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EN TEORÍA

Teatro Infantil y Juvenil


Español
Las vanguardias del siglo XX
Luis Ahumada Zuaza*

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Son los niños que se caen de sus cochecitos cuando la niñera se despista.
Si nadie los reclama en siete días, son enviados lejos, al País de Nunca Jamás. Yo soy su capitán1.

La irrupción de las vanguardias artísticas en la Europa de principios del siglo xx trajo consigo la aparición de un
nuevo teatro infantil, digno de tal nombre, de la mano de autores como James M. Barrie, y su Peter Pan (1904),
o el belga Maeterlinck, con El pájaro azul (1908). En España, el gran impulsor fue el dramaturgo Jacinto
Benavente, con el proyecto El Teatro de los Niños (1909), un espacio escénico que involucró, entre otros, a autores
como Valle-Inclán y García Lorca, grandes innovadores del nuevo género. A partir de ellos se escribe la historia
del moderno teatro infantil español, según desgrana el profesor Luis Ahumada en este amplio y detallado estudio
que, debido a su extensión, publicaremos en dos entregas. En esta primera, se repasan las iniciativas, autores y
obras que pusieron los cimientos del teatro infantil español hasta los años sesenta del siglo xx.

n las primeras dé- hacia el Renacimiento y su reflejo en libre. De ahí que no nos debe extrañar

E cadas del siglo XX,


la historia de la
humanidad es em-
pujada hacia un
cambio de mentali-
las artes del momento, por ejemplo)
empujará al ser humano a buscar nue-
vas formas para expresar su dolor. Ya
no sirve el realismo para comunicar el
terror y la angustia que convulsiona al
el que la mayoría de los «ismos» (rea-
lismo, simbolismo, expresionismo,
dadaísmo, cubismo, surrealismo, etc.)
que surgen y que se van solapando
unos a otros con una rapidez similar
dad, una nueva necesidad de expre- ser humano… la palabra escrita, las al cambio de juguetes o de juegos
sión que será ya imparable hasta formas y colores en pintura, escultura entre los infantes, tengan esa frescura,
nuestros días. Esto es debido a la gran y demás ramas artísticas, toda aquella esa esencia tan lúdica y renovada. Esa
crisis que la va asolando, sobre todo a carga tradicional de expresión está ya vuelta a lo inocente de El traje nuevo
Europa: La Primera y la Segunda caduca en el mundo de las artes y el del emperador, la nueva y entregada
Guerra Mundial que sacarán lo peor artista necesita gritar: ahí aparece por lectura de la realidad para poder
del ser humano a flote y veremos de ejemplo Munch preconizando todo entenderla mejor mediante la defor-
lo que es capaz; por ejemplo con el aquello a comienzos de siglo en su mación, lo grotesco, la búsqueda del
nazismo. Una recesión económica pintura El grito. Esa necesidad impe- yo auténtico, la travesura. En suma, lo
después de la caída de la bolsa en riosa de dar forma a todo aquello que infantil, lo primigenio o la inocencia
Wall Street que oscurecerá los locos y estaba pasando «contamina» a ramas presocial, como esencia básica de
prósperos años veinte; la pérdida de artísticas como la pintura, la escultu- muchas de esas nuevas tendencias
orientación ideológica y hasta espiri- ra, la poesía, el teatro, y se busca rom- vanguardistas. Basta mirar los cua-
tual, que depositará la esperanza del per con lo establecido, lo coherente, dros, esculturas u otras nuevas mani-
ser humano en el socialismo o fascis- la normalidad, lo correcto, en pos festaciones artísticas de aquellos que
mo naciente… todo esto, que parece de la autenticidad, la originalidad, la buscaron otros caminos de expresión
nuevo pero no lo es (recordemos los provocación, lo lúdico… volver a ser en terrenos como la pintura y escultu-
grandes cambios sociales en épocas como niños que manifiestan lo que ra: Monet, Kokoschka, Matisse,
de transición como la Edad Media quieren desde su yo más absoluto y Picasso, Braque, Cézanne, Picabia,

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J. M. Barrie de vanguardia, y que el principal
motivo de dicha creación sea una bro-
ma satirizando el despotismo de su
profesor de bachillerato en Ubú Rey
(1896). Estamos hablando de Alfred
Jarry y su grotesco, guiñolesco o far-
sesco personaje Ubú, tan cercano al
imaginario infantil en sus intenciones
e incluso en su aspecto. Un personaje
inspirado en Macbeth de Shake-
speare, filtrado por el tamiz del ar-
quetípico personaje infantil despóti-
M. Maeterlinck
co y malvado de casi todos los
cuentos fantásticos recogidos por
V. Propp2 y llevados a su vez al análi-
sis dramatúrgico de Tejerina Lobo3.
Un arranque de las vanguardias tea-
trales tan «inocentemente travieso»
como el comienzo de dicha obra con
su famoso: ¡MERDE!

1900: Peter Pan y El pájaro azul

Pero remontémonos a los comien-


zos de esa búsqueda renovadora en el
teatro para niños y para ello, debemos
inevitablemente recurrir al autor
James Matthew Barrie. Él creará la
obra dramática para niños Peter Pan a niños contados a adultos». Podríamos
partir de su propia novela infantil El considerar que es aquí donde encon-
pájaro blanco, dentro del que se tramos el primer esfuerzo por crear
podría denominar Siglo de Oro de la teatro infantil digno: partiendo de
literatura infantil mundial (segunda Shakespeare, de la esencia trágica
mitad de siglo XIX). Nada extraño heredada de Grecia… Lessing tenía
resulta que naciera la primera obra toda la razón. Una vez encontrado el
dramática considerada para niños y camino, bifurcamos hacia las van-
jóvenes «por derecho» en el contexto guardias escénicas del momento, y
Duchamp y demás. La literatura de inglés, en la cultura que dio a luz El tendremos que esperar al movimiento
Joyce, Rilke, Apollinaire, Marinetti, sueño de una noche de verano (hadas, simbolista (tan cercano en su esencia
Tzara, etc., y otros diversos campos duendes, bosque encantado, etc.) al mundo fantástico infantil) y en
de experimentación artística, para pues Peter Pan está plagado de especial al nacido en Bélgica, para
que no nos extrañe, por ejemplo, que influencias shakesperianas, desde sus que Maurice Maeterlinck cree El
en el ámbito de la LIJ un conejo haga fantásticos seres al Capitán Hook y pájaro azul en 1908, y a que directo-
caer a una niña en el interior de su sus perfiles tan cercanos a El rey res de escena como Stanislavski den
madriguera hacia El País de las Mara- Lear. He querido remontarme a Sha- importancia a este tipo de teatro (él
villas (Lewis Carroll) o que dos niños kespeare gracias a Peter Pan, para que lleva a escena el texto de Maeterlinck
persigan a un pájaro azul hacia un podamos comprobar cómo lo singu- con gran éxito). También debemos
lugar tan fantástico como el de Alicia lar de las grandes creaciones litera- reconocer la deuda del grand-guignol
(M. Maeterlink). También, entonces, rias nunca abandonó «el camino de francés, o el teatro grottesco italiano
ocurriría que un adolescente de 15 baldosas amarillas» de la cuentística para que se produzca dicha evolución
años pueda escribir lo que será la fantástica: La tempestad, El rey Lear, en el teatro infantil hacia la moderni-
obra dramática precursora en el teatro Romeo y Julieta... «cuentos para dad.

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trales como Azorín, Benavente, Dies-


te, Casona, Unamuno o Valle-Inclán.
Maeterlinck también será pionero en
el debate sobre el «actor marioneta»
(ya de 1894 son sus tres «dramas
para marionetas»: Alladine y Palomi-
des, Interior y La muerte de Tintagi-
les. Él lo denominará «Teatro trágico
para marionetas metafísicas», bus-
cando en ellos minimizar la acción y
los decorados y haciendo que sus
personajes sean seres pasivos en los
cuales el diálogo casi desaparece).
Esta peculiar visión del simbolismo
De izquierda a derecha: Benavente, Lorca y Valle-Inclán.
belga impulsada por él, dará sus fru-
tos en creadores como Meyerhold,
En España: Benavente, Valle- Stanislavski o Lugné-Poe5.
Inclán, Lorca en Bélgica, con características pro- Además de la rica influencia sim-
pias en las que tendrán cabida lo eso- bolista de Maertelinck, en España los
Ya en España, tendremos que espe- térico, lo metafísico, lo místico, lo principales matices de modernidad en
rar a un año después de la aparición fantástico y lo maravilloso (leyendas, el teatro infantil tendrán también tin-
de El pájaro azul para que Benavente hadas, duendes, etc.), se mezclará tes farsescos y grotescos (eso tam-
escriba El príncipe que todo lo apren- con la ideas obsesivas de Maurice bién pasará con muchas tendencias
dió en los libros, después de algunos Maeterlinck, con su peculiar inclina- artísticas fuera de nuestras fronte-
intentos anteriores realizados por ción hacía lo estático, la muerte, el ras6), que en nuestro caso bebe del
otros creadores, para escribir textos silencio, el inconsciente, lo hierático, teatro de títeres y sus Curritos, Cris-
lo más cercanos a una dramaturgia la incertidumbre, dando ese carácter tobitas o la inolvidable Tía Norica.
infantil digna y alejada de lo hecho tan personal a su teatro, que cautivó e En algún caso aislado encontraremos
con anterioridad en nuestro país. influyó a innovadores escénicos algo de absurdo e incluso expresio-
Contábamos también, durante los como Antoine, Fort, Tzara, Artaud o nismo. Durante la posguerra se pier-
años veinte y treinta con algunas ins- Kandinski, siendo uno de los precur- de casi todo atisbo de renovación
tituciones como la Agrupación Espa- sores del teatro moderno en ese escénica, hasta llegar quizás a Ponce-
ñola de Bellas Artes, que defendía momento. la, Mihura, o Buero Vallejo en el tea-
aires renovadores en el teatro para los La primera influencia de Maeter- tro de adultos o a Juan Antonio de
pequeños, pero lo verdaderamente linck en el contexto español será gra- Laiglesia, Carmen Conde o Carola
innovador en este terreno vendría con cias a su drama para adultos La intru- Soler, entre otros, dentro del teatro
autores como Valle-Inclán o Lorca, sa, estrenado en París (1891), y infantil. Más tarde,
que experimentarán con el teatro representado en Sitges dos años des- aquellos ismos (aún
infantil felizmente influenciados por pués en versión catalana de Pompeu tendremos alguna ten-
estas vanguardias. Fabra. A partir de ese momento, la tativa tardía en el
En el corto periodo vanguardista influencia del autor se verá reflejada teatro infantil con
transcurrido en España, que va de en intelectuales como Maragall, un claro componente
1909 a 1936, será el movimiento sim- Rusiñol o Adrià Gual, entre otros. brechtiano que más
bolista el que primero hará brotar la Algo más tarde tendremos las prime- bien se quedará en lo
modernidad en el teatro infantil4. Esta ras traducciones de dicho drama sim- puramente teórico),
tendencia artística multidisciplinar bolista al castellano de la mano de evolucionarán hacia
surgida en Francia y Bélgica a finales Azorín, Pérez de Ayala y Gregorio otras tendencias sur-
del siglo XIX, entrará en el teatro de la Martínez Sierra (su esposa, María gidas a partir de los
mano de autores como Villiers de Lejárraga, versionará también varias mismos o serán
L’Isle-Adam o Mallarmé, defendien- obras del autor). Su influencia en suplantadas por las
do la no objetividad para adentrarnos España durará más o menos hasta nuevas corrientes
en «la realidad». Una vez asimilado 1914 y será acogida por autores tea- artísticas (sobre

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todo aquellas llegadas de Norteamé- y más tarde con Decroux, como Arle-
rica) como el happening y otras. No quín o Pierrot. En España tendremos
olvidemos que en los sesenta ya ejemplos como el de Tomás Borrás y
abrimos las puertas, por ejemplo, al su obra El sapo enamorado, en la que
Living Theater, las teorías de Artaud el Genio del Agua bien podría ser
o las de Grotowski, que inevitable- Arlequín y el sapo el propio Pierrot.
mente se verán reflejadas en el teatro Merece la pena ofrecer algunos frag-
infantil y juvenil. mentos de la obra para darnos cuenta
de lo «moderno» de esta tendencia
Primeras ediciones de teatro escénica:
infantil
«También sale la luna. Primero es una
La acogida de las nuevas corrientes rajita que muerde con su arco circular,
teatrales en el mundo infantil tendrá semejante a los dientes cerrados, el tejado
un buen caldo de cultivo previo en de la casa. Va poco a poco haciéndose más
nuestra cultura, pues desde comien- grande, más caraza de yeso. Es, en efecto,
zos del siglo XX contamos en España una cara enyesada, con ojos negros bien
con publicaciones de teatro para los dibujados y labios gordos y rojos, debajo,
pequeños en lugares como Madrid como es natural, de las narices9.»
(Saturnino Calleja ya mostraba por
entonces mucho interés por este En ellas, la importancia de la
género), Valencia y, sobre todo, Bar- ambientación o la iluminación es
celona. Y con ejemplos de dramatur- vital. Imprescindible esto en el pro-
gos que van dando alojamiento en greso de las artes escénicas, gracias a
España a este tipo de género con nombres como Loïe Fuller, Adolphe
«cierto intento de modernidad» como Appia, Jacques-Dalcroze, Isadora
sor Felisa Giraut Lajusticia, que llegó Duncan o Gordon Craig (no olvide-
a tener una amplia producción en tea- cual se dedicó más bien a realizar mos la influencia en este aspecto de
tro infantil durante la primera década versiones de Armand Berquín para nuestro pasado teatral y en especial
del siglo, o Carolina Soto y Corro, los pequeños, más cerca del teatro de la Comedia de Magia).
cuya obra es publicada casi en su para ser leído. Juan Eugenio Hartzen- En la obra de Borrás encontramos
totalidad dentro de los volúmenes de busch con su obra El niño desobe- la siguiente acotación «iluminadora»:
Teatro infantil7. Pero a pesar de esos diente (1861), también lo intentará
intentos renovadores, la tónica gene- empujado por lo asequible de la «Quizás los colores se han desleído, con-
ral será continuar con el teatro para comedia de magia para los pequeños, virtiéndose en luz, porque la luz es indeter-
niños de finales del siglo XIX y pero sin mucha acogida popular. minada, en cada sitio de un tono diferente, y
comienzos del siglo XX. Ese caracte- Otros nombres que experimentaron flota en la atmósfera como un sutil vapor de
rístico teatro español para niños, con con menor logro dentro del teatro colores10.»
piezas encorsetadas en un fin instruc- infantil fueron Luis de Igartuburu,
tivo y puritano, con personajes tópi- Gabriel Fernández, Eleuterio Llofriu «Teatro para los niños», el pro-
cos y escasos recursos dramáticos. y Sagrera, Teodoro Guerrero y yecto de Benavente
Un teatro infantil burgués que perma- Manuel Ossorio Bernard entre otros8;
nece alejado de la realidad social y aunque ninguno de ellos dio el Pero la etapa dorada será durante la
teatral del momento, como es el caso pequeño paso evolutivo dado por república, en la que sobresalieron,
de Fernando José de Larra (bisnieto Hartzenbusch. curiosamente, un pequeño grupo de
de Mariano José de Larra) o Eduardo Otra tendencia escénica que apostó mujeres escritoras como Pilar Con-
Sainz Noguera. Aun así, había ciertos por el avance en el teatro infantil treras de Rodríguez11, Micaela de
empujes hacia la modernidad, como español fue la pantomima escénica de Peñaranda, Matilde Ribot, la propia
fue la labor de los salesianos en este influencia inglesa y francesa, que aún Carolina Soto o Gabriela García.
terreno, o algún caso aislado como el no se ha desvinculado de la influen- Pero, sobre todo, en el contexto espa-
de Juan Nicasio Gallego (cuyo seudó- cia de la Commedia dell Arte y sus ñol contaremos con un precedente
nimo fue José Uranga Algocín), el personajes, introducidos por Deburau previo a ellos, claro e impulsor, me

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refiero a don Jacinto Benavente, cre- que anuncian el esperpento del autor. Cuento de calleja fue publicada en
ador del «Teatro para los niños» Ya el mismo título de la obra contiene su propia revista Prometeo, curiosa-
(1909-1910) y que será uno de los el término farsa que facilita la intro- mente el mismo año (1909) en el que
primeros dramaturgos españoles que ducción de dicha técnica dramática el autor de las greguerías traduce y
dará la importancia debida a este en esta creación. Pero veamos algu- prologa el Manifiesto fundacional del
género y permitirá que creadores nos ejemplos en la pieza: futurismo, la obra de Marinetti, al
contemporáneos a él se arriesguen a cual conoció personalmente; en dicha
investigar con las vanguardias en el «Señora Reina acude llorando. Con el revista orquesta la llegada del cubis-
teatro infantil. Para ello será necesa- hipo que trae, la corona le baila en la cabe- mo y el futurismo a España. De esta
rio que, como ya se ha dicho, en la za. El azor que lleva en el puño abre las única obra para niños de Gómez de la
ciudad de Londres se produzca el alas, el lebrel que lleva al costado se desata Serna, extraemos el siguiente frag-
estreno de Peter Pan (1904) de en ladridos. Y saca la lengua, acezando, el mento que tanto nos recuerda a la
Barrie, que se convierte en el mayor paje que le sostiene la cola del manto obra Interior de Maeterlink:
éxito teatral del momento, y que unos real»12.
años después, Maurice Maeterlinck «No parece un niño, parece un hombre,
estrene El pájaro azul (1908) dirigido Emma Speratti también encuentra mascullando, resistiendo una recia, erupcio-
por Stanislavski en el Teatro de Arte aspectos expresionistas y esperpénti- nada pubertad… Algo precoz, anormal,
de Moscú, que luego pasaría a Norte- cos en la obra de Valle, como en: demasiado fijo, un raro lunatismo, efusiona
américa con tal éxito y resonancia su pensamiento y hace dibujos en él, esbo-
mundial que llegará inevitablemente «Los gestos melodramáticos, el aprove- zos, que son conatos reales, sordos, incerti-
a oídos de Benavente y sus contem- chamiento de características actitudes ani- dumbres… Cosas indivisibles, cosas inexis-
poráneos, influyéndoles en mayor o males para burlonas asociaciones con los tentes… Tiene el aspecto calenturiento y
menor medida. La corta pero latente humanos, la exageración intencionada, retorcido de los saturnianos, parece vivir de
revolución que supuso el proyecto del los falsos anacronismos que son verdaderas melancolías y de sentimentalismos estiliza-
autor español con respecto al teatro y conscientes dislocaciones en el tiempo y dos como ellos, influido por ese astro que
infantil, no tan sólo abarcaría la crea- en el espacio, la crítica de la realeza, de la les perfora con esa espina de luz que clavan
ción de un espacio escénico destina- nobleza y de la corte en general»13. al reflejarse en los lagos las estrellas mor-
do a este género —«El teatro para los ganéticas. Abatido en el sillón que se lo
niños»—, sino que a partir de enton- También los hermanos Serafín y come por ancho de respaldo y por oscuro,
ces irán surgiendo plumas importan- Joaquín Álvarez Quintero colabora- parece relucir con el resplandor opaco de la
tes en el panorama nacional que, rán escribiendo teatro para los peque- nieve, su rostro menudo y blanco de Hamlet
entre sus creaciones para adultos, ños con su «zarzuela cómico-fantásti- niño, como sobre los brazos obscuros, sus
escribirán alguna pieza dramática ca» La muela del rey Farfán, y manitas febriles y pálidas que también
infantil (Ramón del Valle-Inclán o Eduardo Marquina con una obra que arden y tiene en su fisonomía un gesto tor-
Federico García Lorca, entre otros). contiene muchos puntos en común cido… Los tuberculosos tienen un poco de
El mismo Benavente será quien ani- con El pájaro azul de Maeterlink, luz, adelanto de la de sus fuegos fatuos en
me a Valle-Inclán a escribir Farsa titulada La muñeca irrompible. Otros las noches próximas de cementerio»15.
infantil de la cabeza del dragón, obra serán Manuel Linares Rivas (El caba-
que se estrena en 1910 dentro del llero lobo), el dramaturgo y director Todos ellos recibirán en mayor o
proyecto benaventino «Teatro para escénico Gregorio Martínez Sierra menor medida la influencia del sim-
los niños» (apréciese el corto periodo (El palacio triste) o Ramón Gómez bolismo de Maeterlinck en sus crea-
que transcurre entre el estreno de la de la Serna (Cuento de Calleja). Este ciones dramáticas infantiles y las pre-
obra de Maeterlinck y, por ejemplo, último llegará a afirmar que: misas marcadas por don Jacinto en
el de la obra de Valle-Inclán o la de sus Obras completas16 referentes a
muchos de los que participaron en la «Maerterlink estaba como un fantasma este género literario e influidas por el
aventura teatral para niños de Bena- en el atardecido de la biblioteca del Ateneo teatro infantil de fuera de nuestras
vente). Esta obra de Valle es de sumo y era como un médico de fiebres intelectua- fronteras, sobre todo el inglés. Entre
interés dentro de la historia del teatro les […] —nos preguntábamos poniéndonos las directrices marcadas por Bena-
infantil en España, pues, como era de al tanto de una comunión […]—. Aunque vente para renovar el teatro infantil
esperar, contiene fuertes tintes sim- un poco laico, el caso era que volvía a tomar español, tendremos aquellas dedica-
bólicos, pero lo más interesante es en sus manos el espíritu de una sociedad das a la educación de los niños, pro-
que en ella hay ya latentes elementos sacerdotal14. poniendo alejarse del puritanismo del

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De izquierda a derecha: Antonio Robles, Rafael Dieste, Alejandro Casona y Rafael Alberti.

siglo anterior y dar importancia a la claro corte simbolista. Entre estas ductor de las vanguardias dentro de la
mujer en la literatura para niños. En obras simbolistas infantiles y las que literatura infantil y juvenil española;
los años anteriores a la guerra, la vin- parecen destinadas a adultos hay un incluso se ha llegado a afirmar que es
culación de la mujer con el teatro gran parentesco, de ahí la dificultad el padre de la literatura infantil con-
infantil fue frecuente e importante, en determinar cuáles de ellas van des- temporánea española. Conocido más
con nombres como Concha Méndez, tinadas a quién (otra vez los límites por su narrativa infantil, también
que mantuvo un estrecho contacto entre teatro juvenil y el de adultos), escribe teatro para ellos con su carac-
con los miembros de la generación pues utiliza los mismos subtítulos terístico humor superrealista (El prín-
del 27 y en especial con Buñuel, Lor- para ambos sectores de la sociedad: cipe no quiere ser niño. ¡El toro a
ca y Dalí, así como con mujeres tan «comedia de magia» o «fantasía», y escena!). Será, a su vez, el director
avanzadas a su tiempo como Maruja no suele dejar claro para cuál de los durante los primeros años treinta de
Mallo. Méndez supo extraer la dos públicos las creó. El perro, el ratón y el gato (Semana-
modernidad del teatro londinense rio de las niñas, los chicos, los bichos
infantil cuando vivió allí y trajo a Antoniorrobles, Dieste, Caso- y los muñecos), brillante revista
España aires renovadores con piezas na, Misiones Pedagógicas abierta a tendencias modernas y van-
como El ángel cartero, que se estrena guardistas, en la cual escribirían para
en el Lyceum Club Femenino en En los años treinta comenzará su los niños firmas como Miguel Mihu-
1929, con escenografía de su amiga producción literaria Antonio Robles ra, Elena Fortún o Ramón Gaya, acer-
Maruja Mallo, en la cual los Reyes Soler (Antoniorrobles), el cual será cándoles tendencias como el Absur-
Magos llegan en avión a Belén en vez reconocido como el verdadero intro- do. En ella había un apartado titulado
de en los anticuados camellos. A éste
le seguirían otros títulos como El pez
engañado, Ha corrido una estrella o
Las barandillas del cielo. Otras dra-
maturgas que escribieron teatro
infantil buscando cierta modernidad
fueron también Pilar Millán Astray,
Carmen Conde o Halma Angélico.
Benavente escribirá piezas de clara
influencia simbolista para el «Teatro
para los niños», como Ganarse la
vida, Y va de cuento, La novia de nie-
ve, La princesa sin corazón o El nie-
tecito. Cuenta a su vez el autor con
ocho piezas infantiles englobadas
bajo el título: Teatro fantástico, de
Detalle de un cartel anunciando un Retablo de Fantoches.

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EN TEORÍA

«Teatro del Perro, el Ratón y el


Gato», más conocido como «Teatro
PRG», en el que se publicaron peque-
ñas piezas dramáticas dignas, quizás,
del mejor Samuel Becket.
También contamos con la impor-
tante labor que realizan para las
Misiones Pedagógicas, Rafael Dieste
y Alejandro Casona. El primero diri-
ge, entre los años veinte y treinta, el
Teatro de Fantoches, para el cual
escribirá farsas infantiles como Via-
je y fin de don Frotán o La perdición
de doña Luparia17, con elementos tra-
gicómicos, grotescos y hasta esper-
pénticos (su experiencia en el teatro
de muñecos dará como resultado el Federico García Lorca y La Barraca.
que escriba estudios teóricos que
siguen las premisas del concepto
«Supermarioneta» ideado por Gor- «Zampabollos.- Llegué a un país desco- «contaminado» por las vanguardias
don Craig). El segundo, será el direc- nocido, todo lleno de lagos azules, de pra- del momento; Alejandro Casona y
tor del Teatro del Pueblo y del Teatro deras verdes, de pájaros de colores y de muchas de las piezas estrenadas en el
Ambulante, que corre paralelo a la árboles que sonaban como flautas encanta- Teatro del Pueblo; Rafael Alberti y su
experiencia de García Lorca con La das ¡Era el reino de la Felicidad! Entré en tan infantil «guirigay» en La pájara
Barraca (tanto Dieste como Casona un palacio todo de cristal, con el suelo de pinta, La farsa de los reyes magos o
buscan la vertiente educativa y reno- chocolate y las columnas de turrón, y un Colorín colorado (escrita en 1926 y
vadora del teatro que exigía dicha ini- jardín con un gran surtidor de arroz con recién descubierta hace apenas unos
ciativa cultural). En Casona, esta leche. En esto se abrió una puerta de oro y años); Valle-Inclán y muchas de sus
experiencia dará lugar a la toma de apareció una princesita, preciosa, con un obras destinadas a marionetas; o Car-
conciencia de la importancia del tea- traje de cola bordado de diamantes […]18.» men Conde, con La madre de los
tro infantil como valor pedagógico y vientos y ¡Kikirikí! (ambos son dos
creativo, escribiendo entonces piezas Algunas de las obras infantiles volúmenes inéditos, cuyas piezas fue-
como El lindo Don Gato (Romance escritas por los grandes creadores del ron editadas por separado en La Esta-
Pantomima en dos tiempos), ¡A momento, como García Lorca con La feta Literaria a principios de los años
Belén, pastores! (de clara influencia niña que riega la albahaca y El prín- cuarenta), tendrán ese fuerte compo-
maeterliana) o El gato con botas. El cipe preguntón (1923), quizás el más nente guiñolesco o farsesco, tan vin-
autor está considerado como uno de
los grandes innovadores de comien-
zos de siglo XX, junto a Jardiel Pon-
cela, Lorca, Alberti y Max Aub (los
denominados «antiguos» serían
entonces, Benavente, Arniches, Mar-
tínez Sierra, Marquina o los Quinte-
ro). Leamos un fragmento de ¡A
Belén, pastores!, que seguro nos
recordará en algunos aspectos a Han-
sel y Gretel , al inevitable El pájaro
azul, e incluso La tierra de jauja de
Lope de Rueda. El fragmento corres-
ponde a una grotesca pesadilla sufri-
da por uno de los personajes mientras
duerme: Maruja Mallo. El arzobispo de Constantinopla (personajes de La Pájara Pinta).

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Cola-Vivita, un pez que se reúne en
la playa con un grupo de quisquillas a
hacer punto de cruz… ¿cabe algo
más Absurdo? Bartolozzi fundará en
1930 su «Teatro Pinocho» siguiendo
la estela de la fundación benaventina
para niños y hará decorados para
Valle-Inclán (Farsa y licencia de la
reina castiza). Del creador del esper-
pento se hará amigo en la tertulia de
Pombo, junto a Gómez de la Serna, y
a punto de estallar la guerra ve frus-
trado, a causa de ello, el estreno en
Francia de Pipo y Pipa en el teatro
De izquierda a derecha Salvador Bartolozzi y Magda Donato. Margoy. La modernidad dentro del
teatro infantil y juvenil se refugiará
ya en lugares como Francia, Argen-
culado a los «ismos» y las vanguar- Pinocho, dándole matices quijotescos tina o México: Elena Fortún, Magda
dias. La obra de Lorca estuvo perdida (e incluso tendrá su propio Sancho Donato, Concha Méndez, Barto-
y se publica en Madrid en 1982, sien- Panza, llamado aquí Chapete). Este lozzi, etc.
do estrenada en Argentina mucho creador vivirá con 19 años el Madrid
antes, en 1962, gracias a la colabora- de la bohemia e ingresará en la edito- Posguerra: Carmen Conde,
ción de Falla. Pero «el estreno» se rial Calleja como ilustrador. Allí, ade- Gloria Fuertes, De Laiglesia
produce en la casa de la familia de más de crear a «su Pinocho» con tra-
Federico el día de Reyes en 1923 y zos puramente vanguardistas, conoce La posguerra supondrá una vuelta
colaboran en tal «fiesta»: Manuel de a Magda Donato (Carmen Eva Nel- atrás en el teatro infantil y juvenil,
Falla, que pone la música, como es ken) y ambos colaboran en creacio- que tuvo que supeditarse a la mentali-
lógico (por aquel entonces está ulti- nes teatrales infantiles como Pipo y dad del nuevo régimen político, «ins-
mando su obra para muñecos El reta- Pipa y el lobo tragalotodo o Pinocho truyendo» a los pequeños para con-
blo de maese Pedro), también Isabel, en el país de los cuentos. Ella, que vertirlos en perfectos adeptos de la
Concha y Francisco García Lorca. bebe de lo innovador del Teatro de la ideología franquista. Pero poco a
Los muñecos los realiza Hermenegil- Escuela Nueva o del Grupo Caracol poco, el resurgir de cierta moderni-
do Lanz, que hará los decorados para junto a Cipriano Rivas Cheriff, dará dad en él, se irá produciendo durante
El retablo de Falla. Otras obras del vida en sus textos a personajes como los años cuarenta y cincuenta, gracias
autor cercanas al mundo infantil y sobre todo a la labor de algunas revis-
juvenil fueron Tragicomedia de don tas literarias y a la radio. Revistas
Cristóbal y la señá Rosita, Retablillo como Bazar o La Gaceta Literaria,
de don Cristóbal, El maleficio de la con su suplemento infantil Nana,
mariposa, y muchas de sus piezas nanita, nana, que fue dirigida en los
breves de juventud como Teatro de años cuarenta por Carmen Conde y
animales, Sombras, Teatro de ánimas que acogió entre sus páginas mani-
e incluso la irreverente Jehová19. fiestos como el postista (basado en el
Absurdo) que tenía en sus filas a
Bartolozzi, Magda Donato, Ele- nombres como Arrabal (¿cómo califi-
na Fortún car su obra Pic-Nic, escrita durante
esta época y llevada a escena multi-
Sin desviarnos del mundo guiño- tud de veces por institutos de bachi-
lesco, encontramos a Salvador Barto- llerato, entre otros colectivos de eda-
lozzi, ilustrador y escenógrafo sobre des similares?, ¿teatro juvenil?),
todo. Él toma prestado al famoso per- Nieva, Jodorowsky o Gloria Fuertes
sonaje creado por Carlo Collodi, (algunas de sus creaciones infantiles

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EN TEORÍA

se nutrieron del postismo). La misma trales se dieran a conocer). A comien-


Carmen Conde (Florentina del Mar), zos de esa década aparece un innova-
podrá publicar allí muchas de sus pie- dor programa dirigido por Carlos
zas infantiles que durante la república Aladro y Maruja López, llamado
se dejaron mecer por la modernidad. «Retablo TV», en el que se daba
importancia tanto al texto o espectá-
Años cuarenta y cincuenta: culo como a la pedagogía aplicada al
Teatro Infantil en la radio y la teatro infantil.
televisión Labor importante dentro de ese
intento por mantener cierta moderni-
En la capital española, Radio Espa- dad dramática en el teatro para niños
ña retransmitió en los años cuarenta y y no perder lo ya conseguido antes de
cincuenta algo de teatro infantil en la guerra, fue quizás la producida por
programas como «La onda mágica» y la Sección Femenina con su «Teatro
Radio Madrid en el espacio infantil Los Títeres», que estrena textos que
«Pitos y flautas». Un buen intento por hoy se pueden considerar ya clásicos
dinamizar y dignificar este teatro fue de este género, como lo es Pluf, el
el del ya nombrado dramaturgo Elena Fortún. fantasmita, de la brasileña Maria Cla-
infantil Juan Antonio de Laiglesia ra Machado (no puede negar la auto-
(Tony Lay) que dirigió espacios ra la influencia simbolista en su texto
radiofónicos como «Tablado de El caballito azul), y adaptaciones de
marionetas» o «La pájara pinta». autores tan nuestros como Cervantes
También Carmen Conde contribuyó a o Tirso de Molina. De la modernidad
ello, pues entre los años 1947 y 1951 de un texto como Aladino, escrito por
es la encargada de un espacio en Carmen Conde, Haro Tecglen llega a
Radio Nacional de España titulado afirmar en la prensa lo siguiente:
«Revista Literario-Radiofónica para «Puede decirse que se encuentra en la
Niños», donde colabora a veces su índole del teatro infantil que dibuja-
marido Antonio Oliver. Durante los ron Maeterlinck con L’Oiseau bleu,
años cincuenta y sesenta, las graba- Barrie con Peter Pan, Rimski-Kórsa-
ciones de textos dramáticos para kov con Senegurotchka»20.
niños de la discográfica Discos Pax Feliciano Lorenzo Gelices o Blanca También, y dentro de las numero-
(seudónimo colectivo de la editorial Álvarez Mantilla. En los setenta ven- sas colaboraciones entre autores para
La Galería Dramática Salesiana) fue- drían por ejemplo programas como escribir textos dramáticos destinados
ron por su calidad en todos los aspec- «Érase una vez», «La cometa naran- a los niños, tendremos el ejemplo
tos: ambientación, música, interpreta- ja» y «La comparsa» (este último entre otros del actor, director y ensa-
ción actoral, etc., muy utilizados por contribuyó a que nuevos grupos tea- yista cubano Carlos Miguel Suárez
la radio y retransmitidos por ella con
muy buena acogida. También el
medio televisivo contribuyó a la difu-
sión de textos dramáticos infantiles
aportando medios técnicos que
requería la modernidad, que reclama-
ban ya muchos de ellos y que las
tablas no podrían proporcionar, como
fue el caso del programa Autores invi-
tados. La emisión de teatro infantil
por la televisión fue posible gracias a
los distintos programadores encarga-
dos de espacios televisivos destinados
a la infancia durante los años sesenta
y setenta, como Manuel Serrano,
Carmen Conde.

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nidense de origen italiano Gian Carlo
Menotti, con obras líricas infantiles
como Amahl y los visitantes noctur-
nos) y colabora en diversas revistas
infantiles y en Radio Nacional con
numerosas obras dramáticas para
niños destinadas a tales medios. En el
teatro María Guerrero se estrena una
de ellas, titulada El Rey cobardica.
Entre sus grandes proyectos no con-
clusos, tenía el de crear un Teatro
Nacional Infantil. También La Sec-
ción Femenina, bajo la dirección de
José Franco (que fue colaborador
de La Barraca junto a García Lorca)
monta obras infantiles por Navi-
Gloria Fuertes. dad dentro del proyecto «El Carro
de la Farándula». Con esta entidad
trabajará a su vez, adaptando clásicos
a teatro para niños, una de las drama-
turgas infantiles más importantes del
momento, además de una avanzada
pedagoga: Carola Soler, con una
amplia producción que recoge casi
todos los estilos. De Laiglesia man-
tendrá en cartel durante tres años
consecutivos (1948-1950) en Madrid
una obra titulada La función inte-
rrumpida, que siguiendo la técnica
pirandelliana, introduce a los chicos
en una aventura policiaca en la que
técnicos, público y actores investigan
el robo de un valioso collar. A su vez,
la Delegación Nacional de la Sección
Radillo, que escribirá junto a Fer- Femenina de FET y de las JONS,
nando Martín Iniesta Las andanzas publicará también por entonces una
de Pinocho. Este último autor, recibi- colección de obritas breves titulada
rá también ese mismo año el Premio Teatro Infantil, que reúne piezas cor-
al mejor espectáculo infantil en tas de autoras como Aurora Mateos,
Madrid por su versión musical de El Carmen Bravo Villasante o la tam-
mago de Oz. bién pintora Sofía Morales, entre
Contaremos también con la singu- otras.
lar labor de Juan Antonio de Laigle-
sia, que fundó la compañía La Carre- Años sesenta: Pilar Enciso,
ta, intentando emular a Federico Lauro Olmo, Alfonso Sastre
García Lorca, y llevó con ella obras
para niños y adultos por los pueblos Tendremos otras plumas importan-
de España. Estrena también este autor tes dentro de la dramaturgia infantil
dos operetas infantiles: El gato con como son Rosario Amado, Concha
notas y Glu-Glu (esta incursión en la Castroviejo, Aurora Díaz-Plaja y
ópera infantil también será explorada Pilar Enciso; esta última, en colabo-
por autores como el músico estadou- ración con su marido, Lauro De arriba abajo: Alfonso Sastre, Lauro
Olmo y Pilar Enciso.

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REVISTA DE LIBROS &
LITERATURA INFANTIL
Y JUVENIL

Olmo,lamayoría de las veces, com-


pletando durante estos años sesenta
títulos tan importantes como La
maquinita que no quería pitar o
Asamblea general21. Lauro Olmo y
Alfonso Sastre parten del teatro de
denuncia y protesta. Olmo junto a su
mujer, además de las dos obras ante-
riormente citadas, escribe en colabo-
ración otras tres: El león engañado,
El león enamorado y El raterillo.
Todas forman parte del repertorio del
«Teatro Popular Infantil» creado por
Pilar Enciso en 1958, con la asesoría
literaria de su marido. En estas obras
encontramos la experimentación con Publicación chilena
cierto realismo para los niños, basado
en la corriente realista teatral del vosotros. ¡O qué creíais? ¿Qué los tiranos especializada en
siglo XX. En sus textos, por ejemplo, como León; los hipócritas y aduladores literatura infantil y
las hadas suelen ser las madres y hay como Lobo y Zorra; los injustos y los que
un gran esfuerzo por humanizar lo son crueles, iban a poder con la Cajita de juvenil y fomento lector.
fantástico y que el bien y el mal estén música? A todos esos que son como los
encarnados en personajes reales y ogros de los cuentos de la abuelita, es fácil Digital, trimestral y
héroes cercanos. Si tomamos algunos vencerlos. ¿Y sabéis cómo? ¡Quitándoles gratuita.
ejemplos de sus obras, comprobamos las máscaras! Preguntadles, preguntadles a
cómo en El raterillo, el comisario vuestros papás qué es lo que quiero decir. Para leer y descargar en
pega garrotazos a Chispa, que es un ¡Ellos lo saben! Y una vez que lo sepáis
niño culpado inocentemente de robo, vosotros, uníos todos y todos juntos acudid
y que en la obra llaman a la cueva de a la Asamblea General […]22.
los ladrones «Banco del bosque,
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S.A.». Al final de la misma, le pre- Otra cosa que debemos considerar
gunta el comisario a Chispa si quiere es que su teatro para niños nace den-
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ser policía y éste le contesta que no
quiere ser ni raterillo ni policía y, diri-
tro de unas circunstancias históricas
que quizás hoy sean muy difíciles de HY LVWD
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giéndose a la niña, le dice que tan adaptar para el público infantil con- ZZZ
sólo quiere ser suyo… En Asamblea temporáneo. También debemos estu-
general, que está basada en la fábula diar la utilidad del realismo dentro
de La Fontaine titulada Los animales del teatro infantil y juvenil, aunque
apestados y, a su vez, en Edipo rey de no olvidemos a Dickens en el terreno
Sófocles, critica el autor cómo la Jus- de la narrativa… Curiosamente, esta Es una iniciativa de Fundación
ticia protege y hace vista gorda al corriente literaria que explora la rea- Había una Vez que cuenta con
poderoso (siendo del todo culpable) y lidad para cambiarla positivamente, HOȴQDQFLDPLHQWRGHO&RQVHMR
busca una víctima débil e indefensa que viene arrastrando su estela desde 1DFLRQDOGHOD&XOWXUD\ODV$UWHV
que pague por él. Extraemos un frag- finales del siglo XIX, irá tomando
mento del mismo que forma parte de fuerza en nuestro país en el teatro
un epílogo desaparecido en ediciones destinado a los adolescentes y jóve-
posteriores, como la publicada por nes hasta hoy en día.
ediciones Antonio Machado de teatro
en 1987:
*Luis Ahumada Zuaza, es doctor por la
«Burro.- No, no he muerto amiguitos. ¿Y Universidad de Murcia y profesor de Teoría
sabéis por qué? Porque sigo vivo en todos Teatral en ESAD de Murcia.

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NOTAS público adulto y se refleja en su Inclán, Farsa infantil de la cabeza
considerada única obra para niños del dragón en Tablado de marione-
como es El pájaro azul, decir que tas, Madrid: Espasa-Calpe, 1961,
1.James M. Barrie, Peter Pan, vistas desde la óptica actual, y dada p. 98.
Madrid: Siruela, Colección Escolar mi experiencia con dichos textos en 13. Emma Speratti-Piñero, La far-
de Filosofía, 1999, p. 57. talleres juveniles o mis clases de sa de la cabeza del dragón, pre-
2. Vladimir Propp, Las raíces his- literatura dramática en la ESAD esperpento, ed, Anthony N. Zaha-
tóricas del cuento, Madrid: Funda- (Murcia), su lectura y puesta en reas, Ramón del Valle-Inclán,
mentos, 1974. escena ha sido del todo satisfacto- Nueva York: Las Américas Publis-
3. Isabel Tejerina Lobo, Estudio ria, y los comentarios de los chicos hing Company, 1968, pp. 379-383.
de los textos teatrales para niños, han sido tan elogiosos que hasta han 14. Ramón Gómez de la Serna,
Santander: Servicio de Publicacio- comparado los dramas de Maeter- Obras completas, Tomo XXIII,
nes de la Universidad de Cantabria, linck con ciertas estéticas tan de Barcelona: Editorial AHR, 1957,
1993. moda como el movimiento gótico y pp. 1656-1657.
4. Sería injusto olvidar las Come- relacionado algunos aspectos de 15. Ramón Gómez de la Serna,
dias de Magia que proliferaron dramas como Interior, La intrusa o «Cuento de Calleja», en Revista
durante los siglos XVIII y XIX en Pelléas y Melisande con autores Prometeo (solapa de la misma),
nuestro país (Antonio de Zamora, como J. K. Rowling o Stephenie número 11, Madrid: 1909, pp. 21-
Antonio Valladares de Sotomayor, Meyer. He aquí la pregunta: ¿Su 22.
Juan de Grimaldi, etc.) y su más que teatro para adultos se queda tan sólo 16. Jacinto Benavente, Obras
posible influencia en nuestro teatro en ese sector de público-lector? completas, Tomos I-XII, Madrid:
infantil posterior. Cabe preguntarse ¿Dónde está la frontera entre litera- Aguilar, 1969.
hasta qué punto aquel teatro desti- tura destinada a adultos y la propia- 17. Rafael Dieste, Viaje, duelo,
nado a los adultos de entonces, hoy mente juvenil? perdición, Buenos Aires: Editorial
en día, podría pasar por ser teatro 6. Ver José Antonio Sánchez (ed.), Atlántida, 1945.
juvenil. Lo que es innegable es que La escena moderna. Manifiestos y 18. Alejandro Casona, ¡A Bel-
debió de ser un excelente caldo de textos sobre teatro de la época de én, pastores!, Obras completas,
cultivo para el teatro infantil y juve- las vanguardias, Madrid: Akal, Tomo II, Madrid: Aguilar, 1965,
nil posterior, sobre todo de aquel 1999. p. 694.
que tenía cierta predisposición 7. AA.VV., Teatro Infantil, vol. I- 19. Ver: Francisco Javier Díez de
hacia la modernidad. No olvidemos VI, Madrid: Imprenta de Antonio Revenga, «El joven García Lorca»,
tampoco que este tipo de comedias Álvarez, 1910-1917. en Monteagudo, 3ª época, n.º 1,
nace a partir de nuestros Autos 8. Juan Cervera, Historia crítica 1996, pp. 131- 134.
Sacramentales y de su estética, tan del teatro infantil español, Madrid: 20. Eduardo Haro Tecglen, «Ala-
cercana esta, en muchos casos, al Editora Nacional, 1982. dino. Cuento infantil, escenificado
imaginario mágico de los niños. Y 9. Tomás Borrás: El sapo enamo- por el teatro Lope de Rueda. Consti-
ya aquí nos perdemos en los límites rado (música de Pablo Luna y plás- tuyó un gran éxito de belleza y de
históricos de lo considerado teatro tica de José Zamora Madrid: Riva- arte», Informaciones, 12 de noviem-
para adultos o infantil. Quizás la deneyra, 1921, p. 45. Se estrena en bre de 1943, p. 8.
acogida del simbolismo en la dra- Madrid, en el Teatro Eslava, 2 de 21. Pilar Enciso y Laura Olmo, El
maturgia destinada a los niños en diciembre de 1916. Dirección: Gre- león engañado; La maquinita que
España estaba ya bastante facilitada gorio Martínez Sierra. no quería pitar; El raterillo; Asam-
de antemano por su tradición histó- 10. Ibíd. p. 19. blea General, Madrid: Escelicer,
rico-teatral y sobre todo por este 11. Pilar Contreras de Rodríguez, 1969.
tipo de género dramático llamado Teatro para niños, vol I-VI, Madrid: 22. Pilar Enciso y Lauro Olmo,
Comedia de Magia. Imprenta de Antonio Álvarez, 1910- Asamblea General, Colección teatro
5. Con respecto a su peculiar 1917. n.º 630 (extra), Editorial Escelicer,
visión del teatro, que asigna al 12. Ramón María del Valle- Madrid: 1969, p. 116.

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