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La dinámica de la situación petrolera internacional: actores,

espacios y mecanismos de intercambio


Quijada, Rodolfo
Universidad Central de Venezuela
Especialización en Política y Comercio Petrolero Internacional
Mayo 2017.
EXTRACTO: ¿Qué importancia tiene el petróleo y su mercado en los asuntos domésticos
y de relaciones internacionales que influyen en la política exterior de Venezuela? ¿Cómo
ha afectado la variación de los precios internacionales del petróleo en la evolución histórica
de la política exterior venezolana? En el presente trabajo se plantea que las continuidades
y discontinuidades del activismo de la política exterior venezolana se pueden insertar en
una pauta recurrente que depende del mercado petrolero y, especialmente, de los precios
internacionales del petróleo. Además se realiza un análisis de cómo los estados poseedores
de hidrocarburos y más concretamente de petróleo, pueden llegar a utilizarlo como recurso
de poder e instrumento político en sus relaciones exteriores. La posesión de recursos
petroleros, vitales para el sistema productivo actual, se ha constituido como un ‘recurso de
poder’ debido a los cambios en el sistema internacional en el período de Post Guerra Frìa y,
principalmente, a partir de 2001, cuando se produce una conjunción de factores que han
permitido que los poseedores de estos recursos tengan la capacidad de aumentar su
influencia y poder a nivel internacional. Se parte de la hipótesis que la posesión de petróleo,
además de ser un instrumento de política exterior, podría llegar a proporcionar poder
relacional y estructural, basándose en la noción de Susan Strange, dentro del sistema
internacional. Es decir, obtener la capacidad de reescribir o desafiar las reglas o normas del
juego internacional en un contexto especial en el cual no hay una distribución del poder
homogénea y clara, lo cual ha generado la aparición y consolidación de “polos” en el
sistema internacional, entendidos como estados o regiones dotados con recursos, voluntad
política y habilidad institucional para proyectar y proteger sus intereses a nivel global,
multi-regional y regional. Estos cambios producidos en la sociedad internacional, no sólo
habían afectado al realismo político, sino también a todos las demás paradigma que
conformaban el (macro) paradigma estatocèntrico -realismo, idealismo y behaviorismo, que
tras los debates interparadigmáticos que se produjeron hasta los años ochenta habían
aproximado posturas. Por tanto, desde entonces, los paradigmas transnacionalista (o
globalista) y estructuralista se van a conformar como alternativas cada vez más interesantes
de aproximación a la realidad internacional, frente al paradigma estatocèntrico que había
disfrutado de una hegemonía clara hasta entonces.

PALABRAS CLAVE: Política exterior Poder estructural, Poder relacional, Paradigma estatocèntrico,
Post Guerra Fría, Recursos petroleros, Poder petrolero
1.- LA INCIDENCIA DEL RECURSO PETRÓLEO EN LA ORGANIZACIÓN DEL
SISTEMA POLÍTICO DEL ESTADO Y EN LA GEOPOLÍTICA
La necesidad de energía para desarrollar una maquinaria industrial de guerra y de
beneficio material se haría patente durante la Primera Guerra Mundial, lo cual configuró lo
que sería la necesidad de controlar fuentes de energía, por parte de las potencias, para
mantener o adquirir posiciones privilegiadas en la esfera internacional. La conciencia sobre
la riqueza petrolera que poseían los Estados atrasados vendría más tarde, y junto a ella el
juego de políticas interiores y exteriores que aun hoy contemplamos y que dan cuenta de la
incidencia que el petróleo, como fuente de energía eficiente, tiene sobre la configuración
conflictiva de las relaciones internacionales, en tanto medio físico para la realización de los
Estados como comunidades políticas dispuestas en función de bienestar, poder y, en última
instancia, supervivencia.
Para Víctor Mijares1, desde la perspectiva del realismo político, esta relación
Estado-mercado energético, se inclina a erigir un juego múltiple que oscila entre la
“…confrontación existencial y la convivencia simbiótica entre sus actores
(estatales o no), procura forjar un orden internacional que encumbra a las
potencias de primer orden como beneficiarias permanentes, independientemente
del lado de la balanza del poder internacional en el que se encuentren o de que se
hallen embarcadas en una campaña por fortalecer o debilitar el statu quo, en tanto
la coacción y el compromiso diplomáticamente edificado jueguen del lado del
poder y el control sobre las fuentes energéticas, lo cual, en nuestra sociedad de
insatisfacción perpetua (Barcelo, 1976), parece ser el carácter existencial del
Estado-nación energófago2…”

En consecuencia podemos afirmar que el papel del Estado como forma política
frente al despliegue del actual mercado energético será fortalecer su posición de poder en
función de conseguir los requerimientos materiales de su existencia, entrando en
confrontación, con sus pares y con entes no estatales que amenacen su consumo (bien sea
energético directamente o de recursos monetarios y tecnológicos generados por la energía)
o tiendan a desviar el flujo para sí fuera de su cauce. O como también plantea Arriagada

1
Mijares, Víctor M.; Petróleo y conflicto en la estructura internacional: aproximación a los fundamentos básicos del conflicto
internacional generado por el control de las principales fuentes mundiales de petróleo; Revista Venezolana de Análisis de Coyuntura, vol.
IX, núm. 2, julio-diciembre, 2003, pp. 43-57 Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela.
2
Para Victor Mijares debe entenderse como “ Estado-nación energófago a aquella unidad política nacional que muestra una
imperecedera insatisfacción energética que responde, no sólo a la llana voluntad de su gobierno o sociedad por nutrir el aparato industrial
y militar (así como ensanchar los recursos derivados de la actividad minera a favor del fisco nacional), sino además, y principalmente, a
incrementar la base material de su poder relativo frente a amenazas exteriores e interiores a la autoridad legal y legítimamente
establecida, ello como una necesidad existencial en un entorno socio-político teórico y empíricamente competitivo en el plano inter pares
y frente a los agentes no estatales que operan en pos de su erosión.”
Herrera3 , desde la visión realista de Hans Morgenthaud4 (quien ve al poder de los Estados,
diversos elementos trascedentes para su conformación, y donde uno de ellos bajo la
temática de los recursos naturales es el petróleo):
“…La política del petróleo, o “petropolítica”, conlleva dos tipos de problemas:
por una parte, la abundancia de hidrocarburos genera relaciones asimétricas entre
los países y coadyuva a la aparición de relaciones de hegemonía y subordinación
entre los estados, debido a la dependencia de los importadores hacia los
exportadores; por otra parte, la renta percibida por el gobierno de un Estado
petrolero puede ser utilizada por este último para ejercer presión sobre otros
gobiernos o manipular grupos de oposición de otros…”

Por otro lado, en el marco teórico establecido por Claude Raffestin5 en su libro, ya
clásico, Por una geografía del poder6, (desde una perspectiva foucaultiana) comprende los
elementos y mecanismos que se activan al darse la relación entre petróleo y poder inter y
extraterritorial. Para este autor el poder asignado al Estado se manifiesta en el territorio a
través de una serie de aparatos complejos, entendidos aquí como las infraestructuras
petroleras, y que además, es multidimensional e inmanente, es decir, se puede dar en todos
los lugares y de distintas formas. En ese mismo orden de ideas, Raffestin enfatiza el
concepto de recurso natural entendido como una triada conformada por una materia, un
actor y una práctica, concebida ésta como la técnica que evoluciona con el tiempo, que se
asocia a la explotación de una materia y que conlleva su conversión en recurso sobre el que
se puede ejercer dominio y establecer relaciones de poder a través de éste. Así, en esas
condiciones7:
“…, no es la materia la que es un recurso; para ser considerada como tal, ésta no
puede ser sino el resultado de un proceso de producción: se requiere un actor (A),
una práctica o, si se prefiere, una técnica mediada por el trabajo (r) y una materia
(M). La materia no deviene recurso más que como resultado de un proceso de
producción complejo, que podemos formular de manera rudimentaria como
sigue: A r M → P (conjunto de propiedades o recurso)...”
Para continuar situándonos precisamente en el contexto de nuestra problemática,
conviene llamar la atención sobre el hecho de que la relación que hace emerger

3
Arriagada Herrera, Genaro: (2006a). “Petropolitics in Latin America: A Review of Energy Policy and Regional Relations”. Serie
Andean Working Paper .Washington D.C.: The Inter American Dialogue.
4
Morgenthau Hans (1986). “Política Entre las Naciones”. Buenos Aires, Argentina. Grupo Editor Latinoamericano S.R.L.
“Un Estado que carece de poder en todos los demás aspectos, que no es una fuerza mayor en términos de poder tradicional, puede
ejercer un enorme poder –bajo ciertas condiciones hasta decisivo- sobre naciones que tienen todos los atributos del poder a su
disposición excepto uno, el petróleo” (Morgenthau, 1986:151)”
5
El trabajo de Claude Raffestin tiene que ver primordialmente con territorialidad y se basa fuertemente en el trabajo de Michel Foucault
acerca del poder. ¿Could Foucault have revolutionized Geography?, In: Space, Knowledge and Power, ed. by Jeremy W. Cramptonand
Stuart Elden, pp. 31-33 (Chapter 14)
6
Raffestin, Claude. Por una geografía del poder. Zamora: El Colegio de Michoacán, 2013.
7
Ibídem, p.159
un recurso no es exclusivamente instrumental, sino también política, en el sentido
que hemos dado a esa palabra. La relación con la materia es política en el sentido
de que r es un producto colectivo. La relación responde al interés de un grupo por
acceder a la materia. Acceso que modifica a la vez al entorno y al grupo mismo.
Toda relación con la materia es una relación de poder inscrita en el campo
político por intermediación del modo de reproducción.
Un recurso es el producto de una relación. A partir de esto, no hay recursos
naturales, sino materias naturales. Sería un error pensar que se trata de un
problema semántico cualquiera. Se trata de otra cosa, mucho más importante: es
una concepción histórica de la relación con la materia que funda la naturaleza
socio-política y socio-económica de los recursos, “¡Los recursos no son naturales;
nunca lo fueron y nunca lo serán!”
Sin intervención exterior, una materia permanece siendo lo que es. Un recurso, en
cambio, puede evolucionar constantemente como “producto”, ya que la cantidad
de propiedades correlacionada con sus clases de utilidad puede
incrementarse…”(Subrayado nuestro)

Para Raffestin el recurso no existe más que en función de una práctica de un actor
capaz de movilizar una técnica y, a la vez define la tecnicidad como el conjunto de las
relaciones que el hombre, como miembro de un grupo, mantiene con las materias. Esta, que es
tanto más frágil cuanto más compleja es, nos introduce de forma muy directa en la esfera del
poder, más aún cuando expresa relaciones de poder, no solamente con la materia sino también
con los hombres para los cuales esta materia es un recurso.
Finalmente Raffestin establece que en la producción de los recursos supone, un control
mínimo de una porción del contexto espacio-temporal en donde interactúa tecnicidad y
territorialidad ya que8:
La relación con la materia es, ipso facto, una relación con el espacio y con el
tiempo. El problema del acceso se presenta de esta manera: acceso en el espacio
y/o acceso en la duración. Durante décadas, las potencias industriales tuvieron un
acceso espacial y temporal al petróleo; después, las cosas cambiaron. Ahora
tienen sólo un acceso parcialmente directo al petróleo, desde que los Estados que
lo poseen se volvieron independientes, pero tienen acceso a corto y mediano
plazo, según las circunstancias políticas y económicas. Siempre hay que temer a
las rupturas. Recordamos que, durante la crisis de 1973, hubo amenazas de
intervención militar en el Golfo Pérsico, pero finalmente el espíritu de
cooperación venció sobre el de la guerra. Los países miembros de la O.P.E.P
controlan, pues, “el espacio petrolero”, pero también en parte, mediante el juego
de los precios y de las cuotas de extracción, controlan el “tiempo petrolero”. Esas
nuevas relaciones de poder deberían repercutir en la tecnicidad de los países
consumidores.
En este mismo orden de ideas, entre los factores esenciales para la existencia y
transformaciones de las formas políticas, según Graciela Soriano9, se encuentran, las
posibilidades técnicas para el ejercicio del poder en un espacio y un tiempo dado.

8
Ibídem, p.160
Para la realización de objetivos políticos (obtención, mantenimiento y expansión
del poder) un fenómeno que siempre ha estado presente en la historia, es el
aprovechamiento para los fines políticos de un conjunto de realizaciones técnicas
y procedimientos singulares, propios de cada cultura y tiempo histórico en
función del nivel de desarrollo del saber y de los logros técnicos que, constituyen
el presupuesto técnico sobre el que, eventualmente toman la realidad la estructura
y el sistema político

De este modo se puede observar que la estructura técnica del Estado basada en la
energía del petróleo, organiza la realidad política del país; lo que quiere decir, siguiendo los
preceptos de Soriano, que el sistema técnico incide en lo político transformando la realidad
política por estos presupuestos técnicos. Así vemos la transformación del país desde un
Estado rural agrícola a un Estado moderno petrolero, en donde los logros técnicos (basados
en la energía petrolera) son aprovechados para fines políticos, creando de este modo la
estructura del Estado, ejerciendo su poder bajo la incidencia de la técnica en la forma
política del Estado moderno petrolero (alineando en esa dimensión las técnicas militares,
diplomáticas y organizativas del Estado venezolano), configurando en esa medida a la
sociedad subsecuentemente.
Otro concepto manifestado por Raffestin es de la red, entendido como instrumento
del poder que es capaz de desapegarse del territorio pero a la vez requiere de él10 . Un caso
evidente en el mundo del petróleo, pues éste requiere de la red, de hecho son múltiples
redes, para hacer circular el recurso que es controlado en aras de un ejercicio de poder que
desarrolla un Estado petrolero.
Visto de esta manera, dado que el petróleo y su manipulación es generador de
territorialidades multiescalares (intra, inter y extraterritoriales), asociadas a la localización
del recurso pero también a su circulación y a su disponibilidad, la relación entre el concepto
de poder y la explotación del petróleo es muy estrecha en términos geopolíticos. Primero,
por el control del mismo que pueden hacer ciertas naciones y segundo, por las asimetrías y
dependencias en el contexto internacional que ello propicia11.
También, lo es por la serie de agentes y actores que intervienen en la cadena
productiva del petróleo, capaces de manipular la actividad financiera de estados y naciones
y en especial, por su gran versatilidad como elemento de producción que lo convierte en

9
Soriano, Graciela: “La incidencia de la técnica en la Historia de las Formas Políticas”. En: Politeia N° 3. Facultad de Ciencias
Jurídicas y Políticas. Caracas, 1974. Pág. 67-91.
10
Ibídem, p.238
11
OdelL, Peter R. Petróleo y poder mundial: una interpretación geográfica. Caracas: Tiempo Nuevo, 1971.
arma de negociación y a la vez, como factor que perfila hacia el futuro un nuevo tipo de
estratificación internacional, que tendrá fuertes repercusiones sobre la división tradicional
del poder mundial, al mutar el paradigma clásico de clasificar a los distintos países
conforme a una escala de poder militar o bien conforme a una escala de poder económico,
hacia un paradigma con énfasis en lo petrolero, como un elemento clave adicional para
clasificar a los países en cuanto a su poder de acción internacional, así como en cuanto a su
viabilidad económica y política.12
2.- EL PODER y EL PETRÒLEO: CAMBIO DE PARADIGMA
Para que se puedan producir relaciones de poder se tienen que dar una serie de
condiciones muy precisas, ya que es necesario tener en cuenta que no toda posesión de
petròleo otorga poder, ni todas las situaciones de abastecimiento de crudo pueden o tienen
que albergar relaciones de poder. Dichas condiciones nos obligan a tener que analizar dos
cuestiones diferentes. La primera de ellas nos conduce a una serie de recursos energéticos
que, dada la distribución de las reservas y su importancia en el aporte energético, son las
únicas que han permitido ser usadas como recurso de poder. La segunda de estas cuestiones
está relacionada con las condiciones en las que la relación de abastecimiento de dichos
recursos se realiza, ya que sólo contextos muy específicos permiten que éstas se transmuten
en relaciones de poder.
De acuerdo a la situación ambivalente antes planteada surge la inquietud a
responder en esta pequeña investigación, ¿Cuándo puede, el petróleo de darse las
condiciones necesarias, convertirse en un elemento de poder tan importante que permita,
por sí sólo, articular una política destinada a incrementar el poder de un Estado en la escena
internacional?
En este punto, en general es necesario señalar que la teoría de las relaciones
internacionales ha estado dominada por diferencias ontológicas y epistemológicas tan marcadas y
contrapuestas, que han hecho difícil, si no imposible, la comunicación entre distintos paradigmas
teóricos, y en particular la insuficiencias del paradigma de la Economía Política
Internacional ( EPI) convencional para integrar economía y política; y además el concepto
de poder de los realistas ha mostrado demasiado estrecho para dar cabida a diferentes
realidades, siendo una de sus principales limitaciones no reconocer otros actores que los

12
Ojeda, Mario. El poder negociador del petróleo: el caso de México. Foro Internacional, 1980, vol. 21, p. 44
estatales y además, no ha prestado el suficiente interés a nuevas realidades y
tradicionalmente se ha focalizado en los aspectos político y militar del poder.
En este sentido Michael Klare13 ha establecido que:
“…Es evidente que los tres factores clave – la política de seguridad petrolera, la dinámica de la
oferta y la demanda y las condiciones limitativas de la geografía - van a desempeñar un papel
determinante en cuanto a la probabilidad y la localización de los conflictos futuros en tomo al
petróleo. Cada uno de ellos por sí solo bastaría para invocar el espectro del derramamiento de
sangre, pero es la combinación de todos ellos lo que eleva el riesgo de conflagración…”

Sin embargo, el mercado petrolero no escapa de las nuevas realidades internacionales, de las
características y de las principales dinámicas de cambio de la actual sociedad mundial, caracterizándose
como un centro de turbulencias, donde la incertidumbre juega un papel destacado, originando cambios
que lo han transformado en un mercado cada vez más competitivo y diverso con la presencia de nuevas
estructuras, nuevas tecnologías, la presencia de influyentes instrumentos financieros derivados, factores
ambientales-ecológicos y las posibilidades de sustitución del petróleo por fuentes alternas (Ver Gráfico 1)

Gráfico 1
Petróleo y pluripolaridad mundial
(Elaboración Propia)

13
Klare: La Guerra por los recursos. El futuro escenario del conflicto global; Urano, TENDECIAS. Barcelona 2003, pág.
Unido a lo anterior, el mercado petrolero está influenciado por la pluripolaridad mundial que
emerge por la multiplicidad de los actores (de y con poder) distintos al Estado y de bloques económicos
inter y extraregionales, lo cual genera alteraciones en el tradicional contenido de los asuntos
internacionales, en el método para aprendeherlos, y por ende, en el soporte teórico que se alimenta no
sólo de las ciencias sociales, sino además de las ciencias duras.
Al respecto, autores como Oystein Noreng14, en su texto El poder del petróleo,
señala algunas dificultades para explicar los mercados de energía a través de modelos
económicos que integren la demanda, la comercialización y la oferta del crudo, y que
predigan la formación de los precios.
“…Ninguna disciplina teórica de las ciencias sociales ha tenido éxito al analizar
los mercados de energía con resultados de valor productivo. Se posee una
comprensión fragmentaria sobre el tema del petróleo y de las otras energías…”

Por su parte Palazuelos15, señala como conclusión principal de que no existe un régimen
definido que estructure con claridad el mercado contemporáneo del petróleo:

“…El sistema se caracteriza por una serie de relaciones asimétricas, inestables y


difíciles de gobernar, cuyas consecuencias son difíciles de predecir, aunque no
lleve a resultados necesariamente traumáticos. Dentro de este marco se hace
imprescindible la cooperación y la negociación para superar las tensiones y los
potenciales conflictos que afloran de esta inestable estructura…”
“…Precisamente por eso el control sobre los recursos petrolíferos existentes es
una de las grandes bazas de poder económico y político a escala mundial, de
modo que los vínculos de cooperación y conflicto establecidos en torno al
petróleo ocupan un lugar preferente en las relaciones internacionales y forman
parte de las estrategias de seguridad de los principales países…”

De esta forma ¿Puede el petróleo convertirse en un recurso de poder? ¿Qué teoría


será necesaria para explicar el petróleo como un elemento de poder de un Estado en la
escena internacional? ¿Cual epistemología y qué ontología?
Los cambios producidos en la sociedad internacional desde el final de la guerra fría,
no sólo habían afectado al realismo político, sino también a todos las demás paradigma que
conformaban el (macro) paradigma estatocèntrico -realismo, idealismo y behaviorismo, que
tras los debates interparadigmáticos que se produjeron hasta los años ochenta habían
aproximado posturas. Por tanto, desde entonces, los paradigmas transnacionalista (o
globalista) y estructuralista se van a conformar como alternativas cada vez más interesantes

14
NORENG, Oysteing (2002): El poder del petróleo. Buenos Aires. Editorial El Ateneo, pág. 20
15
Palazuelos, Enrique: La situación petrolera actual: jugadores, espacios y mecanismos de intercambio, Real Instituto Elcano, Madrid –
España; Documento de Trabajo 64/2009; 16/12/2009 (www.realinstitutoelcano.org)
de aproximación a la realidad internacional, frente al paradigma estratocéntrico que había
disfrutado de una hegemonía clara hasta entonces.
Desde esa perspectiva, el intercambio de petróleo es un elemento destacado de las
Relaciones Económicas Internacionales (REI) y se presta a ser estudiado desde la
diversidad de perspectivas que están presentes en la Economía Política Internacional (EPI)
a través de las aportaciones que han ido fertilizando esta disciplina académica. De hecho,
ese intercambio responde claramente al planteamiento de Susan Strange16 cuando afirma
que: “Es imposible estudiar la economía política y en particular la economía política
internacional sin tener en cuenta el papel del poder en la vida económica”, perfilando así lo
que caracteriza a la British school y a otras corrientes que conforman el “disenso crítico”
dentro de la EPI
Así, Susan Strange parte de una visión novedosa del poder que lo entiende no solo
como poder relacional, sino también como poder estructural entendido èste como la
capacidad de incidir en las estructuras de poder en el mundo, y donde el Estado queda de
lado frente a la capacidad económica reciente desarrollada por otros actores no estatales.
Dicha capacidad se ve reflejada en como los actores son capaces de incidir en los
resultados, de tal forma que sus preferencias tengan prioridad por encima de los demás. El
poder estructural otorga a un actor la capacidad conformar y determinar las estructuras de la
economía política global. Los recursos de poder están al alcance no solo del Estado sino de
gran cantidad de actores no estatales, desde las mafias organizadas, pasando por las grandes
empresas transnacionales hasta llegar a las organizaciones sin ánimo de lucro. La dinámica
internacional presenta crecientes asimetrías de poder y gran complejidad basada en una
interdependencia cada vez mayor. Se ha dado paso a un incremento del poder de los
mercados sobre los gobiernos, es decir, es posible que cada vez sean más agentes los que
puedan influir sobre el orden toda vez que el petróleo les dote de poder estructural, y por
encima o a la par que los estados.
Visto de esta manera, el estudio de las REI exige diversos niveles de análisis que
conciernen a lo que sucede en/entre los principales actores, los mercados más importantes
(con diversas formas de intercambio) y los espacios territoriales en los que se materializan
esos intercambios entre los actores. En el caso concreto del petróleo se trata de proponer

16
Strange, S. (1988), States and Markets, Pinter, Londres.
una formulación interpretativa que ponga al descubierto los rasgos que caracterizan su
intercambio internacional y las implicaciones que tiene para el desenvolvimiento de las
relaciones económicas y políticas internacionales. Dicha propuesta se sustenta en la
interacción de tres planos, tal como se muestra en la Gráfica N° 2.

Gráfica N° 2 (Elaboración propia)

Este esquema triangular (AEPI: actores–escenarios–procesos de intercambio)


considera las relaciones de poder (dominio absoluto o relativo) que dan lugar a situaciones
en las que unos jugadores tratan de consolidar sus posiciones dominantes y otros aspiran a
superar sus posiciones subalternas y aporta una visión integral de las condiciones en las que
se desenvuelven las relaciones petroleras a través de los rasgos que caracterizan a cada uno
de los planos (AEPI), permite precisar cuál es el grado de estabilidad o inestabilidad de la
situación petrolera actual y permite explicar cuáles son los principales elementos que
determinan el comportamiento del intercambio de petróleo a escala internacional.
3.- EL RÉGIMEN PETROLERO DE POSGUERRA: BREVE DESCRIPCIÓN
Utilizando el esquema AEPI, cabe caracterizar el régimen petrolero de aquellas décadas con
los siguientes rasgos observables en la Figura N° 3:

Los escenarios relevantes también eran selectivos. Por un lado, un pequeño grupo de países
desarrollados concentraba la mayor parte del consumo y de las importaciones mundiales. A
comienzos de los primeros años 70, 12 de esos países absorbían más del 70% de las
E importaciones. Por otro lado, también era reducido el grupo de abastecedores de crudos: los
nueve de la OPEP realizaban el 80% de las exportaciones y con Canadá y la URSS
(recientemente incorporada a ese comercio) la cuota subía al 89% de las ventas mundiales.

Un mercado oligopólico dominado por las siete grandes corporaciones era el proceso casi
exclusivo a través del que se efectuaba el intercambio de petróleo (en dólares). Con ese
control del mercado las compañías transnacionales imponían la política de (bajos) precios que
PI les convenía. El dominio político‐militar de EEUU sobre Oriente Medio y Venezuela, junto
con el dominio económico de las compañías transnacionales, disipaba cualquier
incertidumbre sobre la disponibilidad de una oferta abundante y barata de petróleo a
disposición de los países importadores

Dos jugadores principales ejercían un dominio casi absoluto. Uno era el grupo de siete
grandes compañías transnacionales que controlaba la casi totalidad del ciclo petrolero a
escala mundial: desde la exploración y la extracción (upstream), pasando por el
A almacenamiento, transporte y comercio transcontinental (midstream), hasta el refino y la
venta de productos petrolíferos (downstream). El otro actor principal era el gobierno de
EEUU cuya política exterior garantizaba el dominio político‐militar de la mayoría de los
países que contaban con una abundante oferta exportable de crudos de petróleo; sin que
hubiera un contrapeso por parte de los gobiernos de los países productores, ni siquiera tras
la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960

Figura N° 3
(Fuente: Elaboración propia resumida de Palazuelos17)

En consecuencia, el régimen petrolero que funcionó durante aquellas décadas fue


muy estable porque en cada uno de los tres planos (AEPI) existían perfiles claramente
dominantes que eran coherentes entre sí. Los requisitos pueden esquematizarse en la
siguiente identidad: Siete compañías transnacionales + gobierno de EEUU = control de las
regiones productoras + control oligopólico del mercado18.

17
Palazuelos, Enrique: La situación petrolera actual: jugadores, espacios y mecanismos de intercambio, Real Instituto Elcano, Madrid –
España; Documento de Trabajo 64/2009; 16/12/2009 (www.realinstitutoelcano.org)
18
ibidem