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RESPONSABILIDADES DE UN PASTOR Y MINISTRO

Se me ha pedido que enseñe sobre las responsabilidades de un pastor. Ahora


bien… En medio de tantos ministros y pastores, muchos de ustedes con una
trayectoria mucho mas larga que la mia, esto no es un tema sencillo para mi.
Pero debo decirles que estoy confiado ya que no hablaré acerca de mi filosofía
en cuanto al tema, sino simplemente me limitaré a que la Palabra de Dios nos
enseñé a cada uno de nosotros.

1) La responsabilidad de un ministro en su hogar.-


La mayor credencial que un pastor puede poseer, no es aquella que guarda en
su billetera donde se indica el cargo que ejerce en la iglesia, sino su hogar (su
familia). La biblia dice al respecto: 1Timoteo 3:5 “Pues el que no sabe gobernar
su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?”

El pastor y sus
Dos familias
Cuando conozco a una persona que tiene mas de una familia se decir: <<Si
mantener a una familia es difícil, no me imagino lo que es mantener a dos o
tres>>. Siguiendo este mismo ejemplo, cuando un hombre tiene mas de una
familia, siempre una de estas estará desatendida, porque habrá momentos
donde pueda proveer económicamente a una y tendrá que descuidar a otra; le
dedicará tiempo a una, pero no tendrá el tiempo para la otra.
de cierta forma todo pastor tiene dos familias: a) Su hogar; y, b) La iglesia que
pastorea. Y muchas veces nos podemos encontrar entre la espada y la pared,
porque al igual que aquel hombre que tiene que cuidar y proveer a mas de un
hogar, los ministros del Señor tenemos la responsabilidad de cuidar de nuestra
familia y también de la iglesia del Señor.

¿A quien descuidamos,
y a quien atendemos?
La gran pregunta es…Cuándo tenemos demanda de ambas partes ¿Cuál
descuidamos y cual atendemos? Creo que la mayoría diran: <<¡Nuestro hogar
es primero!>>; pero otros diran: <<La iglesia del Señor, es primero>>.

Veamos ambas
Posiciones
¿Qué sucede cuando descuidamos nuestro hogar y anteponemos la iglesia del
Señor?.- Las estadísticas son muy crueles en cuanto a este punto, ya que nos
dicen que la mayoría de los hijos de pastores son jóvenes rebeldes, descarriados
y que no quieren saber nada de la iglesia, porque papá o mamá que son
pastores, no tienen tiempo para ellos, pero si para la iglesia. Personalmente
estoy agradecido con Dios, porque cada uno de mis hijos no por imposición, sino
por compromiso propio, son ministros de la iglesia donde mi esposa y yo
pastoreamos. Este fin de año, en las diferentes reuniones que tuvimos tanto con
el liderazgo, como con toda la iglesia, agradecí públicamente a mis hijos, por
compartir a su papá y por ser jóvenes esforzados en la iglesia, ya que no es nada
sencillo ser hijos de pastores.
No solo corremos el peligro de descuidar a nuestros hijos, sino también a
nuestras esposas, y para aquellas que son pastoras, se corre el peligro de
descuidar a sus esposos.

¿Qué sucede cuando por el contrario, descuidamos la iglesia y anteponemos


nuestro hogar? Como dije hace un momento, aquellos que somos pastores, de
cierta manera tenemos dos hogares. Nuestra familia y la iglesia que
pastoreamos. Y como pastores al igual que no podemos descuidar nuestra
familia, por ningún motivo podemos descuidar la iglesia que el Señor nos ha
encargado.

Entonces…¿Qué debo hacer?


Leamos nuevamente la respuesta: 1Timoteo 3:5 “Pues el que no sabe gobernar
su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?” En este verso existe un
principio: “Familia sana, iglesia sana”. Hace unos meses atrás como pastor, tuve
que pedirle el ministerio al líder del ministerio de música, porque el decía que ya
no amaba a su esposa, y como usted podrá deducir su hogar se había
transformado en un caos. Lo irónico de esto es que, mientras su hogar estaba
destruido, el pretendía ministrar a la iglesia. Cuando hablé con él le dije: <<Como
pretendes ministrar a la iglesia del Señor, si tu hogar esta destruido>>.

Amado ministro del Señor, como pastores tenemos una doble responsabilidad,
nuestro hogar y las ovejas que nos han sido entregadas. No debemos descuidar
ninguna de la dos. Pero aun en esto existe un principio: “FAMILIA SANA,
IGLESIA SANA”. Si queremos tener una iglesia sana, preocupémonos por tener
una familia sana.

2) La responsabilidad de un ministro con la iglesia que pastorea.-


1Pedro 5:1 “Ruego a los ancianos que estan entre vosotros, yo anciano también
con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante
de la gloria que será revelada”
1Pedro 5:2 “Apacentada la grey de Dios que esta entre vosotros, a) cuidando de
ella, no por fuerza, sino voluntariamente; b) no por ganancia deshonesta, sino
con animo pronto;
1Pedro 5:3 c) “No como teniendo señorio sobre los que están a vuestro cuidado,
sino siendo ejemplo de la grey.
1Pedro 5:4 “Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la
corona incorruptible de gloria”

a) cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente.- la responsabilidad del


pastor es cuidar del rebaño que Dios le ha entregado. Un gran error es ser
“pastores de pulpitos” estos son aquellos que solo se dejan ver cuando están
predicando, y una vez que lo hacen, se dirigen a su oficia y nunca tienen contacto
con los miembros de la iglesia. Pareceria ser que es mas fácil conversar con el
presidente de la nación que con ellos. Cierta mujer que llegó a nuestra iglesia
hace unos años atrás, nos contaba que el motivo por el cual decidio dejar de
congregarse en su iglesia, fue porque en cierta ocasión cuando se encontraba
atravesando un momento muy difícil en su vida y necesitaba del consejo y
consuelo de su pastor, le dieron una cita para después de tres o cuatro meses.
Como pastores debemos entender que una de nuestras mayores
responsabilidades es estar al cuidado del rebaño que Dios nos ha entregado.
Sino estamos dispuestos en hacerlo, entonces, deberíamos dedicarnos a otra
actividad.

b) no por ganancia deshonesta, sino con animo pronto.- En la biblia NTV dice:
“No por el beneficio persoal que puedan obtener de ello” en la biblia de las
Americas aun es mas claro: “No por la avaricia del dinero, sino con sincero
deseo”. Este llamado de atención que el apóstol Pedro hace a los pastres en el
Nuevo testamento, también lo hizo el profeta Ezequiel en el Antiguo testamento:
Ezequiel 34:1 “Vino a mi palabra de Jehová, diciendo:”
Ezequiel 34:2 “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza,
y di a los pastores: Asi ha dicho Jehova el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel,
que se apacienta a si mismos! ¿No apacentan los pastores a los rebaños?
Ezequiel 34:3 “Comeis la grosura, y os vestís de la lana; la egordada degollais,
mas no apacentáis a las ovejas”

Estas palabras puede sonar muy fuertes para un pastor eclesial, pero es
precisamente asi como el Señor quiere que la recibamos. Un gran mal de los
pastores de todos los tiempos según lo leído, es que están mas preocupados por
la lana que pueden sacar de las ovejas que por la misma oveja.

Nuestra responsabilidad como pastores es cuidar a todas las ovejas que el Señor
nos ha encargado, sin ningu tipo de disticiones ni privilegios. Etendiendo que
tanto la que da mucha lana como la que da poca, es una oveja por la que Cristo
murió.