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EMERSON, Robert, FRETTZ, Rachel y SHAW, Linda: Writing Ethnographic Fieldnotes. Chicago, University of Chicago Press, 1995. Cap I “Las notas de campo en la investigación etnográfica” (traducción de la cátedra: Paula Bilder; Ana Domínguez Mon; Sergio Visacowsky y Damián Herskovits).

Capítulo Tres La escritura de las notas de campo I:

del campo al escritorio

Después de horas de participar, observar, y quizás tomar notas acerca de eventos que se están desarrollando en una situación social, la mayoría de los trabajadores de campo retornan a sus escritorios y a sus computadoras o máquinas de escribir para comenzar a transformar sus observaciones en notas de campo. En este punto, la escritura se convierte en el foco explícito y en la actividad principal de la etnografía: momentáneamente fuera del campo, el investigador se sienta para realizar la tarea de dar a los recuerdos y apuntes una forma escrita detallada que preservará lo mejor posible todo lo que ella observó y ahora siente que es importante. En este capítulo, nos ocuparemos del proceso de escritura de las notas de campo; enfocaremos en cómo los etnógrafos emprenden las complejas tareas del recuerdo, elaborando, completando y comentando las notas de campo para producir un relato escrito completo de las escenas y eventos presenciados.

En el Escritorio

La escritura de notas campo requiere de un período de tiempo de concentración. Los incidentes que ocurren en unos pocos minutos pueden llevarle al etnógrafo varias horas para su escritura. Ella trata de recordar exactamente quién hizo y qué dijo, en qué orden, y poner todo en palabras y en párrafos coherentes. Por cierto, un axioma etnográfico sostiene que cada hora que se pasa observando requiere una hora adicional para escribir. Además, los trabajadores de campo involucran un ritmo que equilibra el tiempo que se pasa en el campo y el tiempo que lleva escribir las notas. En algunas situaciones, el investigador de campo puede poner un límite al tiempo dedicado a la observación para permitir un período de descripción sustancial al partir del campo. De esta manera, limitar el tiempo en el campo disminuye la probabilidad de que el trabajador de campo olvide lo que pasó o se abrume por la perspectiva de horas para componer las notas de campo. Para los etnógrafos principiantes, les

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recomendamos que en la medida de lo posible, partan del campo después de tres o cuatro horas para comenzar a escribir las notas de campo. En otras situaciones el investigador podría encontrar que el retirarse para escribir es más difícil. Los antropólogos que trabajan en otras culturas generalmente emplean todo el día observando y se dedican a escribir por las noches. Los investigadores de campos que ocupan el rol de un trabajador regular deben cumplimentar un día completo de trabajo antes de retirarse a escribir las notas. En ambos casos, largas y extensas observaciones requieren períodos más grandes de tiempo para escribir y quizás diferentes estrategias para hacer que los escritos sean más manejables. Por ejemplo, una vez descriptas las rutinas básicas y los ritmos diarios en el primer set de notas, el etnógrafo que pasa horas en el campo puede enfocar las notas siguientes sobre los incidentes significantes que ocurrieron a lo largo el día. En esta etapa los períodos más largos pasados en el campo pueden en efecto proveer ventajas, permitiendo grandes oportunidades para observar incidentes de interés. Alternativamente, el investigador de campo con las responsabilidades de un trabajador regular puede encontrar útil designar ciertas horas a la observación y a tomar notas, dando prioridad en esas observaciones a la escritura de notas de campo. Variar estos períodos de observación designados permite la exploración de diferentes patrones de actividad a través del día. Por supuesto, mientras se usa esta estrategia, el trabajador de campo aún debería escribir notas sobre incidentes importantes que ocurren en otros momentos. Quizás más crucial que cuánto tiempo pasa el etnógrafo en el campo, es el tiempo utilizado en la escritura de las notas de campo. Muchas veces las personas olvidan y simplifican las experiencias; las notas compuestas varios días después de la observación tienden a ser resumidas y despojadas de su riqueza y detalles sutiles. Por lo tanto, nosotros fomentamos y alentamos firmemente a los investigadores a sentarse y escribir las notas de campo completas lo más pronto posible al finalizar el día (o la noche). Escribir las notas de campo inmediatamente después de partir del campo produce recuerdos más frescos y detallados que eleva el compromiso del etnógrafo y le pone emoción a los eventos del día. Por cierto, escribir las notas inmediatamente después de partir del campo ofrece un modo de aliviar el peso de aquello que el investigador ha experimentado recientemente. Es más fácil enfocar los propios pensamientos y energías sobre el trabajo de revisar, recordar y escribir. En contraste, aquellos que escriben sus reportes de las notas de campo tiempo después, con el pasar del tiempo y la proximidad de la experiencia vivida, se debilita la escritura de notas de campo y se convierte en una pesada y terrible experiencia.

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A menudo, sin embargo, es imposible para un etnógrafo encontrar tiempo para escribir notas inmediatamente después de dejar el campo. Largas horas, por ejemplo, pueden dejarlo a él demasiado cansado para escribir las notas. Bajo estas circunstancias, es mejor pasar una noche bien dormido y ponerse a escribir en la mañana. Algunas veces incluso esto es imposible: un evento en un pueblo puede durar varios días y noches, confrontando al antropólogo con la elección entre dormir afuera con los habitantes del pueblo o tomarse periódicamente un tiempo afuera para dormir y escribir notas. Si se quiere escribir inmediatamente o enseguida después de retornar del campo, el investigador debería ir directamente a la computadora o a la máquina de escribir, no conversar con los íntimos acerca de lo sucedido hasta completar todas las notas de campo. La charla sobre “qué pasó hoy” puede robar /note writing 1 / de su proximidad psicológica y alivio emocional; escribir los eventos del día es un viejo recuento más que una salida catártica. 1 Los etnógrafos usan una variedad de significados diferentes para escribir las notas completas. Mientras que la máquina de escribir proveyó la herramienta standard para muchos etnógrafos clásicos, algunos escribieron a mano sus notas en papeles o libretas. Los etnógrafos contemporáneos firmemente prefieren una computadora con un programa standard de procesador de textos. Tipear notas con un programa de procesador de textos no sólo tiene la ventaja de una mayor velocidad (los mecanógrafos lentos pronto notarán ventajas sustanciales en velocidad y exactitud), sino que también permite la modificación de las palabras, frases, y oraciones en el medio del escrito sin producir equivocaciones y una lectura difícil de las páginas. Además las notas de campo escritas en la computadora son fácil de reordenar; es posible, por ejemplo, insertar incidentes o diálogos recordados posteriormente en el lugar apropiado. Finalmente, componer con un procesador de textos facilita la codificación y la clasificación de las notas de campo tal como uno desee ubicarlas más tarde. El investigador que ha estado en el campo durante un largo período y dispone un tiempo limitado inmediatamente después para escribir las notas de campo completas tiene varias alternativas. Primero, él puede producir notas extensas, escritas a mano sobre los eventos del día, confiando en los detalles de estas notas para posponer durante algún tiempo el escrito de las notas completas. 2 Segundo, ella puede dictar las notas de campo en un grabador. Uno puede “conversar las notas de campo” relativamente rápido y puede dictar mientras maneja su coche yendo a casa desde el campo. Pero mientras el dictado preserva

1 Note-writing en el original.

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las impresiones vívidas y las observaciones inmediatamente al dejar el campo, las notas dictadas eventualmente tienen que ser transcriptas, lo que implica un consumo de tiempo y un proyecto caro. Y mientras tanto, el investigador de campo no tiene el acceso listo a estas notas dictadas para revisar o para planificar sus próximos pasos en el campo. En síntesis, los etnógrafos principiantes no deberían sorprenderse al experimentar profundas ambivalencias al escribir las notas de campo. Por un lado, después de un larga, excitante o agotadora tarea en el campo, escribir las notas puede parecer un fastidio, una carga extra; por otro lado, escribir las notas puede aportar alivio expresivo y un discernimiento reflexivo. Habiendo visto y oído cosas intrigantes y sorprendentes durante todo el día, el trabajador de campo es finalmente capaz de sentarse, pensar en dicha cosas y revivir los eventos mientras los transforma en un registro permanente. Escribir las notas de campo puede causar una salida de pensamientos e impresiones mientras el escritor revisa y re-experimenta lo excitante y la frescura de los eventos del día.

Puntos de vista y audiencia en las escrituras de las notas escritas

Sentarse a escribir las notas de campo completas implica un retorno de la escena del campo para “ponerlo en la página”, hacia los mundos de la investigación y de la escritura. Al hacer este retorno, el investigador de campo no debe decidir únicamente qué escribir, sino que además decide cómo va a presentar y transmitir lo que ha visto y observado. Mientras algunas de estas decisiones son relativamente simples, otras más implícitas dependen de la actitud intelectual particular adoptada al escribir las notas de campo, es decir, de la orientación del autor y sus actitudes sobre el tópico o pueblo estudiado. Si su actitud intelectual está influenciada en primer lugar por una posición teórica dentro de una disciplina o por sus compromisos personales, morales y políticos, el etnógrafo expresa esta actitud fundamental en un tono distintivo que puede ser escuchado y sentido en las elecciones específicas acerca de la escritura a través de sus notas de campo. La actitud intelectual del investigador en el trabajo de campo y en la escritura de las notas de campo se origina en su perspectiva de vida. La experiencia previa, la formación, y los compromisos influencian la actitud intelectual del investigador al escribir las notas; estas influencias lo predisponen para sentir, pensar y actuar hacia la gente siguiendo en mayor o menor medida determinados modelos. El investigador no sólo interactúa desde una posición particular de género, social, cultural o intelectual, sino que además escribe sus notas viendo y encuadrando los eventos adecuadamente. Los efectos de esta actitud intelectual fundamental

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se manifiestan en la escritura de las notas de campo de modos sutiles: los alcances de cómo él se identifica (o distancia ) con aquellos estudiados, y que por lo tanto escribe sobre ellos favorablemente (o no), el tipo de actividades locales que llaman su atención y resultan en descripciones más detalladas, el modo que él prioriza y encuadra determinados tópicos y cómo escribe de manera más completa acerca de cualquier evento que él ve como relevante. Reconociendo conscientemente su orientación fundamental, el trabajador de campo es capaz de escribir las notas de campo iluminando y poniendo en primer plano los procedimientos y revelaciones que son avalados por dicha orientación. Este reconocimiento puede hacerlo a él más sensible hacia las formas en que su orientación modela las interacciones claves con los otros. Por ejemplo, al escribir las notas de campo acerca de un colegio para gays y lesbianas, un heterosexual masculino a menudo escribió acerca de las formas en que los estudiantes lo presionaron para que revele su orientación sexual y observó sus respuestas a sus bromas y chistes. Pero un investigador gay reconocido abiertamente en el mismo campo fue sensible hacia cómo los estudiantes “sexualizaron” las historias acerca de sus experiencias y a cómo construían las identidades gay en las charlas diarias. Por cierto, él entonces comenzó a preguntar y a escribir acerca de la charla de los estudiantes sobre las actividades sexuales, como se puede apreciar en la siguiente nota de campo:

“Espera”, yo dije, interrumpiendo su historia. “Dónde fue eso?” “Por Circus Books”, dijo Adam. “Y qué estaba él haciendo?” Yo pregunté mientras me inclinaba hacia adelante sonriendo

descuidadamente. “El estaba cruzando”. Dijo Adam

lugar de reunión”, contestó John. “Y esto es en una librería”, yo dije sonando un poco confuso.

“Yeah”, ambos dijeron reafirmando.

“Es un

“Qué es eso?” Yo pregunté

Cuanto más el investigador conoce los factores que influencian su actitud intelectual hacia la gente del campo, tanto más puede examinarlos y usarlos en la escritura de las notas de campo. Además, él puede estar más atento ante cualquier evento de encuadre inconsciente- por ejemplo, evitando las palabras evaluativas o enfocando sobre los puntos de vista de los miembros sobre los eventos. A medida que el trabajo de campo progresa, la actitud intelectual del investigador hacia la gente y los procedimientos pueden cambiar. Mientras aprende a través de las interacciones con los individuos del campo a observar las actividades, los eventos, y los procedimientos de manera novedosa, puede amoldar su visión anterior y reorientarse vis-à-vis 2 con los otros.

2 Vis-à-vis en el original

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Habiendo reajustado su actitud intelectual hacia la gente del campo, escribirá las notas de campo de una manera que no solamente iluminen la visión de los miembros, sino que también revelen su resocialización en marcha. La visión personal de un trabajador de campo y los compromisos teóricos a menudo cambian; su actitud en la escritura de notas de campo cambia cuanto ella más frecuentemente se aproxima a ver y a responder a los eventos como lo hacen los miembros. Otro componente clave que determina la actitud expresada en las notas de campo es la intención o verosimilitud de la audiencia. Cómo un investigador de campo escribe sobre los eventos observados a menudo está ligado con suposiciones desconocidas sobre para quién está escribiendo. Primero consideramos anticipadamente a los lectores reales y luego volvemos a la sutil pero significante relevancia de la audiencia más difusamente potencial. Bajo la mayoría de las circunstancias, un investigador escribe notas de campo inmediatamente para sí mismo como para un futuro lector. Esta ausencia de un lector real permite al investigador escribir en estilos relajados y cambiantes, moviéndose de actitud en actitud, de audiencia en audiencia, sin preocuparse (en este punto) por la consistencia o la coherencia. En este sentido, las notas de campo deberían ser escritas “libre” y fluidamente. Cuando las notas se muestran a otro lector –generalmente en un ensayo o artículo más comprensivo- el investigador de campo puede en este momento tomar el control de este proceso; puede seleccionar, focalizar y editar cualquier nota antes de ponerla a disposición de otros. Como futuro lector de sus propias notas, el investigador anticipa una lectura detallada para codificar y analizar las notas para un ensayo o artículo. Las notas de campo también se escriben en forma diferente dependiendo de cuán lejos en el futuro el investigador de campo se proyecta a sí mismo como lector. Los investigadores de campo estudiantes, por ejemplo, pueden escribir notas para ellos mismos como lectores en un futuro cercano- por ejemplo, al final de un trimestre o semestre cuando están trabajando para un ensayo final. Los etnógrafos experimentados se enfrentan a sí mismos como lectores en un futuro más distante, reconociendo que las notas deberían incluir detalles y antecedentes suficientes para que tengan sentido de aquí a varios años, cuando la inmediatez de la experiencia de campo se haya desvanecido. En la práctica, sin embargo, el investigador-escritor puede tener en mente a los lectores reales más que a sí mismo. Los investigadores estudiantes en particular deben regularmente someter sus notas de campo a un instructor y escribir las notas para ese lector. Similarmente, los investigadores de campo en proyectos de equipo (Douglas 1976) escribirán notas para que sean leídas por los co-trabajadores y colegas. Aquí los investigadores de

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campo pueden auto-conscientemente escribir con los lectores reales en mente, produciendo informes explícitamente orientados hacia los conocimientos y el interés de estos lectores. Un efecto común de escribir con tales lectores en mente es incluir más detalles de los antecedentes y el contexto para hacer que las notas de campo sean más accesibles. El etnógrafo debería sin embargo tratar de mantener un acercamiento libre, fluido y cambiante, tratando de no de escribir con consistencia de voz y estilo. 3 Los efectos del enfrentamiento de las audiencias sobre cómo son escritas las notas de campo son más sutiles y complejos que aquellos de los lectores reales. 4 La actitud de los etnógrafos al escribir las notas involucra el tratar de transmitir algo sobre el mundo que ha observado para aquellos que no están familiarizados con ese mundo. En este sentido las notas de campo son destinadas finalmente a los de afuera de una u otra clase. Por cierto, es respecto a esto que las notas de campo difieren de un diario personal: las notas no son simplemente las reacciones personales de un escritor, intentan realzar el auto-conocimiento y el auto-discernimiento; son más fundamentalmente informes enmarcados y organizados para ser leídos por alguna audiencia más amplia. Muchos etnógrafos escriben para una audiencia profesional, construyendo sus notas de campo con publicaciones eventuales en mente. Esta clase de notas pueden necesitar algún pulido, pero los escritos intentan ser comprensibles para otros profesionales quienes no están familiarizados con la gente y las costumbres sobre las cuales se ha estado escribiendo. Si el escritor-investigador es consciente acerca de escribir para una audiencia última y más amplia, las notas deberán ser más ricas y las mismas proveerán más antecedentes, información sobre el contexto y detalles. Esto no implica que las notas de campo en forma “cruda” serían inmediatamente comprensibles para el profesional u otros lectores externos. Las notas de campo son un cuerpo acumulativo de escritos en donde el sentido de las fragmentos posteriores dependerán de lo que se haya escrito anteriormente. La gente o los eventos descriptos en notas anteriores, por ejemplo, no necesitan ser descriptas más tarde. Y por cierto, lo que la gente es en los incidentes particulares puede no ser evidente para los lectores externos debido a los nombres abreviados y a la carencia de información que los identifica socialmente. 5 Solamente con completar y contextualizar esa nota se convertiría en comprensible para alguna otra persona que no sea el escritor. De este modo, acumular notas de campo admite información y revelaciones nuevas y un sinfín de condiciones que las califican para editar más tarde.

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Cuando se escribe en primera persona acerca de un compromiso directo propio en los eventos del campo o cuando se reflejan las reacciones emocionales o intuiciones sobre los próximos pasos en el campo, el etnógrafo puede asumir que estos informes solamente serán leídos allí y por lo tanto solamente necesitan ser comprensibles para uno mismo. Por el contrario, cuando se escribe un evento que fue profundamente “importante” para estudiados y que probablemente será extraído para la etnografía final, el escritor puede esforzarse para su perfección y sus detalles. En síntesis, la actitud intelectual y las audiencias que se enfrentan prefiguran significativamente la forma en que el investigador compone las notas de campo, incluso si ambos adoptan relevancia cuando el investigador de campo prepara conscientemente los textos para una audiencia más amplia. Escribir las notas de campo involucra una serie de elecciones intrincadas, momento a momento, en la experiencia abstracta y procesada. Estas elecciones involucran no sólo qué mirar y quizás tomar nota, sino que también para quién y en consecuencia cómo escribir las notas de campo completas. Para los etnógrafos estudiantes, esta audiencia es generalmente un instructor que lee y comenta las notas de campo, a pesar de que la audiencia más importante - por ejemplo, lectores profesionales de la propia disciplina-pueden también tener influencia, incluso en este punto. Estas intenciones, anticipar la audiencia y los compromisos teóricos, se reflejan en una presencia prolongada e influyente sobre todos los etnógrafos.

El Proceso de escribir

A primera vista, escribir puede parecer un proceso simple para el trabajador de campo, ya que con suficiente tiempo y energía se puede simplemente sentarse y registrar sus observaciones prestando poca atención al proceso de escribir. Si bien tener tiempo y energía suficiente para poner sus recuerdos en la página es un asunto dominante, sugerimos que el trabajador de campo puede beneficiarse al considerar varios tipos de elecciones para escribir. En esta sección discutiremos “los propósitos y los estilos”, “recordar para escribir”, “transformar los apuntes en notas de campo”, “múltiples voces y puntos de vista”, y el “tiempo real y las descripciones de punto final”, en tanto influencian el proceso de escritura.

Los propósitos múltiples y los estilos

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Los etnógrafos tienen objetivos múltiples para escribir sus notas de campo y estos dan forma a sus elecciones y estilos de escritura. 6 El más urgente es registrar las experiencias mientras están frescas. Por eso los etnógrafos escriben rápidamente, poniendo palabras “a pie de página”; sus notas se leen como una efusión, no como extractos pulidos y publicables. Conociendo que un evento memorable se desvanece y llega a ser confuso con el paso del tiempo, un trabajador de campo escribe usando cualquier frase y entonces la organización parece ser más accesible, más conveniente y posible al mismo tiempo. Ella necesita no preocuparse por ser consistente y puede moverse de un estilo, un tópico y un pensamiento a otro, tan rápidamente como los dedos puedan tipear.

En ese escrito inicial, el investigador de campo se concentra en la escena recordada más que en las palabras y las oraciones. Focalizar demasiado pronto sobre las palabras produce un “editor” interno que distrae la atención de la escena evocada y detiene la efusión de la memoria comprometida. El objetivo es volcar lo máximo posible sobre el papel, con todos sus detalles y tan rápidamente como sea posible, sin ocuparse de ningún tipo de evaluación hasta que se edite posteriormente. Como lo comenta un estudiante en un punto de su proceso de escritura de las notas: “Yo podría justamente tipear esto y volver más tarde y decidir que no es exactamente cómo yo quería redactarlo o que eso no era exactamente lo que yo estaba sintiendo en ese momento, pero por ahora, justamente deseo volcarlas y luego volver sobre ellas”. Para escribir, los etnógrafos hacen un balance entre describir todo y volcar lo esencial de lo que pasó. Así como un estudiante dijo mientras se esforzaba por describir un incidente:

Aquí voy a detenerme y volver más tarde porque yo sé lo que estoy tratando de decir pero no

Por lo tanto hay un poco más que eso, pero tengo que pensar sobre cómo

decirlo, así que lo voy a dejar. Cuando escribo mis notas de campo, justamente trato de volcarlo todo y cuando vuelvo lo termino y lo edito, tomo un tiempo alejada y luego vuelvo y veo si eso es realmente lo que yo quiero decir o si yo podría decir eso de una manera mejor y más clara.

me viene

Los trabajadores de campo pueden escribir todas las palabras que les vienen a la mente y más tarde elegir un estilo más evocativo y apropiado. Muchos escritores producen una primera serie rápidamente, sabiendo que van a agregar cosas, van a pulir las palabras o reorganizar párrafos en algún otro momento. Por lo tanto, en ese primer escrito rápido,

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encontrar absolutamente la mejor palabra o frase para persuadir a una futura audiencia no debería ser de interés porque torna lenta la fluidez de las palabras al volcarlas sobre el papel. Mientras los etnógrafos desarrollan una variedad de estilos y estrategias para escribir los informes de campo, nosotros fomentamos la escritura inicial que se organiza tan espontáneamente como una conversación sobre las experiencias diarias, con cambios en el tópico y el foco que reflejan cambios en la atención del escritor; como también la variedad en el lenguaje y en el modelo de las frases, las voces de los individuos que hablan; las frases ligeras y desiguales y la fluidez rápida de los dictados al ser escritos. Tales escritos suenan completamente toscos porque cuando se hacen las notas de campo no están aún editadas para los lectores. Después de “volcarlas”, los etnógrafos pueden prestar más atención a otros propósitos para escribir las notas de campo. Después de terminar con la entrada del día, un trabajador de campo puede rápidamente releer lo que ha escrito, completándolo con frases y comentarios adicionales. 7 Tales adiciones pueden describir una experiencia tan completa como sea posible; reflejar y expresar el sentido del significado del investigador de campo o la importancia de esa experiencia; o conscientemente tratar de persuadir a un futuro lector comprometido para ver esa experiencia de una manera particular. Estos propósitos y adiciones diferentes pueden producir incluso más cambios de estilos marcados en una colección de notas de campo. Volcarlos resultan en una fluidez de la escritura relajada y esporádica; reflejar y dar sentido conduce a una entrada con comentarios

y preguntas; imaginar a un lector interesado que desea conocer estimula a que las notas sean más detalladas y vivas.

Recordando a Otros para escribir

Los etnógrafos parecen confiar en algunas formas standard de recordar y organizar los eventos del día cuando escriben los informes de campo. Una estrategia es seguir las actividades y las observaciones propias en orden cronológico, recordar los eventos notables en la secuencia como uno los observó y experimentó. Otra estrategia es comenzar con algún “punto sobresaliente” o un incidente o evento que se destaca como importante o vivido de forma particular, para detallar ese evento tan extensamente como sea posible y luego

considerar dentro del interés actual otros eventos significantes, incidentes o cambios. O bien

el etnógrafo puede enfocar más sistemáticamente los incidentes relacionados con tópicos de

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interés específicos para luego recordar los eventos importantes. A menudo los etnógrafos combinan o alternan las estrategias, en un proceso hacia delante y hacia atrás todo el tiempo. Como se enfatizó en el capítulo anterior, los investigadores de campo no siempre producen informes de notas abreviados de lo que sucedió en el campo antes de sentarse a escribir las notas de campo completas. Bajo estas circunstancias, el recordar los eventos presenciados para escribir se inicia solamente desde la memoria. Aquí el etnógrafo puede simplemente elegir algún punto de partida –un incidente clave, el comienzo de su día en el campo- y comenzar a escribir. O ella puede comenzar revisando el día, evento por evento y tomar las decisiones en cada punto para preguntarse si esto o aquello es notable. Finalmente, para comenzar la sesión de escritura, el trabajador de campo puede emplear cualquiera de estos procedimientos para desarrollar un listado o plan de los eventos y los tópicos a cubrir. Escribir informes de campo desde los apuntes (o desde un listado de tópicos desarrollados en los preparativos para escribir) puede seguir un curso diferente. Particularmente si los apuntes son largos, pueden usarse para organizar las notas de campo; el trabajador de campo simplemente comienza a partir de los apuntes de ese día y se mueve a través de ellos en el orden registrado, completando y produciendo conexiones entre los segmentos apuntados sobre la base de la memoria. En este sentido, los apuntes anclan el proceso de escritura, proveyendo un vínculo hacia atrás con el campo. Los etnógrafos así confían en las palabras y frases claves de sus apuntes para estimular sus memorias. Este procedimiento, sin embargo, no es simplemente eso, con los apuntes en los cuales confiar, los investigadores pueden recordar “todo”. Más aún, pueden sentirse más seguros de sus habilidades para recordar y escribir sobre esas escenas que ellos encontraron notables cuando estaban en el campo.

Transformar los apuntes en notas de campo completas

Producir notas de campo completas no es un proceso mecánico. El trabajador de campo debe construir algo fuera de estos fragmentos y piezas de información junto con los recuerdos de los eventos, incidentes y experiencias que ellos inspiran. La descripción resultante debe tener sentido, como una serie de incidentes y experiencias sensibles y lógicas. Aún si la audiencia será sólo el propio trabajador de campo. Para escribir las notas de campo desde los apuntes, el etnógrafo se mueve hacia atrás y hacia delante entre estos apuntes y el recuerdo más rico y completo de los eventos que

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ocurrieron. Para apreciar estos procesos, note los contrastes en el contenido, textura y comprensión entre los apuntes iniciales y las notas de campo completas respecto al tribunal oyente en una orden requerida en una disputa entre un inquilino y un propietario.

Notas: 8

(número caso)

Snow, Marcia

Thomas

atty 3 – SIDA Mike Murphy guardián legal

--------------------------------------------------

estás preparado para proceder en contra de un individuo – (ambos) dosis masivas de quimioterapia (apy) 4 Yo no creo que él vaya a venir por aquí Yo sé que él está lo suficiente bien para caminar – entró (devolvió el calentador) – cuándo? tu puedes llamar a su doctor de la UCLA y él puede verificar todo esto Yo justamente no llamo a la gente por

teléfono – los tribunales no operan de esa manera – tiene que ser por escrito o (en persona)

-

El señor M. devolvió mi calentador – estaba caminando

-

Déjame ser claro Tu no quieres proceder en contra solamente de uno de estos individuos? Yo quiero proceder en contra (no, pero) - si él es a la vez su guardián – pero

3 atty en el original

4 apy en el original

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-

Desentrañarlo Departamento 10 –(Juez) Berkoff Señora S., sostiene justo un

Notas de campo completas:

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Marcia Snow tiene cabellos marrones, oscuros, largos y enrulados, 20 años, vestida informalmente con blusa y pantalones azules. No tiene anillos de boda, es una persona joven con anteojos. Robert Thomas está en los 40 años, tiene cabello marrón claro, bigotes, campera con forro rojo y negro. El juez comienza preguntando a RT; él lo tiene, pero no está aquí. El explica que su socio de negocios, Mike Murphy, quien también es llamado en el TRO, no está aquí hoy; él tiene SIDA, y está muy enfermo. “Yo soy su guardián legal”, por lo tanto yo puedo representar sus asuntos. J pregunta a MS: “Está preparado para proceder en contra de un individuo?” MS contesta que ella quiere la orden en contra de ambos. RT entonces explica que MM ha tenido SIDA durante 3 años, ha recibido “dosis masivas de quimioterapia”, y agrega: “Yo no creo que él vaya a venir por aquí”. J pregunta a MS si ella sabe que MM tiene esta enfermedad. MS duda, luego dice: “Yo sé que él se siente lo suficientemente bien para caminar”. Yo lo vi caminando cuando él devolvió los calentadores que ellos robaron. J: Cuándo fue eso? (Yo no pude oír su respuesta). RT: El ha tenido SIDA durante 3 años. El está muy enfermo. “Tu puedes llamar a su doctor que está en UCLA y él puede verificar esto”. J: “Yo no llamo a la gente por teléfono. Los tribunales no operan de esta manera. Tiene que ser por escrito” o testificado en persona. RT repite que MM está muy enfermo, que él tiene que cuidarlo y él no va a mejorar. Pero MS otra vez contradice esto, diciendo otra vez: “Mr. Murphy devolvió los calentadores –él fue caminando J luego mira a MS, preguntando: “Déjame ser claro –tú no quieres proceder en contra de uno sólo de estos individuos?” MS: “No, yo quiero proceder en contra de ambos. Pero si él es su guardián”, entonces yo puedo seguir adelante hoy con esto. J está de acuerdo con esto, diciendo que él le permitirá a otro juez “desentrañarlo”, y asigna el caso al Dept. 10, Juez Berkoff. MS y RT se disponen a salir de la sala, J dice: “Señor Snow, espere sólo un minuto hasta que el dependiente traiga su archivo”, MS espera unos pocos minutos, luego toma el archivo y se va con el muchacho.

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Comparado con los apuntes seleccionados, parciales y abreviados, la nota de campo completa cuenta una historia coherente, paso a paso de lo que se observó en la sala de los tribunales. La mayor parte de esta historia consiste en detalles que fueron completados con la memoria. Los “antecedentes” breves del caso se proveyeron a través de los apuntes, por ejemplo, han surgido para convertirse en descripciones relativamente completas de los dos litigantes (pero no del juez u otro personal de la sala del tribunal). Además, las notas cuentan una historia sobre un tópico específico –los problemas que surgen de la ausencia de un co- demandado, las preguntas que eleva el juez sobre la ausencia y una secuencia de respuestas para este problema hechas por el defensor y el demandado. La historia, sin embargo, ha perdido elementos claves (por ejemplo, el hecho es que este caso involucra a una disputa entre inquilino-propietario) y contiene elementos de un significado desconocido (por ejemplo, el comentario de Marcia sobre cómo el demandado ausente “devolvió los calentadores que ellos robaron”). También considera el manejo de las citas directas en el movimiento desde los apuntes a las notas de campo. Solamente estas palabras realmente tomadas en el momento se ubican en citas; una parte del discurso directo se pierde en el momento que se transcribe fuera de las citas directas. Entonces, el registro apuntado de la contestación del juez, “tiene que ser por escrito o (en persona)” está escrito en la forma nota de campo como: “Tiene que ser por escrito o testificado en persona”. Por ser una práctica general, el discurso que no se escribe palabra por palabra en el momento debería más bien ser presentado como cita indirecta o parafraseado (ver capítulo 4). En general, escribir las notas de campo desde los apuntes no es un recuerdo ordenado y completo; más bien, es un proceso de construcción mucho más activo con secuencias de acción relativamente coherentes y evocaciones de la escena y del carácter (ver capítulo 4). Al convertir los apuntes y los encabezamientos en las nota completas, el trabajador de campo está ya comprometido en una suerte de análisis preliminar por el cual ella ordena su experiencia, a la vez creando y descubriendo modelos de interacción. Este proceso involucra el decidir no simplemente qué incluir, sino también qué dejar afuera, ambos desde los encabezamientos recordados y de los ítems incluidos en los apuntes. Entonces, para escribir notas de campo completas, el etnógrafo puede recordar claramente o tener apuntes sobre los incidentes o impresiones particulares, pero decide por una variedad de razones no incorporarlos dentro de las notas. El material puede parecer que involucra asuntos que son periféricos a la mayoría de las actividades del campo, que los miembros parecen encontrar que no son importantes, o que el etnógrafo no tiene interés en ellos.

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Sin embargo, al continuar con la escritura de las notas de campo del día o de algún punto posterior del trabajo de campo, el etnógrafo puede ver algo importante en los apuntes o en los encabezamientos que inicialmente parecía no tener demasiada importancia o interés para incluirlos en las notas de campo completas. El etnógrafo estudiante que, para escribir las notas, había inicialmente pasado un apunte acerca de la “entrega de tres bolsas nuevas de arena” al cubo de arena en el Programa Headstart (capítulo 2) consideró relevante y significativo este incidente por lo que continuó escribiendo y reflejando las observaciones del día:

Ahora yo recuerdo, cuando llevamos la arena, era un día realmente caluroso, por lo tanto ese apunte realmente me ayudó a recordar porque hacía tanto calor afuera que Karen, la maestra, dijo que los chicos podrían sacarse sus zapatos en el cubo de arena. Esto se convirtió en una dura violación de las reglas porque no está permitido que los chicos se saquen los zapatos en cualquier lugar. Ellos saldrían corriendo del cubo de arena y se irían al parque y por lo tanto sería una violación de las reglas. Y yo tuve un incidente acerca de eso.

En los comentarios hechos aquí, el estudiante se aproxima a apreciar (y a construir) un vínculo entre los tres sacos nuevos de arena incluidos en sus apuntes y lo que ella ve como resultado importante de los reglamentos violentados y del control en el campo; con esta apreciación, ella decide incorporar la entrega de la arena como un incidente en sus notas. Además, este enfoque de la violación y del control la conduce a revisar su memoria para los eventos “relevantes” o “incidentes”; aquí ella recuerda “un incidente acerca de eso”, señalando su intento de escribir este incidente en sus notas. Para iluminar la formas “significantes” que se transforman y emergen en el curso de la escritura de las notas y al pensar sobre su importancia, animamos a los estudiantes a que escriban lo más posible sobre estos eventos “menores”, incluso si ellos parecen poco sustanciales o solo vagamente relevantes en el momento. Ellos pueden señalar un proceso importante y relevante para otros incidentes o para que surjan temas analíticos, de manera que el etnógrafo pueda solamente apreciarlos en algún momento posterior. Incluso cuando escribe la historia de un evento que puede ser coherente, los escritores deberían incluir las actividades y comentarios aparentemente tangenciales, porque ellos pueden proveer las revelaciones claves para una acción principal.

Las voces múltiples y los puntos de vista

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Al escribir las notas de campo, un etnógrafo no solamente recuerda y enfrenta una escena; él también presenta esa escena desde un ángulo seleccionado que ilumina algunas de sus características más que otras. Este ángulo resulta, en parte, de los contenidos teóricos de la disciplina del investigador; también resulta, en parte, de la naturaleza de su participación en el campo –por ejemplo, de su posición inevitablemente seleccionada y de la identificación con las experiencias de ciertos miembros. Al escribir, el etnógrafo entonces reconstruye memorias –por medio de los apuntes y encabezamientos- que privilegian ciertas perspectivas observacionales y las experiencias de ciertos miembros sobre otros. Las tendencias selectivas de la participación en el campo y la construcción de la memoria son suplementadas por el hecho de que los etnógrafos, como todos los escritores que recuerdan eventos, deben inevitablemente contar sus historias a través de un “punto de vista” particular. Por convención, el “punto de vista” se refiere a la perspectiva escrita en los eventos, por ejemplo, a través de los ojos de quién se ve los eventos como así también a través de qué voces se describen. El punto de vista se refiere a la perspectiva a través de la cual la historia llega a contarse, a través de la vista de quién se presentarán los caracteres, las acciones, el campo y los eventos al lector. A pesar de que los autores han desarrollado formas variadas y complejas para contar una historia, hay muchas diferencias generales entre primera-persona, tercera-persona y puntos de vista omnisciente. (Abrams 1988: 144-48).

El punto de vista de escribir en Primera-persona

El modo de primera-persona “limita el punto de vista de lo que el narrador en primera-persona conoce, experimenta, infiere o puede descubrir conversando con otros personajes” (Abrams 1988:146). En las notas de campo, la primera-persona “Yo” que cuenta la historia es el etnógrafo mismo. Puesto que esta perspectiva estimula más rápidamente al escritor a recordar su propia experiencia, respuestas y comentarios, como así también las acciones y conversaciones de otros, sugerimos que un etnógrafo a menudo escriba en primera persona. Al escribir las notas de campo en primera persona, el investigador presenta los detalles que él vio, experimentó, y ahora recuerda desde su propia perspectiva y con su propia voz. Escribir en primera persona es particularmente efectivo cuando el etnógrafo es también un miembro del grupo que se está estudiando. Ver los incidentes a través de sus ojos nos permite ver la perspectiva de las acciones desde adentro, a través del filtro de sus intereses como etnógrafo. Además, el punto de vista de la primera persona permite al

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etnógrafo presentar un desarrollo natural de la experiencia por ser vista desde el punto de vista de un participante del grupo. La siguiente nota de campo, escrita en primera persona, ilustra estas cualidades. En este extracto, una observadora empleada en una óptica recuerda un incidente de hostigamiento sexual por parte de uno de los dueños del negocio:

Durante el día, yo estoy sentada en el sector de enfrente con Richard, uno de los dueños y Al, el gerente, quien está junto a la puerta. Me adelanto a tomar unos anteojos de sol para probarlos y digo, “Oooo, estos son grandiosos, mientras saco el plástico que cubren los marcos. Richard murmura algo como “no” para decirme que ellos no me quedarían bien. Yo noto que son Lunettes, el fabricante de los anteojos VVO, y me siento sorprendida porque nunca los he visto y porque Richard se apresura al juzgar el resultado. Me los puse y le pregunté a Richard, “Qué te parece?” El me miró y dijo, “Realmente tienes grandes tetas, no?”. Yo pienso que él ha dicho: “Tú tienes realmente gran gusto, no?” por lo tanto yo dije:

“Yeah, estos son grandiosos”, mientras me miro en el espejo. (yo también creo que cuando no tengo mis anteojos puestos y no puedo ver, que tampoco no puedo oír. Yo he reconstruido las palabras de Richard tal como las dijo, su próxima afirmación aclarada y no se puso en mi interpretación). Miro a Richard. Él dice, “Ellas son tetas realmente grandiosas”. Yo pronuncié un “Hush” bajo?” (Yo ahora vuelvo a su primera afirmación con mi mente y entiendo que yo había entendido mal su sugerencia de mi gran gusto por los anteojos. Quizás en algún nivel yo lo escuché correctamente la primera vez, pero lo vuelvo a tomar como algo más; la negación restaura el equilibrio). El continúa, “Realmente firmes y altas –realmente firmes”, haciendo en este punto gestos con sus manos como que él está sintiendo los pechos. Me siento aturdida y me cruzo de brazos a través del pecho. (Esto lo hice inconscientemente, por considerar que Richard no tenía límites, yo me había dado cuenta que había hecho este gesto por protección). El continúa, “Te cubre toda”. El se cruza de brazos: “Nunca te había visto avergonzada antes”. Luego él saca su pecho como para pavonearse (para mostrarme lo que yo generalmente hago, o lo que él espera que yo haga). “Eso no es apropiado”, digo suavemente.

Al escribir en primera persona, este etnógrafo no sólo puede presentar lo que dijo el ofensor, Richard, y lo que ella dijo e hizo como respuesta; sino que también puede revelar cómo se

sintió y pensó su experiencia: “Me sentí aturdida

dentro de la conversación de alguna manera inofensiva, la expresión por parte de la

En esta instancia ofensiva, remarcada

”.

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etnógrafa de sentimientos de retirada y su auto-protección revelan, más que lo podrían cualquier otro registro de sus palabras, cuán verdaderamente desagradables y ofensivas fueron para ella las observaciones de Richard. Si se hubiera escrito en tercera persona, la nota de campo habría perdido la visión interna de la etnógrafa– sus pensamientos internos y sus sentimientos que cambiaban a medida que el incidente se desarrollaba. Tampoco la nota

de campo habría revelado la forma insistente del dueño al repetir la observación ofensiva,

que transforma lo que ella había entendido primero sobre su comentario y lleva a que la autora escriba: “me cruzo de brazos a través del pecho” en un “gesto de protección”. Esta repetición insistente acentúa y hace que la ofensa de estas observaciones sean puntuales y

imperdibles.

Además, al usar la primera persona la nota de campo puede describir la experiencia

del autor como miembro y también sus reflexiones como escritor etnográfico. Por ejemplo ella

reconstruye y presenta su experiencia de un hostigamiento sexual, por lo tanto vemos cómo ella inicialmente lo experimentó como una vendedora conversando con el dueño del negocio – entendiendo incorrectamente lo que él dijo, “Tú tienes gran gusto”, una afirmación más apropiada para su relaciones de trabajo y para presentar anteojos a los clientes. Pero también oímos su comentario sobre su experiencia, insertado al lado mientras ella escribe la nota de campo, sobre por qué ella inicialmente entendió incorrectamente su comentario ofensivo:

“Quizás en algún nivel yo lo escuché correctamente la primera vez, pero lo vuelvo a tomar como algo más; la negación restaura el equilibrio.”

El punto de vista de escribir en tercera persona

A pesar de que las notas en primera persona permiten al investigador expresar

satisfactoriamente sus pensamientos y sentimientos, la principal aspiración de la etnografía

es describir lo que los otros están haciendo y diciendo. Escribir en tercera persona resulta

particularmente efectivo para transmitir las palabras y las acciones de los otros. Sugerimos

que el etnógrafo escriba la mayoría de sus notas de campo desde esta perspectiva para relatar lo que ella ve sobre lo que los otros están haciendo y diciendo. Escribir notas en tercera persona no demanda que el escritor evite por completo los pronombres de primera persona o que invariablemente ella misma este ausente de sus notas

de campo. Dentro de la notas en tercera persona y dando cuenta principalmente de los otros,

el escritor puede incluirse como un observador participante en la escena e insertar sus propias respuestas aparte en primera persona. Por ejemplo, al observar y participar de los rituales

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mukanda (iniciación para muchachos) en el Distrito de Kabompo, al Noreste de la Provincia de Zambia, Rachel Fretz a menudo escribía las notas de campo que describían las actividades de los otros. 9 Estas descripciones son informes principalmente en tercera persona, sin embargo ella ocasionalmente inserta su perspectiva en primera persona. En el siguiente extracto, por ejemplo, ella mira lo que los demás están haciendo y ocasionalmente inserta oraciones con “yo” en los momentos que relata su participación activa y al describir sus respuestas.

Esa tarde oímos a las mujeres y a los chicos excitados como si un ¨lyishi¨ hubiera llegado y nosotros (otro investigador y yo) corrimos (al centro de la villa) con nuestras cámaras. Era Kululu, la máscara de conejo. Es una figura pequeña, delgada, vestida con una pollera y una camisa de pasto alrededor de su cuello. En sus brazos y piernas él usa la vestimenta de fibra usual, un “overall” ajustado, y su máscara es una cara pintada de blanco y rojo con dos

grandes aros de tela. El da un grito con voz nasal “Wha, Wha.” Esto suena como el llanto de un niño. El saltaba alrededor del patio y corría hacia los niños. Luego el jefe les dijo a las mujeres que bailaran con él; por lo tanto D., su hija, llamó a algunas mujeres y chicos para que todos juntos rodearan cercanamente y por detrás al Conejo, Kalulu, y cantaron y

ahora Kalulu, algo indiferente, perseguía una mujer o a un niño. Y

luego repentinamente, él usaba su pequeño bastón y corría hasta una muchacha y la tocaba con él. Los chicos se alejaban gritando y el Conejo corría hasta la casa de J. Al rato él volvía. Y luego parecía que el Jefe llamado John le dio algunas directivas porque después de eso John se fue y se encontró con Kianze, la muchacha de 8 años de edad que vive con N

(ella es su nieta) y la agarró firmemente de los brazos y la sostuvo y la tiró llorando sobre Kalulu, el Conejo, quien la agarró. Ella corrió llorando hacia otra dirección y John fue detrás de ella otra vez y la agarró y la tiró hacia el Conejo. Kianze, mirando por encima de sus hombros, parecía totalmente horrorizada y lloraba y lloraba con lágrimas que le corrían por su cara. (Yo me sentí horrorizada cuando observaba). Esta vez el Conejo le pegaba y ella corría aún llorando hasta su casa. Y la máscara corrió detrás de ella y entró a la casa. Pero ella se escondió debajo de la cama, me dijeron más tarde. Luego, Kalulu corrió detrás de Jinga y él la agarró y la llevó en brazos. Jinga gritaba también, pero ella no parecía estar horrorizada y no lloraba. Alguien dijo más tarde que N (su abuela) le gritó a él diciéndole que la devolviera, porque la máscara había empezado a llevarla hacia el campo mukanda.

bailaron

Entonces,

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Para este entonces, noté que Ana (la otra niña joven) había desaparecido. (Alguien dijo que ella corrió hacia los arbustos y se escondió). Parecía que el Conejo creía que ella estaba escondida en su casa, entonces el comenzó a perseguir a su madre, Nyana, quien corrió rápidamente hasta su casa y cerro la puerta de un portazo. Puesto que la puerta era de madera sólida, el Conejo no pudo empujarla para abrirla (Verdaderamente, el Conejo kalulu es un malabarista que juega y baila y luego se convierte en persona). Al día siguiente le pregunté a John por qué el agarró a Kianze y a Junga; él dijo que era porque se suponía que ellos iban al colegio, sin embargo partían de sus hogares, pero que no iban realmente al colegio todos los días. Después de un momento, la máscara corrió saliendo del mukanda y me fui a mi casa, aún shokeada por los tratos de la máscara con las dos niñas.

A pesar de que la etnógrafa al escribir estas notas enfoca principalmente en los otros – el bailarín enmascarado, las niñas gritando, la abuela- ocasionalmente incluye sus respuestas hacia las niñas asustadas como un “yo” insertado dentro de su descripción. Ella había citado los llantos de las niñas y los gritos de la abuela llamando a alguien para que rescate a su nieta, ella podría haber acrecentado el sentido de estar viendo la persecución desde una posición más inmediata y cercana. Sin embargo, como ella está haciendo su investigación en el lenguaje Chokwe en un zona multilinguística y esta gente en particular estaba hablando el Lunda y Luvale, ella no podía dar citas directas. Entonces, sus descripciones relatan sus acciones, sus gritos y lo que le decían los otros que hablaban el Kichokwe. Por cierto, los etnógrafos deberían solamente escribir lo que ellos realmente ven y oyen de lo que los otros hacen y dicen; ellos deberían escribir un discurso tal cual como los otros los repiten. Cuando un etnógrafo rastrea de cerca las actividades de una persona por un tiempo determinado, puede escribir desde una perspectiva de tercera persona en donde él limita sus descripciones a lo que el miembro vio, hizo y dijo. Los investigadores de campo pueden conscientemente escribir desde el punto de vista de una persona directamente involucrada en la escena o en la acción. Ellos pueden hacerlo describiendo un evento desde la ubicación física real de esa persona, seleccionando los detalles que la persona parece notar e incluyendo las propias palabras de la persona al describir el evento. Por ejemplo, al contar acerca de la pelea entre los padres desde el punto de vista de los niños, un escritor podría no sólo narrar usando muchas de las palabras de los niños, sino también describir solamente esos detalles que la niña podría notar, tales como las voces altas, los movimientos

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atemorizados y la gran magnitud de estas lucha. Sin embargo, el investigador podría hacer inferencias sobre los pensamientos y los sentimientos, él podría basarse en expresiones faciales observadas, en los gestos y en las conversaciones, y describirlas desde la perspectiva de los niños. El uso focalizado de la tercera persona en la escritura a menudo capacita al investigador de campo a darle más sentido a la observación de un miembro y a investigar las preguntas y los temas de interés para esa persona. Por ejemplo, mientras se estudian los métodos tradicionales de curación en la cultura Africana, el investigador podría rastrear las actividades de un sanador por un día: yendo con él a practicar la medicina, sentándose junto a él mientras él trata a sus pacientes y descansando con él después de haber cumplido con sus obligaciones (cf. Yoder 1982). Al permanecer involucrado en las actividades de un miembro y luego describir a qué le presta atención esa persona, qué hace y qué dice, el etnógrafo más probablemente pueda encontrar el sentido de dichas prácticas desde la perspectiva del actor. Sin embargo, el investigador no debería atribuir los motivos o no debería tratar de describir lo que el sanador está pensando; más bien el escritor limita sus notas a lo que observó respecto a lo que el sanador hizo y a lo que realmente le oyó decir. Por cierto, citar literalmente, acompañando con anotaciones sobre los gestos y las expresiones faciales, es uno de los medios más efectivos de retratar las visiones de una persona. Claramente, el investigador de campo que realmente toma diferentes posiciones observacionales y participa enfáticamente con diferentes personas puede escribir más efectivamente desde distintas perspectivas en tercera persona y documentar las múltiples voces del campo. 10 Por ejemplo, al escribir las notas acerca de una línea de control en un supermercado, el trabajador de campo podría describir las actividades en diferentes momentos, desde la posición y perspectiva del cajero, del empaquetador, de un cliente que se sirve y de los clientes esperando en fila. Las voces y visiones de los miembros se escuchan más claramente al grabar fielmente sus explicaciones y diálogos.

El Punto de Vista Omnisciente

Un etnógrafo puede también escribir en tercera persona, pero adoptar un punto de vista omnisciente. En este punto de vista un escritor asume “un acceso privilegiado a los pensamientos, sentimientos y motivos, como así también a sus discursos y acciones” (Abrams 1988: 145). Los etnógrafos que escriben desde este punto de vista usan un tono y estilo “objetivo” para relatar los eventos como “historias reales”. (Van Manen 1988). Para

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adoptar esta actitud, el escritor puede moverse libremente de un tiempo y lugar a otro y cambiar fácilmente entre los personajes. Por cierto, con una perspectiva omnisciente un escritor puede describir no sólo los movimientos observables de los personajes y conversar, sino también sus pensamientos, sentimientos y sus motivaciones más íntimos. Y debido a que este punto de vista lo posiciona al escritor como un observador destacado por encima o fuera de los eventos, luego puede representar los personajes y las acciones sobre las causas previas y los resultados últimos con un discernimiento cercano a lo divino. De haber tomado una perspectiva omnisciente el investigador que estuvo estudiando los rituales mukanda en Zambia, podría haber relatado la danza intensa y frenética, los tambores y el canto de toda la villa durante la noche anterior. Luego podría haber descripto los sentimientos de los chicos jóvenes –quizás temerosos y excitados- que esperaban que los llevaran al campo de circuncisión. Ciertamente, la figura enmascarada que bailaba al compás de los tambores habría también llamado su atención y habría descripto su traje de rafia y las decoraciones en negro y rojo sobre la máscara. Desde su perspectiva ilimitada, también podría haber descripto la circuncisión yendo al campo de los muchachos, afuera en los arbustos, con los padres, hermanos y tíos que los atendían. (Sus descripciones de este delineado género, lugar para los hombres, habrían tenido que estar basadas en entrevistas). Luego, de vuelta en la villa, podría haber vuelto a las madres, otras mujeres y chicos, para relatar no sólo los cantos y el ritual donde se tira agua sobre las cabezas de las madres, sino también para describir sus pensamientos –si estaban nerviosas o alegres- mientras esperaban oír desde el campamento líder que sus hijos habían pasado por la circuncisión exitosamente. Esta etnógrafa, por supuesto, realmente no escribió sus notas de manera omnisciente, sin embargo describió muchas de estas acciones rituales como las vio o como otros le informaron a ella. Por cierto, habría sido prácticamente imposible haber escrito un informe omnisciente de cada aspecto sin haber dedicado muchas horas para preguntarle a la gente acerca de eventos que ella no le estaban permitidos presenciar directamente y acerca de sus pensamientos y sentimientos sobre estos temas. Además, una actitud interaccionista e interpretativa generalmente juega en contra al usar una perspectiva omnisciente para escribir las notas de campo. Un estilo omnisciente produce notas en las cuales: emerge la experiencia participativa del etnógrafo con los relatos de los otros; oculta los procesos complejos del develamiento del conocimiento abigarrado acerca de qué se trata un evento; reduce y mezcla las múltiples perspectivas en informes relatados en una simple voz conocida; e ignora

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las interpretaciones altamente contingentes que se requieren para reconciliar y/o priorizar las versiones de los eventos que competen. 11

Combinando y Variando los puntos de vista

Indiferentemente del punto de vista asumido al escribir las notas de campo, los etnógrafos conscientemente siempre mantienen sus escritos circunscriptos a lo que ellos vieron y oyeron, unidos a los detalles reales que ellos presenciaron y los recuerdos verdaderos que ellos tuvieron. Por eso si el autor toma el punto de vista de primera persona, de tercera persona o un punto de vista omnisciente, el escrito inevitablemente viene de la experiencia de ese etnógrafo; quien inevitablemente representa su conocimiento y su comprensión acerca de las experiencias de otros. Pero el grado en el cual el investigador se involucra en el hacer de la gente implícitamente forma la perspectiva por la cual puede escribir sobre algunos incidentes. El involucrarse permite al escritor escribir desde una perspectiva “cercana” y presentar los detalles como si fueran vistos por un miembro y citar para presentar la voz de un miembro. En contraste, incluso cuando se escribe en primera persona, una perspectiva física o emocionalmente “distante” a menudo desarrolla descripciones más generalizadas presentadas en un tono de voz relatora. Las notas de campo pueden también moverse desde una perspectiva a otra, en parte porque el investigador constantemente dirige su atención entre sí mismo y el otro. Las notas de campo deberían equilibrar la sensibilidad hacia la experiencia de la gente sobre los eventos con un conocimiento auto-consciente de las propias percepciones del observador y de las reacciones hacia estos otros. Este movimiento que va y viene rápidamente muestra las voces y los puntos de vista cambiantes. Por un lado, el investigador de campo atiende y escribe acerca de lo que significan los eventos para los miembros. El presta especial atención a los eventos rutinarios que ocurren frecuentemente en ese campo; incluso si la gente presupone estos eventos y muestra poco interés explícito en ellos, tales eventos ocupan gran parte de su tiempo y energía. El etnógrafo también atiende los asuntos o los incidentes que parecen ser de interés especial o importantes para los miembros; la meta es al mismo tiempo descubrir qué son tales asuntos y discernir los significados específicos que los miembros les otorgan. Al escribir con esta intención, el trabajador de campo a menudo usa un punto de vista de tercera persona limitado y frecuentemente cita a los miembros, con lo cual es posible escuchar sus voces.

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Por otro lado, el etnógrafo no puede negar su propio compromiso al observar las escenas, al hacer las observaciones y al escribirlas. Esperamos que la experiencia del etnógrafo no sea solamente sentida, sino también escuchada en las descripciones del día a día. Entonces, la meta no es simplemente un cuadro de la vida cotidiana y concerniente a otros, sino más bien un cuadro de esta vida como es vista, entendida y transmitida por el etnógrafo. Aquí, por ejemplo, el etnógrafo incluye las características e incidentes inesperados, que están en contraste con los que ella generalmente incluye o que generan reacciones emocionales fuertes. Al escribir tales notas de campo a menudo escribe en primera persona porque ella focaliza en sus reacciones sobre los eventos y en la gente. Incluyéndose en las interacciones, al mismo tiempo, ella se cita a si misma y a los otros. En resumen, mientras un etnógrafo escribe segmentos particulares de un simple punto de vista, las notas de campo cambian por completo. El trabajador de campo se mueve describiendo los eventos observados desde una posición, un punto en el tiempo, y una perspectiva hacia las perspectivas construidas desde otros puntos de vista.

Las descripciones en “Tiempo Real” y “Punto Final”

Al escribir los recuerdos, los etnógrafos encaran una elección adicional: escribir un evento “en tiempo real” desde una perspectiva de conocimiento incompleto o parcial o describirlo desde algún punto final de conocimiento más completo. En las descripciones de tiempo real, el escritor pretende caracterizar los eventos usando solamente lo que se conoce en los puntos discretos tal como se desarrolla el evento; entonces, el escritor trata de evitar el uso de la información que surgirá, pero que todavía no está disponible para describir lo que pasó en esos momentos anteriores. A modo de ilustración, considere la manera en que la siguiente descripción del acercamiento a una misión de una fila excluye los significados claves hasta que ellos son realmente descubiertos por el escritor:

Toda la zona de la Misión, incluyendo el pasillo, estaba tupido de gente, más que las cuadras que lo rodeaban. Probablemente el 8% de estas personas era negra; acerca del 90% eran hombres. La gente yacía, sentada o parada todo a lo largo de las paredes de la Misión de

La gente del lado izquierdo de la puerta daba la impresión de estar en fila:

color agua

todos estaban parados a una distancia medianamente uniforme, y la misma gente estuvo parada en fila durante las horas que yo estuve en la Misión. Cuando más tarde yo leí la

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literatura de la Misión, comprendí que estas personas estaban probablemente esperando en fila para tener el privilegio de pasar la noche en la Misión. La literatura decía que los “tickets para dormir” se entregaban después de las 12:30 hs pm y que la fila se formaba temprano. Notablemente, había muchas más personas en la parte trasera de la Misión en lo que yo percibí que era la fila del almuerzo, que en la fila para dormir.

Este informe de tiempo real preserva la experiencia del escritor al ver una multitud de personas y no saber demasiado lo que estaban haciendo. El hecho de que ellos estuvieran en “fila” no se usa inicialmente para caracterizar la escena, pero se presenta como un proceso de descubrimiento; algunos esfuerzos se hacen para especificar los fundamentos iniciales para describir a esta gente “en fila”, por ejemplo, “distancia uniformada”, persistiendo a través del tiempo. El descubrimiento posterior del “propósito” de estas actividades –obtener un “ticket para dormir” permite a uno pasar la noche en la Misión- se describe explícitamente y solamente luego esta multitud se caracteriza como “fila para dormir”. En contraste, los investigadores de campo pueden también describir eventos haciendo el uso completo de lo que ellos vinieron a conocer y entender acerca de ellos. Este proceder incorpora “los hechos” o entendimientos subsiguientemente establecidos para describir o caracterizar lo que estuvo pasando en etapas anteriores. Al describir una reunión formal de negocios de esta manera, por ejemplo, el observador comenzaría verdaderamente las notas desde la descripción de los participantes por nombre y posición, incluso si hubiera solamente venido a conocer estos asuntos durante el curso de la reunión. En general, este proceder para escribir sobre los eventos usa discernimientos obtenidos sólo en algún “punto final” como un recurso para describir lo que sucedió en los primeros momentos. Al observar nuevas escenas, a menudo usamos lo que finalmente venimos a saber para describir los eventos y los significados que no habíamos inicialmente entendido o habíamos entendido parcialmente o incorrectamente. Por cierto, la observación involucra los procesos continuos de tal reinterpretación retrospectiva, mientras que el observador le da forma a lo que en algún punto anterior había sido difuso, ambiguo o claramente confuso (Garfinkel 1967). Las descripciones etnográficas escritas pueden también incorporar tales reinterpretaciones retrospectivas. Un investigador observando en un ómnibus, por ejemplo, puede notar que una “mujer loca” ha subido y le conversa al chofer. Si esta “locura” de la mujer solamente fuera aparente, mientras le charla al chofer y a otros pasajeros, representa una evaluación inferida de un curso de interacción en marcha; el caracterizarla como “loca” por su apariencia inicial en la escena oscurece estos procesos y

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despoja el informe escrito de cualquier consideración de cómo su desorientación se convirtió visible para el observador. Por otro lado, podría haber sido que su presente apariencia e inicial comportamiento hicieron la “locura” de esta pasajera evidente “para la mirada” del trabajador de campo (y presumiblemente para cualquier miembro culturalmente competente de la sociedad urbana Americana). En este caso para caracterizar a esta persona precisamente como loca desde el comienzo se impulsa un proceder descriptivo adecuado más que de interpretación retrospectiva; “loca” es un término altamente evaluativo que en primer lugar debería estar acompañado por alguna descripción de cualquier característica observable que conduzca hacia tal juicio. En general, las notas de campo eficaces descriptivamente capacitarán a un lector a distinguir los discernimientos iniciales de las reinterpretaciones retrospectivas. Alguna reinterpretación retrospectiva de esta índole es prácticamente inevitable. Para muchos propósitos, no estamos interesados ni en las interpretaciones iniciales que un observador hace de gente basadas en una información incompleta ni en cómo el observador calcula quién y qué esta gente era y qué estaba haciendo. Incluso hay tiempos y ocasiones en que el investigador de campo puede necesitar preservar los discernimientos iniciales –sin embargo mal guiados- y el proceso real de determinación del sentido. Una ocasión semejante es cuando el etnógrafo quiere iluminar el desarrollo natural de la experiencia. Por ejemplo, el informe del hostigamiento sexual, incidente presentado anteriormente en este capítulo, utiliza el comentario subsiguiente del dueño para reconstruir la escucha real del escritor respecto al primer comentario abusivo como “lo que él debió haber dicho”. Esta táctica compele al escritor a volver hacia atrás para explicar cómo podría haber ocurrido ese “mal entendido”, por lo tanto enfatiza la separación y el contraste entre “lo que realmente ocurrió” de “lo que el observador/escritor experimentó”. La alternativa para presentar el incidente tal como se experimentó debería ser: el relato del primer comentario del dueño: “tú tienes realmente un gran gusto, no es cierto?”; entonces indica cómo su segundo comentario: “Tú tienes tetas grandes”, transformó lo oído previamente. Este procedimiento descriptivo permitiría al lector compartir el shock del observador de manera que refleje de cerca el desarrollo temporal de la experiencia. Un etnógrafo puede también necesitar minimizar el grado de reinterpretación retrospectiva para iluminar sus propios procesos y determinar el significado. Para volver a nuestro ejemplo anterior: si un investigador de campo estuviera interesado en cómo los participantes de una reunión de negocios tienen que resolver quiénes son los otros que están presentes, entonces él podría enfocar la descripción en cómo él llega al resultado de estas

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identidades, escribiendo las notas de una manera que preservase la carencia inicial de lo definitivo en estos asuntos. Estos procedimientos descriptivos, permiten al lector compartir parte de la experiencia real de descubrir los significados del observador/escritor. También conduce al observador/escritor al centro del proceso de establecer el significado y en consecuencia “des-objetivizar” la descripción; una descripción de cómo una “fila para dormir” afuera de una Misión llega a ser descubierta como tal muestra que el observador/escritor es un intérprete activo del mundo social. En resumen, si se escribe en “tiempo real” para revelar el proceso o en un modo de “punto final” de contar historias, el escritor aprende a través de escribir acerca de su experiencia. En el proceso de escritura, un etnógrafo asimila y de ahí en más comienza a comprender una experiencia: toma sentido de ese momento seleccionado intuitivamente, iluminando y ordenando los detalles y comenzando a apreciar sus vínculos o contrastes con lo observado previamente y las experiencias descriptas. Respecto a esto, escribir las notas de campo es más que un proceso de recordarlas y volcarlas. Más bien, escribir las notas de campo promueve el aprendizaje y profundiza el discernimiento acerca de qué se ha visto y oído en el campo. 12 Especialmente cuando se aprende una forma de vida completamente no familiar, los investigadores se benefician al escribir acerca de sus experiencias, por eso a través de escribir ellos aprenden a comprender lo que puede parecer, al principio, inusual y agobiante. Por cierto, los etnógrafos a menudo quieren escribir porque se dan cuenta a través de escribir sobre la experiencia vivida esta no sólo se preserva, sino que también es iluminada.

Reflexiones: Modos de “Escribir” y “Leer”

Para caracterizar inicialmente las notas de campo como descripciones, conviene transmitir el registro de un escritura sincera y simple. Pero una vez que reconocemos que la descripción involucra más que una correspondencia de uno a uno entre los informes escritos y lo que está pasando, las notas de campo escritas sacan a la luz los problemas complejos e inquietantes. Las descripciones se fundamentan en la participación del observador/escritor en el campo, pero nunca dos personas participan y experimentan un campo exactamente de la misma manera. Además, siempre pasan más cosas de lo que el etnógrafo puede notar y es imposible registrar todo lo que se es capaz de notar. La descripción inevitablemente involucra teorías, propósitos, intereses y puntos de vista diferentes. En consecuencia, las notas de campo contienen descripciones que son más semejantes a una serie de historias retratando

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una parte de vida en detalles vividos, que a una interpretación comprensiva, literal u objetiva. 13 El etnógrafo, sin embargo, necesita evitar caer dentro de las complejidades de la descripción de las notas de campo mientras se las escriben. Debe trabajar en un modo de escritura, poniendo en palabras y sobre el papel lo visto y oído tan rápida y eficientemente como sea posible. En este modo de escritura, el etnógrafo trata de “bajarlo” de la forma más exacta y completa como sea posible, evitando ser demasiado consciente acerca del proceso de escritura. Mantieniéndose cerca de los eventos cuando surgen, reavivando su emoción acerca de estos eventos, inscribiéndolos antes de que falle la memoria. El etnógrafo escritor trata de “capturar lo que pasa afuera” o más exactamente, de construir informes detallados de sus propias observaciones y experiencias de lo qué pasa “allí afuera”. En este punto, demasiada reflexión distrae o incluso paraliza; uno trata de escribir sin editar, para producir descripciones detalladas sin preocuparse por las conexiones y la importancia analítica, para describir lo que sucedió sin demasiada reflexión auto-consciente. Sólo subsiguientemente, una vez que el texto haya sido realmente producido, el etnógrafo puede realmente detenerse y comenzar a considerar las complejidades que penetran las descripciones de la nota de campo; solamente con notas de campo detalladas y completas el etnógrafo puede adoptar un modo de lectura y comenzar a reflexionar en cómo estos informes son productos de sus propias decisiones, a menudo implícitas, acerca de cómo describir y participar en los eventos. Solamente con las notas completas en mano tiene sentido ver estos escritos como textos truncados, parciales y perspectivos, producto del estilo de participar, orientar y escribir del etnógrafo. Es en este punto que el etnógrafo puede comenzar a tratar las notas de campo como construcciones, para leerlas de la manera que ellos las crearon, más que una realidad simplemente registrada. Una diferencia clave entre trabajar inicialmente con un modo de escribir y subsiguientemente con un modo de lectura reflexiva, yace en cómo el etnógrafo se orienta para crear la “exactitud”, para que haya “correspondencia” entre un informe escrito y qué es un informe. En el momento de escribir el etnógrafo debe tratar de crear alguna correspondencia cercana entre el informe escrito y sus experiencias y observaciones sobre “qué sucedió”. La tarea inmediata para escribir las notas de campo es crear un informe detallado, exacto y comprensivo de lo que ha sido experimentado. Pero una vez que las notas hayan sido escritas, este criterio de correspondencia puede perder calidad. Lo “qué sucedió” ha sido filtrado sobre la página escrita a través de la persona y la escritura del observador. El texto resultante “fija” una realidad social del lugar, pero de una forma que hace difícil

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determinar su relación con las realidades que están fuera del texto. Los lectores pueden intentar hacerlo invocando lo que ellos saben por haber “estado allí” o por haber experimentado con una realidad similar. Pero los lectores son fuertemente forzados por lo que está en la página; ellos generalmente carecen de cualquier medio efectivo de acceso a “lo que realmente sucedió” independientemente del informe escrito. Con este modo de lectura la auto conciencia y la reflexión auto crítica, acerca de cómo las elecciones sobre la escritura han ayudado a construir textos específicos y realidades textuales, se transforman a la vez en algo posible y apropiado.

1 Puede ser que el simple lapso de tiempo interfiera con el recuerdo menos que la participación en otras actividades y otras situaciones sociales. Respecto a esto, Goffman (1989:127) aconseja

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no llevar esposos al campo porque “ te concede un modo de salir afuera”. Tu puedes conversar con esa persona, y todo eso, y ese no es el modo de hacer un mundo”.

2 Sanjeck (1990b), por ejemplo, registra el paso de un año completo antes de trasladarse desde la libreta de campo hacia las notas de campo completas; obviamente el dedicó una buena parte de su tiempo y atención a escribir sus descripciones y eventos en dicha libreta de campo.

3 En suma, el investigador de campo con lectores actuales puede no desear revelar incidentes muy personales a los otros, ya sea un instructor o un co- trabajador. Nosotros recomendamos escribir esas notas en un documento separado. Este procedimiento produce un informe escrito pero que puede ser visto solo por el investigador de campo. En un punto posterior puede sentir que el informe es importante y debería ser incluido en el análisis final; o quizás él decide que es muy personal y lo mantienen en privado.

4 Como Ong (1975) apunta, los escritores enfrentan públicos imaginando los tipos de lectores que pueden leer un fragmento del escrito. Por eso, el estilo de escritura seleccionado cobra sentido según el público destinatario imaginado.

5 Como comenta un etnógrafo: “Esta debería ser una definición cercana sobre la nota de campo: algo que no puede ser rápidamente comprendido por otra persona” (Jackson 1990b:20).

6 Como Flower (1980) enfatiza, el propósito del escritor no es una intención consciente unitaria, sino más bien un set de metas interconectadas; durante el proceso de escritura, los escritores regularmente revisan y priorizan estas metas.

7 Perl (1980) incita frecuentemente a los escritores a releer sus trabajos, retornando a las palabras o frases claves que recapturan la “sensación sentida” de lo que ellos deseaban decir sobre un tópico. El provecho de contactarse con la “sensación sentida” renueva la energía del escritor. A través del proceso de “ estructura retrospectiva ”, los escritores clarifican lo que ellos desean decir.

8 Estas notas originalmente fueron escritas en una versión de escritura rápida que es incomprensible para la mayoría de los lectores. Nosotros las hemos traducido en una forma legible.

9 En este proyecto, Rachel Fretz, tomo algunas de sus observaciones en conjunción con otros dos investigadores que trabajaban en el mismo pueblo, Elisabeth Cameron y Manuel Jordan

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ambos historiadores de arte. Los investigadores que trabajan juntos en el mismo sitio pueden documentar y representar las diferentes voces y puntos de vista de varios miembros.

10 Siguiendo a Abrams (1988), nos referimos a la “voz” como una representación del estilo único del discurso y la perspectiva distintiva o como el “ethos” de un individuo. También reconocemos las formas individuales de sus modos de escribir/hablar que se ajustan a audiencias y propósitos diferentes. La incorporación de múltiples puntos de vista en las notas de campo puede conducir al trabajador de campo a participar en el campo de modos que varíen su perspectiva y esto reconozca y aliente la expresión de múltiples voces-otra ilustración de cómo la escritura de las notas de campo pude recrear y afectar lo que se hace en el campo. 11 Muchas de estas objeciones sobre el punto de vista omnisciente debilitan o incluso se anulan totalmente cuando nosotros cambiamos de la escritura de notas de campo a la escritura de etnografías finales. Realmente, existen discusiones sobre la omnisciencia en la escritura etnográfica, no en las notas de campo sino en todos los tratamientos de las etnografías finales. Las historias realistas de Van Maanen (1988:45-72), por ejemplo, son etnografías completas que involucran algunos cualidades omniscientes-la ausencia del autor en el texto, descripciones minuciosamente detalladas y otras visiones, y la “omnipotencia interpretativa”. De la misma forma, Brown (1977) considera el punto de vista omnisciente como una característica de muchas etnografías clásicas; el etnógrafo adopta un punto de vista omnisciente, por ejemplo, cuando selecciona cuáles voces de los miembros presenta y traslada desde el punto de vista de una persona a otro.

12 Becker (1986) justamente enfatiza este proceso, a través del cual la escritura facilita a

cualquier escritor a clarificar y descubrir ideas. Él insiste que las ideas que no son puestas en el papel son vagas y fluidas: “Primero una cosa, luego la otra, viene a tu cabeza. Para cuando estas pensando la cuarta cosa, la primera se fue” (1986:55). En contraste, “ un pensamiento

inalterable, no cambia su forma, puede ser comparado con otros pensamientos que

aparezcan posteriormente” (1986:56).

escrito

es

13 Aunque no se haya focalizado específicamente en la descripción de la nota de campo, Wolf (1992) provee una ilustración provocativa de la variación potencial sobre cómo la etnografía puede describir trozos de vida; ella presenta la “misma” serie de eventos en tres formatos de historia diferentes –notas de campo originales, un registro analítico más formal, y una pequeña historia de ficción.

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