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MANUA L DE CO NSOLIDACIÓN

CONSOLIDACION
¿QUÉ ES CONSOLIDACIÓN?

La consolidación se puede definir como el cuidado y la atención que debemos


otorgar al nuevo creyente para reproducir el carácter de Jesucristo en él, de tal modo
que su vida cumpla con el propósito establecido por Dios de “dar fruto que
permanezca”. (Juan 15. 16)

Este fruto debe reflejarse en una vida que sea transformada, que sea
capaz de reproducir la imagen de Jesús en otros.

Las personas que llegan a la iglesia necesitan ayuda. Llegan con odio,
resentimiento, culpa, atados por el alcoholismo, la drogadicción, crisis
financieras, apatía hacia Dios, ataduras demoníacas y generacionales,
enfermedades físicas y emocionales y complejos; quieren cambiar y
nosotros tenemos las herramientas para ayudarles.

En el apóstol Pablo encontramos un gran ejemplo de amor, trabajo y esfuerzo, el se


dio completamente por las almas: (Colosenses 1. 28 – 29) “A quien anunciamos,
amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de
presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; para lo cual también trabajo,
luchando según la potencia de él; la cual actúa poderosamente en mí”.

CONSOLIDAR ES EL MEJOR METODO PARA QUE LAS VIDAS SE


RESTAUREN Y SEAN DISCIPULOS DE CRISTO.

En el evangelio de San Mateo 28. 19 - 20, Jesucristo expresó su último deseo antes
de subir a la presencia del Padre: “Id y haced discípulos a todas las naciones”.
La responsabilidad de todo creyente está en saber qué significa ser “Discípulo” y
cumplir ese mandato divino.

Este mandato involucra a toda la iglesia de Jesucristo sin importar raza, condición
social, edad o sexo. La Iglesia como cuerpo viviente, es el único instrumento con que
cuenta Dios para llevar su Palabra por toda la tierra.
CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN CONSOLIDADOR

Para consolidar es importante, que el consolidador cumpla con las siguientes


características:

1. Obediencia: Cuando el Señor Jesús subió al cielo, dio un mandato de “Ir y hacer
discípulos a todas las naciones”.
2. Preparación: Todo aquel que desea tener éxito en la consolidación de igual
manera tendrá que prepararse.
3. Santidad: Dios usa vidas imperfectas, pero apartadas del mal y separadas para
servirle. (Hebreos 12. 14).
4. Compasión: El amor fue la clave del éxito de Cristo y él lo manifestó a la
humanidad
5. Amor por el Señor: El verdadero consolidador ama por encima de todo al Señor
Jesucristo. (Romanos 8. 35 - 39)
3. Intercesor: El consolidador debe ser incansable en la oración, que está
constantemente intercediendo por aquellos nuevos. (Efesios 6. 12).
4. Estudioso de la Palabra: Necesitamos estar en total conexión con la Palabrada
Dios. Debemos ser disciplinados en su lectura y anhelar vivir conforme a los
mandamientos de su Palabra. (Salmo 119. 97).
5. Disposición: Debemos colocar el máximo empeño en lo que realizamos como si
fuera él mismo quien desarrolla esa labor, con fuego, empeño y pasión, como si
de ello dependiera nuestra vida. (Colosenses 3. 23).
6. Oración: Si en algo debemos confiar es en la oración. Es por medio de ella que
ganamos las grandes batallas. (Jeremías 33. 3).

EL EJEMPLO DE UN CONSOLIDADOR LLAMADO ANANIAS

LA CONVERSIÓN DE SAULO: (Hechos 9. 1 - 9):

Saulo quien había sido perseguidor de la Iglesia tiene un encuentro con Jesús en el
camino Damasco mientras se dirigía a encarcelar y perseguir a los cristianos que se
encontraban allí en esa ciudad. Aquel día Saulo de Tarso recibió a Jesucristo como
su único y suficiente Salvador. Ahora estaba en una casa en Damasco, ciego en
ayuno y posiblemente esperando con mucha ansiedad cual sería el próximo paso en
su nueva vida.

LA CONSOLIDACIÓN DE SAULO: (Hechos 9. 10 – 19):

Al tercer día, el Señor ordeno a Ananías, cristiano de origen judío, que se dirigiera a
Pablo y que le impusiera las manos para que recibiera la vista. Ananías dudaba, por
que temía al perseguidor. El Señor le dio seguridad, revelándole que Pablo había
sido advertido por una visión, y Ananías obedeció. Saulo confesó su fe en el Señor
Jesús, recobrando la vista y recibiendo el bautismo.
Pablo tuvo un encuentro con Jesús y de inmediato su vida fue transformada. Paso de
ser el perseguidor y asolador de la iglesia, a ser un mensajero de la Palabra de
Jesús, proclamándolo casi inmediatamente después de su conversión. (Hechos 9.
20 – 22). Esta conversión de Pablo se produjo gracias al encuentro que tuvo con
Jesús, y a la obra del Espíritu Santo en el corazón de Pablo, el cual le permitió
entender y aceptar la verdad que le había sido revelada. En fin, Dios se sirvió de
Ananías para poner al nuevo convertido en relación con la naciente iglesia. (¡Que
gran consolidador!).

Jesús que conoce muy bien nuestras necesidades, sabía que la necesidad número
uno de todo nuevo convertido es recibir el apoyo personal y cariñoso de un miembro
de la Iglesia del Señor. Por eso manda a Ananías a visitar a Saulo de Tarso.

EL RESULTADO DE LA CONSOLIDACIÓN: (Hechos 9. 20):

En seguida Pablo fue convencido de que Jesús era el único y suficiente salvador de
su vida y de la de todo el mundo, y comenzó a predicarlo en las sinagogas. Con esto
demostraba que Jesús había producido un cambio en su vida.

ASPECTOS PRACTICOS DE LA CONSOLIDACION

El proceso se inicia cuando se realiza el llamado para los nuevos, haciéndolos pasar
al frente invitándoles a recibir en sus corazones a Jesús. Se desarrolla el siguiente
proceso con los nuevos:

1. Se le aísla con prudencia.


2. Se presenta cordialmente.
3. Se le pregunta el nombre.
4. Se le pregunta ¿Qué fue lo que más le gustó de la predicación?
5. ¿Qué necesidad tiene por la cual le gustaría que oráramos?
6. Haga un pacto de oración con el nuevo.
7. Haga nuevamente la oración de entrega y ore por la necesidad que expresó.
8. Llene la tarjeta de entrega.
9. Recuerde que tiene un tiempo máximo de 48 horas para efectuar la llamada al
nuevo, con el fin de saber como va su problema y concretar una visita.

En la oración de fe, la oración de entrega a Cristo, debe tener en cuenta el enfatizar


en 5 puntos:

1. Su necesidad de Dios TE NECESITO


2. Su condición SOY PECADOR
3. Su arrepentimiento PERDONAME,
NO QUIERO FALLARTE MAS
4. Su aceptación TE ACEPTO COMO UNICO
Y SUFICIENTE SALVADOR”
5. Su entrega TE RECIBO

Después de haber realizado y llenado los requisitos espirituales para ser esos
obreros de la mies del Señor, es muy importante también haber entendido que cada
Ficha de consolidación que es puesta en nuestras manos, son Almas que el Señor
Jesucristo ha colocado en cada uno de nosotros para ser discipulados, para formar
en ellos el carácter de Cristo, como ya lo vimos al principio de este manual.

LLAMADA TELEFÓNICA

Es la llamada telefónica que se debe realizar al nuevo, en la siguiente semana de su


conversión. Esta llamada en lo posible debe durar 2 minutos como máximo.

PROPÓSITO

1. Mostrar un interés real por la persona a quien se va a llamar y por su necesidad.


2. Ganar su confianza.
3. Dejar abierta la puerta para realizar una posterior una visita.

¿CÓMO PREPARAR LA LLAMADA?

1. En oración.
2. Buscando el sitio y momento apropiado.
3. Planificando el tiempo.

¿CÓMO REALIZAR LA LLAMADA?

1. SALUDE: Lo debe hacer en forma amable e identificándose como un miembro de


la Iglesia.

2. INICIE LA CONVERSACION: Inicie un diálogo ameno, contándole que se ha


orado por su necesidad, y está interesado en saber como está, como le ha ido.

3. EVALUE SU CONDICION ESPIRITUAL: Pregúntele cómo le pareció la reunión a


la que asistió, y cómo se ha sentido en su relación con Dios desde ese día.

4. CONCRETE LA VISITA: Concrete el lugar, día y hora en que se puede realizar la


visita.

5. ORE POR ÉL: Siempre termine la llamada orando por él, permitiendo ser guiado
por el Espíritu Santo.

Muéstrese amable y agradable.


Sea breve.
Evite:
Ser cortante o impaciente en la conversación.
Presionar al nuevo creyente.
Tomar más tiempo del necesario.
Discutir y contender.
Mostrar un interés egoísta, no dirigido a suplir la necesidad de la persona.

LA VISITA

El Señor Jesucristo entendía cuán importante era la visitación, y por eso se tomó
tiempo tanto para realizarla como para enseñarla; veamos unos pocos ejemplos que
nos ilustran la importancia que le daba Jesucristo a esta visitación:

MATEO 8. 14 - 15 Aquí vemos a Jesús visitando la casa de la suegra de Pedro,


quien estaba enferma; El oró por ella y fue sana de la fiebre.

LUCAS 19. 1 - 10 Aquí vemos que Jesús visita la casa de Zaqueo, el Publicano.
Después de recibir esta visita, vemos el que no volvió a ser el mismo, y además dio
muestra de tener un verdadero arrepentimiento.

JUAN 11. 36 Aquí vemos que las visitas que realizaba Jesús a la casa de Martha,
María y Lázaro eran tan especiales, tanto que la gente comentaba cuánto amaba
Jesús a Lázaro.

HECHOS 9. 10 - 12 Ananías fue enviado al hogar donde se hospedaba Saulo de


Tarso. Aquí vemos algo muy particular, que ya Jesús había ascendido al cielo, y sin
embargo busca hombres dispuestos a seguir la obra.

PROPOSITO

1. Conocer la impresión del nuevo, acerca de la reunión en que participó.


2. Conocer de sus necesidades y así poder ministrar a esas áreas con la guía del
Espíritu Santo.
3. Vincular o afianzar al nuevo en las reuniones del DISCIPULADO y motivarlo a
involucrarse en las actividades de la iglesia.

¿CÓMO PREPARAR LA VISITA?

1. Contacte a la persona y explíquele el deseo de ir a visitarla y poder orar por ella y


sus necesidades. Confirme el día y la hora en que se realizará la visita.
2. Medite y prepare el mensaje que llevará el día de la visita, (Máximo 10 minutos).
3. Reúnase con su acompañante de visita, y ore fervientemente por el respaldo de
Dios, teniendo en cuenta la necesidad escrita por esa persona en la ficha de
consolidación.
REALIZANDO LA VISITA

Al realizar la visita, deberá ir siempre acompañado, preferiblemente en pareja;


recuerde que esta fue la forma en que envió Jesús a los apóstoles y los setenta, en
las visitas a los hogares. (Mateo 10. 5 – 15; Lucas 10. 1).

Una vez lo hayan recibido, proceda de la siguiente manera:

1. Preséntese: Salude y presente a su acompañante, siempre trate de ser


agradable y sincero.
2. Indague: Pregúntele como la pareció la reunión de la iglesia. Converse con la
persona sobre sus problemas específicos y la razón de los mismos. Haga
preguntas que rompan el hielo, si es casado, separado, de que ciudad es,... etc.
3. Comparta: Comparta durante 10 minutos el pasaje bíblico que usted debe haber
preparado con anterioridad de acuerdo con la necesidad e impártale fe y
confianza en Dios.
4. Ore: Ore por la persona y su necesidad específica. Cuando ore, cite textos
bíblicos que puedan tocar el corazón. Evite la terminología religiosa en la oración,
procure ser lo más natural posible. No hable en lenguas, ni reprenda demonios a
gritos.
5. Motivación: En este momento le puede hablar sobre las actividades que realiza
nuestra Iglesia, motivarlo a asistir a ella y a que se involucre en sus actividades.

EXITO EN SU VISITA

1. Cuide su aspecto personal:


 Recuerde que está proyectando la imagen de la iglesia y de Dios como su
embajador que es. (2 Corintios 5. 20).
 Mantenga limpio su cuerpo y su aliento fresco. (Hebreos 10. 22).
2. Llame a la puerta con naturalidad:
 Cuando le hayan abierto salude amablemente.
3. Hable y escuche:
 Dialogue en lugar de predicar; así el visitado se sentirá en libertad de poder
participar.
 Evite el mover las manos en la cara de la persona visitada.
 No contradiga lo que su acompañante dice, eso dará muy mala impresión.
 No hablen los dos al tiempo ni se interrumpan.
 Escuche.
4. Tome un tiempo prudencial:
 La visita debe durar un tiempo aproximado entre los 15 y 20 minutos, así,
podrá dejar las puertas abiertas para una próxima oportunidad.
 No realice visitas en hora de comidas. (Desayuno, almuerzo o comida).
 En lo posible llévele un folleto o literatura a la persona a la que va a visitar

Cuando realice visitas, tenga en cuenta ministrar a las necesidades basándose en


textos bíblicos, recuerde ministrarle:
1. A la mente:
 Renovar la mente. (Romanos 12. 2).
 Sujetar los pensamientos. (2 Corintios 10. 3 – 5).
2. Al corazón:
 Sentimientos. (Proverbios 4. 23; 2 Timoteo 2. 22).
 Temor. (1 Juan 4. 18; Hebreos 13. 5). Y Depresión. (Jeremías 33. 3;
Mateo 11. 28).
3. Al espíritu:
 Confesión y arrepentimiento. (1 Juan 1. 9; Hechos 3. 19).
 Crecimiento espiritual. (Efesios 2. 20 - 22; 2 Pedro 1. 5 - 8).
4. Al Cuerpo:
 Sanidad. (Isaías 53. 5; Marcos 16. 17 – 18).

 Somos templo del Espíritu Santo. (1 Corintios 6. 18 – 20; 1 Corintios 3.


16 - 17; 2 Corintios 6. 16).
5. A las relaciones:
 Familiares. (Efesios 5. 21; 6. 4).
 Con los demás. (Efesios 6. 5-9).
 Restauración. (Isaías 43. 18; Eclesiastés 3. 15).
 Perdón. (Mateo 5. 21 - 26).
6. A las finanzas:
 Liberación de ruina. (Gálatas 3. 13; Génesis 3. 17).
 Sabiduría para el manejo del dinero. (Santiago 1. 5).
 Prosperidad a través del diezmo. (Malaquías 3. 10 – 12; Mateo 23. 23).
 Prosperidad a través del dar. (Lucas 6. 38).

Cuando se está realizando el proceso de la consolidación, es común encontrarse con


personas que presentan cualquier tipo de argumentos en contra de la Palabra de
Dios, así, impidiendo su propio acercamiento a Él. En estos casos, tenga en cuenta:

1. No sea contencioso: Deseche todo argumento necio e insensato que pueda


engendrar contiendas. El objetivo no es ganar una discusión, sino ganar un alma
para Cristo. Deje la puerta abierta para nuevas oportunidades cuando ya Dios
haya tratado con la persona.

2. Sea amable: Recuerde que nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino
contra poderes de las tinieblas. (Efesios 6. 12). La cortesía y el buen trato, harán
que la persona sienta confianza para poder hablar sincera y honestamente, y que
además sienta tranquilidad de poder abrir su corazón.

3. Responda con la Palabra: Cada “excusa” por pequeña que parezca debe ser
confrontada a la luz de la Palabra. (Juan 8. 32) “Conoceréis la Verdad y la
Verdad os hará libres”.

4. Interceda: Antes de hacer cualquier cosa, recuerde ganarlo primero en el campo


espiritual por medio de oración.