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Volfgang Iser

La estrucrura apelativa de los textos

La indeterminación como condición de eiectividad de la prosa literaria

,,En lugar de una hermenéutica,

irónicamente ,g.,rrd;,

."pii*.iJ"

po,

ini";;; ñ

necesitanros u¡ta erótica del arte'l' Con esta

J.nun.i, Susan Sontag en su ensayo Against

desde siempre se ha

exigencia,

Inrcrpretation esa forma J.

¿. los textos 9u€,

esforzedo

,;gnirñr.iones conre¡ridas c¡r los

pl.ni

t.*i¿",

piensa

hacer

Susan Sont"i en .desco

rexros li¡erarios. Lo que

legiblcs. textos deteriorados' se ha

originariamente ,.ii"

nfianzt frente a la forma

que sólo la interpretación

quedaba legitimade su

reconocidas,

convertido Progresivamente,

,,"rceorible de los rexEos, Uur.gáo un senrido"'oculto

:::'dí::r.rurir=. Que

ü;HJü;;':r

esre modo,

algo

los rexros

rienen un conrenido qu:.los hace porradores de

difícil*enr. rebacible hasta la irrupción del arte moderno; de

si los rexros se ,.á.r.írn a sus significaciones,

a"convenciones

inrerpreración. Esas significaciones se remirían

que su valor, que, de-esre -o¿o,

clasificarorio de este ripo d.

pa"b1

i";;;p.;rr.iá"

se conseguía er ,igniri."ao

del contenido

lo mismo

o, al me¡ros' se comprendía' El celo

sólo se apaciguaba normalmente cuando

del rexro y s; rarificaba su valoración a

[o incitante "s] de los textos?'

que intranquilizan y causan así

ha llamado la eróiica del

tlYP5ción'

parrir de lo y. srbído.

consriruía la

forzosamenre neurrarizados. ¿cómo expricar

Esta remisión de los textos a un marco de relaciones existente

y.

los textos quedaban

arte. si los

meta esencial de este tipo de interpretación,

"ri.orr.*,

.stimulantes

Los textos rienen sin duda nrrrn*n.os

ese tipo de nerviosisnro q". s"r"n

t¿f.

entre tex'o y

-son g

rexros poseyesen realmenti

no q,r.i"ría nad, para el lecror. Sólo podría aceptarlas.

.ttt tig"ifl.aciones obtenidat P.o-t ,l

o rechazarlas' Sin embargo'

lector se juega in.o*prrablerneite

que es

más que la exigencia de una

difícil pe.netrar en ese Proceso' y

decisión en iruo, o en conrra. Cierro

podemos pr.gunir*o, si podrán en

interacciones,

a la pura

,bráluto hace"t tfittt'aciones acerca de esas

sumamenre comprejas, que ocurren enrre texto y lector, sin deslizarse

habría que decir que un texto se abre a la

de considerai el despliegue del texto

ridad

lor

'Preguntarnos

tienrpo ell una

formas de su

especulación. Al *ir*o'.-iá*po

tii

l, n

vida sólo cuando es leíclo. o. mediante [a lectura.

Ahora bien,

¿qué

es un proceso de lectura?. Por una Parte consta de la realidad

otra Parte' sólo logra t. determina el proceso si tal

dada de una .unfli.rrrción clmPuesta' que' srn embargor

su efecro por las ár

ion.,

d.rl.n."d"nrd* en el l.ctot. Si

de lecrura como la actualización

acrualización es describible de

psicología de la lecrura. Si se iif

del cexto' entonces podemos

algún modo sin caer al mismo

ncia

entre el texto y

lt

,l reproche

acrualización posible, se .*pon. u*

de negar su identidad entregándolo

tln rexto, se suele decir, expone a[go,

a la arbirrariedad de la .o*pr"nsión subj.iiur.

I Susan Sonrag, Against Interpretation dnclOtlm Essays, Nueva York iDelrr Book) +L964' P' l4' 3 Ver ibid., p. 6 y ss.

rt3

l:

!^-l:^,-significación

reacciones

que

tal

manifiesta la sosp

expuesto exisre independienremenre

puede ocasionar. si" embargo,

derernrinada

ra

de las dif

y fr.nr. "

--"

significado

l,1

n^.1

.r,l'a-l

acie,t

hi

de que esa

qu.

significación ;nd.p.nJi.",? ¿. roda ;*.iürt:,,t

uñ,

del texco no es,,,qli-ás, más

iealización d.l ;;

idendficado con é1. Así se ha mantenido una

*

It

significación Y, en consecuencia, los

ctrando en cuando se inrpugnan esos

sólo

con

el

resultado

p11.,

oán.,

.;,

Dios, de

las veces

las

veces sólo con el resuhado de

de

inreqpreración orientada al d.r.rUrirnll

rexros_ se han empobrecido. G.r.ltnh

significad;;;-;ü"e

;ili,rru;

tr A" l"

de las

",.r "l-J,,o

p.Ión

;ü;H;r;#H'ifi:'$

"io.,ifi-

-obr.,

nniAn l^-*^

k

lirerarias

^¡Lvrc¡¡qr

"os

".ltdl

mayor;;ilt

-'

.

otra tanrbién lirnitada- La historia de l*

amplia información sobre este esunto.

Si' como el (arte de Ia

interpretación' pretende

ocurriese que la significación está

por qué los textos juegan al escondire

qué las significaciones, ,'rn, u., encontra.lrs,

hacernos creer, realn

, nos pregu",dil:

;;ro, más todavía ,:i

n.r.urmente, ,i."d;17

siendo las *ír**r.

¿¡6

.f¡,

escondidr .n ,i rexro, .n.on

con los inrérp;;;

pueden crmbir.

*.r

n

que las

comenzará

lerras, paiabras y frases del. te*ro'f

así una mistificación

de.la.interpreiacign que br.rsc, .l ,.nrido cculto

.ilun.iado d'e 6;;;

,.rulu'rJ;;,

que "3:

i?i

claridrJ

i*;

n.'r.Tqúi;*.r.

,

;í;j.

'ii':il'il::i.{j

¿;

el

sólo ,. g.n.*

[1

una inreracción enrre rá*.o y lectorj

;i';{;;;

ge".rr

.i

ión

rasrreo estarÍi

á;;

,#

tigrrifirdo

eyyo

ir,dirridu,lízada.

,

{.arre de la inrerpreración" s[

es ya

for,.,.,.rlndle. Reza asi:

enronces seríi

6;;;.;minaclo,

se caracr.rir.

p"r'i

texto' l' con ellc se anulará su objetiuo

i:Il'l' :.,::':í,j'":3'::',]: l'-:'¡1::'f ión,más.

lecrura,

/,

por ello,

una

de

las

poriúl.s

L"i:"::s:l:,:i::::_:-T-Tgli,y

¡'eservado

a la interpretación.

Sies

querrá decir que las significaciónes de los rexros lirerarios

Proceso de lectura; constituyen el. producto de

escondid; ;

el que

el autor

enconces es obligado que .se manifiesta en una confii.rr

El catálogr'r de

alarga interminablemenie.

Preguntas Qul

Percr'

pueden

.l probl.-"-

plancearse al

lu,

,ignifl

planrea

si un texto literario fuese reduciüle a un

expresión de

otra cosa' a saber, de ese.signifi;adg

hecho de existir

literario sería la ilusiración de un

I.

tti

histórico'

.siguiendo'

Pero

.No

el

puede

moáo .n

pasado se

hiciese _?u-.ut-.nte

.el

texto'

seguramente en

aparición' Accualizamos el

ju),9 ,inr.r,

independientemenre del ,!*ro. Dicho de rnodo más radical: el rexró

significa.Jo

dad.¡ previamenre. De esre modo

el

iel .rfíri,., de la época, orras

refiejo de la

,itur.iórr';i"1,

texto literario se leyó unas veces como tescimonio

como expresión de las neurosis de su autor, orras corno

negarse que io, rexros literaríos poseen un susrraro

qui

se

constiruye

y se hacc parrícipe no parece esrar

Por

eso es posible que en la lecrure

sens¿ción

de

rnovernos

en

cexto áediante la

lec¡ura.

Pero evidenremenre

el

manera algo

pr.dJ-ina

r."r.r

pof hisrórico que pare?.ca ser.

nuesrra rarea. Dice así:

nt

mos

Ia solrrción

determinado de manera e*clusirranlenre hisr-Jác".

de obras de épocas- pasadas tengamos con frecuencia la

esas clrcurtstancias

históricas como si estuviésemos inmersos en cll¿s o como si el

Presente. Los condicionanres de esa impresión radicen

Pero seguramente no somos ajenos como lectores a su

rexr'

c{e juego de posibilidades de actualización, pues en

tlisrinra por cliferenres lecroies, aun

la impresión cornún según i, .url

tiene quc g?rantizar un esPacio

difere.nres épocas ., .nc.náido de

cuando en Ia actualización de los textos

¿cómo habrá que desclbit

en tres Pasos' En literario con relación ,un

primer Paso

a otros onot de

el mundo abierto por ellos se hace ,i.rnpr. p

Al. llegar a este

,

Pynto podemos pro."d., a formular

la

relación .r,r

i

y lector?. Irr

ro,

se trata de delimirar ia especificidad dei rexro

textor. rn un segundo paso se denominarán

y analizarán las condiciones básicas de los .f

que produce el rexro lirerario. poi

t34

pon{remos especial atención en los diferentes grados de indererminación que se

cllo

drtt en el texto literario, así como en los modos de su actualización. En un i.r orso i¡¡tentaremos clarificar el increnlenro en los grados de indererminación de los

,r*rot

literarios, fenómeno observable a partir del siglo xvrrr. Si se supone que 13

su

Progresiva

la relación entre texto y lector. Cuanra más dererminación pierden lcis

indeterminación es una condición básica del efecro, habrá que pregunrarse lo que

expansión, sobre rodo en la lireratura moderna. Sin duda

significa

c¡mbia

posible

incención.

senrirá fatigado en una medida no conocida hasra enronces. Puede, dado el caso,

flrostrar reacciones que conduzcan a un diagnóstico no querido de su acritud. En este. Punto planteamos la cuestión de cuál es la inruición que la lireratura puede

rbrir en la situación humana. Pero esa pregunta supone al mismo tiempo co*pr.rrde, la relación entre texto y lector que aquí discurimos, como la posible prehisioria de

ese problerna.

rextos,.tanto más comprometido estará el lector en la coproducción de su

Si

la indeterminación rebasa ciertos límires de rolerancia, el l.iro, se

1

Vayamos con el primer tramo. ¿Cómo describir el sratus de un rexro lirerario?

Habría que decir, en primer lugar, que se difere¡rcia de aquellos orros tipos de rexro que rePresentan o comunican un objeto que posee una existencia independienre del texto. Cuando se habla en un texto de un objeto que exisre fuera de él con igual deterrninabilidad, entonces se dice que proporciona sólamenre una exposición de ral

objeto. En la terminología de

Austin es un "lenguaje

"lenguaje

declarativo>, en conrraposición

con los textos que Poseen un

realizativo,,], es decir, ,qu.ilo, que

perrenecen

al

segundo

constituyen su objeto. Se entiende que

gruPo. No poseen objetos que les correspondan exactamenre en el omundo de la

vida,', sino que obtienen sus objetos a partir de elementos que se encuentran en ese

mundo. Tenemos ahora que proseguir esta diferenciación,

los textos literarios

piovisional y rosca, enrre

objeros,

con el fin de

rexros que producen

texto que exPonen objetos frente a textos que producen

precisar lo específico del texto literario. Porque hay claramenre

algo, sin ser por ello literarios. Así, por ejemplo, rodos los rextor exigencias, señalan metas o formulan objerivos, es decir, nuevos

adquieren la determinación de su carácrer objetivo sólo en la medid, d.rrrrollada

i,r.

plantean

que

tU¡.ior

por el texto. Los textos legales constituyen el caso paradigmático de tales formas de

obliiaroria de comporramienco

lenguaje. Lo mencionado por ellos se da como ,ror-l

en el trato humano. Por el contrario, un .texto literario no

produce

contenidos. No es de extrañar, pues, que se designe a esos a.iro, como ficciones,

forma sin realidad. Ahora bi.n, ¿esrá realmenre la literarura

desnuda de toda realidad, de exposición como de los

éstos formulan regularidades de

iexto literario ni describe objetos ni loi produce en el senrido .*fu.r,o; en el mejor

nu¡rca

esos

Pues ficción es una

o posee una realidad que se iisrirrgue ranro de los rexros

textos de producción de objetoi .r, la medida en que

.ornportrmiento

reconocidas

generalmente?.

Un

.

Ver J. L.

-

-l

1962,p. 1y ss.

Austin, Hou to do Things a,ith lYords. Ed. por J. O. Urmson, Cambridge/Massachuserrs

135

de los casos describe reacciones producidas

cual reconocemos

por los objetosa' Esta es la raz6n por la

elementol que juegan también un paPel en

en la lite."tura tantos

que

nuesrra experiencia. sólamenre ocurre que esrán disp-uesros de orra manera' es decir,

consriruyen

Si riene como contenido reacciones ante

un mundo

no es aparentemente

familiar, en una forma que se aParta

de lo

u.orru'obrado. Por eso no por

ofrec.

".tir.ries

dan en

la

intención de un texto literario nada

.orrl*.nte idénrico en nuesrra .*p.ii.n.ia.

los objeros, enronces

no se basa en

realidad. pensar c¡ue los rexros

recalcirranres qu.' ,*

hacia el mundo por él constiruido. Su realidad

r.Oro¿u.ir realidades existenfes, sino en PreParar intuiciones de la

describen la realidad es una de las ingenuidades mís

la consideración de la lirerarura. La realidad de los

texros es siempre

constiruida por ellos y, por lo tanro, una reacción r la realidad'

si un rexro lirerario no produce

n.gtat

-qu."r,

las

objetos

reales, eso quiere decir Que $ana su

el texto' Para ello el

realidad pclrque el lector cumple

i;;;.; nu pu.a. cierta¡nenre

reacciones esbozadas.Por.

remirirse ni a la determinación

de obietos ya dados ni

de modo

se deian

a contenidos deiinidos,

correcro o frlro. irra pásibilidad de comprobación,

para cornprobar si el texto exPone su objeto .

9u

Poseen todos

a los ¡extos litcrarios. En ese

propio de rodos los rextos lirerarios, pues

no

los textol

Punto aParece un valor de

.*por;riuos, le .,

inde¡erminación

reconduci. , ningin, ,ir.t".ió,1 mundana,

de manera que surgieran en ella o pudieran

identificarse con ella. Las situaciones

los rexros lirerarios son ficricios;

p;;;;r;

de lectura. cuando .r

por

reales, por.el contrario

ello están radicados no en el mundo sino en el

i.i.o. recorre las perspecrivas del rexro que le son

ta, t la que se atiene para hacer

mundanas son ii.-pr.

ofrecidas, lo que Permanece es su propia etperienc

.o*probn.ior,.,

*br.

lo

que

.l i.*io

le

;;;y:r;"

en la

derivadas de la i.'nrión ,.r.gia,

experienci, por.n.üt.

bü

;p;r

^.1

S.

pi.d. pensar:n

mundo d.f t."ro .o*o

hábitcs,

Con ello se señala no

o bi.n ,f;;;.-;.;o

con ocasión

siempre

De

lirerario.

(JIJJ|;LLTJ

iransmite' Si el mundo del texto se

experiencia propia, aparece u¡ra escala muy diferenciada de relaciones

.n I. confronración de ia propia experiencia con una

posibilidades extremes de reacción: o

qol

fanrásrico porque c-ontradice a todos nuestros

,.

.oir.rponde. perfeccamente

con ellos'

brnrl porque

sólo la ¡nedidr^.r, q,.r. nuestras experien;ias se Ponen en juego-

y

re difetencia de orios tipos.de. textos en que no explicita

.n

q,r

.*pl'i

r"r

pto¿r

ori

,

y

t.

clistingue por.

f.ttp

'otra.*rn

tiuts

".

otrl_ff-. j:

I

Así, pues,'l

::1111 1::,1

.':T

a las

,nfoqu., y abre

i'

.prr

ni i

^

de

ros objeros

reales del omundo viralo ni

falra de adecuación

-'.4^

pioduce ciena,.indl1litLltjll;,

onormaliztrlr" en el acto de lecturr' También entonces

re

'r¡¡vr

que sólo funciona como su espeio. En

Yes

uv^v

Puede

llevar

il^in

tt_lTl1.

t:t_"-f:Íli

este

real. Entol:t:"l;'

de la realización del rexro, sino rambién que en este Proceso octlrre

,

i:

,

,

del texto'

algo conectado con nuestras exPeriencias'

i;rí;;;t-;i

real del

lecro,

b,ru

ahí se deri.¡a nuesrra primera intlrición acerca de la especificidad

po,.

!r-sllL¡r

.rn,

u

;;

-

experiencia

;fi1;:;;;;";;;-ü

ii:.ffi;;;;,í;;";oi;;;.;

*p.ri.n.irr

d.i i

or.

Cicrtr*enre el lector

f,r.d.n .iiriing"i,.se

olrerenlcs.

diferentes.

de

La

La

qe

los daros

ros

lIaLUS

se extingue

Irr.,

ril;.,

intenta

esouemáricamente di'isiones en la escala de reaccione5 muf

se <<norm alizau cuando se mantiene el texto tan lejos

indeterminación

lt¡ugLgr

ltrl¡14\'rvrr

reales y verificables,

tgalcJ

Yl;¡'rl¡L4L.,rLJt

su .urlídrd iiteraria. P.to la indeterrninación,

que

no ,.,

poribü

rj"t

;";;;*".i'

alguno.

.1-n

con

el ^*nrrd.

:ilil::.i*""¿ili';;;;

el n:undo conocido, lo que no dert:

.¡.:

{ Esra cuesrión la aborda Sus¡nnne K. Langer, Feeling anc[ Form. Londres t\g67,P' 5?t "h

dificu¡ad

esrá, creo, en el

reconocinrienro

,;;;;il;

i;;"j.,

de que

lo que el arte e.xpresa

nJ.npr.r" .or* y ,u.l'o'

t¡o

5¿lución

de [a

es un'sentimiento actul]i;

acturles, sino sus ideas''

--

, .::

:

::,:

l¡l,i¡i-rri.i,.;;ril;;';;

i

136

de infiuir

hecho

sobre éste. El mundo real aparecerá sólo como una posibilidad que se ha

rransparenre en sus presupu.rroi. La indererminación puede rambién <norma-

ltt e*p"ri.rrcias

individuales del lector' Este puede reducir

Y nrediante esta autoconfirmación podrá

condiciórr de ello es que las normas de la

propias experiencias.

.rrgrrrrd.cidá.

se proyecren

La

signifi., ,-,rr,

en el cexro, si ha de realizarse el objetivo perseguido'

normalización,,

del lector

de la indeterminación,

que desaParece

garancizan la orientación del texto' Es

las norñr, privadas

p."*5r. el áro en

l*

a.r.ncadenen

que un rexro contradiga tan masivanrenre las ideas del

ion.s

que van del ,brndono del libro a la disponibilidad

una corrección reflexiva de la propia actirud'

Con rodo esro tiene lugar

la eliminación de la indeterminación. E¡l todo caso se

.l rexro con las experiencias propias o con las propias

del nrundo. Si esto ocurre, desaparece'

a las clisposiciones más

lireraiio. se caracreriza qor una

reales

y

el mundo de la e'xperiencia,

PYt: su función consiste en

individuales del lector. Ahí radica Ia

oscilación entre el

lecmr. Cada lectura

rrj" las .onfigurrciones oscilan¡es del rexro en significados,

.típica

del

liz¡rse,, con relerencia

uo rexro a. :us

senrirse qurzes

¡urocornprenslon

i*Ui¿"

esro

^r¿ndo

:ffi]i"

ü;;,

pxra

'

¿, rr p"oriL¡ñ¿"¿ de conecrr-r

represen[actones

;d:;;;;

llri.lil¿rá

;il;

;i

d.

i.*.o

l.i-,."ro

lo, obj.ros

será un acro o*

produ.idos

normalmente en el mismo Proceso de lectura.

Hasra ahora ncs hemos limirado a describir el texto literario desde fuera'

Debemos ahora, en un segundo

formales gue producen

paso,

descubrir los principales condicionamientos

en el t.rio.

Inmediatamente surge la

iid.r

Áinación

Dregunta

á;;i;i;

por el ol;.ro

j.

del ¡exto' Pues no hay en él corresPondencia alguna.con el

e*isre't.r.

i{ry objetos literarios cua¡rdo el texto

i.; objetos empíricos

un, *uliiplicidai

J.rplieg"

de

perspectivas que prodgc:n Paso a Paso el obieto y

cieberá ser el número de tales

lirerario sea suficientemente claro?. Evidentemente se

abordamos un problema interesante. Cada una de las

,irulrin.amenre lo

*r*.ri"as,

iorqu.

concreriz"t't prir la inruición del lector. Llamaremos a estas

p.á

ac.uñado por Ingarden operspectivas esquemáticas"S

no de modo provisional o

siguiendo un .orr

.urlqri

a

de ellas pr.ránd. drr cuenta del objeto.

¿cuál

.r.iá.nral, ,ino de ,nodo representativo.

perspectivas para que el objero^

necesiran muchas. Con

perspecrivas

lirerario de

esro

pone

sig'ifica q.r* nun

los llamados

los gu€,

por ,.n., que

.o*i.nr*i l, falta d;

utópi

Hay sin

normalmenre de relieve i¿to un asPecto. Determina el objeto

t.

togrirá

llegar al final.9.

llegar

al final, hay

Ir

-a

menudo algo forzado' Se i¡rtenta al con una respuesta ideológica o

manere gue deja de lado la necesidad de una nueva determinación. Esto

multiplicidad de determinaciones de

objecos liceiarior. ür.,.b. de ello la tenemos en los finales de novela, en

deteinrinación en ei fit

embargo rambién noveia.s que articulan esta aPertura en el final de

modo propio.

Esra esrrucrura del rexto lirerario implica que las <Pel'sPectivas esquemáticas"

1",

q.r. se despliega el objeto,

,

er.r el'r.*io un .ár,

con frecuencia de modo directo' Se

La aplicación más frect¡ente de esta técnica

.Éo.rn

simultáneamente varios cursos de acción' pero

se establecen entre las

Las relaciones

son formuladas normalmenle P9l el texto'

que

para -la

intencionalidad

del texto' En

hay lugares vacíos que surgen de

medianre

produce .r,,oÁ

de cortes se da cuando transcurren

que han de narrarse de forma sucesiva.

ferspectiuas

que se superponen

no

.unqu.

.l

o,rri

*oáo'de su árre*ión es imporranr€

palabras: enrre las .,perspectivas

*qrr.*átii"s"

5 v

R. Ingarden, Das literarische Kunstwerh, Tübingen ¡1960, p.261 y ss'

137

la determinació¡r producidt pg. el cho.qu

abren un espacio explicativo del modo de relacionrrsá los aspecros

d: perspecrivas6. Esros lugares vacío.

repret.nruaüi"j

las perspectivas.

No deben ser dejados de lado por causa del-rexto. Pór el conrrar;^

cuanto más afina un texto en su retícule expositiva, es decir, cr¡anto mayor;;':i

¡'¡úmero de

"perspectivas

de

esquemáticaso que producen el objeto del rexro, irn,

lugares vacíos. Ejemplos clásicos de esro

"i.ios

aunrenta el núnr.ro

últi¡nas novelas de Joyce, Ulysses y Finnegans \Vake, e? las que una hiperpr

la retícula expositiva hace aumentar proporcionalmenre la indácerminaciSn. Volu.

pueden ,l.i::

irión

i'l

hOt

más tarde ,obr. este punto. to, irgl ,

de un rexro lirerario no

,,

ninguna manera, como quizás pudi.ri rrpg¡.1rr., un defecto, sino que conirt?lrli un punto de apoyo básico pera su efectividad. El leccor no suele obseruarios

.,,rio

de l¡ l

i.rru

de la ,',ou.lr.

lo que suele decirse de la mayoría- de las

;"l,ltl

hasta el úitimo cambio de siglo. Sin embargo.ejercen su influjo .l

qtle en el procesg d. lecrura se producen continuamenre (perspecrivas

l" lecrura, puesr.

.rqu.-áti.l,

ur.íor"o

Esto quiere decir qu.e

gl lector continuamente o bien llána .ror .rpr.ü,

prescinde de eilos. Al dejarlos de

estableciendo por su cuenta las relaciones entre. las perspecri,oas

formuladas por e! texco. Este proceso lo confirma

hd9, se aprovecha del espacio expiicariuo dejadq,

-

qu. no han sicl.¡

h i*perienci, sencilla d.l;

con -frecuencia

produce una impresiói

lectura. Las razones de ello buedei

d.b;

segunda lectura de un texto licerario, que

muy distante tle la que.tiene

lugll en.la.p.rimera

buscarse en la particular sittración del - lector, pero, no obsrante, el ,.*,i

contener las condiciones de las diferentes realizaciones. En una segunda lecrura dispone de rnucha mayor información sobre el texto, sobre rodo cuindo la distancil temporai entre las dos lecturas ha sido corta. Esca información adicional es h b.ri Para que puedan ser aProvechadas de otra manera, quizás incluso más intensamenre.

se

6.En estc Punto habría que discutir el concepro dc

con.la que t

*lugares de indeterminación"

*

ser conrinuada

para difercncirrlo de !a presenre concepc.ión.

ron:períe el marco de un artículo. Por ello deberi

de las reflexiones equí sólo esbozadas acerca- el

urilizado_por Ingardeq

relacionado. Tal discusión, sin .tiUrrg; mis ¡arde en una derallada exposición

problema de la comunicación liseraria. Los puntor

siguientes serían decisivos en este asunto: Ingarden aprovecha

inderer¡rtinación" señal¡n sólamente lo que f¡lta a los objeros

dimensiones, o bien, la perfección

c¿mbiar la

"perspectiva

incomplctao

"lugar-es

los

et concepro de .lugares de indererminacón,,

importa a Ingarden sobre rodo

".,o

d. ó-posición ¡¡nro;

larenre

qur

sólo 6 c"renci,

Par¡ delimitar los objetos literarios de lo-s. reales, pero también de los ideales. Los .,lugares dc

licenrios: su definición desde iodas l¡

de su consti¡ución. En consecuencia,

en ,plena,, es clecir, eliminar mediante .l

de indererminación" como sea posible. Con ello aparece pa¡enre no

afecta, sino tembié¡¡ su restricción al aspecro Ce ia exposición cie la obra de xrre. pero

condición de la recepiión del rexro, y por ello trn imporrante f¡cror en

apenas

ningún papel,

como sc declrrce

de su

libro

qu. se analizen las condicioncs d¿

indetermin¡ción es una

di¡nensión de la obre de ¡rre Para. In¡;arde1, sjn embargo, esa función no jucga

Vont Erkentrcn des literrisclx¡t Kunstu'erÉs, Tübingen 1968, .n .l

recepción de la obr¡. Aquí no se trata de los lugares de inderer¡ninación

i¡

49). Pero los

impidcn la obre oc arte, o incluso

relativamente.

Para Ingarden, los olugares de

cotrrpletar. Pero esto significa: completar los

hern:oní¡ polifónica, gue

este (comPle¡amiento" conro recuperación

Para

Ingarden

incorpora=una

F.r'identemente puede la ha;mc,nía polifónica

la .conc¡scii¡,

dr

del rexco.

obra de arte, sino que es nrás t¡ien l¡r .e¡nocién original" la que hace posibie h oconcreción"

La climeLsién del efecto se explica,

comunicrción lirereria.

I.¡ secu¡ld¡rio, o mucl¡:¡s

¡rivieles (ver

.p.

¡ror

último, J.

que

proclucen

nrun.ra gue no se planrca el problem¡ tle

En consecuencia "los lugares de indeterminación" se definen como el ab¡ntlono di

veces como completanrienro, de lo que Ingarden da co¡r frecuencia ejcmpl,;i

"lugl¡ss

la

de indererminación" ná n

siran

ser *llenados"; en oc"sion,t

aniquilan, cuando, corno en los rexros rnoclc¡r

,.i,

¡umenrll

indererminación' exigen r¡na única

"lugares de indererÑnación,

acdyidad