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Bienvenido un nuevo debate

Emilio Garcia Gutiérrez

Catedrático ESAP

Reversando la historia.

Los dirigentes liberales de hace sesenta años se coaligaron con los conservadores desde 1957 para impedir cualquier resurgimiento de la rebelión. Le llamaron “Frente Nacional”. Paralelamente, utilizaron a Alfonso López Michelsen con su Movimiento Revolucionario Liberal MRL para canalizar y controlar a los liberales gaitanistas y a los comunistas que no se fueron para el monte.

Simultáneamente apareció el único movimiento político que no estuvo de acuerdo con la lucha armada que se denominó el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR.

En 1970, el inconformismo y la rebeldía buscaron otros canales de expresión apoyando al General Rojas Pinilla a quien le robaron las elecciones mediante el fraude y, entonces, apareció el Movimiento 19 de abril M19.

Surgen infinidad de movimientos cívicos por todo el país y las diversas fuerzas insurgentes mantienen y amplían su presencia en muchos territorios (FARC, ELN, M19, EPL, Quintín Lame y otros grupos). En 1990 la oligarquía impulsa procesos de paz con algunas guerrillas (M19, EPL, MAQL, PRT, CRS) y se convoca la Asamblea Constituyente de 1991 prometiendo la democratización del país. Su plan fue aplicar el primer paquete neoliberal (apertura económica y privatización de empresas públicas) usando la cobertura de ese proceso. Lo logran totalmente, engañando al pueblo con leyes y normas que nunca se cumplen.

Nuestra economía

A diferencia de lo que pasaba en 1999, dicen los expertos, el país

está lejos de entrar en una recesión como la de ese entonces, la cual estuvo marcada por una fuerte caída del consumo y de la

inversión. “Si la situación se complica, es más realista pensar que

el país podría caer en algo similar al corto periodo de crisis del

2009”, afirmó Juan Pablo Espinosa, gerente de Investigaciones

Económicas de Bancolombia.

A su turno, Camilo Pérez, gerente de Estudios Económicos del

Banco de Bogotá, señaló que pese a un choque petrolero más fuerte al país no le ha ido tan mal. “Este año hay desafíos como la

reforma tributaria, el ajuste de las cuentas externas, la devaluación del peso y la política monetaria”. Agregó que

Colombia está lejos de crecer a tasas como las del 2006 y 2007 (del 6,7 por ciento y 6,9 por ciento respectivamente) ya que estos

(

Como consecuencia de lo anterior, existe una fuerte y generalizada percepción entre la ciudadanía que se requieren cambios sustanciales para reencauzar al país en la búsqueda de bienestar para las mayorías de la población; mucho más cuando estamos a un paso del fin del conflicto armado con las guerrillas insurgentes.

Es por ello que en las elecciones de 2018 se definirán dos aspectos

fundamentales que están totalmente relacionados: a) la derrota política de los enemigos declarados y camuflados de la terminación del conflicto armado, y b) la derrota de los políticos clientelistas y corruptos. Estos son sectores políticos imbricados, superpuestos, solapados y entrelazados, que quieren mantenerse en el gobierno para aplicar el segundo paquete neoliberal (entrega de territorios, zonas francas y turísticas, riquezas naturales, biodiversidad y mercados al gran capital transnacional).

Las burguesías (transnacional, burocrática y emergente) quieren repetir la experiencia de 1991, en donde a la sombra del “proceso de paz” mantuvieron su poder político atrayéndose a la izquierda

y a los movimientos políticos organizados por los insurgentes

desmovilizados, pero sin ceder en aspectos estructurales (modelo económico y estructura del Estado), como lo demostraron a lo largo de la negociación con las FARC. (¿Hasta cuándo las guaridas fiscales? En: América Latina en movimiento No 41).

Sin embargo, todo apunta a que ésta vez esa fórmula no les va a funcionar. A pesar de contar con la ayuda indirecta de los terratenientes reaccionarios y otros sectores guerreristas que amenazan con sabotear y desconocer los “acuerdos de paz”, ha surgido un movimiento político ("alianza anti-corrupción"), que representa principalmente a los sectores más avanzados de los trabajadores y de las clases medias de las ciudades. Las fuerzas que lo integran se han deslindado de las fuerzas “santistas” y “uribistas” para elegir en 2018 un gobierno que impulse una verdadera democratización del país, se cumplan y desarrollen plenamente los acuerdos con las FARC y se inicie un proceso de transformación del país que sea soporte de una verdadera paz.

Para abrir el debate

Quienes sobredimensionan el peligro de que el “uribismo” regrese al gobierno plantean que hay que constituir una alianza con sectores políticos del establecimiento (liberales, de la U, conservadores, etc.) para darle continuidad al proceso de paz.

Quienes aspiran a derrotar simultáneamente a “santistas” y “uribistas” argumentan que existen las mejores condiciones políticas para vencer plenamente a todos los políticos corruptos, ganándose a todas las fuerzas sanas de la Nación y motivando a los amplios sectores abstencionistas. Ellos están convencidos que esa tarea es la única garantía de cumplir plenamente los acuerdos de paz y avanzar por nuevos caminos.

Este debate debe profundizarse y aclararse. Hay que organizar mesas de trabajo, comités veredales y foros en toda la Región del Ariari, donde representantes de amplios y diversos sectores políticos se encuentren y discutan de cara a la sociedad. Se debe hacer con apertura mental y respeto mutuo, sin rencores y cobros de cuentas pasadas, con espíritu de verdadero entendimiento, sin

sectarismos ni revanchismos innecesarios. Sólo así podremos avanzar por caminos de unidad o de disenso civilizado.

Seguir por la senda de los ataques arteros reviviendo rivalidades y enfrentamientos del pasado, no es la actitud consecuente de quienes dicen estar comprometidos con la paz y la reconciliación.

Bibliografía

¿Hasta cuándo las guaridas fiscales? En: América Latina en movimiento No 41, Quito, Ecuador, marzo de 2017.

Situación de la economía colombiana, ni en crisis ni solvente Portafolio, Bogotá, DC. Nota 491648 del 29 de febrero