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La importancia de la investigación

S a r a S e f c h o v i c h

La epidemia de influenza puso al descubierto care n c i a s en torn o al estudio científico y social ante este tipo de fenómenos. Sara Sefchovich reflexiona sobr e la urgencia de fortalecer la inves - tigación científica y social, s allá de la polític a i n m e d i a t a , para enfrentar los retos del nuevo medio ambiente, la globali- z ación de las enfermedades y la atenc ión a lo s sec tor es s d e s favorecidos de la población.

  • I puede presumir en los informes. Estamos llenos de carí- sima publicidad en los medio s sobre lo que hacen nues- t ros diputados y senadores, pero nunca alcanza el dinero para las universidades, para los centros de inve s t i g a c i ó n y laboratorios, para becar estudiantes, invitar a expert o s , adquirir aparatos y re a c t i vos, c omprar libros y revistas y asistir a congresos en los que ponerse al día. Y claro, cuando aparece un evento de esta naturalez a y magnitud, no se sabe qué hacer y entonces las autori- dades desesperadas buscan re s o l ver en un día lo que du- rante años no atendieron. La Se c retaría de Hacienda anunció que había seis mil millones de pesos “para apoyar acciones d e pre p a r a c i ó n ,

La reciente epidemia de influenza hizo evidente que en

Mé xico no

se c onsid er a imp ortante a l a inve s t i g a c i ó n .

En esta o casión el problem a t uvo qu e ver con l a sa lud , pero lo mismo vale para otros campos que van desde la alimentación, medio ambiente y energía, hasta la ingenie- r í a , biología, química y tecnologías. “Nos falta ciencia” ha dicho recientemente el ex Rector d e la Un i versidad Na- cional y ex Se c retario de Salud Juan Ramón de la Fu e n t e . El nues tr o es un paí s en el que se ap oy a po c o a la in vestigación, porque nuestra cultura política sólo apun- t a a lo que da resultados inmediatos y a lo que se ve y se

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L A I MPO RTA NC IA D E L A I N V EST I GACI Ó N

respuesta, adquisición d e insumo s e investigación sobre el brote de influenza” y el gobierno del DF ofreció un m il l ó n d e p es o s a l a in st i tuc ió n o al in ve s ti gad o r qu e presentara “un método eficiente de diagnóstico” y otro millón a quien desarrollara la vacuna. Su llamado a las instituciones de educación superior, centros de investi- gación, laboratorios y organizaciones no gubernamen- tales se hizo durante el periodo crítico de la epidemia (última semana de abril y primera de mayo) y solicitaba presentar propuestas “antes del 4 de mayo”. Estos anuncios dan fe de la preocupación guberna- mental frente al problema, pero solamente quien no tiene idea de lo que significa hacer investigación, del tiempo y formas de trabajo que requiere, de la manera como se consiguen resultados, plagada de errores, equivocacio- nes y esfuerzos que no conducen a nada o de hallazgos en los lugares menos esperados y en temas que parecen poco relacionados con el que se investiga, pueden suponer que es posible en unos cuantos días re s o l ver un asunto de esta naturaleza, aun —pero el león cree que todos son de su condición— ofreciendo dinero. La investigación exige el largo plazo, el trabajo sobre mucho s temas aunque parezcan no servir de manera di- recta o inmediata e incluso no tener aplicación y desa- r rollo de teoría porque sólo así se puede sustentar la prác- t i c a . El camino no es recto ni puede serlo pues como d ecía Brecht , cuan d o ha y ob st ácul o s, la d is tan ci a m ás corta entre dos puntos es una línea chueca.

las presas se construyan o no en ciertos lugares, que se abran o no las compuertas en ciertos momentos, que con- venga tenerlas a cierta capacidad, etcétera Entonces algo que parece ser puramente epidemiológico puede ras- t rearse hasta lo social y lo político: desde la cuestión inme- d i a t a como las medidas que tomaron las autoridades y las respuestas a ellas de parte de los ciudadanos, hasta la forma como pegó y se contagió la enfermedad. Po r ejem p lo, p ara sa b er p or qu é en nuestr o p aís el v i rus hiz o más es tr agos qu e e n o tr as p artes d el m und o (esto lo dijo la Organización Mundial de la Salud) habría que preguntarse si eso tiene que ver con lo que come- mos, el tipo de alimentos y el modo de prepararlos, con

l a f o rm a d e vi vir l a v id a c o ti d ia na y s us pro b lem as d e vivienda, transporte, servicios, con la estructura y organi-

z a c i ó n de la familia y

del lugar de trabajo, con la manera

de reunirnos con los demás, no sólo la involuntaria que se produce en la calle sino la que tiene que ver con nues- tras c ostumbres sociales. Comprender las c uestiones de

tipo cultural y social nos permitiría enfrentar mejor los p roblemas y esto sólo se consigue con la investigación en historia, demografía, comportamientos sociales y acti- tudes culturales.

III

El no darle importancia a la investigación tiene que ver con una característica de la cultura nacional: el desinte-

II

Pero además, la epidemia hizo evidente que hacer cien- cia es algo más amplio y que falta también investigar en otra parte. En una entrevista hace ya muchos años, Mi c h e l Foucault dijo que “no es evidente que las causas de la en- fermedad deban buscarse a través del examen individual de los cuerpos”, lo cual significa que hay que buscarlas en el colectivo. Y las ciencias sociales podrían (y deberían) haber ser vido para ello en una situación como ésta. El de ahora pareció un asunto epidemiológico, como una inundación parece una cuestión ingenieril o un tem- blor un problema geológico. Y sin embargo no es tan sen- cillo. Los edificios se caen menos por el movimiento de l a t ie rr a qu e p o r qu e est uv ie r o n m al c o n st r u id o s y eso sucedió porque se usaron materiales baratos o insuficien- t e s (por ejemplo menos varilla de la necesaria). Esto a su vez fue posible porque se corrompió a quienes debían

s u p e rvisar la

obra y entonces hace falta entender la cade-

n a que lleva, de la corrupció n como forma de funciona-

miento social, al desastre. Una inundación, c omo suce- dió hace poco en Tabasco, tiene que ver no nada más con la cantidad de agua que cae del cielo sino con decisio- nes políticas y con intereses económicos que hacen que

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Giovanni Stradano, El alquimista, siglo XVI

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Joseph Wright of Derby, El alquimista, 1770 plazo. Si alguien consigue esa vacuna que quiere el

Joseph Wright of Derby, El alquimista, 1770

plazo. Si alguien consigue esa vacuna que quiere el go- bierno es porque hay año s y año s de investigación atrás,

p e ro eso no significa que así se deben seguir atendiendo y enfrentando los problemas, pues apenas pase la emer-

gencia to do vo l verá a ser igual: no

se vo l verá a hablar d el

asunto hasta que llegue otro virus (y va a llegar nos dice el biólogo Antonio Lazcano, es inevitable) y entonces otra vez haya que mandarlo a analizar a un laboratorio en el extranjero y se vo l verá a conve rtir en epidemia por- qué seguiremos sin que se pueda atender a todos los en- fermos que acuden a las clínicas y hospitales, y se vo l ve r á a regañar a los ciudadanos porque se automedican (¿y qué otra cosa pueden hacer?), porque no limpian las ins- talaciones de sus centros escolares o de trabajo ni se lava n seguido las manos (¡pero es que no hay agua ni pasa el camión que recoge la basura!) y porque en el transpor- te público la gente seguirá yendo demasiado apretuja- da. Y entonces vo l verán a ofrecer millones de pesos “p a r a apoyar acciones de preparación, respuesta, adquisición

de insumos e investigación sobre el brote” como se dijo en esta ocasión y los investigadores volveremos a existir por breve lapso para sacar a la luz todos los problemas y así ad infinitum.

r é s por la pre vención y la planeación. “Buena parte de la soberanía de México radica en la capacidad que tengam o s

IV

“Estamos constantemente rebasados para garantizar la

para detectar y anticipar pro b l e m a s”, d ijo re c i e nt e m e n- t e el Rector de la UNAM José Narro Robles. Mientras en p aíses como Canadá se hacen planes par a los siguien- tes d i ez y veinte años, entre nosotros suceden cosas como q ue es t am o s c as i a m e d ia d o s d e a ño y ha y i ns t it ucio - n es que aún no saben si van o no a recibir el presupues- to del año que está corriendo, pero eso sí, cuando llegue, deberán gastarlo antes de noviembre o lo pierden. Aquí

calidad y la oportunidad del trabajo” d ijo en el momen- t o de la crisis la directora del Instituto Nacional de En- fermedades Respiratorias Celia Alpuche; “México es el país más rez agado entre los que pertenecen a la O C D E e n cuanto a gasto en investigación y desarrollo” ha dicho un reporte de este organismo internacional. Mientras no se considere que es necesario apoyar en serio la investigación en medicina, farmacología, inge-

se p i e ns a en el l ar go p l az o y l o s p l a nes s e aj ust an a los cambios políticos y a las personas que ocupan puestos

n o

directivos. Por eso sucede que se anuncian pr oyectos y se firman convenios que no se llevan a la práctica o que si se llevan, se dejan caer en cuanto se quita el reflector, pasa la moda del momento o sale de su puesto el funcio-

niería, producción de alimentos, química, tecnología y también en sociología, historia, filosofía, cultura —pues como dice el físico Ian Sigal, así como la educación es para enseñar lo que ya se sabe así la investigación es para conocer lo que no sabemos—; mientras no se entienda que la investigación no puede estar condicionada a re-

n a r i o que lo apoyaba. Y también por eso sucede que haya

s o l ver

de maner a inme d ia t a cie rto s pro blem as qu e le

que mandar las cepas del virus a laboratorios en Estados

i n t e resan a los polít ico s o a los comerciantes, ni puede

Unidos y al mismo tiempo tengamos estudios en temas

atenerse a tiempos

fijos, ni puede depender de la buro c r a-

de punta como el del genoma humano. Es una disparidad

c i a tant o de abajo c omo de arriba (po r ig ual una secre-

típica de un país que no cree en serio en la ciencia y de unos gobernantes que no tienen la menor idea de lo que significa hacerla. La manera de pretender re s o l ver la epidemia puso en evidencia la forma de funcionar de nuestro sistema polí- t i c o : pensar que se le puede encontrar solución de la noche a la mañana si se da dinero, hacer medidas espectacula- res en reacción a lo inmediato pero que no miran a largo

taria que un director de departamento), que no se puede guiar por cambios sexenales y por los modos de funcio- namiento sind icales, mientras no se escuche a los acadé- m i c o s , a los que estudian y saben y se pretende resolver todo solamente desde la política, México seguirá sien- do el mismo y los problemas llegarán y se irán sin que sepamos cómo ni por qué y atenidos a Dios, a la suerte o a los vecinos del norte.

taria que un director de departamento), que no se puede guiar por cambios sexenales y por
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