Sei sulla pagina 1di 674
ALDO BACRE Profesor de Derecho Procesal en fs Univeridades les de Buenos Aires y Lomas de Zai TEORIA GENERAL DEL PROCESO TOMO I ABELEDO-PERROT BUENOS AIRES ‘Todos los derechos reservados © by ABELEDO-PERROT S. A. E. eI. Pe ECHO, sane 1280-1828 1048 eos Aires — Argentina Queda hecho el depésito que marca la ley 11,723 Elene/ 58228, LS.B.N.: 950-20-0377-2 S=NB8Y6\ El derecho de propiedad de esta obra comprende para su autor la facultad de disponer de ella, publicarla, traducirla, adaptarla 0 auto- rizar su traduccion ¥ reproducirla en cualquier forma, total o pat cial, por medios electrénicos o mecfnicos, incluyendo fotocopis grabacién magnetofonica y cualquier sistema de almacenamiento de informacién; por consiguiente nadie tiene la facultad de ejercit: Jos derechos precitados sin Permiso del autor y del editor, por eseri- to, con referencia a una obra que se haya anotado o copiado duran- te su lectura, ejecucion o exposicién pablicas 0 privadas, excepto el uso con fines didacticos de comentarios, eriticas o notas, de hasta ‘mil palabras de la obra ajena, y en todos los casos sélo la: partes del texto indispensables a ese efecto. Los infractores serén reprimidos con las penas del articulo 172 y concordantes del Cédigo Penal (arts, 2, 9, 10, 71, 72, ley 11.723). KHAI Seq Ba} IMPRESO EN ARGENTINA D-2AvS006 A quien desde el cielo me abruma con ojos que tras- pasan la eterna noche; y a quien sin cuya abnegacién y entereza no habria visto el alba esta pretenciosa vani- dad... Queridos padres. ‘A Susana, esposa y compaftera. PROLOGO Prologar una obra importa una doble emocién: primero, la que resulta motivada por el honor que significa haber sido propuesto para abrir la portada que da ingreso al impaciente lector y poder anticiparle el significado y valor del trayecto que inicia; segundo, la responsabilidad que se asume cuando el co- metido consiste precisamente en ascender al estrado y anunciar el contenido y mérito del trabajo que se presenta a la luz del fo- co cientifico en que se inspira y de la personalidad de su autor. Trataré, no obstante, de hacerlo con serenidad y en sobrio dis- currir objetivo. El profesor Aldo Bacre culmina con esta obra, cuyo primer tomo nos alcanza en fresca tinta de imprenta, una ya larga carrera de estudios y enseftanzas en la materia procesal. Su juventud no le ha impedido lograr la madurez deseable para esta especie de empresas, por cuanto es indudable que ha sabido aprovechar los afos, los dias y las horas para nutrir su bagaje cultural y adiestrarse plenamente en la docencia. Después de cursar como alumno distinguido la carrera juri- dica, ingresa a la carrera docente en concurso de oposicién don- de es calificado de sobresaliente. Alli avanza con todo éxito has- ta que en 1974 es designado profesor adjunto de Derecho Proce- sal (H curso) en ta Facultad de Derecho de la Universidad Na- cional de Buenos Aires, cuyo ministerio ejerce hasta el presente. ‘Mas recientemente se le discierne el cargo de profesor titu- lar de la materia “‘Teoria General del Proceso”’ en la Universi- dad Nacional de Lomas de Zamora. Es obra del Dr. Bacre el programa confeccionado para la ensehanza de dicha asignatura, el que fue aprobado para regir en ambas catedras. Justamente el referido programa, habil y conscientemente elaborado, es el que ha servido al autor para la diagramacién y desarrollo del presente libro. Al escribir esta obra fundamental, el Dr. Bacre ya contaba con diversas publicaciones menores en libros y revistas especiali- 9 ALDO BACRE zadas, lo que fue afianzando su dominio del tema y la habilidad para explicarlo con aptitud docente. Pude conocer en detalle —ya que el Dr. Bacre se desempe- fa en mi Catedra de la Facultad de Derecho de Buenos Aires— la forma prolijay responsable con que ha ido recopilando y ordenan- ‘do los materiales preliminares, en fichas copiosas que registran los datos titiles provistos por la doctrina, la legislacion » Ia jurispru- dencia, lo queen sus clases utiliza como guidn expositivo. junto con sus ya cldsicos graficos y cuadros sindpticos. Precisamente, en el presente tomo I de la obra, llama la atenci6n la claridad y sentido practico de dichos cuadros presen- tados al final de cada capitulo y en los que el autor resume y dis- ciplina con ayuda de lineas y figuras geométricas, los conceptos fundamentales y derivados, el género y la especie, los temas ¥ ‘subtemas de cada asunto ensefiado. Con ello, sin duda, facilita al estudiante —Y también al estudioso— una vision panoramica, sintética ¥ concentrada de los puntos mds sobresalientes que de- ben subrayarse del discurso, no sélo para memorizarlos sino también para comprenderlo de manera coherente. El profesor Bacre desarrolla en esta obra —por ahora en los trece capitulos de lo que es el tomo primero— las nociones Y conceptos mas trascendentales de la ciencia del proceso, visto como una unidad no desvanecida por las distintas materias Sus- tanciales y los diversos procedimientos que se han arbitrado pa- ra componer los diferentes litigios que nacen de cada una. Reite- radamente el autor yuelve al tema de la unidad del derecho pro- cesal yala comunidad de las instituciones que !o rigen y compo- nen. Ello le permite elaborar sus ensehanzas de modo que los conceptos impartidos ¥ los principios explicados sirvan para abastecer la problematica de todos los procesos particulares: ci- vil, comercial, penal, laboral, fiscal, etcétera. Es que, realmente, el amplio y totalizador programa lleva- do de la Catedraal libro —y que ‘serviré a la Catedra— contiene la presentacion, explicacion, desarrollo, concordancias, antece- dentes, fuentes ¥ aplicacién de los conceptos basicos de la cien- cia procesal encaramada en la trilogia estructural de accion, ju- risdiccién y proceso. Practicamente, estas tres categorias enuncian y abarcan 10 ALDO BACRE profesional que hallaré en sus paginas la respuesta precisa y do- cumentada sobre numerosos temas que no quedari en el “cielo de los conceptos juridicos”’ sino que descienden al dato legal o jurisprudencial, apto para resolver una encrucijada del proceso que se atiende. Entre los muchos capttulos interesantes que ofrece la obra y que resultan del indice general y del prefacio del autor, a los que remitimos la atencién del lector para no sobrecargar este prélo- go que prometié sobriedad, podemos destacar por su valor doctrinario elogiable el III, donde se estudian y ensefan las tres instituciones basicas y en particular la jurisdiccién con sus mil- tiples teorias; el VI, que se refiere a la accidn, su naturaleza y las orientaciones modernas sobre este concepto; el VIL, que trata de la “‘pretensién”’ en todos sus aspectos, inclusive aquellos en los que aparece desplazando al clasico reinado de la ‘“‘accién”’; el VII, donde se examina la excepcién en sus sentidos amplio y restringido, los presupuestos procesales y la defensa penal, con amplio acopio de ilustracién; el X donde se trata con prolijidad y esmero ur tema que nos apasiona, como lo es el que se refiere a los principios que regulan el proceso y cuyo dominio facilita a jueces y abogados la solucién de problemas no previstos por la norma procesal; y el XII, en el cual se agota la temdtica referida al Juez, incluyendo los relativos a su investidura, funcién, desplazamiento, poderes, deberes, designacion y remocion, a la luz de las disposiciones constitucionales y legales que rigen su actuacién y garantias. El autor, que ademas de las disciplinas juridicas ha cultiva- do la ciencia politica y la historia, sin apartarse de la objetividad debida a la naturaleza y destinatarios de su obra, deja traslucir su ilustracién en aquellos temas en los que cabe traer la referen- cia institucional seguida desde su pasado y mirada en el cuadro de las ideas que confluyen en la conformacién del derecho vi- gente. Esperamos con confianza la aparicién de los tomos que si- guen en el programa del autor, que van configurando un verda- dero tratado de la teoria general del proceso. Por ahora, nuestro beneplacito y felicitaciones al Dr. Aldo Bacre. ISIDORO EISNER Junio de 1986 12 PREFACIO Al inaugurar la Catedra de Teoria General del Proceso en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y a solicitud de sus autoridades, me vi en la necesidad de redactar el programa de ensefianza de dicha materia. Materia que, al igual que en la Universidad Nacional de Buenos Aires (donde se denomina: “*Elementos de Derecho Procesal’’), ha sido incorporada en el nuevo plan de estudio. Asi surge con posterioridad la idea de escribir este libro. EI destinatario de este trabajo es el estudiante de Derecho, quien en los primeros pasos de su carrera, accede al Derecho Pro- cesal, con las dificultades propias de esta moderna disciplina. Es por ello, que he intentado delinear los grandes temas que hacen al Objeto del mismo, presentandolos de una manera sencilla, des- terrando todos los recursos de la erudicién: la profusién de citas bibliogrAficas o las abundantes referencias jurisprudenciales, sal- vo las necesarias. Tampoco este libro aspira a desplazar otras obras utiles para el conocimiento de la materia. La idea es adentrarnos en el estudio de los principios 0 con- ceptos que son comunes a toda categoria de proceso. El De- recho Procesal es tinico cualquiera sea la forma que adopte, 0 los principios que le inspiren 0 el interés que constituya su finali- dad o la materia que a través de él se ventile: siempre habré un concepto jurisdiccional, que por definicién también es unitario; siempre habr4 una accién, que también es unitaria; y siempre habré un proceso, cuyas variaciones procedimentales no pueden alcanzar a destruir la unidad conceptual que postulamos. Es asi, que siguiendo estos lineamientos y teniendo en cuen- ta los adelantos que ha alcanzado nuestra disciplina, he dedica- do este primer tomo al estudio de la trilogia de conceptos que constituyen el basamento de la ciencia procesal; ellos son: el de jurisdiccién, accién y proceso. ag ALDO BACRE La comprensién de una Teoria General del Proceso debe fundarse en una consideracién unitaria y subordinada de estos tres institutos. Unitaria, porque ninguno de los tres puede te- ner existencia independiente, pues s¢ ‘compenetran y confunden en forma tal, que es imposible establecer un limite entre ellos. Subordinada, porque sin el conocimiento previo de la idea de jurisdiccion, no puede conseguirse una acepcion légica de ac- cin. Y sin sentar debidamente estos dos conceptos a priori, es ilusorio, al decir del Maestro Podetti: «toda tentativa de en- tender lo que es el proceso’’. Este trabajo se complementara con un segundo tomo, cuyo contenido estara referido a Jos distintos actos procesales que con- forman el proceso. Asi, los actos de instruccién del mismo, como los de transmision y notificacién, de documentacidn e inspeccién, y sus medios de expresion. También, los actos de verificacion, concretamente, estudiaremos una Teoria General de la Prueba. ‘Asimismo, los actos decisorios del proceso (Teoria General de las resoluciones judiciales); los de aseguramiento (T* ‘eoria General de las medidas cautelares); los impugnatorios (Teoria General de los recursos), y por Ultimo, los actos de invalidacién que conforman una Teoria General de las nulidades procesales. En un tercer tomo, desarrollaré los diferentes procesos @ través de los cuales se ventilan las multiples cuestiones que cons- tituyen el objeto especifico de los mismos (civil: de conocimien- to y especiales; laboral y ejecutivos). En definitiva, este trabajo aspira a dar un conocimiento global del Derecho Procesal, para que el alumno pueda, a poste- riori, emprender la especializacién necesaria de sus diferentes ramas. ALDO BACRE 14 Lb ED. DJA. DIBA. JAS RADP RIN cPcr. CPCBA DL 1285/58 ABREVIATURAS Cédigo Procesal Civil y Comercial de la Nacién (ley 17.454) Cédigo Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Buenos Aires (ley 7425) Cédigo Civil ‘Camara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal ‘Camara Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal ‘Camara Nacional de Apelaciones en lo Contenciosoadministra- tivo Federal Corte Suprema de Justicia de la Nacién Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires ‘Cédigo de Comercio ‘Camara Nacional de Apelaciones del Trabajo Camara Nacional de Apelaciones en lo Especial Civil y Comer- cial de la Capital Federal Diario de Jurisprudencia Argentina Diario de Jurisprudencia Judicial de la Provincia de Buenos Aires Revista de Jurisprudencia Argentina Revista Argentina de Derecho Procesal Reglamento para la Justicia Nacional Cédigo de Procedimiento Criminal para la-Capital Federal Cédigo de Procedimiento Criminal para la Provincia de Buenos Aires Decreto-ley 1285 dictado en el aflo 1958 yunal Fiscal ‘Tribunal de Cuentas Direccién General Impositiva Constitucion Nacional Constitucion de la provi cia de Buenos Aires 15 CAPITULOL EL DERECHO PROCESAL 1. Concepto El hombre es un ser social, y por lo tanto, obligado por su propia naturaleza a compartir con sus semejantes los escasos re- cursos del planeta. Estas condiciones ineludibles y sus ambi- ciones desmedidas han conducido a los seres humanos a vivir un permanente conflicto de intereses. La forma de resolverlos de la mejor manera posible ha sido parte de la historia de la humani- dad. Couture!, el gran maestro uruguayo, nos refiere al respec- to, que: ‘‘Tres han sido las soluciones que se han utilizado para dirimir los conflictos sociales con relevancia juridica’’, y conti- nua diciendo: ‘Producido un quebrantamiento de las previ- siones hipotéticas contenidas en la ley, los fines de ésta se frustran y debe arbitrarse soluciones que hagan cesar el conflic- to, en este caso, son las siguientes: autotutela, autocomposicién y proceso’’. “La llamada autotutela, es la reaccién directa y personal de quien se hace ju: con manos propias. Esta reaccién se halla normalmente prohibida por la ley, la que se ha Ilegado a tit car como delito... Pero no toda norma de autotutela es ili el derecho de retencién ha sido legitimado por el Cédigo Civil: la huelga ha sido declarada derecho gremial en el articulo 14 bis 1 Courure, Eduardo J., ““Fundamentos del Derecho Procesal Civil”, Edie, Depal- ma. Buenos Aires, 1974. pag. 9. Db- al S600. ALDO BACRE de la Constitucién Nacional; la legitima defensa ha sido consi- derada eximente de responsabilidad en el articulo 34 del Codigo Penal; son también legitimos los actos de correccién y disciplina inherentes a la patria potestad regulados en el ordenamiento ci- vil; etcétera’”. “En las situaciones de autotutela se ahorra, por lo menos momentaneamente, el proceso, y los fendmenos juridicos quedan dentro del Ambito del derecho material”. “Se ha dicho mas de una vez que la prohibicién de la auto- defensa es en si misma de orden procesal?. Pero como bien se ha hecho notar3, aunque eso sea asi, no debe olvidarse que en tanto la autodefensa constituye una solucién parcial del litigio por ac- to privado, el proceso constituye una solucién parcial del litigio de cardcter piblico. La autodefensa o autotutela sacrifica este Ultimo interés al primero’. Pero, en una segunda etapa, cuando la tribu, la familia o el clan asume la defensa de la colectividad y coopera con el indi- viduo, 0 se sustituye a éste en las sanciones que representan la justicia, aparecen otros tipos de soluciones a los que la doctri- na4 denomina autocomposicién, 0 sea, la resolucion del conflic- to por las propias partes. Esta se expresa, segiin Couture, por: “La sumision o renuncia total o parcial. En este caso la parte perjudicada por el quebrantamiento de la norma sacrifica todo o parte de su derecho. Sumisién total es la renuncia o la re- mision de la deuda. Sumision parcial es la transaccién”’. Por fin, continia seflalando: ‘‘se llega al proceso. En este caso las partes dirimen su controversia ante la autoridad y quedan sometidas, expresa 0 tacitamente, a la decision de ésta’’. “El proceso resulta ser, en ese sentido, en el camulo de ac- tos de la conducta juridica, un medi id6éneo para dirimir im- parcialmente, por acto de juicio de la autoridad, un conflicto de intereses con relevancia juridica’’. “En el plano de la doctrina el proceso es uno solo, aunque 2 CarneLurti, Francisco, “*Sistema’’, t.1, 352, b. 3 ALCALA Zamora y CASTILLO, “Proceso, autocomposicién y autodefensa”’, P $4, México, 1974. 4 CaNeLuTTl F. sistema”, t.1, 353 18 EL DERECHO PROCESAL el conflicto se produzca en distintos 4mbitos del derecho”’. “La materia puede hacer variar la competencia, la compo- sicién de los tribunales, las formas de tramitacién, hasta la efi- cacia misma de los distintos procesos. Pero siempre habra un ‘omun denominador a toda esa serie de actos: su caracter ya particulares } Propietario-Inquilino Donante-Donatario particulares { carga; deber; obligacién Normas procesales os (Juez deber de fallar AUTONOMIA DEL DERECHO PROCESAL Ya sefialamos que una de las caracteristicas del Derecho Procesal es su autonomia. Esta independencia que adquiere al separarse del derecho civil y del penal, es de reciente data, y se produce como consecuencia de las discusiones sobre Ja naturale- za juridica de la accién, y de las consideraciones sobre la rela- 62 Por ejemplo, en todos aquellos casos en que la ‘‘norma procesal’” impone car 1225, deberes y otorga potestades al justiciable (el justiciable debe observar los imperati- ‘vos morales del proceso; la demanda debe contener los recaudos del art, 330, del CPN). 68 Diaz, Clemente, ob. cit., t. I.) pag. 57. 44 EL DERECHO PROCESAL cién juridica procesal. Se diferencia del derecho substancial, sobre todo, por la aparicién de un tercero imparcial: el juez, quien a través de su sentencia, impone un nuevo derecho (no- vum ius) al condenado, igual o distinto al pretendido en el pro- ceso. En una palabra, juega en un ambito diferente al del de- recho material, por lo que requiere principios e instituciones propias de las que rigen las relaciones juridicas civiles o penales. Que una rama del Derecho tenga autonomia significa que la disciplina juridica se gobierne por sus propias normas y prin- cipios, sin necesidad de remitirse a otros ordenamientos en caso de lagunas legales, asi, por ejemplo, la legislacién procesal res- Ppecto de la civil. Pero, es necesario aclarar que la autonomia de una rama del Derecho no implica su desvinculacién de las demas. Todas ellas estan intima e indisolublemente unidas, y, sin esa unidad, no existiria un orden juridico. Diaz al respecto afirma, que: ‘Es indiscutible la unidad transistematica del Derecho, considerado como disciplina del saber humano y susceptible de generalizaciones que conducen al terreno de la filosofia juridica. En todo el ambito de las discipli- nas juridicas se encuentran importantes remisiones a nociones generales del derecho, la interaccién de sistemas y teorias que se desarrollan intensamente en otra disciplina, la presuposicion normativa, la absorcién de normas, etc., fendmenos que de- muestran que aquella unidad transistematica es la resultante de Ja sintesis de las ciencias juridicas particulares, cuya existencia es imposible negar, cada una de las cuales, a su vez, ha sido objeto de un propio sistema de anilisis y sintesis, en el que cada una de las disciplinas juridicas adopta una fisonomia especial que la distingue de sus congéneres, por sus principios fundamentales y Por sus instituciones, por sus conceptos y por sus métodos: en ese sentido se puede hablar de una autonomia sustancial del De- recho Procesal, que seria absolutamente intrascendente si su de- limitacin no significara un freno a las exageraciones doctrina- les a que se pretende’’6, Diaz, Clemente, ob. cit., t. LL, pag. 22. 6 Goupscumupr, J., “Derecho Justicial Material” + Rev. Dcho, Proc., 1946, 1" 45 ALDO BACRE Y continia diciendo: ‘*El Derecho Procesal es ademas for- malmente aut6énomo frente al derecho material, en tanto la ju- risdiccién, la accién, el proceso, la sentencia, la cosa juzgada, etc., pueden actuarse en su plenitud practica sin ser el correlato estricto de un concreto derecho subjetivo de indole sustancial; que el Derecho Procesal adquiera plenitud dogmatica cuando ha servido para concretar en la sentencia una situaci6n juridica sustancial es un fendmeno ajeno a su autonomia, que, propio de la teleologia del Derecho Procesal, satisface sin embargo el espi- ritu aritmético que concibe lo juridico como un sistema de bino- mios: derecho-obligacion, acreedor-deudor, etc., que ya no res- ponde ni a la realidad civilistica’’. Y termina sefialando: ‘Que el Derecho Procesal sirva para concretar el derecho material, no significa establecer la relacién causal y sistematica de aquél con éste; la sentencia que rechaza la demanda por falta de derecho, y en general, las sentencias de declaracién negativa de certeza, introducen una seria duda en la concepcién antiautonémica, y esta duda es perturbadora, cuando el rechazo sobreviene no tanto por la falta de derecho, cuanto por el abandono de una actividad procesal por parte de quien habia asumido la responsabilidad de su ejecucién (carga procesal)"’. RESUMEN PENAL ¢—_-LABORAL eR <> TRIBUTARIO NES CONSTITUCIONAL _ADMINISTRATIVO MINERO DERECHO SUBSTANCIAL parte, ps. 1 y ss. dice: “El derecho justicial, que junto con el derecho politico y con el derecho adminisrativo integra el derecho publico dele comunidad esta, se divide oo el derecho justicial formal y en el material, Aquél comprende los derechos procesales ci_ vil penal, y éste la totalidad de las normas relativas la pretension de tutela juridica di rigida conira el Estado, como asimismo el derecho penal”. 46 EL DERECHO PROCESAL _ CIVIL PENAL DERECHO PROCESAL <— LABORAL DMINISTRATIVO , ‘TRIBUTARIO VINCULACIONES DEL DERECHO PROCESAL CON OTRAS RAMAS DEL DERECHO En principio, el Derecho Procesal forma parte del Derecho Piblico del Estado, por lo ya resefiado. Ello explica las amplias facultades instructorias de los jueces y el carécter supra-ordena- torio de sus normas. En particular, se relaciona con los siguientes derechos: Con el Derecho Constitucional Con él tiene una vinculacién estrecha, basta con indicar las instituciones procesales que contiene como: ~ las declaraciones, derechos y garantias que tiene el indivi- duo frente a los poderes de! Estado: el art. 18 de la CN estable- ce, entre otros principios procesales, el de inviolabilidad de la defensa en juicio, el de juez natural, de debido proceso legal; el art. 16,el principio de igualdad de los habitantes ante la ley, supresién de los fueros especiales. Otros preceptos se refieren a la validez de los procedimientos judiciales de una provincia en otra (art. 7), a algunas formas de enjuiciamiento, como el juicio “‘por jurado’? (no reglamentado), y el llamado “‘juicio politico”’ de los magistrados (arts. 45, 57 y 52, CN). - Crea el Poder Judicial de 1s ‘Nacidn (arts. 94 a 99, CN), determina su competencia (arts. 100 y 101, CN), la forma de de- signacién de sus miembros (art. 86, ine. 5, CN) y sus incompati- bilidades (art. 34, CN). - Impone a las provincias el deber de dictar una Constitu- cién que asegure la ‘‘administracién de justicia’’ (arts. 5 y 106, 47 ALDO BACRE CN); les permite celebrar entre si ‘‘tratados parciales para fines de administracion de justicia’’ (art. 107, CN), y dictar sus pro- pias leyes procesales por interpretacién de los arts. 67, inc. 11 y 104 de la CN. Declaraciones, derechos y garantias DERECHO. Poder Judicial de DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL la Nacion, Deber de las provincias de asegurar la adm. de justicia. Con el Derecho Administrativo El Estado, en su funcién de poder administrador, ejerce también ciertas facultades jurisdiccionales en cuanto resuelve las pretensiones de sus stibditos fundadas en relaciones de de- recho publico, y las resuelve con normas de actuacién que unas veces son propias (Procedimiento Contencioso-administrativo: ley 19.549), y otras corresponden al derecho procesal, aplicado supletoriamente. Ademias, la actuacién de la norma administrativa requiere la intervencién del poder administrador como organismo desti- nado a solucionar el conflicto de intereses con el administrado (teoria del proceso contencioso-administrativo), en una activi- dad de caracter jurisdiccional. 5 Pero en estos casos, sefiala Diaz: ‘mas que una relacién entre el Derecho Administrativo y el Derecho Procesal, se ad- vierte una vinculacién entre un llamado ‘derecho procesal admi- nistrativo’ y el ‘Derecho Procesal’67, como capitulo de la siste- matica procesal que los procesalistas descuidaron y que los espe- cialistas de derecho administrativo recogieron, maravillandose, 66 Diaz, Clemente, ob. cit., t. 67 Atsina, Hugo, ob. cit.. t- 48 EL DERECHO PROCESAL al entrar en esta ‘tierra de nadie’ de la feracidad del fendmeno Procesal’’. Continua diciendo: “‘La vinculacién, sin embargo, aparece nitidamente en cuanto se considere que el organismo jurisdic- cional se erige sobre una s6lida base administrativa; el Derecho Administrativo establece los principios rectores del ‘servicio ptiblico’; da los fundamentos de la funcién publica que desem- pefia el juez, las relaciones de jerarquia de los tribunales, las funciones de superintendencia, el régimen burocratico judicial’. ORGANIZACION INTERNA DE LA JUSTICIA DERECHO ADMINISTRATIVO Funcién piiblica det Suministra normas juez sobre la | Relacion jerérquica de | superintendencia 4 DERECHO PROCESAL Regimen disciplinario del personal judicial. Con el Derecho Tributario También existe una “‘teoria del Derecho Procesal financie- ro-tributario’’, destinado a resolver los conflictos de intereses entre el contribuyente y el Estado recaudador. Se advierte la im- portancia que adquiere el proceso tributario en el solo enun- ciado del art. 604 del CPN, cuando dispone que: “Procedera la ejecucién fiscal cuando se persiga el cobro de impuestos, patentes, tasas, retribuciones de servicios 0 mejo- ras, multas adeudadas a la Administracién publica, aportes y contribuciones al sistema nacional de previsién social y en los demas casos que las leyes establecen...’’. Pero la verdadera vinculacién con el Derecho Procesal, se advierte cuando el Derecho Financiero-tributario considera al proceso como el ‘‘acto de exteriorizacién’’ de la regularidad tri- butaria, por ejemplo, la tasa de justicia; ley de sellos en la docu- 49 ALDO BACRE mentacion de los negocios juridicos; en la transmisién gratuita de bienes por causa de muerte, etcétera. = Bjecuci6n Fiseal —_ DERECHO PROCESAL DERECHO FISCAL A ateriorizacion impositi Con el Derecho Internacional Privado Se vincula en cuanto constituye uno de los temas de mayor interés del Derecho Procesal, el dela eficacia de la norma proce- sal en el espacio, es decir en las relaciones entre las naciones so- beranas. Tiene importancia practica en la aplicacién de ciertos insti- tutos procesales, v.gr. el cumplimiento de sentencias extranjeras (arts. 517 a 519 bis del CPN), el libramiento de exhortos al exte- rior, y la extradicion de criminales. Cumplimiento de ‘Actos Procesales Internacionales Notificacién de DERECHO DERECHO PROCESAL ‘Actos en el exterior INTERNACIONAL Extradicion de ccriminales Con el Derecho Penal El derecho penal es derecho material o segun Goldschmidt: “derecho justicial material’, respecto del Derecho Procesal, pe- ro en el Ambito de las relaciones entre ‘ambas disciplinas juridi- cas, interesa observar que el Derecho Procesal incorpora a su te- matica sanciones llamadas ‘ El art. 159 dispone: «Las sentencias que pronuncien los ibunales letrados en lo civil, comercial, thie y cei ladas en el texto expreso de la ley; ¥ a correccional oe i ie juridicos de la Jegislacion vigente falta de ee Seer defecto de éstos, en 108 — eria respectiva, Y) aes ‘as de en ne del derecho, teniendo en cuenta Jas circunstancl ” a senciales para que ‘ tas © normas establecen las paul enciales P a oe recurso extraordinario de inconsttucionalde a Pilidad para ante Ja Corte Suprema de Justicia pr 5. Fuentes legislativas De acuerdo con nuestra organizacién politica, fymintes Dee tacién dada al art. 67, inc. 11, de laCN, cada provincia organi- za su administracion de justicia y dicta sus cédigos procesales, incluso la Capital de la Republica y, juntamente @ ellas, existe una justicia nacional, también denominada federal, con organi- zacién y procedimiento propio. _ Enla ciudad de Buenos Aires, capital entonces de la pro- vincia del mismo nombre, los jueces continuaron aplicand: materia procesal, la legislaci ee ic. mate br cesal, la legislacién espafiola y las disposiciones dic- we ee ee Blceses gobiernos patrios. Para llenar ese vacio, wae ae Provincia, doctor Valentin Alsit iid autorizacién a la Legislatura para encomend: et ne rs ie tee jar a un juris - Seren es ae ley de enjuiciamiento, la que fue pal a ‘o tes ay le 1867, designandose al Dr. José L. Dominguez, Be ea Baur presets al P.E.N. dos proyectos, uno ribunales, y otro, sobi juiciamien- to civil, los que fueron examinados por una cdiiision de ioe “4 AREAL-FENOCHIETTO, “Manual de Derecho Procesal Civil’, 1., 23 8 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL dos que introdujeron algunas reformas. Este proyecto no fue sancionado por el Senado. En 1873 se promulgé la Constitucién para Ja provincia, la que autoriz6 a la Suprema Corte a presentar proyectos de los mismos temas a la Legislatura. Cometido que cumplié en 1875, basado en el Proyecto Dominguez, y que fue sancionado en oc- tubre de 1878. Pero, al mismo tiempo, se designé una comisién encargada de reformarlo, presentando un nuevo proyecto que fue sancionado y convertido en ley el 18 de agosto de 1880." La comisién estaba integrada por los doctores Antonio Bermejo, Ceferino Araujo, Angel Blanco, E. Casares, José M. Bustillo y Luis Correa Larguia. Federalizada la ciudad de Buenos Aires el 21 de setiembre de 1880, para convertirla en la Capital de la Repablica, fue nece- sario proveerla de una administracin de justicia, en substitu- cién de la provincial, que habia dejado de tener jurisdiccién en su territorio. Se dicté la ley 1144 sobre organizacion de los tribunales, la que conservé la existente, Figiendo las vigentes en la provincia. Sancionada la nueva Ley Organica de los Tribunales 1893, en el afio 1886, ésta mantuvo la misma situacion. Numerosos fueron los proyectos y leyes de reformas que se sucedieron hasta nuestros dias. Se destacan, entre otros, las introducidas por la ley 4.128 de 1902, por la ley 14.237 de 1953 y por el decreto ley 23.398 de 1956. El Cédigo Procesal Civil y Comercial de la Nacién que de- rog6 al viejo Cédigo de Procedimiento, fue redactado por una comisién designada en 1966, durante el gobierno del General Juan C. Ongania, y estaba integrada por los doctores Palacio, ‘Ayarragaray, Cichero, Colombo, Carneiro y la doctora Anasta- si de Walger. Dicho Cédigo fue aprobado por la ley 17.454 de 1967, entrando a regir a partir de febrero de 1968. Este Cédigo a su vez fue receptado por la Provincia de Buenos Aires, el que substituy6 al anterior. Por la ley 22.434 del mes de agosto de 1981, se procedié a reformar parcialmente a dicho cédigo. wv D- DISOOS ALDO BACRE 6. Las leyes procesales Concepto f A ‘Senalan Areal-Fenochietto * que tanto las leyes substan~ ciales como las procesales conforman. armoniosamente-eborden juridico, si bien ‘actuan en distintos planos y con diferentes fun- ciones,/ fist sk La norma material regula las relaciones interindividuales, creando derechos Y obligaciones; Ja procesal crea situaciones mas complejas al atribuir ala jurisdiccion la potestad de decla- rar el derecho sustancial ¥ ademas, otorgar @ los particulares los medios para recurrir ante el organo, ya frente al litigio, © simplemente ante Ja incertidumbre del derecho. Sintetizando, el codigo respectivo, cuanto por su “‘naturaleza ¥ funcién”’, s derechos de los justiciables, par= 1a 1a jurisdiccion como potestad, soberana de declarar el derecho ssustancial frente a casos particulares. ‘ocesales tienen carcter juridico porque som Las normas pr mandatos imperativos impuestos por el Estado, cuya observan- cia se debe a ésta como @ los particulares, ¥ porque regula los de- rechos y¥ obligaciones que nacen en el proceso, que es de nature leza distinta de la que es materia del litigio. itigio que se hace valer en juicio y el derecho que se ejer- cita al provocar la actividad jurisdiccional, o sea al instaurar © juicio, son dos cosas sustancialmente distintas- z Ya hemos afirmado que Ja naturaleza de la norma procesal se ubica en el espectro del derecho publico, toda vez que estruc- tura como aspectos esenciales la jurisdiccion y el proceso. Le primera es una potestad del Estado, y el segundo, constituye un instrumento de gobierno, toda vez que es el medio a través de! cual se logra la actuacion de la voluntad de la ley; mediante & Bae posibilita el cumplimiento de los fines de la jurisdic- . ‘AREAL FeNocuistTo, ‘Manual de Derecho Procesal”’, t. 1, p. 6. Lascano, “Exposici6n de Motivos”, p. 128/9. : 80 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL Clasificacién de las normas procesales Se han expuesto diversas clasificaciones de las normas pro- cesales. Se distingue, por ejemplo, entre: a)Normas orgdnicas y procesales, propiamente dichas Segtin que, respectivamente, regulen la organizacion y competencia de los tribunales, 0 los actos del proceso y el de- sarrollo del procedimiento, También, entre: b) Normas procesales formales y materiales Mientras las primeras regulan las condiciones de forma, tiempo y lugar de los actos procesales, las segundas, determinan los requisitos de capacidad y legitimacién, el contenido y los efectos de esos actos. Mayor importancia reviste la clasificacién de las normas procesales en: c) Absolutas 0 necesarias y relativas 0 voluntarias Las primeras son aquellas que deben aplicarse siempre que concurra el supuesto para el que han sido dictadas, por lo que el juez no puede prescindir de ellas aunque las partes se lo solici- ten. Ejemplo de las mismas, tenemos las normas que determi- nan la competencia por razon de la materia, del valor y del gra- do; las que establecen los requisitos de la demanda; las que prohiben la admisién de una prueba. En cambio, son relativas aquellas de cuya aplicacién cabe prescindir, sea por mediar acuerdo expreso de las partes en tal sentido, sea por su omisién consistente en no poner de relieve su inobservancia; ejemplo de lo primero, tenemos el art. 155 del CPN, que establece que: “Los plazos legales o judiciales son perentorios... salvo acuerdo de partes...””. De lo segundo, la posibilidad de prorrogar la competencia territorial, conforme el art. 2 del CPN. 81 ALDO BACRE En los casos en que no existan disposiciones expresas que determinen si una norma es absoluta o relativa, su determina- cién es materia de interpretacion. La inobservancia de las nor- mas absolutas da lugar al planteo de nulidad. !7 7. Efectos de las normas procesales en el tiempo La sancién de una ley que jintroduzca modificaciones en la organizacion judicial o en el procedimiento, suscita inmediata- mente la cuestion de saber desde qué momento se la debe consi- derar en vigencia, ¥ ‘cuales son sus efectos con relacion a los pro- cesos pendientes y @ las relaciones contractuales atin no someti- das a proceso. La conveniencia de no dar efecto retroactivo a las leyes en general es jncuestionable, porque el pasado debe escapar a Jaac- cion del legislador, y tenerse por firmes los actos cumplidos de acuerdo con las leyes vigentes al momento de su celebracién. El principio se halla consagrado en Ja CN, pero s6lo respec- to de las leyes penales (art. 18), y asi no. podria aplicarse una pe- na por la comisiOn de un acto que anteriormente no era conside- rado delito. En el orden civil, s6lo esta amparado por el art. 3 del Céd. Civil, segun el cual las leyes disponen para el futuro, no tienen efecto retroactivo ni pueden alterar derechos adquiridos; pero esta disposicion esta condicionada, en primer lugar, por el arti- culo 4044 del C. Civ., que permite la aplicacion de la ley nueva a situaciones anteriores cuando s6lo priven a los particulares de meros derechos en expectativa; y por elarticulo 5, del mismo or- denamiento, que declara que nadie puede tener derechos ad- quiridos contra una disposicion de orden publico. Esto significa que, sancionada una ley, los hechos cumplidos se rigen por la ley antigua y los posteriores por la nueva. Sélo se aplicara a los anteriores cuando priven de una esperanza, pero no de una fa- cultad ya ejercida, a menos que la nueva norma sea de orden publico. La CSJN ha declarado que no hay dbice constitucional en 17 Patacio, Lino E., “Manual...” t. 1., pag. 21 82 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL la ley que suspendié el tramite de los desalojos, por ser de orden publico'’. En materia impositiva no rige el principio de irretroactivi- dad, ha sostenido el alto tribunal, por lo que es inobjetable el derecho del Estado para dar extensién retroactiva a los impues- tos en el afio fiscal en que se dicta la nueva ley que crea 0 aumenta la tasa del tributo!. En materia procesal se ha resuelto que: a) Una ley procesal nueva no puede aplicarse a los procesos ya fenecidos, porque se alterarta la sentencia que ha pasado en ‘autoridad de cosa juzgada, violéndose ast la garantia del de- recho de propiedad, art. 17 de la CN. b) Por el contrario, la nueva ley se &plicard a los procesos que se inicien con posterioridad a su entrada en vigencia, pres- cindiendo del tiempo en que se constituyeron las relaciones juri- dicas sobre que ellos versen, por ejemplo, si se sustituye la via sumaria por la ordinaria. ¢) Respecto a la aplicabilidad de las normas que regulan la admisibilidad de la prueba, la doctrina esta dividida. El proble- ma consiste en determinar qué norma debe aplicarse cuando, por ejemplo, hallase vigente al tiempo de celebrarse un contrato una norma que permite acreditarlo por cualquier medio de prueba, y luego es derogada por otra posterior, que s6lo autori- za la utilizacién de determinado medio probatorio. Chiovenda entiende que debe aplicarse la norma vigente en el momento en que la prueba debe producirse, pues solo ella puede determinar, en raz6n de su indole procesal, el medio idé- neo para formar la actual conviccién del juez. Contrariamente, la tesis opuesta parece ser la més justa, pues las mayores © menores precauciones que las partes han adoptado al celebrar un acto juridico, dependen de los medios probatorios que podian utilizar en ese momento”. d) En cuanto a los procesos en trémite, pueden ser alcanza- dos por la ley nueva, siempre que ello no importe afectar a los WL. L., 99-199, 195. A,, 1982-111-327. 20 podetti, Alsina, Palacio, y es también nuestra opinién. 83 ALDO BACRE actos procesales cumplidos y que han quedado firmes bajo la vi- gencia de la ley anterior, porque se afectaria el principio de preclusion. / Si la nueva ley suprime un recurso, la misma puede aplicar- se aunque el mismo se haya interpuesto, siempre que no haya re- solucién que lo haya concedido?!. 8. Efectos de las normas procesales en el espacio Las normas procesales sé hallan sujetas al llamado princi- pio dela territorialidad de la ley. ‘Slo tienen vigencia dentro del ambito territorial del estado que las dict6, por ser consecuencia del ejercicio de un poder emanado de la soberania. Dadas las complejas telaciones internacionales que unen @ hombres de diversos paises (comerciales, diplomaticas, etc.), se presenta la cuestion de saber qué ley sera aplicada frente a un supuesto conflicto. Se han enunciado al respecto dos sistemas: a) El dela personalidad de la ley: Segin el cual ésta acom- pafia al sujeto dondequiera que sé encuentre, Y b) El dela territorialidad: Que somete a los extranjeros ala ley del lugar de su residencia. Son los antecedentes de las doctrinas que hoy dividen al de- recho internacional privado, del: Domicilio y \a Nacionalidad Ambas son insuficientes para resolver todos los conflictos que puedan presentarse, porque si bastan tratandose de las per- sonas 0 de las cosas, no comprenden a los actos juridicos, que no tienen nacionalidad ni domicilio. La solucién se ha encontrado en la formula ‘‘Locus regit actum’’, que significa que el acto, en cuanto a su forma y solem- nidades, debe ser juzgado de acuerdo con la ley del “lugar en que se celebr6”’, por ser la que los contratantes tuvieron en mi- ras en ese momento. Asi lo ‘dispone el art. 12 del C. Civil, con 21 SCJN. Fallos, 246-183. 84 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL las limitaciones del art. 14, del mismo ordenamiento (Aplica- cion de la ley extranjera). Las leyes procesales, como las de fondo, tienen en principio una limitaci6n territorial, lo cual significa que rigen por igual y de identica manera para los nacionales y extranjeros. Pero, fre- cuentemente, los jueces se ven obligados a aplicar una ley extranjera para resolver una cuestién procesal, basicamente, en los siguientes casos: a) Determinacién de la capacidad de las partes; b) Validez del mandato; c) Notificacién; d) Admisibilidad de la prueba; e) Diligenciamiento de la misma; f) Medidas precautorias; g) Ejecucién de sentencias. Nuestras leyes procesales no contienen disposiciones que los resuelvan, pero es indudable que rige para estos casos la for- mula ‘Locus regit actum’’, y en consecuencia, deben aplicarse los mismos principios del Céd. Civil y las soluciones aportadas por la jurisprudencia. Estas son las siguientes: La capacidad para actuar en juicio de las personas domici- liadas fuera de la Repiblica, sera juzgada por las leyes de su res- pectivo domicilio (Conf. C. Civ. arts. 7, 8, 138 y 139), y, en con- secuencia, si por eilas tienen capacidad suficiente, podran actuar sin necesidad de representacién legal, aunque por nuestras leyes fueran incapaces”, salvo que se violen leyes de orden piiblico de nuestro pais, por ejemplo en el caso de que el marido quiera ejercer la representacién de su mujer en un sucesorio en que ella es heredera, cuando la misma se opone, no obstante la ley fran- cesa que lo autoriza. Las formas del mandato: Asi como la extensién de las fa- cultades que él confiere, se determinan por la ley del lugar de su otorgamiento, por ejemplo, son validos los otorgados en instru- mentos privados, si la ley extanjera los autoriza, a pesar de que 22). A, 7-285. 235. A, 66-577 85 ALDO BACRE nuestra legislacion exija que sean formalizados en instrumento publico*4. Las notificaciones: Se rigen por la ley del lugar en que se practican, y asi si un juez extranjero solicitase a un juez nacional una notificacién, ésta se regira conforme a nuestras leyes proce- sales, y viceversa. Lo mismo ocurre si se trata de actos a cumplirse en diferentes provincias (ley uniforme de exhortos, 17.009, ref.). La admisibilidad de la prueba: Se determina por la ley del lugar del acto, en azn de su vinculacién con el derecho mate- rial, y por ser la que Jas partes tuvieron en cuenta al ejecutarlo. El art. 1193 del CC. establece que ‘solamente pueden probarse por testigos los contratos cuyo monto no exceda de 200 pesos, lo que en el derecho francés se permite hasta 500 francos. Supon- gase un contrato celebrado en Francia por mil francos cuya exis- tencia se discute ante nuestros tribunales; si se aplicara el art. 1193 citado, podria probarse por testigos porque, convertida esa suma en australes no alcanza Ja tasa legal; pero, como el acto se rige por la ley del lugar de su celebracién, en este caso la france- sa, la prueba seria inadmisible. Sin embargo, en cuanto al medio de prueba, es necesario que esté permitido por la ley del lugar donde deba realizarse. Un juez argentino no podria ordenar el diligenciamiento de la prueba de confesiOn, a pedido de un juez extranjero, si se ha or- denado en un juicio de divorcio, por estar excluida expresamen- te por la ley nacional (art. 70, Ley Matr. Civil). En cambio, la prueba debe diligenciarse de acuerdo con la ley del lugar donde se practique. Igual solucién para cuando un juez encomienda a otro de extraiia jurisdiccién el diligen- ciamiento de alguna prueba. En cuanto a las medidas precautorias: Su procedencia se determina de acuerdo con la ley donde se substancia el juicio (embargo, inhibiciones, etc.). Pero su cumplimiento debe suje- tarse a la ley del lugar dela ejecucién; no podria trabarse embar- go, por ejemplo, en algunos de los bienes que la ley argentina 24 J. A, 66-689. 86 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL _ excluye expresamente de esa medida, aunque la ley extranjera lo autorice (art. 219 del CPN). Respecto de la ejecucién de sentencias extranjeras: EICPN la permite con sujecién a varios requisitos que establece en el art. 517. 9, Aplicaciones de las leyes procesales Al resolver una cuestion procesal, el juez puede encontrarse frente a una de estas tres situaciones: 1a) Que exista, respecto de ella, una disposicion expresa de la ley; 'b) Que la aplicacién de la ley al caso sea dudosa; y, por ultimo c) Que no exista disposicion legal que resuelva el caso. En estos dos ultimos supuestos, sin embargo, el juez estar obligado a dictar un pronunciamiento, no podra ampararse en el “non liquet”’, es decir, que a pesar de sus dudas debera expedirse, absolviendo o condenando (no fallar por falta de certidumbre), se- guin lo establecen el Cod. Civ. art. 15; el penal, art. 273 y el CPN en sus articulos 168 y 34. Se trata de saber, entonces, cudll seré la conducta del juez. La misma variaré segin los casos. ‘Ante el texto expreso, se limitaré a aplicarlo. . Si la ley es dudosa, deberd previamente interpretarla; si la ley silencio, le corresponderd integrarla. Ello determina tres aspectos de la técnica judicial que deben examinarse por separado. Una primera cuestién que se plantea con la aplicacién de la ley procesal, es saber qué debe hacer el juez frente a una disposi- cion que considera injusta, 0 por lo menos inconveniente, por ra- z6n de las circunstancias del caso, por ejemplo, intereses conveni- dos. zSe aplica el art. 1197 del CC., o se limita Ja usura? Conforme con lo preceptuado por la CN en su art. 31 (pree- minencia constitucional), que establece la primacia de sus dis- posiciones, los tratados con naciones extranjeras y las leyes que ‘el Congreso sancionare, es que el juez debe aplicar en primer término la Constitucién Nacional. Ello implica que debe abste- 87 ALDO BACRE nerse de aplicar un precepto de la ley procesal cuando viole una clausula de la constitucion, un tratado o una ley del Congreso, situaciones que por otra parte autorizan el recurso extraordina- rio del art. 14 de la ley 48 para ante la Corte Suprema de Justicia. El juez puede declarar la inconstitucionalidad de una ley de oficio2s. A su vez, Ja ley 48 en su art. 21 establece la prevalencia de las leyes federales frente a las provinciales. 10. Interpretacion de las leyes procesales No siempre el legislador emplea una expresion feliz, ¥ de ello resulta la duda de si una ley ampara o no una situacion concreta. Ya no se trata, entonces, de su aplicacion, sino que habra previamente que “Sinterpretar’’ su texto, es decir, investi- gar la intenci6n del legislador. Interpretar significa fijarle el recto sentido a una norma respecto del caso concreto. Savigny enuncid cuatro métodos: — el gramatical; — el légico; — el histérico, ¥ — el sistematico. Este ultimo es el de mayor aplicacién dentro del campo del derecho procesal, debido a que la ley procesal establece un siste- ma de principios sobre los cuales s¢ asientan todas sus institu- ciones, dejando en manos de los jueces la solucion de los proble- mas practicos. Corresponde al intérprete investigar en qué principio se ha inspirado su ley, para deducir de él la norma. El principio de igualdad comprende el de contradicci6n, el control de la prueba por el adversario, la ‘adquisicién procesal, etcétera. El de economia, al principio de preclusion, la acumulacién de procesos. etcétera?6. 253, A., $2974, 26 CHiovENDA, J., OD. cite, 1-105. 88 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL Concordarido con esta tesis, seftalan Areal-Fenochietto?7 que los ordenamientos procesales modernos van precedidos de una “‘relaci6n’’ o ‘‘exposicién de motivos’’, sefialando los prin- cipios que han guiado al legislador. Asi, la ley 17.454 que san- cioné al CPN, y la ley 22.434 que lo modificé. 11. Integracién de las leyes procesales Para referirnos al tema de la integracién de la ley, hay que partir admitiendo la existencia de lagunas en la ley, porque de lo contrario s6lo se trataria de un problema de interpretacién. El Céd. Civil en su articulo 16 establece que si: “Una cuestidn civil no puede resolverse ni por las palabras ni por el espiritu de la ley, se atendera a los principios de leyes analogas, y si aun la cuestién fuere dudosa, se resolverd por los principios generales del derecho, teniendo en consideracién las circunstancias del caso’’. La analogia es un procedimiento inductivo-deductivo que permite llegar de un hecho a otro hecho por aplicacion de un principio comin. El derecho procesal permite al juez una interpretacién ana- légica, con tal que no se violen normas o principios particulares (art. 497, CPN). La expresién “‘principios generales del derecho” no tiene aun sentido definido?8, pero puede afirmarse que estan consti- tuidos por los conceptos fundamentales que integran un deter- minado orden juridico. Esos conceptos fundamentales estan contenidos en la Constitucién Nacional. 12. Fuentes subsidiarias: La jurisprudencia. Reglamentos y acordadas La jurisprudencia Puede denominarse a la jurisprudencia como el conjunto 27 AREAL-FeNocuterto, ob. cit 28 ALsINA, Hugo, ob. cit., 1, 98. 2; 89 ALDO BACRE de sentencias dictadas por los diversos tribunales, fiiando la in- terpretacién de las normas objetivas?’. Los precedentes judiciales constituyen fuente del derecho, pero lo son en forma subordinada a la ley, pues su funcién con- siste en establecer especies que Se incluyen o excluyen del marco genérico de aquella. Y si bien la reiteracién de fallos coinciden- tes sobre una misma cuestion otorga fuerza de conviccién, ella carece del grado de dbligatoriedad que reviste la ley. Los norteamericanos dicen que la ley es, €n definitiva, ‘‘lo que los jueces dicen que es’’. Ello demuestra Ja importancia de Ja labor judicial en la interpretacion de las leyes y en lacreacion de la norma individual, que constituye la sentencia. Existen fallos obligatorios como los ‘“‘plenarios”’, cuyas doctrinas estan impuestas, ¥ deben ser aplicadas por Jos tribuna- les inferiores, conforme lo establece la misma ley procesal, art 303, del CPN. Por otra parte, el CPN permite en su art. 288 la jnterposi- cién del recurso de Inaplicabilidad de la Ley contra Ja sentencia definitiva que contradiga la doctrina establecida por alguna de as Salas de la Camara, en los diez afios anteriores a la fecha del fallo recurrido, ¥ siempre que el precedente se hubiera inyocado con anterioridad a su pronunciamiento. En el orden nacional existen dos formas de unificar la ju- risprudencia: aA iniciativa de alguna de las salas de una camara, de ofi- cio; 0 ORE Re a 'p) a pedido de parte, POF medio del recurso de inaplicabili- Hay que destacar que la CSJN cumple, @ través del recurso extraordinario de inconstitucionalidad (art. 14 de la ley 48) la la- bor de un verdadero tribunal de casacion, pero en materia exclusivamente constitucional. En nuestro pais no ‘existe una Corte de casacién nacional, suns sees en la Constitucion de 1949, art. 95, que ego a reglamentarse. i i i risprudencia de toda la Nae tabor eeiadasienumiaes 2 1 2» ‘Aneat-FENocHIETTO, ob. cit., 1-34. 90 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL En la provincia de Buenos Aires se ha logrado mantener la uniformidad en la interpretacién de la ley a través de los recur- sos extraordinarios de Inaplicabilidad de la ley. También se con- templa la posibilidad de que las distintas camaras, 0 salas de una misma camara, de un Departamento Judicial, se reanan en ple- nario a fin de interpretar uniformemente las normas legales, conforme el art. 35 de la ley 5.827 (Ley Organica del Poder Ju- dicial). Reglamentos y acordadas judiciales A fin de facilitar el mejor funcionamiento de la administra- cién de justicia y frente a la imposibilidad de prever los mul- tiples problemas de orden practico que la actividad procesal puede suscitar, las leyes suelen conferir a los tribunales supe- tiores la facultad de dictar normas generales, destinadas a complementar los textos legales referentes a ciertos aspectos de la organizaci6n judicial y a la regulacion de los procedimientos. Segiin versen sobre distintas materias 0 sobre un punto de- terminado, tales ordenamientos de tipo general se denominan, respectivamente, Reglamentos Judiciales y Acordadas Regla- mentarias, aunque corresponde sefialar que todos los reglamen- tos judiciales se dictan mediante acordadas. Constituyen la expresion de las facultades de superintendencia que ejercen los tribunales superiores. Elart. 18 de la ley 48 autoriza a la CSJN para establecer los reglamentos necesarios para la ordenada tramitacién de los pleitos. Asi se dicté el Reglamento para la Justicia Nacional, mediante el cual se regula todo lo concerniente al nombramien- to, ascenso, remocion, deberes, facultades e incompatibilidades de los funcionarios y empleados de la justicia nacional (afio 1952), como también a ciertas formalidades de los actos proce- sales, al funcionamiento de la CSJN, de las Camaras Nacionales de Apelaciones y de los juzgados de primera instancia, y a la or- ganizacion de los cuerpos técnicos periciales. Por su parte, conforme al art. 102 de la Ley Organica, las Cémaras de Apelaciones de la Capital han dictado numerosas acordadas relativas, por ejemplo, al turno de los juzgados de 91 ALDO BACRE primera.instancia y de las propias Camaras, a los requisitos para las anotaciones de los embargos e inhibiciones en el Registro de la Propiedad, a la publicacién de edictos, etcétera. 13. La costumbre La definimos como toda norma general creada espontanea- mente a través de la repeticién de determinadas conductas, y a cuyo respecto media el convencimiento comunitario de su obli- gatoriedad. La misma se exterioriza a través de: - Las remisiones que a ella hacen las normas legales (costumbre secundum legem); y por - La vigencia de ciertas practicas judiciales desarrolla- das en ausencia de especificas reglamentaciones sobre aspectos secundarios del tramite procesal. No existe un criterio uniforme para la redaccién de un oficio, exhorto, informe, etc. en todos los juzgados, debiendo interiorizarse de los usos de cada secre- taria. 14. La legislacién comparada Dice Alsina*, que en presencia de una cuestién que no ha- ya sido prevista por la ley y que tampoco hubiera sido materia de interpretacién o reglamentacién judicial, el juez debe aplicar los principios vigentes en la materia. Estos no son otros que los contenidos en la legislacién extranjera, cuya aplicacion por ana- logia esta autorizada en cuanto no se opongan a la esencia de nuestras instituciones, de donde deduce que esta facultad debe ser usada con extrema cautela. 15. La doctrina procesal La doctrina de los autores i L n carece de fuerza vinculatoria pa- ta el juez. Su importancia estriba en que sirve de guia al Migs. SP ALSINA, Hugo, ob. cit., t 1, pag. 294, 92 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL lor en la determinacién de los principios generales del derecho, iecesarios para la integracion de la norma, ante el silencio u os- wuridad de la misma. Es el medio para coordinar e interpretar el exto abstracto de la norma. La doctrina en materia procesal ha pasado, segin Areal- Fenochietto?!, por dos periodos. El primero se caracteriza por a interpretaciOn exegética del texto. El segundo, que nace en los paises germanicos y pasa a Italia con Chiovenda, se destaca por la profundizacin de trabajos investigativos y teorias nuevas. En cuanto a autores y obras de procesalistas argentinos, re- mitimos a lo expuesto en el Capitulo Ireferido a ‘‘Evolucién del Derecho Procesal’’. RESUMEN 2 FUENTES DEL DERECHO PROCESAL. / OMA. Monarquia: Acciones de la ley / ten Proceso Formulario. Imperio: Proceso Extraordinario. 1. HISTORICAS: GERMANOS: Procedimiento Publico y Oral -E, MEDIA: Proceso Romano-Canénico. Escrito. ‘ESPANA: Enjuiciamiento. LONIA: Real Audiencia. Cabildo. Consulado. Consejo de Indias. \DCHO, PATRIO: Reglamentos ¥ leyes posteriores a 1810. 31 AgeaL-FeNocierto, 1. 1, pag. 36. 93 ‘ALDO BACRE 2. CONSTITU- CIONALES: ADMINISTRACION DE JUSTICIA: ——| - Obligacién de las Prov. asegurarla. = Validez Actos Procesales Provinc. 7. = Incompatibilidad de cargos jud. 34. + Designacién Magistrados Jud. ~ Constt. y Compet, del Poder Jud. Prohib. del Presid. ejercer func. jud. - Inamovilidad de los jueces 91 GARANTIAS PROCESALES: ~——{ - Supresion de fueros personales -18. = De los jueces naturales -18. - Inviolabilidad de la defensa ‘en juicio de las personas y derechos -18. - Prohibicién de condena sin Juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso -18, + Igualdad ante la ley. 3. FUENTES Te eT Sa), DREN LLG eee oe ape Leyes Procesales. 4 FUENTES SUBSIDIARIAS: — Jurisprudencia, Reglam. y soe ‘Acord. Jud. — Costumbre. Legis!. Compar. Doctrina. (CAPITULO HE LA FUNCION JURISDICCIONAL DEL ESTADO 1. Concepto Afirma Podetti! que tres son las bases principales de la mo- derna ciencia procesal. Ellas son Jos conceptos de: - jurisdiccién; - accién, y - proceso. ““Considerados estos tres conceptos bajo el aspecto genéti- co-hist6rico, tal vez haya aparecido primero la accién, en su ejercicio material; luego el proceso y por ultimo la jurisdiccién, como funcién del Estado, coadyuvando primero con el titular de la accién y luego en forma excluyente. Pero bajo un aspecto légico-doctrinario, lo primero es la jurisdiccién (Grgano-funcidn), luego la accién (nexo entre el or- gano y los sujetos del proceso) y por ‘iltimo el proceso mismo, que se hace posible y se desenvuelve gracias @ Ja conjunci6n ar- monica de jurisdiccién y de accién’’. Hemos visto que en los albores de la humanidad, las so- ciedades primitivas utilizaban la fuerza individual como unico medio para satisfacer sus necesidades y defender sus intereses, pero esta metodologia de la violencia personal no debié rendir buenos result ados, quizds por sus excesos, por lo que en aras de 1 popern, Ramiro J. “"Teorta y Téeniea det Proceso Civil”, Buenos Aires 1963, Ediar, p. 3409 85 ~ 95 ALDOBACRE mantener la armonia del grupo, fue preciso buscar nuevas solu- clones. Por esas razones, se invistié a integrantes del conglomerado social de las funciones indispensables, a fin de facilitar la coexis- tencia de los intereses encontrados. Primero, fue el jefe de la tri- bu o clan quien reunia los poderes ejecutivos, religiosos, judi- ciales y militares, como capone de su poder de mando. 1 Re or ultimo el Estado. a Te eee Estado moderno, quien al asumir el mono- polio de la fuerza, desarrolla su actividad mediante el ejercicio de distintas funciones encaminadas al cumplimiento de sus fina- lidades trascendentes: mediante la funcién legislativa, sanciona las normas juridicas a que los particulares y el Estado mismo de- bern someterse en su actuacién; mediante la funcién admi- nistrativa se ejecuta la actividad necesaria para la coordinacién de los servicios piblicos; y, finalmente, mediante la funci6n ju- risdiccional, se dirimen los conflictos de intereses que alterarian el orden social, a través de una organizacién apropiada: el Po- der Judicial. De ahi que a la ‘‘Funcién Jurisdiccional del Estado” poda- mos definirla, siguiendo a Diaz, en los siguientes términos: __ / La funcién jurisdiccional es el poder-deber del Estado Po- litico moderno, emanado de su soberania, para dirimir, median- te organismos adecuados, los conflictos de intereses que se sus- Citen entre los particulares y entre éstos y el Estado, con la fine- lidad de proteger el orden juridico’” Esta definicién es la sintesis de otras ya expuestas. Chioven- da? delimita su concepto, diciendo que la jurisdiccién es: “La actuacién de la voluntad concreta de la ley, mediante la substitucién, por la actividad de los 6r; bli sut E i ganos plblicos, de ke actividad de los particulares 0 de otros Organos pubblicos, sea 2 afirmar la existencia de la volunta: a préc- ‘ d de la | : ticamente efectiva’’, | siete inf" pose A su vez, Carnelutti nos brinda una sintética bell: i cién, afirmando que es: Bin 2 Diaz, Clemente, “Iastituciones de Derecho Pi 3 Cuiovenpa, 96 u rocesal’”, t. I-A, p, 17. José, “Instituciones..."*, t. II, p. 1. : LA FUNCION JURISDICCIONAL DEL ESTADO “‘La justa composicién de la litis, en Ja sentencia’’. Por su parte, Ugo Rocco‘ la concreta como: “‘La actividad con que el Estado, interviniendo a instancia de los particulares (refiriéndose al proceso civil), procura la rea- lizacion de los intereses protegidos por el derecho, que han quedado insatisfechos por la falta de actuacién de la norma juri- dica que los ampara’’. En conclusién, podemos sefialar que todas las demas defi- niciones§ agregan poco a lo desarrollado por Chiovenda. 2. Distintas acepciones del vocablo Nos dice Couture® que, ‘‘La palabra «jurisdiccion» apare- ce en el lenguaje juridico con distintos significados... En el de- recho de los paises latinoamericanos este vocablo tiene, por lo menos, cuatro acepciones: como ambito territorial; como si- nénimo de competencia; como conjunto de poderes o autoridad de ciertos érganos del poder publico; y su sentido preciso y téc- nico de funcién piblica de hacer justicia, La jurisdiccién como ambito territorial La primera de las acepciones mencionadas es la que la rela- ciona con un Ambito territorial determinado. Se dice, por ejemplo, que las diligencias que deban realizar- se en diversa ‘‘jurisdiccién’’, s¢ haran por otro juez. En el lenguaje corriente se dice que tal hecho ocurrié en ‘‘ju- risdiccién’’ de tal Seccién, Circunscripcién o Departamento. Por extension, esta idea de la jurisdiccién como ambito territorial se prolonga hacia las vias fluviales o maritimas de un pais. Se habla entonces, de aguas jurisdiccionales, que son las que bordean el territorio de un pais Pero esta primera acepcidn, continia Conture, no corres- ponde al significado que se examina 4 Rocco, Ugo, “Derecho Procesal Civil”, MéHieo 199,11, pS $ Covrunt, Eduardo 1, “Fund ocesal Civil. 30. * Courunr, Eduardo 1, ob. it 97