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Encontrando a Dandi Libro 09 de la serie Hell Yeah! 03 Cajun Style Sable Hunter

Encontrando a Dandi

Libro 09 de la serie Hell Yeah! 03 Cajun Style

Sable Hunter

**************************************************************

Índice

Prologo

5

Capítulo Uno

13

Capítulo

Dos

29

Capítulo Tres

46

Capítulo Cuatro

65

Capítulo Cinco

84

Capítulo

Seis

105

Capítulo Siete

129

Capítulo Ocho

149

Capítulo Nueve

169

Capítulo Diez

185

Capítulo Once

198

Capítulo

Doce

213

Capítulo Trece

235

Capítulo

256

Capítulo Quince

277

Capítulo

292

Agradecimientos

Traductoras

Erika Reyes

Abby Ang

Gaby Reynoso

Ingrid Puentes

Revisión y portada

Ingrid Puentes

Prologo

Conociendo a Lucas Dane Wagner

Lucas en el Trabajo

Estoy aquí para ayudarte, Lana. No hay razón para que no disfrutes tu vida sexual. Recargándose en su silla de cuero, estudiaba a la bonita rubia sentada frente a él, doblando y desdoblando el dobladillo de su falda. Ella estaba nerviosa, no había necesidad de estarlo.

Mi esposo se está decepcionando de mi. Me encanta su toque, pero es un círculo

vicioso. Por más duro que trato de complacerlo, mas frustrada me pongo. Él quiere que tenga un orgasmo, pero no puedo. Tengo tanto miedo que quiera divorciarse de mí. Y empezó a llorar.

Esta era una de las historias que Lucas escuchaba constantemente. Parejas que experimentaban un contratiempo, quizás eyaculación precoz o fallas en llegar al clímax. Esta desilusión los llevaba a otro episodio, y pronto la expectativa de fracasar giraba fuera de control.

Lana, tu esposo te ama, me lo dijo. Vamos a traerlo aquí, tengo algunas sugerencias para ambos que creo pueden ayudar, lo prometo.

Presionó el botón de llamada a su secretaria y le pidió que enviara a Gary Peters para reunirse con su esposa. En unos segundos el alto y rubio hombre entró mirándose extremadamente incómodo. No importaba como de avanzada y progresiva se volvía la sociedad, la gente siempre titubeaba al discutir o confesar sus deficiencias sexuales. Especialmente los hombres.

Siéntate, por favor. Hizo un gesto hacia la otra silla frente a su escritorio.

Lucas amaba el sexo, lo ansiaba. Llevar a una mujer al orgasmo era la alegría suprema de su vida. Su campo elegido de trabajo estaba destinado a ayudar a otras personas a aprender la satisfacción y la plenitud que solo la intimidad sexual podía traer.

Hola, cariño. Lana tocó la mano de su esposo y él le sonrió. Lucas sonrió también. Él podía ayudar a estas personas.

Está bien¸ quiero que fijen sus mentes con facilidad. Podemos arreglar esto. Ustedes dos son muy afortunados. Hay una abundancia de amor y deseo en su relación, todo lo que tenemos que hacer es relajarse y dejar que pase.

– Tratamos… – Lana comenzó, pero Lucas levantó su mano.

Esto es lo que quiero que hagan esta noche. Ambos lo miraron, ansiosamente.

Quiero que tengan una cena relajada y que se recuerden porque se enamoraron. Ríanse juntos, recuerden su boda o la primera vez que se conocieron. Sostengan sus manos en el sofá. Gary dale a tu esposa un masaje en la espalda. Trátense uno al otro con respeto y coqueteen un poco.

Eso no suena tan mal, ¿Pero funcionará? Lana quitó los ojos de su esposo, como si

le pidiera que la respaldara en su preocupación. Desafortunadamente, la mayoría de la gente quería que les prescribiera unas píldoras para lo que les afligía en lugar de admitir que el problema era uno que requería un cambio en su comportamiento o actitud.

No he terminado, Les afirmó. Cuando se preparen para irse a la cama, quiero que

traten esto: Gary, tú siéntate en la cama, recárgate contra la cabecera y extiende tus piernas y deja a Lana sentarse entre ellas con su espalda frente a ti. Sabía que entre más específicas fueran sus instrucciones, más se inclinaban a seguirlas.

¿Qué? Lana se sonrojó y puso sus manos sobre sus mejillas cálidas.

Está bien, cariño, Gary tocó su brazo. Necesitamos tratar.

Ya sé, solo estoy avergonzada.

No lo estés, Lucas comprendió. Este es un problema común, y lo que les pido que

hagan funcionará. Gary, el único papel de Lana en este ejercicio es sentir placer. Y tu único papel es de darle placer. Le sonrió a la joven pareja. Por supuesto, Gary es

un hombre, Lana, darte placer lo excitará más de lo que haya experimentado alguna vez.

Dios, eso suena bien, Gary gimió y Lana se sonrojó de nuevo.

Lucas continuó con sus instrucciones.

Mientras que Lana este relajándose contra ti, Gary, lo que quiero que hagas, es que empieces a tocarla. Masajea sus hombros y brazos, besa su cuello, pon tus manos en sus pechos y masajéalos. Toma sus pezones entre tus dedos y juega con ellos.

Diablos, Gary gimió. Incluso Lana se inclinó hacia adelante pendiente de cada palabra.

Lana, tú gira tu cabeza y busca sus labios. Si algo se siente bien, déjaselo saber.

Quejidos y gemidos de placer, haláguense el uno al otro, todas estas cosas alimentaran su deseo.

Me gusta. Gary estuvo de acuerdo.

Cuando Lana no pueda estar quieta entre tus brazos, sabrás que está excitada.

Desliza tus manos entre sus piernas y masajea su vulva. Frota su clítoris alrededor, no te preocupes de tratar de penetrarla, solo enfócate en hacerla sentir maravillosa. Lo dejo ahí. Si funcionaba como pensaba que lo haría, Lana sería llevada al orgasmo y le

rogaría a su esposo que le hiciera el amor.

¡Lo intentaremos ahora! Gary se puso de pie y sostuvo su mano. Estaba ansioso

por llegar a casa, y por el rubor en las mejillas de Lana, ella también estaba ansiosa por reunirse con él. Lucas los observó irse, deseando tener a alguien esperando en casa

por él. Un día, un día lo tendría.

Levantándose de su silla, fue hacia la ventana y miró la animada escena. La vista desde su oficina daba al centro de Little Rock. Desde donde estaba parado, podía ver el panorama de la ciudad, la Librería Presidencial Clinton, El Distrito Comercial y el escénico Rio Arkansas. Toda la zona era un lugar muy animado lleno de restaurantes de moda, museos, galerías de arte y caras boutiques. Esta ciudad había sido buena para él, pero era casi tiempo de moverse. Después de graduarse de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans, había realizado su residencia aquí en la ilustrísima Clínica Anderson, reconocida por su innovador trabajo en temas de Intimidad y cuidado Psiquiátrico. Pero su residencia había terminado. Era su tiempo de dejar su propia marca en el mundo.

Lucas estaba complacido con su progreso. Hasta ahora, su vida estaba programada. Tenía muchas personas a las cuales agradecerle eso, un hombre en particular, el Dr. Fredrich Solomon. El Dr. Solomon había sido su profesor favorito, y pronto sería su socio en los negocios, con suerte. Si el riachuelo no se llenaba y el infierno no se

congelaba, todo estaba en vía de que le ofrecieran una asociación. La única cosa que lo detenía era su junta con la mesa directiva el Día de San Valentín, en tan solo dos semanas. Estaban tan impresionados con él que estaban volando de diferentes partes del país para entrevistarse con él en Little Rock. No a muchos doctores jóvenes se les concedía tal honor.

El Dr. Solomon había sido su mentor y su inspiración, Lucas había tratado de vivir su vida basada en las sabias palabras de su amigo y en su ejemplo. Una charla había dado en el blanco. La mayoría de las personas son complicadas, se hacen la guerra entre ellos mismos, sus corazones y mentes están separadas en dos diferentes direcciones, algunos luchan con quienes son y quisieran ser. Otros batallan con la decepción de lo que se han convertido y quienes solían ser. Muy pocas personas son simples y miran hacia adelante. Todos albergamos naturalezas que tenemos que dominar o tendencias que tenemos que controlar. No necesariamente estoy hablando de algo tan radical como lo es el Síndrome Jekyl/Hyde; estoy hablando de lo ordinario, tareas diarias de ser el amo de nuestro destino y el capitán de nuestra alma. Solo tú puedes decidir quién eres y que quieres lograr en este mundo. Solo tú puedes conquistar tus demonios y moverte hacia adelante en la dirección que tú quieras ir.

Él había estado de acuerdo con cada palabra que su mentor había dicho, por lo que era dos personas. El primer Lucas era el dedicado y determinado futuro doctor. Su sueño era ser una parte viable y necesitada de la comunidad donde pudiera mantener su cabeza erguida y caminar entre sus vecinos, compañeros y pacientes sabiendo que era alguien a quien ellos podrían respetar y depender.

Volteándose de la ventana, se acercó a la cafetera, sirviéndose una taza de la fuerte y rica bebida. El segundo Lucas era más complicado, era vulnerable. Una horrible escena apareció en su cabeza. Mantén tus sucias manos fuera de mí”, su madre le habría gritado a su pobre padre. Iré a donde me plazca, y con quien me plazca. Dormiré donde yo quiera y con quien quiera, y tú y este angustiante mocoso puede gustarles o aguantarse.

A Lucas ni le había gustado ni se había aguantado. Había sufrido en el transcurso y se prometió ante Dios en el cielo que su vida sería diferente.

El pasado de cada uno moldeaba su futuro y Lucas no era diferente. Regresando a su escritorio, abrió la gaveta y sacó una desgastada fotografía de él con sus padres. No era un retrato formal; nunca había habido dinero u oportunidades para que su

pequeña familia visitara a un fotógrafo real. Esta foto había sido tomada por su abuela una Navidad. El hombre y la mujer quienes trataban de sonreír a la cámara solo lograban parecer miserables, y él, sentado entre ellos, había sabido cuan infelices eran. Los niños siempre sabían. En esta foto él tenía siete años.

Lucas arrojó la imagen abajo en su escritorio. Recuerdos de llegar a una casa vacía cada día lo inundaban. No había nada para comer en el refrigerador excepto kétchup y pan y él mismo había tenido que levantar las botellas de licor y quitar los trastes sucios de la mesa para hacerse un lugar donde tomar sus alimentos y hacer su tarea.

Recordaba todas las discusiones y peleas que sus padres tenían. Recordaba a los vecinos parados en sus porches escuchando y observando el espectáculo de Dela y Wayne Wagner mientras se lanzaban insultos y acusaciones el uno al otro. Algunas veces sus peleas eran en el patio delantero. Cuando ellos peleaban entre sí, no les importaba quien los escuchaba o como su hijo era afectado. Tristemente, las acusaciones que se aventaban uno al otro eran verdaderas. Su madre le era descaradamente infiel a su esposo y su padre bebía hasta la muerte debido a eso.

Ella ni siquiera había tratado de esconder su infidelidad, hombres extraños la traían a casa noche tras noche y muchas veces él y su padre habían sido llamados para levantarla en los clubes de striptease o bares cuando estaba abandonada y demasiado borracha como para llamar un taxi que la llevara a casa.

Lucas había sobrevivido, incluso prosperado, pero había tenido que hacer la decisión temprana de que su vida sería diferente. Respetabilidad, estabilidad y tradición definirían su mundo. Nunca permitiría a un hijo suyo preguntar cuando vendría su madre a casa o tener que defender su reputación ante sus amigos o compañeros de clases. Su familia seria querida y adorada. Para hacer eso posible, Lucas tenía la intención de casarse con la mujer perfecta, una mujer que pondría su hogar ante todo lo demás, una mujer con una moral alta, cuya gran ambición en la vida fuera hacer un paraíso para él y sus hijos.

Lucas, tu cita de las tres de la tarde está aquí. La voz en el intercomunicador era oportuna, disfrutaba su trabajo.

En unos minutos, se le unió un hombre joven buscando ayuda para sus problemas de insuficiencia, y él estaba determinado a dársela.

Conociendo a Dandi Lyn Alexander

Dandi a los quince

Vas a tener una vida maravillosa, Dandi, La Señorita Etta abrió el camino a través

de los densos pinares en la parte posterior de su propiedad. Solo desearía estar ahí

para verlo.

No diga eso, Señorita Etta, siguió por detrás a la alta mujer de cabello gris la cual

había sido su salvación. La necesito, siempre la necesitaré. Bajo sus pies la paja y las hojas eran tan espesas que Dandi tenía que saltar a través de ellas algunas veces. Abrojos, rosetillas, toritos, cadillos pegados a las piernas de los pantalones. Como la señorita Etta lograba deslizarse a través de la maleza sin siquiera una ramita clavada

en su vestido purpura de tirantes con volantes, era todo un misterio.

Mira, la mujer mayor apuntó hacia la pequeña colina, hábilmente cambiando el

tema. Sus días estaban contados, pero aún tenía algo de tiempo para pasar con Dandi.

¿Sabes qué es eso?

No, Dandi nunca dudó que ella era más de lo que aparentaba ser, el mundo de la

señorita Etta estaba lleno de conocimiento y admiración. Se cubrió los ojos con una mano sombrándolos del brillante sol de la tarde. Es un túmulo Nativo Americano, aquí en mi propiedad. Hay tres de ellos, Ella apunto más colinas pequeñas en la distancia. Su voz era suave y llena de orgullo. La señorita Etta tenía una pizca de acento sureño, pero estaba atenuado por las décadas de exposición a otras culturas, tratando con la variedad de personas en ciudades alrededor del mundo. He contactado al Gobierno y al Servicio Forestal. Me gustaría que un arqueólogo viniera e investigara el área.

Dandi estaba fascinada. Caminó despacio alrededor de la pequeña subida.

¿Hay gente enterrada ahí? ¿En serio? Visiones de Jefes en la guerra, gorros coloridos e indios atendiendo el fuego fuera de sus tipis surgieron de su imaginación.

Tal vez, la voz de la señorita Etta cambió. Iba entrar en modo de historia. A Dandi

le encantaba cuando la Señorita Etta le ensenaba sus cosas. Hay muchas teorías concernientes a esos túmulos. Algunos creen que eran parte de rituales, otros piensan que eran santuarios. No se sabe realmente, y no pueden ser perturbados sin ser

destruidos. Quiero que se preserven y sean reconocidos. Mientras caminaban juntas, Dandi divisó una pequeña punta de flecha.

¿Puedo recogerla?

Sí, le estaba dando su permiso, así que se agachó para tomarla y dársela a la otra mujer.

Esto debió haber sido usado para cazar pájaros, tal vez por un niño no mayor que tú.

¿Las niñas también cazaban?

Algunas veces, creo. Estas personas habrían hecho lo que fuera necesario para su

supervivencia. Vamos a sentarnos e imaginarnos como pudieron haber sido sus vidas. Saca tu cuaderno de dibujo y dibuja lo que tu instinto te dice. Dandi tomó su mochila naranja brillante y sacó su precioso papel y lápices. Sentándose al lado de su amiga que estaba sentada en un tocón suavemente desgastado por el tiempo y el viento, Dandi acomodó sus rodillas hacia arriba y estabilizó su cuaderno. Mientras la Señorita

Etta hablaba, ella dibujaba. Esta tierra estuvo ocupada por los Nativos Americanos desde 2900 A.C, hace casi cinco mil años. Pronto, te llevaré a Poverty Point cerca de Vicksburg y te dejaré subir la Montana Bird. Pero por ahora, dibuja a las familias cazando, pescando haciendo alfarería y riendo mientras cocinaban alrededor de las hogueras. Estas eran personas reales, que se amaban y tenían niños y morían, justo aquí.

Ese día, Dandi decidió que era quería ser una Arqueóloga cuando creciera. Bailar y pintar eran unos hobbies maravillosos y disfrutaba tratando de hacer lo que la señorita Etta le ensenaba, pero descubrir el pasado y aprender acerca de las personas y lugares que se habían ido hace tiempo, tocaba una fibra sensible en ella como nada más lo hacía.

Cuando salía fuera y estaba con sus amigos así, Dandi podía olvidar lo que era su vida en casa. Desde que su padre murió, su mundo se había derrumbado. Toda una cadena de problemas había emergido. Ella había sido forzada a renunciar al apellido de su amado padre, LeBlanc y tomar el apellido de su padrastro, Alexander. Lo odiaba.

Su casa ya no era segura para Dandi.

Así que se aferró a la señorita Etta. Todos los días escapaba a un mundo que nunca podría haber conocido si no fuera por esta gentil mujer que compartía su tiempo y

vida con Dandi. El ballet, danza moderna, arte, música, Dandi era como una esponja, absorbiendo todo lo que se le ofrecía. Por encima de todo, ella absorbía el amor.

Recuerda Dandi, su mentora palmeó el suelo a su lado, y ella se acercó más a la mujer mayor quien era amable con la joven y desgarbada adolescente. No importa lo que el año traiga, tú sabrás de lo que puedes ser capaz de realizar. Eres talentosa, más que ninguna otra jovencita con la que haya trabajado. Sus palabras trajeron la calidez a las mejillas de Dandi. La señorita Etta era elegante, una profesora retirada que aún seguía impartiendo fragmentos de sabiduría a aquellos que quisieran escucharla. Un día, tendrás una familia y un hombre que te amará. No hay nada en este mundo que no esté a tu alcance. Mis deseos para ti son estos: siempre recuerda quien eres y siempre recuerda que tienes un gran valor. Nunca permitas que nadie te haga sentir menos importante de lo que eres. Eres una niña maravillosa. Tú, Dandi Alexander eres digna de ser amada.

Mientras la señorita Etta hablaba sus tiernas palabras de aliento, Dandi soñaba en cómo sería su vida. Quería hacer una diferencia en este mundo, quería ser amada. Seguro, eso no era mucho de pedir.

Capítulo Uno

Es tu elección; puedes ir a la cárcel o desnudarte en mi club.

Dandi se abrazó fuertemente, su cuerpo cubierto con escalofríos y muy pocos de ellos se debían al frio helado que se colaba por las rendijas de las ventanas cubiertas de papel detrás del escritorio de Romero. Por un momento miró a la ventana, parecía tan desesperada como ella se sentía, el vidrio había sido pintado de un color marrón sucio

para que la gente no viera hacia dentro del edificio. Quería llorar, pero se reusó a darle

a estos idiotas esa satisfacción.

Yo no robe tu maldito dinero.

La evidencia dice otra cosa, dijo arrastrando las palabras el Oficial Cahill, quien era tan gordo que solo caminar por la habitación lo dejaba sin aliento. Él sonrió a Tony Romero, que estaba recostado en su silla de gran tamaño, con los pies sobre el escritorio desvencijado. Algunas mujeres probablemente considerarían a Romero como bien parecido, pero Dandi pensaba que era repugnante, hábil y arrogante. Su tez morena y pelo muy corto le recordaban al típico villano en cada película de mafiosos que nunca había visto, y aquí estaba ella viviendo la familiar trama cinematográfica completa y en color.

La piel de Dandi se erizaba mientras sentía la mirada de Romero deslizarse a través de su cuerpo. El escaso uniforme azul de lentejuelas que él requería que sus meseras vistieran dejaba poco a la imaginación, consistiendo solo en una camiseta sin mangas

y pantalones muy cortos. ¿Podría desnudarse aún más? Aun así, la idea de desnudar

su cuerpo para cada lascivo Tom, Dick o Harry que se escabullían dentro del Club Tonga

la hacía sentirse enferma.

La evidencia fue plantada. Con más coraje del que ella sentía, levantó su cabeza y miro al ladrón a los ojos.

Romero no comentó su acusación, en su lugar se dirigió a Cahill y levanto una ceja. Cahill estaba en la nómina de Romero, ella lo sabía y también lo hacían todos los que venían al club. Ahora, dejó que Romero hablara por él.

¿Quieres explicarle eso a un juez? Sabemos que tienes un historial. Sabiendo

cuando era derrotada, Dandi agacho la cabeza y cerró los ojos. ¿Por qué la vida tenía que ser tan dura? Nerviosamente paso su mano sobre el pequeño tatuaje en la parte de atrás de su cuello. Saber que el pequeño fénix estaba ahí usualmente le daba

fuerza. Se había levantado de las cenizas más de una vez, pero este obstáculo parecía ser insuperable.

Es tu llamado, Alexander, Romero gruño el apellido de Dandi como si supiera mal.

Si prefieres ir directo a la estación de policía con el Oficial Cahill en lugar de

desnudarte para mí para pagar tu deuda, lo entenderé. Has sido una buena mesera hasta que decidiste embolsarte lo que me pertenece. Si no hubiéramos buscado en tu

casillero, aun estarías robándome.

La sonrisa de Romero y el guiño dirigido a Cahill le dijo a Dandi cuanto disfrutaba manipulándola. Aun así, ella no podía hacer otra cosa que luchar.

Tienes el dinero. ¿Qué deuda estaría pagando exactamente?

Le dolía el corazón saber que no podía permitirse ser arrestada; el juez no sería tan indulgente por segunda vez. Ninguna cantidad de explicaciones habían convencido a nadie de que ella era inocente del robo. Jewel había sido la de dedos pegajosos. Una de sus ex compañeras de cuarto había tratado de robarse un reloj barato en el departamento de la tienda. Cuando el guardia de seguridad sospechó, Jewel lo deslizo en el bolsillo de Dandi y Dandi había pagado el precio. Había sido una multa y tres meses de libertad condicional por un reloj de diez dólares que no deseaba comprar, mucho menos robar.

No nos repliques, cariño, El grande y voluminoso Cahill entró en su espacio

agarrándola bruscamente del brazo. Pon tus manos detrás de tu espalda. Disfrutaré escoltándote a la comisaria. Tal vez podríamos detenernos por el camino; eso nos daría un poco más de tiempo para conocernos mejor.

No me llames cariño, y tú eres la última persona que quisiera que me tocara, Su

aliento vil cosquilleó en su rostro y causó que la bilis subiera a su garganta. Dandi quería gritar, ¿Pero qué bien haría? Si solo no se hubiera sentido lo suficiente relajada para bailar ayer, aun estaría sirviendo cervezas y esquivando a los borrachos que

trataban de pellizcar su trasero, no era lo ideal, pero estaba haciendo lo suficiente para comprar la insulina que necesitaba y le sobraba un poco para comida y su parte del pequeño departamento.

La actuación improvisada había sido tan inocente. El DJ de Tonga había llegado temprano para reorganizar y limpiar su lista de música. Jeff era un chico agradable, al menos había sido amable con Dandi. Habían estado conversando mientras ella

limpiaba las mesas y rellenaba los saleros y pimenteros. Había estado tocando aleatoriamente las canciones, cuando llegó una que transportó a Dandi atrás en el tiempo cuando se había sentido segura y amada. After All’, hablaba de los amantes a quienes se les daba una segunda oportunidad. A pesar de que era una canción cursi, atrapó su imaginación. Hace una vida, ella había sido el ángel de su padre, él se lo había dicho. Después la señorita Etta le había enseñado a moverse con los altos y bajos de la música, dejando su cuerpo sumergirse en las emociones que inundaban su alma. Su papá había amado verla bailar. Cuando el cantante cantó la parte acerca de dos ángeles quienes habían sido rescatados de la caída, las lágrimas habían empañado sus ojos y Dandi había comenzado una rutina que no había intentado en años. Una de las otras chicas había buscado a Romero para que viera a la joven camarera mientras se movía alrededor del club, perdida en sus propios recuerdos.

Dandi siempre había sido capaz de perderse en sí misma con la música. Ahora, parada aquí frente a Romero, tenía miedo de que pudiera perderse por completo. No había manera de que ella pudiera darse el lujo en ir a la cárcel, no podría sobrevivir. Fortaleciéndose para lo inevitable, cedió.

Bailaré, pero no me desnudaré.

Harás lo que se te dice, pequeña perra. La voz de Romero era baja y suave, pero

con un borde afilado que la hizo estremecer. Prepárate. Actuarás esta noche. Tengo el vestuario justo para ti. Sé que eres una amateur, pero tu cuerpo es lo suficientemente perfecto para mantener el interés hasta que aprendas como hacerlo. Dirígete al cuarto de vestuario de las chicas y Minnie te llevará el vestido. Jane te ensenará algunos movimientos y baila esa misma canción, traerá un poco de clase al antro. Me gusta.

Antes de que Dandi pudiera darse la vuelta e irse, Cahill empujó su pelo sobre su hombro, sus grasosos y godos dedos persistiendo en su piel. Ella dio un tirón hacia atrás, no queriendo su atención.

¿Por qué pequeña y sucia…. – El policía fuera de servicio llevó hacia atrás su puño para golpearla, pero Romero agarró su brazo.

Sin moretones en la cara, si quieres castigarla, hay otras maneras.

¿De qué manera?

Mientras ellos discutían, Dandi salió corriendo de la oficina de Romero y corrió por el estrecho y oscuro pasillo. No quería quedarse alrededor y descubrir cómo podían ellos herirla, prefería no pensar en ello.

La tentación era fuerte como para simplemente deslizarse por la puerta principal y

seguir corriendo. El pensamiento la hizo dudar delante de la puerta mientras miraba

a la señal de salida; parecía la puerta hacia la libertad para ella. ¿Podría salir y

desaparecer? ¿Hasta dónde podría llegar? Ellos la buscarían, pero tal vez podría irse de la ciudad.

Ni siquiera lo pienses, Romero le susurró al oído y ella saltó, obviamente viéndose

Nunca

escaparás de mí, me perteneces. Soy dueño de mucha gente.

No, estas equivocado. Nunca seré de tu propiedad. Dios, él le daba escalofríos. Las

otras chicas hablaban acerca de lo que pasaba aquí: las drogas, la prostitución, incluso

el crimen organizado. Justo ayer por la noche Dandi había oído a Romero y a Cahill

discutiendo. Algo se estaba cayendo. Romero estaba siendo amenazado por alguien más poderoso y más sucio que él. Dios, deseaba no haber venido a este lugar. ¿Cómo su vida había llegado a ser una pesadilla?

Ya lo veremos. Necesitas dinero para tus medicamentos, ¿o no? Con un agarre

firme, la sostuvo por el codo y la guió detrás del escenario, empujándola hacia adelante. Sí, necesitaba la insulina. Hasta que pudiera encontrar otra forma de hacer suficiente dinero, él la tenía entre la espada y la pared.

Las voces de las otras desnudistas se podían escuchar claramente, mientras se preparaban para las actuaciones de esa noche.

Actúa como si te complaciera ser una de las chicas, le pellizcó la tierna carne de su parte superior de brazo, nada de esa mierda presuntuosa.

Yo no actúo presuntuosa. Se defendió, en vano. Romero le dio otro pinchazo agudo

culpable. El corrió un dedo con fuerza por su lado, marcando cada costilla.

y la empujó por la puerta a una habitación iluminada que olía a perfume fuerte y a laca para el pelo. Cuatro mujeres en varios estados de desnudez dejaron lo que estaban haciendo para ver lo que su jefe estaba haciendo.

Chicas, la señorita Alexander se unirá a ustedes en el escenario. Vean que sepa cómo funciona por aquí.

Se fue sin mirar atrás y una a una las mujeres la miró de arriba a abajo. Dandi se sentía como un bicho bajo un microscopio. Liza sonrió tímidamente. Era la más joven, una delgada pelirroja con una capa de pecas sobre sus brazos y hombros. No era agradable pensar, pero Liza podría ser uno o dos años más joven que ella y Dandi acababa de cumplir diecinueve. Chicas menores de edad trabajando en un lugar como éste estaba mal, pero sabía que sucedía.

Entonces, ¿La señorita Alta y Poderosa se va a desnudar? Dando dos pasos hacia

adelante, otra mujer llamada Patty terminó justo en su cara. Con una mano, movía su pelo teñido de rubio sobre su hombro mientras que la otra mano descansaba en la cadera. Sus uñas eran largas y obviamente acrílicas. Todo en ella era afilado, incluso su nariz, pero Dandi estaba segura de que la mirada de ningún hombre subía más alto que la línea reforzada de su busto de silicona. Era difícil saber la edad Patty; tal vez estaba cerca de la mitad sus veinte. La rubia era la bailarina más popular y nunca dejaba que cualquiera de las otras chicas lo olvidara. Dandi sabía que 'bailarina' no era el mejor término de lo que ella había estado haciendo, pero se negaba a pensar de otra manera.

Patty masticaba un chicle, vigorosamente.

Todo lo que puedo decir es que es mejor que te mantengas fuera de mi camino.

Tengo mis clientes favoritos y si te veo ir sobre ellos, voy a saltar sobre tu culo.

No retrocedió ante la rubia tonta, ya que no serviría de nada. Dandi nunca se había considerado mejor que nadie, simplemente se había planteado ser respetable, educada y amable, una buena chica. Decirle a Patty que ella no tenía ningún deseo de calentar a sus clientes mascotas, parecía una pérdida de tiempo.

En cambio, se hizo a un lado y se dirigió hacia el tocador vacante que estaba cubierto de diferentes maquillajes para el escenario. Esto era un fiasco, ella no sabía nada sobre como maquillarse como una cabaretera. Sólo… no llego a su destino.

¡No te alejes de mí! Patty tiró de ella hacia atrás.

¿Qué quieres de mí? Gritó, perdiendo su temperamento. Había sido un día muy duro.

Te vimos bailar ayer. ¿Cómo le llamas a todos esos movimientos y saltos alrededor

que hiciste? Así no es como te desnudas. Por qué Romero está loco porque actúes, es

un misterio para mí. Con un movimiento calculado y desagradable, Patty dio un paso adelante y apretó su zapato de tacón alto directamente encima del pie de Dandi. Con un lloriqueo, cayó casi de rodillas.

Hey, déjala en paz. Jane se detuvo a un lado de Dandi.

Romero la está controlando, de la misma manera que está controlando a Liza. Ellas no pidieron estar aquí, no como nosotras lo hicimos.

Jane era mayor, pero tenía un buen corazón. No era tan atractiva como solía ser, Janet no se iba a los extremos como las otras chicas lo hacían. Dandi sintió pena por ella. Incluso ella sabía que las mujeres se quedaban atrapadas en este estilo de vida y cuando se hacían demasiado viejas para esta, no había lugar a donde ir.

Alejándose de Patty, levanto su pie adolorido del suelo y lo puso protectoramente detrás de su otra pierna.

Gracias, Jane. Le agradeció el apoyo, pero Dandi podía pelear sus propias batallas.

El baile que estaba realizando era una mezcla de baile moderno y ballet, no es como si supier sobre algo tan culto.

¿Me acabas de insultar, pequeña perra? Patty levando una mano, con las garras extendidas.

Está bien, está bien, ya es suficiente. Tenemos un show de hacer. Carla estaba

Sabes de qué manera

hastiada, pero era realista. No era tan mayor como Jane, la mujer curvilínea había estado alrededor. Liza, tu entraras primero esta noche, y Dandi, tu irás tercero después de mí. ¿Qué llevas puesto?

Un golpe en la puerta respondió a la pregunta de Carla. La antigua Minnie entró con un blanco y vestido que se parecía más a una bata que al traje de una bailarina de striptease.

Ooooh es hermoso, Liza lo alcanzo. ¡Quiero ponérmelo!

No, esto es para la novata. Romero lo llama su traje de ángel. Ángel, así va a

promocionarte, como Ángel Baby. Jeff está por ahí buscando cada canción que pueda encontrar que mencione un ángel. Minnie le entregó el vestido a Dandi, quien lo tomó de mala gana.

Ella no se sentía como un ángel, a menos que fuera uno con un ala rota. Mirando a su alrededor del grupo, trató de pensar en una manera de salir de este lío, pero no había ni uno.

Realmente no quiero hacer esto. dijo en voz alta, por lo que se encontró en su propia miseria y no se había dado cuenta que había hablado.

No creo que tengas opción. Pruébate el vestido, no es tan malo. Minnie instó.

Puede que tenga que hacer algunos ajustes. Cuando Dandi se detuvo, Minnie le dio un empujón hacia la pantalla en el extremo de la esquina. Pasa allá atrás, si eres tímida.

¿Tímida? Diablos sí, ella era tímida. Ningún hombre la había visto desnuda, otro que no fuera un doctor, y la idea de quitarse la ropa delante de una sala llena de viejos calientes la dejó helada hasta los huesos. ¿Qué me pongo bajo esto? examinó la forma en que el vestido estaba hecho. No tiene espalda.

¡Pezoneras! Minnie le tendió la mano, que contenía dos piezas redondas y vaporosas de tela. Romero dijo que podías usarlas hasta que te acostumbras a estar desnuda.

Los llamamos pétalos de mamas, Liza dijo. Yo los usé durante un tiempo. Ayudó.

Aquí hay una C-string para tu vagina. Minnie puso una pobre excusa de ropa

interior en su mano. Era sólo un hilo, como ella dijo, el trozo de tela hacia una tanga que parecía como un mantel. A pesar de su lamentable situación, Dandi tenía que sonreír a la anciana que parecía tan a gusto con el lado sórdido de la vida.

Dulce Madre de Dios, si su papá pudiera verla ahora, se revolcaría en su tumba. 'Perdóname, Papá’, pensó. Tirando de su ropa, coloco los extraños elementos en su cuerpo. Los pétalosse fijaban con un adhesivo y apenas cubrían sus areolas hinchadas.

Tienes un delantera agradable, nena.

Dandi saltó, dándose cuenta de que Minnie estaba detrás de la pantalla con ella.

¿Podría tener algo de privacidad? Una extraña y vieja carcajada surgió de sus labios

serás

agrietados.

Soy

la

menor

de

tus

preocupaciones.

En

un

momento,

simplemente un pedazo de carne moviéndose alrededor frente a unos hombres hambrientos de sexo.

Grandioso, susurró, deslizando el traje blanco sobre su cabeza. El material vaporoso se acomodó a sus curvas como si hubiera sido creado solo para ella.

Wow, Jane se asomó por la esquina. Te ves como un ángel. Date la vuelta.

No era que pensara que era mejor que las otras mujeres, pero Dandi no sabía cómo podían vivir de esta manera. Sintió que su corazón se hundía ante la idea ser mirada con lascivia, o posiblemente tocada. Mientras estaba allí viendo a Minnie demostrarle cómo el velcro trabajaba en la falda, se preguntó cómo lograría hacerlo a durante la noche.

A medida que los minutos se pasaban, Dandi se aplicó un montón de maquillaje, pero Carla insistió en que agregara más.

El maquillaje de escenario tiene que ser más dramático. Las luces quitan el color.

En el momento en que terminó, Dandi pensaba que parecía un payaso o una ramera. Sus ojos eran enormes, sus pómulos sobresalían prominentemente. El único labial en su colección era de color rosa pálido, pero ahora sus labios eran de color rojo oscuro.

Dandi ni siquiera reconocía el reflejo que le devolvía la mirada desde el espejo.

Liza, tu John regular esta en el bar. Quiere hablar contigo. puerta.

Ustedes chicas es mejor que se apresuren, diez minutos para empezar el show. ¡Y hombre, tenemos una multitud cachonda!

¡Mierda! Liza arrojó un frasco contra la pared. ¡Odio cuando él me toca!

La mirada sin esperanza en el rostro de la otra mujer y la realidad de sus palabras se deslizaron sobre el corazón de Dandi como una hoja de hielo. ¡Dios! Así, que era cierto.

¿Te vendes con los clientes? Su voz sonaba pequeña, incluso para sí misma.

Cahill llamó desde la

Patty movió la parte superior de su blusa, ajustando sus amplios pechos.

Todas lo hacemos, y tú también lo harás.

¡No, yo no lo hare! Era inflexible, pero una sensación de terror se impregnó en su pecho.

A partir de ese momento, Dandi empezó a buscar una salida. Bailaría, pero nunca lo haría desnuda, y no vendería su cuerpo. Punto.

El resto de esa primera noche transcurrió en un sueño. Jane le mostró una rutina simple, la forma de mover su cuerpo seductoramente y de quitarse la ropa al mismo tiempo. Cuando llegó su turno para subirse en el escenario, todo el cuerpo de Dandi se estremeció de miedo puro. Una línea de sudor cubría su piel. Las luces del escenario estaban tan calientes, y ella se sentía tan expuesta. Congelada, se paró y miró a la multitud. A pesar de que sus pechos y la parte inferior del cuerpo estaban cubiertos, era dolorosamente obvio que cada hombre la estaba desnudando con la mirada. Varios que hombres se acercaron al escenario, y ella retrocedió con inquietud. Sólo la mirada de Romero desde el otro lado de las luces le impedía salir huyendo. ¿Cómo podría ella hacer esto?

Desesperadamente, dejó que sus ojos vagaran por el lugar, en busca de un amigo, pero no había ninguno.

Cahill estaba parado junto a la puerta, golpeando su porra en la mano. Cerrando los ojos, buscó la calma. Cuando la música familiar comenzó a tocar, ella se separó de la realidad, dejando que su mente divagara atrás en el tiempo.

Dandi no estaba en el Club Tonga; ella estaba en la casa de Etta, bailando para su vieja amiga.

El instinto de conservación le permitió bloquear a la audiencia; sus ojos no registraron las miradas lujuriosas, ni tampoco sus oídos comprendieron los comentarios lascivos. Sólo la música era importante y la manera de cómo su cuerpo respondía a las emociones que la canción invocaba. Así, bailó, se balanceó y trasladó con añoranza, su espíritu fue llevado en las alas de los sueños perdidos y los días más felices que hacía mucho se habían deslizado a través de sus dedos.

*****

Romero gruñó su disgusto.

¡Perra, dale a los clientes lo que quieren! ¡Desnúdate! Ladró, pero ella lo ignoro. Sólo las reacciones de los clientes lo detuvieron de agarrarla por el pelo y sacarla fuera del escenario. Muchos se frotaban las entrepiernas; la pequeña inocente los estaba calentado. Pero sus expresiones estaban hipnotizadas, su decidido enfoque en la

mujer los hizo detenerse. Casi como una sola entidad, cada hombre en la habitación o se movían hacia adelante o se inclinaban más cerca. Todos la deseaban, cada uno de ellos.

'Y ustedes la tendrán', Romero prometió, en silencio. Signos de dólar estaban rebotando en su cabeza. La pequeña bailarina sería su próxima fuente de ingresos. Antes de la semana terminara, la tendría desnudando cada pulgada de ese pequeño cuerpo tonificado en el escenario y abriendo las piernas en el cuarto de atrás. Y él sería uno de los primero que probaría su coño. Al igual que los demás en la sala, su polla estaba dura por Dandi Alexander.

*****

Después de la actuación, Dandi fue castigada por su rutina. Romero insistió en que Jane trabajara con ella un poco más, mostrándole cómo quitar seductoramente un poco de su ropa a la vez. Mordiendo el interior de su mejilla, ella giraba y movía sus caderas, extendió sus pechos y levantó las manos por encima de su cabeza, moviéndose en maneras que eran totalmente desconocidas para ella. Las chicas también le enseñaron cómo usar el tubo, la forma de deslizarse arriba y abajo sugestivamente. Si ella tenía un hombre para ella, que la amara, Dandi actuaria para él, sabiendo que era apreciada y protegida. Pero esto, esto era obsceno para ella.

Cahill y Romero observaban desde la barrera, sonriendo y apuntando. Lo que no sabían, era que ella no tenía la intención de utilizar este conocimiento más de lo que tuviera que hacerlo. Varias veces, le dieron instrucciones: ¡Sacude el culo! ¡Frota tus pezones! Dandi no discutió, en cambio apretó los dientes y a medias los complació, esperando su momento.

Cuando el club cerró en las primeras horas de la mañana, se horrorizó al saber que todavía no tenía su libertad. En lugar de que se le permita regresar a su apartamento, Romero insistió en que se quedara en el club.

¡Dandi estaba casi en estado de pánico! Evidentemente, era una prisionera. Cahill y los otros guardias se turnaban vigilando la puerta del desgatado closet del tamaño de las escobas, donde iba a pasar sus horas libres. Incluso después de que las puertas estuvieron cerradas por la noche, alguien hacía guardia para asegurarse de que ella no escapara.

Caminando por suelo como un animal enjaulado, los ojos de Dandi se sintieron atraídos por la cama doble que dominaba la habitación, y cuanto más miraba, más su garganta se cerraba. Era difícil respirar. Tenía suficiente sentido para saber por qué la cama era doble y no una individual. Este era el lugar donde se esperaba que entretuviera a los ‘Johns’.

No había una ducha para que usara, así que se limpió en el pequeño lavabo en la esquina de la habitación.

El único baño era el público al final del pasillo, y todo lo que le dieron para vestir e irse

a la cama era una camiseta del club.

El sueño tardó en llegar, y sus sueños estaban llenos de música misteriosa y rostros que se desvanecían dentro y fuera, riéndose de ella.

Al día siguiente no fue nada fácil. Cahill la acompañó a la oficina del edificio de su apartamento y habló en privado con el propietario. Antes de que ella se diera cuenta, estaba fuera de su contrato de arrendamiento y de su apartamento. Las tres chicas con quienes Dandi vivía en el pequeño espacio solo la vieron reunir sus cosas. No hicieron preguntas, ni tampoco trataron de intervenir para ayudarla. Todo lo que Cahill le permitió tomar fue lo que cabía en una maleta, por lo que la llenó con ropa y una pequeña caja cerrada que contenía algunos papeles y cosas que pertenecían a su madre. El resto de sus cosas, él dijo, podría dividirse entre los compañeros de cuarto

o donarlas a Goodwill.

En el camino de regreso al Club Tonga, Cahill hizo un torpe pase con ella, pero ella lo esquivó.

esta noche, no dejaría que te salieras

Si yo no tuviera que trabajar en la estación con la tuya, Ángel Baby. Me lo debes.

¿Qué piensas que te debo? No podía creer su audacia.

Romero me está pagando extra por mantener un ojo en ti. Él tiene grandes planes para su nueva estrella.

¿Cómo qué?

Ya verás, le prometió con un guiño. Algunos de los inversores de Romero están interesados en ti. ¿Quién sabe? Podrías estar en camino a Las Vegas. Hay un montón de oportunidades para la clase alta de, uh, bailarinas en Las Vegas.

El corazón de Dandi dolía. No entendía realmente lo que estaba diciendo, pero no podía ser bueno. Sus esperanzas de una vida normal, una casa y los niños se estaban haciendo más tenues. Apoyando la cabeza en el vidrio del coche, soñaba despierta con el hombre con el que hubiera podido casarse un día si su vida nunca hubiera dado este vuelco. Le parecía que lo reconocería a primera vista, habría una conexión. Si él era su alma gemela, ella sentiría en el momento en que entrara por la puerta. Dandi no tenía idea como sería su apariencia, la apariencia no era lo importante. Él sería fuerte y amable, eso era a lo que ella se aferraba.

Incluso en sus lamentables circunstancias, se negaba a renunciar a la idea. Siempre miraba a los extraños, incluso buscaba en la multitud del Tonga, en busca de él. No era que esperaba un caballero de brillante armadura para rescatarla como Richard Gere hizo con Julia Roberts en Pretty Woman, pero fantaseaba con alguien a quien correr cuando las dificultades de la vida amenazaran con partirla en dos.

Cuando llegaron de vuelta al club, Cahill la acompañó a su habitación. Ella cerró la puerta en su rostro, era como si estuviera cerrando la puerta a su vida anterior. Su futuro se alzaba delante de ella como el iceberg en frente del Titanic. Si ella no cambiaba su rumbo pronto, Romero sería su chulo y ella sería su puta.

Esa noche, cuando llegó el momento para desnudarse, bailó, eliminando sólo algunas de las pañuelos unidos a la falda, eso era todo. La música era diferente, pero su decisión fue la misma. Mientras se metía en la canción, Dandi escapaba de su jaula y se elevaba en su imaginación. A medida que pasaba de largo la orilla del escenario, una mano se acercó y agarró uno de los pañuelos; que se soltó y se alejó flotando.

Rápidamente se hizo a un lado, pero otra mano se extendió y otra y pronto sus piernas estaban desnudas y todo que cubría su modestia era un pequeño pedazo de tela. Mientras la música latía a su alrededor, la vergüenza perforo a través de Dandi como cuchillos de carnicero. Billetes de dólar volaron hacia el suelo a sus pies, pero ella pasó por encima de ellos y salió corriendo por las escaleras hacia el frágil refugio de su pequeña habitación.

Sin embargo breve fue su soledad, porque Romero insistió en que realizara una repetición. Dandi había rogado para que le regresara el resto de su vestimenta, pero él negó su petición. Así que esta vez cuando bailó, su piel quedó enrojecida con la desgracia. No importa lo mucho que lo intentaba, no había refugio en la fantasía. Con cada paso, cada arco, cada círculo que hacía, Dandi estaba firmemente arraigada en el mundo de la lasciva que ahora habitaba, mostrando su cuerpo a extraños. Para el momento en había terminado, ya no podía ver a la multitud por las lágrimas en sus ojos.

Dicen que cuanto más cosas desagradables haces, más fácil se vuelven. Pero para Dandi esa regla no se hizo verdad. Su tercer día como bailarina exótica fue el peor. A pesar de las advertencias de Romero, ella se había puesto su traje completo e hizo una práctica de permanecer en la parte posterior del escenario, a una distancia segura de cualquier cliente excesivamente en celo que pudiera jalar su ropa. Cuando hubo terminado, se retiraba a su santuario, él la había seguido e irrumpió sin llamar, ya que la puerta no tenía cerradura para protegerse.

¿No te dije lo que iba a suceder? Antes de que se diera cuenta, Romero le había abofeteado dos veces. ¿Cómo te atreves a desafiarme? ¿Crees que eres especial? ¿Piensas que no tienes que seguir mis órdenes? ¡Eres una stripper, Puta! ¡Te desnudarás, por completo, o te hare desear no haber nacido!

Dandi se perdió.

¡No me toques! Ella se defendió, arremetiendo contra él, yendo por sus ojos con

su uñas. Si hubiera tenido el cuchillo en la mano, se lo hubiera clavado en el pecho.

¡Perra! ¡Aléjenla de mí!

El camarero y uno de los guardias vinieron corriendo por el pasillo en su ayuda. Fue sin duda una exageración, porque la fuerza de Dandi no era rival ni siquiera para uno de los hombres, mucho menos dos.

Llévala a mi oficina. Romero ordenó. Dandi sabía que estaba en problemas, y tenía razón. Tráeme la vara. gruñó.

Ahora sabía lo que Romero había querido decir acerca de las 'otras formas' de que pudiera hacerla sufrir.

Si no te desnudas, este será el precio a pagar. Voy a azotarte todos los días que no me obedezcas. ¿Me entendiste?

¿No la marcara esto, jefe?

Sé cómo hacer esto; Puedo hacerla gritar sin romper la piel demasiado. Ella parece

un drogadicto con dolor. Cahill la mantuvo inmóvil y Romero la castigo en la espalda

y la parte inferior. Dandi gritó y luchó, lo que hizo que la golpeara con más fuerza. Nadie vino a ayudar.

Más tarde, en la cama, Dandi acurrucada en un pequeño bola, sus brazos envueltos alrededor de su cintura. Dolía demasiado recostarse sobre su espalda. Por tenía que levantarse y limpiar un algo de la sangre. El dolor de la paliza había embotado en un dolor crudo en carne viva, pero el dolor en su corazón casi la dejó sin aliento. Ella no podía evitar preguntarse cuántos días serían hasta que Romero la obligara a vender su cuerpo. Se veía venir, ella lo sabía que seria.

Al día siguiente, Dandi se retorcía y gemía mientras Minnie cubría los verdugones y rayas con maquillaje para el cuerpo.

¿Por qué hiciste esto a ti misma, muchacha? ¿No sabes que no puedes ganar contra

estos matones? La simpatía de la anciana era evidente, pero lo que sugirió iba en contra de todo lo que Dandi creía. Ella no cedería, no se rendiría. Pelearía hasta que no pudiera luchar más.

Un día llevo al siguiente. Como un robot, ella cumplió sus tiempos asignados para bailar. Mecánicamente, ella caminaba fuera y dentro del escenario, aislándose a sí misma dentro de una burbuja de olvido, ignorando las burlas y las observaciones sugerentes, sin sentir los toques o incluso los pellizcos. Hubo momentos en que temía por su cordura, porque la seguridad de su mundo de sueños era mucho más preferible que los confines crueles de su realidad. Sólo cuando la música tocaba y ella bailaba podía deslizarse en los lazos de su tormento y volar entre las estrellas.

A medida que pasaba el tiempo, descubrió que Minnie tenía razón, que ella no podía

ganar. Sucumbiendo a la presión, Dandi bailó más sugestivamente, vestía trajes más reveladores, utiliza el tubo de striptease, pero se negó rotundamente, a bailar completamente desnuda. Por esta rebelión, pagó caro con palizas y cerca de la inanición. Si no hubiera escondido su insulina bajo una tabla suelta en el armario, Romero la habría confiscado y utilizado su necesidad del medicamento para

controlarla. Ella sabía esto porque había encontrado a Cahill hurgando entre sus cosas,

y él había sido lo suficientemente tonto como para decirle por qué. A veces, Dandi

temía por su vida. Romero estaba involucrado con gente peligrosa; personas que no tenían reparos en hacer desaparecer a los que les causaban problemas.

Una noche, mientras se vestía para su última serie, Carla se acercó a ella, entregándole la falda del traje blanco que Dandi odiaba con cada hueso de su cuerpo. Si alguna vez se alejaba de este lugar, juró que nunca se vestiría de blanco de nuevo. Romero le había proporcionado otros trajes, algo plateado, algunos negro, algunos dorados, pero él prefería verla en blanco.

Eres famosa, Carla dijo arrastrando las palabras.

¿Famosa? ¿Qué quieres decir?

Patty va a estar lívida. Un tipo te filmó bailando; esta en Internet. Tú, Ángel Baby, eres una sensación en YouTube con varios millones de visitas. Diablos, ¿quién sabe? Puedes llegar a ser más popular que el Gangnam Style.

Genial, eso es todo lo que necesito. Dandi no estaba muy emocionada.

Al principio, Romero estaba enojado. Él estaba gritando acerca de la prohibición de cámaras y teléfonos. Pero las multitudes han aumentado en los últimos días, el teléfono ha estado sonando, e incluso recibió una llamada telefónica de una de las principales cadenas de televisión que quieren entrevistarlos a ambos. ¿No te das cuenta que el lugar estaba abarrotado anoche? Los números casi duplicaron nuestra habitual multitud del viernes por la noche.

No lo he notado. ¿Qué es tan especial acerca de cómo bailo?

Debido a tu danza, tonta, Carla se rió. El resto de nosotras simplemente giramos

y nos meneamos mientras que tú pones una actuación digna de Broadway, o eso dijo el video.

Maldición, suspiró. Tenía la esperanza de ser despedida.

No hay posibilidad de eso. Carla se movió para dejar espacio a Jane de mirarse en

el espejo. Eres la favorita de Romero. Es sólo una cuestión de tiempo antes de que

esté la abeja reina por aquí. Hay un fotógrafo viniendo esta noche para tomar fotos

de ustedes, ¡Romero está encargando carteles! Alguien dijo que fueron mencionados en TMZ!

Dandi cerró los ojos.

No, yo no quiero nada de eso. Sólo quiero salir de aquí-.

Jane le palmeó el hombro.

Sólo cuenta tus bendiciones; por lo menos no está vendiéndote, aun.

No hables tan pronto, oí hablar Romero. Dandi va a ser subastada, pronto, la venderán al mejor postor. ¿Qué piensas de eso? La voz de la víbora de Patty entregó

la información como si estuviera entregando el premio ganador.

Dandi sintió como si una sentencia de muerte hubiera sido transmitida. Los tiempos

habían sido difíciles para ella desde que había huido de su casa, pero incluso la soledad

y los salarios mínimos de comida rápida habían sido el cielo comparado con este campo de concentración. Si solo no hubiera enfermado.

Tenía que haber una forma de salir, sólo tenía que encontrarla. Secándose las lágrimas de sus ojos, Dandi juró que escaparía a la primera oportunidad. Correría como si su vida dependiera de ello, y tal vez lo hiciera.

Capítulo Dos

Lucas Dane Wagner estacionó su Dodge Charger plateado en el lote frente al concurrido Club de Caballeros al este de la Avenida Texas. Maldita sea, se sentía demasiado viejo para una despedida de soltero. Demasiadas horas como residente le habían pasado cuenta. Entre el trabajo y las clases, había tenido poco o ningún tiempo para dormir, y mucho menos cualquier otra cosa. Si Tim no fuera un buen amigo, él se habría excusado. Gracias a Dios, que estaba llegando a su fin. En dos semanas tendría un trabajo, estaba contando con eso.

El Club Tonga parecía ser un típico antro de desnudos. Había esperado que la reunión tuviera lugar en uno de los hoteles más bonitos en Shreveport. Podrían haber tenido una bailarina en la fiesta, pero los chicos habían insistido en estar aquí, en este particular club donde Ángel Baby bailaba. "Ángel Baby, que nombre." Por qué Tim y los demás estaban tan tomados con esta bailarina exótica era un misterio para él. En todo caso, no podía esperar para ver qué había tan especial en ella.

¿Cuánto?

Se volvió a ver a un hombre calvo mayor acercarse a una mujer joven pelirroja. Su respuesta no fue lo suficientemente fuerte para que la escuchara, pero ella tomó al hombre por el brazo y lo llevó de vuelta al club. Se había hecho un acuerdo.

Lucas ciertamente no tenía ningún complejo sobre el sexo. Era su negocio. A pesar de su historia con su madre, comprendía que los lugares como Tonga servían para un propósito; él no tenía ningún problema con los hombres que buscaban compañía femenina, ni con las mujeres que disfrutaban de la compañía de los hombres. Lo que lamentaba era de los que sufrían de adicciones que les impedían llevar una vida normal, los hombres o las mujeres que descuidaban a sus familias y la oportunidad de una relación satisfactoria para empaparse en el embriagador mundo del comercio de la carne. La otra cara de la moneda era la mujer que quedaba atrapada en la vorágine del sexo, drogas y los hombres que se aprovechan de ellas. Sí, Lucas entendía la dinámica; pero no tenía la intención de dejarse envolver jamás en ese estilo de vida.

¡Estoy enamorado! ¿Has visto el culo en esa chica?

Lucas tuvo que sonreír. No pensaba comprar un baile erótico esta noche, pero estaba malditamente seguro que no tenía ninguna regla en contra de mirar. Esta eran sus vacaciones, tal como era. Esta noche, él estaba en el norte de Luisiana, un lugar en el

que había pasado muchos días felices. Shreveport no era su idea de un destino para vacacionar, pero su visita había logrado dos cosas importantes. Él fue capaz de estar en la despedida de soltero de Tim y también había sido capaz

de reunirse con su mentor que había viajado desde Atlanta para cenar con él. Las discusiones que habían tenido habían dado su fruto.

El Dr. Salomón le había dado algunos consejos adicionales para impresionar a los socios. El hombre mayor le aseguró, una vez más, que los socios habían revisado su trabajo y ningún imprevisto pasó, una oferta se extendería para que él iniciara su propia práctica en el marco del Grupo Solomón.

Nada podría complacer más a Lucas; esta sería la culminación de su sueño. El catorce de Febrero lo descubriría con certeza, pero hasta entonces había planeado ir por el buen camino. Su futuro era demasiado importante. Nada podría venir antes que su trabajo, probarse a sí mismo significaba todo.

Un golpe y un grito rompieron su concentración. Alguien había tropezado en el Charger, un borracho lo más probable.

Maldita sea, bien podría entrar y unirme a la fiesta. Bloqueando el coche, hizo su camino a través del pavimento agrietado hacia el edificio de metal que parecía expandirse y contraerse con las olas de música a todo volumen.

Dios, una persona podría quedarse felizmente sordo en un lugar como este. Se metió las manos en los bolsillos, buscando calentar sus dedos. Tendría que haber traído un abrigo más cálido. Las noticias dijeron que un severo frente ártico estaba moviéndose desde el norte. Lucas tenía la intención de desearle lo mejor al novio, compartir una copa y salir a la carretera de nuevo a Arkansas.

Cuando se hizo a un lado para que dos hombres ebrios se aventuraran en la noche, podía oler el humo, el licor y el sudor rancio de los hombres sobre-estimulados. Una vez dentro, el interior del Club Tonga no mantenía ningunas sorpresas: iluminación tenue, flujo libre del licor y mujeres con poca ropa. Sonrió, dejando que su mirada viajara sobre una rubia escultural con las tetas que no dejaría pasar. ¡Maldita sea! ¡Había pasado demasiado tiempo! Lucas necesitaba sexo, y últimamente había estado en una dieta.

Quedándose quieto para que sus ojos se ajustaran, escaneó la multitud en busca de Tim o cualquiera de los otros. ¡Ah! Allí estaban, cerca del frente. Podía ver a Ralph, Tracy, Jerry y John, todos compartiendo una mesa y todo con sus ojos fijos en el escenario. De hecho, todo el mundo estaba centrado en el escenario. Aparte de la música, había un profundo silencio en el aire, muy pocas burlas, casi sin silbidos. De hecho, las expresiones en los rostros de los hombres podrían definirse como el temor beatificado. Confundido, Lucas echó un vistazo al escenario para ver lo que estaba haciendo que el público se comportara de manera tan extraña.

Y entonces lo supo. Al igual que los otros hombres, se quedó mirando una visión en blanco. La mujer era hermosa de manera que parecía ajena al entorno en el que mostraba sus encantos. Su cuerpo era perfecto, tenía curvas en todos los lugares correctos, sin embargo, tenía gracia y elegancia. Piruetas y movimientos fluidos fluyeron en un arabesco. Su largo cabello oscuro caía en cascada sobre sus frágiles hombros y por la espalda. Lucas quería tocar, sostener y proteger.

Hipnotizado, vio cómo la pequeña bailarina adorada se movía por el escenario en punta. Su rostro era delicioso, con todas las características besables. Él sentía que podría mirarla hasta que se terminara el mundo y nunca cansarse con la vista. ¿Qué estaba haciendo ese tesoro en un lugar como este? El desnudo que hizo fue mínimo, muy pocos movimientos podrían denominarse subidos de tono, en cambio ella vertía su corazón en el baile, al parecer sin importarle lo que la rodeaba.

¡Desnúdate, perra! Un hombre gritó desde la orilla del escenario. ¡No voy a pagarte para que seas sólo una maldita consentida!

Déjala ser, un cliente más viejo dijo arrastrando las palabras. Me gusta.

¡Quiero ver sus tetas! Gritó otro.

¡Sí! ¡Queremos verte el culo! ¡Nos has mantenido aquí de pie con la lengua colgando por semanas!

El hielo se rompió y gritos hacia la joven de 'quítatelo, quítatelo todo' sonaron a través de la habitación. Lucas la vio tropezar mientras se daba cuenta de lo que estaban diciendo. Una mirada de pánico cruzó sus facciones delicadas. Esta mujer no pertenecía aquí. Lucas sabía eso sin una sombra de duda. De hecho, tenía la sospecha más extraña de que ella le pertenecía a él. Sacudiendo la cabeza, trató de desengañarse de la extraña noción, pero no funcionó, la sensación no se iba.

*****

Dandi se sentía tan sola. Ahora mismo, si alguien ofrecía dinero por ella, Romero la vendería como un pedazo de pastel. Necesitaba esto se terminara, ahora. Nerviosamente, escaneó la audiencia. Cada rostro parecía pertenecer a un atracador, cada movimiento era amenazante. Hombres en trajes, hombres en camisetas, ancianos, hombres jóvenes, todos ellos se deleitaban en ella con sus ojos. Sentía sus miradas como lamidas sobre su piel.

No había nadie a quien acudir, nadie hacia quien correr… hasta que fue capturada por un hombre, uno grande, la montaña de hombre que cubría el suelo sobre el que estaba de pie y se miraba capaz de derrotar a cualquier enemigo que lo amenazara o a lo que él apreciara. Ahora, este era un héroe.

Él miró directamente a sus ojos. La expresión de su rostro era diferente a la de los demás, él la observaba, pero era una mirada propia, no una lasciva. ¡Oh, cómo deseaba que él estuviera allí por ella! Un impulso de propulsar su cuerpo fuera del escenario hasta sus brazos amenazaban con abrumarla.

Caminando detrás de Tim, Lucas puso una mano en el hombro de su amigo, pero sus ojos no se apartaban de la mujer. La quería a ella, puro y simple.

¡Hey, Luc! ¿No es ella fascinante? Tim hizo la cabeza hacia atrás y le dio una sonrisa tonta; claramente la fiesta había empezado sin él.

Sí, lo es. Él estuvo de acuerdo mientras estrechaba la mano a otros amigos y

miembros de la fiesta de despedida de Tim. La bailarina era todo lo que le habían

dicho, y más. La verdad sea dicha, Lucas estaba teniendo un duro momento para concentrarse en otra cosa que no fuera ella.

Me voy a casar.

Centrándose en su amigo por un momento, se dio cuenta de Tim era ya estaba tres hojas en el viento.

sé. Esta es tu gran despedida antes de entrar en los lazos del sagrado

matrimonio. ¿Cuánto has tenido que beber, amigo?

¡Demasiado! ¡Ja!

lo

Le pediré a la camarera una taza de café. Hizo un gesto a una muñeca pequeña con un corte de pelo pixie. Un café por favor.

Ella le guiñó un ojo, mirando a su paquete.

Estoy disponible más adelante, si lo que buscas es un buen momento.

Gracias, muñeca. Él le devolvió el guiño, sabiendo que no tenía lo que hacía falta

para captar su interés. La música rodó a un clímax y Lucas se volvió hacia el escenario. Contuvo la respiración mientras el ángel en blanco terminaba su baile con un movimiento que la llevó al piso en una emotiva y elegante inclinación. Curiosamente, ella no se había quitado la ropa hasta quedar desnuda de la manera en que él esperaba. No fueron muchos los billetes arrojados al escenario, tampoco, pero ella ignoró lo que había allí, pasando por encima de ellos como si fueran hojas caídas.

Lucas estaba perplejo por su comportamiento, pero enfureció a los que la rodeaban. El oscuro y enojado hombre la agarró por el codo y la arranco del estrado, y mientras lo hacía un gran compañero con las manos del tamaño de un guante de béisbol se acercó y la agarró de su otro brazo. Ella hizo un sonido de dolor y protesta cuando fue jaloneada. No había manera de que pudiera dejar que esto pasara.

¡Suficiente! ¡Quita tus manos de encima! Gritó mientras se dirigía al escenario.

Abriéndose paso entre la chica y sus agresores, Lucas encontró con miradas enojadas y la violencia apenas marcada. No tardaría mucho en empezar una pelea, si fueran suficientemente valientes.

El ángel lo miró con ojos grandes, como si él fuera su única salvación.

Gracias. ella murmuró. Y a pesar de que trató de obstaculizar la idea, lo único que podía pensar era qué otras cosas esos hermosos labios podrían ser capaces de hacer.

¿La quieres, Vikingo? Eso podría arreglarse. Todas mis chicas están a la venta por el precio correcto. Esto vino del hombre que había estado gritando instrucciones y amenazas.

¡No, Romero! Nunca estuve de acuerdo con otra cosa que fuera bailar. protestó el ángel, luchando cuando el idiota paso alrededor de Lucas para agarrarla de nuevo.

Si ella estaba siendo obligada eso lo cambiaba todo. Él se enfureció. Quería las manos del otro hombre fuera de ella, en este instante.

Deja a la chica. Él pronuncio cada sílaba lentamente.

Antes de que el pendejo respondiera, dos guardias se acercaron a flanquear a Romero.

Creo que debería volver a su fiesta, señor. su sugerencia fue suave, pero las

palabras fueron dichas con una expresión salvaje en sus rostros, haciéndole saber que

ellos estarían encantados de tener una excusa para llevar el argumento afuera.

Sólo si la dama me dice que no necesita mi ayuda.

Romero se rió.

No hay damas aquí, Vikingo. Con un apretón que heriría un hombre grande, presiono con dureza el brazo del Ángel. Lleva tu trasero atrás. Si traes a alguien más en nuestro negocio, sólo van a salir lastimados. ¿Quieres eso?

No tengo miedo de estos imbéciles. Lucas dirigió el comentario hacia ella, pero

cuando él había dejado de jugar a las miraditas con los dos guardias, ella se había ido.

Vuelve a tu fiesta, hombre de las cavernas, o lárgate de mi propiedad. La amenaza ácida no molestó a Lucas. Se debatía entre exigir que lo llevaran con ella, y esperar su momento para ver qué pasaba.

Varios momentos de tensión pasaron, finalmente Lucas retrocedió. En este momento, no sabía lo cual era su historia. Algo no se sentía bien. El mantendría los ojos abiertos y en ella el resto de la noche y ver qué sucedía.

Una pequeña anfitriona de tetas grandes en un bikini rosado los escoltó a un área semi-privada en la que todavía podían ver bailar a las chicas, pero disfrutar de un poco más de privacidad. Alitas de pollo picantes, sándwiches, camarones cocidos, todos estaban servidos en abundancia.

¿Viste a esa estríper? Ralph exclamó. Ella era un pedazo de culo caliente.

Hombre, estoy seguro que me gustaría un poco de eso. Tracy se hizo eco del

sentimiento. Las botellas de cerveza eran pasadas alrededor y una rolliza camarera de pelo oscuro saltó y chilló cuando su culo fue abofeteado.

Una extraña sensación de agitación se apoderó de Lucas; no le gustaba oírlos hablar del Ángel de esa manera. No tenía ningún sentido, lo sabía. Él apenas la había conocido y ella estaba tan lejos de alcanzar las cualidades que se había fijado para su

mujer ideal como lo estaba el oriente del occidente. Pero en este momento, eso no parecía importarle realmente.

*****

Sola en su habitación, Dandi literalmente temblaba de nervios. Cada vez que actuaba, se ponía peor.

Todos los instintos que poseía le dijeron que su tiempo se estaba acabando. Cogió el pequeño cuchillo oculto bajo la almohada. Selma, una de sus primeras compañeras de cuarto, había insistido en que comprara este cuchillo y aprendiera cómo usarlo. Sólo sostenerlo la hacía sentirse mejor, pero sería una pequeña preciosa ayuda si la situación se complicaba. ¿Podría usarlo si tenía que hacerlo? Podría ser. Pero todo lo que realmente quería hacer era encontrar al enorme hombre que había estado dispuesto a defenderla. No lo conocía. ¿Podía confiar en él?

Un golpe en la puerta la hizo saltar. Con temor, abrió la puerta sólo un poco. Era Jane.

Tengo que hablar contigo.

¿Que está mal?

Jane puso un brazo alrededor de ella, y a pesar de que estaban solas, le susurró al oído de Dandi.

Yo acabo de oír hablar a Romero. Él está la arreglando algún tipo de acción para ti esta noche.

¿Acción?

Clientes, Johns. Te está poniendo a trabajar esta noche, arreglando alguna especie

de guerra de ofertas. El rostro de la estríper mayor estaba serio y lleno de simpatía.

Pánico abraso el pecho de Dandi. Había esperado Carla estuviera equivocada,

¿Qué puedo hacer?

Necesitas salir de aquí, Jane instó. No sé cómo, pero tienes que irte. Ella apretó el hombro de Dandi. Sé que esto no es la vida que quieres, no estás hecha para este infierno. Vete antes de que Romero arruine tu vida. Voy a cubrirte todo el tiempo que pueda.

Gracias. le devolvió el abrazo a la mujer y cerró la puerta detrás de ella. Salir había sido su plan, pero había tenido la esperanza de tener más tiempo para prepararse.

*****

¿Está seguro que deseas casarte y dejar todo esto? Jerry preguntó mientras

levantaba la copa en un brindis a dos más de los amigos de Tim, que habían llegado un poco tarde.

¿Quién dice que estoy dejando algo? Lois vendrá aquí conmigo. Ella es buena persona.

¡Ja! Las mujeres nunca son buenas personas cuando se trata de strippers. John habló con un tono de complicidad en su voz.

Ángel Baby valdría cualquier problema. Maldita sea, me encantaría tocar eso.

Ralph tenía una cerveza en cada mano y su pie en la boca. El padrino de Tim estaba poniendo de los nervios a Lucas.

¡Diablos, Doc! Ralph fue directo a su cara. Toda esta mierda debe ser tu especialidad, ¿no estás tú estudiando para ser doctor de sexo?

Algunas personas podrían emborracharse más rápido que otros. Lucas comenzó a no responderle, pero cambió de idea. Los idiotas necesitaban ser informados lo más pronto posible.

Soy un psiquiatra especializado en intimidad, cuestiones sexuales y de otro tipo.

¿No vas a tener sexo con tus pacientes? Una carcajada envió un chorro de cerveza por la barba de Ralph.

No, eso es lo que hace una sustituta sexual. No un psiquiatra. Se negó a tratar de explicar más.

Hey, amigo. se inclinó cerca de su compañero de la universidad. Ya que no voy a

estar en la boda, quiero darles a ti y a Lois su regalo ahora. Entregándole a Tim dos billetes de avión y un paquete de información, él dijo: Felicidades, la luna de miel corre por mi cuenta. Una semana en Hawái para dos, primera clase todo el camino.

Sabía que los residentes de primer año apenas podían pagar el alquiler, y mucho menos una boda cara. El regalo lo había puesto complicado, pero su nuevo trabajo estaba a la vuelta de la esquina.

Gracias, hombre. Tim abrazó a su amigo. Hemos tenido algunos momentos salvajes, ¿no es así?

Sí, los tuvimos. Y seguían teniéndolos, el viejo grupo estaba pasándola bien. Varios estaban teniendo su privado con las strippers. Lucas notó a una rubia frotar abiertamente la entrepierna de Tracy mientras ella empujaba sus pechos justo en su cara.

Hey, todo el mundo.

retrocediendo un poco. ¡Lucas acaba de darnos a Lois y a mí una luna de miel tropical! Agitó el regalo alto en el aire.

Vítores llegaron ante el anuncio de Tim.

No puedo superar eso, pero te voy a comprar un baile privado. Sólo tendrás que

elegir. John hizo un gesto con la mano hacia las chicas que estaban alrededor de la habitación.

Lucas sabía que las strippers ofrecían bailes privados. Las mujeres hacían una buena parte de sus ingresos del contacto personal de uno-a-uno con los clientes. Para ser honesto, le gustaba ser objeto de burlas durante el sexo, pero prefería que un baile privado fuera un aperitivo y no el plato principal por supuesto. Esta noche, podría hacer una excepción, si la mujer adecuada se lo preguntaba.

Tim gritó justo en el oído de Lucas y él hizo una mueca,

No había venido a Club Tonga para otra cosa que para mostrar su respeto a Tim. Pero la idea de la pequeña bailarina girando en su regazo hizo que su polla se hinchara a reventar y los pensamientos de viajar quedaron en segundo plano.

Mira, aquí viene ella. Ralph dio un puñetazo a John. Apuesto a que ella pregunta

por

Rieron a carcajadas como chicos universitarios.

No tuvo que mirar alrededor para saber de quién estaba hablando. Se volvió y la vio. Ella llegó a través de la multitud luciendo como una perfecta gacela moviéndose a través de una manada de ñus. Un sentimiento de alivio barrió sobre él. Ella estaba bien.

cara?

mí.

¿Quién

podría

resistirse

a

esta

Dandi sólo lo vio a él. El Vikingo. Su héroe, tal vez. Las otras chicas habían estado mirándolo fijamente, haciendo comentarios lascivos. Todas ellas querían entrar en sus pantalones. Una había dicho que parecía un actor, pero Dandi no podía recordar el nombre. Ya lo recordaría, tarde o temprano. Desde luego, parecía un dios para ella. Frotando las palmas en su vestido, trató de calmarse, sabiendo que estaba a punto de hacer algo que nunca había esperado hacer. Ella iba a pedirle a un desconocido su ayuda. Tomando una respiración profunda, se tranquilizó a sí misma, mirando para arriba a su hermoso rostro.

¿Podrías venir conmigo, por favor? Necesito hablar contigo, en privado.

Sí. Él ni siquiera dudó.

¡En privado! ¡Sabemos lo que eso significa!

Lucas giró sobre Ralph,

He escuchado todo que puedo soportar de ti.

Lo siento.

Volviendo al Ángel, vio como su pecho se expandía y contraía, esos hermosos pechos subiendo y bajando con cada respiración. Estaba nerviosa. Dios, ella era totalmente adorable, una intrigante mezcla de sensualidad y de inocencia. La pequeña bailarina era como ninguna stripper que hubiera conocido. Lucas dejó que su mirada vagara sobre ella, con avidez. Era pequeña, tal vez cinco pies y cuatro. Vestida con un atuendo negro sin espalda, parecía puro pecado. Su cabello colgaba como una cascada de ébano de exuberantes rizos. ¿Cómo sería enterrar su cara en toda esa suavidad, sentir los mechones moviéndose suavemente a través de su piel desnuda, dejar que sus dedos masajearan su cuero cabelludo? ¡Maldita Sea! Su cuerpo era un perfecto reloj de arena con caderas anchas y tetas deliciosas; podía ver el contorno de derretir-en-su-boca pezones chocando contra el material transparente lo suficiente para torturarlo. ¡Misericordia! Él estaba increíblemente caliente. Sólo la idea de sus manos en él, tenía su sangre corriendo a través de sus venas como lava.

¿Podrías venir conmigo? Ella le tendió la mano y él la tomó, lanzando un movimiento de cabeza a sus amigos quienes gimieron detrás de él, todos deseando

estar en sus zapatos. Si él no los veía más esta noche, no le molestaría ni un poco. Preferiría probar este pequeño tesoro de muñeca.

Ángel Baby lo condujo a través de la multitud, tirando de él detrás de ella como si estuviera tirando un vagón. Ella no tenía que tirar con fuerza; iba con ella de muy buena gana. Varios hombres lo miraron con envidia no disimulada. Y no los culpaba. Cuando se acercaron a la barra, un cliente la detuvo y le pidió tomarse una foto con él. Ella lo miró en tono de disculpa.

Discúlpame, por favor.

Sin duda, voy a estar esperando.

Ella fue muy educada. Tomó un buen vistazo a sus piernas, suaves, bronceadas y tonificadas, piernas de bailarina. Lucas casi podía sentirlas envueltas alrededor de su cintura mientras se estrellaba en ella con golpes poderosos, sus pequeños talones se clavarían en su culo y ella dejaría marcas de arañazos en su espalda. Se puso de pie pacientemente mientras ella hablaba con otra de las damas, aceptando un abrazo. Entonces ella pacientemente posó con otro cliente, mientras que su amigo tomó una foto. Se dio cuenta de que ella movió la mano del hombre cuando se acercó demasiado a su pecho.

Lucas casi intervino.

Dandi estaba cansado de las fotos y las entrevistas y la atención, estaba ansiosa por volver a su héroe. Cuando se volvió hacia él, fue para ver a un hombre alto y delgado deslizar cartera del Vikingo fuera del bolsillo trasero de sus pantalones.

¡Deténgase! ¡Está tomando tu cartera! Exclamó. El carterista tiró hacia fuera y

Dandi ni siquiera dudó, ¡odiaba a los ladrones! Ella lo agarró por el brazo antes de que

corriendo.

Todo pasó rápido, Lucas escuchó a la pequeña bailarina gritar al mismo tiempo sintió un golpe contra su espalda. Él se dio la vuelta, pero la pequeña cosa fue rápida, ella se había lanzado a sí misma contra el ladrón, deteniéndolo del brazo. El hombre no soltó la cartera, antes de que Lucas pudiera moverse los tres o cuatro pies de distancia para encargarse el mismo, el muy cabrón la mando volando con un golpe en la cara. Lucas estaba aturdido y enfurecido.

¡Maldita sea! ¡Gran error, idiota!

pudiera

salir

Lucas se lanzó por el aire y derribo al chico al suelo. De vez en cuando sus días de futbol americano eran muy útiles.

¿Por qué no intentas golpearme, bastardo? ¿O simplemente te encanta golpear

chicas frágiles? Volteo al idiota y jalo las manos a su espalda en un agarre diseñado

para someter dolorosamente. Uno de los guardias llego para librar a Lucas de su carga. Él agarró su cartera y la metió en el bolsillo, sabiendo plenamente que la policía no sería llamada. Ahora ¿dónde estaba ella?

Varias personas se habían reunido alrededor de su pequeño campeón, pero se abrió paso a su lado.

¿Estás bien? Sin demora, la acercó a él y movió la mano hasta su cara para poder

ver el daño. Su labio había sido cortado y una mancha oscura ya se estaba formando en su mejilla.

Lo siento mucho, cariño. Deberías haber simplemente dejado que el idiota escapara.

Podría haberme ocupado yo. Justo ahí en frente de todo el club, se inclinó para besar tiernamente y quitar el dolor.

Dandi no iba a llorar, pero ella quería que ser abrazada más que nada. La idea de dar un paso hacia sus brazos parecía mágica, pero no quería hacerlo delante de Romero o cualquiera de las chicas. Lo que ella tenía en mente necesitaba una cierta cantidad de sutileza.

Estoy bien. No me duele ¿Podemos ir a hablar ahora? Ella se retiró de sus brazos. Fue difícil de hacer.

Tengo un par de cosas que decirte, también. Hablar, él quería más que hablar.

¿Cuál es tu nombre, Ángel? Lucas preguntó mientras caminaba a su lado. Esta vez iba a protegerla en lugar de caminar detrás de ella. Los mirones observaban todos sus movimientos, pero ella parecía retraída y sin parecer consciente, como si estuviera considerando algo en su mente. Al ver a una camarera pasar con un vaso de hielo, él la detuvo y lo tomo. Ella no discutió, sólo sonrió.

Dandi, mi nombre es Dandi.

Dandi. sintió el nombre acariciar su lengua. Me gusta, es hermoso. Mi nombre es Lucas.

Caminaron hasta la parte de atrás y por un pasillo estrecho a lo que parecía ser una despensa. Tan pronto estuvieron detrás de la puerta, ella lo sorprendió. Dando un paso directamente hacia él, se puso de puntillas y lo besó en la mejilla. El beso fue muy casto, pero lo suficientemente dulce como para derretir su corazón.

¿Por qué fue eso?

Para el hielo y por defenderme. Nadie ha dado la cara por mí en un largo, largo tiempo. Gracias.

Con esa sencilla explicación, ella retrocedió.

Bueno, es malditamente hora de que alguien diera la cara por ti. Además, diría que

te devolví el favor por ayudarme a recuperar mi billetera. Ven aquí, quiero ver tu cara. Pásame algo suave, tenemos que poner un poco de hielo en ese moretón.

Estaré bien. He estado magullada antes. Ante su mirada severa, ella fue hacia su cajón y sacó un par de ropa interior suave.

¿El hecho de que ella hubiera sido lastimada antes se suponía que tenía que hacerlo sentir mejor?

Estoy segura de que tú le habrías atrapado de todos modos. Sonrojándose, le entregó las bragas de color rosa pálido a él.

Probablemente, pero sigo pensando que eres la más dulce y valiente mujer que he

conocido. frotó el pulgar por el lugar herido deseando poder llevarse el dolor. – “A pesar que ella es pequeña, ella es feroz”

Shakespeare, de Sueño de una Noche de Verano. Ella respondió a su bondad,

Yendo hacia él hasta sus cuerpos se tocaron. Él era tan cálido. Dandi comenzó a temblar. Con la más ligera de las caricias, él rozó su cara con la seda cubierta de hielo. Un pequeño suspiro se escapó de sus labios.

¿Frío?

Sí. Y más caliente de lo que ella nunca había estado en su vida. Él la miraba

fijamente a los labios, Dandi quería acercarse a él y besarlo tanto que le dolía. Echando un vistazo por encima del hombro al reloj, sabía que Romero estaría cuidándola, esto

no podía durar por siempre. Tengo algo que preguntarte.

Mirando abajo, reunió su coraje.

Dios, era tan suave y dulce. Quería tomarla en los brazos y nunca dejarla ir. Moviendo sus caderas ligeramente hacia atrás, ocultó el hecho de que estaba duro como una roca y listo para saltar.

Sé lo que vas preguntar. ¿Quieres darme una un baile privado?

Dandi levantó la cabeza. ¿Un baile privado? Dios, él quería un baile erótico.

Bien. ¿Qué iba ella a hacer? Nunca había hecho esto antes. ¿Podría incluso fingirlo? Diablos, tenía que intentarlo; Tal vez podría hacer un intercambio. Sí, quiero darte un baile privado.

¿Estás segura de que lo deseas, bebé? Cediendo en su deseo, le besó la comisura

de la boca. No tienes que hacerlo, aunque daría cinco años de mi vida por tenerte en mis brazos.

Los clientes por lo general no se les permitía tocar en un baile erótico, pero ¿Qué pasaba en uno privado? ella realmente no tenía idea.

Me gustaría probar. Tal vez, pueda ser capaz de complacerte.

No se lo dijo, pero sólo con estar en la misma habitación que ella lo complacía. Rápidamente agarro el reproductor portátil ya configurado con música apropiada, Romero se lo había dado hace varios días atrás. Y la silla de espalda recta, que necesitaría para eso. Dandi la coloco cerca de tres pies desde la puerta para que ella pudiera utilizar la superficie para apoyarse cuando… ¡Oh Dios! ¿Cómo iba a hacer esos movimientos cuando ni siquiera podía obligarse a pensar ellos? Fue una buena cosa que hubiera visto a las otras chicas, o no tendría ni idea. Encendido de la música, hizo un gesto a la silla.

Si te sientas, por favor.

Esto era tan importante, ella necesitaba hacerlo bien. Una cremallera, un botón, un broche, Dandi retiro su falda y la blusa. Debajo, llevaba un diminuto sostén negro y un par más pequeño de bragas de encaje negro.

Maldita sea. Lucas gruñó. Altos, pechos se derramaban sobre un pequeño trozo de

encaje. Agarró el borde de la silla para evitar ahuecar esos pequeños melones suculentos. Y el resto de ella, Señor Dios Todopoderoso. ¿En qué se había metido? Debería estar en camino a Arkansas, pero el único lugar en el que quería estar era

entre sus piernas. La música llenó la habitación, seductora, lasciva, un latido erótico que hizo a su pulso golpear al tiempo con el tambor.

Caminando entre sus piernas, ella comenzó a moverse. Al igual que una bailarina de harén, puso los brazos sobre su cabeza, sensualmente. Sus pechos empujaban hacia arriba y afuera y ella se inclinó, más cerca, más cerca, la boca de Lucas se le hacía agua.

Apuesto a que tus pezones saben a caramelo.

Estaba hablando con ella, oh no.

Tal vez, no estoy segura.

caramba, esto era más difícil que bailar en el escenario. Principalmente porque esto

importaba, él importaba. ¿Te gustaría una muestra?

¡Infiernos, sí!

Si eres un buen chico, ya veremos. Con más valentía de la que sentía, Dandi movió

sus caderas en un lento círculo ondulante. Cuando Lucas tragó saliva, supo que estaba

haciendo lo correcto. Dándole la espalda a él, Dandi mantuvo el contoneo.

Ella le agradeció al cielo que las luces fueran tenues y las capas de maquillaje cubrieran las cicatrices en su espalda, o al menos esperaba que lo hicieran. Levantando su pelo desnudó su cuello, sorprendida por cómo se sentía. Sexy. Por primera vez, Dandi se sintió conmovida por lo que estaba haciendo. Sus pezones se estaban endureciendo y un calor estaba construyéndose en su interior. Sabía que era el propio Lucas quien causaba esa reacción; ningún otro hombre la había afectado alguna vez de esta manera.

Ella tenía que concentrarse. Dandi pensó un segundo,

Lucas estaba mirando, hipnotizado. Una pequeña ave fénix tatuada en su cuello le llamó la atención.

Bonito tatuaje. Sus ojos se deslizaron a lo largo de la espalda, las caderas y hacia

abajo a los muslos elegantes que se separaron lo suficiente para ver un toque de color

rosa entre ellos. Cuando ella se inclinó y empujó su culo épico en forma de corazón, hacía él, él gimió. ¿Puedo tocar? Él sabía que la respuesta sería "no", pero tenía que preguntar.

Sí.

¿Sí? Sus manos oyeron la respuesta antes de que su cerebro lo hiciera. Levantándolas de su agarre de muerte en el borde de la silla, hicieron contacto con la piel suave y aterciopelada. ¡Jesús! Eran sólo sus palmas que rozaban su cadera mientras ella movía sensualmente justo en frente de su cara, pero fue suficiente para que su polla dura como una piedra goteara. La urgencia de mordisquear su culo llegó justo cuando ella se dio la vuelta, pero la vista era aún mejor desde el frente, no tenía quejas.

Como ella había visto a Jane hacer, Dandi colocó sus manos en ambos lados de la garganta y las deslizó lentamente sobre su pecho y alrededor de cada seno, ahuecándolos. Ella se inclinó y frotó el tejido que cubría sus pezones contra su mejilla. Ella sabía que no era la actuación más suave, ya que ella estaba literalmente temblando.

Si Dandi no hubiera estado ya caliente, la expresión en el rostro del Vikingo habría hecho el truco. Sus ojos ardían, y ella podía ver el latido de su corazón en la base de la garganta. Cuando él le dio un beso en su escote, fue su turno de gemir. Rápidamente, ella se levantó antes de que ceder e inclinarse a sentarse en su regazo y besarlo hasta que le pidiera clemencia.

Dandi iba con el instinto ahora; toda la capacidad de pensar se estaba yendo por la ventana rápidamente. Deslizando su palma hacia abajo en medio, se tocó a sí misma, sumergiendo sus dedos entre sus piernas, acariciando la tela sobre su clítoris. ¡Dios! Su cuerpo se sacudió. Estaba tan excitada, y por el aspecto de las cosas, él lo estaba también. Lucas era enorme.

Lucas se casi se perdió. Su polla estaba literalmente punzando.

Yo podría ayudarte con eso. Sus manos se habían acomodado en su cintura, sus pulgares se movían en círculos lentos sobre su piel.

Me vendría bien un poco de ayuda. admitió sin aliento, y ella necesitaba más.

Después de haber visto algunas de las chicas sentarse a horcajadas en los hombres, se rindió a su deseo y se acomodó en uno de sus muslos gruesos. No te importa si me siento, ¿verdad? Haciendo pequeños movimientos rítmicos, cerró los ojos, dejando que el áspero material de sus vaqueros le dieran una fricción abrumadora a su dolorido

coño.

Infiernos, no. el gruñó. Siéntete como en casa.

Dandi ahuecó su cara y empezó a frotarse hacia adelante y atrás en los duros músculos de su pierna.

Esto se siente tan bien. Nunca he conocido a un hombre como tú, tú me haces sentir libre. susurró.

El trató de procesar sus palabras, realmente lo hizo. Pero, ¡Dios mío! Esto no era como ningún baile erótico que Lucas hubiera experimentado alguna vez. No se estaba quejando. Y cuando ella cerró sus ojos, sus muslos se apoderaron de él y su deliciosa boca formó una "O" perfecta, se dio cuenta de que la pequeña muñeca se estaba corriendo. Un rubor de color de rosa de entusiasmo coloreó su pecho y el cuello. No se trataba de una actuación falsa; esto era real, y altamente contagioso.

Ver a Dandi tomando placer de su cuerpo lo encendió como a una vela romana. Y Lucas Dane Wagner hizo algo que no había hecho desde la pubertad, inundó sus pantalones con esperma.

¡Maldita sea!

Fue un par de segundos antes de que Dandi pudiera comprender lo que habían hecho. Oh, ella se había masturbado algunas veces, pero esto estaba tan lejos del reino de la experiencia que ella, francamente no sabía qué hacer.

Lo siento, ella comenzó a retractarse. Supongo que me deje llevar un poco.

No te atrevas a moverte, Lucas la atrajo hacia sí. Esa fue la maldita cosa más sexy que he visto en mi vida.

Dandi sonrió, ella no estaba de acuerdo. Si algo era sexy, era él. Descansando su mejilla contra los tensos músculos de su ancho y duro pecho, se relajó por un momento mientras bajaba de su orgasmo.

Dandi podía imaginar el paraíso con este hombre; Lucas no sólo la haría sentir como una mujer deseable, la haría sentir como la única mujer. ¿Cómo sería aprender el placer de él?

Estar en sus brazos era increíble, casi podía imaginar que ella pertenecía allí, casi, hasta que de manera sucinta estalló su burbuja.

¿Cuánto te debo?

Capítulo Tres

¿Cuánto te debo?

Las palabras eran como un toque de ácido en la cara. Por un breve tiempo, lo había olvidado. Esto no era personal. Lucas era un cliente que pagaba. Oh, él era diferente, honorable y heroico, pero necesitaba recordar dónde estaba y cómo se veía a él. La verdad le hizo doler el corazón, pero así eran las cosas.

No me debes nada. dijo con desdén.

¿Qué quieres decir? La tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo.

Iba a hacer esto difícil. Dandi trató de actuar de manera indiferente. Sus emociones estaban en crisis.

No te puedo cobrar por el baile erótico. Fue mi primera vez. No sabía lo que estaba haciendo.

Fue perfecto. Me quedé impresionado. Parecía aturdido. Esto no tiene sentido.

Ella no podía discutir con él en ese momento.

Está bien. se sonrojó, las manos todavía en sus hombros. No esperaba más de lo que paso. ¿Por qué era tan difícil dejarlo ir?

Aun así, no había manera de que pudiera pedirle irse con él, a pesar de que había sido amable con ella, era evidente que la había visto como una mujer que podría venderse. Intentar explicarle todo le llevaría demasiado tiempo y no tenía la garantía de sentirse cómoda si lo hacía. No, sería mejor si lo hacía por su cuenta.

Digamos que hoy va por cuenta de la casa.

Quiero pasar más tiempo contigo. Lo que pedía, Lucas no estaba seguro, pero no estaba dispuesto a alejarse aún.

Lo siento, tengo, eh, algo más que hacer. Tenía que irse. Sabiendo que era hora de

poner un poco de distancia entre ellos, bajó de su regazo. Cuando lo hizo, se dio cuenta de una gran mancha de humedad en la parte delantera de sus vaqueros. ¡Oh, mírate! Deja que traiga algo para limpiarte.

Lucas miró hacia abajo. ¡Infierno!

Sí, supongo que será lo mejor. Él resopló. Me tienes todo emocionado, no me pasaba esto desde que soñé con Buffy Sue Peters en el séptimo grado.

Afortunada Buffy Sue. Por suerte, su preocupación por su aspecto parecía cambiar el tema.

Dandi mojó una toalla y se la entregó, entonces cortésmente le dio la espalda. Oía como se desabrocha sus pantalones para que pudiera limpiarse.

Voy a tirar de mi camisa hacia abajo lo que cubrirá mi desorden. Se rió de nuevo.

La gente va a pensar me hago pis.

Estoy segura de que sucede todo el tiempo. estaba avergonzada al decirlo. El accidente, quiero decir.

Si estás en este lugar, estoy seguro de ello. Mientras se estaba limpiando, pudo admirarla realmente. Sí, era tan impresionante como había pensado, impresionante desde todos los ángulos.

Un golpe en la puerta los sobresaltó a los dos. Dandi esperaba que no fuera Romero; podría exigirle saber por qué había traído Lucas a su cuarto en lugar de llevarlo a la zona VIP. ¡Caramba! ¿Y si presume que se había vendido a sí misma y le exigía el dinero? Inquieta, abrió la puerta, pero no era Romero.

¿Lucas? No me gusta molestarte, hombre. Pero Tim te necesita.

¿Qué pasa? Dandi salió de su camino y Lucas se dirigió a la puerta. Tracy estaba de espaldas él, como si estuviera esperando ser descubierto. ¿Qué pasa con Tim?

Él se derrumbó. Al principio pensamos que estaba borracho, pero creo que hay más que eso. Como lo conoces sabrás que es lo que hay que hacer.

¡Maldita sea!

Tengo que ir con él. echó un último vistazo en profundidad a Dandi. No me siento

bien marchándome, me gusta esto. Lucas no era psíquico, de ningún tipo, pero sintió una conexión entre ellos, no estaba listo para alejarse tan pronto

Sus ojos azules buscaron los de ella; quería preguntarle a qué se refería. Tal vez ella estaba cometiendo un error, tal vez él la ayudaría.

Lucas

Tracy esperó con impaciencia.

Lo necesitaban.

Vete, está bien. Espero que no haya nada realmente mal con tu amigo.

Lucas maldijo entre dientes. Ninguna mujer nunca había conseguido meterse bajo su piel tan rápido antes. Ahuecando su rostro, frotó el pulgar sobre la piel aterciopelada de su mejilla.

Gracias. Las palabras parecían inadecuadas. Te veré antes de irme. ¿De acuerdo? Cuando la miró a los ojos grandes y oscuros, vio las lágrimas brillantes en la superficie. No respondió y le preocupaba. Te gusto.

Yo te gusto, también. Un pequeño temblor en su voz le dijo que se sentía algo por él, pero ¿Qué?

Tracy parecía asustado, por lo que se sacó a sí mismo, dejando a la pequeña

bailarina detrás.

Cada paso que daba lejos de ella, le suponía algo parecido al dolor físico. Atravesando la multitud Lucas vio algo que lo ponía nervioso. Un hombre vestido con un traje tenía al dueño acorralado, agitando una carpeta en su rostro. Mafia. Lucas podía oler una milla de distancia. No le gustaba este lugar, y le gustaba aún menos que Dandi estuviera aquí.

*****

A toda prisa, comenzó a cambiarse de ropa. No había manera de saber cuánto tiempo tenía antes de que Romero viniera a buscarla. Excavó bajo los tableros en su armario, y recuperó su caja de seguridad, un pequeño fajo de billetes y su suministro precioso de insulina, sólo un paquete de viales. ¡Lo único que tenía en mente era salir de aquí! Se figuraba que sería un problema cuando estuviera en la carretera. Temblaba tanto que apenas podía sostener nada en sus manos.

Mientras preparaba su pequeño alijo de pertenencias, no podía dejar de pensar en Lucas.

Había tenido los ojos más amables y hermosos que había visto nunca. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que alguien había mostrado tanta preocupación por ella? Cuando lo había mirado a la cara, fue fácil imaginar que había estado esperándolo toda su vida.

Lucas

Basta, Dandi. Se sermoneó a sí misma. Ya habrá tiempo para los cuentos de hadas más tarde.

El corazón le latía con fuerza. ¿Podría escapar? Al abrir la puerta, se asomó. No había nadie buscándola. No había moros en la costa. Un grito desde el frente le dijo que un cliente podía haberse familiarizado un poco con una camarera. Siempre había caos y conflicto de algún tipo. Y entonces oyó un estallido. ¿Fue eso un disparo?

Seguramente no.

Probablemente fue algún cristal roto. La gente gritaba. Dios, esperaba que nadie resultara herido. Pero, ahora era su oportunidad. Agarrando su bolso, se dirigió hacia el baño, pegada a la pared para permanecer lo más discreta posible. No era su mejor opción, tenía que ser muy cautelosa, pero podría no tener otra oportunidad. Conteniendo el aliento, empujó la puerta, rezando para que no tuviera nadie más en la habitación.

Maldición, deseó tener tiempo para hacer sus necesidades, con la diabetes parecía que quería ir todo el tiempo. Alguien podría llegar de un momento a otro; no había tiempo que perder.

Temblando con la incertidumbre, se fue a la ventana y empujó. ¡Dios, esperaba que no hubiera una alarma! Cerrando los ojos, la levantó. Afortunadamente, solamente un chirrido leve se oyó y una ráfaga de aire frío la golpeo cómo un jarro de agua helada. El Día de San Valentín estaba a la vuelta de la esquina, por lo que las temperaturas tan bajas como estas eran raras en Louisiana. La adrenalina bombeada a través de sus venas, por lo que finalmente tomo las medidas necesarias para salvarse a sí misma y se sentía realmente bien.

Sus años de baile y

estiramientos finalmente habían dado sus frutos. Ahora, todo lo que tenía que hacer era decidir qué dirección debía tomar. El tráfico en East Texas Avenue era lento para

este momento de la noche. ¡Dios! hacía frío, Dandi se sacudió literalmente; ¡No iba vestida para esto en absoluto!

¡Boom! El sonido de un trueno y un resplandor de relámpagos dividieron el cielo. “La lluvia comenzó a caer” pensó, pero pequeños pings comenzaron a sonar en el techo de acero del club, aguanieve. Un tinte de consternación se deslizó en su mente. No tenía coche, no tenía abrigo, ni lugar a dónde ir y muy poco dinero. ¿Estaba loca? Negó

Lanzando su bolso fuera, Dandi tomó impulso y saltó hacia fuera

con la cabeza. En realidad no importaba. Cualquier cosa era preferible a lo que le esperaba si se quedaba aquí en el Club Tonga.

Doblando la esquina, lo que Dandi vio hizo que su frio se parara en seco. Lucas estaba de pie en el estacionamiento al lado de su coche. Lo vio abrir la puerta del lado del conductor, entrar y arrancar el motor.

Todo dentro de ella quería correr hacia él lo más fuerte que pudiera, pero no lo hizo. En cambio, se quedó quieta, por si acaso los faros del coche se movían sobre su escondite. Él estaba a punto de marcharse de su mundo, y aquel pensamiento hizo que le doliera el corazón.

Pero espera. ¿Qué estaba haciendo? Él apagó el motor y salió, regresando de vuelta al club. Por lo que ella sabía, no había cerrado la puerta.

Ese pensamiento desesperado y salvaje la golpeó. ¿Y si ella viajaba de polizón en su coche hasta donde él fuera? Él nunca sabría que ella estaba allí, y no tendría que molestarse con sus problemas. Dandi no tenía forma de saber a dónde iba, pero ¿qué importaba? Sólo tenía que poner un poco de distancia con Romero y con rapidez.

No era el mejor plan, pero era el único que tenía.

Andando tan silenciosamente como pudo, Dandi se quedó cerca de la parte del edificio, donde el coche estaba. Montar en un vehículo caliente seguro que le ganaría a caminar en este clima helado. Además, si permanecía por el barrio, lo más seguro era que uno de los guardias o el mismo Cahill la encontrara en cualquier momento. A menos que no desapareciera, ser atrapada era una certeza.

Romero tenía demasiados ojos en este barrio.

Sintiendo la necesidad de apresurarse, Dandi miró a su alrededor, se aseguró que nadie miraba. El aparcamiento no tenía personal. Todos estaban en el interior, por lo que ella camino hacia el coche. Lejos del refugio del club, el viento fuerte casi la tiró al suelo. Al llegar al coche, agarró el metal frío, pero sus dedos estaban rígidos y se deslizó fuera de la empuñadura, haciéndolo estallar con fuerza. Miró a su alrededor para ver si alguien había tomado nota de ella, o si Lucas regresaba, no, estaba sola.

Gracias a Dios, el coche no estaba cerrado con llave. Abrió la puerta del lado del conductor se metió en el suelo de la parte trasera, cubriéndose la cabeza con una manta que encontró en el asiento. El sentimiento de culpa se asentó en su estómago

mareándola, pero solo permanecería hasta que se detuviera, entonces saldría y se iría sin que él se enterase.

A

pesar de que ella estaba a resguardo de la lluvia, se estremeció; los dedos de los pies

y

os de las manos estaban como hielo. El frío no era la única razón por la que estaba

temblando, los nervios de Dandi bailaban como frijoles en salsa mexicana. Embarcarse sin un plan, aparte de escapar era aterrador.

En el silencio casi muerto, su respiración sonaba ensordecedora. Sólo el claxon de un coche ocasional o una voz elevada distante penetraba la quietud. Dandi esperó, tratando de calmarse. Parecía que una vida pasó ante ella, oyó pasos que se acercaban. Su cuerpo se tensó. ¿Era Lucas? Sí, la puerta se abrió y su considerable peso hizo que el coche se moviera. ¿La vería? ¿Podía oírla? Durante un breve interludio, estuvo extrañamente quieto y Dandi solo supo que estaba mirando por encima del asiento hacia el extraño bulto en su piso. La necesidad de mirar hacia arriba era incontenible, así que echó un vistazo por un doblés y solo vio un desparejado patrón de luces de coches reflejadas en la tapicería del techo del Dodge.

Lucas suspiró pesadamente como si renunciara a una decisión. Dandi se preguntó cómo le había ido a su amigo. Esperaba que estuviera bien. Había habido sirenas antes, pero en este barrio ese sonido era algo muy común. Era difícil para ella decir la diferencia entre una ambulancia, un camión de bomberos o de la policía.

Por último, el motor dio la vuelta y sintió el coche comenzar a moverse. Dónde iban o qué tan lejos llegaría, no tenía ni idea. Cuando se detuviera, ella saldría y seria como

si nunca hubiera estado en ese coche. Ya está. Acostada con la cabeza contra el asiento

donde estaba sentada, trató de ignorar el dolor en la espalda. Ahora no era el tiempo de desmoronarse, tenía que ser fuerte.

Agarrando el borde de la manta, no pudo detener el torrente de pensamientos corriendo a través de su cerebro. Más que nada, anhelaba que su vida fuera diferente. Incluso dentro del caos del Club de Tonga, se dio cuenta de la conexión que había sentido con Lucas era extraordinaria. Tenía muy poca experiencia, pero sabía que su atracción había sido poderosa. Tiernos sentimientos y sueños empañados por lágrimas

a brotaron de sus ojos. Habría dado cualquier cosa en el mundo para que ellos se hubieran reunido en diferentes circunstancias.

Sin previo aviso, la música lleno el coche y Dandi se sacudió con sorpresa, jazz. Contuvo el aliento. ¿Habría sentido su movimiento? No, él comenzó a tararear un poco. Fuera de tono. Dandi sonrió. Encontró la pequeña imperfección entrañable. Con alivio dejó que su cuerpo se relajara y su respiración se normalizó. Dentro de poco el ritmo de la carretera y el calor la hicieron dormirse.

*****

Lucas no podía dejar de preocuparse. Fue una buena cosa que Tracy hubiera llegado tras él porque su amigo no había estado borracho; había comido algo hecho con maní y había sufrido una reacción alérgica que había obstaculizado su respiración. Lucas sabía que llevaba una inyección de epinefrina y había sido capaz de ayudarlo. La fiesta había terminado con una nota baja, pero al menos Tim iba a estar bien.

Su amigo no era su principal preocupación, sin embargo. El bienestar de la pequeña bailarina lo perseguía. No podía olvidar lo que sintió al abrazarla; no podía olvidar su voz, sus ojos, Dios, Lucas quería que ella estuviera segura. Honestamente hubiera querido echársela sobre el hombro y llevarla lejos de ese maldito lugar. Ella no pertenecía allí.

Después de lidiar con Tim, había ido a buscarla, pero había desaparecido. Ninguna de las otras chicas la había visto, o eso dijeron. Incluso después de que él hubiera decidido que era hora de irse, no podía. Lucas había vuelto una vez más para ver si podía hablar con ella. No sabía exactamente lo que iba a decirle, pero sabía que quería volver a verla. Cuando se había aventurado en la sala de nuevo cerca de su habitación, se había topado con más de lo que esperaba.

Romero había disparado a alguien. Lucas había caminado por una esquina y había visto las consecuencias. El hombre que se había enfrentado el dueño del club estaba jadeando en un charco de su propia sangre. Afortunadamente Lucas no había sido visto; se había retirado y quedado en las sombras. Pero lo que había oído le había enfriado hasta los huesos. Ellos habían visto a Dandi ir al cuarto de baño y asumió que había sido testigo de todo el asunto. Ahora, no pudieron encontrarla. Romero asumió que había huido de él, escapando por una ventana.

Encuentra a la pequeña perra, no tiene permitido alejarse. Búscala, haz lo que sea necesario, va a pie no va a llegar muy lejos. Varios hombres se habían dispersado

buscándola. Todo el asunto le asustó. Qué había ocurrido con el hombre o si iba a vivir no era su principal preocupación, Dandi se había ido.

Con cuidado dejó el club, hizo una llamada telefónica a la policía. Rápidamente, les dio toda la información que tenía, y colgó. No tenía manera de saber si el hombre estaba vivo o muerto, pero había habido un tiroteo y un montón de sangre. Y habiendo oído

la amenaza, él también les dijo que temía por una mujer conocida como “Angel Baby”,

podría estar en peligro, también. Lucas no sabía si había hecho lo correcto, pero tenía que intentarlo.

Ahora, ya era hora de salir de aquí mientras tuviera la oportunidad. Pronto el lugar se llenaría de policías, y él preferiría estar cazando a Dandi antes de responder las mismas preguntas una y otra vez. Cumplió con su deber cívico. Mientras que había hablado con el operador de 9-1-1, había buscado detrás y debajo de cada coche, solo para estar seguro. Después de haber finalizado la llamada de teléfono, incluso había arriesgado

a ser descubierto y volvió a entrar en el club una vez más, tratando de encontrar alguna pista que pudiera decirle dónde podría haber ido.

Para su sorpresa, alguien parecía estar preocupado por la pequeña bailarina, una de las strippers llamada Jane. Era la mujer que había visto abrazando a Dandi antes. Lucas

le había preguntado si la había visto y la mujer había mirado como si estuviera a punto

de llorar. Dijo que Dandi se había ido y que esperaba que nunca regresara. Lucas le había dicho que estaba tratando de encontrarla, para ayudarla.

¿Sabes dónde podría haber ido? Ella no lo sabía. ¿Tiene un teléfono celular?

No, no hay teléfono.

¿Puedo confiar ti? le había preguntado, y cuando la mujer dijo 'sí', Lucas le había dado su tarjeta. Si ella viene de nuevo, ¿Podrías llamarme o que ella me llame? Jane había estado de acuerdo.

*****

Él está muerto.

La radio de policía de Cahill estaba anunciando el problema en Tonga.

Romero era presa del pánico, pero estaba pensando:

Mira, te dije que ella me vio. Tenía el silenciador; no oiría ese tiro a menos que estuviera justo encima de nosotros.

Mierda. Cahill estaba nervioso.

Podía oír que se daban más detalles.

Idiota. Tienes que ser el primero en la escena.

El policía hizo lo que le pidió, dando por estar a dos cuadras de distancia.

Bien pensado.

Tenemos que deshacernos de esa arma, Jefe. Y tienes que salir de aquí y ver si podemos conseguir que una coartada creíble.

Me voy de aquí, tú conviértete en indispensable. Pero recuerda que respondes ante mí.

*****

Lucas se había marchado unos segundos antes de la llegada de los coches de policía. Podía verlos en su espejo retrovisor mientras se alejaba.

¿Dónde estás, Dandi? Dondequiera que hubiera ido, estaba fuera del Club Tonga. Por lo tanto, él haría su búsqueda a las calles. Pasando sus limpiaparabrisas, Lucas se quedó mirando la lluvia helada, preguntándose qué dirección tomar. Su esperanza era encontrarla antes de que esos bastardos lo hicieran.

Entrando en el carril central, Lucas comenzó a orar en silencio.

Por favor, Dios, déjame verla.

Metódicamente, se fue arriba y abajo de cada bloque, cada calle lateral, buscando ver

a la pequeña mujer. El aguanieve se estaba poniendo un poco más pesada, y él tenía que conducir lentamente debido a que parches de hielo estaban empezando a

formarse en la carretera. ¿Dónde estaba? ¿Dónde había ido? Ella había tenido miedo, mucho, él lo sabía. Otra cosa que le molestaba era lo que Romero había dicho sobre ser vendida. ¿Con cuántos hombres la abrían obligado? ¡Mierda! Golpeó el volante con la mano. No sabía qué le aterrorizaba más, la idea de que estaba siendo prostituida

o la idea de que ella estaba fuera en esta tormenta sola.

Dandi. susurró su nombre, amando la sensación en su lengua. Lucas podría ayudarla, Lo sabía, él podría. Maldita sea, debería haberla agarrado para llevársela cuando tuvo la oportunidad. Si tenía que hacerlo, pondría la cuidad patas arriba para encontrarla. Echando un vistazo al reloj, vio que se estaba haciendo tarde. El tiempo se le estaba escapando.

Él, escaneo la carretera, vislumbró por callejones y patios. Presuponía que se quedaba fuera de la vista de la carretera. Sabio por un lado, pero ¿y si ella también se perdía? ¿Qué iba a hacer? Una mujer a pie sería tan vulnerable. ¡Dios! ¡Odiaba esto! Frustrado, la radio y la música alegre comenzaron a alterarle sus nervios. Accionando el mando, apagó el ruidoso aparato.

Maldición, se acercaba a la interestatal, ella no habría llegado tan lejos. Preparándose para la vuelta, freno el coche, había demasiado calor y las piernas las tenía demasiado cerca del volante, era estrecho. En primer lugar ajustó el calentador, después intento ajustar el asiento. Rrrrr. Rrrrr. Lucas se sorprendió al encontrar que los controles automáticos no conseguían enviar el asiento hacia atrás. Lo intentó de nuevo. Rrrrr. Claramente, había algo obstruyendo el mecanismo o había algo… justo detrás de él.

Y entonces lo oyó, un bostezo femenino muy suave, pero inconfundible. ¡Maldita sea! ¡Tenía un polizón!

La esperanza estalló en su corazón. ¿Podría ser? Cristo, tenía que saberlo. Esperando

a

que no hubiera nadie en la carretera, encendió una de las luces del techo, se volvió

y

dio un rápido vistazo por encima del asiento. ¡Aleluya! ¡Una respuesta a su oración!

Dandi estaba justo detrás de él, con la cabeza apoyada en el asiento de atrás. Parecía

tranquila, cálida y tan cómoda como podía estar.

Volviendo de nuevo a la carretera, no pudo evitar lanzar un puño en el aire.

¡Sí! De repente, su corazón se sentía más ligero y no podía borrar la sonrisa de su rostro. ¡Ella estaba a salvo! Estaba con él y ambos tenían una segunda oportunidad. Empujando un mechón de pelo de los ojos, inclinó el espejo retrovisor para poder ver el asiento de atrás.

Todo lo que necesitaba hacer era conseguir salir de la ciudad. Se aislarían en su cabaña en Pine Ridge. Lucas no creía que lo hubieran seguido, porque había rodado dentro y fuera de una docena de calles y no había visto ninguna indicación que alguien le siguiera el rastro.

Ahora, deseaba que ella se despertara.

Recorrió millas hasta que finalmente la paciencia dio sus frutos.

¡Achoo! Un pequeño y dulce estornudo sonó desde la parte posterior.

Salud. respondió él, con total naturalidad.

Gracias.

Silencio

Lucas deseó tener una cámara de vídeo. La visión de su cabeza apareciendo lentamente, levantándose de detrás del asiento hasta que pudo ver dos hermosos y grandes ojos mirándolo no tenía precio.

Oops.

¿Tuviste una buena siesta?

Sí, puedo explicarlo

Por favor hazlo. Lucas no tenía intención de darle un mal rato, pero estaba tan feliz, que sólo quería tomarle el pelo un poco.

¿Estás loco?

Loco por ti, ¿eso cuenta?

Dandi habló lentamente.

Él estaba bromeando, lo sabía.

¿Puedo ir hasta allí?

Claro, te quiero cerca de mí. Déjame ayudarte.

No hay necesidad. Antes de que pudiera decir Arkansas Razorbacks, había movido su pequeño cuerpo ágil sobre el asiento y se dejó caer a su lado.

Abróchate el cinturón de seguridad, amor.

Sí, señor. Ella aceptó dulcemente. Su pequeño asentimiento cortés, le desató una llamarada de lujuria.

Buena chica. Lucas estaba teniendo dificultades para mantener sus ojos en la carretera.

Siento lo del aventón sin preguntar. Los faros de los vehículos que se aproximaban hacían agradables dibujos de sombras y luces moviéndose sobre su hermoso rostro.

No pasa nada. Y no era mentira. Estoy encantado. Estaba preocupado por ti. He estado buscándote.

¿De verdad? Había asombro en su voz.

Infierno, sí. He estado conduciendo por las calles en tu busca. Estabas en peligro y no había manera en el infierno de que me marchara y te dejara sola.

¿Peligro? ¿Qué tipo de peligro? ¿Te refieres a Romero llevando hombres a mi habitación?

¿Hombres a su habitación? Mierda. No quería pensar en eso.

No, eso no es lo que quise decir. Lucas se dio cuenta de que no tenía idea de lo que había pasado. Romero disparó a un hombre, y alguien te vio colarte en el baño al mismo tiempo. Ellos piensan que eres un testigo. Los hombres de Romero y los policías te están buscando. Y Romero no renunciará fácilmente.

¡Oh, mi Señor! Ella sostuvo una mano sobre su corazón. Puedo meterme en líos

sin siquiera intentarlo. Entonces, cayó en la cuenta de lo que él había dicho. Todo el tiempo que estuve en el asiento trasero, ¿me estuviste buscando? ¿Porque hiciste

eso?

¿Por qué? Buena pregunta. Buscó una respuesta. No había duda de que había algo sexual entre ellos. Simplemente sentarse cerca de ella le ponía duro y hambriento.

Estaba preocupado por ti. Eufemismo. La luz de un coche iluminó su rostro

perfecto. Ella estaba esperando a que dijera más. La idea de algo ocurriéndote era totalmente inaceptable. Incluso pensar en las posibilidades lo ponía sobre el borde.

Sus instintos habían estado en lo cierto, Lucas era un buen hombre. El corazón de Dandi se sentía pleno y ella cedió a un impulso. Desabrocho el cinturón de seguridad, se inclinó y le dio un beso en la mejilla. El gran hombre se tensó debajo de sus labios. Ella se echó hacia atrás, dándole espacio.

Gracias, pero yo no vi ningún disparo. Todo en lo que podía pensar era en alejarme de Romero.

De nada. Será mejor que llame a la policía y les diga que está a salvo conmigo. Lucas recogió su teléfono.

No, por favor, ¡no! Ella lo detuvo. Nunca quise bailar en el escenario, pero Romero me acuso de robar su dinero. Él me estaba chantajeando. Dandi sabía que estaba hablando demasiado rápido, pero necesitaba hacerle comprender por qué llamar a la policía no sería una buena idea. Alguien lo plantó en mí casillero, y que yo bailara era el precio para no presentar cargos en mi contra. Su mano derecha es un sucio poli. Me temo que no voy a tener una oportunidad. No quiero ser arrestada. Una vez más. Añadió, en silencio.

No vas a ser detenida, le aseguró. Romero tiene preocupaciones más grandes

que el chantaje ahora. Él buscara reducir la presencia policial tanto como sea posible.

Eso espero. dejó escapar un largo suspiro. Todo esto ha sido una pesadilla.

Explícame más sobre el chantaje. Le daba vueltas la cabeza, como si hubiera sido golpeado con un tablón de madera. Todo lo que quería hacer era tocarla. Cuando lo había besado en la mejilla, su presión arterial se había disparado.

Dandi se volvió hacia él, poniendo una pierna debajo de ella.

Él me vio bailar. Yo sólo estaba haciendo el tonto alrededor mientras limpiaba mesas

y cuando se acercó a mí pensando en que trabajara como stripper, me negué. Pero él no iba a aceptar un no por respuesta. Dandi le contó que había bailado “After All” y cómo Romero la había amenazado.

Cuanto más escuchaba Lucas, más enojado se volvía.

¡Bastardo! Ella había sido maltratada.

No podía permitirme el lujo de ser arrestada, no después de tener cargos por robo

cuando era menor de edad. Avergonzada, le dijo las veces que había sido arrestada

por robar. Desde que murió mi madre, todo ha ido de mal en peor.

Dandi, no te preocupes por la amenaza de arresto o de la policía. Vamos a aclararlo

más tarde. Después de todo, no viste nada. Nada de eso era justo. Sabía de personas que pasaron por momentos difíciles, pero parecía que Dandi había tenido más de su

parte. Siento mucho que tuvieras que pasar por todo eso.

Te llevé a mi habitación para pedirte que me ayudaras, no tenía la intención de ofrecerte un baile erótico. le confesó.

Se inclinó hacia ella con una mirada posesiva.

¿Por qué no me lo dijiste? ¿No sabes que hubiera movido cielo y tierra para poder

ayudarte? No tendrías que haber venido de polizón; Te hubiera sacado pro la puerta delantera sin que nadie se atreviera a detenerme.

Se mordió el labio inferior, Dandi lo observó detenidamente. Señor, sería tan fácil caer con este hombre.

No tenía previsto que me pidieras un baile. No quería decepcionarte.

No lo hiciste, disfruté cada segundo.

Su voz envió un hormigueo de placer corriendo de arriba y abajo por su piel.

Me alegro.

Así que, ¿Por qué no me pediste que te sacará de allí? Estaba total y completamente a tu merced.

La mujer era increíble; lo tenía casi jadeando de necesidad.

Me preguntaste cuánto me debías.

Explicarme. Una palabra que transmitía remordimiento y determinación.

Cuando me defendiste y mostraste preocupación cuando ese hombre me golpeó

miró por la ventana a la oscuridad: – Sólo pensé que me viste… diferente, pero

cuando hablaste de pagarme, me di cuenta que pensabas que no era diferente de las otras chicas.

Dandi, mírame. lo hizo, no podía evitarlo. Su voz parecía acariciar su alma. En la penumbra, miró su rostro cincelado, deseando poder verlo más claramente. Te vi diferente. Es por eso que no podía descansar hasta encontrarte.

Su respuesta emocionó el corazón de Dandi.

Me alegro de salir antes de perderme a mí misma.

Entiendo porque querías salir de allí, no perteneces a ese lugar, pero… si no sabías nada sobre el disparo, ¿por qué decidiste correr justo cuando la tormenta del siglo

golpeó? Lucas señaló por la ventana cuando grandes copos de nieve comenzaron a reemplazar al aguanieve.

Dandi dejó escapar un largo suspiro, visiblemente relajada.

Jane y una de las otras chicas me advirtieron que Romero tenía planes para mí, para ponerme a trabajar esta noche. Si no me hubiera marchado cuando lo hice, probablemente me prestaría para una servicio extra a los hombres ahora mismo.

Lucas la vio estremecerse.

Bien, tranquila. Estás conmigo.

Dandi se abrazó con fuerza. No se había dado cuenta del peligro real en el que se encontraba. No se había dado cuenta del gran peligro en el que realmente había estado.

Me salvaste. ¿Cómo voy a agradecerte?

Tenerte aquí, sana y salva es suficiente.

Oh. Él era su héroe, atractivo y potente. Dandi se estremeció ante la emoción de estar cerca de él.

Thor, te pareces a Thor, dijo con una sonrisa, finalmente cayendo en la cuenta de

a quien se parecía. Ya sabes, el súper héroe con el martillo grande. O más bien te ves como el magnífico actor que interpreta a Thor.

¡Ja! Thor, ¿eh? Sí, y tenía el gran martillo para probarlo. Ella era adorable. No estaba quejándose por lo que había pasado, y aun lo hacía sonreír. ¿Crees que soy guapo? No pudo evitar sonreír.

Sabes que lo eres.

No tanto como tú. le guiñó un ojo. Ambos hicieron silencio. A pesar de su intento de humor, que era evidente que se había perdido por un margen muy estrecho.

Por último, Lucas preguntó:

Bueno, ¿cuál es tu plan? Se dio cuenta de que no le había preguntado dónde iban

o

incluso a qué dirección se dirigían.

¿Plan eh? Oh sí, necesitaba uno de esos. Un signo en el lado de la carretera le dijo que ya no estaban en Louisiana, estaban en Arkansas. Dandi deseó tener información más sensata que ofrecer, pero no la tenía. Un sentimiento de desesperación se apoderó de ella.

Cuando dejé el club, no tenía ningún plan que no fuera llegar tan lejos como pudiera, aunque fuera al otro lado de la ciudad. No sé a dónde voy o lo que voy a hacer.

Divertido, Lucas no era capaz de recordar la vaga imagen de esa mujer perfecta que había guardado en un pedestal mental durante estos años. Todo lo que podía ver era Dandi. Él sabía lo que podía hacer; podía volver a casa con él. Antes de poder sugerirlo, ella continuó con su explicación.

Estoy muy agradecida. Cuando me metí en el asiento de atrás, me prometí que no

te causaría ningún problema. Tengo suficiente dinero para un motel. Así que si ves

uno, para. Mañana voy a encontrar un refugio donde pueda permanecer hasta que el entusiasmo se apague en Shreveport. Tal vez, pueda encontrar un trabajo que no involucre sacarme la ropa. subrayó con una sonrisa.

¿Ibas a pedirme solo que te llevara fuera? ¿Sola? ¿No tienes familia? no tenía la

intención de levantar la voz, pero la idea de dejarla en algún motel cutre no se sentía

bien con él, en absoluto.

Lucas, yo

calefacción un poco? estaba tan sedienta, su azúcar en la sangre debía haber tocado fondo y ni siquiera tenía un pedazo de menta. Tengo que parar cuando puedas. Ya era hora de un poco de agua, un bocado y un baño.

Claro, ¿necesita ir al baño?

Sí, lo hago. entre otras cosas.

¿Estás bien? estaba pálida.

Voy a estar bien, estoy un poco de hambre.

¿Cuándo fue la última vez que comiste?

No sé, ayer, tal vez. apenas hablaba en un susurro.

Dejó de hablar. Un mareo se apodero de ella. ¿Podrías bajar la

Demonios, deberías cuidar mejor de ti misma. Voy a echar gasolina mientras haces lo que tienes que hacer. la observó, con preocupación. Parecía sin energía.

Afortunadamente, no pasó demasiado tiempo antes de que pusiera el intermitente. Se apartó el pelo empapado en sudor fuera de su rostro cuando se detuvo en una gasolinera.

Gracias. recogió su bolsa de lona cuando se detuvo en la gasolinera.

¿Por qué llevas eso contigo? no lo iba a dejar, no todavía, no si podía evitarlo.

Necesito refrescarme en el baño y tomar algún medicamento. ¿Quieres un refresco o algo así?

Dandi aparentó valentía; no quería que él la viera débil. Había un temblor distintivo en su voz, pero lo había enmascarado que lo mejor que pudo.

Bueno, no estaba tratando de perderlo.

Sí, consígueme lo mismo que para ti. Observó como caminaba hacia la puerta. ¿Se estaba balanceando? ¿Dónde tienes tu abrigo? Gritó.

No tengo. ella contestó por encima del hombro.

La mujer necesita un guardián. Menos mal que él era altamente calificado para el

trabajo. Sacudiendo su cabeza, Lucas bombeó el gas. Al igual que había considerado antes, la mejor solución era convencerla de volver a casa con él. Podía ayudarla, asegurarse de que estaba bien. El hecho de que estaba completamente lujurioso con ella no era un factor. Mentiroso. Pero, ¿iba ella lo haría? Mirando hacia arriba, vio un coche a punto de echarse atrás justo encima de ella.

¡Cuidado, Dandi! Gritó.

Hey, ¡Cuidado, señora!

Lo siento. se movió a un lado y dejó que el vehículo diera la vuelta. Estoy bien, miró hacia atrás a Lucas. Realmente no lo estaba, pero la insulina y la comida iba a funcionar rápidamente. Se sentía triste, sería tan fácil acostumbrarse a su atención y preocupación. Un letrero de neón a la izquierda de la tienda llamó su atención. Un pequeño, motel sórdido justo al lado. Bueno, eso era conveniente. Una ola de dolor la golpeó. No estaba dispuesta a decir adiós a Lucas.

Cuando entró en el pequeño mercado, dos dependientas la miraban como a un halcón. Dandi no podía averiguar por qué hasta que se dio cuenta de que todavía tenía puesta

la camisa del

recomendación que podría mostrar a través de su pecho.

Club de Tonga stripper. “Me desnudo en el Tonga”, no era la mejor

Hola. habló con ellas de todos modos y consiguió una mueca molesta. Oh bien.

Escogió un par de sándwiches, algo de jugo, un pastelito para Lucas y dos de chocolatinas yoo-hoos. Al ir a la caja, miró por la ventana y lo vio colgar el surtidor, Voy a pagar por el gas. Era lo menos que podía hacer por el paseo.

Setenta y siete dólares y cincuenta y dos centavos. dijo el cajero sarcásticamente.

Está bien. usó una buena parte del dinero en efectivo de su bolso para pagar. Ese coche tenía un tanque muy bueno en él.

No nos gusta las de tu tipo en nuestra tienda. dijo la mujer mayor a Dandi en voz

baja. Te vi hacer un estriptis en un video y vimos las noticias. Sabemos quién eres.

Las palabras poco amables le picaban.

Entiendo. Me voy pronto, pero tengo que utilizar sus instalaciones. Antes de ir más

lejos, abrió el jugo y tomó un gran trago. La frescura y el contenido de azúcar servirían de ayuda. Ahora, el pinchazo, a continuación, salir antes de que fuera expulsada.

Lucas se dirigía a la puerta y estaba mirando justo a ella. Lo saludó con la mano y le señaló el cuarto de baño, con ganas de alejarse de las mujeres lo más rápido posible.

Estaré de vuelta en un segundo.

Creo que tenemos que hablar, le dijo. Mientras él caminaba hacia el mostrador, oía a las dependientes susurrando.

Voy a ir a ver. dijo una de ellas mientras se apresuraba hacia atrás hacia el baño. ¿Qué estaba pasando?

No tuvo que preguntárselo por mucho tiempo, la empleada de pelo muy rizado llegó disparada hacia él.

Esa fulana que fue al baño tiene drogas. Vi la aguja antes de que cerrara la puerta. No permitimos basura como esa en nuestra tienda.

Su tono acusador enfureció a Lucas, pero su sugerencia le daba más miedo que la muerte. ¿Podría estar Dandi en algo? Ella lo había mirado pálida. Dios, ¿qué había hecho ella? Se apresuró a la parte trasera y llamó a la puerta.

¿Dandi?

Voy a estar en un minuto. respondió.

Abre la puerta ¡Ahora! Lucas exigió en voz alta.

Está bien, está bien. murmuró. Maldición, él tenía realmente tenía que ir. ¿No había baño de hombres? Abrió la puerta con la jeringa en la mano. ¿Que está mal?

¿Qué estás tomando? Miró a la aguja. Maldita sea, ¡Dandi!

¿Tomando? estaba confundida, y enferma. ¿Por qué se veía tan enojado? ¿Qué

había hecho? Lucas le agarró la mano que sostenía la aguja como si estuviera sosteniendo una serpiente venenosa. Oh la consternación en ella se hizo presente,

se dio cuenta de que él pensaba que era una drogadicta. No es lo que piensas.

Dame la aquí, le tendió la mano. Estas personas quieren llamar a la policía. Vas a terminar en la cárcel, de todos modos. ¿Es eso lo que quieres?

Capítulo Cuatro

Con una mirada de desaprobación desesperada, le tendió la mano para la jeringa.

Dámela.

Ella hizo lo que le pidió.

Pero la necesito, Lucas.

No, no lo haces. Te conseguiremos ayuda.

Mira, Ella levantó el vial. Es insulina. Su voz se quebró y tropezó, agarrándose del fregadero.

Por favor, solo vete. Estaré bien. Gracias por todo. Ella le dio la espalda.

La verdad golpeó Lucas como una ola. Ella era diabética. No era una adicta a las drogas, estaba enferma.

Bebé, Lo siento tanto.

No importa. Su voz sonaba derrotada. Por favor, deje, necesito ir al baño antes de que me de un ataque.

Ella no lo miró, y él se sintió como de seis centímetros de alto.

No. Él no se iba.

Si vas a quedarte aquí, date la vuelta. Su voz era débil, pero estaba decidida a

salirse con la suya. Dandi esperó hasta que él hizo lo que le pidió antes de tirar de sus pantalones vaqueros y bragas a sentarse en el inodoro. Abre la llave del fregadero,

por favor. No quiero que me escuches orinar.

No sé por qué estás siendo tan tímida. ¿Recuerdas que ambos nos hicimos corrernos, hace apenas unas horas?

Esto es diferente. suspiró como dándose por vencida.

¿Cómo? Si ella pensaba que esto había terminado, estaba muy equivocada.

Las cosas de baño son peores. Podía oírla arrancando el papel higiénico y ruborizándose. Necesito lavarme las manos.

Cuando la miró de nuevo, podía decir que ella estaba tan débil como agua de fregar.

Agárrate, te tengo. La ayudó hasta el lavamanos. ¿Dónde están sus tiras de prueba o lo que sea que usas para testear tu nivel de azúcar en la sangre?

En mi bolsa de lona.

Después de que se lavara y se secara las manos, la ayudó a volver al baño, cerrando el asiento para que pudiera sentarse. De rodillas, abrió su bolso y encontró el pequeño medidor.

¿Dónde quieres que compruebe? Ella le dio la mano; él tomó un dedo, puso el

medidor sobre él y tomó una pequeña cantidad de sangre. Cuando ni siquiera se

inmutó, besó el pequeño lugar y miró hacia arriba para encontrarla mirándolo fijamente. ¿Qué?

Eres un muy buen hombre.

No me siento tan bueno, pero gracias. le besó la mano de nuevo, sólo por si acaso.

Y eres muy atractivo.

Lucas se echó a reír.

Estás más enferma de lo que pensaba. Creo que estás diciendo cosas sin sentido. Esto tomará unos segundos para una lectura. ¿Estás Hipoglucémica o hiperglucémica?

Hipo, una bajada de azúcar.

Ella tenía razón. Lucas revisó, estaba muy baja.

Sesenta y cinco. Vamos a conseguir algo de insulina en ti. ¿Cuánto? Ella le dijo la dosis y preparó la inyección.

Eres bueno en esto.

Soy bueno en muchas cosas. bromeó.

Apuesto.

Su débil intento de humor se encontró con una débil risita que fue directo a su corazón.

¿Dónde lo quieres?

Aquí, ella se bajó los pantalones hasta la parte superior del muslo desnudo.

Su mano temblaba mientras presionaba la aguja. Ella era tan hermosa y tan vulnerable.

Ya está. Ahora vamos a conseguirte algo de comer. sin preguntar, la levantó.

Podría acostumbrarme a esto, suspiró satisfecha, poniendo sus brazos alrededor

de su cuello. Lucas la sostuvo hacia el suelo para que pudiera recoger su bolso y pequeña bolsa de comestibles.

Yo también. admitió, mientras maniobra con ella en sus brazos para poder abrir la puerta.

Las dos curiosas mujeres rondaban fuera de la puerta y Lucas reprochaba su interferencia y su actitud. Él había hecho daño Dandi. Fue su culpa por hacer conclusiones, pero estas mujeres lo estaban sacando de quicio.

Usted estaban equivocadas. les dijo, rotundamente. Lucas no se molestó en explicar, no valían la pena. Siéntate aquí, la llevó a una pequeña mesa en la esquina. Voy a estar de vuelta con algo para que comas.

Ella levantó su bolso.

Ya compré algunas cosas y prefiero ponerme en marcha, si eso está bien para ti.

Estoy aquí contigo. Te pondrás bien. ¿Conseguiste algo de fruta? Necesitas fruta. la dejó antes de que pudiera decir nada más.

Reuniendo un plátano, un par de manzanas y algunos otros artículos, Lucas se acercó a pagar por la comida y su gas. Para su sorpresa, se le dijo que Dandi ya había pagado por el combustible.

Una tierna sensación le hizo doler de pecho. Ella tenía muy poco, pero había pagado por su gas. Se sintió conmovido. Una y otra vez, ella lo sorprendía. Cuando se había arrojado sobre ese carterista para ayudarlo, él había perdido un pedazo de su corazón.

Mientras Dandi esperaba que Lucas volviera, consideró sus opciones. Un libro de teléfono yacía sobre la mesa y escaneó las páginas amarillas por un refugio cercano. No había ni uno solo. Probablemente tendría que ir a Little Rock o a la ciudad de Oklahoma, o tal vez al sur de Nueva Orleans. En cualquier lugar siempre y cuando fuera

a una distancia segura de Romero y Shreveport. Girando un mechón de pelo alrededor de su dedo, suspiró.

Los pensamientos de empezar de nuevo eran difíciles de procesar. Todo lo que podía pensar era en lo mucho que su corazón había dolido cuando había visto la decepción en el rostro de Lucas. Él sólo había asumido que estaba drogándose. Lo que había dicho acerca de verla de manera diferente no era cierto. El corazón le dio un vuelco. ¿Qué había esperado? Su percepción de ella todavía estaba coloreada por donde se habían conocido, a striptease donde había estado desnudándose. ¿Cuánto te debo?la pregunta seguía sonando en sus oídos.

Aquí, come esto; necesitas azúcar natural.

Lucas habló detrás de ella, Dandi dio un pequeño salto. Tomó el plátano parcialmente pelado de su mano.

Gracias, - suspiró y tomó un gran bocado. Era tan bueno.

Tú compraste mi gas. ¿Por qué hiciste eso?

Para pagar, por ti, por darme, un paseo, respondió con la boca llena de plátano.

Lucas besó la parte superior de su cabeza, ella era tan linda.

Ella tragó saliva y levantó una botella de plástico.

Aquí está tu yoo-hoo, y un pastel.

Él tomó la curiosa idea de un aperitivo.

No me debes nada por el paseo, la reprendió mientras se sentaba. Quiero disculparme contigo, Dandi. No has hecho nada para justificar la forma en que te traté ahí. Lo siento.

Ella estudió el plástico en el sándwich con atención.

No hay necesidad de que te disculpes. Dandi le entregó jamón suizo y ella mantuvo

el pimiento queso. ¿Qué más se puede pensar? Llegaste a una conclusión lógica basada en lo que sabías de mí. La triste verdad la golpeó; ella siempre estaría atada

a gente como Patty y Romero tanto tiempo como alguien supiera de sus días en el

Club Tonga. ¿Por cuánto tiempo estaban disponibles los videos en youtube? ¿Para siempre? Excelente.

Su voz estaba sin vida, como si hubiera perdido la esperanza. Él la había herido.

No creo que… ese haya sido el problema. Reaccioné sin conocer los hechos. Estoy entrenando para ser médico, yo debería saberlo mejor.

¿Un médico? Dandi suspiró. Tenía la sospecha de que eras perfecto, ahora sé que

lo eres. ¿Qué estás haciendo tratando con gente como yo? Todas las alentadoras palabras de la señorita Etta sobre sueños y autoestima parecían lejanas. Ser golpeada

día tras día había cobrado su precio.

Soy un hijo de puta afortunado, eso es lo que soy. Cualquier hombre con la suerte de pasar tiempo contigo es malditamente afortunado.

Parecía casi enojado. Ella no sabía qué decir, así que acabó diciendo:

Gracias.

Déjame conseguirte agua, necesita líquidos. Se dirigió de nuevo a la nevera de

bebidas y ella lo siguió con la mirada. Lucas tenía su cabeza dando vueltas y no tenía

nada que ver con el bajo nivel de azúcar en la sangre. Desde que su madre murió, su vida había sido una serie de errores y pasos en falso; no se había tomado el tiempo para el romance o noviazgo. La atracción sexual era una emoción que había evitado, sólo había salido a jugar estando sola y fantasear sobre el hombre que algún día amaría. Por el momento, la mente de Dandi estaba teniendo un momento difícil convenciendo a su cuerpo y su corazón que Lucas no era ese hombre.

Comió lentamente mientras él pagaba por el agua, dejando que su imaginación asumiera el control. Cómo deseaba poder tener un poco más de tiempo con él. Varias mujeres esperaban le echaron un vistazo sin hacer ningún intento de ocultar su admiración.

Mientras que una empleada atendía a Lucas, la otra caminó audazmente a ella, una mujer joven llena de granos y con mala dentadura.

Tan pronto como consigas comer, te queremos fura de aquí, señorita. No permitimos putas en nuestra tienda. pronunció la P de puta, pero no hizo nada para negar la fealdad de sus palabras.

No soy una puta. dijo suavemente.

Está bien, eso es suficiente. Lucas había regresado y oído bastante. No conoces

a Dandi, señorita. Estoy enfermo y cansado de tu mierda moralista. Pide disculpas a esta señora en este momento, o yo voy a llamar a la comisión de juego para aquellas máquinas tragamonedas ilegales que tienes en tu habitación trasera.

Él no las habría notado si no hubiera sido por el chillido de placer que emanaba del estrecho pasillo. Una mujer se había quedado sin aliento por la emoción de su buena suerte en la máquina de monedas.

Una dura mirada pasó sobre el rostro de la mujer, pero hizo lo que Lucas le pidió.

Lo siento.

Lucas no pudo resistirse a un último comentario.

Ella se está yendo, pero no es por ti. Dandi viene a casa conmigo. Ella no tiene que pelear sus batallas sola, no más.

¿Qué estaba diciendo? Hace apenas un minuto había estado a punto de creer que ella usaba drogas. ¿Estaba soñando? Reunió rápidamente sus cosas y la acompañó hasta el coche. Ella no tuvo que ser empujada; no quería estar alrededor de esas mujeres

por más tiempo de lo necesario. La ayudó a entrar, poniendo el alimento en su regazo

y abrochando el cinturón de seguridad.

¿Cómo te sientes ahora?

Mejor. Su corazón estaba enternecido; aún estaba conmocionada por todo lo que había sucedido.

Bien, esas mujeres eran idiotas. Cerró la puerta y camino al lado del conductor.

Lucas era una figura formidable. Tenerlo a su lado, aunque sea por ese breve período,

fue un cambio de vida.

Cuando se sentó y encendió el motor, le tocó el brazo.

Lucas, no tienes que llevarme a ninguna parte. Hay un motel justo aquí. Ella señaló hacia el signo 'Vacancy' parpadear.

¿No oíste lo que dije en la tienda, Dandi? Cogió un mechón de su cabello y lo frotó entre sus dedos. Quiero que vayas a casa conmigo. Lucas sabía que un cambio estaba llegando a su vida. En sólo un par de semanas, se estaría moviendo. Conocer a esta hermosa mujer no había estado en su agenda, pero las mejores cosas de la vida

rara vez lo están. No tenía la intención de que esta magia se deslizara a través de sus dedos.

Sí, había oído lo que dijo, pero ella sentía que era su ira contra los empleados la que hablaba o tal vez su culpa por juzgarla mal.

¿Quieres que me quede en tu casa por un tiempo? Tenía que asegurarse que entendía.

Sí, no puedo dejarte aquí. Este motel es un basural. Colocando una de sus grandes

manos sobre las de ella, le acarició la parte de atrás con el pulgar. Dandi estremeció.

No me pidas que haga eso.

Los ojos de Dandi se agrandaron. Quería tanto aceptar, pero no sabía lo que estaba pasando, no realmente.

Estaría bien, ya sabes. He estado cuidando de mí misma por un tiempo.

Lucas inclinó la cabeza hacia un lado y estudió su rostro con atención.

Lo sé, y yo te podría llevar a un mejor motel y darte dinero y marcharme, excepto por un punto muy importante.

¿Qué es?

No quiero. le acarició la cara. Quiero protegerte, eso es un hecho. Pero tampoco puedo sacar de mi cabeza lo que compartimos. Lo que sentí contigo fue increíble y quiero más. Te deseo.

Sus severas palabras hicieron que su cuerpo se volviera caliente.

Nada como eso me había sucedido nunca antes.

Cuando te corriste, tu pequeño cuerpo temblando en mis brazos, no puedo olvidarlo, no puedo olvidarte.

Sus palabras eran provocativas; el coño de Dandi palpitaba en respuesta. Ella realmente no sabía qué decir.

Nunca me sentí de esta manera antes.

Lucas sonrió. Se estaba acercando a ella, bien. Ahora, ella sabría cómo se sentía.

Come tu sándwich, lo vas a necesitar. tomando una navaja de su bolsillo, cortó

una manzana, y abrió su yoo-hoo. Estoy seguro de que todo este chocolate es bueno

para ti.

Estoy derrochando. Además, soy una chica grande.

Ella se sorprendió al ver la llama de calor en sus ojos.

Yo diría que eres una mujer adulta, madura y lista para ser tomada. Entonces una expresión de horror absoluto cubrió su rostro. ¿O no lo eres?

Dandi reía mientras se limpiaba el pimiento-queso de su labio.

Sí, tengo diecinueve.

Gracias a Dios. Vamos a salir de aquí. Antes de apoyar la espalda en el coche, ajustó el calor e inspeccionó la zona. Romero todavía pesaba en su mente, pero la probabilidad de que los siguiera después de que tomara la tortuosa ruta era apoco probable.

Bien, estoy lista para irnos. Es como el comienzo de un nuevo capítulo en mi vida.

Sí, un nuevo comienzo. él estuvo de acuerdo. Dandi era un soplo de aire fresco;

era difícil para él encontrar un equilibrio entre lo que había pasado con la mujer aparentemente inocente ante él. Lo que ella había soportado, lo decisiones malas que había hecho, no creía ni por un segundo que fueran su culpa. ¿Has sido diabética desde la infancia?

No, sólo fui diagnosticada hace unos meses. Por eso me fui a trabajar en el Club

Tonga como camarera. Los salarios no eran muy superiores a un local de hamburguesas, pero las propinas hacían la diferencia. Uno de mis compañeros trabajó

en otro club y me convenció de que era lo que yo debería hacer.

Lucas metió la mano en una bolsa abierta de caramelos de limón y tomó uno.

¿Ser una camarera?

Dandi se sonrojó.

Sí, no tenía la intención de desnudarme. Me encanta bailar, aclaró con una sonrisa

de disculpa. mi tutor de la infancia, la señorita Etta, me enseñó el ballet y la danza moderna; Adoro moverme con la música.

Me di cuenta. Nunca olvidaría cuan digna y sorprendente se veía bailando en ese agujero infernal.

¿Cuál es tu apellido? Quería saber todo sobre él.

Wagner, ¿Cuál es el tuyo?

Alexander. Era agradable estar compartiendo su información personal. Esperaba

que compartieran más. Lucas Wagner, me gusta eso. Sólo el sonido de su nombre provocó una punzada de deseo chisporrotear en su vientre.

¿Tienes familia? Él le ha preguntado antes, pero ella no había respondido. Había estado enferma.

Dandi masticaba y tragaba lentamente.

Tengo un primo, un primo mayor, pero no he oído hablar de él en años, eso es todo. Ni siquiera sé dónde vive ahora.

Ella no tenía familia. Dandi estaba sola. No le gustaba eso, en absoluto. Eligiendo cuidadosamente sus palabras, Lucas hizo una prueba.

Sería mejor si no te expones durante una semana más o menos. Te diré que en dos

semanas tengo mi última entrevista por un trabajo por el que he estado trabajando duro. Si lo consigo, que estoy bastante seguro de que lo haré, voy a mudarme. ¿Por qué no piensas en quedarse conmigo hasta entonces? Eso te dará tiempo para decidir a dónde irás y qué quiere hacer. Él pensaba que sonaba lógico.

Oh, un límite tiempo. Su corazón se hundió un poco a pesar de que su cabeza vio la lógica del plan.

Está bien, supongo, si estás seguro de que no voy a molestar.

No, tengo un montón de habitación. Él sentía como si el peso del mundo se hubiera

levantado de sus hombros. Ella tendría tiempo para resolver sus asuntos, y él tendría tiempo para decidir lo que iba a hacer con estos sentimientos desconocidos en su corazón.

Dandi sabía que había preguntas sin respuesta. ¿Qué quería de ella? ¿Qué estaba ella dispuesta a darle? Cualesquiera que fueran las respuestas, sabía estar con Lucas era mil veces mejor que estar a merced de Romero.

Tengo un requisito.

Lucas se echó a reír.

¿Tienes un requisito? No le sorprendió. Era una mujer después de todo.

Lo que necesitara para sentirse cómoda, él lo haría.

Sí, quiero ayudar mientras estoy contigo. Puedo cocinar y limpiar, quiero pagar mi lugar.

Si hubiera pedido diamantes, habría estado menos sorprendido.

– Dandi…

No, no voy a tomar ventaja de ti. Puedo ser útil, te lo prometo. Me estás dando un

lugar seguro para estar mientras decido que hacer a continuación y donde pertenezco. Confío en ti.

Mordiéndose la lengua, se las arregló para controlar el impulso de decirle que sabía dónde pertenecía, con él. Lucas no tenía complejos sobre el sexo o de disfrutarlo con quien quisiera. Pero tenía que recordar su misión. En algún momento en el tiempo, y no sabía cuándo, Lucas pretendía establecerse con la mujer adecuada. Hasta ese momento, seguro que no tenía la intención de permanecer célibe. Siempre se aseguraba de que la mujer sabía lo que se traía, pero tendría que hilar muy fino con Dandi, ella no era como las otras mujeres con las que había estado.

Me alegro, Dandi. No te haría daño por nada en el mundo. Dandi cogió su mano y

la apretó contra su abdomen y su corazón se derritió. Si era la mitad tan dulce como parecía ser, estaba en serios problemas. Tal vez no calificara como su idea de Señorita Perfecta, pero lo volvería de revés antes de que terminara.

¿Dónde vamos? Ni siquiera he pensado en preguntar. se incorporó en el asiento

sosteniendo su espalda para no tocar la tapicería. Tenía dolor; necesitaba un chequeo

bastante rápido.

Al oeste de Little Rock, cerca de Hot Springs. ella todavía estaba sosteniendo su mano, estaba bien por él.

Podía conducir con una sola mano sin problema. Lo que era un problema era la forma en que ella estaba acariciando su mano, frotando y apretando. El afecto inocente hizo su pene crecer más grande con cada segundo que pasaba.

Lucas sonrió para sí mismo, dulce tortura.

Háblame. Dime lo que sea.

Bien. Mi papá murió cuando yo era joven. Dandi se abrió, diciéndole todo sobre su

madre y los años que habían pasado sola, sobre la iglesia donde pasó tanto tiempo y la señorita Etta. Cuando llegó a la parte de su padrastro y hermanastro, su voz se volvió un susurro. Sam me acorralaba en el salón o en el cuarto de baño, sujetándome

contra la pared. Él pellizcaba mis pechos y tratar de empujar su mano entre mis piernas. Me las habría arreglado para lanzar al pequeño bastardo llorón lejos, pero mi lucha sólo lo haría excitado; decía que disfrutaba jugar duro para conseguirme, me llamaba su "gatita rabiosa”. Cuando fui a Arlon en busca de ayuda, no obtuve ninguna, él sólo se rió y dijo: "Los chicos son chicos

¿Fuiste a la policía?

No, corría a la iglesia de mi madre en busca de ayuda. Ellos no me creyeron. Arlon

Alexander era un pilar de la iglesia, un miembro antiguo. Cuando el pastor llamó a Arlon para que fuera a recogerme, solo lo dejé. Sin mi madre, la casa ya no era mi hogar, de todas formas

Mientras Lucas escuchaba, se ponía más furioso con cada palabra que decía.

Lo siento tanto. Esas tres palabras eran tan inadecuadas. Si alguna vez tenía la oportunidad de conocer a su padrastro o a su hermanastro cara a cara, nunca abusarían de una niña de nuevo. Ningún niño debería tener que tomar la decisión que tomaste.

Poco a poco fueron uniéndose. Él le contó un poco acerca de su infancia y sus metas y sueños, pero ninguno de los detalles feos. Ella había visto suficiente fealdad a durar toda la vida.

¿Qué tipo de médico serás? Preguntó con asombro.

Voy a ser un médico de psiquiatría, aclaró. Ahora no era el momento para revelar

su especialidad; no quería asustarla. Es mi sueño ayudar a la gente a hacer frente a los problemas que la vida les depara. Gente como tú. Has pasado por mucho, tanto con tu segunda familia y en el club. Te dije que quería ayudar, ¿recuerdas?

Su comentario golpeó a Dandi como un golpe en el esternón.

Eso está bien, dijo lentamente. Ahora, estaba confundida. ¿Podrías creerlo? Aquí estaba ella teniendo visiones de una cerca blanca y dos-punto-cinco-hijos y Lucas posiblemente la veía como un "proyecto". Una ola de decepción le hizo doler el corazón. Mirando hacia abajo a su mano, se la apretó por última vez y la dejó ir.

¿Qué está mal?

Dandi le dirigió una dulce sonrisa; él no tenía que saber que podía haber caído enamorada de él. Esa sería su secreto.

Nada está mal. Acepto tu oferta de ayuda, si aceptas la mía.

Es un trato.

Después de un rato, Dandi dormía. Lucas mantuvo un ojo en ella, en el camino y en el espejo retrovisor. Aún no habíian señales de ser seguido, estaba convencido de que había hecho una escapada limpia. El sol estaba saliendo en los Ozarks antes de llegar a la cima de Pine Ridge. La nieve había cubierto todo el paisaje de blanco.

Dandi despertó lentamente.

¡Esto será como unas vacaciones! Mientras conducían por el camino de ida, miraba

en todas direcciones, fijándose en todo. Esto es hermoso. La casa de Lucas era un escondite en la montaña mágica, una casa de madera de dos pisos, con enormes

ventanas de cristal, grandes terrazas y dos chimeneas. El patio era una extensión de colina que conducían a un arroyo con piedras lo suficientemente grandes como para escalarlas. Me encanta. No podía esperar a salir y explorar y jugar en la nieve.

Gracias, he construido la mayor parte de la casa yo mismo. Tomó años; Se me ocurrió

y he trabajado en ello cuando podía. Fue una buena terapia. Estacionando en el garaje, cerró la puerta y la ayudó a salir. Mientras él estaba recogiendo sus cosas del coche, Lucas pensó en preguntar. ¿Cuánto Insulina y suministros de pruebas tienes?

Podemos perder la electricidad y quedar atrapados por la nieve. Quiero asegurarme que tienes suficientes.

Hmmmm, Pensó Dandi. Suficientes para unos diez días, tendré que contar y asegurarme.

No dudes en decirme lo que necesitas. Siempre puedo tomar la 4x4 y salir de aquí si es necesario.

Gracias. No estaba acostumbrada a que alguien cuidara de ella de una manera u

otra. Era una buena sensación. Todo la fascinaba, tuvo que parar y mirar a su mesa de

trabajo llena de herramientas y en el congelador. Si tomas este pedazo de mandril, te cocinaré un asado que se derretirá en tu boca. señaló el gran trozo de carne de vacuno.

Lucas no era tonto; él tomó el asado con una mano mientras abría la puerta para ella con la otra.

Siéntete como en casa. Dejó su bolso sobre la mesa de la cocina mientras él ponía la carne en el fregadero para descongelar.

Dandi estaba en el cielo de un cocinero.

Lo que no haría en una cocina como esta. Ella extendió los brazos y giró alrededor.

Este lugar es un sueño. corrió alrededor y tocó los hornos dobles y el microondas y la nevera francesa. Yo te haría un hombre muy feliz. dijo casi con solemnidad.

Maldición. Lucas gimió. Me gusta como suena eso. Ella estaba hablando de comida, pero su cuerpo tenía otras ideas.

¿Puedo mirar alrededor? Ella no esperó una respuesta; Angel Baby despegó, sorprendiéndose y maravillándose de todo. ¡Me encanta la mecedora! exclamó y oyó el sonido de balanceo en el piso de madera.

Señor, él tenía planes para esa silla, sólo pensar en ella a horcajadas, desnuda y deliciosa en sus brazos le hacía la boca agua. Todo le estaba recordando el sexo; lo tenía mal. Pero también tenía modales; él era un caballero. Este Ángel era un invitado en su casa; no la había conocido incluso veinticuatro horas, y a pesar de su buen juicio, tenía sentimientos por ella. Todas esas cosas le obligaban a frenar su libido.

Él se encontró con ella en el estudio mientras inspeccionaba la chimenea.

¡Podemos asar malvaviscos! le sonrió con admiración.

Cualquier cosa que gustes, eso es lo que haremos. Infierno, debería comportarse,

pero eso no le impedía soñar. Él sabía lo que quería. Lucas quería hundirse profundamente dentro de ella, colocar su marca en ella para que nunca olvidara lo que era estar con él. ¡Jesús! Tenía que moverse. Hay una habitación justo al lado de esta sala que creo que te gustara. Es casi un refugio privado. La habitación tiene su

propio baño. Le mostró alrededor, abrió la puerta del baño y encendió la luz, y luego se volteó a la gran cama cubierta por una pila de almohadas mullidas.

Es hermoso, tuvo que admitir. ¿Dónde duermes tú?

Arriba.

Oh.

¿Sonaba decepcionada? Probablemente fue una ilusión de su parte. Por unos momentos, estuvieron en silencio. Dandi dejó escapar un largo suspiro, no era un suspiro de tristeza, más bien era uno de alegría.

¿Por qué no tratas de dormir un poco? Estoy seguro de que está cansada. Te despertaré en unas pocas horas. Me vendría bien un descanso a mí también. Creo que me voy a poner un fuego en la chimenea y a recostarme en el sillón reclinable.

Deja la puerta abierta, ¿sí? No quiero estar sola.

Lucas casi se ofreció a acompañarla, pero resistió el impulso.

Voy a estar aquí. Si él se sentaba en frente de la chimenea, sería capaz de verla dormir en la cama.

Gracias, Tomar una siesta sonaba bien para Dandi. Estoy tan cansada; ha sido un largo, largo tiempo que no me sentía a salvo.

Estás segura. Te protegeré con mi vida.

Creo en ti. bostezó, un bostezo dulce. Quería despedazar sus buenas intenciones

y

simplemente meterse en la cama con ella. Si todo lo que tenía que hacer era

abrazarla, sería más de lo que podía pedir. Ella fue a la cama y se metió adentro,

todavía en su ropa. Anidando bajo las cubiertas, se echó a un lado, frente a él.

Antes de cerrar los ojos, Dandi le sonrió y se sintió como si una ola de calor le golpeara

el costado, un calor que le calentó el corazón e iluminó su mundo.

Duerme bien, bebé. Velaré por ti. Se alejó.

*****

Dandi se acurrucó en el suave colchón y se cubrió con las mantas hasta la barbilla. Ella siempre había dormido sola, así que ¿por qué estaba tan sola? Pretendiendo, extendió

la mano y tocó al otro lado de la cama, imaginando el gran cuerpo caliente de Lucas acostado junto a ella. ¿Qué haría? Tomando la otra almohada, la abrazó cerca, tratando de visualizar cómo se sentiría acurrucarse con él. Ella pondría en sus manos por todo su cuerpo y lo colmaría de besos. Más allá de tocar y besar, su imaginación tuvo que hacerse cargo y llevarla a los lugares en los que nunca había estado antes.

Dandi nunca había sido particularmente curiosa acerca de los hombres más allá de lo que sería una chica normal protegida, pero era una gran curiosidad acerca de Lucas.

Si alguna vez tuviera la oportunidad, besaría una línea hacia abajo por su cuerpo desde

la boca y más abajo, al igual que en esas novelas románticas que había leído en el lector electrónico de Jewel. El calor inundó sus mejillas. Allí estaba ella, una fugitiva

de un club de striptease, había estado a sólo horas o días de ser empujada a vender su cuerpo, y era una verdadera inocente.

La educación de Dandi había sido el típico fanatismo religioso. Había estado involucrada en las salidas de la iglesia, campamentos juveniles, incluso un programa específicamente diseñado para enseñar a los jóvenes la abstinencia y la castidad. El

programa había sido llamado “El verdadero amor espera”. Había abrazado las enseñanzas de la iglesia, hasta un cierto punto. Mientras que sus maestros y pastor de

la Escuela Dominical habían inculcado buenos valores, la señorita Etta había templado

el fervor religioso con el sentido común. Su mentora, había enseñado a Dandi la sabiduría de la moderación. Así que ella no era virgen porque pensaba que el sexo era malo o maligno, era virgen porque nunca había conocido a nadie con quien quisiera compartir su cuerpo, hasta ahora.

Dandi quería a Lucas. Lo que él sentía por ella, no estaba segura. Dijo que la deseaba. Él dijo que quería protegerla. Dijo que quería ayudarla. Nada de eso equivalía a un para siempre, así que no lo esperaba, pero encontrar la alegría hoy y todo el tiempo que se prolongara sería increíble. Así que, si tenía la oportunidad, se entregaría a él.

A pesar de que estaba cansada, el sueño tardaba un tiempo en llegar, pero cuando lo hacía, Dandi dormía duro.

*****

Siendo tan silencioso como podía, Lucas preparó el fuego. Se tendió en el sillón y miró a través de la puerta abierta a donde yacía Dandi. Mientras la observaba dormir, Lucas se sentía más tranquilo de lo que había estado en mucho tiempo. Pensando en las

últimas veinticuatro horas, no podía creer todo lo que había sucedido. Tomando su teléfono de su bolsillo, él hizo una llamada rápida para comprobar a Tim. Hablando en

voz baja con Lois, se sintió aliviado al saber que su amigo estaba bien. Dijo adiós rápido

a la futura novia, y se dio cuenta de algo inesperado. Lucas estaba feliz por Tim y Lois, pero también estaba envidioso. Reunirse con Dandi había puesto de relieve el hecho innegable de que se sentía solo. A veces los mejores planes no eran los más fáciles de mantener.

A medida que el fuego crepitaba y Dandi dormía, Lucas intentó relajarse. El cielo estaba entre las sábanas en su habitación y él estaba sentado aquí solo. ¿Qué locura era esa? Mientras yacía de espalda, estuvo hambriento. Frotando la mano sobre su

polla hinchada, oró por paciencia. Dandi bien valía la pena esperar. Así que, ¿Qué iba

a hacer mientras tanto?

Sufrir.

*****

Dandi despertó lentamente. ¿Dónde estaba? Abrió los ojos y miró a través de la puerta abierta de la habitación y pudo ver a Lucas durmiendo en el sillón reclinable. Sintiéndose contenta, se estiró, demasiado.

¡Ow! Su cuerpo se sacudió con el dolor inesperado. ¡Dios! Donde había sido

azotada aún dolía como el infierno. ¿Y si se estaba infectado? Había estado tan

cansada anoche que no se había tomado el tiempo para limpiar el área lesionada. Mala decisión. ¿No tenía suficientes problemas sin añadir envenenamiento de la sangre a la

mezcla?

¿Qué? Algo le había despertado. ¡Pop! El fuego crepitaba y bailaba, arrojando

cenizas sobre la alfombra. Lucas se levantó, cogió la pala de la chimenea y los recogió

antes de que pudieran dejar una marca de quemadura. Otro gemido desde el dormitorio le hizo enderezarse con alarma. ¿Dandi? ¿Qué está mal? Dejando la pala y se acercó a ella. Yacía boca abajo. Colocando una mano en la espalda, se arrodilló a su lado. Era tan pequeña.

La pequeña presión sobre su piel era una agonía. Algo andaba mal. Se las arregló para no gritar, pero la hizo gemir.

¿Estás herida?

No es nada.

Maldición. No me digas eso.

Es mi espalda.

Déjame ver, tiró de las sábanas y su camisa. Maldición, no puedo verte. Quítatela.

Dandi se apartó de él. La palabra, "quítatela", había llegado a representar todo lo que odiaba.

No, estoy bien.

No, no lo estas. Deja que te ayude, tengo que ayudarte.

Las palabras mágicas parecieron funcionar. Ella se quedó inmóvil. Lucas se acercó y encendió la luz del techo, golpeado inmediatamente por su frágil belleza. Inclinándose sobre ella, gentilmente recogió la camisa. Lo que vio lo horrorizó. Rayas estropeaban su hermosa piel. Furiosas dentelladas y marcas claramente contaban una historia sórdida.

Maldición, no vi esto cuando bailaste para mí. Estabas cubierta para arriba. ¿Cómo sucedió esto? ¿Quién te golpeó?

Romero.

Lucas habló antes de pensar.

¿Te azotaron como parte de alguna escena BDSM?

Dandi trató de pensar, ¿Qué representaban las letras? Oh, sexo pervertido.

No. Él me golpeó.

Mierda. Lucas maldijo. Vamos a sacarte estas ropas. la vio abrir esos grandes

ojos de gacela hacia él y era fácil de leer el dolor. está bien; me encargaré de ti.

Ella se sentó y se desabrochó la camisa.

¿Has visto a un médico?

No, susurró. Me limpió lo mejor que puedo, pero Minnie lo mantiene cubierto

con maquillaje para que pueda actuar. Me azotó tres veces, por lo que en realidad

nunca tuvo la oportunidad de sanar.

Dandi cruzó los brazos sobre su magnífico y amplio pecho. Las manos de Lucas temblaban mientras empujaba su pelo fuera de su espalda para poder inspeccionar los lugares doloridos.

Tenemos que sacar los pantalones; necesito ver tu cadera. La sostuvo del brazo

mientras ella iba de rodillas y abría la cremallera de sus pantalones vaqueros, empujándolos hacia abajo más allá de sus caderas. Ella se sentó de nuevo y Lucas los bajó sacándolos de sus elegantes y bien torneadas piernas. Dandi tenía el pequeño cuerpo más perfecto que había visto en su vida, lo que hacía el daño todavía mayor. Recuéstate sobre tu estomago mientras consigo lo que necesito para limpiarte. Me temo que se está infectado.

Sus ojos lo siguieron mientras se movía por la habitación hacia el baño. Podía verlo claramente cuando empezó a hurgar en el botiquín. Dandi no podía dejar de admirar el amplio y fuerte cuerpo de su defensor. Sus hombros eran tan anchos como un autobús. Él era el tipo de hombre al que una mujer quería aferrarse y apoyarse. Mientras ella lo estudiaba, tuvo que sonreír, en contraste con su fuerza física, tenía la más hermosa cabellera dorada. Colgaba casi hasta los hombros. Tantas personas en Louisiana tenían el pelo oscuro de los criollos, como el de ella. Se preguntó si él era tan suave al tacto como parecía. Pero cuando regresó con una toalla, jabón, alcohol para frotar, y algún tipo de ungüento, sintió que todo su cuerpo se hacía un nudo.

Esto va a arder. podía oír a Lucas reír.

Sonriendo ante su miedo como de niño, se puso de pie junto a la cama.

Creo que el ardor es una señal de que el medicamento está funcionando. Si está

infectado, vamos a tener que conseguirte algunos antibióticos. ¡Señor ten piedad! La visión de ella en la cama, recostada sobre su vientre con su delicioso trasero en forma de corazón levantado le quitaba el aliento. Pero ella estaba herida, por lo que empujó la lujuria abajo y dejó que la preocupación tomara el centro del escenario.

Eres un médico; ¿No tienes algo por ahí?

No soy ese tipo de doctor, desafortunadamente.

Ojalá lo fueras. murmuró en la almohada.

Empezó a presionar suavemente el paño sobre su piel, limpiando los residuos de maquillaje y sangre seca. ¡Maldita sea! ¿Cómo pudo ese monstruo hacerle algo como esto?

¿Por qué quieres que sea esa clase de doctor? No se necesita mucha inteligencia para esparcir un poco de pomada.

Porque me analizas y tratas de arreglar lo que crees que me pasa. Yo sería Liza

Doolittle a tú el doctor Henry Higgins. No soy "mi bella dama", y esto va a doler. Ella susurró anticipándose a lo que iba a suceder.

Voy a ser suave, lo prometo. Si ella supiera, psicoanalizarla era la última cosa que

quería hacer. Arrodillado junto a ella, sus ojos se sintieron atraídos por las furiosas

dentelladas que corrían por la espalda. Con mucho cuidado, movió un par de largos rizos oscuros a un lado para poder aplicar el medicamento sin ponerlo sobre su pelo.

Y en cuanto a la otra, bebé, nunca quedas corta en comparación con nadie.

La declaración que acababa de hacer corría totalmente en contra de sus afirmaciones de toda la vida. ¿Cómo sabía que Dandi no era como su madre? No podía responder, pero sabía que era diferente a Della Wagner como la noche lo era del día. Demonios, ¿qué estaba pasando con él? No podía perder el foco de su objetivo, no importa que tanto su polla deseara enterrarse profundamente dentro de su pequeña bailarina. De todos modos, la tranquilizó.

Así que no te preocupes; no voy a indagar en su psique. ¿Sabes por qué?

No. ¿Por qué?

Porque los terapeutas no deben tratar a un paciente con los que están íntimamente involucrados.

Oh Dios mío.

¿Estamos íntimamente involucrados?

No, pero espero que pronto lo estemos. Estoy esperando a que te sientas mejor y

me des alguna señal de que me desea. Lucas no había planeado en ser tan franco con ella, pero no pudo evitarlo, si no la conseguía en sus brazos pronto, él iba a perder

el juicio.