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El día 10 de diciembre de 1948, en la ciudad de Viena, Suiza, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Asamblea General aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A partir de este histórico momento, la ONU abrió las compuertas de las sanas conciencias a nivel mundial en la búsqueda de un mundo más libre, justo y pacífico. Un mundo donde se reconociera la dignidad intrínseca y la igualdad de derechos inalienables de todos los miembros de la raza humana.

El mundo de está manera intentaba dejar atrás un pasado de barbarie y marginación (holocausto nazi, masacres de la segunda guerra mundial …), y aspiraba por un mundo en el cual los seres humanos libres del temor, la miseria y la opresión, disfrutarán de necesidades básicas como la libertad de palabra y de creencias.

La Asamblea General proclamó esta declaración como un ideal común por el cual todo pueblo y nación debía esforzarse, de manera que los individuos y las instituciones bajo su inspiración, promovieran el respeto a estos derechos y libertades. Dichos estados debían además, mediante medidas progresivas de carácter nacional e internacional, asegurar su reconocimiento y aplicación universales y efectivos. Lamentablemente muchos de estos derechos y libertades, siguen siendo una pesada deuda que cargan muchos estados sobre los hombros y es tarea de las nuevas generaciones que se levantan, y en especial de los profesionales del Derecho, impulsar y mover la rueda de la opinión pública de nuestros países para avanzar cada día más en las conquista de la totalidad de nuestros derechos y libertades.

Entre los artículos que resaltan en la declaración, se encuentran los número 7, 8, 9, 10 y 11 que consagran lo siguiente:

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra la discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los Tribunales Nacionales competentes, que le ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución o por la Ley.

Artículo 9

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Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

En el caso venezolano, es evidente que existen constantes violaciones a los Derechos

Humanos en nuestro sistema penitenciario y penal desde varios puntos de vista, especialmente entre ellos las muy antiguas demoras procesales. Estos retrasos representan una transgresión

a los derechos de los privados de libertad que se mantienen retenidos fuera del tiempo reglamentario.

El abogado Lira asegura que “según algunos estudios realizados respecto a la materia, ningún país del mundo escapa de esta conducta violatoria de derechos humanos”, porque según él, “es un comportamiento humano, que muchas veces forma parte de individualidades inmersas en algunos cuerpos de seguridad, que tienden a ejecutar este tipo de prácticas”.

El abogado Oswaldo Vargas, presidente nacional de Funaddeh y Conadeh, destacó que “en la

actualidad persisten los maltratos físicos, psicológicos, allanamientos sin órdenes judiciales, desapariciones forzosas y la tortura, dentro de algunos organismos de seguridad del estado”.

Funaddeh y Conadeh son instituciones que buscan promover las garantías en la defensa de los derechos constitucionales y humanos, para ello utilizan la educación, orientación y la capacitación de aquellas personas interesadas en el tema y que tengan vocación de servicio público.

El abogado Vargas (Oswaldo) indicó también que “los integrantes de Funaddeh y Conadeh

buscan minimizar las violaciones y atropellos cometidos por funcionarios del estado, a las personas que ignoran lo que dictan las normas y leyes del país”.

Estas organizaciones fueron fundadas hace 27 años y están conformadas por más de un mil

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300 activistas en todo el país.

En nuestra actual sociedad venezolana se observa con extrema preocupación, que gran parte de los ciudadanos que conformamos el país no acceden a los órganos juridiccionales, por carecer de los medios económicos suficientes y necesarios para sufragar los gastos de litigios que los procedimientos civiles generan. El peligro de esta situación es que lleva en ocasiones a la sociedad a resolver las controversias por el uso de sus propias manos. A esta situación se une también el factor de la difícil situación económica a nivel mundial, que ha de afectar a Venezuela al igual que lo ha hecho con otros países a nivel internacional.

Buscando una solución a esta situación los constituyentes en el año 1999, efectuaron profundas reformas en el ámbito jurisdiccional venezolano, entre ellas la nueva visión que sobre la justicia enmarca la Carta Magna (Constitución de 1999). Con la entrada en vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), se deroga parcialmente la celebre Ley de Arancel Judicial, que amparaba una gama de tasas o aranceles que los ciudadanos tenían que cancelar, por el simple hecho de accionar los órganos jurisdiccionales. De este modo y con basamento en el primer aparte del artículo 26 de la CRBV, se instituyó la gratuidad como un instrumento indispensable para la materialización de la búsqueda de una justicia más accesible para todos los que conformamos nuestro país.

En Venezuela a raíz de las nuevas tendencias constitucionales instauradas por la puesta en vigencia de su nueva Carta Magna (1999), se ha efectuado con más énfasis una minuciosa labor de revisión de la organización, procedimientos y mecanismos de funcionamiento del Poder Judicial, permitiendo con ello orientar el presente y futuro de la rama jurisdiccional del Poder Judicial Venezolano. Este proceso de cambio y transformación que aún hoy continúa, ha facilitado en mayor medida el establecimiento de objetivos y retos de su proceso de modernización, proceso éste que ha sido posible con la puesta en marcha de un financiamiento externo efectuado por el Banco Mundia, gracias al cual, se logró la construcción en diferentes estados de Venezuela de modernas sedes o palacios de justicia donde se albergan primordialmente a los nuevos tribunales de la jurisdicción penal y de la jurisdicción laboral, cuyos juicios por ser verbales u orales necesitan la instauración de una planta física acorde a tales requerimientos. A su vez mediante ese convenio marco, se le permitió al Estado venezolano por órgano del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, la suscripción de un convenio de préstamo subsidiario con el mencionado ente multilateral, que impulsó significativamente la preparación y ejecución de su programa interno de modernización y adaptación, más allá de lo estrictamente material.

El monto del convenio de préstamo fue por el orden de los 4,7 millones de dólares en aporte

externo y 2,6 millones de dólares en aporte local, para ser ejecutados en tres años (1998-2000).

El Proyecto de Modernización del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de

Venezuela es el primer proyecto de aprendizaje e innovación del Banco Mundial, por ser

el primer proyecto de modernización que realiza el Banco Mundial con un tribunal o

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corte de último nivel de cualquier país latinoamericano, lo cual ha despertado gran interés desde distintas partes del mundo; vale mencionar también, que el referido plan permitió la preparación del estudio estratégico global (Consorcio DPK-IESA), el cual contenía una propuesta concreta de reorganización integral de las estructuras, procedimientos, espacios arquitectónicos y otras recomendaciones para el mejor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales del Tribunal Supremo de la República Bolivariana de Venezuela.

Igualmente se han efectuado diversos foros, cursos, reuniones de coordinación y publicaciones en temas como la participación ciudadana, Derechos Humanos, Código Orgánico Procesal Penal, gratuidad judicial, jueces de paz, defensor del pueblo y múltiples actividades internacionales que incluyeron las cumbres de presidentes de tribunales y cortes de Iberoamérica, la organización de cortes supremas de América, varios convenios internacionales y la red de cortes y tribunales supremos de Iberoamérica: IUDICIS.

Para permitir en sus estructuras un mayor acceso a los ciudadanos a un sistema público de justicia gratuita, el constituyente venezolano ha asimilado la tesis presupuestaria sostenida por diversas entidades y conferencias internacionales, como lo reseñado en la Resolución Nro. 23 de la Sección de Administración y Justicia de la Federación Interamericana de Abogados durante la XXX conferencia celebrada en Santiago de Chile en el año de 1993, donde se acordó:

"Promover la autonomía presupuestaria del Poder Judicial a través de un porcentaje fijo del presupuesto nacional anual de los países para la administración de justicia"

Así mismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la organización mundial Human Rights Wacht (HRW); al destinar por mandato constitucional al menos el dos por ciento (2%) del presupuesto ordinario anual para el funcionamiento del Poder Judicial Venezolano; monto que difiere enormemente con el que años atrás se le asignaba a tan importante rama del poder público, al cual para los años 1994 y 1995 incluyendo la asignación presupuestaria del Ministerio Público no superaba el uno por ciento (1%) del presupuesto ordinario anual de la República Bolivariana de Venezuela. Frente a esto, el autor Sarmiento (2000) ha apuntado que:

“La intención del constituyente ha sido que el porcentaje asignado lo sea para el sistema de justicia, más no exclusivamente para el Poder Judicial, con lo cual la autonomía financiera de este poder queda menguada y en peor situación que durante los años anteriores a la Constitución si ese porcentaje no es elevado significativamente. En efecto el dos por ciento (2%) del presupuesto nacional ordinario deberá ser distribuido entre todo el sistema de justicia y

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destinado a cubrir las necesidades financieras del Tribunal Supremo de Justicia, lo demás tribunales que determine la ley, el Ministerio Público, la Defensoría Pública, los órganos de investigación penal, los auxiliares y funcionarios de justicia, el sistema penitenciario y los ciudadanos que participan en la administración de justicia. (Pp. 16-17).”

En resumen se denota, que si bien el monto que en principio destina la República Bolivariana de Venezuela a la rama del Poder Judicial pareciera menguado para la cantidad de instituciones, organizaciones, proyectos y tareas que le han sido asignadas por ley a dicho poder, tal monto difiere de lo que anteriormente se destinaba para tales propósitos; en el entendido que tal importe es el mínimo destinable, con lo cual no resultaría para nada sorprendente que el mismo sea elevado según las demandas presupuestarias de tan importante rama del Poder Público venezolano. En base a esto, sería deseable que en la medida de que el Estado venezolano destine más recursos al sistema de justicia, en esa medida sea más eficiente la prestación de tan importante servicio, debido a que, tal situación indudablemente redundará en la puesta en marcha de un mayor número de ayudas y programas que le permitan a los ciudadanos carentes de recursos el acceso a una justicia gratuita.

A pesar del esfuerzo que se ha realizado, es una tarea difícil, ya que significa prácticamente la construcción de un nuevo sistema judicial mediante el desmantelamiento de un antiguo sistema, dominado éste, por poderosos grupos que defienden sus interes y generan conflictos, tanto en el ámbito tribunalicio, como en el ámbito de la esfera carcelaria y todo el sistema procesal. De allí el gran reto que enfrenta el esfuerzo que se realiza actualmente, que a mi entender es ir más allá de cambios espasmódicos y que realmente todo ese esfuerzo sea acompañado por un compromiso real, de implementación a largo plazo y de ir de frente contra todos aquellos grupos y mafias que han medrado en las sombras dentro de nuestro Sistema Judicial y Penitenciario Venezolano. Es de esperar que sea así, por el bien de todos los que esperamos formar parte de dicho Sistema de Justicia y de todos y cada uno de los que habitamos nuestra hermosa Venezuela.

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BIBLIOGRAFÍA

1. Declaración de los Derechos Humanos, Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

2. Garay , Juan (Abogado). Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999).

3. Lira, Richard y Vargas, Oswaldo (Abogados). Entrevista en El Carabobeño, 29 de Junio

2012

4. Diversas fuentes del internet.