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Trabajo

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AÑO

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NÚMERO

35

ENERO

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MARZO

2010

www.cienciaytrabajo.cl
www.cienciaytrabajo.cl

ISSN 0718-0306 versión impresa, ISSN 0718-2449 versión en línea, Cienc Trab. 2010 ene-mar; 12 (35)

Ciencia

&

Trabajo

Prevención de riesgos laborales

(35) Ciencia & Trabajo Prevención de riesgos laborales Sin plomo Cuando el Tratamiento del Agua Causa

Sin plomo

Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo | a88 Disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica | 233 Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad | 237 El Estudio de la Percepción del Riesgo y Salud Ocupacional | 243

Editorial | Ciencia & Trabajo

10 AÑOs dE CiENCiA & TRAbAjO

Editorial

Septiembre de 1999 vio nacer la revista de la Fundación Científica

y Tecnológica ACHS bajo el nombre “Boletín Científico”. El inicio fue modesto, con publicaciones generadas principalmente dentro

de la Asociación Chilena de Seguridad. Cuatro años más tarde

eclosionó C&T, Ciencia y Trabajo, para lentamente ocupar un espacio entre las revistas científicas de Latinoamérica. La evolución de la Fundación ocurre en los mismos años y con características similares. En sus primeros años el trabajo fue hacia el

interior de la ACHS, para luego virar hacia una relación más cercana

e intensa con las

empresas y trabaja- dores que tienen los problemas que la investigación cientí- fica puede ayudar a resolver. En el 2003 la Fucyt descubrió el fenó- meno –ya conocido en el mundo– del presentismo, convir- tiéndose simultánea- mente en la pionera en el tema en nuestro país. En el mismo año se reconoció el

impacto que la hipoxia hipobárica produce en algunos trabaja- dores que laboran en zonas geográficamente elevadas en la Cordillera de Los Andes. Las recomendaciones que la Fundación

ha hecho en torno a este tema aún no son acogidas por la comu-

nidad chilena, pero la solidez de sus fundamentos no ha sido contradicha. Como subproducto de los estudios sobre el presentismo en

empresas, en especial del área minera, la fatiga que afecta a los trabajadores se ha convertido en el tema central –no el único, por cierto– de los proyectos de investigación de la Fundación.

A todos los que están familiarizados con el devenir de la investi-

gación científica no les resulta extraño observar que la solución

de los problemas, en especial aquéllos en los que participa el ser

humano ya sea con su particular biología o comportamiento, demore varios años en aparecer. Ha sido el caso de la fatiga de los trabajadores cuyas causas son múltiples y su control complejo.

Aún falta mucho camino por recorrer, pero la corporación BHP Billiton ha señalado que el escogido por la Fucyt es el correcto, o,

al menos, está produciendo efectos positivos concretos. A fines

del pasado 2009, la empresa minera Spence compartió con la

Fundación el galardón “Health Excellence” en el “2009 HSEC Award”.

Al cumplir 10 años de vida, tanto la Fundación como su revista

darán un paso más en su desarrollo: la primera, potenciando su trabajo con las empresas y trabajadores; y, la segunda, desarro-

llando más intensamente sus dos áreas de comunicación.

El estilo de Ciencia y Trabajo no es común entre las revistas cien-

tíficas, generalmente dedicadas sólo a la publicación de trabajos

de alto impacto en el conocimiento. C&T mantiene una sección de

comunicación al público cuyos artículos están escritos en lenguaje más coloquial. El modelo que presenta Ciencia y Trabajo ha sido copiado de nuestra asociada Environmental Health Perspectives (EHP), quien ocupa un sitial destacado en el concierto científico mundial. Su artículo de difusión más importante, denominado “focus”, es también el principal de esta sección de C&T. Los artículos que seleccionamos buscan ser los de mayor interés para nuestra región, pero inevitablemente se basan o muestran la realidad de

países que no nos representan. Ello no obsta para que a través de esos artículos nuestros lec- tores tengan acceso

a temas de alto

impacto en el ámbito

global. Esta sección

de nuestra revista experimentará cam- bios a partir de este año, pues queremos dar expreso y total cumplimiento a nues-

tra promesa de llevar

el conocimiento cien- tífico a la gente que lo necesita y que normalmente es la que permite que el conocimiento avance: nuestros trabajadores. La meta es contar con artículos de alto nivel técnico, escritos en el estilo que caracteriza a los de la sección “focus” de EHP. La sección científica también recibirá un nuevo impulso para que más investigadores latinoamericanos publiquen sus hallazgos en nuestra revista. Paralelamente, la Fundación seguirá destinando recursos para apoyar proyectos de investigación que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y la productividad de las empresas. Para finalizar, algunos comentarios sobre el presente número de Ciencia y Trabajo. El artículo “focus” presenta el problema de la contaminación del agua potable con plomo en Estados Unidos. Siendo éste un país desarrollado, estos temas se consideran olvi- dados, por lo que esa sociedad se remece al comprobar que “fantasmas del pasado” vuelven a aparecer. Pero esta vez no se trata de la contaminación burda del agua con plomo, sino de aquélla escondida tras la modernidad. En primer lugar, los límites de tolerancia para la contaminación del agua potable con plomo son menores que los que exhiben nuestros países. En Chile, por ejemplo, la norma establece que el agua debe contener menos de 50 partes por mil millones (ppb) de plomo, en tanto Estados Unidos acepta sólo hasta 15 ppb. Ello puede en parte explicar que un rápido muestreo diseñado por la Fucyt en dos importantes ciudades de nuestro país (ver tabla) no haya mostrado contami- nación del agua con plomo. Pero también es posible que este

metal no esté presente en el agua que consumen los chilenos porque los métodos de purificación no utilizan los compuestos químicos que limpian más eficientemente el agua, pero generan reacciones químicas que permiten el ingreso de plomo a ella.

químicas que permiten el ingreso de plomo a ella. Ciencia & Trabajo | AÑO 12 |

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Editorial | Ciencia & Trabajo

Editorial | Ciencia & Trabajo Reconocimiento a equipo ganador HSEC Awards. De izquierda a derecha: Aldo

Reconocimiento a equipo ganador HSEC Awards. De izquierda a derecha:

Aldo Vera Calzaretta, Sonia Carlos, Gustavo Contreras Tudela, Osvaldo Barreda, Luis Mardones.

¿Deberemos en el futuro “hilar más fino” en este problema? No lo sabemos, pero es claro que en nuestra región hay otras prioridades que relegarán este asunto al futuro.

Determinación de plomo en agua en dos ciudades de Chile.

Origen de la muestra

Número de muestras

Resultado (ppb)

Santiago Antiguo

5

<50

Santiago Moderno

3

<50

Concepción Antiguo

6

<50

Concepción Moderno

4

<50

El tema de este número de Ciencia y Trabajo es “prevención de riesgos laborales”. El primero de estos artículos analiza los efectos del ruido sobre la audición de los trabajadores de una empresa metalmecánica de la ciudad de H. Matamoros, Tamaulipas, México y procura establecer relaciones con otros factores de riesgo. El segundo de ellos analiza cómo se organizan los comités paritarios (grupo compuesto por representantes de la administra- ción de la empresa y de los trabajadores, dedicados a velar por la

salud y seguridad de aquellos) de una muestra de empresas chilenas. La conclusión principal de este estudio es que cuando el comité paritario funciona como un equipo, se convierte en una herramienta eficaz de prevención de riesgos; cuando ello no ocurre —y el equipo investigador buscó las causas— todo el poten- cial del grupo se pierde. El tercer artículo se enfoca sobre el problema de la percepción del riesgo, elemento fundamental a considerar al momento de diseñar programas de prevención. Los autores revisan los dos modelos más importantes y concluyen que lo más aconsejable es utilizar enfoques mixtos al momento de crear planes de prevención utilizando de cada uno aquello más aplicable a la situación particular de la empresa. Para algunos 10 años representa mucho tiempo, para otros casi nada; pero para la Fundación Científica y Tecnológica Achs y su revista C&T constituyen un motivo de orgullo, pues —aunque modestamente— hemos contribuido al desarrollo del conocimiento en salud ocupacional y ambiental, y hemos cumplido nuestra promesa de mejorar la calidad de vida de los trabajadores y la productividad de las empresas.

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Dr. Gustavo Contreras T. Director Ejecutivo Fundación Científica y Tecnológica Achs

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En este Número

En este Número

ARTÍCULO dE diFUsiÓN

En este Número ARTÍCULO dE diFUsiÓN Sin plomo. Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con

Sin plomo. Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo Este artículo presenta el problema de la contaminación del agua potable con plomo en los EE.UU., esto sucede mientras ésta circula por las líneas de distribución (tuberías) o por alteraciones químicas, producto del tratamiento para potabilizarla.

ARTÍCULOs ORiGiNALEs

Disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica El propósito del estudio fue determinar la prevalencia de la disminu- ción auditiva entre 164 trabajadores expuestos a ruido en una empresa metalmecánica. Se analizaron variables relacionadas con la edad, antigüedad en el puesto, así como también el uso de equipo de protección personal y el haber sufrido golpes en la cabeza.

protección personal y el haber sufrido golpes en la cabeza. Características de los Comités Paritarios y

Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad: Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación El objetivo de este estudio fue realizar un análisis exploratorio de las relaciones entre distintos indicadores del funcionamiento de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad (CPHS), como predictores de las variaciones en la accidentalidad. Esto se llevó cabo a través de una investigación cuantitativa, exploratoria-descriptiva.

El Estudio de la Percepción del Riesgo y Salud Ocupacional: Una Mirada desde los Paradigmas de Riesgo En el presente artículo se aborda brevemente cuál es el estado del debate metodológico en torno al riesgo; luego, se da cuenta de los paradigmas y teorías existentes que predominan la reflexión sobre el riesgo; finalmente, se propone un modelo que intentará rescatar aque- llos elementos que a nuestro parecer pueden contribuir a una compren- sión global del riesgo en el mundo del trabajo.

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El Constructo de Trabajo Emocional en un Grupo de Trabajadores/as de la Salud Venezolanos/as: Validación Preliminar El objetivo de la presente investigación fue adaptar y validar el cues- tionario Trabajo Emocional (TREMO) realizado por Moreno-Jiménez, Gálvez y Garrosa (Moreno-Jiménez et al. 2004) en su versión corta de 20 ítems.

Síndrome de Burnout y Factores Asociados en Médicos Estudiantes En este estudio se determina la prevalencia del Síndrome de Burnout en estudiantes de medicina de Pre y Postgrado de un Hospital General (IMSS), y su relación con factores psicosociales, de personalidad y variables sociodemográficas. La muestra estuvo compuesta por 82 estudiantes de medicina.

La muestra estuvo compuesta por 82 estudiantes de medicina. Estudio de Prevalencia del Síndrome de Quemarse

Estudio de Prevalencia del Síndrome de Quemarse por el Trabajo (SQT) y su Asociación con Sobrecarga y Autoeficacia en Maestros de Primaria de la Ciudad de México El objetivo de este estudio fue identificar la prevalencia del Síndrome de Quemarse por el Trabajo (SQT), en una muestra de 698 maestros mexicanos. Y su asociación con variables de Sobrecarga y Autoeficacia laboral.

Trastornos de Sueño Asociados a la Violencia Genérica en el Trabajo y el Mobbing Este trabajo tiene como objetivo mostrar las diferencias de asociación de la violencia genérica y el mobbing con la presencia de trastornos de sueño en los trabajadores. Se realizó un estudio transversal, descriptivo, con trabajadores que tuvieran por lo menos un año de antigüedad laboral.

¿Cómo el Ingreso Afecta la Salud?: La Perspectiva de la Epidemiología Social Asumiendo que entre los mayores intereses de la Epidemiología Social están las desigualdades en salud, este artículo busca mostrar el debate sobre la relación entre salud e ingreso desde la perspectiva de esta disciplina.

ARTÍCULO dE EdUCACiÓN

La Validez de los Test y el Análisis Factorial: Nociones Generales Presenta una visión general y simple del análisis factorial, sin entrar en su matemática subyacente. Se realiza una revisión breve al origen, conceptos generales, utilización y modus operandi de éste.

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A

AÑO 12 NÚMERO 35 ENERO / MARZO 2010

Ciencia & Trabajo

Director:

Gustavo Contreras

Editor Jefe(s):

Leonardo Varela

Editor Invitado:

Aldo Vera

Referencias e Indización:

Katherinne Rivas

Corrector de Texto:

Ramón Espinoza

Traducción Inglés:

Eduardo Bayas

Traducción Portugués:

Vivian Valeiko

Diseño Gráfico:

Corina García

Administración:

Jacqueline Berríos

Secretaria:

Julieta Aguilar

Distribución:

Mauricio Millares

CONSEJO EDITORIAL:

Aldo Vera Escuela de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de Chile, Chile. PhD Arie Shirom Universidad de Tel Aviv, Israel. PhD Arturo Juárez Facultad Psicología, Universidad Autónoma del Estado de Morelos, México. Dra. Catterina Ferreccio Departamento de Salud Pública, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile. PhD Christina Maslach Universidad de California, USA. PhD Claudio Silva. Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile, Chile. PhD Dana Loomis Escuela de Salud Pública, Universidad de Carolina del Norte, USA. Dr. Eduardo Algranti FUNDACENTRO, Brasil. PhD Francisco Cumsille Escuela de Salud Pública, Universidad de Chile, Chile. Dr. Guillermo Acuña Clínica las Condes, Chile. José Luis Darrigrande Universidad de Granada, España. PhD José Guadalupe Salazar Centro Universitario de Ciencias de la Salud, Universidad de Guadalajara, México. PhD Juan Andrés Pucheu Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile. PhD Kyle Steenland Escuela de Salud Pública, Universidad de Emory, USA. Dra. Luz Claudio Mount Sinai School of Medicine, USA. PhD Marisa Salanova Universidad Jaume I de Castellón, España. PhD Marisol Concha Asociación Chilena de Seguridad, Chile. Oscar Nieto / Saúl Ángel Vivas Fundación Iberoamericana de Seguridad y Salud Ocupacional, Argentina. PhD Pedro R. Gil-Monte Departamento de Psicología Social, Facultad de Psicología Universidad de Valencia, España. PhD Shrikant Bangdiwala Escuela de Salud Pública, Universidad Carolina del Norte, USA. PhD Steven Markowitz Queens College, USA.

Revista Ciencia & Trabajo se encuentra en las siguientes bases de datos:

• Dialnet (www.dialnet.com) • EBSCO (www.ebscohost.com) • Latindex (www.latindex.org)

• Latindex (catálogo) (www.latindex.org) • LILACS (www.bireme.br) • Ulrich's International Periodicals Directory (www.ulrichsweb.com) • Psicodoc (www.psicodoc.copmadrid.org) • e-revistas

ISSN 0718-0306 versión impresa ISSN 0718-2449 versión en línea

Banco de foto ACHS, montaje portada: Corina García.
Banco de foto ACHS, montaje portada: Corina García.

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index | Ciencia & Trabajo

Índice

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Editorial Índice En este número

Artículos de Difusión

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Sección Ehp

Sin plomo: Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo

Artículos Originales

233

Disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica Zamorano B, Parra V, Vargas J, Castillo Y, Vargas C

Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad:

Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación Blamey X, Gallardo S, Vivanco S, Pineda R, Vanegas J, Vera A

El Estudio de la Percepción del Riesgo y Salud Ocupacional:

Una Mirada desde los Paradigmas de Riesgo Vera A, Varela L, Macía F

Síndrome de Burnout y Factores Asociados en Médicos Estudiantes Camacho-Ávila A, Juárez-García A, Arias F

Estudio de Prevalencia del Síndrome de Quemarse por el Trabajo (SQT) y su Asociación con Sobrecarga y Autoeficacia en Maestros de Primaria de la Ciudad de México Unda S

El Constructo de Trabajo Emocional en un Grupo de Trabajadores/as de la Salud Venezolanos/as: Validación Preliminar Blanco G

Trastornos de Sueño Asociados a la Violencia Genérica en el Trabajo y el Mobbing Pando M, Aranda C, Torres T, Salazar J

¿Cómo el Ingreso Afecta la Salud?: La Perspectiva de la Epidemiología Social Fuentes A

237

243

251

257

263

267

272

Artículo de Educación

276

Validez de los Tests y el Análisis Factorial: Nociones Generales Macía F

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index

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A87

A88

Editorial Index In this Issue

Diffusion Articles

A90

Ehp’s Section

Out of Plumb: When Water Treatment Causes Lead Contamination

Original Articles

233

Hearing Loss in Workers Exposed to Noise at a Metal- Mechanic Company Zamorano B, Parra V, Vargas J, Castillo Y, Vargas C

Characteristics of Joint Committees and Accidentability:

An Exploratory Study Using Classification Trees Blamey X, Gallardo S, VivancoS, Pineda R, Vanegas J, Vera A

Study of the Perception of Risk and Occupational Health:

A View from the Paradigms of Risk Vera A, Varela L, Macía F

Burnout Syndrome and Associated Factors in Medical Students Camacho-Ávila A, Juárez-García A, Arias F

Study on the Prevalence of the Burnout Syndrome (BS) and its Association with Overload and Self Efficiency in Elementary School Teachers of Mexico City Unda S

The Emotional Labor Construct in a Group of Venezuelan Health Workers: Preliminary Validation Blanco G

Sleep Disorders Associated with Generic Violence at the Workplace and Mobbing Pando M, Aranda C, Torres T, Salazar J

How does Income Affect Health? The Social Epidemilogy Perspective Fuentes A

237

243

251

257

263

267

272

Educational Article

276

Validity of Tests and Factorial Analysis: General Notions Macía F

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Environmental Health

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e

s

ehp | Nitrógeno Mundial

ehp | sin Plomo. Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo

© 2009 Brian Stauffer/theispot.com

Sin

Plomo

Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo

E n septiembre del 2009,

apoderados, personal es-

colar y políticos se pusie-

ron muy inquietos al saber que niños en muchos colegios en EE.UU. están bebiendo no sola- mente agua sino que también plomo y otros contaminantes cuando sacian su sed en las fuen- tes de agua de los colegios. Pero la angustiante imagen dibujada por la Prensa Asociada sobre el análi- sis de la información de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los EE.UU. podría ser sólo una pequeña parte de un todo más complicado, porque el pro- blema del plomo en el agua pota- ble afecta no sólo a colegios sino

que también a hogares. En años recientes la contaminación con plomo ha emergido como una consecuencia no prevista de los cambios en el tratamiento del agua cuyo objetivo era mejorar su calidad. Dado que el plomo llega al agua potable sólo después de dejar la planta de tratamiento, es difícil de monitorear. “Es impo- sible decir cuán común o signifi- cativas son esas exposiciones a plomo y otros metales porque la contaminación que ocurre den- tro del sistema de distribución no es monitoreada”, dice Rich Valentine, profesor de ingeniería en la Universidad de Iowa.

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Artículo de difusión | ehp

Según la EPA, la exposición al plomo en

enero de 2004 por el Washington Post

blemas de salud y de comportamiento

Edwards. Estos descubrimientos contradicen

el agua potable puede resultar en un desa- rrollo fisiológico o neurológico retardado en bebés y niños, y puede causar alta presión

mostraron que más de 4.000 hogares eva- luados tenían niveles de plomo en agua por sobre las 15 ppb – el nivel de acción de la EPA

asociados a la exposición al plomo, según

estudios anteriores que no pudieron encon-

sanguínea, problemas renales y cáncer en

al cual las empresas deben tomar medidas

trar

una conexión entre el agua potable de

adultos. Además, un creciente cuerpo de

para remediar el problema–. Cientos tenían

DC

y los niveles de plomo en sangre mayores

evidencia sugiere que los efectos adversos para la salud resultan incluso a niveles

niveles de plomo por sobre los 300 ppb; en pocos hogares y 1 colegio, el agua potable

a 10 µg/dL en niños. Best dice que los descubrimientos cambia-

sanguíneos menores a 10 µg/dL, el “nivel de

contenía más de 5.000 ppb de plomo.

ron

su percepción sobre el plomo en el agua.

preocupación” al cual los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan intervención.

En un estudio publicado en la edición del primero de marzo de 2009 de Environmental Science & Technology, Marc Edwards, inge-

“Estaba muy sorprendida de ver nuestros resultados y descubrir que el agua contami- nada por plomo puede causar envene-

“El plomo en el agua es una fuente poco apreciada de consumo de plomo”, dice Bruce Lanphear, epidemiólogo

niero ambiental en el Instituto Politécnico de Virginia y en la Universidad Estatal, y Dana

namiento en los niños”, dice. “Yo creía que el plomo en el agua era un problema del pasado”.

pediátrico en la Universidad Simon Fraser en Vancouver. Según estimaciones del CDC, en promedio el agua potable explica entre el 10-20% de la exposición a plomo de los niños. Aunque la pintura y el polvo son las causas más comunes de plomo elevado en la sangre en niños, en algunos casos el agua potable puede ser la fuente primaria de exposición.

Niños < 1.3 Años de Edad Con Nivel de Plomo Elevado en la Sangre (%)

Concentración de Plomo en el Agua (ppb)

5

4

3

2

1

0

1999

Envenenamiento por Plomo

Plomo en el Agua

Cambio en

el desinfectante

2000

2001

Año

2002

 

100

Público

Informado

80

60

40

20

0

2003

2004

El análisis retrospectivo de la información sobre plomo del servicio de agua potable y los datos sobre niveles sanguíneos de niños en Washington DC, reveló que un aumento en el número de niños con niveles de plomo en la sangre de 10 µg/dL o mayores se correlacionaba fuertemente con un cambio en el tratamiento del agua de la ciudad.

Fuente: Marc Edwards. Adaptado de Edwards M et l. 2009. Plomo elevado en sangre de niños pequeños debido al consumo de agua potable contaminada por plomo:

Washington DC, 2001-2004. Environ Sci Technol 43(5):1618-1623.

Best, pediatra en el Centro Médico Nacional para Niños en Washington, DC, comparó el número de bebés e infantes de DC con

niveles de plomo en sangre mayores a 10 µg/

dL antes y después del cambio en el método

de tratamiento del agua. “A un mínimo abso- luto, esta contaminación masiva afectó a

varios cientos de niños por tres años”, dice Edwards. Más aun, los 40.000 niños de DC

que

estuvieron ya sea en el útero o consumien-

do

fórmula durante ese período de 3 años

también podrían haber sido afectados por la exposición al plomo en el agua potable. Estos

niños, ahora de 4–9 años, podrían estar en mayor riesgo de presentar en el futuro pro-

Pero hay alguna evidencia de que no es solo un problema del pasado y que DC no es la única, dice Edwards. En Greenville, Carolina del Norte,

trabajadores de salud pública descubrieron que la causa de

que un niño de 1 año de edad tuviera niveles de plomo en sangre mayores a 20 µg/dL era

el agua potable que había corroído las soldaduras de

plomo de las tuberías de la casa. En algunos casos, alimentos

–como pasta cocinada en agua contaminada– han quedado con incrustaciones de partículas diminutas de plomo. Análisis realizados sobre esa pasta reve- laron que una sola porción contenía más plomo que una porción de pintura de plomo del tamaño de un centavo.

Cuando la familia dejó de usar el agua contaminada para cocinar, los niveles de plomo en la sangre del niño decayeron dramática- mente. El director de salud pública del Condado de Pitt, John Morrow, dice: “Me gustaría saber cuán común es que el plomo en el agua de beber eleve los niveles de plomo en la sangre. Hemos tratado de hacer que los

padres traigan a sus hijos. Hemos tratado de

que los doctores evalúen a todos los niños

de entre 1 y 2 años. Pero hemos analizado solo alrededor del 45% de los niños [en el país], así que simplemente no sabemos”. En el 2006, el agua potable en Durham, Carolina de Norte, era la fuente de plomo elevado en la sangre de otro niño. Oficiales

Agua Potable Vinculada a Plomo Excesivo

Típicamente el agua potable está libre de plomo porque la mayoría de las fuentes natu- rales tienen muy bajos niveles. El metal es introducido en el agua potable mientras ésta pasa por las líneas de servicio de plomo y a través de uniones soldadas con plomo o mientras

es almacenada en recipientes de latón y bronce que contienen plomo. En años recientes la contaminación por plomo del agua potable ha sido produ- cida por cambios en el tratamiento que alteran su química, desestabilizando las cubiertas minerales que cubren las líneas de servicio que contienen plomo corroyendo las soldaduras, cañerías, grifos y recipientes que contienen plomo. Los residentes de Washington DC inconscientemente tomaron agua contami- nada desde el 2001 al 2004 cuando el cambio de cloro por cloramine para desin-

fectar el agua causó la liberación de plomo. Los registros de los monitoreos efectuados por la compañía de agua publicados el 31 de

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ehp | sin Plomo. Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo

Sistema de Distribución de Agua desde la Planta de Tratamiento hasta la Casa Planta de
Sistema de Distribución de Agua desde la Planta de Tratamiento hasta la Casa
Planta de tratamiento
de agua potable
Calle
1
Propiedad del
sistema de agua
2
5
3
4
Cañerías
de la casa
Propiedad del
sistema de agua,
ciudad o casa
Fuentes posibles de Plomo
1 Tubería de agua principal
2 Medidor de agua
3 Línea de servicio
4 Soldadura
Propiedad
de la casa
5 Llaves de agua de la casa
Adaptado de GAO. 2006. Agua potable: La EPA debiera incrementar sus esfuerzos para asegurar que los consumidores están protegi-

dos contra la contaminación por plomo. GAO-06-148. Washington DC: Oficina de responsabilidad del gobierno de los EE.UU.; p.8.

M.K. DeSantis/Pegasus Technical Services for U.S. EPA
M.K. DeSantis/Pegasus Technical Services for U.S. EPA

D epósitos de plomo, cobre y otros minerales se pueden formar en el interior de las tuberías

cuando sus paredes se corroen por oxidación o la acción de otros químicos. Los depósitos de corrosión y la cubierta de minerales pueden servir como reservorios para la acumulación de contaminantes en el agua, los cuales se pueden desestabilizar con cambios posteriores en la química del agua. Pequeños segmentos de cañería conocidos como “cuellos de ganso” o “colas de cerdo” (izquierda) conectan la red de suministro de agua a líneas de servicio individuales.

Aunque las líneas de servicio pueden no tener plomo, en muchas ciudades estos cuellos de ganso son la fuente de plomo puro. Además, el punto donde dos metales diferentes se encuentran es frecuentemente el sitio de corrosión galvánica.

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Artículo de difusión | ehp

de salud pública unieron el envenenamiento del niño al consumo de agua después de que encontraron más de 800 ppb de plomo en su agua potable como resultado de solda- dura corroída. No se encontraron otras fuentes del metal en la casa del niño. De manera similar, según el encargado de las plantas de la Comisión de Servicios de Greenville Barrett Lassiter, no hay cañerías de plomo en esa ciudad. Con todo, el caso de Durham y el de Greenville fueron atribuidos finalmente a un cambio en el químico coagulante usado por los servicios de ambas ciudades para limpiar el agua de su natural turbiedad. El cambio de cloruro alúmbrico a férrico alteró la proporción de cloruro: sulfato del agua potable y también causó corrosión, dice Edwards. En Lakehurst Acres, un complejo habi- tacional público en Maine, un nuevo tratamiento del agua por medio de inter-

cambio de aniones que remueve el arsénico, provocó que los niveles de plomo en el agua potable sobrepasaran los 1.000 ppb y provocó niveles elevados de plomo en la sangre de varios niños y adultos. De 36 adultos y niños analizados, 6 tenían los niveles de plomo en la sangre iguales o mayores a 10 µg/dL y 9 tenían niveles de 5-9 µg/dL, de acuerdo al toxicólogo del estado de Maine Andrew Smith. El departamento de Smith rastreó un problema similar en al menos 2 colegios del estado que obtienen agua de sus propios pozos. Aunque el agua de pozo normal- mente tiene poco plomo, está con frecuencia contaminada con arsénico natural. “[El intercambio de aniones] es una forma popular de remover el arsénico”, dice Smith. “Me pregunto cuántos otros saben que este sistema de extracción de arsénico puede tener consecuencias no intencionales en la

química del agua liberando cantidades substanciales de plomo retenido por largo tiempo”. La científica ambiental Marie Lynn Miranda, directora de la Iniciativa para la Salud Ambiental de los Niños en la Universidad de Duke, y sus colegas también descubrieron una asociación entre un cambio en el tratamiento del agua y un incremento en los niveles de plomo en la sangre de los niños en el condado de Wayne, un tercer escenario en Carolina del Norte. Su estudio, publicado en la edición de febrero de 2007 de EHP, apuntó al efecto del uso de cloramina. Cuando los autores compararon la información sobre el tamizado de plomo en sangre, la edad de las casas, y la fuente del agua potable de varios miles de niños, descubrieron que el cambio a cloramina coincidía con un aumento en los niveles de plomo en la sangre. El efecto

Consejos para Agua Potable Libre de Plomo

Consejos para Agua Potable Libre de Plomo

L a exposición al plomo es una gran preocupación para la salud de los menores. El plomo afecta el desarrollo del cerebro de los niños y muchos científicos creen que ninguna dosis es segura.

Dado que la ley no está diseñada para monitorear los niveles de plomo en el agua potable de todas las casas, la gente actúa finalmente por su cuenta para asegurar la inocuidad de su agua bebestible. Los residentes pueden hacer que su agua potable sea analizada por su departamento de salud local. La EPA también proporciona vínculos a listados estatales de laboratorios certificados en el análisis de agua en http://www.epa.gov/safewater/labs/index.html. Los padres pueden averiguar si el colegio o la guardería de sus hijos han analizado cada grifo en busca de plomo en los últimos años y forzar a los colegios para que lo hagan, especialmente si el proceso de tratamiento de agua de la localidad ha cambiado significativamente. La EPA recomienda limpiar los aireadores de los grifos cada 2 semanas y dejar que el agua corra hasta que “esté tan fría como pueda” antes de usarla, lo que puede tomar 2 minutos o más. La agencia también recomienda utilizar agua potable fría para cocinar, beber y preparar fórmulas para los niños. Los filtros de jarra PurTM, BritaTM, o ZeroWater® pueden reducir el plomo disuelto y otros metales. Estos productos usan un proceso de intercambio ca- tión/anión. Los accesorios de grifo de Brita y Pur tienen rejillas que pueden atrapar sedimentos y un

bloque de carbón comprimido y zeolita que captura contaminantes mientras el agua fluye a través de él. Los modelos estándar de estos productos cuestan menos de US$ 50, pero requieren reemplazo del filtro. Otros sistemas de filtración, los cuales pueden ser instalados en el lavabo, usan osmosis inversa para remover el plomo y otros contaminantes del agua potable. Estos sistemas normalmente cuestan cientos de dólares y operan pasando agua a través de una membrana semipermeable que atrapa los contaminantes. Los consumidores deberían asegurarse que el filtro que seleccionan está certificado para cumplir con el estándar 53 de la Fundación Nacional de Sanidad/ Instituto Nacional Americano de Estándares (NSF/ ANSI) para las unidades de tratamiento de agua bebestible; para sistemas de osmosis inversa, FNS/ INAE 58 es el estándar aplicable. La certificación veri- fica que una muestra de agua fue analizada indepen- dientemente para comprobar que el sistema de tratamiento puede reducir el plomo a 0.010 mg/L o menos. Los sistemas de destilación del agua también remueven el plomo y otros contaminantes. Estos vienen en modelos portátiles y también cuestan cientos de dólares. Los destiladores de agua separan ésta de los contaminantes usando la evaporación y condensación.

cientos de dólares. Los destiladores de agua separan ésta de los contaminantes usando la evaporación y

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Top to bottom: Credit

fue más notable en casas construidas antes

de 1950, las cuales según los autores tienen mayores probabilidades de tener tuberías o soldaduras de plomo. “Nuestro trabajo y el de equipos como

el de Edwards podrían cambiar la forma en

que la comunidad de salud pública ve los riesgos del plomo asociado al agua potable

y deberían enfocar su atención en los regla- mentos federales de plomo en el agua, los cuales están en urgente necesidad de revisión”, dice Miranda.

Vacíos en el RPC

La ley de la EPA que regula el plomo en el agua potable –el Reglamento de Plomo y Cobre (RPC) de 1991– requiere que las compañías de agua tomen muestras de los niveles de plomo en el agua de los hogares. Los pozos privados que sirven a guarderías, colegios o empresas comerciales también están cubiertos por esta regla. Los servicios de agua deben tomar muestras en un número relativamente pequeño de casas que se encuentran en alto riesgo de presentar niveles elevados de plomo –por ejemplo, casas que se sabe tienen líneas de servicio de plomo o soldaduras de plomo. El tamaño del sistema del agua determina cuántas muestras se deben recolectar en cada período de muestra. Para una metrópoli mayor esto podría ser 100 casas. Para un sistema que sirve a 10.000 casas o menos, se deben recolectar 40 muestras. El intervalo de muestras puede variar desde 6 meses a 3 años; los sistemas con buen cumplimiento deben tomar muestras menos frecuente- mente. La EPA requiere que los servicios de agua analicen el primer chorro (o primer drenaje) –agua que ha estado en la cañería por un mínimo de 6 horas. Idealmente no se debiera encontrar plomo en ninguna muestra, pero según el RPC hasta un 10% de las casas de alto riesgo analizadas podrían tener niveles de plomo que superan los 15 ppb. Si más del 10% de este grupo de muestra tienen agua potable con niveles de plomo que superan los 15 ppb, entonces se requiere que los servicios notifiquen a los clientes y que algunas veces tomen acciones para solucionar el problema, lo que puede incluir el reemplazo de las cañerías de plomo que se encuentran bajo lugares públicos como calles y aceras.

ehp | sin Plomo. Cuando el Tratamiento del Agua Causa Contaminación con Plomo

“La mayoría de la gente piensa que los

actuales estándares de la EPA para el plomo en el agua bebestible son para proteger la salud pública”, dice Yanna Lambrinidou, presidente de Padres para Alternativas No-Tóxicas, un grupo de apoyo para la salud de los niños en Washington, DC.

“Así, si una empresa de servicios dice que

sus aguas cumplen con el estándar de plomo, entonces la gente acepta esto y no se preocupan sobre el agua”. Pero, esencial- mente, una compañía de agua podría cumplir con todos los requisitos de EPA y aun así tener un 9% de hogares con niveles peligrosos de plomo en sus aguas. Además, hay una miríada de formas en las que accidental o intencionalmente se

pueden pasar por alto niveles elevados de plomo, dice Edwards. Esto incluye falla en escoger las casas con mayor riesgo, no dejar que el agua permanezca suficiente tiempo en las cañerías antes de tomar las muestras, remover el aireador (una rejilla adicionada al grifo para reducir el rocío y/o conservar agua) antes del muestreo, y muestrear en meses más fríos (cuando las concentra- ciones de plomo en el agua son más bajas porque el plomo no se disuelve fácilmente en agua helada). Un informe independiente del 2004 comisionado por WASA para investigar las causas de la contaminación de plomo en

DC titulado, Resumen de Investigación

Comunicado al Directorio de la Autoridad de

Agua y Alcantarillado del Distrito de Columbia [WASA], lista numerosos puntos donde la empresa de servicios no cumplió

con las mejores prácticas entre el 2001 y el 2003, enmascarando la magnitud del pro- blema. Cinco muestras de agua con altos niveles de plomo fueron excluidas, evitando que WASA excediera los límites del RPC. En algunas, las cañerías fueron lavadas

antes de muestrear el agua. Y una vez que el

problema fue reconocido, el aviso requerido por la ley para informar al público que se habían detectado niveles elevados de plomo en el agua potable fue impreso en una pequeña sección de un llamativo folleto

sobre las fuentes posibles de plomo. De acuerdo con el informe, el folleto “no alertó claramente a los consumidores que el reciente aumento de los niveles de plomo era una nueva razón para que los consumi-

dores consideraran seriamente el contenido

educacional del folleto, y tampoco comu- nicó que aproximadamente la mitad de las casas evaluadas en el período de monitoreo tenían niveles de plomo por sobre de 15 ppb”. Los autores del informe escribieron que “la administración de WASA tomó deci- siones para minimizar algunos asuntos relacionados con el monitoreo de plomo en sus comunicaciones públicas”. Además, una respuesta “débil” de la EPA y de otras agen- cias públicas involucradas en los asuntos de la calidad de agua condujo a “perder opor- tunidades para controlar [las excedencias de plomo] más precozmente”. En respuesta al informe, Glenn S. Gerstell, en ese entonces presidente del directorio de WASA, hizo pública una declaración reconociendo los errores de la compañía, pero también criticando el RPC. “También es obvio que el Reglamento del Plomo y Cobre está mal diseñado. El regla- mento, la aplicación que la EPA hace de él y, consecuentemente, el esfuerzo de WASA por cumplir con éste, se enfocaron en cómo lograr un puntaje de aprobación, no en cómo informar al público y efectivamente enfrentar el problema subyacente de los niveles de plomo en el agua potable”, escribió Gerstell en la declaración. Una diferencia en los procedimientos de muestreo empleados por el departa- mento de salud y la compañía de agua en Durham puede explicar en parte cómo el agua de esa ciudad cumplió con las normas de monitoreo de la EPA y aun así fue responsable por el envenenamiento con plomo de un niño. El grifo con altos valores de plomo tenía un aireador que había recolectado partículas de plomo de solda- dura. La corriente del agua empujó las partículas contra la rejilla y trituró los trocitos de plomo como lo hace un tritu- rador de queso, dice Edwards. Los oficiales de salud que identificaron la contaminación con plomo muestrearon el agua del grifo con el aireador puesto, del mismo modo como la gente hace cuando dispensan agua a una taza u olla. Pero la compañía de agua removió el aireador –y su carga de plomo– antes de recolectar su muestra para el análisis de cumplimiento de la EPA y así no detectaron los altos niveles de plomo. En octubre de 2006, Stephen Heare, director de la División de la Protección del

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Artículo de difusión | ehp

Agua Bebestible de EPA, generó un memo para los jefes de las sucursales de la División de la Protección del Agua Bebestible de EPA en la regiones I a X señalando que las compañías de agua no deben solicitar a sus clientes que remuevan o limpien los airea- dores antes o durante la recolección de agua de grifo para muestras de plomo”. Antes del memo de 2006, Heare reconoció que la EPA había ofrecido consejos inconsistentes acerca de si sacar o no el aireador.

Trabajando Juntos para Revelar la Extensión del Problema

No es posible decir cuántos americanos podrían estar tomando agua contaminada con altos niveles de plomo. Sin embargo, de acuerdo con la investigación del Washington Post descrita en su edición del 5 de octubre de 2004, 274 empresas de servicio de los EE.UU. que atienden a 11.5 millones de personas informaron altos niveles de plomo en el agua potable en 2000–2004. Como la investigación del Post, estudios externos apuntan consistentemente a un problema extendido. La edición de febrero de 1993 del Consumer Reports informó que las muestras reunidas por muchos miles de lectores reveló una contaminación de plomo extensa. En Chicago, donde el código civil de construcción requería el uso de líneas de agua de plomo hasta 1986, el Consumer Reports encontró que un 17% de las mues- tras excedía el límite del RPC. Los resul- tados contrastaron con el cumplimiento del RPC analizado un año antes, que encontró sólo un 3% arriba del límite. Good House- keeping usó una compañía de inspección del hogar para analizar el agua potable en 8 áreas metropolitanas e informó en su edición del 1 de febrero de 2005 que alred- edor del 12% de las casas muestreadas poseían niveles de plomo que excedían los estándares del gobierno aunque todas las ciudades cumplían los requerimientos del RCP. Estos informes en publicaciones popu- lares constituyen el núcleo de la literatura sobre el estado del problema de plomo en el agua potable de EE.UU. Un informe del 2006 de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno titulado Agua Potable: La EPA debiera Incrementar sus Esfuerzos para Asegurar que los Consumidores Están Protegidos contra la Contaminación por

A94

Plomo, concluyó que la EPA no conocía la

extensión de la contaminación de plomo en los suministros de agua bebestible y necesi- taba hacer más para asegurar la protección pública. De acuerdo con el informe, la EPA, el estado y los propios oficiales del sistema de agua identificaron 6 aspectos del RPC que se podrían mejorar: 1) asegurar que los sitios de muestreo representan áreas actualmente en alto riesgo, 2) decidir qué sistemas de agua son aptos para un moni- toreo menos frecuente, 3) informar a los propietarios de las casas que participan en

el monitoreo los resultados del muestreo, 4)

controlar cuándo y cómo los cambios de tratamiento de agua son implementados, 5)

reunir información sobre la efectividad de los programas de reemplazo de líneas de servicio de plomo, y 6) aplicar el RPC a los proveedores de agua potable que la venden

a otros proveedores. Hacia el final de 2007 la EPA forta- leció el RPC en respuesta a los errores detectados durante la crisis de Washington, DC. Por ejemplo, las compañías de agua ahora deben buscar la aprobación de su agencia mandante, normalmente el estado, para efectuar cambios significativos en el tratamiento del agua. A pesar de esta acción, las fallas de cumplimiento del reglamento que fueron expuestas en otras ciudades no han sido sujeto de acciones punitivas, de acuerdo con versiones extraoficiales de personal de la EPA. La oficina de agua de la EPA está explorando formas para modificar aún más el RPC, tal como prohibir el lavado de las

cañerías la noche anterior al muestreo. Una serie de artículos de discusión liberados por la agencia el año pasado indican que algunos de los asuntos considerados incluían

si agregar nuevos indicadores químicos para

el agua en los requerimientos de monitoreo

y modificar las indicaciones de cómo las

compañías deberían seleccionar las casas para muestreo. En respuesta a la identificación del agua como la fuente de envenenamiento por plomo en niños en el estado, Carolina del Norte ha reunido exitosamente a las compañías de agua, departamentos de salud pública y reguladores estatales para tratar el asunto de plomo en el agua bebestible. Cuando el muestreo efectuado por una compañía de agua en conformidad

con el RPC produce un resultado que excede el umbral de la EPA, una copia de ese resultado va al departamento de salud pública, de acuerdo con Ed Norman, un epidemiólogo del Departamento de Recursos Ambientales & Naturales de Carolina del Norte. Consecuentemente, el estado recibe copias de varios cientos de

análisis de agua al año –estos incluyen guarderías, hoteles y restaurantes– si esos locales son seleccionados por el monitoreo

de cumplimiento del RPC. El estado realiza

muestreos adicionales para establecer la

extensión del problema, la fuente del plomo, y cómo arreglarlo. “El agua de la ciudad puede estar en conformidad y ésta puede ser una muestra rara”, dice Norman. “Pero es importante para el dueño de la propiedad, y es impor- tante para la comunidad cuando se trata de un edificio que sirve al público. Tenemos reglamentos del estado que cubren el servicio de comida y el cuidado de los niños. Hacemos lo que podemos para solu- cionar el problema”, dice él. La recurrencia de la contaminación por plomo del agua potable indica que más estados necesitan implementar tales medidas

y que los trabajadores de salud pública

necesitan prestar más atención al agua como una fuente de intoxicación. “Hay fuerte evidencia de que el problema de plomo en el agua bebestible es mucho más grande de lo que se piensa”, dice Edwards.

“La información preliminar de las escuelas,

la imagen emergente de Washington, DC,

donde cientos de niños se envenenaron con plomo, y algunos casos de Maine y Carolina del Norte donde los trabajadores de salud

pública fueron lo suficientemente diligentes como para buscar la conexión entre el agua bebestible y el envenenamiento por plomo

en los niños indica que esto es sólo la punta del iceberg”.

Rebecca Renner, PhD, de Williamsport, Pennsylvania, es una contribuyente por largo tiempo de EHP and Environmental Science & Technology. Su trabajo ha aparecido también en Scientific American, Science, and Salon.com.

Artículo original en Environmental Health Perspectives • voLumEn 117| númERo 12| Diciembre 2009

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Artículo Original

Artículo Original

Artículo Original Artículo Original

Disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica

HEARiNG LOss iN WORKERs ExPOsEd TO NOisE AT A METAL-MECHANiC COMPANy

benito Zamorano González 1 , Víctor Parra sierra 2 , josé ignacio Vargas Martínez 3 , yolanda Castillo Muraira 4 , Catalina Vargas Ramos 5

1. Licenciado en seguridad e Higiene industrial, Maestro en Ciencias con Especialidad en salud Ocupacional. Profesor de Tiempo Completo en la Unidad Académica Multidisciplinaria en la Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T.

2. ingeniero en sistemas Computacionales, Maestro en Comunicación Académica. Profesor de Tiempo Completo en la Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T.

3. Licenciado en Enfermería, Maestro en Ciencias de Enfermería. Profesor de Tiempo Completo en la Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T.

4. Licenciada en Enfermería, Maestra en Ciencias de Enfermería. Profesora de Tiempo Completo en la Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T.

5. Licenciada en Ciencias Químicas, Maestra en Ciencias en ingeniería Ambiental. Profesora de Tiempo Completo en la Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T.

REsUMEN

El propósito del estudio fue determinar la prevalencia de la disminución auditiva entre 164 trabajadores expuestos a ruido en una empresa metalmecánica. Se analizaron variables relacionadas con la edad, anti- güedad en el puesto, así como también el uso de equipo de protección personal y el haber sufrido golpes en la cabeza. En el estudio se incluyeron los resultados del estudio de audiometría practicado a los trabajadores, así también, el monitoreo de los niveles de ruido en las áreas de trabajo. El 53% de los trabajadores manifestó una audición normal, mientras que la disminución auditiva tuvo lugar en un 47% de los trabajadores, de los cuales un 25.01% presentó disminución auditiva leve. Las zonas de trabajo presentaron niveles de ruido en un rango de 83 a 102 decibeles. El contar con más edad y mayor antigüedad no influyó en la disminución de la capacidad auditiva. Se sugiere ampliar el estudio con más antecedentes personales y datos extra-laborales que permitan conocer mejor a la población.

(Zamorano B, Parra V, Vargas J, Castillo Y, Vargas C, 2010. Disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica. Cienc Trab. Ene-Mar; 12 (35): 233-236).

Descriptores: RUIDO, PÉRDIDA AUDITIVA, AUDIOMETRÍA, PREVALENCIA, TRABAJADORES, INDUSTRIA METALMECÁNICA, MÉXICO.

AbsTRACT

The purpose of the study was to determine the incidence of hearing loss in 164 workers exposed to noise in a metal-mechanic company. Variables analyzed were related to age, seniority in the job, as well as the use of personal protective equipment and head blows experienced. The study includes the results of an audiometric test that was applied to the workers, and also includes the monitoring of noise levels at the work areas. A 53% of workers had normal audition, while a 47% had hearing loss, a 25.01% of which had a slight hearing loss. Work areas had noise levels in the range of 83–102 decibels. Being older did not have an influence on hearing loss. It is suggested to extend the study with more personal background and labor information that will allow a better understanding of the population.

Descriptors: NOISE, HEARING LOSS, AUDIOMETRY, WORKERS, MEXICO.

iNTROdUCCiÓN

El campo de la salud ocupacional es muy extenso, incluye desde las condiciones de las instalaciones, los procesos de producción hasta la conducta de los trabajadores. La actividad laboral se ve

Correspondencia / Correspondence benito Zamorano González Unidad Académica Multidisciplinaria Matamoros U.A.T. Tamaulipas, México. dirección: Calle Montes Claros ·335, Fraccionamiento Hacienda Quinta Real, H. Matamoros, Tamaulipas, México. Teléfono: (52 86) 88122716 e-mail: bzamorano@uat.edu.mx Recibido: 28 octubre 2009 / Aceptado: 14 de diciembre 2009

limitada por factores capaces de provocar alteraciones en el medio ambiente de trabajo y, por ende, en la salud del traba- jador. Es importante considerar que, para el buen desempeño humano, el trabajador no debe rebasar sus límites de resistencia y perma- necer en condiciones ambientales adecuadas. Una de las principales áreas de oportunidad, en salud ocupa- cional, es el estudio de los agentes físicos tales como: la tempe- ratura, la iluminación, las vibraciones y el más común de todos, el ruido. Este agente se ha vuelto tan común en la vida diaria de las personas que difícilmente reconocemos sus efectos, hasta que nos hemos visto perjudicados por él. De manera general, podemos definir que el ruido es un sonido desagradable y molesto, teniendo un efecto nocivo en la capa- cidad auditiva del individuo. Este efecto depende de varios factores, como: frecuencia, intensidad, duración, tiempo de expo-

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Artículo Original | Zamorano benito

sición, edad del trabajador y susceptibilidad individual (Hernández

y González 2007). Por lo que la disminución de la capacidad auditiva ha sido reconocida como un problema de salud.

El ruido se ha relacionado con diferentes daños en el ser humano;

ejemplos de ellos son: dolor de cabeza, mal humor, insomnio, estrés,

irritabilidad, alteraciones del sistema nervioso central, etc. Estos daños de alguna manera impiden que los trabajadores descansen y

se recuperen adecuadamente (Chávez 2006; Otárola et al. 2006).

El trabajo y el desarrollo industrial nos obligan a vivir en un

entorno en el cual el mundo de los sonidos se vuelve agresivo para

el hombre. Por lo que se puede considerar al ruido como un conta-

minante que da lugar a patologías específicas, siendo la más repre- sentativa la disminución de la capacidad auditiva, conocida

también como hipoacusia. Ésta puede ser clasificada en: heredi-

taria o adquirida; conductiva, sensorioneural o mixta; y según el grado de pérdida auditiva (Iñíguez e Iñíguez 2002).

fueron entre 21 y 56 años. Para propósito de nuestro estudio, se seleccionó una muestra no probabilística, bajo la condicionante exposición a ruido superior 80 dB. Los sujetos incluidos fueron aquellos que forman parte de las áreas de: moldeo de metal, graneado, cortadoras, reciba, calidad y mantenimiento.

Para identificar los niveles de ruido a que son expuestos los trabajadores, se realizó un monitoreo de ruido en las diferentes áreas de trabajo. Para tal efecto, se siguieron las condicionantes establecidas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en

la Norma Oficial Mexicana 011 (STPS, México, 2001), condi-

ciones de seguridad e higiene en los centros de trabajo donde se

genere ruido. Se realizó una evaluación preliminar para determinar las carac- terísticas del ruido, así como las áreas de trabajo y las fuentes emisoras del agente, por lo que se seleccionó el método de evaluación para ruido estable, dado que presentó variaciones en

La

hipoacusia hereditaria o adquirida es aquella que se relaciona con

el

nivel sonoro A inferiores a 5 dB.

la

predisposición genética a desarrollar lesiones por ototoxicidad o

Las áreas de trabajo identificadas con ruido superior a 80 dB

por el padecimiento de alguna enfermedad con repercusión en el órgano auditivo; en esta clasificación se ubica la pérdida gradual de

fueron divididas en cuadriláteros con lados no superiores a 6 metros, según el procedimiento de la NOM-011-STPS-2001. En

la

audición por envejecimiento, es decir, la presbiacusia.

cada uno de los puntos se registraron 50 lecturas en tres períodos

La hipoacusia conductiva se debe a la disfunción del oído externo

diferentes de la jornada. Con las lecturas registradas se calculó el

o

medio, lo que altera el paso de las vibraciones sonoras al oído

Nivel de Exposición a Ruido (NER), de acuerdo a lo establecido en

interno. Por lo general es causada por golpes o lesiones pene- trantes en la cabeza y explosiones.

la

las condiciones de operación en los procesos fueran las normales.

NOM-011-STPS-2001. En todas las mediciones se observó que

La

hipoacusia sensorioneural se debe al deterioro de la cóclea; por

Se aplicó un cuestionario, previo consentimiento voluntario, a

lo

general debido a la pérdida de las células ciliadas del órgano de

los trabajadores que son expuestos a ruido en su área de trabajo.

Corti. La causa más frecuente es la exposición continua a ruido, por encima de los 85 decibeles (LaDou 2005).

La clasificación según el grado de pérdida se refiere a la ubicación de la capacidad auditiva dentro de los diferentes rangos de audi-

El instrumento recogió datos demográficos tales como: edad, antigüedad en la empresa y antigüedad en el puesto; también recopiló información relacionada con la disminución de la capa- cidad auditiva: nivel de ruido por departamento, uso de equipo

ción, definiéndose de la manera siguiente:

de

protección auditiva, exposición a golpes en la cabeza.

Audición normal: 0-20 dB. Hipoacusia leve: 20-40 dB. Hipoacusia moderada: 40-60 dB. Hipoacusia severa: 60-80 dB. Hipoacusia profunda: 80 dB y más. En México, según informes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS 2008), se han presentado 9840 casos con trastornos del oído y sorderas, en un periodo comprendido desde el 2004 al 2008. En el mundo, se estima que un tercio de la población padece algún tipo de disminución de la capacidad auditiva. Estas estadís- ticas indican que las enfermedades relacionadas con el oído, lamentablemente, son las que encabezan la clasificación de pato- logías por riesgo de trabajo (Memoria estadística IMSS 2008). En la industria, es casi inevitable la emisión de elevados niveles de ruido, pero se puede disminuir y controlar mediante algunos métodos y técnicas de prevención.

El presente estudio tiene como objetivo determinar el grado de

audición de trabajadores expuestos a ruido en una empresa

metalmecánica, dedicada a la fabricación de marcos y puertas, en

la ciudad de H. Matamoros, Tamaulipas, México.

MÉTOdO

Se llevó a cabo un estudio transversal en una empresa metalme- cánica dedicada a la fabricación de marcos y puertas metálicas en la ciudad de H. Matamoros, Tamaulipas, México. La población fue integrada por un total de 164 trabajadores, cuyas edades

Además, a dichos trabajadores se les realizó un estudio de audio-

metría. Por lo que, antes de iniciar su jornada laboral, fueron canalizados a un centro médico para contar con las condiciones adecuadas para el desarrollo del estudio. Todos los resultados se expresaron en valores absolutos y rela- tivos; se calculó la media y desviación estándar a las variables demográficas. Para la relación entre las variables se empleó la prueba de Chi cuadrado. Todo el análisis estadístico se realizó mediante el programa SPSS v17.

REsULTAdOs

La

edad de los trabajadores expuestos a ruido presentó una media

de

35.93 ± 7.8 años, en un rango de 21 a 56 años. En lo referente

a la antigüedad en la empresa, la media encontrada fue de 8.75 ± 5.26 años. Lo que resulta muy cercano a la antigüedad en el puesto, con el valor de 8.61 ± 5.19 años.

El NER lo podemos observar en la Gráfica 1. Los departamentos de

recursos humanos, seguridad y servicio al cliente fueron omitidos por presentar valores por debajo de los 76 dB. Las áreas de trabajo con ruido superior a 80 dB presentaron una media del NER de 91.4 dB.

El estudio de audiometría nos permitió identificar a aquellos traba-

jadores que presentan audición normal, así como también los diferentes grados de disminución en la capacidad auditiva (Gráfica

2). Es importante resaltar que el 25.01% de los trabajadores

expuestos a ruido manifiesta disminución auditiva leve, en ambos

o cualquiera de sus oídos. La disminución auditiva moderada

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Artículo Original | disminución Auditiva de Trabajadores Expuestos a Ruido en una Empresa Metalmecánica

Moldeo

Grameado

Mantenimiento

Cortadoras Reciba

Calidad Ingeniería

Gráfico 1. Nivel de exposición a ruido promedio (NER).

200

100

0

  1 0 2 9 6 9 8 86 83 9 2 83    
 

102

96

98

86

83

92

83

     
     
     
     
 
 
 
 
 
 
  1 0 2 9 6 9 8 86 83 9 2 83      

Fuente: Evaluación del ruido.

Gráfico 2. distribución de la población con disminución auditiva. 12,00 9,76 AMBOS 10,00 7,93 7,32
Gráfico 2.
distribución de la población con disminución auditiva.
12,00
9,76
AMBOS
10,00
7,93
7,32
8,00
IZQUIERDO
5,49
6,00
4,88
DERECHO
3,66
4,00
3,05
2,44
1,83
2,00
0,61
0,00
Leve
Moderado
Severo
Profunda

Fuente: Audiometría de trabajadores con hipoacusia.

n=164

representa el 12.81%, la disminución auditiva severa alcanza el 8.54%; mientras que la disminución auditiva profunda tiene presencia en tan sólo un trabajador, lo que representa el 0.61%. La información obtenida de los estudios de audiometría facilitó la clasificación de la capacidad auditiva en audición normal, que correspondió a un 53% de la población y en disminución auditiva de cualquier grado con el restante 47%. La presencia de disminución auditiva, según los grupos de edad, se aprecia en la Tabla 1. La mayor prevalencia de disminución auditiva corresponde al grupo de edad de 31-39 con 21.95%. Al aplicar la prueba de Chi cuadrado, obtuvo un valor de 27.90 con una p < 0.05. Por lo que podemos afirmar una relación entre las variables.

Tabla 1. Prevalencia de disminución auditiva por grupos de edad.

 

Audición normal

Disminución auditiva

Total

Grupos

de edad

N

%

N

%

N

%

21-30

35

21.34

8

4.88

43

26.22

31-39

41

25

36

21.95

77

46.95

40-49

9

5.49

25

15.24

34

20.73

50-59

2

1.22

8

4.88

10

6.10

TOTAL

87

53.05

77

46.95

164

100

Fuente: Cuestionario

n=164

Al evaluar la disminución auditiva y la antigüedad en la empresa, encontramos que los rangos de antigüedad con mayor incidencia fueron los incluidos en los grupos de 11-15 años con 18.3%, y de 6-10 años con el 14%. El resultado de la Chi cuadrado presentó un valor significante del 53.07 y con una p < 0.05. (Tabla 2).

Tabla 2. Prevalencia de disminución auditiva por rangos de antigüedad en la empresa.

 

Audición normal

Disminución auditiva

Total

Antigüedad en

la empresa

N

%

N

%

N

%

1-5

50

30.49

7

4.27

57

34.76

6-10

25

15.24

23

14.02

48

29.27

11-15

7

4.27

30

18.29

37

22.56

16-20

4

2.44

12

7.32

16

9.76

>-20

1

0.61

5

3.05

6

3.66

TOTAL

87

53.05

77

46.95

164

100

Fuente: Cuestionario.

La antigüedad en el puesto y la disminución auditiva definió

que, de los trabajadores con antigüedad en el puesto de entre 11

y 15 años, 18.29% manifestó disminución auditiva. De aquellos

trabajadores con antigüedad en el puesto de entre 6 y 10 años,

el 14.02% también presentó alteraciones auditivas. La prueba de Chi cuadrado arrojó un valor de 51.55 con una p < 0.05.

Sobre la prevalencia de disminución auditiva respecto al depar-

tamento donde labora, se encontró que en las áreas de graneado

y moldeo de metal –el 12.20% y el 11.59%, respectivamente–

existían los valores más altos; cabe mencionar también que estos departamentos representan el 46.34% de la población. En

la Tabla 3 se muestra la presencia de disminución auditiva y su

distribución por departamentos. Al aplicar Chi cuadrado, no se encontró diferencia significativa, con un valor de 4.48 y una p

> 0.05.

Tabla 3. Prevalencia de disminución auditiva por departamentos.

 

Audición normal

Disminución auditiva

Total

Antigüedad en

la empresa

N

%

N

%

N

%

Moldeo

     

de metal

19

11.59

19

11.59

38

23.17

Graneado

18

10.98

20

12.20

38

23.17

Cortadoras

8

4.88

11

6.71

19

11.59

Reciba

9

5.49

9

5.49

18

10.98

Calidad

16

9.76

8

4.88

24

14.63

Mantenimiento

14

8.54

8

4.88

22

13.41

Ingeniería

3

1.83

2

1.22

5

3.05

TOTAL

87

53.05

77

46.95

164

100

Fuente: Cuestionario.

De los trabajadores con disminución auditiva, el 7.31% manifestó

haber sufrido golpes fuertes en la cabeza, mientras que un

39.63% expresó que no. Estadísticamente se comprueba en

nuestro estudio que no existe relación entre la disminución audi-

tiva y el haber sufrido golpes fuertes en la cabeza. El valor de Chi cuadrado resultó en 3.155, con una p > 0.05. Respecto de la utilización de equipo de protección auditiva y la incidencia de disminución auditiva, se encontró que 4.26% de los trabajadores no lo utiliza, contra un 42.68% que sí lo usa. La prueba estadística confirma que no hay relación entre el uso de protección auditiva y la disminución auditiva de los trabajadores, ya que arrojó un valor de 0.673 y una p > 0.05.

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235

Artículo Original | Zamorano benito

disCUsiÓN

Como se evidenció en los resultados, se puede afirmar que los niveles de ruido varían según las actividades que en el área se desempeñan. Tal como señalan Hernández y Gonzålez. (Hernández y González 2007), quienes identificaron que las áreas administra- tivas son las de menor ruido, con parámetros inferiores a 85 dB. El actual estudio muestra que las áreas con actividades adminis- trativas tiene niveles de ruido que no superan los 80 dB. Gómez y cols. (Gómez et al. 2008) explica en su estudio que a mayor edad y más años de exposición a ruido se presenta una pérdida auditiva bilateral. Por su parte, Domínguez y cols. (Domínguez et al. 2006) menciona que los trabajadores con un tiempo de exposición de entre 15 y 20 años son quienes presentan mayor probabilidad de sufrir una pérdida auditiva. Los resultados de este estudio muestran que los trabajadores con un tiempo de exposición de entre 11 y 15 años son quienes presentan mayor daño. Sin embargo, no coincide respecto a la edad, pues la cate- goría de mayor edad (50-59 años) apenas alcanzó el 4.88%, siendo los trabajadores ubicados entre 31-39 años los más afec- tados. Fernández y cols. (Fernández et al. 2004) confirman la presencia de alteración auditiva en el 56% de las audiometrías revisadas, en una población de 122 sujetos expuestos a ruido con niveles supe- riores a 80 dB. Los resultados de la presente investigación indi- caron que un 47% de la población presentó una disminución en la capacidad auditiva. Gómez y cols. (Gómez et al. 2008) encontraron que entre los trabajadores predominaba la pérdida auditiva del oído izquierdo, por encima del derecho y la bilateral. Tal información difiere de los resultados encontrados, pues la disminución auditiva en ambos oídos predominó sobre la disminución de manera indivi- dual de los oídos derecho e izquierdo, incluso este último fue el que tuvo menor incidencia. Respecto al uso de equipo de protección personal, Corrales y cols. (Corrales et al. 2009), en su estudio de una empresa metalmecá-

nica, explicaron que el 87.5% de los trabajadores sí utilizaba los protectores auditivos. Aunado a lo expuesto por Salazar (Salazar et al. 2003), que el uso de protectores auditivos es de gran bene- ficio, pues significa un retraso de tiempo en la aparición de pérdida auditiva. Contrario a los trabajos mencionados, la infor- mación recabada no establece una relación entre la disminución de la capacidad auditiva y el uso de equipo de protección personal. Los golpes fuertes en la cabeza no tuvieron inferencia sobre la disminución auditiva, puesto que la mayoría de los trabajadores con este padecimiento (39.63%) manifestó no haber sufrido golpes en la cabeza, por lo que se descarta dicho factor como causal de la disminución auditiva.

CONCLUsiONEs

La población estudiada mostró una elevada prevalencia de la disminución auditiva debido a la exposición a ruido superior a 80 dB. Las áreas de mayor riesgo son aquéllas relacionadas con el proceso de producción. Respecto a la edad, la antigüedad en la empresa y en el puesto los resultados no coinciden con el supuesto a mayor edad y tiempo de exposición mayor presencia de la disminución auditiva. Siendo los grupos de incidencia aquéllos con edad y antigüedad inter- media. No se encontró relación entre el uso de equipo de protección auditiva y los golpes en la cabeza con la presencia de disminución de la capacidad auditiva en los trabajadores estudiados. Es necesaria la implementación de medidas de ingeniería en las zonas de mayor riesgo de ruido a fin de disminuir el ruido en las zonas que superan los 85 dB. Se sugiere una ampliación del estudio a fin de mejorar informa- ción respecto a la exposición a ruido en actividades recreativas o extralaborales, así como también el conocimiento de las conse- cuencias que suponen la exposición a dicho agente físico.

REFERENCiAs

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236

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Artículo Original

Artículo Original

Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad:

Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación

CHARACTERisTiCs OF jOiNT COMMiTTEEs ANd ACCidENTAbiLiTy: AN ExPLORATORy sTUdy UsiNG CLAssiFiCATiON TREEs

ximena Alejandra blamey benavides 1 , susana Gallardo Álvarez 2 , sergio Vivanco 3 , Regner Pineda 4 , jairo j. Vanegas López 5 , Aldo R. Vera Calzaretta 6

1. ingeniero Civil Químico U. de Chile, Experto en Prevención, MbA Facultad Economía, U. de Chile.

2. Constructor Civil U. de La serena, Experto en Prevención. Psicóloga UNiACC.

3. sociólogo, Facultad Ciencias sociales, U. de Chile.

4. ingeniero Mecánico (E), Experto en Prevención, U. de santiago.

5. Md. Magíster en salud Pública, Candidato a doctor en salud Pública, Escuela salud Pública, Universidad de Chile.

6. Psicólogo, MbA, Fundación Científica y Tecnológica - ACHs. Escuela salud Pública, Universidad de Chile.

REsUMEN

Propósito. El objetivo de este estudio fue realizar un análisis explora- torio de las relaciones entre distintos indicadores del funcionamiento de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad (CPHS) como predictores de las variaciones en la accidentalidad. Diseño. Este artículo presenta una investigación cuantitativa, exploratoria-descriptiva. Muestra. Participaron del estudio 322 integrantes de Comités Paritarios, princi- palmente de la Región Metropolitana, pertenecientes a rubros de servi- cio, agroindustria y manufactura. Instrumento. El instrumento utilizado para recabar la información fue el Cuestionario para evaluar “Funcionamiento de Comités Paritarios de Higiene y Seguridad” de Blamey (Blamey et al. 2005), y los índices de accidentalidad de las empresas involucradas en el estudio. Variables. Las variables del estudio fueron: el índice de accidentalidad, diversas actividades de prevención, autoridad del comité, nivel de compromiso de la empresa y trabajadores, entre otras. Procedimiento. Para el análisis de la información se realizaron modelamientos empleando la técnica de análisis no paramé- trico de Árboles de Clasificación. Resultados. Se encontró que los principales predictores de accidentalidad pueden variar según el rubro, como, por ejemplo, para el Agroindustrial y Servicios fue la capacita- ción; para el Industrial fue el seguimiento de los acuerdos del Comité, entre otros. Conclusiones. Los perfiles no necesariamente se condicen con lo esperado desde la teoría; esto podría ser indicativo de que los integrantes de los comités están percibiendo de manera distinta algunos aspectos relacionados con la disminución de la accidentalidad. Probablemente en cada CPHS por rubro hay variabilidad en las percep- ciones respecto de las conceptualizaciones de accidentalidad y sus causas relacionales. El método del Árbol de Clasificación nos permitió explorar perfiles para lograr identificar diferentes atributos de los gru- pos que se vinculan al aumento o disminución de la accidentalidad

(Blamey X, Gallardo S, Vivanco S, Pineda R, Vanegas J, Vera A, 2010. Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad: Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación. Cienc Trab. Ene-Mar; 12 (35): 237-242).

Descriptores: ACCIDENTABILIDAD, PREVENCIÓN, ÁRBOLES DE REGRESIÓN. COMITÉ CONJUNTO DE HIGIENE, SEGURIDAD.

AbsTRACT

Purpose. The purpose of this study was to carry out an exploratory analysis of relations between various indicators of the functioning of the Joint Committees on Industrial Hygiene (JHSC) as predictors of changes in accidentability. Design. This article presents a quantitative, exploratory and descriptive research. Sample. 322 members of joint committees, mainly from the metropolitan area, pertaining to the services, agroindustry and manufacturing sectors participated in the study. Instrument. The instrument used to collect data was a questionnaire to assess "Operation of the Joint Committee on Health and Safety" of Blarney (Blamey et al. 2005), and accidentability indexes of the companies involved in the study. Variables. The study variables were: The accidents index, various prevention activities, the authority of the committee, the level of commitment of the company and workers, among others. Procedure. For the analysis of information modellings were performed using the technique of nonparametric analysis of Classification Trees. Results. It was found that the main predictors of accidentability may vary according to sectors, for example, for the agroindustrial and services sectors it was training, and for the industrial sector it was the follow-up of agreements of the Committee, among others. Conclusions. The profiles are not necessarily consistent with which was expected from theory, this could be an indication that the committee members are perceiving some aspects related to the decrease of accidents in a different way. Probably in every JHSC per sector, there is variability in the perceptions of the conceptualizations of accidentability and their relational causes. The classification tree method allowed us to explore profiles in order to identify different characteristics of the groups that are linked to the increase or decrease in accidentability.

Descriptors: TEAMWORK, ACCIDENTABILITY, PREVENTION, REGRESSION TREES, JOINT COMMITTEE ON HEALTH AND SAFETY.

Correspondencia / Correspondence ximena blamey b. Vicuña Mackenna 152, santiago de Chile. Tel: (56-2) 6852039 e–mail: xblamey@achs.cl Recibido: 8 de diciembre 2009 / Aceptado: 20 de febrero 2010

iNTROdUCCiÓN

Los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad -CPHS- son orga- nizaciones que surgen de una disposición legal en el ámbito de la Prevención de Riesgos laborales. La Ley N° 16.744, título VII Artículo 66, junto al Decreto Nº 54, indican la obligatoriedad de

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237

Artículo Original | blamey ximena

organizar CPHS en toda faena sucursal donde laboren 25 o más personas (Ministerio del Trabajo y Previsión Social 1969). El espí- ritu del legislador al promulgar la ley fue permitir una represen- tación de los diferentes estamentos de la organización empresa. Su propósito es prevenir los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, permitiendo contar dentro de la empresa con un grupo de personas cuyo propósito es identificar situaciones de peligro que puedan afectar el buen desempeño de las activi- dades. La literatura sobre trabajo en equipo y grupos de trabajo es abun- dante en las revistas especializadas. A modo de ilustración podemos señalar cómo algunos estudios nos indican que cuando se interviene en aspectos relacionados con características de los grupos dentro de una organización se logra un impacto sobre su funcionamiento y su eficacia (Beck 2002). En este sentido, también se ha sugerido que intervenciones estratégicas breves sobre la base de un análisis detallado del nivel de desarrollo de un grupo podrían generar cambios significativos en el funciona- miento y productividad del mismo (Buzaglo y Wheelan 1999). También se ha encontrado que aquellos grupos que tienden a presentar características de equipos de trabajo se coligen con una mayor eficiencia; es decir, el trabajo en equipo se asociaría a los procesos de trabajo, a su diseño, a su contexto y a su interdepen- dencia (Campion et al. 1996). Por otra parte, el rol del directivo como líder tiene ascendencia sobre los grupos de trabajo y facili- taría un mayor compromiso con la organización (Elloy 2005). Estos hallazgos dan luces respecto de la importancia del trabajo en equipo, de sus factores asociados a nivel micro- y macro-or- ganizacional, y a dimensiones de tipo psicosociales propias de los procesos de trabajo. Conceptualizar en torno al rol de los CPHS necesariamente requiere incorporar evidencia como la que se señaló. No obstante, el rol asignado a los CPHS –trabajar en la prevención de accidentes y de enfermedades profesionales– no necesariamente se acompaña de un análisis que incorpore dimen- siones y variables como las referidas. En el marco de la revisión de la literatura se puede constatar que el vínculo de funcionamiento entre grupos o equipos de trabajo –que tienen como rol abordar materias relacionadas a la preven- ción de accidentes y de enfermedades profesionales– no necesa- riamente está explicitado. Al parecer, los temas que dicen relación con el espectro de acción de los CPHS van a redundar, más que en el funcionamiento de estos grupos, en el ámbito de la interven- ción propiamente tal. Algunos ejemplos que podrían ilustrar esto se coligen con el desarrollo de tecnología para la prevención de accidentes (Aires et al. 2010), con dimensiones vinculadas a la cultura organizacional, clima seguro, liderazgo seguro y desem- peño seguro (Wu et al. 2008; Neal et al. 2000), y con la promoción de la salud en el lugar de trabajo (Punnett et al. 2009). Estos antecedentes permiten destacar el acierto de que en la primera etapa de este estudio se haya desarrollado la construcción de un instrumento para reflejar qué aspectos en las dimensiones organizacionales relacionadas con los CPHS apuntaban en esa dirección y de este modo cumplir con el rol prescrito a los CPHS. No obstante, la literatura especializada en revistas científicas rela- cionadas con este ámbito de estudio –CPHS– es escasa. Es posible que en otros circuitos de publicación sí exista evidencia de este tipo. Por lo tanto, dada la ausencia de evidencia en nuestro ámbito de interés, el propósito de este estudio fue realizar un análisis explora- torio de las posibles relaciones entre distintos indicadores del funcio-

namiento de los CPHS como predictores de las variaciones en la accidentalidad. Para este fin se utilizó la técnica del análisis de Árboles de Clasificación o Partición Recursiva (CART). Ésta se circunscribe dentro de los métodos Multivariados no-paramétricos. Se debe señalar y reforzar la idea de que los resultados obtenidos tienen que entenderse dentro del contexto de una investigación de carácter exploratoria, que tuvo como fin obtener insumos para

la formulación de futuras hipótesis a ser contrastadas.

MÉTOdO

Diseño. El diseño fue de tipo transversal con carácter explorato- rio-descriptivo. Muestra. El muestreo fue probabilístico de tipo aleatorio simple

para poblaciones finitas. El nivel de error de estimación fue de 5%

y

322 integrantes de CPHS de un total de 57 empresas. Un 81% de éstas (22) tenía su residencia en la ciudad de Santiago, Región Metropolitana; 4 en la ciudad de Rancagua, Región del Libertador Bernardo O’Higgins; y 1 en la ciudad de La Serena, Región de Coquimbo. La distribución de las empresas agrupadas por rama de actividad económica fue: Agroindustria (17.7%), Industria (42.8%), Servicios (28.3%), Construcción (4.7%), Metalurgia (2.5%), y Comercio (4%).

el nivel de confianza del 95%. El tamaño de la muestra fue de

Instrumento

Para la recolección de datos se utilizó el Cuestionario para Evaluar el funcionamiento de Comités Paritarios de Higiene y Seguridad –CPHS– de Blamey y cols. Éste se caracteriza por tener 52 ítems que se agrupan en 8 dimensiones, y en 17 sub-dimensiones. En su forma es de tipo semi-estructurado, con preguntas cuyos niveles de medición son de tipo nominal-abierta, razón-abierta, nominal- cerrada, ordinal-cerrada y de razón-cerrada. La validez y confia- bilidad del instrumento ya fue reportada en otra publicación de esta misma revista (Blamey et al. 2005).

Variables

Utilizando el criterio de experto, se seleccionó distintos grupos de variables que son características del funcionamiento de los CPHS

y que son facilitadoras del funcionamiento del mismo.

a) Actividades de prevención de riesgos. Este grupo incluyó como variables las distintas actividades que emprende el comité en la gestión del riesgo: la identificación de peligro, elaboración de programas, seguimiento al programa de prevención y a los

acuerdos del comité.

b) Realización de cursos, aportes de éstos y la detección de nece- sidades en materias de prevención. En este grupo se reunió a las variables: actividades de formación para el cambio del compor- tamiento, acceso a cursos y evaluación del aporte efectivo de éstos. También se incluyó la revisión de necesidades para plani- ficar actividades en prevención y herramientas utilizadas para elaboración del diagnóstico.

c) Forma de comunicación, promoción y autoridad de los comités para aplicar las medidas preventivas. En esta agrupación se incluyó variables como: los canales y frecuencias de comunica- ción entre el comité, la empresa y trabajadores; la valoración o legitimidad y autoridad que tiene el CPHS, y la frecuencia en la aplicación de las medidas preventivas que propone a la empresa

y a los trabajadores.

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Artículo Original | Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad: Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación

d) Compromiso de la empresa con el CPHS. Finalmente, en esta

de

la aplicación del método se refiere al lector a los artículos de

agrupación se consideró las variables: nivel de compromiso de

la

revista Ciencia y Trabajo de los autores Schiattino y Silva

la empresa y de los integrantes de los comités para aplicar las medidas acordadas; y la existencia y cumplimiento de una

(Schiattino y Silva 2008) y Vera y cols (Vera et al. 2008). Los datos fueron procesados usando los software SPSS versión 16.0 y JMP

política de prevención en la empresa.

5.1.

e) Accidentalidad. A partir de las variaciones del Índice de Accidentalidad Laboral se construyó una variable dicotómica que representó en términos nominales el Aumento o la Disminución de la Accidentalidad para el conjunto de las empresas que participaron del estudio.

Procedimiento

Para la obtención de los datos se contactó a los ejecutivos de empresas asociadas a la ACHS y/o al Presidente del Comité Paritario. Luego de explicar el alcance del estudio se les solicitó su participación voluntaria. Los cuestionarios fueron respondidos por los integrantes de los CPHS en sus respectivos lugares de trabajo, resguardándose la confidencialidad y garantizándose las condiciones mínimas requeridas para su aplicación. La aplicación del cuestionario se realizó a partir de junio del 2003 y enero del

2004.

Para el análisis de la información se usó estadística descriptiva y estadística no paramétrica. En primer término, se realizó un análisis exploratorio de datos. Luego, se procedió a procesar los datos utilizando el método no paramétrico de análisis multiva- riado denominado Árboles de Clasificación y Regresión (Classification and Regression Trees -CART). Para una ilustración

REsULTAdOs

La edad de los entrevistados oscila entre los 22 y 68 años. De

éstos, el 78.9% pertenece al sexo masculino y el 21.1% al sexo femenino. El promedio de edad para el sexo masculino fue de

41.41 + 9.21 y para el femenino fue de 37.12 + 9.28.

El nivel de escolaridad de los individuos que constituyeron la

muestra fue: básica incompleta, el 1.9%; básica completa, el 4.0%; enseñanza media incompleta, el 11.5%; enseñanza media completa

y estudios técnicos profesionales incompleta representan un

27.6%; técnica profesional completa, pero con estudios universi- tarios incompletos representa el 28.9%; estudios universitarios completos representa un 20.8% y con estudios de Post Grado se encontró un 1.6%; y un 3,7 no responde.

Se puede observar que los comités paritarios se encuentran repre-

sentados por una gama de individuos con diferentes niveles de educación y comprendidos entre las edades de la población económicamente activa. Por otra parte, la población masculina predominó sobre la población femenina. La razón de masculi- nidad fue de 4 hombres por cada mujer.

Figura 1. Árbol de clasificación para predictores de accidentalidad en el sector agroindustrial.

Accidentalidad n Nivel % Disminuyó 87.27 55 Aumentó 12.73 No selección Sí selección elementos protección
Accidentalidad
n
Nivel
%
Disminuyó
87.27
55
Aumentó
12.73
No selección
Sí selección
elementos protección
elementos protección
personal
personal
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
77.27
Disminuyó
93.94
22
33
Aumentó
22.73
Aumentó
6.06
Sí identificación
No identificación
No promoción,
Sí promoción,
peligros/detección
peligros/detección
coordinación cursos
coordinación cursos
riesgos
riesgos
de capacitación
de capacitación
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
66.67
Disminuyó
100
Disminuyó
81.82
Disminuyó
100
22
7
11
22
Aumentó
33.33
Aumentó
0
Aumentó
18.18
Aumentó
0
No elaboración,
disposiciones
reglamentos para
higiene y seguridad
Sí elaboración,
disposiciones
reglamentos para
higiene y seguridad
No seguimiento
acciones incorporadas
en el programa
de trabajo
Sí seguimiento
acciones incorporadas
en el programa
de trabajo
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
60.00
Disminuyó
80.00
Disminuyó
80.00
Disminuyó
83.33
10
5
5
6
Aumentó
40.00
Aumentó
20.00
Aumentó
20.00
Aumentó
16.67

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Artículo Original | blamey ximena

Figura 2. Árbol de clasificación para predictores de accidentalidad en el sector industrial.

Accidentalidad n Nivel % Disminuyó 67.46 126 Aumentó 32.54 Acceso a cursos de capacitación (Sí)
Accidentalidad
n
Nivel
%
Disminuyó
67.46
126
Aumentó
32.54
Acceso a cursos
de capacitación
(Sí)
Acceso a cursos
de capacitación
(No)
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
51.06
Disminuyó
77.22
47
79
Aumentó
48.94
Aumentó
22.78
Identificación de
peligros/detección
de riesgos (Sí)
Identificación
peligros/detección
riesgos (No)
Frecuencia con que las
acciones acordadas son
puestas en práctica
(A veces-siempre)
Frecuencia con que las
acciones acordadas son
puestas en práctica
(Nunca)
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
51.06
Disminuyó
84.62
Disminuyó
73.13
Disminuyó
100
34
13
67
12
Aumentó
48.94
Aumentó
15.38
Aumentó
26.67
Aumentó
0
Seguimiento a los
acuerdos adoptados
por el
comité (No)
Seguimiento a los
acuerdos adoptados
por el
comité (Sí)
Seguimiento
acciones incorporadas
en el programa
de trabajo (No)
Seguimiento
acciones incorporadas
en el programa
de trabajo (Sí)
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
60.00
Disminuyó
100.00
Disminuyó
65.91
Disminuyó
86.96
5
8
44
23
Aumentó
40.00
Aumentó
0
Aumentó
34.09
Aumentó
13.04

Análisis con los árboles de clasificación

Para la exploración de grupos de segmentos de trabajadores y de perfiles en función de la presencia de la condición de “accidenta- lidad”, se modeló árboles de partición recursiva tanto para los sectores Agroindustrial, Industria y Servicio. El resto de los sectores no se consideró en los análisis por estar representados por una cantidad de casos que no hizo posible los mínimos. La variable respuesta de interés fue la accidentalidad, dicotomizada en las categorías: Aumentó y Disminuyó. Éstas fueron estimadas a partir de las diferencias de los índices de accidentalidad de un mes del año 2003 y el correspondiente mes del año 2004, constituyendo una línea de tiempo de un año (12 meses). Los predictores fueron las variables: a) Seguimiento a las acciones del programa de trabajo del comité; b) Seguimiento a los acuerdos adoptados por el comité; c) Frecuencia con que las acciones acordadas son puestas en práctica; d) Promoción y coordinación de cursos de capacitación; e) Identificación de peligros; f) Elaboración de disposiciones y regla- mentos para la seguridad e higiene.

1. Árbol de Clasificación para predictores de accidentalidad en trabajadores del sector Agroindustrial El primer modelamiento que se llevó a cabo fue para el sector Agroindustrial. La muestra estuvo constituida por un total de 55 casos. Los resultados encontrados permitieron caracterizar los siguientes grupos de sujetos según clasificación (Figura 1):

a) El primer perfil con probabilidad alta (100%) en la disminución de accidentalidad correspondió a: que el CPHS realiza actividades de

promoción, cursos de capacitación en temas de seguridad y/o higiene, y si se ocupa que existan elementos de protección personal.

b) El segundo perfil con probabilidad alta (83,3%) en la disminución de accidentalidad se relacionó con condiciones como: la existencia de seguimiento de acciones incorporadas en el programa de trabajo del CPHS, la ausencia de promoción de cursos de capaci- tación y la presencia de selección de elementos de protección personal por parte del CPHS.

c) El tercer perfil con probabilidad alta (80%) en la disminución de la accidentalidad corresponde a: la elaboración de disposiciones y/o reglamentos destinados a higiene y seguridad, más la identifica- ción o detección de riesgo y la no selección de elementos de protección personal.

d) El cuarto perfil de probabilidad alta (100%) en la disminución de la accidentalidad corresponde a: la no detección del riesgo o iden- tificación de peligro y la no selección de elementos de protección personal.

2. Árbol de Clasificación para predictores de accidentalidad en trabajadores del sector Industrial El segundo modelamiento realizado fue en el grupo de integrantes

del CPHS de empresas del sector industrial (n = 126). Para este rubro, los resultados encontrados permitieron perfilar los siguientes grupos de sujetos (Figura 2):

a) El primer perfil con una probabilidad alta (100%) que explica la disminución de la accidentalidad corresponde a que sí se da segui-

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Artículo Original | Características de los Comités Paritarios y Accidentalidad: Un Estudio Exploratorio Utilizando Árboles de Clasificación

miento a los acuerdos adoptados, la no detección de riesgos o de peligros, pero sí se accede a cursos de capacitación y prevención (formación).

b) El segundo perfil con probabilidad alta (87%) que explica la dismi- nución de la accidentalidad se caracterizó porque se da segui- miento a las acciones incorporadas en el programa de trabajo del comité, la empresa ejecuta las acciones de prevención acordadas por el comité, y el comité no ha tenido acceso a cursos de capaci- tación.

c) El tercer perfil con probabilidad alta (100%) en la disminución de la accidentalidad se caracterizó porque las acciones acordadas por el comité no son puestas en práctica por parte de la empresa y el comité no tiene acceso a cursos de capacitación. Este perfil amerita un análisis más detallado, lo que se abordará en la discusión.

3. Árbol de Clasificación para predictores de accidentalidad en trabajadores del sector Servicio Finalmente, el tercer modelamiento se llevó a cabo para el sector servicios. La muestra fue de 88 casos (Figura 3). Para este sector sólo se obtuvo un perfil con alta probabilidad (93%) en la disminución de la accidentalidad. Éste se caracterizó por la existencia habitual de actividades de promoción, coordinación y capacitación, y la exis- tencia de actividades relacionadas al seguimiento de los acuerdos adoptados por el comité.

Figura 3. Árbol de clasificación para predictores de accidentalidad en el sector servicios.

Accidentalidad n Nivel % Disminuyó 54.55 88 Aumentó 45.45 No seguimiento de acuerdos adoptados por
Accidentalidad
n
Nivel
%
Disminuyó
54.55
88
Aumentó
45.45
No seguimiento de
acuerdos adoptados
por el Comité
Sí seguimiento de
acuerdos adoptados
por el Comité
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
31.91
Disminuyó
80.49
47
41
Aumentó
68.09
Aumentó
19.51
No promoción,
Sí promoción,
coordinación cursos
coordinación cursos
de capacitación
de capacitación
n
Nivel
%
n
Nivel
%
Disminuyó
50.00
Disminuyó
93.10
12
29
Aumentó
50.00
Aumentó
6.90

disCUsiÓN y CONCLUsiONEs

En función del propósito del estudio podemos señalar que éste se logra cumplir. Un primer aspecto a destacar es que el funcionamiento de los CPHS y sus roles son relevantes al interior de las empresas y su figura es importante en el desarrollo de la prevención y promoción de la salud en el lugar de trabajo. En parte esto se ve reflejado en los resultados encontrados. La interrogante implícita en este estudio era si los CPHS tenían algún tipo de incidencia en las variaciones de los indicadores de accidenta-

lidad. A nuestro juicio y a partir de los análisis exploratorios reali- zados la respuesta resultó ser positiva. Especialmente interesante fue cómo enfrentarnos como investiga- dores a responder esta interrogante, intentando buscar una herra- mienta y método de análisis que permitiera observar a nivel estricta- mente exploratorio si lo hipotetizado tenía sentido. Si bien no es habitual hacer este tipo de reflexiones en artículos de divulgación científica, encontramos pertinente realizarlas puesto que tenemos la convicción de que el proceso de investigación científica no sólo es un proceso de buena planificación (formulación del diseño, precisión de las hipótesis, despejar sesgos asociados a los instrumentos, etc.), sino que, al mismo tiempo, es un proceso de exploración y de búsqueda de respuestas, de toma de decisiones, sean éstas acertadas o erradas. En este sentido, en primer término queremos orientar la discusión a partir de los hallazgos rescatando lo virtuoso del uso de técnicas y metodologías que en ocasiones desconocemos. En este sentido, para este tipo de estudios futuros y en función de sus propósitos, debemos rescatar el uso de árboles de clasificación para identificar variables explicativas que modelan comportamientos. Nuevamente remitimos al lector al artículo de esta revista de Schiattino y Silva (Schiattino y Silva 2008), pues una lectura acuciosa de éste nos permitirá ampliar nuestro espectro de posibilidades de creación y de reflexión en mate- rias de orden metodológico. Por otra parte, en lo que respecta a los hallazgos específicos de este estudio, queremos relevar los siguientes aspectos: en primer lugar, en la búsqueda de literatura científica especializada no se logró encon- trar referencias que dieran cuenta de entidades que pudieran ser homologadas a los CPHS. En este sentido, se podría aseverar que se comienza perfilar un ámbito de estudio en el mundo de la prevención de riesgos laborales que en nuestro país está fértil. Tenemos

conciencia de que no necesariamente la existencia de evidencia nos permitirá formularnos buenas interrogantes, sino que también hay procesos intuitivos que nos van a indicar la dirección correcta en nuestro quehacer científico. Éste es uno de los más valiosos hallazgos de este estudio y del que lo antecedió (Blamey et al. 2005). También queremos referirnos al ámbito de las organizaciones y, aquí sí que existe evidencia al respecto, no sólo a nivel de hallazgos empí- ricos sino también a nivel epistemológico. Nos referimos a la gran

gama de literatura especializada en organizaciones sociales de la más variada amplitud. En organizaciones laborales, existe evidencia en torno a temas como el desarrollo y la cultura organizacional, clima organizacional, organizaciones saludables, comportamiento organi- zacional, trabajo en equipo, factores de riesgo psicosociales, gestión del capital humano y productividad, seguridad, etc. No obstante, en el mundo de la investigación aplicada aún nos falta conocer e

indagar muchísimo sobre cuáles son los aspectos que subyacen a la percepción social de las personas y a su actuar en consecuencia, especialmente en el ámbito de la prevención de riesgos laborales, como también sobre la manera en que este tipo de evidencia se vincula al ámbito de la prevención. Finalmente, deseamos cerrar esta discusión y a la vez concluir remi- tiéndonos a las variables estudiadas y su vinculación con la acciden- talidad. Como se señaló previamente, los análisis se orientaron según rubro o rama de actividad. Los hallazgos son claros en imponer una tendencia para los futuros estudios en materia de prevención. Por una parte, la naturaleza del trabajo que se realiza en estos ámbitos es diferente. Esto nos lleva a concluir que no necesariamente un modo de funcionamiento de un CPHS de un mismo sector nos ofrecerá soluciones para abordar problemas de otras organiza- ciones equivalentes. Una de las pregunta entonces es: ¿Qué otro

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Artículo Original | blamey ximena

tipo de dimensiones, aspectos, variables deberíamos incorporar en los futuros estudios? Éste ya es un nuevo desafío. También podríamos preguntarnos acerca de la opción metodológica; la pregunta aquí es: ¿Son las encuestas una condición necesaria para aprehender el tipo de problema que deseamos abordar? Tal vez sí, tal vez no. Entonces, creemos que una alternativa podría ser los métodos cualitativos como, por ejemplo, la investigación acción. En otros términos, se puede emplear la triangulación metodoló- gica. Lo encontrado en este estudio se condice con los hallazgos de otro estudio realizado por el mismo equipo de investigadores. Pasamos a describir estos aspectos:

En primer lugar, debemos destacar la importancia de la variable rubro para proceder a la caracterización de los diferentes CPHS y su funcionamiento. Un modo lógico de entender esto es reflejar que entre los individuos existen diferencias en sus percepciones al interior de los CPHS; luego, entre los CPHS al interior de cada rubro también existen diferencias. No obstante, las organizaciones al interior de cada rubro tendrán como mínimo común denomi- nador tipos de trabajo relativamente semejantes y, por defecto, se asume que los individuos estarán expuestos a peligros o tipos de accidentes que son relativamente similares, diferenciándose entre sí en base a las necesidades y requerimientos en temas de capaci- tación y promoción de prevención en higiene y seguridad. Esto último podría ser explicado precisamente por los distintos perfiles obtenidos para cada uno de los rubros. Así, los perfiles encontrados para el rubro Agroindustrial e Industria nos podrían permitir hipotetizar que las medidas de supervisión y de control contribuirán principalmente a la reduc- ción de la accidentalidad, y la no identificación de peligros no aparece como una variable relevante. Posiblemente en este rubro ésta es una etapa que ha sido superada, o bien puede ser que la visibilización del comité es la que modifica los comportamientos o bien el propio trabajador puede autocontrolarse dado el conoci- miento de los peligros que son difundidos en el rubro. No ocurre lo mismo con el rubro servicios, donde una variable terminal es la capacitación por sobre el control. Lo anterior permite plantear nuevas interrogantes a ser respondidas. En futuros estudios se recomienda incorporar elementos que den

cuenta de la cultura organizacional, prácticas gerenciales, estilos de dirección y de la diversidad de factores psicosociales que podrían incidir en el comportamiento preventivo. Lo cual, a su vez, se colige con la complejidad de la naturaleza de los peligros y de su evaluación. Finalmente, más allá de los hallazgos del estudio, un elemento fundamental es propender a indagar aun más en aspectos relacio- nados con el trabajo en equipo. Respecto a las variables que resul- taron predictoras de la disminución de la accidentalidad no podemos aseverar que éstas, necesariamente, son características del trabajo en equipo; más bien su interacción con otras variables incorporadas a los modelos explicativos –y que sí se relacionan con características de los equipos de trabajo– permitió que éstas fueran las predictoras. Con todo, la transición de grupos de trabajo a equipos de trabajo podría mejorar aun más en el funcionamiento de los distintos programas de prevención y de la gestión del riesgo al interior de las empresas.

AGRAdECiMiENTOs

Esta investigación fue financiada con aportes de la Fundación Científica y Tecnológica de la Asociación Chilena de Seguridad, y se agradece especialmente al Sr. Mauricio Salinas por su valioso y permanente apoyo a los investigadores en las distintas etapas de este proceso investigación. Se extienden nuestros agradecimientos a la Gerencia de Prevención de la ACHS, al Sr. Omar Ramírez y Expertos–Gerencia VI Región, al Sr. Enzo Viveros –quien formó parte del equipo de investiga- dores de este estudio–, y a los Ejecutivos, Expertos e Integrantes de Comités Paritarios de las Empresas Asociadas, quienes contribu- yeron al logro de esta investigación.

Empresas asociadas a ACHS. Proyecto financiado por FUCYT-ACHS, 2003-2005. Vicuña Mackenna 152, Santiago de Chile; xblamey@achs.cl,

02-6852039

REFERENCiAs

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Artículo Original

Artículo Original

El Estudio de la Percepción del Riesgo y Salud Ocupacional:

Una Mirada desde los Paradigmas de Riesgo

sTUdy OF THE PERCEPTiON OF RisK ANd OCCUPATiONAL HEALTH: A ViEW FROM THE PARAdiGMs OF RisK

Aldo Vera Calzaretta 1 , Leonardo Varela Valenzuela 2 , Felipe Macía sepúlveda 3

1. Psicólogo, MbA. Fundación Científica y Tecnológica ACHs. Escuela de salud Pública de la Universidad de Chile.

2. Psicólogo. Fundación Científica y Tecnológica ACHs.

3. Licenciado en Psicología, diplomado en Psicología social y de las Organizaciones, Universidad de santiago de Chile.

REsUMEN

AbsTRACT

Por medio de este trabajo se aborda la temática de la percepción del

This paper addresses the issue of risk perception which in recent

riesgo el cual en las últimas décadas ha provocado bastante investigación, pues se le concibe como un elemento que puede potenciar y mejorar las políticas de prevención. El objetivo de este artículo fue abordar breve- mente cuál es el estado del debate metodológico en torno al riesgo, y a

decades has led to considerable research, as it is conceived as an element that can enhance and improve prevention policies. The objective of this paper is to briefly review the state of the methodological debate on risk and, in turn, account for existing paradigms and

su

vez, dar cuenta de los paradigmas y teorías existentes que predominan

theories that dominate thinking about the risk. Finally, we propose a

en la reflexión sobre el riesgo, por último, se propone un esquema que intentará rescatar aquellos elementos que a nuestro parecer pueden con- tribuir a una comprensión global del riesgo en el mundo del trabajo y, en

scheme that will attempt to rescue those elements that we believe can contribute to an overall understanding of risk in the world of work and, in particular, in the field of interventions in safety, occupational

particular, en el ámbito de las intervenciones en seguridad, salud ocupa- cional y en la prevención de riesgos laborales. En conclusión, este trabajo permitirá ampliar la mirada del riesgo, mez- clando elementos de la teoría macrosocial, realizando una integración a su vez con elementos provenientes desde lo microsocial, lo cual enriquecerá la perspectiva de la prevención del riesgo en el ámbito labo-

health and the prevention of occupational hazards. Thus, this study will broaden the view of risk, combining elements of macro theory, integrating elements the micro social. This will enhance the perspective of risk prevention in the workplace and organizations. Regarding the research practices, we recommend the integrated use of qualitative and quantitative methodologies for the purpose of

ral

y organizacional. En torno a las prácticas investigativas se recomien-

improving management as a whole.

da

unir las metodologías cualitativas y cuantitativas con el propósito de

perfeccionar la gestión en su totalidad.

(Vera A, Varela L, Macía F, 2010. El Estudio de la Percepción del Riesgo

y Salud Ocupacional: Una Mirada desde los Paradigmas de Riesgo. Cienc Trab. Ene-Mar; 12 (35): 243-250).

Descriptores: PERCEPCIÓN DEL RIESGO, ENFOQUE PSICOMÉTRICO, TEORÍA CULTURAL, TEORÍA DE LA SOCIEDAD DEL RIESGO, PREVENCIÓN, GESTIÓN DEL RIESGO.

Descriptors: RISK, PERCEPTION, OCCUPATIONAL RISKS, RISK REDUCTION BEHAVIOR, PSYCHOMETRICS, REVIEW.

1. iNTROdUCCiÓN

Al estudio del riesgo y de su percepción se han abocado disci- plinas como la Economía, la Antropología, la Sociología, la Psicología, las ciencias ambientales, las ciencias de la salud, por referir algunas. Como lo reseña Sjoberg en su artículo “Factors in Risk Perception” (Sjoberg 2000) el origen de este ámbito de estudio se situaría en la década de los años 60’ en el contexto de la discu-

Correspondencia / Correspondence Aldo Vera Calzaretta Fundación Científica y Tecnológica ACHs/ Escuela de salud Pública Universidad de Chile. Vicuña Mackenna 210 piso 6, Providencia, santiago, Chile. Tel.: (56-2) 685 3865 e-mail: fctavc@gmail.com / fctavc@achs.cl Recibido: 15 de diciembre 2009 / Aceptado: 25 de febrero 2010

sión sobre la energía atómica, sus usos y consecuencias. Investigadores como Sowby con su artículo “Radiation and Other Risks (Sowby 1965) y Starr con “Social Benefit versus Technological Risk” (Starr 1969) fueron quienes abrieron la controversia sobre la temática en cuestión, siendo este último quien impulsara el debate –aún vigente– sobre el riesgo, con la interrogante: ¿Qué está dispuesta a pagar nuestra sociedad por la seguridad? Los desarrollos posteriores respecto al estudio del riesgo tienen un incremento exponencial, pasando éste a ocupar un lugar privile- giado no sólo en el debate académico y en la literatura especiali- zada sino, también, en diversos ámbitos de aplicación, donde los riesgos asociados a los procesos de toma de decisiones juegan un rol fundamental (ej. las ciencias políticas, la gestión, los negocios, la seguridad industrial, la seguridad personal, el desarrollo social y la gerencia social). Sabido es que la naturaleza del concepto y sus diversas acepciones han y están cambiando con el transcurrir del tiempo y la deriva histórica de las sociedades. En esta ocasión nuestro afán no es aventurarnos en una revisión amplia y acabada de este tema, pues

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Artículo Original | Vera Aldo

sus complejidades ameritan seguir profundizando e investigando de modo sistemático para realizar contribuciones que se sustenten en bases reales y contrastables. Por defecto, sólo circunscribiremos nuestra reflexión a la descripción de algunos paradigmas y sus posibles aplicaciones en el ámbito laboral. Las preguntas que orientarán nuestra reflexión, entre otras, serán: ¿Cuáles son estos paradigmas? ¿Cuáles son sus alcances? ¿Qué desafíos nos imponen para el mundo del trabajo y los ámbitos que los constituyen, a nivel preventivo y promocional? Para responder a éstas se parte de la premisa que las concepciones paradigmáticas sobre el riesgo no tienen un carácter “a-histórico”. Precisamente, los paradigmas en el sentido planteado por Thomas Kuhn (Khun 1971) están cambiando y, por defecto, modulan la forma en que éstos son percibidos. No se debe perder de vista que los primeros esfuerzos en la conceptualización germinal del riesgo se circunscribieron a una esfera de índole eminentemente técnica, ligada ésta al desarrollo de la estadística y con un carácter estric- tamente predictivo (Fischhoff et al. 1978; Wildavsky y Dake 1990). Sin embargo, hoy se puede señalar que con el fenómeno de la globalización y sus cambios inherentes, con los avances en la filosofía de las ciencias y la gran innovación tecnológica nos vemos enfrentados a un ámbito de transiciones y contratransi- ciones en nuestras formas de vivir, conceptualizar e interpretar los fenómenos y realidades en las cuales nos insertamos. La noción de riesgo es uno de los tantos aspectos que merecen ser atendidos y sobre el cual versará el desarrollo de las ideas que se expondrán. No obstante, debemos explicitar –para no confundir al lector– que las nociones de riesgo y de percepción del riesgo en esta oportu- nidad no serán desarrolladas en extenso, puesto que asumimos que son transversales al conjunto de los paradigmas y de las teorías abordadas. Sólo a modo de ilustración, podemos señalar la distinción entre los riesgos tangibles, dentro de una lógica positivista y, los riesgos como construcción social amparados por la línea de pensamiento de los relativistas culturales. Estos van a señalar que “ningún riesgo es un riesgo en sí mismo”, por defecto, cualquier aspecto, condición, evento de la realidad podría eventualmente ser un riesgo para una persona, grupo, o bien para la sociedad. Luego, será entre estos dos extremos epistemológicos y paradigmáticos donde tendrá movilidad la reflexión sobre el riesgo como cons- tructo, concepto, paradigma, teoría o macro teoría. Los propósitos del presente artículo, son: a) abordar brevemente cuál es el estado del debate metodológico en torno al riesgo; b) dar cuenta de los paradigmas y teorías existentes que predominan en el ámbito de reflexión sobre el riesgo; c) finalmente, se propone un esquema que intentará rescatar aquellos elementos que a nuestro parecer pueden contribuir a una comprensión global del riesgo en el mundo del trabajo y, en particular, en el ámbito de las interven- ciones en seguridad, educación, de salud ocupacional y en la prevención de los riesgos laborales.

2. ¿EN QUÉ EsTÁ EL dEbATE EN TORNO AL RiEsGO?

Recientemente, en el ámbito de la sociología, Alaszewski (Alaszewski 2009) llamó la atención sobre el actual debate en torno al estudio del riesgo. El punto de partida de su reflexión es la interrogante: ¿Cuál es el futuro del riesgo como objeto de estudio en la sociología? Los temas de fondo son, por una parte, si la sociología debe abandonar el campo de estudio del riesgo y, por

otra, cómo a partir de las teorías sociológicas del riesgo éste se aborda y se operacionaliza en el desarrollo de la investigación empírica. Judith Green en su artículo “Is it time for the sociology of health to abandon ‘risk’?” (Green 2009) señala lo iluso e impensable que sería abandonar el estudio del riesgo, pues por su utilidad sigue siendo un tema unificador para una diversidad de ámbitos –como el tecnológico, la práctica de las ciencias biomédicas, políticas ambientales, económicas, entre otros– y los distintos procesos en la toma de decisiones que se coligen con éstos. Green centra su análisis en dos niveles: el primero es el nivel empírico, pues consi- dera la necesidad de establecer, si el riesgo es una forma útil de organización de las investigaciones respecto de lo que la gente diga o haga en ámbitos claves en torno a la incertidumbre, infor- tunio o la identidad. No se debe perder de vista que estos conceptos referidos son parte esencial en la sociología del riesgo. Seguidamente nos advierte que debemos ocuparnos de estar permanentemente documentando los hechos desde una perspectiva “emic” (Harris 1976). En ésta, la idea básica es rescatar la producción teórica de los actores en sus niveles locales de actuación, pues sólo ellos están facultados para validarlas. De este modo, debemos distinguir si los nuevos constructos que surgen desde la Teoría de la Sociedad del Riesgo siguen siendo útiles para pensar y afrontarnos con otro tipo de preguntas de investigación. Por lo tanto, desde la propuesta de Green los desafíos en el estudio del riesgo debieran enfocarse desde una perspectiva empírica tratando de llegar al objeto de estudio de un modo “neutral”, habida cuenta que reconocemos que la neutralidad es impracti- cable. Su crítica a la investigación sociológica arraigada en una visión del riesgo desde una mirada construccionista obedece a que ella parte de la premisa que dice relación con la imposición de una estructura que observara los fenómenos basada en el principio de la circularidad no virtuosa (Green 2009). En términos simples, explicitar a un grupo que una investigación es sobre riesgos –inde- pendientemente de los tipos– tomando como referente el para- digma de riesgos, implicaría generarlo, conceptualizarlo y re-con- ceptualizarlo. Esto, a su vez, determinará que sus comportamientos y formas de responder vayan en la misma dirección. La limitación estaría en que se genera un impedimento para vislumbrar nuevas formas de abordar los desafíos que nos impone nuestro entorno como investigadores y que, habitualmente, llamaríamos riesgos, pero que en la realidad de la diversidad de los fenómenos no lo son. Como contrapunto, Zinn, a pesar de compartir algunos de los planteamientos de Green, va a señalar que este tipo de problemas son inherentes a los procesos de investigación (Zinn 2009). Ella parte de la premisa que la realidad está socialmente construida, jugando el lenguaje y los procesos de comunicación un rol funda- mental. A su parecer, el debate sobre la distinción de la dualidad racional/subjetivo ya estaría superado; en consecuencia, su apuesta será la de investigar el riesgo desde miradas distintas. Una solución a esto, tal vez, es la emergente triangulación metodoló- gica. Éste es precisamente el contexto en que la investigación en torno al riesgo se va a plantear. Las concurrencias de los debates de orden epistemológico estarían directamente implicadas con la práctica, tanto en el desarrollo de la investigación como en el ámbito de las intervenciones. Luego de repasar, de modo breve pero ilustrador, algunos aspectos asociados al debate sociológico en torno a la investigación del

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Artículo Original | El Estudio de la Percepción del Riesgo y salud Ocupacional: Una Mirada desde los Paradigmas de Riesgo

riesgo, revisaremos algunas de las teorías que han incorporado el riesgo como elemento central en su desarrollo. Si bien nuestra opción ha sido brindar una mirada desde las ciencias sociales, sería una insensatez de nuestra parte desmerecer los aportes de otras ciencias y disciplinas en este campo de estudio. Por otra parte, debemos consignar que este tipo de discusiones no son privativas de la sociología. Debates similares se van a encon- trar en otras disciplinas de las ciencias sociales y naturales.

3. APROxiMACiONEs TEÓRiCAs-PARAdiGMÁTiCAs EN LA CONCEPCiÓN dEL RiEsGO

3.1. La Sociología y la Teoría de la Sociedad del Riesgo

Uno de los ámbitos de reflexión que ha proliferado con mucha fuerza en la sociología contemporánea, es la subdisciplina de la sociología del riesgo, cuya máxima expresión se ve reflejada en la teoría de la ‘sociedad del riesgo’ (Alaszewski 2009; Beck 1996; Beck 2008; Budgen 1992; Ekberg 2007; Green 2009; Zinn 2009). Los investigadores coinciden en reconocer como precursores de ésta a Ulrich Beck y Anthony Giddens. Por una parte, el primero,

al plasmar sus ideas en su obra “The Risk Society: Thowards a new

modernity”, provoca un gran debate trascendiendo su campo disciplinar. Por otra parte, Giddens hará lo mismo cuando

reflexiona entorno al riesgo y la noción de responsabilidad frente

a éste (Giddens 1999).

En términos generales, en la teoría de la sociedad del riesgo es posible diferenciar diversos aspectos. Uno de ellos es la relación del riesgo con la temporalidad e historicidad de los fenómenos. Tanto la naturaleza como la respuesta a los riesgos deben ser diferen- ciadas dentro del proceso de evolución que transcurre desde las sociedades más primitivas hasta las sociedades modernas (Beck 1992; Ekberg 2007). Otro de los aspectos es la contraposición entre la modernidad primaria-industrial y la modernidad reflexiva de la cual formamos parte en la actualidad y que se ha denominado la sociedad del riesgo. La primera, se caracteriza por la estabilidad de valores y atributos como la seguridad, la previsibilidad y la permanencia de las tradiciones heredadas (ej. posición en la clase social, los roles de género, matrimonio, familia, estabilidad en el empleo, desa- rrollo de carrera y la jubilación segura). En cambio, en la segunda –la modernidad reflexiva– predominan aspectos como la desinte- gración y desorientación asociada con los acontecimientos de destradicionalización, entendida como el abandono de las viejas tradiciones (Beck 1992). En parte, producto de los aspectos seña- lados, el concepto de riesgo ha tenido cambios en su forma de ser visto por la sociedad y por los investigadores (Alaszewski 2009); éste es y será un elemento significativo que cruza de manera trans- versal a toda la reflexión sobre la teoría de la sociedad del riesgo. También un aspecto distintivo se caracterizará porque los riesgos que acontecen en la sociedad son creados por el hombre y dada la complejidad de los mismos sólo pueden ser identificados y cuanti- ficados mediante tecnicismos. El desafío para la humanidad, entonces, es vivir en una sociedad de riesgos incontrolables. Por lo tanto, la gestión de la incertidumbre pasa a tener un papel clave dentro de esta teoría. Hemos de vivir con la permanente preocupa- ción debido a la complejidad de los riesgos que nos pueden afectar (Beck 1992; Beck 1996; Ekberg 2007). En consecuencia, el riesgo es entendido de una manera mucho más amplia respecto de cómo se le conceptualiza usualmente. Los

Figura 1. Mapa Conceptual de los seis Parámetros de la sociedad del Riesgo de Ekberg.

de los seis Parámetros de la sociedad del Riesgo de Ekberg. Fuente: Traducido de Ekberg (Ekberg

Fuente: Traducido de Ekberg (Ekberg 2007).

teóricos de la sociedad del riesgo ampliaron el concepto tradicional incluyendo aspectos como la percepción subjetiva del riesgo, la comunicación inter-subjetiva del mismo y la experiencia social de vivir en un entorno o contexto de riesgo (Beck 2008; Ekberg

2007).

Bajo este prisma, Ekberg, basado en los postulados de Beck, en su artículo “The Parameters of the Risk Society: A Review and Exploration” propone un modelo conceptual que identifica y describe seis parámetros propios de la sociedad del riesgo (Ekberg

2007).

Como se aprecia en la Figura 1, el primero de los parámetros alude

a la omnipresencia del riesgo y la emergencia de una conciencia

de riesgo colectivo (The Omnipresence of Risk). El segundo, hace referencia a las diferentes formas de interpretación del riesgo (Different Understandings of Risk): éste englobará el desplaza- miento de los riesgos naturales a los riesgos tecnológicos; la

permanente tensión entre los riesgos reales y los riesgos cons- truidos, como también la brecha creciente entre los riesgos actuales

y los riesgos percibidos; la transformación de invisible a visible de

los riesgos virtuales; y el cambio en la distribución espacial, temporal y demográfica del riesgo que da lugar a riesgos sin fron- teras. En tercer término, estaría la proliferación de las definiciones de riesgo (The Proliferation of Risk Definitions) que van obstaculi- zando la comunicación eficaz de riesgos. En cuarto lugar, la emer- gencia de la reflexividad como una respuesta individual e institu- cional para las cuestiones de riesgo y los eventos de riesgo (The Reflexive Orientation to Risk): En quinto lugar, la relación inversa entre el riesgo y la confianza (Risk and Trust), esta paradójica

dualidad cada vez más controvertida es una clara expresión de por qué la ciencia y la tecnología, de modo generalizado, son objetos de desconfianza para la sociedad. En otros términos, el público ha perdido la confianza en el contenido de la ciencia, la conducta de los científicos y las instituciones que rigen la ciencia. Finalmente, estará como parámetro la política de riesgo (The Politics of Risk), que vincula el riesgo con el poder y conocimiento, y con los valores políticos de libertad, igualdad, justicia, como también los derechos y la democracia (Ekberg 2007).

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El sentido que el autor desea ilustrar con esta propuesta es que el punto de partida de su modelo es el primer parámetro de la sociedad del riesgo (Omnipresencia de la sociedad del riesgo). Luego, el riesgo tendrá distintas caracterizaciones que estarán en consonancia con el desarrollo histórico cultural de las sociedades. Cada uno de los parámetros se va añadiendo al anterior, formando así un ininteligible engranaje donde el riesgo termina cumpliendo roles que en su naturaleza son heterogéneos. La instancia final en la que culmina el primer ciclo de este engranaje es la política, donde el riesgo es apreciado como una función de poder y actuaría como un catalizador para el desarrollo y transformación social. Luego, el circulo generará un “loop” que irá repitiendo las etapas, secuencialmente, con saltos cualitativos que generarán cambios de segundo y tercer orden; y así sucesivamente. Con su propuesta de mapa conceptual de riesgo, Ekberg, no sólo ofrece un marco de referencia para la comprensión de los cambios en las sociedades complejas sino, además, abre una ventana para poder operacionalizar la Teoría Social del Riesgo y, consecuente- mente, contrastarla empíricamente.

3.2. La Antropología y la Teoría Cultural del Riesgo

La teoría cultural del riesgo tiene sus inicios en la década de los 80’, atribuyéndose su origen a los antropólogos Douglas y Wyldavsky con la publicación de su libro “Risk and Culture: An Essay on the Selection of Technological and Environmental Dangers” (Rippl 2002). Posteriormente, las contribuciones en este ámbito serán variadas (Marris et al. 1998; Wildavsky 1985; Wildavsky y Dake 1990; Wildavsky 1994). El postulado central de esta teoría es que las personas aprenden determinados comportamientos, internalizan creencias, valores y se representan las situaciones en función del contexto social y cultural en el cual viven (Rippl 2002). Para comprender la cultura en el marco del complejo entramado social ha habido varias propuestas de autores que se han ocupado de generar referentes para la comprensión de la cultura. Por lo tanto, al aproximarnos al estudio del riesgo desde esta perspectiva teórica, debemos comprender y someter a consideración qué es el riesgo y su percepción, cómo, a su vez, los correlatos emocionales de éstos son productos de los propios contextos sociales y culturales. Es en este entramado sociocultural que los individuos deberán hacer sus elecciones respecto de los distintos objetos y sujetos de riesgo. La teoría cultural concibe el riesgo de una forma concreta en la sociedad moderna: el riesgo de la cultura será equiparado con tipos de amenazas que coaccionan tanto la individualidad como a los grupos dentro de una sociedad; que una persona de manera indi- vidual o un grupo de personas vivan un determinado fenómeno como un riesgo dependerá de múltiples causas, todas ellas relacio- nadas con su posición sociocultural. Douglas (Douglas y Wildavsky 1982) argumenta que no hay un acuerdo único para la evaluación de potenciales amenazas globales, pues diferentes grupos y sus visiones sobre la naturaleza de la amenaza van a competir; un ejemplo de esto es el calentamiento global, percibido por distintos grupos y sociedades que habitan en el planeta de diferente manera, evaluando diversamente las consecuencias de éste en tanto poten- cial riesgo para su sobrevivencia. En un intento por seguir comprendiendo y explicando los compor- tamientos y actitudes que las personas tienen o escenifican ante el riesgo, la perspectiva cultural ha añadido nuevas dimensiones a dicho concepto. Así, se plantea que las creencias y valores compar- tidos por determinados grupos (sociales y culturales) influyen en la selección de lo que se considera o no como riesgo, de tal manera

que las personas de estos grupos se preocupan especialmente de aquellos acontecimientos que podrían afectar o poner en peligro sus sistemas de creencias o valores, su manera de entender y de vivir las relaciones sociales. Cada grupo social selecciona (inadver- tidamente) los riesgos que “quiere” temer, con la finalidad de dar coherencia a su forma de vivir y a sus propios valores e ignora el resto de los posibles riesgos que pueden ser relevantes para otros grupos sociales.

3.3. La Psicología Sociocognitiva y el Paradigma Psicométrico del Riesgo

En el ámbito de la psicología, la psicología social cognitiva será el soporte para el desarrollo del paradigma psicométrico del riesgo. Su origen se atribuye a Fischhof y colaboradores (Sjöberg 2000), cuando a fines de la década de los 70’ publican su artículo “How Safe Is Safe Enough? A Psychometric Study of Attitudes Towards Technological Risks and Benefits” (Fischhoff et al. 1978). Estos autores –frente a las observaciones de los economistas en torno a patrones aceptables de transacciones de riesgo/beneficio– deciden explorar si esos mismos patrones se presentan al usar técnicas alternativas, ajenas a la economía. Así, aplicando los procedi- mientos del campo de la psicometría para dar cuenta de la percep- ción de riesgo, el margen de riesgo aceptable, y su beneficio percibido, logran instalar y fundar el paradigma psicométrico del riesgo. Luego se desarrollarán distintos tipos de estudios sobre el riesgo, donde el nodo articulador de éstos será los procesos cognitivos frente al riesgo. A modo de ilustración podemos señalar algunos estudios que se ocupan de esclarecer cuáles son los procesos cogni- tivos en juego en el ámbito de la toma de decisiones (Beroggi y Wallace 1994). Otro ejemplo son aquellos estudios que se ocupan

de esclarecer cómo operan los mapas cognitivos de las personas al

percibir el riesgo frente a distintas amenazas, en contraposición al estudio sólo de la percepción de riesgo. Un aspecto relevante en esta área es que los mapas cognitivos permitirían dar cuenta de por qué diferentes personas que perciben una misma amenaza ponderan el riesgo de modo diferente (Siegrist et al. 2005). Podemos decir entonces que, desde el paradigma psicométrico del riesgo, el interés va a estar centrado en cuáles son los mecanismos y procesos cognitivos que subyacen a la percepción del mismo. La psicología social cognitiva hará grandes contribuciones al estudiar aspectos como los sesgos cognitivos, los mecanismos de afronta- miento de problemas, los procesos de toma de decisiones, las atribuciones de causalidad frente a situaciones de adversidad, o a situaciones que se deben anticipar. Todos aspectos con amplia aplicación a diversos ámbitos del quehacer social. Desde el sentido común parece evidente que frente a aquellas situaciones de riesgo y de no riesgo debemos estar permanente- mente resolviendo problemas y tomando decisiones. En otros términos, estaríamos en procesos permanentes de negociación.

A nivel de procesos cognitivos, Kahneman y Tversky han plan-

teado que para resolver problemas, los seres humanos utilizamos principalmente dos tipos de reglas: los algoritmos y los heurísticos. También hay evidencia de que las personas tomamos decisiones adecuadas en situaciones sencillas; pero, por otro lado, se dan situaciones en que las personas tienden a tener un exceso de confianza en sus juicios y cometen errores en situaciones que les parecen sencillas (Carretero 1984). En la misma línea, Slovic y cols. (Slovic et al. 2004) señalan que los seres humanos utilizan dos mecanismos para comprender el

riesgo: el sistema analítico y el sistema experiencial. El primero

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opera sobre la base de la aplicación de algoritmos y reglas, permi- tiendo estimar el riesgo bajo parámetros lógicos. Éste método requiere un control de la conciencia y como proceso es más lento. En cambio, el segundo se caracteriza por ser intuitivo, rápido, no muy accesible a la conciencia y relativamente automático (Tabla 1). Este último, permitió en gran parte la supervivencia de la raza a lo largo de la historia y aún está presente, siendo un puente entre la evalua- ción de las experiencias y las emociones. Además, cabe señalar que ambos sistemas poseen relaciones muy complejas entre sí. Sobre este tema se ha demostrado que el razonamiento analítico no puede ser efectivo al menos que esté guiado por emociones y afectos; por consecuencia, para el campo de la gestión del riesgo y planes de prevención no se puede esperar que sólo usando números, gráficos o cálculos monetarios –enfoque cuantitativo- se logren los cambios esperados, a menos que éstos estén apoyados por implicancias emocionales (Slovic et al. 2004).

Tabla 1. Comparación entre el sistema Experiencial y Analítico.

Sistema Experiencial

Sistema Analítico

1. Holístico

1. Analítico

2. Afectivo: Orientación Placer-dolor

2. Lógico: Orientación racional

3. Conexiones asociacionistas

3. Conexiones lógicas

4. Comportamiento mediado por “vibraciones” de experiencias pasadas

4. Comportamiento mediado por evaluaciones conscientes de los acontecimientos

5. Realidad codificada en imágenes concretas, metáforas y narrativas

5. Realidad codificada en símbolos abstractos, palabras y números

6. Procedimiento más rápido:

6. Procesamiento más lento:

orientado hacia la acción inmediata

orientado hacia la acción retrasada

7. Validez de auto evidencia:

7. Requiere justificación mediante lógica y evidencia

creer en lo vivido

Fuente: Traducido de slovic et al. (slovic et al. 2004)

El modelo psicométrico se sustenta en una concepción conductual -cognitiva, donde los riesgos y su percepción están en función de los atributos de los peligros. Así, este paradigma se concentra en las percepciones individuales del riesgo más que en aspectos del ambiente social y cultural como componentes del contexto donde se da la percepción del riesgo (Sjöberg 2000). Técnicamente, este enfoque supone que con un buen diseño de investigación e instru- mentos de medición adecuados estos factores podrían ser cuantifi- cados y cualificados. Según Almaguer esta perspectiva paradigmática del riesgo va a perseguir objetivos como (Almaguer 2008): “Traducir los conceptos teóricos a indicadores mediante la operacionalización de constructos; Aportar una lógica que posibilita la construcción de técnicas que evalúan rasgos psicológicos, psicosociales o ambientales de los sujetos; facilitar la articulación entre el discurso teórico y la aplica- ción práctica de los fenómenos psicológicos”. (Página 8)

4. PROPUEsTA dE UN EsQUEMA dE ANÁLisis dE LA PREVENCiÓN dE RiEsGOs LAbORALEs EN FUNCiÓN dE LA iNTEGRACiÓN dE diFERENTEs MiRAdAs PARAdiGMÁTiCAs

En los apartados precedentes hemos revisado brevemente tres aproxi- maciones teóricas que se han ocupado de abordar el riesgo y su percepción, ya sea como sujeto u objeto de estudio. A continuación, proponemos un esquema que permita diferenciar distintos niveles de

análisis del riesgo y de su percepción, llegando a una integración de estos niveles y, por defecto, cómo éstos podrían tener implicancias para la comprensión de las prácticas en el ámbito de la prevención de los riesgos laborales. Como punto de partida, queremos explicitar aquellos supuestos que nos llevaron a plantear el desafío de desarrollar este monográfico, tanto por nuestro acercamiento conceptual al tema como por nuestra propia experiencia y lo recabado en conversaciones con expertos en la materia. El primero de los supuestos del cual partimos -y podríamos decir que nace básicamente de nuestra intuición- es que las prácticas en el ámbito de la prevención de riesgos laborales adolecen, aunque no completamente, de marcos de referencias conceptuales que sean explícitos e integradores a diferentes niveles de análisis. Aquí, entonces, ofrecemos una breve reseña de dichos marcos concep- tuales. El segundo supuesto, es que los referentes conceptuales sobre los cuales se basan los distintos programas de prevención de riesgo laboral se han focalizado especialmente en microteorías o teorías de alcance medio, sin considerar las miradas de las teorías macroso- ciales.

El tercer supuesto es que, al realizar una lectura desde macroteorías,

es decir, teorías que intentan explicar el funcionamiento de la

sociedad o bien de sistemas sociales complejos amplios, es posible

distinguir como incluirán a los distintos subsistemas que los consti- tuyen o micro sistemas –también complejos–, siendo uno de ellos las organizaciones del mundo del trabajo. Las características de estos

van a influir en los subsistemas, siendo uno de éstos las organiza-

ciones del mundo del trabajo. El cuarto supuesto, muy relacionado al anterior, se basa en la evidencia que sugiere que el funcionamiento y los atributos de los sistemas sociales traspasar los límites de los subsistemas que los constituyen; de este modo, las teorías macrosociales generan un encuadre de cómo están funcionando las sociedades y, en conse- cuencia, asumimos que este tipo de funcionamiento a nivel societal y cultural permeará los límites de los subsistemas que lo constituyen. Dicho de otro modo, las formas de organización social en una sociedad y su cultura van a permear las formas de organización social y cultural a nivel de las microorganizaciones. Sobre la base de los supuestos señalados es que queremos evaluar y describir cuáles son los alcances que nos ofrecen los distintos niveles de análisis que se desprenden de las teorías y paradigmas revisados. Para este efecto se propone el siguiente esquema comprensivo (ver Figura 2). Un primer nivel de análisis que debemos tener en consi- deración, corresponderá con los planteamientos de las teorías macrosociales, a saber, teoría social del riesgo y la teoría cultural del riesgo. El desafío que se nos plantea, es saber, qué elementos de estas macroteorías podrían estar presentes en las organizaciones laborales y, a su vez, si estos son considerados en las prácticas de la prevención de riesgo, la gestión del riesgo, la comunicación del riesgo. Por lo tanto, no basta sólo precisar que estamos expuestos al riesgo, y por defecto, que en las organizaciones deben estar presentes los elementos de seguridad para prevenir éste. El desafío está en añadir a los actuales modelos de intervención factores personales –como el manejo de la incertidumbre, la incontrolabi- lidad de los riesgos–, en tanto construcciones sociales que pueden impactar en los índices de accidentabilidad de una organización. Un claro ejemplo, es la distinción entre organizaciones con concepciones culturales del riesgo y su prevención y aquellas donde la comprensión e intervención del riesgo se reduce al ámbito sólo del comportamiento.

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Un segundo nivel de análisis, estará dado por el nivel microsocial, a saber, el análisis del riesgo y su percepción en cada uno de los contextos y subsistemas que forman parte de este gran sistema social. Al respecto, una mirada, como lo hemos señalado previamente, la ofrece el paradigma psicométrico. El paradigma psicométrico es sin duda la mirada que ha tenido más éxito dentro de las organizaciones, producto que ha sabido operacionalizar el riesgo de una manera concreta y medible, con indicadores confiables, lo que ha permitido llevar a cabo un sin número de investigaciones y poder hablar de progreso dentro de la gestión del riesgo. Precisamente de aquí se desprenden las intervenciones y todas las evaluaciones que habitual- mente se llevan a cabo en la práctica, ya sea a través de la educación, promoción y de la prevención. Un ejemplo, han sido todas las tradi- ciones en gestión del riesgo y comunicación del riesgo. En este nivel se recomienda indagar e investigar acerca de cómo integrar los aspectos que se desprenden las macro teorías a aspecto de las micro- teorías. Una pregunta de fondo sería: Si las organizaciones laborales son sistemas abiertos, ¿en el ámbito de la prevención de accidentes y de enfermedades profesionales a nivel microsocial podemos incor- porar miradas de las teorías macrosociales? ¿Cuál podría ser el rol de las propuestas macroteóricas en la prevención de accidentes laborales y enfermedades profesionales?

Un tercer nivel de análisis se dará al interior del ámbito microso- cial y sus distintos sub niveles de análisis: el organizacional propiamente tal, el grupal, y el individual, los cuales tienen corre- lato con los niveles antes descritos. Si queremos explicar el riesgo debemos tener en consideración que éste tiene siempre correlatos en la cultura organizacional. No obstante, como las organizaciones laborales son sistemas abiertos a la información externa, sus culturas son permeadas por las culturas nacionales y las culturas globales, sobre todo gracias al fenómeno de la globalización, por lo que las practicas de la prevención de riesgos necesariamente deben tomar en cuenta elementos de lo macrosocial. Esto nos invita a precisar y esclarecer cómo es el proceso a través del cual

lo macrosocial se integra con lo microsocial. Una pregunta que nos

debemos plantear sobre lo anterior en futuras investigaciones empíricas es, cómo la cultura impacta las prácticas de la preven- ción en las organizaciones de trabajo o laborales, pues, su

respuesta es una pieza clave en la comprensión de la percepción del riesgo y donde, sin duda, existe un gran vacío.

Cabe señalar que se reconoce que el paradigma psicométrico es el modelo dominante con un gran aporte al área de la investigación

y práctica. Por lo tanto, el esquema acá propuesto no posee como

finalidad sustituirlo, sino más bien dar la mirada integradora y

Figura 2. Propuesta de esquema para el análisis del riesgo.

Tercer

Nivel

MACRO-SOCIAL

Teoría sociedad Riesgo
Teoría
sociedad
Riesgo
Teoría Culturalista
Teoría
Culturalista
MACRO-SOCIAL Teoría sociedad Riesgo Teoría Culturalista Teoría Psicométrica MiCRO-sOCiAL Riesgo
MACRO-SOCIAL Teoría sociedad Riesgo Teoría Culturalista Teoría Psicométrica MiCRO-sOCiAL Riesgo
MACRO-SOCIAL Teoría sociedad Riesgo Teoría Culturalista Teoría Psicométrica MiCRO-sOCiAL Riesgo
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica

Teoría Psicométrica

Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica
Teoría Psicométrica

MiCRO-sOCiAL

MiCRO-sOCiAL Riesgo Percepción del Riesgo

Riesgo Percepción del Riesgo

Promoción ORGANiZACÍON LAbORAL Organización - Cultura 1 o nivel

Promoción

Promoción ORGANiZACÍON LAbORAL Organización - Cultura 1 o nivel

ORGANiZACÍON LAbORAL Organización - Cultura

1 o nivel

Promoción ORGANiZACÍON LAbORAL Organización - Cultura 1 o nivel

Prevención

Grupo

2 o nivel

Educación

Educación

individuo

3 o nivel

Prevención Grupo 2 o nivel Educación individuo 3 o nivel
 

Primer

Segundo

Nivel

Nivel

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reflexiva desde otros campos de estudios y proponer una mixtura que contribuya a complementarlo y potenciar una comprensión global del riesgo y su percepción.

CONCLUsiÓN

A partir de la revisión realizada se desprende la importancia de articular las miradas macrosociales con las miradas microsociales y a su vez, integrar las múltiples teorías de alcance medio con las miradas individuales respecto de la percepción del riesgo. Esta necesidad de articulación surge a partir del debate que existe en torno de la noción de la gestión de riesgo, tal como lo hemos desarrollado anteriormente. Cuando se habla del riesgo y su percepción, se dejan pasar muchos aspectos que resultan de importancia para comprender el fenó- meno: por ejemplo, es común pensar que el riesgo sólo tiene que ver con lo objetivable, pero es necesario considerar la tradición que remarca también aquellos riesgos más intangibles. También se deben resaltar las explicaciones que nos entregan ciertos para- digmas sobre el comportamiento riesgoso, y tener presente que siempre las medidas o instrumentos que se utilizan para evaluar estos aspectos son incapaces de abarcar la complejidad del ser humano enfrentado al trabajo y que evalúa los riesgos, incerti- dumbres, etc. desde su propio razonamiento. Por otra parte, uno de los desafíos para la salud ocupacional en términos generales es desarrollar buenos ceños de la efectividad de las intervenciones que ocurren en el ámbito de la prevención en las empresas. Tenemos la convicción de que en la medida de que conozcamos los mecanismos que subyacen y refuerzan la conducta preventiva vamos a poder desarrollar mejores acciones. Estudios realizados en sistemas educacionales han demostrado que la implementación de programas exitosos de prevención planteaban un vínculo entre las metas o misiones de la organización –en este caso la escuela o distrito–, el apoyo constante de los directores de escuela, y un equilibrio general de apoyo de los nuevos adminis- tradores (Gager y Elias 1997); estos factores son especialmente relevantes cuando hablamos de variables o dimensiones que tienen que ver con lo humano e intangible. Dentro de las organizaciones y de la gestión de la prevención de riesgos es indispensable tener en cuenta el carácter dual de la percepción del riesgo, que integra principalmente el factor socio- cultural e individual. Que la intervención en los procesos de

prevención de riesgo debe realizarse desde la cultura de una orga- nización y para que esta prevención sea parte de la identidad de la organización. En este sentido, el liderazgo de las intervenciones debe ser activo

y estimulante en cuanto a seguir las recomendaciones de los

encargados directos de la prevención. En la misma línea, las inter- venciones deben ser claras y sin ambigüedades, explicitando el interés organizacional de evitar accidentes laborales. No es gratuito que, más allá de todo lo que se ha investigado, las intervenciones

más exitosas son las que han estado al alero de la gestión del riesgo (Risk Management) y de la comunicación del riesgo (Risk Comunication); por lo tanto, nuestro propósito no es manifestar

cómo hay que hacer las cosas, sino ampliar la mirada para decir si

lo que planteamos tiene asidero o no.

Creemos que dentro de los avances producidos en torno al riesgo

es importante rescatar las intervenciones exitosas, reforzarlas y

mejorarlas. Un ejemplo de esto son los progresos respecto de la comunicación del riesgo, los cuales han tomado en cuenta los factores culturales. Dentro de éstos destacamos el trabajo hecho en EE.UU., donde la “Risk Comunication” ha resaltado la autonomía como un valor existente dentro de la cultura de los trabajadores en dicha nación. Otra variable a tener en cuenta es que no todas las organizaciones y rubros son los mismos, los riesgos y enferme-

dades laborales de las distintas organizaciones varían y, por tanto,

la prevención debe adaptarse a cada lugar de trabajo.

Consideramos que no basta con saber cómo se mide la percepción del riesgo si no conocemos cómo ésta impacta en el comporta- miento de los propios trabajadores. Para modificar las conductas asociadas a estas percepciones se debe conocer la cultura organi- zacional del nicho a intervenir.

En conclusión, en la práctica tanto investigativa como de prevención

es vital aunar las miradas cuantitativas y cualitativas con el fin de

mejorar la gestión del riesgo en su conjunto, tal como nos demuestra Marris (Marris et al. 1998), quien mezcló ambas formas de investiga- ción encontrando correlaciones bajas entre los prejuicios y las percepciones de riesgo, pero cada uno de los sesgos se asociaban con

la preocupación acerca de los tipos de riesgos. Se sugiere que una

mezcla de metodologías de investigación cualitativa y cuantitativa puede generar una mejor información detallada sobre quién podría defender su visión del mundo y en qué circunstancias. Con todo queda a discreción del lector que aspectos considera rele- vantes de integrar en la práctica de la prevención de riesgos labores.

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Síndrome de Burnout y Factores Asociados en Médicos Estudiantes

bURNOUT syNdROME ANd AssOCiATEd FACTORs iN MEdiCAL sTUdENTs

Camacho-Ávila Anabel 1 , juárez-García Arturo 2 , Arias Galicia Fernando 3

1. Psicóloga, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Red de investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C.

2. Psicólogo, doctor en Psicología, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Red de investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C.

3. Psicólogo, doctor en Psicología y Administración, Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Red de investigadores sobre Factores Psicosociales en el Trabajo A.C.

REsUMEN

El Síndrome de Burnout es una respuesta típica al estrés crónico característico en profesionales de organizaciones de servicios. Usualmente aparece cuando las estrategias de afrontamiento fallan. (Gil-Monte 2007). Objetivo: Determinar la prevalencia del Síndrome de Burnout en estudiantes de medicina de Pre y Postgrado de un Hospital General (IMSS), y su relación con factores psicosociales, de personalidad y variables sociodemográficas. Método: Se realizó un estudio trans- versal en una muestra de 82 estudiantes de medicina. Se utilizaron las subescalas del Cuestionario para Evaluar la Calidad de Vida en el Trabajo en Personal de Salud (UNIPSICO 2007) incluyendo el CESQT. Resultados: El 39% de los participantes fueron hombres y el 61% mujeres, todos ellos con una media de edad de 26.49 años (s=3.59). Se obtuvo una prevalencia del 1.64%. Para cada dimensión se encontró que el 95% de los participantes tuvo niveles altos de Ilusión por el Trabajo, el 74.4% presentó niveles altos de Agotamiento Emocional, el 13.6% altos niveles de Indolencia y el 9.8% altos niveles de Culpa. Se encontraron niveles altos de sobreinvolucra- miento en el 78% de los participantes, variable que también tuvo una relación significativa con el Agotamiento Emocional, la Indolencia, Culpa, Conflictos Interpersonales e Ilusión por el Trabajo Conclusiones: Patrones de Personalidad fueron significativamente asociados a las dimensiones del Síndrome de Burnout. La percep- ción positiva de factores psicosociales como el apoyo social y los conflictos interpersonales es positiva para amortiguar el desarrollo de las dimensiones de síndrome de Burnout.

(Camacho-Ávila A, Juárez-García A, Arias F, 2010. Síndrome de Burnout y Factores Asociados en Médicos Estudiantes. Cienc Trab. Ene- Mar; 12 (35): 251-256).

Descriptores: SÍNDROME DE BURNOUT, PREVALENCIA, FACTORES ASOCIADOS, ESTUDIANTES DE MEDICINA.

AbsTRACT

The burnout syndrome is a typical response to chronic stress in service organizations professionals. It usually appears when coping strategies fail (Gil-Monte 2007). Objective: To determine the prevalence of burnout syndrome in pre and post graduate medical students of a General Hospital (IMSS) and its relationship to psychosocial factors, personality and sociodemo- graphic variables. Methods: A cross-sectional study was carried out on a sample of 82 medical students. Subscales of the Questionnaire to evaluate Quality of Life at the workplace of Health Professionals (UNIPSICO 2007) including the CESQT were used. Results: 39% of the sample was made up of men and 61% by women, the mean age was 26.49 (sd ± 3.59). We found a 1.64% prevalence of burnout syndrome. For each dimension we found that 95% had high levels of enthusiasm for their work, 74.4% presented high levels of emotional exhaustion, 13.6% showed high levels of indolence and 9.8% high levels of guilt feelings. High levels of over commitment were found in 78%, a variable that also had a significant relationship with emotional exhaustion, indolence, feelings of guilt, interpersonal conflicts and enthusiasm at work. Conclusions: Patterns of personality were significantly associated with burnout syndrome dimensions. The positive perception of psychological as social support and interpersonal conflicts is positive to cushion the development of burnout syndrome dimensions.

Descriptors: BURNOUT SYNDROME, PREVALENCE, ASSOCIATED FACTORS, STUDENTS MEDICINE.

iNTROdUCCiÓN

Los estudios sobre el Síndrome Burnout, Desgaste Profesional o Síndrome de Quemarse por el Trabajo (SQT) se originan hace poco

Correspondencia / Correspondence Anabel Camacho Ávila Cda. isidro Fabela 2 Col. Chapultepec Cuernavaca, Morelos, México Tel.: (52 777)3297000 ext. 3709 e-mail: camacho_anita@hotmail.com Recibido: 9 de septiembre de 2009 / Aceptado: 2 de enero de 2010

más de tres décadas. Entre los pioneros en el tema se encuentra Freudenberguer, quien en 1974 (Gil-Monte 2003) lo propone como explicación al proceso de deterioro en los cuidados y aten- ción profesional a usuarios de las organizaciones de servicios. Otras concepciones han surgido desde entonces en diferentes países y momentos; la definición más difundida y reconocida es la de Maslach y Jackson (Maslach y Jackson 1981), quienes desa- rrollaron este concepto definiendo sus dimensiones caracterís- ticas: cansancio emocional (pérdida de recursos emocionales para afrontar el trabajo), despersonalización (desarrollo de actitudes negativas y cinismo hacia los receptores del servicio), y disminu- ción de la realización personal (tendencia a evaluar el propio trabajo de una forma negativa con baja autoestima profesional);

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dichas características se presentan en aquellas personas cuyo objeto de trabajo son personas en cualquier tipo de actividad. Para efectos de este estudio, el Síndrome Burnout será definido como una respuesta al estrés crónico característico en profesio- nales que trabajan hacia personas, es decir, profesionales de las organizaciones de servicio humano (médicos, maestros, enfer-

clima organizacional y estilos de liderazgo inadecuados, apoyo organizacional insuficiente, relaciones paupérrimas con los compañeros, rigidez organizacional, desafío mínimo en el trabajo, autonomía reducida en el trabajo, poca comunicación e inadecua- ción profesional (Juárez-García 2007; Moreno et al. 2006), entre

meras, empleados de prisiones, policías, trabajadores sociales, etc.), que suele aparecer cuando las estrategias de afrontamiento

que emplea el individuo fallan y funciona como una variable mediadora entre el estrés percibido y sus consecuencias (Gil-Monte 2007); tomando como síntomas más característicos: la Pérdida de ilusión por el trabajo, es decir, la pérdida del deseo del individuo de alcanzar metas laborales porque ya no supone una fuente de placer personal (el individuo deja de percibir atractivo su trabajo

otras, como las que, por ser de interés para la presente investiga- ción, se describen a continuación:

Apoyo Social en el Trabajo: aquel percibido por el trabajador proveniente de sus compañeros, supervisores y directores en la organización, el cual puede ayudar a moderar o contrarrestar los efectos negativos del estrés (Robbins, 2001). La falta del mismo implica la percepción de un soporte disminuido, cooperación y reconocimiento escasos por parte de la organización, supervisor o jefe en el trabajo (Juárez-García 2007);

y

alcanzar las metas profesionales deja de ser fuente de realiza-

ción personal); el Desgaste Psíquico, esto es la aparición de agota- miento emocional y físico debido a que en el trabajo se tiene que

tratar a diario con personas que presentan o causan problemas; la Indolencia, o presencia de actitudes negativas de indiferencia y despersonalización hacia los clientes de la organización; y, en determinados casos, sentimientos de culpa por la aparición del comportamiento y las actitudes negativas desarrolladas en el trabajo (Gil-Monte 2005). El modelo teórico propuesto por Gil Monte (2005, 2006), el cual da sustento al “Cuestionario para la Evaluación del Síndrome de Quemarse por el Trabajo” (CESQT), supone que el deterioro cogni- tivo (bajas puntuaciones en Ilusión por el Trabajo) y afectivo (altas puntuaciones en Desgaste Psíquico) aparecen en un primer momento como respuesta a las fuentes de estrés laboral crónico,

Escasez de Recursos: se refiere a la ausencia de equipos, mate- riales y/o herramientas (o el mal estado de ellas) necesarios para

el buen desempeño laboral; incluye la falta de recursos humanos necesarios pertinentes para el cumplimiento de los objetivos de trabajo (Juárez-García, 2007); y,

Conflictos Interpersonales: se refiere a la presencia de desave- nencias, conflictos con los compañeros, supervisores, trabaja- dores, estudiantes, pacientes, e incluso familiares de los pacientes de la institución en la que se trabaja (Juárez-García 2007).

Por otro lado, al hablar de variables o patrones de personalidad nos referimos a la Resistencia (Hardiness), Interés Social, Estilos de Afrontamiento, Autoconcepto, Personalidad tipo A, Expectativas Personales, Control Emocional, Locus de Control Interno y Externo, entre otras que han sido estudiadas y relacio-

y

con posterioridad los individuos desarrollarán actitudes nega-

nadas al Síndrome de Burnout; para efectos de este estudio sólo

tivas hacia las personas (“clientes”) que atienden en su trabajo

trabajaremos con las variables Autoeficacia y Sobreinvolu-

(altos niveles de Indolencia). La aparición de los sentimientos de culpa es posterior a estos síntomas, pero no los presentan todos los individuos. De esta manera, él distingue dos perfiles en el proceso del Síndrome. El perfil 1 conduce a la aparición de un conjunto de sentimientos y conductas vinculados al estrés laboral que origina una forma moderada de malestar, pero sin incapacitar

cramiento. La primera, según Bandura (1977, citado en Robbins 1999), se refiere a la creencia individual de la capacidad para realizar la tarea; en tanto, mientras más alta sea la autoeficacia de los trabajadores más seguridad tendrán en su habilidad de alcanzar resultados exitosos en sus tareas.

al

individuo para realizar el ejercicio de su trabajo. Este perfil se

La segunda variable hace referencia al conjunto de actitudes,

caracteriza por la presencia de baja ilusión por el trabajo, junto a

altos niveles de desgaste psíquico e indolencia, y ausencia de sentimientos de culpa. El perfil 2 constituye con frecuencia un problema más serio, que identificaría a los casos clínicos más deteriorados por el desarrollo del Síndrome de Quemarse por el

comportamientos y emociones reflejadas por una persona exce- sivamente esforzada para conseguir aprobación y reconoci- miento. El Modelo de Desequilibrio Esfuerzo-Recompensa propone: estas personas que exageran su compromiso a niveles más allá de lo considerado apropiado, frecuentemente se exponen

Trabajo (Síndrome Burnout). A diferencia del perfil 1, en este caso

a

altos requerimientos en el trabajo y, en consecuencia, tienden

los individuos presentan sentimientos de culpa.

a

disminuir su potencial; entonces se convierten en presa fácil de

Recientemente los estudios acerca del Burnout han tomado pers-

la

frustración cuando la espera por recompensas no está próxima,

pectivas diferentes, acercándose a modelos transaccionales en los cuales su origen es explicado desde la interacción de variables del

lo cual repercute en condiciones de salud no favorables (Siegris 2001, citado en Preckel et al. 2005).

entorno laboral-organizacional y factores de personalidad (Juárez- García 2007; Moreno et al. 2006), es decir, factores psicosociales

¿Presencia del Síndrome Burnout en estudiantes?

laborales. Cuando hablamos de factores psicosociales laborales nos refe- rimos a aquellas características de las condiciones de trabajo y, sobre todo, de su organización que afectan a la salud de las personas; sus efectos son más intangibles e inespecíficos y se manifiestan mediante diversos mecanismos emocionales, cogni- tivos, conductuales y fisiológicos (Moncada et al. 2002). Entre las variables psicosociales relacionadas al Síndrome Burnout encontramos la falta de control y/o autonomía en el propio trabajo, relaciones interpersonales tensas, ambigüedad del rol,

En el ámbito mundial, la OMS (2000, citado en Gil-Monte 2001) señala que los recursos de salud son importantes para el buen funcionamiento del sistema; ahora bien, para ofrecer un servicio de calidad los recursos humanos son vitales y no existe duda de la influencia significativa de las condiciones de trabajo sobre la calidad de vida laboral y calidad en el servicio ofrecido en las organizaciones del sector salud. El estrés en áreas de la salud como la enfermería está compuesto por una combinación de variables físicas, psicológicas y sociales. Es una profesión en la que inciden especialmente estresores como

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la escasez de personal (la cual supone sobrecarga laboral), trabajo en turnos, trato con usuarios problemáticos, contacto directo con la enfermedad, el dolor y la muerte, falta de especificidad de funciones y tareas (lo cual supone conflicto y ambigüedad de rol), falta de autonomía y autoridad en el trabajo para poder tomar decisiones, rápidos cambios tecnológicos, entre otros (Gil-Monte 2003). Dicho escenario es compartido por los profe- sionales de la medicina y estudiantes del área; en estos últimos las consecuencias pudieran tener muchas más repercusiones por la falta de experiencia en el contacto con un número alto de pacientes demandantes. En México, como en otros países, existe una preocupación creciente por la presencia del Síndrome de Burnout en médicos, pues se está caracterizando como la amenaza más seria que acecha la salud de estos profesionales, afectando su calidad de vida y su rendimiento. Sin embargo, la preocupación no es casual; comúnmente se imagina a los médicos como invulnera- bles en su profesión y protegidos del estrés amenazador para otros ciudadanos; en muchas ocasiones es difícil reconocer que las características de su profesión son altamente exigentes tanto intelectual como actitudinal y emocionalmente. La situación preocupa aun más cuando se ha empezado a hablar de este Síndrome ya no en médicos sino en estudiantes en los últimos grados de la carrera de Medicina y médicos recién egre- sados, quienes han iniciado estudios de especialización (Aranda et. Al; 2003 Dyrbye et al. 2006). La transición desde la Facultad hacia el trabajo para completar la formación es una de las fases más críticas en la profesión médica, pues la tríada de largas jornadas de trabajo, falta de sueño y fatiga es moneda corriente en los jóvenes médicos al inicio de su carrera. A lo anterior se suma la variable angustia, creada por el contacto con el sufri- miento, la enfermedad, la muerte, la necesidad de formarse, las responsabilidades y otros factores que pueden dar lugar a primeros signos de fatiga y desilusión cuando todavía no se ha completado la formación (Casino 2006). Al respecto, Dyrbye y colaboradores (Dyrbye et al. 2006) afirman:

los estudiantes de medicina sufren un importante estrés desde el comienzo de su entrenamiento, pues son separados de su grupo inicial que solía ser un apoyo y deben desempeñarse en dife- rentes hospitales. Ello significa cambios que hacen resaltar las deficiencias del estudiante, a las cuales se les pueden agregar otros factores como problemas financieros, abuso estudiantil, exceso de tareas y la exposición al sufrimiento y los problemas de los pacientes. Por otro lado, en muchos de ellos los programas y las exigencias generan miedo, incompetencia, enojo, sensación de inutilidad y culpa, manifestaciones que pueden producir respuestas psicológicas y físicas mórbidas, dependiendo de los mecanismos utilizados para superar y procesar el estrés. Arenas (Arenas 2006), en estudios realizados en médicos, señala entre los factores contribuyentes a un mayor grado de estrés: la sobrecarga de trabajo, el ambiente físico degradado, el exceso de responsabilidad, la falta de incentivos, la burocracia organiza- cional, las evaluaciones, la competencia entre los diversos inte- grantes del grupo, las exigencias de los médicos adscritos y los compañeros de mayor jerarquía, situaciones de urgencia, la tran- sición entre la preparación teórica y la práctica médica, las exigencias por parte no sólo de los pacientes sino de parientes de éstos, la inexperiencia y el enfrentamiento a situaciones desco- nocidas. Todos los factores mencionados colocan a los estu- diantes en estados de estrés constante. De acuerdo con el mismo

autor, los médicos en formación son más vulnerables a desarro- llar estrés entre el segundo y cuarto año de experiencia laboral en el ámbito médico asistencial. En años recientes se han dado a conocer algunos estudios sobre el desarrollo y la prevalencia del Síndrome de Burnout con distintas poblaciones en México; por ejemplo: enfermeras, médicos, docentes, estudiantes de posgrado (Aranda et al. 2003; Juárez-García 2004; Aranda et al. 2005; Martínez-Lantz et al. 2005; Arenas 2006); en algunos de ellos se encontraron preva- lencias de 41.8% y hasta 56.9%. En poblaciones estudiantiles, con características similares a las de nuestro interés, los estudios en otros países han encontrado prevalencias que van del 9.1% como es el caso de la Universidad del Norte en Barranquilla, el 76%, en el caso de la Universidad de Washington (Shanafelt et al. 2007) y el 85.3% en el Hospital Universitario del Valle en Calí (Guevara et al. 2004). En este último se encontraron asociaciones significativas entre el número de turnos semanales realizados y el desgaste profesional y la disfunción familiar. Otros estudios han observado que a pesar de tratarse de médicos jóvenes, con pocos años de trabajo en aten- ción primaria, un tercio de ellos presenta puntuaciones altas de cansancio emocional y despersonalización (Esteva et al. 2005). Sin embargo, existe escasez de estudios realizados en estudiantes mexicanos para conocer el grado de prevalencia del Síndrome de Burnout; además, se ha dejado de lado la importancia de los factores psicosociales y patrones de personalidad en los pocos estudios conocidos; así pues, no existen herramientas o propuestas para establecer programas preventivos al respecto. Por ello el objetivo principal de este estudio es determinar la prevalencia del Síndrome de Burnout en médicos estudiantes de pre y posgrado adscritos al Hospital General Regional No. 1 del IMSS y su relación con factores psicosociales, patrones de perso- nalidad y variables sociodemográficas.

Materiales y Métodos

Se trató de un estudio observacional, descriptivo-correlacional, transversal (Hernández et al. 2003) en 82 médicos estudiantes (39 de pregrado, 43 de posgrado) adscritos al Hospital General Regional No. 1 del IMSS quienes otorgaron su autorización. Mediante un muestreo no probabilístico y por conveniencia, los únicos no incluidos en el estudio fueron quienes no desearon participar.

Instrumentos

Se utilizaron sólo algunas subescalas del Cuestionario para Estudiar la Calidad de Vida Laboral en Profesionales de la Salud (UNIPSICO, 2007), a saber: Datos Sociodemográficos, Apoyo Social (8 ítems), Escasez de Recursos (6 ítems), Autoeficacia (8 ítems) y Sobreinvolucramiento (6 ítems); ellas se evalúan mediante una escala tipo Likert de 4 grados que van de 1 = Nunca o rara vez, hasta 4 = Siempre. Se utilizó también el CESQT para determinar la prevalencia del Síndrome Burnout en médicos estudiantes en su versión para profesionales de la salud. Este último instrumento está formado por 20 ítems valorados con una escala tipo Likert con 5 grados para estimar la frecuencia con la cual los participantes perciben los síntomas (0 = nunca, 4 = Muy frecuentemente: todos los días). Los ítems se distribuyen en las siguientes dimensiones: Ilusión por el trabajo (5 ítems, a = 0.78), Desgaste Psíquico (4 ítems, a = 0.81), Indolencia (6 ítems, a = 0.75) y Culpa (5 ítems, a = 0.79) (Maruco et al. 2008).

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Procedimiento

Se acudió al Hospital General Regional No. 1 del IMSS donde los médicos estudiantes realizan sus actividades; se sometió el proto- colo de dicho proyecto ante el Comité Bioético de la institución, obteniendo su aprobación y facilitaciones necesarias para su reali- zación. La aplicación se realizó durante el mes de junio del 2008.

Análisis de los datos

El análisis estadístico fue realizado mediante el Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 15 para Windows. Se llevaron a cabo análisis estadísticos descriptivos, paramétricos y no paramétricos mediante correlaciones de Pearson (r), Chi(x 2 ) y Coeficiente de contingencia (C), respectivamente (Hernández et al. 2003; Kerlinger 1979).

Resultados

La muestra quedó formada por 82 médicos estudiantes, 39 de ellos de pregrado y 43 de posgrado, todos ellos desarrollaban sus acti- vidades en el Hospital General Regional No. 1 del IMSS. El 39% (32) de la muestra quedó constituida por hombres y el 61% (50) por mujeres, con una media de edad de 26.49 años (S ± 3.59) en un rango de 21-35. El 70.7% (58) de los participantes manifestó ser soltero, el 22% (18) casado, 4.9% (4) vivir en unión libre y el 2.4% (2) ser divorciado. El 22.2% de la muestra manifestó tener hijos. Para determinar la prevalencia del Síndrome Burnout utilizando el CESQT se consideró la percepción de la frecuencia de síntomas en él según los anclajes de la escala de frecuencia. Esto supone para Ilusión por el trabajo considerar a los individuos que presentaron un promedio menor a 2, y para el resto de las sub-escalas igual o superiores a 2 según la propuesta del autor de la escala (Gil-Monte et al. 2005). Bajo los lineamientos señalados, se encontró preva- lencia del Síndrome de Burnout en el 1.64% de la población estu- diada; esto significa que 2 de los médicos estudiantes –según los parámetros estrictos del CESQT– se ven afectados por el Síndrome de Burnout, uno de ellos presentando el Perfil 2, que incluye niveles altos de culpa, siendo el más crítico según los parámetros del autor. Para las dimensiones o sub-escalas se encontró lo siguiente: sólo el 5% de los participantes manifestó bajos niveles de ilusión por el trabajo. Por el contrario, el 95% manifestó niveles altos, el 74.4% (61) se encontraba con un nivel de Desgaste Psíquico alto, el 13.6% (13) presentó a niveles altos de Indolencia, encontrando sólo un 9.8% niveles altos de Culpa. Tabla 1. En relación a los factores psicosociales laborales, la escasez de recursos fue percibida por la población en un 92.5%, pues consi- dera no tener los suficientes recursos materiales y humanos para desarrollar favorablemente sus actividades laborales diarias. En relación al apoyo social, es decir, el apoyo recibido por parte del jefe inmediato y/o compañeros fue percibido como positivo (niveles altos) por el 92.5% y negativo por sólo el 7.5% de la población estudiada. Respecto a la variable Conflictos interperso- nales, el 97.5% de la población manifestó tener un nivel bajo.

Tabla 1. Niveles de prevalencia de acuerdo a cada dimensión del sQT.

DIMENSIONES DEL SQT

 

Niveles

 

Bajo < 2

Alto 2

ilusión por el Trabajo desgaste Psíquico indolencia Culpa

4 (5%)

76 (95%)

21

(25.6%)

61 (74.4%)

70

(86.4%)

13 (13.6%)

74

(90.2%)

8 (9.8%)

Los hallazgos en relación a los patrones de personalidad indican que el 78% de la población presenta un nivel alto de sobreinvolu- cramiento, de los cuales 26 son hombres y 38 mujeres; sólo el 22% de la muestra presentó niveles bajos. Los niveles de autoeficacia se encontraron altos en el 98.8% de la población. De acuerdo al análisis correlacional de Pearson (r) (Tabla 2), se encontró una correlación positiva y significativa (r = 0.431, p 0.001) entre la variable Autoeficacia y la variable Ilusión por el trabajo, por lo cual, a mayor seguridad para alcanzar metas mayor Ilusión por el trabajo. La variable Sobreinvolucramiento se encontró correlacionada positiva y significativamente con la

variable Conflictos interpersonales (r = 0.335, p 0.001), es decir,

a mayor Sobreinvolucramiento mayor nivel de Conflictos interper-

sonales en el trabajo; aquí es preciso recordar: según el Modelo

Desequilibrio Esfuerzo-Recompensa de Siegrist (1996), cuando el trabajador llega a un nivel muy alto de involucramiento en su trabajo tiende a bajar su rendimiento, lo cual lo lleva a desarrollar periodos de frustración que pueden afectar la calidad en las rela- ciones interpersonales en su trabajo; el Sobreinvolucramiento también se encontró relacionado positiva y significativamente con las dimensiones Desgaste psíquico, Indolencia y Culpa (r = 0.435,

p 0.001, r = 0.242, p