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EJERCICIO OCTAVA LECTURA

Módulo de culto y liturgia. Profesor: Jhair Alberto Cataño Castro

Estudiante: Juan Manuel Barrera. Código 21010695.

Una iglesia con propósito Rick Warren. Atrayendo y manteniendo la multitud

¿Qué se puede aplicar de los principios de adoración?

La adoración es vital para la iglesia, y es un privilegio exclusivo de ella, pues un hombre no regenerado no puede adorar a Dios, o en palabras más sencillas, no puede expresar un amor genuino, espontáneo, sincero, entendido e íntegro a Dios. Si nosotros podemos hacerlo debemos aprovechar cada segundo del culto para disfrutar de ello.

No debemos distraernos por el lugar de adoración, ya sea demasiado ostentoso o muy precario. Tampoco debemos distraernos por el número de personas, como estando muy animado a adorar por estar entre miles o tímido y apocado por estar con media docena. La adoración a Dios no depende de las circunstancias.

No existe un estilo celestialde adoración. El hombre europeo es muy diferente al latino. Las cuestiones geográficas, sociológicas, culturales, y denominacionales ofrecen una gran variedad para la adoración a Dios. Lo importante es que en la adoración se involucre nuestro corazón, nuestro intelecto, y nuestra alma, y nuestro cuerpo. El Señor busca adoradores así.

No debemos cohibirnos de adorar a Dios frente a inconversos ya que aunque ellos no entienden la adoración, pueden percibir maravillas de Dios en cada acto de adoración nuestro. Es una manera que Dios usará sin duda para atraerlos a Él.

Debemos prepararnos para ofrecer una adoración sincera y coherente a Dios con el fin de que los inconversos sientan la presencia de Dios y comprendan el mensaje de la iglesia. Estos dos componentes bien mezclados hacen que un inconverso quiera conocer a Dios.

Debemos comprender a los inconversos, haciendo de la adoración a Dios algo que ellos puedan asimilar, y de uno u otro modo servirles de ánimo para que participen del culto. Las excentricidades no suelen ayudar.

Es necesario transmitir un mensaje que supla las necesidades de todos, sean conversos o inconversos. El evangelio nunca deja de necesitarse, de hecho, la simplicidad del evangelio une al creyente y al incrédulo en un mismo objetivo, aceptar la necesidad de Dios.

Abrir un culto especial para los creyentes en los que se pueda profundizar más y escoger actos litúrgicos acordes a su estatura espiritual con el fin de dejar los Domingos (si así fuese el caso) para hacer cultos de corte más evangelístico.

El culto evangelístico debe ser visto por los creyentes como un estímulo a la evangelización personal. Debemos inspirarles a soñar con traer invitados ya evangelizados por ellos mismos para que en la iglesia encuentren el impulso restante. Los resultados mejorarán sin duda.

Debemos probar diferentes ambientes y formas para los cultos evangelístico, experimentar constantemente ayuda a conservar la expectativa de las personas hacia el culto. Lo que debe primar

más allá de la forma es, sin embargo, el amor y respeto por los inconversos, el esfuerzo por dar un mensaje según su necesidad y nivel de comprensión, y mostrarles que lo que enseñamos es realmente lo que vivimos. No hay mejor argumento que el de una vida que confirma el evangelio con sus actos.

Es importante hacer sentir a los inconversos como en casa. Se necesitan personas que estén dispuestas a servir a caras nuevas con el fin de ganarlos para Cristo.

Creo que es importante hacer una encuesta a los miembros de la iglesia acerca de sus opiniones acerca del culto con el fin de mejorar los servicios. Aunque esto en sí mismo no salvará almas, creará un ambiente más familiar y animará a los creyentes a traer nuevos invitados.

Una calurosa bienvenida es el mejor rompe-hielos para un inconverso. Se siente agradable cuando cada persona se toma la molestia de acercarse, darle la mano y con una sonrisa decirle ¡Bienvenido!