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¿QUÉ ES LA MARIHUANA?

La marihuana es una de las drogas más usadas en el mundo. Existe una brecha cada vez mayor entre los últimos descubrimientos científicos sobre la marihuana y los mitos que la rodean. Algunas personas creen que ya que es legal en algunos lugares, debe ser segura. Pero tu cuerpo no sabe distinguir entre una droga legal y una droga ilegal. Sólo sabe el efecto que la droga crea una vez que la has tomado. El propósito de este folleto es aclarar algunos de los malentendidos acerca de la marihuana.

La marihuana proviene de la planta de cáñamo de la India, y la parte que contiene la “droga” se encuentra principalmente en las flores (comúnmente llamados “cogollos”) y en menor cantidad en las semillas, hojas y tallos de la planta.

cantidad en las semillas, hojas y tallos de la planta. La marihuana, cuando se vende, es

La marihuana, cuando se vende, es una mezcla de hojas secas, tallos, flores y semillas de la planta del cáñamo índico. Tiene un color normalmente verde, marrón o gris.

El hachís es una resina de color canela, marrón o negra que se seca y se prensa en barras, trozos o bolas. Cuando se fuma, tanto la marihuana como el hachís emiten un aroma dulzón y característico.

Hay más de 400 sustancias químicas en la marihuana y el hachís. El químico que causa intoxicación o el “viaje” en los usuarios se denomina THC (abreviatura de tetrahidrocannabinol). El THC crea los efectos que alteran la mente que clasifican a la marihuana como “droga”.

Las plantas, como los animales, tienen rasgos que los protegen en la naturaleza. Las plantas pueden tener colores o patrones que les brindan camuflaje de otros depredadores, o pueden contener venenos o toxinas que, cuando se comen, hacen que los animales se enfermen o alteran su capacidad mental, poniéndolos en riesgo en la naturaleza. El THC es el mecanismo protector de la planta de marihuana.

Intoxicación significa literalmente “envenenamiento al ingerir una sustancia tóxica en el cuerpo”. Cualquier sustancia que intoxica causa cambios en el cuerpo y la mente. Puede crear adicción o dependencia, causando que una persona quiera tomar esa droga incluso si le daña.

Puede que hayas oído a alguien decir que debido a que la marihuana es una planta, es “natural” y por lo tanto es inofensiva. Pero no lo es. La cicuta, una planta venenosa, también es “natural”, pero puede matar.

La otra cosa que debes saber es que quemar las hojas secas y los cogollos e inhalar el humo en tus pulmones, definitivamente no es “natural” y al igual que fumar cigarrillos, puede ser dañino para tu cuerpo.

En cuanto a los usos médicos de la marihuana, esta contiene otro químico llamado CBD (abreviatura de cannibidiol). Esta es la sustancia

que más a menudo se asocia con la creación de beneficios médicos. A

diferencia del THC, el CBD no causa un “viaje”. Sus beneficios médicos

todavía están siendo estudiados, al igual que los métodos para cultivar

plantas de marihuana con alto CBD y bajo THC para uso médico.

La marihuana es una droga como lo son el alcohol, la cocaína, o el éxtasis.

Y como estas otras drogas, tiene efectos secundarios que pueden ser

dañinos.

¿CÓMO SE USA?

efectos secundarios que pueden ser dañinos. ¿CÓMO SE USA? La marihuana es una mezcla de hojas,

La marihuana es una mezcla de hojas, tallos, flores y semillas secas de la planta del cáñamo índico. Tiene un color normalmente verde, marrón

o gris.

índico. Tiene un color normalmente verde, marrón o gris. El hachís es una resina de color

El hachís es una resina de color canela, marrón o negra que se seca y se prensa en barras, trozos o bolas. Cuando se fuma, tanto la marihuana como el hachís emiten un aroma dulzón y característico.

La marihuana se puede fumar como un cigarrillo (porro), pero se puede

fumar también en una pipa seca o una pipa de agua conocida como un

“bong”. También se puede mezclar con alimento y comerse, o

prepararse como té. A estos se les llama “comestibles” o “edibles”, y se

tratan en detalle más adelante en este folleto. Algunas veces, los

consumidores abren los cigarrillos y sacan el tabaco, reemplazándolo con

marihuana, a este le llaman “cigarro corto”. Los porros y los cigarros

cortos algunas veces se mezclan con otras drogas más potentes, tales

como el crack o el PCP (fenciclidina, un poderoso alucinógeno).

Cuando una persona inhala el humo de un porro o de una pipa,

normalmente siente sus efectos en cuestión de minutos. Las sensaciones

inmediatas: incremento del ritmo cardíaco, disminución de la

coordinación y el equilibrio, un “ensueño” o estado irreal de la mente,

alcanzan sus niveles máximos en los primeros 30 minutos. Estos efectos

a corto plazo desaparecen normalmente en dos o tres horas, pero

pueden permanecer más tiempo, dependiendo de la cantidad ingerida por el consumidor, la potencia del THC y la presencia de otras drogas introducidas en la mezcla.

Como el consumidor típico aspira más humo y lo retiene más tiempo que

si fuera un cigarrillo, un solo porro crea un impacto severo en los

pulmones. Además del malestar que acompaña al dolor de garganta y a los resfriados, se ha encontrado que fumar un porro le expone a uno a los químicos que producen el cáncer tanto como lo haría el fumar cuatro a cinco cigarrillos.

Las consecuencias mentales del uso de la marihuana son igualmente graves. Los fumadores de marihuana tienen una memoria y aptitud mental más deficiente que los que no la consumen.

Estudios recientes en adultos jóvenes que fuman marihuana, encontraron anormalidades en el cerebro relacionadas con la emoción, motivación y toma de decisiones.

LOS EFECTOS DAÑINOS DE LA MARIHUANA

Los efectos inmediatos al fumar marihuana incluyen taquicardia, desorientación, falta de coordinación física, a menudo seguidos por depresión o somnolencia. Algunos consumidores sufren ataques de pánico o ansiedad.

Pero el problema no acaba ahí. De acuerdo a estudios científicos, el ingrediente activo del cannabis, el THC, permanece en el cuerpo durante semanas o incluso meses.

El humo de la marihuana contiene de 50% a 70% más de las sustancias que causan cáncer que el humo del tabaco. Un estudio de investigación importante informó que un solo porro de cannabis puede causar tanto daño a los pulmones como cinco cigarrillos fumados uno tras otro. Los que han fumado marihuana durante mucho tiempo a menudo sufren de bronquitis, una inflamación del tracto respiratorio.

La droga puede afectar no sólo tu salud física. Estudios hechos en Australia en 2008 asociaron los años de uso intensivo de marihuana con anormalidades del cerebro. Esto está respaldado por una investigación anterior sobre los efectos a largo plazo de la marihuana, la cual indicó cambios en el cerebro, similares a aquellos causados por el consumo prolongado de otras drogas mortales. Y varios estudios han mostrado una conexión entre el uso continuo de la marihuana y la psicosis.

La marihuana puede cambiar la estructura de las células del esperma, deformándolas.

Por tanto, incluso pequeñas cantidades de marihuana pueden causar esterilidad temporal en los hombres. El uso de la marihuana puede también alterar el ciclo menstrual de una mujer.

Los estudios muestran que las funciones mentales de las personas que han fumado grandes cantidades de marihuana tienden a disminuir. El THC en el cannabis afecta las células nerviosas del cerebro, afectando la memoria.

El cannabis es una de las pocas drogas que causan la división anormal de la célula, lo cual conduce a graves defectos hereditarios. Una mujer embarazada que fuma regularmente marihuana o hachís puede dar a luz

prematuramente, a un bebé de menor tamaño y con menos peso de lo normal. En los últimos 10 años, muchos hijos de adictos a la marihuana han nacido con una iniciativa reducida y capacidades disminuidas en cuanto a concentrarse y buscar las metas de la vida. Los estudios también sugieren que el consumo prenatal (antes del nacimiento) de la droga puede resultar en defectos de nacimiento, anormalidades mentales y un mayor riesgo de leucemia (cáncer de médula ósea) en los niños.

EFECTOSACORTOPLAZO

Problemas de memoria a corto plazo

Ansiedad severa, incluyendo miedo de que uno está siendo vigilado o perseguido (paranoia)

Comportamiento muy extraño, al ver, oír u oler cosas que no están ahí, siendo incapaz de distinguir la imaginación de la realidad (psicosis)

Pánico

Alucinaciones

Pérdida del sentido de identidad personal

Tiempo de reacción reducido

Ritmo cardíaco elevado (riesgo de ataque al corazón)

Riesgo incrementado de derrame cerebral

Problemas con la coordinación (reduciendo la seguridad al conducir o practicar deportes)

Problemas sexuales (para los hombres)

Hasta siete veces más probabilidades de contraer enfermedades de transmisión sexual que los no usuarios (para las mujeres)

EFECTOS A LARGO PLAZO

Disminución del coeficiente de inteligencia (hasta 8 puntos si el uso prolongado comenzó en los años de adolescencia)

Bajo rendimiento escolar y mayor probabilidad de abandono

Dificultad para pensar y en la capacidad para aprender y llevar a cabo tareas complejas

Menor satisfacción con la vida

Adicción (casi el 9% de los adultos y el 17% de las personas que comenzaron a fumar de adolescentes)

Desarrollo potencial del abuso de opiáceos

Problemas de pareja, violencia de pareja

Comportamiento antisocial incluyendo robar dinero o mentir.

Dificultades Financieras

Mayor dependencia de la asistencia social

Más posibilidades de estar desempleado o no obtener buenos trabajos.

“Empecé a consumirla debido a una apuesta de uno de mis mejores amigos quien dijo que yo era demasiado gallina para fumarme un porro y beberme un litro de cerveza. Yo tenía catorce años entonces. Después de 7 años de consumir drogas y beber, me encontré al final del camino siendo adicto. Ya no consumía para sentir euforia, sólo la consumía para sentir algo parecido a la normalidad.

“Luego empecé a tener sentimientos negativos sobre mí mismo y mis habilidades. Odiaba la paranoia [sospecha, desconfianza o miedo de otras personas]. Odiaba estar nervioso todo el tiempo sintiendo que algo

iba pasar. Realmente odiaba no confiar en mis amigos. Me volví tan paranoico que tuve éxito en apartar de mi vida a todos y me encontré a mí mismo en el terrible lugar en donde nadie quiere estar: solo. Me levantaba por la mañana y comenzaba a tomar drogas y continuaba así durante el día”.Paul

EN LA RUTA HACIA EL ABUSO DE DROGAS

el día”. — Paul EN LA RUTA HACIA EL ABUSO DE DROGAS Un consumidor que usa

Un consumidor que usa la marihuana de forma recreativa la consume por el efecto que crea y el “viaje” o la euforia que quiere obtener de ella. El uso continuo crea una tolerancia y eso puede llevar a los consumidores a tomar drogas más fuertes para lograr el mismo “viaje”. Cuando los efectos empiezan a desaparecer, la persona puede pasar a tomar drogas más potentes para liberarse de las condiciones indeseadas que le impulsaron a tomar marihuana en primer lugar.

que le impulsaron a tomar marihuana en primer lugar. La gente toma drogas para deshacerse de

La gente toma drogas para deshacerse de situaciones o sentimientos no deseados. La marihuana enmascara el problema durante un tiempo (mientras el consumidor está en el viaje). Cuando el “viaje” se desvanece, el problema, la condición o la situación no deseada retorna con más intensidad que antes. El usuario puede entonces optar por drogas más fuertes puesto que la marihuana “ya no funciona”.

También está el hecho de que los consumidores de marihuana comúnmente se reúnen en grupos en las fiestas o simplemente se juntan para compartirla entre sí. Después, cuando alguien agrega una nueva droga a ese grupo, es parte de la mentalidad del grupo de que todo el mundo se una con esa nueva y potencialmente adictiva droga.

La inmensa mayoría de adictos a la cocaína (90%) empezaron consumiendo primero una droga como la marihuana, cigarrillos o alcohol. Por supuesto, no todos los que fuman marihuana y hachís pasan al consumo de drogas más fuertes. Algunos nunca lo hacen. Otros dejan de consumir marihuana por completo. Pero algunos lo hacen. Un estudio encontró que los jóvenes (entre 12 y 17 años de edad) que consumen

marihuana, son 85 veces más propensos a consumir cocaína que los chicos que no consumen marihuana, y que el 60% de los chicos que fuman marihuana antes de los 15 años, pasan a consumir cocaína.

“Me dieron mi primer toque de mota en el recreo de mi colegio. Ahora soy un adicto a la heroína, y acabo de finalizar mi octavo tratamiento de rehabilitación de drogas”.Christian

LO QUE TE DIRÁN LOS TRAFICANTES

Cuando se encuestó a adolescentes para averiguar inicialmente por qué habían empezado a consumir drogas, el 55% contestó que fue debido a la presión de sus amigos. Ellos querían ser agradables y populares. Los traficantes lo saben.

Ellos se te acercan como un amigo y ofrecen “ayudarte” con “algo que hará que te animes”. La droga te “ayudará a encajar” o a “ser genial”.

Los traficantes, motivados por las ganancias que obtienen, dirán cualquier cosa para que compres sus drogas. Te dirán que “la marihuana no te llevará a drogas más fuertes”.

A ellos no les importa si las drogas arruinan tu vida siempre y cuando a ellos se les pague. Todo lo que les importa es el dinero. Antiguos traficantes han admitido que veían a sus compradores como “peones en un juego de ajedrez”.

Obtén los hechos acerca de las drogas. Toma tus propias decisiones.

ALCOHOL VERSUS MARIHUANA

¿Es lo mismo fumar un porro de marihuana que beber alcohol?

Tú decides. Aquí están los hechos:

El alcohol sólo consiste de una sustancia: el etanol. La marihuana contiene más de 400 sustancias químicas conocidas, incluyendo las mismas sustancias que causan cáncer que se encuentran en el humo del tabaco. A diferencia de los fumadores de tabaco, los fumadores de marihuana tienden a aspirar profundamente y a retener el humo tanto como sea posible para aumentar el efecto de la droga, empeorando así el daño a los pulmones.

El alcohol se elimina del cuerpo en unas pocas horas, pero el THC se queda en el cuerpo durante semanas, posiblemente meses, dependiendo del tiempo y la intensidad con que se usa.

El THC daña el sistema inmunológico. El alcohol no lo hace.

Aquí no tenemos la intención de minimizar los daños del consumo de alcohol, el cual puede ser igualmente dañino. Los consumidores, sin embargo, necesitan ser conscientes de que las sustancias químicas en la marihuana, algunas de ellas causantes de cáncer, permanecen aún en el cuerpo mucho después de haber tomado la droga.

¿LA MARIHUANA ES MEDICINA?

Los componentes de la planta de marihuana pueden tener propiedades medicinales. Eso no es lo mismo que “medicina”. La medicina se hace cuando un laboratorio extrae el compuesto medicinal, se estandariza (lo que significa que hará lo mismo cada vez), y se dosifica (una cantidad estandarizada que el médico receta).

El término “marihuana medicinal” se suele aplicar a toda la planta de marihuana sin procesar o sus extractos crudos, que no están reconocidos o aprobados como medicina por la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos para cualquier enfermedad.

Debido a que la marihuana se comercializa a veces como medicina, la percepción de la droga ha cambiado. Pero los hechos básicos sobre la marihuana no han cambiado sólo porque es comercializada como una “medicina”. Y mientras que el debate sobre la legalización prosigue, el que sea legal no asegura que sea segura. Los cigarrillos son legales pero no hay debate sobre el hecho de que fumar es un riesgo para la salud. El alcohol es legal pero mira el número de personas luchando contra la adicción al alcohol o a las enfermedades asociadas con el abuso del alcohol.

LA MARIHUANA AFECTA LA FORMA DE CONDUCIR

El uso de la marihuana afecta significativamente al raciocinio,

todas estas destrezas necesarias

para conducir con seguridad. La marihuana es la segunda sustancia

coordinación y tiempo de reacción

psicoactiva más comúnmente encontrada entre los conductores después del alcohol.

Los consumidores de marihuana son de 3 a 7 veces más propensos a tener un accidente automovilístico.

Conducir bajo los efectos del cannabis se asocia con un 92% de aumento de riesgo de accidentes vehiculares. Es importante el hecho de que conducir así está asociado con un 110% de aumento de accidentes fatales.

La AAA (American Automobile Association) informó que los accidentes mortales involucrados con cannabis en EE. UU. aumentaron de 8% en 2013 a 17% en 2014.

En Colorado, el consumo de la marihuana ha aumentado significativamente a partir de 2009, y un estudio descubrió que la proporción de conductores en accidentes automovilísticos fatales que dieron positivo por marihuana, aumentó de 5.9% en 2009 a 10% en 2011.

En el estado de Washington, el aumento de los accidentes automovilísticos mortales subió a 122% entre 2010 y 2014.

En California, el porcentaje de los conductores que dan positivo por marihuana en los tests, y que estuvieron involucrados en accidentes automovilísticos mortales se elevó de 9% en 2005 a 16.5% en 2014.

Fuente: http://www.vidasindrogas.org/drugfacts/marijuana.html

EL CANNABIS ALTERA LA ESTRUCTURA DE ADN CAUSANDO MUTACIONES QUE PUEDEN TRANSMITIRSE DE PADRES A HIJOS.

Un equipo de científicos de la Universidad de Australia Occidental (Australia) ha descubierto que el consumo de cannabis puede alterar la estructura del ADN de una persona, provocando mutaciones genéticas que pueden exponerlos a enfermedades graves, y ser transmitidas a sus hijos y a futuras generaciones.

Hasta ahora, la relación entre el consumo de cannabis y enfermedades graves como el cáncer había sido investigada anteriormente pero no así sus implicaciones a largo plazo.

Hasta ahora, la relación entre el consumo de cannabis y enfermedades graves como el cáncer había sido investigada anteriormente pero no así sus implicaciones a largo plazo.

Tras realizar un extenso análisis de todo el material de investigación acerca de este campo, hallaron que “el cáncer y las enfermedades, en general, fueron probablemente causadas por mutaciones de células resultantes de ciertas propiedades del cannabis que tienen una interacción química con el ADN de una persona”, afirma Stuart Reece, coautor del trabajo.

Implicaciones para las generaciones futuras

Además, este daño podría ser transmitido a los hijos: Con el aumento de consumo de cannabis a nivel mundial en los últimos años, está claro que esto tendrá un impacto a tener en cuenta entre la población. Lo más apremiante que comentan los investigadores en su estudio es que incluso si la madre nunca ha consumido cannabis en toda su vida, las mutaciones transmitidas por el esperma del padre pueden causar enfermedades graves y mortales a sus hijos.

Este descubrimiento expone las graves consecuencias en las generaciones futuras, sobre todo teniendo en cuenta que este cambio en la estructura de ADN producido por el cannabis conduce a un lento

crecimiento celular y a posibles consecuencias para el desarrollo fetal de los bebés. “Los peores tipos de cáncer se presentan en los primeros años de vida en los neonatos expuestos en el útero a los efectos de cannabis”,

Reece.

sentencia

La investigación ha sido publicada en la revista Mutation Research.

¿Es pecado usar drogas?

Es conveniente distinguir los problemas morales de las diversas clases de drogas

Por: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E. | Fuente: Catholic.net

Por: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E. | Fuente: Catholic.net Actualmente la palabra droga suele reservarse a

Actualmente la palabra droga suele reservarse a las sustancias que producen en el hombre un estado físico o psíquico que subjetivamente resulta placentero y que lleva progresivamente a la habituación y a la subsiguiente necesidad de suministración en dosis cada vez más altas:

en este sentido se habla de un adicto a las drogas, cuando se utiliza la

palabra droga como sinónimo de narcótico o estupefaciente. Por extensión se aplica también el nombre de droga a todos los medicamentos que ejercitan unos efectos sobre las facultades sensitivas e intelectuales de hombre.

1. Uso terapéutico

Aliviar el dolor y mitigar o curar las consecuencias de trastornos físicos o psicológicos es en principio una obra de caridad del médico, y puede llegar a ser un deber si esas alteraciones dificultan o impiden ejercicio de otros deberes de orden superior. De ahí que, en sí mismo, sea lícito el uso de drogas, cuando se busca un fin terapéutico, incluso si llegara a producir la pérdida temporal de la conciencia[1]. Tal es el caso, p. ej., de los medicamentos analgésicos, los anestésicos, los usados para la cura del sueño, las drogas psicotropas, etc.

El principio moral que justifica este uso, y señala sus límites, es el mismo que se aplica a toda intervención terapéutica, y ordinariamente puede encuadrarse dentro de las reglas de la acción con doble efecto. Cabe el peligro, sin embargo, de que estas drogas sean utilizadas para fines terapéuticos que impliquen reservas morales o de que su uso (si se trata concretamente de estupefacientes) cree un hábito y lleve a la toxicomanía.

De ahí la conveniencia de distinguir los problemas morales de las diversas clases de drogas:

1) Drogas meramente analgésicas. Entendemos bajo este nombre aquellas drogas que no tienen más efecto que la supresión del dolor, sin interferir con el uso de la conciencia psicológica y sin producir efectos psíquicos concomitantes.

No suelen presentar dificultades morales, porque sus características farmacológicas no las hacen susceptibles de abusos, y únicamente cabría plantear la cuestión de la dosis que, si es excesiva, puede buscarse con fines suicidas.

2) Drogas que, teniendo o no un efecto analgésico, poseen al mismo tiempo efectos euforizantes: opio y sus derivados naturales y sintéticos, coca y cocaína, etc.; alucinatorios: mescalina, LSD, marijuana y derivados de la Cannabis Indica, etc.; embriagantes: alcohol, éter, cloroformo, protóxido de nitrógeno, etc.; hipnóticos: barbitúricos, etc.

Todas las anteriormente mencionadas, son drogas que pueden presentar serias implicaciones morales, porque es fácil que del uso terapéutico se pase al abuso, sobre todo por lo que se refiere a los llamados de un modo más concreto estupefacientes, como sucede con la mayoría de las drogas euforizantes y alucinatorias.

De aquí la responsabilidad del médico, que debe recurrir a estas drogas (especialmente en lo que respecta a la morfina, que es la dotada de mayor poder analgésico) solamente en casos de urgencia (cólicos agudos, por ejemplo), y si han fallado los demás analgésicos.

Es prudente incluso que sea administrada sin que el enfermo sepa de qué medicamento se trata, y únicamente en enfermedades incurables y muy dolorosas se podrá suministrar con más amplitud. Siempre se ha de llevar un control estricto de las recetas, para cortar de raíz cualquier intento de tráfico ilícito con fines no terapéuticos.

Respecto al uso de estas drogas en enfermos desahuciados, tampoco hay nada que objetar al propósito de ayudar a morir sin dolor, con tal que no se busque directamente acortar la vida y aunque el uso de estos analgésicos pueda eventualmente acelerar la muerte, por los efectos tóxicos concomitantes a su administración. Son precisas, sin embargo, dos condiciones:

1º que no se pretenda suprimir por principio el dolor, y a toda costa, sino simplemente atenuarlo o quitarlo de un modo razonable;

2º que los sedantes no imposibiliten para prepararse a la muerte con lucidez de espíritu, y para cumplir los deberes con Dios, con la familia y con la sociedad.

2. Uso de drogas con fines no terapéuticos

Pueden distinguirse varios usos:

1) Usos forenses

Entran en este apartado las drogas (principalmente los barbitúricos), que produciendo un estado crepuscular, llevan a la desinhibición del yo y a la abolición de la censura moral. Vulgarmente, aunque con una gran imprecisión técnica, se les llama por el nombre genérico de suero de la verdad.

Desde un punto de vista moral, estos procedimientos han de ser rechazados de la práctica forense: violan los derechos naturales y adquiridos del reo (derecho a la libertad de la confesión, derecho a no autoacusarse, derecho a la reputación, aunque fuera sólo aparente o falsa, etc.), llevan fácilmente a una dejación de deberes por parte de los peritos y de los magistrados, son un medio inadecuado para obtener una confesión objetiva y que responda a la verdad, porque algunas personas pueden disimular la realidad aun bajo los efectos de esas drogas, y otras veces se puede llegar a manifestar como hechos consumados cosas que en realidad son deseos reprimidos o sueños fantásticos.

Algunos moralistas admiten ese uso forense de la droga si se cuenta con el consentimiento del sujeto[2]; para otros no sería lícito ni siquiera en esas condiciones[3].

2) Uso voluptuario

Con fines estimulantes, para aumentar la capacidad de trabajo, el rendimiento físico, etc. El problema en este caso es delicado, por las diversas circunstancias que pueden influir en la moralidad. Así, por ej., ordinariamente se admite por todos el uso de drogas ligeras, que no ofrecen peligro de instaurar una verdadera toxicomanía, y que han entrado en las costumbres de casi todos los pueblos: tal es el caso del café, el té, el tabaco, el alcohol en moderada cantidad. etc.

Únicamente el abuso de estos productos presenta inconvenientes morales. El uso estimulante de drogas más activas ofrece, sin embargo, serias reservas, porque supone o puede suponer pecados graves de templanza, prudencia y justicia.

En algunos casos, como sucede con el uso de drogas en actividades deportivas, entra también en juego la lealtad, no solamente en relación

a los competidores que se abstengan de drogas, sino porque contraviene

a los reglamentos deportivos que actualmente incluyen de ordinario una prohibición expresa de usar drogas.

Por lo que se refiere al uso de drogas por curiosidad, espíritu de aventura, afán de originalidad, etc., aunque sea de modo completamente esporádico, ha de tenerse en cuenta la posibilidad de contraer una toxicomanía, y por consiguiente el grave y no proporcionado peligro al que se expone quien hiciera uso de drogas con esos fines superficiales, o para salir de una depresión, brillar en sociedad, etc.

Ordinariamente hay también riesgo de incurrir en pecados de lujuria, no sólo por el efecto afrodisíaco de algunas drogas, sino por la obnubilación de conciencia que producen.

3. Abuso y toxicomanías

Generalmente se da el nombre de toxicomanía al estado de intoxicación periódica o crónica, nociva al individuo y a la sociedad, que ha sido engendrado por el consumo repetido de una droga natural o sintética.

Si se tiene presente que sus características son un deseo invencible de continuar el consumo de la droga y de procurársela con cualquier medio; una tendencia a aumentar la dosis, y una esclavitud de orden psicológico

y a veces físico en relación a los efectos de la droga, se comprenderán las gravísimas repercusiones morales de estas situaciones: aparte del serio daño que suponen para la salud física, puede achacarse a la toxicomanía

cualquier tipo de pecado, pues el toxicómano no duda en cometerlo si le puede facilitar la obtención de la droga. Añádanse los perjuicios morales que causa a la familia y a la sociedad, y tendrá un cuadro aproximado de la importancia de estos estados.

Por otra parte sus características hacen muy difícil la ayuda espiritual, si no se instaura paralela y fielmente una cura médica y psicológica de desintoxicación. Con estas reservas, la asistencia espiritual a los toxicómanos ha de tender a subrayar la obediencia al médico y, especialmente, a descubrir y a poner márgenes de carácter espiritual y ascético a la situación de insatisfacción, a la tentación de evadir la realidad, que suele encontrarse en el origen de muchas toxicomanías.

Por esta razón, es importante cuidar el aspecto preventivo, sea mediante el consejo espiritual que recuerde a médicos, farmacéuticos, etcétera, sus deberes deontológicos respecto a la administración, control y venta de estupefacientes, sea en general por lo que se refiere a los posibles candidatos a la toxicomanía: en general es difícil que una persona centrada en la vida, equilibrada y con sanas costumbres caiga de repente en este vicio.

Suele tratarse, en cambio, de hombres y mujeres descentrados, de vida irregular y superficial, o de enfermos que han sido sometidos a un tratamiento continuado con drogas estupefacientes. Particular interés tiene hoy día el consumo de algunas drogas (LSD, marijuana, etc.) por parte de ciertos grupos y movimientos juveniles. Ante todos esos casos, el director espiritual deberá estar en guardia (dígase lo mismo de padres y educadores), para alejar el riesgo de la toxicomanía, antes de que se instaure.

Envíe sus comentarios al P. Miguel Ángel Fuentes, V.E.

[1] Cf. el discurso de Pío XII, del 24 feb. 1957, al Symposium Internacional de Anestesiología: AAS 49,1957,129-147.

[2] Cf. M. Thiefry, La Narcoanalyse et la Morale, “Études”, feb. 1950, 198.

[3] Cf. R. Omez, Les conditions morales de la narcose, “Feux Nouveau”. 8 mar. 1949, 53: I. Rolin, Drogues de police, París 1950; V. M. Palmieri, La narcoanalisi, dal punto di vista Medico-Giuridico et etico-sociale, “Minerva Médica” 38, 1950.

Fuente:

pecado-usar-drogas.html

http://es.catholic.net/op/articulos/18744/cat/131/es-