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• Di rección General de Es t udi os de Posgr a d o .
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Di rección General de Es t udi os de Posgr a d o

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Cnntro de investigaciones Interdisciplinarias

en Ciencias y Humanidades

Programa Universitario de Estudios de Género

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!.n Colec:r.ión Pn;;gradu n:•!n,~.dng('!r, 1!!8/. les tr.x~o.s que !~Omo los is de

'''"' ':-.t:·ía y doc tcrado prc;;~J:W~n. pn::a ohtl:n;:r e l grado. los t;lgresados ele lw· Pr.,~r.w.as del Sistlmw ( it;ivnrs i!r:ri•) ci c í'ü~:;ri!do d t.> l a IJI\'!\M.

El ::' Ol!ju ll tC' de nlm~s S(;lr.•.:c ic>n:~ria!;. adem&s dt: s,, origi! . lidid: :Jd, ofrectm

:d !~.;ter d trntaminr.lo O(! lt:i~la:; y ¡;, r•Jhlúmit'> de gntP. reloJvanda, C<m·

tríl>'lycndo n la comprensión de bs mismos y a la rlifusión riel pensn· mi'mtu uuive¡·sitario.

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Marcela Lagarde y de los Ríos

Los cau ti verios do las mujeres:

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las mujeres: n1adresposas, monjas, pu t as, presas y locas U N!VEKS!DAD NACIO;o,;AL 1\UTÓNOM:\ l.'l~Ml~XíU)

U N!VEKS!DAD NACIO;o,;AL 1\UTÓNOM:\ l.'l~Ml~XíU)

2005

mujeres: n1adresposas, monjas, pu t as, presas y locas U N!VEKS!DAD NACIO;o,;AL 1\UTÓNOM:\ l.'l~Ml~XíU) 2005

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Universidad Naciunal Autónoma de México

Dr. Juan R~tmón de la Fuente

Rector

Lic. Enrique del Val Blanco

Seantario General

Dra . Ros aura Ruiz Gutiérrez

Secretaria de Desarrollo Institucional

Dr. José J.uis Palacio Prieto

Di rector General de Estud ios de Posgrado

Dr. Danid Cazés Menache Director del Cnntro de Invest igacio nes JntATdi:;c iplinarias un Ciencias y Humanidades

Ora. Maria Isabel Belausteguigoitia Rius

D in~ct<>ra d el P rograma Universitario de Estudio s de Gé n ero

Lic. Gernrdo Reza Calderón

Secretario t\c:ad ómico de

la Dirección General de Estuclios de Posgrado

Lic. I.onma Vázquez Rojas

Coordinación Editorial

Posgrado Lic. I.onma Vázquez Rojas Coordinación Editorial '· ·~ El que viva verá. Me viene la

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I.onma Vázquez Rojas Coordinación Editorial '· ·~ El que viva verá. Me viene la idea de

El que viva verá. Me viene la idea de que, en secreto, persigo la historia de mi miedo. O, más exactarnel#e, la historia de su desenfreno, más precisamente aún, de

su liberación. S~ de veras, tambi é11 el miedo puede s er

liberado, y en ello se ve que forma paTte de todo y de todos los oprimidos. La hija del rey n o tiene m iedo,

porque el miedo es debilidad y contra la debilidad sin•e un entrenamiento fé"eo. La loca tiene miedo, está loca de miedo. La cautiva debe tener miedo. La mujer libre aprende a apartar sus miedos poco impoTtantes y a no temer al único gran miedo impoTtante, porque ya no es demasiado orgullosa para compartirlo con otras

Fómwlas,

Casandra,

desde luego.

Chri.tta

Woolf

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D R €> Marc·, •l s Ulgarde y Jc los R. 1 . ':' Unh · t • il-id <t d N acio m ! l .A. ut (l·.~,mla rie

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Presentación a la primera edición

La antropología de las mujeres es un tema que no ha sido tratado en nuestro medio académiCo desde una perspectiva científica, con la amplitud, profundidad y creatividad con que se aborda en este texto. Estudios de esta magnitud sólo se han llevado a cabo, hasta . donde yo sé, en algunas universidades n0rteamericanas y euro- peas. Necesariamente con una problemática diferente, dadas las perspectivas culturales de esos países. Es por ello que el estudio antropológico de la condición femenina es w1a contribución cien- tífica, que viene a llenar una laguna en los estudíos.de género desde !a Antropología. Por esta misma carencia de interpretaciones antropológicas de la mujer, la doctora Lagarde ha debido crear sus propias cate- gorías de análisis que vienen a enriquecer los instrumentos epis- temológicos de su disciplina. Me refiero en concreto al concepto dP. cautiverio, que denot~· rasgos diferenciaies dentro de ln intcr- pr.,tación tradicional de id conwción fdme •t!na de opresión, y en esa medida la distir.guen, an s•l espncificidad, de otras opresiones, tu! es como la de raz¡¡, grupo marginado, y o ttas. El problema st:

f•nriquecP, cuando es una mujer la que tr:1ta ¿P. cotn p¡·endcr -en profundidad- su condición C:Jltural. Por tanto,' el rasgo dP. "dis- tancia" es pertinente p<.trn guardar h objetividad debida en el anáHsi:> etnolégico. La teoría ÍP-minista abre la nueva pr:rspcciiva de análisis que se hallaba oscure<.:ida por la visión unil:!tcral, pa!riarcal, de sus objelos de estudio. Mayor riesgo de enm:Jscaramientu surge preci-

same nte de b rt'l~lidad femP.nin<l. La melodoloJ;Ía feminis t a no sóio intenta davelar una realidad antes ignorada, también tiene el

de camh!~rl a. Se presenta e n esta metodo l ogía la posi-

bilidad de construir un nuevo paradigma que SI! a bra en ia cuhura, Clrgado de posibilidades IP.órir.as y prác; ticas, para supr.rar -en

propósito

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este caso- los CAUTIVEJUOS femeninos tradicionales, vividos por las mujeres, que la autora reconoce, describe, analiza y propo- ne su erosión. Otro valor de este texto es que no pretende caer en los viejos mitos del descubrimiento de "lo m exicano", ahora en la condición femenina. Se trata de un camino, como señala la autora: de "construcción de una teoría" histórica que permita aproximacio- nes a las mujeres reales, plantear problemas y dudas y formular nuevas teorías. Se crean así los prolegómenos de una visión histórica enriquecida. Porque no se parte de cero, se integran c:rcati vamente los avances culturales, las disoiplinas pertinen tes, por ejemplo, aspectos de la teoría gramsciana que convergen eo un oje: la visión feminista. Si lo anterior demuestra la originalidad del tratamiento del toma y de la metodología utilizada, otro acierto más es el propósito que yo considero central en esta investigación: desarticular la creación cultural histórica de las mujeres, que da razón de sus opciones ac:luales de vida, de sus diferencias y semejanzas, en el mos.1ico cultural del país. Para este propósito se siguen dos ejes de análisis: el sexo y el poder que estructurnn el sujeto femenino y que impiden. en la condición actual, su autonomía. Se parte de la experiencia vivida traducida a conocimiento, elaboración teórica y sabiduría.

El traba jo de campo es extenso y cruza la amplia gama de difcrcnclns del góncro: clase, r?ligió n, forma de vida, P.dad y otras más. Todo lo cual se apoya en una investigación bibliográfica de tex:os clñsicos y conteo1poráneos sobre l:t temática. L1 nrgumcntadón a lo largo dd texío <)S sólida, flexible y no dnt?'p;it!ca, munslm unn capacidad de observación muy amplia,

un,c!a a l:1 enalidóP- y a b voluntad de !:aher de Marcela Lagarcle.

T0do !o

pero no simpln. Fin¡¡Jmnt~tu, lns conclusicnos a ias que llega cubr~n las hipú-

t.,s!s <¡t!C se p!antnan al inicio de h obra: la lii;eración de las n·,u;cms de sus cau!ivcrios, con ba:;e cu las estralegias que se d~tüllan.Esto no significa 4uc b experiencia Jc ser mujer se atomi- c-e, siilü que se enriquece y mu'.!stra la evidencia du su complejirlad

innLarcilblc, aunque su r.ompartan :asgos ontológicos. Dcscuhrir nues!ros C<!t!::vnrios es el pr!mcr paso pnra abando- narlos.

cual~;:}cxprC'sa en un~ expresión litcrarin fluid~.sn n cill a,

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Crnc icla Hierro

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A Valeria y a todas con sororidad A mi amado Danielo

Presentación de la segunda edición

Terminé de escribir este libro en 1968, y con su versión original presenté mi examen de doctorado en septiembre de 1989. Integra-

ron mi jurado Gracicla Hierro, Sol Arguedas, Roger Bartra, Alfredo López Austin y Pilar Gonzalbo, quienes pacientemente discutie- ron conmigo durante cuatro l;1rgas horas y m e otorgaron la califi- cación máxima. Un ·par de meses después, otro jurado me hizo llegar el inesperado Premio Maus, cuya generosidad permitió que

mi tesis se convirtiera en libro.

La primera edición estuvo bajo el cuidado d e Fernando Alba y la corrección tipográfica y de estilo a cargo de Matildc Mantecón.

La segunda a cargo de Matiltlc M:mtecón. Ari Cazés y Rogelio López.

so !". A! poco tiempo

me !:amó para avisarm" que había terminado la lectura dd prime-

ro de mis tres tom os, y que n o sólo est~ba muy Interesada sino

tambiéu conmovida. Le lk;;.ría m:"is de un aüo leer y corregir todo

mi texto, en algunos pa ~ajns aprasurado, y

promete ocuparse tamhién clel siguiente. Celebramos la primicia

en su casa, con una cena exqlJisila que ella misma preparó.

Recorrimos juntas sus carn::rlore5 y habitaciones, poblados por muj(;res :.alid:!s de los pinr.clcs rie su s'.legro. Rnímcs con gusto cuaP.do me dije:

"Y una que éreía vivir tan foliz, así tan simph:mc nle, y vienes tú con tu libro y, anda, que todas estamos cautiva:;!"

Cuando conocí a Matilde me dijo "eres un

par ece que nn ie bastó:

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Otra casa cuya puerta abrió mi libro fue la do Fernando Alba. Trepada en las laderas de un cerro y rodeada de eucaliptos, tiene el gusto del espacio diseñado por él y su esposa. En su taller nos mostró sus grabados sobre la serpiente y la muerte. En su orden de artista hallé un pequeño y delicado grabado que, al devoiver la visita, Fernando discretamente me regaló y hoy está sobre mi escritorio. Aquella noche la cena deliciosa fu e preparada por Christianne Chaubet, cuyo trabajo por las mujeres la ha llevado a Nairobi. Con Graciela Hierro hablé por primera vez para pedirle que formara parte de mi jurado en la Facultad de Filosofífl y Letras. Había oído de mí, y sin conocerme aceptó de inm~diatoen cuanto conoció el tema. En plena identificación conmigo, me relató sus travesías de pionP.ra cuando, hace años, presentó su propia tesis en la misma facultad. Los amos del saber discutieron entonces si su Ético y feminismo es una obra de f!losofía, come años después otros dueños del conocimiento me preguntarían si la mía era antropológica. En el transcurso de mi examen, que presidió Graciela Hierro, la ;.¡finidad de nuestras ideas me hizo sentir como si ella hubiera s!do la asesora de mi trahajo, y cc,mo si en ia solemnidad del acto las dos continuaramos una vieja conversación informal. Por estas rñzonr,s y por muchas más, me pare c i ó (jue ella debía hacer P. } prólogo. i cen~a la que Gradela nos invité se frustró pu~saquella noche no bgn>mos lleg;n al otm iado de la dudad. A pesar de aso, d~sde entoncd~ rr.~niP-nemos un diálogt• enriquecedo;·, y otras mesa:; hRu permitidt• m.aestro5 encu~nt ro s.

y ut'J!1!c:s", <li:::e !a

a F!ora Cold!Jerg. Yo hahía colaborado en OMNJA, revista del

posgrado ele la UNAM. en el número en que se publicaron arl ículos

y grabado!' producidos por mujeres teniendo como tema, precisa- mente, a las mujeres. Uno de los grabados, impreso en blaw;.o y

negro en una de las páginas de mi articulo sobre identidad feme- nina, me fascinó:

Es el retrato de una mujer detenida en e l tiempo, contenida en

sí misma. Íntima, observa el mundo tras el velo que deja entrever

su rostro franco y una boca firme y sensual, mientras su mano sostiene el mango de una sombrilla que la antecede. Comprendí que esa obra debía ser la portada de mi libro. Animada por Fernando llamé a Flora y le pedí reproducirla. Sin

conocerme, se interesó al oír el título de mi libro y nos r.ecibió con un platón de jugosas y coloridas rebanadas de sandía, abrió su estudio y mP. hizo conocP.r el gran tórculo y la odisea que costó colocarlo p<ora que P.lla prensara sus obras. Flora me mostró el

original de su Mujer con .<;ombrillo. En su verdadero !a m año, e

mujer, Sl! e nlomo, sus texturas y su colorido de rosas, verdes y claroscuros, fueron conmovedora:;. Distinguí sus-flores en el som-

brero, adiviné Iras el em:aje su mirada; sentí el goce profundo e intenso ele los trazos cuya magia toca a quien mira: Vi otro original, reproducido también en las páginas de mi artículo, en el que flora imprimió la IP-Ia de su vestido de nnvia para marcar, a la manera d el esgrafiado , el es pe:~cio, el traj e de la personaje y su rosirv iatuado. Vi muchos más para los qut! quisiera esr:r¡bir Jihros.

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de la prcsP.r~ladón de Los cauUverio!i se exhibió Mujer

r.wr suml>;il/u. ~mujerveiarla, rebautizada e~talarde como M11jer c~ulivu, m!!'terinsa, miral:oy ~1 acontecer desde una p?.red blc'luca de mi ca~a.Cuando alguien le preg•rntó a Flora el precio de su cua- dr0 para ohscquiármelo, con gracia mf.pondió: "Ye:. Hene dueilfl". Sol Arguedas loyó el b0rrador ele mi libro; daría su voto

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iía

"En cnnsl ~tnle acuerda oc intereses, dcsr:os

dt.><.licatc.wi:\ que Gradt<la pu:>oen mi cjem[Jiarde su libw. Y expresa pu:~!ualmer.lemi propia vivenda.
dt.><.licatc.wi:\ que Gradt<la pu:>oen mi cjem[Jiarde su libw. Y expresa
pu:~!ualmer.lemi propia vivenda. La primera ve'l que V \ a Graciela
me encanté: con una seguridad imp<.ctante hahló a nomhre ele
nosoiras, las feministas radicales, con el orgullo y la certeza de
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se afirma en su presencia. en su sr:ntido del humor y en su
i!1ttli~cncia. Hoy preside para satisfacción nuestra los esfuE~rzos
por organizar lc.s investigaciones, la docencia y la difusión de lo
qut en la UNAM h<~cemos an !orno a los estudios de género.
La ho.:c-hura de Los cuutiverios
también mt: permitió con0cer
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aprobaiorin a

condición d~ dic;c,riirlo cornnigc. Por e llo durante

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f!·on! e, c;)qv~r.samos ~n su bella casa; acordamos,

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y, finalmentP., Sol m~ oilscquió co n la lt!ctma cómpiicP.

de

un lt!X!ll suyo, :11&dilu, t!n P.} <¡lit! r:uen ta su mundo más próximo

•! íntimo. Convencida, Sol leyó en la ¡:>res.,ntac:ión de ÚJ.'I cuulive· rio." unas c:\larlillas especialrne,1te redactadas para poiemizar. Se

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lo agradezco. Ha dialogado conmigo y aprecio su acuerdo de fondo y su disposición a continuar nuestro debate. Sol fue mi primera imagen ejemplar de mujer de letras, sabia, inteligente, comprometida y apasionada. Así la veía cuando yo era una niña. Aquella imagen persiste hasta hoy. De ella aprendí la palabra mágica trastrocar que me permitió dar cuenta de lo que hacen al mundo ciertas transgresiones de las mujeres. Desde su transparencia y su c.alidez, ante el auditorio de la

Casa de la Cultura de Coyoacán, José Ramón Enríquez reiteró su

afmidad con cuantos están sujetos a opresiones. Dijo también que encontró la esperanza en mis páginas. Meses antes había saludado dssde La Jornada la lectura de mi manuscrito, apreciándolo como una investigación de fondo tan necesaria cuando predomina el pragmatismo. Recordó cómo durante más de un año en Puebla, en torne al edificio Carolino y en los cafés del centro, platicamos y comparlinos en profunda amistad los malestares de los oprobios que investigaba, nuestras coincidencias y nuestras convicciones libertarias. Amistades nuevas y refrendos de cercanías están entre los regalos que me ha dado ei arduo camino de publicar este volumen c~.Aidadopor personas amigables, creaiivas, hospitalarias. Con nombre e imagen bellos, por fin mi libro estuvo listo en

los primeros ejemplares en mayo y tomanos el vinito ds

honor un día de septiembre en el que apareció en El Financiero un ar!ículo d~ am orcsa f:tclura tillllado Cautiverios: Daniel Cazés

u n os cuantos renglo nes ,

cu~-:uta desde sus íntimo <> ~cntires, c11

!1üestros añ0s juntos y su v1venc ia d\"! !T:Í trabajo de c~mpo de antropé!oga enloquer.ida en el desr.ubrimiP-nto de cau!ivP.rios; por ahí aso~an amigas y am igos, nuestros padres, y la presenda de l!ya, Ari y Valeria, nuestros hijos. F.n cor.trapunto con la escrítu -ra l:e lo:> cautiverios emergl} la hechura de nuestra singular familia, nuestras t::iudades, nuestras c.asas, lo qu e vivimos en <:lllas, y hasta lo que veiamos a través d€' las ventana$. En su r~lato revivo ia

pas!én de las causas, los dolores y :os goces azaroso:; al darlo sentirlo a nu~stracon.vivonc!a. Enc~.;entroen sus Cautiverios testi- monio y compañía de quien abre su amor para dacirlo con reso- nancia. A4uel!a noche Daniel ieyó su texto ante un auditarle

cautivado por su decir-co n su mirada y su palabra de hombre-, por su cercanía conmigo, y por su voz. En unos meses se agotó la primera edición sin siquiera haber disfrutado de los escaparates en las librerías comerciales. Se ven- dió en la UNAM, en conf~renciasy en actos públicos, y a pesar de" · su volumen, una red de mujeres entusiastas lo llevá de mano en mano por el país y el continente. Ha sido comentado y presentado en Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Vene- zuela, Ecuador, Perú, Uruguay, Argentina, Paraguay y España. Hoy, el esfuerzo entusiasta y gentil de Rogelio López, el nuevo editor de este libro, logró abrir todas las puertas y concertél.r las vol untades necesarias para hacer la segunda edición revisada, y más nun1erosa aún que la primera. Esta me gusta más. Como por arte de magia, Ari Cazés ha embellecido los cautiverios; con su lupa y su pluma recorrió amorosamer.te cnda párrafo, cada ren- glón y cada letra pnra extirpar con sus dotes de escribano mis apresuramientos y descuidos en la redacción original. Nunca pensé que Los cautiverios fu era a tener ese exitoso

r eco rrido. Me parecía que no era un lib r o d~ fácillcctu~a, ni por su

ta maño ni por su te ma. Trata del d ol or, del miedo, cie 1a impoten-

cia, de la servidumbre y de cosas que ocurren en el e ncierro de lus m uj eres cautivas y caut ivaclac; en el mundo patriarcal.·Es un libre de teoría antropológica cuyo eje es la opresión de las mujeres. En

é l se analizan las formas diversns ~n qu~ la inforiori7.adón clc las

•:ntjercs justifica la discriminación que h~s•;xcluyc '>clcc ti ·;:tmente de CSf,acios, aclivid:odes y JlOU;}rcs, ¡¡ la vez que !a<; induye c:>m-

p ul s iv a menle co otros teóricamcnic irrcm!nd:;bl•!s, Por e!:o, h

nat;JTa le za, la in c apa ci dad , la in co mplclu cl,la impureza , In minc-

rid:td y el eq~t\·,•oco b:tn sido COI:lcn!a~loscle l:; identidad natural ele las mujeres i:1capnces, impura'>, menores y fallici ns. Pero para inferio:-izar y discrimi:1:!r a los sujetos histórkos se

wquiore que quienes se at!t o asignan la

pi .; n a otros y a ot!·as ia condición de sujl! to . Múltipics han sido los

l:aminos para concuicm· a la mujer la capacidad de ser en sí mis ma Y p a rc1 consl;-uirla como c:~uliv a. Pt!ro, de mf:lr.era recurrente se lt:!n centrado en la expropiación di! la sexualidad, del CUf:lrpo, ele los uitmcs materiales y simbólicos de las mujeres y. sobre !oclo, de

materiales y simbólicos de las mujeres y. sobre !oclo, de •.f ··-· ·, 19 9"1. Vi

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19 9"1. Vi

y simbólicos de las mujeres y. sobre !oclo, de •.f ··-· ·, 19 9"1. Vi calidad

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de su capacidad de intervenir creativamente en el ordenamiento

dnl mundo. Al induir todos los hechos femeninos en la sexualidad para-los-otros y al especializar a las mujeres en ella se les despoja de la posibilidad práctica y filosófica de elección de vida. lnferio- rizadas, sus hechos no las valorizan ni les generan poderes que las homologuen con quienes co n cen tran valor . Y, simultáneamente, son inr.apacitadas para apropiarse de bienes y de poderes mono- polizado s por atros sujetos. El proceso culmina con la exclusión clB las mujeres de los espar.ios dH deci sión y de los pactos pa tri ar- cales. OP.cidir sobre la propia vida y el mundo os, entonces, un tabú

- una prohibición sagrada- impuesto a las mujeres, que ocupa el núcleo de la identidad femenina: reproduce a las n1ujeres como sujetos sociales cuya subjetividad se construye a· partir de la dnpcndoncia y del ser a travús de las mediaciones de los otros. Es tn hecho político se concre:a en la necesidad de la simbiosis matcrinl y simbólica, atributo genérico que conforma a las mujeres socinl y c ul!uralmente, y permite su es pecialización como cuida- doras vitales de los otros. De ahí que las mujeres seamos capaces d H h:~ccr t0do para lograr el vín c ulo c o n los otros. Nuestra confor- m¡¡ción cultural es exitosa si además nos sentimos realizadas al s~ r rlc osa manera. Ser depP.ndientcs y estar subsumidas en alguien o en algo son

a tri but os dHla feminidad . Por eso, vivcn:.;ias alienantes gcnP.ran en

las mujHros rP.accion~s afectiv a s y é t k a3

t:n i>P.sió t~ interna y s u ti~fat::dlm al s :~r apro•>ad ::.s por t:l m> . tndo. Con -

nll C' 1:ump!imos con nuestra identidad g l'nP.r ica y s n mos v e rd:

ram e'l te f~;meni:~as.

ley de intercambio: Si trabajo, si me someto, si hago cosas por el otro, si le doy mis bienes, si m e doy, será mío, y yo, seré. No es éste un proceso de apropiación/entrega que pennita que después del hecho (acción; contacto, pensamiento, afecto) cada cual reconstituya su autononúa y continúe su vida de IIlélDlU1l independiente. Conformadas como parte de Jos otros, las mujeres buscan ligarse a algo en fusión perpetua. De esta manera el impulso que mueve a la existencia y que da sentido a la vida de las mujeres es la realización de la dependencia:establecer vfuculos con Jos otros, lograr su reconocimiento y simbiotizarnos. Estos procesos confluyen en una enorme ganancia patriarcal: la socie· dad dispone de las mujeres cautivas para adorar y cuidara Jo~otros, trabajar invisiblemente, purificar y reiterar el mundo, y para que lo hagan de manera compulsiva: por deseo propio. Este complejo de fenómenos opresivos que articula la expro- piación, la inferiorización, la discriminaCión, la dependencia y la subordinación, define la sexualidad, las actividades, el trabajo, las relaciones sociales, las formas de participación en el mlmdo y la cultura de las mujeres. Y además defme los límites-de sus posibi- lidades de vida. En el libro expongo las formas particularesen que se dan estos fenómenos en cada círculo vital definido por sus normas, sus instituciones, sus modos de vida y su cultura. Es pre~isamente a esos círculos a los que llamo cautiverios. Nt> todo es dolor en ellos. Ni iéi opresión es vivida siempre con pesar. Por el contrario, a.dq:.liare la tesitura de la felicidarl cuando es enunciada en lengua patriarcal como le::tltad, entrega, abnegación; cuando nos va.loriza y nos ubic¿\ P.:.l el mundo y f.li cautiverio se llama hogar o causa; cando la especialización en los cuidados se conciba como instinto sf.lxua l y m&ternal, y la subordinación enajenada al poder es t>l contenido del amor. Las mujeres estamos sometidas a la opresión porque, para establecer vínculos y sP.r aceptadas, con nuestra anue!lcia o contra nuestra voluntad, vivimos la rt:ificación sexual de nuestros cuer- pos, ia negación de la in!eHgencia y la inferiorizac!ón d13los afectos, es decir, la cosificación de nuestra subjetividad P.scindida. Convertida en deseos sen'lidos por cada una, la opresión gené-

p o siti v as y ri e gc,~c.

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La C' ond e ;1cia dP. la f. nn;jcn~s P.s !á c im e ntan:.' e n el u:1gat-~o .

C ada una cree quP 'li•;e para n~:;lizar dt~sons e s pontáneos y que Si.ts

i 1<! c er es y qu ::: haccr e s son nat ura l 2s. E s tas ~:;ree acia:: permiten que

las muju!'t:s despliegt:cn incontables et~ergías vi!ales en act ivida-

de s it Mcabal,Jes, hacHtl motivadas

t •fn1, dt: s;.tf. ;;tributos,)' de st;s bi~:>nesmateriales y fan tás!icos), cGn

la <:T<!t!llCÍi'! en qun sus relaciones co n el nntndo se rigen por una

dcsval o dzadas e cc nó mica y polític am e nts. Lo pcr la carencin s ubjetiva y langihln (carcnc1a del

dcsval o dzadas e cc nó mica y polític am e nts. Lo pcr la carencin

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dcsval o dzadas e cc nó mica y polític am e nts. Lo pcr la carencin

rica se concreta en formas de comportamiento, en actitudes, destn!Zil$ y respuestas. Esn opresión es valorada posi1ivnmente cuando la cinpenclenc:ia, la sujeción, la subordinación, la impotcn- c:in y In servidumbre son virtudes femeninas y no dimensiones políticas. Para ello, la prohibición de comprender nuestra vida y el mundo debe refugiarse en atributos fcmellinoscomo la ignoran- cia, la ingenuidad, el rechazo al pensamiento analítico y la dispo- sición a la creencia m:ígica y sobrenatural en todo. Nuestra ceguera se con r.rela también nn la nngación de nosotras mismas, de nues- tras cnpncidmlcs, de los saberes críticos que podemos poseer. La opresión adqui(:re corpornidnd vivida cuando, pasivas, nos limita-

m os 4! esperar todo de los otros, y cuando, omnip?tcntes, negamos

la P.Xpcril:ncia, nos colocamos en el mundo de la fantasía y cree-

mos que podemos hacer cualquinr cosa, que somos intocables. Poro somos oprimida s, t<~m biún, si la imp o tencia nos ll e va más allá du la tolurancia y hncemos del sufrimiento un modo de enfrentar la vida; si, con resignación, reiteramos que así es el mundo, que así será siempre; si l~on fe creemos que no es posible r:nmbiar. Ln opres ión está nn nnsot ras cuando nuestro cautive rio cuenta con nuustro más Cirme npoyo, y cuando aprender, atreverse y experimentar, son acciones que parecen imposibles. Lo es ta mbién cuando mantcnumos inlr:cndas la s n orri1as de nuestra r.ultura con fro ntarlas con cxperit:ncias vivicln!' que no !icnen en rdl« t:x pli- cacién (l son n :prob;1hlus. M:ír. a!l:l de nw:str.1 c~1!1dt:nda,lasm\ljl:ros l:stam.:>s o¡wimida;-; .::uando, en nanp hmi nn lo clnl mandato pn:riarcal, nos nsforzamos por d~.Jspojnrde sentido propio r nuestras vicln!i y por encon!rar un sen tido moís all~de nueslr~s desdibujada~ írontrcras corporJ.Ies. De esta u;ancm, ser mujeres arll!Cuacias signifka invisibilizar tilles· Iros h<~t::tHesy nuestra mismidad par;:-, exaltar a los otros en reve-

rencia s:tc:rific!al, es decir, p<ua m:1gnilicarlos r.omo parte il:divisi·

ble dn nuc;; !ro ser y

de ma:slra exislcnda.

Ln oprosión dn ias mujnres !·m cumple s i cstnr plenas de !os

o In comple.tud o!lto lógic<! clo set·P.s

concobid:1s como incomplntar. G nmtibdas, y si la obediencia es un rleht!r cuya transgresión nos co1:vierte en fall idas. Recorre el

OL""YJ.c;

es

la

vía pri

,ilcgi:.dn

18

texto en los distintbs cautiverios la idea de que vivir así anula la posiblidad de co nstruir el deseo propio, el mundo personal, el

Yo -misma.

Trato de desentrañar las múltiples maneras en que las mujeres intervenimos en la conformación de las identidades genériGaS de mujeres y hombres. Busco en particular las formas en que repro- ducimos entre nosotras la opresión para enfrentar la amorosa enemistad que resume ese encuentro y ese desencuen tro entre mujeres necesitadas unas de otras y temibles enemigas en compe- tencia. Para sobrevivir nos desidentificamos como mujeres. Me interno en la comprensión .de lo que las mujeres tenemos en común y de lo que nos hace diferentes a unas de otras. Esta búsqueda tiene el propósito de asumir afinidades y dife- rencias, contradicciones y conflictos para, desde ellos, identificar- nos, hacernos cómplices, y construir el nosotras. Analizo la condición de la mujer desde lo político y desde las mujeres: desde mi propia identidad de mujer. En este libro, las f>rotagonistas son las mujeres. De ahí que los h 9mbres sólo estén presentes como referencia paTé~digmática, de poder y relacional, como seres concretos y fantásiicos, posiblilitadores de la condición patriarcal de las mujeres. !nteacionalmenle per~cnecP.na la cate- goría los otros, que no los agota y que comparten con los sujetos y los hechos que dan sentido y signifi(:ado a ia vida de las mujeres:

cualquier poder, los dioses, las instituciones, las mujer~s. los padres, las madres, las i!ijas, los hijos, !os próxim(IS públicos y privados, l os t t3rr itori os. las cau~as. Desd e luego que e ntro todo s los enumerados los hombras Ht:n~n \ÁOa ubicació n privil~giada pmque 6ste es, en verdad, un mu:1do patriarcal, y ello$ concrP-tar. su fantasm a y su sujeto. Mi libro no e n juicia ni acusa n los hombres. No son ellos la c."lusa directa de Jos cautiverios de las mujeres, ni quienes en e xcl usiva ia s m <mti enE: n cautivas. Aunque contribuyan a hacerlo , se enseñoreen en los cautiverios y se beneficien de ellos, los cautiverios se originan en los modos de vida y en las culturas genérica:>. Las misma5 mujP.res e~tán obligadas & reproducir las condicioMs y las identidades genéricas ec su propio mundo. En cumplimiento c!e la feminidad, ias muj~res actuamos dobles pa-

19

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genéricas ec su propio mundo. En cumplimiento c!e la feminidad, ias muj~res actuamos dobles pa- 19

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peles y tenemos dobles posiciones: como.sujetos de la opresión y como vigías del cumplimiento del designio patriarcal, femenino y masculino. El mandato funciona tan bien que en la soledad cada mujer es vigilante y censora de sí misma y ha asu.'nido el sentido patriarcal de su vida: no sabe ser de otra manera, no se atreve a serlo. Con todo, desentrañar los mecanismos, las redes y los nudos de los poderes múltiples que trenzan las relaciones entre mujeres y hombres, permite desmitificar también a estos últimos. Es un intento por verlos desde la dialéctica entre semejanza y diferencia, pero ubicándonos a nosotras como el punto de referencia. Más acá del dominio que es cautiverio, de la confrontación de los conflictos y de la enajenación que defmen las rel~cionese~tre los géneros, y sól0 a partir del rec::mocimiento y de la resignifica- ci6n de todo lo mencionado, es posible desarticular los contenidos patriarcales de la organización genérica del mundo. Se trata de incidir tanto en las formas de ser mujeres y hombres, como en los contenidos específicos de las sociedades y de las culturas que deseamos. Queremos construir condido~es e identidades genéricas que no sean 1·eguladas por el orden político que nos clasifica a partir de principios antagónicos y excluyentes. Con estos principios se

tación cultural y social con los estereotipos genéricos asignados, Y cada vez más mujeres dejamos de asumir esos designios. En esas contradicciones vividas hay enormes indicios y posiblildades de cambios que pueden generalizarse. Sin embargo, las posibles alternativas históricas benéficas para el género son eT.\ general existencias complicadas y conflictivas. Quienes porvoluntad opor compulsión no cumplen con su ser femenino son discriminadas políticamente y confinadas a la categoría de locas. Nos proponemos construir, con el esfuerzo de cada vez más mujeres y hombres, formas de organización genérica del mundo no opresivas y, además, en movimiento. Para desco utivar es pre- ciso dar pasos hacia un horizonte histórico en el cual sean posibles los fundamentos mínimos de la libertad genérica. Citaré sólo algunos de ellos que pueden ser consecutivos y que habrán de confluir en organizaciones genéric.'\s distintas del patriarcado Y con ello en mundos distintos del patriarcal. La ampliación de las opciones genéricas como característk.a

de la sociedad; la posibilidad del ('

del ciclo de vida como atributo de los sujetos (mujeres yhombres),

así como la intercambialidad

entre mujeres y hombres (esta intercambialidad permiliría enfren- tar la actual especialización diferenciada que repro'duce a las mujeres y a los hombre!> como seres más diferentes que semejantes y que los segrega en espacios ma:criales y simbólicos antélgónicos). La }íOSiblidnd dc c,;unhinr c!e posiciones genérica:. {actividades, espacios, papeles, funciones¡, llevar a la ampliación del espectro get~éricode las mujeres y do los homhrl's para quP.In~capacidades

y las dcstrnzns histórkns sean comparlidas. Coa todo ello se c:n!queccn ia cu!tura y la ex~~ienciagt:nérk.a

de los y las partic ulares. Es posible, er:.tonccs, que las .::ond!ciones genéricas se aprcximen y pierdan antagonismo y q~eel mundo genérico no esté basado m ás en la opresión.

Se trata cie co:1struir la s•~mcjam• en la d1ft.rencia entre las

'1mhio

genérico en el transcurso

de posicio nes y espacios genéricos

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actuales mujeres y los actuales homhrcs a partir de la constr.1cción

de do s principios orga niz

de la polítiC'.ct: la po t encialidad co mún o~ mu jeres y hombres para

ores de 1~ vida social, de la cultura y

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21

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t ubica a cada mujer y a cada hombre en posiciones determinadas

ge~ér!camenie -asingadas por el sexú-, e n un orden de oposi- r.icnP.S binarias que v?.n de la magnificación/inferiorización, a ia

' oxpropiadón/a propincíón y a la completud/incompletuc\. Tal or- ?en s~ co;,crP.ta en sc:breespecializaci on es gené ricas que son ine -

lUdibles c~;Jturalmc~t.},y ~uP.al m!smo tiempo están en tr~'1Sfor­

mación social per mé\ncnte. 1 La discrepam:ia entre la culturn genérica qua nos constituye, la existencia :mcid, y la subjetivirtad de cada quie11, alcanzan los nivelt>s del cunilicto. \'i'Jir las estereotipos c•.llturales es cada vez más difícil para quie!les son conducidas cumpuls!varnente a vivir exist~ncias imp:-e-vist~sdebido a Célmbics históricos en !a econo- m ía. en la socied:ui, en el Estado y en particular en la organ iz2ción sociocultural genérica. For otra parte, se encuentran formas co nscientes de co nfron-

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20

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aventuras, intimidades, que pueden leerse de un tirón o a parrafa- das interrumpidas en el
aventuras, intimidades, que pueden leerse de un tirón o a parrafa-
das interrumpidas en el susp1mso y la expectativa de retomarlas.
Esto no es poco para un texto cien tífico de más de ochocientas
páginas c¡ue las amigas o los cónyuges se regalan en ocasiones
festivas. Tal vez hay quienes encuentran grato descubrir que las
locuras propias, silenciadas, inconfesables, son compartidas por
casi todas.
Me parece que en Los cautiverios doy sentido a intuiciones,
dudas, incredulidades, rebeldías interpretativas y lucideces casi
heréticas en la cultura patriarcal, que las mujeresexperimentamos
al vivir. En este tex to y desdo la mirncln y la metodología antropo~
lógicas todo ello ha sido investigado y ha encontrado cierto rigor,
un lenguaje y una legitimación acad6micas que retoman a las
mujeres mismas a ur.a visión valori7
é\da
por la escritura impresa.
Credibilidad y sabiduría se convierten en los atributos de las
vivencias que anali:t.o por L'Star expuestas en el poderoso"objeto
que es un libro que lleva, además, el emblema de nuestra expe-
riencia y las concepciones prevaledcntes, tan frl;lgtnentario y
pleno de certe:~.ns,de dudas y de silencios, se vuleve creíble cuando
es elaborado científicamente. Qui7
-l
os por ello que este texto~ob­
jelo ha ido tranformfmdosc en un esp:tcio simbólico ~e idÍmtifi ca·
ción entre alg1.mas mujeres, y de cncutmtro con algunos.bombres.
Mi dus1~0 expiicativo y d e re-ligarnos se cwnple, aunque de
mnneril incompletn. En Los cautiverios dijo m ;ís de lo
que quería
p•~ro mantuve implícita~ alg~1nasideas que merecen mención:
Las mujt!rcs vivimo~ en cnutivn!'l~l, per o il h! mi~mo vam os
ir~ n s fo rm a m! o nuestras v idas . Al h n:: ::r la i nvcstiga (; ÍÓn que dio
origtm a este libro, descubrí un sin íir. de vericuetos y una ca.'l!idad
iml;~scripliblede formas en qut: las mujeres élprovedmnsus C!.llldi-
dones dP. vida, en c¡uc evaden las sanc!ones, cluder. los poderes,
enfrentan la~sil u:1cionos más difícilos, y sobreviven. Pero no todas
!o hilc•m come seres dnvas!ndos en quitmes ln enajen ación se ensa·
úa!O•.~: al vivi r se enriq~.:oc: •m, c:oníroutnd~s. couflic luau ::s y , en oca-
sionr!s, sin clara conciencia dci futuro. Pero •}S así como el género
c nsün c ha sus h o ri zont e s vitales y la c ondicióu d~ la m ujer se am-
pl:;l y entra en cri:.i~.t:n lugar clu reducirsn, como ocurre hoy. con
la condkión mnsculin•• cuya crisis se explica por su uccredmien!o.
23

ac:ceder a los bienes concretos y simbólicos, y la diferencia de opciones accesibles y discernibles por y para todas/todos. No hemos inventado un mundo abominable de patriarcas vencidos por supermujeres, ni anunciamos el advenimiento de mundos invertidos, como lo pretenden quienes sostienen los mitos del contradiscurso cultural sexista y tratan de convencemos de que las rebeliones de las mujeres buscan llegar a alternativas históricas que serían venganzas justicieras. Las alternativas en la historia no son oposiciones binarias. Eliminar el patriarcado no implica la instauración del matriarca~ do. Por el contrario, nuestro deseo de explicar el mundo y de transformarlo se concreta en la posibilidad, ideada desde el femi~

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1

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nismo, de ser mujeres y hombres en procesos de-liberadores, capaces de inventar futuros y de vivir presentes democratizados por deseos afines y por esfuerzos compartidos; a partir del respeto

a

la semejanza y a la diferencia en libertad, así como a la integridad do cada quien. Éste no es un libro que victimice a las mujeres. Tampoco es un catálogo razonado de denuncias. He sistematizado mis reflexiones de investigación antropoló- gica sobre las mujeres. Más que un instrumento de lucha, como ha sido llamado este libro, lo considero un esfuer-zo por crear rdcursos para comprender el mundo de~de las mujeres y para

dc

Mi libro fo;ma parte de ia trariilaón ¡;enerada por nosotras para

ve:ar los hites fund a mentales de 13 tm:~jenación fe mP-nin a .

~wmhrar desde:: la ct!ltuta iP.minista léis oquedades del mundo

fe

:1vminu. Crea quP- por ~Sú ha sido tan bien recibido por las

al
al

muj~r:~sy por algur.os hombres avanti.!rarlos. Müjeres de mentali·

ulado

c! ;u1cs di!'-tintas han em"

aquí ia posiblicacl de reflexionar

sobre sí m !smas y do ser.tirse comprenllidas e identificad<l$ con las c tra-. mujrwes. Quiui en la teclura de mis páginas, algunas y nt.,:1mos han descubierto o .redescubierto que ser mujer y ser hombr!l no C~st2n inP.xplicablo y !an mágicamente·sob:-enatural, y ljUL' pueda voivcrse accesible y comprensible.

DoLo agrrlgar algo <!Ue me a!lombra: Escrito con rigor y argu· lllnntacior.os acad¡;micas, Los cautiw~ríoses IP-ído a menudo como

(un:-a unn novela, como si en sus pág.ir.as se relataran historias,

1 Las mujeres han ampliado su universo, han diversificado sus formas de intervención directa y

1

Las mujeres han ampliado su universo, han diversificado sus formas de intervención directa y simbólica en el mundo, han aprendido lenguas y desarrollado saberes, aptitudes Yhabilidades que es preciso develar con tanta intensidad como los hilos del fino tejido de los cautiverios para poder aproximamos de manera más - plena a las mujeres mismas: cautivas, pero no sólo cautivas con recursos para vivir. La cuestión más importante consiste en desci- frar la medida en que sus recursos vitales dan potencia a las mujeres y permiten desconstruir los cautiverios, y en saber si esos hechos conducen hacia la construcción de nuevas identidades, de

alternativas sociales, culturales y políticas. Esos recursos femeninos, expandidos hacia el conjunto de la sociedad y la cultura, quizá ya contribuyen a desarticular la opresión genérica y tal vez incluyen ya parcelas de libertad. Aunque sólo sea tendencialmente, en los cautiverios surgen op- ciones genéricas, modificaciones de la vida cotidiana, de las insti- tuciones, del imaginario, dn las fantasías, de las mentalidades Yde las formas de ser y de convivir da las mujeres y de los hombres. He abordado en estas páginas la opresión desde las mujeres. Creo que en ello están tanto la profundidad como los límites del libro. Pero también me parece que mientras existan los cautiverios de las mujeres es preciso nombrarlos si queremos dar sentido a los

tr;\nsitos libertarios.

Alfalfares de Coapa. mayo de 1992.

Una mirada

Introd\tcción

Uno de los. propósitos de esta obra es contribuir al desarrollo de una antropología de la mujer: Yuno de los caminos para construir- la es lograr una mirada etnológica de la sexualidad y de las mujeres de la propia cultura. La sAxualidad y la mujer nos son tan desco- nocidas porque en ellas vivimos, porque nos constituyen, y porque no tienen nombre. Para una mujer, ser mujer no .pasa por la conciencia. Es necesario construir una voluntad política y teórica. para hi~torizarlo que nos constituye por "naturaleza'". Franc.a Basaglia (1983:35) ha planteado el probl~macultural que crea en la identidad de las mujeres su homologación con la

tlaturaleza:

Si la mujer es n<\turaleVt, su historia es la histo1 ia de su cuer{Xl, pen) de un cuerpo rlcl cuai ella r.c es d'-leñ&vorque sólo existe como cbjetú para o~ros, o 9 n iun c.ió n de otros,• y en torno al cnal se centra U;13 vida Gue es la historia de una expro¡Jiacién. ¿Y qué tipo de relación puede hahQr s ntr<' uua exprcpiación y la naturaleza? ¿se trata dai cuerpo na!ural, o del cuerpo

históricamente det'3rminado?

--- --:=.===== :.:;~ilili----

Y añade Franca Basaglia: "el t¡ue es~anaturaleza sea natural es algo que todavía no está muy claro". 1

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1 F~acaBasagli>t (1983:30) dcf:nc :t~ib reh1ciór> muj!'>r· naluraJaz.a en nucltra

troo lo que !'e refiere al;~mujer está dentro de la naiuralez.a y de sus

25

r ultara: "

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1 )

) 1 ) Una antropología de la mujer significa entonces ubicar el análisis en el ámbito

Una antropología de la mujer significa entonces ubicar el análisis en el ámbito de la cultura, y mirarla con esa peculiar

m irada etnológica que analiza, indaga, interrelaciona y nombra

modos de vida que le son ajenos. Este elemento del método consista en analizar nuestra cultura y, en mi caso, la propia condición genérica, con esa distancia que los antropólogos de la otredad han tenido en relación con otras culturas, pero hacerlo con

la

aproximación que pcrmilen simultáneamente la pertenencia y

la

propia idcntidad. 2

l eyes. La mujer tiene la mens truación, queda encinta, pare, amamanta, tiene la menopausia. Todas las fases de su historia pasan por las modilicaciooes y las alteraciones de un c uerpo que la ancla sólidamente a la naturaleza. tsta es la causa de que nuestra c ultura haya deducido que todo aquello que es la mujer )o es por naturaleza; es débil por naturaleza, obstiruula y dulce por naturaleza, maternal por

naturaleza.

que significaría que la.~mujeres fuertes, fc:~s,privadas de atractivos, inteligentes,

2

Por cultura entiendo esa dimensión de la vida, producto de la

relación dialéctica entre los m odos de vida

mundo, 3 históricamente constituidos. La cultura es la distinción h umana resultante de las diversas formas de relación dialéctica entre las características biológicas y las características sociales de

los seres humanos. La cultura es el resultado y la acción de la relación de los seres humanos entre ellos mismos, en su acción sobre la naturaleza y sobre la sociedad. Es el conjunto de características propias, comu- nes y diversas de los seres humanos frente a todos los otros seres vivos; los distingue de ellos, les permite actuar sobre la naturaleza

y las concepciones del

y, en esa interacción, construir la sociedad y la misma cultura. Así, la cul tura está constituida por las diversas formas de vida cons- truidas por los seres humanos en la relación con la naturaleza, desde sus particulares formas sociales. La cultura es, pues, el

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4

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y vi~versa, naturalmente. U na

iuteraccióo sexual que c:!enbo de cieriO$ lindtes, p u.,¿e

 

grupc>S sociales . Por lo!. eleaneu!os que constituyen

o.mtra l ()(\n lo!' e!em11n~os dotninant& e o s u entorLo

para reinterpre!lu y crea~-. a partir

de los

 

   

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estúpida por nat u raleza, y también pérfida y amoral por natwaleza. Lo

conterido de la construcción histórica de los seres Para Leslie White (1964: 35):

no materna le.~.agresivas. rigu=mrute morales en el sentido social son fenóm'e- nos contra 'natura'".

Oevereux (1985:144) de.~L1caun problema político y epistemológico presente en mi investigación: "El sexo del observador puede dosempefiar un papel impor- taulo en la investigación y sobre todo en el trabajo de campo. Hoy es una perogrulla<.L\ el decir que ciertos temas son más apropiados para que los investi-

que la infonnadón obtenida por un investigador sea mejor si es de un género contrario al del sujeto. Lo adecuado es rt'ICOoocer, en todo caso, que es diferente lo que una mujer dirá a un hombre, como lo es lo que un viejo ruce a un joven, un joven a uua joven, alguien cr.sado, <' oon hijos, a alguien más. Es decir, la huella de la identidad de quie n investiga queda a lo largo de la investigación y sólo esa persona particular puede producir su propia ob;a desde su indh•iduaiidad histó- rica.

g~en antropól ogas y otros para antropó logos. Pero, al contrario de la opinión reman te, pal"e(;6 probable que l a mejor infonn~cióu acer;:a de la sexwilidad feme-

nina pueden

oonvcn:aC:óo acert:2 de: sexo · - inclusc en la ((lnna OC\ lUla entrevista cienUfi.:a-

obt~ner!a a¡¡lropólot;o s varrmes

~s.~ro s.í una i:orma dE'I

3 La con.::cp::ión del rr.11ndo es al conjunto de oorm<ls. valores y íorm:ts de

v1v1rse y res<>lvctse en d nivei f'Ut:~mentesimoolit:O o verbal. oomo Jo clemuestr.t l11 ex ¡>"lricn.::ia y resoh:ci6u d e la trnnsfr.ren c ia sex nal en el ~.>siooanállsis·. ~-fep;lrect> t:;UE'I el p•CJblema planl('ac!o existe, ~rono funci~naexP.ctamente como

aprehet'c.ierel mundo. oonscienle~.:incoi!Scientes, queelaboran cu!turahnente los

LA conoopción del ffi1UI~.O de

hs grupos y d~ los sujebs, ~la pudo t ener n.ayor o menor co'1tP.roocia , pro senl.ar

iJ~ve~w: 1~ ¡:>~ll!Oó. ~ se~o !l~ impor~ul e, poro sob!-e todo lo es el ¡¡én~ro pol\}ue

aspectos EStruclwadrn; y di$oc\.1oos, así con:o ailtagonismos y eletncn\u<> routn- dictorios.

!'Ocioc ullurs

l.

en la mv~ü¡:.:tCJÓU se nt•o•~c.ra y p!t>yecl:\ el invc$li¡wlur t.P.nt:> e~ el oontocto c::an a cara con la~ pcrsor.as, romo leóricu, idco!ógir:a. ornucioual e intelectualmente. Eso define el verdad('ro ptoblerua.

!e

La conoepc!6c de! m undo puticlalar d (' los suj<'t?S se oouforma d., mmera

estructotrados

e o general por ejes d'! la i• leología domi!Wlto, con Jos qt te se e-n trelazan ')lcmeulos

Csta antropología de lc.s cautiverios cie las mujeres está marcada por el ht'!Cho q.:.~efue l'e<\li.zada por tUta mujer con un:¡ silua::.óo Je \'i•la Jctenninada, y eo>D

da coucepcioues diversas. y en c!L~tintosgrados de oobesi6n e intesJ3ci6r•. J:Jgndo de elaboración, de complejidad y de es~ializaci6r.da la c:cna:pción c:!el mundo de los suj;o,tos está detonnirutdo por su &OOilSO a sabiduría.o; y ron~mientos

f'olt'.J(.:u lares concepciones Leórica(; e ideol6g.i.-;as. HaC<'r:a produjo e n la vi<b de ¡.

aclropóloza hecho:; distintos de los que hubiera ocasionado en la de un anlrop(,- l ogo . l os problemas, b~ euf aún l;~s omisic n cs. ti~r.en una imptonta id~ló­

lk:a aer.érica.

tllverscs. por la calidad d«~ésiCJ6, y por ll capacidad !:r!tica y c:re:;tiva dd sujeto

&l~:mentosdados, nuevos oonoep tos y

En cuanto a la rulación dii'ccta con las personas, rne parece iuadccuaci o s~poner

p rooedimienlos para aprehender el nHuuio y para v;vir la v!da.

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27

·~ ; :·~ ':!: · La categoría u orden cultural de fonómenos comprende he- chos

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La categoría u orden cultural de fonómenos comprende he- chos que dependen de una facultad peculiar de la especie humana, a saber,la capacidad de usar símbolos. Estos hechos son las ideas, creencias, idiomas, herramientas, utensilios, costumbres, sentimientos e instituciones que constituyen la civilización -o cultura, para usar el término antropológiccr- de cualquier pueblo, independientemente de tiempo, lugar o grado de desarrollo. La cultura pasa de una generación a otra, o una tribu la puede tomar libremente de otra. Sus elementos interactúan entre sí de acuerdo con principios que le son propios. La cultura constituye así una clase suprabiológica, o extrasomática, de hechos, un proceso sui generis.

sido posible y en ocasiones esclarcct->dor en la antropología. En cambio ha sidc difícil el viraje de los antropólogos para mirar su propia cultura. Ydigo el viraje de los antropólogos porque en esta perspectiva nosotros somos parto del otro de la antropología me-

tropolitana. Ubicados en la otrcdad

exposición d~ la propia cultura, esta dimensión desaparece y, con

ella, la costumbre de hacer antropología de los otros. .Que esa antropología haya filosofado su actividad cognoscitiva como una relación entre un Yo, el sujeto, el antropólogo, y un Otro (los aborígenes, los contemporáneos primitivos. los indios, los precapilalistas, las minorías, etcétera) se entiende como expresión

de una relación política rle dominio. Pero que antropólogos aborí· genes, contemporáneos primitivos, antropólogos indios, negros o deJa raza cósmica, precapitalistas, o mujeres antropólogas haga- mos lo mismo, implica no sólo ponernos en el lugar del dominador en el espacio de la sabiduría antropológica. sino reproducir su contenido político opresivo. El dLc:curso del sujeto y el objeto no va con nuestra historia, y

no va con nosotros

etnológica que propongo contribuya a afirmarnos como Yo pert e- necientes, como Yo identificados con lo que investigamos: que contribuya a constituirnos en sujetos que crean conocimientos sobre la cultura. Suj~tos quc son, a la vez, cognosciblr.s con los mismos métodos y categorías con que mi rar. el res to de l munrlo. en La voluntod de. sobl!T, Foucaull (1977:177) ubica en el siglo XIX td t-:urgi~niento dC' un nuP.vo se nt ido nn la cuitura, que nos cir- ~:um>c!·ihe y ex pli ca e l sfJn!ido de i:wcstign t.:: ioncs COI!lO la presente::

mñs allá de nuestra voluntad. Oj~lá la mirada

al realizar el análisis y -la_

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Si es posible analizar la propia cultura, entonces la defmición de la mirada etnológica no está en que lo mirado sea diferente, en que sea ajeno, o en que constituya una otredad. Se trata de que al analizar la propia cultura seamos capaces de distanciarnos de ella

a tal punto que podamos desprenderla de nuestra piel y despojar

1

)

que podamos desprenderla de nuestra piel y despojar 1 ) nuostra cultura de su carácter natural.

nuostra cultura de su carácter natural. La mirada etnológica significa evidenciar y resaltar las relacio- nes, las instituciones, las creencias, las normas, los valores, las costumbres, las concepciones y las formas de percepción del mundo, de los sujetos sociales y de los p-articulares, como si analiz.íramcs raigo lar. ajeno que por su desconoc:ilnier.to apareca como cognoscible.

Ur.a mirada etnológica, antropoiógica, de las rr.ujsrcs, ¡>t1rmite sep~rarnús como s~jetosinvestigadores da lo que ncs constituve Y !JOder mirarlo, hac~:rloconsciente y recrearlo. Es una forma-d~ aprox~m~rse a la feminidad desde conceptos y categorías del

conocul'

a

·

Dcsdu el ~iglo pn:;ndc las grandes lu c has que !JOraen en td a de

juicio el sistt~ma gcn t.!r<!i de poder ya no se hacen en nombre

de un retorno a los antiguos chm::chos ni en íunción del sueño milenario de un ciclo ele los tiem pos y una edad de oro. Ya no

científico y de otras fuentes del ccnodmilmto. a

lu'lchos qua en otra!l culturas han ocuparlo, en ocasiones, gr.an parle de la oLser1ación antropológica.

Analizar la feminirlud 4 e la masculinidad, la sexualidad, ha

umto

4 L:s fcm:inidud n:> es u.n h~1Jode oonte~Aidouniversal aunque hasta donde se ~beILv.ias lu sod!Xbde~ocnocidas contrastaD genéricamente a los icdividuoo en Upo!Cf~do la vidll que sitveo de base a oonstru.:ciones cuJtuoúes diversas oomo

28

b Ít • oui nid :H I. ·~n lre c trd !:. En nu es tra cu llu r:! SP. <10n sidcra cri t erio

de v'llidez univc~niqut. l:1 ll'lsc tlo L1 feu .i:aid:K.: P.S sexual y q•:c :o.la la PJ<peril".tlcia

fcmenin:> pcrlcr:cc:e ne<X:Sa tiauoC'nlc ai cm.lcn biolb~iro,i\ dife rencia de la !tlcntidad

s~ i:tl. h !s tóric.;t, que ~;e atrib u ye al homhre .

la m:J sculinidad y

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29

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se (;Spe ra m ás a l em perador de los pobres, ni el reino de los últimos días, ni siquiera el restablecimiento de justicias ima- ginadas como ancestrales; lo que se reivindica y sirve de . objetivo es la vida, en tendida como necesidades fundamenta- les, esencia concreta del hombre, cumplimiento de sus virtua-

lidades, plenitud de lo posible. Poco importa si se trata e no de utopía; tenemos ahí un proceso de lucha muy real: la vida

como ob jeto político

salud, a la fel icidad, a la satisfacción de las necesidades; el

'derecho' más allá de todas las 'alienaciones', a encontrar lo

que uno es y todo lo que uno puede ser

categorías que permitan aprehender a las mujeres desde la historia y la cultura. Desde luego que los conocimientos nuevos surgen en un debate con la existencia misma de las m ujeres y con las concepciones que las explican y reproducen. Bartra (1986:219) señala, que desde el siglo XVI se ha idtt-·

conformando un complejo milo sobre la mujer mexicana, aquella que se merece el mexicano inventado porla cultura nacional. Éstas so n sus cualidades: entidad tierna y violada, protectora y lúbrica,

dulce y

El derecho a la vida, al cuerpo, a la

traidora, virgen maternal y he mbra babilónica.

La imagen mítica bin aria y escindida de la mu jer mexicana tiene como fuentes a la cultura judeocristiana y a la sociedad capitalista, generadas en un proceso de dominio colonial primero e imperialista después. Una carac:terística común a la diversi~ad cultural y a las sucesivas formaciones sociales que han existido a lo largo de este proceso histórico, es 'lue las sociedades y culturas que lo han constituido han sido patriarcales. Ha existido de hecho una continuidad patriarcal a lo largo de siglos, y no rupturas, aun cuando hechos constitutivos de la mujer han iormado pci.rte de transformaciones hL<:tóricas globales. Las preguntas en relación con los mitos son: ¿cuál es la relación entre el milo y los sujetos sociales? ¿Es una ar.hitrar iedad literaria el perfil de la mujer mítica? ¿cuál es la relación entre las cualidades qüe se nsignr.n a l símbolo y las que han ido conforman- do a ias mujeres P-!1 e<>()S siglos, o las que las 'confnrman hoy? Es por tanto i:np cr t anle analizar P-1 di scursr,, n o :>ólo comc.!ut~rrela­ ó) r. ~nt re discursos o co m o exp r:!sión de . hechos d ~l pasatlo, sino ;:on bs del presente. Ha n sido !os homhms, sut !n:;tiíuC:om:s, y s ns in!e lectuales, dun i1 os de la p:t!abr a c r enc.iora , c;uit}nr~~ har , ei~horado esa identi- dr.d simbólica de l<~srrllljercs mcxicrroas 6 En la ac tualidad, y riesde hace más de un sigla, !as mlljcres ponsamos a ias mujures, a la socieda d y 3 l& cultura con los ojos y desde ellug :~r de las mujeres .

Ha sido el femi nismo, 5 sin embargo, la contribución más signifi- cativa en la reflexión sobro la condición de la mujer, y lo ha caracterizado esta creación do conocimientos que surge y se recrea ~m la voluntad de transf o rm ar la . No es casual qu e en un inicio las mujeres fueran pensadas y se propusieran metas cuyo paradigma eran los hombres. Hoy las mujores se han propuesto participar en la superación de las alienaciones m ediante la aprehensión de sus vidas. La cultura feminista se propone en la actualidad conocer y analizar la especificidad de la mt1jor como forma histórica de los seres humanos, y la diversidad de las mujeres entre sí. De ahí ei lugar ce ntra l que ocupan e l pensamior.to y la s:~l1idmía rle l as mujerP.s, t.m la c0nsirucción du nuev<~s ide ntidades. Par3 lograrl o r:s posible basa rn os t:n c.:>nodm!B•lios previos, pero es necesario taml•iér. pl nnlt!nr probiP.tn:~sespecificos y ger.e- rar t~o:c;ría:: y mctccloiogí:t<, par!icul~res, así come conccptvs y

5 L1 fil osofía femin isl~ de la ~imo n e ele Bc:.uv:lir tic E! !'~UIIdCJ sexo (194 C) y

p.ule c lr.J f~utÍHÍ:<IIIfl dn Ja doo·t:la p Js:td:l,

de~~· uhóc:<lcté>U cnnto el 01~• imrancnlc fw.nl e al Yo-hmnbre-trascen:lc•lle. Cor. el

fiiP. Illll eJalV>r.I'I<>S p ~~~· hs muj <:NS 8 pa rtir

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c!e 1:: liiv.~ r'j:it lnd rl e s u j c i<•S so <:iaiP.s en el ;narY . iSI-:tO y e n s us c ríliC<Os.
("'"•St" Arlmno, ~!lfiG). sn h o
1c rril.l.1dr. a l a posición filosófica cn qu e la s m~tjeres,
6 "La ide<>logía ele !a clase 1!cu•lbantc es 1:~iticnlo~íado1ninante er. el conjunto
ailn rn la o presi <'>~• p :~l d:u ·:: pinn":u; f¡~ vif~a y se pien sa n a s! mi s mas como Yo.
unmo pn •ln¡;<-nislas. <:ntnn s uict."ls : l"l:lrn ellas. los demás. aun r.uando se3n poda.-o-
'\1,
tic: b $v.;bla•f": "
las irlca~dc: min:uclc
-:
en c.ualc¡uicrépnca n<> han sirJon u:tc-a más
r¡ tce . !as iJcas de la clase domin :u: tc-. En estas afirmac.iones d e
Marx y F.11gels
-· plr.c la :r.mí:t fnu ;i•!ista so n "IM ol.ros'' (Basa glia, t9a3 y
1!166) .
~1848:5 1) se cons!.1t.1 qu e la C:ar.c dmninnn:e lo es. enl.re n tras <n.'Ois. ;xu su
30
31

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1

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No pretendo aproximarme a la creación de estereotipos. Por el contarlo, he analizado la existencia real y simbólica de las mujeres desde una perspectiva antropológica, para encontrar los hitos de su condición genérica (histórica), aquí y ahora y en relación con otros tiempos. Este trabajo no va por Ja senda de definición de las mexicanas, sino en el camino de la construcción de una teoría histórica que

capacidad para elaborar visiones de la sociedad, de la cultura y de la historia según sus propios intere.'CS y con sentido nacional. La apreciación de estos autores es illSuficiente. La ideologin, o mejor dicho las ideologías dominantes, incorporan, además de los intereses clasistas, otros que expresan a grupo.-; cuyo dominio no proviene esencialmente de la división en c lases de la sociedad. Son ideolog(as domir.antes porque expreslln la.-: concepciones y las nonnas y porque contribuyen

s urgidas de los intereses de los grupos dominantes en la

sociedad: las clases, los géneros, los grupos de l'ldad, los grupos organizados para mejorar la calidad de vida y en tomo al poder y al conocimiento, los grupos nacionales.los gnapos religiosos. etcétera. Así, las ideologías don\inantes enMéxico exprec;ao visicues cuya representación del mundo es producto de la convergencia de tod.os lo5 gru!)Os sociales podei'O$os. y expresa los siguientes intereses:

i) del capital subordinado: por ello son ideologías capitalistas que expresan

los intereses del bloque de clases impuestos a

a crear nece

-:idades

la fonnación social:

ii) patriarcales , es decir. h:lsado.s en los privilegios masculinos emanados de

Ja OpresiÓn aenérica de Jas mujeres y de Oli'O$ grupos; las ideologías dominantes mp;esenl<ln al mundo jcran;uizado por el predomir:io masculino (heterosexual y

o heleroc rútiuo) y ¡x>r 1:~u~lrcsión deo ll\~majcres y de los homosexualt:s:

~

iii ) dd grupo

I M ~r.1po~ de (l(latl

de edad 3unlto ct:yo tlmnini n

sc~<:ialm~>.ate dep.-nn;cn!c ,; (11 i itc-s, j óve n.- s. anui"n ( >S) :

~1! ,,fi:u11.a e n !a opresión :. todos

ivj ,\quellm: que !l D la~ i deologí as dom iu antc.> <!Xpra~an In opre.•ié n n 3dOll:! l

en la o p res ! tit. ~i,;ica. region:.l. ling r•í~lic-.1. f: tef\t c ra. de millcnes);

,,~ac:a

(l

v)

ur i>a nos y

c-apitalinos a-n:ralmmtc,;, frc~o!c ¡¡ ic .s rurale.• y provinciano~;

M"n m;!y.m que sus rl:screr:u.cia.~;

-s

vi) religiosos: en las idoologí:~sdominante~con•ergen con-::cpcioces iaica~ y

ca:óiicas cuyas afinidad~"" torno a asuntos b.isi(',(ls de la rej)ruducción genérica

en la fccied ad y la r.ulh.:rd

vii) burocr:\lico s: la~ ideología.~ domiatM.t cs wn rcelaboradas por lnleledus·

1~ dt> los grupos qt :e ••rgan i zan .,¡ !;oc!.,,· d e de la .> inslitucicnes y les ilplr:!tos

hegemímicos. y t!Xp~san t'lthbiéo lo!- intereses p~ivaJos t" im:tilucior.al~ dP- k< :1.nn cracia~ dirigcott!S ;

vi:i) ClOCiclcnlales: l.t s ilkolo~ia~domin:<nt~ fX••tticn e ula orit:ntaci-J!'.sobre la

prepnnclerancia de !.a <.~thurao-:dc.lcn ta l y d!! la s sociedade!- oa::ident.ales begemó· nicu. «'li' O p.l'l\(ligm11~d.! civiliz.,ció n.

permita aproximaciones a las mujeres reales, pla!ltear problemas y dudas, y formular nuevas.teorías.

.~

,i

El problema El problema que da origen a esta investigación gira en t orno a la ··~ . creación cultural de las mujeres. lCómo se crean seres humanos genéricamente significados? lA través de qué relaciones, actividades, concepciones e institu- ciones sociales y culturales? Este marco se concreta en la pregunta básica: lQuó hace a las mujeres semejantes y diferentes, y cuáles son lo.<> caminos de la diferencia genérica entre ellas; cuáles son las opciones de vida definidas genérican1ente para ellas? En una abstracción de las condiciones de vida de las mujeres, he defmido una condición de la mujer constituida por las caracte- rísticas genéricas que teóricamente comparten todas las mujeres. La condición de la mujer es una creación histórica cuyo contenido es el conjunto do circunstancias, cualidades y caracteristjcas esen- ciales que definen a la mujer como ser social y cultural genérico:

ser de y para los otros. 7 La condición de las mujeres es histórica en tanto que es diferente a lo natural. Es opuesta a la llamada naturrueia femel!.i - na. Es opuesta al conjunto de cuaJidadcs y c;lraclcristicas atribui· das sexualincnte a las m ujeres -f}Ue van desde formas de com·

·

1 port :uniento, actilt:des, capa Cidades intclccluales y físicas, ha:;\;¡ sn lt.gm en ias relaciones cconóinie<.s y sociales. así como la opresión que las somete--, -::uyo origen y dialéctíca,-scgúr. !~ irlcolowa patria!cal- , e:>cnpan a la historia y portcmecen, para la mi!ad de la hum;~nielad, a del<-rminaciones biológicas, congénit3S.

:

"!

s iluad óu de las

mujerns •::. el ccniunto de cnr<~c:terístk.as

c¡ue tienen !as mujeres a partir de su condkión genérica en cir-

cu r:star:das históricas p<~rticulares. La situación

expresa la exis·

tnncia ¡;o n c: rc i a de las mu jcros part iculare~ a partir da sus c:or.di ·

7

Frn:tc-a Da $. ,glia (llJ8 3: 40) ha deCini

lo

a ia mujer r.omo s-er~le-otros y h&

pl1nlP.arlo que "'' <X'odidó n <~jlresiva!ira en lomo a tn-.s ejes: la mujer armo n:tlu:-aleza. la mujer cucq:ao-p.ua -otms y la mujer :nallre·sin·madre.

33

~)

.)

1

dones reales de vida: la formación social en que nace, vive y muere cada una, las relaciones de producción-reproducción y con ello la clase, el grupo de clase, el tipo de trabajo o de actividad vital, los niveles de vida y el acceso a los biene~materiales y simbólicos, la lengua, la religión, los conocimiento~.las definiciones políticas, el grupo de edad, las relaciones con las otras mujeres, con los hom- bres y con el p·oder, así como las preferencias eróticas, las costum- bres, las tradiciones propias, y la subjetividad personal. 8 Las mujeres comparten como género la misma condición histórica, pero difieren en cuanto a sus situaciones de vida y en los grados y niveles de la opresión. Las diferencias entre las mujeres derivadas de su posición de clase, de su acceso a la tecnología, de su relación con las diferentes sabidurías, de su modo de vida rural, selvático o urbano, son significativas al grado de constituir grupos de mujeres: el grupo de las mujeres sometidas a la doble opresión genérica y de clase, el de las que sólo están sujetas a opresión genérica pero no de clase, el grupo de mujeres sometidas a la triple opresión de género, de clase y étnic.a o nacional, los grupos <le mujeres que viven todo esto y mucho más, pero agravado por condiciones de hambre y muerte; grupos de mujeres que no comp;uten la clase ni otras particularidades, pero que han sido sometidas a formas exacerbadas de violencia g~nérica,y otras. Grupos como Jstos y muchos otros se conforman a partir rie la!: (.ifur flncias de vida de iat. muj Qres ; est:ts diferencias entre ellas

8 1 ~1 ~ubj'lt!vi:lad la~ mujl}re~ e~ esp~ífic.a y

se clespre~tde tanto rle s a s

f nr : na s de ser y de ':~ l:u, r

nm

<• ,Jet lugar que OCUj)?.n en el rnt•ndo. Por subjetivid3~

t•ulu: o~oicl 1~ parti :;ularr;on~pcióluit~l mundn y de la v ida c!el snjeto.l::5t:í.c.onsli!u i da

leng<1ajes y formas cie ;:preb ende: el

eslruclu:-a ó p;.rti r dei lugar qu e ocupa a l

~~~j .:to e•¡ ia so. :: edad, y se orz«ni~ en lc•mo a fonnas de pe!Cibir, de s~nti;. t:le

r.tr.i,,~,ali;-A,r y dt' accionar so hre la realidad. Se exp~sa eu comJY.Irtam i~clos. eu

su existir. Seo:mstiluyaen 1~ proce sos "ita l es

,:,.¡ ~~ri.-tn.en e ! c: umnlimicnt CI ele su ser ~lcia.l. eu elr:::m::n h : sté>ri(;('l de :;u Cl!Íiura.

el.,l~:mc!{"' única que h:.ce el su jet o Je su experienc.i'l vit11l. La

t·:., ~•.:.,.,, e< b

"·"1"•¡, ui ., ,J •l e: 13$ !Oujctl's fl~ la t~<•rticular P. individual o."'nc:&pci é n del tnundo y

,¡~.,.>"~'111" ·~·•'·'1111:jer r.l:lhoo.~., l"~r:irde su condición genéric.l y de todas sus

··•~lttu:l.-,;} "" ~cr :iun~ :: tlel suj<'!•'· en

jM >t' el c-

:•r

:j un:o de n,~rmas, v:~lo~. croencias,

n · urHio <':(ltlsclcatP.s e incon l<dente s . Se

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,~ ,., ~:u><;•:l:ur,,(,·~. ~ ,:.:x;;r d~ su situadóu vit<d es ~'()Cífic e. cnn eletnen -

lt"' clr llov.,~n; C:•nc:epdrnoP.~ .fcln11mdn que ella sintt~tiza.

no son tan importantes como para crear categorías sociales nuevas desde el punto de vista del género, porque todas comparten la

isma r

condición históri ca.

La hipótesis

La hipótesis ce~tral de es t a investigación puede plantearse así:

Las mujeres particulares son especiaiizaciones de ejes esen- ciales de la condición de la mujer, teóricamente excluyentes entre ellos. La condición genérica d e las mujeres está estructurada ~n torno a dos ejes fundamentales: la sexualidad escindida de las mujeres, y la definición de las mujeres en relación con el poder -como afirmación o como sujeción-, y con los otros. Socialmen- te, la vida de las mujeres se define por la preponderancia de algunos de estos aspectos, lo qw~ permite definir gTupos diversos de mujeres. La condición genérica de la mujer ha sido construida históri- camente, y es una de las creaciones de las sociedades y culturas

patriarca les. El poder 9 define

genéricamente la condición de las

mujeres. Yla condición de las mujeres es opresiva poda depend- encia vital, la sujedón, la suhalternidad y la servidumbre volun- taria de las mujeres en mlación con el mundo (las· otros, las instituciones, los imponderables,!~sociedad, el Estado, las fuerzas ocultas, esotéricas y tanr,ibles).

el Estado, las fuerzas ocultas, esotéricas y tanr,ibles). 9 1::1 poder !'e t:ristaliz:. •:n l:t!: rr.:ís

9 1::1 poder !'e t:ristaliz:. •:n l:t!: rr.:ís v:.ri.ltias institucion~civiles f estatale! T~l Ut111o lo ha observado Gramsci (1 !l75), e1< ''sa rlimcnsiém , el tx.dcr el> ei espacio

y t-1 mom~nlo ele l easi:'>u en el ejer.::id o tl t> lo .l i recciérn y el dominiu del grupo

<iomina nie ~:~hre t>l C:(luj.mto d~ !a !'or; i(:( lad . SurgP

s in erl!oo rgtl, en el n ive l rJ t: las

rel:~dnnes social~ y se eu-;~rcr!lra p:r.:<cntP. ca la rP.produc:r.ié-n pública y privada

ele los s ujetos :;zy:i:~les. Todas l.1s relacior;e,; Í:O!•Iican el poder, tal c.orno lo ila

s eiíahcf,., Fouc:u:h ( 193 0) . El pode: C\llls i s!e, íur•lla ~~te!tblmente. en la posibi!idaJ

dt: doc.idir sc,bre la vi<!a del otro: en la inll'lvencibn oo n IM"JChos que obl:gan . ·

rometr. e ir.!e1ioriza.

:m pone

reales y sin.lxolir:os: cJonoina. Ll<--~e t:s la posicié.n enj uicia , sen tencia y r Al

hacerlo. acumul:1 más poci"'r. L.1 pose

~ocialexduyente y la •ll}peudenci;;, fl~lntchuroual pcro:krclcsc!esu o rigen y penniten su P:prochcc.itin. En este senlitln. r.i d.::splicgue clei poder~ Jialóctioo y lodos

drcu: t "<:ribcn, prohiiJP.n n ir•1pitlen . Quicu e jerce <:1 poder

hechos,cjt"rct~alcx•ntrnl ~31T0f;'\d d~rec!too~IC<os~;oy:! cvnculolrl>j.,n~

;iém

erdcor.a.

unilatera: <i<! ·~alm-e.s, la e:;pecializ.acióu

35

-.IU!"o_

., ,

========-=:.:íllt--------llllllii

---

.,

)

También es op resiv a la condició n genérica por ~a definició~ de

la

básica co nsiste en ser ca p ar.es de t odo para cons um ar su. ~ntrega

a los otros, e inc<lpact!S parn aut onomizarse de ellos. Esta d1f1cultad

s rnujeres·como M res c rentes, capaces de renuncia, cuya actitud

,

de las mu jeres

para c:onstilu irse e n su jetos

cons tituye la impoten -

cia aprendida.

Hu llamado cautive rio a la expresión político-cul-

. tural de la condición de la mujer. Las mujeres están cautivas de su

condición gené;ica en el mundo patriarcaL

Los caulivcrios

El problema de invcsligac:ión es el siguiente:

En contradicción con la concepción dominante de la femini- dad, las formas de ser mujer en esta sociedad y en sus culturas, constituyen cautiverios en los que sobreviven creativamente las mujeres en la opresión. Para )a mayoría de las mujeres la vivencia

s ufrimiento, conflictos, contrariedades y

dolór; pero hay felices cautivas. En otras palabras, la felicidad femenina se construye sobre 1a

expresión

de feminidad, se asigna a cada mujer. ~ ahí que, más allá de su concrenci:l, de su valoración y de su afectividad, y en ocasiones en contradicción con ellas, todas las mujeres están cautiv~ por el solo hecho de ser mujeres en e! mundo patriMcal. Ot~sch~una perspectiva antropológica, he construido la Clltego- ría cau tiverio como síntesis del hecho Güllural q~1edefine el estado de lns mu¡m·e3 e n d muudo p<!lrinrr.nl. El ~:auliverio rl~fine poHti- c amc nte <J ias muj ures, se <:onc.ret ::. en la r el?.ción cspcdíica el~ las

base de la realización personal del

dr.l <:aulivcrio significa

ca utiver io que, como

.eicrce;-a pcxlcr al int'!nch;ar. Pc!'O exi$ltm. de$de l uego. los poderosos: los que

su clase, pur o;u genero, por su riqueu

T()(IOl' los hechos

pvst>Jen

ecooúmica,

lo!> elem.,nlos del poder ,

!'OCia! o c uh ur

,r

l,

por !' 11 nacio naHdad. etcétera.

!ó<lciaks y cu lturnlr.s ,;<tn e!: j\3CÍ(I!' , lf,! ¡101le

r: el lr

bajo

y L'lJ: ddrn.:ís ac.ti'lid2dP.S

vi

tal e:

la S(lhid•ma. el conocimiento. la scxu;~lid:ul,I('S aiec tos.la s c uaiidn dcs,los

LiP.~ y la." posesiot!C$. re;¡J c!- y simbólions. e l ::uerpo y

!S s ubje t ividád. ~sujetos

misrn<>s y s us Cl'e3Cion~. El poder se define oomo autooflnnadón de los suj e tos

para vivir la vkla: e$ dec.ir. en sealido ~l0$ilivono implica ia opresión de otros. É.o;te

es el pocler :.1 que a s piran los

o p rinticlo::.

36

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y se carac t er iza

libertad, por la opresión. Las mujeres están cautivas porque han sido privadas de auto- nomía vital, de independencia para vivir, del gobierno sobre sí

mismas, de la posibilidad de escoger y de la capacidad de decidir . sobre los hechos fundamentales de sus vidas y del mundo. El cautiverio caracteriza a las mujeres por s u subordinación al poder, su dependencia vital, elgobierno y la ocupación de sus vidas por las instituciones y los particulares (los otros), y por la obliga- ción de cumplir con el deber ser femonino de su grupo de adscrip- ción, concretado en vidas estereotipadas, sin alternativas. Todo esto es vivido por las mujeres desde la subalternidad a que las somete el dominio de sus vidas ejercido sobre ellas por la sociedad y la cultura clasi.o;tas y patriarcales, y por sus sujetos sociales.

m uj eres con e l poder,

por )a

privaci ó n

d~ la

sujetas al cauti v e rio de su co ndi ció n gen é- situación, carar.te rizadas por formas p arti-

c ulares de opresión genérica. El qautiverio de las mujeres se expresa en la falta de libertad, concebida esta última como el protagonismo de los sujetos sociales en la historia, yde Jos parti- culares en la sociedad y en la cultura. En tanto cautiva, la mujer se encuC'ntra privada de libertad.

Las muj~res está n y de su particular

rica

En nues tra sociedad, la norma hegemónica de !a iibertad es

heteroeró-

iica y misógina. De alú que sean hi:>tóricamente libres los indivi- duos y l as catego rías social e:; q~e per t enece n a ias cla~s dominan -

tes . :1 Jos grupos ge néri cos y de ociad dom inam es Owmh;es,

clasista y patriarcal: burguesa, mac hista, heterosexual,

aciu .l t os, productivos o r icQs y h ete ros e xual es ) , a l~s relig i ones y

ot ras ideo!ogías domi n an!cs.

Lu dominan:~ es (Hv,~rso:va dP.sdc lo cadQnal hasta b s erren-

los p :n!ic:ula ms d e vida de cada c ual, dl:l tal manera que

c.:ncon: rar de íi r,iciones dom.inant t:S ~r.un círculo dP. v ida particu iar

es posible

(regió n, c lase , grupo, ámbilo urbano o mral, mundo religioso o ¡.olítico, etcét~ra).que en ot;o, o e ulo nacional, sean minoritarias. En cada univorso socio.-: ultural hay sujetos libres porque son domiuan t~s i} ll t:sa ámbito, aunque !'Odalmcnte esté n some ti dos

a o tw s m<Ís libres que r.llos. Sin embargo , e n el conj un!o de la

~·-·---T

~:

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37

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4

)

sociedad y en cada uno de sus universos hay una constante: todas las mujeres están cautivas. Esta investigación tiene como eje un problema político: la afirmación de que las mujeres sobreviven en cautiverio como resultado y condición de su ser social y cultural en el mundo patriarcal. Sin embargo, las mujeres son diversas y diversos sus cautiverios. lCúales son entonces, los cautiverios de las mujeres? Existen pocas y reducidas formas de ser mujer. La sociedad está definida de tal manera, que se encau~ y se estimula a las mujeres en torno a un número reducido de opciones culturales dominantes, que conforman modos de vida particulares. Estos grupos y estos modos de vida se caracterizan porque son especia- lizaciones sociales y culturales de las mujeres, y se configuran alrededor de alguna de las características sustantivas de la condi- ción de la mujer.

La tipologífl

Se puede agrupar a las mujerns en la sociedad y en la cultura a partir de tipologías antropológicas utilizando como sustento teó- rico y tle método la relación entre la condición de la mujer y las situacion~s de vida de las mujeres. En la investigación indago, en ocasiones, sólo a partir de la c.ond!ción de la mujer, es decir, a partir de problemas teóricos de investig¡¡ción; otras veces el movimiento es a la inversa: t!l recorrido se inlr.ia er. mujeres particulares, o en a5pc~iosde sociedades y cult~rascsp11cíficas relacionados con las mujtres.

. EJ método da i!"lve:;tigadón ha scgtüdo un mavimiento pendu- :a: 1m1re la conciici6n histó:-ica de la mujer '1 !a situación de bs

cautiverio es el paradigma positivo de la feminidad y da vida a las madresposas, es decir, a todas las mujeres más allá de la realiza- ción normativa reconocida culturalmente como maternidad y como conyugalidad. El cautiverio de la materno-conyugalidad da vida también al grupo social específico de las mujeres que se defmen por ser material y subjetivamente madresposas. En ellas, la conyugalidad debería ex presar la sexualidad erótica de las mujeres y e! nexo erótico con los otros; sin embargo, debido a la escisión de la sexualidad femenina, el erotismo subyace a la procreación y, negado, queda a su servicio hasta desvanecerse. El erotismo femenino en cambio, caracteriza al grupo de mujeres expresado en la categoría pulas. Las putas concretan el eros y el deseo femenino negado. Ellas se especializan social y culturalmente en la sexualidad prohibida, negada, tabuada: en el erotismo para el placer de otros. Son mujeres del mal, que actúan el erotismo femenino en el mundo que hace a las madresposas

virginales, buena s, dcserotizadas, fieles , castas, Y

Las pu tas encarnan la poligamia femenina y son el cbjeto de la poligamia masculina (dominante). Entre ellas, las prostitutas son la especialización social reconocida por t~dos: su cuerpo encarna e! erotismo y su ser-de-otros se expresa en la disponibili- dad (históricamente lograda) de ~:slab!ecerel vín:::ulo vital al ser usadas eróticamunte por hombres diversos, que n::> estabiecen vínculos permaner~lcs con ellas.

D•31"inlrléts ta1nbi é n pcr su sP.xualidad y pa; el podt!r,la:; mvnjas s on el grupo de mujeres quH encarna simultáneamente la neg?.ción sngrada de la maclresposa y de la puta.

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o nóga mas.

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. rnujc:-es, enlrn e.) ser y la exislencia, efitrc lo abstracto y Jo concreto,

1 con el objclo de elaborar una visión general a partir dP. la crítica teórica y el análisis de los hechos particulares. Las definic.iow~s estereoti!Jadas rls !as mujeres conforman círculo:; particulares de vid:t para eUa!', y ellos mismos son cauti- \"'erios. Así, St! r maciresposa es un cautiverio c:onstmido en torno a des def:niciones usenci:tlcs, positiva:;, de las mujeres: su sexuali- d;ld proc.;eadora, y su relación de dependencia vi!al de /os otros por mt:dio do la maternidad, la filialidad y la conyugalidad. Este

Las monjas son mujeres qua no procrean ni se vincula

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a Jos

otros par:ir del servicio erótico. Sin embargo, e:>ta mutilaci6Ii encuentra rualización social y rc!igiosa: las monjas no tienen hjjo3 ni cónyuges, paro son m~dr:!s universales y es~ablccun P.! vínculo conyugal sublimado con el pocier divino. Ésta es ia farma especí- fka en que roalizan su feminirlad. En !a relación religiosa con Dios St.l manifiesta la relación religiosa de todas las mujeres coo el poder, como una relétc.ión de sujeción dependion le y servil a un Otro todopoderoso y adorado.

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La negación del cuerpo y del eros para la sexualidad femenina dominante, así como la renuncia y la entrega, son extremos de la negación del cuerpo y del eros de todas, y de la definición de las mujeres como seres que renuncian al protagonismo y al beneficio directo de sus acciones, para'darJas y darse a los otros. Las presas concretan la prisión genérica de todas, tanto mate- rial como ~ubjetivamente:la casa es presidio, encierro, privación de libertad para las mujeres en su prppio espacio vital. El extremo del oncierro cautivo es vivido por las presas, objetivamente reapri- sionadas por las instituciones del poder. Sus delitos son atentados que tienen una impronta genérica específica; su prisión es ejem- plar y pedagógica para las demás. Finalmen t e, las locas actúan l a locura genérica d~ todas las

mujeres, cuyo paradigma es

loCi.lra es también uno de los espacios culturales que devienen del cumplimiento y de la transgresión de la feminidad. Las mujeres enloquecen de tan mujeres que son, y enloquecen también porque

no puocien serlo plenamente, o para no serlo. La loc ura genérica de las mujeres emerge de su sexualidad y de su relación con los otros.

la racionalidad masculina. 10 Pero la

Ca sa, convento, ourdel, prisión y manicomio son espado:. de cautivoJrios espP.cífkos de las muj"res. La sociedad y la cultura r.ompulsivamentc hacen a cada mujer ocupar üno de estos espa-

ci0s y. en ocasiones, más de wto a la vez.

cauti•;erios giran. cada uno en mayor o mP.nor medida ,

Es t0s

círculo particular de la sexualidad y el poder dcfmido genérica- mente. Así, todas las mujeres están cautivas de su cuerpo-para-otros, procreador o erótico, y de su ser-de-otros, vivido como su necesi-

dad de establecer relaciones de dependencia vital y de sometimien- to al poder y a los otros. Todas las mujeres, en el bien o en el mal, definidas por la norma, son políticamente inferiores a los hombres

y entre ellas. Por su ser-de y para-otros, se definen fUosóficamente como entes incompletos, como territorios, dispuestas a ser ocupa- das y dominadas por los otros en el mundo patriarcal. Los grados y las formas concretas en que esto ocurre varían de acuerdo con la situación de las mujeres, con los espacios sociales y culturales en que se desenvuelven, con la mayor o menor cantidad y calidad de bienes reales y simbólicos que poseen, y con su capacidad creadora para elaborar su vida y sobrevivir en su cautiverio. Cada mujer es única y en su complejidad puede tener sólo algunas de las características teóricamente señaladas; incluso puede llamar de otra manera lo que aquí se llama dependencia vital, subalternidad, obediencia, impotencia aprendida, cautiverio o transgresión. Es común y cada vez se generali1.a más, que de manera compulsiva o por voluntad,las'mujeres dejen de vivir exactamente los hitos dP. su feminidad y encuentren formas nuevas de vida. SL., ~mbargo, como todas elias son evaluad3S con ester~oliposrígidoo

en !orr.o a aspectos defini1orios de la fa:nin idad dom!nante, tanto de b tutma y
en !orr.o a aspectos defini1orios de la fa:nin idad dom!nante, tanto
de b tutma y ~ceptart~. pCJsiHva y saiudable, como de la oculta,
liP.A<HiJ , •Hlierma y del!r:tiva. Son contenido de los cautiveri0s de
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raras, locas.
independientes de sus modos de vida-- , las que cambian son
dafbidas como equívocas, Ínalas mujeres, enfermas, int.::apaces,
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Pero todas las mujeres, aun las que se v~na sí rresmas alejadas
de jos ester80tipos, cumplen parcialmente con eUos.
Las parcelas de vida ganadas a la negación y a la innovación,
contribuyen a desfcminizar a las mujeres, y a la transformación
gtmérica d'3 ellas y del mundo. Nc obstante, los ci~fa¡;esentre el
d~berset y la exis tencia, entre la norma y ia v illa realmen\e vivid~.
generan procesos cornplajos, dolomsos y corúlictivos, en mayor
grado si son cnfren\ados co n las c oncepciones dominantes d~
feminidad (ideologías tradicionales), porque las mujeras _vive.q
40
41
estos desfases como-producto de su incapacidad personal para ser mujeres, como pérdida y como muerte.
estos desfases como-producto de su incapacidad personal para ser mujeres, como pérdida y como muerte.

estos desfases como-producto de su incapacidad personal para ser mujeres, como pérdida y como muerte. Otras pueden encontrar además, simultánea y contradictoriamente, posibilidades de bús- queda y construcción propia y colectiva gratificantes. Cada espacio y cada proceso de desestructuración del ser-de y para-otros, que definen la feminidad, significan una afirmación de las mujeres:

son hechos innovadores, hitos de libertad y democratización de la sociedad y la cultura. Con todo, los cambios que filosófica y políticamente son libertarios para el género, y que por ello tienden a superar los cautiverios, en ocasiones resultan opresivos y son un desgaste vital para las mujeres particulares. o~ manera contradictoria , estos mismos hechos pueden significar avances en la constitución de esas mujeres como sujetos sociales autónomos.

concretan los procesos, las relaciones y las actividades vitales que las crean y recrean. Cada mujer, como particular única, es síntesis del mundo patriarcal: de sus normas,.de sus prohibiciones, de sus deberes,.d.e. los mecanismos pedagógicos (sociales, ideológicos, afectivos, inte- lectuales, políticos) que intemal.izan en ella su ser mujer, de las instituciones que de manera compulsiva la mantienen en el espa- cio normativo o que, por el contrario, la colocan fuera. Cada mujer es también la expresión de lo que no puede ser, debido a la división genérica y clasista del mundo, y a todos los compartimentos y categorías sociales que constituyen a cada cual. El sentido de síntesis histórica asignado al individuo es clara- mente expuesto por Gramsci {1975:35):

Es preciso concebir al hombre lsicl como una serie de relacio- nes activas (un proceso) en el cual, si bien la individualidad tiene la máxima importancia, no es, sin embargo, el único elemento digno de consideración. La humanidad que sa refleja en cada individualidad está compuesta de diversos elementos:

1) ~: ~ndividuo; 2) ios otros hombres f sicJ; 3} la naturaloza.

2) ios otros hombres f sicJ; 3} la naturaloza. E/Aleph un Aleph es uno de los

E/Aleph

un

Aleph es uno de los puntos rlel espacio que contiene

todos los puntos

todos los lugares del orbe, vistos desde todos Jos ángulos

todos los lugares de la tierra están en el Aleph, ahí estarán

Si

[esl el lugar donde están, sin confundirse,

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todas las luminarias, todas las lámparas, torios los veneros de

luz (Borges, 1951: 623).

De ahí que el aleph de esta investigación son las mujeres, r.once- bidas como sujetos socioculturales. En cada nna es posible descu-

brir 3.

!os proces:>s históricos GUe las conform<.on a todas y que dan espt:cificidac única a cada cuaL _ En cada mujer, y en al género, es posible tambi~nencontrar a los otros, a las ir.slil'.ldones, a la sociedad y a la cultera. A la !nv~rsa,el análisis de las relaciones scciales, de las instituciones, de lns concepciones del mur.do y dal poder, ha pérmiú::lo delinear las rr.ujeres que ccrresponden a ese mundo.

1 La investigación ha ido de ks :.:ujere5a la socindad, dcl.Estadc a las mujeres, do los mitos a los tabúcs y p:-ohibicicnes sociale.;, del mundo visible al mundc ocul!o, dft lo dicho por las mcjares a lo vivido J.IOr ellas, c-.omc un método pare construir una relación epistemológica entre las mujeres y la mujer, y entre la vida vivirla,

.•

las demás, y ~n caca proceso de su vida las mujeres pla~man

De Borge5 tom o e l co11cept o aleph

mf'niP, como el pw-llo de o~servación de quien investiga para

anaiizar

Doy nl aleph el sentidn de tma veotanéi de ohs~rvadén de la reaiid;:¡d a p~rlir del sujeto que conoce; cuya óptica le permite vi~ualizar el todo desde ese pequeño punto. Por eso en la investi- .;ar:ió~se define cl;:¡ramente desdf:: qué punto es posible observar la trama de relacione:. y r.ontenidcs significativo!': tn función del prnhi~tma plnnloüdo. En ¡;cncral, los protagonistas de los hechos. J, ,; st~j•!to:;,so1~buenos alephs porc:l!e sintetizan, desde la posición qu~ ocu¡Mn, t:l conjunto d(' rluterminaciones sodc.lcs y cuHurales <¡uc lo!>. c:unstituyen .

mujeres son .,¡ aloph rl e este nnálisis porque expresan y

y !o wnsirl~ro epistemológica-

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los hechos de la so:::ied nd y de la cultur;:¡. t J. , >I / \

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Este trabajo está hecho desde adentro y desde afueradel aleph, y podría ser enunciado en primera persona del plural. Esto se ha evitado, para introducir lingüísticamente en la exposición la dis- tancia entre quien investiga y lo investigad(): la distancia entre la . experiencia vivida (conocimiento} y la elaboración teórica de esa

.experiencia

(sabiduría). 11

El método

Los ejes de la investigación.

todas .las mujeres. Por ejemplo,las monjas no sólo están en el capí- tulo titulado Las monjas; lo mismo sucede con las madresposas, las prostitutas, las presas y las locas. La primera parte, titulada La mujer. hace referencia a la c.ondición genérica de todas, y la segun- da, titulada Las mujeres, contiene aspectos particulármente desa- rrollados en las mujeres que caracterizan a los grupos expuestos. La relación religiosa que todas las mujeres tienen con el poder es tratada de manera particular en el capítulo sobre las monjas,

pero en esencia sólo la forma es exclusiva do ellas; la relación

política básica es compartida por todas las mujeres. De igual manera,la espera de todas es tratada, por ejemplo, en la espera de las presas y de las madresposas. La conyugalidad de las mujeres es analizada en las institucio- nes que la reconocen, y los mitos católicos exponen relaciones y concepciones normativas y generalizadas. Así, los hechos generales y particulares son alephs y constitu- yen la metodología que permite comprobar, a la vez. la condición genérica compartida por las mujeres en su especificidad,.definida por su particular situación de vida y concretada en la vida única que cada una desarrolla.

Los hechos de la condición genérica son ejes de las situaciones vitales de las mujeres. Por ello investigué en cada grupo de mujeres aspectos comunes a todas, pero que en su situación particular adquieren un papel organizador de su modo de vida. Por ejnmplo: la virginidad temporal de todas es estudiada en las monjas, porque en ellas es magnificada, es perpetua; la mater- niJad genérica es estudiada en particular en las madresposas, porque objetiva y subjetivamente la vida de las madresposas se

> concr~ta en la maternidad; el caut!verio común es analizado en las presas y en las locas, porque para ellas está en t.Ul primer plano social, jurídico y político, porque resignifica y da contenido a sus vivencias y a su subjetividad. Vuelv o al aleph. La concepción expuesta en esta obra puede !e~rse de varias mancr;.ss, pnro unn significativa consiste en que

Las teorías

No existe una teoría única que permita realizar investigación científica sobre la mujer. Por el contrario, análisis antropológicos como éste rcguieren de diversas taorías, muchas de ellas eiahora- c!as como parle de oí ros paradigmas y cic ctras disciplina.,, rle tal manera que su aplicación impiica su integración orgánica en cna nueva p~rspectiva1e6rica 3rlfropológica: . ij Teoría de la historia y dP.la cu!tura: de la conformación de los sujetos históricos. ii) Teoría de la sociedad: la producción y ia reproducción, io públ!co y le privado, el EStado y las otras insl\tudont}S, lo grupal y lo particular. iii) Teoría de la sexualidad.

todo el texto permite el análisi:; de tudas las mujeres, de los grupos

dc mujc; ·cs y <i n c: uia m•Jjcr. '· A b largo dt:l t>sli.Jdio
dc mujc; ·cs y <i n c: uia m•Jjcr.
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b largo dt:l t>sli.Jdio ~xpongo hechos vitales qut: comparien
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Villc,,\) (1!11l2 :2í35) pl;~ntr.;;larclacié•n<'m!lt>d impuJsotY.I•el oor.ocimiemo
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la ciencia. cnmo todo
''."'~':- n .i.,n:<'. re.cpon.IP. a inlcr,~se.~ c;r.nc:-eto : < r¡uc var:an nn cada c- .ac;o; odcmá~. por
·le'""~'>!' 1 1'"' ~1.!311.:sns intc~ t'~<trliculares. responde a uro interés 8P.neral
J'l\ · v · :tu · •·o . ''"Íos cllus. ese inlmú:, IIC: por :>Cr !!Cnera! (eu el sentido de bcnéfioo
•"''" ¡. '""l•'c:lr.) dnja d1: ser prrof•mdan.nnle peN:onal ¡¡j cle estar Ug~dn a !a~
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_¡,.,h, ,¡,.''"~Ira .,¡, l:t nrá ctim . E,o; la Urgf!olcia de vivir una vida re:~lizacia y
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""J•lk
"""'"" Le c: iaur.ia nnmo 11 lA !:llbiduñ.".

Teoría de la condición social e histórica de los géneros. v) Teoría d'31 poder y la conciencia social, de la hegemonía y el consenso, de la norma y la racionalidad.

45

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vi) Teoría de la opresión y de la explotación. vii)Teoría del patriarcado y de las clases sociales. viii)Teoría de la subjetividad: lo simbólico, los lenguajes, los afectos y las formas del pensamiento, lo inconsciente y lo cons-

ciente, lo real, Jo fantástico y lo imagi nario.

Al enlistar las teorías básicas para nbordar el análisis de la .cond:ción de la mujer, es preciso señalar que el concepto teoría no hnce referencia a cuerpos de conocimientos y saberes sistema- tizados, cerrados y definitivos. Por el contrnrio, lo que he llamado

teorías son formas de apreciar hechos cuya sistematización y metodología son diversas. Algunas de las teorías han contndo con elaboración colectiva de años y han estructurado pnracligmns, discursos y formando especialistas; en cambio otras inician el enunciado de dudas, de prohlnmns o do ignorancias. Sin embargo, pueden ser llamadas tnorias tanto por su espccificirlnd en el análisis como porque el problema ele investigación plantondo les otorga coherencia, lo que no implica necesariamente su correspondencia armónica. Varias tuoría~ ni siquiera plantearon la co ndición de la mujer pues no era su propósito; sin embargr. analizan aspecios indispcn- s<tl:lcs para nproximarnos a ella. Cnsi tonas abordan hechos comu- nes, pr:ro el acunto on la indagación, el método o ciert<sperspectiva sen diferentes, io que las h~ce complementarias.

Las ¡;ofC'goríus

:>ar.l apJclu;nder huchus dn la vida dn las !1llijtW(;S y ctci tnunc!c en qut: -.i•;¡m, el:tbo•é t! J.l t:!10$ c;:sof., y en ctros di uuevos contcn!cios, .t un c:c,)jtrl'to c!o t1wrí::s :ahi:Hl:t!' y de c.atogc.rí~as tm proc.eso, d~::~rrolladas en este tr:thaj0, y que ct conti nuación caiisto:

:\ntropll!ngía cit: J¡¡ m•~jor, condición histórica o gnnérica ce la nn•kr. sítunc:i6n dn las mujew::, opr-:sién genérica de la mujer y ' rk la~ muj1m:s; cauli•Jeriu, depcnclnm:i~ vit.1l, se.-vidmnbrc vo!un-

t.ITÍ:l . dohlovi;la, ctwrgín vital , cn.:rgí~ r.ró ti<.:a, sub jctiv~tlad fem~ni­

oo, ft ,min id; ,d, idm:tidad gw1éríc:a, 0scísióa cic la sl!xualidad, esci-

~ió,lgnnér;c:a, m••humdad colectiva y conyugalidad, cónyuge, m;:-

c!ru. m:ldrm•po:oa. mujer reta. y toda~ bs categorías de las madres- ( pctlla.~. los otros. put a, loen. locura ge nérica, culpa generica,

i :f'l:!l!l!!Jo

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enemistad histórica, sororidad, chisme, lengua sororal, feminis- mo.

lAs círculos particulares

La aproximación teórica y metodológica a la situación de las mu- jeres, y a las mujeres particulares ha sido posible también a partir de la categoría gramsciana de círculo. En palabras de Gramsd

(1963:95):

-

Los círculos en que un individuo puede participar son muy numerosos, más de lo c¡uc se piensa, y es a través de estos círculos sociales como el individuo se integra al género huma- no. Así, son múltiples los modos en que el Individuo entra en relación con la naturaleza

Los círculos particulares de vida de las mujeres se construyen a-- partir de considerar que cada mujer surge y es recreada por un conjunto de determinaciones y características genéricas,-de clase, nacionales y lingüísticas; por su adscripción a los otros (filial, maternal, conyugal); por su grupo ele edad; por su preferencia, realización y definición eróticas; por la calidad y el confenido de f sus conocimientos, sus ciestreZ<\s, su actividad vital, su sabiduría; por su ckfinición ideológkn, conceptual, y por su cultura política; por sus posibilidades de ncc:eso a! hiuncstar, n b salud, a la ric¡t>eZ<I

social y C 1 lllmal, y por

Stts 1:-ndkionP-s y costumbres partit: ulares.

caract:!rísticas constltulivns de los círculos dtJ v!da oarti-

~u!arcs pr&sentan transformaciones imporl<mles a lo'larg~ c!el dc!0 vi!al, gcné:-ic:u y parlicu!ar de In~muíeres, a :al punto qu11 el preuomia;o de nlgunm; ele ellas mmc.H ics ejes de periodificacíones p:.>sibles.

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El c,"c/o C11/turr:l dr:: vidC!

El ciclo t:l'!turr.J de víd:1 de las mujrm1s se estructura en iorno" dos ejes ftindamnlltalc~:su cuerpo vivido (5cxualidad), y ia refación c:or. ios otros (el porl 0r). E1~esto sc!ltido, dese!¡¡ el nadmicnto has!a la muerte la mujer es en la sociodnd patriarcal un ser incompleto y en permanente

47

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transformación. Al hombre le ocurren cambios de crecimiento, pero a la mujer le ocurren cambios cualitativos con y en su cuerpo. Lo social no ocurre fuera del cuerpo, como en el hombre, sino que la muj~res social, real y simbólicamente, en y a partir de su propio cuerpo vivido.

maréa histórica del género en su

situación particular. La sociedad está organizada para estos fines con el objeto de lograr una sexualidad específica destinada a recrear formas específicas de procreación y de erotismo, así como relaciones de poder caracterizadas por la asimetría, la desigualdad y la opresión genéric.a patriarcal. Para conocer el contenido de la vida de las mujeres y elaborar su ciclo df! vida particular y po;· grupos, hice sus historias de vida. F.l método es el siguiente:

i) Eiaborar el ciclo de vida como expectativa de su familia al nacer, transmitido por diferentes vías a cada una, y confrontarlo

) con el c:iclo de vida efectivamente realizado. Las contradicciones gcnemdas entre tillO y otro cumplen con pat!onos sociales, centra- les en la confiictiva sentida por las mujeres, así como en el trasfondo ncgndo de conflictos vividos por ellas. ii) Confrontar el ciclo de vida y los hechos vitales con las concepciones dominantes en la sociedad y éon las concepciones <lcmin:mlcs ct! los círculos particulares de cada mujer, para en-

con tr:~r los hechos

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