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El prejuicio anglosajón

“La opinión pública norteamericana posee un arraigado prejuicio sobre América


Latina, permanentemente alimentado por los medios de comunicación, el sistema
escolar y las universidades.”
A continuación presentaré tres causas que pueden servir para interpretar esta
situación.

La primera es la subvaloración de la cultura iberoamericana por parte de la cultura


anglosajona. Ello está dado por el criterio pragmático y utilitarista que caracteriza a
la segunda, y por el cual juzga como inferiores a todas las culturas que no se le
equiparan en dominio de la naturaleza, instrumentalización científico – tecnológica y
logros materiales.

La segunda causa es la atrofia de la categoría de la totalidad. El espíritu anglosajón,


filosóficamente empírico, parece haber perdido la capacidad de interpretar el mundo
en términos de retrospectiva global, visión de conjunto y proyección teleológica del
momento.

La tercera es la imposibilidad de fusionar horizontes. Enconchado en su realidad y


su pseudo–autosatisfacción, Estados Unidos de Norteamérica se muestra incapaz
de establecer relaciones de equidad con otras culturas que considere diferentes. En
ese marco, el diálogo se reduce a un monólogo paternalista, distorsionarte y
maniqueo, donde todo lo bueno es causado por la acción norteamericana y todo lo
malo o imperfecto por los demás.

Podemos establecer, como conclusión, que es imperativo estimular espacios de


reflexión y diálogo auténtico entre ambas culturas que den la oportunidad de un
acercamiento gradual, un reconocimiento mutuo y una superación de los
estereotipos recíprocos.
Los beneficios de una mascota

Cuando se forma una familia, es importante pensar en darle un espacio a una


mascota. El tener una significa un gran beneficio para todos los integrantes de la
familia y, además, se le da la oportunidad a un animal sin hogar de ser parte de uno,
sea cual sea: perro, gato, canario, pues las mascotas siempre traerán alegría. Pero
la razón más importante para considerar esta situación es que la interacción con
animales produce beneficios emocionales y físicos, tanto en niños como en adultos.

Los niños con mascotas tienen más alta autoestima y son más populares entre sus
compañeros. Además, adquieren habilidades para cuidar a otros, comprender su
naturaleza y ciclos vitales y, al mismo tiempo, demuestran empatía, una actitud más
responsable frente a su salud y bienestar. El poseer una mascota ayuda a
desarrollar también la comunicación no verbal. Esta interacción se hace parte de un
proceso de aprendizaje basado en experiencias positivas, en que los episodios
significativos en la vida de un niño o niña en relación con sus mascotas estarán
relacionados afectivamente con su conducta futura y su interacción con otros seres
vivos, especialmente personas.

La compañía de una mascota tiene, además, otro efecto beneficioso sobre las
familias: sus miembros pasan más tiempo interactuando entre ellos y desarrollando
nuevos espacios de comunicación, ya que los padres necesitan enseñar a sus hijos
cómo deben comportarse con sus mascotas para que puedan tener una relación
segura y placentera. A ellos se suman actividades divertidas, conversaciones
amistosas y ejercicio cotidiano, además de la relajación y el alivio de las presiones
que provee su compañía.

En este sentido, los beneficios de tener una mascota van desde ser un catalizador
de emociones hasta una forma natural y profunda de potenciar la interacción familiar
o incluso mitigar la soledad. Este aspecto es muy importante si consideramos que la
sociedad moderna, cada vez más, se enfrenta a la soledad como parte de su
experiencia de vida. Por otra parte, a los beneficios emocionales que implica para
los niños vivir con mascotas, se suman los que tiene que ver con la salud. Existen
estudios que indican que los pequeños que viven desde su nacimiento con animales
domésticos tienen menos riesgo de padecer alergia común y que asisten más a
clases. Esto quiere decir que potencian el estado físico de un niño, puesto que los
mantienen en constante actividad y los exponen a situaciones en las que se crean
anticuerpos que, más adelante, servirán como defensa para los pequeños.

Tener una mascota en casa siempre es bueno. Por eso se recomienda contemplar la
adopción de una como un plan familiar de importancia, para que, de esta manera, se
maximicen las relaciones familiares, y se aprovechen los beneficios físicos y
emocionales que estas otorgan.
El valor de la lectura
Escrito por Luis Jaime Cisneros

La manera como una persona lee espontáneamente un texto cualquiera delata sus
aptitudes intelectuales, revela su grado de formación, su cultura y ofrece buenos
datos sobre su inteligencia. En suma, muestra el abanico de todas sus
posibilidades expresivas. Dime cómo lees, y te diré quién eres. Lector que
comprende lo que va leyendo siempre leerá de modo distinto de aquel que no
comprende. Y los que escuchamos la lectura nos daremos cuenta rápidamente de
la situación, sepamos o no leer bien. El que lee y comprende realiza ambas tareas
simultáneamente a medida que va desarrollando la lectura. El que lee a
trompicones denuncia que no comprende lo que lee y, casi siempre, delata que no
es el autor de lo leído.

Comprender no significa aquí “pronunciar los sonidos simbolizados por la letra


escrita”. Comprende el que decodifica y desentraña las relaciones entre palabras.
Y lee bien no solamente quien logra advertir cada uno de los significados sino el
que descubre además el sentido del texto que tiene por delante; es decir, la
relación que las palabras tienen dentro de cada frase y las relaciones que guarda
cada frase con las restantes del texto, y las relaciones que todo eso guarda con el
mundo y con las intenciones del autor. En otras palabras: lee bien quien es capaz
de descubrir y transmitir el sentido unitario de un texto. No la suma de significados
de las palabras, sino la estructura significativa del texto entero, dentro de la
situación comunicativa en que ha sido concebido.

En la experiencia de todos está. Cualquiera puede recordar alguna situación


embarazosa provocada por la lectura: conferencias, informes, noticieros. Claro es
que el testigo no repara en lo que ocurre dentro del ánimo de quien protagoniza un
fenómeno de esta naturaleza. Hay gente consciente de sus dificultades
expresivas. Pero la hay también que porque distribuye unidades melódicas al
desgaire cree estar en condiciones de dominar los secretos de la lectura. La
escuela nos ofrece testimonios diarios, y nos pone en condiciones de ofrecer las
correcciones pertinentes. Los políticos nos ofrecen, en entrevistas o discursos,
testimonio vivo de desconciertos sintácticos, que no se curan ni siquiera con
nuestro voto en contra. Sabido es que los tímidos, los ‘nerviosos’, los poco
desenvueltos acusan problemas de lectura. La lectura los coloca en vitrina y los
delata ante la comunidad hablante. No todos entienden que la lectura exige un
entrenamiento, implica una técnica, aparte de que reclama algunos requisitos de
orden intelectual en el lector. Sólo tomamos noticia de un largo proceso de
maduración que encierra la lectura cuando aparecen las dificultades.

Es que la lectura implica un proceso. Para que la operación de leer resulte eficaz y
provechosa se requiere que el lector haya ejercitado varias destrezas. El
estudiante adulto se halla en aptitud de comprender frases complejas, y debe
llamarnos la atención cualquier dificultad al respecto. El estudiante menor de 12
años puede confundirse ante frases complejas. La subordinación no puede
implicar problemas para un lector adulto en la medida en que es obstáculo seguro
para un niño que comienza a practicar estos ejercicios. La coordinación facilitará
siempre la lectura, así como la ha de complicar la subordinación. El adulto pone en
juego estrategias cognoscitivas ya adquiridas, situación que nunca nos ofrecerá un
menor de edad, que no las ha adquirido todavía y no puede, por tanto, resumirlas.

No se trata de festejar que el estudiante es capaz de leer (‘pronunciar’) una


cantidad apreciable de frases. En primer lugar, para garantizar una ‘lectura’ y para
que su ejercicio sea realmente formativo, lo que necesitamos es garantizar que los
textos estén en condición de ser comprendidos. Todo texto en condiciones de ser
comprendido por su lector promoverá la propia participación en la crítica y en el
comentario de lo leído. De lo contrario, no habrá provecho. No habrá lectura. Si el
lector no ‘recoge’ creadoramente materiales que recrear, no ha habido lectura.

Leer, en la universidad, nos ofrece perspectivas insospechadas. Ahí nos


empeñamos en descubrir en cada nueva lectura si hay embriones de ideas por
desarrollar o insuficientemente explicadas. Aprendemos, de ese modo, a transferir
tareas y jerarquías de aprendizaje. Y descubrimos el valor de la lectura.
“ La importancia del Color en la vida del Hombre ”

Es indudable que desde que los animales aparecieron en la tierra dotados de


órganos de los sentidos; es la vista uno de más relevantes ya que, gracias a ella,
establecieron una relación con el mundo exterior que les permitió conocer el
terreno, distinguir el peligro, avizorar su caza y por ende su alimento; más es difícil
saber cuáles animales distinguieron el colorido del medio ambiente y no es hasta
que el más racional de los animales aparece que podemos tener la convicción que
los colores influyeran en su vida y decisiones. Este animal es el hombre.
El color es luz, belleza, armonía y delicia de la vista, pero es sobre todo, equilibrio
psíquico, confort y educación.

Podemos imaginar cómo los hombres más antiguos aprendieron por los colores
muchos de los fenómenos naturales. Conocieron el azul del cielo y la oscuridad de
la noche, el verde de los campos, el árido amarrillo de los desiertos, el blanco
gélido de los glaciares y el rojo de la sangre. También estos colores debieron
avisarles las estaciones del año y hasta los cambios de clima según se percibía.
Así los colores de la naturaleza deben haber influido directamente en su
desarrollo, naciendo el gusto y predilección por algunos. La misma naturaleza
prodiga en elementos, fue la que brindo la materia prima para que los colores
fueran manipulados por los hombres, provocando se pintaran, posteriormente la
necesidad de abrigo los motivó a utilizar los colores de su preferencia en las
vestimentas y al paso del tiempo; del conocimiento y perfeccionamiento de esta
práctica establecieron que determinadas vestimentas de color fueran utilizadas en
galas, festejos, tristezas y guerras.

El hogar de nuestros días no solo requiere color para embellecer y animar, sino
color que resuelva las necesidades psicológicas de quienes vivan con él. La
elección del color está basada en factores estadísticos y también en los psíquicos,
culturales, sociales y económicos.

Es así como a través de la historia los colores han influido, en la moda, en los
gustos, en las celebraciones, pero siempre, se han vinculado al estado de ánimo.
Hoy en día se conoce que los colores despiertan sensaciones y sentimientos, así
los hay tranquilizadores como el azul, de limpieza y pureza como el blanco,
pasionales como el rojo, etc.

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