Sei sulla pagina 1di 4

El principio protestante de Sola Scriptura

¿Es la Biblia verdaderamente la autoridad final en asuntos de Fe y Moral?

"Mis ovejas oyen mi voz, y yo los conozco, y me siguen" Juan 10:27.

El término en latín "Sóla Scriptura" (es decir, "Sólo la Biblia") es una frase corta
que representa la simple verdad que hay sólo una revelación especial de Dios que
el hombre posee el día de hoy, las Sagradas Escrituras o La Biblia. Las Escrituras
establecen este concepto repetida y enfáticamente. La mera frase "Está Escrito"
significa exclusivamente transcrito, y no de oídas. El mandamiento de creer aquello
que está escrito, significa creer únicamente en la pura Palabra de Dios. Lo que está
en riesgo delante del Todo Santo Dios es su verdad incorruptible.

En el último mandamiento de la Biblia se nos advierte claramente no añadir o


quitarle a Su Palabra:

"Yo testifico a todo aquel que oye la palabra de esta profecía de este libro: si
alguno añadiera a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en
este libro. Y si alguno quitare de la palabra del libro de esta profecía, Dios quitará
su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas
en este libro." -Apocalipsis 22:18-19

Su palabra es absolutamente suficiente en sí misma. (Salmo 119:160)

El mensaje Bíblico exhalado por Dios y la revelación en forma escrita. (II Timoteo
3:15-16). La aseveración Bíblica es que lo que Dios ha inspirado, ha quedado
registrado en su Palabra escrita (II Pedro 1:20-21), cuando el señor Jesús dijo: "La
Escritura no puede ser quebrantada". (Juan 10:35). El estaba hablando de la
palabra escrita de Dios. Los eventos, las acciones, los mandamientos, y la verdad
de Dios son entregados a nosotros en forma proposicional, en otras palabras, en
oraciones lógicas y escritas. La declaración de Dios en La Escritura es que ésta, y
sólo ésta, es la autoridad definitiva en todos los asuntos de fe y moral. Así que sólo
existe una fuente escrita de Dios, y sólo existe una base de verdad para el pueblo
de Dios en la Iglesia.

Reafirmado Por El Señor Jesucristo

El mismo señor Jesucristo identificó la verdad con la palabra escrita. En su oración


de gran sacerdote, El dijo: "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". Esto
concordaba consistentemente con las declaraciones encontradas a través de todo el
Antiguo Testamento, en donde el Espíritu Santo continuamente proclama que la
revelación de Dios es verdad, como por ejemplo el Salmo 119:142: "... tu ley es
verdad." No existe ninguna otra fuente, fuera de las Escrituras, a la cual se aplica
esta declaración. Sólo esta fuente, las Sagradas Escrituras, constituye la norma de
verdad para el creyente.

En el Nuevo Testamento, es la palabra escrita de Dios, y sólo ella, a la que el Señor


Jesucristo y sus apóstoles se refieren como la autoridad definitiva. El día de la
tentación, el Señor Jesús resistió tres veces a Satanás diciendo: "Escrito está",
como en Mateo 4:4: "El respondió y dijo: Escrito está; No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Al establecer "Escrito
está", el Señor Jesús utilizó exactamente la misma frase que es usada en la Santa
Biblia cuarenta y seis veces. La persistencia en la repetición de esta frase remarca
bien su importancia. La total aceptación de la autoridad del Antiguo Testamento
resalta en sus palabras localizadas en San Mateo 5:17-18:
"No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para
abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y
la tierra, ni una jota, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se halla
cumplido."

Otras fuentes de autoridad condenan los intentos de algunas personas por


adjudicar mayor autoridad a las tradiciones humanas que a la autoridad de la
palabra de Dios. Esto era verdad entre los judíos en los días del Señor Jesús. Al
refutar a los Saduceos, las Escrituras registran al Señor diciendo: "Erráis, ignorando
las Escrituras y el poder de Dios". (Mateo 22:29). El Señor Jesús frecuentemente
reprendía a los fariseos por elevar sus tradiciones al mismo nivel que La Palabra de
Dios, corrompiendo las mismas bases de la verdad, igualando sus tradiciones con la
palabra de Dios. Así que en Marcos 7:13 el Señor declaró: "Invalidando la palabra
de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido y muchas cosas hacéis
semejantes a éstas". Ya que Sóla Scriptura es inspirada, es por lo tanto, la
autoridad definitiva y sólo ella es el juez final de la Tradición.

La palabra del Señor, a modo de mandamiento, dice en Proverbios 30:5-6:

"Toda la palabra de Dios es limpia. El es escudo a los que en El esperan. No añadas


a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso"

Dios ordena que no añadamos a Su Palabra; este mandamiento nos enseña


enfáticamente que sólo La Palabra de Dios es pura y sin contaminación.

En el mismo sentido de Proverbio, el Señor hace una fuerte y clara declaración en


Isaías 8:20:"¡A la Ley y al Testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no
les ha amanecido." La verdad es esta: ya que la Palabra Escrita de Dios es la única
inspirada, sólo ella es la única regla de fe. No puede ser de otra manera.

¿Cómo Puede Ser Interpretada Correctamente La Escritura?

El principio de "Sóla Scriptura" es básico para la interpretación correcta de las


Escrituras. En los salmos 36:9 se nos explica: "Porque contigo está el manantial de
la vida; en tu luz veremos la luz."

El Apóstol San Pablo dijo lo mismo: "...lo cual también hablamos, no con palabras
enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando
lo espiritual a lo espiritual". (I Corintios 2:13). Es precisamente en la luz que irradia
la verdad de Dios en donde Su verdad es apreciada. (Compare Juan 3:18-21, II de
Corintios 4:3-7).

El Apóstol San Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, declara: "Entendiendo
primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los Santos
hombres de Dios, hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo". (II Pedro 1:20-
21). Lógicamente, el Apóstol San Pedro comunica claramente la idea de que para
mantener la pureza de la palabra de Dios escrita, la fuente de la interpretación,
debe ser de la misma fuente pura, igual que el origen de las mismas Escrituras.

Las Escrituras sólo pueden ser entendidas correctamente a la luz de la Escritura, ya


que sólo ella es incorrupta. Es sólo con la luz del Espíritu Santo, que las Escrituras
pueden ser comprendidas. El Espíritu Santo provoca que aquellos que le
pertenecen, entiendan las Escrituras (Juan 14:16-17,26). Ya que el Espíritu hace
esto por medio de la Escritura, es obvio que eso concuerda con el principio, La
Escritura misma es la regla infalible de interpretación de su propia verdad". "...y el
Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad". (I Juan 5:6).
Si quiere conducirse con la verdad frente a Dios en este asunto importante, siga
Sus instrucciones. "Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi Espíritu
sobre vosotros y os haré saber mis palabras" (Prov. 1:23) Si usted anhela la verdad
con la actitud del Salmo 51:17 donde dice: "Al corazón contrito y humillado no
despreciarás tú, ¡Oh Dios¡", entonces, Dios no lo despreciará. El revelará el
fundamento básico que el Señor Jesús sostiene, así como hicieron los apóstoles.

¿Es Sóla Scriptura adecuada, o necesitamos algo más?

La suficiencia total de las Escrituras es declarada por el Apóstol Pablo:

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra." -II Timoteo 3:16-17

Como verdad y autoridad definitiva, todo lo que necesitamos es la Escritura.

¿Y que hay acerca de la propuesta de que "Solo la Escritura" no es posible?

En un intento para justificar las tradiciones como iguales, o de mayor autoridad que
la Escritura, se apela frecuentemente al último versículo que el Apóstol San Juan
dejó plasmado en el Evangelio que él escribió:

"Y hay también muchas cosas que hizo Jesús, las cuales, si se escribieran una por
una, pienso que ni aún en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.
Amén." -Juan 21:25

Desde luego, hubo muchas obras y dichos del Señor que no fueron registrados en
las Escrituras. Sin embargo, las Escrituras son el registro autorizado que el Dios
Santo ha dado a su pueblo. No tenemos ni una sola oración que tenga la autoridad
del Señor fuera de lo que es la palabra escrita. Apelar a la tradición como autoridad
cuando el Santo de Dios no lo dio, es inútil. La idea de que algunos eventos y
dichos del Señor han sido conservados a través de la tradición, simplemente no es
verdad.

Otro intento para justificar la tradición es el argumento que la Iglesia primitiva aún
no contaba con el Nuevo Testamento. El Apóstol Pedro habla acerca de los escritos
del Apóstol Pablo cuando establece:

"...como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido
dada, os ha escrito también; casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas
cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e
inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición."
-2 Pedro 3:15-16

Pedro también declara que estaba escribiendo para que los creyentes pudieran
recordar lo que él dijo. Por eso escribió: "Por esto, yo no dejaré de recordaros
siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad
presente" (2 Pedro 1:12).

Desde los mismos inicios del cristianismo, una parte substancial del Nuevo
Testamento ha estado disponible. Bajo la inspiración del Señor, el Apóstol San
Pablo pide que sus cartas sean leídas en otras congregaciones, además de aquellas
a la que habían sido enviadas. Esto demuestra claramente que la palabra escrita de
Dios ya estaba circulando aún cuando los Apóstoles estaban vivos todavía. El
mandamiento del Señor para creer lo que estaba escrito siempre ha sido algo que
los creyentes debían obedecer y en realidad lo hacían. En este asunto debemos
ejercitar la humildad ordenada en las Escrituras para no pensar por encima de lo
que está escrito: "...para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que
está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros." (I
Corintios 4:6).

La verdad, La Palabra de Dios, y nuestro amor por El

El Señor introduce el tema de la verdad para expresar nuestro amor por El. De
nuevo, esto subraya su importancia. "Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi
palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él
morada. El que no me ama, no guarda mis palabras. La palabra que habéis oído, no
es mía, sino del Padre que me envió." (Juan 14:23-24). Y de nuevo dice: "El cielo y
la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán." (Mateo 24:35).

El Señor mismo se aferró a la autoridad exclusiva de las Escrituras, tal como


hicieron los Apóstoles después de El. Ellos confirmaron el mensaje mismo del
Antiguo Testamento. "La Ley de Jehová es perfecta..." (Sal. 19:7) El creyente debe
conservarse fiel a la forma que el Señor ha diseñado, aferrándose solamente a lo
que ha sido escrito: "Tu palabra es verdad".

FUENTES

http://www.ChristianAnswers.Net/spanish