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COLECCIÓN DE LIBROS

RAROS Y CURIOSOS

QUE TRATAN DE AMERICA

TOMO XX

INFORTUNIOS

DE ALONSO RAMÍREZ

DESCKÍBELOS

D. CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA

RELACIÓN

DE LA AMERICA SEPTENTRIONAL

POR EL P. LUIS HENNEPIN

MADRID

1902

ADVERTENCIA DEL COLECTOR

El tomo XX de la Colección de libros que

tratan de América, comprende dos obras,

publicadas á fines del siglo XVII. La prime-

ra, es del famoso literato mexicano don Carlos de Sigüenza y Góngora, en que se

narran los infortunios de Alonso Ramírez por diversas partes del mundo, cuya narra- ción interesa tanto por lo extraordinario de

sus aventuras como por las bellas descripcio-

nes que contiene. Del autor de esta autobio-

grafía, dice Beristain:

«Don Carlos Sigüenza y Góngora uno de

los más completos literatos de la Nueva Es-

paña, filósofo, matemático, historiador, anti-

8

ADVERTENCIA

cuario y crítico. Nació en la ciudad de Méxi- co el año 1645, habiendo tenido por padre

á D. Carlos Sigüenza, maestro del príncipe

don Baltasar.

En 17 de Octubre de 1660 tomó la

na de Jesuíta y en 15 de Agosto de

sota-

1662

hizo los primeros votos en el colegio de Te-

pozotlan; especie que se le ocultó al señor

Eguiara, pero que consta del libro original

de profesiones que tengo en mi poder.

A poco tiempo dejó este instituto, á que

siempre conservó particular devoción, pero volvió á abrazarlo al tiempo de su muerte,

acaecida en 22 de Agosto de 1700, habién- dole hecho magníficos funerales los PP. Je-

suítas del Colegio Máximo de San Pedro y

San Pablo de México. Sacerdote secular y

profundamente instruido en las ciencias sa-

gradas, hizo al mismo tiempo tantos progre-

sos en las matemáticas de que fué catedráti-

en la Universidad de su patria, que conoci- dos en la corte de Luis el Grande de Francia, mereció de aquel príncipe, protector de las ciencias y de los sabios, que le convidase á

París y le ofreciese pensiones y honores, que

ADVEKTENCIA

V

el modestísimo español mexicano renunció,

prefiriendo el título de cosmógrafo regio

con que le distinguió el Sr. D. Carlos II;

peritísimo en la lengua, historia y antigüe-

dades de los indios, y habiendo acopiado un

considerable número de escritos simbó-

ya por la herencia que

licos

y mapas,

le dejó el erudito indio D. Juan de Alva,

descendiente de los reyes de Tezcuco, y ya

por su diligencia é insaciable curiosidad en esta materia, no sólo emprendió una histo-

ria completa antigua del imperio de los chi-

chimecas, desde su entrada en la América

Septentrional, sino que aplicando sus cono-

cimientos astronómicos á los monumentos

de los indios, arregló á las épocas de la his-

toria europea las de la

mexicanos. Sin embargo de tales estudios,

sirvió diez y ocho años el empleo de capellán

del hospital del Amor de Dios, y el de limos-

nero del Venerable Arzobispo D. Francisco de Aguiar y Seijas; de los que le arrancó

para una expedición pública, literaria y muy

interesante, al virrey D. Gaspar de Sandoval,

conde de Galve el año 1693. Tal fué la de

historia de

los

10

ADVERTENCIA

acompañar al general de la Armada D. An-

drés de Pez á las exploraciones y descrip-

ción del seno mexicano, que desempeñó nues- tro Sigüenza, como largamente refiere el his-

toriador de la Florida D. Gabriel de Cárde- nas, y yo compendiaré todavía.

Regresando á México, sin dejar la pluma de la mano, se empleó en los últimos años

de su vida en ejercicios de piedad cristiana,

y talleció, jesuita como se ha dicho, á los 5 5

de su edad. Hicieron mención honorífica de

nuestro autor el viajero italiano Gemeli Ca-

rreri en su obra intitulada Giro del mando

parte 6, libro i, donde no solo le alaba por su erudición, sino por la liberalidad con que

le comunicó cuanto allí escribe de los anti-

guos monumentos de los mexicanos: el ca-

ballero Boturini en su Idea de una nueva

Historia de la América Septentrional y en

su Museo: D. Salvador Mañer en su anfitea-

tro crítico, numerando entre los matemáticos

españoles á nuestro Sigüenza; León Pinelo

en su Biblioteca Occidental: D. Nicolás An-

tonio en la Hispana^ aunque muy escaso de

noticias de los escritos de nuestro autor; el

ADVERTENCIA

^

11

limo. Castoreña en el tomo III de las Poesías de la Monja de México; el P. Florencia en

su Historia de Guadalupe; Fr. Isidro Félix

Espinosa en su Crónica de los colegios de

Propaganda Fide; Cabrera en su Escudo de

Historia

Armas de México; Carden as en su

de la Florida; el editor de la obra del Ori-

gen de los Indios, y otros

Por lo que toca á los escritos de D. Car-

los Sigüenza, son entre impresos y manus-

critos, los siguientes:

Primavera indiana. Imp. en México 1662,

reimp. en 1668 y tereera vez en 1683, 4.°.

Las glorias de Querétaro. Imp. en México,

por Calderón, 1668, 4.°

Teatro de virtudes políticas que constitu-

yen un buen príncipe. Imp. en México, por

Calderón, 1680, 4.°

Triunfo Parténico. Imp. en México, por

Ribera, 1683, 4.° Paraíso Occidental. Imp. en México, por Ribera, 1684, 4.° mayor.

Manifiesto filosófico contra los cometas.

Imp. en México, 1681, 4.°

Libra astronómica. Imp. en México, por

Calderón, 1690, 4.°

12

ADVERTENCIA

El Belorofonte Matemático corara la qui-

mera astrológica de D. Martín de la Torre.

Relación histórica de los sucesos de la Ar- mada de Barlovento á fines de 1690 y ñnes

de 1691. Imp. en México, por Calderón, 1691,

en 4.°

Trofeo de la justicia española contra la perfidia francesa. Imp. en México, por Cal-

derón, 1691, 4.°

Los infortunios de Alonso Ramírez. Imp. en

México por Calderón, 1690, 4.° Este Alonso

Ramírez era natural de San Juan de Puerto

Rico. Fué apresado por unos piratas en los

mares de Filipinas, desde donde librándose pro- digiosamente, navegó solo y sin derrota hasta

las costas de Yucatán, habiendo dado casi una

vuelta al globo.

Mercurio volante. Papel periódico. Imp. en

México, 1693, 4.° El oriental planeta evangélico. Imp. en México por Benavides, 1700, 4.°

Descripción del seno de Santa María de Gal-

ve, alias Panzacola, de la Movila y del Río

Mísisipí. M. S. De esta se valió Cárdenas en su Historia de la Florida.

La piedad heroica de D. Femando Cortés.

Tratado sobre los eclipses de sol. M. S.

ADVERTENCIA

13

Apoloqia del poema intitulado-. Primavera

indiana. La cita el Rmo. Monroi.

Ciclografia Mexicana.

Historia del imperio de los Chichimecas»

El Fénix de Occidente.

Genealogía de los reyes mexicanos.

Tealto ae Zi» <nnlu Iglesia metropolitana,

de México.

Historia de la Universidad de México.

Tribunal histórico.

Historia de la provincia de lejas. Vida del Ven. arzobispo de México, D. Alon- so de Cuevas Davalos. Elogio fúnebre de la célebre poetisa mexi-

cana Sor Juana Inés de la Cruz, Tratado de la esfera. En 200 fojas.— De

todos estos hay noticia y constancia, pero yo

no he hallado ninguno de ellos. Mas en la Bi- blioteca de la Universidad de México, he visto

los siguientes:

Informe al Virrey de México sobre la for-

taleza de San Juan de Ulua fecho á 31

de

Diciembre de 1691. M. S. en folio. Un fragmento de la historia antigua de

los Indios, con estampas M. S. en folio.

Kalendario de los meses 1 y fiestas de los

mexicanos. MS.

14

ADVERTENCIA

Reducciones de estancias de ganado á ca-

ballerías de tierra, hechas según reglas de

aritmética y geometría. MS. fol. Deben, por último, añadirse á estos escritos

propios de D. Garlos de Sigüenza los otros ori-

ginales ajenos que colectó en 28 volúmenes y

ego en su estamento ai coiegio máximo de

San Pedro y San Pablo, de los jesuítas de Mé-

xico, de los cuales en 1750 en que escribió su

Biblioteca Mexicana el limo. Eguiara, sólo

existían 8. Y habiendo pasado á la Pública de la Universidad los libros de aquel Colegio, de

resultas de la expatriación, ya no restan sino

los fragmentos arriba expresados. -Beristain.

Biblioteca. Amecameca, 1883, t. m, págs. 143 á 148.»

A título de curiosidad, hemos reproducido en

fac-símil la portada de los Infortunios de

Alonso Ramírez, libro de insigne rareza.

La segunda obra de este t. XX, págs. 135

y siguientes, es la traducción al castellano

del libro del insigne Recoleto P. Luis Henne-

pin, Nouvelle decouverte d'un tres grand pays situé dans V Amengüe entre le Nouveau

ADVERTENCIA

15

Mexique et lamer Qlaciele. Utrech, 1697.

El original quinos ha servido, se halla en la

Geografía del mundo, compuesta por D, Se-

bastián Fernández de Medrano, Amberes,

1709, tomo ir, páginas 129 á 207.

Del célebre ngeniero r ernandez de Me-

drano existe una noticia biográfica y biblio-

gráfica publicada por el Sr. Lallave en Ma- drid en 1877, titulada: D. Sebastián Fer-

nández de Medrano, escritor militar y á di-

cha obra remitimos á los curiosos que quie-

ran saber noticias acerca de aquel fecundo militar matemático.

Por último, se incluye también el curioso

opúsculo, en cuatro capítulos , intitulado Máximas y ardides de que se sirven los ex- tranjeros para introducirse por todo el

mundo.

El Colector

Pedro Vindel

Madrid, 9 de Febrero de 1902.

INFORTVNIOS

QVE

ALONSO

RAMÍREZ

HATVRAL DE LA CIVDAD DE S. JUAtí

DE PVERTORICO

fadecibiafli en poder de Inglefes Piratas que lo aprefarot*

en las Islas Philipnas

como navegando por fi folo,y

fin derrota 3 hafta

varáronla Cofta de lucacan:

Confíguiendo por cfte medio dar vuelta al Mundo

DESCRIV ELOS

D. Carlos de Siguenzaj Gongora

Cofmographo,y Cathedrático de ¿MathemticaSj

del ReyN. Señor en la academia ^Mexicana*

CON LICENCIA EN MÉXICO

fox ldsHcrcdcros de la Viuda de Bernardo Calderón: €üh Calle de

JS- Aguftin. Ahodc itfQo.

AL EXCMO. SEÑOR

D. GASPAR DE SANDOVAL CERDA SILVA

Y MENDOZA

Conde de Galve, gentil hombre (con ejer-

cicio) de la cámara de S. M., comendador de

Salamea y Seclavin en la orden y caballería

de Alcántara, Alcaide perpetuo de los rea- les alcázares, puertas y puentes de la ciudad

de Toledo y del castillo y torres de la de

León, señor de las villas de Tórtola y Sace- don, virey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de la real

chancillería de México, etc.

Si suele ser consecuencia de la temeridad

la dicha, y es raro el error á que le falta

disculpa, sóbranme, para presumir acoger-

me al sagrado de vuestra excelencia estos motivos á no contrapesar en mí (para que

18

SIGÜENZA Y GÓNG0RA.

mi yerro sea inculpable) cuantos aprecios

le ha merecido' á su comprensión delicada

sobre discreta la Libra astronómica y filo-

sófica, que á la sombra del patrocinio de

V. E. en este mismo año entregué á los

moldes.

Y si al relatarlos

en

compendio

quien fué el paciente, le dio V. E. gratos oídos, ahora que en relación más difusa se

los representó á los ojos, ¿cómo podré dejar

de asegurarme atención igual?

Cerró Alonso Ramírez en México el cír-

culo de trabajos, con que apresado de ingle- ses piratas en Filipinas, varando en las eos-'

tas de Yucatán en esta América dio vuelta

al mundo, y condoliéndose V. E. de él cuan-

do los refería, ¿quién dudará el que sea ob

jeto de su munificencia en lo de adelante,

sino quien no supiere el que templando

V. E. con su conmiseración su grandeza tan

recíprocamente las concilia, que las iguala

sin que pueda discernir la perspicacia más

lince cual sea antes en V. E. lo grande he- redado de sus progenitores excelentísimos,

ó la piedad connatural de no negarse com- pasivo á los gemidos tristes de cuantos

INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍREZ 19

lastimados la soliciten en sus afanes. Alentado, pues, con lo que desta veo cada

día prácticamente y con el seguro de que

jamás se cierran las puertas del Palacio de

V. E. á los desvalidos, en nombre de quien

me dio el asunto para escribirla consagro á las aras de la benignidad de V. E. esta pe-

regrinación lastimosa, confiado desde luego,

por lo que me toca, que en la crisis altísima

•que sabe hacer con espanto mío de la hi-

drografía y geografía del mundo, tendrá pa-

trocinio y merecimiento, etc.

B. 1. m. de V. E.,

D. Carlos de Siguenza y Góngora.

Aprobación del Licenciado D. Francisco de

Ayerra Santa María, Capellán del Bey

Nuestro Señor, en su Convento Real

de Jesús María de México.

Así por obedecer ciegamente al decreto

vie V. S. en que me manda censurar la rela-

ción de los Infortunios de Alonso Ramírez y

mi compatriota, descrita por D. Carlos de

Sigüenza y Góngora, cosmógrafo del Rey

nuestro señor y su catedrático de matemá- ticas en esta Real Universidad, como por la

novedad deliciosa que su argumento me

prometía, me hallé empeñado en la lección'

de la obra, y si al principio entré en ella con

obligación y curiosidad, en el progreso, con

tanta variedad de casos, disposición y es-

2*2

SIGUENZA Y GÓNG0BA

tructura de sus períodos agradecí como in- estimable gracia lo que traía sobreescrito de estudiosa tarea.

Puede el sujeto de esta narración quedar

muy desvanecido de que sus infortunios son hoy dos veces dichosos: una, por ya gloriosamente padecidos, que es lo que en-

careció la musa de

Mantua en boca de

Eneas en ocasión semejante á sus compa- ñeros Troyanos: Forsan & hcec olim memi-

nisse iuvabit: y otra porque le cupo en suer-

te la pluma de este Homero (que era lo que

deseaba para su Cesar Antonio: Romanus-

que Ubi continqat Homerus) que al embrión

de la funestidad confusa de tanto suceso

dio alma con lo aliñado de sus discursos y

al laberinto enmarañado de tales rodeos ha- lló el hilo de oro para coronarse de aplau-

sos.

No es nuevo en las exquisitas noticias y laboriosas fatigas del autor lograr con di-

chas cuanto comprende con diligencias: y

como en las tablas de la geografía é hidro-

grafía tiene tanto caudal adquirido, no admi-

ro que saliese tan consumado lo que con

INFORTUNIOS DK ALONSO RAMÍREZ 23

estos principios se llevaba de antemano me-

dio hecho. Bastóle tener cuerpo la materia, para que la excediese con su lima la obra. Ni era para

que se quedase solamente dicho lo que pue

de servir escrito para observado, pues esto

reducido á escritura se conserva y aquello

con la vicisitud del tiempo se olvida y un

digno

de que quede para memoria estampado* ¿Quis mihi tribual íit scribantar sermones

mei? ¿Quis mihi det, ut exarentur in libro styl férreo, vel saltem sculpantnr in scilice?

Para eternizar Job lo que refería deseaba

quien lo escribiera y no se contentaba con-

menos de que labrase en el pedernal el bu- ril cuanto él había sabido tolerar: dura quce

sustinet, non vult per silentium tegi (dice la

glosa) sed exemplo ad notitiam pertrahi. Este: Quis mihi tribual de Job halló (y ha-

lló cuanto podía desear) el sujeto en el au-

tor de esta relación que para noticia y uti-

lidad común por no tener cosa digna de

censura, será muy conveniente que la eter- nice la prensa.

caso

no

otra vez acontecido, es

"24

SIGUENZA Y GÓNG0RA

Así lo siento, salvo, etc.

México 26 de Junio de 1690.

D. Francisco de Ayerra

Santa María

SUMA DE LAS LICENCIAS

Por decreto del Excmo. Sr. Virey, Conde

de Galve, etc., de 26 de Junio de este año

de

1690. Y por auto que el Sr. Dr. D. Diego

de la Sierra, etc., Juez provisor y Vicario

general deste arzobispado , proveyó este mismo día, se concedió licencia para impri-

mir esta Relación.

INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍREZ, &.

Motivos que tuvo para salir de su patria:

Ocupaciones y viajes que hizo por la Nue-

va Jispaña, su asistencia en México has-

ta pasar á las Ph lipirias.

8 1.

Quiero que se entretenga el curioso que

esto leyere por algunas horas con las noti-

cias de lo que á me causó tribulaciones

de muerte por muchos años. Y aunque de

sucesos que solo subsistieron en la idea de

quien los finge, se suelen deducir máximas

la

y aforismos que entre lo deleitable de

narración que entretiene cultiven la razón

de quien en ello se ocupa, no será esto lo

28

SIGUENZA Y GÓNGORA

que yo aquí intente sino solicitar lástimas que, aunque posteriores á mis trabajos, ha- rán por lo menos tolerable su memoria, tra-

yéndolas á compañía de las que me tenía

á mí mismo cuando me aquejaban. No por

esto estoy tan de parte de mi dolor que

quiera incurrir en la fea nota de pusilánime

y así omitiendo menudencias que á otros

menos atribulados que yo lo estuve pudie-

ran dar asunto de muchas quejas, diré lo primero que me ocurriere por ser en la se- rie de mis sucesos lo más notable.

Es mi nombre Alonso Ramírez y mi patria

la ciudad de San Juan de Puerto Rico, ca- beza de la isla, que en los tiempos de ahora

con este nombre y con el de Borriquen en

la antigüedad entre el seno mexicano y el

mar Atlántico divide términos. Hácenla cé-

lebre los refrescos que hallan en su deleito-

sa aguada cuantos desde la antigua nave-

gan sedientos á la Nueva España; la her- mosura de su bahía, lo incontrastable del

Morro que la defiende; las cortinas y ba-

luartes coronados de artillería que la ase-

guran. Sirviendo, aún no tanto esto, que

INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍREZ 29

en otras partes de las Indias también se ha-

lla, cuanto el espíritu que á sus hijos les re-

parte el genio de aquella tierra sin escasez

á tenerla privilegiada de las hostilidades de

corsantes.

Empeño es este en que pone á sus natu-

rales su pundonor y fidelidad sin otro mo-

tivo, cuando es cierto que la riqueza que

le dio nombre por los veneros de oro que

en ella se hallan, hoy por falta

de sus

ori-

ginarios habitadores que los trabajen y por

la vehemencia con que los huracanes pro-

celosos rozaron los árboles de cacao que á falta de oro provicionaban de lo necesario

á los que lo traficaban, y por el consiguien-

te al resto de los isleños se transformó en

pobreza.

Entre los que esta había tomado muy á

su cargo fueron mis padres y así era fuerza que hubiera sido porque no lo merecían sus

procederes; pero ya es pensión de las Indias

el que así sea. Llamóse mi padre Lúeas

de Villa nueva, y aunque ignoro el lugar

de su nacimiento cónstame porque varias

veces se le oía que era andaluz, y sé muy

30

SIGUENZA Y GÓNGORA

bien haber nacido mi madre en la misma ciudad de Puerto -Rico y es su nombre Ana

Ramírez, á cuya cristiandad le debí en mi

niñez lo que los pobres solo le pueden dar

Á sus hijos que son consejos para inclinar- los á la v rtud.

Era mi padre carpintero de ribera, é im-

púsome (en cuanto permitía la edad) al pro-

pio ejercicio, pero reconociendo no ser con-

tinua la fábrica y temiéndome no vivir siem

pre, por esta causa, con las incomodidades

que aunque muchacho me hacían fuerza de-

terminé hurtarle el cuerpo á mi misma pa-

tria para buscar en las agenas más conve-

niencia.

Valime de la ocasión que me ofreció para esto una urqueta del capitán Juan del Cor-

cho que salía de aquel puerto para el de la Habana, en que corriendo el año de 1675

y siendo menos de trece los de mi edad me

recibieron por paje. No me pareció trabajo-

sa la ocupación considerándome en libertad

y sin la pensión de cortar madera; pero con- fieso que tal vez presagiando lo porvenir

.dudaba si podría prometerme algo que fue-

INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍREZ 31

se bueno,, habiéndome valido de un corcho

para principiar mi fortuna. Mas; ¿quien po-

drá negarme que dudé bien, advirtiendo consiguientes mis sucesos á aquel principio?

Del puerto de

cuantos gozan las islas de Barlovento, así

la Habana (célebre entre

por las conveniencias que le debió á la na-

turaleza que asi lo hizo, como por las for-

talezas con que el arte y el desvelo lo ha

asegurado, pasamos al de Sin Juan de Ul

va en la tierra firme de Nueva España de

donde apartándome de mi patrón subí á la

ciudad de la Puebla de los Angeles, habien- do pasado no pocas incomodidades en el camino, así por la aspereza de las veredas

que desde Xalapa corren hasta Perote,

como también por los fríos que por no ex-

perimentados hasta allí, ifie parecieron in-

tensos. Dicen los que la habitan ser aque- lla ciudad inmediata á México en la ampli-

tud que coge, en el desembarazo de sus ca-

lles, en la magnificencia de sus templos y

en cuantas otras cosas hay que la aseme-

jen á aquélla; y ofreciéndoseme (por no ha-

ber visto hasta entonces otra mayor) que

32

SIGUENZA Y GÓNG0RA

en ciudad tan grande me sería muy fácil el

conseguir conveniencia grande, determiné,

sin más discurso que este, el quedarme en

ella, aplicándome á servir á un carpintero

para granjear el sustento en el ínterin que

se me ofrecía otro modo para ser rico.

En la demora de seis meses que allí perdí

experimenté mayor hambre que en Puerto

Rico y abominando la resolución indiscreta

de abandonar mi patria por tierra á donde

no siempre se da acogida á la liberalidad

generosa, haciendo mayor el número de

unos arrieros sin considerable trabajo me

puse en México.

Lástima es grande el que no corran por el mundo grabadas á punta de diamante en lá-

minas de oro las grandezas magníficas de

tan soberbia ciudad. Borróse de mi memo -

ria lo que de la Puebla aprendí como gran- de desde que pisé la calzada, en que por la parte de medio día (á pesar de la gran la- guna sobre que está fundada) se franquea á

los forasteros. Y siendo uno de los primeros

elogios de esta metrópoli la magnanimidad

de los que la habitan, á que ayuda la abun-

INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍRKZ 33

dancia de cuanto se necesita para pasar la vida con descanso, que en ella se halla,

atribuyo ' á fatalidad de mi estrella haber

sido necesario ejercitar mi oficio para sus-

tentarme. Ocupóme Cristóbal de Medina, maestro de Alarife y de arquitectura con

competente salario en obras que le ocurrían,

y se gastaría en ello cosa de un año. El motivo que tuve para salir de México

á la ciudad de Huasaai fué la noticia de

que asistía en ella con el título y ejercicio

honroso de regidor D. Luis Ramírez, en

quien por parentesco que con mi madre tie- ne, afiancé, ya que no ascensos despropor-

cionados á los fundamentos tales cuales en

que estrivaran, por lo menos alguna mano

para subir un poco; pero conseguí después

de un viaje de ochenta leguas el que negán-

dome con muy malas palabras el parentes-

co, tuviese necesidad de valerme de los ex-

traños por no poder sufrir despegos sensibi-

lísimos por no esperados, y así me apliqué

á servir