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Alumno (a): Isela Suarez Bocanegra Matricula: 87658 Grupo: I005 Materia: Marco económico actual Docente: Bernardo

Alumno (a):

Isela Suarez Bocanegra

Matricula:

87658

Grupo:

I005

Materia:

Marco económico actual

Docente:

Bernardo Reyes Peña

Actividad:

Actividad de aprendizaje 4. Los cuestionables resultados del modelo exportador mexicano.

Villahermosa, Tabasco a 30 de Junio de 2017.

Introducción

El proceso de industrialización de México ha sido orientado por las medidas de política económica, adoptadas en su momento por el gobierno federal. Durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas, el panorama empezó a cambiar para la economía de México, aunque la real transformación comenzó a partir de 1940, generándose un proceso que llevó al país de una economía predominantemente agrícola a una industrial, lanzándolo así a una nueva etapa. En el caso de la política de sustitución de importaciones, debe señalarse que ésta surgió como consecuencia de la segunda guerra mundial y, en menor medida, de la gran depresión, y también surge por los problemas de la balanza de pagos de los países subdesarrollados y su deseo de industrializarse. Al iniciar la Segunda Guerra Mundial y particularmente al finalizar ésta, el gobierno reorientó el proyecto de desarrollo nacional dando lugar a una estrategia de industrialización que se le conoce como: El modelo de sustitución de importaciones, que trata de sustituir los artículos manufacturados de procedencia extranjera que hasta ese momento habían satisfecho el consumo local, por artículos de la misma naturaleza fabricados por la industria nacional. El objetivo, consistió en convertir la actividad industrial en eje del desarrollo económico y de la acumulación del capital. Así se podía pasar de una economía basada sobre todo en la agricultura y la minería de exportación a otra en la que la industria de manufacturas pudiera proveer al mercado interno, además de que las exportaciones constituyeran una variedad relativamente diversificada de productos agropecuarios e incluso manufacturados o de consumo intermedio. Dicho modelo también, aceleró la inversión industrial, principalmente para el mercado doméstico, con control estatal de los precios del mercado y con barreras a la entrada y al acceso al financiamiento y las importaciones. La expansión del modelo productivo se relacionó directamente con el comportamiento de la economía mundial. Fue adoptado en los años 40 bajo el sexenio de Manuel Ávila Camacho esté modelo fomentó inicialmente el crecimiento de la industria ligera productora de bienes de consumo no duradero, que se convirtió en el eje de la acumulación de capital. De esta forma, se desarrolló una industrialización que los analistas del periodo denominaron "auto centrada" (o hacia adentro). El gobierno mexicano apoyó con subsidios y medidas proteccionistas esa industrialización. La inversión pública dio prioridad al sector industrial, al cual destinó casi 30% del presupuesto público de ese periodo, marginando a la agricultura.

Objetivo:

Analizar las consecuencias que ha tenido la aplicación del Modelo Industrial Exportador (MIE) en México.

Instrucciones:

1. Lee detenidamente el siguiente planteamiento:

México ha invertido más de tres décadas en la aplicación del modelo industrial exportador (MIE), el cual no ha contribuido al crecimiento económico ni al incremento de los niveles de bienestar de la población, por el contrario, han exacerbado los niveles de concentración de la actividad industrial, de pérdida sistemática de los niveles salariales y de una muy marcada desarticulación de las cadenas productivas y de valor, lo que ha propiciado una mayor dependencia con el exterior, especialmente con los Estados Unidos.

2. Con base en lo anterior, elabora una breve reflexión sobre la necesidad de realizar un análisis retrospectivo y prospectivo crítico, que permita la construcción de alternativas de política industrial y económica para fomentar la inversión y revertir los efectos nocivos del MIE.

Antes de que se aplicara el MIE en nuestro país, el modelo de Sustitución de Importaciones (ISI) por sus siglas en inglés imperaba en varios países de América Latina. A partir de fronteras cerradas se gestaron periodos importantes de estabilidad y crecimiento (Blecker, 2010). No obstante su éxito inicial y a partir de manejos macroeconómicos inadecuados, la sustentabilidad de dicho modelo se agotó, trayendo consigo severos problemas de inestabilidad financiera y estructural en la región (Canfield 2012). Al término de la vigencia de este tipo de modelo económico, entro en vigencia el MIE (Modelo Industrial Exportador) que a pesar de tener más de 30 años de aplicarse, no ha traído ningún beneficio para el país.

Para el comienzo de los 80, la economía mexicana enfrento una situación de inestabilidad macroeconómica y problemas de deuda externa que obligaron al gobierno a insertar a nuestro país en un apresurado proceso de apertura y liberalización económicas, bajo el argumento de que las exportaciones y las inversiones extranjeras generarían un rápido crecimiento. Al amparo del consenso de Washington, las reformas emprendidas incluyeron:

apertura económica, desregulación de la inversión extranjera, control del déficit fiscal, adelgazamiento del estado y privatizaciones, eliminación de subsidios, reformas a la

seguridad social y flexibilización laboral, así como control salarial para abatir la inflación. De esta manera México adopta un “Nuevo Modelo Exportador (MIE) de manufactura de ensamble”. Sin embargo, a pesar del éxito que este nuevo modelo tuvo en la promoción temporal de las exportaciones y la estabilidad de precios, no ha contribuido al crecimiento nial bienestar de nuestro país. El cambio de modelo no pudo evitar la pérdida del poder adquisitivo que venía 16 experimentando el salario en nuestro país desde la década de los setenta; ni las reformas asociadas al Tratado de Libre Comercio (TLCAN) tuvieron el impacto deseado en cuanto a la convergencia salarial entre México y Estados Unidos. En 1980 el salario manufacturero en México representaba un 39%de salario pagado en Estados Unidos mientras que en el 2007 este solo represento el 17%, es decir, un 53% menor que hace 30 años. Más aun, en 1990, el salario mínimo en México, medido en dólares, representaba 9 veces el salario en China, 15 años después esta cifra se redujo a tan solo a 2 veces y se aproxima a 1. Hemos invertido más de tres décadas en la implementación del Modelo Industrial Exportador, que se construye a partir de patrones de especialización productiva, escaza profundización tecnológica y desintegración de la producción nacional. Mientras que, el modelo adoptado por Brasil, Rusia, India y China, 15 (los denominados BRIC´s) se han orientado exitosamente hacia el mercado interno, a partir de un gran mercado en términos de población, una amplia base industrial nacional, una pujante clase media y un creciente poder adquisitivo. En la instrumentación del MIE el mercado interno se parte en dos: Un sector formal, vinculado al crecimiento exportador y uno formal, sin relación con el mercado interno, mientras que en contraste los Brics’ después de la crisis financiera del 2008 se han fortalecido gracias a su mercado interno. He ahí dos alternativas y solo un buen resultado.

El consumo privado representa una gran oportunidad para restablecer el aparato productivo interno. El 86% del gasto privado en consumo se destina a la adquisición de bienes de origen nacional (tabla 4). Del gasto total, los rubros más importantes son los bienes no- duraderos y servicios, correspondiendo en su mayoría a bienes no-comerciables. Surge la pregunta ¿Cómo integrar un mercado interno de más de 100 millones de consumidores con una demanda efectiva?

Los esquemas de transferencias gubernamentales a los más pobres, han producido avances importantes en el combate a los síntomas de la pobreza, sin embargo los resultados son aún insuficientes. El reto para el país consiste no solo en profundizar y ampliar la canalización de 21 recursos a este segmento de la población y volverlo

sustentable, sino también en incrementar los ingresos de aquella mitad que aún se rige bajo relaciones salariales formales. Una breve revisión, por una parte de los esquemas hacendarios del gobierno y por la otra, del PIB a través de las remuneraciones a trabajadores y empresarios nos indican que todavía el país cuenta con márgenes de maniobra para mejorar las percepciones salariales. De forma inicial, una mayor racionalización de los gastos de gobierno y un sacrificio en las utilidades, coadyuvarían a detonar el mercado interno a partir de incrementos en los salarios reales pagados en los sectores público y privado.

Después de 25 años, los magros resultados, en términos de crecimiento y desarrollo para la mayoría de la población, nos demandan un alto en el camino.

La sociedad mexicana necesita replantearse una estrategia alternativa al MIE, incorporándole estrategias de articulación interna. Esto es, la generación de vínculos de alto nivel entre sectores productivos, entre salarios, consumo y producción, entre insumos y productos. A partir de la atonía observada, resulta claro que el impulso del sector externo no solo no permitió dicha integración, sino que desmantelo la producción nacional, alejándose cada vez mas de los objetivos en generación de empleo y combate a la pobreza. Continuar bajo el paradigma actual, invariablemente nos condenara al estancamiento. Los mexicanos requerimos trascender el acuerdo en el diagnóstico para aprovechar las oportunidades y solucionar los problemas.

Bibliografía

Sergio Miranda González, María del Carmen salgado vega. Art. Limitantes del modelo exportador en México. UAEM, México 2013.

DELGADO Gloria M. “México estructuras política, económica y social”. Editorial Prentice Hall. Segunda Edición, México 20003. 149-159 p.

SOLÍS Leopoldo. “Evolución de la economía mexicana”. Editorial El Colegio Nacional. Primera edición, México 1999. 251-256 p.

SOLÍS Leopoldo. “Medio siglo en la vida económica de México 1943-1993”. Editorial El Colegio Nacional. Primera edición, México 1994. 51-78 p.