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Paidés Otto Kernberg Biblioteca Lateoriade toca copscg2 tas relaciones objetalesyel Q _psicoanalisis — clinicc 68. 69. 7. 93, 94. 98. 99. 10%, Ol. 102, 103, Biblioteca de PSICOLOGIA PROFUNDA Algunos tfiulos publicados: Heinz Kohut - La restauracida del simismo W. Reich y atres - Eseries psicoa naliticos fundameniales Georges Amado - Det nido af adulto, El psicoandiisis y el ser Jean Guillaumin - Los suenos y el yo. Ruptura, continuidad, creacién fen ia vida psiquica I. Berensiein - Psicoandili esiructura famitiar M.A. Mavas - Paradojas psicoana- Leas M. Yampey - Psicoandlisis de fa cultura de ia . L. Grinberg - Psicoandlisis. Aspec tos wedrices y clinicos D.b Feldfogel y A.B. Zimerman. (comps.) - El psiquismo det nifio enfermo orgdnica CG. Jung - Energética pyiquica y esencia dei suetio C.D. Pérez - Maseulino-Femenino 9 la bella diferencia 3. $. Freud - Exquema del psicoandl:- sis D. Lagache - Obras { (1952-1938) D. Lugache - Obras If (1939-1948) BD. Lagache - Obras Hf (#947 £949) D. Lagache - Obras IV (1956- 1952) M. Mannoni. Ef niio retardado y su madre 2, LCM, Deigade - Andiises estruc- tural del dibujo libre ME. Garcia Arzeno + El sindrome de la nia piber C.D. Pérea - Un lugar en ef espeja: El espacio virtual de ia clinica A. Tallaferro - Curse bdsico ae psicoandlisis F. Dolio - Sexualidad femenina Bi. Bulacio y otros - De fa droga- diceién Irene B.C. de Krell {comp.) - La escucha, ia hisieria M.A. Mauas » Problemas y pasa liempes psicoanaliticos . D, Lagache - Ef psicaandtisis 14, 105, 106. 107 Log. 109. 110. Ww 12 na ita. 5, ne 14a. 119. CG. Jung: ob OF Kernberg - Desérdenes fron- lerizvos y aarcisismo patolégico H. Racker - Estudios sobre réenica psicoanalitica Lu. Kaplun - Adolescencia, El edids a ta infancia 5, Rosen - Mi voz ird contigo, Los cuentos diddcticas de M.H. Erick- son M. Pérex Sdachez - Observacion de nifios F Dolo - La imagen inconsciente del cwerpe HL Kohut - gCémo cura el andti- sus? HL. Mayer - [iseria SP, Bank y M.D. Kahn - £/ vincule fraterne CG. Jung - Aion, Contribuciones a lus simbolismos del simismo C.G, hing - Lay relaciones entre el yo y el inconsciente CG. Jung - Psicologia de ia de- mencia precoz. Psicogénests de las enfermedades mencales | P. {Ledoux - Concepciones psicva- naliticas de las psicosis infantiles MN, Eagle - Devarrallos contem- pordnebs recientes en psiceandlisis P, Bercherie - Génests de fos con- cepios frewdianoy Et cantenida de ta psi- cosis. Psicoyénesis de las enferme- dades mentales 2 J.B, Pontalis, J. Laplanche y otros - Interpreiacién freudiana y psicoa- ndlivis JI, Hartmann - La psicotogia del yo y ef problema wie la adapiacién L. Bataille - Ef ombligo de! suefio ivarezza - Psicogeriatria |, Dolto - Didloges en Quebec Sobre pubertad, adopcién y otros temas psicoanaliticos E. Vera Ocampo - Psicoandlisis de la drogadicetén M<. Gear y E.C. Liendo - Hacia el cwmplimianio de! desea J. Paget e L Berenstcin - Psicoand- lisis de la pareja matrimonial OTTO KERNBERG “LA TEORIA DE LAS RELACIONES OBJ ETALES Y EL PSICOANALISIS CLINICO edisvial ar PATIDOS México — Buenos Aires — Barcelona “‘Vtulo original: Object Relations Theory and Clinical Pshycoanalysis Jason Aronson, Inc., Nueva York, 1977. Version en castellano de: Stelia Abreu. Mexico, £993 © 1976 by Jason Ayonson Inc. © de todas las ediciones en castcliano, Editorial Paidés, SAICF; Defensa, 599; Buenos Aires ©) de esta edicion Uditorial Paidés Mexicana, S.A. Ruben Dario 118 Col. Moderna 03510 Méxien. D.T. Tels: 579-5113 / 579-8922 + 390-4301 : ISBN: 968-853-091-3 Derettros reservados conforme a la ley Imprese en México Printed in Mexico INDICE Palabras de agradecimiento Prefacio Primera parte TEORIA 1. Derivados estructurales de Jas relaciones objetales i MT, Iv. Revision do 1a bibliograffa pertinente (23): Introyeccidn, identifica- cidn, identidad de! vo (25); Las primeras etapas del desarrollo dei yo (29); Etapas ulteriores del. desarrollo estructural (33). La es y la represisn como mecanismos centrales (37): Algunas apticac’ clinicas de este modelo (393: Referencias bibliggrdficas (44) Desarrollo normal y desarrollo patolégico Un intento de definicién (47); Desarrollo normat y patatégico de las relaciones objetales internalizadas y sus derivaciones clinicas (49); Re- visidn de los procesos de internalizacién (62); Referencias bibliogra- fieas (67) Instintos, afectos y relaciones objetales Referencias bibliogréficas (87) Revisidn historica Algunas conelusiones vineuladas con la metapsicologia psicounsali- tica (89); Revision de la bibliografia sobre la torfa de tas relaciones abjetales (95); Otras aplicaciones de la teorfa psicoanalftica de tas relaciones objetales (1043; Referencias bibliogsd ficas (108) Segunda parte APLICACIONES Clasificacién psicoanalitica de la patologia del cardcter Fundamentos de Ja clasificacién propuesta (117); Nivel superior de organizacion de ta patologia del cardcter (118): Nivel intermedia de organizacién de la patologts del cardetes (119); Nivel inferior de organizacién de la patologia del cardcter (120); Relaciones reciprovas de las hipdtesis formuladas: un modelo de desarrollo centrado en Ins relaciones objetales (123): Consecuencias para el diagnostico, ef pro- néstico y et tratamiento (125); Limitaciones y excepciones (126): Resumen (129); Refezencias bibliograficas (131) 46 70 go His Vi. VIL. VIL. La translerencia y la contratransferencia en el tratamiento de pacientes fronterizos Revisién (134); Hustraciones clinicas (138); Otras observaciones acer- ca del manejo de Ja transferencia (146); Contratransterencia (148); Referencias bibtiogrdficas (152) Impedimentos de ja capacidad de enamorarse y de mantener vineulos amorosus duraderos La incapacidad de enamorarse (154): Uri tipo primitivo de enamora- miiento intense (162); Influencias reciprocas de los conflictos sexuaies: y la capacidad de establever relaciones objetales totales (165); Enamo- ramiento y perduracion de los vinculos amorosos (173); Referencias bibliograficas (176) La madurez en el amor: condiciones previas y caracteristicas La madurez en las relaciones amorosas: revisién de algunos puntos de vista psicoanaliticos (179); Apkicaciones a las relaciones amorosas en la adolescencia (184); Aplicaciones a lus relaciones armorosas en fa edud madusa (188); Referencias bibliogrdficas (197) . Hacia una teorfa integral dei tratamiento hospitalario El concepto de cambio estructural a ta luz de le ieoria de fas relacio- nes objetales (198); La teorfa psicoanalftica de fos grapes pequefios y la activacién de telaciones objetales primitivas en el campo social (203); Un enfoque tedrico de los sistemas que integra las teorfas psi- coanalfticas de las relaciones ebjetales y de los pequefies grupos con una ieoria de fa conduceian hospitalaria (209); Conceptualizacion de modalidudes tezapéuticas integradas en el dmbito hospitalario (212); Lustracién clinica (217); El manejo funcional det hospital como mo- delo y requisito de la comunidad terapéutica (220); Resumen (224); Referencias bibliogrificas (225) Bibliografia 134 153 177 198 he nm 1 Ala memoria de Herman van der Waals PALABRAS DE AGRADECIMIENTO Este libro estd dedicada al doctor Herman van der Waals, antiguo di- tector dei Instituto de Psicoandlisis de Topeka y del C. F. Menninger Me- morial Hospital, quien fue el primero que abrié ante mi las perspectivas de un modelo estructural de la mente centrado en fa internalizaciOn de las relaciones objetales. Debo al doctor John Sutherland, que fue editor del International Journal of Psycho-Analysis y consultor principal de la Fun- dacién Menninger. mi orientacion hacia las recientes corrientes de pensa- miento en el campo de fa teoria psicoanalitica de las relaciones objetales y el reconocimiento de la importancia de la comprension psicoanalitica de jos afectos para andtisis metapsicolégicos mds profundos. Mis colegas y amigos de 12 Fundacién Menninger, sobre tado aquellos que participaron conmigo en las tareas del [nstituto de Psicoandlisis de To- peka y en el Proyecto de Investigacién Psicoterapéutica de la Fundacion Menninger, me brindaron su infatigable apoyo, sus opiniones criticas y a la vez alentadoras acerca de mis conceptos, asi como el estimulo necesario para aplicar mis formutaciones tedricas a nuevas campos. Estoy particular. mente reconocido a los doctores Robert Wallerstein. Gertrude Ticho, Ann Appelbaum, Stephen Appelbaum, Leonard Horwitz, Ramon Ganzarain y Peter Hartocollis. Deseo expresar mi agradecimiento al doctor Ernst Ticho por su estimulante andlisis de mis formulaciones tedricas desde ef punto de vista de la psicologia del yo contempordnca; su profundo esclarecimiento de muchos temas ha side para m/f una ayuda invalorable. Las contribuciones de la doctora Edith Jacobson han tenido una fun- damental influencia sobre mis criterios tedricos y clinicos, en mds de un sentido, mi modelo tedrico se basa en ef modelo de desarrollo formulado por ella en su libro The Seif and the Object World. Asimismo. estoy muy agradecido a los doctores Margaret Mahler, Harold Blum, John Frosch, Na- Il thaniel Ross, Martin Wangh y Donald Kaplan por el aliento y ia ayuda que me ofrecieron en distintos momentos de la preparacién de esta obra. Agradezco a la sefiora Virginia Eicholtz, directora del Bulletin of the Menninger Clinic, ios conocimientos y la dedicacién que puso en la revi- sidn de los trabajos incluidos en el presente yolumen. Por Ultime, deseo expresar mi profunda gratitud a la sefiora Mary Pat- ton, jefa de secretarfa del Proyecto de Investigacion Psicoterapéutica de la Fundacion Menninger y mds tarde mi secretaria mientras desempefié la direccién del C. F. Menninger Memerial Hospital, y @ la sefiora Jean Tho- mas, jefu de secretaria del Servicio Clinico General del Instituto Psiguidtri- co del Estado de Nueva York, por la labor eficiente y extremadamente pre- cisa que desarrollaron en ef curso de las muchus versiones de los capi- tulos que componen este libro. PREFACIO En el curso del andlisis sistematico de los estados frontertzos. inclu yendo su psicopatologia, diagnéstico, prongstico y tratamiento, tropece con muchos uspectos controvertidos y ain no resuehtos de la metapsicolo- gia psicoanalitica. Convencido de la importancia de contar con un clare marco de referencia metapsicoldgico para tlegar a una concepcidn integral de los estados fronterizos, traté en primer lugar de definir ciertos términus psicoanaliticos desde el punto de vista funcional, como un primer puso gue me permitiera conceptualizar mi material. En e) curso de esa biisqueds, cuyos resultados estén condensados en e} capitulo 1, surgid ta idea_de re examinar sistemdticamente algunos conceptos actuales de ta meiapsicolo- gia psicoanalitica, sobre todo los vinculados con ei desarrollo temprano, u ja luz de mis hallazgos clinicos con pacientes con una organizacion de la personalidad de tipo fronterizo. Llegué asi a elaborar una base tedrica, re- flejada en los capitulos H, UL y IV, que se concilla con los datos clinicos y constituye una formulacién-especial de la teoria psicoanalitica de las rela- ciones objetales en funcidn de la psicologia del yo. El capitulo V se refiere a la aplicacidn de esta teoria a una clasificacién general de la patologia caracterolégica, en la cual los estadas fronterizos encuentran su adecuada ubicacién. El capitulo VI resume y actuenza mi abordaje terapéutico de las organizaciones de la personalidad de tipo fron- terizo. En los capitulos VII y VIE describo un estudio especial gue se fun- da en ja aplicacién de la teoria psicoanalitica de las relaciones objetales a las relaciones amoroszs normales y patoldgicas. Por Gltimo, en e} capi tulo IX intento aplicar esta teorfa general al estudio de los procesos grupa- les y a los criterios de conduccién grupal, en especial en lo que atafle a los tratamientos tlevados a cabo en hospitales psiquidtricos. i3 ' Primera parte TEORIA DERIVADOS ESTRUCTURALES DE LAS RELACIONES OKMJETALES Este capitulo se abre con la observacién de ciertas operaciones deten- sivas en pacientes que padecen desdrdenes caracterolégicus graves y hos asi lamados estades “fronterizos” (Knight, 1954). Muchos pacientes fron- terizos, en especial aquellos que sufren desérdenes del caracter con ten dencia a la “exoactuacién’* y ciertos rasgos fronterizos, presentan sige asi como una impulsividad “selectiva”. Quiero decir con esto que la aparenté falta de control de ios impuisos en estos pacientes tiene la particularidad de manifestarse de manera selectiva. Algunos pacientes pueden ejercer un eficaz control de los impulsos en todas las dreas excepto una. Y en esu drea, mds que una falta de control, hay una activacién de manifestaciones contradictorias tan acentuada que el observador Lega a sentir que toda la vida psiquica del paciente se halla, por asi decir, como dividida en departa- mentos 0 “departamentalizada”. Por ejemplo, un paciente variaba constan- temente entre graves temores relacionados con la actividad sexual y una conducta sexual impulsiva, siendo cada uno de estos estados temporaria mente sinténicos con su yo durante sus respectivas apariciones. Otro pa- ciente parecfa algunas veces estar mintiendo “impulsiyamente™. mientras otras daba la impresién de sentirse culpable o avergonzado de sus menti- ras. Insistia en que las mentiras ya no representaban un problema para él y acusaba airadamente de mentirosas a otras personas (el terapeuta). Lo mds Hamativo era la completa separacién entre los momentos de mentir “impuisivos” y los momentos en que el paciente recordabs esas mentiras pero no se sentia emocionalmente involucrado en elias; por el contraric, se mostraba firmemente convencido de que la mentira no era -o habsa dejado de ser— parte de su realidad psiquica. Este paciente ejercia un efi- * Se ha adoptado el término “exoactuacion™ para taducir [a expecsion tonics “acting-out” - [E.] caz control de jos impulsos en otros aspectos de su vida y por fin se hizo evidente que tanto los episodios de mentira como los de “antimentira” constitufan manifestaciones psiquicas de un tmico patrén caracteroldgi- co rigido y global. En términos mas generales: en estos pacientes se expresaban alterna- damente facetas complementarias de un conflicto. tales como Ja exoactua cién de un impulse en unas ocasiones y en otras las defensas caracterologicas especificas o las reacciones contrafébicas contra ese impulso. Los pacien- (es eran conscientes de la acentuada contradiccién de su conducta, a pesar de lo cual alternaban entre impulsos opuestos, negando débilmente las Significaciones de esta contradiccién y mostrando lo que parecia ser una llamativa despreocupacién por la “departamentalizacién” de su mente. ~~Debiémos sefialar que estas observaciones no parecen corresponder a las operaciones defensivas denuminadas iaislamiento: y negacion) En el aisla- miento, es el afecto especifico lo que se mantiene separadonde la repres tacién ideacional de] impulso; éste y su representaciéa ideacional no apa- recen en la conciencia al mismo tiempo. Por el contrario, en pacientes como fos mencionadas hay un completo y simultdneo reconocimiento del impulso y de su representacion ideacional en el yo. La completa separacién Ocurre en cambio entre manifestaciones psiquicas complejas en las que in tervienen e] afecto, el contenido ideacional y manifestaciones subjetivas y de conducta, En la negacién ‘existe una tendencia a eliminar de la concien- cia una parte de la realidad externa o de la realidad subjetiva que parece estar en contradiccidn con aquello que la funcién sintética del yo determi- ha que és sintonico con el yo. Por el contrario, en los pacientes menciona- dos existe lo que podriamos ilamar una mutua negacion de sectores inde- pendientes de ia vida psiquica. Podriamos hablar en realidad de una alter- nancia de “estados yoicos’’, entendiéndose por “estados yoicos” aquellas manifestaciones psiquicas departamentalizadas, repetitivas y temporaria- mente sinténicas con el yo. No cabe duda de que tal fendmeno refleja una debilidad dei yo, si bien se presenta también como una estructura sumamente rigida. Ello me He 6 a contemplar la posibilidad de que la activacidn alternante de estados yoicos contradictorios tradujera una organizacion defensiva especifica, qui- “2a caracteristica de los pacientes fronterizos. A este respecto son de e: cial interés los comentarios de Freud (1927, 1938) acerca de la disociacién det yo con fines de defensa y el andlisis de la escision realizado por Fair- bairn (1952), quien la considera una operacién defensiva fundamental y caracteristica de las personalidades esquizoides. En su trabajo “La escisién del yo en el proceso de defensa” (1938), Freud menciona el caso de un nifio que resolvia su conflicto exoactuando de manera alternada reacciones opuestas que representaban, por una parte, su reconocimiento y consideracién de la realidad, y por la otra, su renuen- cla a aceptar esa realidad. Comenta Freud que este “éxito” se alcanza a expensas de una ruptura del yo, que lejos de curarse se agravaria, y agrega que las dos reacciones contradictorias al conflicto contintan siendo los nucleos de la escision del yo. En Esquema del psicoandlisis, Freud (1940) afirma que la escisién del yo es, por cierto, un fendmeno general en jas psicosis y otros estados psicopatoldégicos, entre los cuales menciona al 18 fetichismo. Define la} escisién como la coexistencia, a Jo largo de la vida, de dos disposiciones contradictorias dei todo conscientes, que no se influ- yen reciprocamente, En un segundo paso, observé que cada uno de estos estados “escindi- dos” del yo, reciprocamente inaceptables, representaban una especifica disposicion transferencia! del paciente ne poco Hamativa. Era como si cada uno representara un paradigma transferencial completa, una reaccién transferencial regresiva altamente desarro!lada, que representa la activacin en {a transferencia de una especifica relacién objetal internalizada. ~-Supuse que estos fenédmenos aparecen con notable regularidad y que la diferencia entre una organizacién tipicamente neurdtica de la persona lidad y una de tipo fronterizo podria ser expresada mds o menos en los siguientes términos: en los pacientes neurdticas, el desarrollo de relaciones objetates internalizadas en la transferencia tiene lugar gradualmente, a medida que se desarrolla la regresisn y que la autonomia secundaria de fa estructura caracterolégica se diluye en pautas transferenciales actualiza- das. Por ejemplo, las estructuras superyoicas “despersonificadas” (Hart- mann y Loewenstein, 1962; Jacobson, 1964) se cristalizan poco a poco en especificos objetos parentales internalizados. En los pacientes franterizos, por ef contrario, las estructuras superyoicas despersonificadas del mds alto nivel y las estructuras yoicas aliténomas estén ausentes, en tanto qué las relaciones objetales tempranas y conflictivas son prematuramente movili- zadas en la transferencia en rejacian con estados yoicos reciprocamente escindidos. Las cadticas manifestaciones transferenciales tipicas de los pa- cientes fronterizos podrian ser vistas como la activacién. oscilante de estos estados yoicos, que representarian relaciones objetales internalizadas “no metabolizadas”. Antes de entrar en el andlisis de las mutuas relaciones entre la persis- tencia de tempranas relaciones objetales patoldgicas no metabolizadas, por una parte, y por la otra la escisidn del yo. ilustraré con un ejemplo todas estas caracteristicas de los pacientes fronterizos. El paciente en cuestion era un hombre de cerca de cuarenta afios, que me fue enviado con el diag- néstico de una estructura caracterclégica paranoide de tipo fronterizo y con la recomendacién de psicoterapia expresiva. En la tercera entrevista, me acusé con violencia de haberlo visto en la calle y ne haberlo saludado, En fas dos primeras sesiones habiamos hablado de su principal temor, a saber, que la gente pudiera pensar que era homosexual y que una mujer con la que habia fracasado en su intento de coito buscara vengarse extendienda también ese rumor. Su repentino arranque de ira contra mé en la tercera entrevista fue bastante intenso; me habia acusado porque sentia que yo lo despreciaba por lo que me habia contado y que si bien yo estaba dispues- to a escucharlo mientras nos encontrébamos en mi consultorio, fuera de la situacién terapéutica yo sdlo podria sentir desdén y repugnancia por personas como él. El hecho de que no lo hubiera saludado hacfa todo es- to obvio para él, Pronto se puso en evidencia que la intensidad de su enojo tenia que ver no sdlo con su sensacién de que yo lo atacaba y despreciaba, sino ade- mas con la rabia impotente que le provocaba el sentir que yo me estaba volviendo muy importante para él, que me necesitaba mucho y que. 4 19 pesur de su enojo, nada podria hacer para detener su tratamiento. Después de manifestar su enojo hacia mi mediante. ataques verbales durante las si- guientes sesiones, de pronto cambié de actitud nuevamente. Tenfamos tres sesiones semanales y af cabo de una semana y media aproximadamente, se disculpS por su conducta hostil y expres una gran gratitud liacia mi por haber sido paciente con 4l y por nu haberme negado a seguir atendién- dolo. come temia que yo podria haberlo hecho. Dijo que lo mas dolora- su ahora era que sus sentimientos hacia m/f eran ian intensamente positi- vos que dificilmente podria transmitirmelos, y que toda alejamiento le resuitarta duro de suportar. Con ldgrimas en lus ujos expresé su profunda admiracion por mi, su gratitud y su unhelo de verme, que haria que el in- tervalo entire una sesidn y otra le pareciera demasiado largo. Unas pocas semanas mds tarde volviG a los sentimientos que provecuron su primer arrangque de iru: expresé nucvamente un intenso odio hacia mi, me atacd verbalmente con una uctitud sidica y denigrante y se mostré totalmente incapaz de reconocer todo buen sentimiento u opinion que antes hubiera manifestade respecto de mi. En los perfodos en los que manifestaba su amor y su necesidad de my, le era totalmente imposible reconocer cual- quier sentimiento negativo, no obstante conservar nitidos recuerdos de los dias en gue sus sentimientos eran exactamente los opuestos, Lo mismo puede decirse respecto de sus sentimientos positives en los perfodos en que solo era capaz de expresar sentimientos négativos hacia mi. El paciente recordaba haber pasado por malos periodas, en los cuales su mente estaba ocupada por sentimientos absolutamente contrarios a los actuales, pero ese recuerdo estaba desprovisto de toda realidad emocional. Era como si existieran dos personalidades igualmente fuertes,-separadas por completo la una de Ja otra en sus emociones pero no en la_memoria del paciente, y alterndndose en su experiencia consciente. Es esta sucesiva activacién de estados yoicos contradictorios lo que en mi opinién represen- ta un Lipico ejemplo’ de escisién del yo. Es importante sefialar que en su trabajo y demds actividades cotidianas este paciente no presentaba nada que se pareciera a tal descontrol de los impulsos: por el contrario, tenia un buen control emociona! y su comportamiento era estable y socialmente adecuado. En otras palabras, no se manifestaba en é! una simple falta de contro] de los impulsos como expresién de una debilidad yoica, sino una alternancia especifica y bien estructurada entre estados afectivos opuestos y totalmente irreconciliables. Otra Hamativa caracteristica de este paciente era que todo intento por mi parte de cuestionar ta idealizacién que hacia de mi en los momentos en que solo experimentaba buenas sentimientos, y de recordarle las criticas y el enojo que manifestara en otras ocasiones, le provoecaba una profunda angustia. Lo mismo ocurria cuando le recordaba que en otras épocas algu- na buena cualidad habia visio en mi, en un intento de lograr que recono- ciera, en los momentos’en que sdlo experinrentaba sentimientos negativos, ia falta de fundamento de sus ataques verbales. Inferi entonces que aquello que Hamamos escisién del yo estaba en este caso al servicio de la funcion esencial de proteger al paciente contra la angustia y observé que la situa- cin se reiteraba en la mayoria de los casos en que la escisin se presenta- ba como rasgo sobresaliente. La escision parecia ser entonces no sdlo una 20 deficicucia del vo, sinu tavibten une operacion defensive acura ve uttey po derosa. Pasaré ahora a examinar las signiticaciones transferenciates de fos con tradictorios estadus yoicos de este paciente, La premaiura intensidad de lus sentimicntos transferenciales, su naturaleza expiosiva y répidamente cambiante, la falta de control de los impulsos respecto de estos ufee- tos en Ja transferencia, el debilitamiento de la prueba de la realidad en relacion, con estos sentimientos, son curacteristivas tipicamente fronte rizas, gue tenden a hacer cudtica la situacion terapéutica. Sin emburgs a pesar de estas circunstancias, a medida que el terapeuta va conocienda mejor a su paciente, consigue detectar patrunes trdnsferenciules espeet ficos. En el caso de este paciente, poco u pueo lege a comprender que br imagen despreciativa, dura y altanera que tenia de mit en los momentos ee que experimentaba sentimientos neyatives. correspondia uo una ims de su madre, mientras que la imagen del terapeuta magnénimio, amen- te y comprensivo que tenia en sus periodus de sentimientos positives, correspondia a ja fusién de una imagen ideal de su madre y de una imagen débil pero protectora de su padre. En intima vinculacion con estas dos imagenes estaban las imagenes de sf-mismo. que reflejabun respectivamente, al nifio rechazado, despreciado y atucado (asi se sentia en relacion con su madre hostil y despreciativa) y al nifiu ansioso y cargado de culpa (come se sentia respecto de la pureja de sus padres, a quienes Yeia como los guardianes tiernos, débiles y mlayni- nimos del hogar que habia perdida). Todas estas imagenes, tanto las ob- jetales como las de si mismo, tenfan que ver con Ja temprana y grave patu- logia de sus relaciones objetales. Los estados afectivos de rabia impotente y de culpa en Ja transferencia se relacionaban con estas dos constelaciones de conflictos tempranos. Una importante caracteristica general de esie paciente era que en tanto que ld rabia y la culpa no se mezclarun o no se modificatan rec(procamente, 0 sea, mientras se mantuvieran sepuradas por completo, su ansiedad no llegaba a niveles criticos En términos mas generales, infer! que la funcion defensiva de fa esci- sion del yo consistia precisamente en mantener separadas tempranos es- tados aféctivos contradictorios; pero no estados afectivos tnicamente: es- tog “afectos contradictorios estaban inseparablemente ligades con sus co- trespondientes relaciones objetales patolégicas internalizadas. Licgué a la conclusion de que cualquiera que fuera el origen de esia predispusicion a que el yo sufriera escisiones, éstas constitufan un mecanisiny de detensa contra tempranas relaciones objetales patoldgicas. Asimismo la pemnanen- cia en el aparato psiquico de estas relaciones objetales internalivadas en es- tado “no metabolizado”’, podia ser una consecuencia de las operaciones de escision. ee E] estudio de la escision realizado por Fairbairn (1952) parecia ser de especial interés a este respecto, ya que el autor habia observado estes fenémenos en pacientes con las tendencias esquizuides que hubitualmente corresponden a fa categoria de lo “fronterizo”. Fairbairn sostuvo lo si- guiente: 21 En una palabra, no es posible considerar a los ‘impuisos’ independientemente de las estiuctirae tndopsiquicas que moyilizan V de las relaciones objetales que permiten el establecimiento_de estas estructuras; del mismo modo, los ‘instintos’ no pueden ser vistos :nds que como formas de energia que constituyen la dindmica de esas es- tructuras endopsifquicas al resumir las formulaciones de Fairbair, Sutherland (1963) afirma que “esa escision refleja Ja divisién del yo primitivo en estructuras, cada una de las cuales contiene: a) una parte del yo, b} el objeto que caracteriza a los vinculos en cuestion, y c) los afectos de este Ultimo” Si bien los pasajes siguientes revelan algunas diferencias irnportantes entre las formulaciones de Fairbairn y las mifas, sus hallazgos son un campo propicio para el modelo de internalizacién de relaciones objetales que sugerir Mi préximo paso fue indagar el origen de la escisién, la predisposicion del yo a este mecanismo de defensa, la relacién de la escisién con otras operaciones defensivas —en especial con la represién--, y, por altimo, la teiacién entre los estados de escisidn yoica y los mecanismos mas gene- rales de introyeccién e identificacién, Mihipdtésis.fue. que estos.estados yoicos “no metabolizados”, con un componente formado por una imagen propia y otro componente formado por una imagen objetal, ligados ambos por un afecto temprano, eran remanentes de introyecciones tempranas hormales, patologicamente, fijados. A continuacién intentaré describir un modelo que vincula los mi mos de internaliZacién. de relaciones objetales por una parte y por la ( las vicisitudes de los derivados de los impulsos instintivos y de la formacién del yo, En pocas palabras mis principales propuestas son las siguientes |. Las introyeecviones. lus identificaciones y la identidad dei yo son tes niveles del proceso de internalizacin de las relaciones objetules, que estin abarcades por it denominaciéa global de sistemas de identificacion. Todos estos procesos de internalizacion producen precipitados psiquicos o estructuras que recibirdn la misma denominacidn que el respectivo meca- nismo. Ast por ejemplo. por intrcyeccién se entenderd a la vez un pro- ceso del aparato psiquico y la estructura resultante de ese proceso. 2.' Todos estos pracesos de internalizacién.constan.de tres componen- -tes_basicos: a} imagenes objetales o representaciones objetales; ) imdge- nes o representaciones del si mismo, y c) derivados © disposiciones instinti- vas a determinados estados afectivos. 35 La organizacion de tos sistemas de identificacin se inicia en un ni- vel -basico de funcionariento yoico, en el cual la escisién es @l MééArismo esencial de la organizacién defensiva del yo. Se alcanza después un segundo nivel, mas avanzado, de la organizacién defensiva del yo, cuyo mecanismo Principal no es ya la escisién sino la represién. 4. El grado de integracién y desarrollo yoico y superyoico depende de fa medida en que Ja represién y sus mecanismos afines hayan' Hégado 4 teemplazar a la escisién y sus mecanismos afines. REVISION DE LA BIBLIOGRAFIA PERTINENTE Ya he mencionado ia introduccién de Freud al concepto de escisidn ¥ sus contribuciones a! respecto, asi como el trabajo de Fairbaim.. Melanie Kicin(1946), quien también desarrotlé el concepto de_escision, lo vincula especificamente con Ia “posicién esquizo-paranoide” o sea, de acuerdo con su marco referencia, el nivel mas primitivo de desarrollo yoice que prece- de al nivel superior de integracién dei yo caracteristico de la “posicion depresiva’. Subrayé la intima vinculacién entre agresién y escision y Ja participacion preponderante, de! exceso de escisién.en las patologias era ves. Por otra parte, Segal (1964) destacd las funciones normales de la diss ciacian como precoz mecanismo yoico, contraponiéndola con el desatrn Yo patoldgico caracterizado por la disociacién excesiva. El hecho de que las teoriag de Klein no toman en cuenta los fuctores estructurales y que su terminologia adolece de falta de precision, en espe- cial en lo que atafie a la escisién, término que la autora parece aplicar a to- do tipo de material escindido o reprimido, crea muy serias dificultades cn sus formulaciones. En mi opinidn, si hemos de emplear cl término “esci sién”, deberemos hacerlo en un sentido restringido y claramente definido Los intentos de Fairbairn (1952) de vinculur los mecanismos kleinia- nos con un modelo estructural coherente me interesaron profundamente lo mismo que su estudio de las vicisitudes de las relactones objetales tem- pranus, E] ya mencionado trabaju de Sutherland, junto con el estudio de Guntrip (1961) sobre el mismo tema. son dos elaboraciones, basadas en las teorias de Fairbairn. que estimularon mi pensamiento de manera muy di- recta. Sin embargo, cl escaso énfasis otorgado a los instintos y fo que a mi es una subestimacién de la importancia de la agresién por parte ‘de Fairbairn. no parecen coincidir con la observacion clinica de pacientes muy regresivos, También parece cuestionable la inferencia del misrno autor de que tinicamente son introyectadas las relaciones con objetos “‘malos” La sugerencia de Fairbairn de reemplazar la psicologya de los instintos por una nueva psicologia de estructuras dindmicas (del yo) és interesante, si bien no creo que la conceptualizacién del yo como compueste por dichas estructu- ras dindmicas invalide las teorfas freudianas de los dos instintos, el libidinal y el agresivo. Los estudios de Hartmann (1939, 1950) acerca de las estructuras autonomas primarias dei yo y su relacién con las estructuras generadas por el conflicto y con la autonomia yoica en general fueron un instrumento in- dispensable para indagar ei origen y el desarrollo de las estructuras de de- fensa. Su concepto de] “s{-mismo’’* como organizacion de las autorrepresen- taciones que da lugar a una estructura fundamental dentro del yo, esclare- cid el crucial problema de fa relacién entre si-mismo y yo. Las contribuciones de Jacobson (1964) y de Erikson (1950, 1956) ai estudio de Jas relaciones objetales tempranas y sus efectos sobre la organi- zacién, integracién y desarrollo de las estructuras yoicas, establecieron un Util nexo entre el enfoque metapsicol6gico y el abordaje fundamentalmen- * El término selfha sido traducido por si-mismo. (E.] 23 te estructural del aparato psiquico por una parte. y por la otra el estudio slinico de las vicisitudes de las relaciones objetales. Jacobson_sefialé la im- portancia de diferenciar las autorrepresentaciones de las representaciones objetales en jas introyecciones tempranas, y esclarecié de manera decisiva el desarrollo de estas estructuras. La definicion de introyeccién propuesta en este capitulo difiere de la de Jacobson, pero ej andlisis de los procesos introyectivos y proyectivos que se describe mds adelante deriva en muchos sentidos de las observaciones de este autor. La manera en que propongo relacionar conceptualmente introyeccién, identificacion e identidad del yo se aproxima mucho a la conceptualizacién de Erikson. Sin embargo, este autor'no discrimina entre la organizacién de autorrepresentaciones y la de representaciones objetaies y, como lo destacé Jacobson (1964), tiende a hacer una conceptualizacién sociolégica de ja identidad del yo, direccién en la que ni Jacobson ni yo lo seguimos. E] concepto de introyeccién, tal como se jo utiliza en estas paginas, significa que se “trata de un mecanismo esencial del temprano desarrollo yoico y, en tal sentido, se acerca a la formulacién kleiniana (1946). Sin embargo, Klein varia ei significado de este término a lo largo de sus escri- tos, hasta terminar atribuyéndole un sentido sorprendentemente amplio. Asimismo, como lo sefiala Heimann (1966), Klein ve la introyeccién como as una consecuencia de la modalidad de incorporacién oral o como un prin- ‘Ipio metabélico oral derivado del ello, criterio con e} que Heimann y yo ,, discrepamas, A mi juicio, las introyecciones son estructuras psiquicas in- dependientes, originadas fundamentalmente en funciones auténemas pri- marias (percepcién y memoria) a medida que éstas se vinculun con relacio- | nes objetales tempranas, y si bien son fuertemente isfluidas por los conflic- “tos orales, no considero que deriven de éstos. Las concepciones de Menninger y sus colegas (1963) de fa enfermedad i ental como proceso unitario, y de las diferentes formas de psicopatologia 4° como relacionadas con determinados érdenes o niveles de organizacién de las defensas, me llevaron a intentar la definicién de dos niveles en ta or- 4, na’ BaMizacion de las defensas del yo. Ademds viene al caso Ja descripcién que andes wz,| Menninger y Mayman (1956) hacen de las periédicas rupturas del yo como Peaciad rn tipo especifico de descontro! utilizado con fines defensivos y definito- sd tio de un nivel de enfermedad mental: existen formas clinicas del meca- 112 )Phistho de escisi6n que pueden aparecer como un descontrol episédico. Men- dst” ninger y sus colaboradores (1963) describen conductas agresivas crénicas v repetitivas y episodios de violencia impulsiva, efirmando que “se presu- me que el descontrol funcional episédico, agudo o crénico, es la adverten- cla contra un desastre mayor, contra una desintegracién mds catastrofica”. Destacan la importancia dindmica de !a agresién intensa, los mecanismos paranoides y la negacién de los que surge ese estado. La hipdtesis de Glover (1956) que se refiere a una estructura yoica pri- Titiva multinuclear, a la autonomia parcial de los nicleos yoicos ef tas primeras fases del desarrollo y a la decisiva influencia del estado original de nucleamiento del yo sobre su ulterior fortaleza o debilidad, constituye otro importante aporte, lo mismo que el estudio de Spitz (1965) acerca del desarrollo durante el orimer afio de vida. 24 INTROYECCION, IDENTIFICACION, IDENTIDAD DEL YO Al presentar el ejemplo del paciente fronterizo que oscilaba entre esta- dos yoicos contradictorios, destaqué que esos estados yoicos representaban un afecto ligado con una cierta imagen objetal o representacion objetal del pa- clente wienttas Ste se EriCoritraba en el estado afective en cuestion. Dije que Tepresentaba una relacion objetal internalizada “no metabolizada” que en el paciente neurético aparece recién después de un cierto perioda, 2 partir de estructuras yoicas y superyoicas despersonificadas, pero que en el paciente fronterizo era detectable ya en las primeras etapas del trata- miento, Este significa también que en todos estos casos (neurosis, desor- dénes caracterolégicos y personalidades fronterizas) puede eventualmente obsérvarse el mismo tipo de “unidades”; esto es, relaciones objetales tem- pranas internalizadas, representadas por un determinado afecto,una deter- minada-representacion objetal y uma determinada autorrepresentacion. Agregaria ahora que incluso en pacientes mds regresivos, que en virtud de los rdpidos cambios de sus tendencias transferenciales tienden a hacer caética la situacién terapéutica, son detectables en Ja transferencia las mus: mas “unidades” de estado afectivo, representacién objetal y autorrepresen- tacién. Estas observaciones me Nevaron a conceptualizar todas los procesos de internalizicion’de telaciones-objetales como téferidos 4 dichas unidades 9 a constelaciones de éstas. Las primeras introyecciones totalmente~desa-” rroliadas probablemente representan a estas unidades en su forma mds pu- ra, refléjando porlé tanto la unién de un afecto, una imagen objetal y una autoimagen rélativamente simples, Latlintroyeccién es ei nivel bésico mas temprano y primitive de los pracesos de “int acion. Es la reproduccién y fijacién de una interac- cién con el medio, a través de una conjuncién organizada de huellas mnési- cas en la que participan por lo menos tres componentes: 1) la imagen de un objeto, 2) la imagen del si-mismo en interaccién con ese objeto, y 3) el matiz afectivo de la imagen objetal y de la imagen del si-misme bajo la in- fluencia del representante instintivo actuante en el momento de la interac- cién...Este proceso constituye, un mecanismo de crecimiento de! aparato psiqui que_el yo utiliza, también con fines defensivos, Por consiguiente, ‘lwintrayeccién depende de la percepcién y la memoria (o sea de funciones atit6nomas primarias), pero las trasciende no sdlo en virtud de una comple- je ¥ especifica organizacion de las percepciones y las huellas mnésicas, si- no ademas por vincular la percepcién “externa” con ta percepcién de pri- mitivos estados afectivos que representan derivados instintivos. En las primeras introyecciones no existe una diferenciacion entre ima- gen objetal e¢ imagen de si mismo (o autoimagen) (Jacobson, 1964), de ma- nera que la definicién de introyeccién propuesta mas arriba corresponde en realidad a una etapa Ulterior, en la cual las sucesivas diferenciaciones, refu- siones y rediferenciaciones de las autoimagenes y de las imagenes abjetales han Megado a concretarse en componentes claramente delimitados, La “reaccién de sonrisa reciproca” observable alrededor de ia edad de tres me- ses y que segin Spitz (1965) indica el primer organizador de la psique, pro- bablemente corresponde a esta concrecién. 25 El matiz afectivo de la introyeccién es un aspecto esencial de ésta ¥ Tepresenta su valencia activa que determina ja fusién y organizacion de introyecciones de valencia similar. Asi, las introyecciones que tienen lu- gar bajo la valencia posttiva de gratificacién del impulso libidinal como es e] caso en el contacto amoroso entre madre y bebé, tienden a fusionarse y a organizatse formando lo que de manera algo vaga pero sugestiva, se ha denominado “el objeto interno bueno”. Las introyecciones que tienen lugar bajo la valencia negativa de derivados de instintos agresivos tienden a fusionarse con introyecciones de similar valencia negativa y se organizan formando los “objetos internos malos”." En el proceso de fusién de introyecciones de la misma valencia, tien- den a fusionarse los componentes homblogos: la autoimagen con otras autoimdgenes, la imagen objetal con otras imagenes objetales. Puesto que per medio de esta fusién van conformdandose autoimagenes ¢ imagenes ob- jetales mas elaboradas, este proceso contribuye a la diferenciacién entre si- mismo y e! objeto y a la definicidn de los limites yoicos.? Esto a su vez per- fecciona la organizacion e integracién de los aparatos de percepcion y memoria, por consiguiente, las introyecciones ulteriores contienen una informacion cada vez mds completa y elaborada acerca del objeto y del si-mismo en e] momento de cada interaccién. La identificacién es una forma superior de introyeccian que puede te- ner lugar recién cuando las capacidades perceptiva y cognitiva del nifio se han incrementado Jo suficiente como para permitirle reconocer los roles en la interaccién interpersonal. El rol significa la presencia de una funcién socialmente reconocida que estd siendo Nevada a cabo por el objeto o por ambos participantes de Ja interaccién. Por ejempio, cuando la madre hace algo con el hijo (como ayudarlo a vestirse), no sdlo estd interactuando con él, sino ademds actuando de una cierta manera el rol socialmente aceptado de madre (proveer abrigo, proteger, enseflar). Asimismo, el componente afectivo de la identificacién tiene un cardcter mds elaborado y modificado que en la introyéecién, debido a Tos efectos moderadores de diversos apa- tats yoicos en desarrollo y a la disminucién de los mecanismos disociati- vos, Mas adelante volveremos sobre este tema. A medida que los derivados psiquicos de los instintos van participando en las relaciones objetales, se integran tanto con las identificaciones como con las introyecciones; en términos més generales, sugiero que {a original penetracién del aparato psiquico por los derivados instintivos se produce mediante estos procesos de internalizacién. Las conjunciones de huellas mnésicas implicitas en la identificacidén comprenden. entonces: 1) la ima- gen de un objeto que ha adoptado un rol en su interaccion con el si-mis- mo: 2) la imagen del si-mismo, mds diferenciada del objeto que en el caso. ' En todo este capitulo, la palabra “agresion”’ esta reservada a los derivados directos de las tondencias instintivas, tipicamente vinculadas con tempranas y primitivas reac- ciones de rabia: se refiere a la agresién como opuesto de Ia libido y no a fa mds amplia conceptualizacion que incluye desbordantes descargas matrices o Ja activa conducta exploraioria def nifo. Las expresiones autoimagen, imagen del st-mismo, “componente del si:mismo” se cefieren a to que generalmente se conoca como “autorrepresentaciones” 0 representa- ciones del stmismo; los tres términos han sido usados aqui de manera intercambiable. 26 de la introyecci6n (y posiblemente actuando un rol complementario}. y 3) el matiz afectivo de la interaccién con una cUalidad mas diferenciada y menos intensa que en e! caso de Ia introyeccién. La identificacién es tam- bigén un mecanismo de crecimiento del aparato psiquico, que puede ser utilizado con fines defensivos,:y tiende a fusionarse del mismo modo que las introyecciones, En realidad, éstas son el n&cleo de identificaciones semejantes 0 afines. Puesto que, tal como se describid antes, las identificaciones llevan con- sigo una internalizacion de roles, las manifestaciones de la conducta del in- dividuo, que expresan uno o los dos roles recipracos de la respectiva inte- raccién, constituyen uno de los productos fundamentales de la identifica- cién. En el caso de Jas introyecciones, las manifestaciones de la conducta aparecen con menos claridad en la interaccién interpersonal. El nifio apren- de sus propios roles; vividos al principio de manera més pasiva, viéndolos como parte de la imagen del si-mismo que es uno de los componentes de la identificacién. Aprende también los roles de la madre (como parte de la imagen objetal materna) y puede en algtin momento reactuar esos roles. El almacenamiento y la organizacién a large plazo son tipicos de la actua- cién dé roles en la identidad del yo. Por lo general, las identificaciones se inician en los dltumos meses del primer afio de vida, pero recién en el segundo afio alcanzan su pleno desarrollo. Las conductas del nifio que imitan la conducta materna constituyen la matriz de las jdentificaciones. La identidad de! yo representa el mas alto nivel de organizacion de los process de“ifiternalizacién; seguimos aqui muy de cerca la conceptua- lizacién de Erikson (1956). La identidad del yo se refiere a la organizacion general de las identificaciones e introyecciones, bajo e! principio orienta- dor de ja funcién sintética del yo. Esta organizacion implica: 1. La consolidacidn de Jas estructuras yoicas, relacionada con un sen- tide de continuidad de} s!-misino (siendo el si-mismo la organizacién de Jas autoimagénes que formaban parte de las introyecciones identificaciones). Ja percepcién por parte def nific de su propio funcionamiento en todas las areas de su vida y su creciente dominio de las tareas basivas de adapta- cién contribuyen decisivamente a esta consolidacién (Murphy, 1964). “2, Una _coherente concepcidn global del.‘‘mundo de los objetos”, re- sultante de la organizacién de las imagenes objetales que formaban parte de Jas introyecciones e identificaciones y un sentido de coherencia en las propias interacciones interpersonales; las manifestaciones de la conducta —o mds especificamente, la coherencia general de los patrones de conducta— tienen atin mds importancia en la identidad del yo que en las identifica- clones, 3. El reconocimiento de: esta coherencia en las interacciones como caracteristica del individuo por parte de su ambiente interpersonal y, a su vez, la percepcién por parte del individuo de ese reconocimienta que le otorga el ambiente (“confirmacién”). Existe una diferencia importante, entre la identidad de} yo y los pro- cesos subordinados de introyeccidn e identificacién. Las introyecciones y lag identificaciones son estructuras del aparato psiquico en general: mas adelante mencionaré la introyeccién directa en el superyd y volveré tam- bién sobre la introyeccion al referirme a la organizacion de} ello. La iden- 27 lidad del yo, en cambio, es una estructura caracteristica del yo,.un pro- ducto flindaihental de su funcién sintética. La identidad de] yo representa también esa parte especializada del yo capaz de reconocer y controlar los derivados instintivos que, mediante su organizacién. determinan la matriz modificada de las tendencias afectivas cun que cuenta el yn (ne refeciré mas adelante a las maneras en que se logra la modificacién de los afectos). Los distintos periodos de Ja infancia determinan diferentes inte- graciones de Ja identidad del yo, la integracién general de la identidad del yO, que surge de todas estas identidades yoicas parciales, se concreta nor- malmente mediante una sintesis de éstas\ en una armoniosa estructura global (Erikson, 1950) Dije antes que la identidad del yo es el mas alto nivel de organizacién del mundo de las relaciones objetales en su sentido mas amplio, y también de] sf{-mismo. Se trata de un desarrollo ‘sumamente complejo ya_.que, mientras las relaciones objetales son continuamente internalizadas (en ni- veles cada vez mas altos y diferenciados), al mismo tiempo estas relaciones objetales internalizadas van siendo también “despersonificadas” Gacobson, 1964) ¢ integradas en niveles superiores de estructuras yoicas y superyoi- cas, tales como el ideal del yo, las constelaciones caracteroldgicas y las fun- ciones auténomas del yo. Simultdneamente’ con estos procesos de interna- lizacion y despersonificacion, las relaciones objetaics internalizadas se or- ganizan formando imagenes objetales perdurables, que llegan a representar internamente al mundo externo, tal como lo vivencia e! yo en desarrollo. Este fendmeno corresponde en lineas generales a fo que Sandler y Rosen- blatt (1962) Hamaron el “mundo de jas representaciones”. Bs necesario destacar, sin embargo, que este mundo intérno de representaciones obje- tales, tal como es visto en Jas fantasias conscientes, preconscientes é in- conscientes, nunca reproduce el mundo real de personas reales con quienes el individuo ha establecido relaciones en e/ pasado y el presente; es a lo su- mo una aproximacion, que inevitablemente recibe fuertes influencias de las mas precoces imdgenes objetales presentes en las introyecciones € identificaciones, También se hace necesario sefialar que el “mundo de los objetos internos”, expresidn que, tal como la emplea Klein, sugiere la per- sistencia en e] aparato psiquico de imagenes objetales que flotan libre- mente sin estar ligadas con ninguna estructura en especial, no hace justi- cla a la compleja integracién de las relaciones objetales. La organizacién de las indgenes objetaies tiene lugar tanto en el sector de las estTucturas yoicas ‘déspersonificadas como en el sector en que se estd desarrollando Ia identidad del yo. Las imdgenes objetales que permanecen relativamente inmodificadas en el inconsciente reprimido resultan menos afectadas por la estructuracién, en tal sentido, es muy cierto que las mds primitivas y distorsionadas imagenes objetales contintian existiendo en el incons- ciente. No obstante, lo normal es que, seguramente, la mayor parte de las imagenes objetales internalizadas se integren en los niveles estructurales mis altos, y que aquellas que siguen siendo representaciones objetales experimenten con ef correr de los afios importantes modificaciones, en virtud del crecimiento del yo y de las relaciones objetales ulteriores. El resultado normal de la formacion de la identidad es que las primitivas identificaciones son reemplazadas poco a poco por identificaciones subli- 28 madas, parciales y selectivas, en las cuales se internalizan sélo aquellos aspectos de las relaciones objetales que armonizan con ja formacién de la identidad del individuo. De hecho, el enriquecimiento de la propia vida personal gracias 2 la presencia interna de esas identificaciones parvia- les y selectivas que representan a personas amadas y admiradas de manera realista, sin internalizaciones indiscriminadas, constituye una principali sima fuente de hondura y bienestar emocional. EL proceso normal de in- dividualizacidn esté determinado por el reemplazo de identificaciones indiscrirninadas por identificaciones parciales y sublimadas, bajo la influer- cia de una identidad del yo bien integrada. Se podria decir que Ja desper- sonificacién de relaciones objetales internalizadas, madificando parte de los objetos de manera que se asemejen mas a los objetos reales, y la indi vidualizacion son procesos estrechamente vineulados (Ticho, 1965) Asi, durante toda la infancia y también en afios posteriores, el mundo de las representaciones objetales cambia gradualmente y se woercu mgs a las percepciones “externas” de la realidad de los objetos significatives pero sin liegar s ser nynca una copia exacta del mundo real, La “confi macion” intrapsiquica es e] proceso continuado mediante el cual se Teo dela el mundo de las representaciones objetaies bujo ls influencia de} prin cipio de realidad, del desarrollo y maduracion del yo. g fraves de vighos de proyeccién e introyeccién ; La persistencia. de tempranas introyecciunes “ae metapolizatas os producto, de. una fijacion parolagica de tempranas retuctones objerales gravemente alteradas, fijacian que estd intimamente lipada con el desarro- lo patoldgico de la. escision A 12 vez, la escisién obstaculiza in inte gracion. de imagenes del si-mismo y de los objetos y, en general, Ja des- personificacién de las relaciones objetales internalizadas. En circunstan- cias _patolégicas como las descriptas, Hegan a ja superficie primitivas imdgenes objetales no integradas, pero aun asf, como se ha destacado a lo largo de este capitulo, nunca encontramos objetos internos “flotantes sino estructuras yoicas especificas en -las cuales aquéllos se han crista- lizado.” : Sin perder de vista muestras reservas acerca de] concepio de “munda de las representaciones’” camo reproduccian fiel de] mundo de jos objctas externos, podriamos decir que la identidad del yo es ef mas alto nivel de organizacién del mundo de 1a3 relaciones objetales en el sentido mis amplio y ‘comprende ef concepto de mundo de Jas representaciones por una parte y e] del si-mismo por la otra. LAS PRIMERAS ETAPAS DEL DESARROLLO DEL YO Comenzaremos deteniéndonos en los componentes afectivos de las introyecciones. Varios autores (por ejemplo Brierley, 1937; Rapaport, 1954, 1960) han sefialado las muchas dificultades que presenta el escla- recimiento de este tema. Lo fundamental para nuestros fines es la inten- 29 sidad y el cardcter abrumador de fos afectos tempranos, asi como su efecto iraciante sobre todos los restantes elementos perceptibles de la aintrayeccion. En el marco de situaciones externas no demasiado disimi- jes, los estados afectivos intensamenie “negativos” aliados con derivados de instintos agresivos crean constelaciones perceptibles totalmente distin- tas de las generadas por estados afectivos intensamente “positives” bajo ia influencia de impulsos libidinales. La cualidad dominante. de los _primi- tivos estados afectivos determina la valencia de la introyeccién.y_el tip de fusidn y organizacion en fas que aquéila habra de intervenir. Se tiene asi una separacién drdstica entre las introyecciones de valencia po- sitiva y las de valencia negative. En un primer momento, ta separacién sélo se debe al hecho de que las introyecciones tienen lugar separadamen- te y el yo es incapaz de integrar introyecciones que no estén movilizadas por valencias similares: en cambio, mas tarde la separacian aparece como una respuesta ante la ansiedad, debido al uso activo que, con finés de de- fensa, lace of yo de esa stparacién. Este es en realidad el origen de Ja eseision como mecanisma de defensa — La introyeecién, que es la forma mas primitiva de los sistemas de identificacion, puede ser vista como un precipitante alrededor del cual se cunsolidan nucleas yaicos. Sugiero que esos nticleos yoicos estin cons- tituidos por las Tfusiones de introyecciones positivas similares, que desem- pehan la esencial funcién de dirigir la organizacion de Ja percepcién, de la memoria e, indirectamente, de otras funciones yoicas aut6nomas como fas descriptas por Murphy (1963): el nivel general de la actividad psico- motriz, el control de las dilaciones. la orientacién y el planeamiento de actividades. la flexibilidad de fos desplazamientos de la atencioén, la di- ferenciacian de todo tipo de estimulos y la integracién de experiencia y g d (destreza) gEn qué momento comienza la existencia del yo? Ciertas estructuras yoieas y las funciones.vinculadas con cllas existen desde el comienzo de la vide: la percepcidn, ja capacidad de establecer huellas mnésicas y las de- mas funciones recién mencionadas. Estas son esencialmente funciones de los aparatos auténomos primarios (Hartmann, 1939). Por el contrario, la capacidad de hacer introyecciones representa un nivel superior de capa- cidad innata, intimamente vinculada con la “perceptualizacién” de los derivados instintivos Sugiero que el yo, como estructura psiquica diferenciada en el-sentido que fe dio Freud (1923). aparece en el momento en que las introyecciones son utilizadas con fines defensivos, especificamente como parte de una temprana organizacién defensiva conira la ansiedad abrumadora. Podria- mos deseribir una etapa, si bien muy breve, de “precursores del yo”, du- rante la cual las introyecciones se han desarrollado y organizado lo sufi- ciente como para permitir el funcionamiento de esas defensas. Como se dijo antes. las introyecciones de valencia positiva bajo la influencia de impulsos lihidinales son constituidas separadamente de las introyecciones de valencia negativa bajo la influencia de impulsos agresivos, Aquello que originalmente es una falta de capacidad de integracién, ante la. presencia de una ansiedad abrumadora, es poco a poco usado con fines defensivos por el yo incipiente y mantiene la separacién o escisién entre introyec- 36 ciones de diferentes valencias. Esta operacion tiende a impedir que la an- siedad surgida en el polo de las introyecciones negativas se generalice en tado el yo, y a salvaguardar la integracidn de las introyecciones pasitivas en un primitivo nucleo yoice. \- El_primerestadio yoico es probablemente aquel en el cual los “obje- tos internos buenos” (primitivas introyecciones positivas con autoimdge- nes e imagenes objetales casi indiferenciadas y fusionadas) y los “objetos externos buenos”’ (aspectos reales de los objetas externos que son en rea- lidad “‘objetos parciales”) constituyen la primera organizacidn defensiva del yo (el “yo de placer purificado™), mientras todas las introyecciones negativas son “expulsadas” y vividas como el “no-yo", Se podria decir también que con’ ese acto de expulsién se establece el “yo” (Sandler, comunicacion personal). ~ Mas tarde, en virtud de ja maduracion de la percepcion, el control de la movilidad y la organizacién de la memoria, se acentia la diferen- ciaciGn entre los objetos externas y ef mundo psiquico interno, dando lugar a una tipica situacién tripartita: 1) el yo se organiza alrededor de las introyecciones positivas (“objetos internos buenos”): 2) un aspecto positivo, libidinalmente catectizado, de la realidad es reconacida como la “realidad externa’? en intima telacién con el yo, estableciéndose asi una interacci6n en la que se diferencian las imagenes del si-mismo y de los objetos, y 3) una entidad de “objetos externos malos” que representa objetés externos frustrantes o umenazadores en la realidad y las primiti- vas introyecciones negativas proyectadas, completa el cuadro. ~-Esta_separacion activa, por parte del yo, de las introyecciones positi- vas y negativas, que refleja una total division del yo y, en consecuencia, de la realidad externa también, es en esencia el mecanismo de defensa ‘dela escisian. Durante e! perfodo inicial del yo. cuando comicnzan las esci- siones activas, ef yo presenta Gnicamente intrayecciones positivas fusio- nadas,,dentro de las cuales las imagenes objetaies y las autoimdgenes tam- bién estén fusionadas. y primitivos “objetos parciales positivos”. No exis- te alin un limite yoico que separe los Objetos parciales externos positivos de sus “representaciones mentales.. Las introyecciones negativas (dentro _ de las cuales las autoimégenes y las imagenes objetales y los objetos inter nos y extemos, estdn fusionades) son expulsadas, a] tiempo que la esvisién activa mantiene al yo de placer purificado separado del “no-yo”. En la etapa ulterior que ya hemos mencionado, hay un mayor reconocimiento de la realidad por parte del yo. tanto en lo que atafe ala diferenciacion entre “‘objetos parciales’” externos buenos y representaciones obje tales buenas, como a la creciente separacién dentro del yo de las imagenes ob- jetales y las autoimdgenes. En esta etapa empiezan.a definirse también los limiteg “yoieds y comienza da prueba de realidad? La_escision, Hega ahora a su ‘punto maximo, permitiendy Ja proyeccién.total de las intro Yyeociones negativas. (“‘objetos internos malas”) en el afuera.. También ahora la introyeccidn es utilizada como mecanismo de defensa, por cuan- to la irttensificacién de fas interacciones positivas da lugar a que se desarro- llen tendencias subordinadas, no sdlo en relacidn con los derivedos de im- pulsos Jibidinales. sino ademas como proteccion contra ta ansiedad y la indefension, sobre todo cuando éstas se ven incrementadas por el temor : 31 a los objetos externos malos proyectados. Spitz (1965) describe la “‘ansie- dad del octavo mes” que se manifiesta cuando un extrafio se acerca al niflo: considera que esta situacién es consecuencia de que ahora el nifio puede diferenciar a su madre de otras pérsonas ¢ interpreta Ja situacién como sefial de que aquélla io ha abandonado. Bien podria ser que esta an- siedad estuviera también vinculada con el mecanismo de escisién, o sea con el uso defensivo de la imagen “buena” de la madre, como proteccién con- tra el temor a los objetos externos malos (proyectados) representados por el “extrafio’’. - La escision como proceso de defensa activo sdlo puede existir.cuando las introyecciones han alcanzado su pleno desarrollo. Los procesos de esci- sin comienzan probablemenie entre el tercero y cuarto mes de vida, llegan al punto maximo enire lus seis meses y el afiu y poco a poco desapa- recen en el curso del segundo afio y los'primeros meses del tercer afio. En resumen, en un momento dado. la maduracién y el desarrollo de las funciones yoicas primarias dan lugar a introyeeciones que, a su vez, se convierten en el principal agente organizador de lo que habr4 de. ser el yo como estructura integrada. Una vez que las introyecciones han alcanzado cierto desarrollo como estructuras psiquicas, Hega un momento en que son activamente disociadas con fines defensives. Es ahora cuando comienza la existencia del yo como funcién centralizadora y sintética (en el sentido de la finalidad organizativa general) y como estructura organizatiya defi- nitiva. Asi, fas introyecciones, primer punto de convergencia de las relacio- nes objetales y los representantes de jas tendencias instintivas, pueden ser vistas como la “Ilave” esencial que pone al yo en condiciones de funcionar. El ulterior desarrollo de todas las estructuras y funciones yoicas contri- buye al desarrollo de aquellas estructuras yoicas especificas que Hamamos sistemas de identificacién. Y en altima instancia éstos determinan la iden- Udad del yo, maximo nivel de las funciones sintéticas del yo - El/mecanismo de escisién puede ser considerado una consecuencia de fo que primitivamente fle una falta “fisiclégica” de capacidad de integra- cién en el aparato psiquico. Se convierte después en una operacién defen- siva esencia) del yo temprano; a este respecto cabe recordar que, en ese momento, escisién significa escisi6n de todo e! yo, por entonces deficien- temente diferenciado. Se transforma mds tarde en un mecanismo que paiti- cipa especialmente en la organizacién y en ia patologia de los sistemas de identificucign, las estructuras yoicas determinadas por fas relaciones obje- tales (es decir el si-mismo, el mundo de las representaciones y, en general, fa.identidad de! yo). En estas ultimas elapas del desarrollo, los mecanis- mos de escision ya no interfieren tanto con la integridad de! yo; es posible conservar parcialmente la autonamia secundaria, aun en presencia de acen- tuadas regresiones y escisiones del si-mismo y del mundo de las represen- taciones. Por el contrario, fa escisign temprana, excesiva y patoldgica, amenaza Ia integridad del yo y también Ia. futura capacidad de desarrollo del yo en su totalidad. Es de destacar que en fa activa separacién de las introyecciones de valencia contraria, lo que se escinde no son sdélo los es- tados afectivos del yo, sino también las imagenes del si-mismo y del objeto De ahi que ta escisién patolégica excesiva obstaculiza la integracion de lus afectos y también la integracién del si-mismo y el desarrollo del mun 32 do-de las representaciones. Debido a la importancia fundamental de las primitivas introyecciones en la organization e integracion del yo en su to- talidad, ia° escisiori patoldgica persiste -bajo la forma de escision dei yo como organizacion. Este modelo de las primeras etapas del desarrollo yoico se basa en la postulacién de Hartmann (1939, 1950) de una fase indiferenciada que seria la matriz comin del yo y del ello; sefiala también un determinado momento a partir det cual, no obstante ciertos avances y retrocesos tem- porarios, por primera vez se puede hablar del yo como estructura inte- grada, Considera a las relaciones objetales como un esencial agente or- ganizador del yo, mucho antes de que se produzca la diferenciaciOn entre el si-mismo y los objetos. A esta altura vale la pena confrontar brevemente este modelo con las hipétesis de Fairbairn (1952) y de Melanie Klein (Hei- mann, 1943-44; Klein, 1952) acerca de las relaciones objetales. Nuestro modelo discrepa con el supuesto de estos autores de que el yo existe des- de el nacimiento. Coma se menciond antes, no consideramos a la intro- yeccién como derivada de fantasias de incorporacién oral, sino de las funciones autonomas_primarias de percepcién .y_memoria. Vale la pena incluir aqui la critica formulada por Fairbairn respecto de Melanie Klein “Melanie Klein nunca explicé satisfactoriamente la manera en que las fantasias de incorporacién oral de los objetos pueden dar lugar al establecimiento de objetos internos como estructuras endopsiquicas, y a menos que los objetos internos sean estructuras endopsiquicas, no es posible denominarlos con propiedad objetos internos, pues seguir rian siendo simples ficciones de ia fantasia Concuerdo también con las objeciones de Jacobson (1964) respecto de la falta de diferenciacion entre autcimdgeres e imagenes objetales en el concepto kKleiniano de ‘‘objetos internos”. Nuestro modelo discrepa asi- mismo con el supuesto de que la realidad interna puede ser diferenciada de Ja realidad externa desde el comienzo de la vida. No obstante todas es- tas reservas, coincido con Kiein (1952) en que la tendencia a la integra- cién y la sintesis, la instalaci6n de defensas contra la ansiedad, el desarro- Ilo de procesos de introyeccién y proyeccién, el desarrollo de las relaciones objetales y el mecanismo de escisi6n son condiciones esenciales para llegar al plene funcionamiento del yo. ETAPAS ULTERIORES DEL DESARROLLO ESTRUCTURAL La siguiente etapa del desarroiio normai constituye un punto crucial a los fines de esta presentacién. La-maduracién de las funciones autonomas del yo, la definicién de los limites yoicos y el desarrollo gradual de formas mas elaboradas de introyeccion (identificacién) en el} drea de las relaciones objetales positivas son factores que dificultan la escisin, puesto que ya no 33 es posible eliminar la realidad de las interacciones “‘negativas” con la consi- guiente “contaminacién” de Jas introyecciones puramente positivas, ni evitar que sobre aquéllas acttien los procesos sintéticos del yo. En ocasio- nes, dados ciertos tipos de patologia en las figuras parentales, el ambiente puede reforzar los mecanismos de escisién (Murphy, comunicacién perso- nal) Pero normalmente llega el momento en gue los procesos sintéticos integran las introyecciones ¢ identificaciones positivas y negativas, dando lugar a una situacién totalmente nueva ° ; En este momento las autoimdgenes positivas de las introyecciones po- sitivas se conectan con las autoimdgenes negativas de las introyecciOnes ne- gativas, y las imagenes objetales pasitivas con las respectivas imagenes objetales negativas. Al mismo tiempo, los afectos negativos derivados de los impulsos agresivos son unidos con los afectos derivados de fos impul- sos libidinales, surgiendo entonces una situacién tipica que probablemente corresponde a lo que Klein (1939, 1940) denominé “posicién depresiva’’. Se desarrollan tensiones entre fas auioimdgenes contradictorias y surgen sentimientos de culpa y preocupacién (Winnicott, 1955) debidos al reco- nocimiento de la propia agresién contra el objeto, que antes se consideraba malo pero que ahora es visto como parte de un “objeto total” bueno y ma- fo a la vez. La culpa, la preocupacién y el duelo por el objeto bueno, que se vivencia en parte perdido a causa de la integracién y en parte amenazado, son nuevas disposiciones afectivas que en esta etapa se desarro- lan poderosamente en el yo (Winnicott, 1955). La fusion de las introyecciones positivas y negativas trae aparejada la fusién y la concomitante modificacién de sus componentes afectivos. Dis- minuye el efecto irradiante de los estados afectivos puramente positives ¥ puramente negativos, y la mutua compenetracién de los derivados ins- tintivos libidinales y agresivos favorece la ampliacién del espectro de las disposiciones afectivas del yo. Este fenémeno, esencial para e! normal cre- cimiento psfquico, a su vez da lugar a otro desarrollo en la vida intrapsi- quica: la imagen de un si-mismo ideal que representa las tendencias repa- ratorias y la busqueda del restablecimiento de una relacién positiva ideal entre sujeto y objeto. El cuadro se completa con la imagen de un objeto ideal que representa al objeto indemne, amoroso y magnénimo (Jacobson, 1964: Sandler y col., 1963). La ansiedad constituye un motive basico para las operaciones, defen- sivas del yo en tédds los niveles del desarrollo. La culpa, estado yoico que aparece como resultado de ja fusién de los sistemas de identificacién de valencias opuestas, y de las tensiones entre el si-mismo real y el s{-mismo ideal que se originan en este proceso, se convierte mas tarde en el tema tipico de las defensas promovidas por las demandas superyoicas. En otras palabras, el supery6 utiliza para sus.propios fines la capacidad del yo de sentir culpa. wre El éxito de las repetidas fusiones de introyecciones positivas y nega- livas en numerosas introyecciones e identificaciones depende de las dis- 3 ‘etin i 2 . Por supuesto, pueden existir importantes “precursores” fisiologicos y psicolégicos de estos afectos (como en el caso de la ansiedad), pero este aspecto escapa a los fines de esta presentacion, 34 tintas dreas donde se produzcan. Existe una tendencia a la fusidn y defu- sion de tas introyecciones positivas y negativas, en e! curso de Ja cual la regresién 4. estadios previos con marcada escisién y el avance hacia esta- dios mds integrados, testimonian la accién de la prueba de realidad y de la funcién, sintética del yo (Nunberg, 1955)_en el nivel de jas representa- cidnes del si-mismo y de los objetos. Cuando ta fusion es exitosa, abarca al nivel de las introyecciones tempranas asi como el de las mds tardfas, pero es probable que recién con tos ulteriores sistemas de identificacién alcance su definitiva cristalizacién como nuevo “sistema de cuatro unida- des” compuesto por objeto, si-rnismo, objeto ideal y s{-mismo ideal. De aqui en adelante los procesos de sintesis experimentan un acele- tado desarrollo. Se integran todo tipo de introyecciones ¢ identificaciones en la identidad del yo, lo cual expande y consolida todas las esiructuras yoicas. Las limites yoicos se hacen mas precisos y el yo extiende su con- trol centralizante a la percepcién y la movilidad. “Bolsas” de introyec- ciones intolerables y marcadamente negativas son disociadas del nucleo yoito y déjail de tener libre acceso a la percepcién y la movilidad: a partir de este momento es posible reprimir directamente las introyecciones ne- gativas. Sugiero que, con esta consolidacién, el yo hace de la represion su principal defensa, en contraste con la escision utilizada en la etapa are terior. De hecho, este paso marca una diferencia fundamental entre ¢! desarrollo inicial y el ulterior; mds adelante volveré sobre ef tema de la escisién y la represion como dos bdsicos mecanismos de defensa del yo en distintos niveles de desarrollo y los requisitos energéticos que hacen posible dicho cambio. Los continuados procesos de introyeccion y proyeccién también per- mitenahora {a internalizacion de objetos peligrosos y frustrantes anterior mente temidos (en especial imagenes parentales prohibitivas), producién- dose entonces la fusién de esas imagenes parentales prohibitivas introyee- tadas y los objetos ideales generados por los sentimientos de culpa de los que se habié antes. El producto de tal fusidn es en parte integrado en el yo y en parte réprimido, y los nuélees resiiltantes’ de Ta fusién del objeto ideal con las imagenes parentales prohibitivas constituyen los precursores del sipery@>, Por otra parte, las fusiones. del si-mismo ideal y los objetos ideales conforman el ideal del yo (Jacobson. 1964), que también es en par- te integrado en el yo y en parte reprimido y sintetizado con otros precur- sores superyoicos, junto con los cuales mds tarde contribuird a la definitiva formacién del superys. A esta altura, con el desarrollo y la integracion de jos sistemas de iden- tificacién, se produce un cambio en las pautas de crecimiento del yo. A partir de este momento, los derivados instintivos que entran en el aparato psiquico son parcialmente reprimidos antes de que Heguen a penetrar en el_nacleo-yoico_y_se_conviertan directamente en_parte de los, sistemas de identificacién rechazados que constituyen el inconsciente dindmico en su forma definitiva. Por cl contrario, los intensos séntifnientos de culpa gene- rados por las tensiones entre el-sf-mismo y el’s! imismo ideal y por las pre- signes de“la-fusioii “imagen parental prohibitiva-objeto ideal dentro del yo,-pueden ser proyectados en el afuera y reintroyectados en el superyd 35 La culpa se proyecta bajo la forma de acusaciones 9 amenazas atribui- das a las figuras paréntales, provocando esta proyeccién un reforzamiento de la introyeccion de imagenes parentales prohibitivas en el superyé. ~~ El siguiente paso es la fusién de los nacleos superyoices y el desarro- No de un superyd organizado, que poco a poco se hace mas abstracto y “despersonificado”. Recordamos aqui el] completo estudio realizado por Jacobson (1964), quien describié Ja manera en que el supery6 se integra y se sistematiza, incorporando primitivos precursores derivados de imagenes objetales arcaicas, proyectadas y reintroyectadas, los principales aspectos del ideal del yo y la posterior internalizacién de probibiciones y demandas paréntales mas realistas. Hartmann y Loewenstein (1962) y Sandler (1960) s¢ ocuparon también de este tema. Puede ser de interés delinear ahora el esquema cronolégico de este mo- delo. Todos estos procesos se desarrollan en‘ ios primeros dos o tres aflos de vida, y por cierto no legan a cristalizarse en el primer semestre, como pen- saba Melanie Klein. Sugeri antes que la escisi6n, como mecanismo activo, entra en accién alrededor del tercer mes, llega a su punto maximo varios meses mas tarde y desaparece paulatinamente en el curso del segundo afio o en los primeros meses del tercero. Las ulteriores etapas del desarrolio re- cign descriptas presuponen la superacian de los procesos disociativos, por lo menos en gran medida, y por lo tanto no pueden llegar a concretarse antes de los dos o tres afios. La formaciOn del supery6 es un proceso posterior y mas complejo que la temprana formacion del yo; dudo, sin em- bargo, que sus fases esenciales tengan lugar tan tarde como lo sostiene la teoria cldsica y sugiero en cambio que sys principales componentes se constituyen entre los dos y los cinco afios, Mencioné antes la estrecha rela- cién entre las estructuras yoicas superiores, tales come el si-mismo ideal, el objeto ideal y el concomitante ideal del y.o.por una parte, y por la otra la formacién de los componentes supery cicos. La definitiva integracion de éstos tiene lugar probablemente entre los cuatro y los seis aiios, mientras que la despersonificacién y la abstraccién del supery6 se hace cuantitativamente sig- nificativa entre los cince y Jos siete afios. Jacobson (1964) sefialé que ni aun en circunstancias Optimas se Mega a la total integracién del supery6 antes de esa edad. Una de las consecuencias de este modelo de desarrollo estructural del, aparato psiquice es la conceptualizacién del inconsciente di sistema compuesto por los sistemas de introyeccién @ identificacién recha- zades, En otras palabras, el sector reprimido del ello tendria-una organiza- cién intema, asi coro estructuras especificas formadas por autoimdgenes, imagenes objetales y componentes instintivos inaceptables, Se podria con- siderar que el desplazamiento, la condensacién y otras operaciones del proceso primaric son ce! resultado de “circuitos temporarios” del ello que ligan reciprocamente diferentes sistemas de identificacién reprimidos, caracterizados por una valencia afectiva comin. En el simposio celebrado en 195] para tratar el terma de las mutuas influencias del desarrollo det yo y dei elic, van der Waals (1952) termind su exposicion diciendo: “Ten- driamos que inferir que la porcién reprimida dei ello no es ello puro, sino ello-yo, a semejanza de la fase indiferenciada de !a primera parte de la vida psiquica” Como se mencioné antes, sugiere que tanto Ju libide como fa agresion aparecen, en cl aparato psiquico como purte de jas primitivas istic ciones y estan asf intimamente Vinculadas con las reliciones objettles et el contexte de las tempranas estructuras yoicas. eee LA ESCISION Y LA REPRESION COMO MECANISMOS CENTRALES Confrontemos ahora la escisién y lu represion como mecanisias Je defensa, Freud (1915) afirmé que “lu esencia de la represion yadicu SCn- cillamente en alejar algo de la conciencia y mantener!» alejado” En un comentario sobre la referencia que hace Freud (1926) u he. presion en Inhibicton, sintoma » angustia, dive Anna Freud (1936) que represién consiste em mantener o expulsur una idea o tn afecto uluers del yo consciente. No tiene sentido hablar de represion cuundy el yo se halla todavia fusionado con el ello” Es verdad, por supuesto, que cuando la represion se cumbina con otros mecanismos, como el aislamiento en el casu de la formacion de str tomas obsesivo-compulsives, el contenido ideacionul dei material repr mido puede hacerse consciente, pero se sigue manteniendo al impulse fuera dé la conciencia. Por lo general, en mecanismos tipicamente neuro ticos 0 normales como la racionalizacion, la intelectualjzacion. el aisla- miento, el desplazamiento y las defensas caracterolégicas “‘superiores” {en especial las Formaciones reactivas y los rasgos caracterologicos de Upo inhibitorio), los derivados instintivos bajo la forma de afectos especifi- cos, y Ja representacion ideacional del respectivo impulso no apareven juntos en la conciencia, Ei_total y simulténeo reconocimiento de un im- pulso y su representacion ideacional se mantienen fuera del yo (Madison. 1961). Por el contrario, ¢] completo reconocimiento de un impulsc puede existir en presencia de defensas caractervldgicas de un “nivel inferior”, como las observadas en el casa de personalidades impulsivas y “actus doras” y en las defensas tipicas de las personalidades fronterizas, por ejemplo, formas primitivas de proyeccion, en especial Ja identificacion proyectiva, mecanismos todos muy vinculados con la escisian. Como se ha sugerido aqui, la escision es un mecanismo caracteris- tico de las primeras etapas del desarrollo yoico. Surge como resultado de la normal falta de integracion de las primeras introyecciones y es emplea- da con fines defensivos para proteger las introyecciones positivas. [ voreciéfido asi indirectamente el crecimiento yoico. La escisién consiste en disociar o mantener activamente separados sistemas de identificacion de valencias opuestas (sistemas de identificacién conflictivos}, indepen- dientemente del acceso a la conciencia 0 el contral perceptual o de la mu- yilidad. El derivado instintive. se hace plenamente consciente en las facetus emocional, ideacional y motriz, pero queda por completo separado de otros sectores de ta experiencia psiquica consciente. En otras palabras en el proceso de escision, el yo se protege de la ansieaad vinculada con los 37 cmereeccne tempranos conflictos intrapsiquicos (representados por conflictos entre introyecciones de valencias contrarias} por medio de una polarizacién re- gresiva, Como se dijo antes, la escisién es un mecanismo tipico del yo primitivo. en el cual ios sistemas de identificacion no han flegado a formar Organizaciones mds sofisticadas, como el si-mismo.o.e] mundo.de las re- Presentaciones: pero en casos patolégicos puede persistir aun con un yo mds organizado. En estas circunstancias, afecta caracteristicamente al siunismo y a la identidad del yo en general. Es de esperar que esto aclare el prablema de si io escindido es el yo o el si-mismo: la principal interven- cidn del mecanismo de escisién tiene lugar antes de que el si-mismo se diferencie dentro del yo, de manera que lo escindido es el yo. Mas tarde, una vez consolidado el si-mismo coro estructura definitive (subestrictu- ra de la identidad del yo}, lo caracteristicamente disociado mediante el asa_axcesiva de este mecanismo (por ejemplo en los desordenes_caracte- roldgicos graves), ya mo es ef yo sino ol si-mismo. - La represion, por el contrario, es un importante mecanismo de de- fensa utilizado por el yo en una etapa mds avanzada de su desarrolto, y consiste en el rechazo por parte del yo consciente, de un impuiso, de su representacién ideacional o de ambos. Asi como Ja escision, en un nivel mas primitivo del desarrollo, esté reforzada por la proyeccidn, la negacién y otras tipicas defensas primitivas, la represién, eg un. nivel mds,alto de desarrollo yoico, estd reforzada por mecanismos como ei aislamiento, et desplazamiento y otras ifpicas operaciones defensivas ncuréticas o normajes. La represidn consolida y protege al nticlea del yo. y contribuye fundamentalmente a la definicidn de los limites: yoieos. En el periodo en que normalmente predomina la escisidn y cuando en condiciones patold- gicas continua predominando atin mas alld de aquel perfodo, el yo se pro- tege contra la ansicdad mediante una polarizacién defensiva, que necesa- tiamente se consigue en detrimento de las funciones sintéticas del yo y de la prueba de realidad. Una vez establecido el predaminio de la represién y en presencia de psicopatologias menos graves (sobre todo neurosis y des- Ordenes caracteroldgicos leves), el yo se protege de la ansiedad vinculada con conflictos intolerables eliminandolos de ja coneiencia. La represidn es por le tanto una operacidn defensiva mucho més eficaz, pero requiére fuertes contracatexias ya que. contrariamente a la escisién, se caracteriza por cl-bloqueo de la descarga (Sandler, comunicacion personal); Ademas, desde el punto de vista de ls energia, existen importantes requisitos cuyo cumplimiento es indispensable para el funcionamiento de la represién Coma se menciond antes, la fusién normal de las introyecciones po- sitivas y negativas en el momento en que aparece la represidn, trae apa- rejada fa Fusién y la consecuente modificacién de sus componentes afec- livas. De hecho, sugiero que ia neutralizacion (Hartmann, 1955; Mennin- ger, 1938) tiene jugar fundamentalmente en este momento, en que sé com- binan los afectos libidinales y los agresivos. La sintesis de los sistemas de identificacign neutraliza la agresién y posiblemente proporciona la mds unportante de las fuentes unicas de energia que hacen posible el estable- eimienio de ios mecanismos represivos superinres e. implicitamente, el desarrotia de la waonomya secundaria en general, Una de Ins conseeuen- clus de los estudos pataloyicos caragtenzados por una excesiva escisidn es que la neutralizaci6n no es posible o resulta muy insuficiente, privando al aparato psiquico de una importante fuente de energia para el crecimiento yoico. La escisién es por lo tanto una causa fundamental de la debilidad del yo ¥, puesto que requiere menos contracargas que la represion, un yo débil retrocede con facilidad a la escisién, formandose un circulo vi- cioso en. el que se produce un mutuo reforzamiento entre la debilidad yoica y la escisién. ALGUNAS APLICACIONES CLINICAS DE ESTE MODELO Al comenzar este capitulo sefialé como manifestacion de fa escision un fenédmeno que se produce en ciertos desordenes caracteroldgicos graves y que consiste en la aparicién alternada de aspectos complementarios de un conflicto; por ejemplo, la exoactuacién de un impulso en ciertos mo- mentos, y en otras las formaciones defensivas especificamente dirigidas contra ese impulso. Este fendmeno da lugar a problemas técnicos espe- ciales. Como dije entonces, el paciente puede ser consciente de la grave contradiecién..de_su.conducta; pero alterna entre tendencias opuestas, con una débil.negacién de esa contradiccién y con lo que parece, visto desde afuera, una..sorprendente falta de preocupacién al respecto. Bi analista puede tratar de interpretar “directamente” la significacién de cada uno de los"'dos aspectos del conflicto en el momento en que se presenta, pero notaré despiés de algiin tiempo que lo que aparentaba ser ja “elaboracién” ‘de profundos conflictos conscientes es en realidad la exoactuacion repetitiva yvalternante de este conflicto, sin cambio intrapsiquico alguno. El conflic- to no es “inconsciente” en el sentido estricto y, mientras sea posible man- tener la rigida barrera entre Jos estados yoicos contradictorios, el paciente esta libre de ansiedad. Solo cuando se intenta conectar los nucleas yoicos conflictivos, hasta entonces expresados independientemente, surge la an- siedad, se activan nuevas operaciones defensivas y pueden aparecer modifi- caciones en los conflictos intrapsiquicos. En resumen, un corolario impor- tante de esta formulacién en fo que atafie al aspecto técnico es que el paso previo indispensable para producir cambios ulteriores en este tipo de pa- cientes, es abordar en primer lugar el mecanismo de escisi6n como opera- ciém-defensiva primaria. Bn ciertos desérdenes caracteroldgicos graves, la escision sé manifiesta como algo que superficialmente aparece como una simple falta de control sobre los impulsos, mds que como la expresién alternante de los aspectos complementarios de un conflicto. Esa “falta de control de los impuisos es a menudo muy selectiva y especifica, y representa el surgimiento en la conciencia de un sistema escindido de identificaciones. Hi caracter episodi- co de la falta de contro! de los impulsos, e! hecho de que los impulsos ma- nifestados en los momentos de contacto emocional entre esa parte de la personalidad del paciente y sus restantes aspectos son tipicamente sinto- nicos con su yo ¥, por ultimo, la negacidn débil con que secundariamente se encubren las contradicciones entre los sentimientos y conductas habi- 39 tuales y las actitudes tipicas de esos episodios, denuncian ja presencia de poderosas maniobras de escision, Por ejemplo, una paciente presentaba episodios de promiscuidad se- xual que contrastaban con su acostumbrada vida sexual y social rigida, inhibida y puritana, No mostraba falta de control de fos impulsos en los demés sectores de su personalidad, La estrategia terapéutica centrada en la interpretacién sistemdtica de la drdstica escision entre los episodios de promiscuidad sexual y su personalidad habitual, y no en intentos directos de “fortalecer su control de los impulsos”. o de interpretar los “significa- dos profundos” de su exoactuacién (tales como ia culpa inconsciente que efectivamente salié a la superficie mucho mds tarde), resultd ser un medio eficaz para superar su aparente falta de control de los impulsos. En general, la interpretacién sistemadtica de los esfuerzes del paciente por mantener la total separacién entre do¥ -sectores ‘de su experiencia, puede producir por primera vez sentimientos de culpa y ansiedad mas profundos, movilizando entonces’el conflicto especificamente.en la transferencia Desde ef punto de vista clinico, puede ser interesante bosquejar una clasificacion de los desérdenes del cardcter segan el grado de escisién o de represién implicitamente presentes en las estructuras caracterologicas, Podriamos catalogarlos partiendo de un limite inferior representado por los caracieres caéticos e impulsivos en los que Ja escision tiende a ser pre- dominante, hasta los mas moderados caracteres “evitativos’ que ocuparian el otro extremo, estando el término medio representado por las estructuras del clisico tipo de la formacién reactiva.” Las observaciones y formulaciones de este capitulo son el resultado de un extenso estudio clinico de los llamados desérdenes de la personalidad de tipo fronterizo (Knight, 1954}. Propongo denominar a esta amplia va- riedad de psicopatologia, organfzacién de la personalidad de tipo froniert- zo y no “estados fronierizos’ o simplemente “pacientes fronterizos” porque estos pacientes no presentan sdja estados transicionales, agudos o cronicos, entre las neurosis y las psicosis, sino una forma patologica de estructura yoica especifica y Hamativamente estable. Sugerirfa que en estos casos, una de Jas principales caracteristicas dé ia estructura yoica es el pre- dominio de la escisién y de las operaciones defensivas afines, con el conco- mitante fracaso de los normales procesos de desarrollo e integracion de los sistemas de identificacién, Esa patolégica deficiencia dei desarrollo yoico inicial puede ser causada por un defecto o un retardo constitucionales en el desarrollo de las funciones auténomas primarias que subyacen al funcio- namiento de los procesgs de introyeccién e identificacion. Se podria decir en este caso que las subestructuras yoicas no generadas por relaciones obje- tales son deficientes e interfieren con el desarrollo de las relaciones objeta- les internalizadas. En realidad este fendmeno es probablemente mas tipico * El modelo propuesto podria ser de interés también para el estudio de los esiados disociatives de Ja histeria, en los que parecen producisse ciertas formas graves de es- cision yoica. Vale la pena hacer notar que en el andlisis de algunos de estos casos ha sido posible detectar reacciones esquizolrénicas subyacentes (Stross); estos pacientes cepresenton probublemente una forma de orgunizacién de ia personalidad de tipo Honterize 40 de los estados psicéticos que de la organizacion de la personalidad de ipo fronterizo, y esta caracterizado por la fusion regresiva de tempranas auto- imagenes’ e imagenes de los objetos y por la concomitante falta de definicion de los limites yoicos (Jacobson, 1964). Mas caracteristica de la organizacion de la personalidad de tipo fronterizo podria ser Ja intolerancia a la ansiedad, de origen constitucional, que dificulta la fase de sintesis de las introyec- eiones de distinta valencia. La causa de fracaso mas importante en ta patologia de tipo fronterizo es quizds el predominio cualitativo de intru- yecciones ‘iegativas. E} exceso de introyeeciones negativas puede ser cl resultado de una intensidad constitucional de tos derivados de instintos agresivos y de graves frustraciones tempranas. Desde el punto de vista chi nico y en relacion con la organizacion de la personalidad de tipo fronter, zo, es frecuente observar fuertes tendencias agresivas y aulougresivas, as! como graves patologias familiares; sea cual fuere el origen de esta agresion. una vez que funciona como parte de las primitivas introyecciones, produce una cantidad de derivaciones patoldgicas. En primer lugar, la naturaleza doloross de la relacion objetal bajo un valencia tan negativa incrementa ja ansiedad y la necesidad de proyectar lu agresion, que se concreta en la expulsion de introyecciones negatives, que se convierten entonces en “objetos externos malos”. En tales circunstan- cias, se refuerza la escisién como proteccion esencia! de las introyeccivnes positivas y como proteccién general dei yo contra la propagacion de ie ansiedad. La necesidad de preservar a los objetos buenos interns y exicl nos lleva no sélo a una excesiva escisin, sino ademas a una peligrosa “ideu lizacién primitiva’’ (mediante la cual se ve a los objetos externos como tv- talmente buenos, para garantizar que no puedan ser contaminados, deteria- rados o destruidos por los “objetos externos malos” proyectados). Esta idealizaciOn primitiva crea imagenes objetales totalmente buenas, todopu: derosas, completamente irreales y, mds tarde, un ideal de] yo hipercatec- tizado, hipertrofiado y omnipotente. tipico de los pacientes fronterizos La excesiva proyeccién de autoimdagenes agresivas de] objeto contenidas en las introyecciones negativas perpetia un peligroso mundo de objetos persecutorios, Este universo de extremos, podlado de imagenes total: mente buenas y totalmente malas, es en un principio una consecuencia de ja escisién excesiva, pero mds tarde, a su vez, refuerza la eseision. El exceso de escision interfiere también con la consolidacién de tos limites yoicos, ya que impide la fusion de introyecciones similares y, por consi- guiente, el gradual delineamiento del si:mismo y de los objetas, tal como ocurre en condiciones normaies. Con limites yoicos relativarmente preca- rios, e] mecanismo.de.proyecciéifunciona en un plano bastante primitive e ineficaz. Se produce confusion debido 2 que lo proyectado afuera en par- ‘te-sipiieSende eXperimentado adentro, con lo cual aumenta la necesidad de controlar los objetos externas en los cuales se proyecté ia agresion. Todo esto es caracteristico de la “identificacién proyectiva™ (Kernberg, 1965; Klein, 1946; Rosenfeld, 1963), tempraia forma de proyeccin tt pica de los pacientes en quienes la escisién es muy marcada y que presen- tan esa precoz modalidad de idealizacién que liamamos ideallzacién pri- mitiva. Las formas ulteriores: de idealizacion son de una naturaleza diferente; 41 interviene en ellas una formacién reactiva conira la culpa inconsciente respecta del objeto, y ya no tienen por finalidad proteger contra el temi- do ataque por parte de jos objetos malos. Esto me lleva a conjeturar de manera mds général que son muchos los mecanismos de defensa que modifican sus caracteristicas en virtud del desarrollo yoico y el traspaso del predominio de la escisién a la represion. E] cuadro patolégico descripto en relacién con la organizacién de la personalidad de tipo fronterizo determina también‘la patologia superyoi- ca tipica de estos pacientes. La internalizacién de primitivas imagenes objetales extrernadamente idealizadas da lugar a demandas intermalizadas imposibles; las catastréficas fusiones de estos irreales objetos idéales éOn Otros componentes superyoicos, como por ejemplo “perseguidorés exter nos” amenazantes y exigentes, inducen la formacién de miclecs super- yoicos sdédicos que interfieren con Ja normal internalizacién de prohibicio- nes y demandas parentales mds realistas, y con la integracion del supéryd propiamente dicho, Ademés, la excesiva_escision junto con la falta de integracion del superya, dificultan la prosecusién de la sintesis del nddeo yoico, El recfproce refuerzo de ia labilidad yoica y la escision termina por determinar una fijacién patolégica de la organizacién de ia personalidad, en la cual los tempranos derivados instintivos, como parte de estadas yoi- cos escindidos, permanecen peligrosamente cercanos a la conciencia, con el riesgo de afectar directamente todos los aspectos de la vida psiquica, Hasta aqui he tratado de hacer un breve bosquejo de las diferencias entre la organizacién de la personalidad de tipo fronterizo por una parte, y por la otra el desarrollo yoico y superyoico mas normal, compatible con le neurosis y con la normalidad. Las diferencias entre la organizacién de la personalidad de tipo fronterizo y la regresién o la fijacion psicética consti- tuyen un area de investigacién distinta, para la cual las conceptualizaciones sugeridas también podrian resultar esclarecedoras. Es posible que en las reacciones psicoticas el principal factor psicopatolégi¢o, comin (ademas de la persistencid de los mecanismos disociativos) sea la falta de diferenciacién entre las autoimdgenes y las imagenes objetales en las. primeras etapas del desarrollo yoico, o una fusién regresiva de aquellas imdgenes del si-mismo y del objeto, bajo los efectos de factores patégenos que en situaciones me- nos severas inducen unicamente un exceso de escisién y no la.refusidn de las mencionadas imagenes. La falta de diferenciacién de las aute imdge- nes.e_imdgenes objéetaies en las primitivas introyecciones irapide Ja dife- renciacién entre si.mismo ¥ objeto y, por consiguiente, la defini: limites yoicos. Podria ser interesante diiuéidar en qué medida |. auténomas primarias del yo, en especial la percepcién y la memoria, influ- yen sobre el grado en que pueden diferenciarse las autoimagenes y las imagenes objetales. También pueden tener una participacién crucial Giertos factores cuanititativos vinculados con el monto de los derivadés de instintos agresivos, de privacién y frustracién objetivas y de la temprana_ capacidad del yo de tolerar la ansiedad. : jCudl es la relacion entre la medida en que predominan los procesos de pensamiento primarios y secundarios, y la medida en que predominan los mecanismos disociativos (de escisidn) o represivos? Sugeri en diro lugar (1963) que los sistemas de identificacién pueden ser vistos como precipi- 42 tados yoicos alrededor de los cuales las funciones congnitivas y los aspectos adaptatives de las funciones defensivas tejen una “malla intersticial” se- cundaria estable. Esta “‘malla intersticial” fortalece toda la estructura yoi- ca, preserva la delimitacién de las tempranas relaciones objetales y contri- buye a perfeccionar los limites yoicos. En un nivel superior de organiza- cidn, estas estructuras intersticiales se emancipan, formando estructuras in- dependientes. Podriamos decir que.Ja_autonomia secundaria de los proce- sos de pensamiento presupone ta emancipacién de esos procesos de su vin- culacién con primitivos sistemas de identificacién. También la modifica- cion de las tendencias afectivas del yo estimula indirectamente la emanci- pacién.de los procesos de pensamiento, porque el efecto irradiante de los anteriores estados afectivos “‘puros” induce una poderosa regresiOn hacia el pensamiento del proceso primario, que va disminuyendo a medida que los afectos se modifican..La emancipacién de las funciones cognitivas es, por supuesto, siempre relativa, pero en la organizacién de la personalidad de ii- po. fronterizo, ese proceso de independizacidn fracasa en medida conside- rable. -Los..procesos de pensamiento contindan entonces fuertemente Ae gados con sistemas de identificacién “no metabolizados”, le abstraccion y ja generalizacion se ven obstaculizadas, y se mantiene ¢] efecto regresi- vo. de los estados afectivos “puros”. Por-ultimo,_la_insuficiente neutraliza- cin, resultante de. ta falta de fusion de_las introyecciones positivas y nega- livas, priva al.yo de gran parte de los faciores energéticos que permiten el desarrollo-de Ja autonomia secundaria de los procesos de pensamiento, En lineas generales, el exceso de. escisién interfiere con la ulterior diferen- eiacion de las funciones de la autonomfa primaria y con el pleno desarre- ‘To de Ja_autonomia secundaria. Inhibe también el desarrollo del nuclec yoico, ‘Gebilitando_al mismo tiempo la capacidad de represion y los meca- nismos de defensa mds sofisticados. 43 REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Brierley, M. (1937): “Affects in theory and practice”. En Trends in Psychoanalysis, Londres, Hogarth, 1951, pags. 43-56. Erikson, FH. (1956): “Growth and crises of the healthy personality”. Psychological fssues, 1, 50-100 . —~ (1956}) “The problem of cgo identity”. Journal of the American Psychoanalytic Association, 4, 56-121. Fairbairn, W. D. 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(1955): “The depressive position in normal emotional development British Journal of Medical Psychology, 28, 89-100 ih DESARROLLO NORMAL Y DESARROLLO PATOLOGICO Mis esfuerzos por esclarecer la psicopatologia, el diagnéstico y el tra- tamienta de pacientes con una organizacién de ja personalidad de tipo fronterizo y de personalidades narcisistas (Kernberg, 1967, 1968 y- 1970), me Hevaron a indagar la teoria psicoanalitica de las relaciones objetales como principal marco de referencia tedrico para la comprensidn del origen y de las caracteristicas estructurales de estos pacientes. Al tratar de clarifi- car algunos de sus conceptos basicos desde el] punto de vista funcional, desarrollé ciertas formulaciones propias, e integré ademas contribuciones de diversos autores. El capitulo Ly mi trabajo “Early Ego Integration and Object Relations” (1972) reflejan esas primeras bisquedas. En el capi- tulo | propuse dos niveles generales de organizacién yoica (centrados en los mecanismos de escisién y de represién respectivamente), sugiriendo que las primitivas unidades formadas por el estado afectivo, la representacién obje- tal y la representacién def si-mismo constituyen la base de la ulterior es- tructuracién de las relaciones objetales internalizadas. Desde este punto de a recxaminé los conceptos de introyeccion, identificacién ¢ identidad yo y. aplicando estas formulaciones, bosquejé un modelo tentative de desarrollo, En el trabajo mencionado més arriba profundicé estas formu laciones. vinculdndolas con Ia obra de otros autores —en especial Bowlby, Erikson, Fairbairn, Jacobson, Melanie Klein, Mahler y Talcott Parsons— y presenté un conjunto mds especifico de estados de desarrollo normal y patolégico de las relaciones objetales internalizadas. En et presente capitulo y en los dos que le siguen examinaré la teoria psicoanalitica de las relaciones objetales en funcién de los principios mas amplios de la metapsicologia psicoanalitica, enfocando especialmente fas zonas “limitrofes” o “intermediarias’” que relacionan a las estructuras in- traps{quicas con estructuras bioldgicas, sobre todo neurofisiolégicas, por una parte, y por ja otra con el campo interpersonal y psicosocial, Estudia- 46 “do en la constitucién de representaciones intrapsiquicas di. ré después algunas de las derivaciones clinicas de estu teoria, en particular en lo que stafie a! diagndstico y: tratamiento de tos estados fronterizos, la comprensién psicoanalitica de les relaciones amorosas, la clasificacién de las estructuras caracicrolégicas normales y patologicas y el tratamiento hospitalario. UN INTENTO DE DEFINICION En el sentido mas emptio, la. teorfa psicounslitica de las relaciones ob- jetales representa el estudio psicoanalitico de la naturaleza y el origen de las relaciones interpersonales y de la naturaleza y el origen de las estructu- ras intrapsiquicas que derivan de relaciones internalizadas del pasado, fi- jandolas, modificandolas y reactivandolas con otras en el contexto de las relaciones interpersonales presentes. La teoria psicoanalitica de las rela- ciones objetales enfoca 1a internalizacion de las relaciones interpersonales, su contribucién al desarrollo normal y patoldgico dei yo y del superyé y las reciprocas influencias de las relaciones objetales intrapsiquicas ¢ in- terpersonales. Esta amplia definicién puede ser reducida a tres formula- ciones progresivamente mas restrictivas. 1. La teoria de las relaciones, objetales puede referirse a la tearfa gene- ral de las estructuras que preservan en la mente las experiencias interper- | “Sonales y las influencias mutuas entre estas estructuras intrapsiquicas y las vicisitudes generales de ia expresion de las necesidades instintivas en ei me- dio_psicosocial. En esta amplia acepcién, la tearfa de las relaciones objeta- “les incluiria todas Tis Vicisitudes de la relacion entre el campo intrapsiqui- co y el interpersonal. Hasta se podria decir que el psicoandlisis, onic teo- tia general, constituye una teoria de las relaciones objetales. Esto haria innecesaria otra teoria de las relaciones objetales dentro del psicoandlisis, salvo quizd como abordaje general que ocupe una zona intermedia entre la metapsicologia psicoanalitica propiamente dicha (Rapaport y Gill, 1959) y los andlisis clinicos del funcionamiento normal y patoldgico. Partiendo de esta definicion, la teoria psicoanalitica de las relaciones objetales ha sido calificada como un “‘lenguaie intermedio” entre ef metapsicoldgico y el cli- nico (Mayman, comunicacién personal, 1963). Dos recientes e importantes revisiones de la teoria de las relaciones objetales han hecho uso de esta am- plia conceptualizacién, integrandola con la psicologia del yo contempora- nea. Me refiero a Aspects of Internalization de Schafer (1968) y Object Love and Reality de Modell (1968). E} libro de Schafer presenta ef que probablemente es el mds completo andlisis realizado hasta la fecha sobre los procesos de identificacion desde el punto de vista de la psicologia del yo; y Modell, al indagar los estados fronterizos y psicdticos, destaca la im- portancia de las vicisitudes de las relaciones objetales internalizadas. 2. La teoria de las relaciones objetales puede referirse también 2 un enfoque ‘mas réstringido dentro de la metapsicologia psicoanalitica, centra- dicas 0 bipola- 47 res (imagenes del si-smiismo ¢ imagenes objetales) como reflejos de la primi- tiva relacion madre-hijo y ste ulterior desarrollo en relaciones externas in- terpersonales diddicas, triangulares y miltiples. Esta segunda y mas restrin- gida definicin de la teoria de las relaciomes objetales destaca la simulta- ned constitucién del si-mismo (estructura compuesia resultante de la inté gracién de multiples autoimagenes) y de las representaciones objetales (ii “gbjetos internos” derivados de la integracién de multiples imagenes ob- jetales en representaciones objetales inds abarcativas). La terminologia que se utiliza para hablar de los componentes del “si-mismo” y ‘“‘objeto” varia _ de Un autor a otro, pero lo importante es la naturaleza esencialmente diddi- ca o bipolar de la internalizacion, dentro de Iu cual cada unidad de auto- imagen y de imagen objetal se instala en un particular contexto afectivo. Segtin esta conceptualizacion, las “unidades” s1-mismo--objeto afecto cons- tituyen los determinantes primarios de fas estructuras generales de la men- te (ello, yo y superydé). Los autores que adhieren a este criterio enfocan de diferentes maneras los interrogantes que plantea este modelo estructural en lo referente a las interrelaciones de los instintos, los afectos y los vincu- los objetales. Esta segunda definicién de la teoria de las relaciones obje- tales representa, contrariamente a la primera, un aspecte mds circunscrip- to de ja metapsicologia psicoanalitica, pero incluye autores con muy dife- rentes puntos de vista en cuanto a la teoria de los instintos, los modelos es- tructurales de la menie y los abordajes terapéuticos. Abarca los puntos de vista de la psicologia del yo de Erikson (1956), Jacobson (1964) y Mahler (1968), Jas escuelas inglesas de Fairbairn (1952), Winnicott (1955, 1960, 1963), Bowlby (1969) y Melanie Klein (1934, 1940, 1946); en cierta me- dida, de Harry Stack Sullivan (1953), y la investigacién de las teorias psi- coanaliticas realizada por Talcott Parsons (1964a, 1964b). 3. Una definicion ain més restringida de la teoria psicoanalitica de las relaciones objetales la limita al enfoque especifico de Ja llamada “escuela psicoanalitica inglesa” de Melanie Klein y Fairbairn —y otros criterios vin- culados con el de Fairbairn, como por ejemplo los de Winnicott (1955, 1963), Wisdom (1963, 1971), Guntrip (1961, 1971) y Sutherland (1963). Este es el sentido habitual que se ha atribuido a la teoria de las relaciones objetales, contraponiéndolo tradicionalmente al que le atribuye la psico- togia del yo contempordnea. « Por razones tedricas y clinicas, prefiero la segunda definicién. Se limi ta a aquello que es especifico de la teoria de las relaciones objetales dentro del marco general de la teoria psicoanalitica e incluye un tipo comtin de “unidades de internalizacién” que permite establecer vinculos reciprocos~ entre trabajos de autores de diferentes escuelas. También permite conciliar hallazgos y conceptualizaciones que se mantentan artificialmente separa- dos debido a la dificuitad de comunicacién entre diversos grupos psicoana- liticas. Tal como la veo, la teorfa de las relaciones objetales, implicita ya en los escritos de Freud, trasciende toda escuela o grupo psicoanalitico en particular y representa un desarrollo psicoanalitico general al cual han con- tribuido de manera significativa autores de orientaciones muy distintas. En la teorfa de las relaciones objetales. seria mds propio hablar de “ob- jeto humano” que de “objeto”’ simplemente, ya que refleja el tradicional sentido que se da a este término en la metapsicologia psicoanalitica para 48 indicar fas relaciones con otros. Para evitar ios ocasionales malentendidos en que incurre la literatura analitica al considerar que las relaciones objeta les atafen sdlo a las reiaciones interpersonales, es necesario subsayar qt teoria —psicoanalitica de las relaciones objetales se ocupa en especial campo intrapsiquico y de las estructuras intrapsiquicas que represente relacioididdica pritharia que mas tarde se extiende en multiples dir ues. Tal como Ia circunscribe la segunda definicién, ja teoria de Jas rely nes objetales representa, en mi opinién, un marco fundamental de integra: cidn que permite vincular el abordaje psicosecial de la vida humana, con sit naturaleza subjetiva y vivencial por una parte, y con las estructuras in trapsiquicas abarcadas por la metapsicologia general. por la otra Habiendo ofrecido una definicion y una delimitacion del campo de bi teoria de las relaciones objetales, me ocuparé ahora de la utilidad de este enfoque psicoanalitico, La teoria de las relaciones objetales ha contribuida de manera significativa a: a) nuestra comprensién Ue psicopalologias gra- ves, como por ejemplo estados fronterizos, psicosis, patologfas caracterols- gicas de: tipo regresivo con problemas de identidad y conflicios malriimeo- niales cfénicos; b) un conccimiento mas profundo de la formacion del yo y del superyd y de sus mutuas vinculaciones; c) una clarificacidn de los diversos procesos de internalizacién: d) la indagaciOn psicoanalitica de los procesos de grupos pequefios y e} el descubrimiento de un vinculo entre Ja psicopatologia individual y la conducta grupal patolégica. La teoria de las relaciones objetaies ha planteado también nuevos interrogantes en el com- plejo campo de la teoria psicoanalitica de Jos instintos: como lo sugeri er un trabajo anterior (Kernberg, 1972), las _relaciones objetales internaliza- das pueden ser vistas como el punto donde se encuentran lo instintivo y ¢l sistema, social, contri {6 a3i de manera crucial al desarrollo de Ja per- sonalidai . Por altimo, este enfoque aborda determinadas pautas de salud mental y normalidad, Como por ejemplo: 1) Ja profun- Tenant de didad y-la estabilidad de las relaciones internas con los otros; 2) la i respecto de fos objetos arados, 3) la capacida: y_ la separacion.y.la capacidad de elaboracién en las cri 4) €l grado de integracion del concepto del si-mismo y 5) el gra- respondencia entre los patrones de conducta y el concepte del s DESARROLLO NORMAL Y PATOLOGICO DE LAS RELACIONES OBJETALES INTERNALIZADAS Y SUS DERIVACIONES CLINICAS \ quejaré una teorfa general de LE) el origen de las “unidades” del si-mismo, imagen objetal, disposicion afectiva) de las relaciones objetales internalizadas; 2} el desarrotle de cuu- tro etapas basicas en su diferenciacion © integracién, 3) la relacton entre el fracaso de estos desarrollos y la instalacién de diversos tipos de psicopata- 49 “ jogia, y 4) las derivaciones de esta secuencia de fases para la organizacion de las estructuras generales del aparato”péiquico. Con el fin de presentar una revision integrada, reiteraré hallazgos ya formulados en trabajos ante- vores. Sin embargo, e! acento estard puesto en ofrecer un marco de integra- cicn que vincuie mi trabajo con el de otros autores. En el curso de este proceso ilustraré la utilidad de la teoria psicoanalitica de las relaciones ob- Jetales para un estudio general del desarrollo y para una teoria estructural de la psicopatologia. Primera etapa: “‘Autismo” normal o periodo indiferenciado primario. Esia etapa inicial del desarrollo precede a la consolidacién de una buena constelacién indiferenciada si-mismo—objeto, que se constituye bajo la in- fluencia de experiencias gratificantes del lactante en su interaccién con la madre, Abarca el primer mes de vida y cualquier detencién patelégica, fracaso o fijacién del desarrollo en este punto se reflejaria en la falta de de- sarrollo de la imagen indiferenciada st-mismo—objeto y en la consecuente incapacidad de ‘establecer una yi lacién “simbidtica” normal con la madre, situacién tipica de la /psicosis. aAutis /(Mahler, 1968), En el curso de este periodo va constituyéndose gradualinente la normal representacién pri- maria indiferenciada si-mismo—abjeto. Segunda etapa: ‘'Simbiosis ral pertodo. de representaciones primarias indiferenciada objeto (La consolidacién de Ja imagen simismo~objeto placentera, gratificante o “buena”, sefiala el comienzo de esta etapa. que se inicia en el segundo mes de vida y termina entre el sexto y el octavo. Es la “buena” constelacién sf{-mismo—objeto que se converti- ra en ef nucleo del sistema del si-mismo en el yo y en el principal agente organizador de las funciones de integracion del yo temprano. Incluyo en este periodo fa fase simbidtica del desarrollo en el sentido estricto in- dicade por Mahler’y Ja subfase de diferenciacion del proceso de separacion- individuacion descripto por ia misma autora (1971, 1972). Incluyo ia sub- fase de diferenciacién en esta segunda etapa del desarrollo de las relaciones abjetales internalizadas, porque cuando um trauma o una frustracion gra- ves determinan un desarrollo patolégico durante este periodo. la diferen- ciacion entre las representaciones del si-mismo y del objeto sigue siendo re- lativamente incompleta y, lo que es mas importante, persiste la tendencia a refusionar, con fines defensivos, las imagenes “buenas” del si-misiio y del objeto. Esta contrasta con las organizaciones defensivas ulteriores,"en las cuales funcionan jos mecanismos de escision pero los limites. entre. las autoimdgenes o imagenes del si-mismo y las objetales permanecen estables forganizacion de la personalidad de tipo fronterizo). Aijacion patolégi- cao la regresion a la segunda etapa del desarrollo de las relaciones.obje- tales internatizadas se caracteriza, desde el punto de vista clinico, por la falta de definicion -o la pérdida de definicidn— de los limites yoicds; ti- pica de la psivosis simbidtica infantil (Mahler, 1968), la mayor parte de Tas esquizofrenias del adulto (Jacobson, 1954) y las psicosis depresivas Gatob- son, 1966), Jacobson (1971) sugirié diferencias estructurales basicas entre la psicosis depresiva y la esquizofrénica. En la primera se conservan. los. limites yoicos y superyoicos a pesar de‘la refusion de las imagenes del [ SO simismo y dei_objete.en cl yo. y.el. superyd:en el caso de la esquizofrenia ‘tiene lugar.una refusién mas generalizada de las autoimégenes y las image nes objctales, con desintegracién de las estructuras psiquicas generales y una fusion patolégica de fragmentos de representaciones. del si-mismo y del objeto, que da nacimiento 4 nuevas unidades grotescas..> [ etapa de! desarrollo delas relaciones objetales internaliza- cuando. las imagenes del si-mismo o autoimdgenes. y las del Sbjeto.se han. diferenciado de manera estabie a partir de) nuicleo de la re- presentacién conjunta “buena” si-mismo—objeto. Mencioné antes que la representacién indiferenciada inicial “buena” si-mismo—objeto se cansti- tuye bajo la influencia de experiencias placenteras y gratificantes vividas por ei lactante en su relacion con ta'madre. Simultdneamente con el desarrollo de esta representacién, se forma otra representacién primaria indiferencia- de ‘si-mismo—objeto, que integra experiencias frustrantes y dolorosas, con- formando la representacién conjunta “mala” si-mismo—objeto centrada en un tono afectivo primitivo y dolorosa. Es necesario sefialar que las estruc- turas intrapsiquicas primarias “buena” y “mala” se organizan separada- mente en circunstancias afectivas diferentes, determinando dos constela- ciones independientes de “memorias afectivas’” (véase también el capitu- Jo 111). A causa de la importancia crucial de este periodo para la teoria dei de- sarrollo de las instintos, la relacién entre el desarrollo afectivo y el cogniti- vo y todas las ulteriores etapas de! desarrollo, incluiré ahora un estudio pormenorizado de los proceses que intervienen en su iniciacion. En estos Ultimos afios se han acumulado pruebas que indican que las perturbaciones homeostdticas que reflejan un desequilibrio fisiologico vinculado con el hambre, ta sed, los cambios de temperatura, etc., acti- van el eje hipotdlamo-hipéfisis y las estructuras hipotaldmicas que hacen que estos procesos adquieran un tono afectivo doloroso o punitorio, o bien gratificante o placentero, MacLean (1969) se ocupd det papel que desempefia la formacién cerebro limbico anterior-hipotalamo-cerebro limbico medio en el control de la actividad y la emociOn visceral, forma- cién que denomind “cerebro visceral’. Morgane (1972) revisé la relacion de] hipotdlamo con los complejos hipocdmpico y Hmbico, e infirié que to- da informacién del ambiente interno y externo alimenta el sistema reticu- lar ascendente, que a su vez la transmite al cerebro limbico anterior, al hipotdtamo y al hipocampo, cuya principal funcion es desarrollar y organi- zar e] comportamiento “impulsivo” o motivado desde los angulos de la conducta misma y de los afectos. Sugiere que las necesidades primordia- les activan en e] cerebro mecanismos instintivos apropiados que aparente- mente se instalan por seleccién natural y se expresan segin patrones here- ditarios de teacciones nerviosas. Por lo tanto, el deseo o la motivacién afectiva podrian ser vistos como la experiencia subjetiva de la tendencia del Comportamiento en un diagrama determinado para un mecanismo neuro- légico de motivacién” (pag. 302). Asi, las perturbaciones homeostdticas que afectan el cerebro visceral activarian~simultaneamente: “1) una excitacién generalizada (es decir una actitud alerta que. refleja un mecanismo de excitacién difuso e inespeci- fico interpuesto predominantemente por la formacién reticular ascenden- 51 te), 2} patrones innatos de conducts wes como el reflejo de orientacion y las diversas actitudes innatas de apego, come tu succién, el Ilinta,elafe- tramiento, etc. (Bowlby, 1969). MacLean (1969) informe acerca de Ta exis- tencia de pruebas que indican que determinadas zonas estriadas son los cen- tros que controlan los mencionados patrones innates de conducta'y 3 riencias afectivas subjetivas de tipo “‘gratificante” o placentero, o bien “punitorio” o doloroso, controladas par ef hipotdlamo y por otros centros de “gratificacién” (Olds, 1960) Estos procesos darian lugar a las siguientes derivaciones: 1) el aumen- to de la excitacién y el estado general de alerta harfan descender los um- brales de pereepcién, permitiendo que e! lactante percciba el tacto, el olfa- to y aquellas sensaciones interceptivas y propioceptivas incluidas en la constelacién inespecifica o nestésica” de modalidades de estimulo (Freedman, 1972, y Spitz, 1945); la excitacién incrementaria también la exploracion ambiental y ja pereepciédn “externa”, 2) en un ambiente de cteristicas convencionales, ja activacién de los patrones innatos de ape- go (en especial el Nanto) daria lugar a la actitud maternal que as la fuente no sdlo de ja nutricién y los cambios fisiologicos directamente conectados con ésta, sino también de un importante enriquecimiento sensorial y de ja modificacién de las absarciones sensoriales; y 3) toda la informacion con- tenida en los diversos componentes mencionados hasta ahora, quedaria almacenada en ei lactante conformando la situacién total percibida, que presumiblemente adoptaria la forma de “‘recuerdos afectivos” primitivos, (Amold, 1970a, 1970b), El afecto primitive, concebida como la mds temprana vivencia subje- tiva de placer.o displacer, constituye.asi.el elemento organizativo bdsico capaz_ de reunir en una_huella_mnésica comiin que fija esa experiencia, \a primitiva percepciénde estados corpordles, de conductas innatas activa- das y de las correspondientes respuestas “externas” (ambientales) ‘‘mez- cladas” con aquétlas, En res structuras innatas fisiolégicas, de conducta, afectivas vy perceptivas son internalizadas, juntam: do.una primera unidad de estructura intrapsiquica. La cognicion y el ‘afec- to son eatonces dos aspectos de una misma experiencia primaria. Aunque- lag_estruefuras Newrofisiolégi¢as fésponsables de la experiencia afectiva.y de la capacidad de almacenamiento (cognitivo} de esta experiencia son di- ferentes, su integracién en la primera memoria afectiva (Amold, 1970a, 1970b) establece, a mi juicio, una estructura coman (primitiva experiencia de placer o de displacer), a partir de la cual la cognicion y el afecto evolu- cionan en direcciones divergentes, Este hecho tiene vinculaciones con la teorfa psicoanalitica de los instintos Los afectos van diferencidndose paulatinamente en el contexto del desarroHo de lus representaciones indiferenciadas si-mismo~objeto. Los mas tempranos afectos placenteros indiferenciades evolucionaran hacia un placer mas especifico, con saciedad oral, excitacién de diversas zonas erdgenas, gratificacion de la conducta exploretoria y, sobre todo, con in- cipientes experiencias interpersonales (y sus derivados intrapsiquicos). Lo mismo ocurre con los primitivos afectos dolorosos, que evolucionan gradualmente hacia la anstedad, el miedo y ta rabia, asi como hacia los mds elaborados y amortiguados afectos secundarios pertenecientes a la serie 52 Kpe. “ de “displacer’. Eventualmente, en e} curso de la cuarta elapa det desa- sfOUS7 Cuando se integran las imagenes “buenas” y “malas” del si-mismo y objetales, se hace posible una fusion mas compleja de afectos diver sos, estimulando asf el desarrollo de un nivel mds elevado de afectos rela- cionados con la depresién. Las éxperiencias que activan la representacion gratificante si-mismo— objeto a ic ian asimismo ld atencién y motivan el aprendizaje, tanto ja gra- a (que también moviliza la en a la paulatina diferenciacion entre el mo y del objeto, en la percepcion. por parte del interaccion, con, su.madre, Esta diferenciaci6én esta fuerte- “mente respaldada por la maduracién de las funciones yoicas de la autono- mia primaria, como la percepcidn y la memoria, y por los avances cogniti- vos que tienen lugar en e] contexto de la relacion madxe-hijo Por el contrario’ la.exagerada activacién de la representacion “mala si-mismo— objeto, bajo lad inflUéfcia de la frustraci6n o la privacion, produce una ansiedad_generalizada cuyos efectos desorganizantes interfieren con la temprana diferenciacién de los componentes del simismo_y del objet. “Se busca mas tarde fa “expulsign™ de la vivencia “mala” si-mismo~ objeto, ‘en tanto. .q Tepresentacion “buena” si-mismo—objeto se transforma en el nucleo def yo. La expulsion de la representacion ‘mala si-mismo--objeto hacia la “periferia’” de la experiencia psiquica origina una concepcidn_motivada det “alla”; pero a medida que el ambiente extemo es explorado y percibido de manera_més realista, definiéndose en el contex- to. de jenciacion si-mismo—objeto el dominio “bueno” del si-mismo— objeto, el _micleo “malo” de la experiencia del si-mismo es imputado a experiencias “pavorosas”, perturbadoras 9 aterrorizantes sobre jas que mas tarde actuan Io: ii proyeccién, La diferenciacién entre los coniponentes del si-mismo y del cbjeto a partir de la representacion indiferenciada “buena” si-mismo-—objelo probablemente comienza en el tercer o cuarto mes de vida y se compieta entre el sexto y el noveno. La secuencia de esa representacion “buena! si- mismo--objeto constituye Jas estructuras intrapsiquicas originalmente cargadas con Libido, en tanto que la secuencia de las “malas” representa” ciones si-mismg—objeto recibe carga agresiva. Desde el punto de vista elit nico, se podria decir que los estados afectives y las disposiciones afectivas incipientes actualizan respectivamente derivados de los instintos libidina- les y agresivos. Desde el punto de vista tedrico, esta formulacisa requiere un estudio mas completo de la relacion entre la teoria psicoanalitica de los instintos, la teoria de las relaciones objetales y la participacin de los esta- dos afectivos, tema del cual me ocuparé en el capitulo II. tificacién como un, cierto monto de. frustra atencion y el aprendizaje) contri etapa: Dife iacion entre las representaciones del simismo ¥ las representaciones..objeiales, Esta etapa comienza al completarse-ta-tife- renciacién de la representacién del si-mismo respecto de la representacion objetal a partir del nicleo formado por la representacién conjunta “buena” Si-mismd—objeto, e incluye la ulterior diferenciaciOn entre la represen- tacién del si-mismo y la objetal a partir del nucleo de la representacion conjunta “mala” si-mismo—obieto. Termina con la posterior integracién 53 de fas representaciones “buenas” y “malas” del si-misrno en un concepto total del si-mismo,y -con-la integracion_de las “buenas” y “malas” repre- senitaciones objetales en representaciones objetales “totales’; en otras pala- bras, se alcanza ja constancia objetal. Este periodo comienza entre el sexto_ y el octavo mes de vida y se completa entre los dieciocho meses y fos tr atios, Excluyendo 1a subfase de diferenciacién, éstd etapa corresponde en lineas generales a ia de separacién-individuacion descripta por M (1972-1973), quien también sefialé. que los estados fronterizos estan vincu- tados con la resolucién patolégica de la subfase de reacercamiento del pro- ceso de separacién-individuacién. La diferenciacién entre los componentes dei si-mismo y los objetales determina, junto con ej desarrollo general de los procesos cognitives, el establecimiento de limites yoicos ‘estables: no existe aun un si-mismo integrado ni una concepcién integrada de los otros seres humanos (de modo tal que este perfodo se caracteriza por “re- jaciones objetales parciales”). La fijacién patolégica o la regresién a esta etapa del desarrollo de las relaciones objetales internalizadas determina la organizacion de la personalidad de tipo fronterizo (Kemberg, 1967). En mi experiencia con pacientes fronterizos (capitulo I, 1967, 1968), observé que éstos buscan activamente separar los estados yoicos de diferen- te matiz afectivo. Aquello que en un primer momento aparecia como manifestaciones cadticas de multiples disposiciones transferenciales primi- fivas y una inmediata disponibilidad de elementos del proceso primario en la conciencia, result6 traducir no una debilidad en las estructuras defensi- vas de estos pacientes, sino una especifica organizacién defensiva primitiva. Este tipo de organizacién era la causa por la cual estos pacientes podian hablar con tranquilidad de sus fantasias sexuales conscientes relacionadas con sus padres, de intereses sexuales polimdrficos, de primitivas formas de agresién, etc., mientras que se mostraban extremadamente angustiados cuando yo intentaba relacionar el material presentado dentro de un deter- minado contexto afectivo con el que habian presentado en un contexto afectivo diferente y por !o general opuesto. En estos pacientes, la esci- cin 0 una forma primitiva de discriminacién era la principal operacién de défensa tendiernte a‘separar los estados yoicos contradictorios, y se acompafiaba de otras defensas afines tales como formas primitivas de proyeccién (sobre todo la “identificacién proyectiva”), omnipotencia, te- gacién, formas primitivas de idealizacion y devaluacién. : 7 Estos hallazgos me llevaron a proponer una temprana constelacién de defensas del yo, centralizada en la escisién y sus mecanismos afines, que es tipica de la organizacién de la personalidad de tipo fronterizo y contrasta con la organizacién defensiva de un nivel mds elevado (funda- mentalmente la represién y sus mecanismos afines), caracteristica de la. pa- tologia caracterolégica no fronteriza y de las neurosis sintomiaticas (que en {a presente clasificacién corresponde a la cuarta etapa). El estudio psi- coanalitico de pacientes fronterizos reveld reiteradamente. que los. estados yoicos que activamente aquéilos se empefian en separar, represen- tan la activacién de relaciones pasadas (reales o fantaseadas) con personas significativas o una combinacién de esas rélaciones reales o fantaseadas con fantasias tendientes-a proteger al iridividuo contra los peligros reales o ima- ginariog inherenté dichas relaciones. Estas relaciones objetaies internali- S4 siempre, por ic menos, tres componentes: una representa- 0, una representacion objetal en algiih tipo de interaccion esentacién del si-mismo y un estado afectivo. por fo general ntenso,-difuso_y abrumiador (raia,_mieds, emdi_idealizado.-ete.). pacientes neurdticos o en los individuos notmales no se observa la perpe- tuacién de pasadas relaciones objetales internalizadas en un estado tan inmodificado. Sin embargo, © curso de todo. jlisis,.se. hace posible detectar analizar— en momentos de profunda regresién, vinculos objetales_pasados reprimidos, con primitivas representaciones del si-mismo jdel objeto ligadas con un afecto primitivo. *"Bn el curso de la tercera etapa, el reconocimiento de la madre marca el comienzo de la delimitacién entre el si-mismo y el no-si-mismio, y entre el si-mismo y los objetos externos. Esta delimitacién permite a su vez la constitucién de distintos tipos de representaciones del sf-mismo y las co- rrespondientes tepresentaciones objetales en el marco de una variedad de situaciones afectivas predominantemente placenteras, libidinalmente catec- tizadas o derivadas de instintos libidinales. En otras palabras, se multi- plican las representaciones delsi-mismo y de jos objetos libidinalmente catectizadas, se modifica gradualmente el concepto del simismo, al tiempo que ocurre otro tanto con las representaciones objetales, que poco a poco van diferencidndose unas de otras. Esta diferenciacién refuerza poderosa- mente é] desarrollé dé la percepcién y la cognicién que a su vez estén al servicio de la diferenciacién entre si-mismme y no—si-mismo. + En un primer momento, los limites _yoicos.son. fluctuantes y.fragites, y puede produéirse una refusién de las buenas —y gradualmente idealiza- i das— representaciones de! si-mismo y del objeto, a modo de defensa pH- mitiva contra situaciones malas, {rustrantes 0 angustiantes (lacobson, * 1954). Las frustraciones graves. y el consecuente predominio de las. repre: sentaciones “buenas” si-nismo-objeto, cargadas con derivados de log ins- tintos agresivos, interfieren con el desarrollo de los limites yoicos, por cuaiito provocan una excesiva refusion de caracter defensivo de primitivas representaciones “totalmente buenas” del simmismo y dél objeto. js tarde se produce también la diférenciacion entre Jos. componentes ismo y de Tos adjetos en el campo de jas interacciones frustrantes, angustiantes u hostiles. En el marco de estas nuevas circunstancias, el bebé ve su propia hostilidad como naturalmente justificada por lo que, para.su xperiencia, és Ta Hééstilidad’ de una “tala” madre externa. A medida que progresa 1a discrithinacion de las representaciones del si-mismo y del objeto éiv las” interacciones libidinalmente y agresivamente catectizadas, los li- tes-yoicos se extienden y consolidan. Al comienzo de esta tercera etapa. Jas répresentaciones buenas y malas del si-mismo y las representaciones buenas y malas del objeto (que en un principio representan solo a la madre y mds tarde también al padre y los hermanos, etc.) coexisten sin Ile- gar a integratse, respectivamente, en un concepto total del simismo y un concepto total de jos atros. ; Enel curso de este periodo, la separ acion de las representaciones del si-mismo y del objeto tibidinalmente catectizadas y agresivamente catec: tizadas, se ve fortalécida por la activa utilizacién dei-mecanismo de esci- cidn, que tiende a proteger a la relacion ideal con la madre contra Ia $5