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EL TESORO DE DIOS

EN

VASOS DE BARRO

RAFAEL HIDALGO COBO

DEPOSITO LEGAL

V 622-10

DEPOSITADO EL 21-4-10

INDICE

TEMAS

PAGINAS

PROLOGO DEL AUTOR

4

PATRIARCAS DE LA BIBLIA

8

EGIPTO

12

CANAHAN

16

ISRAEL

19

SAMARIA

28

FENICIA

31

MOAB

33

INDIA

35

CHINA

38

SIRIA

40

ASIRIA

42

BABILONIA

44

MEDO PERSIA

49

GRECIA

54

ROMA

58

PORTUGAL

64

ESPAÑA

67

FRANCIA

99

REINO UNIDO

103

ITALIA

111

SUIZA

116

ALEMANIA

119

AUSTRIA

125

REPUBLICA CHECA

127

SUECIA

129

RUSIA

131

IBEROAMERICA

135

NORTEAMERICA

141

EPILOGO

158

BIBLIOGRAFIA

159

PROLOGO DEL AUTOR

“Sin embargo, tenemos este tesoro en vasos de barro.”

(2ª Corintios 4: 7).

¿Qué quiso decir aquí San Pablo?

Analicemos brevemente estos términos:

EL TESORO DE DIOS No cabe duda de que el gran apóstol Pablo, está hablando de Cristo, por el cual hay salvación y vida eterna para todos los hombres y mujeres que crean en él, como único medio de salvación.

“Porque la paga del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6: 23)

Ya, antes, Jesús había dicho:

“Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, que un hombre encuentra…y lleno de gozo, va vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante al mercader que busca buenas perlas. Y al encontrar una perla de gran valor, vende todo lo que tiene, y la compra”.

(Mateo 13: 44-46).

No es extraño, pues,, que el mismo Pablo dijera que cualquier cosa comparada con este tesoro, tenía poco o nulo valor:

“Pero lo que para mi era ganancia, lo he considerado pérdida por amor de Cristo…y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3: 7, 8).

Así pues, este es el tesoro, por excelencia.

Pero este tesoro lleva otras joyas, que se añaden a la “Perla Preciosa” y que también son dones o regalos de Dios para todos los que le buscan y le sirven con arreglo a la luz que reciben, con corazón sincero. Estos dones no son producidos en el hombre por méritos propios, sino que son regalos del Espíritu Santo, aunque los receptores no sean conscientes de ello. dice la Escritura lo siguiente:

“Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio…”

(Gálatas 5: 22, 23)

Y más adelante, dice:

“Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación” (Santiago 1: 17).

Esto nos enseña que el tesoro de Dios está muy repartido, ya que Dios no es cicatero, sino amplio en amar y en regalar amor.

Por supuesto, que siempre ha habido y habrá un pueblo con más luz que otros y hombres más cerca de la verdad que otros, pero esto no los hace mejores, sino más responsables.

Dice una nota de un manual de estudio de la “Iglesia Adventista del Séptimo Día”:

“En toda la Biblia el remanente era los que vivían con más luz que los demás…Resumiendo, la idea del remanente, tenía más que ver con una revelación de la verdad y del carácter de Dios que con la santidad de quienes tenían ese conocimiento…ni significa que los que no son parte del remanente están perdidos…”

(Guía de estudio de la Biblia Enero-Marzo 2009, pag. 33)

Por todo ello, hablaremos a continuación de los vasos de barro, receptores y portadores del “Tesoro de Dios”.

Para ello pasemos a analizar el término siguiente:

LOS VASOS DE BARRO En primer lugar, estos vasos no son otra cosa que hombres y mujeres. ¿No dice la Escritura que la raza humana fue hecha del barro?. El término “humano” ¿no proviene del latín “humänus”, y este, a su vez de “humus” = “mantillo”, “tierra”?.

Pero no es solo una cuestión semántica, sino real, por sus componentes orgánicos. Real, por sus consecuencias postreras, y sobre todo, real, por sus limitaciones y deficiencias.

Ciertamente, que Dios podría haber escogido para la predicación del Evangelio y para la preparación del Reino de Dios, a seres no caídos en el pecado, como ángeles, o “extraterrestres” de mundos no caídos, pero por una razón que nosotros no podemos juzgar, El, en su sabiduría ha querido que aquellos que habíamos caído, participásemos en la obra de redención y restauración de la humanidad, lo cual además de hacernos solidarios, nos ayuda a comprender mejor el amor de Dios.

Así estos “vasos de barro” fueron patriarcas bíblicos, jueces de Israel, reyes fieles de este pueblo, profetas del A. Testamento, israelitas verdaderos, santos apóstoles, padres de la iglesia primitiva y santos cristianos de todas las épocas, etc.

Pero también pueden ser

según la luz que han recibido.

creyentes sinceros, aunque equivocados, que han servido a Dios

Así lo expresa el apóstol Pedro en Pentecostés, dirigiéndose a los judíos que poco antes habían exclamado:

“¡Crucifícale, crucifícale!”:

“Y matasteis al Autor de la vida…Ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes” (Hechos de los apóstoles 16: 15-17)

¿No era también Saulo de Tarso uno de ellos, cuando incluso perseguía a los cristianos, creyendo que hacía la voluntad de Dios? He aquí como él se expresa:

“Yo creí que era mi deber hacer muchas cosas contra el Nombre de Jesús de Nazaret…encarcelé a muchos de los santos; y cuando eran matados, di mi voto. Y

muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé a blasfemar…” (Hechos de los Apóstoles 26: 9-11)

Y no solo entre creyentes más o menos confesos, sino que podemos encontrar estos “vasos”

entre reyes, gobernadores, lingüistas, colonizadores, militares, filósofos, literatos, compositores musicales, artistas de todas las clases, etc. Y hasta paganos, que sirven al bien y a la justicia en la medida de sus conocimientos y posibilidades.

Me permito citar un hermoso párrafo de una autora cristiana que vivió entre los siglos 19 y

20:

“Siempre que haya un impulso de amor y simpatía, siempre que el corazón anhele beneficiar y elevar a otros, se revela la obra del Espíritu Santo de Dios…El Espíritu Santo ha implantado la gracia de Cristo en el corazón del salvaje…”

(Elena G. White.- PALABRAS DE VIDA DEL GRAN MAESTRO” PAG. 317, 318).

Y la misma autora, en otra ocasión, dice:

“Entre los paganos, hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán . Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que esa ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios”.

(El Deseado de Todas las Gentes, pág. 593)

Y esto demuestra una vez más que Dios no ha dejado al hombre perdido para siempre, sino

que su Espíritu sigue trabajando aún en la tierra, promoviendo en las criaturas inteligentes ese sentimiento de perfección y una conciencia que como un despertador, reprende el mal y aplaude el bien en cada hombre y mujer que vienen a este mundo. Así lo expresa, una vez más, el gran San Pablo:

“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la Ley; los tales…son ley para sí mismos. Muestran la obra de la Ley escrita en sus corazones. Su propia conciencia lo atestigua y sus propios pensamientos los acusan o los defienden” (Romanos 2: 14, 15) Pero no solo obra Dios a través de los individuos, sino que queriendo el Señor que nadie perezca y que todos los hombres tengan la oportunidad de conocer la verdad, también obra a veces a través de las naciones, y hasta movimientos religiosos, o sociales, como “vasos de barro” mayores, que aunque no posean más que una parcela de la verdad, pueden ser “escalones” de la misma, para preparar el camino hacia una sociedad más justa y verdadera, hasta que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad plena, que solo Dios puede impartir. Pues solo El pudo decir:

”…Yo soy el camino, la verdad y la vida…”(Juan 14: 6). Por lo tanto, nos disponemos ahora a relatar y comentar brevemente, las oportunidades que han tenido las naciones y las vidas de grandes individuos que han existido en ellas, glorificando a Dios de alguna manera, enseñando y ayudando a la humanidad para alcanzar los ideales de la justicia y la bondad, que Dios espera y desea para todos los hombres. Aclararemos que habiendo una inmensa cantidad de personas maravillosas, nos es imposible hablar de cada una de ellas, y nos hemos limitado a escoger unos cuantos ejemplos para la edificación del lector y de todos nosotros.

Tampoco hablaremos de todas las naciones, pues ello, haría interminable este libro. Nos limitaremos solamente a aquellas que más han llamado nuestra atención sobre la obra de Dios en ellas, para testimonio de un Dios que no “ ha muerto”, sino que vive y vive eternamente. ¡A El sea la gloria y la honra por los siglos de los siglos.! Dos fuentes principales serán el soporte de la información que aportaremos:

LA SANTA BIBLIA: La versión escogida por el autor es la “Nueva Reina –Valera 1990. LA HISTORIA.- En sus diversos manuales tradicionales y en Internet. Empecemos ya por la primera nación, si así se la puede llamar, o sea la Era Patriarcal Bíblica.

PATRIARCAS DE LA BIBLIA

Aquí no hablaremos de una nación concreta, según se entiende por una nación.

Hablamos de una época, vasta, sin grandes datos históricos, salvo los que nos aporta el Libro Sagrado. Posiblemente no hay todavía ningún estado, ninguna sociedad organizada, ningún poder gubernativo, legislativo, ni judicial. O sea, no hay un estado de derecho, tal como hoy lo entendemos.

Es una sociedad primitiva, aunque no salvaje, ni cavernícola, ni nada parecido, como pretenden algunos historiadores, al hablar de la prehistoria.

En efecto, ya el Génesis nos habla de una sociedad bastante desarrollada, al menos en ciertos aspectos.

Leamos, como ejemplo, algunos cortos pasajes del Génesis:

“…Y Caín edificó una ciudad…” (Génesis 4: 17)

“Ada engendró a Jabal, que fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganado” (Génesis 4: 20)

“Su hermano fue Jubal, padre de todos los que tocan flauta” (Génesis 4: 21)

“A su vez, Zila dio a luz a Tubal Caín, artífice de todo instrumento cortante de bronce y de hierro…(Génesis 4: 22).

Esto demuestra una sociedad relativamente evolucionada y “culturizada”.

Esto no impide, que simultáneamente, otras sociedades, después del pecado, hubieran caído en un estado de salvajismo y primitivismo.

¿No ocurre aún hoy día, que mientras hay países

enormemente desarrollados, hay otros en un estado de “tercermundismo”?

Pero pasemos ya a hablar de los patriarcas:

La Biblia nos ofrece una lista de los principales, en Génesis 5: 1 – 32.

Son los siguientes: Adán, Set, Enós, Cainán, Malalel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec y Noé. (Génesis, capítulo 5)

A continuación, se establece un interregno, para hablarnos del Diluvio Universal. (Génesis

capítulos 6 al 10).

Y después del Diluvio, sigue la relación en Génesis, a partir del capítulo 11, con Sem,

Arfaxad, Sala, Heber, Peleg, Reu, Serug, Nacor, Taré, Abrahan, Isaac y Jacob, luego llamado Israel, con quien empieza el pueblo de “Israel” Pero, entre ellos, destacaremos,

solo, aquellos que fueron grandes “tesoreros” de los tesoros de Dios, aunque a su vez fueran “vasos de barro”, como ya se ha explicado.

ABEL.-

No se trata de un “patriarca” en todo el sentido de la palabra, ya que no deja posteridad, pero es digno de mención, por su carácter y hechos.

“Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, y por ella fe declarado justo, cuando Dios aprobó sus ofrendas. Y aunque está muerto, aún habla por medio de su fe” (Hebreos 11: 4).

ENOC

En muy pocas palabras se dice mucho de este hombre:

“Después que nació Matusalén, Enoc anduvo con Dios…caminó pues Enoc con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó”. (Génesis 5: 22-24).

¡Que hermosa expresión!, ¡Caminar con Dios!. O sea, vivir sintiendo siempre la presencia del Señor en su vida y haciendo solamente lo que Dios aprueba, hasta el punto que Dios juzga que el mundo no es digno de un hombre así y decide llevarlo a su reino de gloria, como un anticipo de todos los que serán trasladados en ocasión de la segunda venida de Cristo.

Pero la Escritura añade algo más:

“Por la fe Enoc fue trasladado sin ver la muerte, y no fue hallado, porque Dios lo trasladó. Y antes de ser trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”

(Hebreos 11: 5).

Y aún tuvo otro gran privilegio: Fue el primero, al menos que se registra, en profetizar la

segunda venida de Cristo:

“De ellos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, cuando dijo: El Señor viene con sus santos millares, a juzgar a todos, y a convencer a todos los impíos de todas las malas obras que cometieron,…” (Judas 14, 15)

NOE.-

El relato sagrado nos dice que en su tiempo había una gran crisis de valores:

“El Eterno vio que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solo el mal.” (Génesis 6: 5)

Y un poco más adelante se dice:

“A la vista de Dios, la tierra se había corrompido, y estaba llena de violencia” (Génesis 6: 11).

Pero en medio de esa sociedad y de ese ambiente, Noé surge como un hombre santo y se nos dice:

“…Noé fue un varón justo y perfecto entre los de su tiempo. Con Dios caminó Noé”.

(Génesis 6: 9)

“Y Noé hizo así. Hizo conforme a todo lo que Dios le mandó” (Génesis 6: 22).

Y de nuevo la epístola a los Hebreos nos dice:

“Por la fe Noé, advertido de cosas que aun no se veían, con santa reverencia construyó el arca para salvar a su familia. Por su fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe”

(Hebreos 11: 7).

Y así llegamos al “padre” de la fe y al “padre”, en cierto sentido, de todos los creyentes:

ABRAHAN

Lo primero que se nos dice de este hombre es que recibió una orden divina y obedeció por fe.

“El Eterno había dicho a Abram: Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…Y tal como el Señor le había dicho, Abram se fue y Lot fue con él…y salieron para ir a Canaán. Y a la tierra de Canaán llegaron”.

(Génesis 12: 1 – 5).

Y más adelante, dice el texto sagrado:

“…Y Abram edificó allí un altar al Señor…” (Génesis 12: 7).

“…Y edificó allí otro altar al Eterno…(Génesis 12: 8)

Y así, sucesivamente, este hombre aparece como un hombre de gran fe y devoción, aunque

también tiene grandes flaquezas como todos los “vasos de barro”.

Pero la gran prueba de fe, inigualada por ningún otro hombre de “barro”, es la disposición a ofrecer a su hijo sobre el altar, algo que nosotros no podemos comprender, y que gracias a ello, él pudo comprender como ningún otro hombre el sacrificio del Padre Celestial al ofrecer a su Hijo único sobre el altar del Calvario para todos los hombres.

“Cuando Abrahán fue probado, por la fe ofreció a Isaac…estuvo a punto de ofrecer a su hijo único”.

(Hebreos 11: 17).

Por ello, es el prototipo de hombre de fe para todos los creyentes de todos los tiempos y como ya hemos dicho, el “padre” de todos los creyentes.

“Y ya que sois de Cristo, de cierto sois descendientes de Abrahán, y conforme a la promesa, herederos”.

(Gálatas 3: 29).

ISAAC

Y ¿que diremos de Isaac, que se somete voluntariamente a su padre y al Padre celestial,

aunque no comprendiera todas las cosas, pero obedece, por la fe?

JACOB

Es el hombre, que de engañador llega ser un luchador con Dios y por lo tanto recibe el nombre de “Israel”, que da el nombre a todo el pueblo de la promesa.

En efecto, habiendo engañado a su padre para obtener la bendición de la primogenitura, y habiendo, por ello, sufrido terribles consecuencias, y habiendo a su vez, sido engañado,

ahora, cuando se ve en gran peligro para él y su familia, ante la ira de su hermano Esaú, se postra en oración de arrepentimiento, pidiendo protección, cuando “un Varón” que no es otro que Cristo mismo, como un aparente enemigo. lucha con él, hasta el alba. Y cuando Jacob ve que no puede con ese Ser misterioso, comprendiendo que se trata de Dios mismo,

le dice:

“…No te dejaré si no me bendices” (Génesis 32: 26),

A lo que el “Varón” misterioso le dice:

“…No te llamarás más Jacob, sino Israel” (Luchador con Dios) “porque has peleado con Dios y con los hombres y has vencido”. (Génesis 32: 28).

Y así, llegamos al final de la era patriarcal, y a José, el hijo predilecto de Jacob, que nos

llevará de la mano, a Egipto:

EGIPTO

Posiblemente hubo muchas personas en Egipto, con valores humanos y por tanto,

agradables a Dios. Pero al no tener el autor de este libro conocimiento de ellas, me limitaré

a citar a tres personajes de la realeza que destacan por su sentido de bondad o por su cooperación, consciente o inconscientemente a la causa divina:

EL FARAON DE JOSÉ

No hay seguridad sobre el nombre de este faraón. Nos limitaremos, por tanto a llamarle simplemente, el faraón de José.

Creo que todos conocemos la historia bíblica de José, el hijo de Jacob, que fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes, los que a su vez lo vendieron como esclavo en Egipto. También recordaremos cómo este muchacho fue fiel a su Dios y a su amo ante las insinuaciones de la esposa de este y por ello, fue a parar a la cárcel, donde pronto se ganó el aprecio del jefe de los carceleros, que puso en sus manos la dirección de todos los demás reclusos. A continuación, nos cuenta el relato bíblico, que dos de esos reclusos tuvieron sendos sueños, que José interpretó correctamente, por inspiración divina, de tal manera que uno de ellos, el panadero real, fue ejecutado, y el otro, el copero real, fue restablecido en su puesto.

Y cuando un tiempo después, fue Faraón el que tuvo sueños extraños e intrigantes, sin

encontrar entre sus “sabios” a ninguno que se los interpretara,. fue José, recomendado por

el copero, siendo aquel, el único que pudo desvelar dichos sueños, a completa satisfacción

del rey.

Veamos ahora, como este rey reacciona ante esta interpretación y ante los consejos que le sugiere José:

“Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Hallaremos a otro hombre como éste , que tiene el Espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Ya que Dios te ha hecho saber todo esto…tu estarás a cargo de mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo. Sólo yo seré mayor que tu en el trono…ahora te he puesto sobre toda la tierra de Egipto” (Génesis 41: 38-41)

Y cuando después de muchos avatares que omitimos por razón de la brevedad, los

hermanos de José, ante la hambruna en Canaán, van a Egipto a por comida, el Faraón les invita a venir como inmigrantes, con palabras maravillosas, llenas de humanidad y amor:

“Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto. Cargad vuestras bestias y volved a Canaán. Tomad a vuestro padre y a vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis lo más preciado de la tierra. Y tú mándales que lleven de Egipto carros para sus niños y sus esposas. Y que traigan a vuestro padre y vengan. Y no se preocupen por sus enseres, porque el bien de la tierra de Egipto será de ellos”. (Génesis 45: 17-20).

Y una vez que la familia de José llegó, he aquí las palabras de Faraón:

“Entonces Faraón dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. La tierra de Egipto se halla ante ti. En lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos. Habiten en la tierra de Gosén, y si entre ellos hay hombres capaces, ponlos por mayorales de mi ganado”. (Génesis 47: 5, 6).

Y como resultado de esta bondad por parte de Faraón y sobre todo, de la bendición de Dios,

“Así Israel habitó en Egipto, en la tierra de Gosén. Adquirieron propiedades allí, y se aumentaron y multiplicaron en gran manera”.

(Génesis 47: 27).

Y cuando, finalmente murió Jacob, los hermanos de José temieron que este se vengara de

sus hermanos, pero he aquí sus tranquilizadoras palabras, que además de reflejar amor y

grandeza de alma, demuestran una visión amplia sobre la conducción de Dios a través de la

historia:

“Vosotros pensasteis mal sobre mí, pero Dios lo encaminó para bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”. (Génesis 50: 20).

Y así, pasamos al segundo “vaso de barro”, en Egipto, que tuvo el privilegio de contener un

“tesoro de Dios”:

HATSHESPSUT

Parece ser que esta fue la princesa que vio al niño Moisés en una barquilla sobre el Nilo, y que compadeciéndose de él, y pensando que se trataba de uno de los niños hebreos condenados a morir, lo acogió y adoptó, tratando, más tarde, de encumbrarlo hasta el trono de Egipto.

Y es que esta princesa, era hija de Tutmosis I (1525-1508 a. C.), al que sucedió por muy

breve tiempo, Tutmosis II (1508-1504 a. C.). Esto la llevó a ser regente y luego, corregente durante, aproximadamente, 22 años, (de 1504 a 1482 a. C.), con su sobrino, el futuro Tutmosis III, que luego reinaría entre los años 1482 a 1450 (a. C.)

Fue durante esta regencia que ella rodeó a Moisés de todos los privilegios educativos de un futuro Faraón. Pero, a medida que el sobrino adquiría años y poder, fue desplazándola, hasta anularla prácticamente. Esto motivó que cuando Moisés mató a un egipcio maltratador de un hebreo, tuvo que huir, no teniendo ya la protección de su madre adoptiva.

Pero, he aquí, que también de esto se valió el Dios Todopoderoso, para preservar y preparar a Moisés para la gran misión de sacar a Israel y conducirlo hasta la tierra prometida, como pueblo, destinado a ser un tesoro especial:

“Ahora, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra”. (Exodo 19: 5).

Pero pasemos ya al tercero y último personaje destacable por su “grandeza” de espíritu, que

lo convirtió en otro “vaso de barro” y “tesorero de Dios”:

AMENHOTEP IV (1387-1366)

La evidencia nos dice que el éxodo de Israel y su paso milagroso por el Mar Rojo debió ocurrir hacia el año 1445 (a. C.).

No cabe duda que todo esto debió impactar enormemente a la gran nación egipcia y hacer que algunas almas sinceras meditaran en estas cosas, haciéndoles pensar en la falsedad e inutilidad de los dioses paganos y de los ritos absurdos que les acompañaban.

Posiblemente por ello y también por influencia de su esposa Nefertiti, que era una gran mujer, este faraón, emprendió una verdadera reforma religiosa, casi inconcebible en aquel país y en aquel tiempo.

Hombre pacifista y moralista, proclamó la instauración de un solo dios, al que llamó Atón y

al que representó por el disco solar. El mismo se cambió el nombre, haciéndose llamar

Akenatón. Suprimió el culto a todos los demás dioses y contrariamente al culto practicado por los sacerdotes, en lo más profundo de los templos, y rodeados de rituales misteriosos, él adoraba a Dios en plena luz de día, a pleno sol y en un ambiente de sencillez y naturalidad. Incluso, cambió la capitalidad del reino, para borrar todo vestigio de la antigua religión, instaurando una nueva capital, cerca de Tebas, llamada hoy día Tell Amarna.

Pero no fue solamente una cuestión doctrinal o ritual, sino que impulsó una verdadera reforma moral. oponiéndose a la violencia, a la guerra y a la muerte, como medios de gobernar.

Como resultado de estas reformas, la nación conoció un periodo de prosperidad moral y material, que por desgracia fue muy breve, ya que la fuerza de la costumbre y “Los intereses creados” (Que diría Benavente) por parte del clero, acabaron con todo ello. Y es así, que su sucesor en el trono, Tutankatón (1366-1357 a. C.), volvió a lo antiguo, cambiando su nombre por el de Tutankamón, como adorador de nuevo, del dios Amón.

Pero, como ya se ha dicho, desde el principio de este libro, no solo los seres humanos han podido ser “vasos de barro”, llevando el “tesoro de Dios” a otros hombres, sino que también las naciones pueden ser y han sido muchas veces, instrumentos inconscientes, para proclamar las grandezas del Dios verdadero a otras naciones.

He aquí lo que dice ahora la señora White:

“Dios dirigió los acontecimientos para que su luz fuera comunicada al pueblo egipcio. Tanto en la casa de Potifar como en la cárcel, José recibió una educación y un adiestramiento que, con el temor de Dios, le prepararon para su alta posición como primer ministro de la nación. Desde el palacio de Faraón se sintió su influencia por todo el país, y por todas partes se divulgó el conocimiento de Dios”,

(E. G. White.- Patriarcas y Profetas, pág. 344)

Y así terminamos de hablar de Egipto para pasar de Africa a Asia, donde encontraremos de

nuevo, al pueblo elegido, pero ahora, ya libre y convertido en una nación organizada, con leyes establecidas por el mismo Dios, con jueces inspirados para ejercer el poder ejecutivo y con un sacerdocio sagrado para conducir al pueblo hacia la santidad y hacia la llegada del Mesías redentor.

Y como quiera que Israel va a ocupar la tierra de Canaán, hablemos muy brevemente de esta tierra:

CANAHAN

Una vez liberados, los israelitas, después de vagar 40 años por el desierto, llegan a las inmediaciones de la tierra de Canaán.

Según el relato bíblico, Noé tuvo tres hijos varones, que se llamaron Sem, Cam y Jafet (Génesis. 5: 32). Y los hijos de Cam, fueron Cus, Fut, Mizraim y Canaán (Génesis 10: 6)

Y a su vez Canaán fue padre de diez tribus, enumeradas en Génesis 10: 15 al 18. Estas

tribus, se llamaron en su conjunto, cananeos, por el nombre de su progenitor Canaán. Y de ellos, la tierra que habitaron se llamó a su vez “la tierra de Canaán”, aunque después tuvo diversos nombres como Palestina, Israel, etc.

El territorio que ocupaba esta tierra estaba limitado por Fenicia al norte, y Gaza al sur,

(Génesis 10: 19), y por el mar Mediterráneo al oeste, y el río Jordán, al este.

En cuanto a su situación moral, debió ser extremadamente mala.

En Génesis, capítulo 15: 12-16, Dios habla a Abram y le dice que sus descendientes serían

peregrinos en tierra ajena, durante 400 años, y en la cuarta generación volverían a la tierra

de Canaán, “Porque la maldad del amorreo aún no ha llegado al colmo” (Génesis 15:

16).

El amorreo era una de las 10 tribus cananeas.

Posiblemente se nombra a esta tribu como la más corrompida o como “botón de muestra”,

ya que otros textos y otros documentos de la historia profana nos hablan de una corrupción

generalizada entre estos pueblos.

Como demostración, hay dos hechos significativos:

Cuando Abrahán era anciano pide a su criado Eliécer que vaya a la tierra de sus antepasados a buscar esposa para su hijo Isaac. Pero le obliga por un juramento:

“Y

júrame por el el Eterno, Dios del cielo y de la tierra, que no tomarás esposa para

mi

hijo de las hijas de los cananeos, entre los cuales habito”. (Génesis 24: 3).

Y cuando ya Isaac se ha casado con una hija de la parentela de Abrahán, llamada Rebeca, y

Rebeca piensa en una posible esposa para su hijo Jacob, dice lo siguiente:

“Tengo fastidio de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma esposa de las hijas de Het como estas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué quiero la vida?”.

(Génesis 27: 46).-

(Het, es el nombre genérico de los hititas o heteos, una de las tribus de Canaán).

Y ya Israel en el desierto, camino de Canaán, Dios los instruye sin cesar hasta en los

detalles más diversos, para preservar su pureza, como pueblo que está llamado a ser

instrumento de evangelización universal. Y para ello les enseña a no contaminarse con los

cananeos:

“En tu tierra no habitarán, para que no te hagan pecar contra mi al servir a sus dioses, porque te será de tropiezo” (Exodo 23: 33).

Leamos ahora el comentario siguiente:

“La profundidad de la depravación y degeneración moral en que se habían sumido los habitantes de Canaán en el tiempo de Moisés queda de manifiesto por su literatura mitológica, posteriormente descubierta. Ellos describen a sus dioses como seres crueles y sedientos de sangre, que se matan y engañan mutuamente, y cuya inmoralidad sobrepasa toda imaginación. A semejanza de los antediluvianos y de los sodomitas, los habitantes de Canaán, al igual que sus dioses, estaban movidos por las pasiones más viles. Los encontramos sacrificando a sus hijos, adorando serpientes y practicando rituales inmorales en sus templos. Sus santuarios albergaban a prostitutas profesionales y a homosexuales…” (Comentario Bíblico Adventista, tomo I, pág. 328).

Y en el seno de este pueblo, como flor en basurero, hubo al menos un “vaso de barro”, una

“ramera”, en la ciudad de Jericó, que conoció y reconoció al Dios verdadero y se salvó ella y a su familia, de la destrucción de la ciudad.

RAHAB

No sabemos demasiado. Sabemos que era “ramera” puesto que la Escritura lo dice: (Josué

2: 1). También se dice que dos espías enviados por Josué para reconocer la tierra, antes de

conquistarla, posaron en su casa, en Jericó. Y que alguien los vio y avisó al rey de la ciudad y Rahab fue amenazada si no los entregaba. Pero Rahab ya había tenido una vislumbre del Dios verdadero, cuando dice:

“Sé que el Señor os ha dado esta tierra, porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros…porque hemos oído que el Eterno secó el agua del Mar Rojo ante vosotros cuando salisteis de Egipto…porque el Eterno vuestro Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra.” (Josué 2: 9-11).

A continuación, Rahab, les pide un juramento ante ese mismo Dios, al que ella ya conoce,

en el sentido que cuando tomen los israelitas la ciudad, respeten su vida y la vida de sus parientes cercanos. A cambio, ella los esconde y consiguiendo burlar a los seguidores, los encamina hacia la montaña hasta su salvación. Y Josué respeta el juramento de sus espías y salva a esta mujer con sus seres queridos.

Y

he aquí, como una “ramera” llega a ser una creyente y una antepasada de Jesucristo. En

el

Evangelio de Mateo encontramos esta breve cita. hablando de la genealogía del Salvador:

“Salmón fue padre de Booz, cuya madre fue Rahab…y Jacob engendró a José, esposo de María, de quien nació Jesús, llamado el Cristo”. (Mateo 1: 5-16).

Más adelante, encontramos a esta mujer en la “galería” de los “héroes de la fe”:

“Por la fe Rahab la ramera, no pereció junto con los desobedientes, porque recibió a los espías en paz” (Hebreos 11: 31).

Y el apóstol Santiago nos dice que fue justificada (declarada justa):

“De igual modo, Rahab la ramera, ¿no fue justificada por sus obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?”

(Santiago 2: 25).

Y por fin veamos ya, en la tierra de Canaán, al pueblo de Israel:

ISRAEL

Sobre esta nación, omitiremos muchos detalles, para no caer en repeticiones explicadas en

mi anterior libro titulado:

“ISRAEL ENTRE LA BENDICION Y LA MALDICION”

Diremos en primer lugar que se trata de una historia de contrastes, como en todo lo humano, en que el “tesoro de Dios” está contenido muchas veces en deplorables “vasos de barro”. Y es que aquellos hombres y mujeres de antaño, no eran mejores que los de hoy día, ni posiblemente, peores.

Ya, la Escritura Sagrada dice:

“Pues está escrito: No hay justo, ni aún uno”. (Romanos 3: 10).

Sin embargo, aún dentro de las limitaciones humanas, en Israel hubo, como en todos los pueblos, personas maravillosas, que con el poder de Dios y su gracia salvadora, hicieron grandes cosas para el Reino del Señor. Veamos a algunas de ellas:

Encontraremos caudillos maravillosos, algunos reyes buenos, santos profetas, israelitas verdaderos, y hombres malvados, y deplorables, como en todas las sociedades y en todas

las épocas.

Por supuesto, al tratarse de un pueblo eminentemente religioso y poseedor de una luz mayor, podríamos citar cientos de personas fervientes y consagradas. Pero si citáramos a todas, sería casi interminable la relación.

Citaremos, pues, solo a algunos que vivieron en el seno de este pueblo o en la misma tierra

de Israel, así como algunos otros que vivieron en el exilio,, pero ejercieron una bendita

influencia en medio de las naciones paganas, a donde Dios permitió que fueran llevados para ser un testimonio a favor de la verdad.

Y ¿Cómo no?. Empecemos por el gran caudillo y conductor de este pueblo, cuando,

realmente pasa de ser una multitud de esclavos a un “ejército” espiritual, de parte de Dios.

MOISES (1525-1405 a. C.)

Vive 120 años, (a. C.) y gobierna a Israel durante 40 años entre 1445 y 1405 (a. C.)

Sería interminable decir las virtudes maravillosas de este hombre de Dios. Nos limitaremos a unas pocas frases que le honran en gran manera:

Aunque es en el Exodo donde se relata con más detalle la epopeya de Moisés con el pueblo

de Israel, en Hebreos 11 : 23-29, hay un resumen bastante bien logrado:

Pero Moisés no es solo un libertador. También es un profeta:

“Por medio de profeta el Eterno sacó a Israel de Egipto, y por medio de profeta lo guardó”. (Oseas 12: 13).

Sería interminable relatar los sufrimientos de este hombre ante un pueblo rebelde e ingrato hasta la saciedad. ¿Y como respondió él ante toda clase de afrentas?

“Aunque Moisés era un hombre muy humilde, el hombre más manso de la tierra”.

(Números 12: 3)

Y es tanta su abnegación, que cuando Dios promete renunciar a Israel como pueblo elegido,

a causa de sus maldades, Moisés intercede fervientemente y prefiere ser borrado él, del libo

de la vida eterna, antes que su pueblo, al que él ama más que a sí mismo:

“Te ruego que perdones su pecado. Y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito”.

(Exodo 32: 32).

Indudablemente, se está refiriendo al libro de la vida:

“El que venza, será vestido de ropa blanca. No borraré su nombre del Libro de la Vida. Y confesaré su nombre ante mi Padre y ante sus ángeles”. (Apocalipis 3: 5).

Y así, Moisés, pudo llevar al pueblo hasta las puertas de Canahán, y desde la cumbre del

monte Pisga, vio, en visión panorámica, la tierra prometida, y allí murió lleno de años y

cansado, como el guerrero que se acuesta, al final de la batalla.

Pero si bien Moisés no pudo entrar en la tierra prometida de carácter temporal, el Señor le tenía reservada un patria mejor. (Hebreos 11: 13-16).

Hay un texto, que demuestra que este hombre, no quedó en el sepulcro, sino que Dios lo resucitó, siendo una de las pocas excepciones, anteriores a la segunda venida de Cristo:

“En cambio, ni aún el arcángel Miguel, cuando contendía con el Diablo, por el cuerpo de Moisés, se atrevió a pronunciar un juicio de maldición contra él, sino que sólo le dijo: El Señor te reprenda”. (Judas 9).

Y gracias a ello, pudo ser uno de los pocos privilegiados que apareció con Jesús en el

monte de la transfiguración, junto a Elías.

(Mateo 17: 1-3)

Y, finalmente, los redimidos, en la gran liberación, entonarán el “canto de Moisés y del Cordero”, con estas palabras maravillosas:

“Y vi como un mar de vidrio mezclado con fuego. Y los que habían alcanzado la victoria…estaban sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantaban el canto de Moisés siervo de Dios, y el canto del Cordero. Diciendo: ¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones!”. (Apocalipsis 15: 2, 3).

Luego vienen los jueces, que gobiernan a Israel, durante 400 años aproximadamente, teniendo que luchar con denuedo con un pueblo rebelde, que constantemente deja al Señor

y cae en manos de enemigos, de los cuales solo son librados por la misericordia divina que

les envía nuevos jueces. Pero cuando se ven libres, vuelven a las andadas una y otra vez, y así, hasta la saciedad.

Es en medio de este estado de cosas, tan deplorable, que los jueces, en general se presentan

como verdaderos “vasos” que aunque “de barro” son capaces de llevar “El tesoro de Dios”

y parar la “inundación” del pecado que amenaza con “anegar” al pueblo, sin remedio.

JOSUE (Gobierna a Israel entre los años 1405 y 1364, a. C., aproximadamente).

Nada más hacerse cargo de la dirección del pueblo y ante el reto no solo de gobernarlo, sino

de introducirlo en la tierra de Canaán, recibe, de parte del Señor, estas alentadoras palabras:

“Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo en herencia la tierra que juré a sus padres que les daría. Sólo que te esfuerces y seas muy valiente, para hacer conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a a la izquierda, para que seas prosperado en todo lo que emprendas. El libro de la Ley nunca se aparte de tu boca. Antes medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Entonces prosperarás y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente. No temas ni desmayes, porque el Eterno tu Dios estará contigo donde quiera que vayas”.

(Josué 1: 6-9).

Y toda la trayectoria de Josué fue un cumplimiento de obediencia a estas exhortaciones

divinas y también de las promesas aquí enumeradas.

Y ya, hacia el final de su ministerio

muerte:

“Yo estoy por entrar por el camino de toda la tierra; reconoced con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no faltó ni una palabra de las buenas promesas que el Eterno vuestro Dios había dicho. Todas se han cumplido sin faltar ni una de ellas”. (Josué 23: 14).

Pero, como todo tiene su fin en este mundo, Josué también llegaba al final de su liderazgo y ante el peligro de que Israel imitara las costumbres paganas de los cananeos, veamos con que palabras maravillosas exhorta al pueblo, él a su vez:

“Ahora. Pues, reverenciad al Eterno. Servidle con integridad y en verdad…Y si os parece mal servir al Eterno, entonces elegid hoy a quien servir; o a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres…o a los dioses amorreos en cuya ierra habitáis; que yo y mi casa serviremos al Eterno”(Josué 24: 14, 15).

Luego viene un largo periodo, gobernado por más jueces, desde 1364 hasta 1050 (a. C.), en

el que no entraremos en detalle, porque solo eso merecería otro libro o varios libros.

A partir del año 1050 (a. C.) entran en escena los reyes, siendo el primero Saul, de triste

memoria. Luego viene uno de los más grandes reyes y personajes del Libro Sagrado:

dice al pueblo, usando una expresión referida a su

DAVID (Reinado: Desde el 1011 al 971 a. C.).

Aunque tuvo una grave caída, de la cual se arrepintió, sufrió consecuencias tristes, y fue perdonado por el Señor, su vida, en general, fue maravillosa y llegó a ser un “tipo” del Mesías. Entre otras muchas cosas, fue “un dulce cantor de Israel”. Creó instrumentos músicos y cantó como pocos la grandeza y el amor de Dios. Nos limitaremos solamente a transcribir dos de sus salmos:

“Los cielos cuentan la gloria de Dios,

y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Un día emite palabra al otro día,

y una noche a la otra noche declara sabiduría.

Aunque no se escuchan palabras, ni se oye su voz,

por toda la tierra sale su pregón,

y hasta el extremo del mundo sus palabras.

En los cielos puso tienda para el sol;

y él, como un novio que sale de su aposento, se alegra cual gigante para correr el camino.

Sale desde un extremo del cielo,

y

hasta el otro extremo sigue su curso;

y

no hay quien se esconda de su calor”.

(Salmo 19: 1-6).

Pero si en este salmo describe la grandeza de Dios, en lo que hoy podemos llamar “diseño inteligente”, en el que mostraremos ahora, describirá la protección divina, fruto de su experiencia personal:

“El Eterno es mi pastor, nada me faltará.

En verdes praderas me hace descansar,

junto a tranquilas aguas me pastorea.

Restaura mi alma.

Me guía por sendas de justicia por amor de su Nombre.

Aunque ande en el valle sombrío de la muerte,

no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo.

Tu vara y tu cayado me infunden aliento.

Me preparas una mesa en presencia de mis angustiadores.

Unges mi cabeza con aceite, mi copa está rebosando.

La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida,

y en la casa del Señor viviré para siempre”.

(Salmo 23).

Y así, dejamos la realeza, para hablar, aunque solo sea, con un ejemplo, del profetismo en Israel:

ISAIAS (Ministerio: Entre los años 740 y 686, (a. C., aproximadamente)

Es uno de los más grandes profetas de Israel, que ejerce su ministerio en el reino de Judá, cuando el pueblo ya se ha separado entre el norte y el sur, o sea “Israel y Judá”.

Se

asombrosos:

Ante la futura cautividad del reino de Judá por Babilonia, él anuncia que este imperio también tendrá su fin, dando detalles asombrosos, hasta el nombre del jefe militar que entraría en esa ciudad para liberar a los judíos:

“Así dice el Señor…Yo, el Eterno que hice todo, que hice solo los cielos, que extendí la tierra por mí mismo. Que frustro las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que trastorno a los sabios y desvanezco su sabiduría…Digo a Jerusalén:

Serás habitada y a las ciudades de Judá: Serán reconstruidas, y sus ruinas reedificaré…Que digo de Ciro: Es mi pastor, cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: Serás reedificada; y al templo: Serás fundado”.

(Isaías 44: 24-27).

Es asombroso notar que Isaías pronuncia estas palabras hacia el año 700 (a. C.) y que Ciro entró en Babilonia y liberó a Israel a partir del año 539 (a. C.). Por lo tanto, pasan, aproximadamente 160 años entre ambos hechos. Y es muy importante saber que el libro de Isaías, es uno de los que se encontraron entre los famosos rollos del Mar Muerto en 1947 (d. C.), entre los pergaminos copiados por los esenios, hacia el año 200 (a. C.).

Pero el profeta sigue ampliando detalles sobre estos acontecimientos, dando de nuevo el nombre de Ciro, llamándole “ungido” (en sentido figurado), y aludiendo a las inmensas puertas de bronce de Babilonia, aparentemente inexpugnables.

“Así dice el Eterno a su ungido, a Ciro, a quien tomó por su mano derecha…para abrir ante él puertas, puertas que no se cerrarán. Yo iré delante de ti, nivelaré las montañas, quebraré puertas de bronce…y te daré los tesoros escondidos…para que sepas que Yo Soy el Eterno, el Dios de Israel, que te pongo nombre…aunque no me conocías. Para que desde donde nace el sol, hasta donde se pone, se sepa que no hay más Dios que yo. Yo Soy el Eterno y ninguno más que yo”.(Isaías 45: 1-6).

Como es obvio, este texto no solo es un motivo de aliento y esperanza para Israel, sino también demostración universal de la existencia y grandeza del Creador.

Pero Isaías, tiene muchas otras profecías, que sería largo comentar. Nos limitamos a otra profecía asombrosa en que se anuncian los detalles del Mesías, de tal manera que se ha dicho que aunque no se hubieran escrito los cuatro evangelios, podríamos conocer el drama de la Salvación, por medio de este profeta. Tal es así que su libro ha sido llamado por algunos “El Evangelio de Isaías” o “El Protoevangelio”.

Veamos algunas frases, pronunciadas más de 700 años antes de su cumplimiento, en todo el capítulo 53 de su libro, del que extraemos solo unas pocas:

siervo…no tenía… majestad para

“¿Quién ha creído a nuestro anuncio?

atraernos…Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto…fue menospreciado y no lo estimamos…Sin embargo,

tantas cosas…pero nos limitaremos a dos profecías o vaticinios

podrían

decir

Mi

él llevó nuestras enfermedades…herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados…y por su llaga fuimos curados. Todos nos descarriamos como ovejas…pero el Eterno cargó sobre él el pecado de todos nosotros…Angustiado y afligido, no abrió su boca. Como cordero fue llevado al matadero…fue juzgado injustamente…se dispuso con los impíos su sepultura, pero con los ricos fue en su muerte; porque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.” (Isaías 53: 1-9).

(Para los no familiarizados con la literatura hebrea, aclaramos que es una “licencia y costumbre literaria el cambio de los tiempos, como el pasado por el futuro).

Y a continuación, podríamos hablar de Jeremías, de Ezequiel, de Oseas, de Joel, de Amós,

de Abdías, de Miqueas, de Nahum, de Habacub, de Sofonías, de Ageo, de Zacarías y de

Malaquías, cuyo libro es el último del Antiguo Testamento.

También podríamos hablar de otros profetas y profetisas, que no están representados por ningún libro en la Biblia, pero que ejercieron también un buen ministerio.

Y además, están otros profetas y grandes creyentes, que mencionaremos en relación con las

naciones paganas donde ejercieron su ministerio.

Pero todos los conductores, jueces, reyes o profetas de Israel, eran solo anticipos y tipos del CONDUCTOR, JUEZ, REY, PROFETA Y MUCHO MAS, que había de venir y del que hablaremos a continuación, de Aquel de quien Isaías profetizo en su “Protoevangelio”:

JESUS DE NAZARET (4 a. C.--31 d. C.)

Hemos llegado a una honrosa excepción. Este, no es un “vaso de barro”, sino de “oro purísimo”.

Y no era “vaso de barro en su origen:

1.- Porque no es creado, sino Creador:

“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios…Todas las cosas fueron hechas por él. Y nada de cuanto existe fue hecho sin él”.

(Juan 1: 1-3).

2.- Porque no es sustentado, sino sustentador:

“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Por él fueron creadas todas las cosas, las que están en los cielos y las que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados o autoridades. Todo fue creado por medio de él y para él. Porque Cristo existía antes de todas las cosas, y todas las cosas subsisten en él”. (Colosenses 1: 15-17).

3.- Porque es el resplandor de la gloria del Padre:

El Hijo es el resplandor de su gloria, la misma imagen de su ser real, el que sostiene todas las cosas con su poderosa Palabra…”.(Hebreos 1: 3)

4.- Porque nunca pecó:

“Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. El no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca(1ª Pedro 2: 21, 22)

Para mejor comprender esto, la Palabra de Dios, define de una forma muy sencilla y esquemática, las tres principales formas de tentación que sufre la humanidad y que desembocan en el pecado:

“Porque todo lo que hay en el mundo-los malos deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida-, no procede del Padre sino del mundo” (1ª Juan 2: 16).

Así fue en el caso del primer Adán, en quien estaba incluida Eva:

“Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer (malos deseos de la carne), agradable a los ojos (Codicia de los ojos) y codiciable para alcanzar sabiduría (Soberbia de la vida), tomó de su fruto y comió. Y también dio a su esposo, que comió igual que ella” (Génesis 3: 6).

Yo, ahora, invito al amable lector, a que piense en la esencia de todas las tentaciones que nos asedian a los humanos, y comprobará que siempre están incluidas en algunos de estos tres aspectos.

Pues bien, si es verdad que todos las experimentamos en alguna forma y que todos caemos alguna vez en algunas de ellas, afortunadamente, hubo UNO que vino a la tierra como “El Segundo Adán” para vencer al Maligno, donde el primer Adán había caído y adonde todos habíamos sido arrastrados con él:

He aquí las tres tentaciones por él sufridas (Mateo 4: 1-11). Que podemos resumir de esta manera:

1.- De caer ante el apetito:

“Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mateo 4: 3)

2.- De caer ante el orgullo:

“Si eres hijo de Dios, échate abajo…”(Mateo 4: 6).

3.- De caer ante la codicia de los ojos:

“Todo esto te daré si te postras y me adoras”

(Mateo 4: 9).

Es maravilloso saber que las tres veces, él respondió con un “Escrito está”, rechazando totalmente la tentación. ( Mateo 4: 4, 7, 10).

y en su condición humana, al llegar al Getsemaní, donde debía decidir si escapar a la muerte por toda la humanidad, o afrontar la terrible prueba, se sometió a la voluntad del Padre celestial, con estas palabras:

“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa. Sin embargo, no sea como yo quiero, sino como quieras tú” (Mateo 26: 39).

Y una segunda vez, repita el mismo ruego:

“Padre mío, si esta copa no puede pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad”.

(Mateo 26: 42).

Y aún una tercera vez:

“Dejándolos se apartó de nuevo, y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras”.

(Mateo 26: 44).

Si Cristo no se hubiera sometido totalmente al Padre y hubiera rechazado el sacrificio que,

por supuesto, él no merecía, habría sido arrebatado por los ángeles para llevarlo de nuevo ante el Padre y recibir nuevamente la gloria que había, voluntariamente, dejado.

eternamente, sin Dios y sin

Pero todos nosotros, sin excepción, estaríamos perdidos esperanza.

Pero no solo no era “vaso de barro”, sino que era “VASO DE ORO PURISIMO”.

1.- Porque él mismo se compara a un tesoro:

“Además el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, que un hombre encuentra…y lleno de gozo va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.”

(Mateo 13: 44).

“También el reino de los cielos es semejante al mercader, que busca buenas perlas. Y al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene, y la compra.”

(Mateo 4: 45, 46).

2.- Porque él mismo se identifica como “El reino de los Cielos”:

“Los fariseos preguntaron a Jesús, cuando había de venir el reino de Dios. Y él respondió: El reino de Dios no vendrá con manifestación exterior. Ni dirán: Aquí está o allí, porque el reino de Dios está entre vosotros ya”.

(Lucas 17: 20, 21).

3.- Porque él es el gran “YO SOY”, o sea, el Eterno.

“Yo soy el pan de vida” “Yo soy la luz…” “Yo soy la puerta” “Yo soy el buen pastor” “Yo soy la resurrección” “Yo soy el camino…” 4.- Porque era y es:

Juan 6: 35 Juan 9: 5 Juan 10: 7 Juan 10: 11 Juan 11: 25 Juan 14: 6

El

rey de reyes

Apocalipsis 19: 11-16

El sumo Pontífice

Hebreos 7: 24-26.

El

único Salvador

Hechos 4: 12.

El

“centro” del A. Testamento: 1ª Pedro 1: 10,11.

El

“centro” del N. Testamento: 1ª Juan 1: 1-4.

Y el “centro de toda la historia humana, que desde entonces, se divide entre las dos grandes

eras.

Dice un comentarista los siguiente:

“Muchos hombres y muchas mujeres que han existido a lo largo de la historia realizaron cosas maravillosas, cosas que superficialmente son más impresionantes que las que realizó Jesús de Nazaret. Después de todo, él fue un rabí “no oficial” de una provincia romana pequeña e insignificante, que murió tempranamente, y dejó únicamente un puñado de seguidores temerosos y desmoralizados. Por otro lado, cuando aceptamos quién fue Jesús y qué hizo mientras estuvo aquí , nos damos cuenta de que nada que ningún otro ser humano ha hecho, es siquiera digno de compararse con él. De hecho, al fin, sin Jesús y lo que él hizo por nosotros, cualquier cosa que alguna persona haya hecho en este mundo, en el gran esquema de las cosas, es nada, porque sin Jesús y su muerte, todo el mundo y todo lo que hay en él llegará a ser nada”.

(Guía de Estudio de la Biblia, Editorial Safeliz, 2º Trimestre de 2008, pág. 29).

Resumimos diciendo que Israel fue puesto en la tierra para ser el instrumento, en las manos de Dios para dar al mundo la luz del Dios verdadero y ser así una “cabeza de puente” para

el establecimiento paulatino del Reino de Dios en la tierra.

He aquí las palabras de Moisés, antes de que Israel entrara en Canahán:

“Mirad, os enseñé las normas y preceptos que el Eterno mi Dios me mandó, para que los cumpláis en la tierra que entráis a poseer. Guardadlos, cumplidlos, porque ésta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante las naciones, que al oir todas estas leyes, dirán: ¡Que pueblo sabio y entendido, que nación grande es esta!”…Y ¿que otra nación tan grande tiene normas y preceptos tan justos, como es toda esta ley que hoy promulgo ante vosotros?”.

(Deuteronomio 4: 5-8).

Por lo tanto, demos a El todos los honores, sumándonos así a los seres celestiales:

“Y miré y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono…Su número era miles de millares, y diez mil veces diez mil. Y decían a gran voz: El Cordero que fue muerto es digno de recibir poder y riquezas, sabiduría y fortaleza, honra, gloria y alabanza”. (Apocalipsis 5: 11,12).

Y una vez, puesto el “broche de oro” al pueblo de Israel, pasamos a otros pueblos de su

entorno:

SAMARIA.

Samaria, al origen de nuestra historia, es una región natural, al norte de Canaán, y que desde la llegada de los israelitas a esta tierra forma parte de la tierra de Israel, estando situada entre las regiones de Galilea y Judea.

Pero a la muerte del rey Salomón, en el año 931 (a. C.), sube al trono su hijo Roboán. (lº Reyes 11; 43). Y como quiera que Salomón había hecho sufrir al pueblo con impuestos muy gravosos, se levanta un disidente llamado Jeroboán, que pide a Roboán que disminuya los impuestos. Roboán no solo no los disminuye, sino que amenazaza con aumentarlos. Ante esta situación Jeroboán, al frente de 10 tribus, declara la independencia y se separa del rey y de la capital Jerusalén, formando, al norte, un nuevo reino, que se llamará desde entonces “Israel”,para distinguirlo de las otras dos tribus del sur, que se llamarán desde ahora el reino de “Judá”, compuesto esencialmente, por Judá y Benjamín.

Pero Jeroboán no solo promueve una secesión política, sino, y esto es lo más grave, espiritual y religiosa.

En el libro primero de los Reyes, capítulo 12, a partir del versículo 25, se nos dice que “reedificó a Siquém” y “habitó en ella”. Esto supuso el establecimiento de una capital nueva para su nuevo reino. A continuación, hizo 2 becerros de oro para que el pueblo los

adorase, estableciendo con ello una verdadera idolatría. También hizo “santuarios paganos”

y “designó sacerdotes del pueblo que no eran levitas”, con lo cual, introduce un nuevo

culto totalmente ajeno al establecido por Dios. Aun instituyó nuevas festividades…”que

había inventado en su corazón” (1º Reyes 12: 25-33).

Y si hacemos una relación de sus reyes, encontramos que de los 19 que reinaron, 18 “hicieron lo malo” y solo de uno, no se dice nada, porque reinó solo un mes. Pero además hubo 9 dinastías, por causa de que, sus reyes, casi siempre, subían al trono, matando a su antecesor.

Pero, como generalmente ocurre, el pueblo no se eleva más que sus dirigentes, y la corrupción fue generalizada.

Durante doscientos años aproximadamente (Del 931 al 722 a. C.) estas dos naciones coexisten, pero, generalmente, no conviven, llegando a veces, incluso, a ser enemigas.

Pero en el año 722 (a. C.) el reino de Israel es conquistado por Asiria y deportado en su gran mayoría, de tal forma que a efectos prácticos, desparece.

Sin embargo, los asirios, dejan en la tierra a algunas personas pobres o ancianas, además de otras gentes que transportan de diversos lugares, para que la tierra no quede desierta. Desde entonces esas gentes, medio israelitas, medio paganas, forman el reino de Samaria.

Este reino casi siempre será hostil a los judíos.

Y cuando estos vuelven de su cautividad en Babilonia, y tratan de restaurar las murallas de

Jerusalén, los samaritanos se oponen y organizan toda clase de obstáculos para impedirlo. Esto motiva que judíos y samaritanos apenas se relacionen y sean casi siempre enemigos declarados.

Todo esto se puede leer, con más detalles en los libros históricos de la Biblia, de Esdras y Nehemías.

Pero, como siempre ocurre, Dios también tiene en Samaria almas escogidas:

LA MUJER SAMARITANA

El relato bíblico nos dice que Jesús, con sus discípulos, llegó hacia la hora del mediodía a

una ciudad de Samaria llamada Sicar y cansado, se sentó junto a un pozo famoso, llamado “de Jacob”. Mientras sus discípulos iban a la ciudad a comprar alimentos, una mujer “samaritana”, de una vida “irregular” que había tenido ya “cinco maridos” y que el que ahora tenía “no era su marido”, vino a sacar agua del pozo. Ante la inesperada petición de Jesús pidiéndole que sacara agua del pozo y le diera de beber, ella se extraña de que un judío pida algo a una mujer samaritana y le manifiesta su extrañeza. Pero el Salvador, que no ha venido a reprocharla sino a salvarla, después de un cruce de palabras, le manifiesta conocer su vida, con el fin de despertar su interés y conducirla hacia el “agua de la vida” que él le puede dar y que solamente puede calmar su sed definitivamente. Ante esta

revelación, ella, le pregunta sobre el Mesías que había de venir, a lo que él le dice: “Yo Soy, el que habla contigo”. Y ante esta sorprendente revelación, ella deja su cántaro y va a

la ciudad y proclama:

“¿Venid a ver a un hombre que me dijo todo cuanto hice! ¿No será el Cristo?.

(Juan 4: 29).

Y muchos de aquellos samaritanos, salieron de la ciudad y vinieron a ver a Jesús… “Y

decían a la mujer: Ya no creemos solo por tu palabra, sino porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que en verdad este es el Salvador del mundo”. (Juan 4: 42).

Más adelante, posiblemente en parte, debido a esta semilla, Samaria fue receptiva al Evangelio. El texto dice que

“…se desató una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén, y todos se dispersaron por Judea y Samaria, excepto los apóstoles…los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la Palabra. Entonces Felipe . descendió a la ciudad de Samaria y predicaba a Cristo. La gente escuchaba unánime atentamente, lo que hacía Felipe, porque oían y veían las señales que hacía. Porque los espíritus impuros salían de muchos…y muchos paralíticos y lisiados eran sanados. Así, había gran alegría en aquella ciudad”. (Hechos 8: 1-8).

Desde entonces Samaria fue un centro importante de evangelización hacia todo el mundo greco-romano.

EL BUEN SAMARITANO

Pero, anteriormente, como quiera que aún persistían los prejuicios entre sus seguidores de

Jesús, contra los samaritanos, y más aún, entre sus opositores, y ante la pregunta capciosa

de un doctor de la Ley sobre ¿Quién es mi prójimo?, el Salvador le cuenta una parábola, o

posiblemente, un hecho real:

“Entonces Jesús respondió: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones, que lo despojaron, lo hirieron, y se fueron, dejándolo medio muerto. Por casualidad un sacerdote descendía por aquel camino, y al verlo, pasó por el otro lado. De igual modo, un levita llegó cerca de aquel lugar, y al verlo, pasó por el otro lado. Pero un samaritano que iba de camino, se acercó a él, y al verlo, se compadeció de él. Se acercó, vendó sus heridas, y les echo aceite y vino. Y poniéndolo sobre su cabalgadura, lo llevó al mesón y lo cuidó. Al partir, el siguiente día, sacó dos denarios, los dio al mesonero, y le dijo: Cuídalo, y todo lo que gastes de más, te lo pagaré cuando vuelva. ¿Cual de estos tres te parece que fue un prójimo para el que cayó en manos de ladrones? El doctor de la Ley respondió: El que tuvo misericordia de él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tu lo mismo”.

(Lucas 10: 30-37).

¡Que lección para cada uno de nosotros, cuando tenemos prejuicios raciales, nacionales, regionales o religiosos, olvidando que el verdadero prójimo es el que “usa de misericordia” o el que necesita esa misma misericordia.

Y ahora, entramos en otro caso:

LOS DIEZ LEPROSOS

Nos dice el relato que yendo Jesús de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Y diez leprosos, desde lejos le gritaron, pidiéndole que los sanase, a lo que el Maestro, accedió.

“Entonces uno de ellos, al verse sanado, volvió alabando a Dios a gran voz. Se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Y este era samaritano. Entonces Jesús preguntó: ¿No son diez los que fueron limpiados? Los otros nueve ¿Donde están? ¿No hubo quien volviera a dar gloria a Dios, sino este extranjero?. Y le dijo: Levántate y vete. Tu fe te ha salvado.” (Lucas 17: 15-19).

Otra vez la lección ante un “extranjero” (samaritano) que estuvo dispuesto a “dar gloria a Dios” en lugar de otros “nacionales” (judíos).

Y así, siguiendo hacia el norte, ahora llegamos a otro país vecino de Israel:

FENICIA

Estamos ante un país muy conocido y estudiado en la Historia como tierra de grandes navegantes, que partiendo de Tiro y Sidón, llegaron a fundar famosas colonias por todo el Mediterráneo. Una de esas colonias, fue Tarsis, en el sur de la Península Ibérica, nombrada,

incluso por la Biblia, refiriéndose a la destrucción de Tiro, profecía que se cumplió al pie de

la letra:

“Profecía acerca de Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque Tiro es destruida hasta no quedar casa, ni adonde entrar…(Isaías 23: 1).

Pues bien este país, aunque pagano, tuvo una gran relación amistosa con Israel y algunos de sus monarcas:

HIRAM, REY DE TIRO

El texto sagrado nos dice que tuvo una gran amistad con David, rey de Israel, y que envió

embajadores, madera de cedro, carpinteros y canteros, para que edificaran la casa de David.

(2º Samuel 5: 11).

Pero no quedó todo en un asunto diplomático o comercial. La Escritura nos dice que además, Hiram, también cultivó la amistad con Salomón, el hijo y sucesor de David en el trono y reconoció al Dios de Israel y lo bendijo:

“Entonces Hiram rey de Tiro, respondió por escrito a Salomón: El Eterno amó a su pueblo, por eso te ha puesto por rey sobre él. Además decía Hiram: Alabado sea el Eterno, el Dios de Israel que hizo el cielo y la tierra, y dio al rey David hijo sabio y entendido, cuerdo y prudente, para edificar casa al Eterno y casa para su reino”.

(2º Crónicas 2: 11, 12).

A continuación, así como había hecho alianza con David, ahora la hace con su hijo

Salomón, contribuyendo en mucho, con artífices y materiales, a la construcción del templo

de

Jerusalén.

Y

pasamos ahora, de un rey, a una humilde mujer:

“LA MUJER CANANEA”

Aunque el texto la llama “cananea”, en el tiempo de este relato, parece ser que se encontraba en Fenicia, ya que el texto dice que Jesús

“Se retiró a la región de Tiro y Sidón” (Mateo 15: 21). Y continúa:

“Una mujer cananea de ese vecindario, vino a él, y clamaba: ¡Señor! ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija está grave, atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió nada. Entonces sus discípulos se acercaron a él, y le rogaron:

Despídela, que viene gritando detrás de nosotros. El respondió: Soy enviado solo a las

ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino, se postró ante él y le dijo:

¡Señor, ayúdame!. El le dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Ella replicó: Sí, Señor. Pero aún los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de los amos. Entonces Jesús respondió: Mujer, ¡grande es tu fe!. Sea hecho como quieres. Y su hija quedó sana desde esa hora”.

(Mateo 15: 21-28).

¡Que lección de fe y de amplitud de miras para los discípulos, para quienes los extranjeros eran

“perros inmundos”! Y que lección para todos nosotros, cuando somos xenófobos o exclusivistas, pensando en una salvación egoísta y orgullosa. Dios tiene almas escogidas en todas las naciones de la tierra y en todos los ambientes sociales, religiosos y culturales.

Y ahora, de Fenicia, dando un pequeño paso geográfico, entraremos en otra nación muy relacionada históricamente con Israel:

MOAB

El origen de este reino está en un hijo incestuoso de Lot (sobrino de Abrahán), que después de huir de Sodoma fue embriagado por sus hijas solteras, para poderse acostar con él y engendrar un hijo cada una. Y el de la mayor se llamó Moab, que fue el padre de los moabitas y que dio nombre a esta nación. Por lo tanto, los habitantes de Moab eran parientes lejanos de los hijos de Abrahán, o sea de los hebreos. Estaba este reino situado al este y sureste del Mar Muerto, y por lo tanto fronterizo con Israel.

Pero como casi todos los pueblos paganos de aquel entorno, eran idólatras groseros, dando culto a Cemos y a Baalpeor, con ritos obscenos y sacrificios humanos, a veces, ejerciendo una degradante influencia sobre los países de su entorno, entre ellos, incluso a veces, Israel.

Pero como ya hemos dicho en varias ocasiones, Dios también tenía allí “almas escogidas”, como la que nos ocupa ahora:

RUT, LA MOABITA

Es tan importante esta historia que ocupa uno de los libros de la Biblia:

En Rut, capítulo 1 nos dice que hubo hambre en la tierra de Israel y un hombre llamado Elimélec, emigró a tierra de Moab con su esposa Noemí y sus hijos Malón y Chelión. Pero una vez en Moab murió Elimélec, y pasado el tiempo los hijos se casaron con moabitas. Una de ellas, se llamaba Orfa y la otra, Rut.

Pero la desgracia se cebó también en los dos hijos de Noemí, de tal manera que murieron y ella quedó sola con sus dos nueras. Y como también la “crisis” había pasado en Israel, Noemí decidió volver a su tierra. Durante una parte del camino, fue acompañada por sus nueras, hasta que ante la insistencia de ella, de que volvieran a su “patria chica”, Orfa obedeció. Pero, aquí llega lo maravilloso, cuando Rut, respondió a su suegra:

“…No me ruegues que te deje y me aparte de ti; porque donde quieras que tú vayas, iré yo; y donde quiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios.”

(Rut 1: 16).

Notemos que no se trata solo de un asunto humano y familiar (“Tu pueblo será mi pueblo”), sino también religioso: (“Y tu Dios mi Dios”).

¿Qué vería esta joven mujer en aquella anciana, que ya nada le podía ofrecer, desde el punto de vista material?. Si grande es la decisión de Rut, no es menos grande el testimonio de Noemí.

Como resultado, Rut habitó el resto de sus días en la tierra de Israel y se casó con un hombre bueno y temeroso de Dios, llamado Booz, siendo así ascendiente nada menos que del rey David y sobre todo del Rey de Reyes, Jesucristo. La cronología del Salvador que encontramos en el Evangelio de San Mateo, dice:

“Salmón fue padre de Booz…Booz fue padre de Obed y su madre fue Rut. Y Obed fue padre de Isaí. Isaí fue padre del rey David…y Jacob engendró a José, esposo de María, de quien nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1: 5-16).

Pero antes de seguir con los grandes imperios que tuvieron relación con Israel, nos tomamos la licencia de hablar de dos grandes naciones de Asia, aunque lejanas en la distancia y en la historia, del pueblo de Dios:

INDIA

Estamos ante un país, que se nos antoja algo lejano, no solo geográficamente, sino en relación a su cultura, su historia, sus costumbres y religión, tan diferente de nuestro mundo occidental. Sin embargo, el mundo, se va empequeñeciendo cada vez más a medida que entramos en la “aldea global” y vemos que el hombres es más o menos, igual en todas partes, con sus miserias de “barro” y sus capacidades de portar “tesoros” divinos. Por tanto, hablaremos solo de unos pocos seres humanos que allí fueron portadores de bondad, justicia y bien hacer:

RABINDRANATH TAGORE (1861-1941)

Poeta, narrador, filósofo, músico y pintor, de intensa vida interior y gran sensibilidad, su literatura fue reconocida internacionalmente, con la concesión del premio Nóbel de Literatura. en 1913. Acometió la empresa de llevar a efecto su ideal de una universidad internacional en la escuela de Bolpur, que él había abierto en 1901 y para ello donó los 40.000 dólares del premio

obtenido.

Pero su principal obra fue la “predicación” de la ley suprema del amor, que ejerció una gran influencia en el pensamiento de la india y en el carácter pacifista de muchos de sus conciudadanos, de tal manera que es muy posible que influyera incluso en Gandhi, aparte

de

otros muchos.

He

aquí sus palabras:

“La falta de amor es un grado de imbecilidad, porque el amor es la perfección de la conciencia. No amamos porque no comprendemos; es más bien, que no comprendemos porque no amamos, porque el amor es el mundo último de cuanto nos rodea; es la verdad, es el gozo que está en la raíz misma de toda creación”

Y así pasamos

grandes hombres que han existido, fuera del

cristianismo, no solo en la India, sino a nivel mundial:

ya

a

uno

de los

más

MAHATMA GANDHI (1869-1948)

Su verdadero nombre era Mohandas Karamekand Gandhi, pero los indios le dieron el sobrenombre de Mahatma, que significa “alma grande” o “el magnánimo”.

Estudió leyes en Inglaterra, pero al observar a los cristianos, aunque admiraba a Cristo, se sintió decepcionado y mostró aversión por la cultura occidental.

En 1920, se puso al frente del movimiento independentista, con una campaña de desobediencia pasiva. Siempre lucho por evitar la revolución violenta, pues le repugnaba la violencia.

Estaba penetrado de sentimientos religiosos y profesaba una doctrina basada en el amor universal, que prohibía matar o herir a cualquier criatura.

Exigía sinceridad absoluta y renunciamiento a los bienes materiales, ideales profundamente arraigados en el alma india.

Uno de sus anhelos era acabar con los sufrimientos de los “intocables”, por parte de la casta hindú. Obligó a los templos sagrados hindúes a que les abrieran sus puertas, ya que habían estado excluidos desde hacía siglos, de penetrar por ellas.

Los principios de su doctrina eran: “Fe en Dios, en sí mismo, como instrumento divino, y en los medios pacíficos para llegar a Dios en la gloria, y alcanzar la felicidad en la tierra.”

Cuando los ingleses lo encerraron, emprendió un “ayuno hasta la muerte”, que resultó más eficaz que ninguna otra campaña, por los ecos despertados en el mundo entero.

Cuando uno de sus opositores argumentaba contra Gandhi que “ningún País en la historia ha podido conquistar su independencia por medios no violentos”, el Mahatma le respondió:

“Escribamos entonces una nueva historia.”

Y Gandhi, la escribió de forma brillante:

El 22 de junio de 1948, el rey de Inglaterra renunció oficialmente al título de emperador de la India y el 26 de Noviembre de 1949, una India independiente votó su Constitución republicana.

Pero Gandhi, como tantos otros grandes hombres no pudo ver el fruto de su obra terminada, ya que murió asesinado por un fanático el 30 de enero de 1948.

Un banquero indio dijo:

“Las puertas del cielo estaban abiertas para él desde hacía tiempo. Pero Gandhi esperó hasta conseguir que la tierra se pareciera un poco más al paraíso”

MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997)

Esta mujer no nació en la India, sino en Yugoslavia, pero al nacionalizarse en la India y ejercer allí su gran obra, la encuadramos en ese país.

“Si amas hasta que te duela, ya no habrá dolor, sino amor”

He aquí una de sus frases, que definen por si solas lo que esta gran mujer era y enseñaba: El amor.

Cuentan que en una ocasión, un periodista malintencionado preguntó a la madre Teresa de Calcuta, qué sentía cuando entraba en una estancia llena de gente que la aplaudía entusiasmada. Ella contestó que al escuchar los aplausos se acordaba de Jesús entrando sobre un borriquito en Jerusalén entre aclamaciones y hosannas de la multitud. Por supuesto, ella se consideraba el burro. ¡Un “burro” feliz, porque llevaba a Jesús!.

Fundadora de Las Misioneras de la Caridad, que actualmente cuenta con más de 3600 monjas, 411 novicias y 260 aspirantes, están esparcidas por 119 países, en 560 casas de oración.

Pero no se trata solo de vida contemplativa, sino de servicio, ayudando a toda clase de personas enfermas, ancianas, contagiadas de sida, o desprovistas de casa o de alimento.

Ella fue un testimonio vivo de amor a Jesucristo, por su entrega total a servirle en los “más pobres entre los pobres”. Defendió la santidad de la vida humana, la familia y la moral. Luchó por la dignidad de la mujer. Dijo que la mayor pobreza no la encontró en los arrabales de Calcuta, sino en los países más ricos, cuando falta el amor, en las sociedades que permiten el aborto. Dijo ella:

“Para mi, las naciones que han legalizado el aborto son las más pobres, le tienen miedo a un niño no nacido y el niño tiene que morir”.

En 1972, recibió el premio “Fundación Kennedy”, por su obra filantrópica y humana a favor de la India.

En 1979, recibió el premio Nóbel de la paz, cuya cantidad, donó íntegramente a obras benéficas entre los “pobres” del cuerpo, y del alma.

Aunque puede que tengamos credos diferentes, en cuanto a doctrinas cristianas, no cabe duda que su amor por los más necesitados, es un referente válido para todos nosotros.

Ella dijo:

“Nosotros predicamos un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo. Pero ¿Lo predicamos también a través de nuestras actitudes? Si queremos ser coherentes con lo que decimos, todos deben poder ver esa bondad, ese perdón y esa comprensión en nosotros.”

Y en otra ocasión:

“La mayor enfermedad hoy día no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos. El mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, pobreza y enfermedad.”

Y todavía:

“En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.”

Pero pasemos ahora, al mayor país de la tierra en cuanto a población humana, donde también encontraremos “vasos de barro” con el “tesoro de Dios”:

CHINA

Estamos ante el mayor país de la tierra, en cuanto a población, de tal manera que se piensa que es la gran potencia del futuro. Aunque esto está por ver.

También es uno de los pueblos más antiguos del mundo.

Durante milenios ha estado en un estado de “atraso” relativo en comparación con otras potencias y civilizaciones, aunque con distintas etapas, como ocurre siempre en la historia.

Sin embargo se le atribuye la invención de la brújula, que parece ser que Marco Polo trajo a Europa. Y no falta quien piensa que fueron los inventores del papel, de la tinta y hasta de la imprenta, muchos siglos antes que los europeos.

Pero lo que más nos interesa, para este estudio, es su posición religiosa.

Hoy día, conviven en China cinco grandes religiones:

El

Budismo, con 150 a 250 millones de seguidores.

El

Taoísmo, con 30 a 150 millones.

El

Islamismo, con 48 millones, aproximadamente.

El

Cristianismo, con 5 o 6 millones.

Y

el Lamaísmo, con 2 millones y medio, aproximadamente.

Pero, hablando del cristianismo, este ha tenido diversas alternancias, desde que los primeros cristianos trataran de llevarlo a China.

Una de esas alternancias, fue durante la revolución comunista, implantada en 1949 de nuestra era. El comunismo, ateo por antonomasia, relegó el cristianismo a su mínima

expresión, deportando cristianos nacionales.

Afortunadamente, hoy las cosas han empezado a cambiar, habiendo una mayor apertura y libertad parcial religiosa, lo que está permitiendo un resurgir del evangelio en ese vasto país.

Solo Dios sabe lo que nos espera en el futuro en ese sentido.

o deteniendo a los misioneros extranjeros y persiguiendo a los

Sin embargo, China, como todo pueblo, ha tenido sus “vasos de barro”, capaces de portar “el tesoro de Dios” total o parcialmente, conforme a la luz que estos seres han tenido la oportunidad de conocer. Y uno de ellos es:

CONFUCIO (551-479 a. C.)

Fue un pensador chino, cuya filosofía influyó en la civilización de su patria. Pero, también en las civilizaciones de Japón, Corea y Vietnam.

En el año 497 emprendió una gira “misionera” de 13 años, rodeado de discípulos. Anduvo de uno a otro estado chinos, ofreciendo toda clase de consejos morales a sus compatriotas y también sus servicios. Sin embargo, no pretendió ser “santo”, ni “profeta”, ni poseer la

clave de los secretos del Universo. Pero fue reconocido multitudinariamente como maestro y proclamado “Gran Perfección”, “Sabio Definitivo” y “Primer Maestro”.

Fue el primer hombre, en China, en dedicar su vida entera a la enseñanza y en atender a la formación integral del individuo.

Autodidacta, llegó a ser considerado el hombre más culto de su época.

Se le atribuye la autoría de “Ch·un Ch·iu” (Anales de Primavera y Otoño), primer intento de una historia china sistemática, libre de mitos y leyendas. Pero esta obra no era solo historia. Contenía juicios morales que habían de servir de norma de gobierno en China durante 2000 años.

Se preocupaba ante todo del hombre. Enseñó literatura, ética, lealtad, fidelidad, piedad filial, respeto fraternal, rectitud, paz, seriedad, liberalidad, veracidad, diligencia y generosidad, autodominio y decencia.

Decía:

“No hagas a los demás lo que no quieras que los demás hagan contigo”.

Para él, “un buen gobernante es el que considera a su país como una familia y los súbditos como a sus hijos. Reina por ejemplo moral más que por la fuerza”.

También decía que el buen gobernante, “eleva a los hombres capaces a puestos de responsabilidad sin mirar su origen o estado social”.

Este último principio condujo a la implantación del sistema de exámenes, abierto a todos para el desempeño de los servicios públicos, sistema que rigió en China desde el siglo VII hasta el XIX (d. C.) y fue adoptado, en parte, por Francia, Inglaterra y EE. UU.

Otras de sus frases célebres eran estas:

“Adonde quiera que vayas, ve de todo corazón”. “La mayor falta es tener faltas y no tratar de enmendarlas”. “No te creas tan grande que te parezcan los demás pequeños.”

Y ahora, después de estos dos gigantes, India y China, pasaremos a otros grandes imperios, que han tenido relación con el pueblo de Israel y por lo tanto, con las profecías bíblicas, hasta ser, a veces, sin saberlo, instrumentos en las manos de Dios para el cumplimiento del Plan de la Salvación.

SIRIA

Desde los primeros tiempos de Israel en Canaán, aparece Siria, al Noreste, como una gran nación, que conforme a la costumbre de casi toda la historia, trata de invadir a otros pueblos más pequeños y menos poderosos, con incursiones frecuentes, con rapiña y cautividad de personas para convertirlas en esclavas.

Es así, como entra en escena una muchachita indefensa, extranjera y cautiva.

UNA MUCHACHA (De la que no se dice el nombre)

En

llevaron, posiblemente entre otras personas, a una muchacha israelita a la que convirtieron

en esclava de un general sirio, llamado Naamán y de su esposa. (2ª Reyes 5: 1, 2).

Pero, he aquí, que Naamán, que era un gran general, valeroso y muy apreciado por el rey de Siria, también era leproso. Y es aquí, donde Dios se vale del instrumento más humilde, para dar testimonio del verdadero “General”, o sea del Dios eterno.

Nos dice el texto, ahora:

una cuadrilla de invasores, se

una de esas incursiones, nos dice el texto sagrado que

“Ella dijo a su señora: Si mi señor rogase al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra”. (2º Reyes 5: 3).

NAAMÁN

El relato bíblico nos enseña que Naamán, accede a visitar al profeta Eliseo, en Samaria. Y

que este le dice que se sumerja 7 veces en el río Jordán. Después de una serie de avatares, que omitimos por razones de brevedad, por fin Naamán, accede, a regañadientes, a sumergirse 7 veces en el río Jordán, como el profeta Eliseo le ha “prescrito”, como un acto de fe y de humildad, y queda limpio de la lepra. Y ahora viene lo más interesante. Aquel hombre “grande” e “importante”, reconoce al Dios verdadero:

“Naamán volvió al varón de Dios. con toda su comitiva. Se paró ante él y dijo: Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel…” (2ª Reyes 5: 15)

Pocas palabras, pero solo Dios sabe cuanta influencia pudo ejercer este hombre en su patria, para extender el conocimiento del verdadero Dios.

A continuación este general expresa de manera asombrosa su idea del culto verdadero al

único Dios verdadero. Nos dice el texto:

“…Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrenda a otro Dios, sino al Eterno. Pero que solo esto el Eterno me perdone: Que cuando mi señor (El rey) entre en el templo de Rimón para adorar y él se apoye sobre mi mano, que me perdone, si yo también me inclino, que el Eterno perdone a tu siervo”

(2º Reyes 5: 17, 18).

He aquí una conciencia purificada y “matizando” sabiamente hasta extremos, que bien pueden ser ejemplo para muchos creyentes nominales.

Otra cita de la ya citada autora americana:

“En todos los países hay ahora personas sinceras de corazón, sobre las cuales brilla la luz del cielo. Si perseveran con fidelidad en lo que comprenden como deber suyo, recibirán más luz, hasta que, como Naamán antiguamente, se verán constreñidas a reconocer que “no hay Dios en toda la tierra” excepto el Dios vivo, el Creador”.

(E. G. White.-PROFETAS Y REYES, Pag. 189).

otros “vasos de

barro” portadores del “tesoro divino” en una u otra medida:

Y ahora tenemos que pasar a la Era Cristiana, para ver, también en Siria,

BERNABE Y SAULO

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice que Antioquía de Siria, fue desde el principio de las misiones un centro importantísimo de evangelización.

Una vez más, Dios, el Dios de las cosas “grandes”, con medios “pequeños” y aún adversos,

se valió de una persecución para llevar allí el Evangelio de Jesucristo:

“Los que habían sido esparcidos por la persecución…anduvieron hasta Fenicia, Chipre y Antioquia…hablaron a los griegos (gentiles) y les anunciaron el evangelio del Señor Jesús. La mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor…entonces Bernabé fue a Tarso a buscar a Saulo. Cuando lo encontró lo llevó a Antioquia”.

(Hechos 11: 19-25).

Y más adelante:

“Había entonces en la iglesia de Antioquia, profetas y maestros; Bernabé…y Saulo. Un día mientras estaban celebrando el culto al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la cual los he llamado. Entonces habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos, y los enviaron” (Hechos 13: 1-3).

Por lo tanto Antioquia, (De Siria) se convirtió en una plataforma o “cabeza de puente” del Evangelio. Y también creo que casi todo el mundo sabe, más o menos, la obra ingente que estos hombres y especialmente Saulo, luego llamado Pablo, hicieron a continuación, llevando el evangelio de Cristo a casi todo el mundo entonces conocido.

Ojala que hoy surjan también hombres y mujeres de este “calibre” para evangelizar a un mundo que se aleja del Salvador y de las verdades hermosas del cristianismo.

Pero, mientras tanto, de Siria, pasemos a Asiria, que no es lo mismo.

ASIRIA

Asiria es parte de un gran y antiguo imperio que nace y se desarrolla entre los ríos Eufrates y Tigris. Unidas a veces, y separadas otras, conviven y pelean, estas dos grandes potencias que son Asiria y Caldea, conocida también por Babilonia, debido a esta ciudad estado.

Pero centrándonos en Asiria, que es la que nos ocupa ahora, en ella también encontramos algunos, aunque pocos, “vasos de barro”, capaces de llevar el “tesoro de Dios”.

A partir del siglo XIII (a. C.), Asiria, y con ella, su capital Nínive, alcanza un gran

esplendor. Documentos antiguos del siglo I (a. C.) describen a Nínive como un rectángulo alargado de 150 x 90 estadios, con un perímetro de 480 estadios (Cerca de 100 kilómetros). Se trataba de una ciudad muy grande para sus tiempo. Las ruinas actuales tienen un perímetro de 12 kilómetros, encerrando una superficie de 664 hectáreas. Esto coincide con

el relato bíblico, donde se dice que era “una ciudad de 3 días de camino” (Jonás 3: 3).

Pero, como siempre, la prosperidad, trae orgullo y pecado en diversas formas.

Se dice que Nínive era “la ciudad de la gloria y la violencia”. Una ciudad de crimen y maldad.

Y es así que Dios tiene que enviar a sus mensajeros, para llamarles al arrepentimiento

JONAS

Este libro, está atribuido al mismo Jonás como su autor, alrededor del año 790 (a. C.).

Empieza el mismo, con una misión divina, a él encomendada:

“Vino palabra del Eterno a Jonás, hijo de Amitai, que le dijo: Levántate, ve a Nínive, a esa gran ciudad, y pregona contra ella, porque su maldad ha subido ante mí” (Jonás

1: 1, 2)

A continuación, el relato dice, y muchos lo conocen, que Jonás, huyó de la presencia de

Dios, embarcándose en una nave que iba a Tarsis. Que en el camino hubo una gran tormenta y los marinos , supersticiosos, lo achacaron a Jonás, arrojándolo al mar. Pero después de una serie de avatares, Jonás volvió a encontrase en tierra, y de nuevo, le llegó el mandato divino:

“Entonces por segunda vez vino palabra de Eterno a Jonás, que le dijo: Levántate, ve a Nínive, a esa gran ciudad, y publica en ella el pregón que te diré” (Jonás 3: 1, 2).

“Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la orden del Eterno…Jonás entró en la ciudad, y caminó un día pregonando: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3: 3, 4).

Y es que aunque poco se nos dice de esta ciudad, unas palabras del profeta Nahum,

hablando de ella, son suficientes para darnos una idea de su estado moral:

“¡Ay de la ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, que nunca suelta la presa!” (Nahum 3: 1)

Pero veamos un reacción muy excepcional y muy sorprendente por parte del rey y del

pueblo:

EL REY DE NINIVE

No sabemos que rey era el que estaba en el trono en ese momento. La Palabra de Dios no lo especifica. Posiblemente era Adad-nirari III, que reinó entre 810 y 782 (a. C.).

Pero lo principal es que ocurrió el milagro: “Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor, La noticia llegó hasta el rey de Nínive, Y él se levantó de su trono, se quitó sus vestido, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. Mandó anunciar en Nínive: Por orden del rey y de sus grandes: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les de alimento ni beban agua. Sino cúbranse de cilicio todos los hombres y clamen a Dios con toda su fuerza, y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que está en sus manos. Tal vez Dios se arrepienta y desista del furor de su enojo, y no perezcamos” (Jonás 3: 5-9)

Y cuando los hombres se arrepienten de corazón, Dios también “se arrepiente” de las consecuencias anunciadas y cambia el curso de los acontecimientos.

Posiblemente fue esta la causa de que se produjo una verdadera revolución religiosa:

ADAD NIRARI III (810-782 a. C.)

De una forma extraña e inesperada, al menos humanamente, este monarca proclama una nueva religión monoteísta, declarando que no hay más que un dios, al que él llama Nebo, el cual es único señor en el cielo y en la tierra, siendo además el creador de todo cuanto existe.

Esta “revolución religiosa” es parecida a la que realizó en Egipto, Amenhotep IV (1387- 1366 a. C.).

Pero por desgracia, esta “revolución pacífica” duró poco tiempo, ya que, como en Egipto, la fuerza de la costumbre, la imperfección humana y “los intereses creados”, debieron ejercer una gran presión, para la “vuelta a las andadas” o sea, al politeísmo, con toda su carga de maldades y aberraciones, que pronto llevaron al país, de nuevo a la decadencia moral y material. Y así, tenemos que hablar de otro rey, de triste memoria:

SALMANASAR V

Y digo triste memoria, porque tuvo que ser el instrumento divino para “castigar” la maldad

del reino del norte o reino de Israel.

En efecto, en el año 722 (a. C.), los asirios invadieron este reino y llevaron cautivas a las 10 tribus que lo constituían, haciéndolas desaparecer prácticamente del escenario de la historia hasta el día de hoy.

Y ahora, pasamos a la otra mitad del Imperio Asirio Caldeo, o sea a la llamada Babilonia, al

sur de Asiria:

(727-722)

BABILONIA

(HEGEMONÍA MUNDIAL: 605-539 a. C.)

De acuerdo con el relato bíblico, Babilonia, igual que Nínive, tiene su origen en Nimrod, descendiente de Cam:

“Cus fue padre de Nimrod, el primero que llegó a ser poderoso en la tierra…los primeros centros de su reino fueron: Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. De esa tierra salió para Asiria y edificó a Nínive, Rehobot y Cala” (Génesis 10: 8-11)

No obstante, Babilonia es solo la capital del gran imperio de Asiria Caldea y en otras ocasiones, solo de Caldea.

Pero, para el objeto de esta obra, hablaremos de Babilonia, como sede y representación de todo el estado, a partir del 2º imperio o “Neobabilonismo”, inaugurado por Nabopolasar (626-605 a. C.). y cuya hegemonía mundial va del 605 al 539 (a. C.)

En el año 605 (a. C.) sube al trono Nabucodonosor II, y con él, Babilonia alcanza su máximo esplendor.

Sería interminable relatar las maravillas que los historiadores antiguos nos cuentan de esta gran ciudad.

Dice Javier Gómez Espelosín, profesor titular de historia antigua de la universidad de Alcalá de Henares:

“Emplazada a orillas del río Eúfrates, en el corazón de Mesopotamia, la fama de las murallas, jardines, templos y palacios de la ciudad de Nabucodonosor traspasó los límites de su tiempo hasta convertirse en una leyenda que no ha perdido un ápice de su capacidad de fascinación”.

Continúa diciendo dicho profesor que esta ciudad abarcaba un recinto de 16 kilómetros cuadrados y pudo haber contado con cerca de medio millón de habitantes. Se hallaba rodeada por un doble recinto amurallado, jalonado por unas 200 torres, que la hacían, aparentemente, inexpugnable. Además de esto, tenía hermosísimos palacios, grandes avenidas, jardines colgantes, y enorme cantidad de oro y otros metales preciosos. Era, sencillamente, “La reina del mundo”.

Pero como siempre ocurre, la riqueza no les hizo más sensatos ni humildes, sino todo lo contrario.

Atribuyeron todo su poder a los dioses paganos y a la bondad de los babilonios, cayendo en una idolatría degradante. Contaban con más de mil santuarios, 35 templos consagrados a las grandes divinidades y 955 capillas, con 180 altares dedicados a la diosa Ishtar. Había también rituales en el templo de Ishtar, donde se practicaban ceremonias sexuales, como la prostitución sagrada. Se subastaban las mujeres para el matrimonio, subvencionando a los maridos de las menos agraciadas, con el importe obtenido por la venta de las más bellas.

Además de esto, Nabucodonosor emprendió diversas campañas de conquista sobre Siria, Fenicia e Israel, convirtiéndose para el pueblo de Dios en un “martillo” de corrección,

según le llama la Escritura y convirtiendo a Israel en un “mensajero” para Babilonia y el mundo.

Veámoslo, en sus diversos vasos de barro:

JEREMIAS

Ante las continuas rebeliones de Judá (el reino del sur), Dios habla al pueblo por medio de

Jeremías:

“Voy a reunir a todas las tribus del norte-dice el Eterno-, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo…Y toda esta tierra quedará desolada, en espanto. Y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años. Y cuando se cumplan los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su maldad-dice el Eterno- y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desierto para siempre.” (Jeremías 25: 9-12)

En efecto, no tardó en cumplirse la profecía de Jeremías:

En el año 605 (a. C.) hay una primera invasión, con la captura de rehenes, entre los cuales están Daniel y sus compañeros. (2º Reyes 24: 1-4) y (Daniel 1: 1-7).

En el año 597 (a. C.), hay una segunda invasión y más rehenes (2º Reyes 24: 10-17)

Y en el año 586 (a. C.) una tercera y mayor invasión, con la destrucción del templo de

Jerusalén y prácticamente de todo el reino de Judá.

NABUCODONOSOR II (Reinado: 605-562 a.C.)

Como ya se ha anunciado esquemáticamente, este rey, es el principal promotor de las tres invasiones mencionadas. Es también el monarca más importante y “glorioso” de este imperio, al menos, en la época que nos ocupa. No es extraño, que conforme al corazón humano, el orgullo ocupara también en él un lugar importante. Pero Dios que ama infinitamente y que actúa sabia y pacientemente, iba a moldear a este gran monarca hasta hacerle caer de su orgullo, a los pies del Rey de Reyes y Señor de los Señores.

Veamos el proceso:

Posiblemente la primera noticia que tiene este rey, en cuanto a Israel, sea la de que hay un profeta en Judá, que está anunciando la invasión y recomendando a los judíos que no ofrezcan resistencia, ante lo que de momento, es inevitable. Y posiblemente por ello, ya tiene un primer gesto de humanidad hacia ese profeta:

“Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia, acerca de Jeremías: “Tómalo, vela por él, y no le hagas ningún mal. Antes haz con él como él te diga”.

( Jeremías 39: 11, 12).

Y es gracias a esto que este capitán actúa humanamente con el profeta de Dios:

NABUZARADAN

“El capitán de la guardia dijo a Jeremías: El Eterno tu Dios, anunció este mal contra este lugar…Esto sucedió porque pecasteis contra el Eterno y no le obedecisteis. Ahora te solté de las cadenas que tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia,ven…

pero si no te parece bien…déjalo.”

(Jeremías 40: 1-5).

Y Jeremías se quedó en Israel, donde fue una bendición para los pocos que quedaron y también para los exiliados que recibieron mensajes de aliento mediante este profeta.

Pero a fin de seguir la obra de Dios en el corazón de Nabucodonosor, veamos ahora la actuación de algunos cautivos:

DANIEL Y SUS COMPAÑEROS

Entre los cautivos llevados a Babilonia en la primera deportación, se nombran específicamente cuatro jóvenes hebreos, llamados Daniel, Ananías, Misael y Azarías, a los que el jefe de los eunucos cambia los nombres por los de Beltsasar, Sadrac, Mesac y Abebnego. (Daniel 1: 1-7).

Muy pronto, estos muchachos fueron sometidos a una prueba de fidelidad, cuando creyendo agasajarlos, se les fijó su ración alimenticia entre los manjares de palacio, en cuya dieta entraban carnes prohibidas a los judíos, por ser perjudiciales para la salud y por ser muchas veces ofrecidas a los ídolos, así como bebidas alcohólicas, que habrían disminuido sus facultades mentales y morales. El texto nos dice:

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey…Danos legumbres a comer y agua a beber…Al cabo de diez días el rostro de ellos se veía mejor y más nutrido que los otros jóvenes que comían de la comida del rey” (Daniel 1: 8-15).

Pero no solo fue una cuestión física, pues el texto añade:

“En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey los consultó, los encontró diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino”. (Daniel 1:

20).

¡Qué testimonio para aquella nación y para el mundo, de las bendiciones divinas que Dios otorgó al pueblo de Israel cuando fue fiel a sus enseñanzas!

He aquí una hermosa cita de la Sra. White:

“En la corte de Babilonia estaban reunidos representantes de todas las tierras, hombres de los más encumbrados talentos, de los más ricamente favorecidos con dones naturales, y quienes poseían la cultura más amplia que el mundo pudiera otorgar; y sin embargo, los jóvenes hebreos no tenían pares entre todos ellos. En fuerza y belleza física, en vigor mental y realizaciones literarias, no tenían rivales. El porte erguido, el paso firme y elástico, el rostro hermoso, los sentidos agudos, el aliento no contaminado, todas estas cosas eran otros tantos certificados de sus buenos

hábitos, insignias de la nobleza con que la naturaleza honra a los que obedecen sus leyes”.

(E. G. White.- PROFETAS Y REYES, Pag. 356).

Y pronto hubo ocasión de demostrar esto:

El capítulo 2 de este libro de Daniel, nos dice que el rey Nabucodonosor tuvo un sueño, que

le perturbó y del que nada podía recordar a la mañana. Y como quiera que este monarca

absolutista, ante la incapacidad de los sabios para mostrarle el sueño, mandase matar a todos los “magos” de Babilonia, Daniel, después de orar con sus compañeros, fue capaz de revelarle al rey, no solo lo que había soñado, sino también su significado.

Esto, lo podemos encontrar en todo el capítulo 2 de este libro de Daniel, cuya lectura recomendamos encarecidamente, por su belleza y su exacto cumplimiento, a través de la historia.

Y una vez que Dios revela a Daniel el sueño que el rey había tenido y su significado, el

profeta no se atribuye en absoluto la “sabiduría” sino que glorifica al Dios que se la ha

otorgado:

“Dijo Daniel: “Alabado sea el Nombre de Dios por los siglos de los siglos; porque de él son el poder y la sabiduría. El cambia los tiempos y la épocas, quita reyes y pone reyes, da sabiduría a los sabios e inteligencia a los entendidos. Revela lo profundo y lo escondido, conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él. A ti, oh Dios de mis padres te agradezco y alabo, porque me diste sabiduría y fortaleza, y me revelaste lo que te pedimos, y nos diste a conocer el asunto del rey” (Daniel 2: 20-23).

El hecho es que el rey, al final de la explicación, no tiene más remedio que aceptar la superioridad del Dios de los hebreos sobre los otros “dioses” de Babilonia:

“ Y el rey dijo a Daniel: Realmente vuestro Dios es Dios de dioses, Señor de los reyes, que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio” (Daniel 2: 47)

Pero ahora cambia la escena. El punto focal va dirigido hacia los amigos de Daniel:

ANANIAS, MISAEL Y AZARIAS

El rey Nabucodonosor, manda hacer una enorme estatua en el campo de Dura, toda de oro , de treinta metros de altura y tres metros de ancho, convocando en la gran planicie a todos los hombres eminentes, entre los cuales estaban estos muchachos, con la orden de que, al toque de instrumentos musicales, todos debían arrodillarse ante ella, y rendirle culto, como reconocimiento al imperio y a su monarca.

Indudablemente, esta estatua era una “réplica” a la que él había visto en el sueño, para demostrar que el imperio babilónico duraría no solo el tiempo de la cabeza de oro, sino durante toda la historia humana.

Y cuando sonó la música, estos jóvenes, fieles a su Dios y al mandamiento divino, no se

arrodillaron, siendo lanzados a un horno de fuego ardiente, del que Dios los libró

completamente, lo que motivó estas palabras por parte de Nabucodonosor:

“Entonces Nabucodonosor exclamó: ¡Alabada sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abebnego que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él…por lo tanto decreto, que toda persona de cualquier pueblo nación o lengua, que hable contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abebnego, sea descuartizado y su casa sea destruida. Por cuanto no hay dios que pueda libar como él” (Daniel 3: 28, 29).

He aquí lo que dice litada autora E. White:

“Las nuevas de su liberación admirable fueron transmitidas a muchos países por los representantes de las diferentes naciones que Nabucodonosor había invitado a la dedicación. Mediante la fidelidad de sus hijos, Dios fue glorificado en toda la tierra”.

(E. White, “Profetas y Reyes” 375, 376).

Pero aún el rey no estaba totalmente convertido. Y Dios que tiene paciencia y que no quiere que nadie se pierda, aún permitiría otra prueba para acabar de doblegar su orgullo y conducirlo a la salvación:

En el capítulo 4 de este mismo libro de Daniel se relata que el rey tiene un sueño extraño,

consistente en un gran árbol que “gobernaba” toda la tierra y que es cortado bruscamente. Llamado de nuevo Daniel le dice que ese árbol representa al monarca enorgullecido y que

va a sufrir una enfermedad mental temporalmente, que lo incapacitará para el trono. A

pesar de ello, el rey no se humilla, sino que se auto-alaba una vez más. Al fin se cumple el

sueño y Nabucodonosor sufre la incapacidad durante siete años, al final de los cuales, es restaurado en su juicio, en su trono y en el Señor, con un reconocimiento total y conversión verdadera. Y he aquí su confesión:

“Al fin del tiempo, yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fue devuelto. Entonces alabé al altísimo. Honré y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es dominio eterno, y su reino por todas las generaciones.” (Daniel 4: 34).

Pero volvamos al sueño del rey, interpretado por Daniel. El rey había visto una gran estatua, cuya cabeza era de oro, el pecho y brazos de plata, el vientre de metal, las piernas de hierro y los pies de hierro y barro.

El profeta le había dicho que la cabeza de oro representaba a Babilonia y que los metales

sucesivos, representaban otros imperios que vendrían después. Que los pies de hierro y barro, significaban que el cuarto reino sería dividido en varios reinos, con fortaleza de hierro y debilidad de barro, y que aunque tratarían de unirse, no lo conseguirían, como el hierro y el barro no se pueden unir.

Y siguiendo esquemáticamente la historia real de este imperio, Nabucodonosor fue

sustituido por Evil Merodac, cuyo reinado es del 562 al 560; Neriglisar, del 560 al 556;

Labasi Marduk, en solo 556: Nabonido, del 556 al 539; y Belsasar (Corregente del 553 al

539).

En efecto, la cabeza de oro, Babilonia,

fue sustituida en el año 539 (a. C.), por un nuevo

imperio mundial: Medo Persia, que será el objeto de nuestro próximo capítulo:

MEDO PERSIA

(HEGEMONIA MUNDIAL: 539-331 a. C.)

Así lo dice la Escritura:

En el capítulo 5 de Daniel, se relata que un descendiente de Nabucodonosor, llamado Belsasar, organizó un gran banquete, con todos los principales del reino, en cuyo “bacanal” bebían vino en los vasos sagrados traídos del templo de Jerusalén, haciendo mofa y escarnio del Dios de los hebreos, y pretendiendo demostrar la superioridad de sus dioses paganos, que “les habían dado la victoria sobre Israel. Pero he aquí, que en mitad del banquete, una mano misteriosa apareció y escribió sobre la pared unas frases extrañas:

“MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN”.

Ante el terror de los asistentes y la incapacidad de los “sabios” babilonios para descifrar estas frases, Daniel, ya anciano, fue llamado por consejo de la reina madre, que indudablemente conocía, la revelación hecha por él, en ocasión del sueño de Nabucodonosor.

Y he aquí la interpretación que este verdadero “sabio”, bajo la inspiración divina, hizo de la escritura en la pared:

“MENE: Contó Dios tu reino, y le dio fin”.

“TEKEL: Has sido pesado en balanza y fuiste hallado falto”.

“PERES: Tu reino ha sido roto, y es dado a medos y persas”. (Daniel 5: 26-28).

En efecto, mientras tanto, ya los medo-persas, mandados por el general Ciro, estaban entrando por el cauce del río Eufrates, que cruzaba la ciudad desde un extremo al otro, y matando al rey y a los príncipes, se apoderaban del reino e instauraban un nuevo imperio, en el cual veremos también algunos “vasos de barro” capaces de llevar el “tesoro de Dios”.

El capítulo 5 de Daniel termina con estas palabras:

“Esa misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, cuando tenía 62 años”. (Daniel 5: 30, 31).

Hablemos, pues de este monarca:

DARIO DE MEDIA (Reinado: 550-537 a. C.)

(Posiblemente se trata de Ciajares II).

En el capítulo 6 del mismo libro de Daniel se nos relata que Daniel fue víctima de una intriga por parte de los grandes “caciques” de la corte de Darío y como consecuencia, este profeta fue lanzado a un foso de leones hambrientos. Pero Dios intervino milagrosamente y Daniel fue librado una vez más de la muerte, Y a continuación Darío pronuncia palabras maravillosas:

“Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: “¡Paz os sea multiplicada! De mi parte ordeno que en todo mi reino,

todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel. Porque él es el Dios viviente y permanente por todos los siglos. Su reino no será destruido y su dominio nunca tendrá fin…” (Daniel 6: 25-26)

CIRO, EL GRANDE (GENERAL Y GOBERNADOR (553-537 a. C.) y REY (537-530 a. C.)

Como ya se ha explicado en el capítulo dedicado a Israel, después de anunciar con muchos detalles la caída de Babilonia, el profeta Isaías, llega a dar, incluso, el nombre del general que entraría en ella, aproximadamente 140 años antes de que esto ocurriera y, por supuesto, mucho antes de que este naciera:

Hemos dicho que Ciro era el general, que tomó la ciudad. Pero el rey, era Darío de Media, (Posiblemente, Ciajares II, (550-537 a. C.) Pero en el año 537 (a. C.), Ciro es proclamado rey de los persas. Y ahora, ya no será solo conquistador de Babilonia, sino libertador de Israel, y edificador del templo de Jerusalén.

“En el primer año de Ciro, rey de los persas, en cumplimiento de la Palabra del Eterno por medio de Jeremías, el Señor movió el espíritu de Ciro, rey de los persas, quien mandó pregonar por todo su reino, de viva voz y por escrito:… El Eterno, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Y El me ha encargado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. El que de vosotros pertenezca a su pueblo, que suba, y el Eterno su Dios, sea con él”.

(2º Crónicas 36: 22, 23).

Y esto ocurre en el 536 (a. C.), justamente a los “70 años” de la primera cautividad, que

tuvo lugar entre 606 y 605 (a. C.), tal como había anunciado el profeta Jeremías (Jeremías 25: 11, 12).

Pero, quizás nos preguntemos: ¿A qué se debe tanta generosidad por parte de Ciro?. No es corriente que un conquistador se preocupe por edificar un templo para una nación extranjera que adora a un dios extranjero.

Pero he aquí, que Flavio Josefo, historiador judío, contemporáneo de Jesús, dice lo siguiente,

refiriéndose a una carta escrita por Ciro:

“El rey Ciro dice: Puesto que el Dios supremo de toda la tierra me ha constituido en rey, creo que este Dios es el que adoran los israelitas. Este, por intermedio de los profetas, predijo que restauraría su templo en Jerusalén en tierra de Judá”. Ciro se informó de estos por la lectura del libro de sus profecías que doscientos diez años antes había dejado Isaías. Este aseguró que Dios le dijo secretamente: Quiero que Ciro, a quien designaré rey de pueblos grandes y poderosos, restituya mi pueblo a su tierra y que reedifique el templo. Esto fue predicho por Isaías ciento cuarenta años antes de que el Templo fuera destruido. Ciro lo leyó y admirado de la inspiración divina, ansió cumplir lo que estaba escrito”

(Flavio Josefo. ANTIGÜEDADES DE LOS JUDIOS, LIBRO XI , 1, 2.- Editado por libros CLIE, tomo II, pag. 217, 218).

Y gracias a esta disposición real, regresaron 49.697 judíos, dirigidos por Zorobabel

(Esdras, 2: 1-65).

Pero, pronto, apareció la oposición por parte de los enemigos de Israel, que habitaban en Samaria y la obra sufrió diversos retrasos. Pero el Dios de los recursos, tenía preparado a otro hombre, como “vaso de barro” que se convertiría en instrumento, para la obra de Dios:

DARIO I (HISTAPES) (Reinado: 522-486 a. C.)

En el año 520 (a. C.) promulgó, a su vez, otro decreto para continuar la reconstrucción del

templo:

“Ahora pues, Tatnai, gobernador del otro lado del río, Setar, Boznai y sus compañeros gobernadores del otro lado del río, retiraos de ahí. Dejad que siga la obra de la casa de este Dios. Dejad que el gobernador y sus ancianos reedifiquen la casa de Dios en su lugar” (Esdras 6: 6, 7).

Este decreto de Darío fue dado en 520 (a. C.) como ya se ha dicho. En ese mismo año fue reiniciada la reconstrucción, acabándose en 515 (a. C.).

Pero todavía sería necesario otro hombre y otro decreto para realizar el plan divino. En efecto, el templo ya estaba reconstruido, pero Jerusalén seguía semidestruida y desprotegida, ante sus numerosos enemigos, sin un estado constituido, por los poderes reales de todo estado de derecho, como son el poder legislativo, gubernamental y judicial.

Y este tercer hombre, fue:

ARTAJERJES I, (Longímano) (Reinado: 465- 423 a. C.)

En el año 457 (a. C.) este rey promulgó el decreto siguiente:

“Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría que tienes de tu Dios, pon jueces y magistrados que administren justicia a todo el pueblo que está del otro lado del río, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conozca, se las enseñarás”. (Esdras 7: 25).

Y algún tiempo después, en el año 444 (a. C.),ante la preocupación del profeta Nehemías,

en la cautividad, por el retraso que lleva la restauración de Jerusalén y sus murallas, este mismo rey, le otorga permiso, poderes y credenciales, para que vaya a la citada ciudad y promueva la continuidad de las obras. (Nehemías 2: 1-8). Y gracias a esto., la reconstrucción continuó a buen ritmo y debió terminarse hacia el año 408 (a. C.), según la profecía de las 70 semanas, descrita en Daniel 9: 24-27.

Pero, no queremos terminar este capítulo sin hablar de otro gran hombre persa, que no aparece en la Biblia, pero sí en la Historia:

ZOROASTRO (Año 660 a. C. aproximadamente)

Parece ser que su verdadero nombre es Zaratustra, al que los griegos llamaron Zoroastro. No está clara la fecha de su nacimiento. Se la sitúa entre el siglo 10º y el 7º o 6º a. C.

Como Amenhotep IV, en Egipto, hacia 1360 (a. C.), y como Adad Nirari III, hacia el 800 (a. C)., este filósofo persa, que no es rey como los anteriores, también proclamó un cierto monoteísmo, en contra del politeísmo existente.

Para él, solo había un Dios alto, llamado en persa, Ahura Mazda, el cual era el Creador del Universo y manantial de todos los beneficios que recibe el hombre.

Según este “sabio” los hombres debían practicar la liberalidad, la veracidad, la fidelidad, la castidad y el trabajo de la tierra. Consideraba sagradas las fuentes de la Naturaleza, como

la tierra, el agua y el fuego.

Este hombre no tenía todo el conocimiento del Dios verdadero, como se supone que debían tener los hebreos, pero no cabe duda que fue un “adelantado” en su tiempo, y por lo tanto un “vaso de barro”, que preparaba el camino para una luz mayor, derivada del “tesoro de Dios”.

Y ¿quién sabe si las enseñanzas de este hombre pudieron influir en el pensamiento de los

“magos de oriente”?. Hablemos brevemente de ellos:

“LOS MAGOS DE ORIENTE”

Nos referimos a los famosos magos, que vinieron a adorar al niñito Jesús, en ocasión de su nacimiento, según nos relata el Evangelio:

“Después que Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey Herodes, unos magos llegaron del oriente a Jerusalén, y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente, y hemos venido a adorarlo…”Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra” (Mateo 2: 1-11).

La Escritura no nos da detalles sobre el origen, ni el número, ni el nombre de estos “magos”. Solo la tradición, dice que eran, posiblemente de Persia, (Al menos alguno o algunos de ellos), que eran tres, que uno era negro, que eran reyes y que se llamaban Gaspar, Melchor y Baltasar. Pero no podemos afirmar nada de esto, al no estar registrado en los libros inspirados.

Lo que sí es cierto, es que estos “magos” (sabios), no solo fueron portadores de los “tesoros” de Dios, sino que fueron “entregadores” de verdaderos “tesoros” al Niño Dios y a

la Sagrada Familia, gracias a lo cual, debió esta, subsistir en Egipto, hasta que el peligro de

Herodes el Grande pasó y pudieron regresar a tierra de Israel.

Una autora cristiana, ya mencionada en este libro, la Sra. E. White, dice lo siguiente:

“Los magos de Oriente eran filósofos. Pertenecían a la clase numerosa e influyente, que incluía hombres de noble alcurnia y poseía gran parte de las riquezas y del saber de su nación…Mientras estos magos estudiaban los cielos tachonados de estrellas…contemplaban la gloria del Creador. Buscando un conocimiento más claro,

se dirigieron a las Escrituras hebreas. En su propia tierra , se conservaban escritos proféticos que predecían la llegada de un maestro divino…”

(E. White.- El Deseado de Todas las Gentes, pág. 41).

Y un poco más adelante, en otro párrafo, dice:

“Los magos no eran idólatras, y a la vista de Dios, ocupaban una posición mucho más elevada que aquellos que profesaban adorarle; y sin embargo, los judíos los consideraban paganos…” (Idem, pág. 43).

Pero también Persia pasaría, según el esquema dado a Nabucodonosor, en el famoso sueño de la estatua, en que este imperio estaba representado por el pecho y brazos de plata (Daniel

2: 32). Por lo tanto, “un tercer reino”, representado por el “vientre de bronce”, sustituiría al

imperio medo persa en la hegemonía mundial. (Daniel 2: 32 Y 39). Y este reino, no fue otro que Grecia. Entraremos, pues, ahora en Grecia y con ello, en Europa.

GRECIA

(HEGEMONIA MUNDIAL: 331-168 a. C.)

Si de cualquiera de estos imperios, habría tema suficiente para escribir uno y varios libros, sin agotar el tema, lo mismo, o más si cabe, podríamos decir de Grecia, ese pequeño estado, geográficamente hablando, pero “inmenso”, si nos referimos a su historia, a su cultura y a su influencia sobre toda Europa y el mundo occidental. Pero no vamos a hacerlo, pues no es el fin de este tratado.

Nos vamos a ceñir a hablar de ciertas vidas que han contribuido, en mayor o menor grado a “llevar” en sus seres algo de los “tesoros divinos”, para bien de la verdad, y por lo tanto, para el bien de la humanidad.

La historia de Grecia, es, como casi todas las historias ya comentadas, amplísima y antiquísima, abarcando diversas y variadas etapas. Se podría hablar de una “cultura” egea, minoica, pasando por colonizaciones, por “republica aristocrática”, por el “estado militar” de Esparta, o por la democracia (Relativa) de Atenas, etc. y sobre todo, por la época del esplendor filosófico, que tanto ha influido en el mundo, hasta nuestros días.

LOS FILOSOFOS GRIEGOS

La lista de filósofos famosos en Grecia, es interminable:

Tales de Mileto, Empéocles, Solón, Demócrito, Sócrates, Platón, Aristóteles, Hipócrates, Diógenes, etc. son solo unos pocos de esa nube de ellos, que hoy todavía nos asombran, por su saber y por su “bien hacer”.

Pero volviendo al tema de este libro, ¿que bienes han aportado a la causa de Dios, los hombres y mujeres que han vivido en este “pequeño” pero gran país”?

No cabe duda de que muchos de estos filósofos, eran hombres sinceros, que buscaban la sabiduría y la perfección, y que han aportado a la humanidad ideas y consejos sabios, cuya influencia ha sido buena en general.

El libro de los Hechos de los Apóstoles, en el Nuevo Testamento, nos relata que en Atenas, existía, en los días de San Pablo, una estatua dedicada “al Dios desconocido” (Hechos 17:

23).

Esto demuestra, que aquellos hombres, en su búsqueda de la verdad, habían pensado, incluso, en la posibilidad de un dios ignorado, que podría ser el verdadero, como el gran apóstol trató de enseñarles, magistralmente, tomando este detalle como “punto de contacto”.

Sin embargo, este anhelo de conocimiento, al no tener el privilegio de la revelación divina directa, como la tuvieron los patriarcas y profetas del Altísimo, se quedó muchas veces en divagaciones sin fin, que no llegaron a ninguna parte. Y no solo en divagaciones, sino en esterilidad y paganismo. En efecto, se nos dice que, Atenas, la capital de Grecia y de la filosofía, estaba “inundada” por la idolatría, en los días de San Pablo:

“Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía al ver la ciudad llena de ídolos”. (Hechos 17: 16).

Es así, que cuando hacemos un estudio histórico de los diversos filósofos y sus diferentes

escuelas, comprobamos que cada nuevo representante de esta disciplina, pretende haber alcanzado el total de la sabiduría o, al menos, una etapa superior, que pronto es superada

por el siguiente.

No obstante, como ya hemos dicho, hubo maravillosos filósofos, que, dentro de la luz de que disponían, y aunque no conocieran la “verdad revelada”, llegaron a cuotas muy altas de grandeza humana. Solo hablaremos de unos pocos, como muestra:

EMPEDOCLES DE AGRIGENTO (Siglo V a. C.)

Hablando de los orígenes de la humanidad, él se aproxima bastante al relato del Génesis, bien fuera por tradiciones recogidas, o bien por mera intuición filosófica: El dice lo siguiente:

“En sus comienzos triunfaba el amor. Los hombres eran entonces tan buenos que no mataban a ningún ser vivo. Comer carne era considerado un crimen abominable y todos los animales vivían en perfecta armonía con los hombres. Los árboles estaban siempre verdes y daban frutos sabrosos todo el año, pero este paraíso desapareció sin esperanza de retorno. Desgraciados de vosotros pobres mortales que no conocéis más que miseria y lamentaciones”.

(Historia universal Daimón, tomo 2: pág. 125).

Y aquí tenemos un ejemplo, de la deficiencia de la filosofía, por la carencia de la

revelación, cuando él nos habla de ese “paraíso que desapareció “sin esperanza de retorno”.Si él hubiera conocido la Escritura, habría sabido que Dios, por medio de Cristo, restaurará ese hermoso mundo a su belleza original:

“Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva…Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor…Yo hago nuevas todas las cosas…” (Apocalipsis 21: 1-5).

Pero pasemos ahora, a otro gran filósofo:

DEMOCRITO (Siglo V a. C.)

Se dice que es el fundador de la ética. He aquí como plantea él, el problema fundamental:

“¿Qué debe hacerse para vivir de la manera más digna? Conservar un equilibrio espiritual. ¿Cómo conseguirlo? No gozar de lo transitorio, absteniéndose del placer sensual y de cuanto pueda turbar la paz del alma, como la ambición, la aversión y el odio…Una codicia insaciable es mucho más penosa que la mayor pobreza”. (Iden, pág. 127).

Pero, aunque podríamos multiplicar los ejemplos de “hombres grandiosos” en el mundo de

la filosofía, para no alargar más este trabajo, concluiremos, hablando del, posiblemente

“mayor gigante moral”, dentro de esta serie:

SOCRATES (469-399 a. C.)

Este hombre, enseñaba a los hombres que cada cual tiene en el mundo una tarea que cumplir y la más elevada es la de buscar la verdad, la justicia y la bondad. Que hay que escuchar la voz de la conciencia, que nos advierte cuando obramos mal. Al contrario de los sofistas, él estaba convencido de que existía una ley eterna válida para cada hombre, que nadie puede transgredirla impunemente. También decía que quien hace el mal, solo se perjudica a sí mismo.

Finalmente, creo que todos hemos leído u oído de cómo este hombre “fuera de serie” murió de una manera digna, sin inmutarse, ante una sentencia injusta, diciendo: “Ha llegado el momento de partir, yo para morir y vosotros para vivir. Pero solo Dios sabe quien de nosotros se encamina hacia un destino mejor”.

(Iden pág. 231).

Y dejando a los filósofos, hablemos ahora de un rey y militar, cuya fama ha transcendido a todos los países y a todos los tiempos:

Se trata de un hombre, que sin ser un creyente a nuestra manera, ni un filósofo reconocido, ha influido notablemente en la historia de la salvación y en la historia d e la humanidad, en general:

ALEJANDRO MAGNO (356-323 a. C.).

Hijo, del rey Filipo II, de Macedonia, y de Olimpia, educado por el filósofo Aristóteles, fue elegido como comandante en jefe de las fuerzas griegas destinadas a emprender la esperada expedición contra Persia.

Dotado de facultades físicas y mentales excepcionales, así como de un gran carácter, con una voluntad de hierro y un valor indomable y con una visión estratégica y política extraordinaria, fue el hombre oportuno para esta gran misión, como posiblemente ningún otro lo habría sido.

De Grecia, pasó a Asia Menor, con 30.000 soldados de infantería y 5.000 jinetes.

En muy poco tiempo, llegó hasta las costas de Fenicia, derrotando a Tiro en 7 meses. Luego pasó a Gaza y de allí a Egipto, donde fue proclamado rey. Pero, quizás lo más importante, para nuestra historia, sea la fundación de Alejandría, en donde más tarde subsistieron multitud de judíos de la diáspora hasta constituir una importante colonia, que conservó en gran medida las tradiciones y leyes de los hebreos. Y con su famosa biblioteca posterior, fundada en 284 (a. C.) donde sabios judíos pudieron traducir al griego todas las escrituras hebreas, entre ellas los libros inspirados del Antiguo Testamento, lo que ha tomado el nombre de “Septuaginta” o “Versión de los 70”, por el número aproximado de sabios que contribuyó a su traducción del hebreo al griego, Y esta versión es la que más tarde fue usada por Jerónimo, para hacer la primera traducción al latín, alrededor del año 400 (d. C.) y que fue llamada “Vulgata Latina”, por estar escrita en la lengua que empezaba a ser la lengua vernácula, o del pueblo.

Pero no solo hubo una “Alejandría”, sino 13, con este mismo nombre, lo que demuestra su afán por extender la cultura griega por el mundo.

Y

aun, hay otro gran factor posiblemente de mayor importancia para la obra de Dios. Y es

la

extensión de la lengua griega, que pronto fue lengua universal en gran parte de Asia y de

Europa y gracias a lo cual, hubo un idioma común para la predicación del Evangelio de Jesucristo, que fue enseñado en esta lengua durante los primeros tiempos del Cristianismo, escribiéndose en ella, incluso, todo el Nuevo Testamento.

Y

es en las muchas provincias y ciudades griegas, que el gran San Pablo y otros, predicaron

el

Evangelio, pero esta queda para un capítulo posterior.

Pero, ahora, tenemos que pasar al cuarto imperio, representado por las piernas de hierro de

la estatua de Nabucodonosor, o sea, al Imperio Romano:

ROMA

(HEGEMONIA MUNDIAL: 168 a. C. – 476 d. C.)

Necesario es que volvamos a considerar esa extraordinaria profecía bíblica, explicada por el profeta Daniel al rey Nabucodonosor, en el capítulo 2 del libro llamado, precisamente de Daniel.

Recordemos que el rey vio en sueños una enorme estatua, cuya cabeza era de oro puro, el pecho y brazos de plata, el vientre y muslos de bronce o metal, (Según la traducción), las piernas de hierro, y los pies de hierro y barro.

Que cuando el monarca estaba contemplando esta imagen, vio caer del cielo una gran piedra que hirió a la estatua en sus pies y los desmenuzó, desmenuzando también todos los demás metales, hasta convertirlos en polvo de la era, en verano.

Y que finalmente, esa piedra creció hasta convertirse en un gran monte que cubrió toda la

tierra.

Recordemos también que el profeta le dijo al rey que la cabeza significaba el reino de Babilonia, en su esplendor, en días de Nabucodonosor; que el pecho representaba un segundo reino; que el vientre, significaba un tercero; y que las piernas de hierro, serían un cuarto reino, fuerte como el hierro. Y que los pies de hierro y barro, indicaban que el cuarto reino se dividiría en varios reinos, con la fortaleza del hierro y la fragilidad del barro, y que aunque tratarían de volverse a unir, no lo conseguirían.

Y que finalmente, la piedra, representaba un reino que Dios mismo levantaría, acabando

con todos los reinos de la tierra, y estableciéndose él para siempre.

Ya hemos hablado de la cabeza de oro, o Babilonia.

También lo hemos hecho del pecho de plata, o Medo Persia.

Y también, hemos comentado algo sobre el vientre de metal, o Grecia.

Nos queda, pues, ahora, hablar de ese cuarto reino de hierro, que no puede ser otro, según la sucesión hegemónica histórica, que Roma.

Si de Grecia, habría material suficiente para llenar este y varios libros más, lo mismo podríamos decir de Roma.

El más grande imperio en extensión, del mundo antiguo, ha sido, junto con Grecia, la cuna

de la civilización occidental, legándonos, en parte, la ciencia, la lengua, el derecho, el arte,

la

religión,

Y

tantas cosas, que somos, en parte, romanos en una grandísima medida.

Pero como siempre, en este tratado, hablaremos, sobre todo de su relación con el Dios verdadero, a través de sus “vasos de barro” y de los “tesoros divinos”, por ellos transportados.

FILOSOFIA ROMANA

No es de comparar con la filosofía griega, pero tampoco es inexistente.

Roma ha dado también “grandes filósofos”, como por ejemplo:

LUCIO ANNEO SENECA (4 a. C - ¿65 d. C.)

Filósofo romano, nacido en Córdoba (Hispania), pero educado en Roma, fue preceptor de Nerón, sobre el que tuvo gran ascendiente, que perdió, cuando Popea se convirtió en favorita del emperador.

Acusado de conspirar contra Nerón, fue condenado a muerte, abriéndose las venas.

Gran moralista, sus tesis son muy parecidas a las del cristianismo, hasta el punto que algunos “padres” de la iglesia han pretendido que se convirtió a la fe cristiana, por la predicación de San Pablo, en Roma, cuando este estaba cautivo en esa ciudad, y cuando el filósofo aún vivía en ella.

Este gran poeta y filósofo se había liberado completamente del politeísmo reinante y hablaba de Dios, como el único Creador de todas las cosas. “Solo Dios es bueno” decía él. Y hablaba del “amor de Dios, manifestado hacia todos los hombres que hacen el bien”. Para él, todos los hombres son hermanos, incluso los esclavos y los bárbaros. Transcribiremos un párrafo suyo, de gran valor:

“Ningún hombre puede considerarse libre de pecado. Quien se declara puro de toda falta, solo puede hacer profesión de su conducta externa, pero no del juicio de su propia conciencia, que es incorruptible”.

(Historia Universal Daimon tomo 3, pág. 264).

En cuanto a la religión romana, todos sabemos que fue un sincretismo entre las enseñanzas orientales y griegas, con el “marchamo” romano, produciéndose una religión, llena de pasiones, aberraciones y absurdos, que no contribuían para nada a la elevación moral, sino todo lo contrario.

Pero precisamente en Roma, es donde se produce el mayor “choque” con la religión verdadera, o sea con el cristianismo. Veamos, algunos de estos encuentros:

OCTAVIO (AUGUSTO CESAR)

(Emperador del 27 a. C. al 14 d. C.)

Cuando abrimos el Evangelio de San Lucas, vemos que si Jesús nace en Belén y no en Nazaret, donde vivían sus padres en ese tiempo, es motivado por una orden de empadronamiento dada por Augusto, que obliga a estos a desplazarse a su pueblo de origen.

(Lucas 2: 1-7).

Pero así se cumplió la Escritura:

“Pero tú Belén Efrata, pequeña entre los millares de Judá, de ti saldrá el que será Señor en Israel. Sus orígenes son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

(Miqueas 5: 2).

Y Augusto es, sin saberlo, el instrumento para ese cumplimiento.

Pero pasemos a otro romano eminente:

UN CENTURION ROMANO, CON UN CRIADO ENFERMO

“Al entrar Jesús en Capernaúm, vino un centurión, y le rogó: Señor, mi asistente yace en casa paralítico, gravemente atormentado. Jesús respondió: “Bien, iré y lo sanaré”.

Pero el centurión respondió: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Solo dí la palabra, y mi asistente sanará. Porque yo también, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes. Digo a éste: “Ve” y va. Y al otro “Ven” y viene: Y a mi siervo: “Haz esto” y lo hace. Cuando Jesús lo oyó, quedó admirado, y dijo a los que le seguían: Os aseguro que ni en Israel he hallado tanta fe”. (Mateo 8: 5-10).

LA ESPOSA DEL GOBERNADOR PILATO

Estando el gobernador Poncio Pilato, en un dilema, tratando de exculpar a Jesús, y al mismo tiempo, contentar al pueblo, Dios le habló por medio de su esposa:

“Cuando Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueño por causa de él”. (Mateo 27: 19).

¡Qué grande es la misericordia divina y cómo trató de salvar a Pilato por este medio!

Pero el gobernador, prefirió la popularidad y el cargo, antes que la justicia.

Y sabemos, por la historia posterior, que terminó mal, perdiendo el cargo, la popularidad, la

vida y la aprobación divina.

Y todavía, el Cielo, envió otros testimonios a favor de la verdad y de la justicia, para su

pueblo Israel y para la potencia romana.

OTRO CENTURION Y SUS ACOMPAÑANTES

Ahora el texto, hablando de la muerte de Jesús, y los fenómenos que acompañaron el óbito,

dice:

“El centurión y los que estaban con él guardando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sucedido, temieron en gran manera, y dijeron: ¡Realmente éste era el Hijo de Dios! (Mateo 27: 54).

Pero

responsabilidad.

de

Dios

todavía

iba

a

hablar

al

imperio

Romano,

por

medio

de

hombres

EL CENTURION CORNELIO

“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía la Italiana, piadoso, que veneraba a Dios con toda su casa, que daba muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.” (Hechos 10: 1, 2).

El relato continúa diciendo que el Señor envió una visión al apóstol Pedro, para que fuera a su casa a evangelizarle. Después de algunos pormenores, que omitimos, el apóstol Pedro va

a la casa de Cornelio y vemos como este reacciona, ante la Buena Nueva, junto con los

suyos:

“Mientras Pedro estaba aún hablando estas palabras, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que oían el sermón…Entonces Pedro respondió: ¿Puede alguno negar el agua para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros? Y mandó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesús…” (Hechos 10: 44-48).

UN CENTURION, LLAMADO JULIO

Lo encontramos en Hechos, capitulo 27. Pablo, es conducido preso a Roma, encomendado

a un centurión llamado Julio, y ante una tempestad, con peligro de naufragio, los soldados traman matar a los presos, para evitar su fuga. Pero el centurión aboga por ellos, impidiendo el acuerdo, “por salvar a Pablo” (Hechos 27: 43).

UN HOMBRE PRINCIPAL, LLAMADO PLUBIO

Después del naufragio, consiguen llegar a la isla de Malta y allí fue Pablo tratado con humanidad por el “principal” llamado Plubio, el cual vio recompensada su amabilidad y hospitalidad, por la intervención de Pablo, que orando, consiguió la curación de su padre, enfermo de disentería. (Hechos 28: 7-9).

LOS SANTOS APOSTOLES PEDRO Y PABLO

Posteriormente, Roma, tuvo el privilegio de tener es su seno, a veces presos, y a veces, con cierta libertad, nada menos que a los grandes apóstoles Pedro y Pablo, que han sido los más eminentes paladines del Evangelio.

LOS MARTIRES DEL CRISTIANISMO

¿Puede haber mayor privilegio para una ciudad y para un imperio, que albergar en su seno los cuerpos de miles de mártires, que durante cuatro siglos, regaron con su sangre los circos romanos, siendo, como dijo Tertuliano, “ semilla de nuevos cristianos”?

Pero, como suele ocurrir, Roma, sin ella saberlo y a pesar de ella, iba a contribuir al adelanto del Reino de Dios en la tierra.

Así como Babilonia había sido instrumento divino para reprender a Israel. Así como Medo Persia, lo había sido para castigar a Babilonia y libertar al pueblo de Dios. Así como Grecia, había ayudado a extender el Evangelio mediante una lengua universal, Roma sería

una “vía” útil, mediante sus “vías” o calzadas y mediante sus soldados, que esparcidos por todo el imperio, llevarían las “buenas nuevas” al mundo conocido.

En efecto en los días del Imperio Romano había una red de carreteras de cerca de 80.000 km. que abarcaban prácticamente todo el imperio.

Por ejemplo, la Vía Apia fue la primera gran carretera romana. Fue iniciada en el año 313 a. C. y unía Roma con Capua, llegando, posteriormente, hasta Brundisium (Brindisi), alcanzando los 575 km. de longitud. Y en la época de mayor esplendor, la capital romana era el punto de partida de unas 30 carreteras, que irradiaban hasta las provincias más distantes.

Indudablemente, todo esto, junto con una red también de puentes, acueductos y otras estructuras, y todo ello, unido a la “Pax Romana”, que duró siglos, debió facilitar enormemente el desplazamiento de misioneros y creyentes y con ello, la difusión del Evangelio.

No es extraño que el gran apóstol Pablo, dijera:

“…Este es el evangelio que habéis oído, que es predicado a toda criatura que está debajo del cielo, del cual yo, Pablo, fui hecho ministro”.

(Colosenses 1: 23).

(Para comprender esta expresión del apóstol, entendamos que el mundo conocido era prácticamente el del Imperio Romano).

Como resumen a esta sucesión de imperios universales, citamos otra vez a la autora E. White:

“A cada nación que subió al escenario de acción, se le permitió ocupar su lugar en la tierra, para que pudiese determinarse si iba a cumplir los propósitos del Vigilante y Santo. La profecía describió el nacimiento y el progreso de los grandes imperios mundiales: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma. Con cada uno de ellos, como con las naciones de menos potencia, la historia se repitió. Cada uno tuvo su plazo de prueba; cada uno fracasó, su gloria se desvaneció y desapareció su poder”.

(E. G. White.- PROFETAS Y REYES, pág. 392).

Pero no termina aquí la sucesión de reinos, representados por el sueño del rey de Babilonia.

Según el relato bíblico, las piernas de hierro (Roma) serían sustituidas por los pies de hierro y barro, mezclados, pero inestables e incapaces de unirse, como el hierro es imposible que se pegue con el barro. Y según la explicación del profeta, esto significaba que este cuarto reino sería dividido en una serie de reinos, que tratarían en vano de unirse de nuevo, sin conseguirlo.

Si interpretamos esto a la luz de la historia, tenemos que admitir que esa división, no es otra que el conjunto de naciones resultantes del antiguo imperio romano. Veamos, pues, lo que hay hoy, en esas condiciones.

Para comprender mejor lo que vamos a considerar a continuación, es necesario que hablemos primero de lo que era el Imperio Romano.

Estaba compuesto este imperio de provincias imperiales, senatoriales, y colonias, como posibles futuras provincias, repartidas por Europa, Asia y Norte de Africa.

Las principales de ellas, en Europa, adonde vamos a entrar a continuación, eran Lusitania, Hispania, Galias, Italia, Britania, Hibernia, Iliria, Dacia, Tracia, Macedonia, Dalmacia y parte de Germania.

Pero, volviendo a la profecía de la estatua de Daniel, capítulo dos, recordemos las palabras que siguen:

“Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, el reino será dividido. Sin embargo, tendrá algo de la fortaleza del hierro, tal como viste el hierro mezclado con la arcilla. Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de arcilla, el reino será en parte fuerte y en parte frágil, Y eso que viste, el hierro mezclado con la arcilla, significa que se mezclarán por medio de casamientos, pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con la arcilla”.

(Daniel 2: 41-43).

Veamos ahora el cumplimiento asombroso de esta profecía:

Como todos sabemos, desde el siglo IV (d. C.), una serie de sucesivas divisiones, nos han llevado hasta la desaparición del Imperio Romano, sustituido por una serie de naciones en Oriente Próximo, en el Norte de Africa y en Europa, aunque con diversas uniones y desuniones, hasta la fecha actual.

Hablaremos, ahora, de “vasos de barro” hallados especialmente en varias de estas naciones

en Europa.

1.- Recordemos, primero, cuales son esas principales naciones europeas, resultantes de las antiguas provincias romanas:

Siguiendo el mismo orden aproximado, de Occidente hacia Oriente, establecido para las provincias, he aquí las actuales naciones que citaremos, aunque, como hemos dicho, con variaciones a lo largo de la historia:

Portugal, España, Francia, Suiza, Italia, Bélgica, Holanda, Irlanda, Reino Unido, Alemania, Chequia, Eslovaquia, Austria, Hungría, Rumanía, Yugoslavia, (dividida actualmente), Grecia, y Rusia europea.

Y ahora, trataremos de hablar de “vasos de barro” en algunos de estas naciones, que nos

han parecido más interesantes, por su labor en la, glorificación de Dios, llevando el “tesoro” del Evangelio.

Hablemos ya, pues del primer país, en este sentido:

PORTUGAL

Uno de los primeros pobladores de Portugal son los lusitanos, que ocupaban una parte de la Península Ibérica, al Oeste de la misma, aunque sus límites no eran exactamente los mismos que en la actualidad.

Luego, en el siglo II (a. C.), toda la península es prácticamente invadida por los romanos, salvo algunos “rincones” montañosos, especialmente en el Norte. Sin embargo, la ocupación de lo que más o menos luego sería Portugal, no es fácil, debido especialmente a

la resistencia de lusitanos acaudillados por Viriato. Es entonces que los romanos tienen que

recurrir a una treta, consiguiendo que un traidor acabe con la vida de este valeroso pastor de ovejas. Y es ahora, ya sin el heroico jefe guerrillero, que la ocupación de esta parte peninsular, se realiza por completo, quedando esta como una provincia más de Hispania romana, con el nombre de Lusitania.

Pero cuando llegan las oleadas de bárbaros, procedentes de Germania, son los suevos los que ocupan este suelo, al norte del río Tajo, mientras los visigodos quedan en el resto del territorio.

Y llegan los musulmanes en el siglo 8º, como es sabido, que ocupan prácticamente toda la

península, aunque también con excepción de algunos enclaves en las montañas del Norte.

Y a partir de D. Pelayo, que inicia la reconquista desde los montes de Asturias, otros

muchos se suman a esta gesta épica, con el fin de liberar el suelo hispano de los que ellos consideran “infieles”. Y desde todos los núcleos montañosos norteños, van bajando hombres que, dejando sus hogares, sus tierras de labor y sus ganados, y aún, a veces sus vidas, luchan con valor y fe por lo que ellos consideran tan sagrado como es su Dios, su patria y su cultura.

Y así, en lo que respecta a Portugal, nos detendremos solo en unos cuantos hombres

emblemáticos, que han marcado hitos importantes en esta empresa:

ALFONSO III (No es aún de Portugal, sino de Hispania).

En el año 868, este rey repobló la pequeña ciudad de Portocale, que ha dado el nombre a toda la nación, convirtiéndola en cabeza de un condado, para fortificar así la línea del río Duero, estableciendo con ello una importante cabeza de puente en la reconquista de lo que sería más tarde Portugal.

Pero este monarca aún no es de Portugal, sino de

Hispania en general, como ya se ha dicho.

ALFONSO ENRIQUEZ (1114-1185)

Este rey es el primero en realizar la independencia portuguesa separándola del reino de León y por lo tanto, de lo que luego sería España.

ALFONSO III (De Portugal) (1247- 1279).

Este monarca, que no es el mismo que el nombrado anteriormente, fue el que estableció la capital del reino en Lisboa.

Pero, no es esta su última obra importante.

Después, tomó la ciudad de Faro, y con ello, dio fin a la reconquista, en el año 1279, adelantándose en algo más de 200 años al final de la reconquista española.

De esta forma, Portugal, junto con España, se convierte en el primer estado moderno de Europa.

Pero estos dos países, Portugal y España actuales, no solo sienten una vocación “independentista”, sino que una vez terminada la reconquista, su vocación se convierte en colonizadora, “misionera” y civilizadora por lo se lanzarán a la colonización y evangelización de medio mundo. Pero esto lo veremos más adelante.

ENRIQUE EL NAVEGANTE (1394-1460)

Este príncipe portugués, hijo de Juan I, rey de Portugal, creó en 1416, la famosa escuela de Sagres, iniciadora de una etapa científica en la historia de los descubrimientos, de la que surgieron cartógrafos y navegantes insignes, como Bartolomé Perestrello, Vaz Tejeira, Gonzalves Zarco y Gonzalo Vehlo Cabral y otros muchos. Además, este príncipe, promovió notables descubrimientos como Río de Oro, Sierra Leona., Cabo Verde, etc.

También a él se debe la invención de las famosas “cartas planas” que tan buen servicio hicieron a la navegación,

Y hablando de navegación, pasamos a hacerlo de algunos navegantes famosos:

BARTOLOME DIAZ (-1500)

Fue el descubridor del Cabo de Buena Esperanza, que dobló, encontrando así el camino hacia las Indias Orientales, cuando el paso por Europa y Oriente Medio estaba imposibilitado por el Imperio Otománo.

Más tarde participó con Cabral en el descubrimiento de Brasil. Pero en el regreso, pereció en un naufragio a causa de una tormenta.

PEDRO ALVAREZ CABRAL (1460-1526). Como ya se ha apuntado, se le atribuye a él, el descubrimiento del Brasil, aunque probablemente no fue el primer europeo en visitar sus costas.

Es sabido que este gran país, Brasil, ha producido millones de cristianos, con el correr de los tiempos, tanto en la fe católica como evangélica.

VASCO DE GAMA (1469-1524)

Este navegante insigne, es el primero en llegar a las Indias Occidentales, o sea a la auténtica India, descubriendo una ruta directa entre oriente y occidente. Una vez en la India, fundó varias colonias y estableció relaciones comerciales importantes para el desarrollo tanto de Portugal como de la India.

Además, fundó Mozambique, Sofala y Cochin.

Como resultado de su labor fue reconocido como almirante (1502) y virrey (1524) de las indias, conde de Videgueira y “Uno de los más grandes hombres que Portugal ha producido”.

Finalmente, figura como protagonista en el poema épico de Camoëns “Os Lusiadas”.

HERNANDO DE MAGALLANES (1480-1521)

Este navegante portugués, tras los descubrimientos de Balboa, pensó que sería posible encontrar una ruta marítima que enlazara ambos océanos, Atlántico y Pacífico, a través del continente americano, permitiendo llegar a las islas de la Especias. Pero siendo rechazado por el rey de Portugal, expuso su teoría al emperador Carlos I de España y V de Alemania. Entusiasmado el emperador, puso a su disposición 5 barcos y 265 hombres.

El 20 de Septiembre de 1519 zarpó de San Lúcar de Barrameda, en una gesta que por primera vez en la historia de la Humanidad, daría la vuelta al mundo, aunque él no tendría la fortuna de realizarla por completo.

Tomo rumbo SO y después de costear el continente americano, navegando siempre hacia el sur, después de muchos avatares y penurias sin cuento, el 21 de octubre de 1520, encontró el famoso estrecho, que luego se llamaría de Magallanes, en memoria de él.

El 7 de abril de 1521, llegó a la isla de Cebú, en Filipinas, donde perdió la vida en combate con los indígenas.

Es entonces cuando debió tomar el mando Juan Sebastián Elcano, que tendría el honor de seguir la expedición y finalmente completar la vuelta al mundo.

No obstante, de Elcano, hablaremos en el capítulo dedicado a España.

Aún hoy, podemos decir que hay en el continente africano una serie de países, que gracias a Portugal, hablan la lengua lusa y conocen la civilización occidental, incluido el cristianismo, aunque con todas las limitaciones y defectos propios de la especie humana.

Pero pasemos, siguiendo hacia oriente, al vecino país, hermano de raza, historia y proximidad:

ESPAÑA

Antes de entrar en materia, deseo hacer algunas aclaraciones que me parecen oportunas.

Posiblemente este capítulo sea el más extenso de cuantos integran esta obra. Algunas de las razones para ello, pueden ser las siguientes:

1.-Al tratarse del país donde el autor ha nacido y vivido la mayor parte de su existencia, es también, el más conocido y entrañable para él.

2.- A pesar de lo dicho, este autor desea huir del “patriotismo” a ultranza. Creo que esta nación ha tenido y tiene, como todas, grandes hombres y mujeres y también personas mezquinas y deplorables, con sus virtudes y miserias, como “vasos de barro”, pero capaces, algunas de llevar el “tesoro” de Dios.

3.- Pero si este autor huye del “patriotismo “rancio”, también quiere huir del “anti- españolismo” por sistema, en que algunos caen, porque está de moda.

España, como todos los imperios han sido víctimas de una “leyenda negra”, fruto, a veces de envidias o rivalidades, que a veces, han tenido motivos y a veces, han sido exageraciones.

Sin más preámbulos, hagamos primero un breve bosquejo histórico, para situarnos mejor en la materia:

Todos recordaremos, desde la primera enseñanza, que la Península Ibérica, fue poblada por Iberos, Celtas, Cartagineses, Romanos, y más tarde, diversas tribus bárbaras.

Pero, una vez asentada la nación ibérica, más o menos, ocurre la invasión musulmana, con el riesgo de erradicar la huella del cristianismo y de implantar la fe del Islam.

Y es entonces, cuando esto despierta, como un revulsivo, un sentimiento de defensa a

ultranza, de la fe cristiana, a la par que la independencia nacional y lingüística.

Y este sentimiento generalizado, encuentra pronto hombres de la realeza que se ponen a la

cabeza del pueblo llano y que luchan denodadamente para reconquistar el país.

Y especialmente, desde las montañas de Asturias, Cantabria, Vasconia, e incluso Navarra,

Aragón y Cataluña, van bajando, durante siglos, hacia el sur, hasta completar la recuperación total de su suelo patrio.

Veamos, ahora ya, algunos de estos reyes que destacan especialmente en esta obra y más tarde en la colonización y evangelización de otros mundos, o en el establecimiento de libertades justas, que también son propias del verdadero cristianismo:

GRANDES REYES

DON PELAYO (-737)

Don Pelayo era un noble godo, descendiente de Chindasvinto e hijo de Favila, aunque existen dudas sobre su progenie.

El caso es que, La Península Ibérica había sido invadida desde el año 711 por las hordas musulmanas, que en poco tiempo, habían ocupado casi toda la Hispania Romana. Solo unos

pocos “indomables” españoles, se habían refugiado en las montañas de Asturias, Cantabria

y

Vascongadas, aprestándose a una lucha a muerte contra el invasor.

Y

fue, precisamente, en Asturias, donde los “rebeldes” astures eligen a D. Pelayo para que

los acaudille en la lucha contra el Islam.

En el año 718 el valí Anbasa envió un poderoso ejército para reducir a los indómitos. Pero Pelayo tuvo la suerte o la habilidad de vencer y aplastar al enemigo en los riscos de Covadonga.

Esta famosa batalla, no fue ni mucho menos decisiva, pero sí supuso el primer quebranto grave del Islam en España, siendo desde entonces tomada como el inicio de la reconquista.

A continuación, Pelayo, es elegido rey y establece su corte en Cangas de Onix, donde reina

hasta su muerte, en 737.

Y pasaron muchos años. Y la reconquista siguió su curso, unas veces lentamente y otras

veces, con mayor rapidez, con avances y retrocesos, con “parones” y “reinicios”, con victorias y derrotas, pero siempre, con la idea común y el sentimiento generalizado de expulsar al “infiel” del suelo patrio y recuperar para España, la religión cristiana y la cultura del mismo nombre.

Y

entre los líderes reales que surgen, unos formando el reino de Asturias, otros el de León

y

de Castilla, otros el de Navarra, otros el de Aragón y Cataluña, aparecen, ahora:

FERNANDO III, EL SANTO (1199-1252)

Este rey hizo de su lucha contra el “infiel” el objetivo supremo de su vida. Conquistó, entre otras plazas, Ubeda, Andujar, Martos, Baeza, Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla. Reduciendo

el territorio musulmán a su mínima expresión. Además fundó las catedrales de Burgos y

Toledo, así como la Universidad de Salamanca.

Y, ahora, dando un gran salto, llegamos a los dos últimos monarcas de la reconquista:

JAIME I EL CONQUISTADOR (1208-1276)A partir de ese comienzo en los montes de Asturias, por D. Pelayo, poco a poco se establecen varios frentes, que con cierto independencia unos de otros, van recuperando el suelo español. Uno de esos frentes, el

oriental, comenzando en Cataluña y pasando por una buena parte del Mediterráneo, es el dirigido por Jaime I, al que por sus innegables victorias se le llamará El Conquistador. En efecto, él recupera el reino de Aragón, con Cataluña, el reino de Valencia, las Islas Baleares

y llega hasta Murcia, que caballerosamente, cede a los castellanos, cumpliendo así un pacto preestablecido.

Después de Iniciada la reconquista por Don Pelayo, prácticamente, todos los reyes o condes

de Asturias, Castilla, León, Aragón, Cataluña y Navarra, continúan la lucha , con la vista

puesta

en la completa erradicación del invasor y recuperación de toda España para la fe cristiana.

Es cierto, que esta lucha es lenta a veces, y algo más rápida otras. Que hay etapas de calma, en que, por las dos partes se asumen las fronteras alcanzadas hasta ese momento, como indican muchos lugares que llevan el nombre “De la Frontera”.

Pero de tiempo en tiempo, surge un monarca, más “luchador”, que emprende una campaña eficaz y libera una gran parte del territorio peninsular e insular, como en en el caso de Baleares.

LOS REYES CATOLICOS

Aunque ambos monarcas formaron una unidad casi inseparable, nos limitaremos a tratarlos individualmente, por separado.

Es evidente que hay opiniones de todas las clases, favorables las unas y desfavorables las otras. Yo no entraré en este juego, ya que no es este el objetivo de esta obra, sino

demostrar, que ha habido multitud de personas que han colaborado, a pesar de sus defectos,

al establecimiento o recuperación de la verdad de Dios en la sociedad en que han vivido

con arreglo a la luz que ellos tuvieron.

FERNANDO, EL CATOLICO (1452-1516)

En cuanto a Fernando el Católico, tuvo virtudes importantes, pero no tan notorias en el

terreno de lo espiritual o religioso como su regia esposa,. No obstante, es innegable que en colaboración con Isabel, y gracias a sus grandes dotes de estadista, tiene mucho que ver en

la reconquista primero, y en el descubrimiento de América, después, aunque de esto

trataremos más adelante en este mismo capítulo.

Por supuesto, que lo más conocido y emblemático de él, en cuanto al final de la reconquista

es la toma de Granada en 1492, último reducto musulmán en España, con lo cual, termina oficialmente la ingente obra comenzada 800 años antes.

Muy poco tiempo después, en 1512, este mismo rey, toma el reino de Navarra, incorporándolo a la corona española, compuesta por Granada, León, Castilla, Cataluña,

Aragón y Navarra, con lo cual se cierra España, convertida en uno de los dos estados modernos europeos, junto con Portugal, que a su vez, inician la Edad Moderna, como ya se

ha

explicado.

Y

es ahora, con una nación unificada y pacificada, que España puede emprender la gran

empresa de colonización y evangelización de una gran parte del orbe.

ISABEL I, LA CATOLICA (1451-1504)

La “Gran Enciclopedia del Mundo, Durvan”, dice lo siguiente, al hablar de esta reina, en el tomo 11, página 111:

“Moralmente forman maravilloso contraste en ella virtudes tan difíciles de conciliar como la afabilidad y la severidad, la mansedumbre y la energía, la generosidad y la justicia. Idealista, acogió con entusiasmo toda empresa noble. Valerosa, enardecía a los soldados vistiendo la armadura en la toma de Granada. Amante del hogar, ella

misma hilaba las camisas de su esposo. Enamorada del saber, coadyuvó al triunfo del Humanismo”.

Para Isabel, su patria era la cristiandad. Aún había en el sur de la Península, tres millones de infieles que desde sus fortalezas montañosas bajaban a hostilizar la frontera, saquear pueblos, robar mujeres, etc. Al Oriente, todo el Islam amenazaba invadir el mundo cristiano.

Cuando los enfermos y heridos comenzaron a llenar sus campamentos, la Reina organizó hospitales de sangre con sus tiendas, cirujanos, medicinas y vendajes, todo pagado de su bolsillo particular. Y cuando las tropas empezaron a carecer de víveres y municiones, empeñó sus rubíes y perlas y todo el oro y plata heredados de sus abuelos, hasta la propia corona de San Fernando. Y con el dinero obtenido, compró catorce mil mulas para acarrear municiones y víveres desde todos los rincones del reino.

Y por si fuera poco, cuando Cristóbal Colon se presentó ante los dos esposos con aquel

extraño proyecto de encontrar una nueva ruta a oriente, y ante la incredulidad de la mayoría, y tras largos años de espera, ella misma reclutó en el puerto de Palos los buques y marineros, para esa gran empresa, que cambiaría la historia de la humanidad y del Evangelio, en su cometido universal. Pero de esto, hablaremos aún, más adelante.

Y continúa la fuente citada, hablando de ella en los términos siguientes:

“No ha habido en nuestros tiempos, en el mundo, más glorioso ejemplo de verdadera bondad, de grandeza de ánimo, de prudencia, de temor de Dios, de honestidad, de liberalidad y de toda virtud, en fin que esta famosa reina.”

(Gran Enciclopedia del Mundo Durvan, 11:111)

Y dice Baltasar de Castliglione:

“Cuentan las crónicas que un noble de gran influencia, Alvar Yánez, dio muerte a un notario.

Al comparecer ante la justicia real, el noble ofreció a la soberana una importantísima suma de dinero si le perdonaba la vida. Algunos consejeros de la reina insinuaron a esta que, dado lo escaso del tesoro real, haría bien en aceptar. Pero Isabel, respondió:

“Prefiero la justicia al dinero”. E hizo cortar la cabeza al culpable”.

(Idem. 11: 111)

Sin embargo, no ocultaremos, lo que a nuestro entender fue un error muy importante en su

gestión real. Y fue, pedir al Papa, la instauración en España de la Inquisición que ya existía

en Europa, con toda su crudeza.

No cabe duda, que, dada la mentalidad de la época, ella debió creer que hacía un bien, tratando así de preservar la pureza de la fe cristiana y católica, frente al judaísmo.

Pero veamos su actitud en relación con el Nuevo Mundo:

Como quiera que ya se estaba introduciendo la venta de esclavos, en el año 1500, Isabel ordena detener dicha venta y consultar a teólogos y letrados sobre el particular. Pero sin esperar la respuesta, decreta la libertad de los indios de América con carácter general, y tenerles como “ súbditos libres de la corona”.

Y a los enviados por Colón “rescatarles uno por uno de las manos de sus dueños y

remitirles a su patria”

Y en el año 1502 hace la última recomendación a Colón para su cuarto viaje:

“Y no habéis de traer esclavos; pero si buenamente quisiere venir alguno por lengua (intérprete), con propósito de volver, traedle”.

(2000 AÑOS DE CRISTIANISMO, Tomo 6, Pág. 212).

Y ahora, dando un gran salto en el tiempo, no queremos dejar de nombrar al último rey

español, hasta el momento, que tuvo mucho que ver con la instauración de la democracia y, por tanto, de las justas libertades.

DON JUAN CARLOS I, DE BORBON (1975-)

No hablaré de este monarca., desde el punto de vista puramente religioso, ni para bien ni para mal. Sí lo haré, brevemente, como hombre amante de la libertad y por lo tanto, de la justicia. Todos sabemos que España, ha sufrido muchas veces, por la falta de libertades y entre ellas, de libertad religiosa.

Pues bien, cuando D. Juan Carlos I, de Borbón, subió al trono en el año 1975, una de las primeras cosas que hizo fue promover un cambio político hacia la democracia y con ello,

de la que hoy gozamos todos los

entre otras muchas leyes justas, la Libertad Religiosa, españoles.

Y todos hemos conocido los momentos difíciles que España y su rey tuvieron que afrontar, ante los nostálgicos del régimen anterior, que se opusieron, mientras pudieron al cambio político.

Y el miedo que flotaba en el ambiente ante una situación nueva, tanto por temor a un

intento de volver al ambiente revolucionario de la república, como a un nuevo golpe de estado como el de 1936, con guerra civil incluida, y pérdida de libertades.

Y posiblemente, el momento más difícil que Don Juan Carlos y España tuvieron que

soportar fue el famoso intento de golpe de estado conocido como el “23 F”. Pero, la

serenidad, la firmeza y la justicia, triunfaron, creo que para bien.

Pero es difícil hablar de Don Juan Carlos, sin nombrar a su regia esposa:

DOÑA SOFIA DE GRECIA, REINA DE ESPAÑA (1938-)

Como reina consorte, ella no ha jugado un papel decisorio en esa libertad religiosa, al menos, oficialmente. Pero ha demostrado ser una mujer creyente y respetuosa, interesándose, a través de unos cursos universitarios sobre Humanidades Contemporáneas, por conocer las minorías religiosas, visitando incluso algunos lugares de culto, como una sinagoga judía y una Iglesia Cristiana Adventista del Séptimo Día, en Madrid , lo cual, aunque no tenga un valor vinculante, sí lo tiene, en el orden moral y testimonial.

Pero, dejando de momento, a los representantes reales, pasamos ahora a otros, de carácter simplemente religioso, aunque también, a veces, de gran talla intelectual y moral:

GRANDES CREYENTES

CARDENAL CISNEROS (1436-1517)

Este famoso cardenal y político español, fue

nombrado confesor de intelectuales.

A la muerte de Felipe el Hermoso, en 1506, fue nombrado regente, cargo que desempeñó

con prudencia y energía.

En lo cultural, desarrolló una ingente labor, que cristalizó en la fundación, en 1508, de la Universidad de Alcalá de Henares, y en 1517, en la impresión, a sus expensas, de la famosa Biblia Políglota Complutense, que tanto ha contribuido a la difusión de las Sagradas Escrituras.

la reina Isabel la Católica, por su cualidades espirituales e

JORGE MANRIQUE (1440-1479)

Este poeta español, tuvo muchas y variadas virtudes literarias. Pero lo citamos por una de las poesías más hermosas que se han escrito en el terreno religioso, con un contenido exhortativo de gran alcance, que ha ayudado a muchas personas a meditar en la fugacidad

de la vida y la necesidad de buscar a Dios.

Nos permitimos, transcribir solo algunos párrafos de esta obra magistral, dedicada a la muerte de su padre:

“Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte

contemplando

cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando;…

Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir:

allí van los señoríos derechos a se acabar

y consumir;

allí los ríos caudales, allí los otros medianos

y más chicos;

allegados, son iguales los que viven por sus manos

y los ricos,…

Este mundo es el camino

para el otro, (qu´es) morada sin pensar; mas cumple tener buen tino para andar esta jornada sin errar. Partimos cuando nacemos, andamos mientras vivimos, y llegamos

al tiempo que fenecemos;

así que cuando morimos descansamos….”

JUAN DEL ENCINA (1469-1529)

Poeta, músico y dramaturgo español, compuso entre otras, una poesía que no nos resistimos a transcribir:

“Nació nuestro Salvador

Por nos librar de cautivos,

De muertos nos torna vivos,

Y cura nuestro dolor.

El fue solo el Mediador Entre nosotros y Dios.

Hizo justo al pecador,

Buscónos con mucho amor,

Y no buscándole nos

Buscónos sin le buscar,

Por hacer que le busquemos;

Pues tal buscador tenemos,

No lo debemos errar.

No debemos olvidar

A quien nunca nos olvida;

Debémosle contemplar,

Y contemplando, adorar,

Que El es vida y da la vida”.

TERESA DE JESUS (1515-1582)

Su verdadero nombre fue Teresa de Cepeda y Ahumada.

Es mucho lo que podría decirse de esta gran mujer, que tenía mucho de mística y, al mismo tiempo, de estadista, sin serlo en el sentido que se entiende generalmente. Fue una organizadora preclara, con una precisión y capacidad de organización muy poco común.

Pero ante todo era una mujer con una fe y consagración extraordinaria, al tiempo que era escritora de gran belleza y realismo.

También fue fundadora de numerosos conventos, y también fue reformadora, en una época en que las costumbres del clero se habían relajado bastante. Tal es así que se llegó a sospechar de ella como posible evangélica o protestante, de tal manera que el libro de su vida fue denunciado a la inquisición, y quisieron desterrarla a las Indias. Pero finalmente, salió libre.

Tuvo incluso el valor de dirigir a Felipe II, en 1569, unas “advertencias espirituales”.

Citaremos solo algún párrafo de uno de sus escritos en prosa, para que el lector juzgue:

“Después que vi la gran hermosura del Señor, no veía a nadie que en su comparación me pareciese bien ni me ocupase; que con poner un poco los ojos de la consideración de la imagen que tengo en mi alma, he quedado con tanta libertad en esto, que después acá todo lo que veo me parece hace asco”.

( VIDA, 37, 4). (Citado en “2000 AÑOS DE CRISTIANISMO”, Tomo VI, Pág

Y no dejaremos de citar una de las piezas poéticas más hermosas de esta mujer:

36).

Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero.

Aquesta divina unión, del amor con que yo vivo,

hace a Dios ser mi cautivo,

y libre mi corazón;

mas causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero,

que muero porque no muero.

……………………………………………………

Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero”. (Versos nacidos del fuego del amor de Dios que en sí tenía).

FRAY LUIS PONCE DE LEON (1529-1591)

Si Teresa de Cepeda y Ahumada, estuvo cerca de ir a una cárcel de la Inquisición, este otro

místico, ya había estado en una de ellas, en Valladolid.

De ascendencia hebrea y con tendencias humanistas, licenciado y maestro en Teología, hizo varios comentarios sobre la versión Vulgata de las Sagradas Escrituras y también escribió

una versión del Cantar de los Cantares, de Salomón. Esto le valió envidias y denuncias que

le

llevaron a la cárcel durante cuatro años y medio, de 1572 a 1576.

Y

e aquí, cómo él se expresó al salir de la prisión, reflejando su amargura:

“Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado

¡Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado!

Y con pobre mesa y casa

en el campo deleitoso

a solas su vida pasa;

con sólo Dios se acompaña,

ni envidiado ni envidioso.”

Cuando fue libertado, reanudó su clase en su cátedra de Salamanca con la famosa frase:

“Decíamos ayer…”.

En 1578 fue nombrado miembro de la comisión para la reforma del calendario, llamado Gregoriano.

En lo estrictamente religioso, fue un digno continuador de la reforma de la orden carmelitana, iniciada por Teresa de Cepeda y Ahumada.

Citamos, para terminar este apartado, unas pocas frases de su poesía

VIDA RETIRADA:

“¡Que descansada vida

la del que huye del mundanal rüido

y sigue la escondida senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido! (Fray Luis de León.- “Vida Retirada”).

Y en otra poesía, dedicada a la Ascensión de Jesucristo, dice:

“¡Y dexas, Pastor santo,

tu grey en este valle hondo, oscuro,

con soledad y llanto,

y tú rompiendo el puro

aire, te vas al inmortal seguro!

Los antes bienhadados,

y los agora tristes y afligidos,

a tus pechos criados,

a Ti desposeídos,

¿a dó convertirán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos

que vieron en tu rostro la hermosura

que no les sea enojos?

Quién oyó tu dulzura,

¿qué no tenga por sordo y desventura?

Aqueste mar turbado, ¿quién lo pondrá ya freno?

¿Quién concierto al viento fiero airado?

Estando tú encubierto,

qué norte guiará la nave al puerto?

¡Ay! Nube envidiosa Aún de este breve gozo, ¿qué te aquexas? ¿Do vuelas presurosa? ¡Cuán rica tú alexas! ¡Cuán pobres y cuán ciegos, ¡ay!, nos dexas!”. (Fray Luis de León.- “En la Ascensión”)

JUAN DE LA CRUZ (1542-1591)

Su nombre era Juan de Yepes y Alvarez. Pero era tal su amor por Cristo, que quiso ponerse ese sobrenombre.

Una de las mayores influencias en su vida espiritual fue el contacto con Teresa de Jesús.

También, como ella, fue investigado por la Inquisición, a causa, en su caso, de haber escrito un libro titulado “Cántico Espiritual”, el cual fue impreso primero en francés, en 1622 y luego en castellano, pero en Bruselas, en 1627.

Para muchos, es el mayor poeta en lengua castellana.

A causa de luchas internas entre carmelitas descalzos y calzados, fue encarcelado en Toledo

en una celda oscura, sin ventilación, sin luz y sin comida y sufrió malos tratos. Pero Teresa de Jesús pidió a Felipe II su libertad y, una vez conseguida, se trasladó a Almodóvar. Luego recorrió Andalucía y Castilla, predicando y fundando congregaciones, hasta que se retiró a las soledades de Ubeda, donde murió en 1591.

A continuación, transcribimos un soneto magistral, que es atribuida a este gran creyente:

“No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

Que aunque no hubiera cielo, yo te amara,

Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,

pues aunque lo que espero no esperara,

lo

mismo que te quiero te quisiera”.

Y

así pasamos ahora, al gran genio de las letras españolas:

DON MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA (1547-1616)

Cervantes es universalmente conocido, especialmente por su obra cumbre “Don Quijote de

la Mancha”.

Pero posiblemente, es menos conocido por sus conocimientos y citas bíblicas, a veces explícitas y a veces veladas, en algunas de sus obras literarias.

Por ejemplo, en “Los trabajos de Persiles y Segismunda” alude a uno de los libros menos conocidos del Antiguo Testamento, citando Levítico 19: 26.

Pero es en El Quijote, donde hay la mayor cantidad de citas, con aproximadamente 300 referencias o alusiones a la Biblia.

Entre ellas, por ejemplo:

Jeremías 22: 25; 1º Reyes 10: 1-10; Salmo 51: 2; Job 8: 9: Salmo 90: 5; Isaías 40: 6, 7; Génesis 2: 21-24; Salmo 111: 10; Lucas 10: 5; Etc.

Y ahora pasamos a otro genio universal de las letras españolas:

FELIX LOPE DE VEGA (1562-1635)

Se ha llamado a este hombre “Monstruo de la Naturaleza”, por su inmensa fecundidad literaria. Parece ser que llegaba a escribir una comedia en una noche, y el número de sus obras teatrales, pasan de 300, todas ellas de gran calidad.

También es conocido por su vida disipada, adulterina y sacrílega, ya que siendo sacerdote, mantenía relaciones amorosas con diversas mujeres. Sin embargo, parece ser que se arrepintió finalmente y cambió su vida por completo. Pero nosotros no debemos, ni podemos juzgar estos extremos, que solo a Dios compiten.

Sin embargo, me permito citarlo, especialmente por un soneto que me parece maravilloso y elevador desde el punto de vista espiritual:

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío. que a

mi puerta, cubierta de rocío, pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de

mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:

“Alma, asómate agora a la ventana; verás con cuánto amor llamar porfía”

¡Y cuántas, hermosura soberana, “Mañana le abriremos”, respondía, para lo mismo

responder mañana!

JUAN DONOSO CORTES (1809-1853) (Marques de Galdegamas) Fue político, diplomático, orador y literato. Fue un alumno brillante en la Universidad de Salamanca, donde estudió Leyes, Filosofía e Historia. Después de estar afiliado al partido liberal, y de ser secretario particular de la regencia de María Cristina, a quien acompañó a Paris en su destierro, luego dirigió en Madrid, los estudios de Isabel II.

La muerte prematura de su hermano, produjo en él una profunda conmoción, que le llevó a una mayor religiosidad, escribiendo varios tratados sobre temas trascendentales y religiosos. Pero posiblemente, lo más grande de este hombre, fue su discurso sobre la Biblia, pronunciado en la Real Academia de la Lengua Española, con motivo de su ingreso en la misma, de cuyo discurso, hemos extraído, solo, las palabras introductorias:

“Hay un libro, tesoro de un pueblo que es hoy fábula y ludibrio de la tierra, y que fue en tiempos pasados estrella del Oriente, adonde han ido a beber su divina inspiración todos los grandes poetas de las regiones occidentales del mundo y en el cual han aprendido el secreto de levantar los corazones y de arrebatar las almas con sobrehumanas y misteriosas armonías. Ese libro es la Biblia, el libro por

excelencia…”

GABRIEL GARCIA TASSARA (1817-1875)

Posiblemente este autor es poco conocido por el público en general. Sin embargo, tiene en Sevilla una calle céntrica a su nombre, muy cerca de “La Campana”, (para los que conocen esa ciudad). Y es que era un diplomático sevillano, del cual no se habla mucho en general y que sin embargo, escribió una poesía sobre la 2ª venida de Cristo, que al menos a mí, me parece magistral.

Como es bastante larga, nos limitaremos a citar solo algunas estrofas, de ella:

HIMNO AL MESIAS

“Baja otra vez al mundo, Baja otra vez, ¡Mesías!, de nuevo son los días de tu alta vocación;

y en su dolor profundo

la humanidad entera el nuevo oriente espera de un sol de redención.

………………………………………………

Tiniebla es ya le Europa:

ella agotó la ciencia, maldijo su creencia, se apacentó con hiel;

y rota ya la copa

en que su fe bebía,

se alzaba y te decía:

“¡Señor!, yo soy Luzbel.” ………………………………………… Ya pasarán los siglos de la tremenda prueba, ya nacerá, ¡luz nueva de la futura edad! Ya huiréis, ¡negros vestigios

de los antiguos días!

Ya volverás, ¡Mesías!,

en gloria y majestad”.

JOSE ZORRILLA Y DEL MORAL (1817-1893)

Es considerado “el poeta nacional por excelencia. Es el autor de la famosa obra teatral “Don Juan Tenorio”, que representa la vida de un hombre mundano, que al final de su existencia, llega al arrepentimiento.

Pero si citamos aquí a este poeta, es particularmente, por otra poesía magistral:

LA TEMPESTAD

¿Qué quieren esas nubes que con furor se agrupan

del aire transparente por la región azul?

¿Qué quieren cuando el paso de su vacío ocupan

del cenit suspendiendo su tenebroso tul?

……………………………………………………………………………………

¡Señor, yo te conozco! La noche azul, serena,

me dice desde lejos: “Tu Dios se esconde allí;

pero la noche oscura, la de nublados llena,

me dice más pujante: “Tu Dios se acerca a ti”…”

Pero pasemos ahora, de la poética a otra forma de honrar al Creador. Y esta vez será por medio de una mujer:

GRANDES FILANTROPOS

CONCEPCION ARENAL (1820-1893)

Ilustre escritora, penalista y socióloga., que tuvo que disfrazarse de varón para poder asistir a las clases de la Universidad Central, donde estudió leyes.

Se caracterizó especialmente por su amor a los desgraciados, trabajando por los reclusos, en varios congresos penitenciarios europeos. En 1864 fue nombrada Visitadora general de prisiones de mujeres, y en 1870 fundó la revista “LA VOZ DE LA CARIDAD”, escribiendo, además numerosas obras de carácter sociológico.

De ella, he de citar solo una frase, que actualmente aún se encuentra en murales de prisiones españolas y que coincide, en gran manera, con el espíritu del Evangelio:

“ODIA EL DELITO Y COMPADECE AL DELINCUENTE”

ANTONIO MACHADO (1875-1939)

Muchas cosas se podrían decir de este gran hombre, pero nos limitaremos al tema de esta obra, o sea al ámbito religioso, citando de él una hermosa poesía, bastante conocida, de la que entresacamos alguna estrofa:

ANOCHE CUANDO DORMIA

“Anoche, cuando dormía,

soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón.

Di ¿Por qué acequia escondida,

agua, vienes hasta mí,

manantial de nueva vida

en donde nunca bebí?

……………………………………………

Anoche, cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.”

GREGORIO MARAÑON (1887-1960)

Aunque mucho se podría decir de este ilustre médico, escritor e historiador español, lo citamos aquí por un gesto humanitario, fuera de lo común.

Habiendo conocido personalmente las famosas “Hurdes” extremeñas, que habían sobrevivido durante muchos años en un total aislamiento y en un estado casi primitivo de pobreza y atraso absoluto, compadecido este insigne Dr. en medicina, invitó al rey D. Alfonso XIII a que le acompañara y conociera directamente la situación, a lo que el rey accedió, viajando ambos, a veces, a lomos de caballerías, del 20 al 24 de junio de 1922. acompañados de diversas personalidades. de la política española.

Como consecuencia de esta visita, se tomaron medidas sociales, que cambiarían sustancialmente la situación de aquellas gentes para bien.

Posiblemente el lector diga: “No se ha hablado nada de religión”. Pero Jesús dijo:

Porque tuve

hambre, y me distéis de comer; tuve sed y me distéis de beber,…estuve desnudo y me cubristeis, enfermo y me visitasteis…”

(Mateo 25: 34-36).

Pero también como médico, demostró su amor y humanitarismo. El escribió:

“Sólo es dignamente médico quien ante el enfermo actúa sabiendo que trabaja con instrumentos imperfectos y con medios de utilización insegura, pero con la conciencia cierta de que hasta donde no puede llegar el saber, llega siempre el amor.”

“Entonces el rey dirá a los de su derecha:¡Venid, benditos de mi Padre!

Ahora, dejando este apartado de grandes creyentes, pasamos, transitoriamente a hablar de grandes lingüistas, como preparación de una obra de evangelización hacia otros mundos.

GRANDES LINGUISTAS

ISIDORO DE SEVILLA (570-636)

Está considerado como el más grande erudito e historiador de la España visigótica.

Su obra magna, “Originum Sive Etymologiarum, Libri XX”, está considerada como la primera enciclopedia, abarcando todos los conocimientos de su época. Trata de la Medicina, la Jurisprudencia, la Historia religiosa, y sobre todo del lenguaje, al que dedica los 12 últimos libros, de los 20 en que está dividida la obra.

Su aportación a la lingüística fue importantísima, tanto por las etimologías, como por un verdadero diccionario y por otras obras de carácter poético.

Gozó de fama universal durante muchos siglos, después de su muerte. Y es uno de los “padres” o “abuelos” de la lengua española.

Pero aún habían de pasar varias centurias para que esta lengua tomara cuerpo y por lo tanto, carta de legalidad y fama universal.

Para ello, tenemos que, dejando por un poco de tiempo a las personas, hablar brevemente de un lugar clave en el desarrollo del Idioma Castellano:

(SAN MILLAN DE LA COGOLLA)

En la comunidad de la Rioja, al sureste de Logroño, se encuentra este pueblo, cargado de historia y romanticismo.

Y en ese pueblo, hay dos monasterios célebres por su historia y trascendencia.

A mediados del siglo VI, un eremita llamado Millán, se instaló en una montaña y fundó el

monasterio de Suso (o de arriba). Más tarde fue fundado otro monasterio que se llamó de Yuso (o de abajo).

Y es en ese monasterio de Yuso, donde al margen de un discurso de Agustin de Hipona,

hacia el año 1000, un monje, angustiado por lo que el creía que eran señales del fin del

mundo, escribió unos comentarios en un castellano primitivo, que fueron, entre ptros, los primeros balbuceos de dicha lengua.

Pero cinco siglos después, otro hombre iba a hacer una importantísima aportación en este sentido:

ELIO ANTONIO DE NEBRIJA (1444-1522)

Su verdadero nombre fue Antonio Martínez de Cala y Jarava. Pero como nació en Nebrissa

(actual Lebrija, provincia de Sevilla), se puso el nombre de Elio Antonio Lebrisense, en memoria de su pueblo natal.

Enseñó en las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares y fue cronista de los Reyes Católicos en 1509. Colaboró con el Cardenal Cisneros en la edición de la Biblia Políglota, en 1502, y escribió la primera gramática de la lengua castellana, publicada en 1492, justamente el año del descubrimiento de América.

Esta obra, persigue tres fines:

1.- Dar fijeza a la lengua vulgar. 2.- Facilitar el aprendizaje del latín. 3.- Exaltar la lengua como instrumento de la grandeza nacional.

También escribió un diccionario de la Biblia.

Pero, volviendo a su gramática, una vez terminada, y acompañado del cardenal Hernando

de Talavera, acudió a presentarla

para que podía aprovechar aquello, el cardenal replicó, como inspirado:

“Después que Vuestra Alteza meta debajo de su yugo muchos pueblos bárbaros e naciones de peregrinas lenguas, e, con el vencimiento, aquellos “ternán” necesidad de recibir las leyes que el vencedor pone al vencido, e con ellas nuestra lengua, entonces, por este arte podrán venir en el conocimiento della”.

Podremos desaprobar el tono de algunas de estas palabras, fruto de una época y de una mentalidad, pero Dios pudo valerse de esa lengua y de esa gramática, para la predicación del Evangelio entre los nativos del gran continente americano, que hoy alberga aún millones de creyentes en Cristo.

Pero antes de hablar de esa evangelización, se hace necesario que hablemos de la “colonización”, ya que en el devenir histórico del Nuevo Mundo, esta, precedió a aquella.

Y antes de hablar de la colonización, creo que se hace preciso puntualizar algunos

extremos:

No podemos ni debemos negar que una gran cantidad de hombres que fueron al Nuevo Mundo, lo hicieron, en parte, por el afán de poder y riquezas, lo cual se comprende si pensamos en la miseria en que vivía la gente del pueblo llano, no solo en España, sino en toda Europa y en todo el mundo. Tampoco debemos olvidar que es así la condición humana, que es la de ser, en parte “trigo” y en parte “zizaña”.

Tampoco debemos obviar, que alrededor de la colonización y conquista de América, ha habido y aún quedan exageraciones que, partiendo de hechos verdaderos, se han ensañado,

a la reina Isabel la Católica. Y como esta le preguntara,

unas veces con razón, y otras veces sin ella, por envidia, cosa que ha ocurrido siempre contra todos los imperios.

Pero, aún admitiendo todos los males que hayan podido ocurrir, tampoco hay que olvidar que muchos de estos hombres, llenos de intereses materiales, por el poder y la riqueza, también estaban llenos de afán misionero, fruto de una sociedad mucho más religiosa que la actual. Una prueba de ello, es que detrás de los conquistadores, indefectiblemente, iban los misioneros, con su obra evangelizadora, aunque con las doctrinas y prácticas religiosas de su tiempo. Y que gracias a esa obra evangelizadora, hoy los misioneros de las diversas organizaciones cristianas, encuentran un terreno abonado para la instalación de la fe cristiana, cosa que sería inmensamente más difícil de tratarse de países paganos o con religiones diferentes.

Pero pasemos ya a hablar de colonizadores, primero, para luego hacerlo de misioneros:

GRANDES COLONIZADORES

CRISTOBAL COLON (1451-1506)

Hemos llegado, probablemente, al personaje más conocido, entre los descubridores de todos los tiempos y de todos los países.

Hoy se admite, casi con toda seguridad, que nació en Génova (Italia), pero es innegable que la empresa del descubrimiento era española.

Después de hacer varios viajes, como marinero, en diversos barcos, por el Mediterráneo, y naufragar en uno de ellos, se dirigió a Lisboa donde vivía su hermano Bartolomé, que ejercía como cartógrafo. Fue allí donde pensó en la idea de llegar a las “Indias” (Japón, China y la India), por el Oeste, pensando que la tierra era redonda.

En 1484, presentó su proyecto al rey de Portugal, Juan II, que lo rechazó totalmente.

Es entonces que se dirigió a España y presentó su proyecto a los Reyes Católicos. Ya hemos dicho, en un apartado anterior, que, especialmente, gracias a la Reina Isabel, fue aceptada la idea y patrocinada.

El resto, ya es más conocido aún, y no abundaremos sobre ello.

Pero lo más importante, desde el punto de vista de este libro y su propósito es ver la relación de este hombre con Dios y los “tesoros”, que él había de llevar al Nuevo Mundo.

Un dato curioso es que él no hablaba solo de “Las Indias”, sino de “Un país nuevo en occidente”. ¿Tenía él alguna intuición sobre el nuevo mundo?. No lo sabemos, pero es posible.

Pero aún hay otras curiosidades: Por ejemplo, él decía que “Nadie más podría realizar aquel descubrimiento, ya que sólo él había sido elegido por Dios para llevarlo a cabo”.

Sea como fuere, Dios estaba encaminando las cosas, por caminos desconocidos para el hombre, como suele hacer tantas veces. Al llegar a España, se dirigió primero a Sevilla, donde los duques de Medina - Sidonia y los de Medinaceli, se interesaron en su proyecto, e

influyeron para que más tarde fuera recibido por los Reyes Católicos en 1486, aunque aún no fructificaron las gestiones, pero sirvió de preparación para entrevistas futuras.

Más tarde, otro hombre iba a aportar su “granito de arena” a la causa de Colón. Fue el prior del convento de la Rábida, Juan Pérez, que había sido confesor de la Reina Isabel, y que aún mantenía cierto influjo sobre ella. Rogó, pues a la reina que recibiera de nuevo al navegante y meditara en la posibilidad de patrocinar la pretendida hazaña.

No obstante, a causa de los recelos e ironías de los cortesanos, fue imposible llegar a un acuerdo. Ya Colón se retiraba de la corte, cuando el tesorero del rey Fernando le comunicó la grata noticia de que los monarcas, al fin, habían decidido aceptar las condiciones presentadas por Colón, el cual se creía investido por una misión divina.

Se ha dicho que Colón no era un visionario, pero sí “un hombre poseído de una mística de tipo misional” . Estaba convencido de que su nombre de pila, Cristóbal (Christo ferens) (portador de Cristo), era una premonición, estando, por lo tanto destinado a ser un verdadero “vaso de barro”, que llevaría a otros mundos el “tesoro” celestial.

En la biblioteca colombina de Sevilla hay un libro autógrafo de él, en el que reunió profecías tanto de la Biblia, como de autores profanos, sobre los viajes y descubrimientos que él proyectaba.

Un escritor cristiano dijo: LA HUMANIDAD SE AGITA Y DIOS LA CONDUCE”.

Posiblemente todo fue por azar. O posiblemente todo fue por designio divino. El caso es que en un momento determinado de la historia, varios factores conducen al descubrimiento y evangelización de un mundo nuevo:

1.- La terminación de la reconquista, por parte de Portugal y España, dejando a estas dos naciones las manos libres para nuevas empresas.

2.- La invasión, por parte del Islam, del sureste de Europa y Turquía, impidiendo el paso naval hacia las Indias Orientales.

3.- El afán o vocación marinera por la navegación y la aventura de descubrir nuevas tierras.

4.- El conocimiento de la brújula, la pólvora y la imprenta, que permiten un salto en el desarrollo del conocimiento.

5.- La convicción, cada vez mayor de la redondez de la tierra.

6.- La convicción consecuente, de buscar nuevas rutas hacia oriente por occidente.

Y, posiblemente, podríamos añadir a estas otras razones. El caso es que Dios pudo conducir las cosas para que se cumpliera su mandato de predicar el Evangelio “hasta lo último de la tierra”

Pero antes de pasar a otros colonizadores de América, queremos hablar de 18 hombres que dieron la vuelta al mundo por primera vez, cuyo capitán fue:

JUAN SEBASTIAN ELCANO (1460-1526)

Este navegante español, nacido en Guetaria (Guipúzcoa), se enroló en la expedición que Magallanes había preparado para llegar a las Indias por Occidente.

Partieron de Sevilla, haciéndose a la mar en San Lucar de Barrameda, con 5 naves, en agosto de 1519.

Después de aguar en Tenerife, y de atravesar el Atlántico en dirección sur-oeste, llegaron a Brasil, donde descansaron algunas semanas. Se hicieron de nuevo a la mar, arrostrando terribles tempestades hasta que consiguieron hallar un estrecho, hoy llamado de Magallanes, por donde pasar al Pacífico. Una vez en este océano, el viaje se hizo “interminable” ya que este mar era muchísimo más grande de lo imaginado. Tuvieron que arrostrar toda clase de penurias, tormentas, escasez, escorbuto, hambres y sed y peligros de indígenas que frecuentemente les eran hostiles. Tal es así, que en las Filipinas, Magallanes, pereció a manos de los nativos, de tal forma que el mando pasó a Elcano, como ya se ha comentado en el capítulo sobre Portugal.

Una vez reanudado el viaje, las penurias y el hambre fueron terribles. Tuvieron que comer

el cuero del palo mayor y galletas roídas por gusanos y orinadas por ratas, con un olor

insoportable.

Finalmente, consiguieron doblar el cabo de Buena Esperanza en el sur de Africa y llegar a España de nuevo, el 8 de Septiembre de 1522.

Pero de los 237 hombres que habían partido en 5 naves, 3 años antes, solo llegó un barco con 18 hombres a bordo (13 españoles, 3 italianos, 1 portugués y 1 alemán), tan exhaustos, que ya no podían ni remontar las aguas del Guadalquivir para llegar a Sevilla, teniendo que solicitar ayuda.

Pero, al fin, una vez coronada la empresa, recibieron el título honorífico de “PRIMUS CIRCUMDEDISTI ME” (El primero en rodearme)

Con ello, aparte de la gesta heroica, no hay duda que se ha contribuido al progreso de todo

el mundo en lo científico y en lo material. Pero, y esto es lo más importante, para nuestro

tema. se ha dado un paso de gigante para la obra que Jesús encomendara a los cristianos:

“Pero recibiréis el poder, cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1: 8).

Y para el cumplimiento de la profecía:

“Entonces vi a otro ángel que volaba por el cielo, con el evangelio eterno para predicarlo a los que habitan en la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Decía a gran voz: “¡Reverenciad a Dios y dadle honra, porque ha llegado la hora de su juicio! Y adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

(Apocalipsis 14: 6, 7).

Y aunque esta labor, quizás pudiera hacerse por otros medios de los usados, lo cierto es que

hubo primero una avanzada de colonizadores, que luego serían seguidos por los misioneros.

Hablaremos ahora de algunos de esos colonizadores. Lo haremos siguiendo un orden cronológico aproximado, ya que no siempre hay seguridad en las fechas, especialmente del

nacimiento de algunos de ellos, y diremos, esquemáticamente, algunos de sus principales descubrimientos y fundaciones:

JUAN DIAZ DE SOLIS (-1516)

Descubrió la desembocadura del Río de la Plata.

JUAN PONCE DE LEON (1460?-1521)

En 1511 fundó San Juan de Puerto Rico.

En 1513, tomó posesión para España, de la tierra de Florida, a la que llamó así por haber pisado tierra el día de Pascua Florida.

RODRIGO DE BASTIDAS (1460-1526)

Descubridor de Colombia y Panamá.

FRANCISCO PIZARRO (1470-1541)

Conquistador y fundador del Perú.

VASCO NUÑEZ DE BALBOA (1475-1517)

Primer europeo que ve y pisa el Océano Pacífico.

HERNAN CORTES (1485-1547)

Conquistador y colonizador de Méjico y Baja California.

FRANCISCO DE ORELLANA ( 1490-1545)

Descubre y cursa totalmente el río Amazonas desde sus fuentes hasta la desembocadura.

ALVAR NUÑEZ CABEZA DE VACA (1490-1557)

Caminó errabundo, con solo dos compañeros más, durante 8 años, por Texas y Méjico, fundando pequeñas ciudades.

HERNANDO DE SOTO (1496-1542)

Descubre parte de Nicaragua, Perú, Florida y río Misisipí.

PEDRO DE VALDIVIA (1498-1542)

Participa en la conquista de Perú y funda en Chile las ciudades de Santiago, La Serena, Valparaíso, Concepción, Imperial y Valdivia.

PEDRO DE MENDOZA (1500-1537)

Realiza la primera fundación de Buenos Aires.

Descubre el río Paraná y funda Nuestra Señora de la Esperanza.

JUAN DE GARAY (1527-1583)

Funda la ciudad de Santa María del Buen Aire, que es la segunda fundación y definitiva de Buenos Aires. Funda, además Santa Fe de la Vera Cruz, Villa Rica de la Esperanza y Santiago de Jerez.

Pero ahora, a medida que se conquista, pacifica y organiza un nuevo mundo, viene la evangelización.

Para comprender mejor la necesidad de esta evangelización, hablaremos brevemente de las creencias y prácticas de los indios en aquellos momentos.

Como casi todos los pueblos primitivos, adoraban la Tierra, el Sol, el viento y la lluvia.

Se sentían vinculados con antepasados míticos, a veces animales, como el jaguar o el ciervo.

Sepultaban los cadáveres, con alimentos, para acompañarlos al país de los muertos.

En ocasiones ofrecían el corazón de víctimas humanas, sacrificadas a los dioses y ellos consumían su carne o bebían un brebaje compuesto por las cenizas de haber incinerado sus huesos.

Por supuesto, como casi todos los pueblos paganos, eran polígamos.

Tal es así, que cuando se les decía que el rey de España no tenía más que una esposa, preguntaban con mofa: “Pero ¿tan pobre es?”

Pero, en medio de estas creencias, había una curiosa: Había una tradición que decía que un día vendría del Oriente un Mesías Redentor. Por supuesto, esto facilitó muchísimo la acogida a los españoles.

(2000 AÑOS DE CRISTIANISMO, Tomo VI, pág. 203)

Dios puede usar caminos insospechados para hacer su obra en la tierra.

Hablaremos, pues, a continuación de algunos de los muchos< misioneros españoles que dieron su juventud, y muchas veces su vida, para llevar a este continente un evangelio, no siempre bien interpretado, pero, en general, predicado con amor, según la luz que ellos tenían en ese tiempo.

También, como en la lista anterior, solo nombraremos y esquemáticamente, a algunos de esos misioneros y su obra más importante o más conocida:

GRANDES MISIONEROS

FRAY BARTOLOME DE LAS CASAS (1474-1566)

Habiendo habido numerosos abusos por parte de los conquistadores contra los indios, este fraile emprendió una campaña a favor de estos, exponiendo su causa ante el rey Fernando el Católico en 1515, para que se aplicaran las primitivas ordenanzas de estos Reyes Católicos, que exigían que los indios fueran tratados como hombres libres. Pero una vez fallecido D. Fernando, De las Casas, expuso de nuevo el problema ante el Cardenal Cisneros, que era ahora regente. Durante años sufrió como consecuencia atentados y persecuciones de todo tipo.

Como resultado, Carlos V promulgó nuevas leyes:

“Que ningún indio sea reducido a la esclavitud…que nadie emplee a un indio contra su voluntad…” (Historia Universal Daimon, tomo 6, pág. 242)

Por desgracia, no siempre se cumplieron estas leyes, pero siempre fueron un referente que con el tiempo darían frutos positivos.

FRAY JUAN DE ZUMARRAGA (1476- 1548)

Fue uno de los primeros obispos de la capital del virreinato de Méjico.

Además fue un gran organizador de la iglesia en Nueva España.

Se le ha conocido por el título honorífico de “Protector de los indios”

Con una gran visión evangelizadora y educadora, gestionó la fundación de la Universidad de Méjico y fue el primero en introducir la imprenta en ese país, adelantándose en 100 años a los EE. UU. de América.

Finalmente, se le ha llamado: “Organizador, maestro y apóstol de la eficacia silenciosa”.

FRAY PEDRO DE GANTE (1486-1572)

Su obra fue gigantesca, consistiendo en exploración, descubrimiento de nuevas tierras, evangelización y educación de indios y españoles (niños y adultos) y adiestramiento en artes y oficios diversos. Y todo ello, realizado especialmente en Panamá y Nueva España.

FRAY JULIAN GARCES (Siglo 16)

Fue el primer obispo de Méjico. Se conoce su carta dirigida al Papa, Paulo III, en 1537, en defensa de las libertades de los indios, exponiendo sus buenas cualidades, lo cual influyó para que se recomendase a los monarcas españoles un trato justo hacia estos aborígenes.

FRAY LUIS DE ESCALONA (Siglo 16)

Fue uno de los primeros españoles en pisar tierra de los actuales EE. UU. en lo que hoy es el estado de Nuevo Méjico.

Una vez allí, construyó una cabaña o choza, donde cuidaba un rebaño de carneros, para su subsistencia. Desde allí, se dedicó a adoctrinar indios, llevándoles a la fe cristiana. Pero siendo que su predicación los liberaba de la hechicería, entre otras cosas, pronto se suscitaron los celos y fue asesinado por uno de esos hechiceros.

FRAY JUNÍPERO SERRA (1713-1784)

Hablamos de un misionero franciscano español, fundador de las misiones de California. Era filósofo, teólogo y eminente predicador. Enviado a misionar entre los indios de Sierra Gorda, permaneció allí durante nueve años. En 1769, partió con la segunda expedición de Portolá a la Alta California, donde fundó la misión de San Diego y la de San Antonio de Padua, San Gabriel Arcángel y San Luís, ascendiendo a nueve el número total de misiones por él fundadas. De tal manera que en la California norteamericana se encuentran por doquier las huellas luminosas de su paso.

TORIBIO DE MOGROVEJO (Siglo 16)

Fue arzobispo de Lima (Perú) desde 1681.

Se le conocía por ser un “Prelado de bordón y sandalias, sin más pertenencias que las dichas.

Convivía en las “provincias” (parroquias), con los indios, siendo uno más entre ellos.

He aquí un testimonio de su vida, dado por un

contemporáneo:

“Ha fundado los hospitales en los pueblos de los indios, que no los había, ni memoria de ellos…En unas cuentas que se tomaron de sus rentas de diez años, se halló que había dado por libranzas en limosnas gruesas ciento cuarenta y ocho mil pesos corrientes, fuera de las ordinarias.

Es tan pobre en su persona que toda su recámara no vale ni darán por ella cuatrocientos ducados. Hale acontecido pidiendo limosna para los hospitales y no teniendo dineros, dar la mula en que paseaba y no tener otra…y quedarse a pie…

Su comida es muy escasa y su cama una tabla con una alfombra, y todo lo demás de su vida responde a esto, y no hará a sabiendas un pecado venial por todas la monarquías del mundo”.

(Archivo de Indias.- Sevilla).

OBRA ESPAÑOLA EN AMERICA

EDUCACION

Resumiendo la obra educadora y civilizadora, diremos que al terminar la dominación española, había en América 28 universidades, con planes de estudios semejantes a los de la Metrópoli

Dice un historiador:

“La dominación española, tan parecida en ciertos aspectos a la romana dejó en el Nuevo Mundo gran número de obras de ingeniería, fortalezas como el morro de La Habana o las murallas de Cartagena de Indias, debidas a Baptista Antonelli (1550- 1616), entre otras muchas. Los países selváticos se vieron dotados de excelentes acueductos como el de Zampoala (Méjico); diques o “tajamares” para contener las inundaciones de los ríos (como el de Lima sobre el Rimac); canales de desagüe, como el de Huchetoca (Méjico), y carreteras-en ocasiones se aprovecharon las antiguas calzadas peruanas-que permitían rápida y relativamente fácil comunicación de un extremo a otro del Nuevo Continente, entre otros muchos y notables proyectos-como el de un canal interoceánico-imposibles de realizar en su época”.

(Historia de España. Joseh M.Walker, pág. 245)

Carlos V ordenó en 1550 que se pusieran maestros a los nativos que voluntariamente quisieran aprender la lengua española, de forma gratuita, para cuya misión se podría destinar a los sacristanes.

Y con la enseñanza de la lengua se trasmitió la cultura en escuelas, universidades y seminarios, formándose una aristocracia de la inteligencia, que constituyó la élite del Pensamiento, el Arte y la Ciencia en el Nuevo Mundo.

“A pesar de esto, no se pudo evitar que aparecieran reacciones anti-españolas, que desembocaron en lo que se ha llamado la “Leyenda Negra”. Veamos las causas:

REACCIONES ANTIESPAÑOLAS

“Los éxitos de España como nación descubridora y los extensos dominios que a ella se incorporaron, dice el profesor Ballesteros Gaibrois, despertaron fatalmente

la envidia y la emulación de las restantes naciones europeas: primeramente Francia, luego Inglaterra, y por último, Holanda. A las razones económicas se unieron otras de índole política, en especial la lucha contra la hegemonía marítima de España y su poderío colonial”.

(HISTORIA UNIVERSAL MARIN, TOMO 3, PÁG. 541).

Pero, ahora, dejando la colonización y evangelización de América, volvemos a España, para hablar de grandes creyentes, esta vez, en el mundo evangélico o “protestante”

GRANDES EVANGELICOS

Hasta ahora hemos visto a muchos cristianos convertidos en “vasos de barro”, llevando el “Tesoro de Dios”.

La mayor parte de estos hombres y mujeres eran sinceros y fervientes cristianos que servían

a Dios con arreglo a la luz que tenían.

Pero a través de la Edad Media y sobre todo del siglo XVI, una nueva luz estaba brillando

en Europa, con el descubrimiento de verdades bíblicas, que habían sido olvidadas desde los

primeros siglos de la Cristiandad y que ahora resurgían con fuerza inusitada, impeliendo a miles de creyentes a proclamar las “Buenas Nuevas” del Evangelio “contra viento y marea” aún a costa de ser perseguidos, y a veces incluso, condenados a la hoguera de la Inquisición.

Aunque estos movimientos fueron mayores en Europa Central, también llegaron a España, con el resultado de hombres y mujeres que sufrieron valientemente consecuencias adversas.

A principios del siglo III, el apologista Tertuliano decía:

“Es un derecho humano, un privilegio de la naturaleza, el que cada uno rinda culto según su deseo”

Y Lactancio, en su “Divinae Institutione”, decía:

“Nada pertenece tanto al reino de la libertad como la religión…Ofrendar a los dioses sin desearlo es una injuria…”

A pesar de estas palabras, la Cristiandad, a partir del siglo IV, se había convertido en

“Estatal”, en algunos países, y por lo tanto, en “Dictatorial”, obligando a los hombres a

seguir la fe de los monarcas que los regían en lo político, material y religioso.

Esto produjo, por lo tanto, una serie de conflictos, de “conversiones” ficticias y de procesos judiciales, cuya máxima expresión fue la famosa Inquisición, en que bastantes europeos en general y españoles en particular, pagaron con la cárcel y a veces con la vida, su fe y su fidelidad.

Hablaremos, pues, brevemente, de solo algunos de estos fieles españoles, paladines de un Evangelio más puro, según ellos entendían.

Aunque no tenemos las fechas de nacimiento y muerte de algunos de ellos, podemos decir que la mayoría, vivieron durante el siglo XVI, o XVII.

FRANCISCO DE ENCINAS

En 1543, publicó en Amberes una versión del Nuevo Testamento en Castellano. que fue confiscada. Luego, él fue encarcelado en una cárcel de Bruselas, durante quince meses, hasta que un día se encontró, con gran sorpresa por su parte, que las puertas de su prisión estaban abiertas de par en par, sin que hubiera nadie para guardar el camino. Entendiendo que sería obra de Dios, abandonó tranquilamente la prisión, escapando de Bruselas y llegando sano y salvo a Wittemberg, donde podía gozar de libertad religiosa plena.

JUAN PEREZ

En 1556, este hombre que vivía a la sazón en Ginebra, también terminó una versión castellana del Nuevo Testamento y al año siguiente preparó un catecismo con las doctrinas

de

la Reforma, así como una traducción de los Salmos. Pero lo difícil era, ahora, introducir

en

España estos libros, a causa de la vigilancia que había en las fronteras, para impedirlo.

Pronto surgió otro hombre que sería el vehículo apropiado para ello:

JULIAN HERNANDEZ

respectivas

caballerías.

Habiéndose convertido a la fe evangélica, no le importó arriesgar su vida en pro de la difusión de las Sagradas Escrituras en la lengua popular.

Este

hombre

era

transportista

de

mercancías,

usando

un

carro

con

sus

Para ello preparó barriles en los que habitualmente transportaba arenques rojos, con un doble fondo, donde guardaba la literatura prohibida.

Es así como durante bastante tiempo pudo pasar las fronteras y recorrer España de norte a

sur, llevando Biblias y Nuevos Testamentos, amén de otros tratados, y repartiéndolos en diversas ciudades como Valladolid, Sevilla, etc.

Finalmente, fue descubierto y quemado vivo en Sevilla, dando un testimonio impresionante

de fe y valor cristiano.

Pero hablemos ahora de un convento que aceptó la doctrina reformada en su plenitud.

(SAN ISIDORO DEL CAMPO)

A cuatro kilómetros de Sevilla, hay una ciudad llamada Santiponce, junto a la antigua

ciudad romana de Itálica.

Y en Santiponce hay un convento dedicado a San Isidoro del Campo, donde la práctica

totalidad de sus monjes habían abrazado las nuevas doctrinas de la fe reformada, hasta que descubiertos, algunos pudieron huir hacia los países protestantes, donde ejercer su fe libremente. Otros, fueron encarcelados en el castillo de San Jorge, junto al río Guadalquivir, en donde todavía existe el “Callejón de la Inquisición”. desde el cual, algunos salieron para la hoguera.

Entre los monjes que huyeron, fue famoso Casiodoro de Reyna, por su traducción de la Biblia a la lengua castellana, publicada por primera vez en 1569, y que hoy es una de las versiones más conocidas y leídas en el mundo de la Reforma.

ALFONSO DE VALDES

Como secretario imperial que era, acompañó a Carlos V en la ceremonia de coronación en

1520.

En 1521, volvió a acompañarle, en ocasión de la dieta de Worms, en que vio la comparecencia de Martín Lutero. Aprovechando esta estancia en aquella ciudad, pudo informarse sobre el movimiento evangélico y sus postulados.

Diez años después, volvió a acompañar al emperador a la dieta de Augsburgo, lo que aprovechó para hablar con el reformador, amigo de Lutero, Melanchton.

Finalmente, abrazó la Reforma.

JUAN DE VALDES

Era hermano de Alfonso de Valdés. Pero también era un sabio jurisconsulto y secretario del virrey de España en Nápoles.

Sus obras se caracterizaban por un “amor a la libertad, digno del más santo encarecimiento”

(De Castro.- Historia de los protestantes españoles, págs. 99-102) (Citado en El Conflicto de los Siglos pág. 261)

“Escritas con gran maestría y agudeza, en estilo ameno y con pensamientos muy originales, contribuyeron grandemente a echar los cimientos del protestantismo en España”.

(Iden. págs.262, 262)

CONSTANTINO PONCE DE LA FUENTE

Era confesor y capellán de Carlos V. De él dijo Felipe II que era “Muy gran filósofo y profundo teólogo y de los más señalados hombres en el púlpito y elocuencia que ha habido de tiempos acá”.

En 1548, acompañó al príncipe Felipe a los Países Bajos.

Cuando predicaba en la catedral de Sevilla, a las 8 de la mañana, desde las 4 y aún desde las 3 de la madrugada, ya estaba tan repleta, que apenas había sitio para poder escucharle.

Pero, por la noche se reunía con sus amigos en casas particulares para estudiar secretamente la doctrina reformada.

Cuando Carlos V se retiró al monasterio de Yuste, entre los 30 libros favoritos que llevó, estaba la “Suma Doctrina Cristiana”, de Constantino Ponce de la Fuente.

Y cuando le llegó al monarca la noticia de la detención de este gran hombre, exclamó:

“Si Constantino es hereje, gran hereje es”.

Y finalmente, cuando fue condenado, dijo:

“No podéis condenar a otro mayor”.

BARTOLOME DE CARRANZA (1503-1576)

Era este gran hombre, arzobispo de Toledo, cuando tuvo los primeros contactos con la reforma.

Por mandato de Felipe II, pasó muchos años leyendo libros heréticos, para poderlos refutar más tarde. Esto hizo que de implacable enemigo del protestantismo se convirtiera, en secreto, en defensor y sostenedor del mismo.

En 1558, en Amberes, hizo unos comentarios sobre el catecismo, por lo que fue acusado

por la inquisición, de herejía; encarcelado primero en España y luego en Roma en el castillo

de Sant´Angelo.

En los cometarios citados sobre el catecismo él decía hablando de los prelados reformadores que surgían en España por entonces que “Querían ver revivir en su sencillez y pureza el antiguo espíritu de nuestros antepasados y de la iglesia primitiva.”

Esto, pronto le valió la acusación y encarcelamiento entre los muros de la Inquisición, primero en España, luego en Roma y finalmente en España de nuevo, en un convento de dominicos.

Y aunque podríamos hablar de muchos otros, nos limitaremos a hacerlo del último

ajusticiado de la Inquisición, a caballo entre los siglos XVIII y XIX:

CAYETANO RIPOLL (-1826)

Era un maestro de escuela español, que había luchado contra los franceses en la guerra de la Independencia. Fue hecho prisionero y llevado a Francia donde por su relación de un grupo

de cuáqueros franceses que le acogieron, se convirtió al Deísmo. A su vuelta a España fue

denunciado por no llevar a sus alumnos a misa y por sustituir la frase “Ave María” por “Las alabanzas pertenecen a Dios”, en las oraciones del colegio.

En 1824, fue arrestado, encarcelado y juzgado, y tras una espera de dos años fue condenado

a morir en la horca. Se preparó una “hoguera” simbólica, en que las llamas estaban pintadas

en un barril, bajo la horca. Pero la horca era real, y en ella murió el 26 de julio de 1826. Sus restos fueron introducidos en el barril y quemados en el antiguo cremador de la Inquisició, junto al puente de San José, en el río Turia, que hoy forma parte del jardín del Turia.

Finalmente, el 15 de julio de 1834, se publicó un decreto por el que se suprimía

definitivamente el “Tribunal de la Santa Inquisición” y se destinaban todas sus propiedades

a la extinción de la deuda pública y al justo pago de los salarios de los antiguos funcionarios . A partir de entonces, dejó de existir la Inquisición en España.

(Descargado por Internet, de Wikipedia, la enciclopedia libre).

Pero aunque pareciera que nunca llegaría a España la libertad religiosa, Dios, que sabe esperar, permitiría que pasando el tiempo, surgieran nuevas ideas, nuevas maneras de entender las cosas y nuevas personas, con mentes nuevas, para facilitar una nueva era en este sentido.

Y pasando por alto varios siglos, llegamos a la Guerra Civil española de 1936-1939, que

condujo a unas décadas de ausencia de libertades, entre ellas, la religiosa.

Pero, poco a poco, pasados los primeros tiempos de radicalismo en contra, se fueron abriendo algunas personas y algunas circunstancias favorables a un cambio en este sentido.

Y varios hombres contribuyeron a ello: