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IGLESIA CRISTIANA MEGA ZOE PASTORA EDITH CRUZ

ESTUDIO BÍBLICO #294 - IGLESIA EN LAS CASAS SEMANA DEL 15 @ 21 DE ABRIL DE 2003

Tema: “Jehová peleará por vosotros” Éxodo 14: 10-19

Cuando Dios levanta a un pueblo, lo más que le interesa a ese pueblo es saber que Dios está con uno. Entonces, tenemos que confiar que Dios está con nosotros, confiar plenamente que Dios está a nuestro lado. Cuando nos desesperamos, de seguro que no podemos ver nada. Éxodo 14: 10 Todo desespero produce en uno mal, uno no ve nada, y toma medidas drásticas de inmediato, las cuales no son exactamente soluciones. Cuando nos desesperamos vemos solo lo grave de nuestros problemas. Como el pueblo de Israel estaba acostumbrado a la esclavitud en Egipto, comienzan a reprocharle a Moisés. Éxodo 14: 11,12 La cosa se pone peor cuando vemos los problemas y comenzamos a reprochar. Eso no está bien. Sucede que cuando somos carnales o algunos dejando de ser espirituales bajan de su espiritualidad para hacerse personas comunes, se deja de ver a Dios. Se deja de creer en su poder y en sus cuidados. Moisés nunca dejó de verlo como a ese Dios que bien conocía. Moisés le creía a Dios, su fe fue agrandándose cada día más y él sabía pedirle a Dios.

Cuando una mujer y un hombre conquistan el Cielo saben pedirle a Dios, y Él esta ahí para escucharles. Pero el hombre que no conquista el Cielo no puede ser guiado por Dios. Ya Moisés conocía la mente de Dios, y lo podemos ver en el versículo 17: Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;” Eso es conocer a Dios. Mis hermanos, no hay ninguna razón por la cual temer. Menos temerán aquellos que le han creído al Señor. Debemos recordar que con mano fuerte Dios había sacado a aquel pueblo de cautiverio. Éxodo 13: 14 Porque Dios había destruido a todo Egipto por amor a su pueblo. Pero aquel pueblo le reprochó a Moisés diciéndole que si no había sepulcros en Egipto donde podían haber sido enterrados, en vez de quedar muertos a la intemperie en aquel desierto donde presumían que morirían lejos del amparo y del cuidado de Dios. Pero Moisés jamás pensaba así, él había visto el poder de Dios. Mis hermanos, sean ustedes estuches, vasos para recoger el poder de Dios. Cuando vean ese poder a favor de ustedes lo agarran, entiérrenlo en su corazón y no lo pasen por alto. Cuando en ti está Dios, tú transformas las vidas de los que están a tu lado. Porque de ti sale lo que de Dios hay en tu vida.

Moisés había conocido quien era Dios y muy firme le habla al pueblo y le dice: “ ¡Jehová peleará por vosotros! ” Éxodo 14: 14 Entonces, ¿Por qué vivir desesperados? La pelea del enemigo no es con nosotros, sino contra Dios. Sepamos que el diablo contra quien se levanta es contra Dios. Nosotros, sencillamente, somos personas enviadas por Dios, pero el diablo se levanta en contra de Dios que está en ti. El diablo no podría luchar en contra de nosotros si solamente contáramos con nuestra naturaleza, porque nos destruiría, ya que nosotros somos débiles frente al diablo. Meramente como seres humanos, él no se puede levantar contra nosotros. Una cosa debemos entender y es que el diablo se levanta en contra de Dios. Y lo hace para que nosotros no alcancemos. Recordemos, que es el mismo Dios quien lucha a través de nosotros en contra del diablo. Es Dios quien sale a favor de nosotros. Por tal razón, Dios mismo nos dice por boca de Moisés: “ ¡Jehová peleará por vosotros! ”, para que nosotros estemos tranquilos.

Nuestros desesperos hacen que nuestras noches sean largas y que los días también sean más largos. En muchas ocasiones, cuando no sabemos para donde ir, buscamos la solución en un consejo o en alguna otra cosa. Pero el hombre y la mujer que oran saben hacia donde van y alcanzan lo que tienen que alcanzar. Debemos, mis hermanos, vivir una vida llena de fe. Nuestra confianza es el Señor. Sepamos que nuestra tranquilidad llega cuando confiamos en el Señor. En ocasiones, nuestros problemas y circunstancias parecen ser más grandes que Dios, pero no es así. El pueblo de Israel se detuvo porque el Faraón los persiguió, pero el grave problema del Faraón fue que se metió a luchar contra el mismo Dios. Pero a ese pueblo, al ver los muchos carros de los guerreros egipcios, les comenzó el desespero, la angustia y luego soltaron los reproches. Y eso se les convirtió en el peor problema, que entonces comenzaron a ver a Dios más pequeño. Mis hermanos, no se confundan, el problema se hace grande cuando Dios quiere demostrarte que está contigo. Dios lo va a dejar ver. En muchas ocasiones, como humanos no entendemos por qué pasan las cosas. Pero, si somos personas espirituales, entenderemos el por qué de las cosas. ¡Cuánto miedo nos da cuando el Faraón se levanta! Pero, a quien le debemos temer es a Dios. Al justo Jehová no va a desamparar y el mal que quiere llegar Jehová lo destruirá.

Nuestro Dios no hace ruidos. Él está en el tercer cielo, no se desespera, no se angustia, no descansa, no duerme, su ojo cubre toda la Tierra. Quien hace mucho ruido es Satanás para sembrar el temor, pero la diestra del Señor nos sostiene. Mis hermanos, Dios llama y nos respalda. No hay porque tener miedo, sino que hay mucho por lo cual creer. Jehová se glorifica en medio del pueblo. ¡El se hará grande! ¡Levantémonos como un pueblo que sabe creer, que sabe mover la mano de Dios! No somos un pueblo de piernas flojas. Para sostener todo lo que hay en tu cabeza tienes que tener unas buenas piernas, y caminar hacia el Mar Rojo, ¿Tú lo abrirás o te irás nadando? Tú lo decides. AMEN.