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SÉRIE: VERDADEROS DISCÍPULOS Estudo Pág. 1. El Verdadero Arrepentimiento 02 2. Evidencias del
SÉRIE: VERDADEROS DISCÍPULOS Estudo Pág. 1. El Verdadero Arrepentimiento 02 2. Evidencias del

SÉRIE: VERDADEROS DISCÍPULOS

Estudo

Pág.

1. El Verdadero Arrepentimiento

02

2. Evidencias del Arrepentimiento……………………………………

04

3. Por sus frutos los conocerán…………………………………………. 06

4. Discípulos que dan fruto……………………………………………… 09

5. Permaneciendo en La Vid……………………………………………. 12

6. Amigos o Enemigos de la Cruz………………………………………. 16

7. El Reto de Ser Discípulo……………………………………………… 21

8. El Discípulo y la Obediencia…………………………………………. 25

9. El Escultor de Discípulos……………………………………………… 32

38

10. ¿Discípulos o Simpatizantes?

11. El Carácter del Discípulo - Parte 1……………………………………. 43

12. El Carácter del Discípulo – Parte 2…………………………………… 47

13. El Carácter del Discípulo – Parte 3…………………………………… 52

14. El Carácter del Discípulo – Parte 4…………………………………… 56

15. La Verdadera Paz……………………………………………………

60

16. ¿Por qué persiguen a los discípulos?

64

17. La Sal de la tierra……………………………………………………

70

18. Somos Luz del Mundo………………………………………………

76

19. Los Obstáculos del Discípulo………………………………………… 81

20. La misión del discípulo………………………………………………. 88

1 - El Verdadero Arrepentimiento

1 - El Verdadero Arrepentimiento El Arrepentimiento no es opcional. Es un mandato de Dios: Dios

El Arrepentimiento no es opcional. Es un mandato de Dios:

Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan (Hechos

17:30)

Jesús habla de que el arrepentimiento se debe de poder ver:

den

frutos dignos de arrepentimiento

(Lucas 3:8)

¿Tu porqué crees que eres discíplulo de Cristo (Cristiano)?

¿Por sólo decir ser cristiano, lo es? ¡No!

¿Porque levantaste la mano en una reunión? ¡No!

¿Por haber orado una “oración mágica”? ¡No!

¿Porque vas a la iglesia? ¡No!

¿Porque diezmas? ¡No!

¿Por haber sido bautizado? ¡No!

El verdadero discípulo inica con el arrepentimiento.

Jesús

comenzó a predicar: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha

acercado.” (Mat 4:17)

“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Luc 5:32)

si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente.” (Luc 13:1-5)

La predicación superficial que vemos hoy en día no produce cambio verdadero. Debe haber una señal de regeneración. Somos salvos por fe, pero la fe sin obras es muerta.

Algunos citan Hechos 16.31 (Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa) y dicen que la salvación viene por el arrepentimiento. Creer NO es suficiente

Tú crees que Dios es uno (que hay un solo Dios). Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. Pero, ¿estás dispuesto a admitir (¿quieres saber), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estéril? (Stg 2:19-20)

Pues ellos mismos cuentan acerca de nosotros, de la acogida que tuvimos por parte de ustedes, y de cómo se convirtieron de los ídolos a Dios para servir al Dios vivo y verdadero, (1Tes 1:9)

Tres Áreas que deben de verse en un arrepentimiento genuino

1.

Emociones -Dolor del pecado…

2. Intelecto -Cambio de mente

3. Voluntad. -Cambio de vida

…pero ahora me regocijo, no de que fueron entristecidos, sino de que fueron entristecidos para arrepentimientoPorque la tristeza que es conforme a la voluntad de Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación, sin dejar pesar; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2Co 7:8-10)

Los frutos disgnos de arrepentimiento se muestran de una manera práctica. Dejas de robar, de tranzar, de hacer cosas deshonestas. La Biblia lo señala por medio de Juan el Bautista:

Por eso, Juan decía a las multitudes que acudían para que él las bautizara: “¡Camada de víboras! ¿Quién les enseñó a huir de la ira que vendrá? “Por tanto, den frutos dignos de arrepentimiento; y no comiencen a decirse a ustedes mismos: ‘Tenemos a Abraham por padre,’ porque les digo que Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras. “El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.” Y las multitudes le preguntaban: “¿Qué, pues, haremos?” Juan les respondía: “El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.” Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: “Maestro, ¿qué haremos?” “No exijan (No colecten) más de lo que se les ha ordenado,” les respondió Juan. También algunos soldados le preguntaban: “Y nosotros, ¿qué haremos?” “A nadie quiten dinero por la fuerza,” les dijo, “ni a nadie acusen falsamente, y conténtense con su salario.” (Luc

3:7-14)

22 -- EEvviiddeenncciiaass ddeell AArrrreeppeennttiimmiieennttoo

A A r r r r e e p p e e n n t t

Pero, ¿estás dispuesto a admitir (¿quieres saber?), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estéril? (Stg 2:20)

Profesan, pero ¿serán Nacidos de Nuevo?

Hay personas que piensan que son salvas sólo por haber hecho la oración de fe en algún momento de su vida. Según la revista American Cristianity, en EEUU hay 305 millones de personas, de las cuales 250 millones profesan ser Cristianos, pero sólo 134 millones asisten regularmente a la iglesia. ¿Cuántos serán verdaderos discípulos? ¿Cuántos viven como Cristianos? Cada año se abren 1500 iglesias Evangélicas nuevas… ¡pero cierran 4000!

Los Católicos piensan que por haber sido bautizados en su niñez, son salvos. Según el INEGI, sólo 26% de las personas que profesan la fe Católica asisten regularmente a la iglesia. ¿Cuántos serán nacidos de nuevo?

a la iglesia. ¿Cuántos serán nacidos de nuevo? ¿Cuáles son las Evidencias de los Verdaderos Discípulos?

¿Cuáles son las Evidencias de los Verdaderos Discípulos?

Veamos el texto de Santiago, comenzando en el versículo 14

¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo? (Stg 2:14)

Recordemos que Pablo afirma en Romanos que “el hombre es justificado por la fe aparte de las obras.” Las obras son la prueba de que tu arrepentimiento fue genuino. En los siguientes versículos Santiago entra en un ejemplo.

Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario, y uno de ustedes les dice: “Vayan en paz, caliéntense y sáciense,” pero no les dan lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta. Pero alguien dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.” (Stg 2:15-18)

Si entendemos estos versículos, nos damos cuenta que no hay contradicción con lo que dijo Pablo en Romanos. Si no hay pruebas, tu fe es estéril.

Tú crees que Dios es uno (que hay un solo Dios). Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan. (Stg 2:19)

Hay muchos que tienen la fe de los demonios. Creen, al igual que los demonios, pero no practican.

Pero, ¿estás dispuesto a admitir (¿quieres saber?), oh hombre vano (necio), que la fe sin obras es estéril? (Stg 2:20)

En la versión NVI se traduce “hombre vano” como “hombre tonto”.

¿No fue declarado justo nuestro padre Abraham por lo que hizo cuando ofreció sobre el altar a su hijo Isaac? Ya lo ves: Su fe y sus obras actuaban conjuntamente, y su fe llegó a la perfección por las obras que hizo. (Stg 2:21-22)

¡La fe actuó! Recapitulando, nadie puede alcanzar la salvación sin creer en Cristo; pero si alguien dice que cree, debe tener obras que lo demuestren.

33 -- PPoorr ssuuss ffrruuttooss llooss ccoonnoocceerráánn

o o s s l l o o s s c c o o n n

Jesús nos dijo “Así que por sus frutos los conocerán.” El Señor hablaba de cómo podrían reconocerse a los verdaderos discípulos y también a los falsos discípulos. En los temas anteriores vimos cómo los verdaderos creyentes comienzan a serlo con un verdadero arrepentimiento, un giro de 180 grados en forma de vivir. Como dijo el Apóstol Pablo, “las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas.La fe salvadora produce inevitablemente frutos de la nueva naturaleza. Vamos a estudiar el pasaje de Mateo 7:13-20 en detalle.

“Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición (destrucción), y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mat 7:13-14)

Aquí vemos dos antítesis: Una puerta angosta y una puerta ancha; y un camino angosto y un camino ancho. Ambas son metáforas que nos hablan del caminar de las personas. El camino ancho es muy fácil de caminar… uno se puede decir a si mismo: el camino ancho no es tan malo, todo el mundo anda por él, todos hacen lo mismo. Hay personas que, aunque van a la iglesia, o incluso usan el púlpito, van por el camino ancho. Mientras, quienes van por el camino angosto encuentran que éste se vuelve cada día más angosto.

Tus hechos hablan tan fuerte, que no se escucha lo que dices.

Como dice el refrán: “Tus hechos hablan tan fuerte, que no se escucha lo que dices.”

“Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mat

7:15)

de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mat 7:15) Jesús habla aquí sobre la existencia

Jesús habla aquí sobre la existencia de ministros falsos. ¡Hay lobos entre las ovejas! Cuidémonos de ellos.

falsos. ¡Hay lobos entre las ovejas! Cuidémonos de ellos. “Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se

“Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? (Mat

7:16)

Las evidencias externas hablan de la experiencia interna.

“Así, todo árbol bueno da frutos buenos; pero el árbol malo da frutos malos. “Un árbol bueno no

puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. (Mat 7:17-18)

El buen árbol es una forma metafórica de referirse al genuino Cristiano. El árbol malo es una metáfora del que dice ser Cristiano, pero no lo es. ¿Y cuáles serán los frutos malos y los frutos buenos? Pablo lo explica claramente en su carta a los Gálatas:

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. (Gal 5:19-23)

Notemos cómo todos los árboles dan fruto. Según Jesús en la Parábola del Sembrador, hay algunos que rinden fruto en diferentes cantidades: 30, 60 o hasta 100 veces. Esto nos habla de que algunos Cristianos van a dar más frutos que otros.

El original para la palabra “dar” es el griego “poiéo” que significa hacer cosas, practicar. Esto nos habla de que no se trata de un “fruto invisible”, sino uno que consiste en cosas visibles, tangibles. El nacido de nuevo no puede practicar el pecado (más sobre eso abajo). El árbol malo, el falso Cristiano, puede simular el fruto del bueno, pero su fruto no es genuino. Allí es donde se cumple lo que dijo Juan: “salieron de nosotros, pero en realidad no eran de nosotros” (1Jn 2:19). ¿Habrá pastores o ministros que no han nacido de nuevo? ¡Claro que sí!

“Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. “Así que, por sus frutos los conocerán. “No todo el que Me dice: ‘Señor, Señor,’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos. (Mat

7:19-21)

Esto es serio, porque de esto depende tu eternidad. La santificación es el fruto que se espera de nosotros (Rom 6:22).

Los que profesan ser y no son.

“Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchos milagros?’ “Entonces les declararé: ‘Jamás los conocí; APARTENSE DE MI, LOS QUE PRACTICAN LA INIQUIDAD.’ (Mat 7:22-23)

Profetizamos: Aquí el Señor se refiere claramente a los que profesan ser Cristianos, pero no lo son. La palabra que se usó para “profetizamos” no es la que se usa para hablar del don de profecía, sino que significa aquí “hablar el mensaje de Dios.” Es decir, hay quienes desde un púlpito hablan las palabras de Dios, pero no las viven.

Demonios: Aquí dice que los falsos maestros aún expulsan demonios, pero que no conocen a Jesús. Dejemos claro que los demonios son expulsados por el poder del nombre de Jesús, pero expulsarlos no es evidencia de la santificación del que ora. Aún Judas expulsó demonios (cuando fueron enviados de dos en dos), pero es claro que nunca fue un verdadero discípulo de Cristo.

Milagros: Por último Jesús afirma que algunos aún hicieron milagros, pero no conocieron a Jesús. ¿Un milagro garantiza que el sanado y el que oró son Cristianos? ¡No! Algunas personas son engañadas porque piensan que un milagro o un prodigio pueden avalar a los involucrados, pero no es así.

prodigio pueden avalar a los involucrados, pero no es así. Policías y Médicos Falsos Para entenderlo

Policías y Médicos Falsos

Para entenderlo mejor pensemos en el siguiente ejemplo: cualquier persona sin entrenamiento, preparación o autorización puede hacerse pasar por policía, o por médico, y ejercer el oficio falsificando un uniforme o una credencial. Muchos pueden ser engañados, otros pueden haber recibido un beneficio de ellos, algunos más pueden incluso haber sido curados, pero los falsos no dejan de serlo por ello. Aquí Jesús les dice “nunca los conocí”, al igual que el falso no podría entrar en el cuartel de policías. 2 Tim 2:19 dice que “El Señor conoce a los que son Suyos“.

44 -- DDiissccííppuullooss qquuee ddaann ffrruuttoo

u l l o o s s q q u u e e d d a

Vamos a ver a fondo una de las parábolas de Jesús, la que conocemos como La Parábola del Sembrador. Recordemos que una parábola es la narración de un suceso cotidiano para conocer una verdad espiritual.

“Escuchen: El sembrador salió a sembrar; y al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. “Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra. “Pero cuando salió el sol, se quemó, y por no tener raíz, se secó. “Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. “Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno.” (Mar 4:3-8)

otras a sesenta y otras a ciento por uno.” (Mar 4:3-8) En esta parábola, Jesús habla

En esta parábola, Jesús habla de cuatro tipos de personas que escuchan el mensaje del Evangelio. Todos escucharon el mismo mensaje, pero sólo uno dio fruto. Esto muestra que dar fruto no depende del mensaje, sino del corazón. Se espera que luego de escuchar, las personas se arrepientan genuinamente, experimenten una verdadera conversión, nazcan de nuevo y den fruto. Jesús explica esta parábola a partir del versículo 14 del mismo capítulo; así que veremos la explicación junto con la parábola, empezando en el versículo 1 para ver el contexto.

Multitudes

Comenzó Jesús a enseñar de nuevo junto al mar; y se llegó a Él una multitud tan grande que tuvo que subirse a una barca que estaba en el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas en parábolas, y les decía en Su enseñanza. (Mar 4:1-2)

Notemos cómo dice que se llegó a Él una multitud. Eran tantos, que Jesús se subió a una barca para predicarles desde allí, aprovechando la acústica que se produce cuando se

habla sobre una superficie de agua. Aunque se trata de una multitud, la parábola nos indica que no todos reciben el Evangelio realmente, sino sólo un grupo de personas. La presencia de muchas personas oyendo un mensaje no significa que hay un “avivamiento.”

Las multitudes no garantizan nada acerca de la conversión. En el versículo 14, Jesús explica que “El sembrador siembra la palabra“, es decir, en ese caso el sembrador era Jesús. Hoy, el sembrador soy yo mientras escribo este mensaje. Mañana puede ser usted mientras predica el Evangelio.

Duros de Corazón

El primer grupo de personas que menciona Jesús está simbolizado por la semilla que “cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.” En el versículo 15, Jesús explica que “son aquéllos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.” Es decir, las aves del cielo que se comen la semilla representan en este caso a Satanás que llega a robarse la Palabra para que no dé fruto.

Las veredas son los caminos que los sembradores caminaban para atender los campos; por las pisadas el terreno se volvía duro. Esto simboliza a las personas que han endurecido su corazón por causa de los sufrimientos de la vida. Es el caso, por ejemplo, de una mujer abandonada por su esposo que vive resentida, o un hombre amargado contra otro al interior de una iglesia Cristiana y dice “todos son iguales” o “son hipócritas“.

En el pasaje paralelo, en Mateo, dice que estas personas son las que oyeron “la palabra del reino y no la entiende(n).” ¿Por qué no la entienden? Las palabras de Jesús a veces ofenden el pensamiento natural y sólo los nacidos de nuevo las entienden. Estas personas oyeron la Palabra, pero decidieron no creerla con el corazón. De alguna manera dicen: Me quedo con Aristóteles.

Superficiales y Emocionales – De corta duración

El siguiente grupo de personas mencionado por Jesús es el de las personas cuyo corazón está más blandito que el de los primeros, pero que por debajo es duro. Un ejemplo de esto lo tuve en mi propia casa. Hace unos años compré tres palmeritas para sembrar frente a mi casa y las sembré según las instrucciones de quien me las vendió. Pasaron un par de años y se notaba que dos de las palmeras estaban creciendo bien, pero una de ellas no crecía mucho. Resulta que un día, un auto que pasaba frente a mi casa, chocó y derribó precisamente esa palmera. Al día siguiente vinieron los encargados del seguro para sembrarme una palmera que reemplazara a la anterior y, al cavar el hueco para sembrarla, encontraron una gran piedra debajo de la superficie. ¡Por supuesto que no crecía!

Según la explicación de Jesús en los versículos 16 y 17, estos son “los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales.” Son personas que al escuchar el Evangelio se emocionan y dicen “¡Qué bonito, esto es lo que yo necesitaba! Voy a seguir a Cristo.” Van a la iglesia, cantan, diezman y se involucran, pero son cristianos de corta duración. El versículo 17 dice que “cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida se apartan de ella.” La palabra griega que se usa allí como ‘aflicción’ habla de ‘estrechez’. Cuando viene, por ejemplo, la estrechez económica,

dejan de ir a la iglesia. Cuando reciben burlas o presiones de los que no son creyentes, también. Cuando hay persecución, dejan la fe. ¿Cómo se da esa persecución hoy en día? Por ejemplo, en que tu compadre se burla de ti y te dice que te has convertido en el ‘monje loco.’

Para empeorar la situación, en muchas iglesias de hoy no se está predicando completa la Palabra de Dios, sino que se está predicando un Evangelio de Prosperidad. Así, cuando viene una situación de estrechez en la vida de quien aprendió sólo que “Dios te hace Rico”, perderá el ánimo y abandonará su decisión de seguir a Cristo. Cuando viene la persecución, se preguntan por qué ocurre si, supuestamente, Cristo vino a darnos paz. Ciertamente vino a darnos paz, pero paz en el corazón.

Otro tipo de persecución puede ocurrir en casa: ¡Te voy a desheredar porque te cambiaste de religión!

Recuerdo un hombre que vino un día a despedirse, se iba de la congregación. Yo le pregunté ¿y a qué iglesia te vas? -A ninguna- respondió. Su esposa le había advertido que, de seguir acudiendo a la iglesia, ella lo dejaría. Me explicó que él la quería mucho y no quería perderla.

55 -- PPeerrmmaanneecciieennddoo eenn LLaa VViidd

n e e c c i i e e n n d d o o e

Un verdadero discípulo reconoce a Jesús reconoce la única fuente, el origen de todo. Un verdadero Cristiano no necesita motivadores (del mundo o de la iglesia) para su sustento o para su avance. Sólo necesita la Palabra del Dios vivo para alimentarse. Vamos a estudiar el pasaje de Jesús como la Vid Verdadera, Juan 15:1-8

“Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el viñador. (Jua 15:1)

¿Por qué Jesús usó una vid para darnos este ejemplo? ¿Por qué no un manzano, o una naranja? La palabra “vid” viene del término celta “vitis” que significa conocimiento. Jesús está diciendo aquí: “Yo soy la vid, yo soy el conocimiento.” Cristo vino a darnos el conocimiento del Padre.

Espero que con esto sean alentados sus corazones, y unidos en amor, alcancen todas las riquezas que proceden de una plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del misterio de Dios, es decir, de Cristo (el Mesías), en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. (Col 2:2-3)

Las características físicas de esta planta no son menos importantes para entender por qué el Señor afirma ser La Vid; vamos a analizarlas a continuación:

Eternidad de Cristo y Su Salvación

La vid es una planta que puede vivir más de 100 años. Esto nos habla de la eternidad de Cristo. Cristo es eterno y Cristo ofrece eternidad. 1 Juan 5.11 dice “… que Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en Su Hijo.” Cristo nos ofrece vida eterna, ¿quién cree que nos puede ser quitado lo que Él nos dio? La salvación que Cristo nos ofrece es eterna y por tanto no se pierde. Si eres realmente salvo, nacido de nuevo, eso es eterno. Jesús mismo dijo que nadie podía arrebatar a sus ovejas de su mano:

dijo que nadie podía arrebatar a sus ovejas de su mano: “Mis ovejas oyen Mi voz;

“Mis ovejas oyen Mi voz; Yo las conozco y Me siguen. “Yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de Mi mano. “Mi Padre que Me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. (Jua 10:27-29)

Una Vid Verdadera, otra Venenosa La vid tiene un tronco de madera blanda, quebradiza y

Una Vid Verdadera, otra Venenosa

La vid tiene un tronco de madera blanda, quebradiza y torcida, por lo cual no es apto para hacer muebles o utensilios. La única función del tronco de la vid es que la savia corra por ella para que las ramas puedan dar fruto. (Eze 15:1-5) Igualmente, el Evangelio no debe ser “usado” por motivaciones materiales, en la búsqueda de fama o riquezas por ejemplo, sino sólo para la salvación. Cuando Jesús preguntó a los discípulos si querían dejarlo, Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.“.

Recientemente salió a la venta la llamada “Biblia de la Prosperidad” y también la “Biblia Positiva“. Es claro que estas Biblias no alimentan al Cristiano, porque están tramposamente orientadas a conseguir que la Escritura -usada fuera de contexto- armonice con los deseos mundanos, se busca que la Biblia “diga” lo que las multitudes quieren oir. Mas de Cristo no va a fluir algo que no sea la Palabra de Dios. En Isaías 5:1-21 vemos cómo el sembrador sembró uvas y le salieron agrias, venenosas. El Cristianismo está contaminado con uvas venenosas. Jesús comienza este pasaje de Juan 15 diciendo “Yo soy la vid verdadera“, porque hay otra vid falsa cuyo tronco es venenoso. “Porque la vid de ellos es de la vid de Sodoma y de los campos de Gomorra; Sus uvas son uvas venenosas, Sus racimos, amargos”. (Deu 32:32). No tomemos de la vid del mundo, del hombre o del Diablo. Tomemos únicamente de la Vid que es Jesucristo.

¿Te estás alimentando de la Vid verdadera?

Dice Juan 15:1 que el Padre es el Labrador. Dios Padre cuida eternamente la Vid que es Cristo, para que eventualmente nosotros, las ramas, demos uvas, fruto.

Propiedades Curativas de las Uvas

Las uvas tienen muchas propiedades curativas y de presevación de la salud:

contienen antioxidantes, evitan el estreñimiento, previenen enfermedades reumáticas, problemas del sistema circulatorio, diversos tipos de cáncer, infartos. Además, tienen muchas propiedades cosméticas. Hasta encontré un sitio que habla de una dieta de la uva para obtener mayor energía y para perder algunos kilitos. Así como la uva sirve para todo, también el sacrificio de Jesús.

la uva sirve para todo, también el sacrificio de Jesús. Semillas En cada uva hay una

Semillas

En cada uva hay una semilla, y en cada semilla el código genético para producir otra vid. Igualmente en nosotros los nacidos de nuevo están la Palabras de Vida que pueden sembrarse en los corazones de los demás y reproducir otros nacidos de nuevo.

Nos Poda

Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. (Jua 15:2 NVI)

la poda para que dé más fruto todavía. (Jua 15:2 NVI) Permanecer En lo natural, ¿qué

Permanecer

En lo natural, ¿qué es podar? Podar es cortar, quitar ramas que estorban, con el propósito de fortalecer las ramas para que den más fruto. Dios cuida de nosotros y nos “poda” las ramas que no necesitamos porque nos quitan energía -la envidia o la mentira por ejemplo-. Eso no ocurre sin que experimentemos dolor, pero es bueno. Si Dios te está podando, es porque te está cuidando.

Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. (Jua 15:3-4 NVI)

He observado que en Latinoamérica entendemos el término “permanecer” siempre con un límite: Voy a permanecer en este trabajo (e implícitamente pensamos “hasta encontrar otro”). Tal concepto no es el que se encuentra en este pasaje. En el original aparece el término griego “meno” significa “quedar indefinidamente“, lo cual nos habla de la eternidad. Jesús nos está hablando de quedarnos permanentemente con Él:

Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:

el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará* en ustedes. (Jua 14:16-17

NVI)

Con base en el Nuevo Testamento ya no debemos pedir “no quites tu Espíritu Santo de mi” -como lo hizo David en el Salmo 51- porque, si hemos nacido de nuevo, Dios nunca lo se apartará de nosotros. Es cierto que podemos entristecer al Espíritu Santo, incluso perder comunión y comunicación con Dios, pero Él nunca estará lejos. Lo dice Juan en su primera carta: si alguien es Cristiano, “Dios permanece en él, y él en Dios”.

“Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, «todo» lo que quieran pedir se les concederá. (Jua 15:5-7 NVI)

Aquí dice la Biblia que «todo» lo que pediremos se nos concederá. ¿Realmente quiere decir «todo»? Si pido algo fuera de la voluntad de Dios, ¿me lo dará? ¿Y qué si pido algo pecaminoso o algo que desviará mi corazón? No perdamos de vista el contexto de

la afirmación: hay que permanecer en Él. Si una persona permanece en Él y en Su

Palabra, entonces la mayoría de sus oraciones coinciden con la voluntad y la Palabra de Dios. Santiago nos dijo que cuando piden, “no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Un verdadero discípulo, por

su comunión con Dios, sabe pedir: es por eso que recibe todo lo que pide, porque pide bien, no meramente para satisfacerse a sí mismo sino en armonía con el Padre.

Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. (Jua 15:8 NVI)

El fruto es la evidencia del verdadero discípulo; pero el fruto es producto de La Vid verdadera.

66 -- AAmmiiggooss oo EEnneemmiiggooss ddee llaa CCrruuzz

n e e m m i i g g o o s s d d e

Hay muchos creyentes (la Biblia dice que hasta el Diablo cree). Pero pocos discípulos de Jesús. Veamos dos pasajes referentes a ser o no ser discípulos, a ser amigos o enemigos de la cruz.

Dirigiéndose a todos declaró: -Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. (Luc.9:23)

Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos* y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. (Fil 3:18-20)

La palabra discípulo viene del griego «mathetes» que quiere decir aprendiz. En el contexto cultural de la época era muy claro: aprendiz es el que memorizaba las palabras de su tutor, conocía el estilo de vida de su maestro, lo vivía, y eventualmente se hacía tutor de otros. Un discípulo debía negarse a sí mismo y ser totalmente obediente a su tutor.

Un buen ejemplo de tal relación es el de los filósofos griegos y sus seguidores: Sócrates, Platón y sus discípulos de La Academia, Aristóteles. Otro ejemplo es el de Mahatma Ghandi, quien luchó con pasión para liberar a India de la opresión Británica. Su combate tuvo como base la resistencia pacífica, y aunque sus discípulos tardaron en aprender a no responder a las agresiones con violencia, la mayoría pudo negarse a si mismo y someterse a los valores de su tutor. Si ellos se sometieron a un hombre que tenía una visión netamente terrenal, ¡cuánto más debemos someternos nosotros a Jesús! Algunos que querían seguir a Jesús entendieron el costo de dar ese paso:

Al escucharlo, muchos de sus discípulos exclamaron: “Esta enseñanza es muy difícil; ¿quién puede aceptarla?” (Jua 6:60 NVI)

La palabra «difícil» se puede traducir también como severa. La palabra aceptarla se puede traducir también como obedecerla. Es decir, se trata de una enseñanza rigurosa, severa y que debe obedecerse.

Jesús, muy consciente de que sus discípulos murmuraban por lo que había dicho, les reprochó: -¿Esto les causa tropiezo? (Jua 6:61 NVI)

Hablar entre Dientes

La palabra murmuraban viene del griego «gongúzo» que significa rezongar, gruñir, refunfuñar una orden. En

La palabra murmuraban viene del griego «gongúzo» que significa rezongar, gruñir, refunfuñar una orden. En palabras sencillas podríamos traducir esta expresíón como hablar entre dientes. Imaginemos a un muchacho a quien se le ordena deshacerse de la basura… habla entre dientes refunfuñando porque no quiere hacer el trabajo. ¡Hay hermanos que son así! Siguen gruñendo y hablando entre dientes después de 20 años. ¡Se parecen más al Demonio de Tasmania que al Maestro!

Desde entonces muchos de sus discípulos le volvieron la espalda y ya no andaban con él. (Jua 6:66 NVI)

Estos últimos no llegaron al final, no se graduaron. En Hebreos, Dios dice: “si {alguien} se vuelve atrás, no será de mi agrado.” Jesús dijo que “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” La esposa de Lot se convirtió en una estatua de sal porque amó más al mundo y se volvió para ver la ciudad de perdición, como si lo de atrás valiera más que lo eterno.

Jesús no engaña a nadie. Él nos dijo que no vino a dar paz, sino disensión. Seguir a Cristo te va a poner en disensión. ¿Vas a seguirle? (Cuando Jesús dijo que “La paz les dejo; mi paz les doy” estaba hablando de paz espiritual, paz con Dios, no con el Mundo).

Nuestro Problema es el Pecado

Dirigiéndose a todos, declaró: -Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. (Luc 9:23 NVI)

mismo , lleve su cruz cada día y me siga . (Luc 9:23 NVI) Notemos a

Notemos a quiénes llamó Jesús: a todos. ¿Y cuántos responden? Algunos. Sólo algunos. Otros vienen a Jesús por una sanidad, pero Jesús no está tan preocupado por tu sanidad del cuerpo como por salvarte del infierno. Acordémonos de los diez leprosos (que llegaron a Jesús por su sanidad): sólo uno regresó y Jesús le dijo “Tu fe te ha salvado.” Otros llegan a Jesús porque les prometieron “Entrégate a Cristó y él solucionará tu matrimonio.” Esa es una verdad a medias e implica un gran riesgo: podemos “acercarnos” a Dios buscando una solución y no la salvación. Nuestro problema principal -y por tanto el problema fundamental de nuestros matrimonios- es el pecado. ¿Y dónde se soluciona el problema del pecado? ¿Quién es el único que puede solucionar ese problema? Jesús, cuando nacemos de nuevo.

La cruz no es sólo un pasito que damos para llegar al bienestar. ¡La cruz pesa tres toneladas! Y alguno dirá, pero… ¡Dios es amor! Sí, pero la Biblia no dice que Dios es amor, amor, amor, amor, amor, amor…

Tampoco dice que Dios es misericordioso, misericordioso, misericordioso, misericordioso…

El único atributo de Dios que aparece repetidamente es: Dios es Santo, Santo, Santo.

¿Avivamiento o Avivo y Miento?

Dice la Biblia que el día de la multiplicación de los panes y los peces había como cinco mil varones sin contar a las mujeres y a los niños. Entonces seguramente eran como veinte mil personas reunidas en torno a Jesús.

- ¡Qué avivamiento, veinte mil personas!- podrían decir hoy muchos. Seamos claros: las multitudes no son necesariamente una señal de avivamiento. ¿Avivamiento o avivo y miento? ¿Cuántos de estos realmente eran discípulos? Veanis lo que la gente hizo cuando terminó de comer sus sándwiches de sardina:

En cuanto la multitud se dio cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm a buscar a Jesús. (Jua 6:24 NVI)

En el contexto de este pasaje la palabra buscar también se puede traducir como pedir. Fueron a pedirle más a Jesús. ¡Más sándwiches gratis por favor!

En el Mundo se dice que si ofrecemos cosas gratuitas las gente no las valorará. Pero este criterio no es válido en el Reino de Dios. Hoy, con tal pretexto, algunos cobran por predicar la Palabra y otros cobran por un milagro. ¡Son corruptos! El precio de nuestra salvación es tan alto que Jesús tuvo que regalarla.

Se hartaron como animales

Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron: –Rabí, ¿cuándo llegaste acá? –Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. (Jua 6:25-26 NVI)

En estos versículos la palabra comieron viene del griego « fago » que implica que comieron, devoraron hasta saciarse. La palabra llenarse viene del griego «cortazo» que significa hartarse. Las dos palabras se usaban para hablar de animales. Podríamos leer esto así: Ustedes me buscan porque se hartaron y devoraron, comieron como animales. Eran palabras ofensivas. Y tú, ¿por qué buscas a Jesús? ¿Cuál es tu motivación?

Reprendiendo al Maestro

a Jesús? ¿Cuál es tu motivación? Reprendiendo al Maestro ¿Te imaginas a un estudiante reprendiendo al

¿Te imaginas a un estudiante reprendiendo al profesor en su primer semestre de clases? ¡Eso no debería pasar! Sin embargo, aquí vemos a Pedro reprendiendo a Jesús:

Desde entonces comenzó Jesús a advertir a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas a manos de los ancianos, de los jefes de los sacerdotes y de los

maestros de la ley, y que era necesario que lo mataran y que al tercer día resucitara. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo: –¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no te sucederá jamás! (Mat 16:21-22 NVI)

Si no lo hubiera entendido más tarde, Pedro habría sido el precursor de la confesión positiva: “De ninguna manera te suceda esto”.

Jesús les declaraba a sus discípulos todo lo que habría de ocurrir: aquí lo vemos anunciándoles cómo iba a morir. Pedro le reprende por tal declaración: no había entendido aún lo que Pablo le advertiría más tarde a Timoteo que “sufriría persecución”.

¿Pablo “confesó negativamente” lo que ocurriría a los cristianos? Hermanos, ¡esa enseñanza de la confesión positiva viene de la carne!

Jesús se volvió y le dijo a Pedro: –¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme tropezar; no piensas en las cosas de Dios sino en las de los hombres. (Mat 16:23 NVI)

La palabra Satanás significa adversario. Cuando Jesús le llama Satanás a Pedro no está diciendo que éste sea el Diablo, sino que le está llamando adversario, uno que está en contra de los planes de Dios. Imagínate si Jesús le hubiera hecho caso a Pedro. ¿Dónde estaríamos nosotros? ¡Pedro estaba recomendándole no enfrentar al pecado en la cruz, no cumplir la misión que le encomendó el Padre! El hombre no piensa como Dios.

¿Amigos o Enemigos de Dios?

Dice Pablo en Romanos que cualquiera que anda en la carne se hace enemigo de Dios. Por tanto, el verdadero discípulo de Jesús debe dejar sus proyectos personales a un lado. Jesús nos enseñó a orar: “Hágase hoy Tu voluntad.” Tenemos que aprender a negarnos a nosotros mismos, a desechar nuestros proyectos para tomar los de Él.

mismos, a desechar nuestros proyectos para tomar los de Él. Recuerdo muy bien cuando Dios me

Recuerdo muy bien cuando Dios me llamó: yo no quería ser pastor. Había observado la vida de los pastores y prefería ser un evangelista. De hecho empecé a imitar uno que venía a la iglesia donde yo me congregaba en ese tiempo. (¿Han visto a los imitadores de Benny Hinn? Ahora hay un montón de ‘Hijines’, pero no necesariamente “Hijines” de Dios). Dios me dijo muy claro: Tú vas a ser pastor. ¿Vas a hacer lo que tú quieres o lo que yo quiero? Yo me sometí y le pedí el don de ser pastor.

¿Y tu? ¿Vas a hacer lo que tú quieres o lo que Dios dice?

Tomar la Cruz

Luego dijo Jesús a sus discípulos: –Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. (Mat 16:24 NVI)

En el contexto cultural de hoy no entendemos muy bien el concepto de cruz porque pertenece a otra época. Pero en tiempos de Jesús era muy claro lo que Jesús estaba diciendo: la cruz era el instrumento para el martirio que los Romanos tomaron de los Persas y de los Asirios. El tomar la cruz era un sacrificio, implicaba padecer persecución.

La cruz que llevamos hoy en realidad es pequeña y liviana, como un dije, fácil de cargar. Pero la cruz de la que hablaba Jesús era pesada. ¿Recuerdas cuando un profeta le avisó a Pablo que si iba a Roma sería golpeado y maltratado? Los discípulos le dijeron a Pablo que no fuera, pero él dijo “no me desanimes, estoy listo para poner mi vida“.

77 -- EEll RReettoo ddee SSeerr DDiissccííppuulloo

d d e e S S e e r r D D i i s s

“Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él. Designó a doce -a quienes nombró apóstoles- para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios.” (Mar 3:13-15 NVI)

Ese es el reto que tenemos. El reto de ser discípulos de Cristo que, además, constituye un privilegio. Para aquellos que aman hacer la voluntad de Dios, el Cristianismo no es una carga ni una obligación, es un privilegio.

Discípulos y Cristianos

“… Durante todo un año se reunieron los dos con la iglesia y enseñaron a mucha gente. Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó “cristianos” por primera vez.” (Hec 11:26 NVI)

Vamos a analizar dos de las palabras que aparecen aquí:

“Discípulo”, significa alumno. Tenemos un Maestro.

“Cristiano”, viene del griego «jristianós». De manera literal, significa “Cristo Pequeño”. No es el nombre del afiliado a una religión.

Tanto el Discípulo como el Cristiano buscan ser como Cristo. El Señor dijo que los discípulos no son mayores a sus maestros (Luc 6:40), pero deben ser como el Maestro. La palabra Cristiano en sus orígenes era un término peyorativo, una burla, un apodo asignado no sólo a los doce que lo seguían de cerca sino a cualquiera que siguera sus enseñanzas.

Los apodos suelen describir muy bien a quienes les

son adjudicados

ser trabajador? ¿Seremos dignos del apodo

“Pequeño Cristo”?

¿Te pondrían “el chambeador” por

Hoy las burlas contra algunos “creyentes” -que no discípulos- suelen ser por otra razón: porque los tales dicen que son como Cristo pero en realidad no lo son.

los tales dicen que son como Cristo pero en realidad no lo son. Fonte: http://casadeoracionmexico.info/blog/ Pag.

¿Elegiste o te eligieron?

¿Sabías que eres Cristiano no es meramente porque lo elegiste? ¿Has escuchado hablar a la gente: escogí a Cristo? Eso no es cierto: Jesucristo es quien se decidió por ti.

Es común que presentemos a Jesús equivocadamente cuando decimos: ¿Quieres aceptar a Cristo en tu corazón? Es como si estuviéramos vendiendo algo. El precio de aceptar a Jesús es darle la vida, y no se debe pagar en abonos. Debes darle todo: tu noviazgo, tu trabajo, tu carácter, tu matrimonio, tus hijos, etc. Debemos entregar nuestra vida, sin reservas. No podemos tomar a Jesús como si fuere un hobby. El pasaje que estamos viendo en Marcos dice que Jesús llamó “a los que él quiso.”

El compromiso de ser Cristianos se ha rebajado tanto que pareciera que Dios está rogando que lo aceptemos, que nos necesita. ¡Somos nosotros quienes lo necesitamos a Él!

¿Se acuerdan de Juan el Bautista cómo le hablaba a la gente? Arrepiéntase porque el Reino de los Cielos está cerca. Así hacía entender a la gente que ser cristiano y discípulo de Jesús es el reto más grande que alguien puede tomar.

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. (Jua 15:16 NVI)

Tenemos el honor de haber sido escogidos por Dios y debemos tomar el reto de seguir a Jesús.

Determinó y Redimió

Volvamos a ver el versículo de Marcos:

Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él. Designó a doce –a quienes nombró apóstoles*–, para que lo acompañaran y para enviarlos a predicar y ejercer autoridad para expulsar demonios. (Mar 3:13-15 NVI)

Quiso” significa “Determinar“. También dice que Jesús tuvo una inclinación con alegría. Jesús nos escogió con amor, con una sonrisa en su cara. Le dio gusto escogernos.

amor, con una sonrisa en su cara. Le dio gusto escogernos. “ Designó ” se puede

Designó” se puede traducir como “Redimir, sacar (pagando por un precio)”. ¿De dónde sacó a Marcos? ¿A Pedro? Los sacó de sus vidas anterirores.

Tres Razones

El versículo de Marcos muestra tres razones por las cuales Jesús llamó a sus discípulos:

1- Que lo Acompañaran

Jesús pasaba tiempo con ellos para perfeccionarlos. No eran perfectos, pero estaban con Jesús. Si no

Fonte: http://casadeoracionmexico.info/blog/

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tenemos comunión con Dios no tenemos nada bueno que ofrecerle a la gente.

con Dios no tenemos nada bueno que ofrecerle a la gente. En ese contexto, nuestro tiempo

En ese contexto, nuestro tiempo de oración debe ser un tiempo más de relación que de petición. Muchas veces buscamos a Dios con una larga lista de peticiones, en lugar de sencillamente buscarlo a Él. Dios ya conoce nuestras necesidades. Debemos ver qué es lo que Él nos pide.

Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. (Jua 15:15 NVI)

Aquí Jesús usa la palabra griega fílos para hablar del amor, es decir, está hablando del amor fraternal. Es posible y deseable tener esta relación con Jesús.

2- Enviarlos a Predicar

Los envió a la gente. Cuando estamos con Jesús, lo primero que desaparece es el egoísmo. Las doctrinas modernas que enseñan que debemos ‘reclamarle a Dios’ las cosas que nos ‘corresponden’ rebosan de egoísmo. Jesús miraba a las multitudes y tenía compasión de ellos porque los veía como ovejas sin pastor. Yo creo que igualmente Jesús mira a la iglesia mundial y los ve como ovejas sin pastor. Nuestra compasión debe ser igual a la de Jesús, por su gente, por su salvación.

3- Autoridad

Aquí vemos un proceso: primero estar con Jesús, luego tener compasión y al final tener autoridad. Hoy en día muchos quieren empezar por autoridad y no por la relación con Jesús. El egoísmo y la autoridad no se llevan: juntos producen autoritarismo. Debemos seguir el orden de Jesús: empezar por cultivar la relación con Él, mostrar su compasión y al final ejercer la autoridad que nos da.

Una definición casera de autoridad sería: Autorización para cambiar las cosas de mal a bien. Si se cambian las cosas de mal a peor, es autoritarismo. Un ejemplo es el voto democrático: escogemos a alguien para que cambie las cosas de mal a bien.

escogemos a alguien para que cambie las cosas de mal a bien. Muchos hoy en día

Muchos hoy en día no tienen autoridad ni siquiera sobre su propio dedo gordo para apagar el televisor, para dejar de ver obscenidades. La autoridad se muestra primero en uno mismo, ejerciendo el dominio propio -que no el demonio propio-

La autoridad es precedida por la responsabilidad.

Conclusión

Recordemos el orden del discípulo:

1. Empezar por la Relación.

2. Tener compasión.

3. Obtener la autoridad.

Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre. Y ya han olvidado por completo las palabras de aliento que como a hijos se les dirige: “Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor ni te desanimes cuando te reprenda, porque el Señor disciplina a los que ama, y azota a todo el que recibe como hijo.”* Lo que soportan es para su disciplina, pues Dios los está tratando como a hijos. ¿Qué hijo hay a quien el padre no disciplina? Si a ustedes se les deja sin la disciplina que todos reciben, entonces son bastardos y no hijos legítimos. (Heb 12:1-8 NVI)

Quiero ser su discípulo, tomo el reto este día. Quiero ser como mi Maestro Jesús.

¿Y usted?

88 -- EEll DDiissccííppuulloo yy llaa OObbeeddiiêênncciiaa

Una de las evidencias más claras para identificar a los discípulos verdaderos de Jesús es la obediencia. El verdadero discípulo es el que transita el camino angosto de la obediencia a Dios. Si alguien dice que es verdadero discípulo y hace sólo lo que siente y quiere, se puede dudar de él: sus hechos muestran lo contrario.

Samuel respondió:

“¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan *holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. (1Sa 15:22 NVI)

Esta palabra, obedecer, viene del hebreo shamá. Aparece más de mil veces en la Biblia y significa: oír inteligentemente (no sólo oír, sino escuchar), prestar atención, prestar oídos. Con docilidad. Sólo el hecho de que aparezca más de mil veces en la Biblia nos habla de la importancia de la obediencia. Vamos a estudiar la historia de este rey desobediente.

Destruye por Completo

Recordemos que Samuel era un profeta, un verdadero siervo de Dios. Un siervo de Dios no tiene su propio mensaje, sino que predica el mensaje que Dios le da. Notemos en el versículo 1 el mensaje de Dios.

Un día Samuel le dijo a Saúl: “El Señor me envió a ungirte como rey sobre su pueblo Israel. Así que pon atención al mensaje del Señor. Así dice el Señor *Todopoderoso: He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no lo dejaron pasar cuando salía de Egipto. Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. *Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.” (1Sa 15:1-3 NVI)

La historia de los amalecitas aparece en Éxodo 17. Los Amalecitas no permitieron que los Israelitas pasaran por su tierra en su camino entre Egipto y la Tierra Prometida, y Dios se acordó de eso. La palabra “Destruye” en el hebreo tiene alusión a un golpe con el puño cerrado en la nariz. ¿Por qué Dios trató tan drásticamente a este pueblo pagano? Porque simbolizaba todo lo que Dios rechaza: inmoralidades, fraudes, asesinatos, etc. Esto tipifica el pecado. Como Dios es santo no admite el pecado. Destruir a todos los Amalecitas simboliza la destrucción de Jesús sobre el pecado.

Saúl reunió al ejército y le pasó revista en Telayin: eran doscientos mil soldados de infantería más diez mil soldados de Judá. Luego se dirigió a la ciudad de Amalec y tendió una emboscada en el barranco. Los quenitas se apartaron de los amalecitas, pues Saúl les dijo: “¡Váyanse de aquí! Salgan y apártense de los amalecitas. Ustedes fueron bondadosos con todos los israelitas cuando ellos salieron de Egipto. Así que no quiero destruirlos a ustedes junto con ellos.” (1Sa 15:4-6 NVI)

destruirlos a ustedes junto con ellos.” (1Sa 15:4-6 NVI) Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá

Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto. A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada. Además de perdonarle la vida al rey Agag, Saúl y su ejército preservaron las mejores ovejas y vacas, los terneros más gordos y, en fin, todo lo que era de valor. Nada de esto quisieron destruir; sólo destruyeron lo que era inútil y lo que no servía. (1Sa 15:7-9 NVI)

Al igual en el caso de Sodoma y Gomorra (otro símbolo del pecado), Dios sacó a los piadosos de allí, en este caso a los Quenitas.

¿Más Buenos que Dios?

Agag era el título que se le ponía al rey, no su nombre (como el título “Faraón” entre los Egipcios). “Agag” significa techo, algo que está por encima. No debemos poner nada por encima de Dios. Cualquier cosa que pongamos por encima de Dios, lo llamamos ídolo. Precisamente el Rey era el primero que había que destruir y Saúl lo capturó vivo.

Saúl se sintió “más bueno que Dios.” Hoy en día esto sucede también. Si se pone a alguien en disciplina en la iglesia, por ejemplo, no faltará quien diga que falta amor, que tenemos que tener más compasión, etc. Dios es drástico con el pecado, como veremos al final de esta historia, ¿por qué nosotros pensamos que no debemos también drásticos?

qué nosotros pensamos que no debemos también drásticos? Fíjese cómo dice “Nada de esto quisieron destruir”.

Fíjese cómo dice “Nada de esto quisieron destruir”. No fue un error, sino deliberada la decisión de no destruir. Aquí vemos a Saúl, un Rey, un Líder; buscando sus propios deseos, y por tanto arrastraba al pueblo. Un líder no debe buscar sus propios deseos. Tampoco deben buscar complacer los deseos del pueblo. Recordemos cuando Moisés tardaba y el pueblo vino con Aarón y le pidió que les hiciera dioses para adorar y Aarón les complació elaborando el Becerro de Oro.

No deben ser ni los deseos del líder, ni los deseos del pueblo, sino obediencia a los deseos de Dios.

El Celo de tu casa me consume

La palabra del Señor vino a Samuel: “Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones.”

apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones.” Tanto se alteró Samuel que

Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al Señor. (1Sa 15:10-11 NVI)

Es como cuando Pablo le dijo a los Efesios, que no contristaran al Espíritu Santo. Aquí la actitud y desobediencia de Saúl contristó al Señor.

La palabra hebrea que se tradujo “alteró” significa que ardió de enojo. Es el mismo celo de Jesús cuando sacó a los mercaderes del templo con un látigo diciendo “El celo de tu casa me consume.” Un verdadero discípulo de Jesús debe tener celo por la Palabra de Dios y por las cosas de Dios. Si no hay celo en un supuesto Cristiano, no es un verdadero discípulo. Nuestro celo no nos debe llevar a agredir, como los fanáticos orientales que matan en nombre de Dios, pero sí hay un lugar para el enojo sin pecado en la Biblia.

La palabra “clamando” aquí significa “lanzar gritos de peligro, de dolor.” Es como si Samuel estuviera diciendo “¿Qué va a pasar? ¡El pueblo va a llevar las consecuencias!” Igual, cuando un ministro desobedece, la iglesia es afectada. Cuando un Padre de familia desobedece, la familia lleva los golpes.

Dios Puede Revelar

Dios le reveló a Samuel la culpabilidad de Saúl. Entre nosotros podría suceder de igual forma. Dios puede revelar a los pastores el pecado de las ovejas. También puede revelarle a las ovejas cosas sobre sus pastores, así que estamos a mano.

Recuerdo una vez que hablaba con una mujer que me dijo que orara por ella y por su esposo. Le pregunté cuál era el negocio de su esposo y me dijo que era agricultor. Mientras ella me hablaba, escuché la voz de Dios que me dijo que su esposo era narcotraficante. Directamente le pregunté: “¿Por qué me mientes? ¡Tu esposo es narcotraficante!” La mujer me miró y me preguntó: “¿Cómo supiste?”

¡No tengas temor de hablar la verdad!

Una vez en una reunión pastoral Dios me dijo que le dijera públicamente a un pastor que dejara de golpear a su esposa. Me lo dijo dos veces y yo no quise escuchar, me estaba haciendo el loco. Los pastores me pidieron que despidiera la reunión en oración. Me puse de pie para orar y otro pastor me dijo, “Chuy, yo siento que Dios te ha dado una palabra para uno de nosotros y que debes decirla.” Así que me armé de valor y le dije al pastor que dejara de pegarle a su esposa. El pastor hizo cara de santo y lo negó, pero su esposa, que estaba escuchando, salió y nos dijo a todos que era verdad! El hombre no se arrepintió: hoy su familia está destruída y por supuesto él ya no es pastor.

Confrontación

Por la mañana, muy temprano, se levantó y fue a encontrarse con Saúl, pero le dijeron: “Saúl se fue a Carmel, y allí se erigió un monumento. Luego dio una vuelta y continuó hacia Guilgal.”

Cuando Samuel llegó, Saúl le dijo:

¡Que el Señor te bendiga! He cumplido las instrucciones del Señor. Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? le reclamó Samuel. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca?. (1Sa 15:12-14 NVI)

Salió Samuel a confrontar a Saúl. Hoy en día no se hace suficiente confrontación. Cuando hay confrontación, llueven las críticas argumentando que a los pastores nos “falta amor”. Recordemos que Pablo confrontó a Pedro delante de todos.

Saúl sabía el lenguaje religioso: “¡Que el Señor te bendiga!” le dijo a Samuel. ¿Ven cómo quería bajarle el enojo al profeta? Luego quiso justificarse. Cuando alguien anda mal, lo primero que hace es justificarse, sin que nadie se lo pida. Si tu hablas con alguien y lo primero que hace es justificarse, es un indicador de que probablemente está escondiendo algo. En el caso de Saúl, Samuel no le creyó.

A Dios no se le puede tapar la boca con un billete.

Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec respondió Saúl. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al Señor tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. (1Sa 15:15 NVI)

Cuando Samuel confronta a Saúl, este empieza diciendo que era el pueblo quien había perdonado lo mejor del botín. Luego trata de “sobornar” a Samuel diciéndole que lo hicieron para ofrecer las mejores ovejas a Dios. Dios no se puede engañar de esa manera. Por ejemplo, si tú tienes una gasolinera y modificas la bomba para dar “litros” de 800ml, estás robando. Luego llegas y le ofreces a Dios los diezmos de tus fraudes ios – es más, le diezmas el 15% - ¡Dios no puede ser burlado!. El no acepta “mordidas”, “coimas”, sobornos.

El no acepta “mordidas”, “coimas”, sobornos. No podemos tratar a Dios de esa manera. Echando mano

No podemos tratar a Dios de esa manera.

Echando mano al botín

¡Basta! lo interrumpió Samuel. Voy a comunicarte lo que el Señor me dijo anoche.

Te escucho respondió Saúl.

Entonces Samuel le dijo:

¿No es cierto que, aunque te creías poca cosa, has llegado a ser jefe de las tribus de Israel? ¿No fue el Señor quien te ungió como rey de Israel, y te envió a cumplir una misión? Él te dijo: Ve y destruye a esos pecadores, los amalecitas. Atácalos hasta acabar con ellos. ¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al Señor? (1Sa 15:16- 19 NVI)

La palabra hebrea para “comunicarte” es «nagád» que significa denunciar. Samuel sale a confrontar a Saúl, a denunciar su pecado. Hoy en día escasean los que se atreven a denunciar y confrontar.

Una vez en España hablé con un ministro de alabanza muy famoso. Estábamos hospedados en un hotel y me llamó para invitarme a McDonald’s. Dios me había dado muchas veces palabras para él, así que cuando me invitó me quedó claro que era el momento para decírselo. Estando en el restaurante le dije: “Oye hermano, te voy a compartir lo que Dios me dijo que te dijera.” “Dime Chuy”, me respondió. “Te has corrompido. Has torcido la Palabra de Dios. Has construido un ministerio grande pero sin Él. ¿Estás dispuesto a renunciar a todo eso que has construído y seguir a Dios?” Me dijo que Dios le había hablado ya tres veces por medio de diferentes personas y que lo iba a analizar. Sin embargo le dio la espada a Dios, no reaccionó a la denuncia.

le dio la espada a Dios, no reaccionó a la denuncia. Aquí Samuel denuncia que Samuel

Aquí Samuel denuncia que Samuel le ha echado mano al botín. Hoy en día la historia es la misma: hay muchos ministros que miran únicamente el botín, la ganancia.

Como si fuera telenovela

¡Yo sí he obedecido al Señor! insistió Saúl. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios. (1Sa 15:20-21 NVI)

Aquí Saúl se comporta como en las telenovelas, cuando la esposa se encuentra al marido con “la otra” y éste intenta justificarse diciendo “¡Esto no es lo que parece! Mi amor, no es lo que estás pensando.” Es obvio lo que está sucediendo, pero igual trata de justificarse.

Saúl lo intenta, y lo hace culpando otra vez al pueblo. Supongamos que realmente fue el pueblo quien retuvo parte del botín: igual era responsabilidad del rey detenerlos y conducirlos a la obediencia a Dios. Ay del pastor que no estorba al pueblo de descarriarse de los caminos de Dios. En el día del juicio, ante el tribunal de Cristo, no va haber nadie contigo. Vas a estar delante de Él tú sólo rindiendo cuentas por tus obras. Todos vamos a comparecer delante del tribunal de Cristo. ¿Estás listo? ¿Qué le dirás?

Rebeldía y Arrogancia: Adivinación e Idolatría

Samuel respondió:

“¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan *holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la palabra del Señor, él te ha rechazado como rey.”

¡He pecado! admitió Saúl. He quebrantado el mandato del Señor y tus instrucciones. Los soldados me intimidaron y les hice caso. Pero te ruego que perdones mi pecado, y que regreses conmigo para adorar al Señor. (1Sa 15:22- 25 NVI)

¿En qué se complace más Dios? ¿En que dejes de comer carne (por la cuaresma) o en que dejes de mentir? ¿En un rito externo o en una actitud interna? El precio del discipulado es hacer la voluntad de Dios. Si Dios te dice algo y no lo haces, es rebeldía, y aquí dice que es equivalente al pecado de la brujería. La arrogancia, la obstinación, es persistir en un error. Si persistimos en algo, dice Dios que es como idolatría delante de Él. Saúl sigue con sus escusas y clama a Dios con supuesto arrepentimiento. Pero le pide perdón a Samuel, no a Dios. El único que puede perdonar pecados es Dios.

Discernimiento

Samuel tenía discernimiento, no creyó en la palabrería de Saúl. Discernimiento es distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo vil y lo puro. Hoy en día hace falta más discernimiento.

Recibí un e-mail donde un muchacho me preguntó “¿Qué tan malo es que esté fornicando con mi novia?” ¿Qué tipo de pregunta es esa? ¿Qué tan cauterizado está el corazón? Le respondí: “Tan malo es, que vas directo al infierno.”

respondí: “ Tan malo es, que vas directo al infierno.” No voy a regresar contigo le

No voy a regresar contigo le respondió Samuel. Tú has rechazado la palabra del Señor, y él te ha rechazado como rey de Israel. Cuando Samuel se dio vuelta para irse, Saúl le agarró el borde del manto, y se lo arrancó. Entonces Samuel le dijo:

Hoy mismo el Señor ha arrancado de tus manos el reino de Israel, y se lo ha entregado a otro más digno que tú. En verdad, el que es la Gloria de Israel no miente ni cambia de parecer, pues no es *hombre para que se arrepienta. ¡He pecado! respondió Saúl. Pero te pido que por ahora me sigas reconociendo ante los *ancianos de mi pueblo y ante todo Israel. Regresa conmigo para adorar al Señor tu Dios. Samuel regresó con él, y Saúl adoró al Señor. (1Sa 15:26-31 NVI)

Saúl aquí estaba pensando en su imagen delante de las personas, en su reputación, igual que muchos políticos y ministros. Al final, la Biblia dice que Saúl adoró al Señor. ¿Ustedes creen que Dios recibió esa adoración? ¡No! Adoración de labios no es recibida por Dios si no es acompañada de un corazón humillado.

Duro con el Pecado

Mientras Saúl estaba “adorando”, Samuel completó la orden que se le había dado a Saúl.

Luego dijo Samuel: Tráiganme a Agag, rey de Amalec.

Agag se le acercó muy confiado, pues pensaba: “Sin duda que el trago amargo de la muerte ya pasó.” Pero Samuel le dijo:

Ya que tu espada dejó a tantas mujeres sin hijos, también sin su hijo se quedará tu madre.

Y allí en Guilgal, en presencia del Señor, Samuel descuartizó a Agag. (1Sa 15:32-33 NVI)

Agag aquí simboliza el pecado, y Samuel trató drásticamente con Agag: lo hizo pedacitos. Dios trata drásticamente con el pecado, no podemos jugar con él.

Sin Trato

Esa fue la última vez que Saúl y Samuel se vieron:

Luego regresó a Ramá, mientras que Saúl se fue a su casa en Guibeá de Saúl. Y como el Señor se había arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel, nunca más volvió Samuel a ver a Saúl, sino que hizo duelo por él. (1Sa 15:34-35 NVI)

a Saúl , sino que hizo duelo por él. (1Sa 15:34-35 NVI) Moisés: Samuel no volvió

Moisés:

Samuel no volvió a tener trato con Saúl. ¿Por qué? Porque ya no tenían nada en común. San Pablo nos dice que no debemos tener trato con personas que dicen ser hermanos pero toleran el pecado en sus propias vidas y en la de los demás: ni siquiera deben juntarse para comer. (1Co 5:11)

¿Notan hasta qué punto es importante para Dios que sus discípulos le obedezcan?

Tomemos el ejemplo de Noé y de

Y Noé hizo todo según lo que Dios le había mandado. (Gen 6:22 NVI)

Moisés hizo todo tal y como el Señor se lo mandó. (Exo 40:16 NVI)

Queremos ser hijos obedientes, Señor.

99 -- EEll EEssccuullttoorr ddee DDiissccííppuullooss

o o r r d d e e D D i i s s c c

Corría el año 1501 en Italia. Se buscaba insistentemente a un escultor para hacer una figura del Rey David, con la honda en la mano, en el momento en que recién había matado a Goliat. La obra le fue encomendada al gran artista Miguel Ángel, a quien le fue dada una mole de mármol de cinco metros de altura con la cual se dedicó durante dos años continuos a darle forma a ésta que es considerada una de las obras maestras de la plástica mundial de todos los tiempos: el David.

Esta historia me hace pensar seriamente en Jesús como el gran escultor de discípulos. Un verdadero discípulo no nace, sino que se hace. El verdadero discipulado no se recibe por herencia (”Soy cuarta generación de predicador por parte de mi madre“). En la mente de Jesús nunca anidó la idea de, producir discípulos en serie, como si se tratara de la mentalidad de un moderno fabricante de productos de dudosa calidad en China: “hagamos muchos, aunque sean malos“).

La Relación Maestro-Discípulo

Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. (Efe 4:11-13 NVI)

Jesús tiene una visión clara: formar discípulos y formarlos bien, capacitados, perfeccionados para ser como Él, que a su vez preparen a más discípulos conforme a la plena estatura de Cristo.

En los días de Jésús, la relación entre los maestros y sus discípulos era sumamente importante: un discípulo obedecía más al maestro que a sus propios padres. Jesús, sin embargo, fue diferente a los otros maestros en varios aspectos:

1- Jesús nos Escogió

En aquel tiempo, una persona pedía ser discípulo de un maestro, tal como ahora un estudiante escoge dónde estudiará. Pero, como el mármol no escogió a Miguel Ángel, tampoco nosotros escogimos a Jesús:

no escogió a Miguel Ángel, tampoco nosotros escogimos a Jesús: Fonte: http://casadeoracionmexico.info/blog/ Pag. 32

No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. (Jua 15:16 NVI)

2- Relación Permanente

Los discípulos seguían a sus maestros por cierto tiempo y luego se separaban de ellos. Sin embargo, los de Jesús son discípulos permanentes. Jesús dijo que, el que pone su mano en el arado y luego mira atrás, no es digno de ser su discípulo.

Si usted dice ser Su discípulo, debe dejar el estilo de vida del mundo. Recordemos

por ejemplo la historia de la esposa de Lot, la cual no pudo contenerse de mirar hacia

Sodoma y Gomorra -símbolo del pecado- y se convirtió en una estatua de sal.

3- Beneficio Espiritual, no Carnal

En tiempos de Jesús, además, un discípulo se revestía del prestigio de su maestro, es decir, obtenía fama o riqueza por causa de su tutor. El Apóstol Pablo fue discípulo de Gamaliel, un hombre tan reconocido que superaba el título de “Rabí” (maestro) y era llamado “Rabán” (Nuestro maestro). Sin embargo, Pablo tuvo aquello por basura al contrastarlo con la riqueza espiritual del conocimiento de Cristo.

Los discípulos de Jesús no debemos esperar fama, todo lo contrario:

“Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. (Mat 5:11 NVI)

A Jesús le llamaron demonio, borracho, comilón, amigo de publicanos y pecadores.

Aún hoy se difama a Jesús. No hace mucho, por ejemplo, se estrenó una película donde

se afirma que Jesús tenía a María Magdalena como amante y que a la vez sostenía relaciones homosexuales con sus discípulos.

vez sostenía relaciones homosexuales con sus discípulos. Calumnias Si usted se dice cristiano, pero la forma

Calumnias

Si usted se dice cristiano, pero la forma en que vive no pone en evidencia el pecado de los demás, se duda de que sea usted un verdadero discípulo. Haga la prueba: viva como Jesús dice y verá cómo el mundo se vuelve contra usted. Jesús no ofrece bienestar, riquezas, prosperidad, o que usted “pare de sufrir”:

“He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Pero tengo que pasar por la prueba de un bautismo, y ¡cuánta angustia siento hasta que se cumpla! ¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres. Se dividirán el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra. Luego añadió Jesús, dirigiéndose a la multitud: -Cuando ustedes ven que se levanta una nube en el occidente, en seguida dicen: ‘va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, dicen: ‘va a hacer calor’, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben interpretar la apariencia de la tierra y del cielo. ¿Cómo es que no saben interpretar el tiempo actual? (Luc 12:49-56 NVI)

Si Jesús fue calumniado… ¡cómo pensar que sus seguidores no lo seremos! En 1989 mi esposa y yo fuimos misioneros en Argentina por dos años. Allá nació mi hija. Cuando volvimos a México, una hermana de la iglesia me saludó y me preguntó si nos habíamos ido a Argentina para ocultar el hecho que mi esposa, Vicky, había quedado embarazada de otro hombre. ¡Puras calumnias! Para ser honesto, cuando alguien te difama así, duele. Contrariado me fui a orar y Dios me preguntó: “¿la acusación es falsa o verdadera?”. “Es falsa, Señor” le respondí. “No te preocupes entonces. Preocúpate cuando te acusaren de algo cierto,” me dijo, “pues entonces te las verías conmigo”.

El discípulo verdadero ha sido esculpido por Jesús.

La Iglesia es como el Arca de Noé

¿Qué debemos hacer para no llenarnos de amargura?

Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen,* para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? (Mat 5:44-47 NVI)

¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? (Mat 5:44-47 NVI) Por alertar a los creyentes acerca

Por alertar a los creyentes acerca de los falsos profetas, los líderes de Casa de Oración hemos recibido amenazas de muerte, muchas de ellas por teléfono, anónimas. Luego de identificar el origen de una de aquellas llamadas nos comunicamos con la persona que nos amenazaba, quien resultó ser -nada menos- ¡el hijo de un pastor! Alguien dijo que la iglesia es como el Arca de Noé: soportamos el amontonamiento, las apreturas y hasta los malos olores con tal de evitar el jucio de afuera. La iglesia está llena de ovejas, pero también hay potros salvajes, serpientes, cabritos, lagartos, y uno que otro Diablo rojo.

¡El colmo de lo que ocurre al interior de la iglesia de hoy es un video que circula en Internet: un pastor maldice a todos los que se pronuncien contra su ministerio! Que quede claro: ese no es un verdadero discípulo de Jesús.

Martillo y Cincel

En contraparte, es hermoso observar la formación del Apóstol Pedro en la Biblia. Su enseñanza no se parece nada a lo que se predica hoy en día:

Pero ¿cómo pueden ustedes atribuirse mérito alguno si soportan que los maltraten por hacer el mal? En cambio, si sufren por hacer el bien, eso merece elogio delante de Dios. Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. “El no cometió ningún pecado ni hubo engaño alguno en sus labios.”* (1Pe 2:20-22 NVI)

Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes. Que ninguno tenga que sufrir por asesino, ladrón

o delincuente, ni siquiera por entrometido. Pero si alguien sufre por ser cristiano, que no se avergüence, sino que alabe a Dios por llevar el nombre de Cristo. (1Pe 4:14-16 NVI)

Ser llamado Cristiano era una burla durante el primer siglo. Hoy parece ser una moda:

Un montón de artistas se dicen Cristianos, pero viven según el mundo.

Un Discípulo debe ser como el Maestro

Un verdadero discípulo, debe llevar una vida como la de su Maestro. He aquí algunos ejemplos de las áreas de su vida en las que debemos imitar a Jesús:

1- Vida Moral

Nuestra vida debe ser moralmente limpia. Entre nosotros, en la iglesia, hay personas sin esta cualidad básica. Sin ir más lejos, hace unos días me trajeron un mensaje de correo electrónico escrito por una mujer casada quien le escribía a su amante: “Mi amor, el domingo fui a la iglesia con mi marido y luego salimos de vacaciones. ¡Cómo me hiciste falta!” La mujer y su marido acuden a otra iglesia en esta misma ciudad y el amante de ella, el destinatario del correo, ¡viene a Casa de Oración! La persona que me trajo el mensaje me explicó: “yo ya he confrontado a este hombre pero no recibe la exhortación, así que ahora lo traigo a la iglesia”. Esta persona estaba siguiendo el método Bíblico de Mateo 18 para enfrentar el pecado en la iglesia, aunque más de algún ignorante de las Escrituras aún diría que a éste “le faltó amor” o que “no debería juzgar”.

a éste “le faltó amor” o que “no debería juzgar”. 2- Vida Familiar Nuestra vida familiar

2- Vida Familiar

Nuestra vida familiar debe ser como lo desea Jesús el Maestro. Una jovencita me

buscó llorando hace unos días, diciendo que su papá golpea a su mamá y los maltrata a todos en casa. Le pregunté si su papá es Cristiano y ella me dijo, “sí, usted lo saluda aquí en la iglesia.” Una verdadera vergüenza. Nuestra vida familiar debe ser agradable

a Dios; no creo que alguien no entienda en qué consiste ésto.

3- Vida Laboral

Nuestra vida laboral también debe ser conforme a lo que dice el Maestro. Si usted le miente a su patrón o le cobra cuentas falsas o alteradas, seamos claros: usted no es un verdadero discípulo.

¿Simpatizantes o Discípulos?

Aquí la Palabra hace una distinción entre los discípulos y la multitud de simpatizantes:

Jesús se retiró al lago con sus discípulos, y mucha gente de Galilea lo siguió. (Mar 3:7 NVI)

Los muchos simpatizantes sacaron ramos de palma y clamaron “Hossana al Hijoi de David”, pero

Los muchos simpatizantes sacaron ramos de palma y clamaron “Hossana al Hijoi de David”, pero apenas unos días después le pidieron a gritos a Pilato que liberara a Barrabás y crucificara a Jesús. ¿Es usted un simpatizante… o un discípulo? De esto hablaremos mucho más extensamente en nuestro próximo tema de esta serie.

Hoy en día muchos buscan a Jesús por lo que Él da: vienen por su sanidad, a presenciar un avivamiento o a recibir polvi de oro, pero los verdaderos discípulos se interesan por lo que dice Jesús, por su enseñanza.

Enséñanos a Orar

Un día, los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. Jesús les respondió con las que ahora son las palabras más recordadas de la Biblia. Examinemos este pasaje en el que se encuentran algunas pruebas de quiénes son los verdaderos discípulos. Estas son las instrucciones del Maestro formando discípulos:

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre

¿Reconoce usted que Dios es el Altísimo? ¿O es usted de los que “pone a Dios entre la espada y la pared para que cumpla sus promesas”? O peor, es usted de los que le dan órdenes a Dios diciendo “a la cuenta de tres haz caer la unción y la riqueza: Uno… Dos… Tres… ¡Ahora!”

Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

¿Hágase la voluntad… de quién? ¿Hágase mi voluntad o la de Él? Cristo no vino a morir en la cruz para que usted haga su lista de exigencias. ¿Quiénes deben hacer su voluntad aquí en la tierra? ¡Nosotros!

deben hacer su voluntad aquí en la tierra? ¡Nosotros! Danos hoy nuestro pan cotidiano. Aquí Jesús

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Aquí Jesús no está hablando de riquezas ni de abundancia. Jesús nos dice que pidamos lo necesario, lo imprescindible. Hoy es común que se interprete equivocadamente el versículo que habla de que Jesús vino para darnos “vida en abundancia”: muchos dicen, sin sustento, que ahí dice que Jesús vino para darnos abundancia material. No, Jesús nos vino a dar abundancia espiritual.

Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

¿Perdona usted a quienes le hacen daño? Los verdaderos discípulos de Jesús sí lo hacen.

Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.

Santiago habla de que debemos “resistir al Diablo” y que este huirá de nosotros. Huirá, sí, pero regresará. Tenemos que luchar contra el Diablo de la misma manera en que lo hizo el Maestro: con la Palabra de Dios, no con aceite mágico que uno esparce desde un helicóptero.

Resistencia

El barro no se resiste al Alfarero. El mármol no se resistió a Miguel Ángel. El verdadero discípulo no se resiste a la mano de Jesús. El cincel del Escultor sobre nuestra vida dolerá, pero su intervención valdrá la pena.

Señor, sólo en tus manos puedo ser formado. No quiero ser formado por las filosofías de este Mundo.

1100 -- ¿¿DDiissccííppuullooss oo SSiimmppaattiizzaanntteess??

Según el diccionario, “Simpatía” es una “comunidad de sentimientos, es decir, tener sentimientos en común. Es, también, el modo de ser de una persona, el cual le hace agradable ante los demás y produce una inclinación afectiva. La simpatía está llena de emociones y sentimientos, pero tal vínculo no incluye ninguna especie de compromiso.

La Iglesia Cristiana es, por así decirlo, simpática: son muchos los que se sienten atraídos hacia ella por una especie de identificación con valores como “lo bueno” o “lo bello”, pero no porque deseen establecer alguna relación estable, firme o comprometida. Así es nuestra iglesia: está llena de muchos simpatizantes y de pocos discípulos verdaderos. Para Jesús no es importante que muchos le digan “yo te sigo” sino que, quienes lo decian, lo hagan íntegramente y con buenas motivaciones, que sus seguidores tengan una buena razón para seguirle.

El siguiente versículo deja muy claro que ciertamente hay discípulos, pero que hay “de otros” entre los que vienen al Señor:

… salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos … y de una gran multitud… (Mar 10:46 NVI)

Lo Espiritual antes de lo Material

Vamos a ver varios pasajes donde se establecen diferencias entre los discípulos y los “simpatizantes”.

Comparemos la actitud contrastante de las personas que aparecen en estos dos pasajes:

–Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan, no porque han visto señales sino porque comieron pan hasta llenarse. (Jua 6:26 NVI)

Luego entró en una casa, y de nuevo se aglomeró tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. (Mar 3:20 NVI)

En el primer pasaje vemos a un grupo de simpatizantes que le seguían a Jesús porque, gracias a Él, habían comido gratis. En el segundo pasaje vemos que Jesús y los Discípulos no podían saciar sus necesidades físicas porque tenian como prioridad lo espiritual. En Mateo 4 se relata la historia de la tentación del Maestro: vemos cómo Jesús cita la Escritura dando prioridad a lo Espiritual: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios

Cuando usted escuche un mensaje que intente conducirle a la búsqueda de lo material antes de lo espiritual, está frente a un mensaje falso, ajeno al Espíritu de las Escrituras. El verdadero discípulo pone lo espiritual antes de lo material. El verdadero discípulo está agradecido con Dios, tanto cuando tiene pan en abundancia como cuando sufre escasez.

Gratitud

Un día vinieron a Jesús unos leprosos, usted debe recordar la historia. Este relato nos muestra de nuevo el contraste entre discípulos y simpatizantes.

Recordemos que la lepra era una enfermedad incurable en ese tiempo, y que en la Biblia aparece como símbolo del pecado.

Cuando estaba por entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres enfermos

de lepra. Como se habían quedado a cierta distancia, (13) gritaron: –¡Jesús, Maestro,

compasión de nosotros! (14) Al verlos, les dijo: –Vayan a presentarse a los sacerdotes. Resultó que, mientras iban de camino, quedaron limpios. (15) Uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. (16) Cayó rostro tierra a los pies de Jesús y le dio gracias, no obstante que era

samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? – preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:12-15 NVI)

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tu fe te ha sanado. (Luc 17:12-15 NVI) las e n ten Notemos que en el

Notemos que en el versículo 13 que lo llaman “Maestro.” Al llamarlo maestro están afirmando que están dispuestos a ser sus discípulos. ¡Pero sólo uno regresó con Jesús! En el versículo 14 vemos que Jesús los envía con los sacerdotes (que diagnosticaban la lepra y podían proclamar sanidad). Es claro que todos le creyeron a Jesús, ya que fueron. Tuvieron suficiente fe para ser sanados de su enfermedad.

Pero, insisto, sólo uno de ellos decidió regresar agradecido. El verdadero discípulo tiene, además de fe, gratitud a Dios. Todos recibieron sanidad, pero los otros nueve, cuando recibieron lo que querían, siguieron su camino.

Adoración

recibieron lo que querían, siguieron su camino. Adoración El el versículo 16 dice que “ cayó

El el versículo 16 dice que “cayó su rostro en tierra a los pies de Jesús“, acto de adoración que únicamente se le da a Dios. Jesús recibió esta adoración.

Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano. (17) –¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús–. ¿Dónde están los otros nueve? (18) ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? (19) Levántate y vete –le dijo al hombre–; tu fe te ha sanado. (Luc 17:16-19 NVI)

Los verdaderos discípulos siempre adoran a Dios. Seguramente usted ha escuchado a gente que dice “mejor lleguemos tarde al culto ya

para la Palabra, porque la adoración aburre. Mucha cantaleta”. Los verdaderos discípulos están llenos de adoración a Dios. No vienen únicamente a buscar lo que Jesús les puede dar, sino vienen a darle.

Hace unos años hubo una campaña evangelística en la Plaza de Toros de Guadalajara, a la cual invitamos a una persona que venía en silla de ruedas. Al terminar el evento pude ver a esta persona ya sana, saltando, con la silla de ruedas levantada en sus brazos. Me pregunto… ¿dónde está esa persona hoy en día? Hizo lo mismo que los nueve leprosos; recibió su sanidad, mas ya nunca regresó.

Jesús le dijo al hombre sano que regresó “Tu fe te ha salvado” (RV60). Los otros nueve tuvieron fe para ser sanados, pero éste recibió además la salvación. ¿Qué es más importante, una sanidad o la salvación eterna? ¿Que prospere tu negocio o que viva tu alma?

eterna? ¿Que prospere tu negocio o que viva tu alma? No Buscando Comodidad Si pusiéramos un

No Buscando Comodidad

Si pusiéramos un anuncio en la entrada de un auditorio que dijera “Venga a recibir su milagro” o “Venga y oraremos por su prosperidad”… ¡seguramente se llenaría de personas buscando usar a Dios para alcanzar sus metas materiales! Pero si pusiéramos uno que dijera ”Venga y vea le costo de ser discípulo” llegarían dos o tres. Aún a Jesús se le fueron:

–¿También ustedes quieren marcharse? (Jua 6:67 NVI)

Muchos predicadores intentan convencer a la gente diciendo “Acepta a Cristo… Dios está llorando desconsolado afuera de tu corazón… ¡déjalo entrar!”. Grave error: Dios NO es ningún mendigo. Ciertamente nuestro Dios es un Dios de misericordia y de amor, pero también es un Dios que demanda fidelidad. Los predicadores debemos enseñar sobre TODO el carácter de Dios y no únicamente la “parte bonita”, la que tiene que ver con recibir benciones, favores, milagros y recompensas. El Verdadero Discípulo no anda en búsqueda de su comodidad.

Conoce al Maestro

Los verdaderos discípulos se diferencian de los simpatizantes en cómo conocen al Maestro:

Cuando llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: –¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: (14) –Unos dicen que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los profetas. (15) –Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? (16) –Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente –afirmó Simón Pedro (Mat 16:13-16 NVI)

Los simpatizantes tenían un montón de respuestas: decían que Jesús era Juan el Bautista, que era Elías el mata profetas o Jeremías el llorón. Hoy en día los simpatizantes tienen también respuestas erróneas sobre Jesús: dicen que Jesús se fue de muchacho al Tibet a estudiar con los Lamas, que tuvo hijos con María Magdalena, o que se fue a Grecia a estudiar la filosofía de Sócrates. Los que dicen estas cosas no conocen a Jesús. El verdadero discípulo conoce a su Maestro.

Para Jesús es importante que sus discípulos sepan quién es Él. Para Jesús es importante que sepamos porqué Él hace lo que hace, piensa lo que piensa, dice lo que dice.

Revelación de Verdades de Dios

Jesús le dijo a Simón Pedro que, la revelación que éste tenía sobre quién es Aquél, le vino de parte de Dios:

–Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás –le dijo Jesús–, porque eso no te lo reveló ningún mortal,* sino mi Padre que está en el cielo. (Mat 16:17 NVI)

Al verdadero discípulo le son reveladas las verdades de Dios.

verdadero discípulo le son reveladas las verdades de Dios. Obediencia Luego de predicar con denuedo en

Obediencia

Luego de predicar con denuedo en las calles e incluso luego de hacer milagros en el nombre de Dios, los apóstoles fueron apresados. Un ángel los sacó de la prisión y les dijo “Vayan, preséntense en el templo y comuniquen al pueblo todo este mensaje de vida.” (Hec 5.19)

No podemos comunicar sólo una parte del mensaje, notemos que hay que comunicarlo TODO. Luego de esto, la gente se enteró que ya no estaban en la cárcel y veamos qué respondieron los verdaderos discípulos:

En esto, se presentó alguien que les informó: “¡Miren! Los hombres que ustedes metieron en la cárcel están en el templo y siguen enseñando al pueblo.” (26) Fue entonces el capitán con sus guardias y trajo a los apóstoles sin recurrir a la fuerza, porque temían ser apedreados por la gente. (27) Los condujeron ante el Consejo, y el sumo sacerdote les reclamó: (28) –Les hemos prohibido terminantemente enseñar en ese nombre. Sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas, y se han propuesto echarnos la culpa a nosotros de la muerte* de ese hombre. (29) –¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! –respondieron Pedro y los demás apóstoles–. (Hec 5:25-29 NVI)

El Verdadero Discípulo entiende que las órdenes del Señor son más altas que las de los hombres. Un amigo mío me buscó hace no mucho y me dijo que “le bajara” a mi predicación, porque estaba perdiendo amigos al denunciar prácticas contrarias a la Biblia infiltradas

en la iglesia moderna. No estoy dispuesto a ”bajarle”: ningún discípulo verdadero debe bajar el mensaje de Dios para agradar a los hombres.

Sacrificio

Para terminar, veamos el caso de unos mártires del evangelio.

Timoteo, con Maura su esposa, no llevaban siquiera tres semanas de casados cuando fueron separados uno del otro por la persecución. Timoteo fue llevado ante Arriano, gobernador de The-bais, que hizo todo lo posible para inducirlo a abrazar la superstición pagana. Percibiendo que sus esfuerzos eran vanos, y sabiendo que Timoteo tenía las Escrituras, el gobernador le ordenó que las entregara para quemarlas, a lo que Timoteo respondió: “Si tuviera hijos, preferiría entregarlos para ser sacrificados, antes que separarme de la Palabra de Dios“. El gobernador, airado con la respuesta ordenó que le sacaran los ojos con hierros candentes, diciendo: “Los libros serán inútiles para ti, ya que no podrás leerlos”.

Timoteo soportó el castigo con tal paciencia que el gobernador se enojó aun más y ordenó que lo colgaran de los pies, con un peso atado en su cuello y una mordaza en su boca. Timoteo soportó este nuevo trance con gran valor. Cuando el gobernador se enteró que este hombre era recién casado y que estaba muy enamorado de su esposa, mandó a buscar a Maura y le prometió como generosa recompensa la vida de su marido, si ella lograba que él ofreciera sacrificio a los ídolos. Maura, vacilante en su fe e impulsada por el amor a su marido, aceptó la impía propuesta.

Ante su esposo, Maura trató de minar su constancia con el idioma del afecto. Cuando le sacaron la mordaza a Timoteo, éste le señaló a su esposa el error que ella cometía “por amor” y ratificó su resolución de morir por su fe. Maura insistía en salvar la vida de su esposo, hasta que Timoteo la censuró tan fuertemente que la hizo recapacitar y volver a su fe. El gobernador ordenó que la torturaran junto a su marido, lo cual fue hecho con gran severidad. Timoteo y Maura fueron crucificados uno cerca del otro, en el año 304 después de Cristo.

1111 -- EEll CCaarráácctteerr ddeell DDiissccííppuulloo -- PPaarrttee 11

s s c c í í p p u u l l o o - -

Las enseñanzas de Jesús respecto a sus discípulos están enfocadas primordialmente a la formación del carácter, y no como ahora se insiste, a los dones o a los carismas de Dios. Empecemos viendo el término “Carácter” en el diccionario:

Carácter es el conjunto de cualidades de una persona que la distingue de otras (en su modo de ser, de vivir, de obrar). (Diccionario de la Real Academia Española)

Ser discípulo de Jesús consiste primordialmente en tener un estilo de vida diferente al de aquellos que no lo son. La Biblia nos dice acerca de Jesús que “su fama se extendió” y que tenía muchos seguidores que querían escuchar lo que Él decía. Notemos que Jesús hablaba de las cosas internas del corazón, del carácter.

Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo: “Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. (Mat 5:1-3 NVI)

Pobres en Espíritu

La palabra griega que se traduce como “dichosos” es «makários» que significa supremamente dichoso y feliz. La palabra “pobres” es «ptojós» que significa mendigo. Un mendigo es alguien que tiene múltiples necesidades sin resolver, que no tiene recursos. Como no tienen nada, los mendigos piden ayuda con una actitud de humillación. Los pobres en espíritu reconocen que tampoco tienen nada: reconocen que por sí mismos no pueden alcanzar la salvación, reconocen su miseria espiritual.

alcanzar la salvación, reconocen su miseria espiritual. El verdadero discípulo tiene es totalmente dependiente de

El verdadero discípulo tiene es totalmente dependiente de Jesús. Esta es la base para recibir las riquezas del Espíritu.

Josafat

Podemos encontrar la base de las bienaventuranzas en el Antiguo Testamento, comenzando con la historia de Josafat.

¡Mira cómo nos pagan ahora, viniendo a arrojarnos de la tierra que tú nos diste como herencia! Dios nuestro, ¿acaso no vas a dictar sentencia contra ellos? Nosotros no podemos oponernos a esa gran multitud que viene a atacarnos. ¡No sabemos qué hacer! ¡En ti hemos puesto nuestra esperanza!” Todos los hombres de Judá estaban de pie

delante del Señor, junto con sus mujeres y sus hijos, aun los más pequeños. Entonces el Espíritu del Señor vino sobre Jahaziel, hijo de Zacarías y descendiente en línea directa de Benaías, Jeyel y Matanías. Este último era un levita de los hijos de Asaf que se encontraba en la asamblea. Y dijo Jahaziel: “Escuchen, habitantes de Judá y de Jerusalén, y escuche también Su Majestad. Así dice el Señor: No tengan miedo ni se acobarden cuando vean ese gran ejército, porque la batalla no es de ustedes sino mía. (2Cr 20:11-15 NVI)

El ejército que enfrentaba al de Israel contaba con el doble de efectivos en sus filas: todo haría pensar que el ejército de Dios sufriría una aplastante derrota. Josafat no podía hacer nada en sus fuerzas contra el enemigo, pero había depositado su confianza en Dios. Igualmente nosotros, cuando no sabemos que hacer, o cuando no podemos hacer nada… debemos refugiarnos en Jesús, no en el licor o en los bienes materiales de otra persona. Debemos esperar a que Dios pelee por nosotros.

Salomón

Salomón tuvo también una actitud de pobreza y dependencia de Dios:

tuvo también una actitud de pobreza y dependencia de Dios: “Ahora, Señor mi Dios, me has

“Ahora, Señor mi Dios, me has hecho rey en lugar de mi padre David. No soy más que un muchacho, y apenas sé cómo comportarme. Sin embargo, aquí me tienes, un siervo tuyo en medio del pueblo que has escogido, un pueblo tan numeroso que es imposible contarlo. Yo te ruego que le des a tu siervo discernimiento para gobernar a tu pueblo y para distinguir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién podrá gobernar a este gran pueblo tuyo? Al Señor le agradó que Salomón hubiera hecho esa petición, de modo que le dijo:

Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido la muerte de tus enemigos sino discernimiento para administrar justicia, voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después. Además, aunque no me lo has pedido, te daré tantas riquezas y esplendor que en toda tu vida ningún rey podrá compararse contigo. (1Re 3:7-13 NVI)

Salomón reconocía que era débil, que dependía de Dios. Se limitó a pedir un corazón entendido, discernimiento para gobernar al numeroso pueblo que ahora dirigía.

Algunos me preguntan cómo hago para pastorear a varios miles de personas. Mi respuesta es siempre la misma: sólo con la fuerza de Dios se puede hacer eso. Dios nos da la fuerza y la sabiduría para enfrentar las cosas que Él mismo pone en nuestro camino. De igual modo, por ejemplo, cada padre de familia ha de pedir sabiduría para pastorear a su familia.

Jesús dijo “separados de mí, no pueden ustedes hacer nada.” Un verdadero discípulo depende de Dios.

Cuando buscas trabajo, presentas tu currículum vitae y el departamento de Recursos Humanos dedide si te contrata con base en tus capacidades. En el mundo es necesario

enfatizar los logros, pero el Maestro no está interesado en la trayectoria de los suyos. A nosotros se nos pide que seamos pobres en espíritu.

David

David, aunque era Rey, también reconocía su dependencia de Dios:

Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y

mi libertador; ¡no te tardes, Dios mío! (Sal 40:17 NVI)

Hay personas que se niegan a buscar apoyo en otros. ¿Has escuchado que ”la ropa sucia se lava en casa“?

Aquí vemos cómo David le pide socorro a Dios, reconociendo su pobreza, no ocultando nada.

El verdadero discípulo no es orgulloso y pide ayuda a Dios.

Pablo

El Apóstol también reconocía su pobreza y rogaba a Dios:

Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.” Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2Co 12:8-10 NVI)

Este sí era un Apóstol de verdad, no como los “apóstoles” de hoy que presumen sus jets, sus trajes y las estampas de su pasaporte. Pablo dice que se goza en sus debilidades porque muestra la supremacía de Cristo.

Infeliz, Miserable, Pobre, Ciego y Desnudo

En Apocalipsis, Jesús se dirige a una de las iglesias:

Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices:

‘Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada’; pero no te das cuenta de que

infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete. (Apo 3:15-19 NVI)

el

sé fervoroso y arrepiéntete. (Apo 3:15-19 NVI) el mí ¿Qué sucedió para que se hicieran tibios?

¿Qué sucedió para que se hicieran tibios? Sencillo: confiaban en sus logros y en sus posesiones (’soy rico… no me hace falta nada’). Mostraban

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Fonte: http://casadeoracionmexico.info/blog/

orgullo, autosuficiencia. Pero Dios les llama infelices, miserables, pobres, ciegos y desnudos. Eso mismo les dice Dios a quienes no son pobres en espíritu.

Los que lloran serán consolados

Regresemos a Mateo 5 para ver una característica más del discípulo verdadero:

Dichosos los que lloran, porque serán consolados. (Mat 5:4 NVI)

Cuando Jesús dijo “los que lloran”… ¿se refería a cualquier tipo de llanto? ¿Bienaventurado el homosexual que llora porque su novio lo dejó? ¿Bienaventurado el ateo que llora porque murió su esposa? ¿Bienaventurado el idólatra que llora porque perdió su trabajo? ¡No!

El Señor les está hablando a sus discípulos, no a toda persona. Bienaventurado es el verdadero discípulo que llora, porque Dios le consuela.

Aquí en la congregación una matrimonio acaba de pasar un momento muy amargo. Su hija de 21 años enfermó de cáncer y, luego de sufrir por mucho tiempo, murió hace pocas semanas. Cuando hablé con ellos me dijeron que tenían una paz y un gozo indescriptibles. El Consolador les dio gozo en medio de la tribulación, en medio de su llanto.

Un día, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos:

Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: “¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” El que estaba sentado en el trono dijo: “¡Yo hago nuevas todas las cosas!” Y añadió: “Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.” (Apo 21:1-5 NVI)

Los verdaderos discípulos son consolados cuando lloran. Si usted lo es, reciba la consolación de Dios.

1122 -- EEll CCaarráácctteerr ddeell DDiissccííppuulloo PPaarrttee 22

c c í í p p u u l l o o – – P P

En el artículo pasado veíamos cómo las multitudes quieren cosas de Jesús, pero no quieren ningún compromiso. A diferencia de lo que ocurre con el mundo, la formación del carácter es una prioridad para el Maestro Jesús. Él quiere que seamos como Él, que vivamos como Él, que pensemos como Él. Esta es la medida que el Señor estableció para aquellos que han vivir en el Reino de Dios.

El mundo enaltece el talento, el carisma… y se olvida del carácter. Un ejemplo es el del futbolista Diego Armando Maradona, quien en un partido del mundial México 86 metió un gol con la mano. A los aficionados no les importa que ese logro no haya sido honesto. Al mundo le encanta lo que hacen sus ídolos, pero no le importa cómo hacen éstos para alcanzar sus “logros”. Hace no mucho, otro jugador, Messi, metió también un gol con la mano. ¿Será acaso discípulo de Maradona?

Bienaventuranzas del Mundo.

Imaginemos una lista de “las bienaventuranzas del mundo”:

Bienaventurados los listos que engañan a medio mundo, porque ellos serán triunfadores.

Bienaventurados los ricos y famosos porque disfrutarán las riquezas de este mundo y de la vida.

Bienaventurados los exitosos y triunfadores porque no hay obstáculo que se les oponga.

Bienaventurados los campeones porque no saben lo que es la derrota.

Bienaventurados los que piensan positivo porque todo lo que proclaman recibirán.

Bienaventurados los que confían en sí mismos, gócense y disfruten de los Óscares y de los Grammy’s que merecen sólo los triunfadores.

Felices los que han salido de la pobreza y de la mediocridad porque de ustedes son los reinos de este mundo.

Atentamente, su maestro, el Lucero de la Mañana.

Bienaventurados los Humildes

Bienaventurados los Humildes La enseñanza de Jesús es diametralmente opuesta: Dichosos los humildes , porque recibirán

La enseñanza de Jesús es diametralmente opuesta:

Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. (Mat 5:5 NVI)

La palabra que se traduce “humildes” es el término griego praús, que se usa en referencia a un caballo que ha sido domado. Se habla de un caballo que es manso, obediente y sumiso. La obediencia a Dios debe ser parte del carácter del Verdadero Discípulo. Si el Maestro te dice que hables, debes hablar. Si dice que vayas, debes ir. Debes obedecer.

Humildad NO es falta de poder

Humildad no es falta de valor para enfrentar cosas grandes. Tampoco es actitud pasiva, actitud de abandono o conformismo, no es decir: “Va suceder lo que tiene que suceder.”

En Lucas 9, cuando los discípulos vieron a alguien que no estaba haciendo lo que a ellos les parecía correcto le preguntaron a Jesús: “¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los destruya?” Notemos cómo ellos sabían que tenían poder, pero pedían permiso para usarlo. Eso es ser humilde, manso. Un Verdadero Discípulo obedece las órdenes del Maestro.

Un Verdadero Discípulo obedece las órdenes del Maestro. Moisés, 40 años en preparación La Biblia habla

Moisés, 40 años en preparación

La Biblia habla muy bien de Moisés:

A propósito, Moisés era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra. (Num 12:3 NVI)

Pero no nació humilde. Durante sus primeros 40 años lo que menos tenía Moisés era mansedumbre. Recordemos que Moisés nació en un pueblo perseguido y que, para ponerlo a salvo, su madre lo puso a flotar dentro de un canasto en el río. De ahí lo recogió la hija del Faraón. Así, Moisés fue criado en un lugar privilegiado y con la mejor educación

posible, lo cual tiende a producir orgullo y soberbia. Eso se muestra luego cuando Moisés mató a un Egipcio que abusaba de un esclavo Hebreo. Evidentemente, no era entonces un hombre humilde.

Por causa de eso Moisés huyó al desierto, donde pasó 40 años sin fiestas ni glamour, sólo alacranes y ovejas. Dios usó esta situación para hacerlo manso. Cuarenta años en preparación para el liderazgo. Y hoy, ¿de dónde sacan que en 40 días se preparan líderes en las iglesias?

Moisés, humilde.

Mientras pastoreaba ovejas, Moisés vio la zarza ardiendo y fue a investigar qué ocurría. Dios le dijo: “Moisés. Moisés. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.” En ese mismo instante Moisés obedeció, no se puso a discutir con Dios. Dios le informa a Moisés que lo va a enviar a servirle y la respuesta es “No Puedo.” Eso era exactamente lo que quería escuchar Dios; cuarenta años antes probablemente hubiera dicho que sí podía, aunque confiando en sus propias fuerzas. Al final Moisés va a cumplir la voluntad de Dios, diciendo que “Yo Soy” lo enviaba. La humildad consiste en someterse a Dios.

Desobediencia con Milagro

consiste en someterse a Dios. Desobediencia con Milagro Un día el pueblo deseó linchar a Moisés.

Un día el pueblo deseó linchar a Moisés. La gente, en pleno éxodo en el desierto, extrañaba la comida de Egipto. Su líder fue delante de Dios a pedir lo que el Pueblo quería. Dios le dijo que le debía hablar a la roca, que de ella iba a brotar agua para todo Israel. En ese momento el enojo de Moisés rebasaba los límites y en lugar de hablarle a la roca, la golpeó. Así, desobedeció, pero igualmente Dios hizo el milagro y brotó agua y bebió todo el pueblo. Hoy en día a muchos no les importa violar la Palabra de Dios, con tal de ver un milagro.

Dios le dijo a Moisés: “me desobedeciste. Yo te dije que hablaras a la roca y le pegaste dos veces.” El Señor no es un padre consentidor, no nos deja hacer lo que sea. Por esa razón, a Moisés no le fue permitido entrar en la tierra prometida:

Moisés ascendió de las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cima del monte Pisgá, frente a Jericó. Allí el Señor le mostró todo el territorio que se extiende desde Galaad hasta Dan, todo el territorio de Neftalí y de Efraín, Manasés y Judá, hasta el mar Mediterráneo. Le mostró también la región del Néguev y la del valle de Jericó, la ciudad

de palmeras, hasta Zoar. Luego el Señor le dijo: “Éste es el territorio que juré a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes. Te he permitido verlo con tus propios ojos, pero no podrás entrar en él.” (Deu 34:1-4 NVI)

Parece drástica la decisión de Dios, pero quién puede discutir con Él. Moisés no lo hizo tampoco, lo cual comprueba su mansedumbre. En contraparte, muchos no pueden pasar un problema sin reclamarle a Dios: “¡Yo Diezmo! ¿Por qué me haces esto?”

Mis queridos hermanos: no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras. Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. (Stg 1:16-21)

El verdadero discípulo acepta la disciplina de Dios.

Meditemos la Palabra

Terminemos este artículo meditando en algunos pasajes Bíblicos que hablan de la humildad:

“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” (Mat 11:28-30)

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, (6) quien, siendo por naturaleza* Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. (7) Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza* de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. (8) Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Fil 2. Se humilló a si mismo. (Fil 2:5,8 )

muerte de cruz! Fil 2. Se humilló a si mismo. (Fil 2:5,8 ) Él realiza maravillas

Él realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse. Él derrama lluvia sobre la tierra y envía agua sobre los campos. Él enaltece a los humildes y da seguridad a los enlutados. (Job 5:9-11)

Yod - Él dirige en la *justicia a los humildes, y les enseña su camino. (Sal 25:9)

El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos. (Sal 138:6)

Los pobres volverán a alegrarse en el Señor, los más necesitados se regocijarán en el *Santo de Israel. (Isa 29:19)

Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo *nombre es *santo:

“Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el *corazón de los quebrantados. (Isa 57:15)

Fue mi mano la que hizo todas estas cosas; fue así como llegaron a existir afirma el Señor. “Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra. (Isa 66:2)

1133 -- EEll CCaarráácctteerr ddeell DDiissccííppuulloo PPaarrttee 33

Mateo 5:6-7 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

En estos versículos, Jesús nos habla metafóricamente de dos necesidades básicas del ser humano: el hambre y la sed. En el idioma original se hace referencia a un hambre y una sed tan intensas que casi nos llevarían a desfallecer, las cuales serían saciadas con pan y con agua. Por extensión, el Señor nos habla de nuestra necesidad de Dios, de nuestra necesidad de Justicia.

La palabra que se traduce “Justicia” es el término griego dikaiosúne, el cual se refiere a las cualidades de rectitud y justicia en el carácter. La Palabra nos habla de que ambos rasgos forman parte del carácter de Dios: es recto y justo.

rasgos forman parte del carácter de Dios: es recto y justo. Cuando Jesús dice “Bienaventurados los

Cuando Jesús dice “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”, nos está hablando de un rasgo de carácter que deben desarrollar y mostrar sus discípulos.

Un Verdadero Discípulo tiene hambre y sed de justicia, es decir, desea ser recto y justo. Así se va conformando a la imagen de Dios.

Otro significado de la palabra dikaiosúne es Justificación.

significado de la palabra dikaiosúne es Justificación. ¿Qué es la Justificación? Es el acto por el

¿Qué es la Justificación?

Es el acto por el cual Dios declara absuelto, sin delito ni pecado, a todo aquel que ha creído en el sacrificio de Cristo. Él es Justo y debe castigar el pecado, por el cual nosotros deberíamos de haber sido castigados, pero por amor a nosotros envió a su hijo Jesucristo a que pagara por nuestros pecados en nuestro lugar.

Por lo que ahora la justicia de Dios es satisfecha con el sacrificio de su hijo Jesús en la cruz. Cristo fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación, según Romanos 4:25.

Un Verdadero Discípulo necesita reconocer la justificación de sus pecados: el castigo que merecíamos ya fue pagado por Cristo en la cruz.

Rom. 5.1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo)

Rom. 3.22-25 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.

2 Cor. 5.21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Cuando una persona es justificada, Dios empieza a trabajar en su carácter. Así, es llevada a obedecer, a hacer lo recto y lo justo, a desarrollar y manifestar un deseo intenso de agradar a Dios.

Martin Lutero, el gran reformador de la Iglesia en la Edad Media, sufría mucho porque tenía un gran vacío en su corazón. Sabía que iría al infierno al morir. En medio de su necesidad desesperada ingresó a un convento donde se aplicaban castigos físicos como método para limpiar los pecados y conseguir el favor de Dios. Lutero seguía vacío. Un día fue a confesarse ante un sacerdote y duró 11 horas declarando sus pecados; tampoco pudo obtener la paz que necesitaba. Tenía una carga inmensa y un gran deseo de encontrar a Dios.

En esa búsqueda encontró a un sacerdote, quien luego sería su tutor: él le recomendó leer la Biblia y buscar a Jesucristo, convencido de que sólo en la Palabra de Dios encontraría la paz y el perdón que necesitaba. Al estudiar, Lutero encontró el texto que dice:

El justo por la fe vivirá” y entendió que creer en el sacrificio de Cristo le daría la vida eterna, la seguridad de la salvación y la paz que tanto necesitaba. Fue así como Lutero encontró la forma de relacionarse correctamente con Dios, así como la equidad y la justicia de su carácter.

Dios, así como l a equidad y la justicia de su carácter. ¿Afán, en el Verdadero

¿Afán, en el Verdadero Discípulo?

Mateo 6.31-34 No os afanéis, pues, diciendo:

¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

El Verdadero discípulo debe primeramente tener un hambre y una sed intensas de hacer lo justo para agradar al Señor. El resto Dios lo dará como añadidura. Todos

hemos escuchado y hasta memorizamos este texto, pero son pocos los discípulos que lo practican.

La agitada vida del mundo nos ha llevado a tener otro tipo de hambre: la de una mejor posición económica y de poder. Si nos descuidamos, podemos vernos inmersos en la dinámica del mundo que nos empujará a buscar más y mejores cosas materiales.

Y Dios nos cuestiona…

¿De qué tienes hambre hoy? ¿Para qué trabajas? ¿Cuál es tu afán en la vida? ¿Cómo estás edificando tu vida espiritual? ¿Cuál es tu prioridad?

Buscar el reino de Dios y su justicia es una actitud del corazón del discípulo, el cual tiene en ello su tesoro. Donde está nuestro tesoro, está nuestro corazón.

Preocupémonos por hacer ante todo la voluntad de Dios y no nos afanemos en buscar cosas terrenales. Buscar primero lo material es la actitud de cualquier incrédulo. Un verdadero discípulo tiene como prioridad buscar al Señor y hacer lo que Él dice.

Debemos estar contentos con nuestra situación actual, como decía Pablo en Filipenses 4.12: Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado. Muchos no están contentos con su escasez, pero otros van incluso más allá y, aunque poseen bienes, no están contentos con lo que tienen porque quieren más. Un verdadero discípulo espera la provisión de Dios y está conforme con ella, independientemente de lo abundante o lo escasa que ésta sea.

Los Misericordiosos

Mateo 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Las primeras cuatro bienaventuranzas nos hablan sobre el carácter de Discípulo. En ellas el Señor nos describe la pobreza de espíritu, el llanto producido por la necesidad de Dios, la humildad y la mansedumbre, y luego del hambre y la sed de Dios y su justicia. Esto nos habla de un orden establecido por Dios: primero forma nuestro carácter y, una vez desarrollado, podemos ser misericordiosos. Sólo así se formará en el verdadero discípulo un corazón que siente compasión por las miserias y las tragedias de los demás.

Dios tuvo compasión cuando vio la condición en la que estábamos: muertos en nuestros delitos y pecados. Él, grande en misericordia, mostró su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros.

El Verdadero Discípulo sabe que ha recibido misericordia de Dios y que, por lo tanto, debe mostrar misericordia y perdonar a los que le ofenden.

Jesús nos cuenta una historia sobre la misericordia:

Lucas 10.25-37 El buen samaritano

Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. ¿Cómo actuamos hoy ante

¿Cómo actuamos hoy ante escenarios parecidos al que Jesús nos describe en esta historia?

¿Reaccionamos como verdaderos discípulos, haciendo el bien al prójimo si Dios nos presenta la oportunidad?

¿Nos compadecemos de nuestro prójimo en su necesidad y hacemos algo para ayudarle a satisfacerla?

¿Qué tanto nos paremos a Jesús?

Reflexionemos en estas preguntas y pidamos a Dios que produzca en nosotros una profunda hambre y una intensa sed de Él. Señor, forma tu carácter en nosotros y danos un corazón misericordioso. En el nombre de Jesús. Amén.

1144 -- EEll CCaarráácctteerr ddeell DDiissccííppuulloo PPaarrttee 44

Mateo 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Esta bienaventuranza tiene que ver con la parte más íntima del ser humano: EL CORAZÓN.

El corazón es:

Limpio o Sucio Sincero o Hipócrita Bueno o Malo

Tengamos claros los dos elementos de esta bienaventurados: los limpios de corazón son herederos de una promesa inconmensurable: verán a Dios.

herederos de una promesa inconmensurable: verán a Dios. Estudiemos estas dos palabras: Limpio y Corazón. Así

Estudiemos estas dos palabras: Limpio y Corazón. Así entenderemos en toda su magnitud esta promesa que el Señor hace a sus discípulos.

Limpio

La palabra “limpio” se traduce de la palabra griega katharos que significa libre de

impureza, sin fraude, genuino, real. referirse

Esta palabra se usaba en tiempos de Jesús para

1) al agua pura, transparente, que se podía beber; 2) al oro puro, libre de impurezas; 3) a las personas sin deudas con la sociedad o con las autoridades; 4) a los caballos pura sangre o genuinos, sin mezcla; 5) a una mujer pura y virgen, que se había guardado hasta el matrimonio; 6) a la leche pura que no era mezclada con agua.

Así, cuando Jesús dice “bienaventurados los de limpio corazón”, se refiere a los discípulos cuyos motivos son sinceros, puros, transparentes como el agua limpia, diáfanos como el cristal, transparentes como la luz.

Cuando Jesús seleccionó a sus primeros discípulos se encontró con Felipe y con Natanael. El Señor Jesús reconoció en Natanael a un verdadero discípulo. Veamos este pasaje en Juan 1:47

Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

Jesús reconoció en Natanael a un hombre sin engaño, sincero, limpio en sus aspiraciones por encontrar a Dios.

La pregunta ahora es:

¿Qué dice Jesús de ti, que dice Jesús de mí?

Los de limpio corazón son aquellos discípulos:

de mí? Los de limpio corazón son aquellos discípulos: 1) cuyas acciones son sin malicia 2)

1) cuyas acciones son sin malicia 2) que hacen misericordia sin sacar ventaja del otro; 3) que no hacen cosas para dañar a otra persona; 4) cuyas acciones son sinceras, sin hipocresía; 5) que cuando se acercan a Dios lo hacen con sinceridad; 6) que cuando hablan con su prójimo son transparentes, sin engaño; 7) cuyos motivos son genuinos, no tienen doble cara.

El Corazón de Judas, por ejemplo, no era genuino:

escondía avaricia, traición, hipocresía. Jesús no ignoraba la condición del corazón de Judas, como tampoco ignora la de nuestro corazón.

Salmo 24:3-4 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

¿Puede usted levantar sus manos al Señor y decir: todo lo que tengo, mi automóvil, mi casa, la ropa que uso, los he conseguido limpiamente? ¿Puede afirmar que todo lo que posee lo logró con manos limpias, sin engaño, sin mentiras o fraudes? Tómese un tiempo para reflexionar y responder esta pregunta.

¿Quiénes son pues los discípulos de limpio corazón? Aquellos que piensan y hacen las cosas sin malicia y sin hipocresía.

El Señor está seriamente interesado en limpiar diariamente su corazón de sus discípulos. Nuestro corazón debe estar siempre limpio, ser transparente y puro.

C o r a z ó n

La otra palabra del versículo Mateo 5:8 que vamos a estudiar es “corazón” que se tradujo de la palabra griega kardía, cuya definición es el órgano principal en la vida física de los seres humanos. Pero cuando la Biblia habla de corazón, lo hace una manera simbólica: se refiere a lo más profundo del ser humano donde se asientan los pensamientos morales (o inmorales), donde se encuentra todo lo que tiene que ver con la vida espiritual (buena o mala), donde se hallan los elementos racionales y emocionales de nuestra vida.

Jesús hace énfasis en que los discípulos deben de ser de corazón limpio, porque él observa lo más profundo e íntimo de nuestros pensamientos. El ser humano ciertamente ve lo exterior, pero el Señor ve el corazón. Alguna vez se le acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos y le dijeron: ¿Por qué tus

discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

Y Jesús les responde en Mateo 15:19-20, leámoslo:

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Lo que realmente somos está en el corazón; lo que

tú ves en mí es solo una fachada, pero Dios ve

nuestro ser interior. Lo que piensas, lo que hablas, lo que sientes, lo que haces, revela lo que hay en tu corazón. Cuando estás solo y nadie te ve, ¿que ves

en la televisión? Recuerda: Dios no está ciego. Puede ser que no te vea tu esposa, tus hijos, tu mamá

o tu papá, pero Dios te está viendo. Siempre.

Jeremías 17:9. Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? ¿Te has preguntado alguna vez cuántos

¿Te has preguntado alguna vez cuántos pensamientos del corazón nos han llevado por caminos torcidos? El corazón no sólo es engañoso (más que todas las cosas), sino también perverso, lo cual se traduce en frágil o quebradizo. Esto quiere decir que hay circunstancias que quiebran el corazón, luego de lo cual anidamos pensamientos y deseos malignos: homicidios, robos, venganzas. Por naturaleza el corazón es así.

Por eso dice la Biblia: sobre todas las cosas que guardas, guarda tu corazón.

El Verdadero Discípulo debe cuidar su corazón de la avaricia, del rencor, de la envidia, de todo aquello que pueda dañarlo.

No debemos confiar nada en nuestro corazón.

Proverbios 28:26. El que confía en su propio corazón es necio; más el que camina en sabiduría será librado.

Las inclinaciones del corazón

¿Cuáles son las inclinaciones del corazón?

• Avaricia

• Bienes materiales

• Lujos

• Dinero

• Concupiscencias

Desear algo material no es malo en sí mismo. Tú puedes desear por ejemplo tener una casa propia, pero por si por obtenerla te olvidas de Dios, o no lo tienes a Él como prioridad, ese deseo sano en principio puede convertirse en avaricia y podrá dañar tu corazón.

Si no puede confiar en su corazón, ¿en qué puede confiar un Discípulo de Dios?

Salmo 34:8. Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él.

El corazón del discípulo debe confiar en Dios en medio de cualquier circunstancia y de cualquier necesidad, siempre pidiendo a Dios la sabiduría necesaria para la vida.

Veamos algunos versículos que nos explican cómo debemos confiar en Dios:

Salmo 37:5 Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará.

Salmo 118:8 Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.

118:8 Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Jeremías 17:5-8 Así ha dicho

Jeremías 17:5-8 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

El verdadero discípulo ha sido lavado y limpiado del corazón por Cristo, pero no por ello debe confiar en su corazón, pues éste sigue inclinado a las cosas del mundo y de la carne.

El discípulo ora y pide cada día al Señor de la siguiente manera: Crea en mi oh Dios un corazón limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí. Examíname oh Dios, y conóceme, y prueba mi corazón, y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno, y líbrame aún de los pecados que me son ocultos. En el nombre de Jesús. Amén.

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Sigamos estudiando el sermón del monte, una enseñanza fundamental del Señor para nosotros sus discípulos.

Mateo 5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Como ya es costumbre habremos de remitirnos al significado de los términos escritos originalmente en la Escrituras. En este caso, vamos al griego. “Bienaventurados” viene de la palabra Makários que significa supremamente bendecido, dichoso y glorioso, persona que disfruta la bendición recibida. “Llamados” viene de kaléo que significa decir en voz alta, invitar. Es usado en una amplia variedad de aplicaciones, principalmente como sobrenombre.

Haciendo una paráfrasis, este versículo diría: Sumamente bendecidos son los pacificadores, porque a ellos les pondrán por sobrenombre hijos de Dios.

Ahora, dejemos claro que EL MERO HECHO DE BUSCAR, PREFERIR O PROMOVER LA PAZ NO NOS HACE HIJOS DE DIOS: creerlo sería erróneo, producto de una mala interpretación, pues la Biblia dice que ser hijo de Dios sólo puede ser producto del sacrificio de Cristo.

Juan 1:11-13 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Es decir, no somos llamados Hijos de Dios sino por Jesucristo.

La palabra clave para entender bien estos versículos es “llamados”. Como consecuencia de tu fe y de tu llamado ejerces como pacificador, y es entonces que serás conocido como Hijo de Dios.

¿Quién es un Pacificador?

Cuando Jesús dice que sumamente feliz, o sumamente bendecido es el pacificador… ¿a quién se refiere?

La palabra “Pacificador” es la traducción de Eirenopoiós (pacificatorio), la cual viene del

traducción de Eirenopoiós (pacificatorio), la cual viene del Fonte: http://casadeoracionmexico.info/blog/ Pag. 60

vocablo Eirene (paz), derivada a su vez de Eiro, que significa unir. Esta cadena de significados nos muestra que pacificador es el que propicia la paz, entendida como la capacidad de unir, de lograr la unidad.

Veamos un ejemplo clásico: una madre de familia ve a sus dos hijos peleando por la posesión de un juguete y decide, simplemente, enviar a cada uno de sus hijos a una habitación diferentes, es decir, separarlos. La pregunta aquí es… ¿los puso en paz? No, simplemente los aquieto: paz significa unir, así que sólo los habría puesto en paz si hubiera terminado uniéndolos.

El pacificador es un promotor de la paz, uno que es capaz de unir. ¿Y qué es lo que une? ¿A qué paz y a qué unidad se refiere Cristo? Veamos Romanos 8:7

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Aquí se trata de tener paz con Dios, ¿Será que estamos peleados con Dios? No, pero como el pecado sí tiene enemistad con Dios, luego entonces el pecado nos separa de Dios.

El hombre por sí sólo no busca estar en paz con Dios; más bien se ocupa en tener paz con el hombre… pero ni ese tipo de paz puede lograr. No es lo mismo vivir en paz con uno mismo o con los demás, que vivir en paz y tener la paz de Dios. Estar en paz con Dios es estar unido a Dios.

¿Podemos estar unidos a Dios mientras vivimos llenos de pecado? Claro que no. Necesitamos del perdón y del arrepentimiento para tener paz con Dios. Necesitamos estar en guerra con el pecado. Necesitamos que la sangre de Cristo que nos limpie de todo pecado.

1 Juan 1:7-9 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Jesucristo es el pacificador por excelencia: su sacrificio en la cruz es lo único que hace posible que el hombre tenga paz con Dios.

En el antiguo testamento, en el libro de Levítico capítulo 7 se nos habla de los sacrificios que pedía Dios a sus hijos para tener paz con Él, antes –por supuesto- de la venida de Cristo. Ahí la Biblia nos habla de la palabra paz que en el hebreo es shélem que significa retorno: por el pecado estoy distanciado de Dios pero puedo regresar a Él y unírmele. La raíz de la palabra shélem es el vocablo shalám que significa ser amistoso, reciprocar, hacer enmiendas, pagar el daño, volver. De aquí viene la palabra Shalom, que significa Dios es mi Paz.

Efesios 2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y

nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Romanos 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Hermanos, que quede claro: no hay forma de tener paz con Dios, salvo por el sacrificio de Cristo.

2 Corintios 5:17-20 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

De todo lo anterior se entiende que un pacificador es un reconciliador, un embajador que Cristo usa como canal para dar el mensaje de salvación, para que la gente tenga paz con Dios. Cuando guiamos a una persona a los pies de Cristo, somos pacificadores.

a una persona a los pies de Cristo, somos pacificadores. A esos pacificadores se refiere Cristo,

A esos pacificadores se refiere Cristo, a los que unen a los hombres con Dios.

Ahora veamos este otro pasaje:

Mateo 10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán

los de su casa.

Qué pasa… ¿se está contradiciendo Cristo? No. La disensión de la que el Señor habla aquí es la que surge en las diferencias que hay entre los miembros de una familia, entre los que creen en Jesús y los que no creen. Es común que en una familia algunos se convierten, pero otros no. Y viene división. ¿Quién tendrá paz en esa familia? Evidentemente, los que tienen a Cristo.

Ampliemos el contexto en torno a esta enseñanza sobre los pacificadores:

Mateo 10:37-39 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Aunque los lazos que unen a la familia suelen ser muy fuertes, no pueden impedir que Cristo llame a reconciliación a alguno de sus miembros. El tal, seguramente, tendrá disensión con aquellos que no han creído.

Entonces ¿qué debemos hacer si pertenecemos a una familia como esta? ¿Debemos ahogar nuestro anhelo de unirnos más a Dios porque nuestro padre, madre o pareja no comparte nuestra fe? ¿Debemos estar en constante contienda por la fe con algún miembro de la familia, al grado de tener poca o nula comunicación con él?

Santiago 3:13-18 nos responde:

Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

Así que, hermano, hay que pedir sabiduría a Dios: no discutas con tus familiares incrédulos, no uses su posición de cristiano para alardear ante ellos mejor ofréceles tu testimonio de una vida en paz con el Señor para que, entonces, ellos también deseen reconciliarse con Él.

¿Eres pacificador en tu casa? ¿Incitas a los de tu casa a estar en paz con Dios? Cuándo la gente observa tu comportamiento ¿experimenta el deseo de reconciliarse con Dios… o, por el contrario, desea alejarse más de Dios?

Que la gente en tu trabajo, en tu casa o donde quiera que te estés, encuentre en tu vida un motivo para reconocer que también necesita a Cristo, en lugar de seguirlo rechazando.

Para ser pacificadores primero hay que ser sabios. Un pacificador es constante en su deseo de

reconciliar a la gente con Dios.

continuamente. No deberíamos desaprovecharla.

La oportunidad de predicar el evangelio de la paz se presenta

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

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