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Filed under: información científica; diabetes gestacional; obesidad; sobrepeso enero 12th, 2017 13:19 Jorge Julián Delgado Calzado

12-01- 17

reservar el tratamiento para la hipertensión grave.

17 … reservar el tratamiento para la hipertensión grave. Existen dudas en la población general acerca

Existen dudas en la población general acerca de si la hipertensión arterial debe tratarse en la gestante. La hipertensión arterial crónica es un problema de salud que complica hasta un 5 % de las gestaciones en algunos países e incrementa el riesgo de complicaciones como la preeclampsia, la restricción del crecimiento fetal, los trastornos cardiovasculares y la morbilidad y mortalidad materna y neonatal. Es una práctica común emplear medicación hipotensora durante el embarazo dado que muchas pacientes arriban al primer trimestre bajo tratamiento médico o comienzan este debido a una elevación de la presión arterial en algún momento de la gestación. Resulta un tema contradictorio comenzar o continuar el tratamiento en la gestante, dado que el diagnóstico concurrente o actual puede ser impreciso (la hipertensión gestacional puede tornarse eventualmente crónica, si persiste más allá de 12 semanas del parto). El tratamiento puede también enmascarar el potencialmente grave rango de la presión arterial que pudiera cambiar el diagnóstico a preeclampsia sobreañadida, requiriendo el parto. El beneficio materno o fetal del empleo de hipotensores en el embarazo no ha sido dilucidado aún, debido a la carencia de grandes ensayos controlados aleatorizados en esta área. Algunos pequeños estudios y metanálisis han sugerido que el tratamiento de la HTA ligera a moderada durante el embarazo puede reducir el riesgo de hipertensión grave (un factor de riesgo para accidente vascular), pero no disminuye la tasa de PE y puede incrementar el riesgo de niños de menor peso al nacer. El Grupo de trabajo del ACOG sobre HTA en el embarazo recomendó medicación para gestantes con HTA crónica cuya TA sistólica se halle persistentemente en 160 o más mm Hg o cuya TAD se halle persistentemente en 105 mm Hg o más. La meta del tratamiento es un rango de 120/80 mm Hg a 160/105 mm Hg. Las pacientes que tienen TA por debajo de 160/105 sin tratamiento no deben ser tratadas a menos que existan evidencias de daño de órganos diana. El tratamiento hipotensor puede, sobre bases individuales, ser descontinuado en el 1er. trimestre si la TA está en el rango de leve a moderada (y si no hay evidencia de enfermedad cardíaca o renal). y reiniciado según necesidades, si la TA se eleva después en el embarazo. El Grupo de trabajo del ACOG no abordó específicamente el tratamiento médico de la hipertensión gestacional; si la paciente comienza a presentar TAS en el rango grave, es esencialmente tratada médica y obstétricamente como si tuviera preeclampsia. Control menos estricto contra control estricto Un estudio de Magee y cols (2015) exploró el efecto del control menos estricto contra el control estricto de la TA sobre un resultado compuesto de pérdida del embarazo o necesidad de cuidados intensivos neonatales por más de 48 hrs. Este estudio consideró específicamente mujeres con HTA en el rango de leve a moderada ya fuese crónica o gestacional sin proteinuria. No hubo diferencias en los resultados primarios o secundarios (complicaciones maternas graves). El único resultado significativo fue un incremento en la hipertensión grave en el grupo de control menos estricto, sin otras complicaciones. La Sociedad de Medicina Materno Fetal (SMFM) emitió una declaración en respuesta a este estudio, afirmando la recomendación del Grupo de trabajo del ACOG, de no tratar la hipertensión leve a moderada en el embarazo sin lesión en órganos diana. Las razones para no adoptar el tratamiento universal residieron en que los resultados del estudio no fueron generalizables a la población de gestantes con hipertensión leve a moderada en el embarazo (muy pocas mujeres con menos de 20 semanas e inadecuada comparación de las mujeres con y sin tratamiento. Por ahora, el tratamiento debe ser reservado para mujeres con hipertensión crónica que tienen una presión arterial persistentemente en el rango grave. Significado práctico de esta evidencia: Basados en la evidencia actual, las pacientes con hipertensión leve a moderada en el embarazo no deben ser tratadas con hipotensores.

Fuente: hltp://www.mdedge.com/obgmanagement/article/105407/obstetrics/update-

obstetrics/page/0/1

American College of Obstetricians and Gynecologists; Task Force on Hypertension in Pregnancy. Hypertension inpregnancy. Report of theAmerican College of Obstetricians and Gynecologists. Obstet Gynecol. 2013;122(5):1122-31.

Magee LA, von Dadelszen P, Rey E, et al.Less-tight versus tight control of hypertension in pregnancy. N Engl J Med. 2015;372(5):407-41].

Society for Maternal-Fetal Medicine Statement: benefit of antihypertensive therapy for mild- to moderate chronic hypertension during pregnancy remains uncertain. Am J Obstet Gynecol.

2015;213(1):3-4.

Nota: La población cubana experimenta, como en muchos países del mundo, un incremento de la prevalencia de obesidad, diabetes mellitus e hipertensión arterial, así como de las complicaciones de estas entidades y otras enfermedades a ellas vinculadas, del mismo modo que se incrementa la mortalidad por ello. En Cuba, la tasa aproximada de hipertensión arterial es de 217,5 x 1000 (21,75 %), predominando en el occidente y centro del país y en las mujeres (236,5 x 1000) con relación a los hombres (Anuario Estadístico 2015).

El sobrepeso global es, igualmente, mayor en las mujeres [48,3 % (IC 46,6-50,0)] en relación a los hombres [41,16 % (IC 39,2-43,1)]. La obesidad, se va acrecentando más en las mujeres con la edad y este incremento es mayor entre 25 y 54 años, lo que implica un amplio rango de mujeres en edad reproductiva.

La adiposidad central es relevante desde los grupos más jóvenes en el sexo femenino y aproximadamente un tercio de la población total tiene una cintura que identifica un exceso de adiposidad en riesgo, siendo este valor superior en las mujeres que en los hombres.

Desde el punto de vista práctico, estos datos revisten enorme importancia para los propósitos del Sistema Nacional de Salud y, específicamente, para los del Programa Materno Infantil, por su repercusión y las posibilidades y necesidades de prevención y promoción de salud, no solo en la madre, sino en la familia, desde la etapa preconcepcional para el bienestar de las actuales y futuras generaciones.

(Nota del Editor)