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PRECISEMOS

Como candidato me he propuesto emitir una opinión política diaria sobre los temas relevantes que se suscitan en la discusión pública. Pienso que la democracia exige eso: que los ciudadanos conozcan nuestras visiones, lo cual debiese ser un imperativo de todos los que participamos de la política. Es precisamente en ese contexto que surge la publicación que ha levantado este debate en los medios de comunicación.

Los que aspiramos a representar e influir en la discusión pública no podemos callar ante hechos que nos parecen injustos e inaceptables, especialmente cuando se trata de solidarizar y amplificar las injusticias que padezcan las víctimas. Así, me pareció que el fallo de la Corte Suprema a propósito de la brutal violencia padecida por la Sra. Nabila Rifo exigía realizar una reflexión política clave: ¿están siendo los jueces parte de la solución, o más bien parte del problema del incremento de la violencia de la mujer y del aumento de la sensación de impunidad que se viene desarrollando en Chile? Pienso como muchos que las declaraciones de la Sra. Rifo al respecto han sido contundentes, inspiradoras y certeras, instándonos a una reflexión nacional sobre este punto.

La frase “ausencia de justicia” busca precisamente generar una discusión sobre el criterio que están teniendo los jueces al momento de fallar en Chile. En este ámbito no existe una opinión única: tanto es así que el fallo que motiva esta reflexión tuvo posiciones diversas. Personalmente, me parece que la opinión imperante en muchos tribunales del país –y que inspiró a esta sentencia– se ha traducido en un literalismo asfixiante y en un garantismo excesivo. Porque si los niveles de violencia que vimos en el caso que motiva este reflexión no son suficientes para configurar un “dolo homicida” (es decir, la “intención de matar”) y un femicidio frustrado, entonces cuesta imaginar qué niveles de violencia podrían serlo.

Me sorprende como a muchos que algunos hablen de “aprovechamiento político” de mi parte al referirme respecto de este hecho de público conocimiento. Lo mismo se le atribuyó al diputado Saffirio cuando se refirió a otro caso muy sensible y dramático, que es el padecimiento de miles de niños en los Hogares del SENAME. ¿Cuál es el rol de la política, sino es proponer opiniones y reflexiones a partir de los hechos que acontecen en la realidad, por sensibles y difíciles que sean? ¿Se pretende que uno sea parte del silencio cómplice que tuvieron la enorme mayoría de los actores políticos, en momentos que lo que correspondía era denunciar esta tremenda injusticia, aunque el destinatario fuera la Corte Suprema? Esta publicación consiste en una reflexión política construida a partir de imágenes, frases y hechos de público conocimiento y de difusión realizada en los medios de comunicación. Y la idea que pretende transmitir es muy concreta: si realmente tenemos tolerancia cero respecto de la violencia contra la mujer y queremos combatir la sensación de impunidad que se está desarrollando en Chile, entonces tenemos que alzar la voz y cuestionar los criterios que están teniendo los jueces en Chile.

Quiero aclarar además que jamás he empleado “robots” de origen extranjero, por lo he iniciado una investigación para saber quienes –con la evidente intención de perjudicarme– han contratado dichos servicios.

Por último, quiero reafirmar mi compromiso con la defensa de la mujer y con el combate contra toda forma de violencia, la cual no solamente es física y psicológica, sino que además muchas veces está insertada en nuestro sistema en general, con desventajosas condiciones laborales, de salud y previsionales para miles de mujeres.