Sei sulla pagina 1di 4

LAS ADICCIONES

"LAS ADICCIONES SE INICIAN COMO CONDUCTAS PLACENTERAS PERO POSTERIORMENTE ESCLAVIZAN AL SUJETO, QUE SE SIENTE OBLIGADO A REPETIRLAS, A PESAR DEL MALESTAR QUE LE ESTÁN OCASIONANDO.”

¿Qué se entiende por conducta adictiva?

Las conductas adictivas se caracterizan por la capacidad que tienen para producir gratificación inmediata o alivio de algún malestar. Por esto, es fácil que terminen por generar dependencia, es decir, un patrón de comportamiento desadaptativo, que conducen a un deterioro global de la persona.

¿Puede haber adicciones positivas?

Si consideramos la adicción como "afición" a algo gratificante, y la persona no se ve obligada por ello a renunciar a otras formas de obtener placer, el ejercicio físico o el deporte, por ejemplo, podrían ser consideradas como adicciones positivas. Aun así, también se ha descrito la vigorexia, como una forma de dependencia al gimnasio.

Creemos, sin embargo, que para evitar confusión, el termino adicción debe ser sinónimo de dependencia, lo que se confirma con el carácter negativo que dicho término tiene a nivel coloquial.

¿Cuando puede considerarse que una conducta ha degenerado en adicción?

Las adicciones se inician como conductas placenteras, pero posteriormente, en un plazo variable para cada una de ellas, esclavizan al sujeto, que se siente obligado a repetirlas, a pesar del malestar que le están ocasionando.

Se habla da adicción cuando la conducta adictiva implica tanto al sujeto que conduce a dependencia. La persona reduce progresivamente su campo de intereses y sus obligaciones, de manera que la conducta adictiva termina por acaparar su vida. La adicción por definición implica pérdida de libertad, por lo que tiene carácter pernicioso.

Existen datos específicos que caracterizan la dependencia para cada conducta adictiva, ya sea a sustancias (drogas) o al resto de comportamientos.

¿Qué tipo de adiciones existen?

Básicamente, adicciones a sustancias y a otras actividades placenteras, como el comer, comprar, practicar sexo, ver TV, videojuegos, o cualquiera de las formas de conexión a Internet, por citar sólo algunas.

¿Qué impacto tienen las nuevas tecnologías sobre las adicciones?

Las nuevas tecnologías, al igual que la mayor parte de los adelantos científicos, no tienen en sí mismas un carácter nocivo o beneficioso desde el punto de vista de la salud mental, sino que éste depende del uso que se haga de ellas. No obstante, se ha descrito un grupo de adicciones estrechamente relacionadas con nuevas

poder adictivo radica en que, por una

parte, permiten obtener una gratificación inmediata como contactar con personas sin salir de casa, obtener información o entretenimiento sin limites; y por otra, alivian el malestar, derivado de la soledad o de una baja autoestima, por ejemplo la posibilidad de mentir y ofrecer una imagen idealizada a través del chat.

tecnologías: TV, Internet, uso de teléfonos móviles, Chats, etc

Su

¿Qué adicciones son las que, a su juicio, resultan más peligrosas?

Entre la más peligrosas se encuentran las de mayor poder dependígeno: opiáceos, cocaína y drogas de diseño. Mención especial merece el alcohol, que siendo una sustancia institucionalizada, produce unas complicaciones sociofamiliares como accidentabilidad, maltrato, absentismo, etc.; y sanitarias: enfermedades y muertes con gastos directos e indirectos cuantiosísimos; muy superiores al del resto de las dependencias. Curiosamente, esta problemática continúa sin ser adecuadamente atendida por las administraciones autonómicas y central y suele quedar eclipsada en los distintos planes de actuación por el resto de drogodependencias.

Aunque la mayor parte de los estudios y de los pacientes que acuden en busca de ayuda han sido hasta hace poco drogodependientes, podemos decir que cualquier conducta adictiva o dependencia, si se la deja evolucionar de forma natural, termina por deteriorar a la persona, ya sea en sus relaciones con los demás, en el trabajo o estudios, en la economía o en su salud física y psíquica. Esto lo estamos comprobando con jóvenes conducidos a la consulta por sus padres porque no pasan de curso, o porque les ha cambiado el carácter alterando la convivencia o porque han abandonado a los viejos amigos por pasar horas sentados frente a la video-consola o al ordenador. También amas de casa adictas a las compras, que han tenido que solicitar un préstamo para pagar sus deudas con el consiguiente conflicto familiar.

¿Qué deben saber los jóvenes en cuanto a las adicciones?

Los jóvenes deben tener una buena formación en este campo, un conocimiento objetivo y veraz sobre los efectos de las drogas, tener en cuenta que estas proporcionan unos efectos placenteros rápidos como desinhibición en las relaciones, sobretodo con el sexo opuesto -afirman que "ligan mas"-, euforia, bienestar, etc; pero que es fácil que puedan desarrollar una dependencia, con todo lo que esto conlleva. Lo mismo podría decirse de las adicciones a videojuegos, TV, chats, móviles, etc…. Sin duda, la educación es lo fundamental, responsabilidad de padres, profesores y de todos los estamentos sociales y políticos relacionados. Y a la educación, unir la prevención, como medidas mas acertadas, para que los jóvenes aprendan a hacer un uso y un consumo responsable.

¿Existen factores de riesgo que predispongan a una persona hacia las conductas adictivas?

Podemos encontrarlos en las personas (personalidad inmadura, necesidad de buscar sensaciones intensas, incapacidad para tolerar la frustración y demorar las gratificaciones, ausencia de proyecto de vida o de valores sólidos, problemas de ansiedad o depresivos, etc…) o bien en el ambiente (falta de alternativas al ocio, marginación, paro, etc…).

Clasificación de las Adicciones

La drogodependencia habitualmente se refiere a las sustancias químicas, pero se cuenta actualmente con suficiente experiencia clínica como para poder hablar de adicciones psicológicas. No es exagerado señalar que ciertas conductas, como el juego patológico, la dependencia del ordenador, la hipersexualidad, la adicción a la comida (sobreingesta compulsiva), el ejercicio físico excesivo, la dependencia de las compras, el trabajo absorbente, etc., pueden considerarse desde el punto de vista psicológico como adicciones.

· Juego patológico

· Adicción al sexo

· Adicción a las compras

· Adicción a la comida

· Adicción al trabajo

· Adicción al teléfono

· Adicción a Internet

· Adicción al ejercicio físico

· Adicción a las dietas

· Adicción a los opiáceos

· Alcoholismo

Tipos Variantes más comunes

Psicológicas

Químicas

· Adicción a la cocaína y a las anfetaminas

· Adicción a las benzodiacepinas

· Tabaquismo

Todas las conductas potencialmente adictivas comienzan a ser controladas por reforzadores positivos (esto es, por los aspectos placenteros de la conducta misma), pero terminan siéndolo por reforzadores negativos (el alivio del malestar). En estos casos la persona muestra una fuerte dependencia psicológica hacia las mismas, actúa con ansia y de forma impulsiva, y pierde interés por cualquier otro tipo de actividades gratificantes anteriores, sin ser capaz de controlarse a pesar de las consecuencias negativas experimentadas (cfr. Gil Roales, 1996).

Rasgos de la persona propensa a las adicciones

El ser humano necesita alcanzar un nivel de satisfacción global en la vida. Normalmente, éste se obtiene repartido en diversas actividades: la familia, el trabajo o estudio, la relación afectiva sexual, la comida, la vida espiritual, las aficiones, el deporte, etc.

Según señala Bertrand Russell en “La conquista de la felicidad”, el mayor número de aficiones e intereses de una persona está en relación directa con una mayor probabilidad de alcanzar una vida satisfactoria. Las carencias en una dimensión pueden compensarse, en cierto modo, con las satisfacciones obtenidas en otra.

Por el contrario, si una persona es incapaz o se siente especialmente frustrada en una o varias facetas, puede entonces centrar su atención en una sola. El riesgo de adicción en estas circunstancias es alto. De este modo, la adicción es una afición patológica que, al causar dependencia, restringe la libertad del ser humano (Alonso-Fernández, 1996).

En algunos casos hay ciertas características de personalidad o estados emocionales que aumentan la vulnerabilidad psicológica a las adicciones: la impulsividad; la disforia (estado anormal de ánimo que se siente subjetivamente como desagradable y que se caracteriza por oscilaciones frecuentes de humor); la intolerancia

a los estímulos no placenteros, tanto físicos (dolores, insomnio, fatiga, etc.) como psíquicos (disgustos,

preocupaciones, responsabilidades, etc.); y la búsqueda exagerada de sensaciones. Hay veces, sin embargo, en que en la adicción subyace un problema de personalidad (baja autoestima, por ejemplo) o un estilo de vida inadecuado (ausencia de realización personal) o una forma de enfrentar inadecuadamente a las dificultades cotidianas.

Factores psicológicos de predisposición

- Estado de ánimo disfórico

- Intolerancia a los estímulos poco placenteros

- Impulsividad

- Búsqueda de sensaciones - Autoestima baja

En último término, se trata de personas que carecen de un afecto consistente y que intentan llenar esa carencia con sustancias químicas (drogas, alcohol o tabaco) o sin sustancias (compras, juego, ordenadores, o trabajo). Porque el cariño y especialmente el amor, llenan de sentido nuestra vida y contribuyen de forma decisiva a nuestro equilibrio psicológico. La falta de proyectos de vida que motiven a la persona o que al menos le proporcionen algún grado de reconocimiento social, son grandes factores de riesgo, causando el sentirse poco apreciado, y por lo tanto aislado.

En resumen, una persona con una personalidad vulnerable, una insuficiente formación de valores y con una cohesión familiar débil corre un gran riesgo de hacerse adicto si cuenta con un hábito de recompensas inmediatas, tiene el objeto de adicción a la mano, se siente presionado por el grupo y está sometido a circunstancias de estrés (fracaso escolar, frustraciones afectivas, competitividad, etc.) o de vacío existencial (inactividad, aislamiento social, falta de objetivos de vida trascendentes, etc.).