Sei sulla pagina 1di 8

Examen extraordinario de Taller de Lectura y Redacción II.

Ejercicio I.

Con la información contenida en el siguiente link elabora un mapa conceptual (Debe de


cumplir con todas las características del mapa conceptual (1 reactivo).
http://www.aceb.org/bioet.htm#top.

Ejercicio II.

De acuerdo con la información presentada en la siguiente liga de Internet, procede a


ordenarla conforme a la estructura del cuadro sinóptico.
http://www.cndh.org.mx/losdh/losdh.htm. Debes tomar en cuenta los siguientes puntos:
Qué son, características y clasificación (1 reactivo)

Ejercicio III.

Investiga los siguientes puntos de cinco estados de la República Mexicana (a elegir):


• Localización
• Extensión territorial
• Demografía
• Tipo de clima
• Principales actividades productivas
• Actual gobierno
Traza un cuadro comparativo con los puntos señalados anteriormente (1 reactivo).

Ejercicio IV.

Accede a la siguiente página de Internet. http://www.ipgh.org/download-


file/authorities_cv/Mexico_CV_Ing_AHN.pdf
Cuando hayas examinado la información procede a elaborar una lista de 10 puntos de
los elementos que consideres imprescindibles para la correcta elaboración de un
currículum vitae (1 reactivo).
Ejercicio V.

Navega a través de Internet y localiza un anuncio publicitario.


Describe brevemente el anuncio elegido.
Menciona sus características.
Nombra el propósito general de los anuncios publicitarios y el propósito específico del
anuncio publicitario elegido (1 reactivo).

Ejercicio VI.

Visita la página: http://www.jornada.unam.mx.


En la parte derecha de la pantalla se despliega un menú donde se debe ubicar la sección
CARTONES.
Accede a dicha sección y elige una caricatura política
Copia y pega en este espacio la imagen elegida (No olvides hacer la aclaración
siguiente: Imagen tomada de: (copia y pega el url completo de donde se ubica la
imagen).
De acuerdo a las características de la misma procede a su explicación y menciona su
propósito (1 reactivo).

Ejercicio VII.

Accede a la página: http://www.jornada.unam.mx


En la parte derecha de la pantalla se despliega un menú donde se debe ubicar la sección
OPINIÓN.
Accede a dicha sección y elige el artículo de opinión que prefieras.
Copia y pega en este espacio el texto ÍNTEGRO que elegiste (No olvides hacer la
aclaración siguiente: Texto tomado de: (copia y pega el url completo de donde se ubica
la imagen).
De acuerdo a las características del artículo de opinión explica brevemente su contenido
y el propósito del mismo (1 reactivo).
Actividad VII.

Del ensayo que se te presenta a continuación procede a identificar (subrayar) los tres
aspectos imprescindibles: Planteamiento, Desarrollo y conclusión.
¿Qué entendiste de este ensayo? (1 reactivo).

Todo lo sólido se nos desvanece en el aire.


Édgar Octavio Valadez Blanco.

Tengo 24 años, y esa edad podría entrañar rasgos universales si en pleno siglo XXI la
esperanza de vida de un joven en Sierra Leona no fuera de 35 años, si no hubiera un
chavo de mi edad que asesina por unas cuantas monedas en alguna región del planeta, si
no hubiera otro que está en las calles protestando y luchando contra la injusticia que
promueven unas cuantas familias poderosas, en las que seguramente también habrá una
persona de mi edad.

Si el capitalismo neoliberal dicta lo que es y no es, entonces los jóvenes no


existimos. Sólo hay una potencia derrumbada, explotada y dirigida por un orden dado.

Si tenemos suerte (recordemos que hay niños que asaltan en las calles del Distrito
Federal), despertamos del sueño de la infancia para reconocernos anónimos y
abstractos. Alejados del lecho materno, las puertas del mundo se abren para mostrarnos
la desesperanza hecha rutina y cotidianidad. El paso intermedio entre la infancia y la
madurez ha sido sustituido por el brinco abrupto hacia el trabajo enajenado y la agonía
moderna.

Nos convertimos en trabajadores o desempleados demasiado rápido para pensar en el


sentido del mundo. Es difícil pensar en la política o en cualquier otra cuestión general
después de ocho horas de trabajo mal pagado y de dos horas de estresante transporte.
Somos fuerza laboral antes que jóvenes, y en eso nos parecemos a millones de no-
jóvenes que también luchan por sobrevivir.
¿Qué es la juventud? Si alguien puede decirme qué tienen en común el porro que
golpea y asesina, con el estudiante golpeado o asesinado, qué tienen en común el hijo de
Marta Sahagún y aquel que ha de limpiar los baños de sus avaricias, que me lo diga.

Yo no sé lo que significa ser joven, pero me importa mucho más entender qué
significa ser humano desde el fondo político-social en que me encuentro. Si eso es ser
joven, entonces somos eso, una búsqueda que no encuentra, una pregunta que es
reclamo, que es grito, lucha y desesperación, algún punto álgido de una sed de infinito
que ha gestado la historia de los pueblos oprimidos.

Ya no hablo entonces de los jóvenes, sino de una humanidad sin edad que no
conozco y que busca hacerse presente, un pueblo quizás, un mito, tal vez. Un “yo” que
se vuelve un “nosotros”, pero pendiente, en espera de hacerse real, en espera de hacerse
política.

II

Nadie habla más de los jóvenes que aquellos que nos ignoran más. Nos despertamos de
la infancia para descubrirnos atados de manos y boca, como en la caverna de Platón,
donde siempre hay otros que ponen las imágenes , las ideas y las formas; donde siempre
hay otros que hablan por nosotros.

Y así sucede con la política. Los políticos, periodistas y filósofos del mundo viejo
hablan en representación de representados que nunca podrán hacerse presentes. Los
puentes que pudieran comunicar la potencia creadora del pueblo con las instituciones y
mediaciones sociales han sido inservibles e hipócritas desde mucho antes que López
Obrador lo “descubriera”.

Si queremos decir, cantar o crear, habremos de hacerlo en el modo y la forma que


impone el orden envejecido: en un concierto masivo, en un partido de futbol o en una
taberna, pero no en la fábrica, no en el trabajo, no en el Metro, no en la Cámara de
Diputados ni en las calles.
III

Hay dolor en nuestro pueblo; hay sufrimiento acá abajo. Hay niños que se avientan
sobre vidrios para que unos seres amorfos les regalen una moneda. Hay muchos pobres
sufriendo el horror de la pobreza; hay cuerpos, mentes, manos y palabras triturados cada
día por el dolor de la injusticia. Hay un México acá abajo que no tiene dinero para
comer, que no tiene dinero para medicinas, para estudiar, para vivir.

No sé de otros jóvenes, pero la injusticia ha destrozado la puerta de mi casa, ha


entrado y se ha llevado todo romanticismo y lo que pudieran ser las buenas intenciones
del orden existente. Lo que tengo es coraje, vergüenza de que mi pueblo pueda permitir
que en medio de su pobreza tenga al tercer hombre más rico de un mundo empobrecido,
que tenga encarcelados a sus luchadores sociales y a tantos muertos de hambre y de
miseria.

Lo que tengo es un dolor profundo por mi historia y la de mi pueblo. Es un dolor que


a veces se confunde con el odio, la tristeza y la ansiedad. Es difícil no querer matar,
gritar o desaparecer cuando golpean a nuestro padre, encarcelan a nuestro amigo, violan
a nuestra amiga. Es difícil no odiar después de que nos quitan todo, nos escupen y nos
niegan la posibilidad de dignidad.

Es como si el mundo nos recordara que la política se ha vuelto una guerra y que toda
guerra es atroz, incluso la guerra contra todas las guerras.

IV

Despertamos con una fuerza biológicamente imparable y, osados e irreverentes


maldecimos el orden putrefacto de la hipocresía donde lo viejo se resiste a cambiar.
Miramos nuestras manos y descubrimos la potencia creadora de nuestra existencia, y,
enamorados, nos levantamos para defender la posibilidad de hacer lo imposible.

Pero entonces aparecen los torniquetes.


En un mundo donde se deja el paso libre a las mercancías, la juventud está prohibida
y es descuartizada en individualidades egoístas lo suficientemente abstractas como para
extinguir su novedad. La competencia por premios, por poder, aceptación o
reconocimiento se vuelven los nuevos retos de nuestra voluntad.

Los jóvenes importamos sólo como potencia, no como creación. Las ciencias
humanas nos estudian, los poderosos nos juzgan, los políticos nos reprimen. Quizá
como nunca antes, los jóvenes somos determinados por un mundo viejo y necrófilo.

Ante el mundo que se yergue sobre nuestra potencia, muchos jóvenes se convertirán
en verdugos de otras víctimas que hacen gila para entrar en el flujo del mundo. Otros
expresarán su fuerza en la lucha de la sobrevivencia inmediata. Otros quizá decidan
salirse del camino y enfrentarse al riesgo de ser Otros.

Es difícil no ser revolucionario cuando se ha sentido la injusticia. Y existimos muchos


jóvenes que aún podemos sentir el dolor ajeno como propio, que podemos defender esa
sensibilidad a pesar de los sermones de aquellos que mataron este sentimiento. Muchos
jóvenes buscamos hacernos responsables de la esperanza de otro mundo. Y sabemos que
esta responsabilidad implica el riesgo de equivocarnos y tropezarnos. Leemos a autores
que nos explican la causa de este mundo desigual, de esta política fetichizada, pero
descubrimos que en la construcción de un ser humano distinto no hay expertos. Y que el
Sup-Comandante Marcos y Marx pueden también estar equivocados.

Los jóvenes tenemos nostalgia del pueblo, de vida, de amor, de luz, en medio de esta
oscuridad. Una nostalgia de comunidad que nos hace a muchos trabajar en la
organización político-cultural de nuestro pueblo. Y vemos que crear otro ser humano es
mucho más difícil que escribir y emitir opiniones, que no sabemos estar en colectivo,
que no sabemos amar ni escuchar, pero que, pese a todo esto, vale la pena intentarlo.
Quisiéramos un maestro, un Sócrates que pudiera ayudarnos a parir algo de este
dolor que representamos. Pero no hay parteras. Los jóvenes tenemos que dar a luz en la
clandestinidad del sentido político y económico del mundo, y casi siempre morimos.
Leemos a Aristóteles para comprendernos como ciudadanos, pero la realidad parece
recordarnos que nos parecemos más a los esclavos. La agonía de esa política puede
verse en el Metro, en esa distancia abismal que nos separa del prójimo, en esa infinita
soledad del tumulto que cierra la posibilidad de un “nosotros” real. Quizá sea por eso
que leemos a los filósofos y a los analistas actuales sintiendo que huelen demasiado a
escritorio, a sillas y sosiego; que a su discurso le falta tierra, el sudor y la suciedad, ese
germen de lágrimas, gritos y victorias.
VI

“Todo lo sólido se desvanece en el aire”, es la frase por antonomasia que acuñara Marx
para referirse a la modernidad que nos carcome, y quizá sea también el sentimiento de
miles de jóvenes (no sólo de edad) que nos enfrentamos al absurdo del mundo, sus
instituciones y su política. No creo que podamos enfrentar este horizonte sin un viejo
sabio que sea como los niños y que pueda propagar una verdad común, unificadora,
sobre la base de un sistema que no sea el capitalismo neoliberal. Quizás eso sea la
juventud: el niño viejo que habrá de transformar nuestra actualidad momificada.

Actividad VIII.

Al terminar las actividades anteriores, elabora un ensayo que se titule “La importancia
del estudio de las técnicas de lectura y redacción para los estudiantes de nivel medio
superior.”
Extensión del ensayo: 1 ½ hojas.
Requisitos del ensayo: planteamiento de la tesis; desarrollo (argumentos) y conclusión
(2 reactivos).

Requisitos para la presentación del examen semestral de Taller de Lectura y


Redacción II.

• Claridad
• Limpieza
• Orden
• Ortografía
Evita cometer plagio; copiar y pegar información sin mencionar debidamente al autor
de la información recabada. Recuerda que debe ser un trabajo completamente original,
de lo contrario se anulará.

Para que sea un examen digno de evaluación, éste deberá ser presentado de manera
electrónica, es decir, deberá ser enviado a la dirección de correo electrónico
sergio.gonzalez@institutoamerica.edu.mx con asunto EXTRA TLR II, a más tardar en
la fecha y hora establecidas por la Dirección para su presentación.