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= < Ss S S Cee eee eet Silvia Bleichmar en el transcurso de 2006, plantea, Ca ae ted psicoanaltco y su incidencia en fa cultura en su sent Seo ee ey absolutamente igado ala concepcién de la See tea eC Otel Lcd CNG en gee te imprimir a su seminaro es la cotraposicion del sujto Cee a sociedades de consumo, El tema de la voracidad, See a ct a) eres nt interroga el estado de situacién. Desde su perspectiva, CUR CC ee ee See econ crue Ti limites, sino sobre las legalidades que lo constituyen, La propuesta,entonces, es “volver a pensar un sujeto que, inscrpto en legalidades, sea al mismo tiempo Ccapaz de consttur una ética mas allé de las. Especial consideracin merece, en este marco, la ética Cee eee ey al eercicio de la técnica y la observancia de la See eee] analista frente al sueto que sufte. Ce erate coca Ce eee ert oe Ce en ST Tero el psicoandlisis,Sivia Bleichmar propone en estas A eed et la subjtividad, la éticay las encrucjadas que eae io COUT SCI heer ade en eran ee MeO Career WN Redan Disesio de eubierta: Gustavo M: ‘Motivo de cubierta: Ad Parn Kunstmu: “um Bern, Berna. Bleichmar, Sivia nstrucién del eujeto sti 1 ed.- Buenos Ares: Paldds, 20 ISBN 978-950-12-4287-4 4. Psicoandlisis. | Thue, D0 150.195 in, 2011 I de todas las ediciones rial Paidés SAIC Independencia 1682/1686, Buen: E-mail: difosion@areapaido: en castellano, Aires ~ Argentina Qued Impreso Impreso en Grifica Laf, n 741, Villa Lynch, mplares 1-12-4287-4 indice s6logo, Boa Taba Premisas de constitucin de la ética en el sujeto 1] sentimiento de soledad. ‘nvidia, rvalidad, celos, lagar de los sentimientos Elyo no ¢s un desprendimiento modificado de anes delennadiele Pensa la pul 0 inscripto, lo ? 8 De ln autopreservaion de st ism a semejante. 9. Mitos y teorias de psicoanilisis res 10. Revisién del comp nstitacién del supe 11. El complejo de Edipo y la construccién de legalidades: tensiones entre moral 5 12, Revisando las teorfas vigentes acerca de los origenes del supery6 13, La articulacién de los enunciados del superyé en su matriz.cultural-ideo 14, Perversi6n y psicopatia: enlaces, relac 5. La sexualidad: lo piblico y lo pri contempordnea aaaren 16. Un caso clinico paradigmstico .do en la socied nes y diferencias 9 ul 4. Balance te6rico. Repeticion de lo traumstico El dese les a transferen Envidia y celos en la clinica 1. Del lugar del padre La normatividad y Ja ley La ética del analista, zen el limite 0 contrato analitico’ nnatista de Melanie Klein: tendencias crimi- fios normales. icién sino neocreaci6s nel centro del 363, 385 403 425 447 469 Agradecimientos A los discfpulos de Silvia Bleichmar que participaron con sus os cole nriquecimiento del seminario, gos n parte de este libro desde sus inicios: Facundo Blest 1, Jimena Rodrigo y Maria Cristina Perdomo, a Marina Calvo y ios Schenquerman que hicieron el artesanal trabajo de pu diamante en bruto de las desgrabaciones hasta transformarlo en este e de la Jetra el tradicional estilo de las notas al pi . 1 preguntas de material que respeta al p d con el Al equipo al de Paidés: Eva Tabakian, Emilee Pa .o Rubi y Ana Ojeda, por este libro, y Moira Irigoyen, por el anterior. Premisas de constitucién de la ética en el sujeto psiquico” Empezamos un nuevo afio y m de nuevo con este espacio par forma conjunta, El tema nos convoca a to resulta necesario debatir y pensar bien estas cuestiones, para rela ionarlas, por ejemplo, con lo ocurrido con la muerte de un adoles eente en Palermo Chico. ue la violencia onstruide 3; hoy ~en especiales un dia en que no deriva de la pobreza, sino de la Ia nocién de semejante, y taml zacién y de impunidad que vi ina desde hace emos que utilizar nuest 0 para idear nuevos recur- 0s. Seria p salieran algunos 08 te6ricos y pr ico q analistas a d ir que esto es efecto de la pulsién de muerte 0 que la por definicién; serfa absurdo bridoi 1a parte del psicoanalisis se ha convertido, en pr enemigo del mis: estos tiempos, en el p > psic Debemos estudiar lo aciones, asi como también encontrar ex sabiendo ademés que las repetic ‘entre 14y 17 afr, todos wecinos de Ia zona. Se trata de un be 1 Malba o al Paseo Alcorta. Uno de os estaba sospechade er golpeado en forma s 6 A CONSTRUCCION DF como afirma Derrida, una enfermedad autoinmune, taciGn a los Estados Generales del Psi muy conmove En su pre vanslisis”,? Derrida dice al lor, que tiene que marcarnos hacia dénde no hay’ ir. Sostiene que el psicoanilisis no solo es resistido por la socieds sino que se resiste en sf mismo tanto a pensar los nuevos fenémen como a pensar los viejos desde perspectivas novedosas. Y, a pal de esta resistencia, el psicoanilisis operaria ~de alguna manera forma autoinmune, como muchas enfermedades sumamente de tructivas. Asi, una primera cuestién seria poder pei en nuestra propia teoria pecto de las nuevas patol los modos destructivos en qu mente contra sus lazos. La ese discurso es que el ps F qué se resist en la consecuente prictica, no solo r¢ s, sino de las nuevas formas q clos seres humanos atent: . constant unda cuestién que plantea Derrida canilisis ha d para otros campos del conocim ado de ser desestabilizanta ento. Esto es altamente preocupall en tanto una de las funciones inherentes a todo campo disciplin a de desbalancear a otros. En mi caso particular menci nar ~como ejemplo~ que los nuevos descubrimientos antropol6gi cos me han permitido pensar de una manera distinta los modos a que operan los fantasmnas en la masculinidad Mi propuesta con respectoal tema de este afto sujeto ético— implica revisar lat podr a construccién d nisma acerca de las premisas df la constitucién subjetiva. Por otro lado, es notable el desai rrollo qui podemos realizar en comiin ~digo “en comin’ que este espaciol nos permite a todos pensar, producir y construir conjuntamen No sé si ustedes saben que ahora en Estados Unidos hay plantean no solo la cuestién del ADD (Attention Deficit Diso nla del "yl ndrome de Desobediencia Infantil; esto estd vinculado con una serie de pautas que buscan medir la desobedien cia la potencialidad de personalidades del Los franceses, por su parte -o sea, el gobierno de Villepin, la derecha francesa, estén) propiciando una ley por la cual se buscarfa “psiquiatr i6n: en los jardines de infantes se harian pi sino tambié tes veedores, con ef objetivo de medir la violencia de los nifios en esos Ambitos, Entre los parémetros que incluyen, me sorprendié hallar unos referidos a “desobedien Dias atrés recibi un documento que el Ministerio de Educacién de la Nacién rescaté de sus archivos y que durante la dictadura se 2,J. Dera, Estado dei rial de trabajo destinado a di “Ia subversién”” enviaba a 65 y maestros, en el que se daban pautas acerca d ilncresblemente, hay en este docum din de i largo extraordinary en ete se lanza una advertencia: hay que tener en cuenta que la literatura srxista propicia la desobediencia y la rebeldia en los nifios. Esto le con lo que pretende hacer Villepin en Francia, y también se fantes! Esto es un te ma coi vincula con lo que planteaba Foucault respecto 4 dad a socedades dssplinadas. Lo que fesul ree delirante del texto de la dictadura es que termina diciendo alg tomo: "No se observa accionar directo de captacién de ls fuerza el jardin de infantes”. asaje de socie subversivas en A partir de esto, lo q 1e me interesa es contraponer el sujeto ético al sujeto disciplinado. Precisamente, sobre est vamos a hacer. El sujeto dis ede seguir discutiendo acerca de la “pues trabajo q ético. Mas atin: no se > acerca de las legalidades que constituyen al sujeto. en el limite, sino en Ia legalidad que lo estru os tenemos herramientas pare volver a pens: de limites”, si El problema no resid tura, lo pauta, Nosod hoy c6mo se constituye un sujeto, que, inscripto en I al mismo tiempo capaz de constituir una ética més alld fue el gran debate que tuvimos el afio pasado respe: nes sustentadas por Antigona y Creonte lps mer punto de nuestro programa es.“La fancién del otro y desdoblamiento”. Cuando me refiero a desdob ‘oy remitiendo 2 un: ades, sea s. Este o de las posicio- cuestién de “doble moral”, sino a la doble funcién que ocupa el otro. Y cuando digo el otro, no a sujeto trascendental, ni en el otro grande con mayiiscula, ni en el ‘ que aludo al otr stro de la proy a no constitutivo, 1 interior de las lamad: te€ el aflo pasa po se sostiene en la asimet estr cuestiones ~y que ett o ahora- es la ue retomo re el a rental ala seualidad. ¥ que e ensado en términos del modo en que cada cultura pauta el ctamiento de la apropiacién del cuerpo del nifio como lugar de re en lo que ha concepto de Buenos Aire sado por el Ministerio de F ncacién y Cult 8 LA CONSTRUCOIN DEL: goce del adulto, En ese sentido, la problemitica ética no pasa ent ces por la triangulaci6n ni por las relaciones de alianza, sino por modo en que el adulto se emplaza frente al nifio en su doble fun de inscribir la sexualidad y, al mismo tiempo, de pautar los limites su propia apropiacién; 0 sea, no se trata de la acciGn del nifio, sino, un limite ala apropiacién del cuerpo del nifo por parte del adult Este desdoblamiento, entonces, remite a que es imposible qi surja la sexvalidad infantil si no hay inscripci6n libidinal en el cue Vale decir, la palabra, en tanto palabra significante, es secundaria, primera instancia, la palabra es solamente sonido, sensorialidad ingresa. La palabra es secundaria respecto de las primeras inscr ciones, las cuales aunque operen del lado del adulto atravesadas el lenguaje se inscriben més alld de los modos en que el discurso d mismo adulto puede representarselas; esto, porque aluden a aspec de la sexualidad inconciente que exceden, en sus modos de realiza cién, a las funciones primarias que hacen a la conserv En ese sentido, cuando aludo al otro, entiendo q funci6n es la de una inscripcin sexual desde el punto de vista del propio clivaje psiquico: bajo la idea de que lo que esta produciendal es un cuidado autoconservativo de la vida del otro, esté introdua ciendo acciones propiciadoras de la inscripcin de la sexualidad. All mismo tiempo, y en funcién de la presencia de la ética, que vamos @ trabajar todo este afio, en el sentido que le ha dado Lévinas, coma Feconocimiento de la presencia del seme} f nte, como ruptura que el semefante inscribe en mi solipsismo y en mi egofsmo; asf, el cuerpo} del nifio es acotado como lugar de goce para el adulto, en la n da en que este siente hacia el nifio el de Ia soe or en los térm ética. Vale decir, el amor sublimatorio posee la capacidad cuenta al otro, de considerar al otro como sub tividad. Esto, como primera cuestién. La problematica de la ética empieza con el modo en que el adulto va a poner coto a su el cue goce en relacién con > del nifio, inscribiendo, de este modo, en los cuidados que realiza, algo del orden de una circulacién ligada, que, siendo libidi- nal, sin embargo, no es puramente erdgena, dora. Esta for sino ademés organiza- 1a de operar del adulto con respecto al nifio va a sei base de todos los motivos morales, como sosti Ustedes recordarin que, en el Proyecto, e Freud, Freud dice una cosa 4.S. Freud, Proyecto de psicbgée, en Obras completas (en delante, OO), vol. I, Buenos Aires, Amozrorcu, 1976 ‘muy conmovedora. Plantea que cuando se produce la tensién de la Inecesidad, viene el adulto e irrumpe con sus cuidados, y que en esta fnrupcicn esté la fuente de todos los motivos morales. Fs extraor- dinaria la expresién freudiana de “motivos morales”; lo que marca ‘6 precisamente cémo aquello que es del orden del desbordamien- t0 del hervidero ~como diria Laplanche-, el hecho de que el nifio Hlore porque tiene malestar, porque siente displacer, se convierte en mensaje a partir de que hay otro humano capaz. de recibirlo y de transformar ese Ilanto en mensaje, vale decir, en algo frente a lo cual hay que responder. Esto es muy int Ustedes saben que existe una corriente que plantea no der al llamado del nifo, como una manera de educacién, de 1 dependencia, de evitar la esclavizacién que el adulto tiene respecto del nifio. Es extraordinario, ya que la ausencia de respuesta genera una forma de no constitucién del mensaje interhumano. Hace unos afios vefamos con Jaime Tallis un video de un b que lloraba y cuya madre no respondia. Dura lloraba més intensamente y después dejaba de hacerlo y se Esto es muy interesante porque marca, precisamente, que el mensa jeno se constituye si no hay un receptor, El mensaje puede no tener emisor. :Q Si llueve y yo entiendo que es una bendicién, no significa necesaria mente que Dios me mandé un mensaje, Pero el mensaje no puede ni de materialidad ni de receptor, vale decir, de aquel que va aquel que ~en términos de Peirc y queen relaci6n con una teorfa de la subjet prete, ya que interpreta sobre la el men ique. En el caso del 1 codifique el lanto, ante frente a las nuevas formas de la peda gogia n erpretan podrfamos denominar el int que 9d e haber un adulto qu e hambre”” .curre lo mismo: del gue pueda interpreta: “ti Hace poco u sefiora hablando de su hijo enter- ior: “Yo lo tuve en el cuarto hasta el afio y medio, porque me niedo que tuviera fro, pobrecito, de noche”. Es maravilloso. como el personaje de Freud que le decia a la tfa: “Tia, hablame, que cuando hablas esté menos oscuro”.’ En el primer caso, la mujer 5.8, Froud, Conf ol. XVI, Buenos Ai is nferenis), en OC s, Amon LA CONSTRUCOION DEL SLIETO ETICO se lleva el bebé al cuarto de ella, para que tenga menos frfo, como: proximidad de los cuerpos resolviera el tema; es hermosa la fan de la madre. De todas maneras, me parece que lo interesante de es la codificacién -no solo Ja decodificacién-, en términos de t cripcién al lenguaje de las necesidades biolégicas. Vale decir, el no “tiene hambre”, sino una disminucién de una serie de cleme que le producen displacer y malestar; es uno el que habla de ham Por supuesto, puede tener frio, pero insisto: son sensaciones'¢ no tienen esta codificacin y que pueden ser codificadas de mam bizarra. Como deefa Ja madre a uno de mis primeros pacientes citicos cada vez que el chico bostezaba: “Julio, :tenés hambred interpretacién tan bizarra como la que podria haber hecho yo: “Nf estd angustiado”, Se supone que uno bosteza cuandc cuando esti angustiado o tiene hambre. Mi inter abstrusa como la de ella; I dife teo pretacién era ia era que la mia se basaba en libre. Volvamos entonces 2 Ia funcién del otro, :qu mientras que la de ella es lo que gena esta codificacién del mensaje? Genera la primera forma del inte cambio, y-ademas- la primera manera sublimatoria de este. Porq en realidad, cuando el bebé llora, si el adulto esté muy © atravesado por angustias muy intensas, puede t no corresponda o que lo perturb saben que muchas ma prindarle algo q wemente. Por ejemplo, usted borderline, 0 aquellas que estin atravesam do situaciones desbordantes, dan de comer a los bebés permanent , cada vez que Ioran, con lo cual activan circuitos que cen malestar en la p ods uiza, provocando que estos Hloren cada vez ma seguido. Por otro lado, se muestran irreductibles a la r proponen los pediat alacion qui s. Esto se debe, en algunos casos, a que poser una falla en el proceso secundario, con lo cual, su viven ralidad es distinta, no tienen mucha una mamada y otra, o entre un biberén y o ade tempog santo tiempo pasé entre ‘0. Una madre psicotica ccuyo hijo atendimos en cl hospital le daba de mamar a veces com una mamadera cuya Jeche estaba pricticamente hirviendo; el bebe gritaba y loraba, y ella se desesperaba porque el bebé no comnia. Ella no tenfa nociGn del calor, la temperatura del biberén era la misma ala que ella se podia tomar el café. No podia medir esta diferencia entre ella y el nifio. Ella pensaba que estaba con la temperatura ade cuada porque la media desde su propio lugar. Acé se planteaba esta primera cuestién, la imposibilidad de ver al otro como un otro con necesidades diferentes. Esto es muy enriquecedor cuando uno pien- sa el tema del narcisismo, porque estamos habituados a pensar qu ® el narcisismo es simplemente especularidad o prolongacién de uno mismo, cuando, en verdad, el narcisismo es narcisismo de objeto en Gleaso de la madre o del adulto. Llamémoslo asi, yo cada vez tengo mils dificultad para llamar “madre” al adulto que tiene a cargo al bebé Saunque sean mayorfa, estadisticamente hablando-. Lo que el adulto inserbe ahi, lo que realiza es, por un lado, un reconocimiento espe- evlar en términos ontolégicos: “Este es de mi especie”. Esto es lo que S€ quicbra cuando se rompe el pacto interhumano: “Este no es de mi ‘xpecic”. El hecho fundamental radica en el reconocimiento ontol6 Hasta dénde llegan los limites de la categoria de yecesariamente @ ico de la especie. cera abarca's lps bites Digo “en gencral™ unas psicosis de nifios, hemos visto que Pore en os isos de alguns pics de ios, amos toque fampoco los abarca; esos padres ni siquiera se refieren 2 personas. Alli, el nfo esti tratado solamente como un ser biolégico, on lo cual To que ue se hace no es a futuro, sino en presente. Este es uno de los temas B Cuando se aribuyen categorfas, nosotros estamos habituados a érminos d 5, por lo que esta atribucidn esti siem pensar en términos de supery3, por lo q een cl orden de lo que se espera que un nifo sea. La atribu Gee barazo, con el encubrimiento del caricter de masa la madre se hace de a empieza en el er biol6gica del b ria. La ma -on Ja representacién no se representa al bebé en la panza como un pedazo guinolenta, sino como un nifio con cofia, escarpines, s aditamentos. ¥ esto es irreductible a la ecografia. No di a f » de una enorme vente de una atribucién a fut se trata s r0, i capacidad de la imaginaci6n creativa, de Ja imaginaci6n radical -en términos de Castoriadis- de producir en que no esti. Vale decir, de producir una proyeccién. Aqui se manifiesta algo mteresante, porque la proyeccién no tiene el contenido patolégico ni defensivo planteado clasicamente por el psicoanilisis, sino que es reeciGn constitutiva, a diferencia de la patol6gi- de la cultura; son estos enunciados constitutiva. La pr a, esta dada por los enunciados Jos que organizan los érdenes de la proyeccion, los que posbiitan consttuir los campos articular la representacgn del imaginario. in la proyeccién patol6gica,no que se despliegue de aden- to huis foera sno que, a partir de una metabolizacién del afuera, es proyectado sobre el objeto del mundo; esto tiene que ver UA CONSTRUCCIN DEL SUETO ETICO con una idea que vengo trabajando hace tiempo de que el objet mundo no es ni un puro constructo del significante, ni tamy presencia de una realidad factual, sino la articulaciGn discursiva Posibilita los modos de organizacidn de la cosa del mundo. Asi, podrfamos decir que, en los primeros tiempos de la vida, mirada nareisizante del otro, que ve totalidades, es también lo precipita ontolégicamente al bebé, porque en el cuerpo como to de goce, lo que se ve son parcialidades y esto determina de los modos de derivacién en la sexualidad adulta. La idea de q parcial tiene que ver con lo perverso sigue siendo valida, no empleo de otras zonas erégenas que no sean las tales, sing ta manera de perseguir desubjetivadamente el objeto de goce, pierde entonces sus rasgos de humano. Por eso Melanie Klein t raz6n cuando hablaba de pseudogenitalidad; si la g enitalidad a encuentro con ¢l objeto total, en los modos donde la reunién el objeto era parcial habia para ella pseudogenitalidad. Nosotros vamos a referimos a la pseudogenitalidad, sino a los modos des jetivantes con ejercicio perverso, aun en Jos casos en los cuales relacién pudiera ser heterosexual o incluso genital. Lo que del Ja cuestion de la perversién es la subjetividad en ju la posibilidad de subjetivac principios de la vida. del otro. Esto ocurre La funcién del otro y su desdoblamient El desdoblamiento es | de la del sujeto étic reconocimiento ontold den fuente de toda constitucién posible en la med porg se produce uf al mismo tiempo, una diferenciaci6 idades y un reconocimiento de estas diferenc el sje no queda capturado por una sexualidad desorganizante que el ott le inscribe, sino que en : uirse en un entran bolico que lo des-captura, tanto de Ia inmediatez. biol de la compulsién a la que la pulsién lo condena. El desd entonces, esti relacionado con el modo en que él adulto ti dos los aspectos reprimidos. Es decir, cuando un adulto esta bebé, no sabe que obtiene un pla sabemnos teéri sexual; aun para nosotros, que | niente, es0 opera del lado de lo reprimido, y lo unico que permite es un pequefio pasaje de placer sul lar pasa con el Edipo: todos sabemos que lo tenemos, pero se le ocurre estar pensando todo eter po en acostarse con el padre e con la sexualidad del adulto Esto también se produ IPREMISAS DE CONSTITUCION Hespecto del nifio. Muchas veces he mencionado que esta sexualidad {quel adulto inscribe es la fuente de toda representacién posible. Lo Unobjetal no es patrimonio del psiquismo. La aparicién del autoerotismo marca los inicios de la simbolizacién. Lo que se inscribe como residuo de la “cosa del mundo” es una ‘neocreacidn, un autoengendramiento de algo que proviene de repre Sentaciones que han sido inscriptas a partir de su ingreso en ocasién de las primeras satisfacciones o vivencias y en las posteriores. Estas, inscripciones lo que después se conocers como alucinacién primitiva en la era freudiana: en realidad, son formas de lorganizaciGn de los excesos del psiquismo, cuando la autoconser- man la forma vacién ¢s atravesada por la sexualidad. O sea, el exceso obli realizacién de un trabajo psiquico. Por ejemplo, si un be 40.0 60 gramos de leche, que evacie dichas cantidades sers Pero si lo que ingresa es del orden de lo no resoluble, se de los restos de un objeto que nunca se ha reencontrado idén no del pecho de sino todos los elementos que acompafiaron a esta experiencia -yo prefiero lamarla vivencia, porque el sujeto no la recoge como una experiencia en la vida, sino como algo inscrip- toa lo que queda sometido-; estas inscripciones primeras sersin la base de toda simbolizacién. Por eso el autoerotismo marca siempre Jos inicios de la simbolizacién. Vale decir, en el momento en que hay algo que no se reduce a la autoconservacién, es porque hay uw si ustedes quieren tacién que esti operando ~alimenta la saturacién de la huella mnémica en el proceso de reinvestimiento Pero de ninguna manera esto alcanza para fundar la simbolizaci6n: es necesario que haya reconstrucciones, ordenamientos, y es aqui, predsamente, donde intervine la apaciad del alto, pero no una mayor 0 menor capacidad en abstracto. Mi ir historia del psicoandlisis cierta formulaci6n de: colégica. Que la madre sea suficientemer fa mayor capacidad de holding porque pueda dar mas, sino ¢ el modo en que su pro- z de regular las cantidades que hace pos, regulando opio discurso. Sabe e buena no signific que pio ent ido psiquic at al psiquismo del bebé. En los primeros estas excitaciones; a posteriori, regulando su p nos que el discurso intromisor posterior, con respecto al nif ing, sino de un exceso que la madre no puede controlar y que se desborda sobre el hijo. Con lo 6 tilima instancia, uno lo podria lamar “falta de amor”, pero dit esto es més normativo que explicativo, porque la culpa que pr a veces en las madres este tipo de exceso falta deamor. A lo sumo, fallan las cual del amor, pero da cuenta de que no eg es 0 capacidades ligad m no hay falta de amor en términos de ausencia ed ial. Yo he visto madres muy amorosas que se desbordan y se sia muy culpables; lo que sucede es que en un determinado mom fracasan temporariamente las capaci ’s de contencién del yoy razones que son absolutamente singulares. No estoy hablando tl sariamente de madres-desborde, sino de todas las m: después algo muy angustioso. En las madres borderline, lo que se prod nds grave, porque este exceso, ni siquicra es lo que es muy dificil regularlo. O lo disocian, concientes de q neurdticas, que conocemos, donde el exceso es vivido mn lo cual, no c se han operado estas acciones. Indvdablemente, lo que estoy sefialando, ademis, son los orf li nes del armor en el niio. parr de esta capaci cen las primeras formas sublimatorias; hay que ten las primeras form : gadora, se ef n cuenta de amor del nifio hacia el adulto ya son for bebé puede para sonrefrle al adulto que le da de com quiero decir con esto? Que sta de lech Esa primera sonrisa, la tando la base de los sentimientos morales. La postilidad 1 la perentoriedad del deseo para establecer un rapport poster onstituye la base de toda relacién amorosa y, por supuest Esto se relaciona con lo que se co sce como oblacién y, tai bien, con las posibilidades de circulacién d i P d que no es pui mente pragmtico. Aquf se presenta otra cuestién, porque tanto satisfaccién de la necesidad en si misma, como el goce encontradf en esta satisfaccién desde el punto de vista pulsional del adulto de nifio pertenecen al orden de la resolucidn de una tensién q no es del orden de la intersubjetivacién. Pero la sublimacién ya ¢ en si misma, intersubjetivadora, en la medida en que produce desplazamiento al plano moral, en el sentido de los intercambi con otro ser humano. En estas prin se encuentran ya presentes los c as sonrsas del bebe al adulto nes de tn reconocimiento d Ja intersubjetividad; este reconocimiento debe conccbirse como i base de toda posibilidad de constitucin de un sujeto moral o eo Puede ocurrir, desde ya, que este sujeto quede ligado solamente {se objeto y se constituya en un Robledo Puch,é que tiene muy en Guenta-a la madre pero cuyo universo de lo humano termina abi. Esto se observa en algunas patologias narcisistas muy graves. El enojo del adulto frente a la actitud ‘moral del nit es efecto de la existencia en aguel del superyé. Retomando entonces Ia funcién del otro y su desdoblamiento, Jes propongo partir de la idea de que el clivaje del adulto es fun: damental para la constitucién de toda subjetividad en el nifio; sin ‘embargo, al mismo tiempo, este clivaje ha sido conceptualizado, en Iahistoria del psicoandlisis, como un clivaje estractural y no como ‘uno de carfcter intrapsiquico. Cuando nos habitaamos a pensar en términos de una madre ue introduce la ley ‘ainis alli de del reduccionismo que implica concebir la funcién materna solo como narcisistica y no como sexualizante narcisista, y ala funcidn paterna como la que instaura la ley, sin tomar en cuenta gue en esta instauracién siempre se cuelan aspectos del inconcien te de quien la aplica, ademés de sus propias rivalidades, deseos y asignaturas pendientes”-, queda obviado un clivaje fundamental el dlivaje intrapsfquico del adulto, no en su carécter sexualizante y ligador, sino el propio de alguien provisto de un supery6. El supery6 no sucumbe por el amor al hijo; si el supery6 sucumbe por el amor al hijo, quiere decir que ya lo habia hecho antes o que directamente no pudo constituirse. O s conflicto con el amor a la ley; esto es inevitable. La tensiéa entre narcisismo y amor a la su cargo un nifio; aquel o: allé de todo” y su reconocimiento de que no se puede ser fe allg de todo”. Mis todavia, a medida que el nifio crece, los padres &:icos se enojan por las conductas inmorales que aquellos despliegan hacia terceros. No los apafian; y cuando lo hacen, manifiestan su desagrado. Aqui es posible establecer una diferencia entre la trans rcisista y un padre q que el amor al hijo entra siempre en 1 deseo de hacerlo feli 6, Carlos Eduardo Robledo Puch es uno de los socigpatas mas famosos en la historia criminal dela Argentina. “El Ange] Negro” oELAngel dela Muerte” como fo apods la prensa, se caracterizé por una fialdad y cruedad inusitadas paras corte cedad, Antes de ser apresado en 1972, 2 Jot 20 af ya habfa asesinado a més de 10 onas, cometide tina serie de hurtos,¢ incluso matado a uno de sus cémplices. ‘deE) gresién de Ia ley en sf misma y el ataque al otro encargado de paut Ia ley. Vamos a trabajar muy cuidadosamente esta diferencia cuat veamos la cuestién del supery6. Vale decir, no toda legalidad paut ciertas legalidades pueden enfermar, en el sentido de reglament bajo formas rigidas o de atentar contra los principios del sujeto. adulto siempre se encuentra tensionado ante un nifio -en espet con su hijo- en este doble juego. ¥ el superyé del adulto, una que se ha inscripto, ejerce sobre el otro el modo de condena qi funciona para si mismo. Por ejemplo, si un nifio se encuentra en sus primeros aos vida al cuidado de un adulto que posee un exceso de contrainves miento frente a algo que no puede terminar de reprimir o reg. represién que suftiré el pequeio ser més brutal. En una época, decia -y hay algo de verdad en ello~ que ese exceso, esa rigidizacid es el efecto de que el adulto desea lo que el nifio hace. En verda wdulto ha renunciado a ese deseo o exceso de trabajo, por lo cual la activi no es que lo desee, sino que el del nifio lo confronta esta situaci6n y Jo lena de hostilidad. Es como lo que dice Fre de Hans. A Hans una de las cosas que le molesta de su hermani ta es que no controle esfinteres. Esto lo vive como una injustici porque él tiene que controlar algo con gran esfuerzo mientras q la pequefia recibe todo tipo de festejos sin que controle esfinter Freud sostiene que la presencia de un hermano menor reinviste pul siones o representaciones pulsionales que activan el deseo que hab sido reprimido. Esta idea es muy interesante y Gil para analizar, po ejemplo, la problemitica de las llamadas regresiones. Se suele arg mentar que el nifio quiere volver a ser chiqui que al mismo se le han activado representaciones deseantes a |: cuales —tiempo atris— debi6 renunciar por amor al otro, y ahora de cubre que ese otro ama a un “bicho” que hace todas las cosas que tiene prohibidas y al que, ademés, se mira con un placer inmenso. ‘el mismo horror que sentimos nosotros cuando no se aplica k ley, cuando la justicia no opera. Nos genera odio que, siendo sujetos éticos, habiendo renunciado a satisfacer nuestros deseos, habiend logrado convertirnos en seres que no atentan contra el semejante) la ley o Ia justicia no tomen en cuenta esa diferencia a la hora de premiar o castigar. Porque, en ultima instancia, seguimos esperan- do toda la vida que la sociedad sancione en la direccidn de nuestra renuncia, para que la podamos mantener. Esto es lo que aparece} desestructurado en la Argentina en casos como el que mencioné al principio de este encuentro, donde resulta llam: ivo cémo la vio~ Jencia va ligada a la impunidad en estos nifios que nunca han tenido tarencias. Tampoco uno puede decir que se deba a los excesos, sino amis bien al desbalance existente entre el exceso y la regulacién ética que el exceso mismo deberfa generar. Sostenia, entonces, que el adulto no solo esté atravesado por la sexvalidad y el narcisismo -este iltimo, el cual le permite ver al nifio ‘como un todo-, sino también por esta relacién con la ley o Ia justi- cia, Esto vaa set uno de los temas de trabajo en el presente aiio: Jus- ticia, Ley, Derecho, pero no desde una perspectiva juridica ~aunque consideraremos algunos aspectos de ella- sino en términos de eémo esto se inscribe en uno mismo y plantea situaciones dilemsticas per manentemente. Podria decirse que el adulto, fr ante un tercero, en general, siente una irritacidn, una molestia, y una tendencia 2 la identificacién con la victims. Cuando wn nifio ataca a otro nifio, el adulto advierte que el primero no est actuando como tal. En algunos casos, el adulto justifica el comportamiento agresivo con un: “Bueno, es chiquito”; aqui, la racionalizacion permite evitar el reconocimiento de que en esa conducta hay algo que el adulto r liza a través del otro. Fl problema es que muchas veces, efectivamen- te, lo hace porque es chiquito y no entiende lo que esta haciendo. En focasiones, nifios muy pequefios ¢ inteligentes responden con agre sién corporal con mucha mayor frecuencia que otros, debido a que no pueden responder a la humillacién que el otro les produce a nivel verbal: entonces muerden, patean, hacen berrinches y aparecen como Ia actitud destructiva del nifio. los agresivos. Fsto se relaciona con las formas de violencia familiar donde el desprecio moral puede conducir a la violencia fisica. Esto es muy comtin en los chicos muy chiquitos respecto de los mas grandes oenalgunos casos en donde uno se siente més débil que el otro. Estas formas agresivas disminuyen totalmente cuando empiezan a adquirir el lenguaje y pueden regularlas. Esta es una cuesti6n para ir pensando observando qué tipo de sufrimientos produce. Lo que se inscribe no es la pautacién de la ley, sino el modo en el cwal cada uno de los componentes de las relaciones primarias significativas se coloca en rrelacién con el deseo del nitto. Decia entonces que el enojo del adulto frente a la actitud moral del nifio es un efecto de la existencia en aquel del supery6. Esto nos ISTRUCOON DAL SY trae a la mente la mentira estructuralista de sostener que la es filica por definicién y que el padre es ley por definici6n, c sabemos bien que el mundo esti lleno tanto de madres y pa perversos, como de madres y padres superyoicos. Mi intencién es retomar Ia cuestién del clivaje intrapsiquico, posicionar la constitucién subjetiva en términos de intersubjeciv yno en términos de estructura. La estructura sirve, en tltima in cia, para analizar de qué modo se han inscripto las funciones) no remite a ls figuras reales, sino a la metabolizacién de las fo de intercambio. E] problema no debe centrarse en la figura sino en el modo en que se estructuran los intercambios en el rior de las subjetividades. «Qué quiero decir con esto? Por ejem una madre, en una alianza narcisista con su hijo, puede descalifi una conducta ética del padre planteando que es un chiflado. Aq problema no radica en si el pa ‘ene o no intervene, sind| que su discurso es descalificado antes de poder ser ejercido. En caso, un padre machista puede acusar a la madre de ser loca, porgh por ejemplo, se opone a que el hijo se inicie sexualmente con pros tutas. Entonces el padre le dice: “No le hagas caso. Tu mama es maricona”. La descalificacién del discurso del otro es producida términos en los cuales lo que se inscribe no es la pautacién de la sino el modo en que cada uno de los componentes de las relacio primarias significativas se coloca en relacién con el deseo del nif Esto es definitorio. Alguien puede no tener un padre en la realid y constituir la ley, otro puede tenerlo pero no constituirla nun Hemos visto, a lo lar e la historia, que los mayores psicépatas mundo han sido hijos de madre y padre; no necesariamente han si hijos de madre sola o padre solo. Estamos rodeados de psicépa gravisimos que han tenido madre y padre. Aqui si podemos retomar la idea estructural de funci6n, pe estructural en relacién con los modos en que se organiza en el pd quismo, no respecto de las formas en que se ejercen las condu tas desde afuera, aun cuando estas conductas puedan dar cuenta, algunos casos, de los modos de circulacién de las relaciones intet subjetivas en el interior de la estructura edipica. Una de las cuestiones que plantearemos es la manera en que ha constituido la teorfa del Edipo en el psicoandlisis. El afto pasad Jes anticipaba que en la teoria freudiana la identificacién primaria ¢ en relacién con el padre de la horda. Me he pasado aijos tratand de hacer coincidir la identificacién primaria con el narcisismo, t como sostuvo Lacan, pero en Freud no es asi. Si bien en Introduccié Melnarcsismo’ el narcisismo proviene del otro, Freud define la iden Gifieacién primaria como identificacién al padre de la horda. Qu 638 proponiendo? Esti planteando los origenes de la moral como fonstitutivos del sujeto. Wale decir, el hecho de én con e! padre primitivo se vincula con la necesidad de Freud de olocar los origenes de la ética en la historia de la humanidad y de plantear que dicha identificaci6n antecede a toda constitucién sub- jetiva, convirtiéndose en un enclave definitorio en el sujeto. Otro aspecto a considerar es que el mito de la horda no esté el parricidio, sino en que el parricidio es la condicién para toda legalidad posible, en la medida en que se trata de un padre [perverso que se apropia de todas las mujeres. A partir de esto, pode mos preguntarnos: :qué se incorpora cuando se incorpora al padre dela horda? Freud plantea una vuelta extraordinaria: el canibalismo eonduce al sentimiento de culpa, con lo cual, lo que comerse al padre de la horda es la funcién pautadora® Es muy discutible sostener que uno incorpora eso -Ia funcién feptndore_al mismo tempo en qu se incorpor al agresor. Desde €l psicoanilisis se plantearfa que cuando se incorpora al fenralidad uno se identifica con A, con To ual, teoria se vue ve sinuosa. Freud realiza muchos rodeos para justificar algo que yo reo que es vilido: Ia idea de que el ser humano nace ~y acd viene Ia diferencia— con esta ética no inscripta en él sino condicionada por la presencia del otro, del adulto que tiene que regular de alguna ja identific 6n primaria sea en rela ‘én pri entrado en manera los intercambios. La cuestin del supery6, en términos de la regulacién, esté definida por el daito producido a un tercero. E| mito de Ia horda primitiva es interesante para plantear dos cuestiones. Una se relaciona con lo que se logra a través de la culpa de la que hablébamos recién: una cierta regularizacién de la circu- lacidn deseante. El padre amo de la horda es el padre de todas las, 7.8, Freud, Intreducn del nactims,en OC, vol. XIV, Buenos Aires, Amor 1979 8.5. Freud, Tie tabi. Algumasconcordanc des nearer, en, OC, vol. XU, Buenos Aires, Amorrort, 1980. lave antica del saloajesy de LA CONSTRUCCION DEL SUETO ETICO ‘mujeres, por lo cual no hay regulacién legalizada sino tirania obstaculiza la posibilidad de constituir el pasaje de la horda a lagi lizacin. En ese sentido, Freud va a sostener que este es un asesi que produce la regulacién en la cultura de la circulacién y, al mi tiempo, la incorporacién de la prohibicién del parricidio. Us des advertiran que este argumento es un poco forzado. De t maneras, tiene una virtud enorme: la de plantear que la cues del supery6, en términos de la regulacién, ests definida por el d producido a un tercero. El eje de la culpabilidad se define por el reconocimiento de qi el datio es dafio producido a un tercero y no a causa de la vergii za 0 el pudor. La culpabilidad se constituye desde ahi, y tambi toda posibilidad amorosa... Aunque esta tiltima, no necesariamet debido a la culpa, sino por el reconocimiento del tercero o del o ~tercero en términos del otro~ que no es idéntico. Resulta muy interesante prestar atencién a cémo los nifios produciendo este pasaje. A los nifios muy chiquitos les es dificil ace tar que aprenden de otros; aprenden de otros, sin embargo cuan uno les pregunta cémo saben algo, dicen: “Yo lo sé”. Jamis recono¥ que reciben de otro. Ese es un momento de descentramiento, don se hacen heterSnomos respecto del adulto; no pueden soportar idea de esta dependencia fenomenal, de que lo que son depende otro y lo que tienen también. Seria una especie de negativismo cof nitivo. En ese momento se consideran autoengendrados. Y en autoengendramiento, hay un movimiento pasitivo que se relacio con un intento de autonomizai y heteronomizar el yo respecto ¢ otro. “Yo soy yo, y no lo que el otro”, aunque sepamos que el yo un residuo de una identificacién, pero eso lo sabemos porque som psicoanalistas, si no cada persona pensaria que es un yo “un poquif to” parecido a los padres. Es g mucho a mi papa”. “Yo me par extraordinarias; en ellas se manifiesta la forma en que se recono% 1h identificaci6n bajo una forma invertida. El momento en que | nifios pueden establecer formas de reconocimiento y agradecimien to €s siempre anterior a la constitucién del supery6. nial esta cuestiOn: “Yo me pares .co mucho a mi mamé.” Son frase La definicion de perverso polimorfo se rreofiere al ejercicio de la pulsién, no a la perversidad moral. Yo creo que hay que abandonar Ia idea de que el nifio es un pers verso polimorfo hasta el momento de constitucién del supery6. La definicién de perverso polimorfo se refiere al ejercicio de la pulsién, ino a la perversidad moral. Esta es la mayor brutalidad que ha ocu sido en el psicoanilisis: pensar que el nifio es un pequefio malvado por definicidn hasta que se instaura el supery6. Esta es la herencia de Tapedagogia negra alemana en nuestro pensamiento. En ese sentido, Anna Freud -siguiendo a Hugh-Hellmuth-, tiene un terrible temor al desborde del nifio, Mas allé de haber realizado importantes apor- tes te6ricos, su temor a que el anilisis despierte el deseo en el nifio esti asociado a su idea de que este es un “pequefio demonio” que hay que ir regulando y que el superyé va a terminar de organiza. Esto se manifiesta en la polémica que mantiene con Melanie Klein. ‘Vamos a tomar ones de esto, sobre todo, algunas ideas de Melanie Klein de Envidia y gratitud,? que es un texto realmente extraordinario, uno de los pocos donde ha trabajado estos temas. 2s posible anticipar el sujeto ético antes de la implantacién del supery6? Uno de los elementos més interesantes de esta cuestiGn es plan- tearnos si es posible anticipar el sujeto ético antes de la implantacién del super te seria sobre qué se viene a instalar el superyé: si se instala sobre la prohibicién, sobre los prerrequisitos amorosos con los cuales se inscribe la relaci6n con el otro. Fs impo~ ley si esta no proviene del otro amado. Y en el tras- fondo del amor al otro esté siempre presente el erotismo con el otro. Ambas cuestiones estin funcionando permanentemente. Se encuen- tran en forma invertida en la amistad, donde el erotismo sobrevuela la amistad, y también, en los primeros tiempos de la vida, donde el espectro del amor sobrevuela el erotismo. Por ello, debemos tener ta, entonces, que las formas con las cuales se van plasmando las primeras conductas éticas son del orden de la intersubjetividad y no del orden de la triangulacién. Quiero transmitirles que vamos a continuar una linea que veni- mos trabajando, para pensar acerca de las primeras renuncias pulsio- nales, o -como decia recién— que el hecho de sonreir al adulto antes de.comer es un prerrequisito de dicha renuncia en tanto implica una 9.M.Klein, Aires, Paidés, 19 roa ygraitd yore trbgjs, en Obra complet, vol. TH, Buenos ON DAL SUETO Postergaci6n, una demora de la satisfaccién inmediata, y tam que el adulto pueda recibir eso sin sentirse él un objeto prostitui Esta idea del adulto como objeto prostituido circulé mucho nuestra cultura, la idea de que uno es amado por lo que da. Es ci que uno es amado por lo que da, pero no en los términos merca lizados en que se lo expresa. Aci viene en nuestra ayuda Lacan plantear que el objeto deseado supone también una demanda amor y un deseo de reconocimiento, y no puramente un objeto, despojar al objeto del carécter de don que tiene, el adulto transfo al nifio en un pequeiio chiflado, quien solo aspiraria a que se le d cosas -cuando, en realidad, esas cosas son de alguna manera el efe algain tipo de insatisfaccién que tiene que ver con la discordan entre las posibilidades de colmamiento del deseo y el objeto-. Es también se refleja en el caso de ciertas buisquedas de reconocimiel que terminan convertidas en modalidades ponzofiosas; por ejempl cuando el adulto entrega al nifio un objeto por cansancio, enoj do o itritado, genera el mismo displacer que hubiera generado rehusamiento pero con mayor culpa. Se establece un circuito mucl mas patol6gico cuando el adulto dice: “Tomé, te doy, todo el tiem estis pidiendo”. En ese momento, ademas de que el objeto deja ser placentero, este se vuelve, al mismo tiempo, un objeto embar do por la culpa, culpa de haber dafiado al otro y de haber quitadoy mordiscones el objeto al otro y no de recibirlo como un don. Est elementos inherentes a la constitucién de la ética van a ser el te de trabajo de este aio. Ademés revisaremos nuevamente los térm nos, de una manera més ligada a temas como la pulsién de muet los sentimientos negativos, celos, envidia, rivalidad. En el segundo médulo, cuyo titulo es: “De la autopreservaci de si mismo al cuidado del semejante”, trabajaremos sobre el yo términos no solo de instancia representacional, sino también de i tancia intersubjetivante Ouro de los temas que me interesa abordar es la cuestién de ética del analista; inalizaremos el programa con este tema. Yo c que la ética del analista no debe localizarse solamente en el limi sino en el centro del contrato con el paciente, y no solo en el ejerci cio de la técnica y de la abstinencia, sino en los modos de posiciona se intersubjetivamente con el otro en tanto sujeto sufriente. Creo diferencia de lo que sostenia Lacan- que no se puede reducir la éti a un “bien hacer”, en términos de aplicacién del método. Porqus esta aplicacién del método puede resultar absolutamente insulici te para la recomposicién del otro, o inclusive, llevar a su destruce CONSTITUCION DE LA ETICA BN Et SUETO PSIQUCO Yporque, ademés, el contrato ha sido confundido con la palabra del amalista. Se da por sentado que todo lo que hace el analista en su consultorio es analitico, cuando en verdad el contrato es parte de la tia intersubjetiva y no del fantasma del paciente, como tampoco debe serlo del analista. Por ello, debemos reposicionar estos aspec- tos contractuales, sobre todo en una época en la cual la cuestion se ha invertido y lo que estamos tratando de acotar no es solamente el poder del analista, sino la perversin del sistema. Esta transforma alos pacientes en clientes 0 en usuarios, con analistas que quedan ‘apturados en su posicidn respecto de los modos en que son emplea- dos o estén al servicio de intereses que no les permiten ejercer su Practica. En tal sentido, son poco respetados por el paciente, que no fos coloca como sujeto ni de saber ni de poder, sino como agentes prostituidos de la palabra -para decirlo sencillamente: si “Ie sirve” "no le sirve” lo que le dan-. ¥ no hay emisor de aquello que se recibe. Esto me parece que es un tema fundamental para pensar en elnivel pragmético,en el cual se define, a veces, la prictica.“Lo que usted me dice me sirve.” Yel dia que no le sirva, qué? O: “Lo que usted me dijo no me sirve”. Ustedes advertirin que estamos hablando de formas de desubje- tivacidn en la relacién analitica. Los analistas hemos contribuido a sta situacidn, que nos deja inermes para pelear. Hemos contribuido a la desubjetivacidn, al convertir al sujeto en un emisor de palabra ya nosotros en escuchas, y ahora estamos, como dicen los mexi- ‘canos, “tomando agua de nuestro propio chocolate”. Quiero decir que hemos creido, durante afios, que nuestra funcién era dejar en suspenso y pelear contra la transferencia, y hoy nos encontramos con que el problema central es la recomposicién de la transferen- ia como modalidad de la relacién intersubjetiva. Queda abierto el espacio a las preguntas de ustedes Intervencién: Quiero que me aclare si la violencia es hoy desamparo, marginalidad, desocupacién y c6mo se articula eso, entonces, frente a estas circunstancias, la cuestin de la ausencia del semejante: Tomo algunas de las cuestiones y las marco para trabajarlas la clase préxima. Yo tengo un profundo rechazo a la palabra violencia planteada en general. Me parece que es encubridora de demasiadas Creo que la primera diferenciacién que hay que hacer es que Iai ticesidis cates us duos remanent amen etc eatlmoea LACONSTRUCOON DEL SUET os son agresividad y sadismo; yo trato ademés de incluir la a dad, que es la relacin entre agresividad y sadismo. Me parece violencia es una palabra de origen sociol6gico que ha tomadg Psiquiatria. En ese sentido, yo no hago un descarte absoluto del Violencia, sino que marco la forma de la violencia destructiva, que vemos una sociedad silenciosamente violenta, con una fa de pasivizaci6n absoluta. Las formas de la desubjetivacién a ‘marginaci6n y la indiferencia. La indiferencia siempre ha sido radora de violencia, la cuales valida en muchos crsos. Los at salen, a veces, del cuadro de autismo con berrinches espantososy son acciones violentas necesarias. Lo mismo ocurre, a veces, cont sociedades. El problema que se presenta es cuil es el destino de siel destino de la vivencia del autista va a ser encerrarlo y doparlo,@i ‘yaa ser empezar a pensar que hay un sujeto que empieza a conec con el exterior y que ha salido del encapsulamiento en el que esta Esto que mencionds me parece muy interesante en relacidn con debe ser nuestra posicién, no solamente respecto de la violencia si respecto dela aparicién de la agresividad en psicoanilisis. La agres dad puede re mit @ un momento constitutvo en la humanizacion sujeto, 0 a uno definitorio del intercambio de la transferencia -¢ pudo haber habido, previamente y durante mucho tiempo, sy a funda indiferencia o una desubjetivacién por parte del paciente recibfa el enunciado que uno formulaba-. Creo que hay que ser 1 cuidadoso para ir diferenciando estos aspectos sociales de los co ceptos psicoanaliticos y aportar desde estos iltimos ala comprensi del fenémeno social. A partir de lo anterior no se puede pensar Por no escuchar a un piquetero va a ocurrr algo diferente que por escuchar a un nifio. En algiin momento, esto se vuelve contra la soci dad entera, se expresa bajo alguna forma, sobre todo cuando no hul autismo de inicio, Es una cuestin interesante. No estamos frente los pobres del resto de Latinoamérica, que inclusive hoy estin expres sindose con més fuerza. Yo he conocido la miseria ancestral de ext. Pueblos latinoamericanos y es mucho mas pasiva que la de nuestr Pobres, que no fueron indigentes hasta hace algunos afos. La difes rencia radica aht. Por eso sostengo que las categorfas deben servirnod Para ¢50, para no hablar en abstracto de tendencias pulsionales, St debe tenerse siempre en cuenta la existencia de ciertos princi ios reguladores que deben ser puestos en primer plano; me refiera 3 los principios metapsicol6gicos. Tomemos por ejemplo el concep. to de voracidad y veamos cémo se aplica hoy a las condiciones 2a LAETICAEN EL SUETOPSIQUCO 35 DONSTITUC {gue vivimos. Si hay un mérito en el concepto de voracidad teorizado por Melanie Klein, es el de haber sido planteado como un interva- fo frente a la incolmabilidad del deseo, entre lo que el sujeto tiene ¥ aquello a lo que aspira, o ante una fantasia totalizante. Pero, al mismo tiempo, Melanie Klein lo liga al concepto de envidia; en este loque aparece destacado no es la carencia, sino la frustraci6n, que el ‘otro se niegue a dar aquello que se supone que tiene. Este aspecto ‘central, y nos sirve para entender mejor por qué algunas personas provenientes de familias carenciadas se sienten menos despojadas que otras que proceden de familias més pudientes pero a las que se les negaron algunas cosas. Esta idea de intervalo que propone la teoria es muy siti! para analizar las frustraciones. 2Qué caracteristicas tiene la sociedad actual? La misma ofrece tuna enorme gama de productos, pero al mismo tiempo genera cada vez mayor frustracién en los sectores sociales de menores recur 80s econémicos dado que no pueden acceder a aquellos. Hace poco lef algo maravilloso sobre la cuestién del trabajo que plantea que Ia sociedad produce dos tipos de objeto -se refiere a la época del mil novecientos-: objetos para los ricos y objetos para los pobres. Los pobres producen objetos que solo consumen los ricos. Esto es extraordinario, es impresionante cémo se va marcando esta dispari~ dad. Nosotros tenemos una sociedad que incrementa permanente- mente la voracidad, y genera siempre Ia fantasia de que el préximo objeto va a producir el colmamiento, A los que les interese el tema, pueden consultar un libro pre~ ioso de Bauman que acaba de salir, llamado Vidas desperdiciadas,"° donde el autor analiza el problema de la basura partiendo del texto de Italo Calvino: Las ciudades invisibles. Alli se hace mencién a una sociedad que produce constantemente objetos nuevos que fascinan ala gente y que al mismo tiempo se va lenando de basura. Lo usa como una extraiia metéfora sobre la marginalidad. A mi lo que me interesa destacar es lo siguiente: clograremos entender lo que est ocurriendo, tratando de aplicar las categorfas titles, o sélo diremos generalidades? {De qué manera pensaremos las condiciones de los nuevos sufrimientos? Supongamos, por ejemplo, que una paciente se esti divorcian- do de un hombre muy rico. El hombre le offece a esta afortunada 10.2. Bauman, Vidar desperdiciadas. La madermidad y us parias, Buenos Airs, Pai- Manne 3% LACONSTRUCOON 08 Sup ETIcO cinco millones de délares de indemnizacién por haberle criadoa nifios. La sefiora sabe que el marido tiene veinticinco millones y analista la lanza a una pelea fenomenal por “lo justo”, con lo cual se pasa el resto de su vida peleando por los doce millones y m Ahi se produce una alianza entre los fantasmas de la paciente y fantasmas voraces del analista, quien no la puede ayudar a prod algo nuevo a partir de su propia reivindicacién, ni a entender que se trata de obtener la mitad del otro sino de llevar una vida mej La mujer quiere quedarse con la mitad del otro, pero nunca obtener esa mitad, porque lo que el otro se lleva es la capacidad pr ductiva que ella no tiene. Este es el punto. No vale la pena interps tar la envidia flica. Es ridiculo decirle: “Usted envidia el su marido como de chiquita envidi6 el pene de su herman €s0 qué? Estamos hablando precisamente de una reubicacién de categorias en funcidn de los paradigmas centrales del psicoansli para entender el mundo sin ideologizarlo. O sca, la idea no es hi ideologia, no es ideologizar al psicoanilisis. Esto también se presenta con las psicosomiticas. Cuando yo. sugiero a un paciente que tiene un problema orgénico que por fa consulte al médico para que yo no diga tonterias, para que no inte prete lo ininterpretable, lo que le estoy diciendo es que me deje servar el espacio psiquico, y que deposite en manos de otro aquel que corresponde al cuerpo, que no es mi funcién. Mi fancién ef en relacién con la forma en que él se representa a su cuerpo, no curarle el higado. Por ello, cuando un médico dice que su paci tiene una enfermedad psicosomitica, debe asumir su parte es su incumbencia en psicosomitica? . 108 10 LA CONSTRUCCION DEL SUETO 1a obesidad esté carcomiendo todas las bases. Yo recién ahora i de una manera profunda lo que dicen Bauman y Richard cuando sostienen que no existen ni personas ni productore consumidores. Donde el consumo vamos a analizar el card significante en la envidia y en la voracidad-no es ni siquiera d tos de placer sino de objetos embleméticos. La voracidad all una caracteristica: las porciones de comida son enormes, y ali tiempo, no tienen sabor a nada. La gente las ingiere en form permanente, pero no tiene cara de place de la decadencia del imperio. El modelo esté planteado de modo que |: tante, incrementando la voracidad de objetos que, a su vez, son tisfactorios. El objeto aparece permanentemente relevando él deun objeto de placer, para devenir un objeto de goce. Y como to de goce, se convierte en un significante de deseo que inme mente es abatido por otro significante. icoanilisis, que es car cual seria hoy la tarea central del psicoan: srs forma de pln de muerte emis ‘eam $7 io haber sido analizada en su tiempo. Atal punto, =. ate que ser hoy repensados deste otros fnguon 3 ee pueden sf x e anos un siglo eden seguir repitiendo los textos freu ig ne eet an eeriad is formas fundamentals de creda, Sibi va en los aos cincuenta hay una reflexion sobre el eae Grerucdad a partir de los modos en lox ens ella en prim del siglo XX la relacién entre civzaciony teenologas | Beene ae pe voto un desarollo teonol6gico tan al servicio d rbarie como el que acabo de presenciar. sentido de poeta, ino de la estimulacion del goce. De un goce wre de ene ifero en la media en que la gente come y come y come,y Con- ar cocsumne, con wn nivel deinflcdad muy ao. Contec allo sume y consume, Con o eal ¢ ea es el despojo absoluto de todo proyect =e ane sere fora deh crueaad tl poder. "Dice "Podemes detene Jad sangrienta, podemos p Po Dice: “Podemos detencr la eruel Jd sangria, pneros poet Bin lasesinat con aa blanc, com gillian fs eas 3 re inventando nuevos do, desde luego, una + Es una imagen muy br la insatisfacci ‘no en el sentido de la La mutacién de la crueldad, Quiero leer algunos pérrafos de un texto de De stida que; ef conteato, me salvaron la vid: la esta semana. Derrida, en su dis s0 de Los estados generales del psicoanilisis del ato 2000, qu amé Estados de dninao del psicoandlisis' -que esté en las libre es excelente~ plantea algunas cosas como la siguiente. El emp sosteniendo que hay una mutacin de la crueldad. Una mutael técnica, cientifica, juridic [sos 0 modernos de ln guerra singren “ © Freud, una crueldad psiquica los suplira siemy oe ‘Una erelad pguea sui send, desde Ingo, uns crucidad dela pyeb un extado del alma, por lo tanto de lo viv pe una crueldad no sangrienta”.' Y acd oe ee = 7 See Feta crucldad, inherente a la naturaleza humana, no io to eat nl ton coo oni ens, i como producciGn de subjetividad que no se limita solamente elo Sree ccrne en un laboratoro en el cal pode ver estas forma ria que estu coro en con lupa agrandada. En un pais a zai les tienen carteles de descuento para militares Pos pt ain 2 is que esté en guerra hace muchos afios. Pero més alla de as es rats cums Se oe Sr ee sane vlan Seas noes oa aedsd El gf ¢ planteado por Freud, es la EI gran problema, que aparece p sie es agresién. "a, econémica, ética y politica, ética y tar, y terrorista y policial, en estos tiempos. Lo presenta como Pregunta, pero en realidad lo esti afirmando. “Lo que queda'p pensar seria, pues, la mutacin misma de las figuras histéricas nuevas de una cruelda sin duda, més vieja que el hombre [ hubo una, tiene un siglo, justo. Poco busqué pensar si no conocer, lo largo de este camino es la posi ddad de un imposible mas allé de la pulsién de muerte, més alld de: ulsién de poder, mas alls de la crueldad y de la soberania y un mm alla incondicional, no soberano, sino incondicional.”* Este es el planteo central de Derrida, com el cual arranca el di nte militarizado, donde las orque es un la crueldad -o al men id sin tiempo, tan vig La revolucién psicoanaliticay tiempo, mucho tiempo. Lo @ug 2.J. Derrida, Eras de dime de prcaandls,Brenos Aires, Paidés, 2001 3. Derrida, “Sin coartada”, en Estados de anime dal piceands, ob. cit. 4. Ibid, pag. 11. ' ACONSTRUCK ‘ ie i is LACONSTRUCCION DEL sUsETO ErIco ACERCA DE LA CRLELDAD o cl Ducrmete nifio’ y todas las formas actuales tienden a que o se quede solo y tranquilo. No a que incorpore un objeto que que rompa la barrera de tu molestia, Io cual lo conv rr dentro, sino que aprenda a estar solito en ausencia de bee Pero nunca el otro es existente en sf mismo. "Nunca ge bj U noe ste sntene recamen diciendo en términos muy generales; no es que todos lp Pero todo el planteo se sostiene precisamente en sean asi. Digo, la tendencia general de la sociedad, que idencia del otro. Con Jo cual, ustedes se darn cuenta de que vinclada a los conceptos del individualismo y de le aut wan instalando los modos de Ia obligatoriedad de la relacién en de la independencia, en términos de un sujeto que podria ridad. Al fallar estos mecanismos, és inevitable que la sociedad suerte de Robinson valiéndose por si mismo. Ustedles advert ee ea: cualquier autista podria vivir allf perfectamente En este sentido, lo interesante del planteo de Derrida es cepto de crueldad no sangrienta, relacionado con la profundal cidad y el suftimiento que produce una crueldad que se caragt or no soltar sangre, Una crueldad, en ese sentido, como dige dl Lo que yo vi es una sociedad sooep mer sociedad que funciona como yo pl ficado, que se caracteriza porque el otro te resulta indie -criminalice cada vez ms. Esta es una d n tiene que ver con nosotros. Un ser bumano no puede constituirse sin los componentes mortiferos que ‘acompaiian el surgimiento de la pulsién, ‘pero tampoco instalarse socialmente sin ‘no es la crueldad sangrienta -cruor, crud grienta -cruor,erudus,crudelica-, si Seat quico, Esto me lleva ala cuestion de la on TS en el sentido de la relacién entre narcisismo y pulsio a Porque el sadism -Io he dicho muchas veces ee cad © \Volviendo entonces a Derrida, al tema de la crueldad psiquica, él objeto. El sadismo lo que logra es un goce de lapulsion, In cal Fefere algo que me parece fundamental: “Preguntémonos solamen- ‘de esi s/o no, lo que se llama el psicoandlisis no abrira la tiniea wia ‘al menos interrogar alguna manera, anénitna, o acéfala por definicis ice lg énima, la por definicién, como di De manera que la pulsién no intenta daiiar a 10 const i Pi -nta dafiar al objeto sino cons que permitiria, sino saber, i no pensar incluso, | Jo que podria significar esta palabra extra y Is peor crueldad, el suftir por sufrir la banalidad del mal,