del rio de la Plata. Inmediatamente Urquiza firma tratados con Gran
Bretaña, Francia y Estados Unidos en los que se compromete a permitir esa
navegación, aun en caso de guerra.

Los constituyentes de 1853 ratifican esos tratados e incorporan principios básicos


en la Constitución Nacional. En la misma, suprimen las trabas impuestas al tráfico
fluvial, decretan la libertad de navegar y comerciar y abren los ríos interiores a
todas las banderas. Al decretarse la libre navegación de los ríos termina la etapa de
las economías regionales de autosuficiencia y la Argentina comienza su inserción
en el sistema de la división internacional del trabajo.