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LA RESILIENCIA SE CONSTRUYE

I. fundamentación

La definición más aceptada de resiliencia es la de Garmezy (1991) que la define como la capacidad
para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial
al iniciarse un evento estresante

Otra semejante es la de Masten (2001) quien ha definido como un tipo de fenómeno caracterizado
por buenos resultados a pesar de la serie de amenazas para la adaptación o el desarrollo y, Para
Luthar, Cichetti y Becker (2000) la resiliencia se refiere a un proceso dinámico, que adaptación
positiva dentro del contexto de una adversidad significativa,

La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias,
los traumas, las amenazas o el estrés severo..

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La
muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios,
etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de
inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.

Aún así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo
del tiempo.

El camino que lleva a la resiliencia no es un camino fácil, sino que implica un considerable estrés y
malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas
frente la adversidad o la tragedia. Pero, ¿cómo lo hacen?

La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas
y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar.

Historia de la resiliencia

.El término resiliencia se ha utilizado de formas diversas. Entre los psicólogos, Garmezy (1991) la define
como la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la
incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante Emmy Werner, en 1995 se refiere a tres usos
generales del término resiliencia: buen desarrollo a pesar de alto riesgo social; mantención de las
competencias pese al estrés continuo; y recuperación después del trauma.

Emily Hunter, en 1999, conceptualiza la resiliencia como un continuo entre dos polos: «resiliencia
menos que óptima» y «resiliencia óptima». En el caso de adolescentes sometidos a riesgo psicosocial
que responden en forma menos que óptima, este tipo de respuesta incluye «tácticas violentas de
supervivencia, comportamientos de alto riesgo y abandono social y emocional», y que el pronóstico
más probable es que sean adultos mal adaptados.

Michael Rutter, entre 1999 y 2000, define resiliencia como la resistencia relativa al riesgo psicosocial,
sin necesariamente esperar un resultado positivo, sino más bien enfocado en la forma o proceso en
que la persona enfrenta el riesgo. Rutter desarrolló sus estudios a partir de tres áreas de
investigación: el estudio de poblaciones de alto riesgo como la de los hijos de padres con
enfermedades mentales; los estudios sobre temperamento realizados en la década de los 60 y el
estudio de las diferencias a nivel individual para enfrentar las distintas situaciones de vida.

Suniya Luthar, entre el 2000 y el 2006, define resiliencia como una adaptación positiva pese a la
adversidad, enfatizando los dos elementos que la constituyen: la adversidad significativa y la
adaptación positiva, lo cual lleva a la conclusión de que la resiliencia sólo se mide indirectamente a
través de estos elementos. Esta idea es compartida por varios investigadores.

El psiquiatra y psicoanalista Boris Cyrulnik divulgó este concepto que extrajo de los escritos de John
Bowlby. Es un término que se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse
para recuperar la situación o forma original. Por ejemplo un arco que se dobla para lanzar una flecha,
o los juncos bajo la fuerza del viento. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene
una resiliencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por
estos. Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las
capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías,
como lo hace la psicología tradicional. El concepto de resiliencia se corresponde aproximadamente
con el término «entereza».6 Es superar algo y salir fortalecido y mejor que antes.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad. Desde la Neurociencia se considera que las


personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés,
soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos
y mayor capacidad para afrontar retos.

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de estrés, como por ejemplo el debido a la
pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, a prolongadas
enfermedades temporales, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las
pobrezas extremas.

Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de


sobreponerse a un estímulo adverso.

Autoconcepto

Durante largo tiempo el autoconcepto se ha considerado un constructo unidimensional y global. Los


primeros planteamientos históricos sobre autoconcepto se basaban en la idea de que las
percepciones que cada cual tiene de si mismo forman un todo indivisible y global, por lo que para
poder entender el autoconcepto propio había que evaluar esa visión general. En la actualidad, sin
embargo, se acepta una concepción jerárquica y multidimensional (Shavelson, Hubner y Stanton,
1976) según la cual el autoconcepto general estaría estructurado en varios dominios (académico,
personal, social y físico) cada uno de los cuales se dividiría a su vez en dimensiones de mayor
especificidad (Axpe y Uralde, 2008). Este constructo se ha definido como las percepciones del
individuo sobre sí mismo, las cuales se basan en sus experiencias con los demás y en las atribuciones
que él mismo hace de su propia conducta (Shavelson, Hubner y Stanton, 1976), así como el concepto
que el individuo tiene de sí mismo como un ser físico, social y espiritual (García y Musitu, 1999).
Algunos autores, como Harter (1986), realizan aportaciones interesantes, como que el autoconcepto
general o global va a estar determinado por el grado de importancia que demos a cada uno de los
componentes específicos. Si al autodescribirnos nuestros juicios de valor son satisfactorios, entonces
obtendremos un autoconcepto global positivo. En el caso contrario, generaremos sentimientos
negativos y, por tanto, repercutirá en un autoconcepto global negativo. La importancia del
autoconcepto reside en su relevante aportación a la formación de la personalidad, pues tiene que
ver con la competencia social, ya que influye sobre la persona en cómo se siente, cómo piensa, cómo
aprende, cómo se valora, cómo se relaciona con los demás y, en definitiva, cómo se comporta
(Clemes y Bean, 1996; Clark, Clemes y Bean, 2000). Según Vera y Zebadúa (2002), el autoconcepto se
considera una necesidad humana profunda y poderosa, básica para la vida sana, con un buen
funcionamiento y para la autorrealización. Está relacionado con nuestro bienestar en general.
Muchos de los problemas psicológicos actuales como la depresión o los malos tratos conyugales se
relacionan con un autoconcepto bajo o defectuoso.

La inteligencia emocional

La inteligencia emocional es, en pocas palabras, el uso inteligente de las emociones: de forma
intencional, hacemos que nuestras emociones trabajen para nosotros, utilizándolas con el fin de que
nos ayuden a guiar nuestro comportamiento y a pensar de manera que mejoren nuestros resultados.

La inteligencia emocional también se utiliza de forma intrapersonal (por ejemplo desarrollarla y


utilizarla en relación a uno mismo) e interpersonal (por ejemplo ser más efectivos en nuestras
relaciones con los demás).

La inteligencia emocional además integra habilidades como la de perseverar (saber motivarse y


persistir frente a las decepciones); el autodominio o controlar el impulso y demorar la gratificación;
regular el humor y evitar que los trastornos disminuyan la capacidad de pensar, mostrar empatía y
abrigar esperanzas.

Análisis de problemas y toma de decisiones


Un problema es una pregunta que se hace acerca de una discrepancia entre lo deseado o esperado y
la realidad. Esta discrepancia entre lo esperado y la realidad provoca preguntas

En nuestra vida social y cotidiana hay muchos sucesos que se contraponen frecuentemente a
nuestros deseos y expectativas. Sin embargo, queremos resolver estos problemas. Para que un
problema adquiera tal carácter se requiere la intención de contestar las preguntas que se vayan
planteando. Los problemas pueden ser teóricos

El complemento de un problema es cómo resolver el problema, las decisiones que tomas y las
acciones que ejecutas para solucionarlo y, de esta manera, reducir la discrepancia.

La asertividad

La asertividad es, actualmente, una "técnica" comunicativa que nos permite, a partir del receptor
hacia nosotros mismos, incidir en la modificación de la conducta de los demás.

La forma de interaccionar con los demás puede convertirse en una fuente considerable de estrés en
la vida. El entrenamiento asertivo permite reducir ese estrés, enseñando a defender los legítimos
derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido. En conclusión, podemos afirmar que ser una
persona asertiva aporta en las relaciones interpersonales una mayor relajación. La palabra asertivo,
proviene del latín assertus y quiere decir "afirmación de la certeza de una cosa", de ahí podemos ver
que está relacionada con la firmeza y la certeza o veracidad, y así podemos deducir que una persona
asertiva es aquella que afirma con certeza. Ahora bien, ¿qué es ser asertivos?

Se define asertividad como la habilidad personal que nos permite expresar sentimientos, opiniones
y pensamientos, en el momento oportuno, de la forma adecuada y sin negar ni desconsiderar los
derechos de los demás. Es decir, nos referimos a una forma para interactuar efectivamente en
cualquier situación que permite a la persona ser directa, honesta y expresiva. El principio de la
asertividad es el respeto profundo del yo, sólo al sentar tal respeto, podemos respetar a los demás.
"Mucha gente necesita aprender sus derechos personales, como expresar pensamientos, emociones
y creencias en formas directas, honestas y apropiadas sin violar los derechos de cualquier otra
persona. La esencia de la conducta asertiva puede ser reducida a cuatro patrones específicos: la
capacidad de decir "no", la capacidad de pedir favores y hacer requerimientos, la capacidad de
expresar sentimientos positivos y negativos, y la capacidad de iniciar, continuar y terminar
conversaciones" R. Lazarus .

Hay quien considera que asertividad y habilidades sociales son términos sinónimos. Sin embargo,
vamos a considerar que la asertividad es solo una parte de las habilidades sociales, aquella que reúne
las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser
agredido.

Una de las razones por la cual la gente es poco asertiva, es debido a que piensan que no tienen
derecho a sus creencias, derechos u opiniones. En este sentido, el entrenamiento asertivo no consiste
en convertir personas sumisas en quéjicas y acusadoras, sino a enseñar que la gente tiene derecho a
defender sus derechos ante situaciones que a todas luces son injustas.

Técnicas de relajación

Del latín relaxo-are, que quiere decir soltar, liberar; la relajación es un estado de equilibrio físico,
mental, emocional y espiritual; es una forma de vivir la vida, requiere una actitud determinada. Las
técnicas de relajación actúan manteniendo centrada la atención con un estímulo simple: imagen,
sonido, frase, sensación etc., de una forma pasiva y sin esfuerzo, mientras se detiene toda actividad.
También se conoce relajación como: la actividad más natural que existe, pero es un arte olvidado.

Cuando se está verdaderamente relajado en el organismo se producen cambios muy concretos y


verificables. Dichos cambios diferencian la relajación de su opuesto, el estado de tensión o excitación

II. Objetivos:

objetivo enseñar a los adolescentes a manejar los estresores y problemas diarios comunes entre
ellos. Este programa promueve el optimismo ayudándoles a pensar de manera más realista y flexible
y les enseña habilidades de resolución de problemas, toma de decisiones, técnicas de relajación y
cómo ser más asertivos.

estaba destinado a que los estudiantes identificaran sus fortalezas de carácter (amabilidad, coraje,
perseverancia, etc.) y las incorporaran en la vida diaria.

III. Dirigido a:

Adolescentes de quinto de secundaria.

IV. Duración

6 sesiones(DOS veces por semana)

V. CONTENIDOS.
5.1.- -autoconcepto
5.2.- -resolución de problemas
5.3.- -toma de decisiones
5.4.- -técnicas de relajación
5.5.- -asertividad

VI. Metodología

La metodología a utilizar será expositiva, participativa en base a:

 Exposición
 Debate
 Juego de roles
 Dramatizaciones
 Análisis de video
VII. Requerimientos

7.1.- Recursos materiales:


 Aula de clase
 Sillas
 Proyector multimedia
 Lap Top
 Plumones gruesos
 Lapiceros
 Papel bond
 Cartulina de colores
 Papelógrafos
 Hojas impresas
 Maskentape
 Televisor

7.2.- Recursos humanos:


 Una Docente
 Una psicóloga

COSTO APROXIMADO: 2 000 Soles

VIII. Responsables:

 ALMANSA KURE, Andrea


 AGUAYO ZEVALLOS, Martín
 CASTILLON NAVARRO, Marly
 MACEDO ARTEAGA, Reyna Karina
 LAYNES BLAS, Lissette
 SANCHEZ PILLACA, Yolanda

IX. Cronograma: