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Srila Prabhupada Uvaca 1

Octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha-Damodara

(Trecho de una carta)

Son alrededor de las 5.30 de la mañana, y Srila Prabhupada acaba de llamarme a su sala de estar,
deseando saber porqué Syamasundara y Pradyumna aún están durmiendo. "No lo sé", respondí. Me pide
que los lleve a su habitación. Al volver, Srila Prabhupada nos dice que debemos conquistar el sueño.

"Levantarse temprano y tomar una ducha fría no son austeridades, sino meramente sentido común y
buena higiene" -dice Srila Prabhupada. Luego, revelando una maravillosa verdad, Su Divina Gracia
expresa, "Por cantar 16 rondas, seguir los principios regulativos, levantarse temprano, reducir el comer y
dormir individual, se obtiene energía espiritual. ¡Si uno acata estas normas por 12 años, todo lo que se
hable será perfecto!".

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 2


8 de Septiembre de 1972

ISKCON Pittsburgh

Este es mi primer día completo como sirviente personal de Srila Prabhupada. En resumen, todo el
adiestramiento para ser sirviente de Srila Prabhupada consistió en observar a Sudama Maharaja dar un
masaje, así como que se me dijera, "Cuando Srila Prabhupada hace sonar la campanilla, vé de inmediato a
su habitación y observa cómo puedes servirlo".

Ahora son casi las 2.00 p.m. Suena la campanilla. Corro nervioso hacia su habitación y ofrezco
reverencias. Al incorporarme, le pregunto, "¿En qué puedo servirlo, Srila Prabhupada?". El sonrió y dijo,
"Oh, en nada. Simplemente quería ver cuán rápido eras".

Tras finalizar con éxito mi primera misión, me relajé y volví a mi habitación. Srila Prabhupada me estaba
tranquilizando expertamente, con su sentido del humor, amabilidad y gentileza.

Srila Prabhupada Uvaca 3


Octubre de 1972, Vrindavana, India,

Templo de Radha-Damodara

Brahmacari: "Srila Prabhupada, en uno de los relatos del libro de Krsna se refiere que Krsna y Balarama
saltaron de una montaña de 88 millas de altura. ¿Dónde está ubicada esa montaña?".

Srila Prabhupada hizo una pausa, "En el cielo".

En otra ocasión:

Brahmacari: Srila Prabhupada, ¡Yo siempre me quiero sentar a sus pies de loto!

Srila Prabhupada: Eso será muy difícil porque yo siempre me estoy moviendo.
Srila Prabhupada posee un gran sentido del humor.

Srila Prabhupada Uvaca 4


Jardín de Srila Prabhupada

ISKCON, Nueva Dwarka

Srila Prabhupada estaba en el jardín con los padres de un joven devoto. Siendo responsables de
embellecer el jardín para Prabhupada, ellos tuvieron la buena fortuna de complacer a Su Divina Gracia.

Kirtanananda Maharaja y yo estábamos asimismo presentes. Srila Prabhupada dijo, "Un devoto está muy
orgulloso de ser el sirviente de Krsna. Un devoto tiene ese orgullo. No nos avergonzamos de ser el
sirviente de Krsna". Srila Prabhupada luego habló directamente a los padres, diciendo, "Su hijo es un
chico muy bueno y un buen devoto". Ellos estaban muy complacidos por las dulces palabras de Su Divina
Gracia. Ahora más tranquilos, -aunque con interés-, le mencionaron a Srila Prabhupada, "Los devotos no
parecen ser muy ambiciosos".

"Así es" -dijo Srila Prabhupada. "Un devoto no posee ambición. El simplemente quiere hacer algún
servicio humilde para Krsna. No está tratando de hacer algo grande, Un devoto no es ambicioso. Nosotros
no tenemos ambición".

Observando la incomodidad de los padres, Kirtanananda Maharaja acotó, "Lo que Prabhupada quiere
decir es que los devotos no tienen ambición material". Srila Prabhupada respondió enfáticamente, "¡No!
No tenemos ninguna ambición. El devoto no es para nada ambicioso. Solo queremos servir a Krishna".

Srila Prabhupada siempre conocía el punto exacto al cual se refería, aunque los demás no. En ocasiones,
los discípulos interrumpen a Srila Prabhupada para interpretar sus declaraciones, pensando que debido a
la diferencia cultural, Srila Prabhupada no entendía a la persona con la que hablaba.

Al comprender la posición exaltada de nuestro amado Srila Prabhupada, se puede apreciar que Su Divina
Gracia sabía con quienes estaba tratando, lo que querían implicar y exactamente lo que quería que ellos
entendieran. Srila Prabhupada no compromete la filosofía para complacer a nadie. ¡El habla la verdad
absoluta!

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 5


7 de octubre de 1972

San Francisco, ISKCON

(Trecho de una carta)

A la luz de nuestra maratón de 1.000.000 de libros, nos agradaría compartir este néctar lila para el placer
de Srila Prabhupada y todos sus discípulos y discípulos nietos.

Hace poco, Srila Prabhupada dijo que nuestra prédica real es distribuir libros. El expresó, "¿Qué le
pueden decir a una persona en tres minutos?" -preguntó. "Mas si él lee una página de un libro, puede darle
vuelta. De todos modos, tienen que hacerlo, está bien, mas si hacen enojar a la persona y no lleva un
libro, entonces será una necedad de parte de ustedes".

Las declaraciones de Srila Prabhupada marcan la diferencia entre nuestras palabras y las suyas. La pureza
es la fuerza. Srila Prabhupada es el devoto puro, nosotros somos sus humildes sirvientes. Es nuestra
buena fortuna distribuir sus palabras en forma de libro.

Srila Prabhupada dijo, "Mi Guru Maharaja imprimía diariamente un pequeño documento. El papel
costaba unos pocos centavos y toda vez que un brahmacari regresaba de las calles y decía que había
vendido uno, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati se ponía muy feliz, diciendo, 'Oh, qué bien, lo que has
hecho. Eres un joven muy bueno".

P.D.: Queridos Hermanos y Hermanas Espirituales, me han hecho muchas preguntas e interrogantes
respecto a la aparición de un libro de Prabhupadamrta, la respuesta es sí, pronto sale un libro. Depende de
cuánta ayuda pueda conseguir. Debido a la misericordia de Su Divina Gracia y de Sus devotos
entusiastas, me he propuesto formalmente compartir el Prabhupadamrta (finalmente llamado !Srila
Prabhupada Uvaca¡ durante Su año centenario.

Srila Prabhupada Uvaca 6


ISKCON, Nueva Dwarka, LA., California

Hoy mi esposa Kusa devi, mi hijo Mayapuracandra y yo, tomamos un gorrioncito que estaba en el
comedero de aves trasero y lo colocamos en una jaula espaciosa, con agua y comida. Parece enfermo y
quizás esté muriendo mas no podía dejar que sucediera sin tratar de brindarle alguna atención especial. Lo
pusimos cerca de un CD que toca continuamente Hare Krsna, en caso que estuviera dejando su cuerpo.
Veremos si se mejora viviendo o muriendo.

A veces, nosotros los devotos quizás no respondemos de ese modo. Siempre oí que es mejor no enredarse
en los asuntos de otras entidades vivientes. Al fin y al cabo, no somos nuestros cuerpos. Somos alma
espiritual, parte y porción constitucional de Krsna y Sus sirvientes. Si servimos al pájaro quizás debamos
tomar otro nacimiento para obtener los beneficios piadosos de servir a los pájaros. La siguiente historia
quizás explique porqué lo hicimos.

16 de Julio de 1972

Es la Primavera de 1973 en Nueva Dvaraka, Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla. Fui de inmediato
a su habitación y ofrecí reverencias. Al levantarme, sus ojos se agrandaron. Mirándome con mucho
interés, señaló el piso cerca de mis piernas y dijo, "¿Ves ese bicho?" Mirando alrededor por unos
momentos, finalmente detecté al pequeño insecto. Asentí en señal de acuerdo, no teniendo idea de lo que
seguiría.

Con una voz muy seria, Su Divina Gracia dijo, "He estado mirando ese insecto por algún tiempo y no se
ha movido. Pienso que tiene hambre. Consigue una flor de prasadam y llévalo afuera. Colócalo en una
planta para que pueda nutrirse un poco". Hice de inmediato lo que mi muy misericordioso Guru Maharaja
pidió y regresé a las instalaciones del sirviente.

Ninguno de nosotros volvió a referirse al insecto. Fue meramente otra maravillosa ocasión en la cual él
me mostró cuán indiscriminadamente misericordioso es un devoto puro. Su Divina Gracia no opinaba que
fuera una pérdida de tiempo el mitigar trascendentalmente el sufrimiento de incluso la más pequeña de las
entidades vivientes. Ahora, tan solo al contemplar el más pequeño de los insectos, me obligo a pensar en
mi amado Srila Prabhupada. Por muy insignificante que pueda ser, si somos afortunados para obtener la
mirada del nitya-siddha, nuestra vida se verá inmensamente beneficiada.

Srila Prabhupada Uvaca 7


26 de abril de 1973
Los Angeles, California

ISKCON, Nueva Dwarka

(Trecho de una carta)

Desde que regresamos a Los Angeles, Srila Prabhupada ha venido a mi habitación varias veces y me ha
enseñado a cocinar ciertas nuevas preparaciones. La forma en que entra, se sienta en el suelo y dirige las
actividades es realmente encantadora.

El otro día, Jayatirtha le dio a Srila Prabhupada un reloj de escritorio que dice la hora de cualquier ciudad
del mundo, girando el dial. Prabhupada estaba bastante complacido con el mismo y expresó que el
hombre que lo inventó merecía los $ 300 que costaba, por exprimir tanto su cerebro.

En este momento, arriba hay un famoso diseñador. Es el hombre que diseña las ropas para los millonarios
de todo el mundo, y quiere adecuar a Prabhupada con todo un guardarropa completo. No me puedo
imaginar qué puede hacer para confeccionar una kurta y un dhoti diferente y hacer que Srila Prabhupada
los use.

Srila Prabhupada Uvaca 8


12 de Septiembre de 1972

Dallas, Texas

Estos últimos días han sido los días más maravillosos que he tenido en Conciencia de Krsna, pese al
hecho que no sé lo que estoy haciendo. Le he dado tres masajes a Srila Prabhupada; su único comentario
después de los mismos, fue, 'Muchas gracias'- Ayer entró a la cocina y me enseñó a preparar su almuerzo
en el calentador. Hizo dahl y vegetales, empleando la misma chaunce y me mostró como enrollar los
capatis sin un palillo. Expresó que de ese modo son mejores, -si es que puedes lograrlo. Hoy volvió a
cocinar su almuerzo, para beneficio mío. Hizo tres vegetales, dahl, y arroz en la cocinita y yo hice los
capatis. Para sus otras comidas dijo que deseaba un poco de fruta con leche a la mañana y fruta a última
hora de la tarde, nada más. Remarcó el hecho de que solo quiere pequeñas porciones en su plato.

Srila Prabhupada Uvaca 9


Trecho de una carta fechada 7 de octubre de 1972

Esta mañana, mientras caminaba por Parque Merit, en la ciudad de Oakland, pasamos por un pequeño
zoo, con un gran cartel al frente que rezaba: Tierra Encantada de los Niños. Prabhupada leyó en voz alta,
"Tierra Encantada de los Niños". Luego, señalando a los rascacielos, agregó, "Tierra Encantada de los
adultos".

Srila Prabhupada Uvaca 10


Vyasa-Puja de Srila Prabhupada de 1973

Bhaktivedanta Manor, Inglaterra

He sido un brahmacari por dos años y medio, a la fecha, y me siento incansable. Mis sentidos me
empujan. Srila Prabhupada explicó infinidad de veces que se debe reducir el comer y el dormir para hacer
avance espiritual, de modo que decidí utilizar los dos días de ayuno venideros para reducir mi comer. Al
romper el ayuno en el mediodía de Janmastami, comí muy poco. A la tarde siguiente, tras la celebración
del Vyasa-Puja de Srila Prabhupada, comí nuevamente liviano. No me siento muy hambriento. Supongo
que mi estómago se ha encogido.

Al día siguiente, después de tomar nuevamente un pequeño almuerzo, Srila Prabhupada me llamó a su
habitación. "Tu rostro está más delgado. ¿No te sientes bien?". "No, Srila Prabhupada, me siento bien.
Estaba tratando de comer menos". "¿Qué es esto?- exclamó Srila Prabhupada, "Tienes que efectuar un
servicio. No debes reducir tu alimentación. Eso es una tontería. Tienes que dar un masaje y muchas otras
cosas. No lo reduzcas. Debes comer todo lo que puedas digerir. Eso es lo que debes comer".

Sorprendentemente, en nuestros primeros 16 meses juntos, esta es la segunda conversación de Srila


Prabhupada conmigo respecto a mi ingesta de prasadam. Finalmente, decidí no preocuparme por cuánto
prasadam puedo comer en mis comidas.

¡Vean tan solo cuán misericordioso es Srila Prabhupada! Su Divina Gracia posee aguzadas facultades de
visión y siempre está velando por nuestro bienestar. A veces, nos ocupamos en inventar la forma de
avanzar, pero Srila Prabhupada nos guía y cuida de nosotros a todo nivel.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 11


Verano de 1973, Bhaktivedanta Manor, Inglaterra

Allen Ginsberg acaba de retornar de la India. Cuando vino a tomar darsana con Srila Prabhupada, trajo
con él un armonio. "¿Está cantando Hare Krsna?" -le preguntó Srila Prabhupada. "Sí, aún canto Hare
Krsna y estoy cantando algunas otras cosas. ¿Está bien si toco el armonio para Ud. y canto?" -preguntó
Allen. Srila Prabhupada expresó, "Sí, hágalo".

Allen Ginsberg comenzó a tocar el armonio cantando "Ooooommmm". Cada vez que cantaba "Om" su
voz se hacía más y más profunda. Srila Prabhupada estuvo recostado cómodamente todo el tiempo, ante
su escritorio. Cuando Allen Ginsberg terminó, Srila Prabhupada dijo, "Puede cantar lo que le guste cantar,
tan solo siga cantando Hare Krishna. En la medida en que cante Hare Krishna, todo lo demás está bien.
Puede cantar cualquier cosa que le guste, pero no deje de cantar Hare Krishna".

Para este momento, había muchos devotos en la habitación. Srila Prabhupada dijo, "Tengamos entonces
el kirtana". Allen Ginsberg comenzó a dirigir, tocando el armonio y cantando el maha-mantra. Tras un par
de minutos, Srila Prabhupada miró a Hamsaduta y dijo, "Tu turno de dirigir". Luego, dirigiéndose a Allen
Ginsberg, dijo, "El dirigirá, él cantará". Por la misericordia de Srila Prabhupada todos nosotros nos
empleamos en un extático kirtana.

Srila Prabhupada sabe como alentar a todos, al margen de la orientación y el origen. Su Divina Gracia nos
inspira en el sendero de vuelta a casa, de vuelta a Dios.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 12


Junio de 1973

Mayapura Candrodaya Mandir

Este mes, el hermano espiritual de Srila Prabhupada, Damodara Maharaja vino a visitar a menudo a Su
Divina Gracia. Srila Prabhupada no estaba muy ansioso por verlo. En una ocasión me refirió, "Si viene
Damodara Maharaja no quiero verlo. El simplemente viene y habla, 'en este matha están haciendo esto, y
en aquel matha, están haciendo lo otro, y mis discípulos están haciendo tal cosa". Srila Prabhupada dijo,
"No estoy interesado en todas esas cosas, me agradaría si viniera y hablara sobre Krishna o algo de
filosofía, pero él habla todas esas cosas insensatas. No estoy muy interesado en oírlo".

Le dije a Srila Prabhupada que trataría de evitar que Damodara Maharaja entrara.- La siguiente vez que
vino, le dije que Su Divina Gracia estaba descansando y no podía ser perturbado. Damodara Maharaja no
se satisfizo con mi argumento. "Prabhupada dijo que podía venir toda vez que quisiera. ¿Porqué no me
permite verlo?" -preguntó. Nuevamente le expliqué, "No puedo molestarlo cuando toma su siesta de la
tarde". Damodara Maharaja avanzó enojado, determinado a abrirse paso. Yo transpiraba.

Milagrosamente salió Srila Prabhupada de su habitación al balcón, dirigiéndose hacia el baño al final del
edificio. Damodara Maharaja lo llamó de inmediato. "¡Prabhupada Swamiji! Srila Prabhupada replicó,
"¡Oh! Venga, venga. En un momento estoy con Ud.". Cuando Srila Prabhupada regresó a su sala de estar,
Damodara Maharaja dijo, "Sus discípulos me están haciendo pasar malos ratos. No me dejan pasar a
verlo".

Srila Prabhupada se volvió hacia mí, "¿Porqué le estás causando un mal rato?. Te dije que toda vez que
viniera debías dejarlo pasar. El es mi Hermano Espiritual. Se le debe permitir que entre de inmediato". Yo
me sometí, "Está bien, Srila Prabhupada".

Estaba alelado por haber podido servir a Srila Prabhupada de un modo tan íntimo. Me sentí bendecido por
haber accedido a las opiniones íntimas de Srila Prabhupada. Su Divina Gracia estaba dispuesto a atender
solícitamente a Su Hermano Espiritual y a mí se me daba la oportunidad de asistir. Srila Prabhupada nos
enseñó la forma de tratar a un Hermano Espiritual, al margen de cómo nos sentimos. El era un
diplomático trascendental y a mí me encantó ser el confidente de Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada Uvaca 13


Septiembre de 1972

Esta tarde, Srila Prabhupada se sentó en el jardín con su espalda muy derecha y sus ojos muy abiertos y
cantó, "Govindam adi purusam tam aham bhajami. Este es nuestro orgullo. Somos sirvientes de la
persona más regia, Krishna. Todo el mundo es sirviente, pero nuestro orgullo es que nosotros somos
sirvientes de Krishna. Govindam adi purusam tam aham bhajami".

Srila Prabhupada Uvaca 14


Un masaje matutino de Srila Prabhupada

Siendo un niñito y caminando con su Mataji por el mercado, Srila Prabhupada vio algunos revólveres de
juguete. "Vi los revólveres y de inmediato ansié tenerlos", -dijo. Su madre no quería comprarle uno, de
modo que él comenzó a llorar. Finalmente su madre dijo, "Está bien, está bien, te compraré un revólver".
Srila Prabhupada miró el revólver en una mano y luego miró la otra mano vacía. "No tengo un revólver
para ésta. Debo tener uno en cada mano" -dijo. "No" -dijo su madre. Mas incluso a tan temprana edad, la
determinación de Prabhupada era inconmovible y estaba dispuesto a conseguir todo lo que quería. "En ese
momento" -dijo, "me tiré en el suelo y comencé a patalear con manos y pies, y a golpear con mi cabeza en
el suelo". El lo denominó un berrinche. Señalando una cicatriz en su frente, expresó, "esta cicatriz es de
esa época. Yo estaba muy seguro que tenía que tener dos revólveres. Así pues, ella me compró el otro".

El dijo, "Cuando quería algo, tenía que tenerlo y mi madre, obtenerlo. Caso contrario, le contaba a mi
padre y él se desconcertaría mucho con mi madre y entonces ella tendría que hacerlo. No lo sé", -dijo,
"quizás mi padre sabía".

Srila Prabhupada hace aquí una declaración muy breve de su padre "conociendo" la posición de su amado
hijo. Prabhupada no es más específico, dándonos la oportunidad de llegar a nuestras propias conclusiones.
Aquí, nuevamente, pudimos observar la gran humildad que tiene el devoto puro del Señor.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 15


Devoto: Srila Prabhupada, me resulta muy difícil controlar mi mente cuando canto. Deambula.

Srila Prabhupada: A ver pues, ¿qué es el control de la mente? Tú tienes que oír y cantar, eso es todo.
Tienes que cantar con tu lengua y oír ese sonido, eso es todo. ¿Cuál es la cuestión de la mente?

31 de Noviembre de 1972
Sede: ISKCON Bombay (extracto de carta)

He recibido tu carta y me sentí feliz de enterarme sobre algunas novedades del mundo occidental.
Ninguno de los temas era conocido por Srila Prabhupada. Uno de ellos era particularmente interesante. Se
refería a la separación de los hombres y mujeres en el templo de Nueva York. Srila Prabhupada recibió
una carta respecto a este asunto, al mismo tiempo que llegó la tuya. Cuando se enteró que solo se permitía
la entrada de las mujeres al templo en determinados momentos debido a la agitación de los brahmacaris,
dijo que los brahmacaris podían irse a las montañas, puesto que no era posible tener tales reglas en
nuestros templos.

En la carta de Srila Prabhupada a Ekayani, Srila Prabhupada expresó, "No sé porqué se dan estos
inventos. Ya hemos obtenido nuestra norma Vaisnava.- Es suficiente para todos los grandes, grandes
santos y acaryas de nuestra línea, ¿porqué habría de ser inadecuado para mis discípulos, tanto como para
que tengan que fabricar algo? Eso no es posible. ¿Quién ha introducido estas cosas, que las mujeres no
pueden cantar la japa en el templo, no pueden celebrar el arati y tantas otras cosas? Si ellos se agitan,
entonces que los brahmacaris vayan al bosque, yo nunca presenté estas cosas. Si los brahmacaris no
pueden permanecer en presencia de mujeres en el templo, entonces pueden irse al bosque, no quedarse en
la ciudad de Nueva York, porque en Nueva York hay muchas mujeres, de modo que, ¿cómo harán para
evitar verlas? Lo mejor es ir al bosque para no ver a ninguna mujer, ya que se agitan tan fácilmente, mas
entonces, tampoco nadie los verá y ¿cómo ha de continuar nuestra labor de prédica?"

Srila Prabhupada Uvaca 16


12 de Septiembre de 1972,

ISKCON, Dallas

(Trecho de una carta)

El otro día, Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla para llamarme. Fui a su sala de estar y ofrecí
reverencias. Al incorporarme, él sonrió y dijo, "Srutakirti, tu nombre es demasiado largo, te llamaré
Sruto". Los siguientes días, Su Divina Gracia me llamó traviesamente "Sruto". Mi afecto hacia él
aumentó inmensamente. La personalización de mi nombre por parte de Srila Prabhupada fue muy
deliciosa.

Anoche, Srila Prabhupada se quedó levantado hasta las 11.30, animándonos a unos pocos de nosotros,
filosóficamente. Yo me sentía cansado aunque incapaz de apartarme de esas charlas nectáreas.

¡¡¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!!!

Srila Prabhupada Uvaca 17


Trecho de una carta fechada 7 de octubre de 1972

Un día en su habitación en Los Angeles, un psiquiatra estaba criticando a los devotos porque ellos obligan
al público a aceptar sus servicios. Srila Prabhupada señaló rápidamente que eso nos hacía mejores que él,
diciéndole que nosotros damos nuestros servicios a todos, gratis, yendo hacia ellos, mientras que él hace
que la gente vaya a verlo y luego les cobra. El psiquiatra se quedó súbitamente mudo.

Srila Prabhupada Uvaca 18


Carta a un devoto sobre Srila Prabhupada y el dormir

Srila Prabhupada habló en repetidas ocasiones acerca del dormir. Al volverme su sirviente por primera
vez, me llamó a su habitación tras tomar una siestita después del almuerzo. Esto sucedió en el templo de
Dallas, cuando Srila Prabhupada fue a observar la instalación gurukula. Me preguntó si yo descansaba
después del almuerzo. Dije que no. Esto no era algo que se hiciera en esa época; luego él dijo, "No puedo
dormir mucho de una vez, por eso tomo una siesta después del almuerzo".

Para esa época yo solo había estado con él unos pocos días, pero su humildad había capturado mi
corazón. En otra ocasión, cuando se aprestaba a descansar en la noche, me dijo, "Toda vez que voy a
descansar pienso, 'Ahora voy a perder el tiempo' ".

Srila Prabhupada era tan sorprendente. Tras estar con él por dos años, una cosa supe con seguridad y es
que él nunca, nunca perdió su tiempo. Con 20 años, me costaba un poco tratar de mantenerme a su nivel,
viajando por todo el mundo para animar a sus discípulos. En esa época contaba con 75 años. A veces, en
el paseo de la mañana, algunos de sus discípulos cabeceaban, mirándose entre sí, preguntándose cuándo
iría él a dar la vuelta para regresar, porque se cansaban de caminar.

En una ocasión, Srila Prabhupada tomó un vuelo corto desde el JFK. Dado que se trataba de un avión de
dimensión muy ancha, ese jet particular debía tener unos 10 asientos a través-, muchos devotos
compraban boletos que los ubicaban en la misma hilera que a Srila Prabhupada. ¿Quién no querría la
oportunidad de sentarse cerca de su guru? Yo estaba al lado de Srila Prabhupada, -mi deber más
afortunado como sirviente. A medida que el vuelo progresaba, desafortunadamente algunos de sus
discípulos comenzaron a cabecear. Era toda una visión. cabezas rapadas hacia arriba y abajo, a través de
la isla, como los muñequitos con cabezas que se mueven, puestos en la ventanilla trasera de los
automóviles. Prabhupada no estaba sorprendido por la exhibición tamásica y me permitió saber sobre
ello. "Mira eso" -dijo, "todos están bien despiertos, excepto los devotos. Ellos están en Maya, durmiendo.
Todos los demás están despiertos. Porqué no pueden permanecer despiertos". Por lo general, toda vez que
Srila Prabhupada se dirigía a mí de ese modo, yo me quedaba callado. Temeroso de decir algo
equivocado, algo que quizás lo perturbara más, yo me limitaba a estar sentado allí y esperar que él se
detuviera, sin decir una palabra. Este era uno de esos casos. Durante mi estadía con Srila Prabhupada,
aprendí que no existe tal cosa como una buena razón. No había un punto que se presentara a Srila
Prabhupada que él no pudiera derrotar, y yo no estaba lo bastante avanzado para hacer que él comenzara a
retarme, sobre un fundamento regular. Por consiguiente, ni siquiera intenté el argumento que los devotos
sólo duermen unas pocas horas en comparación con los karmis. Prabhupada pasó unos minutos más
señalando que incluso los karmis estaban despiertos, pero que sus devotos no podían permanecer
despiertos. Una cosa es segura. Mi cabeza no se balanceó en ese vuelo.

Hay otra historia acerca del dormir, estoy seguro que les agradaría, pero es un poco larga y pensé que
debía poner algo rápidamente en el archivo. Les contaré más acerca de este programa si no están
familiarizados con él.

Srila Prabhupada Uvaca 19


7 de octubre de 1972,
ISKCON, Los Angeles

En Nueva Dvarka, cada tarde, alrededor del ocaso, Srila Prabhupada solía ir al jardín por dos o tres horas.
Aquí estábamos en el centro del contaminado Los Angeles, mas cuando entramos al jardín, estuvimos en
otro mundo. La luz se filtraba suavemente a través de los árboles, produciendo un resplandor surrealista
en el follaje. A veces estábamos solos, otras veces, uno o dos devotos se unían a nosotros. Cuando
estábamos solos, Srila Prabhupada pasaba la mayor parte de su tiempo cantando japa, sentado en Su
pequeña asana elevada. El jardín es agradable y está lozanamente decorado con una arcada, con
enredaderas de flores entrelazadas y una fuente que gotea.

Srila Prabhupada comentaba muy a menudo lo mucho que le agradaba el jardín. Expresó que tras viajar
por el mundo varias veces, había llegado a la conclusión que ese lugar era su sitio favorito. Pienso que se
debe a las 30 o más hermosas plantas de Tulasi que crecen exuberantes en su jardín. Srila Prabhupada
dijo, "Dondequiera esté Tulasi, es Vrndavana".

Srila Prabhupada Uvaca 20


Krishna Balarama Mandir: Vrindavana, India

Hoy estoy solo en las habitaciones de Srila Prabhupada, dándole su masaje. Me siento muy torpe. El está
sentado en la estera, con las piernas cruzadas y yo estoy sentado enfrente suyo masajeando su cabeza con
aceite de madera de sándalo. Me siento perturbado porque siento que él ha estado fijando la vista sobre
mis pies por un rato. No creo haber sentido jamás esta auto-conciencia en presencia de mi maestro
espiritual.

Para mi sorpresa, Su Divina Gracia dijo, "¿Así que tu madre es muy hermosa?". En un estado de shock,
respondí, "Bueno, ella tiene casi 50 ahora, pero sí, ella era una mujer muy bella". El dijo, "Sí, lo digo
porque estaba observando tus pies. Tus pies son muy bonitos. Se dice que eso significa que tu madre es
hermosa. Estaba probándolo. Quería saber si era cierto".

Srila Prabhupada es muy personal con sus discípulos. El nos cuida, se interesa y preocupa por nosotros.
¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 21


Julio de 1974, Nueva Vrindavana

Acabo de reunirme con Srila Prabhupada tras seis meses de separación de su servicio personal. Hoy los
devotos estuvieron hablando sobre el modo apropiado de hacer rasagulla. Srila Prabhupada dijo, "Les
enseñaré cómo hacer rasagulla. Tengan todo listo para hoy". Todos los devotos estaban excitados.
Muchos tendrían la oportunidad única de ver a Srila Prabhupada trabajando en la cocina. Srila
Prabhupada explicó la forma de preparar la cuajada y disponer el agua azucarada. Cuando todo estuvo en
orden, Srila Prabhupada entró a la cocina y comenzó a cocinar el rasagulla. Todos los ojos estaban
posados en Srila Prabhupada mientras él hábilmente causaba que las bolitas giraran en el almíbar. Todos,
excepto un sannyasi que estaba mirando el rasagulla. Srila Prabhupada lo retó, diciendo, "Ya te has
comido la mitad de esto".

Al cabo de un ratito, Srila Prabhupada se dirigió a Kirtanananda Maharaja, diciendo, "Ahora, encárgate
tú". Srila Prabhupada retiró su mano del cucharón, las rasagullas se deshicieron, reducidas a la mitad de
su tamaño. Kirtanananda Maharaja trató de salvar la ofrenda, pero fue inútil. Estaba arruinada. Unos
pocos la probamos, tan solo para asegurarnos, lamentablemente sabían horribles.

Por la misericordia sin causa del Maestro Espiritual todas las cosas son posibles.
Srila Prabhupada Uvaca 22
Septiembre de 1975, Calcuta

Srila Prabhupada está siendo llevado en un automóvil. Paramahamsa Swami y yo estamos con él. Al
pasar por un patio de recreo, Srila Prabhupada sonríe y dice, "Yo jugué al fútbol allí cuando era joven.
Era el arquero, porque era perezoso. No me gustaba correr alrededor. Ese era el puesto que me gustaba".

Hora y Lugar desconocidos

Hoy, mientras masajeaba a Srila Prabhupada, él señaló una cicatriz en su pierna y dijo, "¿Ves esta
cicatriz? Me pasó cuando era niño. Estaba afuera, en el frente de la casa, con fósforos. De alguna manera
inicié un fuego y mis ropas inmediatamente se prendieron en llamas. Fue muy malo. No sé qué hubiera
pasado, pero de alguna parte apareció un hombre, apagó las llamas y luego se fué".

Srila Prabhupada no fué más específico respecto al caballero que vino no se sabe de dónde. El
definitivamente dio a entender que la persona vino directamente del mundo espiritual. Sé que no podía
pedirle que fuera más específico. Tras haber estado con Srila Prabhupada por tanto tiempo, sabía que él
ya me había dicho todo lo que deseaba. En el transcurso de los dos años que estuve con él, Srila
Prabhupada nunca hizo una declaración en mi presencia en el sentido que él había venido del mundo
espiritual. El es tan compasivo y misericordioso que nos anima diciendo que podemos volvernos
Conscientes de Krsna en esta misma vida.

El es el acarya que enseña por el ejemplo. Nunca nos pidió que hiciéramos nada que él no hiciera. Comía,
dormía, cantaba rondas, se levantaba temprano, leía el Srimad Bhagavatam. Nunca actuó de manera
superior a sus discípulos. A veces decía, "Es mi deber reprender porque tú eres mi discípulo". Nosotros
somos sus hijos y su responsabilidad es enseñarnos.

Sabemos que Srila Prabhupada nos ha sido enviado desde el mundo espiritual por Sri Caitanya
Mahaprabhu, mas uno de los motivos por el que estoy tan apegado a él es porque nos permitió estar
cómodos con él, actuando como si estuviera "practicando" Conciencia de Krsna, antes que ser la
encarnación de la misma.

Personalmente, siempre he opinado que la persona que apagó el fuego fue Krsna, la Suprema
Personalidad de Dios.

Srila Prabhupada Uvaca 23


7 de octubre de 1972

ISKCON, Los Angeles

(Trecho de una carta)

Una noche, estando en su jardín de Nueva Dvarka, Srila Prabhupada miró al cielo y dijo, "Así pues, ¿el
cielo es del color de Krsna?". Un discípulo expresó, "En el Libro de Krsna se dice que Krsna es azulado
oscuro, como la nube lluviosa". Srila Prabhupada dijo, "El cielo es del color de Krsna. Es la luz de la
refulgencia del cuerpo de Krsna, lo que hace que el cielo sea azul".

A veces, tras dejar el jardín, él iba a su habitación a escuchar la grabación de la clase del Srimad
Bhagavatam de esa mañana. Luego, me enviaba a recoger el jazmín en flor que crece en los arbustos justo
afuera de su jardín. El aroma de la flor es especialmente fragante a la noche. Una noche, mientras llevaba
un ramillete de flores a su nariz, por varios minutos, dijo, "¡Ah, ésto es Krsna!"

Muchas veces se las llevaba yo a su dormitorio, justo antes del masaje nocturno. El solía olerlas durante
el masaje. Las colocaba en su almohada (cerca de su nariz) toda la noche. A la mañana siguiente, yo
encontraba las flores tendidas suavemente en la almohada, exactamente como estaban la noche anterior.
Las flores estaban tan frescas y fragantes como siempre, como si hubieran sido recién recogidas. Su
Divina Gracia siempre nos está mostrando como está Krishna en cada parte de esta creación material.

Srila Prabhupada Uvaca 24


25 de octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha Damodara

(Trecho de una carta)

Mientras caminaba en la mañana por la orilla del Yamuna, Srila Prabhupada nos pidió a uno de nosotros
un poco de agua. Syamasundara prabhu se la alcanzó. Srila Prabhupada roció un poco sobre su cabeza y
nos dijo que hiciéramos lo mismo. Luego dijo, "Esto es tan bueno como bañarse en el Yamuna".

Mientras estábamos todos en el palacio de Kesi-ghata, Srila Prabhupada advirtió a los devotos que no se
zambulleran en el Yamuna pues hay muchas grandes tortugas en el agua y es posible lastimarse. Srila
Prabhupada siempre vela por nuestro bienestar, en todos las formas.

Srila Prabhupada Uvaca 25


Un dato en respuesta a la limitación del Lilamrta y la lucha entre bandos

Temores de revelar mi corazón

Acabo de terminar de brindar algunas gotas del néctar de Prabhupada, sin embargo, estoy realizando mi
falta de calificación y la insuficiencia de mi esfuerzo. ¿Quién puede glorificar con propiedad al Señor o a
Su devoto puro? Al leer las críticas concretas dadas por devotos respetables, me he asustado. Ya me había
estado preocupando porque en el curso de la escritura diaria, alguien hallara la expresión de mis
memorias como ofensivas o blasfemas. Estoy lleno de errores. Mi intención es glorificar a Su Divina
Gracia y compartir con todos mis Hermanos y Hermanas Espirituales algo del néctar de Prabhupada.
Tengo la esperanza de compartir el glorioso entusiasmo de Srila Prabhupada por servir al Señor, para que
todos nos inspiremos a continuar con el proceso del servicio devocional, deseando servir personalmente a
nuestro amado Srila Prabhupada e impulsar su misión.

Opino que es mi deber relatar mis memorias de Su Divina Gracia. Nunca fuí demasiado filosófico, pero
siempre amé el modo en que Srila Prabhupada condujo cada minuto de su vida. El era literalmente mi
padre. Mi propio padre murió cuando yo tenía tres años y hasta que tuve 19 y conocí a Srila Prabhupada,
nunca tuve ninguna influencia principal en mi vida. Pienso que ese es uno de los motivos por el que mis
relatos de Srila Prabhupada tienden a centrarse en el lado suave de su personalidad. Hay muchísimas
facetas del carácter de Srila Prabhupada, pero yo recuerdo únicamente su suavidad, compasión y
misericordia y su inocencia infantil y gentileza. Al dar clase a lo largo de los años, ha sido evidente que
los devotos están ansiosos por oír sobre estas cualidades.

Algunas de las historias favoritas son las que describen la forma en que me reprendía, llamándome con
nombres coloridos como ser "mleccha", "hombre muerto", "pillo", etc. Son historias extáticas porque
cuando las cuento, tengo la esperanza que la gente pueda ver y sentir el amor que Srila Prabhupada tiene
por mí. Sé que él me amaba y por eso podía llamarme con esos nombres, para poder atravesar mi grueso
cráneo. Si debiera escribir esas mismas historias, estoy seguro que alguien se ofendería y pensaría que yo
estaba viendo a Srila Prabhupada como una persona ordinaria.

En 1978, me reuní con Satsvarupa Maharaja y él registró mis memorias durante cinco días. Ahora estoy
mirando los manuscritos y puedo notar muchas cosas que serían ofensivas para algunos devotos. Sin
embargo, estas actividades sí ocurrieron. Por favor perdonen mi imperfecta recolección. Me doy cuenta
que mi talento para compartir está lleno de faltas, pero si espero a volverme puro, me temo que nunca las
van a oír. Srila Prabhupada dijo muchísimas cosas. El manejó una sociedad mundial trascendental con
una banda de pillos occidentales. El era y es la "Conciencia de Krishna" dentro de ISKCON.

Expresé muchas veces en mis manuscritos que cuando Srila Prabhupada estaba desconcertado o ansioso,
cantaba en voz alta. Les enseñó a los demás a hacer lo mismo. Una vez me dijo que "cuando tienes sueño
y tienes que terminar las rondas, puedes caminar alrededor de la habitación y cantar como lo hago yo". Sé
que Srila Prabhupada nunca estuvo soñoliento, no de la forma en que yo tengo sueño. Yo estoy
amodorrado incluso cuando estoy despierto. En realidad, el único momento en que estoy despierto, es
cuando lo recuerdo a él. El estaba con Krsna tanto durmiendo como despierto.

He visto a Srila Prabhupada afligido, en ansiedad, desconcertado, enojado, encolerizado. Por lo general se
debía a nuestra inmadurez o adulteración de la filosofía, etc., más al margen de cual fuera su humor, el
siempre estaba colmado de Conciencia de Krsna.

Les ruego a todos ustedes poder continuar escribiendo sobre los pasatiempos trascendentales de Su
Divina Gracia. Sé que soy caído y es muy probable que no las presente con propiedad. Dependo de mi
esposa, Kusa devi, para editar mis escritos, pues ella es mucho más avanzada que yo y puede borrar
muchas de mis ofensas. Fuí el sirviente de Srila Prabhupada por dos años y sé que he cometido más
ofensas de las que puedan imaginar, pero su misericordia es tan grande, que él me permite continuar
haciendo algún servicio.

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!

He dicho "Todas las glorias a Srila Prabhupada" miles y miles de veces, repitiendo inconscientemente
estas hermosas palabras sin completa seguridad, atención o comprensión. Las repito como un robot.
Necesito regocijarme en el pleno significado de este mantra.

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!

Releyendo las indicaciones en esta carpeta, esta frase "¡Todas las glorias a Srila Prabhupada! ha asumido
personalmente un mayor significado que nunca antes. No me interesa presentar mis opiniones personales
sobre la iniciación en nuestra rama ISKCON de la Brahma Madhva Gaudiya Sampradaya, en este
contexto.

Srila Prabhupada decía a menudo que la verdad absoluta es inmutable. El nos ha dado el invaluable regalo
de la "Verdad Absoluta". Mi entendimiento no será cambiado por los puntos filosóficos presentados por
diferentes grupos, afuera de nuestro ISKCON.

Es evidente que es verdad para muchos devotos de corazón, autores de volúmenes de hojas, cartas,
panfletos, etc. Ellos han sido afortunados al ser expuestos al proceso del servicio devocional por nuestro
glorioso maestro espiritual Srila Prabhupada.

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!

Estas hermosas palabras significan mucho para mí en este momento. Son las 3.00 a.m. Acabo de
despertar de un sueño con mi amado Maestro Espiritual empleando a algunos de sus discípulos. Me siento
muy feliz que tales actividades tengan un lugar en mi vida y debo compartir mis bendiciones con los
demás.

¿De no ser por Srila Prabhupada, cuál sería la causa de nuestras diferencias en la vida? Algunos de
nosotros podrían argumentar sobre quién ganará la serie mundial o el super bowl. Otros quizás se inclinen
a argumentar sobre los precios de mercado, etc. Individuos más piadosos quizás tengan debates sobre
cómo presentar las enseñanzas del Señor Jesús con más pureza.

Nosotros somos muy afortunados. Somos capaces de argumentar y discutir sobre la mejor forma de
ocupar nuestro cuerpo, mente e intelecto, en el proceso del servicio devocional al Señor Krishna. Srila
Prabhupada ha tomado esta disputa ociosa y nos ha hecho muy afortunados.

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!


Hay algunos devotos que quieren tomar iniciación directamente de Srila Prabhupada, cantan 16 rondas y
siguen los principios regulativos. Hay otros que quieren tomar iniciación de uno de los discípulos de Srila
Prabhupada, cantan 16 rondas y siguen los principios regulativos, etc.

Puedo ver ahora a Srila Prabhupada sonriendo. Es una hermosa sonrisa, la he visto muchas otras veces
antes y ruego por ver su sonrisa una y otra vez. Ciertamente él tenía la última carcajada. El ha tomado una
banda no santa de occidentales, expertos en luchar y nos tiene luchando por él. ¿Qué podría ser mejor?

¿Trabajar unidos para él? Eso sería muy bueno. Obviamente, la única forma de hacerlo es servirlo, y si
hiciera falta pelear un poco, también

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!

Tal parece que eso es lo que está pasando aquí, sin embargo, todos estamos ocupados en el proceso de
glorificar a Srila Prabhupada.

Debo admitir que derivo cierto placer de una buena pelea. Esto es, me gusta observar la acción desde una
distancia segura. Mi ego raramente lucha directamente, a menos que pueda golpear a mi oponente. Sería
muy penoso para mi ego si debiera perder, mas como un deportista entusiasta, me gusta observar una
buena contienda. Eso es natural. Mas este tema es demasiado voluminoso para mi pequeña mente. Es
necesario presentar una tesis de modo de plantear un caso diminuto. No estoy para nada calificado para
tal empresa. En la escuela no me atraía el club de debates. La única cosa debatible era de quién era el auto
más veloz, o qué chica era más bonita y por supuesto, quién ganaría el campeonato mundial.

No deseo criticar aquí a ningún Vaisnava, como tampoco deseo minimizar el tema esencial a ser discutido
por una asamblea de devotos. Estoy de pie humildemente, ante todos los que han tomado refugio a los
pies de loto de Su Divina Gracia A.C.Bhaktivedanta Swami Prabhupada. Espero obtener la misericordia
de los devotos reunidos, para poder ser tan apasionado respecto a mi amor por él.

Son las 3 de la mañana y Srila Prabhupada me despertó de un sueño maravilloso. Es su misericordia sin
causa y él está extáticamente en mi mente. Durante los dos años que pasé en el servicio personal a Srila
Prabhupada, fue muy evidente que él quería que trabajáramos unidos. Siempre ha habido desacuerdos allí
y siempre los habrá. Pese a nuestros problemas, es posible trabajar en cooperación.

Srila Prabhupada a veces refería la historia de los hijos que estaban dando masajes al padre. Ellos tenían
ciertas diferencias. Uno le daba masajes en la espalda, mientras el otro hijo lo estaba haciendo y por
supuesto el otro hacía lo mismo. De esta forma, lo único que lograban era lastimar al padre. Obviamente,
no era bueno para nadie.

En el transcurso de nuestras discusiones y debates, es importante recordar que todos estamos dando
masajes a nuestro padre, Srila Prabhupada. Si conservamos eso en la mira, quizás haya diferencias, pero
si nos respetamos entre nosotros, como hijos amorosos de Srila Prabhupada, aún podemos brindar a
nuestro padre un excelente masaje. ISKCON es el cuerpo de Srila Prabhupada. Srila Prabhupada dijo que
su caminata matutina y el masaje lo mantenían con buena salud. Contribuyamos a la salud de nuestro
amado Guru Maharaja, dándole un buen masaje, mientras honramos a nuestros Hermanos y Hermanas
Espirituales. Que nuestras motivaciones y acciones se centren en

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!

Casi todas las mañanas Srila Prabhupada se levanta a las 2.00 ó 3.00 a.m. y comienza la labor de
traducción, de modo que sus discípulos puedan tener sus éxtasis trascendentales impresos, a tiempo para
leer. Algunas mañanas fuí lo bastante afortunado como para despertar por el sonido de su voz en la
habitación de al lado. Quizás estaba traduciendo palabra por palabra o hablando lenta y cuidadosamente
el significado en el dictáfono. Aunque yo estaba atrapado en la modalidad de la ignorancia, aún así me
sentía muy afortunado por poder oír la historia trascendental que era grabada. Hoy, 25 años después,
finalmente me he levantado temprano a la mañana para escribir el único éxtasis trascendental que he
realizado por la misericordia de mi Maestro Espiritual y los devotos reunidos, y que es:

¡TODAS LAS GLORIAS A SRILA PRABHUPADA!


Rogando permanecer como el sirviente de Srila Prabhupada

Srutakirti dasa

Srila Prabhupada Uvaca 26


Agosto de 1973, Bhaktivedanta Manor

He estado con Srila Prabhupada por un año. Me he acostumbrado a sus ritmos trascendentales. A veces, al
sentarme en mi habitación, oía el dulce sonido del armonio proveniente de la habitación de Srila
Prabhupada. Sabía que podía invitar a cualquiera de los devotos que eventualmente estuvieran cerca de su
habitación mientras Su Divina Gracia cantaba, pero hoy no había nadie alrededor. De modo que fuí a su
habitación y ofrecí mis humildes reverencias. Al incorporarme, me saturé del néctar del melodioso
bhajana de Srila Prabhupada. Todos entraban en éxtasis meramente por oírlo tocar el armonio, sumado al
sonido de su voz que suavizaba mi corazón de piedra. Me senté allí, escuchándolo cuidadosamente en
silencio, sin moverme. No quería crear ninguna distracción cuando él estaba en ese humor. Me sorprendía
el hecho de que tuviera tantas responsabilidades, más siempre estuviera igualmente dispuesto a sentarse
en su habitación y cantara rondas, hiciera bhajanas y leyera sus libros.

Al cabo de un minuto, levantó la vista del armonio e hizo un gesto en mi dirección. Sabía que eso
significaba que tomara las karatalas y lo acompañara. Continuó por algún rato. Cuando terminó, dije,
"Srila Prabhupada, su kirtana y bhajana son siempre diferentes de cualquier otro que haya oído".
Comenzó a reír y replicó, "Sí, tengo mi propio estilo de canto".

Por supuesto, el estilo de Srila Prabhupada era a veces imitado, pero nunca igualado. Al fin y al cabo,
quién podría crear una sociedad internacional sentado debajo de un árbol.

Srila Prabhupada Uvaca 27


Invierno de 1972, India

En mi primer viaje por la India, Otoño e Invierno de 1972, Malati devi cocinó para Srila Prabhupada. Ella
era la esposa de Syamasundara dasa, el secretario de Srila Prabhupada. Tenían una hija de nombre
Sarasvati, quien por aquél tiempo tendría 3 años. Era una niñita muy afortunada, la única persona que
podía entrar y salir de las habitaciones de Srila Prabhupada sin ser anunciada.

Parecía que salía de la nada, como un diminuto Narada Muni, en diferentes templos alrededor del mundo.
Siempre se colaba en la habitación de Prabhupada por unos momentos, luego desaparecía, tan rápido
como había aparecido. El disfrutaba su compañía. A veces, ella se sentaba en su regazo. Otras veces, él la
molestaba afectuosamente, como lo haría un abuelo. Ella siempre tenía prasadam en su boca o en sus
manos. Srila Prabhupada lo observaba y a veces le daba dulces de una caja en el escritorio.

Un día, ella entró a la habitación mientras yo le estaba dando el masaje a Srila Prabhupada. Estaba
comiendo, como de costumbre. Srila Prabhupada comenzó a reír, y dijo, "Tú siempre estás comiendo.
¿Sabes tú qué me recuerdas, Sarasvati?". Ella lo miró con la boca llena de comida y sacudió su cabeza
indicando que no tenía idea. "Me recuerdas a la ciudad de Nueva York, los camiones de la basura", -dijo.
"¿Conoces los camiones de la basura en la ciudad de Nueva York?". Ella asintió. Prabhupada continuó,
"En la ciudad de Nueva York tienen esos enormes camiones para la basura, que van por la calle y los
trabajadores ponen en ellos la basura". En ese momento, Srila Prabhupada estiró sus brazos, el uno sobre
la cabeza y el otro hacia el piso. "Van por la calle y ponen la basura dentro de la enorme boca del camión
y luego el camión hace zzzzzzzzzzzzzuuuuuuuummmmmmmmm y se cierra, y el camión se la come.
Luego hace iiiiiiiimmmmmmmmmmmm y se vuelve a abrir. Algo así".

Así exclamando, el imitaba el movimiento crujiente arriba y abajo de las mandíbulas del camión de
basura, abriendo sus brazos y cerrándolos. "Tu boca es algo así. Tú siempre pones cosas en ella. Tal como
el camión de basura en Nueva York".

El la sorprendió, más tan rápido como había aparecido, Sarasvati desapareció. Quizás se fue a conseguir
más prasadam de su mataji. Continué dando el masaje a Srila Prabhupada, maravillado nuevamente por
su grandeza. Me pregunté qué actividades piadosas habría hecho ella, para poder jugar con Su Divina
Gracia a un nivel tan íntimo. El que yo hubiera podido ser testigo del lila de Srila Prabhupada era
ciertamente una señal de su misericordia sin causa. La travesura afectuosa de Srila Prabhupada continúa
ablandando este corazón de piedra.

Srila Prabhupada Uvaca 28


Caminata Matinal, Perth, Australia

El caminar por la mañana con Srila Prabhupada nunca era aburrido. A veces Su Divina Gracia no decía
una palabra, cantando la japa todo el camino. Esto quizás desconcertara a algunos de sus discípulos que
no tenían una oportunidad semejante a menudo. Podían plantear una pregunta con la esperanza de ocupar
a Srila Prabhupada en un debate o conversación, pero esa era una empresa riesgosa. Srila Prabhupada no
estaba sujeto a nuestros caprichos. El daba una respuesta breve a tales preguntas y continuaba caminando
en silencio.

Hoy, sin embargo, Srila Prabhupada se hallaba en un temperamento conversador, humorístico. Sonriendo,
le hizo una pregunta a los devotos, "¿Un devoto es simple o retorcido?". Uno de los devotos respondió,
"Es simple, Srila Prabhupada". Con un destello pícaro en su ojo, él preguntó, "¿Estás seguro? ¿Es simple
o retorcido?". Su discípulo respondió con entusiasmo nuevamente, sin darse cuenta que habían caído en
una pregunta capciosa. "¡Sí, un devoto es muy simple!".

Srila Prabhupada tiró el golpe inesperado, "¡En realidad, el devoto es retorcido!". Todos se quedaron
boquiabiertos. Srila Prabhupada explicó, "Tómenme a mí por ejemplo. Yo vine a su país y todos estaban
comiendo carne, intoxicándose, haciendo tantísimas tonterías. Yo los engañé a todos. Yo los engañé a
todos para que se volvieran Conscientes de Krishna. Así pues, en ese sentido, el devoto debe ser
retorcido, porque tiene que ser capaz de engañar. Tal como yo he engañado a todos. Nadie quería la
Conciencia de Krishna, pero yo los he engañado".

Srila Prabhupada es el Acarya. El nos enseña por el ejemplo. El demostró su arte, engañándonos
nuevamente en el paseo de la mañana.

Srila Prabhupada Uvaca 29


Entrar a las habitaciones de Srila Prabhupada era siempre una experiencia iluminadora. A veces, Srila
Prabhupada estaba sentado leyendo sus libros. Toda vez que leía, parecía como si alguien más hubiera
escrito sus libros, porque él no leía con la mente de un autor que estuviera observando los posibles errores
gramaticales o de edición. Leía con el gusto de un devoto puro, que lee los pasatiempos del Señor
Supremo, al cual él estaba completamente apegado.

Un día en Los Angeles, fuí a su habitación a realizar mis deberes; él estaba sentado leyendo "El Bhagavad
Gita Tal Como Es". Después de ofrecer reverencias, me miró y dijo, "Si lees este libro una sola vez y lo
entiendes, te volverás Consciente de Krishna en esta misma vida". Me miró y dijo, "Este libro es tan
bueno que tan solo por leerlo, puedes volverte Consciente de Krishna".

Srila Prabhupada nos enseña con el ejemplo. Y hace todo lo que nos pide que hagamos. El nos pide que
leamos este libro, y él también lo hace.

Srila Prabhupada Uvaca 30


7 de octubre de 1972, Berkeley, California

Esta noche, Srila Prabhupada habló en la Universidad de California, en Berkeley, penetrando en el


corazón de la capital hippie neo-intelectual, San Francisco.

Los devotos lo recibieron con entusiasmo y saborearon su clase. Habían preparado barriles de pochoclo y
lo distribuían atendiendo la clase de Prabhupada.

Srila Prabhupada preguntó, "¿Qué es eso?". Jayananda, quien tenía alguna experiencia en cocinar y
distribuir prasadam de pochoclo en el sankirtana en las calles en Berkeley por algún tiempo, dijo,
"Pochoclo, Srila Prabhupada, ¿quiere un poco?. Srila Prabhupada dijo inquisitivamente, "Sí, dame un
poco".

Los devotos distribuyeron el pochoclo en bolsitas con el mantra "Hare Krsna" impreso. Srila Prabhupada
comió los dulcecitos acaramelados inflados con gran deleite y dijo, "Oh, esto es bueno". Todos los
devotos, especialmente los que habían cocinado y distribuido el prasadam, se sintieron muy contentos.
Ahora estaban seguros que sus ofrendas habían sido aceptadas y sus vidas eran exitosas. Cuando Srila
Prabhupada terminó de comer el pochoclo, se hizo más querido a todos los Vaisnavas presentes por dejar
intencionalmente su mano en la bolsita de pochoclo. Fué dulce. La atención de todos los devotos se
centró en los movimientos de Srila Prabhupada. La acción cuasi-infantil de Su Divina Gracia continuó
cautivando el corazón de los devotos.

Sumamente alegres, los devotos celebraron extáticos el Hare Nama Sankirtana en la Av. Telégrafo, un
lugar famoso por sus habitantes hippies. Camino de regreso a casa, Srila Prabhupada continuó encantando
a los devotos por reducir la marcha al pasar por el grupo de sankirtana. Todos los devotos cantaron
benditamente y bailaron con energía, siendo animados por la supervisión personal de Srila Prabhupada.

La siguiente noche, Srila Prabhupada tuvo otro compromiso de prédica. Esta vez, los devotos le trajeron
pochoclo y se lo ofrecieron. Srila Prabhupada dijo, "No, estoy viejo. No puedo hacer este tipo de cosas
muy a menudo. Es bueno, pero me resulta muy difícil digerirlo". Se rehusó diciendo, "Es muy bueno, me
gusta"

¡Jaya Srila Prabhupada!

SS, Srutakirti dasa y Kusa devi dasi (sí, yo también estaba presente)

Srila Prabhupada Uvaca 31


Abril de 1973, Los Angeles, California

Templo de Nueva Dwarka

Toda vez que hay privacidad y el clima es agradable, Srila Prabhupada toma su masaje afuera con la
espalda hacia el sol de la mañana, sin importar el lugar. Muchas veces Su Divina Gracia dijo, "El sol de la
mañana da energía y el sol de la tarde se la lleva". Hoy es un hermoso día de sol y Srila Prabhupada
decidió tomar el masaje en "su sitio favorito", el jardín. Luego de colocar la estera en el suelo, con el
aceite de sándalo y de mostaza a su lado, Srila Prabhupada se sentó con las piernas cruzadas.

Hoy sucedió algo fuera de lo común. Mientras daba el masaje a la espalda de Srila Prabhupada, un gatito
se cruzó por debajo de la puerta. Quizás el gatito quería tener algo de asociación con el devoto puro. Esa
cosita pequeña y peluda comenzó a lamer la espalda de Srila Prabhupada con afecto y a restregar su piel
contra Su Divina Gracia. Para mi sorpresa, Srila Prabhupada le permitió que lo hiciera por unos minutos.

Por último, Srila Prabhupada dijo, "Eso es todo, llévenselo". Aferré rápidamente al gato y lo puse sobre la
cerca. Siendo muy pequeño y sumamente determinado a tener más asociación, el gatito de inmediato se
arrastró por debajo de la puerta, una.....y otra vez.....y otra vez..... Entró tres veces y las tres veces lo
arrojé por encima de la cerca.
Por último, busqué algunos bloques de carbón y los puse parapetados en la puerta. El gato ya no pudo
cruzar, para obtener otro gusto de Su Divina Gracia. Aunque el gato estaba frustrado, lloraba
sonoramente, maullando afuera del portón, todo el tiempo que duró el masaje de Srila Prabhupada. Se
lamentaba de su mala fortuna a gritos. Aprendí algo de ese gatito: yo debía estar así de ansioso por la
asociación con el devoto puro.

Tan solo vean como un momento de asociación con el devoto puro, puede cambiar la vida de hasta un
pequeño animal. El gato debió sentirse atraído por la naturaleza trascendental de Srila Prabhupada. El
quería bañarse en el néctar de Prabhupada, sin importar qué obstáculos se le colocaban por delante. Oro
porque algún día yo esté tan determinado como ese gatito, a asociarme con mi Guru Maharaja en el
servicio amoroso.

Srila Prabhupada Uvaca 32


Primavera de 1973, Los Angeles, California

ISKCON, Nueva Dwarka

Hoy, Srila Prabhupada describió algunas de las diferencias entre la civilización Védica y la civilización
occidental. "Chicos y chicas" -dijo, "Un hombre, quiere hacer algo. Vé a una mujer y dice, 'Tendré a esa
mujer'. Se acerca a ella y dice, '¿Qué estás haciendo? ¿Porqué no salimos?'".

"Cuando éramos jóvenes" -expresó. "Esos mismos deseos estaban allí. Los deseos no han cambiado en
absoluto. Nosotros también tuvimos deseos como esos. Ves a una chica, te atraes. Pero allí estaba la
cultura. La cultura era tan estricta que ni siquiera podías mirarla, qué decir de hablar con ella o hacer
alguna proposición. Todo era lo mismo, excepto la cultura. Ahora no hay cultura. Simplemente vas y
dices lo que quieres. Nosotros tuvimos todos esos deseos, hablando básicamente, pero nunca podías
acercarte a una mujer. Era impensable. Ni siquiera se pensaba".

Srila Prabhupada nos dejó el Vrndavan Dhama y la cultura Védica para salvarnos de nuestro supuesta
civilización avanzada. ¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 33


Masaje matutino, 1975

Alrededor de las 11.00 a.m., Srila Prabhupada solía iniciar su masaje de la mañana por casi una hora y
media. No había reglas difíciles ni rápidas para la longitud de tiempo del masaje. A veces, durante el
mismo, Srila Prabhupada se ocupaba mucho. Su secretario le leía el correo y escribía las respuestas al
dictado. También acudía su editor en sánscrito con preguntas referidas al trabajo de traducción de Srila
Prabhupada de la mañana.

Un día, el editor de sánscrito, entró y salió varias veces de la habitación de Srila Prabhupada, durante el
masaje. La primera vez que entró, ofreció cuidadosamente sus reverencias. Las siguientes veces que
entró, se agachó rápidamente, tocando por un momento el piso con la cabeza, y se incorporó con prisa e
hizo preguntas. Nuevamente salió de la habitación. La siguiente vez que entró, sucedió lo mismo. Al
incorporarse, Srila Prabhupada lo retó, diciendo, "¿Qué es esta achada? Tú ofreces tus reverencias. Esa
achada no está bien".

Srila Prabhupada siempre cuidaba de sus discípulos. Nos protegía de la más mínima ofensa. Este
incidente sucedió hace 22 años. Nunca estuve muy seguro de lo que Prabhupada quiso significar con la
palabra "achada". Sé que parte del significado era el movimiento rápido y abrupto de cortar que se asocia
con esa herramienta en particular.
Mientras escribo, observo otro significado de la palabra. Nuestra enredadera devocional es muy frágil.
Mientras prestamos servicio devocional al maestro espiritual, podemos dañar fácilmente nuestra
enredadera devocional por balancear descuidadamente nuestros egos cual hachas. Conciencia de Krishna
significa que debemos ser conscientes de nuestras actividades en todo momento y nunca adoptar cortes
breves como atajos respecto a nuestro Guru Maharaja.

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada, el más experto jardinero que atiende amorosamente nuestra
enredadera devocional! ¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 34


ISKCON, Nueva Dwarka, Los Angeles

Durante los dos años en que serví personalmente a Su Divina Gracia, él habló de retirarse de los deberes
administrativos muchas veces, para concentrarse en traducir las Escrituras para toda la humanidad. Mi
primera experiencia fue como sigue:

Alrededor de las 9.00 de esta mañana, Srila Prabhupada me llamó a su habitación y me pidió que llamara
a Karandhara. Esto sucedía a menudo mientras estábamos en Nueva Dvaraka. Srila Prabhupada parecía
tener mucha fe en los talentos de Karandhara. Recuerdo que Srila Prabhupada elogió a Karandhara,
señalando las escaleras de cemento camino al jardín que Karandhara había puesto, "Karandhara puede
hacer cualquier cosa". Si estábamos en Los Angeles y surgía un problema, Srila Prabhupada llamaba a
Karandhara, sintiéndose confiado que él podría resolver cualquier cosa.

Cuando Karandhara llegó, Srila Prabhupada lo petrificó diciendo, "No me quiero involucrar tanto en la
conducción. Quiero traducir libros". Karandhara respondió entusiasmado, "Sí, puedo hacer todo su
trabajo de secretario, y Ud. puede quedarse aquí y traducir. Le arreglaremos todo muy bien para Ud."
Srila Prabhupada dijo, "¡Sí! Lo haremos inmediatamente. No quiero tener nada que hacer. No más cosas.
No más manejos. Tú ocúpate de todos los asuntos por mí".

Karandhara salió de la habitación, listo para organizar a ISKCON desde su oficina en la Av. Watseka. Yo
pensé, "Esto es sorprendente. Prabhupada dejará que el GBC administre la sociedad. Nueva Dvaraka era
perfecto. Tenía todas las facilidades para Srila Prabhupada. El podía quedarse aquí por años y traducir
todo el día si quería. Srila Prabhupada había dicho que su jardín aquí, era su lugar favorito".

Ahora son las 11.00 a.m. Srila Prabhupada sonó su campanilla. Al entrar a las habitaciones de Srila
Prabhupada. ofrecí mis reverencias, mas antes de levantar mi cabeza del piso, dijo, "Llama a
Karandhara". Cuando Karandhara entró a la habitación, ofreció reverencias. Mientras lo hacía, Srila
Prabhupada notó una carta que asomaba por el bolsillo de la kurta de Karandhara. Los ojos de Srila
Prabhupada se abrieron grandes. "¿Qué es eso?" -dijo. "¡Oh! Es una carta para Ud., Srila Prabhupada"
-replicó Karandhara. "Ábrela" -dijo Srila Prabhupada.

Karandhara la abrió y leyó la carta a Srila Prabhupada. Era una carta típica de un discípulo antiguo que
manejaba un templo en alguna parte del mundo. Srila Prabhupada la escuchó intensamente y luego dictó
una respuesta.

El retiro de Srila Prabhupada duró por casi una hora. Era el primer retiro que yo había experimentado,
pero no el último. Srila Prabhupada disfrutaba traduciendo el Srimad Bhagavatam para nosotros. También
disfrutaba enseñando a sus hijos la forma de caminar por el sendero espiritual. Su paciencia era infinita. A
diario nos levantaba si nos deteníamos, y nos animaba a tratar de seguir caminando. Sin importar cuánto
soñó con el retiro, no iría a dejarnos solos hasta que pudiéramos caminar por nuestra cuenta. Ha llegado
para nosotros la hora de caminar.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 35


Septiembre de 1974, Vrindavana, India

ISKCON, Krishna-Balarama Mandir

Srila Prabhupada ha estado muy enfermo por algunas semanas. Ha sido una época muy difícil. Casi no
comió y necesita ayuda para caminar. Después de mucho tiempo, asoma la mejoría para alivio de todos
sus discípulos.-

Algunos de los miembros del GBC se han estado reuniendo. Sus discusiones están centradas en aliviar a
Srila Prabhupada de sus responsabilidades directivas. Opinan que si pueden seguir adelante con
eficiencia, entonces Srila Prabhupada se aliviará. Tienen la esperanza que su salud mejorará si no tiene
que preocuparse con el manejo diario de ISKCON.

Convocaron a una reunión en presencia de Srila Prabhupada. Comenzaron diciendo, "Srila Prabhupada,
hemos decidido que podemos ocuparnos de todo el manejo, y Ud. puede estar libre para hacer su labor de
traducción. No tiene que preocuparse por manejar la Sociedad. Nosotros somos competentes para
hacerlo". Srila Prabhupada se enojó mucho. Dijo, "Cuando quiera que uds. se encarguen del manejo,
cuando quiera dejar de dirigir, lo haré. No digan a su maestro espiritual cuándo debe dejar la conducción.
¿Quiénes creen que son, diciendo a su maestro espiritual cuándo abandonar la conducción? Tengo la
suficiente idoneidad para saber el momento en que quiera dejar de administrar. Cuando decida dejar de
hacerlo, entonces dejaré de hacerlo. La decisión depende de mí, no de ustedes. ¡Se terminó la reunión!

Srila Prabhupada Uvaca 36


Octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha-Damodara

Esta noche Srila Prabhupada está hablando en su sala de estar. Ha estado haciéndolo regularmente desde
su llegada. Algunos de los lugareños traen ofrendas de frutas y flores y las colocan a sus pies de loto.
Súbitamente, en medio de la clase de Srila Prabhupada entra un mono en la habitación, atraído por las
bananas. Visaka arrojó rápidamente su chaddar sobre el mono y tiró con fuerza de las bananas. Se las
ingenió para aferrar la mayor parte, pero en unos pocos segundos el mono se había ido con una banana de
premio en su mano.

Srila Prabhupada dijo, "Miren qué inteligente es este mono. Esto demuestra que todas las entidades
vivientes son inteligentes en lo suyo. ¿Cuánto tiempo les hubiera tomado a ustedes hacer eso, entrar y
salir corriendo de aquí y conseguir las bananas? Este mono es muy inteligente respecto a su alimentación.
Puede hacerlo en unos pocos segundos. Prácticamente nadie lo vio. Tomó las bananas y se Fué.
Asimismo sucede en el mundo material. Todos son muy expertos en su propio ámbito. Así pues, debemos
volvernos devotos muy expertos y no monos expertos.

Todo el incidente tomó unos 4 segundos. Pese a que Srila Prabhupada se hallaba en el medio de su
disertación, sabía todo lo que pasaba a su alrededor. Srila Prabhupada siempre estaba seguro de las
actividades a su alrededor; era experto en hacer más de una cosa a la vez.

Srila Prabhupada Uvaca 37


7 de octubre de 1972, ISKCON, San Francisco

Berkeley

He sido el sirviente personal de Srila Prabhupada por un mes. Estoy comenzando a sentirme cómodo y a
familiarizarme con mis deberes. No podía saber que esto me calificaría para lo que vendría. En cuanto
pienso que lo sé, ¡oh, oh!
Esta noche Srila Prabhupada me llamó y me pidió que preparara algunos puris, papas a la inglesa y leche
caliente. No nos estamos quedando en el templo. Estamos en la casa de una joven pareja. Ellos eran
amigos de los devotos. Los devotos de aquí pasaron horas limpiando la casa para que estuviera
presentable antes de que Srila Prabhupada llegara.

La instalación de la cocina no era muy buena. Por fortuna, había ghi en una hornalla, de modo que se
podía preparar una comida. Srila Prabhupada había pedido "papas a la inglesa". Yo estaba ansioso por
prepararlas, pero no tenía experiencia. Hacer los puris era bastante fácil, pero llevaba cierto tiempo. Se
estaba haciendo tarde y yo no quería que Srila Prabhupada tuviera que esperar. Pelé algunas papas, tan
delgadas como fue posible con un pelador y las freí en ghi muy caliente. Salieron parecidas a las rueditas
de papas, pero no exactamente como las papas que hubiera visto antes.

Me sentí muy afortunado por poder servir al representante viviente de Krsna. Srila Prabhupada era mi
deidad adorable, la misericordia especial me reciprocaba directamente. Corrí con afecto hacia Su Divina
Gracia con un plato de papas a la inglesa, un puri caliente y una taza de leche caliente. Srila Prabhupada
señaló las papas fritas y preguntó con firmeza, "¿Qué es esto?". Azorado, dije, "Papas a la inglesa, Srila
Prabhupada". "¡No son papas a la inglesa!" tronó. "Esto no es lo que yo quería".

Al ver mi consternación, agregó, "De todos modos...anda, déjalo". Me sentí terriblemente mal. Era la
primera vez que había fracasado en mi servicio a mi Guru Maharaja. Me sentí morir. La ofrenda no había
sido aceptada. Volví a la cocina y cociné el siguiente puri. Regresando a las habitaciones de Srila
Prabhupada, coloqué el puri en su plato y ofrecí mis reverencias. Al incorporarme, él me miró con una
gran sonrisa. Y dijo con seguridad, "Están muy buenas. Está todo bien. Son muy buenas". Respiré
aliviado y repliqué, "¡Oh, bien! Gracias, Srila Prabhupada!.

Me sentía bendito. No sabía si realmente le había gustado o si lo había dicho meramente para hacerme
sentir mejor. Como sea, fue maravilloso. Era maravilloso tener a alguien que se interesara tanto por mí.
Hice otro puri y se lo llevé y aguardé a que terminara. Levantando sus platos, me quedé helado al ver que
había comido todas las supuestas papas fritas. Srila Prabhupada aceptó misericordiosamente mi humilde
ofrenda.

Meses después, estando en la India, finalmente realicé que las "rueditas de papas" son el equivalente
británico de las "Fritas a la Francesa"(*).

Posteriormente, le hice las rueditas de papas a Srila Prabhupada de acuerdo con sus instrucciones,
"delgadas y croscantes". Observen la discrepancia idiomática. No es un error. Srila Prabhupada a menudo
emplea palabras que le son propias. Yo preferí su empleo de la palabra "cripsy" por "crispy" (**). Pues
posee un sonido crujiente.

*N. del T.: este pasatiempo tiene que ver con una distinción hecha en el inglés americano entre batata
frita palito (french fries) y en fetas o rodajas (potato chips). Esa distinción no existe en el inglés británico.

**N. del T.: Aquí Srila Prabhupada decía "cripsy", en lugar de "crispy" (crujientes o crocantes).

Srila Prabhupada Uvaca 38


6 de octubre de 1972, ISKCON, Berkeley

Srila Prabhupada ha llegado hoy a quedarse por unos días en la casa de algunos de sus bienquerientes.
Sus discípulos lo llevaron a recorrer la casa. Srila Prabhupada tomó asiento y preguntó, "¿Hay algo de
prasadam?". No había nada disponible. El dijo, "Bueno, traigan algo de fruta" y "Traigan algo para lavar
mis pies. Una toalla y un poco de agua. Esa es la etiqueta habitual. Se deben lavar los pies de una persona
que llega". Srila Prabhupada no necesita nada de ninguno de nosotros, mas misericordiosamente nos
enseñó el modo apropiado de honrar a un invitado, qué decir con respecto al maestro espiritual.

Los devotos se apresuraron a prepararlo todo. Cuando sus discípulos comenzaron a lavar sus pies, Srila
Prabhupada dijo, "Laven hasta las rodillas. Esta clase de baño refresca todo el cuerpo después de viajar".
Un día de mucho calor en Vrndavan, Srila Prabhupada volvió a mencionar el mismo hecho tras regresar
de un compromiso. Regresando a sus habitaciones, se fue directamente al cuarto de baño y lavó sus pies y
piernas con agua fría. Dijo, "Después de salir, hacer esto rejuvenece todo el cuerpo".

Nos enseñó la norma antiquísima de la etiqueta Védica completa, con aplicación práctica. Nos anima con
el conocimiento. ¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 39


15 de septiembre al 28 de octubre de 1972

ISKCON, Juhu, Bombay

El principal placer de Srila Prabhupada era hablar sobre Krsna y Sus asociados las 24 horas del día.
Saboreaba cada oportunidad de hablar la filosofía de la Conciencia de Krishna. Esto contrastaba
agudamente con su empleo reducido de las palabras referidas a su propia conservación física. La
dicotomía era extática.

Srila Prabhupada tomaba una siesta diaria después del prasadam del almuerzo. Tras levantarse, Su Divina
Gracia solía pasar por la que era mi zona designada, para ir al cuarto de baño. Muchas veces yo también
descansaba. En cuanto oía el dulce sonido del arrastre de sus pies, me levantaba y ofrecía mis reverencias.
Srila Prabhupada caminaba diciendo, "Dab" con una voz profunda. Cuando él regresaba a su habitación,
yo debía ir a la cocina, abrir el coco, colocar la hierba dorada en la abertura y colocar el agua dulce sobre
su escritorio. Tal era el ritual diario. Toda vez que oía la palabra "dab", la misma oportunidad extática se
presentaba.

Particularmente en Vrndavana, Srila Prabhupada a menudo comentaba a sus invitados lo rápido que su
sirviente cocinaba el almuerzo. Solía decir, "Srutakirti puede cocinar todo mi almuerzo, arroz, dahl,
capatis y tres de nuestros subjis en solo 45 minutos". Luego me miraba y decía, "¿No es así?". Asintiendo,
yo respondía, "Sí, Srila Prabhupada, y le doy su masaje mientras se va cocinando". Abriendo mucho sus
ojos, dijo, "Se dan cuenta, 45 minutos y todo el asunto del mantenimiento del cuerpo... terminado. Eso es
Conciencia de Krishna. Reducimos al mínimo la conservación del cuerpo, tanto como sea posible, así
tenemos más tiempo para el servicio devocional".

Otro ejemplo que demuestra la eficiencia de Srila Prabhupada con un mínimo esfuerzo ocurría en la
intimidad de sus habitaciones. Srila Prabhupada me ordenaba sin decir una sola palabra. Sentado en su
habitación, solía mirar a los ventiladores de techo. Si estaban funcionando, significaba que yo debía
apagarlos. A la inversa, si estaban apagados...activarlos. Otras veces, solía mirar a las puertas francesas.
Si las cortinas estaban abiertas, yo las cerraba, si estaban cerradas, yo las abría. Srila Prabhupada decía,
"Este es un sirviente de primera clase, hace su servicio sin que se lo pidan. El sirviente de segunda clase,
lo hace al ser ordenado. El sirviente de tercera clase, se lo pides y lo hace de mala gana o no lo hace en
absoluto".

Oro por oír el arrastre de sus pies, ver sus miradas. oír sus palabras y tener la oportunidad de servirlo vida
tras vida. Srila Prabhupada es el Acarya.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 40


Junio de 1972, Los Angeles, California

Nueva Dwarka
Hoy, tras el paseo matutino, un grupo de 5 ó 6 devotos se ubicó en el pasillo de la entrada, observando
como Srila Prabhupada subía con su bastón las escaleras hacia su habitación. Mientras caminaba, todos
cantábamos agradecidos, "¡Jaya Srila Prabhupada!"

El se dio vuelta y dijo cariñosamente con una hermosa sonrisa, "Justo estaba pensando que cuando era
joven subía las escaleras corriendo. Ahora tengo el mismo deseo, todavía quiero subir las escaleras
corriendo, pero debido a este cuerpo...ahora no puedo correr. Todavía quiero hacer todas esas cosas,
como cuando era joven. Quiero ser activo pero el cuerpo es muy limitante". Continuó subiendo las
escaleras mientras nosotros ofrecíamos nuestras sentidas reverencias.

La luz se hizo en mi mente, por un momento realicé que Srila Prabhupada había aceptado
voluntariamente tantas molestias para salvarnos de este burdo y necio concepto corporal de la vida. Fuí
testigo de la majestuosidad del lila de Srila Prabhupada, sirviéndolo personalmente, mas hubo muchas
épocas penosas también.

Mi corazón se condolía mientras éramos testigos del sufrimiento por el que atravesaba Su Divina Gracia
debido a su aceptación voluntaria de las reacciones pecaminosas de las almas caídas como la mía. El
hecho de que Srila Prabhupada experimentara estas incomodidades, no disminuye su grandeza, sino que
la magnifica. Tal es la infinita misericordia del devoto puro. ¿Quién puede ser tan magnánimo? El es
nuestro eterno bienqueriente que asumió la tremenda responsabilidad de salvarnos de nuestra condición
caída.

En los días subsiguientes intentaré describir algunos de estos pasatiempos dulces y agri-dulces de Srila
Prabhupada, con la esperanza de poder meditar en ellos y apreciar su grandeza. Pido perdón a todos los
que ofendo que han compartido mis percepciones imperfectas. Si espero a volverme perfecto antes de
intentar glorificar a nuestro amado guru, me temo que me olvidaría de todo. Reconozco mi falta de
talento para glorificar con propiedad a nuestro amado Saktyavesa Avatara Srila Prabhupada. Realizo que
Su Divina Gracia, siendo un nitya-siddha no era susceptible de ninguna enfermedad material, mas de
todos modos nos concedió su misericordiosa asociación caminando con nosotros por esta tierra de
miseria, Martyaloka. El vino a liberarnos y vino voluntariamente a este sitio de miseria. Esa es su
misericordia sin causa.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 41


2 a 4 de abril de 1973

Saint Moritz, Zurique, Suiza

Estando en Bombay, un discípulo mayor le mostró a Srila Prabhupada una postal de Saint-Moritz, de
coloridas flores silvestres y colinas verdes. Era hermoso. El devoto de Srila Prabhupada expresó
consideradamente que sería bueno tomar un respiro después del largo trayecto entre Bombay y Nueva
York. Srila Prabhupada podría descansar un poco en Saint Moritz. Cualquiera que haya viajado de los
EE.UU a la India, sabe que es un viaje duro, muy cansador. Srila Prabhupada había estado viajando
bastante rápidamente, no quedándose más de 6 a 7 días en cada lugar, por lo que detenerse en Saint
Moritz parecía ser una buena proposición.

Sin embargo, otro de los motivos para quedarse en Saint Moritz era una especulación dorada. Unos
cuantos hombres experimentados estaban pensando en fortificar las reservas de oro de ISKCON,
invirtiendo en oro, antes de que el precio bajara. Zurich era el lugar justo para la inversión billonaria de
oro. No obstante, Srila Prabhupada tronchó la idea de raíz.

Saint Moritz es zona de esquí y en esta época del año hay una considerable cantidad de nieve en el suelo.
El hotel elegido por nosotros tenía un salón central con un ascensor. Al salir del mismo, y entrar a la
habitación del hotel, la misma se abría a un espacioso condominio de tres salas, con cocina completa. El
gran living-room tenía puertas de vidrio corredizas, que daban a una terraza con una fantástica vista de las
montañas cubiertas por la nieve. Para muchos, quitaba el aliento, pero no a Srila Prabhupada.
Srila Prabhupada era muy regulado. No importaba dónde estuviéramos, la vida continuaría como un reloj.
El esquema de Srila Prabhupada permanecía constante. Esta mañana no fué diferente. Srila Prabhupada se
puso su abrigo con capucha azafrán y se preparó para su paseo matinal, diciendo, ¿Vamos a caminar, así
nos enteramos qué tan frío es aquí?

Estando en la planta baja, Su Divina Gracia abrió la puerta de vidrio corrediza, para salir a la terraza hacia
las grandes puertas de entrada. Súbitamente, un enorme golpe de aire helado llenó todo el condominio.
Era como una tormenta de nieve. Srila Prabhupada abrió grandes sus ojos y exclamó, "¡Ooooohhh, esto es
demasiado frío!".

Toda vez que era testigo de esas expresiones infantiles, mi corazón se derretía de gozo. Srila Prabhupada
trasuntaba la inocencia de un niño. Mientras la mayoría de los devotos experimentaban su prédica
poderosa y determinada, yo me sentía afortunado por ver la cara de Srila Prabhupada iluminada con una
expresión entrañable y querida. Su Divina Gracia sintió el frío. No le gustaba, así lo dijo, "Caminaremos
por el hall dentro del edificio".

Una ventisquita de nieve no iba a interferir con el paseo matinal de Srila Prabhupada, de manera que Su
Divina Gracia, Pradyumna y yo, nos dirigimos al hall. Ahora bien, esto planteaba otro tipo de problemas.
Considerando que estamos en 1973, el lugar de temporada turística era de una súper y alta tecnología,
diseñado para operar con poco gasto de energía. El sistema consistía en que si alguien caminaba por los
pasillos, las luces se encendían automáticamente por determinado lapso de tiempo, probablemente el
tiempo exacto que se tardaba en entrar al ascensor, luego las luces se apagaban automáticamente. De
modo que mientras caminábamos por el corredor, en uno y otro sentido, debíamos pulsar diversos
botones a lo largo del pasillo, para que las luces se encendieran. De otro modo, teníamos que caminar en
la oscuridad.

Pradyumna decidió regresar al apartamento. Srila Prabhupada y yo caminamos en uno y otro sentido del
corredor. Yo corría de botón en botón, pulsando y cantando, pulsando y cantando. Esto duró una media
hora, hasta que Srila Prabhupada mencionó, "El clima frío me ha despertado el apetito. Puedes ir a hacer
algo de halava". Yo repliqué, "Está bien, Srila Prabhupada, ¿quiere que espere hasta que termine de
caminar, o debo ir ahora?". Las luces durarían otros 30 segundos, de modo que yo estaba preocupado por
los botones. Srila Prabhupada contestó con humor, "No, yo caminaré, tú puedes ir a hacer el halava".

Nos encantaba cuando Srila Prabhupada tenía apetito. Era una alegría cocinar para él. Al entrar, le dije a
los demás, "Srila Prabhupada aún está caminando por el pasillo. Alguien tiene que salir a pulsar los
botones, para prender las luces". Todos espiamos por la puerta para ver a Srila Prabhupada cantando,
caminando y pulsando los botones para mantener las luces encendidas. Fué bastante divertido. ¡Jaya Srila
Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 42


4 de abril de 1972, Zurique, Suiza

Tras salir de Saint Moritz, pasamos un día en un hotel exclusivo con vista al Rin, en Zurich. Srila
Prabhupada tenía una habitación y sus acompañantes estaban juntos, en la habitación contigua a la suya.
No eran habitaciones adyacentes. Cuando llegaba la hora de su masaje, yo debía entrar a su habitación
para ponerme mi gumsa, para no caminar por el pasillo con ella. Al terminar de darle el masaje, dejé sin
querer mi bolsita de cuentas en su habitación.

Las cuentas de la japa no eran el juego en el que Srila Prabhupada había cantado dos años atrás.
Lamentablemente, las perdí en Nueva Vrndavana. Consideré el pedirle a Srila Prabhupada que cantara en
otro juego de cuentas para mí, pero no quería admitir lo descuidado que había sido. Mi bolsita de cuentas
era prasadam dado por Su Divina Gracia. Para mi encanto, al regresar a la habitación de Srila
Prabhupada, observé su mano en mi bolsita. Por la siguiente media hora, me senté y observé con gozo
mientras él cantaba en mis cuentas. Nuevamente Srila Prabhupada había cumplido mi deseo sin que yo se
lo pidiera. Esperé hasta que depositó mi bolsita y llevé mis cuentas recién santificadas a nuestras
habitaciones. Referí extasiado a los demás, el beneficio del milagro que acababa de ocurrir.
De Zurich nos dirigimos a Saint Moritz en un lujoso tren. Ibamos en el tren, Srila Prabhupada, yo mismo
y un joven brahmacari llamado Jai Hari. Los demás devotos tenían que atender otras ocupaciones
inversionistas. El tren circulaba a través de los Alpes. Era magnífico. Siguiendo el paisaje de la nieve que
cubría las montañas, el tren hacía su recorrido constante, en diferentes direcciones. El imponente
escenario, tan inspirador, concitó la plena atención de Jai Hari y la mía. Srila Prabhupada, sentado,
cantaba tranquilo mientras nosotros nos señalábamos los diferentes paisajes, completamente ajenos a
nuestro Guía Espiritual sentado a nuestro lado.

Interrumpiendo nuestra meditación, Srila Prabhupada dijo con calma, "¿Cómo se llama este sitio?".
Encantado de tener una oportunidad de responder una pregunta tan simple, dije rápidamente, "¡Saint
Moritz, Srila Prabhupada, Saint Moritz!". El respondió de inmediato, "Puede que se llame Saint Moritz,
yo lo llamo San Infierno. Este lugar es infernal. Aquí no hay vida en ninguna parte, simplemente ramas
de árboles y nieve. No hay una cosa viviente en millas".

Srila Prabhupada había convertido efectivamente nuestra ilusión en una oportunidad instructiva para dos
de sus fluctuantes discípulos. Jai Hari y yo pasamos el resto del viaje con nuestras cabezas gachas,
cantando y oyendo en paz la vibración sonora trascendental del Maha Mantra, tal como Srila Prabhupada
deseaba. Estar con Srila Prabhupada era la posición más afortunada. Si ustedes siguen su ejemplo, han de
saber que están correctamente situados.
Al hacerle una pregunta, la respuesta que se recibía era la verdad absoluta. El apaciguaba a miles de
discípulos regularmente, respondiendo a sus preguntas, aliviando sus temores y ocupándolos en el
servicio de Krishna. Srila Prabhupada, por favor, libéreme de mi apego por las montañas de Maya para
que pueda oír sus amables y gentiles instrucciones.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 43


Esta mañana, mientras cortaba el césped por la gracia de Sri Guru y Gauranga, recordé a mi amado Srila
Prabhupada. Siempre me siento muy afortunado, en especial durante esas actividades materiales que me
dan la oportunidad de meditar en mi Guru Maharaja.

Esta mañana, Srila Prabhupada caminó por los terrenos del templo en Coconut Grove. Mientras lo hacía,
se dirigió al presidente del templo y preguntó, "¿Porqué los terrenos de todos los demás están limpios y
aquí sólo hay hojas en el suelo?"

Junio de 1975, Honolulú, Hawai

Sede: ISKCON, Nueva Navadvipa

Los suelos en Nueva Navadvipa siempre han sido muy bonitos, mas en esta ocasión, con la llegada de
Srila Prabhupada, no estaban bien cuidados. Caminando por los terrenos del templo, Srila Prabhupada
preguntó, "¿Porqué no se atiende este jardín?". Sukadeva, el presidente del templo, respondió, "Srila
Prabhupada, no hay nadie para hacerlo". En ese momento, había aproximadamente 20 devotos caminando
con Srila Prabhupada. El miró alrededor, a todos sus discípulos y dijo, "¿Cómo es eso? Nadie que lo
haga".

Para avanzar en el sendero del servicio devocional, se debe facilitar el placer del Maestro Espiritual,
luego, ciertamente se obtiene la gracia de Krsna. Nosotros somos dasa dasa anu dasa.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 44


18 de marzo de 1973

Se ha celebrado el primer festival internacional para los devotos de ISKCON. La forma bengalí del
kirtana, ha tenido una influencia principal en muchos de los devotos. Srila Prabhupada expresó cierto
desagrado en relación al canto de tantos mantras diferentes. Dijo, "Pueden cantar 'Nitai Gaura, Hari Bol',
pero yo cantaré Hare Krsna e iré de vuelta a casa, de Vuelta al Supremo".

Algunos de los kirtanas se centran mucho en los 'Hari bol'-Si comprendimos la traducción, quizás
sepamos lo que tenemos que hacer. Srila Prabhupada disfrutaba cantando el Maha mantra.

26 de Abril de 1973, Sede: ISKCON, Nueva Dvarka

Brahmananda Maharaja y yo, introdujimos el estilo bengalí de danza en el kirtana. Lo aprendimos en el


festival de Mayapur. Muchos de los devotos lo aman. Srila Prabhupada también ha sonreído mientras los
devotos bailaron delante suyo. Pradyumna le preguntó si estaba bien bailar de ese modo, porque algunos
de los devotos lo consideraban raro. Srila Prabhupada replicó, "¡Sí, por supuesto!"

Srila Prabhupada ama ver a sus discípulos cantar "Hare Krsna" y danzar en éxtasis.

¡Jaya Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 45


Aeropuerto de Bangkok

Srila Prabhupada distribuía su misericordia sin distinción. Tal es la amabilidad del devoto puro. En un
vuelo de la India al oeste, tuvimos que detenernos en el aeropuerto de Bangkok, y esperar en la zona de
tránsito.

Srila Prabhupada me dijo, "Consigue mis cosas, voy a darme una ducha". Fuí a la zona de equipaje, abrí
la valija de Srila Prabhupada, tomé su lota, toalla y una muda nueva de ropa. Me llevó unos minutos, mas
al regresar con Su Divina Gracia, él preguntó, "¿Dónde está el baño?". Caminamos juntos hacia el baño.
Lamentablemente, no había facilidades para bañarse.

Srila Prabhupada nunca se descorazonaba fácilmente. Cuando quería hacer algo, no existían los
obstáculos. Sopesando la situación, me dijo, "Está bien, me bañaré con la pileta". Se colocó su gumsa y
con el lota en la mano, procedió a derramar agua sobre su cuerpo una y otra vez. Se lavó con jabón y
luego se enjuagó. Yo estaba parado a su lado, mirando asombrado, mientras él se refrescaba. Era
completamente trascendental a todas las otras actividades que sucedían en torno suyo.

Mirando desde un rincón del cuarto de baño, se hallaba un asistente. Su rostro mostraba desagrado por el
trabajo extra que se le creaba. No tenía idea que estaba siendo bendecido por un Paramahamsa. Estaba
logrando la oportunidad de hacer labor de pujari por la misericordia sin causa de Srila Prabhupada.

Cuando Srila Prabhupada terminó, le alcancé una toalla. Se secó y se colocó un dhoti y kurta limpios. Al
terminar, salimos juntos del cuarto de baño. El asistente se acercó a mí. Obviamente se estaba quejando,
aunque yo no tenía idea de lo que me estaba diciendo. Mientras esto ocurría, Srila Prabhupada se reía.
Saliendo, dije, "Srila Prabhupada, creo que está un poco desconcertado". Srila Prabhupada replicó, "¡Oh,
bien! ¡Yo tenía que bañarme, me sentía muy cansado!".

Estar con Srila Prabhupada en un viaje, era siempre una aventura increíble. El nunca sintió la necesidad
de ajustarse a ninguna convención social. En los aviones, usaba la sala de descanso cuando estaba
encendida la luz del cinturón de seguridad. Tomaba prasadam donde a nosotros no se nos permitía
depositar nuestras bandejas. Si alguien le decía algo, lo ignoraba. Entonces, se dirigían a mí y yo me
encogía de hombros, y decía, "No puedo hacer nada". Se iban inevitablemente derrotados, realizando que
no eran adversarios para una persona de Vaikuntha.
Srila Prabhupada Uvaca 46
19 de febrero de 1975, Aerolíneas Venezolanas

Srila Prabhupada influía a todos los que estaban a su alrededor. Viajar con él era una experiencia
iluminadora, al comprobar la forma en que Srila Prabhupada levantaba el espíritu de todo el mundo hasta
el reino trascendental al visitar los templos, era extático. Sin embargo, estar con él en aviones y
aeropuertos, brindaba una oportunidad distinta para observar la forma en que cambiaba la vida de
aquéllos que no sabían nada acerca de él. Debe haber sido su refulgencia. Podía notarse, incluso por un
cuadrúpedo como yo. Una vez, alguien que pasaba dijo, "Este hombre tiene un aspecto muy maravilloso".
Otros preguntaban qué podían hacer por él.

El incidente de Aerolíneas Venezolanas es singular. Srila Prabhupada, Paramahamsa Swami, Nitai dasa y
yo, viajábamos desde la ciudad de México a Caracas. Yo no había preparado nada de prasadam para el
viaje, mas justo antes de abordar el avión, una dama Vaisnava me alcanzó un bolso con un poco de arroz
inflado que había hecho ella para el viaje.

Poco después de partir, Srila Prabhupada dijo, "Bueno, tomemos prasadam". Yo dije, "¿Desea lo que
sirven en el avión?". De inmediato respondió, "¡No, no! Tenemos nuestro prasadam. Eso está bien". Yo
dije, "OK". Ni siquiera pedí un plato. Bajé la bandejilla, desenrollé el envoltorio de aluminio y coloqué el
arroz inflado delante de mi maestro. De inmediato empezó a comer. Terminó la mitad del mismo, aunque
no era una porción muy considerable. Sin siquiera mirarme, dijo, "Está bien, ahora toma tú". Este es el
néctar por el cual estamos siempre ansiosos. Srila Prabhupada siempre atendía mucho a sus
acompañantes. Esta cualidad era una de las muchas que yo apreciaba tanto.

Srila Prabhupada se sentó al lado de la ventanilla. El siempre se sentaba al lado de la ventanilla. Yo


estaba en el medio. Siempre me siento al lado de Srila Prabhupada, a menos que me rinda a los deseos de
algún miembro del GBC. Paramahamsa estaba en el asiento para uno solo. Tomé el arroz hervido de Su
Divina Gracia y lo deposité en el medio, guardando la mitad para mí y el resto para Paramahamsa Swami.

Comíamos felices los remanentes de Srila Prabhupada cuando una joven azafata que caminaba por el
pasillo nos miró y espontáneamente pasó al lado de Paramahamsa y colocó su mano en mi maha. Asiendo
un poquito lo colocó en su boca y exclamó, "Oh, esto es muy bueno. ¿Qué es?". Tratando de guardar mi
compostura, respondí. "Es arroz inflado". Srila Prabhupada la miraba sonriendo ampliamente.
Nuevamente dijo ella, "Ah, esto es muy bueno". "Me alegro que le guste", -dije, todavía un poco
desconcertado por lo que ella había hecho. "¿Desean alguna otra cosa para comer?" -preguntó.

"Bueno" -dije, "somos vegetarianos. A menos que haya algo de fruta, no podemos tomar nada". Ella
respondió ansiosamente, "Iré a la sección de primera clase y les traeré una cesta de frutas". Estuvo de
vuelta en un momento con fruta y cuchillos. Nuevamente preguntó, "¿Desean que les traiga algo más?".
Volviéndome hacia Srila Prabhupada, dije, "¿Prabhupada, le gustaría un poco de leche?". El dijo, "Sí,
leche caliente". Yo dije, "OK, tomaremos un poco de leche caliente". Ella se dirigió rápidamente a la
primera clase y regresó de inmediato con leche caliente.

He oído hablar en muchas clases a Srila Prabhupada sobre la Superalma que mora en el corazón de la
entidad viviente. Sin embargo, nunca había experimentado Su presencia hasta ese día. Estoy convencido
que la Superalma dentro del corazón de la azafata la inspiró a obrar de una manera tan anti-profesional.

A veces los devotos me ofrecían dinero por degustar los remanentes de Srila Prabhupada. (Nunca lo
tomé). Rogaban por la oportunidad de hacer algún servicio personal. Y aquí estaba esta azafata con una
audacia que nunca antes nadie había tenido, por la misericordia de Krishna y Su devoto puro.

Todas las glorias a Usted, Srila Prabhupada, por distribuir su misericordia a todas las entidades vivientes
que entran en contacto con Ud.

Srila Prabhupada Uvaca 47


Vuelo de Aerolíneas del Mundo trascendental

Dondequiera resida el devoto puro, es Vaikuntha, y él distribuye su misericordia sin causa a las almas
condicionadas caídas, ya sea que ellas lo deseen o no. Srila Prabhupada siempre me hacía sonreír
mientras viajábamos por avión, el nunca cambiaba sus hábitos. En presencia de las personas materialistas,
estas actividades a veces eran anti-convencionales.

A Srila Prabhupada le gustaba mirar afuera de la ventanilla, durante las salidas y aterrizajes. Parece que
disfruta especialmente mirando el aterrizaje. Si tomamos un largo vuelo nocturno, el secretario de Srila
Prabhupada y yo dejábamos libres nuestros asientos para que Srila Prabhupada pudiera tenderse y
descansar. En esta ocasión en particular, el cuerpo trascendental de Srila Prabhupada estaba estirado a
través de los asientos. Su cabeza yacía pacíficamente en una almohada al lado de la ventanilla. Parecía
completamente relajado, algo que yo no sé como lograr en un avión.

Sus pies estaban debajo del apoya-brazos, sobresaliendo unas 10-12 pulgadas en el pasillo. Eran
hermosos, con o sin los zoquetes azafrán que los cubrían. Esa noche, sus pies de loto estaban bien
abrigados. Mientras descansó por espacio de una hora, los pasajeros que circulaban en uno u otro sentido
del pasillo rozaban sus kamala padas. A veces, cuando los golpeaban, el se movía ligeramente, mas nunca
retrajo sus pies. Los dejó allí todo el tiempo que descansó, bendiciendo a todos los afortunados que
pasaron por allí.

Los acompañantes de Srila Prabhupada observaban desde la hilera próxima, preguntándose qué habría
hecho esta gente para que se les brindara semejante oportunidad. Quizás Srila Prabhupada los bendijo a la
fuerza con misericordia sin causa, ya sea que lo quisieran o no.

Gracias Srila Prabhupada por impulsarme a tener un atisbo de su incomparable divinidad. Por favor,
imponga sus bendiciones sobre mí, una y otra vez, como lo hizo tan compasivamente tantas veces en el
pasado.

Srila Prabhupada Uvaca 48


Agosto de 1973, Bhaktivedanta Manor

He estado con Srila Prabhupada por casi un año, a la fecha y he tenido la buena fortuna de darle masajes
cada día. Pienso que me he vuelto muy eficiente y espero que hoy habrá otro bendito masaje. Srila
Prabhupada dijo, "El Manor es maravilloso y cuando brilla el sol, no hay un sitio mejor".

Srila Prabhupada está sentado sobre una estera de paja, directamente sobre el lustrado suelo de madera y a
su lado hay dos frascos. El grande está lleno de aceite de semilla de mostaza y el pequeño contiene aceite
de madera de sándalo. Los brillantes rayos del sol se filtran a través de una serie de ventanas y la tez
dorada de Srila Prabhupada está empapada de sol refulgente. Estoy sentado detrás de Su Divina Gracia,
restregando su cabeza con aceite de madera de sándalo por su efecto refrescante. Tras masajear su cabeza
por unos 15 minutos, me moví para masajear su espalda. En su cuerpo se utiliza el aceite de semilla de
mostaza, de modo que recogí el frasco para poner una pequeña cantidad en mi mano.

Srila Prabhupada dijo muchas veces, "Puedes masajear mi espalda todo lo fuerte que quieras". Realmente
lo significaba. ¡Fué verdaderamente maravilloso! Pude haber puesto toda mi fuerza y peso en masajear su
espalda y continuar así por media hora o más, y el nunca jamás dijo, "no tan fuerte". A veces, lo hacía
deliberadamente más fuerte que lo normal, pensando que debía haber un límite de hasta dónde le
agradaba. No hallé ese límite. Srila Prabhupada estaba sentado, perfectamente relajado durante esta
"lucha pasiva" como la llamaba, No tuvo que abrazarse para poder aceptar mi fuerza. Simplemente estaba
sentado allí, como si nada estuviera pasando.

Siempre disfrutaba de su masaje, y hoy no fue diferente, luego cambié de posiciones. Al dar un paso a la
derecha para masajear el pecho de Srila Prabhupada, volqué el frasco de aceite de mostaza. Todo el año
pasado Su Divina Gracia me advirtió muchas veces que siempre tuviera el frasco tapado.
Desafortunadamente, a veces lo hacía y otras veces no. Hoy debí pagar el precio. De inmediato gritó, "Tú,
tonto, serás inteligente recién a los 80" . Consigue un tazón y tráelo aquí". Salí corriendo de la habitación,
reapareciendo con un katori de acero inoxidable. Srila Prabhupada dijo, "Está bien, coloca tu mano en el
aceite y luego viértelo en el tazón". Ambos estuvimos sentados allí hasta que el aceite del piso estuvo en
el tazón de metal. "Ahora usa ese aceite para terminar el masaje" -dijo. Srila Prabhupada nunca, nunca
desperdiciaba nada. Más sobre eso en otro pasatiempo.

Ahora bien, la atmósfera parecía demasiado tranquila mientras continué con el masaje. Opinaba que
estaba enojado debido a mi necedad, de modo que pensé, "¿Qué puedo hacer para mitigar mi ofensa?" Lo
rumié una y otra vez, y de repente lo solté. "Muchas gracias, Srila Prabhupada, pensé que me tomaría
mucho más tiempo el volverme inteligente". Srila Prabhupada se rió con ganas. "Sí" -dijo, "es un viejo
dicho de India cuando alguien hacía algo tonto. Serás inteligente a los 80".

Srila Prabhupada es un devoto puro y Krishna está obligado a guardar la palabra de Su devoto. No tengo
oportunidad de volverme jamás Consciente de Krishna, pero si puedo vivir hasta los 80, estoy seguro que
finalmente me volveré inteligente. La verdadera inteligencia es ser Consciente de Krishna, por eso ruego
por vivir hasta los 80 y estar a la altura de las expectativas de mi amado Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada Uvaca 49


Agosto de 1973, Londres, Inglaterra

Bhaktivedanta Manor

Hoy, durante el masaje de la tarde de Srila Prabhupada, entró Revatinandana Swami a la habitación, con
un problema que según él solo podía resolver su maestro espiritual. El dijo, "Srila Prabhupada,
Syamasundara es el GBC y está tomando todas estas decisiones. Yo quiero aceptar su autoridad, pero he
debido acudir a Ud. porque él no está cantando sus rondas. Lo sé concretamente. No canta ninguna ronda.
Además, a muchos de los devotos en el templo les cuesta mucho acatar su autoridad. Quería saber cómo
podíamos manejar esto".

Srila Prabhupada se quedó en silencio por un momento y luego replicó, "Syamasundara está muy
ocupado. Cuando Arjuna estaba luchando en el campo de batalla de Kuruksetra no cantaba sus 16 rondas.
Si tú estás luchando en una batalla, ¿dónde queda el tiempo para tus rondas? De modo que, quizás
Syamasundara esté muy ocupado. De todos modos, así es como lo deben ver. En tanto esté él a cargo,
deben seguirlo y alentarlo a cantar si no lo está haciendo".

En Calcuta, durante un masaje de la tarde, entró un devoto a la habitación y preguntó qué debía hacerse
porque Gargamuni Maharaja, el administrador del templo, no estaba cantando sus rondas. Srila
Prabhupada respondió, "No debe estar en la oficina. Quizás esté materialmente cualificado de muchas
maneras, pero eso no basta. En la conducción se debe guardar el aspecto trascendental. Se deben seguir
los principios regulativos y cantar, de otro modo, es simplemente inútil tener meramente un conocimiento
directivo".

Srila Prabhupada no lo retiró de su oficina en ese momento. El es el acarya y puede hacer ajustes,
conforme al tiempo, el lugar y las circunstancias. Podemos apreciarlo en las cartas y oírlo en las
conversaciones. En ocasiones, las instrucciones de una carta, estaban destinadas solo a la persona que la
recibía, no era una política general. Para la verdad absoluta, podemos leer sus libros. El a menudo los
llamaba "libros de leyes para los próximos 10.000 años". Estoy comenzando a realizar que la presencia
personal de Srila Prabhupada en este planeta fue tan potente que él podía llevar almas caídas como la mía
y mantenernos ocupados en el servicio de Krishna, aún en el caso de que no siguiéramos sus regulaciones
estrictamente. Desde su partida, se me ha hecho evidente que si quiero asociarme con él y realizar
servicio devocional, debo seguir sus instrucciones estrictamente. Para muchos devotos, esto quizás pueda
parecer sentido común, pero para mí es una revelación.

Srila Prabhupada vive eternamente en sus instrucciones y sus seguidores viven con él. Srila Prabhupada,
por favor ocúpeme en su servicio.
Srila Prabhupada Uvaca 50
15 de octubre de 1972, Vrindavana, India

Templo de Radha-Damodara

He estado con Srila Prabhupada por 5 semanas, cocinando para él y masajeando su cuerpo trascendental
diariamente. Nunca entenderé porqué se me concedió esta gran fortuna. Hoy sucedió algo nuevo en mi
servicio. Yamuna devi está en la cocina de Srila Prabhupada preparando el almuerzo. Este había sido
siempre uno de mis servicios principales. Al fin y al cabo, Su Divina Gracia me enseñó cómo usar el
calentador en Dallas por dos días.- Supe de inmediato cuán afortunado había sido. Lleva tanto tiempo
hacer algo en la India.

Después del masaje de Srila Prabhupada, tomé un baño y me vestí. No sabía qué hacer conmigo mismo
puesto que no tenía que preparar su almuerzo. Caminé alrededor del complejo del templo. Nunca había
estado allí antes y me sentí un poco perdido, tanto en la India como en mi servicio. Estar en Vrndavana
era muy diferente. Trataba de apreciar mi buena fortuna estando en el hogar de Krishna y con su devoto
puro.

Finalmente me abrí paso hasta la cocina de Srila Prabhupada. Entré a la misma y ofrecí reverencias.
Nunca consideré cuán ofensivo era al tomarme tales libertades. Srila Prabhupada estaba sentado allí
tomando prasadam. Era el mismo sitio donde había estado por años, concibiendo su plan para conquistar
al mundo con la Conciencia de Krishna. Levantó la vista con una hermosa mirada y preguntó, "Así pues,
¿has tomado prasadam?". "No" -repliqué, "Acabo de bañarme". Srila Prabhupada respondió con encanto,
"Oh, de modo que no has tomado prasadam. Yamuna, dale un plato con prasadam". Yo dije, "No, está
bien, esperaré hasta que Ud. haya terminado". El dijo, "No, siéntate y toma prasadam".

Accedí feliz a su orden, qué pícaro era. Ahora me doy cuenta que fue uno de los momentos más dulces de
mi vida. Estaba tomando prasadam con Srila Prabhupada. Solo nosotros dos. En Vrndavan. En el Templo
de Radha Damodara. La misericordia del devoto puro no tiene límite.

Tampoco estaba preparado para lo que siguió. Realicé que nunca antes había saboreado el prasadam.
Además, nunca había cocinado nada adecuado para ser ofrecido. Yamuna devi es una devota apoderada
del Señor, enviada aquí para que Srila Prabhupada pudiera ser alimentado suntuosamente. Todas y cada
una de las preparaciones sabían increíbles. Ella hizo capatis cocinándolos perfectamente en el horno. Los
subjis eran definitivamente del mundo espiritual. Sentado allí con Srila Prabhupada, realicé qué magro
servicio había realizado cocinando para él. A veces, él decía que yo cocinaba "un buen prasadam
americano". Ahora entiendo lo que quería decir con eso. La cocina de Yamuna era trascendental.

Parecía como si nunca antes hubiera comido. Mientras estábamos terminando, Srila Prabhupada dijo,
"¿Te gusta?". Respondí con entusiasmo, "Sí, Srila Prabhupada. Mucho". El sonrió y dijo, "Así pues, ella
te ha preparado el almuerzo. Mañana, tú cocinas para ella. Tal es la costumbre Védica. Hoy ella ha hecho
un servicio para ti, ahora mañana tú debes servirla". Yo dije, "Oh, sí, Prabhupada".

En otras ocasiones, Srila Prabhupada decía, "Siempre hay que estar presto para servir a una persona, no se
trata que simplemente se acepte un servicio. Se llama a alguien "prabhu". Prabhu significa amo. Cuál es
la cuestión de aceptar servicio de tu amo. Tú eres sirviente y lo llamas prabhu, y aceptas tanto servicio de
tu amo. Luego, yo te llamo "prabhu". Significa que debo prestar servicio. Esa actitud debe estar presente,
que se es el sirviente de todos porque estoy llamando "prabhu" a todos.

Nunca cociné para Yamuna devi. Eso no hubiera sido servicio. Hubiera sido una austeridad para ella que
comiera mi "prasadam americano". Mataji, por favor perdóneme por aceptar servicio de Ud. Srila
Prabhupada, por favor, perdóneme por no seguir sus instrucciones. Oro por que me sea dada la habilidad
para servir a mi maestro espiritual con la experiencia de un alma rendida, tal como Yamuna devi dasi.

Srila Prabhupada Uvaca 51


Octubre de 1972, Vrindavan, India

Templo de Radha-Damodara

Desde que llegamos aquí el 15 de Octubre, Srila Prabhupada ha estado dando clases sobre el "Néctar de la
Devoción" cada noche en el patio, cerca del Bhajana Kutira de Srila Rupa Gosvami. Esto ocurrió durante
el mes de Kartika. Srila Prabhupada habló de hacerlo en varias ocasiones antes de llegar. Estaba muy
excitado. Dijo que todas las clases debían ser en inglés. no en hindi, para beneficio de sus discípulos.- En
el avión hacia Delhi, me dijo, "puedes leer del NdD y luego yo daré los significados". Estaba yo muy feliz
de que se me brindara esa oportunidad.

En la primera noche, Pradyumna tomó el servicio de leer del NdD. Estaba todo bien conmigo de ese
modo. Yo tenía que grabar la clase y cuidar de las necesidades personales de Srila Prabhupada, tales
como abanicarlo cuando se necesitara. El jardín estaba repleto de sus discípulos y también de muchos
Vrajavasis. La mayoría de ellos no entendía inglés, pero eso no importaba. Estaban muy felices de tener
la asociación de una persona santa.

La clase duró hasta después del ocaso. Los gorriones estaban ocupados regresando a sus ramas para pasar
la noche. Los monos estaban creando caos, como de costumbre. La atmósfera era muy trascendental,
excepto por las moscas. Zumbaban alrededor de Srila Prabhupada, mientras él hablaba. Fué una gran
oportunidad para que yo hiciera un servicio. Tomé el abanico camara y me paré al lado de mi guru.
Movía el abanico tal como el pujari que realiza el arati delante de las Deidades. Me sentía muy orgulloso
de poder realizar ese servicio frente a mis Hermanos Espirituales. Arriba y abajo movía el abanico, sin
notar que las moscas lo seguían molestando. En un momento, él levantó su brazo y lo cruzó contra su
cara, para echar a las moscas. Yo estaba tan absorto en sentimientos de grandeza, que nunca se me
ocurrió que no estaba haciendo ningún servicio. Ni siquiera me aproximé a la solución del problema.

Por último, el abanico tropezó con estiércol de vaca. Mi Maestro Espiritual me miró y gritó, "Trae aquí
alguien con un poco de inteligencia". Quedé paralizado por un año.

De inmediato, un brahmacari de nombre Kunjavihari tomó el abanico de mi mano transpirada y se paró al


lado de Srila Prabhupada. Se le consideraba un devoto algo excéntrico. En ese momento, yo no lo hubiera
elegido para hacer ese servicio en particular.

Regresé a mi grabadora. Mi mente giraba con ella. Finalmente realicé lo que significaba la 1/10.000 parte
de la punta de un cabello. Miré a Kunjavihari. Parecía que podía apagar un fuego forestal con la
intensidad de sus abanicadas. Ninguna mosca era lo bastante tonta como para andar por ahí, en tanto él
estuviera en la ciudad. Segundos más tarde, todas las moscas se habían ido. Srila Prabhupada nunca dejó
de hablar a sus discípulos, durante toda esta ordalía. Justo cuando estaba por respirar de nuevo, Srila
Prabhupada miró a Kunjavihari con una sonrisa y asintió a modo de aprobación por el servicio devocional
de su discípulo.

Todo lo que recuerdo es haberme levantado al final de la clase y haber caminado en dirección a las
habitaciones de Srila Prabhupada. Antes de poder entrar, un brahmacari se acercó a mí diciendo,
"Srutakirti, qué afortunado eres de ser reprendido así por Srila Prabhupada". Me obligué una sonrisa tensa
y dije, "Sí".

Era la primera vez que Srila Prabhupada me reprendía delante de todos. Era difícil de asimilar. El fué
muy amable por haber cortado mi falso orgullo. Me ha bendecido de ese modo una y otra vez a lo largo
de los años. Debió hacerlo, porque yo aún no aprendí la simple verdad de que "soy el tonto número uno".
El sigue tratando de enseñarme que el servicio es para su placer, no para el mío.

Srila Prabhupada, por favor deme otra oportunidad de abanicarlo. ¡No! Aún estoy inflado. Por favor,
bendígame con el deseo de abanicar a su discípulo Kunjavihari dasa. El lo ha complacido con su servicio.
Esa es la forma de avanzar en Conciencia de Krishna.

Srila Prabhupada Uvaca 52


Mayapur, India

Mayapur Candrodaya Mandir

En un paseo matutino en Mayapur, un devoto le preguntó a Srila Prabhupada, "¿El maestro espiritual lo
sabe todo?". Srila Prabhupada dijo, "El maestro espiritual sabe todo lo que Krishna quiere que sepa. Sólo
Krishna puede saberlo todo".

Tal parecía que Srila Prabhupada lo sabía todo respecto a mí. En varias ocasiones, traté de probar a Srila
Prabhupada, sólo para ser rápida y cabalmente expuesto y derrotado. La historia que sigue es el primer
ejemplo de ello.

Srila Prabhupada me concedió iniciación Brahmínica en el Templo de Nueva Dvarka, en Agosto de 1971.
Kirtanananda Maharaja, otros devotos y yo, viajamos de Nueva Vrndavan a Los Angeles en una
camioneta cubierta, por cuatro días. El viaje fue infernal, pero valió la pena cada minuto.

El proceso de obtener iniciación Brahmínica fue sumamente bendito. Fuí a sus habitaciones y ofrecí
reverencias. Luego, sosteniendo el cordón brahmínico, susurró el mantra Gayatri en mi oído. Sucedió
muy rápidamente. Al salir de su habitación, se me entregó una hoja con el mantra impreso. Tras
quedarnos por unos días, iniciamos el largo viaje de regreso a Nueva Vrndavana, esta vez, no pareció tan
malo.

Pronto golpeó la tragedia. Una mañana, alrededor de las 3.00 a.m., yo me estaba bañando en un laguito
barroso, en total oscuridad. Me apuraba porque tenía que preparar los platos de las Deidades para la
ofrenda Mangala. Al arrojar un balde de agua sobre mi cabeza, debí haber retirado el cordón sagrado de
mi cuerpo. Horas después, cuando lo descubrí, rompí a llorar. El propio cordón sagrado que Srila
Prabhupada me había dado, se había ido para siempre. Era un muy mal presagio y temí haber perdido mi
conexión.

Octubre de 1972, Vrndavan, India


Sede: Templo de Radha Damodara

Ahora, un año después, soy el sirviente personal de Srila Prabhupada. Mi servicio consiste en colocar un
nuevo cordón Brahmínico sobre su escritorio, cada mes. Lo hago ya sea el día de la luna llena o en un
Ekadasi. Srila Prabhupada se baña después del masaje de la mañana. Mientras él se baña, yo debo tender
ropa limpia sobre su cama, luego, ir a su sala de estar y abrir su espejo, colocar su bolita de tilaka al lado
del mismo, y colocar su pequeñísimo lota con agua, cerca de estos artículos. Tras vestirse, él se sienta
ante su escritorio y se coloca el tilaka, diciendo el mantra Gayatri antes de almorzar.

Hoy ocurrió una oportunidad especialísima, que sucede una vez al mes. Srila Prabhupada cantaría en el
nuevo cordón, sosteniendo a la vez el viejo. Puesto que la pérdida de mi cordón de iniciación Brahmínica
había dejado una culpa en mi corazón, yo estaba decidido a corregirla. Este era mi primer mes en el
servicio personal de Srila Prabhupada, por tanto, me excitaba el obtener el cordón prasadam de Su Divina
Gracia y reanudar mi conexión Brahmínica trascendental.

Después de cantar el Gayatri, caminó por la terraza hasta la cocina, donde Yamuna devi estaba
cocinando. Entré a su sala de estar y recogí su cordón descartado, sólo para descubrir que él había
deshilachado todos los hilos. No lo podía creer. En los dos años subsiguientes, no lo volvió a hacer otra
vez. Salí de su habitación con el cordón en mi mano y me senté en la terraza. Até un nudo en cada uno de
los seis hilos, determinado a reanudar mi conexión. No me importaba que él los hubiera roto. Era aún SU
cordón. Me senté contento en la terraza. Srila Prabhupada pasó por ahí después de terminar su almuerzo.
Ofrecí reverencias. Me sonrió y me dijo, "El cordón Brahmínico, ¿lo has tomado?", yo dije, "No todavía,
Srila Prabhupada". El dijo, "Debes enterrarlo debajo de la planta de Tulasi en el jardín del templo,
colócalo en la tierra debajo de las raíces". Todo lo que pude decir fue, "Está bien".

No lo podía creer. Experimenté el poder místico de Srila Prabhupada en otras ocasiones. Si quieres que
algo se concrete, debes pedir por ello. El parecía disfrutar exponiendo mis deseos. Yo también lo disfruté
mucho. Pude haberle contado sobre la pérdida de mi cordón, pero me daba vergüenza. No me gustaba
pedirle nada a Srila Prabhupada y trataba de no hacerle preguntas, puesto que muchos otros lo hacían
siempre. Trataba de pensar en lo que Srila Prabhupada quería, no en lo que yo quería. Sin embargo, a
veces mi deseo me abrumaba.

Srila Prabhupada, por favor perdóneme por no seguir sus instrucciones. Nunca enterré el cordón como
Ud. pidió. Gracias Srila Prabhupada por tolerarme.

Srila Prabhupada Uvaca 53


Diciembre de 1972, ISKCON Bombay

Antes de que las instalaciones de Srila Prabhupada estuvieran dispuestas en Juhu, él se quedó en el piso
de un miembro vitalicio. Su nombre era Kartikeya Mahadevia. Las instalaciones eran buenas y Srila
Prabhupada parecía estar cómodo. Cada mañana, Srila Prabhupada, Syamasundara dasa y yo, subíamos al
auto de Kartikeya, un Ambassador, y nos dirigíamos hacia una zona de paseo. El pavimento era muy
ancho y no congestionado.

Un día, mientras caminábamos, pasamos al lado de un hombre que yacía a la vera del camino. Era una
vista bastante común en las calles de Bombay. De regreso, lo vimos por segunda vez. Srila Prabhupada se
dirigió a nosotros y nos dijo, "¿Ven ese hombre ahí tirado? Está muerto". Srila Prabhupada continuó
caminando sin más comentarios.

Ya de regreso en el auto, Syamasundara no podía hacer arrancar el motor. Trató por varios minutos, y
dijo, "Srila Prabhupada, algo anda mal. Esto no anda, iré a buscar un oficial". Salió corriendo, dejando a
Srila Prabhupada y a mí sentados en el asiento trasero. Tras unos pocos minutos, dos hindúes bien
vestidos abrieron las puertas del automóvil y se sentaron en el asiento delantero. Yo me asusté. Srila
Prabhupada les habló en hindi, muy tranquilo. Incluso había una sonrisa en su cara mientras conversaba
con ellos. De pronto, arrancaron el automóvil y éste empezó a andar. Y circuló.

Finalmente realicé que estábamos sentados en el auto equivocado. No es tan difícil de imaginar.
Veinticinco años después, el Ambassador sigue siendo igual. Los caballeros insistían en llevar a Srila
Prabhupada de regreso a su piso; Srila Prabhupada les habló durante todo el recorrido. Dijo, "Lo
lamentamos". Y ellos: "No hay problema. Lo llevaremos de vuelta a donde están parando". Nos llevaron
de regreso a la ciudad. Cuando llegamos, Srila Prabhupada dijo, "Pueden subir a tomar prasadam". Ellos
replicaron, "No, tenemos que ir a trabajar, tenemos reuniones de negocios. Muchas gracias, Swamiji".

Al salir del auto, Srila Prabhupada me dijo, "Esa es la diferencia entre la India y América. En América
hubieran dicho, "Eh, qué están haciendo. Salgan de mi automóvil". Y quizás hasta te golpean. En la India
aún hay cierta cultura. En la India ven a un sadhu y lo respetan, pero en vuestro país lo patean. Ellos
dicen, "Salga de mi automóvil".

Es interesante observar que incluso en esta situación, Srila Prabhupada trató de hacer que ellos tomaran
prasadam. Esto es algo que observé en infinidad de situaciones. Srila Prabhupada velaba porque todos
entraran en contacto con el prasadam.

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!

Srila Prabhupada Uvaca 54


Verano de 1973, Londres

ISKCON- Bhaktivedanta Manor

En el Uvaca de ayer, Srila Prabhupada había mencionado que en la comunidad India aún subsistía cierta
cultura. Esto era evidente con los indios de todo el mundo. Muchas veces Srila Prabhupada y sus
discípulos eran invitados a la casa de los miembros vitalicios para una fiesta. Sus discípulos siempre
estaban anhelando asistir a esas reuniones, pues tendrían la asociación de Srila Prabhupada y un opulento
prasadam. No recuerdo siquiera una vez que Srila Prabhupada haya rehusado una invitación. A veces
daba una breve disertación antes de que el prasadam fuera servido. Una vez ocurrió una reunión
semejante mientras Srila Prabhupada estaba en el Manor. Varias docenas de devotos concurrieron a la
casa de un caballero. El prasadam fue opulento.

Srila Prabhupada describió el prasadam de diferentes maneras. "Los devotos deben obtener prasadam
regio. Simple, pero regio. Regio significa muy sabroso. Si el prasadam es sabroso, sigues comiendo
aunque no tengas hambre, y si no es sabroso, de inmediato se pierde el apetito. El prasadam debe ser muy
bueno para los devotos, así todo lo demás irá bien". "Prasadam opulento implica azúcar y ghi".

En la fiesta había puris, halavah, arroz dulce y muchas otras preparaciones. Recuerdo a Srila Prabhupada
comiendo. Siempre era algo especial. Normalmente, él tomaba prasadam solo en su habitación. No puedo
hacerle justicia tratando de describir la forma celestial en que movía sus dedos, manos y boca mientras
tomaba prasadam, mas sí me fue posible observar que honraba el Krishna prasadam. Todos comimos a
nuestra entera satisfacción.

Cuando volvimos al Manor, Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla. Troté a su habitación y ofrecí
reverencias. "Así pues, ¿todos disfrutaron del prasadam" ¿Todos disfrutaron de la fiesta?" -dijo, con una
sonrisa. Yo dije, "Bueno, en realidad Srila Prabhupada, algunos de los devotos no se sienten bien. Dicen
que fué frito en aceite, en lugar de ghi". Srila Prabhupada replicó, "Bueno, ¿qué esperabas? Yo los estuve
observando y Pradyumna comió demasiados puris y otro devoto muchísimos vegetales".

Yo estaba sorprendido. Observé a Srila Prabhupada cuando comía, pero no tenía idea de que había notado
tantos detalles. Sin embargo, seguía teniendo un comentario para hacer, "Sí, Srila Prabhupada" -dije en
señal de acuerdo, "pero yo tampoco me siento bien y no comí mucho". El dijo, "Sí, ya lo sé. Tú no
comiste mucho pero recuerdo que comiste cuatro puris". Sin creer lo que sucedía, sólo pude decir, "Sí,
Prabhupada, creo que lo hice". Ofrecí reverencias y salí de la habitación tratando de figurarme cómo sabía
todo eso. Sabía más que yo, lo que había comido. Es notable en mi opinión su seguridad en conocer todo
lo que sucedía a su alrededor como si fuera algo simple.

Gracias Srila Prabhupada por prestar tanta atención a esta persona inútil. Ruego por nunca olvidar todo el
tiempo que Ud. pasó enseñándome con paciencia, en incontables situaciones. Ud. tenía un servicio
monumental que realizar, pero a mí me impresionan más todas esas maravillosas pequeñas cosas que hizo
por mí y sigue haciendo cada día. Por favor, permítame recordar su gentileza nacimiento tras nacimiento.
La separación de Ud. es sumamente agri-dulce, es un sabor del cual nunca tengo bastante.

Srila Prabhupada Uvaca 55


Verano de 1973, Londres

ISKCON- Bhaktivedanta Manor

Haber estado con un devoto puro del Señor por dos años, fue la oportunidad más maravillosa para
aprender la forma de actuar en Conciencia de Krishna. Para una persona como yo, fué asimismo una
oportunidad para cometer innumerables ofensas a una gran alma. Hay muchas actividades grabadas en la
mente que traen alegría, pero hay muchas otras que me dan pena.

Un devoto indio del Manor tenía un hijo de unos 12 años de edad. Este muchacho quería cocinar el
almuerzo para Srila Prabhupada. Su Divina Gracia accedió a la propuesta. Yo, con una mentalidad de
doce años y ninguna actitud servicial, pensé que era una oportunidad para que me tomara la mañana libre.
No controlé ninguna de las actividades del muchacho y no tenía idea si estaba calificado para cocinar el
almuerzo de Srila Prabhupada. Le di su masaje y luego regresé a mi habitación.

El jovencito llevó su almuerzo a Srila Prabhupada. El dahl estaba quemado. Los capatis estaban duros,
porque no se habían inflado. El arroz estaba crudo. Srila Prabhupada probó todo. El chico regresó a la
cocina para cocinar otro capati. En ese momento entré en la habitación de Srila Prabhupada. El dijo, "¿No
ayudaste en este prasadam?". Yo respondí, "No, Prabhupada. Pensé que él iría a hacerlo". El expresó, "Sí,
pero tú debías haber estado con él, para asegurarte que todo estaría bien. Esto es muy malo. ¿Cómo puedo
comerlo?". En ese momento, el muchacho regresó a la habitación con otro capati. Srila Prabhupada le
dijo, "Todo está muy bueno. Lo has hecho muy bien". El niño estaba feliz, había hecho servicio
devocional con lo mejor de su capacidad y complacido a su maestro espiritual. Sobra decir que yo cometí
una ofensa por mi indiferencia. Srila Prabhupada ni siquiera gritó. Cuando gritaba, era difícil para mí,
pero cuando estaba enojado y en silencio, era aún más doloroso.

Quiero relatar este incidente para enseñar otra faceta de la grandeza de Srila Prabhupada. El podía tener
cualquier cantidad de asistentes cualificados material y espiritualmente, para simplificarle la vida, pero
aceptaba servicio de mí. Nunca me pidió que me fuera en ningún momento. Aceptaba mi incompetencia
graciosamente. Siempre me hizo sentir apreciado, pese a mis muchas limitaciones. He visto a Srila
Prabhupada perdonar a sus discípulos por muchas ofensas de ese tipo. Por cierto, ésta no era la peor cosa
que le había hecho a mi maestro espiritual, pero implicaba el servirlo directamente, por eso me causa
pesar.

Srila Prabhupada, no me eche. No hay un sitio seguro en este mundo material, que no sean sus hermosos
y dorados pies de loto. Por favor, concédame el deseo de servirlo a Ud. y a su movimiento durante todas
mis vidas. Su aspirante a sirviente, Srutakirti dasa.

Srila Prabhupada Uvaca 56


Octubre de 1973, Bombay

Playa de Juhu

Debo ser honesto y clasificar mi asociación con Srila Prabhupada en tres categorías diferentes, la primera
sería la maravillosa. La historia de ayer, pese a mis incompetencias en servirlo, fue maravillosa porque
pude ser testigo de la misericordia y amabilidad de Srila Prabhupada. El segundo tipo es más maravilloso.
Este incluiría el darle masajes y cocinar para él todos los días. Darle masajes era particularmente dulce
para mí. Pero mejor que eso, fueron algunos momentos muy especiales que sólo se pueden describir como
sumamente maravillosos. Hoy necesito contar esa historia.

Son las 10.00 p.m. aproximadamente y Srila Prabhupada está dispuesto para el masaje nocturno. Aquí en
este piso de Juhu él tiene un dormitorio aparte. En Juhu es especialmente bueno por los mosquitos. Sï, por
los mosquitos. Tengo que meterme debajo del mosquitero con Srila Prabhupada. Es algo muy íntimo para
mí. Srila Prabhupada acostado y yo sentado en la cama, al lado de sus pies. Me sentía como yendo de
campamento con mi maestro espiritual, como dos jóvenes en las colinas. Esta noche, Srila Prabhupada
colaboró en mi fantasía.

Mientras estaba restregando suavemente su cuerpo, el dijo, "Una de mis cosas favoritas cuando era joven,
eran mis zapatos. Una vez, mi padre me compró un par de zapatos. Eran importados de Inglaterra. Tenían
una suave capellada de cuero y suelas duras de cuero. En ese momento, quizás costarían seis rupias. Eso
era una fortuna. En la India, 70 años atrás, 6 rupias era un montón de dinero. Me gustaban mucho mis
zapatos. Recuerdo que los usaba para ir a la escuela".

En ese momento dejó de hablar por unos minutos. Fuí presa de la bienaventuranza de Srila Prabhupada.
Traté de imaginármelo caminando por ahí con sus zapatos. Aún masajeando su cuerpo trascendental,
sonreí y dije, "Prabhupada, cuando Ud. iba a la escuela, ¿se miraba los zapatos mientras caminaba?". "Sí,
solía mirar abajo, a mis zapatos. Me gustaban muchísimo".

Esa noche habló de otros recuerdos infantiles. Algunos ya los he mencionado y otros los contaré más
adelante. Esa fué una noche "sumamente maravillosa" para mí. Podía haberme quedado allí para siempre,
dándole masajes y escuchando esas historias. Era como oír las historias del libro de Krishna por primera
vez. Su memoria era increíble. Cuando hablaba de su niñez parecía que se encontraba allí. Ahora puedo
entender que describía esos pasatiempos solo para mi placer. Me lo contaba para que yo pudiera
describirlo a todos sus seguidores. Espero poder relatarlos con al menos una pizca del néctar que sentí
cuando él me relataba tales sublimes pasatiempos.

Gracias Srila Prabhupada por compartir sus recuerdos conmigo. No estoy cualificado para oírlos de
ninguna fuente y de alguna manera pude oírlos de su ser Divino. No estoy cualificado para describirlos,
pero debo hacerlo, porque Ud. me los contó y es mi placentero deber difundir sus glorias por los tres
mundos. Nunca lo entenderé.

Srila Prabhupada Uvaca 57


Marzo de 1973, ISKCON Mayapur

Este fue mi primer viaje a Mayapur con Srila Prabhupada. Fué antes que se construyera la Casa de
Invitados. Las instalaciones donde permanecimos eran muy austeras. Básicamente, consistía en un gosala,
una choza de paja, que se había preparado para su estadía. Srila Prabhupada estaba en una habitación y el
resto de nosotros en el otro lado, división de por medio.

Nunca he visto tantos mosquitos en mi vida. Era tan malo que para el momento en que colocaba yo la red,
ya había mosquitos dentro. Una noche, luego que ambos nos colocáramos bajo la red y yo estaba
masajeando sus piernas, dije, "Hay demasiados mosquitos. ¿Los mato, Srila Prabhupada?". El dijo, "¡Sí!
Están atacando. Conforme al Sastra, si se es atacado, tienes el derecho de defenderte. Y ellos están
atacando.". De modo que masajeaba y observaba, toda vez que veía uno en el aire, cerraba las palmas de
mis manos en ellos. A veces rozaba suavemente el cuerpo de Srila Prabhupada cuando uno aterrizaba en
su espalda. Era el servicio más inusual que jamás hubiera hecho, pero lo disfruté inmensamente. Nunca
me consideré como un guerrero, pero este enemigo no era adversario para mí. Finalmente había brindado
un servicio, era bueno para matar insectos. Srila Prabhupada era muy amable.

También tenía él la mejor descripción de esta plaga de insectos. Una mañana, hizo sonar su campanilla
muy temprano y dijo, "Un mosquito anoche me picó en la frente. Me causó mucho problema. Se me hizo
difícil traducir". Era increíble. Sin importar lo que sucediera, Srila Prabhupada lo relacionaba todo con
Krishna y Su servicio. Nunca importaban las incomodidades del cuerpo. Sólo se quejaba de lo que
interfería con el servicio. Por supuesto, en los dos años que estuve con él, eso es todo lo que vi, a Srila
Prabhupada ocupado en el servicio a su Guru Maharaja y Srila Prabhupada en estado de bienaventuranza.
Esto sucedía simultáneamente.

En la noche estaba muy fresco, pero Srila Prabhupada no se quejaba. Sí se quejaba de la charla
innecesaria entre sus discípulos. Dado que todos estábamos en la misma habitación, toda charla podía ser
oída por él. El dijo, "Diles que se queden tranquilos. Toda esa charla no es buena. Simplemente están
chismorreando, diles que lo terminen".

Eso no era fácil para mí, pues los devotos eran por lo habitual mis hermanos espirituales mayores.
Tendría que decirles que Srila Prabhupada había pedido silencio. Esa misma situación ocurrió aquí meses
después, cuando el se quedó en la Casa de Invitados. Toda vez que Srila Prabhupada estaba en un templo,
se reunían muchos de sus discípulos. Era una situación perfecta para que los devotos intercambiaran
relatos sobre esta persona, aquélla persona, etc. Srila Prabhupada dijo, "Porqué ha de deteriorarse todo
con esta charla ociosa, discusión ociosa. Eso es perder el tiempo, destruir la Conciencia de Krishna".

Yo siempre lo suavizaba antes de referirlo a mis hermanos espirituales. Simplemente no tenía el valor de
decirlo como él me lo había referido. Nunca se lo había oído decir a nadie mientras estaban en su
habitación, pero es seguro que a mí me lo decía.

Era una de las cualidades de Srila Prabhupada. Era muy cuidadoso de no desanimar a nadie por las
críticas. Si ellos eran capaces de asumirlo, entonces los reprendía. De otro modo, era el mayor de los
diplomáticos trascendentales que jamás haya habido. Su único objetivo era contagiar a tanta gente como
fuera posible con el amor de Krishna y si se tenía la oportunidad de asociarse con él personalmente,
entonces cabía la fuerte posibilidad de apegarse profundamente a él, al margen de cuán duro fuera.

Srila Prabhupada Uvaca 58


25-31 de enero de 1973, ISKCON, Calcuta
Esta era definitivamente la ciudad natal de Srila Prabhupada. Había una atmósfera muy tranquila en ella.
El templo estaba situado en el segundo piso. Era un templo de tamaño modesto y la habitación de Srila
Prabhupada se hallaba al fondo del inmueble. La parte más bella de la instalación, era el balcón abierto de
mármol, que rodeaba el ancho del edificio. Daba a un lago que cruzaba la calle.

Tal parecía que la corriente de invitados en su habitación no se detendría nunca. Recuerdo que cuando él
descansaba en la tarde, yo me tendía al frente de las puertas de su habitación, para que nadie pudiera
entrar. Era uno de mis servicios favoritos, tener la oportunidad de ser su perro guardián. Esto es, cuán
pequeño era el control sobre sus invitados. Srila Prabhupada sabía que el gentío que llenaba la casa era de
la ciudad, y era especialmente gentil con los invitados. Siempre había unas cajas de dulces de leche en su
habitación, que eran comprados en los comercios de dulces de la zona. El sandesha de muchas
variedades, tenía el mejor sabor del mundo. Srila Prabhupada siempre remarcaba "Debe darse prasadam a
todos los invitados".

Un día noté que una caja de dulces estaba cubierta por hormigas. Pensé que si se la mostraba a Srila
Prabhupada, él me diría que la tirara. Luego, podría echar a las hormigas y guardar los dulces para mí.
Entré lujuriosamente a su habitación y ofrecí reverencias. Le conté el dilema. El me sonrió, sin duda
leyendo mi mente y dijo, "Está bien, puedes comer todo lo que quieras". Luego dijo, "Consigue un thali
(una bandeja de 1" de borde) y coloca agua en ella. Luego, coloca un pote con los dulces dentro en la
parte superior del costado. Eso creará un foso, de modo que las hormigas no se podrán acercar a los
dulces". Una de las características trascendentales de Srila Prabhupada es que él nunca desperdiciaba
nada. Esa cualidad se auto-manifestará en muchos pasatiempos.

Una tarde, mientras yacía tendido afuera de su habitación, lo oí quejarse. No sabía qué hacer. Unos
minutos después, miré dentro y lo ví retorcerse y darse vuelta en la cama. No me llamó pero no lo pude
soportar más. Finalmente, entré corriendo a la habitación y dije, "Srila Prabhupada ¿qué anda mal?". El
dijo, "Mi estómago, me duele mucho. Debe ser algo que comí. Es muy, muy doloroso". No pidió ninguna
ayuda. Me quedé en su habitación y le dí masajes suaves en el estómago.

Más tarde dijo, "Debe haber sido ese kachori de coco que mi hermana me hizo para el almuerzo. No
estaba cocido, el coco es muy difícil de digerir. Me está doliendo mucho". Toda la noche los devotos se
turnaron para masajear su estómago. El dolor continuó durante toda la noche. Con cada aliento, dejaba
exhalar un quejido. A la mañana vino el viraja. Confirmó lo que Srila Prabhupada había dicho. Cuando
fui a su habitación a las 4.00 a.m., el dijo, "Este kachori ha creado un caos. No he podido descansar en
toda la noche. Ha creado un caos en mi vida".

Srila Prabhupada, por favor perdóneme. Ud. ha tenido que sufrir por aceptar voluntariamente las
reacciones por mis actividades pecaminosas. He visto como lo soportaba tranquilo, sin quejarse nunca.
Estoy endeudado eternamente por lo que ha hecho conmigo.

Srila Prabhupada Uvaca 59


7-8 de julio de 1973, Festival de Rathayatra en Londres

La segunda parte de la historia de ayer sobre el kachori, ocurrió en Calcuta durante la primera semana de
Julio. Es importante porque después de este episodio, Srila Prabhupada decidiría a qué lugar viajar
después, lo cual era siempre una aventura excitante. En esta ocasión, los devotos mayores sugirieron que
Srila Prabhupada fuera a Hawai o a Los Angeles, para descansar. Sin embargo, había una invitación de
los devotos de Londres para asistir al festival de Ratha Yatra.

Srila Prabhupada era muy experto en ocupar a sus discípulos, para que ellos desarrollaran amor y apego
por él. El proceso de decidir dónde viajar, ocurría una y otra vez, dondequiera estuviera quedándose Srila
Prabhupada. El permitía a sus discípulos brindar sugerencias y razones al respecto. Hawai fue
mencionada debido al buen clima y la buena fruta. El escuchaba las opiniones de sus discípulos y luego
hacía lo que quería. Era muy divertido, una vez que uno se familiarizaba con el proceso.

A veces, solía viajar a las ciudades de todo el mundo sin siquiera haber salido de su sala de estar. Lo más
importante para su secretario era saber que hasta que él dijera, "envía un telegrama" o "diles que nos
envíen los boletos", era tan solo una sugerencia. Mantenía ocupados a sus discípulos de todo el mundo en
pintar los templos de azul y blanco, considerados los colores favoritos de Srila Prabhupada. No estoy
seguro, pero a veces Srila Prabhupada consideraba que todos los templos fuera de la India, tenían la
fragancia de una ferretería-pinturería M.A.B.

En esta ocasión me dijo, "Srutakirti, ¿qué opinas? ¿Debo ir a Londres y asistir al festival de Ratha Yatra o
debo ir a descansar a Hawai?". Había estado con Srila Prabhupada por casi un año y sabía que él haría lo
que quisiera. Me asombraba que me preguntara mi opinión. Ese mero reconocimiento por parte suya me
duraría toda la vida. Respondí rápidamente, "Srila Prabhupada, si va al festival de Ratha Yatra en
Londres, muchas personas se beneficiarán por su asociación". El sonrió ampliamente y dijo, "Gracias por
el consejo. Iré a Londres para el Ratha Yatra".

Fue un festival sorprendente. Mi perspectiva era limitada puesto que me hallaba al lado de Srila
Prabhupada, pero llena de aventura. Srila Prabhupada estaba muy entusiasmado. Su vyasasana estuvo
disponible en la carroza Ratha, pero él decidió caminar con los devotos. Caminaba adelante de la carroza,
aplaudiendo con sus manos, al ritmo del kirtana. Alzaba sus manos en el aire, animando a todos a bailar.
Parecía el titiritero supremo. Al alzar sus manos, todos saltaban extáticos en el aire. No requería de
ninguna purificación. Si estabas cerca suyo, eras bienaventurado. Excepto por los policías. Ellos vigilaban
al que los mandaba. Querían apaciguar a todos. Sabían que si podían controlar a Srila Prabhupada,
podrían controlar al "desbandado" gentío.

De un modo u otro, ellos pensaron que yo era un 'asociado' de Su Divina Gracia. Uno de los policías dijo,
"Tienes que decir a tu líder que se siente. Está causando demasiado alboroto. Todos están enloqueciendo
y no podemos controlar a la multitud". Yo dije, "Está bien" y no hice nada. Era evidente que Srila
Prabhupada estaba a cargo del festival. Yo no tenía idea quiénes asistían a él, pero Srila Prabhupada
estaba visiblemente extático. Ellos se acercaron nuevamente a mí, con más firmeza, diciendo, "Debes
decirle que se siente". Accedí nuevamente. Por temor a ser reprendido, toqué suavemente el hombro de
Srila Prabhupada y dije, "Prabhupada, los policías quieren que se siente. Dicen que está generando un
caos aquí en el desfile". Srila Prabhupada me miró por un instante. Se dio vuelta rápidamente, con sus
brazos aún alzados. Sonriendo majestuosamente, continuó caminando, con paso audaz. Permitió que
todos entraran a su mundo de bienaventuranza. Nunca se detuvo. Caminó por todo el desfile. Los policías
abandonaron su ataque. No eran adversarios dignos del devoto puro del Señor del Universo.

Srila Prabhupada, cuando dije que mucha gente se beneficiaría con su asociación, no tenía idea de los
planes que tenía Ud. Ud. era un océano de misericordia, que se entregaba libremente a todos los
asistentes. Por favor perdóneme por palmear su hombro ese día. Debido a mi torpeza, intenté distraerlo de
su misión. Gracias por ignorar mis incontables limitaciones.

Srila Prabhupada Uvaca 60


16-18 de marzo de 1973, ISKCON Mayapur

Mientras permaneció en la pequeña instalación al frente de la propiedad, Srila Prabhupada a veces salía a
caminar y observaba a sus discípulos tomando prasadam. En ese momento, el área donde ellos tomaban
prasadam estaba justo detrás de las habitaciones de Srila Prabhupada. En estas condiciones, él
consideraba a sus discípulos como pioneros, que sobrellevaban grandes austeridades para ayudarlo en su
misión. En muchos sitios de la India, las condiciones en el mejor de los casos, eran favorables. Srila
Prabhupada estaba ansioso por tener construidas las sedes para los invitados, de modo que sus discípulos
tuvieran viviendas adecuadas.

Los devotos usaban una pequeña estufa a querosene para cocinar los puris. No había una cocina instalada
permanente. Cocinaban afuera, cerca del área donde tomaban prasadam. La cocción proseguía mientras
los devotos comían, de modo que les llevaban puris continuamente. En ese momento particular del día,
los árboles datileros eran golpeados para extraer la savia, y se cocinaba con un increíble sabor. Un día
Srila Prabhupada salió de su habitación para usar la rudimentaria instalación sanitaria. Como ya
mencioné, el siempre se complacía en observar a sus discípulos honrando el prasadam. El proceso era
muy maravilloso. El salía y por supuesto todos ofrecían sus reverencias. El diría, "Sigan, tomen
prasadam". El intercambio entre Srila Prabhupada y sus discípulos era muy dulce. El miraba hacia abajo y
observaba la combinación de puris calientes y jugo datilero, diciendo, "Oh, muy buena combinación".

Más tarde, en su habitación, me diría, "Esa no es una práctica muy buena... que los devotos tengan los
puris hechos en el sitio, calientes, así. Este no es nuestro sistema. Ustedes limítense a tomar prasadam.
Somos acaso tan elevados, tan eminentes. Esos devotos han estado tomando puris calientes, uno tras otro,
eso no es bueno, debe cesar". Más tarde, ese mismo día, le comuniqué el mensaje a uno de los
administradores del templo, para que los deseos de Srila Prabhupada fueran cumplidos.

Septiembre de 1973
ISKCON Bombay -Playa Juhu

Esta mañana al llegar, Srila Prabhupada me informó que tomaría el maha de la Deidad en su almuerzo.
Esa orden me puso feliz porque facilitaría las cosas, pues no había llegado nadie para preparar su
almuerzo. Cuando llegó el maha del templo, comencé a calentarlo. Mientras estaba en la cocina, entró un
devoto y dijo, 'Srila Prabhupada quiere el prasadam ahora'. Le dije que lo estaba calentando y que se lo
llevaría enseguida. Volvieron en un soplo, "Srila Prabhupada está enojado, lo quiere ahora". Entré
temblando en la habitación y ofrecí reverencias. Antes de poder levantar mi cabeza estaba gritando.
"Porqué estás calentando el prasadam. El maha-prasadam no se calienta, lo quiero ahora. No lo quería
calentado. Simplemente quería el prasadam. Tráelo ahora".

Estar con Srila Prabhupada nunca era aburrido. Muy a menudo los devotos me han dicho que debió haber
sido muy difícil ser el sirviente personal de Srila Prabhupada. Ciertamente que lo era. Pienso que debe
haber sido mucho más difícil para Srila Prabhupada el tenerme como su sirviente personal. Aún no tengo
idea de cuántas tonterías habrá tenido que tolerar debido a mis malos hábitos. Tenía mucha paciencia y
tolerancia. Había tantas cosas que aprender de él. A menudo decía, "La conciencia de Krishna es sentido
común". Srila Prabhupada, por favor bendígame con sentido común, para que pueda comenzar a servirlo
conforme a sus deseos.

Srila Prabhupada Uvaca 61


Mayo de 1973, Los Angeles, Ca.,

ISKCON, Nueva Dwarka

Eran alrededor de las 5.00 a.m. Yo estaba tirado en mi estera en los cuartos de los sirvientes, medio
dormido, cuando oí sonar la campanilla. Me dirigí hacia la sala de estar de Srila Prabhupada. Traté de
componerme; realizaba que aún estaba afectado por la modalidad de la ignorancia. Fuí a la habitación de
Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Me incorporé con la esperanza que no notara mi estado. Luego
realicé que tenía un aspecto peor. El era más consciente de mi ilusión que yo mismo. La declaración
quizás parezca elemental, pero yo siempre había pensado que Srila Prabhupada tenía muchas otras cosas
en que interesarse antes que en mi Conciencia de Krishna.-

Me miró con interés y dijo, "¿Porqué no estás cantando?". ¡Guau! Me tomó por sorpresa. Srila
Prabhupada era muy experto en intimar a una persona cuando ésta no se lo esperaba. No sabía qué decir,
de modo que dije algo estúpido, pero honesto. "Srila Prabhupada, no estoy en un buen momento. Me
resulta duro estar sentado en mi habitación todo el día cantando y leyendo". Su respuesta fue
extraordinaria. Dijo, "Yo estoy sentado aquí todo el día también. Simplemente salgo una vez al día a
caminar. El resto del día me limito a sentarme aquí y no tengo ningún problema". Srila Prabhupada lo dijo
con el rostro tenso. Respondí rápidamente, "Yo no soy como Ud., Srila Prabhupada. Ud. es como
Haridasa Thakura. Yo no soy muy trascendental. Tengo que mantenerme ocupado. Quizás podría tipear
algo para Ud." Aún mirándome con seriedad, dijo, "¿Qué vamos a hacer?". Yo contesté, "No lo sé, Srila
Prabhupada". El dijo, "Llama a Karandhara".

Como mencionara en relatos anteriores, Srila Prabhupada solía decir estas palabras a menudo cuando
estaba en Los Angeles, porque Karandhara era muy activo, siempre estaba serio. Entramos juntos a la
habitación de Srila Prabhupada y ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada dijo a Karandhara, "Srutakirti
está teniendo problemas. No está cantando. Dice que necesita hacer algo para mantenerse ocupado. ¿Qué
hacemos?". Karandhara, con la mirada intensa como siempre, dijo, "Tenemos que conseguirle alguna
ocupación, de alguna manera".

Srila Prabhupada dijo, "¡Sí! Tengo una idea. Yo estoy traduciendo el 'Srimad-Bhagavatam' aquí en esta
habitación. De modo que comenzaré a traducir el 'Caitanya-caritamrta' en el estudio. En esta sala tengo mi
dictáfono y haré el 'Srimad-Bhagavatam', y en mi estudio pueden poner otra máquina de dictáfono y
puedo empezar a traducir el 'Caitanya-caritamrta'. Mirándome, me dijo, "Y tú puedes tipearlo. Puedes
preparar todo para la edición. De esa forma te mantendré ocupado a tí y a Pradyumna con la edición. ¿De
acuerdo?". Respondí con entusiasmo, "Sí, Srila Prabhupada. Gracias". Karandhara y yo dispusimos el
estudio para que Srila Prabhupada pudiera iniciar su obra del 'Caitanya-caritamrta'-.

A la mañana siguiente, temprano, cuando Srila Prabhupada fue al cuarto de baño para aprestarse para su
paseo matinal, fuí a su estudio y saqué la cinta de la máquina. Había traducido un poco. Ese día canté mis
rondas con entusiasmo, sabiendo que mi Maestro Espiritual me amaba más de lo que podía imaginar.
Posteriormente, transcribí la cinta en el día. No había mucho en ella, mas él seguía aún haciendo el
Srimad-Bhagavatam en la otra habitación, de modo que era comprensible.

Al día siguiente, cuando entré al estudio para tomar la cinta, observé que no había sido usada. No tradujo
nada más del Caitanya-caritamrta durante todo el tiempo que nos quedamos en Los Angeles, pero eso no
me importó. Había encendido en mí una chispita por preocuparse tanto.

Seis meses después, en el estudio en Los Angeles, donde hizo la primera hora de traducción del 'Sri
Caitanya-caritamrta', me dijo, "Debes volverte experto en el 'Caitanya-caritamrta' y dar clases sobre él.
Yo asentí y sonreí, ignorando de qué manera podría eso suceder. Srila Prabhupada, sé que por su
misericordia sin causa todas las cosas son posibles. Si yo pudiera desarrollar por Ud. una pizca del amor
que Ud. me demostró, mi vida sería un éxito. Ruego por que en alguna vida distante yo sea capaz de
entender mi relación con Ud.

Srila Prabhupada Uvaca 62


Srila Prabhupada hablando sobre cantar japa

Es fácil entender que Srila Prabhupada disfrutaba cantando la japa. El siempre nos señalaba la
importancia de cantar nuestras 16 rondas. Me contó que como jefe de familia, él empleaba un proceso
simple para completar las 16 rondas, el cual nosotros podíamos aplicar. El expresó, "Cuando yo era un
jefe de familia, solía cantar 4 rondas antes de cada comida y cuatro rondas antes de retirarme a la noche.
De esta forma podían cantarse 16 rondas sin dificultad". Se rió al decir, "Si no toman prasadam antes de
cantar sus 4 rondas, entonces es seguro que las cantarán".

En Nueva Dvarka me dijo, "A la noche, si estoy cansado, camino y canto". Mirándome, agregó, "Si estás
cansado, entonces camina y canta como lo hago yo. A veces, si estoy cansado, camino por la habitación
en ambos sentidos. Simplemente en una habitación puedes hacer todo. Si estás cansado, puedes pararte y
cantar, como yo". Era muy común ver a Srila Prabhupada caminando en sus instalaciones o sentado en su
mecedora, cantando rondas. A veces, cantaba rondas a la noche, en su cama, mientras yo le daba el
masaje. Otras veces decía, "Listo, terminé". En una ocasión, en Nueva Dvarka, yo estaba en su sala de
estar, limpiando alrededor de su escritorio. El estaba sentado, cantando la japa. Mientras bajaba una
cuenta del contador, me miró y dijo con humor y una hermosa sonrisa, "Ya está, terminé mis 16 rondas.
Ahora puedo hacer cualquier cosa que quiera".

A veces los devotos le preguntaban a Srila Prabhupada sobre ciertas reglas en relación con Ekadasi o con
seguir Catur masya. Srila Prabhupada respondía, "Mis discípulos no pueden cantar siquiera 16 rondas y
seguir los principios. De qué sirven las demás reglas y regulaciones.

Primero, deben hacerse esas cosas. Hacer las cosas simples que yo les pido que hagan. No se preocupen
por todos esos rituales. Primero canten sus 16 rondas y sigan los principios".

Un día entró un brahmacari a la habitación de Srila Prabhupada y le dijo que se había caído por una
mujer. Le refirió a Srila Prabhupada que quizás debía casarse. Srila Prabhupada respondió, "Matrimonio.
¿Porqué piensas que el matrimonio va a resolver tus problemas? Tú debes cantar. Tan solo canta Hare
Krishna. Canta tus 16 rondas". Hubo muchísimas ocasiones en que los devotos entraron a la habitación de
Srila Prabhupada con un problema que esperaban él resolviera con algún arreglo en particular. Su
solución era siempre la misma, "Canta Hare Krishna, canta tus 16 rondas". El popularizó la frase, "Tan
sólo hazlo" mucho antes que Nike.

En una ocasión le dijo a un discípulo, "Si hay algún problema, debes cantar sonoramente. Si hay alguna
agitación, canta muy audiblemente". Una vez se le informó que un devoto mayor no estaba asistiendo al
Mangala Arati o cantando rondas, al menos con los otros devotos. Srila Prabhupada dijo, "Hazlo para
sentar el ejemplo con los otros devotos. Tú personalmente eres muy avanzado, no necesitas asistir al
Mangala Arati, pero debes sentar el ejemplo para quienes lo necesitan".

Gracias Srila Prabhupada por ser el Acarya. Ud. siempre enseñó por el ejemplo. Ud. cantaba rondas. Ud.
dijo tres mantras Gayatri diarios, Ud. se levantaba temprano a la mañana y se colocaba tilaka en su cuerpo
trascendental. Ud. nunca le pidió a un discípulo que hiciera algo que Ud. mismo no hiciera. Siempre
practicaba lo que predicaba. Nos mostró en la práctica la forma en que un devoto puro se conduce a sí
mismo. He estado en ilusión desde tiempo inmemorial, mas ruego por que nunca tenga yo la ilusión de
pensar que este proceso del servicio devocional es solo para los neófitos.

Srila Prabhupada Uvaca 63


Septiembre de 1972, Los Angeles, California

ISKCON, Nueva Dwarka

Srila Prabhupada se complacía mucho al oír a sus discípulos cantar el Maha "Manta" pero a veces él
quería que lo hicieran en cualquier otra parte. La sala del templo en Nueva Dvarka de 1972, es hoy un
museo. Se hallaba enfrente de las habitaciones de Srila Prabhupada. Eran alrededor de las 2.00 de la
tarde. Había un devoto en el templo, cantando sus rondas muy sonoramente. Srila Prabhupada estaba
descansando, y asimismo Sri Sri Rukmini Dvarkadisa. Srila Prabhupada ni siquiera hizo sonar su
campanilla para llamarme. Abrió la puerta de su habitación y gritó escaleras abajo. "Dile a ese devoto que
las Deidades están descansando, y que debe quedarse silencioso. Diles que se callen". Srila Prabhupada
era muy humilde. El podía haber dicho que él estaba descansando y no quería ser perturbado, mas no fué
esa la forma en que lo presentó.

Junio de 1973 -Mayapur -India


Sede: ISKCON -Mayapur Candrodaya Mandira

Srila Prabhupada y sus acompañantes tenían habitaciones en medio segundo piso de la Casa de Invitados.
La otra mitad del piso estaba abierta para los devotos invitados. Hay una hermoso balcón- terraza que
rodea todo el inmueble. A veces Srila Prabhupada caminaba por allí cantando la japa. Los devotos se
agrupaban en el otro extremo de la terraza con la esperanza de poder atisbar a Su Divina Gracia. Una
mañana, un hermano espiritual mío, mayor, estaba caminando en ambos sentidos, cantando la japa en la
terraza de mármol. Mi instinto me avisó que él estaba cantando demasiado alto, y que Srila Prabhupada
podía ser perturbado. Tenía cierta experiencia al respecto. Srila Prabhupada saboreaba su tranquilo
éxtasis. Le dije, "Prabhu, quizás podría cantar un poquito más suave, a Srila Prabhupada podría no
gustarle". Me miró como si yo estuviera loco. Pienso que creía que Srila Prabhupada estaría complacido
por su devoción. Me dejó y continuó caminando.

En unos minutos sonó la campanilla. Yo ya sabía lo que iba a suceder y tuve que admitir que estaba
bendecido. Corrí a la sala de estar de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Srila Prabhupada dijo
enojado, "¿Quién es el que está cantando ahí afuera?. Si quieren cantar tan alto, diles que vayan a la sala
del templo y canten delante de las Deidades". Expuse feliz al culpable y corrí de vuelta afuera. Esta vez
mi mirada era un tanto dura. Al fin y al cabo, iba armado con el arma Cakra de Srila Prabhupada. Era
indestructible. No hace falta decir que tras transmitir el mensaje de Srila Prabhupada, él siguió su camino
con una actitud diferente.

Srila Prabhupada, Ud. me dijo, "El sirviente de primera clase sabe lo que su amo desea, y lo hace sin que
se lo pidan". Hubo muchas ocasiones en que supe a partir de la experiencia lo que Ud. deseaba, pero
debido a mi debilidad de carácter, no fuí capaz de hacerlo. Siempre he tratado de ser tranquilo. Ud. dijo,
"En relación a uno mismo, el devoto es manso y humilde, mas por Krishna y Su devoto puro, el devoto se
convierte en un león". Gracias por mostrar siempre esas características.

Srila Prabhupada Uvaca 64


Diciembre de 1973; Los Angeles, CA; E.U.A.

ISKCON Nueva Dwarka

Mientras Srila Prabhupada estuvo en Delhi, recibió un jarrón de plata de un miembro vitalicio.
Originalmente estaba destinado para Indira Gandhi, y tenía su nombre grabado en él. Srila Prabhupada
estuvo muy complacido con el regalo, y me hizo ponerlo en el equipaje hasta que llegáramos a Los
Angeles. Al entrar a sus habitaciones, señalando su escritorio, dijo, "Lo pondré aquí". Se lo mostré a los
devotos que limpiaban las habitaciones de Srila Prabhupada mientras él salió a caminar a la mañana. Dije,
"A Srila Prabhupada le encanta este jarrón, deben colocar bellas flores en él".

Ellos hacían un arreglo floral diario para el jarrón. Era de buen tamaño y podía sostener una enorme
cantidad de flores. Un día, regresamos del paseo matutino un poco más temprano de lo habitual. En
cuanto Srila Prabhupada entró a la habitación observó que el jarrón no estaba en su escritorio. Me miró y
preguntó, "¿Dónde está el jarrón?". Yo dije, "Probablemente lo llevaron a la cocina para poner flores
frescas en él". Ahora se había empezado a enojar, y se enojaba más con cada oración. "¿Porqué? -dijo.
"Las flores que estaban eran bonitas, ¿Porqué las cambian todos los días? ¿Porqué derrochan tanto?
¿Quién es el responsable de esto? Diles que las cambien solo cuando se ponen malas. Nunca deben
llevarse las flores de esta habitación a menos que se estén marchitando. No es necesario. Es un derroche.
¿Dónde está el jarrón? ¡Ve a buscarlo de inmediato!

Salí a toda prisa de su habitación. En realidad, estaba deseando irme. No era divertido quedarme cuando
Srila Prabhupada gritaba, aunque yo no fuera el destinatario . Por fortuna el jarrón estaba en la cocina del
templo. Le dije a los devotos, "Mejor dejan de cambiar las flores todos los días. Srila Prabhupada dijo que
está muy mal. Asegúrense que este jarrón nunca salga de su habitación". Llegar a su sala de estar con un
hermoso arreglo nuevo, no pareció apaciguarlo. Coloqué el jarrón sobre su escritorio y ofrecí reverencias,
deseando poder mantener mi cabeza en el piso. "Háganlo solo cuando sea necesario" -gritó. "No deben
desperdiciar tanta cantidad de flores. No deberían estar gastando tanto dinero, cada día, cambios. Esa es la
costumbre de ustedes en América, simplemente derrochar". Brindó el siguiente ejemplo que debido al
condicionamiento de sus discípulos, es uno que dió muchas veces. "En su país si tienen alguna ropa, si
sobra algo, en vez de limitarse a doblarlo, lo rompen y lo tiran. Ese es su proceso aquí en América. En la
India, si sobra algo, lo doblan y cosen. Lo que sea que ande mal, uds. lo solucionan con dinero. De esta
forma parece bueno. Tienen algún accidente, entonces dado que tienen dinero lo pueden tapar muy
rápidamente. No se trata de que uds. sean capaces de hacer cualquier cosa, mas como hay dinero,
entonces hacen aparecer todo como bueno. Con el dinero uds. cubren todas sus deficiencias".

Srila Prabhupada dijo, "Krishna les ha dado a uds. chicos y chicas americanos, muchísima facilidad". Lo
que no era evidente para mí en ese momento, fue que el motivo de "muchísima" estaba incluido debido a
su potencia, no en mérito a algo que nosotros hiciéramos. Srila Prabhupada veía a Krishna en todo, en
todas partes. Por eso nos reprendía a veces cuando derrochábamos. El era muy tolerante con nuestra
inmadurez espiritual y material.

Srila Prabhupada, por favor perdóneme por mis hábitos derrochones. Sobre todo, perdóneme por perder
tanto tiempo en el servicio de la energía ilusoria. A veces, en una clase, Ud. miraba su reloj y decía que
era imposible recuperar ese momento en el tiempo, nunca más, sin importar cuánto dinero se tuviera. Yo
pensaba tontamente, "Porqué será tan malo. Somos eternos. ¿Qué se pierde?". Ahora, sentado aquí, con el
corazón vacío debido a su ausencia, tengo una pequeña idea de cuán valioso fue cada segundo pasado en
su presencia. Ninguna cantidad de dinero puede traerlo a Ud. de regreso a esta muy desafortunada alma.
Nuevamente estoy sintiendo el sabor agridulce de la separación de Su Divina Gracia.
Srila Prabhupada Uvaca 65
Inglés magistral de Srila Prabhupada

Hay muchas ocasiones en que Srila Prabhupada tomaba el idioma inglés y lo adaptaba para adecuarlo a
sus necesidades, usualmente con resultados cómicos. Algunas las he mencionado anteriormente. Cuando
estuvo en Hawai, en el paseo matinal, solía mirar al mar y por un momento a los surfistas. El los llamaba
"sufrientes". (Juego de palabras -"surfer" -"sufferer" -N. de la T.)

En los EE.UU, cuando hablaba de la forma de gobierno democrático, en vez de llamarla democracia,
usaba la palabra "demon-cracia". Estando los primeros tiempos con Srila Prabhupada, a veces sonaba su
campanilla y al entrar yo en su habitación, diría, "¿Dónde está punditji?". Era un término cariñoso para su
editor en sánscrito. Con el transcurso de los meses, su editor en sánscrito no estuvo siempre disponible.
Srila Prabhupada me llamaba a su habitación, diciendo, "¿Dónde está banditji?".

En Delhi, Brahmananda dasa y yo, estábamos sentados en las habitaciones de Srila Prabhupada. Yo
secaba el piso al lado de su pote de arcilla porque el agua se estaba derramando y lo mojaba.
Brahmananda dijo, "Srila Prabhupada, el agua se está derramando un poquito". Srila Prabhupada dijo,
"Sí, creo que le dicen filtración, ¿es correcto, Brahmananda?". El dijo, "En realidad no lo sé, Srila
Prabhupada". Pensé que esa descripción se aproximaba pero que no era exacta. Habíamos sido criados
oyendo el término a diario, porque nuestros padres bebían café que era colado en un filtro. Brahmananda,
un especializado en inglés, buscó la palabra en el diccionario y descubrió que la descripción de Srila
Prabhupada había sido exacta.

Uno de mis términos particulares favoritos ocurrió durante un masaje nocturno en Nueva Dvarka. El
estaba yaciendo de espaldas sobre su cama. Yo me hallaba arrodillado en el piso, cerca de su cama,
masajeando sus piernas. En un momento dado me miró y sonriendo señaló sus pies, diciendo, "Mis
dedos". Me confundí y me arrodillé allí, sin moverme por unos segundos. Volvió a señalar los dedos de
sus pies. Había una gran sonrisa en su cara y dijo, "Mis dedos, masajea mis dedos". Finalmente entendí lo
que quería decir y dije, "¡Oh! Sus dedos. Quiere que dé masajes a sus dedos". Aún sonriendo
ampliamente, dijo, "¡Sí! Mis dedos. Hazlo en mis dedos". Esta misma conversación ocurrió tres veces
más en el futuro, durante el masaje nocturno. Cada vez que Srila Prabhupada lo propuso, fuí tomado de
sorpresa y me confundía por un instante. Fue increíblemente dulce.

A veces, durante el masaje nocturno, Srila Prabhupada entraba en samadhi. Me asustaba un poco porque
una vez me había ordenado, "Tú masajea hasta que yo me canse, no hasta que tú te canses". Esto sucedió
durante el masaje de la mañana. Comencé a trasladarme de una a otra parte de su cuerpo, sin que él me lo
tuviera que indicar. Dejó que sucediera durante unos días antes de reprenderme por mi pereza. De todos
modos, a la noche era posible darle masajes por horas, sin que él dijera nada. Cerraba sus ojos. Tras un
tiempo yo restregaba un poco más fuerte con la esperanza de que él lo notara, que yo aún estaba allí.
Otras veces me decía, "¿Estás cansado?". Yo siempre decía, "Oh, no, Prabhupada". Hubo ocasiones en
que dí cabezazos mientras lo masajeaba.

A veces Srila Prabhupada cerraba sus ojos mientras yo le daba masajes a sus pies. Cuando esto sucedía,
yo colocaba mi cabeza en la base de esos hermosos pies de loto. Siempre ansiaba hacerlo. No me bastaba
con dar masajes a sus pies todos los días. Necesitaba más. El masaje solía terminar con la dulce voz de
Srila Prabhupada diciendo, "Está bien, es suficiente". Ahora había más néctar. Yo observaba mientras él
se sentaba asiendo sus cobertores y colocaba su cabeza con un solo movimiento en la almohada, a la vez
que se tapaba la cabeza con las cobijas. No puedo hacerle justicia tratando de describirlo, pero era algo
muy querido de observar. Otras veces decía, "Odio descansar, es una completa pérdida de tiempo.
Quisiera nunca tener que descansar. Simplemente estoy desperdiciando mi tiempo".

Srila Prabhupada, perdone mi conducta ofensiva al pensar que había algo que Ud. no sabía o entendía.
Finalmente he realizado que Ud. me estaba enseñando, con sus amables lecciones. Si Ud. dice que los
dedos de sus pies son dedos (como los de las manos), lo son. Gracias por permitirme masajear sus 20
dedos.

Nota del traductor: En inglés, los dedos del pié son llamados "toes", y los de la mano, "fingers".
Srila Prabhupada Uvaca 66
Enero de 1973; Bombay, India

Srila Prabhupada se quedó por seis semanas en el piso de Kartikeya Mahadevia. Había en la planta baja
un pequeño ascensor que llevaba a sus habitaciones. Una mañana, Srila Prabhupada, Tamala Krishna
Gosvami y yo, nos dirigimos hacia el ascensor para efectuar nuestra caminata matinal. Como sirviente de
Srila Prabhupada, yo esperaba entrar al elevador con él, pero Tamala Krishna Gosvami entró primero, de
modo que no había sitio para mí. Al cerrarse las puertas, giré rápidamente y bajé corriendo los dos pisos
por escalera. Llegué a las puertas del ascensor justo a tiempo para abrirlas para Srila Prabhupada y
ayudarlo a salir. Mientras caminábamos, Tamala Krishna Maharaja me miró y comenzó a reír. Dijo,
"Srila Prabhupada, Srutakirti es realmente experto". Srila Prabhupada replicó con una sonrisa, "Sí, 'kirti'
significa experto". Continuó en dirección al automóvil sin hacer más comentarios.

Ser el sirviente de Srila Prabhupada estaba colmado de aventura y suspenso. Lo que fuera que sucediera
estaba cargado de una cierta electricidad. Todos los meses, yo tenía la oportunidad de afeitar su cabeza
con la maquinilla eléctrica. Srila Prabhupada no era un receptor pasivo durante el proceso. Se movía todo
el tiempo y eso me atemorizaba. El me ayudaba muy amablemente a ser 'Consciente de Prabhupada'. La
primera vez que lo hice, luego de hacer una repasada por su cabeza, dijo, "Apaga la afeitadora entre cada
parte, para que no se caliente". Eso no era tan difícil. Luego vino la parte de real habilidad, al afeitarlo
alrededor de las orejas. Parecía que cada vez que yo me acercaba a sus hermosos oídos, él decía, "Ten
cuidado con mis oídos". Yo era sumamente cuidadoso. Por la gracia de Krishna nunca ocurrió ningún
incidente durante este servicio. Además, tenía la oportunidad de poner a muchos devotos en éxtasis,
distribuyendo el cabello de Srila Prabhupada.

Especialmente en la India, el arreglo más simple podía ser causa de ansiedad. En Mayapur en 1973, yo
debía poner un calentador sumergible en un balde metálico lleno de agua para calentar su baño.
Naturalmente, no siempre funcionaba. Los calentadores se quemaban o no había electricidad. Srila
Prabhupada estaba listo para el baño, sin agua tibia. Gritó, "¿Porqué no tengo agua caliente para el
baño?". En Vrndavana, en el templo de Radha Damodara donde él habitaba en el segundo piso, dijo,
"Puedes colocar un balde con agua afuera, en el techo y el calor del Sol será suficiente para bañarse". Eso
por lo general funcionaba, excepto cuando los monos decidían beber de allí y tiraban el balde.

Luego estaban las incontables mañanas en que Srila Prabhupada pasaba a mi lado, al dirigirse al cuarto de
baño, y decía, "¿Hay 'datong'?". Cuando decía eso, yo entendía que había olvidado colocar su palillo en el
baño para que se lavara los dientes. Cuando estaba con él, Srila Prabhupada empleaba un palillo para
cepillarse los dientes, no un cepillo de dientes. El mejor era el del árbol nim. Era fácil de conseguir en la
India. Se podía ir a un comercio y comprarlos por manojo. Sin embargo, en la ciudad de Nueva York no
era tan sencillo conseguir ninguna clase de ramita, en ninguna parte. Debía arreglarme como fuera para
obtener alguna. La cualidad más importante es que la madera tenía que ponerse tiesa si se mordía su
extremo. Se suponía que su sirviente personal debía asegurarse que en cualquier parte del mundo Srila
Prabhupada tuviera la facilidad para continuar con su programa. Era asombroso que viajara tanto y
mantuviera su regulación, como si el término 'jet lag' (enseres de viaje en jet) fuera solo una imaginación.
En el mejor de los casos yo era mediocre en la ejecución de mis deberes. Gracias Srila Prabhupada por
tolerar los tropiezos de mi servicio.

Srila Prabhupada Uvaca 67


Noviembre de 1973; Bombay, India;

ISKCON, Juhu

Esta noche, Srila Prabhupada me llamó a su habitación. Al entrar, dijo, "Para esta noche puedes hacer
algo de arroz inflado y maníes. Me llenará, pero no es pesado. Lo que comí anoche hizo que me costara
levantarme para traducir. Con el arroz inflado no hay indigestión". Salí de su habitación y comencé a
preparar lo que me pedía. Me pidió que lo sirviera con rodajas de pepinos y raíz de jengibre al costado.
Primero se hizo el chaunce, luego el arroz y los maníes fueron colocados en la olla y cocinados hasta que
todos los granos se tostaron. Lo llevé a su habitación junto con leche caliente, endulzada con azúcar. Poco
después de terminar su comida, me llamó para decirme que era la hora del masaje.

Para el masaje nocturno, él se sentaba o yacía de espaldas, y en su piso de Juhu yo solía sentarme en su
cama, a su lado, porque el mosquitero la cubría por completo. La habitación era muy tranquila. Mientras
masajeaba sus piernas, él dijo, "Mi madre cocinaba un arroz inflado de primera clase. Ella tenía una olla
especial, muy gruesa, de modo que se podía calentar mucho. Ponías arena y el fuego muy caliente.
Colocabas dentro el arroz y lo mezclabas. Se inflaba en la arena caliente. Luego, se colaba. Al colarlo,
había que hacerlo con firmeza, y limpiarlo muy bien para retirar toda la arena".

Se detuvo un momento y continuó, "Nos lo daba a menudo. El arroz inflado es muy bueno. Ella era una
cocinera de primera clase. Todo lo que hacía, lo hacía muy bien. Era algo natural. Mi hermana también,
ella era muy buena cocinera, aprendió observando a mi mamá. En la sociedad Védica era el deber de la
mujer. Las mujeres se ocupaban todo el día en cocinar. El esposo y los hijos tomaban buen prasadam y
todos estaban felices. La mujer pasaba el día cocinando alimentos, almacenando y preparando diferentes
clases de comidas y cocinando con leche y haciendo ghi. Así pues, ellas eran todas muy expertas. En la
cultura Védica, toda vez que había una reunión, se reunían todas las mujeres. Cualesquiera fiesta hubiera,
todas llevaban algo. De esa forma tenían grandes festivales".

Aún absorto en sus pasatiempos infantiles, continuó, "Cuando nosotros éramos jóvenes, no había escasez
de comida. Siempre teníamos mucha comida. En la estación del mango, solíamos tener un cesto de
mangos en la casa. Cuando éramos niños, corríamos por la casa jugando. Tomábamos los mangos
mientras corríamos. Comíamos mangos durante todo el día. Ni tenías que pensar, "Oh, ¿puedo tener un
mango?' Había un montón de comida. Así pues, la vida era muy simple. Mi padre no hablaba mucho, pero
siempre traía comida suficiente. No había ningún problema".

Srila Prabhupada Uvaca 68


Misericordia Personal

Como sirviente de Srila Prabhupada, hubo muy pocas veces en que debiera preguntar por alguna orden
recibida. En realidad, sólo recuerdo una vez. Srila Prabhupada recibió una carta de un devoto pidiendo
permiso para divorciarse de su esposa y para casarse con otra. Estando presente cuando Srila Prabhupada
contestó la carta, me conmocioné cuando él concedió el permiso. Me molestó durante todo el día.
Comprendía que en nuestra filosofía no se permitía el divorcio. Muchas veces le había oído hablar en
contra del divorcio, sabía que sucedía, pero no pensaba que Srila Prabhupada lo auspiciaría. Seguía
pensando, 'Esto no es lo que Srila Prabhupada haría'.

No lo pude sobrellevar demasiado. Era la hora del masaje nocturno, al cabo de una media hora, exploté,
"Prabhupada, quiero preguntarle algo. Este devoto que le está pidiendo el divorcio..." . El interrumpió,
"Oh, sí, le dije que podía hacerlo". Yo continué, "Sí, ya lo sé. Me estaba preguntando, Ud. siempre dijo
que el divorcio va en contra de los principios Védicos. Nunca debe ocurrir un divorcio". El dijo, "Sí, pero
en esta sociedad esas cosas se aceptan. De modo que podemos permitirlo".

Aún no me sentía satisfecho. Srila Prabhupada parecía indiferente al respecto. Era una cualidad suya que
yo no había observado en relación a ese tema. Dije, "Sí, pero en esta sociedad se acepta comer carne y la
intoxicación, todas esas cosas se aceptan. ¿Porqué ninguna de ellas está permitida?". Mi muy
misericordioso maestro espiritual replicó con voz compasiva, "Bueno, en realidad, ya sea que yo le diera
permiso o no, él va a conseguir el divorcio. De modo que si le digo, 'No, no puedes', y él lo hace, será una
ofensa grave. Si le digo, 'Sí, puedes hacerlo', -porque él lo va a hacer de todos modos-, entonces la ofensa
no es tan grave". Me sentí aliviado. Yo había pensado que ese era el motivo, pero necesitaba que me lo
confirmara, el hecho de ser tan increíblemente compasivo con nosotros.

Febrero de 1973
Jakarta, Indonesia

Mientras estábamos en la casa de unos miembros vitalicios, vinieron unos invitados indios a visitar a Srila
Prabhupada. Uno de ellos dijo, "Swamiji, queremos que nos pida que construyamos un templo. Queremos
construir un templo para Ud., pero queremos sus bendiciones. Queremos que nos lo pida". Srila
Prabhupada comenzó a reír y dijo, "No, no. Si uds. quieren construir un templo, está bien. Construyan un
templo. Lo tripularemos para uds". El caballero dijo, "Swamiji, queremos que nos dé sus bendiciones, que
nos pida que hagamos un templo. Estamos deseando la bendición". Srila Prabhupada, aún sonriente y
riendo dijo, "No,no. Si yo les pido que lo hagan y uds. no lo hacen, será ofensivo. Si no cumplen, será
vuestra caída. Eso es muy malo. Si lo hacen por su cuenta, eso es bueno mas si no lo hacen, entonces no
pasó nada malo, porque yo no se los he pedido".

Srila Prabhupada, Ud. nos mostró lo que significa ser un líder y la forma de dar órdenes sin ego falso.
Siempre me asombraba cuando Ud. me llamaba a su habitación y tras ofrecer reverencias, Ud. me miraba
y decía con inocencia, aunque formalmente, "¿Puedes darme el masaje ahora?". Incrédulo, yo solo podía
articular, "Prabhupada, es por eso que estoy aquí. Estoy deseando servirlo". Ud. simplificaba tanto el
deseo de servirlo. Por favor, permita que los recuerdos de estar con Ud. fluyan en mi denso cerebro. Ud.
me ha estropeado. Soy muy arrogante. Aunque estoy lleno de defectos, lo comparo con todos y no puedo
servir a los demás. Debo sentarme aquí y difundir sus glorias, para no secarme y esfumarme. Su inútil
sirviente, Srutakirti dasa.

Srila Prabhupada Uvaca 69


Junio de 1975; Honolulu, Hawai;

Nueva Navadvipa

Esta mañana, Srila Prabhupada hizo algo diría, inusual. Me llamó a su habitación a eso de la 1.30 a.m.
Normalmente, Srila Prabhupada hacía otro camino para no molestarme mientras descanso. En algunos
sitios, como el Krsna Balarama Mandira, tenía que pasar por las habitaciones de los sirvientes para usar el
cuarto de baño. Yo siempre me despertaba al oír sus pies deslizándose al pasar al lado de mi cabeza y
ofrecía instintivamente mis respetos. El se molestaba conmigo y decía, "No, no, descansa".

Fuí a su habitación, medio dormido y ofrecí reverencias. Alcé mi cabeza para ver a un Srila Prabhupada
con la sonrisa de un hermoso niño. También visualicé una pila de cintas grabadas sobre su escritorio. El
había estado traduciendo y por algún motivo la máquina no funcionaba. No sé qué había pasado, pero
había cintas por todas partes. No brindó ninguna explicación. Con una sonrisa trascendental, dijo, "Mira
lo que ha hecho la máquina. ¿Puedes arreglarla?". Pasé la siguiente media hora enrollando la cinta de
vuelta en el carretel y cargándola en la máquina del dictáfono Uher. Al término de esa tediosa tarea
trascendental, replicó amorosamente, "OK, vé a descansar".

Nueva Navadvipa fué el escenario de un pasatiempo muy peculiar. Al llegar aquí por primera vez, Srila
Prabhupada fué a usar el cuarto de baño. El toilet no fluía con propiedad. Vino un devoto con cierta
experiencia de plomero y lo arregló. Le explicó a Srila Prabhupada que debido a que los caños no se
habían usado por algún tiempo, no fluía con propiedad. Srila Prabhupada dijo, "Bueno, ¿ahora
funciona?". El brahmacari respondió, "Oh, sí, Prabhupada. Funciona bien". Srila Prabhupada no parecía
convencido. Dijo, "¿Y cómo sabes que funciona?". El devoto contestó, "Lo oprimí y corrió el agua". Srila
Prabhupada no estaba satisfecho. Dijo, "Vé a la cocina y consigue algo de pasta de capati. Haz algunas
bolitas y colócalas en el toilet y si circulan bien, entonces sabremos con certeza que funciona". El joven
brahmacari cumplió con las órdenes de Srila Prabhupada y todos estuvimos felices al ver que todo
funcionaba como debía ser.

Srila Prabhupada, estar con Ud. nunca era aburrido. Ud. me enseñó la forma de no ser atrapado en las
palabras de otro. Ud. lo dijo muchas veces, "La prueba del pastel, es el sabor". Ruego por que algún día
pueda yo ejecutar algún servicio útil para Ud.

Srila Prabhupada Uvaca 70


Abril de 1973, Zurich, Suiza
Mientras estuvimos aquí por un par de días, en una tierra famosa por sus relojes de calidad,
Syamasundara le presentó a Srila Prabhupada lo último en tecnología de relojes pulsera, uno de los
primeros relojes digitales. Parecía muy moderno. Su cuadrante redondo era completamente negro,
excepto por los breves segundos en que se presionaba un botoncillo al costado. En ese momento, el
exhibidor digital rojo aparecía en la ventanita, y mostraba la hora exacta. Era toda una novedad. Srila
Prabhupada se lo puso indiferente. Su secretario le enseñó como usarlo. Le explicó que para ver la hora se
debía presionar el botón al costado del reloj con la mano derecha y luego se veía la hora en el cuadrante.
A Srila Prabhupada no le llevó mucho tiempo hacer su evaluación de lo último en tecnología. Dijo, "De
modo que ahora se necesitan dos manos para ver la hora, en vez de una".

Agosto de 1974; Vrndavana, India;


Sede: Krishna Balarama Mandira

Me reuní con Srila Prabhupada el 24 de Julio, luego de haber estado afuera por siete meses. En ese
tiempo me casé y aumenté mis posesiones. Traje una de mis recientes adquisiciones a la India. Era una
afeitadora eléctrica. Mientras daba la clase del Srimad Bhagavatam una mañana, Srila Prabhupada
comenzó a hablar sobre el 'ugra karma'. El dijo, "Uno se puede afeitar muy simplemente con una navaja.
No hay problema, pero ahora se ha vuelto complicado. Se debe usar electricidad. Hay ruido, y cuando se
rompe, no se pueden afeitar. Por tratar de resolver un pequeño problema, se crean muchos otros
problemas". El nunca me dijo nada directamente, pero sé que se refería al hecho que yo me había estado
afeitando en mi habitación de sirviente hacía solo una hora antes, y eso lo había perturbado.

Noviembre de 1974; Bombay


Sede: ISKCON Juhu

Han pasado cuatro meses y he aprendido muy poco. Srila Prabhupada sonó su campanilla. Corrí desde la
cocina donde estaba ocupado preparando jugo de vegetales frescos para mí con una juguera que Pallika
devi me había conseguido. Dijo enojado, "¿Qué es todo ese ruido?" Yo respondí nervioso, "Es una
juguera, Srila Prabhupada. Comencé a beber jugos frescos porque me ha costado un poco mantenerme
sano en la India. Pensé que bebiendo jugo fresco estaría mejor". El no parecía muy simpático. Dijo,
"Demasiado ruido. No me puedo concentrar. ¿Porqué hace falta crear semejante molestia?". Estuve de
acuerdo en que era una tontería y que dejaría de usarla. Pasó otra hora hasta que Srila Prabhupada sonó su
campanilla. Me dirigí a su sala de estar pensando en el incidente ocurrido. Me miró compasivamente y
dijo, "Bueno, si estos jugos frescos te ayudan a mantenerte sano, entonces está bien que continúes. Es
importante que estés sano para poder hacer tu servicio. No importa".

Una vez más me sentí abrumado de gozo, al saber cuánto se preocupaba por mí. Hoy me siento
avergonzado. Es muy sabido que la manera de mantenerse sano en India es cocinar los propios vegetales
y pelar las propias frutas antes de comer, para evitar todo tipo de microbios. Srila Prabhupada, Ud. toleró
mi necedad. Más que eso, Ud. me mantuvo a su lado, aunque yo creaba molestias con mis máquinas. Por
favor, perdóneme por mis tonterías.

Srila Prabhupada Uvaca 71


Diciembre de 1972; Ahmadabad, India

Hoy, en la clase de Srila Prabhupada, me sentí muy débil y febril. Mi cabeza se caía y cabeceaba. Srila
Prabhupada detuvo su clase y me dijo, "¡Despierta! Si necesitas dormir, ve a dormir". Traté lo mejor que
pude de mantener la espalda derecha y la cabeza en alto por el resto de la clase. No recuerdo haberme
sentido jamás tan enfermo. Luego le dije a Srila Prabhupada, "No entiendo lo que pasó. Nunca me
enfermo. No me he enfermado por años". Srila Prabhupada me miró sorprendido y dijo, "Realmente, eso
es muy maravilloso. Estar enfermo y tener problemas, es la condición natural de la vida. Tú eres muy
afortunado".

Dos semanas después, mientras caminábamos a la mañana por Bombay, y el sol brillaba, Syamasundara
prabhu me miró a los ojos y comenzó a reír. Dijo, "Chico, tus ojos están amarillos. Tienes ictericia".
Finalmente mi debilidad de las dos últimas semanas tenía sentido. Ahora, diagnosticado, me sentí peor.
Me arrastré hasta la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí reverencias. Dije alarmado, "Srila
Prabhupada, tengo ictericia". Me miró sorprendido y dijo, "Oh, ¿cuáles son los síntomas?". Dije con voz
preocupada, "Mi orina es oscura, no tengo apetito y me siento muy débil". Me miró sonriendo levemente
y dijo, "Hmm, quizás yo también tengo ictericia". Yo continué, "Tamala Krishna Maharaja y otros
devotos sugirieron que quizás no debía cocinar para Ud. porque la ictericia es altamente contagiosa. Hasta
tocar sus platos y preparar la comida sería peligroso". Srila Prabhupada dijo con leve emoción. "No, está
bien. Ve a cocinar. No hay nada de que preocuparse". Debido a la bendición de Srila Prabhupada pude
continuar con mis deberes, yendo al paseo de la mañana, dando masajes y cocinando durante toda mi
enfermedad.

Noviembre de 1973
India; ISKCON Nueva Delhi

Ha pasado un año desde que tuve ictericia. Ahora era el secretario de Srila Prabhupada, Brahmananda
Maharaja quien la tenía. Era una noticia digna de referirse de modo que decidí contárselo a Srila
Prabhupada. Yendo a su habitación y ofreciendo reverencias, dije con inocencia, "Srila Prabhupada,
Brahmananda tiene ictericia". Srila Prabhupada me miró sorprendido y dijo, "Oh, ¿cuáles son los
síntomas?" . Sin recordar que ya había hecho eso antes, repetí la lista de síntomas. Lo han adivinado. Srila
Prabhupada dijo, "Hmm, quizás yo también tengo ictericia".

Finalmente, luego que Srila Prabhupada repitiera esa expresión, lo comprendí. Solo me tomó un año.
Srila Prabhupada era increíble. El recordaba todo lo que había pasado con sus discípulos y podía evocarlo
en cualquier momento. Yo era tan duro que el chiste pasó por encima mío. La potencia Yogamaya era
muy fuerte a su alrededor. Yo no tenía idea de con quién estaba. Qué buena fortuna, caso contrario, no
hubiera podido hacer mi servicio debido al respeto y el temor. Especulé que Srila Prabhupada estaba
diciendo que él había tenido todos los síntomas de la enfermedad que yo describía, pero al ser
trascendental, el continuó con su vida devocional, pese a tantos problemas penosos.

Srila Prabhupada no tuvo ictericia, pero sí experimentó los síntomas. Me enseñó que cuando
envejecemos, como estoy comenzando a experimentar, el cuerpo está lleno de dolores y achaques, y el
nivel de energía disminuye. Srila Prabhupada explicó que no era muy sorprendente que nos sintiéramos
débiles, enfermos o nos doliera algo. Sin embargo, lo asombroso era que no nos sintiéramos enfermos. El
nos demostró la forma de no ser afectados por las limitaciones del cuerpo.

Cuando estuviste en cuarentena, debido a que no tuviste un ataque de fiebre amarilla, dijiste, "¿Qué
opinan? ¿Será que tengo la fiebre amarilla?. Cualquiera que esté cien por ciento ocupado en el servicio de
Krishna, no da cabida a la contaminación material. No puede ser infectado con ninguna enfermedad".
Ruego por ser infectado con amor por Ud., Srila Prabhupada, para poder emplearme cien por ciento en su
servicio devocional. Por favor, concédame un atisbo de su posición trascendental.

Srila Prabhupada Uvaca 72


25 de marzo de 1973, Air India

Los actos de Srila Prabhupada eran siempre frescos. Siendo su sirviente personal por ocho meses,
pensaba que ya tenía una buena comprensión de la forma de actuar y qué decir en respuesta a las
preguntas, de modo de no meterme en problemas. Consideraba que nuestra relación era estrictamente
maestro espiritual-sirviente. Con el tiempo, se hizo evidente que Srila Prabhupada quería que hablara
libre y honestamente al preguntarle algo. Era muy amable. Nunca me enjuició.

Cuando Srila Prabhupada y yo entrábamos al avión, por el intercom se oía una ejecución de música
clásica. Caminamos hacia nuestros asientos. Srila Prabhupada se sentó al lado de la ventanilla, como
siempre lo hacía y yo me senté a su lado. La música continuaba. Me miró sonriendo y dijo, "¿Te gusta
esta música?"- Lo miré con una mirada vacía, pensando, "¿Cómo le digo que esta música me gusta.
Seguro que suena lindo, pero no se cantan los nombres del Señor. Son solo instrumentos tocando. Eso no
puede ser Conciencia de Krishna". Especulando con aprensión, perdí mi oportunidad de intimar con mi
amado maestro espiritual, cuando el me respondió misericordiosamente, "Esta música es muy bella".
Aliviado, asentí. "Sí, Srila Prabhupada, es bella". Me sentí como un engañador, incapaz de ser honesto.
Estaba tan preocupado por la emisión de mi respuesta, que olvidé que Srila Prabhupada es una persona
con gustos y desagrados. El estaba oyendo la música y recordando a Krishna. Yo estaba oyendo la música
y calculando de qué forma era Maya, no sabiendo como responder de un modo consciente de Krishna.

Abril de 1973; Los Angeles, California


Sede: Nueva Dvarka

He hecho algunos amigos devotos aquí en el templo, y decidí ir al Mangala Aratika para verlos. Mientras
estaba allí, vino Pradyumna a la sala del templo, diciendo, "Srila Prabhupada ha estado haciendo sonar su
campanilla. Quiere verte ahora". Salí de inmediato de la sala del templo y corrí hasta su habitación,
ofreciendo reverencias. Alzando mi cabeza, dije, "¿Me necesitaba, Srila Prabhupada?". Me miró enojado
y dijo, "Tú no tienes nada que hacer yendo al Mangala Aratika. Tu servicio es estar conmigo las 24 horas.
Tienes que estar disponible si te necesito". Me disculpé y dije que no lo volvería a hacer.

Es gracioso, incluso antes de ir, sabía que no era correcto que lo hiciera. Había estado inquieto y pensé
que a nadie le parecería mal si asistía al Mangala Aratika.- Imaginaba que Srila Prabhupada nunca me
llamaría tan temprano a la mañana. Por supuesto, debía haber recordado que el siempre sabía lo que estoy
haciendo, por lo que si iba, él ciertamente iba a llamarme. Yo era la única persona en ISKCON que tenía
un motivo para no ir al Mangala Aratika, y el haberlo hecho significa que estaba en Maya.

Junio de 1973; Londres


Sede: Bhaktivedanta Manor

Es una tarde muy hermosa. El sol brilla en la sala de estar de Srila Prabhupada, a través de los cristales de
la ventana. El está caminando por la habitación, cantando la japa- Se detuvo enfrente de las ventanas y
miró hacia el jardín. Me dijo, "Bien, ¿cuál es el animal más hermoso?". Pensé por unos segundos, y con
voz poco convincente, balbuceé, "¿Una vaca?". "No" -dijo él rápidamente. "Un caballo. El caballo tiene
una forma muy hermosa. La estructura muscular es muy buena". Nuevamente me hice un lío. Pensaba
que el animal favorito de Krishna es una vaca. Debe ser una vaca. Si Srila Prabhupada no me lo hubiera
aclarado, tendría un sentido perfecto.

Srila Prabhupada, le ruego que me diga otra vez que mi única función es estar con Ud. las 24 horas del
día. Su inquieto sirviente, Srutakirti dasa.

Srila Prabhupada Uvaca 73


Mayo de 1972; Los Angeles, Ca. EUA.;

Nueva Dwarka

Kirtanananda Maharaja y yo estuvimos aquí en Nueva Dvarka por una semana durante la cual recibimos
iniciación Brahmínica de Srila Prabhupada. Aunque yo no era aún el sirviente personal de Srila
Prabhupada, observo retrospectivamente que fuí iniciado en ese temperamento. Durante toda la semana,
toda vez que veía a Nanda Kumara prabhu, contemplaba su gran fortuna y lo miraba sin poder
controlarme. El me devolvía la mirada y sonreía amablemente. Debe haber pensado que yo era muy
extraño.

Una mañana, durante la clase de Srila Prabhupada, el notó que su sirviente no estaba al lado de su
vyasasana y preguntó, "¿Dónde está Nanda Kumara?". Alguien dijo, "En la cocina". Su Divina Gracia
continuó con la clase del Bhagavatam. Después de la clase de Srila Prabhupada, Kirtanananda Maharaja y
yo estábamos en las habitaciones de Su Divina Gracia. La atmósfera era tensa. Srila Prabhupada se
hallaba visiblemente descontento. Sabía que algo andaba mal. Cuando Nanda Kumara trajo el desayuno
prasadam, Srila Prabhupada preguntó enojado, "¿Dónde estabas durante mi clase?". Su sirviente
respondió, "Estaba preparando su desayuno". Srila Prabhupada alzó más la voz, "¿Porqué?. Cualquiera
puede preparar el desayuno. Tú debes estar allí, en la clase". Nanda Kumara brindó otro motivo. Srila
Prabhupada no se calmó y dijo, "Debes estar allí. No hay motivo para estar ausente".

Yo estaba sentado en la sala, conmovido. Era mi primera experiencia visual y auditiva de mi maestro
espiritual en un humor enojado. Era duro observar la forma en que su sirviente trataba de defenderse. Me
dije a mí mismo, "Le está retrucando a Srila Prabhupada. Eso no es bueno". Fue una buena lección para
mí. Me hice el propósito de que nunca lo haría si Srila Prabhupada me retaba. Cuando Srila Prabhupada
dejó Nueva Dvarka en Agosto de 1972, Nanda Kumara se quedó y se casó. Srila Prabhupada trató de
conservarlo como su sirviente y dijo que Nanda Kumara era experto.

En Setiembre de 1973, yo era el sirviente personal de Srila Prabhupada en Nueva Dvarka.- Me dijo que
preparara sus comidas en mis habitaciones, no en la cocina del templo porque allí había demasiadas
mujeres. Dieciséis meses después, la historia se repitió. Srila Prabhupada partió de Nueva Dvarka y yo
me quedé para casarme con una chica que conocí en la cocina del templo. Srila Prabhupada conocía todas
las debilidades de sus discípulos y nos animaba misericordiosamente a elevarnos por encima de las
mismas. Cuando fallábamos, Srila Prabhupada continuaba aceptando compasivamente nuestro servicio en
el nivel en que podíamos ejecutarlo. En muchas ocasiones expresó que la causa de nuestro desasosiego
era nuestra juventud.

Noviembre de 1974; Bombay


Sede: ISKCON Juhu

Cuando Srila Prabhupada salió de su piso en Juhu, para su paseo matinal, todos los devotos reunidos
cantaron, "¡Jaya, Srila Prabhupada!" y ofrecieron reverencias. Todos, excepto un brahmacari que se
quedó parado con las manos unidas. Srila Prabhupada comenzó a caminar con su bastón en la mano.
Mirando hacia adelante, dijo, "Ese es el comienzo de su caída". Muchas veces expresó que este proceso
era "el filo de la navaja". En ese momento explicó cuán afilada es esa navaja. El devoto no era consciente
de sus acciones. No podemos ser Conscientes de Krishna si no somos conscientes. Srila Prabhupada,
imploro su misericordia, para poder ser siempre consciente de Ud. y su servicio al Señor Supremo.

Srila Prabhupada Uvaca 74


Mayo de 1973: Los Angeles, Ca., E.U.A.;

ISKCON, Nueva Dwarka

Srila Prabhupada quería su almuerzo preparado en mi habitación, la cual estaba al lado de las suyas. Me
agradó la forma en que lo presenté. La habitación de 8' x 10' tenía todo lo que se necesitaba,pese a ser la
habitación en la que yo permanecía día y noche. Karandhara había instalado un refrigerador. Había un
anafe a gas de dos hornallas, en el piso. Implementé un área de seguridad con dos bloques de carbón y un
plano de 4' de largo x 1" x 10". No había agua corriente, de modo que guardé una provisión en un balde
de plástico. Srila Prabhupada a menudo me había dicho que hiciera las cosas simples y eficientes. Esta
implementación anduvo bien.

Luego que Srila Prabhupada terminara su desayuno, llevé las bandejas de plata a mi habitación y trasladé
los remanentes en un contenedor . Puse las cáscaras de naranjas, etc., y distribuí feliz el maha a los
devotos anhelantes que esperaban su 'misericordia'.

Srila Prabhupada a menudo caminaba cantando la japa después de tomar el desayuno. Salía y entraba de
sus habitaciones, en uno y otro sentido del corredor, a veces deteniéndose por un momento enfrente de mi
habitación, observándome mientras preparaba su almuerzo. Hoy miró mi habitación y entró en ella.

Mirando el contenedor , gritó, "¿Qué es esto? Qué tonto eres". Sorprendido por esa súbita reprimenda,
dije, "Es de su plato del desayuno". No fué una buena respuesta. Srila Prabhupada se empezaba a
encolerizar. "Se supone que eres un devoto" -gritó, "No tienes cerebro, ni tampoco inteligencia ninguna.
No eres sino un mleccha. Tienes aquí todo tan prolijo y estás preparando comida para las Deidades en
medio de la comida descartada. Cómo pudiste hacer cosa semejante. Qué mleccha eres".

Yo no sabía qué decir. Pensaba, "Estos son los remanentes de Prabhupada. No es basura". No dije nada.
Meses después aprendí mi lección al verlo reprender a Nanda Kumara prabhu.- Finalmente, estuve de
acuerdo con él, diciendo, "Sí, Srila Prabhupada, soy un tonto". El no se apaciguó con mi confesión
insustancial. Todavía muy enojado, continuó, "¿En la cocina del templo hacen ésto? ¿Tienen un
cachivache como éste?". Yo dije, "Bueno, ellos tienen un recipiente parecido en la cocina". El respondió
rápidamente, "¿Pero le ponen basura adentro?". Agotado, dije, "No, Srila Prabhupada". Srila Prabhupada
nunca se cansaba. Dijo, "¿Porqué hacen estas cosas? Qué mleccha eres. No tienes inteligencia". Parecía
que iba a seguir largo rato. Finalmente, salió de mi habitación con su mano en la bolsita de cantar la japa.

Vacié el contenedor, aún considerando que sus remanentes eran lo más sagrado. Qué ironía, porque el
primer trozo de maha bhagavata prasadam que me entregara Nanda Kumara prabhu en Nueva Dvarka, fué
una cáscara de naranja. Me sentí muy afortunado y me comí todo. Cuando les daba los remanentes de las
cáscaras a los otros devotos, ellos comían la parte blanca pero descartaban la corteza naranja. Yo estaba
conmovido, pero comprendí que Srila Prabhupada deseaba enseñarme una lección. Tal parecía que cada
vez que me envanecía con mi servicio, pensando que estaba haciendo un buen trabajo, Srila Prabhupada
me hacía ver que estaba lejos de la marca de un Vaisnava brahmínico. Más tarde me dijo que había
preparado un buen almuerzo. Nunca me hizo sentir que continuaba enojado. Toda vez que me reprendía,
siempre solía decir algo muy bonito o contarme un pasatiempo de sus primeros años. Era un intercambio
que bien valía la pena. Srila Prabhupada sabía que yo era muy sensible a las críticas y las profería
compasivo, en su mínima expresión. Al mirar atrás, veo estas cosas como momentos benditos, pues son
los que recuerdo más vívidamente y son puro néctar. Hubo muchas oportunidades en que Srila
Prabhupada me corrigió; ojalá hubiera apreciado la crítica constructiva. Tendría muchos recuerdos más
para saborear. Por favor, Srila Prabhupada, perdóneme por ser un pillo tan inflado. Estoy en deuda eterna
con Ud., por saber exactamente la forma de tratar a un mleccha como yo.

Srila Prabhupada Uvaca 75


19 de Julio de 1971; Brooklyn, NY, E.U.A.;

ISKCON, Nueva York

Me mudé al Templo de Pittsburgh en Abril de 1971. En Julio, Kirtanananda Maharaja nos llevó a algunos
de nosotros al templo de Brooklyn, para la primera iniciación. Sobra decir que todos estábamos muy
excitados. Cuando entramos a la sala del templo como sirvientes de Maharaja, pude estar muy cerca de la
vyasasana de Srila Prabhupada durante la clase. El 19 de Julio de 1971 es la fecha en que ví por primera
vez a mi maestro espiritual eterno. Fué un momento que nunca olvidaré. Su refulgencia era
extraordinaria.- Mis ojos seguían cada movimiento suyo. El kirtana fue extático. Para el momento en que
el canto cesó, la temperatura de la sala del templo debió haber subido al menos a 100 ºF.

Centenares de devotos apretados en la sala del templo, todos tratando de acercarse lo más posible a Srila
Prabhupada. Todos a una, nos hincamos sobre nuestras rodillas para ofrecer reverencias. Esto atestó aún
más la sala de lo que ya estaba. Comencé a incorporarme antes que el devoto que estaba detrás mío, y
accidentalmente coloqué mi trasero sobre su cabeza. Eso lo sorprendió mucho y se levantó muy
rápidamente, lo cual me empujó hacia adelante con gran fuerza, justo al lado de la vyasasana de Srila
Prabhupada. Mis manos y cabeza aterrizaron directamente en su costado derecho. El se dió vuelta y me
miró sorprendido, y dijo, "¿Cuál es el problema?". Me encogí en el piso, incapaz de decir nada.

En una ocasión, Srila Prabhupada se hallaba en un vuelo corto, un 747, desde el JFK. Dado que era una
máquina ancha, la mayor parte de los devotos compró boletos que los ubicaban en la misma hilera que
Srila Prabhupada, quien estaba sentado al lado de la ventanilla, conmigo a su lado. Serían unos 10
devotos sentados en la misma hilera. Todos querían tener la oportunidad de sentarse tan cerca de su guru
como fuera posible. A medida que el vuelo avanzó, lamentablemente, algunos de sus discípulos
comenzaron a cabecear. Qué vista. Se podía ver la isla a través, y las cabezas rapadas moviéndose de
arriba hacia abajo, parecido a los muñequitos que ponen en la ventanilla trasera de los automóviles.

Srila Prabhupada no estaba sorprendido por la exhibición y me lo hizo saber. Expresó, "Te das cuenta,
hay cientos de personas en el avión y todos están bien despiertos, excepto los devotos. Ellos están en
Maya, durmiendo. Todos los demás están despiertos. ¿Porqué no pueden quedarse despiertos?". Toda vez
que Prabhupada se dirigía a mí de ese modo, yo me quedaba callado. Temía decir algo equivocado, algo
que podría perturbarlo aún más. No podía pensar en ninguna buena razón, de modo que me quedé allí
sentado, sin decir una palabra. El dijo, "Mis discípulos son peores que los karmis. Ellos no pueden
quedarse despiertos, te das cuenta, todos los demás pueden". Luego, dijo la frase que me había dicho la
primera vez que me conoció. "¿Cuál es el problema?" Yo solo pude responder con, "No lo sé, Srila
Prabhupada". Una cosa es segura. Yo no dormí en ese vuelo.

Srila Prabhupada, le he oído decir tantas veces esas palabras, "¿Cuál es el problema?". Es una frase que
Ud. sabía no podíamos replicar, porque Ud. había asumido misericordiosamente todos los problemas de
este proceso. Ud. dió todas las respuestas diciendo, "Este proceso es muy simple. Tan solo cantar Hare
Krishna y ser felices". Docenas de veces le oí a Ud. decir, "Si cantan dieciséis rondas y siguen los cuatro
principios regulativos, al final de esta vida irán de vuelta a casa, de vuelta con Dios".

¡Todas las glorias a Srila Prabhupada!.

Srila Prabhupada Uvaca 76


Junio de 1973; Mayapur, India;

Mayapur Candrodaya Mandir

El otro día, Srila Prabhupada reprendió a su editor en Sánscrito, Pradyumna prabhu, por dormir durante el
programa de la mañana. Pradyumna, mi devoto favorito del entorno de Srila Prabhupada, tomó el reto
muy en serio. Se decidió a reducir su comida tomando solo leche caliente, fruta y almendras. Pradyumna
dijo que las almendras eran "alimento para el cerebro". El tenía muchos cerebros así como una memoria
fotográfica.

Como se mencionara en un Uvaca previo, cuando estuve en Mayapur, Srila Prabhupada salía al balcón-
terraza mientras sus discípulos tomaban prasadam, para ver lo que estaban comiendo. Disfrutaba mirando
a sus hijos tomar el Krishna prasadam en completa satisfacción. Yo me sentía muy cuidado por mi padre
espiritual. El parecía complacido por nuestra atracción hacia el Krishna prasadam. No le agradó cuando
notó que Pradyumna no estaba con nosotros.

Regresó de vuelta a su habitación y dijo, "¿Porqué tú no estás tomando prasadam con los demás?".
Pradyumna respondió tranquilo, "No estoy muy hambriento, Srila Prabhupada". La respuesta no
alcanzaba. Srila Prabhupada dijo, "¿Qué quieres decir? Tú deberías estar tomando prasadam".
Pradyumna, sabiendo que su maestro espiritual no estaba satisfecho, dijo, "Bueno, Prabhupada, si tomo
prasadam, luego me duermo". Srila Prabhupada respondió, "Qué le vamos a hacer. Tienes que tomar
prasadam, aunque duermas diez horas por día. ¿Cómo puedes vivir sin tomar prasadam?". Hizo una breve
pausa y agregó, "Así pues, toma prasadam y duerme. No puedes dejar de tomar prasadam, aunque te
duermas todo el día... Debes tomar prasadam. De otro modo, ¿cómo seguirás?". Pradyumna prabhu salió
de la habitación, ofreció reverencias y tomó prasadam con el resto de nosotros. Yo estaba feliz de volver a
tener su asociación.

Srila Prabhupada siempre animaba a sus discípulos a reducir al mínimo su comida y sueño, de modo de
avanzar en Conciencia de Krishna, mas también nos dijo que usáramos el sentido común. Muchas veces
dijo, "Deben comer tanto como puedan digerir". También dijo, "Tomen tanto prasadam como quieran,
pero coman todo lo que tomen. Ni un grano de arroz debe desperdiciarse". Era muy estricto en relación a
que todos asistieran al programa de la mañana. Si se necesitaba dormir más, podía hacerse en otras horas,
tal como una siesta después del almuerzo o irse a dormir más temprano a la noche.

Srila Prabhupada generalmente tomaba el desayuno justo después de dar clase a la mañana, y el almuerzo
alrededor de la 1.00 p.m. Solía tomar leche caliente antes de ir a descansar en la noche y si sentía un poco
de apetito, yo le preparaba puris, vegetales o arroz inflado. Cuando tenía apetito, disfrutaba comiendo,
tanto como yo lo hacía alimentándolo. Algunos de mis días más alegres fueron cuando él tomaba el
almuerzo y yo tenía que correr de un lado a otro, de la cocina a su habitación con un capati caliente,
colocándolo en su plato cuando aún estaba inflado con el relleno. Ir y volver 5 ó 6 veces en un lapso de
10 minutos, ofrecer reverencias cada vez que llegaba a su cuerpo trascendental. Sentado con su rodilla
derecha en el aire, el mezclaba graciosamente el subji con su capati y saboreaba el prasadam.

Srila Prabhupada, por favor deme su misericordia. Con gusto dejaría de comer y dormir por completo, tan
solo para enrollar y cocinar capatis de nuevo para Ud. No hay nada más dulce en los tres mundos que
tener un vislumbre de su inocencia infantil cuando se sentaba a honrar el prasadam. No creo que nadie
que lo observe comer, sea capaz de no morir de amor por Ud., excepto un demonio como yo. Quizás
nunca saboree el néctar del amor de Dios, pero ruego por su misericordia sobre mi alma, poder volver a
cocinarle capatis.

Srila Prabhupada Uvaca 77


Srila Prabhupada recuerda su juventud

A veces, Srila Prabhupada hablaba con cariño sobre su padre. Siempre lo hacía con mucha entrega. El
dijo, "Mi padre se aseguraba que yo tuviera todo lo que deseara. Aunque fuera a mitad de la noche, y yo
quisiera puris, mi padre le decía a mi madre, "Hazle puris, si quiere puris". A veces mi madre se resistía,
pero mi padre la convencía. Era algo así. No lo sé. Quizás mi padre sabía. El siempre hacía cosas como
esas. Luego mi madre tenía que complacer a mi padre".

Una vez en un vuelo, Srila Prabhupada estaba tomando prasadam que consistía en puris y subji. Mientras
comía, comenzó a reír fuerte y me dijo, "Cuando yo era joven nunca comía capatis. Yo era muy
pretencioso. No eran buenos para mí. Yo tenía que tener puris. Cada vez que mi madre me cocinaba, tenía
que tener puris. Incluso con el tiempo, cuando fui un comerciante". Dejó de hablar por un minuto, pero
fue para volver a reír. Estaba muy complacido y disfrutaba contándome cuán pillo había sido. Srila
Prabhupada continuó, "A veces era muy embarazoso, porque yo iba a las casas de otros. Ellos me daban
capatis para la cena".

Los ojos de Srila Prabhupada se agrandaron mucho mientras expresaba su dilema, diciendo, "Yo no los
podía comer, y a la vez no me podía rehusar. No sabía qué hacer. Qué podía decir, 'Lo siento, no como
capatis'. Luego ellos pensarían, '¡Oh! ¿Tú eres superior a mí? ¿Tú no comes capatis? ¿Tú tienes que tener
puris?'. De modo que era muy complejo. A veces yo me iba y no los comía. Me resultaba muy difícil
decir, '¡Oh! No quiero capatis', pues ellos se ofenderían, pero yo no podía comer capatis. Simplemente no
me gustaban".

Srila Prabhupada nunca dejó de sonreír y reírse mientras describía sus traviesas actividades. Continuó,
'Por ese tiempo, contraté un sirviente. El trataba de hacer que yo comiera capatis. Una vez, me insistió,
'Quiero que los pruebe. Quiero que me permita hacerle capatis. Estoy seguro que le van a gustar'. Yo
decía, '¡No! Esto sucedió por algún tiempo. El seguía pidiéndome, 'Por favor, permítame hacerle capatis,
sé que le van a gustar'. Al final, dije, 'Está bien. Los probaré'. Me hizo capatis de primera clase. Y desde
ese momento, me gustaron. Fue un cambio muy abrupto en mi vida. Hasta ese momento nunca había
tomado capatis".

Me resulta difícil describir con palabras cuán bellamente animado estaba Srila Prabhupada mientras
contaba esta historia. El expresaba las emociones de cada cual, mientras iba revelando la historia. Sus
ojos se agrandaban al expresar la alarma por su 'superioridad'. Toda vez que hablaba sobre su juventud, a
mí me parecía que no hacía mucho de eso. El se complacía mucho en hablar de eso con sus discípulos.

Gracias Srila Prabhupada por permitirme ingresar en sus pasatiempos infantiles. Es solo debido a su
misericordia sin causa que pude ser testigo de tan gloriosas actividades. Sé que Ud. me lo brindó
gentilmente porque yo necesitaba mucho de Ud. Estoy endeudado eternamente.

Srila Prabhupada Uvaca 78


Diciembre de 1973; LA., Ca.

ISKCON Nueva Dwarka

Ha habido unos días sumamente fríos, considerando que estamos en L.A., con bajas de hasta 40º F. Me
brinda la oportunidad de hacer un poco más de servicio para Srila Prabhupada. Sin importar cuán frío
esté, Srila Prabhupada sale a dar su paseo matinal. Cuando está tan frío, él usa calzoncillos largos y
zoquetes. Srila Prabhupada aprecia que lo ayude a ponérselos en su dormitorio.
Primero, tomo esta ropa interior térmica larga, por supuesto azafrán, y con Srila Prabhupada sentado en
su cama, con el dhoti y kurta puestos, los paso por encima de sus pies de loto, un pie a la vez, subiéndolos
hasta las rodillas. Mientras aún está sentado, le pongo zoquetes de color azafrán en esos hermosos y
suaves pies de loto. Luego, Srila Prabhupada se pone de pie y tira de ellos hasta la cintura, con el dhoti en
su lugar. Se coloca su sweater azafrán, sin mi ayuda y va a su asiento a colocarse el tilaka, diciendo el
mantra Gayatri.

Si había alguien más en la habitación, naturalmente también decían el Gayatri. Usualmente no era una
buena idea porque Srila Prabhupada siempre terminaba antes que sus discípulos. El dilema de ellos era
tratar de decidir si quedarse congelados en su pose brahmínica perdiendo a su Guru Maharaja que salía
por la puerta o apresurarse a ponerse de pie y tratar de conservar a Su Divina Gracia en su mira. Yo
amaba observar esta escena humorística desplegada ante mí. Aunque parecía que sucedía en todas partes,
nunca pude prevenir a mis hermanos espirituales, especulaba pícaramente que Srila Prabhupada
disfrutaba observando sus miradas desesperadas, tanto como yo lo hacía.

Tras decir el Gayatri, Srila Prabhupada se ponía de pie y yo le ayudaba a colocarse su abrigo de capucha
azafrán. Plumas de pavo real colgaban como borlas de su cuello. Este abrigo favorito fue confeccionado
por Jayasri devi en el Templo de Honolulú, en 1970 y viajó por todo el mundo con Srila Prabhupada, por
años. No me puedo imaginar a nadie excepto Su Divina Gracia, usando ese abrigo. Tenía un aspecto
glorioso en él.

En una ocasión, cuando viajó a Australia, cometí el error de no llevarlo con nosotros. No realicé el frío
que haría. Srila Prabhupada dijo, "¿Porqué no trajiste mi abrigo?". Me quedé allí parado y no dije nada. El
estaba tan desconcertado conmigo que ni siquiera me gritó. Su secretario mandó traer su abrigo en avión.

Tras abrocharse el saco, Srila Prabhupada se encaminaba a la puerta frontal. Por lo general, yo tenía
preparados sus zapatos y bastón. Al asir su bastón, me ofrecía su pie derecho, el cual yo deslizaba en su
calzado de lona con la ayuda de un calzador que yo llevaba por todo el mundo. Luego, dando su siguiente
paso, colocaba el otro zapato en su pie, antes de que tocara el piso, todo en un solo movimiento suave. Su
economía de movimientos era sorprendente. Una o dos veces le permití a un discípulo ansioso que
realizara este muy santo servicio, mas tras observar a Srila Prabhupada molesto por su respeto, decidí
hacerlo yo personalmente.

Las Gopis oran por volverse la flauta de Krishna, siempre en contacto con Sus labios de loto, yo oro por
volverme el calzador de Srila Prabhupada.

Esta breve meditación la inspiró mi gerente de producción literaria, Vidyananda prabhu. El aguarda
ansiosamente enterarse de los intrincados detalles de la forma en que serví a Srila Prabhupada, y medita a
diario en servir personalmente a su amado maestro espiritual, Su Divina Gracia, Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada Uvaca 79


Noviembre de 1974; Bombay, India;

ISKCON Juhu

En su recorrido por la India, Paramahamsa Swami fue el secretario de Srila Prabhupada y Nitai dasa, el
editor en sánscrito. Fuimos todos juntos. Todos éramos parte de la segunda ola de devotos que se unió al
templo alrededor de 1971. Mientras estuvimos en Juhu, Palika devi preparó el almuerzo de Srila
Prabhupada. Tras finalizar el masaje de Su Divina Gracia, Paramahamsa, Nitai y yo, fuimos a la playa, a
una cuadra de distancia, para bañarnos y tomar sol. Volveríamos antes de que Srila Prabhupada se
levantara de su siesta de la tarde, en caso que nos necesitara.

En unos días, mis hermanos espirituales dejaron de ir porque no terminaban sus servicios, pero yo
continué haciéndolo. Un día, al regresar de la playa, Paramahamsa Swami acudió a mi encuentro y me
dijo, "Srila Prabhupada está realmente desconcertado porque vas a la playa por tu cuenta. Dijo que quiere
hablar contigo. Está muy enojado". Esperé hasta que Srila Prabhupada terminara su almuerzo. Cuando
volvió a su sala de estar, entré a su habitación y ofrecí reverencias. Al mirarlo, observé que tenía una
expresión contenta en el rostro. No parecía estar enojado en absoluto.

Confundido, expresé abruptamente, "Srila Prabhupada, ¿le importa si voy a la playa después de darle su
masaje?". El replicó indiferente, "No, está bien. ¿Vas solo?". Yo dije, "Sí", -pero expliqué, "Comenzamos
a ir los tres, a nadar, pero ahora voy yo yo solo". El dijo, "Está bien. Es bonito ir un poco a la playa, tomar
algo de sol e ir al agua. Puedes ir". Aliviado dije, "Gracias, Srila Prabhupada". Ofrecí reverencias y salí
de la habitación. Fui inmediatamente con Paramahamsa Swami, y le conté feliz mi conversación con mi
amado Maestro Espiritual. Sacudiendo la cabeza, el volvió a confirmar la historia original.

Una situación como ésta no era tan inusual. Estoy seguro que Srila Prabhupada se quejaba de mis idas a la
playa. Lo encantador fue cuán tolerante había sido conmigo cuando le hice esa pregunta. El pudo captar
mi apego y me permitió tomar mi propia decisión. Dejé de ir a la playa, feliz porque él no me había
obligado.

Srila Prabhupada, qué experto es Ud. A menudo decía, "Uds. chicas y muchachos están realizando
servicio voluntariamente. Yo no les puedo obligar a hacer nada". Ud. siempre me trató con respeto,
muchas veces para mi propia confusión. Debido a su humildad yo rebosaba con el deseo de hacer todo lo
que solicitara. Misericordiosamente, su único deseo para mí era que "canta Hare Krishna y sé feliz". Toda
vez que lo recuerdo, esa instrucción es muy fácil de acatar".

Srila Prabhupada Uvaca 80


Mayo de 1972; Los Angeles, CA., EUA.;

ISKCON Nueva Dwarka

Fui a Nueva Dvarka con Kirtanananda Maharaja a recibir iniciación Brahmínica y nos quedamos por una
semana. En el crepúsculo, Srila Prabhupada iba a su jardín con unos pocos discípulos afortunados para oír
los extáticos pasatiempos del Señor Krsna del Libro de Krsna. Por la gracia de Krisna, me designaron
para leer. Pasaba cada día anticipándome a esa bendita actividad. Srila Prabhupada se sentaba en su asana
debajo de la arcada de un emparrado, por lo general con la mano en su bolsita de cuentas. A veces le
oíamos cantar suavemente, "Hare Krishna" en sus cuentas. El siempre escuchaba atentamente el Libro de
Krsna, sonriendo en ocasiones, ante las encantadoras actividades de Krishna y Su hermano Balarama.

Una noche, mientras leía la historia, 'Liberación del Gorila Dvivida', Srila Prabhupada sonrió
ampliamente, al oír la naturaleza maligna de Dvivida. Comenzó a reír entre dientes cuando yo leía el
pasaje. "A menudo él iba a las ermitas de las grandes personas santas y causaba una gran perturbación al
pisotear sus hermosos jardines y glorietas". Pude presentir que se pondría más interesante, y así fue.
Continué, "No sólo creaba disturbios de ese modo, sino que a veces orinaba y defecaba en su arena
sagrada sacrificial". Srila Prabhupada se reía tan fuerte que tuve que dejar de leer por un momento. Al ver
su reacción, todos experimentamos una bienaventuranza increíble. El palmeaba extáticamente su pierna.

Para mí era evidente que a Srila Prabhupada le gustaba oír sobre Krsna y Balarama matando a los
demonios. La tarde siguiente, cuando entramos al jardín, me senté inmediatamente en el césped y
comencé a buscar una historia que involucrara a un demonio. Dí vueltas las páginas por unos segundos,
cuando Srila Prabhupada me detuvo, diciendo, 'Continúa. Lee de cualquier parte. Krishna es como una
bolita dulce. Dondequiera muerdas, sabe bien". Comencé alegre a leer la siguiente historia.

Estando junto a Kirtanananda Maharaja, podía ir a pasear a la mañana con Srila Prabhupada.
Esperábamos cada día en el pasillo hasta que Srila Prabhupada bajara. Debido al hecho de que yo estaba
leyendo el libro de Krishna cada noche, Srila Prabhupada se dio cuenta de mi presencia. Una mañana,
mientras bajaba por las escaleras, me miró directo a los ojos y dijo, "¡Oh! Miren este joven y lindo
brahmacari. ¿Cómo te llamas?". Atónito y lleno de respeto...no pude responder mientras el continuaba
bajando por las escaleras. Finalmente Kirtanananda Swami dijo, "Se llama Srutakirti, Prabhupada". Srila
Prabhupada sonrió y dijo, "¡Oh! Suta Gosvami". Srila Prabhupada continuó caminando hacia la salida.
Finalmente tenía una razón para vivir, mi amado guru deva me reconocía como el recitador del lila de
Krishna, como Suta Gosvami. Abrumado por la graciosa mirada de Su Divina Gracia, comprendí que él
apreciaba mi lectura del libro de Krishna.

Después de volverme su sirviente personal, pude observar cuán apreciativo es Ud. del servicio que cada
uno de sus discípulos realizan. Cualquier pequeño servicio que fuera hecho por alguien, era recibido
personalmente por Ud. como un favor. Ud. se complace al ver que las semillas de la devoción que Ud.
plantara, están echando raíces y fortaleciéndose. Ud. se deleita viendo que sus estudiantes avanzan en
Conciencia de Krishna. Muchas veces dijo, "He convertido a hippies en happies" (*).

Al recordar sus hermosos pies de loto, me siento muy feliz. Servirlos es mi único refugio. Gracias por
darme esta oportunidad eterna.

* Nota del traductor: "Hippies into happies" – juego de palabras de Srila Prabhupada. Happy significa
feliz. "Happies" (felices) es su adaptación del adjetivo en plural, que no existe en inglés.

Srila Prabhupada Uvaca 81


ISKCON, Cualquier parte

Dos horas en la vida del siervo personal de Su Divina Gracia

En un día común fuera de la India, el proceso de preparar el almuerzo de Srila Prabhupada, era como
sigue. Una media hora antes del masaje, yo preparaba una pequeña masa de capati, luego, cortaba
vegetales diversos y los colocaba en la hornalla media de la famosa cocinita de tres quemadores de Srila
Prabhupada. En el quemador inferior, ponía algo de coliflor y papas o alguna otra combinación de
vegetales, en agua, para hacer un vegetal húmedo. En el de la parte superior, un dahl cortado en agua y
arroz, y agua encima. Muchos vegetales eran colocados en la hornalla superior de la cocinita. Ahora bien,
la famosa cocina de tres hornallas de Srila Prabhupada debía ser puesta a llama de media a baja. Luego,
salía de la cocina para dar a Srila Prabhupada su masaje.

El masaje duraba de una a dos horas. La habilidad para usar la cocina durante el masaje era no permitir
que el agua se secara en la parte inferior. Srila Prabhupada me enseñó como utilizar el hornillo con dahl,
de la parte inferior. Unas pocas veces el dahl comenzó a quemarse durante el masaje, lo cual era una gran
fuente de ansiedad para mí. Nunca quería dejar a Srila Prabhupada en medio de un masaje, pero a veces
se podía oler el dahl quemado. Srila Prabhupada diría, "¿Qué es ese olor?". El sabía que era su almuerzo.
Esa es otra historia, para otro día. De todos modos, después de unos ocho meses y unos cuantos
almuerzos quemados, se me ocurrió la idea de cocinar un subji húmedo en la base y hervir el dahl y el
arroz en el hornillo superior. Eso eliminó la ansiedad del quemado porque el vegetal húmedo no se
espesaba como el dahl.

Tras completar el masaje, Srila Prabhupada vertía una pequeña cantidad de aceite de mostaza en la palma
de su mano y lubricaba las partes de su cuerpo. Luego, caminaba al cuarto de baño para bañarse. Esto me
concedía 20 minutos para hacer lo siguiente. Primero, disponía su dhoti, kurta y kaupina (ropa interior),
prolijamente sobre su cama. Abrochaba los dos botones inferiores de su kurta, para que Srila Prabhupada
tuviera que abrochar menos. Luego, corría a su sala de estar y preparaba su escritorio, para la colocación
del tilaka. Esto implicaba abrir su espejo, el cual era redondo como el de una polvera compacta, con una
pieza de marfil labrado en su borde. Seguidamente, me aseguraba que su pequeño lota de plata (del
tamaño de una pelota de golf) tuviera agua en su interior. Había una cucharilla de plata colocada al lado
del lota. Finalmente, colocaba la bolita de tilaka en el centro de su escritorio.

Después de hacer esto, corría de vuelta a las habitaciones de servicio, para terminar de preparar el
almuerzo. Primero, retiraba la olla del hornillo. Preparé una gran chaunce, parte de la cual fue vertida en
el vegetal húmedo, en el quemador de abajo. Un poco en el dahl ubicado en la parte superior, luego,
algunos vegetales surtidos eran colocados en lo que quedaba de la chaunce. Si había melón amargo
disponible, hacía el sauté en ghi y cúrcuma. Se preparaba otra chaunce para cocinar los restantes
vegetales cortados. Colocaba todas las preparaciones en las bandejas de Srila Prabhupada junto con el
katori de yogur y otro con dulces lácteos. Con el plato de Srila Prabhupada casi listo, era entonces el
momento de enrollar y cocinar un capati.
Con suerte, todo esto se hacía al mismo tiempo que Su Divina Gracia terminaba el mantra Gayatri. A él
no le importaba esperar unos minutos, pero yo temía que se prolongara demasiado. Colocaba los platos en
su choki, ofrecía reverencias y corría de vuelta a mi habitación a cocinar otro capati. Después que él
terminaba de tomar los capatis con su almuerzo, disponía del arroz. Srila Prabhupada usualmente tomaba
de 3 a 6 capatis con su comida. Otras veces de 3 a 4 capatis. Disfrutaba lo que quedaba de su comida con
arroz caliente hervido.

Por favor, perdónenme por este punto. Empecé escribiendo otra historia, pero me atrapé en la preparación
del almuerzo de Srila Prabhupada. Era tan maravilloso el estar ocupado activamente en cocinar para Ud.,
Srila Prabhupada. Ruego por convertirme en un cocinero experto, como mi hermana espiritual Yamuna
devi, para poder prepararle una comida suntuosa vida tras vida.

Srila Prabhupada Uvaca 82


Mayo de 1973; Los Angeles, CA., EUA;

Nueva Dwarka

Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla tarde, esta mañana. Al entrar a su sala de estar y ofrecer
reverencias, Srila Prabhupada me miró suavemente, diciendo, "No me siento bien hoy, así que por favor
para el almuerzo tráeme algo de kichari y salsa de cuddy. Puedes hacer el kichari con dos partes de arroz,
una parte de dahl y usar un poquito de sal, cúrcuma y ghi. Eso será liviano y fácil de digerir". Yo dije,
"Está bien, Srila Prabhupada". Un ajuste dietético era la única forma de enterarme que Srila Prabhupada
estaba enfermo pues normalmente él no daba mucha información sobre su salud. Ocasionalmente pedía el
kichari cuando tenía un resfrío.

Regresé a mis habitaciones a preparar su comida. Coloqué un kichari en el nivel máximo y agua en la
parte inferior. Esta comida era mucho más simple que la normal, como mencioné en el dato de ayer. Me
sentía aliviado, sabiendo que no habría ocasión de que se quemara durante el masaje, pero apenado
porque Srila Prabhupada no se sentía bien. Normalmente, yo era un cocinero consciente mientras daba el
masaje a Srila Prabhupada, debido a mi memoria recurrente de quemar su almuerzo dos veces en dos
años. Dos veces, eran demasiadas.

Regresé a su habitación tras implementar la cocina, y Srila Prabhupada se sentó en la estera para el
masaje. A veces, cuando estaba resfriado, me ordenaba que usara el aceite de mostaza sobre todo su
cuerpo. Normalmente hacía que friccionara su cabeza con aceite de sándalo, pues tenía un efecto
refrescante, pero hoy me ordenó que empleara solo aceite de mostaza. Unos 15 minutos de masaje
pasaron hasta que dijo, "Así pues he decidido que no tomaré ningún almuerzo". Yo dije, "Está bien, Srila
Prabhupada", lamentando que se debería sentir bastante enfermo, mientras continuaba friccionando su
hermosa forma.

Pasó otra media hora y Srila Prabhupada dijo, "En realidad, pienso que tendré un almuerzo regular". Yo
dije, "Está bien, Srila Prabhupada", momentáneamente aliviado con la idea que su salud estaba
mejorando. Se quedó callado. De pronto, me abrumó una gran ansiedad, al recordar que no había
preparado nada excepto el kichari. ¡Oh, no! Llevaría mucho tiempo el preparar todo el almuerzo. Estaba
atemorizado de decir algo, pero finalmente dije, "Prabhupada, no tengo nada listo. Me llevaría un poco de
tiempo". El dijo, "Tome el tiempo que tome, hazlo".

Cuando Srila Prabhupada fue a tomar su baño, fui a mis habitaciones y preparé su almuerzo lo más rápida
y bien que pude. Probablemente sentía más ansiedad de la necesaria, pero así es como funciona mi mente
febril. Me enorgullecí de mantenerme a la altura de mi servicio regular, al eliminar problemas
potenciales. Srila Prabhupada aguardó graciosamente que completara su almuerzo sin ninguna queja. Tal
parece que me colocaba ante cambios como éste para enseñarme a ser más flexible. Mi servicio era hacer
lo que él deseaba, no lo que yo deseaba. Una vez, durante el masaje, me dijo, "Tú sigue hasta que yo me
canse, no hasta que tú te canses".

Srila Prabhupada, gracias por darme la oportunidad de centrarme en su contento mientras realizaba mis
deberes como su sirviente. Debido a mi naturaleza caída, a menudo olvido que el servicio devocional
significa complacerlo a Ud. personalmente, y así Krsna está complacido. Por favor, continúe guiándome
diariamente en su servicio personal, enseñándome amor incondicional.

Srila Prabhupada Uvaca 83


11 de abril de 1975: Hyderabad, India

Hay tan solo unas pocas instancias que recuerde como muy difíciles para estar en la misma habitación
con Srila Prabhupada. Obviamente, uno puede imaginarse fácilmente el anhelo por estar en la presencia
de Su Divina Gracia las 24 horas del día, mas tenemos que recordar que la presencia de los demás podía
cambiar el clima alrededor de Srila Prabhupada.

Hoy vino Devananda Maharaja a visitar a Srila Prabhupada, quien le dio iniciación; también era un
sannyasi. Había sido su sirviente personal por cierto tiempo, en 1970. Actualmente no era miembro de
ISKCON. Pidió ver a Srila Prabhupada y se le concedió el darsana. Cuando llegó, Srila Prabhupada
estaba sentado ante su escritorio. Brahmananda Maharaja y yo estábamos con él. Devananda entró a la
habitación con una túnica de satén naranja brillante. Al entrar no ofreció reverencias. Su largo cabello y
su barba estaban enmarañados. Tenía una sonrisa muy extraña en el rostro. Comenzó a hablarle a Srila
Prabhupada de un modo tan peculiar que no podía entender nada de lo que estaba diciendo. Mientras
hablaba, movía sus manos como si estuviera haciendo alguna suerte de mudra. Era una visión demasiado
grotesca. Parecía que estaba muy intoxicado.

Srila Prabhupada toleró su insensatez por unos minutos. No hubo un intercambio de conversación, pues
Devananda era incoherente. Finalmente, su todo misericordioso maestro espiritual, Srila Prabhupada,
dijo, "Si quieres volver, haz como él". Señaló a Brahmananda Maharaja y continuó. Te afeitas la cabeza y
la cara, te pones un dhoti y entonces está todo bien. Puedes volver".

Devananda comenzó a agitar sus brazos, nuevamente y dijo, "No, no es por eso que estoy aquí". Continuó
moviendo su cuerpo mientras hablaba tonterías. Srila Prabhupada había tenido suficiente. Gritó, "Vete".
Al mismo tiempo, él comenzó a sacudirse de ira. Brahmananda Maharaja lo aferró y lo escoltó a la
fuerza, sacándolo de la habitación. Srila Prabhupada estaba furioso. Yo me sentía como si hubiera sido
golpeado por un rayo, aunque la ira de Srila Prabhupada no estaba dirigida a mí directamente. Tan solo
estar cerca asustaba. Si hubiera podido desaparecer, era el momento de hacerlo. Es difícil describir la
potencia espiritual generada por la ira de Srila Prabhupada. Su total consagración a sus discípulos, fue
obvia a partir de este encuentro.

Fue una de las experiencias más difíciles que pasé con Srila Prabhupada. Era sorprendente como él había
tolerado ese comportamiento grotesco y le hubiera ofrecido aceptarlo nuevamente como discípulo, pese a
que era aparente que Devananda se había alejado mucho del sendero de Conciencia de Krishna y había
cruzado el umbral de la cordura para entrar en el meollo de la locura. Cuando Su Divina Gracia notó que
él no estaba interesado en aceptar instrucción, misericordiosamente lo echó antes de que cometiera más
ofensas.

Srila Prabhupada, le ruego me proteja de mí mismo. No quisiera nunca hacer nada que lo enoje tanto. El
mayor peligro es perder el amparo de sus pies de loto. Aquí estaba mi hermano espiritual mayor, apresado
en la ilusión, flotando en la modalidad de la ignorancia, ahogado en el cenagal del ego falso. Por su
potencia, Ud. lo había elevado a un alto puesto, por su gracia él había logrado un buen nivel de servicio
siendo un sannyasi. Incluso si Ud. estaba con nosotros algunos de sus discípulos se ilusionaban, pensando
que debían ir a alguna otra parte para hallar la perfección. El resultado de su desviación era
aparentemente desastroso.

La perfección para mí es sentarme en mis habitaciones de servicio y esperar que Ud. suene la campanilla.
Ruego por responder a su llamado, corriendo a su habitación, ofrecer reverencias y contemplar sus pies de
loto que sobresalen del escritorio.

PD: Lamentamos enterarnos que Devananda murió de hambre, voluntariamente en una cueva en India del
Sur.
Srila Prabhupada Uvaca 84
13 de abril de 1973; Los Angeles, CA, EUA.;

ISKCON Nueva Dwarka

Ciertos servicios eran especialmente extáticos. Caminar detrás de Su Divina Gracia al salir del aeropuerto
y entrar al edificio de la terminal, era definitivamente una de las experiencias más asombrosas. Habían
pasado 8 meses desde que Srila Prabhupada estaba ausente de los Estados Unidos. Era maravillosa la
forma en que se preparaba para su gran entrada. Como mencionara antes, cuando el 'ajusten su cinturón
de seguridad' se encendía, él usualmente se levantaba de su asiento, iba al baño y se colocaba el tilaka. Yo
lo acompañaba, esperando afuera de la puerta del baño. El camino de regreso a nuestros asientos podía
ser excitante si el avión se movía debido a turbulencias o trepidaba para aterrizar. Si una azafata trataba
de detenerlo, el las ignoraba, como si nunca las hubiera oído. Al volver a su asiento, se colgaba del cuello
su bolsita de cuentas, con mucho cuidado. Cuando el avión aterrizaba, se colocaba una guirnalda de
flores. Si había otras, se las daba a cada persona del grupo.

Al dejar el avión y entrar al corredor, podía oírse el canto de la parte posterior. Se hacía cada vez más alto
mientras entrábamos al salón. La sonrisa de Srila Prabhupada se hacía asimismo más amplia al acercarse
a sus amados discípulos. Hoy había varios cientos en el aeropuerto, mientras Srila Prabhupada caminaba
en la terminal. Ellos eran ajenos a todos y a todo lo que pasaba a su alrededor, excepto por su glorioso
maestro espiritual. No estoy calificado para describir los sentimientos de mis hermanos y hermanas
espirituales, pues nunca he sido tan afortunado como para tener una emoción amorosa tan fuerte por Srila
Prabhupada. Era evidente para todos en el aeropuerto, que los devotos sentían bienaventuranza
trascendental. La reciprocidad amorosa entre Srila Prabhupada y sus discípulos era muy fácilmente
percibida en el lila del aeropuerto. Por varios minutos, parecía que nadie tocaba el suelo. Torrentes de
lágrimas extáticas fluían libres en todos, excepto en un alma caída, yo.

Al llegar a las instalaciones de Srila Prabhupada, al mediodía, me preparé inmediatamente para su masaje.
Durante el mismo, mi mente estuvo muy perturbada. No podía liberarme de la pena de pensar que todos
amaban tanto a su guru, todos menos yo. Era un falsario, un impostor. Finalmente tomé coraje para
hablar, mientras friccionaba la espalda de Srila Prabhupada. No tenía que mirarlo cara a cara, "Srila
Prabhupada, todos sus discípulos lo aman muchísimo, lo cual me hace sentir muy mal conmigo mismo,
pues yo no tengo un amor tan intenso. Cuando estoy con Ud. en un aeropuerto, veo a todos cantando,
bailando y gritando. Y yo, a pesar de tener tanta asociación con Ud., no siento ese amor abrumador que
sienten ellos".

Tenía la esperanza que él diría algo para aliviar mi mente. Se quedó callado. Atormentado, terminé con el
masaje y regresé a mi habitación para finalizar la preparación de su almuerzo. Luego que cantó el mantra
Gayatri, me llamó a su habitación. Al entrar, ofrecí reverencias y lo miré con mucho interés, porque él
tenía una mirada muy seria. Dijo, "¿De modo que no te gusta servirme?". Yo repliqué, "Oh, sí,
Prabhupada. Me gusta mucho servirlo". El continuó, "Bueno, eso es amor. Todos pueden hacer muchas
cosas... cantar...bailar, saltar de arriba hacia abajo. Pero tú estás haciendo algo concretamente. ¿Acaso eso
no es amor?". Yo dije, "Creo que sí, Srila Prabhupada". El dijo, "Bueno, tú limítate a hacer tu servicio.
Solo es necesario eso. Eso es lo que el amor significa. Hacer servicio".

Srila Prabhupada, Ud. siempre ha sido muy compasivo con este alma caída. Ud. me alentó a lo largo de
los años, aunque yo no he sido capaz de concederle un lugar en mi corazón. Hoy, como ayer, veo que
muchos de sus discípulos tienen mucho amor por Ud. y yo no. Pese a mi carencia, Ud. me permitió el
servicio íntimo de describir su asombrosa gracia sobre este miserable desagradecido. Qué ironía, que
entre todos sus discípulos, me hubiera escogido a mí, un sapo disecado, para describir su jugoso lila. Oro
porque algún día me califique para saborear una gota del océano misericordioso del amor de Dios, para
poder cantar y bailar como sus amados discípulos.

Srila Prabhupada Uvaca 85


Julio de 1973: Calcuta, India;

ISKCON Calcuta

Conocí a Bhavatarini, la hermana de Srila Prabhupada, durante su visita al templo de Calcuta. De ahí en
adelante, ella fue siempre conocida como 'Pisima', que creo que significa hermana. Era increíble, unas
pulgadas más baja y un poquito más gruesa que Srila Prabhupada, pero su cara, era Prabhupada en
femenino. Toda vez que ella venía al templo, traía dulces y se los daba a su hermano mayor, Srila
Prabhupada, y luego los distribuía a todos los devotos del templo. Ella amaba tener la asociación de Srila
Prabhupada y pasaba la mayor cantidad de tiempo posible con él.

A mí me era imposible entender sus charlas, puesto que no entendía bengalí, pero a veces Su Divina
Gracia describía algunos detalles. Era evidente que ella amaba mucho a su hermano, no meramente a un
nivel material. Ella podía aprehender su excelsa posición espiritual también. A menudo le cocinaba, lo
cual era una fuente de gran ansiedad para sus discípulos, porque ella usaba aceite de mostaza en su
cocina, que según Srila Prabhupada, "...es difícil de digerir". Una vez, cuando se le preguntó sobre ese
método, ella respondió, "El puede digerir uñas si quiere".

Un día, mientras estaba masajeando a Srila Prabhupada antes del almuerzo, él me dijo, "¿Conoces alguna
persona que sea gorda y no coma?". Yo dije, "No, Srila Prabhupada. No conozco ninguna. ¿Se refiere a su
hermana?". El rió con ganas y dijo, "¡Sí! Ella me dice que come poquito, pero sigue aumentando de peso.
Tú no conoces a nadie que aumente de peso sin comer, ¿no?". Riendo entre dientes dije, "No, Srila
Prabhupada, no creo que sea posible aumentar de peso sin comer". Ahora nos reíamos los dos. El dijo,
"¡Sí! Yo tampoco lo creo. Pienso que tu conclusión es correcta. Ella tiene que estar comiendo mucho. Ella
me dice que no come, pero yo sé que lo hace".

Continuó, "Se me queja de la salud, que no se siente muy bien. Yo le dije, 'Estás muy gorda. ¿Cómo
puedes estar sana?". Ella dijo, "No lo sé, apenas si como. No sé porqué estoy tan gorda'." Continué
friccionando a Srila Prabhupada, notando nuevamente lo cómodo que se sentía con su familia cerca, y en
su ciudad natal. Yo estaba muy agradecido de poder asociarme con Srila Prabhupada en momentos tan
íntimos. Podía notar su interés por la salud de su hermana, pues él nos ha dicho que la enfermedad viene
de la ansiedad, la falta de limpieza o el comer demasiado.<

Esa noche, Srila Prabhupada concedió darsana a sus discípulos. Pisima también estaba en la habitación. A
ella no le preocupaba no entender la conversación. Ella disfrutaba estando con él, tanto como fuera
posible, porque ella ama incondicionalmente a su hermano querido. Cuán elevada y afortunada es por
tener un amor y cariño natural por Srila Prabhupada. De pronto, Srila Prabhupada dijo sonriendo,
"Mírenla, sentada allí. Mírenla, qué gorda está". Todos comenzaron a reír con ganas, incluyendo a Srila
Prabhupada y a Pisima. El continuó burlándose de ella de un modo muy pícaro e infantil. "Qué gorda
está, mírenla, lo gorda que es. Ella dice que no come, pero igual se pone gorda". La habitación se colmó
de risas. Pisima disfrutaba viendo reír a todos, no dándose cuenta que su hermano mayor estaba
bromeando sobre ella. Srila Prabhupada disfrutaba de su broma, compartida por sus discípulos. Fue un
momento inusual y maravilloso para todos.

Srila Prabhupada, el verlo en ese lila feliz y despreocupado, fue néctar puro. Espero que en alguna vida
distante Ud. derrame tanta misericordia sobre mí que pueda yo hacer asomar una sonrisa en su cara,
riéndose de mis tontas expresiones. En esta condición caída, la única emoción que le provoco es un
interés compasivo o desconcierto, debido a mi incapacidad para seguir sus instrucciones con atención,
como debe ser.

Srila Prabhupada Uvaca 86


Septiembre de 1974; Vrindavana, India;

Krishna Balarama Mandir


Srila Prabhupada se quedó en Vrndavana por un período de seis semanas. Durante ese tiempo, estuvo
muy enfermo. Se hacía un kirtana de 24 horas en los templos de todo el mundo, cuando era posible. Su
hermana Pisima también se quedaba en el templo de Vrndavana, todo el tiempo que podía. Estaba
preocupada y quería ver a su hermano lo más a menudo posible.

Uno de mis deberes era minimizar esto tanto como fuera posible. No era un servicio sencillo ni grato. No
era casualidad que Pisima (que significa tía) tuviera una poderosa determinación, similar a la de Srila
Prabhupada. Ella nunca me escuchó. De hecho, se sorprendía y enojaba conmigo. Se las ingeniaba para
andar por ahí y deslizarse en su habitación sin que nadie se diera cuenta.

El me llamó a su habitación después de una de esas visitas. El dijo, "Yo soy un sannyasi. No es bueno que
ella esté en la habitación cuando no hay nadie presente. Aunque sea mi hermana... Porque es mi hermana,
ella no lo puede entender. No puedo tener a ninguna mujer en la habitación conmigo, aunque se trate de
mi hermana".

Una tarde, entré a las habitaciones de servicio, también a mi dormitorio, y ella estaba durmiendo en mi
cama. Me sorprendí mucho. Dí un giro de 180º y corrí a la habitación de Srila Prabhupada; él estaba
sentado ante su escritorio. Ofrecí reverencias y con una mirada de ansiedad en el rostro, dije,
"Prabhupada, su hermana está durmiendo en mi cama. No sé que hacer". El dijo, "No puede hacerlo.
¡Díselo! Se le debe informar que no puede hacer esas cosas. No es bueno. Ellos van a hablar". (En este
caso, Srila Prabhupada se refiere a los sannyasis de la zona, los gosvamis de casta y sus hermanos
espirituales, que podían estar buscando un motivo para criticar a nuestro amado Gurudeva. Srila
Prabhupada siempre ha dicho que aquí en Vrndavana todo debía ser de primera clase, o no seríamos
tomados en serio. Como siempre, siendo el acarya, sentaba el ejemplo para nosotros). Continuó, "No es
bueno que ella pase tanto tiempo de ese modo". Yo repliqué ansiosamente, "Prabhupada, yo no le puedo
decir nada. Ella no me escuchará. Ella solo lo escucha a Ud."

Habló con ella ese día por un rato. No sé qué se dijeron pero sí sé que cuando fui a las habitaciones de
servicio al día siguiente, entré a mi habitación y allí estaba ella, durmiendo muy audiblemente. Abandoné,
salí de allí y encontré un sitio en otra parte de la habitación de Srila Prabhupada. Ella sabía que su
hermano era trascendental y a ella no le preocupaba lo que los demás pensaran respecto a que ella era una
mujer.- Ella era su hermana. Su resolución de estar cerca de su hermano, el devoto puro, era mucho
mayor que mi habilidad para detenerla. Ella haría lo que fuese para tener la asociación de Srila
Prabhupada. Se lo mencioné a él más tarde, y dijo compasivamente, "Ella es mi hermana, quiere estar
cerca mío". Satsvarupa Maharaja me dijo en 1977, que Srila Prabhupada le pidió perdón a ella por sus
ofensas. El dijo, "Debes haber venido a verme a veces y mis discípulos no te dejaron pasar".

Ruego el perdón de Bhavatarini, hacia quien cometí tantas ofensas por tratar de cumplir con lo que
pensaba era mi servicio. Ruego que en el futuro mi amor por Srila Prabhupada crezca hasta el grado en
que su hermana lo exhibió. Merced a esa determinación ella pudo ser la hermana menor de Srila
Prabhupada y asistirlo en todas sus vidas. Ruego tener el mismo deseo de Bhavatarini de servir a los pies
de loto de Srila Prabhupada, vida tras vida.

Srila Prabhupada Uvaca 87


Marzo de 1975; Mayapura, India;

Mayapur Candrodaya Mandir

Viajando con Srila Prabhupada ocurren muchas aventuras diarias agradables. Fluía tanto néctar de las
actividades reguladas de servir en persona a nuestro glorioso Gurudeva. Quién podría imaginarlo, cocinar,
dar masajes y atender a Su Divina Gracia, pero la joya cumbre de la intimidad sucedía cuando Su Divina
Gracia exhibía síntomas extáticos. Era el más raro de los tesoros. Estos eventos excepcionales ocurrían
invariablemente cuando Srila Prabhupada se sentaba en su vyasasana, en la sala del templo, durante sus
clases. Los más ampliamente conocidos, sucedieron aquí durante el 'Festival de Mayapur'.

Había cientos de devotos congregados en la sala del templo, mientras Srila Prabhupada hablaba. De
pronto, se detuvo y se quedó en silencio, con los ojos cerrados. Todos en la habitación se quedaron
quietos, no deseando perturbarlo. No se movía ni un alfiler, no respirábamos alto. Esto siguió por unos
momentos. Centenares de devotos estaban transfigurados por el éxtasis de Su Divina Gracia,
transportados todos en su arrebato. Nuestras mentes rebosaban de bienaventuranza anticipada. Srila
Prabhupada nos llevó a todos a otro reino.

Súbitamente,un sannyasi líder de kirtana, cerca de la vyasasana, comenzó a cantar sonoramente, "Nama
om visnu-padaya...". Me sentí sacudido desde el reino celestial. De a poco, los devotos reacios
comenzaron a unirse al kirtana. Pronto Srila Prabhupada recuperó su conciencia externa y se unió a sus
discípulos en el kirtana.

Después del kirtana, hubo muchos desacuerdos entre los devotos. Algunos criticaron al sannyasi,
diciendo, "¿Cómo pudo haber hecho eso?. Srila Prabhupada estaba en éxtasis. Nadie más cantaba. Había
que haberlo detenido". El replicó, "Oh, yo pensé que debía cantar. Parecía lo único justo en ese
momento". En ese tiempo, Brahmananda Maharaja era el secretario de Srila Prabhupada. Trataba de
mediar en esta cuestión, pero nadie llegaba a una conclusión, de modo que decidió llevarle el tema a Srila
Prabhupada.

Fuimos esa tarde a la habitación de Srila Prabhupada. Brahmananda Maharaja dijo, "Srila Prabhupada,
¿recuerda que en la clase Ud. dejó de hablar y entró en éxtasis?". Antes de que pudiera continuar, Srila
Prabhupada respondió con una voz dulcísima, que sonaba un poquito turbada, "No hago eso a menudo".
Comprendiendo la humildad de Srila Prabhupada, Brahmananda continuó, "No, Prabhupada, pero cuando
suceda, ¿qué debemos hacer? ¿Debemos quedarnos sentados, Srila Prabhupada, o debemos cantar japa?"
Srila Prabhupada dijo, "Sí, canten. Canten Hare Krishna. ¿Porqué agrandan tanto esto? Canten Hare
Krishna. Eso está bien".

Como siempre, no hay forma en que pueda describir la manera en que habló Srila Prabhupada. Cuando él
dijo, 'No lo hago muy a menudo', fue la voz más inocente que hubiera yo escuchado jamás en la vida. La
gracia y gentil humildad que exhibió fue maravillosa. Se estaba disculpando por exhibir los síntomas de
un devoto puro. A mí me parecía que Srila Prabhupada se turbaba al exponernos su éxtasis.

Una de las cosas más maravillosas sobre Su Divina Gracia, era la forma en que siempre nos hacía sentir,
si tan solo seguíamos el proceso de Conciencia de Krishna, luego, se podía avanzar a la etapa perfecta, sin
dificultad. Me daba la impresión que él no quería desalentarnos mostrándonos cuán especial él era,
haciéndonos pensar, por consiguiente, que la Conciencia de Krishna era demasiado dura para los neófitos.
El siempre hablaba de sí mismo en plural, "Somos el sirviente de Krsna". Srila Prabhupada nos incluía.
Así como nos transportó en ese día especial, él continúa llevándonos 'De Vuelta al Hogar, de Vuelta con
Dios'.

Srila Prabhupada, gracias por el atisbo en su éxtasis privado. Hubiera saboreado la oportunidad de
sentarme a sus pies en esa sala del templo, por horas. Sólo me cabe imaginar dónde estaba. Me
enorgullece mucho saber que Ud. es la personalidad máxima dentro de estos tres mundos. Y de todos
modos, Ud. habla tímidamente, revelando un vislumbre de su éxtasis. Ruego por la oportunidad de oír esa
dulce voz una y otra vez.

Srila Prabhupada Uvaca 88


Calcuta, India; ISKCON Calcuta

Ayer mencioné la manera gentil con que Srila Prabhupada siempre nos alentaba, para que el proceso de
Conciencia de Krishna pareciera sencillo. El hablaba de un modo sumamente humilde. Nos enseñaba que
si él podía ser Consciente de Krsna, nosotros también podíamos.

Una vez, un sannyasi le confió a Srila Prabhupada que estaba teniendo problemas, debido al apego por su
esposa. Srila Prabhupada dijo, "Incluso anoche, tuve un sueño con mi esposa. El apego es tan fuerte que
aunque estoy separado desde hace años, aún así, anoche soñé con mi esposa. Por consiguiente existe el
mandato. No se puede volver a ver a la esposa después de tomar sannyasa. No se la puede volver a ver,
porque por solo verla, vienen muchos pensamientos a la mente":
Un poco después, en Calcuta, habló con humor sobre el apego entre hombres y mujeres. Dijo, "Las
mujeres se comparan con el fuego y los hombres con la manteca. Por eso, nuestros sannyasis debieran
estamparse en la frente, 'manténgase en lugar frío'. Tal como dice en el envoltorio de la manteca. Es por
eso que nuestros sannyasis debieran tenerlo estampado en su frente. Eso los protegerá del peligro".

Nuestro Guru-Deva nos ocupa en el servicio de Krsna, comprendiendo la condición degradada de la que
nos rescató heroicamente y que nos está conduciendo 'De Vuelta al Supremo'.

Mayo de 1971; Los Angeles, California

ISKCON Nueva Dvarka

Esta mañana, Srila Prabhupada salió a caminar por la playa. Iban en el grupo Kirtanananda Swami,
Kuladri, un joven bhakta de 17 años y yo. Durante el paseo, el bhakta señaló un gran cangrejo que se
escurría por la arena. Se detuvo para mirarlo y el resto de nosotros siguió caminando. El siempre
observador Srila Prabhupada dijo, "Este chico está muy apegado a las cosas materiales. Este poquito se
convierte en una bola de nieve. Primero las pequeñas cosas, y luego las cosas grandes". El paseo continuó
con el muchacho alcanzándonos al cabo de un minuto. Nadie mencionó el incidente al joven bhakta. Al
llegar a Nueva Vrndavana una semana después, el muchacho se fue del templo y no fue vuelto a ver, tal
como Srila Prabhupada había anunciado.

Srila Prabhupada, por favor, estampe en mi frente las palabras, 'Fijo a los pies de loto de Jagat Guru'. Sin
su guía, caminaré con los cangrejos.

S.S, Srutakirti dasa

Srila Prabhupada Uvaca 89


7 de septiembre de 1972; Moundsville, WV, EUA;

Nueva Vrindavana

La noche antes de ser el siervo personal de Srila Prabhupada

Srila Prabhupada ha estado aquí por toda una semana, y todo lo que he visto ha sido el interior de la
cocina de Bahulavana. He estado sumamente envidioso de mis hermanos y hermanas espirituales que han
estado yendo a la colina a ver a Srila Prabhupada y a oírlo hablar cada día. Yo he estado cocinando para
cientos de devotos, desde las 3.30 a.m. hasta las 9.00 p.m. Han venido todos a ver a Srila Prabhupada
durante el festival anual de Janmastami. Yo no he tenido tiempo de cantar mis rondas, en consecuencia,
estoy afligido. Mi apego por tener la asociación personal de Srila Prabhupada, creció mientras visitó Los
Angeles y leía 'El Libro de Krishna' en su jardín, pero ahora mi auto-compasión ha crecido.

Eran alrededor de las 8-9 de la noche, y me lamentaba de mi mala fortuna cuando Kirtanananda Maharaja
entró a la cocina y con una enorme sonrisa en la cara dijo, "¿Adivina qué? Vas a ser el sirviente personal
de Prabhupada. Partirás con él mañana a Pittsburgh". Me quedé sin habla, extático y muy nervioso.
Sucedió tan rápido que no tuve tiempo de pensarlo siquiera. Estaba extáticamente agotado.

Alrededor de las 6.00 a.m., Kirtanananda Swami me llevó a Madhuvana, una pequeña granja de un piso,
donde estaba Srila Prabhupada. Aún me hallaba en estado de shock, incapaz de sentir nervios cuando
entramos a la salita, y ofrecí reverencias. K.Swami dijo, "Este es Srutakirti, Srila Prabhupada. Cocina
muy bien". Srila Prabhupada sonrió y dijo, "Eso es muy bueno". K.Swami continuó, "Pero no sabe cómo
dar masajes". Srila Prabhupada dijo, "Está bien. Cualquiera puede dar masajes. Es muy sencillo".

Luego Srila Prabhupada tomó un lota de su escritorio y dijo con una voz profunda, "OK. Ven conmigo".
Salió por la puerta de entrada a la granja y caminó hasta el borde de la acera. Se detuvo por un momento
y me dijo, "Está bien. Espera aquí". Srila Prabhupada caminó otros 50 pies por una zona boscosa. Tras
unos minutos, regresó a la acera donde yo estaba parado de acuerdo a sus instrucciones. Mientras
caminábamos me entregó el lota y dijo, "Está bien, lava esto con un poco de barro y agua". Luego,
caminó de regreso a la granja.

Fue maravillosa la forma en que me trató esa mañana. No hubo 'cháchara', 'por favor', o 'gracias'. De
inmediato me hizo saber cual era mi posición, ser su sirviente doméstico, asistirlo en lo que fuera que
quisiera, atendiendo sus necesidades corporales. Yo me sentía completamente bendito al conocer mi
servicio. No tenía el talento para hacer nada que requiriera inteligencia, de modo que este servicio era
ideal para mí. Se me había concedido el servicio más maravilloso, de cuidar del cuerpo trascendental del
servidor de Dios.

Este era el primer día de mi vida. Pude entender por primera vez para qué estaban creados mi cuerpo y mi
mente. Lamentablemente, debido a mi desasosiego juvenil y mi incapacidad para adoptar el proceso de
CK sinceramente, perdí mi servicio al cabo de pocos años. Ahora, con gran culpa, pido al Señor Supremo
Krishna que por favor me brinde otra oportunidad de servir a mi padre espiritual.

Srila Prabhupada, sin Ud. me siento solo y perdido. No sé que hacer conmigo mismo. Es muy penoso.
Cuando no pienso en Ud., amado maestro espiritual, no hay razón para vivir. Cuando lo recuerdo, Srila
Prabhupada, hay mucho dolor, al reconocer que he desperdiciado mi vida en la gratificación inútil de los
sentidos. Srila Prabhupada, pude haber estado con Ud., limpiando su lota.

Srila Prabhupada Uvaca 90


Enero de 1973; Bombay, India;

Piso de Mahadevia

Srila Prabhupada habló durante una semana en un programa de pandal arreglado por los devotos.
Asistieron miles de personas. En un gran escenario de unos 4 pies de alto, se hallaban las Deidades Radha
Krsna. Después del programa pandala, Ellas fueron instaladas en Bhaktivedanta Manor. Srila Prabhupada
se sentó en su vyasasana en el escenario, con los discípulos reunidos a sus pies.

Fue una semana muy movida. Una noche, se encendió un fuego eléctrico delante del altar de las
Deidades. El fuego se diseminó rápidamente, pero por suerte fue apagado de inmediato. Cada día
llegaban más devotos de modo que en el último día del programa, había una concurrencia de varias
docenas de discípulos de Srila Prabhupada. Nosotros, los occidentales, no podíamos entender las clases,
porque se hablaban en hindi, pero era evidente por los grupos entusiastas de asistentes, que Srila
Prabhupada animaba a todos.

El último día fue especialmente maravilloso. Luego que Srila Prabhupada finalizara su clase, hizo una
señal y dijo, "Está bien, el kirtana". Acyutananda Swami, sentado ante un micrófono, con una mrdanga en
la mano, comenzó a liderar el canto. En unos minutos más, Srila Prabhupada descendió de su vyasasana y
comenzó a circumbalar las Deidades. Dio toda la vuelta una vez, giró y se postró delante de Sri Sri Radha
Krishna. Todos los devotos comenzaron a seguir a Su Divina Gracia, mientras él daba una segunda
vuelta. El palmeaba sus manos y sonreía mientras caminaba alrededor del inestable escenario por segunda
vez, nuevamente girando y postrándose ante Sus Señorías. El kirtana se volvía más extático a cada
segundo. Todos se encantaron siguiendo a Srila Prabhupada, mientras nuestros ojos bebían el néctar de su
éxtasis.

Caminó majestuosamente alrededor de Sus Señorías una vez más, completando su tercera vez. Se inclinó
de nuevo ante el Señor Supremo y Su potencia de placer, girando para mirar a la multitud. Al girar, alzó
sus brazos al cielo. Nos bendijo a todos con la mayor sonrisa que jamás haya visto. Mientras danzaba,
saltando en el kirtana, nos llevó a todos de inmediato al reino espiritual. Era asombroso ver cómo Srila
Prabhupada nos controlaba con el movimiento de sus brazos. Cuando los alzaba en el aire, éramos
atrapados en el éxtasis. El kirtana estaba fuera de este mundo.

La danza en la plataforma de madera de las docenas de devotos, era tan salvaje que el escenario comenzó
a sacudirse. Sus Señorías comenzaron a moverse en el altar, hacia adelante y atrás, como si Se estuvieran
uniendo a su devoto puro en su éxtasis. Otro devoto y yo fuimos detrás del altar y sostuvimos a las
Deidades por Sus bases. Srila Prabhupada lo notó y dejó de bailar. Luego que terminara el kirtana, Srila
Prabhupada y yo entramos a la parte trasera de un Ambassador, para encaminarnos al piso de Kartikeya
Mahadevia, donde paraba Srila Prabhupada. Con una sonrisa trascendental, el dijo, "¿Así que el pandala
estuvo muy lindo?". Aún abrumado con el éxtasis, por la misericordia de mi maestro espiritual, dije,
"Prabhupada, fue realmente maravilloso. Cuando Ud. baila, de inmediato todos entran en éxtasis". El
respondió, "¡Sí!. En realidad, pude haber seguido bailando, pero observé que las Deidades estaban en
peligro, de modo que me detuve. Si no, hubiera seguido bailando".

Srila Prabhupada, gracias por brindarme la oportunidad de ser testigo de su potencia espiritual.

Fue evidente a partir de la charla en el automóvil, que Ud. disfrutaba distribuyendo la misericordia a
todos los presentes. Supe que era la entidad viviente más afortunada sobre el planeta, al poder sentarme a
su lado en el automóvil. Por favor, alce sus brazos sobre mí una vez más, para que yo baile de acuerdo a
su deseo.

Srila Prabhupada Uvaca 91


20 de febrero de 1973; Auckland, Nueva Zelandia;

ISKCON Nueva Zelandia

Antes de que Srila Prabhupada llegara al templo de Nueva Zelandia, Siddha Svarupa y Tusta Krishna
Maharaja, trasladaron a los devotos fuera del templo, para que Srila Prabhupada pudiera disfrutar de una
pacífica estadía. Fue algo interesante e inusual de realizar, pero le permitió a Srila Prabhupada la
oportunidad de hacer una visita en calma.

Esta noche, Srila Prabhupada me pidió que preparara puris y subjis. Mientras preparaba su comida,
realicé que no tenía nada de dulce de leche para poner en su plato. En el templo no se adoraba a la
Deidad, de modo que tampoco podía conseguir maha prasadam para su plato. No había tenido tiempo de
preparar nada de sandesa, puesto que habíamos llegado el día anterior. Llevé los puris, el subji y la leche
caliente a la habitación de Srila Prabhupada y los coloqué en su mesa, ofreciendo reverencias. Siddha
Svarupa y Tusta Krishna Maharaja estuvieron con él mientras tomaba el prasadam, lo cual era una gran
bendición porque no era algo que Srila Prabhupada hiciera a menudo. El usualmente honraba el prasadam
en privado.

Salí de la habitación y volví a la cocina para enrollar y freír más puris. Corrí de vuelta a mi maestro
espiritual con dos puris frescos, colocándolos en su plato antes de ofrecer mis humildes reverencias. Srila
Prabhupada me miró inquisitivamente y dijo, "¿No hay dulce?". Repliqué, "No, Prabhupada. Todavía no
lo hice". Srila Prabhupada realizando misericordiosamente la situación, dijo, "Oh, está bien, tráeme un
poco de azúcar". Regresé a la cocina y llené un recipiente con azúcar blanca. Volví a su sala de estar y
coloqué el recipiente en su plato. Tomó un puri, lo remojó en el bowl de azúcar y mordió un poquito. Lo
hizo unas cuantas veces. Se podía oír el sonido de su 'crunch' mientras masticaba con entusiasmo. Se
detuvo por un momento y cantó, 'luci cini sarpuri laddhu rasabali' y continuó diciendo, "Esta es una
combinación muy buena. Es muy sabrosa".

Mientras comía la 'muy sabrosa combinación', ambos sannyasis miraban totalmente estupefactos. Oh, sí,
olvidé mencionar que ninguno de estos discípulos Maharajas comería nada que contuviera siquiera una
pizca de azúcar, qué decir de comer la horripilante sustancia directamente en su forma 'impura'. Era tan
solo otra de las maravillosas cualidades de Srila Prabhupada. El siempre parecía saber exactamente la
forma de sorprender y sacudir a sus discípulos, dándoles la oportunidad de entender su posición
sumamente trascendental.

Una vez, mientras Srila Prabhupada estaba en Nueva Dvarka, hizo un viaje de un día al templo de Laguna
Beach. Eran unas dos horas de viaje por auto. A la noche, pidió un poco de leche caliente. En este templo
sí se hacía la adoración de la Deidad, pero no pude hallar azúcar en la cocina del templo, de modo que
endulcé la leche con miel. En ocasiones Srila Prabhupada había pedido se le endulzara su leche con miel,
pero esta noche cuando le llevé la leche caliente, la probó y de inmediato quiso saber, "¿Porqué no está
endulzado con azúcar?". -Le dije, "No tienen nada de azúcar en el templo". El replicó enojado, "¿Cómo
puede ser?". Le expliqué, "algunos devotos opinan que el azúcar blanco no es saludable y que es mejor
evitarla". El dijo, "Qué bien. Si no quieren comer azúcar, que no lo hagan, pero a Krishna le gusta mucho
el azúcar. Eso es una tontería. Deben usar azúcar cuando hacen preparaciones para las Deidades".

Srila Prabhupada, Ud. es sorprendente. Dondequiera fuera, rápidamente cortaba toda la insensatez
creativa inventada por sus discípulos. Ud. no necesitaba de una red de espionaje para saber lo que estaba
pasando. Krishna era su espía y El le daba toda la información necesaria, para que Ud. pudiera establecer
el sendero apropiado para sus hijos tontos. He saboreado incontables oportunidades en las que Ud.
exhibió habilidades psíquicas, a veces con humor y otras veces seriamente. A menudo los devotos le
preguntaban si Ud. exhibía algunos poderes yóguicos. Le he visto exhibirlos constantemente, leyendo la
mente de sus discípulos y alternando con ellos conforme. Muy a menudo fue para mi desconcierto
apreciativo y gozoso. Por favor, Srila Prabhupada, concédame siempre su asociación, morando en mi
corazón. Ud. sabe que no tengo cualificación, pero sé cuán misericordioso es. Al fin y al cabo, Ud. me
permitió asociarme personalmente con Ud.

Srila Prabhupada Uvaca 92


Junio de 1973; Mayapura, India;

ISKCON, Mayapura Candrodaya Mandir

En Mayapur, Srila Prabhupada vivía en dos habitaciones. Una era su sala de estar, donde traducía y
recibía a los invitados. La de al lado, era su dormitorio, pero también la usaba para honrar el prasadam, de
modo que había una mesita de mármol (choki) para el prasadam, colocada contra la pared, a la derecha de
su cama.

Por lo general, en Junio hace mucho calor, de modo que cuando Srila Prabhupada tomaba el almuerzo, a
veces yo lo abanicaba con un abanico de plumas de pavo real. No sólo creaba brisa sino que alejaba a las
moscas. Sin embargo, cuando Srila Prabhupada almorzó, de inmediato lo supieron todos los moradores.
Ellos siempre tenían mensajeros corriendo por las paredes y en unos minutos, tras poner su plato en la
mesa, llamaban a los batallones. Una vez en Los Angeles, Srila Prabhupada me dijo que pusiera un poco
de cúrcuma debajo de los puntos donde entraban. En Los Angeles funcionó. Supongo que esas hormigas
eran más materialistas. Las hormigas de Mayapur no podían ser detenidas. Obviamente, eran entidades
espirituales y no serían desanimadas de tomar los remanentes de maha prasadam del plato del devoto
puro.

Observé cientos de hormigas subir por la pata del choki, rodeando su plato para finalmente descender
sobre el prasadam. Parecían saber exactamente cuando se les permitía una determinada preparación. Srila
Prabhupada solía comer en etapas. Primero, los vegetales y capatis, el arroz era mezclado después y
finalmente comía los dulces. Al principio, ellas se congregaban alrededor del plato. Gradualmente se
abrían paso hasta las preparaciones que Srila Prabhupada había terminado. Parecía que las hormigas eran
corteses. Finalmente, Srila Prabhupada terminaba su comida con unos pocos dulces y se levantaba para
lavarse. Había llegado para las hormigas el momento tan esperado. Ellas sabían que ese era el momento
para sumergirse en los dulces. Increíblemente, Srila Prabhupada nunca dijo una palabra sobre ellas
durante este ataque diario a su almuerzo.

Este no fue un incidente aislado. Sucedía con regularidad. Tal parecía que había un arreglo entre el
devoto puro y estos insignificantes insectos. El disponía de todo el tiempo que quisiera y luego a ellas se
les permitía comer. Yo trataba de retirar los platos tan rápido como fuera posible, para que quedara algo
para sus discípulos. Como Srila Prabhupada dijera en Calcuta, "Está bien, ellos no comen mucho".

Un día, mientras estaba abanicándolo durante el almuerzo, Srila Prabhupada se rió entre dientes y dijo,
"Esta es la costumbre Védica. La esposa debe abanicar al esposo mientras él come. Luego, lo que sea que
él deje, ella come". Riéndose, decía, "De esta forma, ella siempre se asegura que haya gran cantidad de
prasadam. De otro modo, ella no come. Pero era meramente una costumbre". Aún sonriendo, dijo, "En
realidad, en la cultura Védica, tal era el rol de la mujer. Ellas servían de dos maneras, una, cocinando
buena comida, la otra brindando buena vida sexual. Tal es la esencia de la vida material. Por supuesto, la
diferencia es que en la Conciencia de Krishna nosotros remarcamos la castidad, ser casto".
Mientras abanicaba a Srila Prabhupada comiendo, me sentí avergonzado. Este tema era una fuente de
gran atracción y rechazo para mí, debido a mi fascinación por el sexo opuesto y mi constante esfuerzo por
controlar mis sentidos. Aprecié el conocimiento que me estaba impartiendo. No me atreví a decir nada,
pues estoy completamente apegado a la vida material.

Srila Prabhupada era completamente trascendental. Solo él podía sentarse con legiones de insectos
preparados para atacar sus remanentes. Solo él podía hablar del disfrute sexual sin reservas, porque el no
tenía atracción por la vida material. Siendo el devoto puro absolutamente compasivo, el entendía nuestra
condición caída, la desenredaba y nos daba la oportunidad de realizar servicio devocional.

Srila Prabhupada Uvaca 93


Agosto de 1973; Vrindavana, India

Krishna Balarama Mandir

Podría pensarse que estar en Vrndavana con Srila Prabhupada es la situación más bienaventurada posible,
pero este período de siete días fue muy difícil. Srila Prabhupada estuvo sumamente enfermo, de modo que
estábamos en medio de una tremenda ansiedad, pues parecía que él nos abandonaría en cualquier
momento. Casi no comió por un período prolongado de tiempo, y como consecuencia tenía muy poco
vigor.

Una mañana me llamó a su sala de estar. Estaba sentado sobre su cama. Cuando entré a la habitación, dijo
con suavidad, "Puedes hacerme un poco de upma como te enseñé". Era un pedido algo peculiar,
considerando que no estaba comiendo. También me resultó difícil imaginar porqué quería que yo lo
hiciera, puesto que estaba Yamuna, obviamente más calificada para cocinarle. Desafortunadamente, no
había vegetales frescos en la cocina, pero ella tenía algunos garbanzos secos. Hice el upma empleando
esas habas secas, luego de remojarlas. Lo hice lo más rápido que pude. Todos estábamos muy excitados
porque él hubiera pedido algo de comer, pues solo había comido rodajas de naranja.

Pensándolo, en el pasado, el me había pedido que le preparara diferentes platillos con la intención de
aumentar su apetito. Me había enseñado personalmente como hacer una preparación y si yo podía hacerlo
bien, entonces me pediría que lo hiciera durante toda una semana. Así pues, quizás había pensado en el
upma que me había enseñado a preparar. Comencé a evocarlo enseñándome a hacer una coliflor húmeda
y vegetales de papas con curdo frito en el Bhaktivedanta Manor. En Nueva Dvarka, entró a las
habitaciones de servicio, me dijo que consiguiera una cabeza de repollo y algunas papas. Me enseñó el
arte de cortar finamente el repollo con un cuchillo y 'sautearlo' en una olla con daditos de papas para crear
un delicioso subji de papas y repollo. Me sentía afortunado porque me había pedido que lo sirviera.

De modo que todos estábamos muy contentos porque Srila Prabhupada había solicitado algo que le
gustaba. Llevé un plato con un katori lleno de upma a su habitación. Colocándolo sobre el choki, alcé la
mesita sobre su cama. Ofrecí reverencias y salí de la habitación, regresando a la cocina. Me senté,
aguardando por anticipado junto a un par de devotos, con la esperanza que Srila Prabhupada disfrutara de
la ofrenda y la comiera toda. Unos cinco minutos después, Srila Prabhupada llamó con la campanilla.
Corrí de vuelta a su sala de estar, mirando a hurtadillas el upma apenas comido. Ofrecí mis reverencias y
al mirar a mi glorioso maestro espiritual, éste me devolvió la mirada con amor, diciendo, "Este upma era
de primera clase. No pude comer mucho porque no tengo apetito, pero quiero que sepas que estuvo muy
bueno. Pensé que si preparabas algo que me gustara, podría comer, pero no es posible. Comí un poquito,
y sabía muy bien". No podía creerlo, repliqué con aprecio, "Gracias, Srila Prabhupada". Recogiendo el
plato y el choki, salí de la habitación.

Srila Prabhupada, siempre me asombraron sus amables tratos para conmigo. Miles de devotos de todo el
planeta se ocuparon 24 horas en el kirtana, orando al Señor Supremo porque le permitiera quedarse con
nosotros. De todos modos, Ud. se tomaba el trabajo porque su bajo sirviente no se apenara debido a que
no había comido el upma. Pese a estar enfermo, me alentaba. Ud. es siempre completamente
trascendental y piensa en los demás, sin importar cómo se sienta personalmente. Espero que algún día
pueda yo preocuparme por Ud. una fracción de la cantidad que Ud. se preocupó por mí. Ese día quise
complacerlo, y sabiéndolo, Ud. reciprocó llenando de alegría mi corazón. Por favor perdóneme por ser
tan necesitado.

Srila Prabhupada Uvaca 94


Septiembre de 1974; Vrindavana, India;

Krishna Balarama Mandir

Durante este período de la enfermedad de Srila Prabhupada, hubo mucha actividad. Sus habitaciones se
hallaban en las etapas finales de construcción, y afuera marchaban otros proyectos. Se estaba
construyendo el templo y la casa de huéspedes, de modo que muchos sonidos llenaban la atmósfera. Srila
Prabhupada había estado comiendo tan poco durante tanto tiempo, que se puso muy débil. Cuando
necesitaba ir de una habitación a la otra, uno o dos discípulos lo ayudaban.

El aire del Verano era sumamente caluroso, de modo que colocamos su cama en su porche trasero, pues
estaba mucho más fresco que en su sala de estar. A la noche, solía descansar a la intemperie, pese a que
aún proseguían los trabajos en el porche y la zona del jardín, apenas si había lugar para su cama. Cuando
era la hora de ir a descansar, a la noche, yo le ayudaba a meterse en la cama y luego me subía debajo del
mosquitero para friccionar sus piernas. Después del masaje, colocaba una estera de paja debajo de su
cama, para dormir encima. El mosquitero adosado a su cama, se extendía hasta el suelo, de modo que yo
también era cubierto. Pasaba cada noche durmiendo directamente debajo de la cama de Su Divina Gracia,
de modo que si él necesitaba algo, yo estuviera inmediatamente disponible.

Este fue el primer período de tiempo en que descansé directamente al lado de Srila Prabhupada. El me
quería cerca, para que si debía levantarse, yo lo ayudara a caminar. Era una situación muy seria. Me
consideraba a mí mismo como el perro de su amo, yaciendo en el suelo, al lado de su cama, esperando
una oportunidad de servirlo. Esa era mi posición real tal como la consideraba.

Una noche, alrededor de la 1.00 a.m., me despertó el ruido de un palo cayendo al lado de mi cabeza hasta
el suelo de ladrillo. Al abrir mis ojos, vi a mi amado maestro espiritual yaciendo en el suelo, a mi lado.
Horrorizado, de inmediato así a mi Gurudeva por las axilas y lo alcé, llevándolo de vuelta a su cama. El
ruido que había oído era del bastón de Srila Prabhupada cayendo al piso, cuando él trató de caminar. De
inmediato me desperté completamente, y me llené de temor, aprensivo dije, "Srila Prabhupada, ¿qué está
haciendo? ¿Porqué no me llamó?". El replicó con suavidad, como disculpándose, "Oh, necesitaba ir al
baño. Pensé que podría hacerlo solo y no quería molestarte porque estabas descansando".

Sabía que Srila Prabhupada era muy humilde, pero esto me conmovió. Estaba enojado de que no me
hubiera despertado y comencé a reprenderlo respetuosamente, diciendo, "¡No, Srila Prabhupada, no es
ninguna molestia! Es por eso que estoy aquí. Ud. está muy débil. Debía haberme llamado". El dijo,
"Pensé que tendría la fuerza, pero ya veo que no tengo nada de fuerza".

Parado detrás suyo, coloqué mis manos en sus codos, y caminé con él hacia el cuarto de baño, y esperé
afuera de la puerta. Cuando terminó, lo ayudé a regresar a su cama en el porche. Al día siguiente, él no
hizo ningún comentario del incidente de la noche anterior, como tampoco se quejó ante nadie de ningún
daño que hubiera recibido al caer en el porche de ladrillo. Era otro día en la vida del devoto puro. El
verdaderamente no era afectado por las condiciones relativas a su cuerpo. Le interesaba que todo
marchara bien con la construcción del templo.

Srila Prabhupada exhibía humildad en todas las circunstancias. A veces me llamaba a su habitación. Al
entrar, diría en un tono humilde, "¿Podrías prepararme algo ahora?". Sorprendido por ese tono humilde,
yo replicaba, "Si, Prabhupada. No tengo otra cosa que hacer que servirlo. Por eso estoy aquí". A veces le
decía a los devotos que esperaban en la habitación para salir a caminar, "¿Vamos ahora?". Siempre era
refinado y digno. Todo lo que decía, cada movimiento suyo hacía que nos sintiéramos más atraídos por él.

Srila Prabhupada, no hay nada que yo pueda decir para glorificar sus actividades con propiedad.
Cualquiera lo bastante afortunado como para tener su asociación, sabe que Ud. es la encarnación de todas
las cualidades trascendentales. Ud. me dio una razón para vivir. Cuando pienso en su caída al suelo
mientras yo dormía, me apeno profundamente. Yo debí haber estado despierto, vigilando y cuidando su
hermosa forma. Sin embargo, estoy seguro que Ud. ni siquiera lo considera una falta de mi parte. Eso se
debe a su gran humildad. Es esa cualidad la que me mantiene adherido a sus pies de loto. Gracias por ser
mi amoroso y divino padre espiritual.

Srila Prabhupada Uvaca 95


Septiembre de 1974; Vrindavana, India;

Krishna Balarama Mandir

Durante este período de la enfermedad de Srila Prabhupada, hubo problemas en continuar con la
construcción del templo. Mi perspectiva de ello es muy limitada. Solo capté partes de conversaciones que
se hacían en la habitación de Srila Prabhupada. Había dificultades para conseguir cemento, lo cual, por
supuesto creaba demoras principales en la finalización del proyecto. En esa época, un político de Mathura
estaba dispuesto a suministrar una gran cantidad de cemento para ayudar a la terminación del proyecto y
el iba a venir a visitar el templo para comprobar lo que se había hecho.

Srila Prabhupada estaba decidido a ir y tener un programa en el templo para honrar a este caballero. Era
un motivo de mucho interés para los discípulos, que no querían que Srila Prabhupada invirtiera demasiada
energía. Algunos aconsejaron a Su Divina Gracia que no lo hiciera porque estaba muy débil, con mucha
fiebre. El dijo, "Este hombre ha venido, tengo que salir y decir algo".

El día que el caballero llegó, ayudé a Srila Prabhupada a ponerse ropas limpias. Luego, se colocó el
tilaka. Al cabo de unos minutos se preparaba para salir para el templo. Se volvió hacia mí y preguntó, "El
tilaka, ¿me puse ya el tilaka?". Le dije que sí. Asintió y dijo, "OK, vamos". No podía creer la
determinación de Srila Prabhupada. Su fiebre era muy alta, y aún así estaba centrado en su misión de
difundir el movimiento de Conciencia de Krishna. El no consideraba su estado. Era una oportunidad para
predicar las glorias del Señor Supremo. Llevamos a Srila Prabhupada al templo, donde brindó una breve
clase y expresó públicamente su aprecio por el político, por ayudarnos a que la construcción se
completara.

Hacia el final de este período de la enfermedad de Srila Prabhupada, contraje la malaria. Estuve
confinado en cama por varios días. En realidad, estaba en mi estera en el piso de las habitaciones de
servicio. La salud de Srila Prabhupada estaba mejorando y caminaba por sus propios medios. Al pasar por
las habitaciones de servicio, me vio tirado en el piso. Había otros devotos en la habitación, tomando
prasadam. Srila Prabhupada dijo, "¿Qué está haciendo en el suelo? Está muy enfermo. Consíganle una
cama". Me miró compasivamente, en el momento en que me hallaba en medio de un ataque de malaria.
Dijo amorosamente, "¿Te han dado algo?". Yo dije, "No, Prabhupada". Se volvió hacia Palika y dijo,
"Prepara un poco de limonada caliente y cuídalo".

No recuerdo si tomé o no alguna medicina, pero sé que no pasé mucho tiempo más en cama. Era una
maravillosa sensación el saber que Ud. cuidaba de mí, Srila Prabhupada. Siempre me hizo sentir especial.
Hace un año me preguntaron en el 26 de la Segunda Avenida si Ud. trataba a alguno de sus discípulos de
manera "especial". No tuve que pensar mucho antes de responder, "¡Sí! A todos ellos". Si hay algún
servicio que pueda hacer por Ud. sería el de tratar de expresar el gran amor que tenía por todos sus
seguidores y cuánto los apreciaba por ayudarlo en su misión. Si es que puedo realizar la profundidad de
su amor por mí, nunca seré distraído del servicio de sus dorados pies de loto, ni siquiera por un segundo.
Ruego por la inteligencia para asimilar una fracción de su amor por mí.

Srila Prabhupada Uvaca 96


Septiembre de 1974; Vrindavana, India;

Krishna Balarama Mandir


Para alivio de todos, Srila Prabhupada comenzó a recuperarse de su enfermedad. A medida que su salud
mejoraba, comenzó a pasar una hora por noche, sentado en una silla debajo del árbol tamala, en el jardín
del templo, escuchando a sus discípulos dar clase. El no se sentaba con ellos, pero observaba la clase
desde corta distancia. A veces disfrutaba escuchando a sus discípulos mayores hablar, y otras veces lo oí
criticar la clase. Era un escucha muy atento. Recuerdo que al viajar con él, solía pedir a un discípulo que
hablara en su presencia. Mi corazón se detenía, temiendo que me lo pidiera a mí. Estuve feliz al darme
cuenta que Srila Prabhupada conocía mi falta de comprensión filosófica. Nunca me puso en esa situación.

Una noche, el director del templo estaba dando una clase. Srila Prabhupada estaba sentado cómodamente
en su silla y yo estaba sentado a sus pies, sobre el piso de mármol. El discípulo de Srila Prabhupada
comenzó a hablar sobre la importancia de seguir el programa del templo. Algunos de los devotos no
estaban siguiendo el programa muy estrictamente, y el director del templo estaba empleando la clase
como un medio para alentar a los devotos a ser más cuidadosos. Comenzó a reprender a un devoto francés
por no asistir a la clase de la mañana. Dijo, "No importa si no entiendes inglés, es una vibración sonora
trascendental". Continuó hablando de un modo rudo. Finalmente Srila Prabhupada me dijo, "Dile que deje
de hablar ya. Ha estado hablando demasiado tiempo". Transmití el mensaje y el devoto dejó de hablar.

Unos pocos días después, la clase transcurría de la misma manera, con el mismo director del templo. Srila
Prabhupada me dijo, "Estas clases deberían ser de media hora. De otro modo, nadie va a escuchar. El
habla demasiado. Dile que media hora solamente". De inmediato fui hasta el orador y transmití el mensaje
de Srila Prabhupada. No lo pregunté pero me pareció que no era la extensión de la clase lo que molestaba
a Su Divina Gracia, sino el hecho de que el orador estaba brindando más un istagosti que una clase del
Sastra. Observando la renuncia opulenta de Srila Prabhupada, se podía apreciar que una vez que Su
Divina Gracia brindaba una instrucción personal, él la daba por terminada. Nunca reelaboró un punto ni
minimizó a nadie. A él le interesaba entrenar a sus discípulos para que avanzaran en la vida espiritual.

Cuando Srila Prabhupada se sentó en su silla en el prado una noche, y yo me senté en el suelo de mármol
cerca de sus gloriosos pies de loto, le pedí que elaborara una declaración que había hecho en su sala de
estar, ese día, anteriormente. Lo que había dicho antes era, "Cuando los indios tocan mis pies,
simplemente buscan una bendición material. Por eso no permito que nadie toque mis pies porque tendré
que asumir sus reacciones pecaminosas y luego me enfermaré y eso causará mayor debilidad".

Al sentarnos debajo del árbol tamala, con la clase transcurriendo en primer plano, dije, "Srila Prabhupada,
cuando sus discípulos tocan sus pies de loto, ellos están tratando de mostrar respeto. No están interesados
en el provecho material". El replicó, "Sí, eso está, pero de todos modos tengo que sufrir. Aunque ellos no
traten de acreditar algún objetivo por tocar mis pies, de todos modos el maestro espiritual tiene que sufrir
por aceptar sus reacciones pecaminosas". Se quedó en el prado un rato más. Yo me senté a su lado,
encantado de que se quedara con sus hijos espirituales por algún tiempo más. Le interesaba mantenerse
sano y no dejarnos solos.

Srila Prabhupada, mi deseo es vivir en el pasado. Entiendo que sus pasatiempos en este planeta son
eternos y por eso sólo puedo estar con Ud. recordando siempre sus hermosos pies de loto descansando
suavemente en el piso del prado del Krishna Balarama Mandira. Gracias por permitirme tocar sus pies a
diario. Perdóneme por imponer las reacciones de mi vida pecaminosa sobre Ud. Por favor, no me aleje de
Ud.

Srila Prabhupada Uvaca 97


Septiembre de 1973; Vrindavana, India;

Krishna Balarama Mandir

A medida que mejora la salud de Srila Prabhupada, me he vuelto más consciente de mi propia
incomodidad física. No he sido tan cuidadoso como debiera haberlo sido en la India, y en consecuencia
contraí la malaria; también tengo problemas digestivos y colitis. Srila Prabhupada ha observado que perdí
mucho peso. Mi ánimo está caído. Pienso que parte de mi debilidad se debe a la tensión de ser
responsable del bienestar de Srila Prabhupada durante su enfermedad. He desarrollado aversión por vivir
en la India, después de perder mi energía y fuerza.
Me dirigí al secretario de Srila Prabhupada, Brahmananda Maharaja, y analicé la posibilidad de regresar a
Los Angeles, para recuperar mi salud. Le pedí que hablara con Srila Prabhupada acerca de ello. Me
avergonzaba hablar con Su Divina Gracia personalmente, porque no podía asumir la idea de dejar su
servicio personal. Sabía en mi corazón que estaba equivocado. Brahmananda Maharaja habló con Srila
Prabhupada sobre mis deseos.

Más tarde, Srila Prabhupada me llamó a su habitación. Entré nervioso a su habitación y ofrecí
reverencias. El estaba sentado ante su escritorio. Me sentía tan avergonzado de mí mismo, que tenía la
cabeza baja, incapaz de mirarlo. El dijo, "¿De modo que no te estás sintiendo bien?". Yo repliqué, "No,
Prabhupada. Me he sentido enfermo por algún tiempo". El continuó, "Quieres regresar a Los Angeles a
recuperar tu salud". Tímidamente repliqué, "Sí, Srila Prabhupada. Si es que a Ud. le parece bien". Con
una voz muy dulce, el respondió, "Sí, por supuesto. Me has mantenido vivo el mes pasado. Si no fuera
por ti, no estaría ahora aquí. ¿Cómo no he de querer que estés sano? Tú has hecho muchas cosas. Debes
cuidarte. No hay problema en conseguir a alguien. Hay mucha gente aquí en la India. Cualquiera puede
hacer tu servicio".

No podía creer lo que oía. Su humildad era abrumadora. Ofrecí mis reverencias y salí de su sala de estar,
lleno de emoción. Me hallaba en la cima del mundo. Oír decir a Srila Prabhupada que era responsable de
salvar su vida, me llenó de éxtasis. Sabía que él estaba constantemente protegido por el Señor Krishna,
pero de todos modos el reconocimiento que me demostró era innegablemente dulce. A la vez, me sentía
más bajo que una bacteria intestinal. ¿Cómo podía dejar a tan magnánima personalidad? Mi mente giró
por el resto del día.

Esa noche acompañé a Srila Prabhupada al prado el templo, donde nos sentamos bajo el árbol Tamala.
Mientras me sentaba al lado de sus pies de loto, comencé a pensar lo loco que era. No había un sitio más
dulce en todo el universo que sentarme a sus dorados pies de loto. Finalmente dije, "Srila Prabhupada, no
me puedo ir. No es correcto que lo haga. Tan solo debo quedarme aquí y depender de Krishna". Srila
Prabhupada sonrió ampliamente y dijo, "Sí, eso es muy bueno. Porque eres sincero, Krishna te dará todas
las facilidades para realizar tu servicio". Sentí un gran alivio, sabiendo que estaba haciendo lo correcto.

Me quedé en la India con Srila Prabhupada por tres meses más antes de dejar su servicio personal por
segunda vez.

Srila Prabhupada, cada día que me siento aquí y escribo, me pongo triste pensando en todas las
oportunidades que perdí por no tener su asociación personal, debido a mi falta de Conciencia de Krishna.
Hoy, estoy feliz sabiendo que sin importar qué servicio haga, Ud. está complacido trascendentalmente,
siempre y cuando mi deseo de servirlo sea sincero.

Srila Prabhupada Uvaca 98


Febrero de 1973; Auckland, Nueva Zelandia:

ISKCON Auckland

Desde la primera vez que fui el sirviente personal de Srila Prabhupada hasta el día de hoy, ha habido un
nombre que nunca convocó una sonrisa en el rostro de Su Divina Gracia. Ese nombre era el del Sr. Nair.
El era el Kamsa de ISKCON. El cometió el gran error de vender una porción de terreno en Juhu a Srila
Prabhupada con un pequeño desembolso.- El esquema del Sr. Nair se basaba en que Srila Prabhupada no
sería capaz de pagar el enorme pago del futuro, y perdería la posesión del terreno. Luego, el Sr. Nair
revendería la propiedad como ya lo había hecho otras veces antes. El Sr. Nair no sabía con quien estaba
tratando. En cuanto Srila Prabhupada tomó posesión del terreno, hizo que sus discípulos pusieran un
templo en la propiedad, instaló Deidades e instituyó la adoración completa de la Deidad.

Es una historia muy larga que será el tema de un libro de Giriraja Maharaja. No conozco la historia del
proyecto Juhu. Todo el mundo estaba dispuesto a transigir con las triquiñuelas del Sr. Nair, excepto Su
Divina Gracia. Srila Prabhupada pasó muchos días cantando intensamente la japa, caminando por sus
habitaciones de todo el mundo. Su inquebrantable determinación era adquirir esa fracción de tierra en
particular para Sus Señorías. Trabajó para mantener a sus discípulos lo bastante inspirados como para
seguir adelante con la lucha y no abandonar los intentos firmes de compra. Algunos incluso cuestionaron
porqué Srila Prabhupada estaba tan apegado a esa propiedad, hasta el punto de ser ofensivos.

Todo se aclararía en un hermoso día, durante el masaje de la mañana. Lo recuerdo como si fuera ayer. Yo
estaba sentado en el piso, detrás de Srila Prabhupada, friccionando vigorosamente su espalda. Tusta
Krsna y Siddha Svarupa Maharaja estaban en la habitación con nosotros. Tusta Krsna Maharaja fue a
contestar un llamado telefónico. Me dijo que fuera al teléfono. Hablé brevemente y corrí a la habitación
con este mensaje, "Srila Prabhupada, era Bali Mardana. Quería avisarle que el Sr. Nair ha muerto". De
inmediato Srila Prabhupada unió sus manos en una plegaria, con una sonrisa resplandeciente, y exclamó
con júbilo, "¡Oh, gracias Krsna!".

Confundido, me senté detrás de Su Divina Gracia para friccionar su espalda. Estaba sorprendido de lo
feliz que veía a Srila Prabhupada, al pensar que alguien había muerto. Normalmente era un tiempo de
reflexión y yo esperaba que Srila Prabhupada respondiera de otro modo. Realicé que no sabía nada sobre
la vida espiritual o el devoto puro. Su Divina Gracia continuó, "Le oré a Krsna para que lo matara. Nos ha
causado demasiados problemas. Le oraba a Krsna para que hiciera algo con este demonio". Luego, citó un
Sloka en sánscrito, del Srimad Bhagavatam, y lo tradujo después al inglés. El dijo, "Prahlada Maharaja
expresó, 'Hasta el sadhu se complace cuando se mata un escorpión o una víbora'. El Sr. Nair era una
serpiente así, por lo tanto es muy bueno".

El leyó mi mente y corrigió de inmediato mis ideas falsas. Sentí un gran alivio. Ahora, armado con el
sentimiento apropiado, pregunté, "Srila Prabhupada, ¿Krsna lo mató? ¿Significa eso que él ha alcanzado
la liberación?". Srila Prabhupada, riendo ante mi tonta pregunta dijo, "¡No! Krsna no lo mató
personalmente. Eso solo se aplica cuando Krsna te mata personalmente. El no era un demonio tan grande.
Krsna no vino personalmente a matarlo".

Mientras continuaba con el masaje, Srila Prabhupada continuó aclarando su apego al proyecto, diciendo,
"Las Deidades fueron instaladas en la propiedad. El Sr. Nair estaba cometiendo un gran insulto contra
Krsna, lo cual yo no podía tolerar. El estaba insultando a Krsna. Krsna estaba allí y él trató de echar a
Krsna de la tierra. Nosotros tenemos dinero. Podemos comprar propiedades en cualquier parte, pero
Krsna estaba allí, en Juhu, por eso estaba determinado a tenerlo para el Señor". Al cabo de unos minutos,
Su Divina Gracia dijo, "Recuerdo la última vez que vino a visitarme en Bombay. Yo sabía que Krsna lo
iba a matar. Observé que estaba rengo. Generalmente era un hombre muy robusto, muy fuerte. No estaba
para nada enfermo, pero en su última visita, rengueaba. Luego supe que Krsna lo iba a matar. En realidad,
Krsna lo ha matado".

Srila Prabhupada, su determinación por servir al Señor Supremo es trascendental. Es evidente porqué lo
eligió el Señor Caitanya para difundir Sus glorias en cada pueblo y ciudad. Ud. está completamente
calificado para ser adorado por todas las entidades vivientes de este planeta por los próximos diez mil
años. Observé lo resuelto que estaba durante las abrumadoras dificultades relacionadas con el proyecto
Juhu. Ud. está completamente rendido a Krsna. Por favor, bendígame con la determinación de rendirme
completamente a sus pies de loto.

Srila Prabhupada Uvaca 99


Julio de 1971; Nueva York; NY EUA

ISKCON Brooklyn

Llegué al Templo de Nueva York desde Nueva Vrndavana con Kirtanananda Maharaja y otros bhaktas
más, para recibir iniciación. Ya he mencionado mi primer contacto con Srila Prabhupada, al aterrizar
accidentalmente al lado de su vyasasana. Mi primer encuentro formal fue el día en que Srila Prabhupada
me concedió iniciación Hare Nama. Mientras permaneció en el templo de Brooklyn, se iniciaban diez
bhaktas por día.

Recuerdo vívidamente la ceremonia de iniciación cuando el secretario de Srila Prabhupada llamó,


"Bhakta Vin", me abrí paso por en medio de la atestada sala del templo, hasta la vyasasana de Srila
Prabhupada y ofrecí nervioso mis reverencias. Srila Prabhupada preguntó, "Así pues, ¿conoces los
principios regulativos?". De alguna manera, me las arreglé para decir que los conocía todos. Luego él
dijo, "¿Y cuántas rondas cantarás en tus cuentas?". "Dieciséis" -dije con decisión. El dijo, "Así pues, tu
nombre es Srutakirti. Ese es un nombre de Krsna, que significa 'aquel cuyas actividades son
mundialmente famosas'." Todos los devotos en la habitación clamaron, "Jaya". Srila Prabhupada
continuó, "Y tu nombre es Srutakirti dasa". Al decirlo, hizo mucho énfasis en el 'dasa'.

Ofrecí mis reverencias y me abrí paso para regresar a mi lugar en la sala del templo. Al sentarme, alguien
me preguntó qué nombre me habían dado. Repliqué, "No lo sé". Por fortuna, teníamos la opción de leer
nuestros nombres impresos en una lista fijada a la puerta de Srila Prabhupada.

Noviembre 1973; Delhi, India

ISKCON Delhi

Srila Prabhupada disertó aquí cada noche, en un programa pandala al cual asistieron miles de lugareños.
Después del programa, Srila Prabhupada se encaminaba a sus habitaciones, protegido por sus discípulos.
Rodeando a Srila Prabhupada, algunos discípulos sannyasi llevaban sus dandas para proteger a Su Divina
Gracia de que sus esperanzados admiradores tocaran eventualmente sus pies de loto. Una noche, al entrar
en su habitación, sonrió y dijo, "Recuerdo cuando era joven. Miraba a Mahatma Gandhi. El tenía mucha
gente a su alrededor, protegiéndolo de sus miles de admiradores. Pensé, 'Algún día querría que me pasara
eso, y ahora lo tengo".

Srila Prabhupada, han pasado 25 años desde que Ud. inició misericordiosamente a este miserable
descalificado. He pasado la mayor parte de ese tiempo en ilusión. En el aniversario de su desaparición
quiero tener la oportunidad de servir sus órdenes. La primera instrucción que me dio fue la de cantar 16
rondas, seguir los 4 principios regulativos y ser el sirviente de aquel cuyas actividades son famosas
mundialmente. No me es posible servir a Krsna directamente. Oro porque Ud. amablemente me permita
servir a sus pies de loto. Sus actividades son mundialmente famosas. Oro por pasar vida tras vida
alabando sus glorias por todo el mundo, Ud. es el sirviente más glorioso del Señor Caitanya porque ha
cumplido este deseo y el de los acaryas previos. Por favor protéjame para que no me aparte de sus
instrucciones. Quiero que more por siempre en mi corazón, para poder saborear la dulzura de la
separación de Ud. Es el sentimiento más sublime, y es el único del que dispone su fiel seguidor.

Srila Prabhupada Uvaca 100


5 de abril de 1973;

Vuelo de Pan American; Londres - Nueva York

Puesto que Srila Prabhupada es trascendental y completamente libre de hacer lo que le plazca, volar con
él fue una experiencia emocionante. Nunca se sabía lo que iría a pasar. Hoy no fue la excepción.

Srila Prabhupada se sentó al lado de la ventanilla, cerca de la parte posterior del avión. Syamasundara y
yo nos sentamos en los próximos dos asientos. Como es costumbre habitual en los vuelos
transcontinentales, las azafatas ofrecen frecuentemente refrescos a los pasajeros, de modo de evitar los
efectos deshidratadores del aire acondicionado. De modo que entonces una azafata comenzó a caminar
por el pasillo con un carrito de bebidas en vasos claros de plástico, ofreciéndolos a los pasajeros.

Al acercarse a nuestros asientos, Srila Prabhupada dijo, "¿Qué es eso?". Yo repliqué, "Oh, Es 7Up, Srila
Prabhupada. ¿Le gustaría un poco?". El dijo, "Sí, la probaré". Naturalmente, de inmediato solicité 3 vasos
para todos nosotros. Syamasundara y yo esperamos hasta que Srila Prabhupada tomara el primer sorbo.
Queríamos estar seguros que la 7up sería prasadam. Observamos cuidadosamente cuando llevó el vaso a
su boca de loto. Bebió un poco y colocó el vaso sobre la mesa, diciendo, "Ahhh, es muy refrescante".
Terminamos nuestras bebidas en minutos, pues estábamos bastante sedientos.

Durante ese vuelo, tuvimos 7Up en tres ocasiones. Cada vez, Srila Prabhupada bebía y decía, "Ahh, muy
refrescante. Esto es muy bueno". En una oportunidad, la azafata colocó el envase en la mesita junto con
los vasos llenos con hielo. Srila Prabhupada asió el envase y preguntó, "¿Cuáles son los ingredientes?".
Leyó, "Agua, azúcar, ácido cítrico, lima limón natural. ¡Oh! Esto está bien, Esto es muy bueno. Son todos
ingredientes naturales".

Srila Prabhupada era maravilloso. Podía haber hecho un comercial de la soda. Estaba muy entusiasmado
por su descubrimiento. Yo lo observaba excitado mientras disfrutaba cada momento. Después de llegar al
templo, uno de los devotos preguntó si había algo que Srila Prabhupada necesitara. A mí no se me ocurría
nada. Lo cual era un problema. Una vez, Srila Prabhupada había dicho, "Srutakirti no tiene imaginación".
Es verdad. No me podía imaginar qué podría conseguir el devoto para mi amado Maestro Espiritual. El
devoto estaba decidido a ofrecerle algo. Finalmente dije, "Bueno, le gusta la 7Up. Podrías traerle eso". Lo
convencí que era una buena idea. Ese día el devoto trajo un cajón de 7-Up y yo lo guardé en la cocina de
Srila Prabhupada.

Debo confesar que los primeros días estaba vacilante y nunca le ofrecí nada a Srila Prabhupada. Empecé a
beberla porque temía ofrecérsela a él. No se me ocurría cual podía ser el momento justo. Recuerden que
no tengo imaginación. Finalmente surgió la ocasión.

Una noche, llegó un presidente de templo de las afueras de la ciudad, para ver a Srila Prabhupada.
Mientras Su Divina Gracia estaba sentado en la sala de estar, hablando con su discípulo, Srila Prabhupada
hizo sonar la campanilla. Me dirigí hacia su encuentro, cuando un devoto me detuvo en el pasillo, y me
dijo, "Srila Prabhupada quiere un poco de agua". Yo dije, "OK", pero continué caminando hacia la
habitación de Guru Maharaja. El acalorado presidente de templo reiteró audiblemente, "¡Srila Prabhupada
quiere agua!". Desconcertado, traté de guardar mi compostura y repliqué, "Por favor, espere, quiero
preguntarle algo a Su Divina Gracia".

Aparentemente este discípulo trataba de tener una conversación privada con Srila Prabhupada y yo estaba
interrumpiendo. Por falta de imaginación y sensibilidad, en el momento no entendí su necesidad, de modo
que me abrí paso hacia la sala de estar de Srila Prabhupada, ofrecí reverencias y dije, "Srila Prabhupada,
¿le gustaría un poco de 7-Up? ¡Oh, sí!" -replicó sonriendo. "Tráeme un poco de 7-Up". Corrí de vuelta a
la cocina y llené un vaso de plata con 7-Up con hielo. Regresando con prisa a su sala de estar, coloqué la
7-Up sobre su escritorio, y ofrecí reverencias. Srila Prabhupada se recostó en su asana y comenzó a sorber
la bebida. Al depositar el vaso sobre la mesa, dijo, "Esto es muy refrescante".

Se levantó de su asana y comenzó a caminar por la habitación, disfrutando de su 7-Up. Me quedé allí,
observando benditamente a mi maestro espiritual saborear la bebida fría. Mi hermano espiritual estaba
sorprendido por todo el tema y ansioso por que yo saliera de la habitación. Luego que Srila Prabhupada
terminara su 7-Up tomé el vaso vacío, ofrecí reverencias y salí feliz, sintiendo que había complacido a mi
Guru Maharaja por ese sencillo acto, pese a haber desconcertado sin quererlo a mi hermano espiritual.

Srila Prabhupada, estoy bendecido por su misericordia sin causa. Gracias por la oportunidad de poder ser
testigo de sus pasatiempos traviesos. El observar su lila confidencial me permitió tener una diminuta
visión de su asociación con el Señor Supremo. Su amada naturaleza cuasi-infantil contrastaba
agudamente con su perfil de acarya cual león. Para impulsar el movimiento del Señor Caitanya, Ud. hacía
lo que hiciera falta, a la fuerza. Como devoto puro del Señor, Ud. no está apegado a la fama ni la
adoración que se dispensó constantemente sobre su persona. Por eso es que es digno de las mismas.

Srila Prabhupada Uvaca 101


Abril de 1973; Nueva York, NY, EUA;

ISKCON, Brooklyn

Por esta época, Bali Mardana hablaba de tener un nuevo templo en la ciudad de Nueva York, e invitó a
Srila Prabhupada a considerar la posible ubicación. El sol brillaba radiante cuando Bali Mardana,
Kirtiraja y yo seguimos a Srila Prabhupada hacia un pequeño automóvil extranjero (un Toyota). Bali
Mardana condujo por un rato considerable, deteniéndose finalmente en una calle con una hermosa y gran
catedral.
Bali Mardana le explicó a Srila Prabhupada. "Este es el posible templo del cual le hablé, Srila
Prabhupada. No podemos entrar porque quizás no sea oportuno, si se enteran que somos Hare Krsnas.
Podemos mirar desde aquí". Todos nos apeamos del auto y contemplamos esa inmensa catedral que
atravesaba la acera. La estructura era hermosa y augusta. Por fortuna, los portones de entrada a la iglesia
estaban abiertos y pudimos mirar en su interior. Srila Prabhupada parecía muy impresionado con el
edificio. Al mirar en su interior, observó las enormes columnas de mármol, y dijo, "Esto sería un muy
bonito salón para ISKCON. Esto es hermoso".

Mientras nos hallábamos en el paso, Srila Prabhupada se dio vuelta y observó una pequeña tienda de
comestibles italiana. Le preguntó a Kirtiraja, "¿Tendrán 7-Up?". Con una mirada de shock en su cara,
Kirtiraja prabhu dijo, "Bueno, puedo ir a ver, Srila Prabhupada. ¿Quiere una?". Srila Prabhupada
respondió, "Sí, me gustaría una 7-Up". Kirtiraja fue al almacén, regresando rápidamente con un envase de
7-Up.- Srila Prabhupada estaba parado regiamente, con el bastón en la mano y la bolsa de japa alrededor
de su cuello, con un aspecto especialmente trascendental.

Kirtiraja destapó el envase y Srila Prabhupada lo tomó con la mano derecha. Su bastón estaba en la mano
izquierda, bien plantado en la acera. Levantó el envase hasta sus labios de loto, sorbiendo la 7-Up. Yo
estaba en éxtasis, observando el siguiente episodio del 7-Up saga. No podíamos contener nuestras alegres
sonrisas al ver la sencillez aristocrática de nuestro Guru Maharaja. Bebió la mitad y dijo, "Bueno,
vámonos". Luego que entráramos todos al auto, Srila Prabhupada le dio el envase a Bali Mardana,
diciendo, "Es suficiente para mí, beban uds.". Los tres nos pasamos benditamente los remanentes del
maha hasta terminar el envase. El viaje de regreso al templo fue despreocupado y liviano.

Traté de no difundir mucho la noticia, realizando finalmente que crearía un frenesí de 7-Up. Una semana
después, cuando llegamos a Los Angeles, fue evidente que las novedades habían llegado a la comunidad
de Nueva Dvarka. Karandhara le informó a Srila Prabhupada que la 7-Up ayudaba a aliviar el malestar
digestivo gastro-intestinal, de manera que Srila Prabhupada bebía ocasionalmente un vasito para aliviarse.

Un día dijo, "Esto no es bueno. No deberíamos tomar tanta 7-Up. Unicamente para la digestión, de otro
modo, beber 7-Up no es necesario".

Posteriormente, cuando regresamos a la India, muchos de los devotos estaban bebiendo soda ávidamente,
pues se habían enterado que Srila Prabhupada permitía tales bebidas. Un día, cuando Srila Prabhupada
salió de su piso en Juhu, observó que en la escalera estaban alineadas botellas de 7-Up y de Limca.
Desaprobando los litros de juta (contaminación), declaró, "¿Qué es esto? ¡Esto no debe hacerse!".
Continuó caminando hacia el templo y no volvió a mencionarlo.

Srila Prabhupada, nunca le vi hacer nada para su propia gratificación de los sentidos. Siento que Ud. se
ocupó en estos pasatiempos singulares, tan solo para aumentar el amor de sus discípulos que eran lo
bastante afortunados para estar con Ud. Ud. es siempre constantemente renunciado y totalmente
satisfecho por servir al Señor Supremo. El recuerdo de Ud. en la acera, está grabado por siempre en mi
corazón. Gracias por enseñarnos la forma de usar todo en el servicio de Krsna.

Srila Prabhupada Uvaca 102


Enero de 1973; Los Angeles, CA., EUA;

ISKCON Nueva Dwarka

Srila Prabhupada me advirtió hace unos 16 meses atrás, que me mantuviera apartado de la cocina. Ahora
sus palabras han probado ser proféticas. Nanda Kumara demostró lo que podía suceder por asociarse con
las devotas, al realizar servicio en la cocina, casándose y dejando el servicio personal de Srila
Prabhupada. Desafortunadamente, yo no aprendí a partir de su experiencia y ahora era mi turno de ser
abrumado por el deseo.

En Setiembre de 1972, Srila Prabhupada me ordenó que preparara sus comidas en las habitaciones de
servicio y mantenerme afuera de la cocina del templo. Debido a la ilusión, yo gradualmente me fui
descuidando, en relación a esa instrucción. La historia se repite y ahora estoy parado enfrente de Srila
Prabhupada preguntando si me puedo quedar aquí en Nueva Dvarka para casarme. Todos mis hermanos
espirituales mayores trataron de persuadirme a continuar con Srila Prabhupada pero he ido demasiado
lejos. Ellos también trataron de casarme con alguna otra persona, pero mi mente estaba fija en una joven
en particular, y determinada en mi curso de acción.

Tan fácilmente como me convertí en el sirviente personal de Srila Prabhupada, ahora, por servir a mis
sentidos, he perdido mi más valioso tesoro. En unos pocos días abandoné el servicio personal a mi Guru
Maharaja. Srila Prabhupada me conocía completamente. El no trató de convencerme para que me quedara
con él ni trató de detenerme para que no me casara.

Al cabo de unos días, mi siempre misericordioso maestro espiritual me llamó a su habitación. Yo iba
consumido por la culpa y la vergüenza, mientras me encaminaba a las habitaciones de Su Divina Gracia.
Mis sentidos giraban enloquecidos. Mi parte inteligente realizaba que estaba anteponiendo mi
gratificación personal de los sentidos antes que el servicio íntimo de mi maestro espiritual, pero mi parte
lujuriosa era intransigente sin remedio. Dentro mío había un tumulto. Al llegar a los pies de loto de Srila
Prabhupada, ofrecí unas torpes reverencias semi humildes.

El disipó amablemente mi vergüenza, diciendo, "Tráeme la valija blanca". Esta valija blanca viajó con
Srila Prabhupada por todo el mundo. Allí guardaba todos sus papeles importantes, libretas bancarias, etc.
Entré a su dormitorio, abrí su caja fuerte de metal y retiré su valija.

Al regresar a la sala de estar, la coloqué sobre el escritorio y me senté frente a él. Me sentía desorientado
y fuera de lugar al no haber estado en sus habitaciones por unos días. Me sentía como un intruso, que no
pertenecía a este lugar consagrado, este santuario íntimo de la espiritualidad. No tenía idea lo que estaba
pasando. Sabía que había cometido un error muy grande al dejarlo, pero no podía detenerme.

Srila Prabhupada abrió la valija y sacó dos anillos. Me los dio y dijo, "Son para ti y tu esposa". Decir que
me sacudió no alcanza. Me sentía completamente caído por haber dejado a mi Maestro Espiritual para
satisfacer mis deseos, y ahora él me presentaba regalos, expresando su gratitud por el servicio que había
realizado. No era algo inusual, viniendo de mi amado Gurudeva. Era el curso de actividades normal.
Acepté los regalos, pues hacía mucho que sabía que cuando Srila Prabhupada deseaba dar algo es mejor
aceptar su misericordia.

Unos días después, me llamó. Fui a su habitación y ofrecí reverencias. Me dijo con una sonrisa, "De
modo que Kirtanananda Maharaja quiere que vuelvas a Nueva Vrndavana con tu nueva esposa".
Repliqué, "Citsukananda prabhu me pidió que fuera al templo de Caracas para ayudar en la adoración de
la Deidad". El dijo, "Kirtanananda está ansioso por que regreses a Nueva Vrndavana". Yo repliqué, "Srila
Prabhupada, en realidad no tengo ningún interés en volver". El sonrió y asintió, comprendiendo mi
determinación. Ofrecí reverencias y salí de la habitación. Le envió una carta a Kirtanananda Maharaja el
7 de Enero de 1974, que incluía lo siguiente:

"Respecto a Srutakirti, le propuse que fuera a Nueva Vrndavana, mas él dijo que no le agradaba el trabajo
agrícola, y quiere ir a Caracas a realizar la adoración de la Deidad en el templo. Ya se lo he pedido, y se
lo volveré a decir, cuánto lo necesitas en Nueva Vrndavana, y que allí trabajará bien con las vacas, bajo tu
guía".

Srila Prabhupada no me lo volvió a pedir, sabiendo cuán determinado estaba; no me brindó la


oportunidad de cometer otra ofensa a sus pies de loto. Ya no hubo más clases. Nunca trató de
manipularme de ninguna manera. Nunca me hizo sentir culpable. Mostraba compasión y aprecio por el
servicio que yo realizaba. La gracia sorprendente de Srila Prabhupada no ha sido emulada.

Srila Prabhupada, si el nivel de pureza se evidencia por la aceptación de una situación como la
misericordia de Krsna, luego esa es la prueba que Ud. es el devoto más puro del Señor. Ud. aceptó la
inconveniencia causada por mí, con gracia y amabilidad. Por favor, perdóneme por abandonarlo. Gracias
por no dejarme nunca y permitirme regresar a sus siempre misericordiosos y dulces pies de loto.

Su fatuo sirviente, Srutakirti dasa


Srila Prabhupada Uvaca 103
Agosto de 1973; Paris, Francia;

ISKCON Paris

Cuando Srila Prabhupada llegó por primera vez al templo de París, los devotos esperaron ansiosamente en
el balcón alto, por sobre la entrada principal. Al igual que los semidioses, ellos derramaron pétalos de
flores sobre Su Divina Gracia. Srila Prabhupada respondió con una hermosa sonrisa, reciprocando el
amor y afecto que sus discípulos exhibían.

Uno de los eventos principales del recorrido de Srila Prabhupada por Francia, fue la instalación de las
Deidades de Radha Krsna. Los devotos estaban muy excitados por tener a Srila Prabhupada presidiendo
las festividades. Su Divina Gracia observó atentamente a su editor en sánscrito, Pradyumna prabhu, que
se preparaba para hacer el sacrificio de fuego. Al comenzar Pradyumna, Srila Prabhupada se dirigió a él,
diciendo, "Hazlo de este modo, no así". Los devotos miraban extáticos a Srila Prabhupada orquestando
cada aspecto de la ceremonia, como un conductor trascendental. La asistencia de Srila Prabhupada era
inmaculada. El quería que todo fuera de primera clase, al fin y al cabo, se instalaba a su adorable Radha
Krsna. Abrumado de amor, Srila Prabhupada decidió finalmente encargarse personalmente de la
situación.

Descendió de la vyasasana, e implementó el fuego yajña. Todos los discípulos presentes se llenaron de
gozo observando a su Maestro Espiritual preparando la arena para este evento sumamente auspicioso.
Con Srila Prabhupada a cargo, todo sucedió a la perfección. Las Deidades fueron bañadas con Pañcamrta
(cinco clases de líquidos), enjuagadas con agua tibia, secadas y envueltas en lujosas toallas nuevas. Al
término, Sri Sri Radha Krsna fueron llevadas a la habitación de la Deidad y vestidas con opulencia. Srila
Prabhupada personalmente ofreció a Sus Señorías el primer Aratika. Con sumo cuidado ofreció cada
artículo a Sri Sri Radha Krsna, mientras los devotos entonaban benditamente los Santos Nombres del
Señor y danzaban extáticos. Los ojos de todos los devotos estaban fijos en el movimiento gracioso de
Srila Prabhupada, mientras realizaba el aratika extáticamente. Sus ojos brillantes con el ungüento del
amor por Dios, estuvieron fijos en las Deidades durante toda la ofrenda.

Tres meses después, en su habitación de Vrndavana, Srila Prabhupada recibió el último ejemplar de la
revista 'De Vuelta al Supremo'. Srila Prabhupada siempre se excitaba al recibir nuevos números de DVS.
El observaba con entusiasmo cada página, centrado en las grandes y hermosas láminas a color de sus
Deidades recientemente instaladas en el Yatra de París. Su visión concentrada se detuvo al contemplar
con amor una fotografía en particular. Esta foto individual captó el momento en que Su Divina Gracia
realizaba el aratika. Su brazo se hallaba graciosamente alzado sobre la cabeza, ofreciendo la camara (cola
de yak) a Sus Señorías. Srila Prabhupada contempló la fotografía pensativamente, tal como si entrara en
ella por una fracción de segundo. Al instante siguiente, regresó a nosotros con los ojos titilantes y una
amplia sonrisa, revelando con inocencia, "¡Miren! ¡Krsna me está mirando y yo Lo estoy mirando!",

Srila Prabhupada, no tengo idea de lo que será mirar al Señor Supremo y que El devuelva esa mirada. He
sido lo bastante afortunado como para tener su misericordiosa mirada sobre este alma indigna y ruego por
volver a verlo, por nunca perder la visión de sus instrucciones, siguiendo de tal modo sus pasos.

Srila Prabhupada Uvaca 104


24 de julio de 1974; Moundsville, WV, EUA;

ISKCON, Nueva Vrindavana

A principios de Enero, dejé Nueva Dvarka con mi esposa y fui a Caracas, Venezuela. Fue para mí una
maravillosa experiencia. Mi esposa y yo éramos los únicos Brahmanas iniciados del templo, y nos
encargábamos especialmente de la adoración de la Deidad. Dí muchas clases y las mismas usualmente se
convertían en clases nectáreas de Prabhupada. La clase tenía que ser traducida porque yo no hablaba
español, y la mayoría de los devotos no hablaban en inglés. Tras quedarme en Caracas por algunos meses,
cambió la administración del templo y me decidí a partir, para dirigirme de regreso a Filadelfia, donde
viví por unos meses ganando dinero para reintegrar a mi madre el dinero por los boletos de avión.
Mientras estuve allí, llamó Kuladri prabhu desde Nueva Vrndavana y me pidió que fuera allí con mi
esposa. Finalmente accedí y llegué a Nueva Vrndavana a principios de Julio.

Ser un jefe de familia en Nueva Vrndavana era diferente de la vida de brahmacari que yo había
experimentado previamente. Tenía mis propias habitaciones y no realizaba ni por aproximación tanto
servicio como el que había efectuado dos años antes. Aún experimentaba un descontento por la vida rural,
pues había viajado por todo el mundo experimentando de sobra el servicio devocional en los templos de
cada continente.

Por fortuna, llegaron buenas noticias. Increíblemente, Srila Prabhupada llegaría para quedarse en la
semana de Janmastami, del 18 al 24 de Julio. Cuando dejé a Srila Prabhupada en Diciembre de 1973,
Satsvarupa Maharaja se convirtió en su sirviente personal. Satsvarupa Maharaja sirvió personalmente a
Srila Prabhupada por 7 meses y medio, hasta que Su Divina Gracia partió de Nueva Dvarka el 15 de Julio
de 1974. Cuando Srila Prabhupada llegó a Nueva Vrndavana, no tenía un sirviente personal. Su secretario
personal era Brahmananda Maharaja.- Acepté con ansiedad la oportunidad de cocinar para Srila
Prabhupada y darle masajes, mientras él permaneció en Nueva Vrndavana. Mi vida tenía nuevamente
significado.

La víspera de la partida de Srila Prabhupada, Brahmananda Maharaja preguntó si yo quería reasumir mis
deberes como sirviente suyo. El problema es que Su Divina Gracia regresaba a la India. Era una elección
difícil. Lo atractivo era servir a Srila Prabhupada. Lo adverso era vivir en la India por los próximos seis
meses, dado que allí siempre se resentía mi salud. La otra alternativa era permanecer con mi esposa, quien
estaba embarazada de 6 meses. Trabajaría en la granja de Nueva Vrndavana. Brahmananda Maharaja le
preguntó a Srila Prabhupada si él me quería como su sirviente personal. Srila Prabhupada replicó, "Sí,
está bien".

Srila Prabhupada nunca me preguntó lo que había hecho en los últimos 7 meses. Nunca me preguntó nada
sobre mi esposa. No me dijo que al fin había recuperado la cordura. No dijo que me extrañaba o que había
sido difícil sin mí. Me dijo montones de cosas, pero nada de todo eso.

La opulenta renuncia y austeridad de Srila Prabhupada, se evidenciaba por su aceptación de lo que Krsna
brindaba o no brindaba. Si Su Divina Gracia tenía o no un sirviente, no importaba. El no pedía nada para
sí mismo. He oído decir a Srila Prabhupada que una persona apegada pretende ser desapegada, pero un
individuo desapegado actúa de una manera considerada y amorosa. Vi a Srila Prabhupada demostrarlo en
su vida diaria. Srila Prabhupada nos trataba a todos con mucho amor, aunque él era completamente
desapegado.

Comencé a ejecutar mis deberes como sirviente de Srila Prabhupada como si nunca me hubiera detenido.
El es mi amo y yo soy su sirviente. Es una relación eterna y dulce. Pude entender que Srila Prabhupada
me estaba permitiendo realizar servicio devocional por su misericordia sin causa. Mi única calificación
era el deseo de servir. Ruego por continuar sirviéndolo como si nunca lo hubiera dejado, aunque soy
siempre caído. Srila Prabhupada, Ud. es una personalidad amorosa incondicionalmente. Es por eso que el
Señor Caitanya lo eligió para distribuir el Santo Nombre por todo el mundo, sin atender la casta, el credo,
color o sexo. Ud. es el avatara más liberal de todos.

Srila Prabhupada Uvaca 105


19-24 de febrero de 1973; Auckland, Nueva Zelandia

ISKCON Auckland

Muchos devotos sabían que Siddha Svarupa guardaba una relación singular y peculiar con la Sociedad
Internacional de Conciencia de Krsna, pues era el único guru que se rindió a Srila Prabhupada con una
considerable cantidad de discípulos. Naturalmente, muchos devotos de ISKCON pasaron un momento
difícil al tener que aceptar la distinción concedida sobre Siddha Svarupa, pese a su aparente reserva. En
consecuencia, algunos de los miembros de ISKCON no se llevaron bien con Siddha, y tal parecía que el
sentimiento era mutuo.

Sin embargo, Siddha guardaba una considerable asociación con Srila Prabhupada y Su Divina Gracia lo
alentó a impulsar el movimiento. Srila Prabhupada le dijo a Siddha, "Trabaja bajo la dirección del GBC si
no puedes trabajar directamente conmigo". Para mí fue evidente que Siddha amaba mucho a Srila
Prabhupada y Su Divina Gracia reciprocaba.

Una mañana, en Auckland, Siddha le presentó a Srila Prabhupada un botellón de aluminio de aceite de
madera de sándalo Mysore, justo antes que Srila Prabhupada tomara el masaje. Deseando proporcionar
placer a Su Divina Gracia, Siddha dijo, "Por favor, use este aceite de sándalo para friccionar todo su
cuerpo". Srila Prabhupada dijo, "No, el aceite de madera de sándalo es bueno para refrescar la cabeza y el
aceite de mostaza es para el resto del cuerpo". No comprendiendo el significado Ayurvédico, Siddha
insistió generosamente, "Por favor, Srila Prabhupada, ¡tan sólo éste!". Siddha quería que se usara el mejor
aceite para dar masajes a Srila Prabhupada. Al ver la determinación de Siddha por complacerlo, Srila
Prabhupada asintió a regañadientes. Ese día, friccioné todo el cuerpo de Srila Prabhupada con aceite de
sándalo mientras Siddha observaba feliz.

Como era habitual después del masaje, Srila Prabhupada se bañó, honró el almuerzo de prasada, y tomó
una siesta. Luego de la misma, me llamó. Corrí a su habitación y ofrecí reverencias. El me miró serio y
dijo, "No me siento bien. Creo que se debe al masaje. El aceite de madera de sándalo me enfrió
demasiado el cuerpo".

Yo estaba abrumado y desconcertado, porque no había cuidado bien a mi Guru-deva. Sabía que la
propiedad tibia natural del aceite de mostaza se empleaba siempre en el dorado cuerpo de Srila
Prabhupada. Comprendí el beneficioso efecto de conservar tibio a Su Divina Gracia. Por lo general, Srila
Prabhupada no permitía que los problemas de salud interfirieran con su servicio devocional. Raramente se
metía en cama cuando no se sentía bien, a menos que su enfermedad continuara por semanas. Nunca
tomó aspirinas para los dolores de cabeza.

Durante una enfermedad eventual, los únicos cambios que observé en el esquema diario de Srila
Prabhupada eran ajustes dietéticos. Además, si Srila Prabhupada no se sentía lo bastante bien como para
bañarse, me pedía que le diera masajes sin aceite. En unas pocas ocasiones en que tuvo un resfriado me
pidió que pusiera un poco de alcanfor en el aceite de mostaza y lo calentara. Dijo, "Calienta el aceite
hasta el punto en que lo puedas tocar".

Era notable cuánta dificultad aceptó Srila Prabhupada por el placer de su discípulo. El sabía que el
empleo del aceite de sándalo le causaría problemas, pero tan solo para satisfacer a su discípulo, lo aceptó.
Se entendía que Srila Prabhupada sobrellevara rigores para satisfacer a su Guru Maharaja, pero el también
ansiaba aceptar dificultades para el placer de sus devotos. Anhelaba alentarnos en nuestro servicio
devocional, aunque lo pusiéramos en problemas.

Srila Prabhupada, oro por poder entender sus instrucciones. De ese modo podré servirlo de acuerdo a su
deseo, no de acuerdo a mis caprichos. Por favor, perdóneme por fracasar en protegerlo. Yo sabía que no
era una buena idea usar el aceite de madera de sándalo, y debí habérselo explicado a Siddha. El hubiera
comprendido, pues su único deseo era complacerlo.

Srila Prabhupada Uvaca 106


Octubre de 1974, Mayapura, India;

ISKCON Candrodaya Mandir

En el mes de Octubre (Kartika) Srila Prabhupada bendijo a los devotos en Mayapur con su asociación.
Era una época agradable del año en la India. Srila Prabhupada y sus acompañantes se alojaban en la parte
del Mandira más alejada del camino, en el segundo piso. Las instalaciones de Srila Prabhupada consistían
en dos habitaciones y sus acompañantes se alojaban en otras dos. Había un gran cuarto de baño al final de
cada vivienda. En cada baño había cuatro toalleros y cuatro toilets.
Una tarde, a última hora, Srila Prabhupada concedió darsana en su sala de estar. Yo limpié un poco el
cuarto de baño, luego Su Divina Gracia se duchara. Todo el cuarto de baño era de su uso exclusivo
durante toda la visita.

Al pasar por el primer toilet, una enorme cobra de seis pies de largo reptó a mi lado por el excusado.
Aterrorizado, salí corriendo del baño, tan rápido como mi convulsionado cuerpo me lo permitió. No
estaba seguro de qué clase de víbora era. No quería armar un gran escándalo e interrumpir el darsana de
Srila Prabhupada. Pese a mi inhibición, Krsna ordenó que el primer devoto con el que me debía encontrar
fuera Bhavananda Maharaja. Con mi corazón latiendo locamente, dije, "Bhavananda, Bhavananda, hay
una víbora en el baño de Prabhupada. Pasó justo por mis pies, ¡y erró el blanco!".

Por supuesto, mi plan de mantener la calma y no generar un disturbio no era obviamente lo que Krsna
quería, El empleó a Bhavananda Maharaja en el drama. Bhavananda irrumpió fragorosamente en la sala
de estar de Srila Prabhupada,y con los brazos alzados dramáticamente exclamó, ¡OOOHHH, Prabhupada!
¡Hay una víbora en su baño! ¡Necesitamos ayuda! ¡Llamemos a Rasaparayana!" Rasaparayana era el
enorme ksatriya del templo. "¡Vamos, llamemos a Rasaparayana!" Bhavananda gritaba mientras salíamos
de las habitaciones de Srila Prabhupada.

Por supuesto terminamos con el tranquilo darsana. Srila Prabhupada y sus discípulos salieron de la
habitación, moviéndose compactamente a lo largo del pórtico. Un par de devotos entraron al cuarto de
baño a buscar a la serpiente, mientras los demás se quedaban en el porche. Srila Prabhupada cantaba
tranquilo la japa, caminando en ambos sentidos del porche, sin perturbarse.

Bhavananda comenzó a especular, "La debe haber dejado alguien de la Gaudiya Matha, si no, cómo
puede ser que una serpiente suba hasta el segundo piso". Otros estaban de acuerdo, diciendo que era
imposible que una serpiente apareciera en un piso superior de no ser puesta allí. Otros teorizaron que
quizás era un complot comunista. Puesto que yo era un visitante de este sagrado Mayapur Dhama, no
estaba familiarizado con el escenario político local. Llegué a la conclusión que la serpiente simplemente
apareció en el baño de Srila Prabhupada.

Rasaparayana se presentó, cuchillo en mano, tratando de hallar a la serpiente. Nos informó, "Viajan de a
dos, entonces si hay una, es probable que la pareja ande cerca". Finalmente, vio parte del cuerpo de la
enorme serpiente emergiendo de la cañería de uno de los excusados sanitarios. Informó la buena noticia a
los devotos que estaban en el pórtico. Con gran excitación, Bhavananda y los otros comenzaron a cantar,
"¡Mátala! ¡Mátala!". Srila Prabhupada estaba afuera; seguía cantando suavemente en las cuentas. No
brindó instrucciones en relación a este dilema. Rasaparayana cortó en dos el cuerpo de la cobra, con su
afilado cuchillo.

Con determinada resolución, dijo, "Estaremos alertas. Debe haber otra". Los devotos comenzaron a
realizar que las víboras probablemente habían subido por las cañerías. Después de todo, no se trataba de
un complot comunista. Pasaron varios minutos ansiosos, buscando a la otra intrusa. Rasaparayana
finalmente detectó a la pareja, en la red de caños detrás de los toilets. Una vez descubierta, se escurrió
rápidamente, escapando, sin dejarse ver otra vez.

Luego que todos se apaciguaran, regresamos a la sala de estar de Srila Prabhupada. El dijo, "A veces, la
misión de estas serpientes es matar a determinada persona. Ellas no se detienen hasta lograr el éxito. En
particular, al final de la vida de la víbora, a la serpiente le crecen alas; tiene una persona en particular a la
que tiene que matar. La víbora mata a esa persona y luego se retira a morir". Recuerdo unas cuantas veces
en Mayapur, en la quietud de la noche. Srila Prabhupada emitió un sonido, "Oigan ese sonido. Es el
silbido de la víbora. Es un sonido especial". Todos los devotos se quedaron quietos por un momento, con
la esperanza de volverlo a oír. Yo me asusté un poco, preguntándome si era el siguiente.

Esa noche, en el dormitorio de Srila Prabhupada le Dí suaves masajes a sus piernas. La habitación estaba
quieta y oscura. El comenzó a reír entre dientes y dijo, "Bueno, qué voy a hacer si estoy aquí y viene la
víbora. Sólo se mató una de ellas. Quizás la otra vuelva esta noche". Parecía disfrutar del recuerdo de la
ansiedad colectiva del día. Comprendí por su tono de voz que la víbora no le preocupaba en absoluto.
Animé su charla, diciendo, "No sé, Srila Prabhupada". El replicó, "Bueno, no nos asusta la picadura de
una víbora. No nos preocuparemos por eso. Si viene, viene. Simplemente cantaremos Hare Krsna".
Terminé de dar el masaje a mi amado maestro espiritual. El descansó pacíficamente, con su mente sin
temor fija en el Señor Supremo. Yo, por el contrario, volví a mi habitación ansioso, preguntándome
dónde estaba la otra víbora.

Srila Prabhupada, Ud. es mi héroe. Ud. es el devoto puro más audaz del Señor. Una vez, en una caminata
matutina por Mayapur, cuando todos estaban discutiendo sus temores sobre una amenaza nuclear, Ud.
dijo, "Si viene la bomba, miraremos alto al cielo y diremos, "Aquí viene Krsna". Por favor, bendígame
con fe inquebrantable en Ud., para no temer a este mundo material. Quiero poder cantar los Santos
Nombres mientras la víbora alada vuela, preparada para picar por última vez.

Srila Prabhupada Uvaca 107


Octubre de 1974; Mayapura, India;

ISKCON Mayapura Candrodaya Mandir

Cuando cayó la noche sobre nosotros, mis hermanos espirituales continuaban zumbando por ahí,
discutiendo el incidente de la víbora que había ocurrido durante el día. Todos estaban preocupados por el
paradero y las intenciones de la cobra escapada, cuya pareja había sido ejecutada. Todos sabíamos de la
habilidad de una víbora para tomar venganza, en especial si alguien había asesinado a su esposo.

Finalmente, salí de la habitación de Srila Prabhupada y me dirigí a los cuartos de servicio, para descansar.
Nitai prabhu y yo tendimos nuestras esteras en el piso. Nos preocupaba la víbora fugitiva, pero no lo
bastante como para perder el sueño. Agotados por la excitación del día, apagamos nuestras luces, listos
para la nesciencia. La habitación no era muy grande, y con nosotros dos en el piso, no quedaba mucho
espacio entre nosotros, lo cual no impidió que Pradyumna prabhu deslizara su parafernalia de dormir
entre nosotros dos. Opinaba que si andaba una víbora por ahí, al menos él estaría a salvo, emparedado
entre los dos. Demasiado cansados para preocuparnos por eso, Nitai y yo dormimos cómodamente esa
noche, pese al gentío. A la mañana siguiente, estábamos vivos; nadie había sido picado por la víbora.

Nuestras actividades diarias transcurrieron como era habitual. Esa noche, fui al dormitorio de Srila
Prabhupada para darle su masaje. Ofrecí reverencias y comencé a friccionar suavemente sus pies de loto.
Siempre había mucha tranquilidad y paz en Mayapur, a la noche. Era un sitio excelente para que Srila
Prabhupada se recuperara de su reciente enfermedad en Vrndavana. Me senté allí, embriagado por mi
entorno, contemplando a Srila Prabhupada como el centro del universo. Me sentía completamente
relajado como si me estuvieran dando masajes a mí, en vez de estar haciéndolo yo. No podía dejar de
referirle a mi glorioso maestro espiritual, la noche asombrosa que había pasado.

Comencé, "Srila Prabhupada, anoche, cuando fuimos a descansar, Pradyumna se deslizó entre Nitai y yo,
para que la víbora no lo mordiera". Srila Prabhupada comenzó a reírse y dijo, "Sí, esto está muy bien. En
realidad, hay una historia que me contó mi hermano espiritual Damodara Maharaja. Ocurrió en una villa,
cerca de aquí. El dijo que había un niño y que ese niño había sido condenado por alguien a ser mordido
por una víbora. Eran cinco los miembros de la familia, y cuando se fueron a descansar, rodearon al
infante para protegerlo de cualquier víbora potencial. El niño yacía en el medio del lecho, rodeado por
toda la familia. Una noche, la víbora entró en su habitación y reptó sigilosamente alrededor de cada uno
de los miembros de la familia y mordió a la criatura, y la mató".

Srila Prabhupada continuó, "Así pues, así actúa la víbora. Si estás destinado a ser matado por una víbora,
no importa qué clase de protecciones trates de implementar. La víbora te matará. Pero a nosotros no nos
preocupan esas cosas. Si Krsna quiere protegerte, nadie podrá dañarte y si El quiere matarte, nadie podrá
salvarte".

Continué masajeando a Srila Prabhupada hasta que me ordenó, "Está bien, ve a descansar". Ofrecí
reverencias y salí de su dormitorio, sintiéndome completamente a salvo. Colgado de esos dorados pies de
loto, fragantes como el árbol de madera de sándalo, situado en el centro del universo, hallé el refugio de
todo peligro.

Srila Prabhupada, oro porque siempre me permita permanecer en contacto con sus valientes pies de loto.
Este mundo es un sitio peligroso, pues las cobras de la duda y la tentación pasan por mi conciencia a
diario. Ud. las mata fácilmente. Por favor, sea misericordioso conmigo, escúdeme contra las serpientes
que constantemente invaden mi corazón. Tomo refugio en sus heroicos pies de loto.

Srila Prabhupada Uvaca 108


Febrero de 1975; Honolulu, Hawai, EUA;

ISKCON, Nueva Navadvipa

Luego de seis meses en la India, Srila Prabhupada volvió a Occidente, vía Hawai. Se alojó en Oahu, en
Nueva Navadvipa, por una semana. Fue una estadía memorable. En ese centro había mucha agitación
debido a las diferencias de las autoridades locales con las de Siddhasvarupa Ananda Gosvami. Se
quejaban que Siddha no acataba la autoridad de ISKCON. Las objeciones fueron presentadas al secretario
de Srila Prabhupada, Paramahamsa Swami. El recurrió a Srila Prabhupada y explicó algunos de los
problemas que estaban ocurriendo. Srila Prabhupada dijo, "Traigan a Sidhasvarupa y tendremos una
reunión".

A la reunión asistieron Srila Prabhupada, Siddhasvarupa Maharaja, Paramahamsa Maharaja, Nitai prabhu,
el presidente del templo y mi persona. Se efectuó en las habitaciones de Srila Prabhupada. A través de las
numerosas ventanas abiertas entraba una brisa placentera que refrescaba la encantadora habitación llena
de sol de Srila Prabhupada. La luz del cielo daba de lleno en el escritorio de Srila Prabhupada. El siempre
disfrutaba de su visita a Nueva Navadvipa, y esta vez no fue una excepción.

Srila Prabhupada no perdía el tiempo con formalidades. Luego que todos se sentaran en el suelo, miró sin
emoción a Siddha y declaró muy objetivamente, "De modo que los devotos tienen algunas quejas sobre
ti".- Siddha sonrió y replicó, "¿Qué quiere decir, Srila Prabhupada?". Este continuó, "Una cosa, ¿porqué
no te rapas la cabeza?". Siddha respondió, "Si me afeito la cabeza, a veces me resfrío". Srila Prabhupada
rió entre dientes y dijo, "¿En Hawai te resfrías?". Siddha replicó, "En ocasiones, Srila Prabhupada". Srila
Prabhupada sugirió, "Podrías usar un gorro, así no te resfriarías. Tú eres un sannyasi, las personas te
miran. Es importante que sientes un buen ejemplo".

Srila Prabhupada continuó con otra queja, "Además,¿porqué no llevas tu danda?", Siddha replicó,
"Bueno, por lo general no me dejan llevarla en los aviones, y me resulta problemático viajar con ella".
Srila Prabhupada opuso, "Tenemos muchos sannyasis, y todos llevan su danda, Paramahamsa lleva su
danda, y la lleva en el avión". Siddha respondió, "Bueno, he tenido muchos problemas tratando de llevar
mi danda en el avión".

Srila Prabhupada pausadamente pasó al siguiente punto contencioso. Cada tema era más serio que el
anterior. Srila Prabhupada dijo, "Ellos dicen que tus seguidores no vienen a verme aquí, que sólo te ven a
ti. Sólo te oyen a ti y tratan contigo. ¿No vendrán aquí?". Siddha replicó, "Si quieren venir, pueden
hacerlo". Srila Prabhupada respondió prestamente con un tono de voz más autoritario, "Pero es tu deber
traerlos aquí. Tú eres mi discípulo. El deber del discípulo es llevar a los devotos a su maestro espiritual.
Esa es tu función. Así debe ser tu prédica. Si tu prédica no los trae a ese punto, entonces es inútil".

Siddha replicó, "Probablemente sea un defecto mío, el que mi prédica no sea tan buena. Por eso no
vienen. Pero qué puedo hacer, además de tratar de predicarles". Srila Prabhupada expresó, "Bien, si tu
prédica es insuficiente, entonces mejor no prediques".

Dado que las cosas se estaban aquietando, una ola de coraje me inundó. Para mantener la conversación
activa, dije, "Srila Prabhupada, tengo un comentario". Srila Prabhupada asintió con la cabeza en señal de
aprobación y dijo, "Sí, continúa". Dije, "Por ejemplo, esta mañana, en la sala del templo, Siddhasvarupa
Maharaja estaba dando la clase. Estaba sentado al lado de su vyasasana y una persona vino con una
guirnalda fresca y se la colocó. Al verlo, mi mente se perturbó. En mi opinión, la guirnalda debió haber
sido puesta sobre Ud., dado que no había ninguna en el cuadro de la vyasasana. Pienso que la guirnalda
debió ser colocada primero sobre la vyasasana". Srila Prabhupada se volvió hacia Siddha y dijo, "Es un
buen punto, es correcto. Está bien si ellos quieren colocártela, pero tú debías haberlos orientado hacia el
cuadro".
Srila Prabhupada dio por terminada la discusión sin elaborar ningún punto. Directamente abordó el tema
de seguir las instrucciones del maestro espiritual y la relación entre el Guru y su discípulo. Este punto
final terminó con la reunión. Todos ofrecimos reverencias y salimos de la habitación de nuestro guía
divino y amante Gurudeva. Al día siguiente, Siddhasvarupa Maharaja visitó a Srila Prabhupada y le
entregó una donación de $ 10.000 que uno de sus seguidores le había hecho. Eso demostró su
comprensión de la instrucción de Srila Prabhupada.

Ud. es el medio transparente perfecto de su Guru Maharaja. Ud. siempre acepta servicio en su nombre.
Dado que Ud. era el discípulo perfecto está completamente calificado como el maestro espiritual perfecto.
Ud. transfiere la devoción y adoración de sus discípulos a los pies de loto de su Guru Maharaja. Srila
Bhaktisiddhanta Sarasvati Maharaja transfiere los frutos de su devoción a los pies de loto de su Guru
Maharaja. De esa forma prosigue, de Guru en Guru dentro del Guru parampara hasta los pies de loto del
Señor Sri Krsna. Ruego humildemente el permanecer conectado siempre con sus pies de loto, siempre
recordando que Ud. es mi Señor y amo eterno. Excepto por su misericordia sin causa, mi vida carece de
valor o cualificación. Ruego que me permita difundir sus glorias eternamente. Oro por nadar en el océano
de bienaventuranza, disponible por recordar su lila eterno.

Su bajo sirviente, Srutakirti dasa

Srila Prabhupada Uvaca 109


10 de junio de 1975, Honolulu, Hawai, EUA;

ISKCON, Nueva Navadvipa

Días atrás, Srila Prabhupada hizo cierta declaración respecto a nacer en la India. Interesó a mis hermanos
espirituales, de modo que tenía mucho que preguntarle en el paseo matinal. Le pregunté, "Srila
Prabhupada, el otro día Ud. dijo que Govinda dasi le había preguntado si, genéricamente, debíamos tomar
nacimiento en la India, antes de regresar al hogar, y Ud. dijo que sí. De modo que pensamos (en ese
momento mis hermanos espirituales comenzaron a reír, conocedores de mi gran desagrado por la India),
cómo era posible que tuviéramos que tomar nacimiento en la India, porque allí no hemos visto a muchos
Vaisnavas estrictos".

Srila Prabhupada, conociendo mi corazón, replicó compasivo, "La tierra está allí, tal como esta tierra. Los
Vaisnavas están allí. Esta tierra no está destinada a la cultura espiritual, pero de todos modos, aquí hay
Vaisnavas. Asimismo, en India no. Allí hay muchos Vaisnavas. La masa popular de India es toda
Vaisnava".

Aún necesitábamos aclaraciones, de modo que Paramahamsa preguntó, "¿Entonces por unirnos a este
movimiento llegamos al nivel donde podemos tomar nacimiento en la India, en una buena familia
brahmana?". Srila Prabhupada replicó, "No, pueden ir allí directamente también, si quieren terminar con
este asunto. 'Sucinam srimatam gehe'. Esta es una consideración para quien fracasa en su ejecución. Mas
si tienen éxito, entonces van directamente donde está Krsna. Krsna está allí, en algún universo. De modo
que quienes estén completamente liberados, ellos van a ese universo. Tal como cuando Krsna viene aquí,
en todos y cada uno de los universos hay una Vrndavana. De modo que uno toma nacimiento en esa
Vrndavana, luego va a la Vrndavana original".

Aún interesado respecto a nacer en la India, Paramahamsa continuó, "Quienes no son capaces de
mantener el principio de conciencia de Krsna, ¿entonces quizás deban ir a la India en la siguiente vida?".
Srila Prabhupada respondió misericordiosamente, "Sí, 'srimatama, srimatam sucinam'. Srimatam, se
puede obtener aquí. Srimatam significa rica, familia rica. Aquí hay muchas familias, la familia
Ford...Pero srimatam y sucinam. Entonces, si se crean muchos brahmanas, este culto es permanente, y
habrá muchas familias brahmanas también aquí, en Occidente". Srila Prabhupada satisfizo generosamente
nuestras mentes inquietas y la conversación cambió rápidamente a otro tema.

Srila Prabhupada, perdido sin su guía, sigo sus pasos. Me colmo de turbación al recordar mi mentalidad
ofensiva y mi falta de Conciencia de Krsna. ¿Cómo oso no reconocer a los Vaisnavas en la tierra de los
Vaisnavas? Ud. corrigió gentilmente mi manera irrespetuosa de pensar, sin reprenderme. Describió que es
posible tomar nacimiento en este país, si el culto Consciente de Krsna permanece. Su optimismo en
nuestra habilidad para volvernos conscientes de Krsna en esta vida, me da esperanza, pese a mis vaivenes
a lo largo de los años. Oro porque algún día contemple a todas las entidades vivientes como devotos,
como Ud. lo enseñó con su ejemplo.

Srila Prabhupada Uvaca 110


Abril de 1975; Vrndavana, India;

ISKCON, Krsna Balarama Mandir

Srila Prabhupada fue siempre muy amable con sus discípulos. El solía cumplir nuestros deseos
distribuyendo artículos de ropa-prasadam que había usado, cuando recibía cosas nuevas. Srila Prabhupada
nunca acumuló muchas pertenencias, pues siempre estaba dando cosas a sus discípulos. Una de las cosas
especialmente codiciables, era el chaddar de lana gris muy gastado de Srila Prabhupada. Yo meditaba en
ese chaddar, imaginando que Srila Prabhupada lo había usado en el Jaladutta, durante su viaje en
transatlántico. Imaginaba que lo había usado por años y años. El valor mágico de ese chaddar, aumentaba
cada vez que él lo usaba. Vi a Su Divina Gracia usarlo para envolver cálidamente su forma trascendental
durante los paseos matutinos, por muchos años. Este chaddar tenía puntitos de agua dispersos en varios
lugares. Era el chaddar que Srila Prabhupada me había enseñado a doblar durante mi primera caminata
por la mañana como su sirviente personal en Dallas, hacía 2 años y medio.

En Mayapur, los sannyasis juntaron dinero y compraron un hermoso chaddar de cachemira para Srila
Prabhupada. Costó varios miles de rupias. Era marrón, con un borde muy trabajado. Provenía de una zona
muy particular, conocida por su muy fina cachemira. Creo que era lana pasima, famosa por su suavidad,
finura y calidad de abrigo. La evidencia especial de su fama era que un chaddar tamaño grande podía ser
pasado a través de un aro, para demostrar así su cualidad de liviandad. La lana provenía del barbijo de la
cabra que vive en las mayores alturas de los montes Himalayas. Esta prenda de regalo era muy fina,
liviana y mantenía a la persona muy abrigada. El grupo de sannyasis se lo presentó a Srila Prabhupada
con gran orgullo, en su sala de estar. Uno de los sannyasis ya había decidido que cuando Srila Prabhupada
tomara éste y regalara su viejo chaddar, él sería el afortunado que lo tendría.

Cuando Srila Prabhupada recibió el chaddar, sonrió y admitió, "Cuando era joven, me daban uno de éstos
cada año. Un caballero, un amigo de mi padre, iba y venía todo el tiempo de Kashmira. Comerciaba con
estos chaddars. Yo tenía uno cada año". Srila Prabhupada aceptó el chaddar, pero nunca ofreció el viejo a
ninguno de los sannyasis presentes. Sus discípulos salieron de la habitación, comprendiendo un poco más
la posición de su Maestro Espiritual. El no usó el nuevo chaddar con mucha frecuencia, sino que continuó
usando el antiguo en sus paseos matinales.

Una semana después, Srila Prabhupada se hallaba en el Krsna Balarama Mandira. El hecho de que todos
quisieran el chaddar de Srila Prabhupada, aumentaba mi deseo. Yo era un jefe de familia y tenía cien
rupias en mi bolsillo, de modo que contemplaba su chaddar, decidiendo comprarme uno como ese.
Confiaba en que si le conseguía la réplica exacta a Su Divina Gracia, el de inmediato me bendeciría con
el viejo. Arreglé que un devoto fuera a Delhi a comprar uno, pues yo nunca salía de mis habitaciones de
servicio. Regresaron con uno nuevo, gris, marcha Lohi. Me costó Rs. 150, unos $ 7,00 de aquélla época.
Srila Prabhupada con su chaddar de lana gris

La tarde siguiente, consciente de mi motivación egoísta, entré mansamente a la habitación de Srila


Prabhupada, con su regalo condicionante prolijamente aferrado en mi mano y ofrecí reverencias. Mi Guru
Maharaja estaba sentado tranquilo detrás de su escritorio, tan refulgente como siempre. Dije, "Srila
Prabhupada, acabo de comprar este chaddar para mí, pero decidí que Ud. debía tenerlo, porque es nuevo.
Su chaddar es muy viejo". Srila Prabhupada, como siempre, conocía mi mentalidad infantil. Me traspasó
con la mirada y dijo, "¿Necesitas un chaddar?". Respondí, "Bien, sí, necesito uno". El dijo, "Entonces
quédatelo, está bien".

Srila Prabhupada me dificultaba la cosa, y no me permitía una pizca de decepción. Insistí, "Pero, Srila
Prabhupada. Yo sería realmente feliz si Ud. tomara este chaddar nuevo. Quisiera que Ud. lo tuviera. Ud.
es mi maestro espiritual". Srila Prabhupada disfrutó de mis expresiones, repitiendo modestamente, "No,
está bien, el mío sirve. No necesito uno nuevo". Pude comprender que no me estaba permitiendo ni un
hilo de engaño. Srila Prabhupada, conociendo mi corazón, jugaba conmigo. Me rendí, finalmente,
limpiándome, admití, "En realidad, Srila Prabhupada, me gustaría mucho más tener el suyo que este
nuevo, el suyo es prasadam, quiero el suyo".

Con gran placer, Srila Prabhupada sonrió ampliamente y dijo, "OK, entonces toma el mío. Yo tomaré el
nuevo". Coloqué el chaddar nuevo sobre el escritorio y ofrecí reverencias. La verdad realmente nos libera.
Aliviado, fuí hacia el estante. Sintiéndome bendito, tomé el viejo chaddar de Su Divina Gracia y salí
flotando triunfalmente al salir de la habitación.

Srila Prabhupada, aún conservo su chaddar. Una vez Ud. me enseñó, "Cuando el maestro espiritual
abandona el planeta, toda su parafernalia es adorable. Hasta ese momento, todo puede ser usado por el
discípulo, excepto su calzado". Su chaddar está en su murti. Su forma de tamaño natural se yergue en la
habitación familiar del templo. Cuando llega el Invierno, Ud. lo usa, como lo hizo tantos años viajando
por todo el mundo. Cuando lo miro, recuerdo toda la generosidad que dispensó sobre mí, reciprocando el
insignificante servicio que realicé por un corto tiempo. Cuando usaba ese chaddar, sabía que Maya no
podía tocarme. Su misericordia me protege. Ahora debo usar sus instrucciones como escudo protector,
cantar 16 rondas y seguir los 4 principios regulativos. Quiero estar siempre con Ud. y oro por servir sus
instrucciones eternamente.

Srila Prabhupada Uvaca 111


Abril de 1975; Vrndavana, India;

ISKCON Krsna Balarama Mandir

Este período de dos semanas en el Krsna Balarama Mandira fue sumamente ajetreado, pues se hacían los
preparativos finales para la inauguración del templo. Srila Prabhupada caminaba a diario por el complejo
del templo aconsejando a Surabhi Maharaja, el arquitecto e ingeniero, sobre las correcciones pertinentes.
Las instalaciones de Srila Prabhupada estaban casi terminadas, aunque eran bastante habitables. Surabhi
Maharaja casi no dormía a medida que se aproximaba el glorioso día. Corría constantemente por allí,
supervisando centenares de carpinteros y albañiles trabajando en las obras.

Un día, Srila Prabhupada me mandó llamar. Entré a su habitación y ofrecí reverencias. Estaba
desconcertado. Dijo, "Han usado un asiento de toilet de plástico en el baño, y ya se ha roto. Llama a
Surabhi". Caminé por la propiedad, y le conté a Surabhi lo que pasaba. Regresamos apurados hasta las
habitaciones de Srila Prabhupada. Entramos y ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada, mirando a
Surabhi, exclamó, "El asiento del toilet ya está roto, necesito uno nuevo, de otro modo, cómo he de
sentarme. Soy un hombre mayor, tengo que sentarme". Surabhi replicó, "Sí, Srila Prabhupada. Lo
arreglaré".

Pasaron dos días y no hubo cambio en el cuarto de baño de Srila Prabhupada. Me llamó y dijo, "Dónde
está mi asiento de toilet. Llama a Surabhi". Nuevamente fuí a buscar a Surabhi, al ofrecer reverencias al
entrar a las habitaciones de Srila Prabhupada, éste inquirió agudamente, "¿Dónde está mi asiento del
toilet?". Surabhi replicó, "Srila Prabhupada, hoy lo están buscando en la ciudad. No pudieron encontrar
ninguno en Vrndavana, así que van a ir a Mathura". Srila Prabhupada respondió, "¡No! No quiero uno de
esos asientos de plástico, son baratos y se volverá a romper. Haz que uno de los carpinteros talle uno en
madera. Lo quiero hoy". Surabhi llamó a uno de los obreros y explicó, "Guru Maharaja quiere un asiento
de toilet tallado en madera. Hazle un asiento muy bonito". El carpintero Vrijavasi estaba muy excitado
por tener la oportunidad de realizar un servicio personal para el devoto puro de Krsna.

Naturalmente, las cosas no sucedieron como se planeó. Surabhi estaba sumamente ocupado y no se tomó
el tiempo de supervisar el tallado de este importante asiento. Los mistris eran muy expertos, pero
sumamente lentos y todo se hacía manualmente, con las herramientas más simples. Esa tarde, Srila
Prabhupada me llamó y preguntó, "¿Dónde está mi asiento de toilet?". Contesté, "Averiguaré, Srila
Prabhupada". Salí de la habitación corriendo, no queriendo ser el depositario final del desconcierto de
Srila Prabhupada. En minutos estuvimos en la habitación de Su Divina Gracia, postrándonos. Surabhi
dijo, "Lo siento, Srila Prabhupada, no puedo con toda la gente. Le dije que lo tuviera listo. Pensé que ya
lo tendría instalado". Srila Prabhupada dijo, "Quiero ese asiento ahora. Tiene que estar aquí. Debe estar
terminado". Ambos ofrecimos reverencias y salimos de la habitación de prisa. Abrumado por la tensión,
mi ego falso herido profería excusas silenciosas por no haber estado a la altura de las expectativas
trascendentales de Su Divina Gracia.

Corrimos hacia el mistri, y Surabhi gritó, "Termina ese asiento o te quemo. Debes terminarlo de
inmediato". Yo estaba sorprendido de ver la simple herramienta de tallado que el hombre estaba usando
para este asiento, a partir de un trozo de madera. Sin inmutarse, el hombre preguntó tranquilo a Surabhi,
"¿Guru Maharaja quiere diseños tallados en el asiento?", a Surabhi se le dieron vuelta los ojos mientras
decía, "Tan solo termina el asiento. ¡Ahora!". Finalmente el mistri llevó el asiento a las instalaciones de
Srila Prabhupada y ofreció reverencias. Entró al cuarto de baño e instaló apropiadamente el asiento de
madera de teca tallado. El mistri estaba sumamente emocionado por poder entrar a las habitaciones
santificadas de Srila Prabhupada.

El mistri comprendió que era afortunado al estar haciendo un servicio personal para el Guru. Srila
Prabhupada nos recordó que no importaba cuán grandísimo e importante servicio pudiera parecer que
hacíamos, nuestra función real es servir a nuestro Guru Maharaja. Quizás estemos apoderados para hacer
algún proyecto importante, pero nuestra posición es de sirvientes. Permaneciendo humildes, se nos
garantiza la continuación del servicio devocional eterno a nuestro amado maestro espiritual.

Luego que todos se retiraran, Srila Prabhupada dijo, "Restriega un poco de aceite de semilla de mostaza
en el asiento, hasta que deje de absorber". Cumplí feliz con sus instrucciones, aliviado de que el incidente
hubiera terminado. Tras lubricar el asiento, le informé a Srila Prabhupada que su baño estaba listo para
ser usado. Más tarde, Srila Prabhupada fue al cuarto de baño y salió, asintiendo, "Está todo bien".
Srila Prabhupada aplicó un nivel estricto de Conciencia de Krishna en el Vraja Dhama. El esperaba que
sus discípulos residentes estuvieran a la altura, y vivieran vidas ejemplares. Ello era aparente en cada
aspecto de la vida en el Krsna Balarama Mandira. Siendo inferiores, luchábamos por aprehender la
importancia de su visión superior. Por consiguiente, Su Divina Gracia nunca recomendó la residencia
ordinaria o mundana en Vrndavana. Si el devoto no podía vivir a la altura de los niveles más altos de
Conciencia de Krsna, entonces no debía vivir en el Vraja Dhama. Srila Prabhupada supervisaba vigilante
nuestra práctica devocional, pues la vida era como el filo de una navaja aquí, en el más santo de los
Dhamas.

Siempre respeté a Surabhi. A diario Srila Prabhupada lo mandaba llamar a su habitación y lo retaba en
relación a diferentes aspectos de la construcción. La presión sobre Surabhi era inmensa, a medida que se
acercaba la apertura del templo. Srila Prabhupada quería todo ejecutado a la perfección y el servicio de
Surabhi era velar por que los deseos de Su Divina Gracia fueran cumplidos. Un día, mientras caminaba,
Srila Prabhupada miró las habitaciones de la Deidad, diciendo, "¿Porqué no están aún las puertas?".
Surabhi replicó, "Estoy tratando, Srila Prabhupada, pero hay mucho para hacer. Es difícil". Srila
Prabhupada respondió, "No importa, tienes que hacerlo. Todos estos hombres te están engañando. No les
permitas que te engañen. Tienes que estar a la altura de las cosas, y asegurarte que todo se haga".

Esto continuó por una semana, y Srila Prabhupada volvió a preguntar a Surabhi, "¿Porqué no están listas
todavía las puertas de la Deidad? ¿Porqué no están puestas las puertas del frente?". Surabhi respondió lo
mismo, que estaba trabajando en eso. Finalmente, por misericordia de Krsna, todo se armonizó los
últimos días antes de la apertura del templo. En un paseo matinal con Srila Prabhupada por el complejo
del templo, los devotos admiraron el magnífico aspecto que tenía. Uno de los discípulos de Srila
Prabhupada dijo, "Surabhi ha hecho un buen trabajo, Srila Prabhupada. Ha trabajado muy duro. Su
trabajo es excelente". Srila Prabhupada rió y dijo, "Sí, todos lo dicen, 'Surabhi ha hecho un trabajo muy
bueno', menos yo. Yo simplemente critico, diciendo, ¿porqué estás haciendo un trabajo tan inferior?
¿Porqué trabajas tan mal? Todos lo elogian, menos yo. Mi tarea es instruirlo. Por eso lo critico todo el
tiempo, ese es mi deber. Soy su maestro espiritual, y en consecuencia, debo guiar". No estoy seguro, pero
creo que notó que Surabhi Maharaja respiró aliviado por primera vez en dos semanas.

Srila Prabhupada, me pongo de pie, en señal de respeto, cuando veo el servicio que mis hermanos y
hermanas espirituales han hecho para Ud. en los últimos treinta años. Mi servicio ha sido insignificante.
Ni siquiera fuí capaz de aceptar su reprensión sin lamentarme. Ud.fue siempre gentil conmigo, realizando
cuan frágil es mi fe. Oro por desarrollar una fe inquebrantable en su orden, para poder servir con
propiedad a sus pies de loto, al margen de cómo reciproque Ud. conmigo. Por favor, concédame su
misericordia sin causa. Permítame estar presente en sus pasatiempos y nunca volver a alejarme de sus
pies de loto otra vez.

Srila Prabhupada Uvaca 112


Siempre era agradable estar con Srila Prabhupada. Yo disfrutaba especialmente cuando él nos brindaba
un vistazo de su vida antes de venir a América. Este compartir de su vida era una maravillosa expresión
de su amor por nosotros. Además, Srila Prabhupada se complacía mucho en describir diferentes aspectos
de su vida con sus discípulos. Una tarde, comenzó a describirnos a Paramahamsa y a mí, su vida como
sannyasi.

El dijo, "Mientras vivía en Vrndavana, a veces iba a Delhi por unos días para conversar con mi editor. En
esos períodos, me alojaba en una habitación. Durante el Invierno, hacía mucho frío. Tenía que romper una
fina capa de hielo con mi lota, en el balde de agua para el baño. Luego me bañaba con ese agua".

Una vez, en el Bhaktivedanta Manor, vinieron unas damas a visitar a Srila Prabhupada, en varias
ocasiones. Ellas sabían que Su Divina Gracia era una persona muy santa. Tenían la esperanza que Su
Divina Gracia podría ayudarlas a resolver sus apuros. Le describieron a Srila Prabhupada la forma en que
los poltergeists habitaban en su piso. Ellas habían tratado de hacer muchas cosas para echar de la casa a
esos molestos espíritus, pero nada funcionaba. Le informaron a Srila Prabhupada que se habían roto
diferentes cosas, mientras eran lanzadas por las habitaciones. Una de las mujeres le preguntó a Srila
Prabhupada si había alguna plegaria especial o mantra que ellas pudieran cantar, que obligara a las
entidades a dejar la casa para siempre.

No sorprendió a sus discípulos cuando Srila Prabhupada les aconsejó que cantaran el Maha Mantra. El
nos refirió dulcemente su propia experiencia con lo 'sobrenatural'. Describió que cuando era un grhastha,
había comprando una gran casa embrujada en Calcuta, por un precio muy bueno. Dijo sonriendo, "Nadie
compraría ese lugar. Era una casa muy bonita y grande, mas dado que estaba embrujada, todos tenían
miedo. De modo que yo la compré y viví allí. Recuerdo que me sentaba y las cosas de la casa se movían.
Yo me sentaba en mi silla a cantar 'Hare Krsna'. Una vez, uno de mis sirvientes me dijo, 'Swamiji, ¿como
puede estar aquí con estos fantasmas?'. Yo le dije que no había nada de que preocuparse, tan solo cantar
Hare Krsna. De modo que allí viví y pasaron muchas cosas, pero a mí no me asustaba nada".

Un día, en la Primavera de 1973, Srila Prabhupada se hallaba en su habitación de Nueva Dvarka.


Caminaba cantando la japa.- Yo era afortunado de estar sentado en el piso mirándolo. De pronto, él me
miró y con un tono de voz muy serio dijo, "El problema es que ninguno de mis discípulos cree que Krsna
está allí. En realidad, ninguno tiene fe de que Krsna existe". Yo me quedé sentado inmóvil, mientras Srila
Prabhupada continuaba cantando la japa. Mi fe, en el mejor de los casos, era microscópica. Yo estaba en
ilusión, pero no tanto como para disentir con sus profundas palabras. Además, no se me ocurrió nada para
decir. Srila Prabhupada ya lo había dicho todo.

Srila Prabhupada, mi fe es muy débil y mis sentidos cual fantasmas, me embrujan poderosamente. Por
favor, aleje de mi alma estos demonios. Permítame oír el santo nombre de sus valientes labios de loto. Por
favor guíeme en su servicio. Yo no conozco a Krsna, pero he experimentado el amparo de sus eminentes
pies de loto. Creo completamente que Ud. experimenta amorosamente a Krsna a cada momento. Si me
cuelgo de sus audaces pies de loto, por su misericordia de alguna manera llegaré a servir al Señor.

Su Conciencia de Krsna era evidente en cada palabra que pronunciaba, cada mirada que concedía, y cada
movimiento trascendental que realizaba. Por favor, bendiga a este alma desorientada y pose
misericordiosamente su mirada sobre mí otra vez.- Sin oírlo cantar los Santos Nombres, estoy perdido y
lleno de temor.

Anhelando Servirlo,
Srutakirti dasa

Srila Prabhupada Uvaca 113


8 de octubre de 1974; Mayapura, India;

Mayapura Candrodaya Mandir

Esta tarde recibí un telegrama excitante. Mi esposa tuvo un bebé varón el 6 de Octubre ppdo., a las 4.15
a.m. Lo consideré especialmente auspicioso porque el Mangala Aratika comenzaba a las 4.15 a.m. aquí en
Mayapur. De inmediato corrí hacia la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí mis reverencias. Sonriendo
ampliamente, exclamé, "Srila Prabhupada, ¡mi esposa acaba de dar a luz un varón!". Srila Prabhupada me
devolvió la sonrisa y dijo, "Muy bien. Puedes llamarlo Mayapuracandra". Comenzó a reírse y continuó,
"¡Maypuracandra!" No encontrarás ese nombre en ninguna parte del Sastra. Lo inventé yo. Hallarás
Navadvipa Candra y Nadir Nimai, pero no hallarás este nombre en ninguna parte".

Continuó, "Así pues, te daré algo de dinero. Haz que uno de los muchachos vaya a Navadvipa a comprar
un juego de tobilleras de plata y brazaletes para él". Aún abrumado, no consideré el rehusarme a su oferta.

Cuatro meses después (9 de Febrero de 1975), Srila Prabhupada se detuvo en Nueva Dvarka por dos días,
camino a la ciudad de México. Luego de su siesta de la tarde, sonó su campanilla. Corrí a su habitación y
ofrecí reverencias. El dijo, "Ve a buscar a Nanda Kumara". Por fortuna, lo encontré en la calle. Le dije
que Srila Prabhupada quería verlo. Nanda me preguntó porqué y respondí, "No tengo idea. Acaba de
decirme que te llame". Ambos corrimos de vuelta a las habitaciones de Srila Prabhupada y ofrecimos
reverencias. Al alzar la vista, Srila Prabhupada me entregó las llaves de su caja fuerte en el dormitorio, y
dijo, "Tráeme mi bolso blanco". Le dí el bolso y ambos nos sentamos delante suyo, ignorando lo que
sucedería.
Tomó dos billetes de cincuenta dólares de su bolso y me entregó uno, diciendo, "Toma, cómprale algo a
tu hijo". Toda vez que Srila Prabhupada derramaba su amor por mí, dándome algo, yo me abrumaba de
afecto por él. No podía rehusar una exhibición de amor semejante. Lleno de gozo tomé el billete y
exclamé de corazón, "¡Muchas gracias, Srila Prabhupada!". Luego, se volvió hacia Nanda Kumara, quien
había sido su sirviente personal antes que yo, e intentó darle el otro billete de cincuenta dólares. Nanda
Kumara se rehusó diciendo, "No puedo aceptarlo, Srila Prabhupada". Inmediatamente, Srila Prabhupada
venció graciosamente su argumento, diciendo, "No es para ti. Es para tu hijo". Nanda aceptó el billete de
su maestro espiritual, de buena gana. Tras darnos los regalos para nuestros hijos, Srila Prabhupada asintió
amablemente y dijo, "OK, ahora pueden irse". Ofrecimos reverencias y salimos de sus habitaciones,
comentando cuán afortunados éramos por tener un maestro espiritual tan sorprendentemente generoso.

Srila Prabhupada, muchas veces Ud. me dio ropas, cuidándome de todas las formas. Nunca pensé que me
debía algo por todo el servicio que había hecho, al fin y al cabo, Ud. nos ha dado a todos el mayor de los
regalos. Nos ha dado la oportunidad de desarrollar nuestro amor por Dios, pero la atención personal que
derramó sobre nosotros, es otro de sus inapreciables dones. Ud. estableció un ejemplo asombroso.
Aunque Ud. es nuestro maestro espiritual, y en tal sentido debe ser tratado como el propio Señor, aún así
Ud. nos sirve, supliendo nuestras necesidades.

Cuándo llegará el día en que pueda ver a mis hermanos y hermanas espirituales como 'prabhu' y
ofrecerles respetos, en lugar de pelear con ellos sobre la forma más apropiada de servirlo.

Srila Prabhupada Uvaca 114


Diciembre de 1974; Bombay, India;

ISKCON Juhu

Mi segundo recorrido de viajes trascendentales con Su Divina Gracia, comenzó sin ceremonias, a
mediados de Julio hasta fines de Diciembre. La mayor parte de esta gira transcurrió en la India, el mismo
sitio que inicialmente me había ahuyentado de los pies de loto de mi maestro espiritual.
Desafortunadamente, mientras estuve en India, lo pasé enfermo la mayor parte del tiempo. Luché por un
período de siete semanas en Vrndavana, mientras Srila Prabhupada estaba sumamente enfermo. Luego
que él recuperara la salud, la mía se deterioró y sólo podía pensar en irme, para estar sano. Con la
misericordia de Srila Prabhupada me las arreglé para superar mi falta de rendición y quedarme a sus pies
de loto. Sin embargo, habiendo vuelto a perder mi salud nuevamente en la India (Juhu), mi mente se
perturbó mucho.

Era incapaz de apreciar mi muy afortunada posición y meditaba en mis propios malestares físicos. Srila
Prabhupada ya había estado aquí por un mes y se preparaba para regresar a Occidente, vía Hawai. Me fui
apegando cada vez más a los planes de viajar, contemplando mi supervivencia hasta la fecha esperada de
partida. Desafortunadamente, hubo una demora debida a múltiples dificultades de orden técnico en el
proyecto Juhu. Al enterarme de las noticias, me desalenté. Mientras caminaba cada mañana por la
hermosa playa de Juhu con mi amado Srila Prabhupada, sólo era consciente de los vuelos del 747 sobre
mi cabeza. Los imaginaba a todos volando a Occidente. Deseaba tanto ir a bordo de uno de esos aviones.
Su Divina Gracia estaría hablando de filosofía con los discípulos y yo meditaba en cada avión hasta que
desaparecía de la vista.

En unos cuantos paseos intenté bromear con Paramahamsa Maharaja, con la esperanza de descubrir que él
compartía mi deseo de dejar la India. Puesto que Paramahamsa Maharaja no podía identificarse con mis
necesidades, trasladé el tema esperando alguna comprensión de Brahmananda Maharaja.

En ese momento, el templo de Hawai enfrentaba un serio problema. Le conté a Brahmananda sobre mi
deseo de volver a los EE.UU atento a mis problemas de salud. Una tarde acudimos a Srila Prabhupada.
Entramos a su sala de estar con gran aprensión y ofrecimos reverencias. Realizaba cuán tonto era por
siquiera desear abandonar los pies de loto de mi amado Guru Maharaja, pero mi mente descontrolada me
impelía.- Dije, "Srila Prabhupada, he estado a la expectativa con la esperanza de que Ud. partiría a la
brevedad, pero tal parece que Ud. aún no está dispuesto a irse. Quisiera saber si puedo volver a Occidente
para recuperar mi salud". Con su acostumbrada percepción trascendental, el dijo amablemente, "Está
bien, puedes regresar a Los Angeles y recuperar tu salud. Brahmananda, tú puedes ir al templo de Hawai
para colaborar allí. Me reuniré con ustedes cuando regrese a Hawai".

El vuelo de regreso a los Estados Unidos no fue el placentero que yo había anticipado. Brahmananda y yo
nos mirábamos mientras el avión se hallaba alto en las nubes, y comencé a lamentar mi decisión de dejar
a Su Divina Gracia. Srila Prabhupada nos había permitido irnos, tan fácilmente como me había permitido
regresar a él unos meses atrás. El aceptaba lo que fuera que Krsna proveyera y nunca obligó a nadie a
hacer nada que no pudiera hacer. Yo observé su graciosa opulencia de renuncia una y otra vez.

Se debe llorar por la asociación del Guru y Krsna. No es algo que viene automáticamente o sea barato.
Srila Prabhupada siempre decía, "El servicio devocional se realiza voluntaria y alegremente".
Brahmananda Maharaja se quedó en Hawai, obrando como el representante de Srila Prabhupada para
atender los asuntos del templo.

Yo proseguí a Nueva Dvarka, Los Angeles, para instalarme con mi esposa e hijo, quien para ese entonces
tenía tres meses de edad. Escondí mi ansiedad referida al hecho de no haber visto nunca a mi hijo,
esforzándome artificialmente por desapegarme. Si negaba mis sentimientos naturales, podía
contemporizar con mis tensas expectativas internas y externas. Por alguna razón necesitaba probar
externamente mi resaltante posición de buen devoto. De este modo regresé a Nueva Dvarka, sin saber que
la causa de mi enfermedad podía haber sido la negación de mis necesidades emotivas. En rigor de verdad,
estaba ansioso por volver a Nueva Dvarka para estar con mi familia.

Pasé cierto tiempo en el templo de Nueva Dvarka, y luego fui a Nueva Navadvipa con mi familia. Para el
momento en que llegó Srila Prabhupada, el 29 de Enero de 1975, me hallaba totalmente inmerso en la
vida de familia. Paramahmsa Maharaja y Nitai prabhu estaban trabajando muy duro, asistiendo a Srila
Prabhupada en todas sus necesidades. Yo estaba tan aferrado a mi nuevo asrama, que ni siquiera ofrecí
voluntariamente mis servicios, con excepción del masaje nocturno de Srila Prabhupada.

Pese a que Srila Prabhupada me permitió misericordiosamente dar masajes cada noche a su hermosa
forma, el nunca me preguntó porqué no era más activo en su servicio personal. El no me preguntó que
hacía durante todo el día o porqué estaba tan ocupado en mis actividades familiares. Nunca se me ocurrió
que me debía ocupar completamente en servir personalmente a Srila Prabhupada. Mi conciencia dio un
giro definitivo hacia las actividades de grhastha. Por fortuna, yo no controlaba mi destino y Krsna arregló
que reanudara el servicio personal de Su Divina Gracia, tras jugar a la casita por un breve espacio de
tiempo.

Srila Prabhupada, es penoso ver qué discípulo desagradecido y caído he sido. Muchas veces oí a sus
discípulos preguntar, "Porqué Krsna no me obliga a servirLo". Ud. respondía, "Si te obligan, no es una
cuestión de amor. Debe ser voluntario". Ud. siempre me trató de ese modo y ruego que se detenga. Soy
cabeza dura y deseo que me obligue a servirlo. Sin embargo, Ud. es tan paciente y amable que nunca nos
obliga. De ese modo, no podemos cometer una gran ofensa por no seguir sus órdenes. Por favor, haga que
yo desee servirlo a cada momento. Sólo soy feliz cuando estoy sirviendo a sus pies de loto. Por favor,
mantenga esos dorados pies de loto sobre mi cabeza, para que no pueda escaparme de su protección.

Srila Prabhupada Uvaca 115


5 de febrero de 1975; Honolulu, Hawai;

ISKCON Nueva Navadvipa

Hace poco oí sobre 'la burbuja ilusoria'. Yo siempre estoy rodeado por una 'burbuja ilusoria'. La burbuja
se presenta en el grado que no soy Consciente de Krsna. Observé que como sirviente personal de Srila
Prabhupada estaba rodeado por 'una burbuja protectora'. Era un beneficio maravilloso que venía
automáticamente, por estar cerca del devoto puro. Siendo el sirviente de Srila Prabhupada, estaba muy
bien provisto. No tenía que preocuparme de las comidas, o por el sitio de descanso. Mi pasaporte, visas y
pasajes de avión, parecían auto-manifestarse. Viajé alrededor del mundo cinco veces, mas nunca tuve que
preocuparme por un accidente de avión. Después de todo, me sentaba al lado del devoto más puro del
Señor del Universo.

Era una envidiable posición y desafortunadamente la abandoné voluntariamente. Ahora, aquí en Hawai,
soy uno de los 'grhasthas' que lucha por ser un devoto encendido, vivo afuera del templo y cuido de mi
familia. Srila Prabhupada era sensible al problema. Yo lo sabía porque una vez en Vrndavan, Srila
Prabhupada habló del grhastha asrama, diciendo, "Es un gran dilema. No podemos pagarles por vivir en
el templo, pero tampoco pueden trabajar afuera". Hoy, mientras iba de compras con amigos devotos, la
pérdida de mi 'burbuja protectora' se me hizo muy cara. Tuvimos un accidente en el automóvil.
Hamsavatara y su esposa Sangira, nos llevaron a mi esposa y a mí a la tienda de comestibles. Yo iba
sentado al lado del asiento del conductor cuando un automóvil cruzó con luz roja y embistió contra la
puerta del conductor. Mi puerta salió disparada, así como Hamsavatara y yo. Aterricé sobre el coxis. Mi
espalda fue una fuente de dolor en los meses subsiguientes. Nuestro automóvil casi me pasa por encima al
volcarse. Ambos fuimos llevados al hospital.

Esa noche no le día a Srila Prabhupada su masaje nocturno. Al día siguiente, Paramahamsa Maharaja tras
ubicarme, me refirió, "Srila Prabhupada quería saber dónde estuviste anoche". Le conté mi mísera
historia. El regresó con Srila Prabhupada y explicó mi situación. Mi compasivo maestro espiritual dijo,
"¡Oh! Tráelo aquí". Con mucho dolor me encaminé hacia la habitación de Srila Prabhupada y ofrecí
reverencias lentamente. Con una expresión tensa en mi rostro me senté ante mi refulgente maestro. El me
miró atentamente y compasivamente, diciendo con voz amable. "¿Qué ha sucedido? Supe que tuviste un
accidente de automóvil". Le conté los detalles del accidente; él escuchaba atentamente. Cuando terminé,
dijo, "¡Accha! De no haber sido por la misericordia de Krsna, estarías muerto". Obligué una sonrisa en mi
cara, diciendo, "Sí, fue muy atemorizador".

En los días que siguieron tuve la buena fortuna de estar en la habitación de Srila Prabhupada en diferentes
ocasiones. Cada vez que me hallé allí con otros devotos, Srila Prabhupada llevaba la conversación sobre
mi tema. Decía con mucho dramatismo, "Srutakirti ha tenido un accidente muy serio. De no ser por la
misericordia de Krsna, hubiera muerto". Tras oírlo por tercera vez, finalmente penetró en mi denso
cráneo, que de no ser por la misericordia de Krsna y de Srila Prabhupada, hubiera muerto. Yo era joven y
descuidado y la muerte era lo último en lo que pensaba. De no haber sido así, nunca hubiera abandonado
los pies de loto de mi Gurudeva. Seguí pensándolo camino a casa. Finalmente entendí y realicé que Srila
Prabhupada estaba hablando la verdad absoluta. Fue una experiencia muy maravillosa el haber tenido a
mi compasivo Guru reafirmando la forma en que Krsna me había salvado. Ruego por aumentar mi fe y
entendimiento en cada palabra que Su Divina Gracia ha proferido y en cada acción que ha realizado.

Srila Prabhupada estaba traduciendo el Quinto Canto del 'Srimad-Bhagavatam' en esa època. El relató la
historia de mi accidente, como sigue:

S.B.5: 14:1 SIGNIFICADO

"Cuando la entidad viviente se pierde en la espesura del mundo material, en la lucha por su existencia, su
primer deber es encontrar un guru fidedigno, que siempre esté empleado a los pies de loto de la Suprema
Personalidad de Dios, Visnu. Al fin y al cabo, si está de verdad ansiosa por ser liberada de la lucha por la
existencia, debe hallar un guru fidedigno y tomar instrucciones a sus pies de loto. De esa forma puede
salir de la lucha.

Puesto que el mundo material se compara en este caso con una selva, podría argumentarse que en Kali-
yuga la civilización moderna se sitúa principalmente en las ciudades. Una gran ciudad, no obstante, es
como una gran selva. En rigor de verdad, la vida ciudadana es más peligrosa que la vida en la selva. Si se
entra a una ciudad desconocida, sin un amigo o un techo, vivir en esa ciudad es más difícil que vivir en la
selva. Hay muchas grandes ciudades por toda la superficie del globo, y dondequiera se mire, la lucha por
la existencia continúa las veinticuatro horas del día. La gente corre en automóviles, a setenta y ochenta
millas por hora, yendo y viniendo constantemente, y ello configura el escenario de la gran lucha por la
existencia. Hay que levantarse a la mañana temprano, y viajar en ese automóvil a una velocidad peligrosa.
Siempre está el peligro de un accidente, y hay que tener mucho cuidado. La entidad viviente, en su
automóvil, está llena de ansiedades, y su lucha no es en absoluto auspiciosa". Copyright BBT 1975

Mi querido Srila Prabhupada, los años han pasado rápidamente. Han habido muchas situaciones precarias
en mi sendero. De todos modos, aún sigo sin realizar totalmente que, "De no ser por la misericordia de
Krsna, hubiera muerto". Por favor, deme la inteligencia para asimilar la urgencia de mi rendición a Ud.
Cuando venga la muerte, quiero que mis ojos estén fijos en sus pies de loto. No quiero ser envuelto por la
energía material. Es demasiado doloroso.

Aspirando a entender lo que significa ser...


Su Sirviente,
Srutakirti dasa

Srila Prabhupada Uvaca 116


7 de febrero de 1975; Honolulu, Hawai;

ISKCON, Nueva Navadvipa

Sudama Maharaja cesó en sus funciones directivas en Nueva Navadvipa, de modo que Srila Prabhupada
discutía con un grupo de discípulos experimentados quién habría de asumir la responsabilidad. Su editor
en Sánscrito, Nitai prabhu, me sugirió a mí. Srila Prabhupada, que conocía muy bien mi naturaleza, dijo,
"No, Srutakirti es demasiado tranquilo para manejar un templo". Cuando Nitai me contó los comentarios
de Srila Prabhupada, sonreí, realizando que él me conocía mejor que yo mismo. Srila Prabhupada dispuso
que Manasvi viniera de Bombay para manejar el templo.

Durante la estadía de Srila Prabhupada aquí, tanto Nitai como Paramahamsa Maharaja trataron de
persuadirme que fuera con ellos y fuera el sirviente personal de Srila Prabhupada en su recorrido por
Occidente. Les dije que me gustaba la idea de ser su sirviente en Occidente, pero que siempre se
regresaba a la India, y yo no quería ir a la India. Ellos dijeron que sería muy beneficioso si yo iba en la
gira por Occidente, porque no había nadie que cocinara para Srila Prabhupada. Cuando llegara el
momento de regresar a la India, ellos arreglarían que Nanda Kumara viajara con Srila Prabhupada.
Expresé que en teoría sonaba bien, pero que no me parecía muy práctico. No pudieron convencerme de lo
contrario.

La víspera de la partida de Srila Prabhupada de Nueva Navadvipa, Guru Krpa Maharaja me dijo que Srila
Prabhupada quería verme antes de partir para Los Angeles. Fuimos juntos a la habitación de Srila
Prabhupada y ofrecimos reverencias. Srila Prabhupada me miró sonriendo y dijo, "¿Así que te vas a
quedar aquí, Srutakirti?". ¿Tu esposa e hijo están aquí?". Repliqué -"Sí, Prabhupada". El continuó, "¿De
modo que te quedarás aquí como jefe de familia?" ¿Ayudarás a Manasvi a manejar el templo'". Yo
contesté menos convencido, "Sí Prabhupada, así lo creo". Yo pensaba en lo egoísta que era, no yendo con
mi magnífico Maestro Espiritual. El me estaba concediendo toda la oportunidad para que dijera si quería
ir con él, y aún así, yo no lo hacía. Srila Prabhupada sonrió cálidamente y dijo, "Bien, está bien., Quédate
aquí con tu esposa e hijo".

Me senté delante de Srila Prabhupada con mi mente girando. Mis sentidos me arrojaban en todas
direcciones. Srila Prabhupada me estaba dando la oportunidad de viajar con él nuevamente. El estaba
esperando que yo abriera mi boca y mi corazón, pero yo no lo hice. Es ciertamente asombroso lo tolerante
que era. Yo no sabía qué decir. Srila Prabhupada comenzó a reír y mirando a Guru Krpa dijo, "Sí, ¿sabes
cómo se llama a la esposa y los hijos? Se conocen como la tigresa y el chacal". Gurukrpa Maharaja, quien
estuvo sentado a mi lado a través de toda nuestra charla dijo riendo, "Srila Prabhupada, sé porqué la mujer
se compara con una tigresa, ¿pero porqué los niños se comparan con los chacales?". Srila Prabhupada
replicó, "Bueno, los hijos, ellos crean disturbios de muchas maneras para el padre. Siempre necesitan
muchas cosas, y a veces lo perturban, porque no puede dormir. De esta forma, es como comer la carne del
padre. Tal es la función de los chacales, comer la carne de otros animales".

Fue todo. De inmediato me rendí, diciendo, "Srila Prabhupada, iré con Ud. y seré su sirviente". Srila
Prabhupada sonrió ampliamente e inclinando su cabeza hacia la derecha, dijo, "¡Está bien!". Ofrecí
reverencias y salí de la habitación de Srila Prabhupada, con alas en los pies. Sabía que estaba haciendo lo
correcto. Comencé a prepararme para mi siguiente excitante gira con Su Divina Gracia. Al correrse la voz
en toda la comunidad de devotos, Janmadogni dasa, un devoto inteligente con ideas controvertidas, me
dijo que estaba en Maya por no quedarme con mi esposa e hijo. Sin que me afectara, disparé una sonrisa y
me alejé confiado, sintiéndome bien ubicado. Srila Prabhupada muy misericordiosamente había
clarificado mi servicio. Se debía a mi naturaleza tozuda que él tuviera que golpearme en la cabeza,
empleando el más fuerte de los ejemplos.

Las comparaciones que el empleaba, son para las personas materialistas. El a menudo explicaba que
dichos ejemplos no se aplican a quienes se ocupan en servicio devocional. Tales almas iluminadas no se
hallan en el concepto corporal de la vida. Qué ciertamente maravilloso fue cuando contemplé el siguiente
verso y significado que Srila Prabhupada había traducido unos días antes.

S.B.5: 14 TRADUCCION

Mi querido Rey, los miembros de la familia en este mundo material se amparan en los nombres de esposa
e hijos, mas en rigor de verdad, se comportan como tigres y chacales. El pastor trata de proteger a sus
ovejas, al máximo de su capacidad, pero los tigres y zorros se las llevan por la fuerza. Asimismo, aunque
un avaro quiera guardar su dinero muy cuidadosamente, los miembros de su familia se llevan todos sus
logros por la fuerza, aunque él esté muy vigilante.

SIGNIFICADO

Un poeta ha cantado en hindi: din ka dakini rat ka baghini palak palak rahu cuse. Durante el día, la esposa
es comparada a una bruja, y a la noche, se compara con una tigresa. Su única función es succionar la
sangre de su esposo, día y noche. Durante el día, hay gastos domésticos, y el dinero ganado por el esposo
a costa de su sangre, es sustraído. A la noche, en mérito al placer sexual, el esposo descarga sangre en la
forma de semen. De esta forma el es desangrado por su esposa día y noche, y empero está tan loco que la
mantiene muy cuidadosamente. Asimismo, los hijos son también como tigres, chacales y zorros. Como
los tigres, chacales y zorros se llevan los corderos, pese a la vigilante protección del pastor, los niños se
llevan el dinero del padre, aunque el propio padre supervise personalmente el dinero. De tal modo, los
miembros de la familia puede que se llamen esposa e hijos, pero en realidad son saqueadores. S.B. 5:14.3
Copyright BBT 1975

Srila Prabhupada, nunca podré pagarle por las muchas cosas maravillosas que ha hecho por mí. Esto fue
verdaderamente sobresaliente. Ud. me atrajo del modo más dulce posible a sus pies de loto por cinco
meses más. Ud. podía fácilmente haberse ido sin mí, pero me permitió estar, una vez más. Me sumerjo en
el néctar de saber que Ud. quería que yo fuera. Me da una razón para vivir. No importa porqué. Es más
que suficiente que me haya pedido que fuera, del modo más maravilloso. Nunca entenderé porqué es tan
amable conmigo. Por favor, deme la inteligencia para glorificarlo con propiedad, para poder hacer un
pequeño servicio, proclamando ante el mundo que Ud. es el devoto más glorioso del Señor. Por favor,
recójame una vez y más y colóqueme a sus pies de loto, el único lugar seguro para este alma distraída.

Srila Prabhupada Uvaca 117


11 de febrero de 1975; Ciudad de México, México;

ISKCON, Ciudad de México

Aterrizar en la ciudad de México fue toda una experiencia el día de hoy. Srila Prabhupada, un emisario
trascendental de Goloka Vrndavana, fue saludado con honor por los devotos de aquí. Srila Prabhupada
ignoró todos los puestos de control de Aduana e instalaciones del aeropuerto y caminó directamente del
avión a una limusina que lo esperaba. Luego, para coronarlo, los devotos arreglaron incluso una escolta
policial para acompañar el vehículo de Srila Prabhupada a través de la ciudad, directamente hasta el
templo. Fue un cambio sumamente agradable de nuestras experiencias normales en los aeropuertos.
Estábamos acostumbrados a ser tratados como criminales sospechosos en potencia, al pasar por las
aduanas de otros aeropuertos internacionales.

Camino al templo, Srila Prabhupada expresó su aprecio por el tratamiento VIP. Anhelando continuar
complaciendo a Su Divina Gracia, Hrdayananda Maharaja aprovechó la oportunidad para informarle
sobre todo el servicio excitante que el BBT Español ha efectuado. Se estaban traduciendo muchos libros y
se distribuían en idioma español. Srila Prabhupada estaba encantado de saber que las glorias del Señor
estaban siendo difundidas.
Al llegar al templo, Srila Prabhupada tomó darsana de Sus Señorías y más tarde pidió el Maha de la
Deidad. Tal era la costumbre habitual de Srila Prabhupada al viajar de templo en templo. Siempre se
interesaba personalmente en ver la forma en que se adoraba a las Deidades. Era como si Srila Prabhupada
fuera el inspector trascendental de Krsna, asegurándose que sus hijos estuvieran manteniendo bien la
adoración de la Deidad.

Tras tomar una muestra del maha-prasadam, Srila Prabhupada dijo, "Este prasadam es horrible. El nivel
de adoración de la Deidad de aquí no es suficiente. Es importante adorar muy bien a las Deidades". Srila
Prabhupada remarcó nuevamente, "Es importante hacer una adoración de primera clase a la Deidad, como
lo es distribuir libros". ¡Yo estaba shockeado! Nunca había oído a Srila Prabhupada criticar la adoración
de la Deidad, en ninguna parte. Mi corazón se dirigió a los devotos que cocinaban, sabía que era su turno
de recibir un poco de instrucción misericordiosa. Sería algo que ellos no olvidarían jamás.

Especulé sobre la relación de Srila Prabhupada con las Deidades. Teniendo la visión mundana, yo veía las
hermosas formas del Señor, mas podía reconocer el principio innato de interacción recíproca (lila). A
veces, trataba de imaginar qué sería tomar darsana de las Deidades y ver a Krsna como a Srila
Prabhupada indudablemente le pasaba. Srila Prabhupada enfatizaba que debemos entender que Krsna no
es diferente de Su forma en la sala del templo. El nos lo recordaba amablemente una y otra vez, "Krsna
está aquí, en Su forma Arca Vigraha".

Durante su visita, Su Divina Gracia hizo saber a todos que es imperativo realizar una adoración de
primera clase a la Deidad, junto con la distribución de libros. Al fin y al cabo, el propósito de todos los
libros de Srila Prabhupada es entender que Krsna es la Suprema Personalidad de Dios y nosotros somos
Sus sirvientes. La adoración de la Deidad es la aplicación de los principios delineados en los libros de
Srila Prabhhupada.

Cuando llegó el momento de que Srila Prabhupada partiera de la ciudad de México hacia Caracas, los
devotos arreglaron que la misma policía lo escoltara hasta el aeropuerto, para aligerar los trámites usuales
relativos al vuelo internacional. No funcionó muy bien. Cuando Srila Prabhupada llegó al aeropuerto en
el automóvil, hubo una demora antes de que pudiera abordar el avión. Tuvo que quedarse en el automóvil
por casi una hora. Sentado allí, comentó, "Hubiera sido mejor esperar en el salón. Tengo que esperar en
un automóvil". Todos estábamos intranquilos, realizando que Srila Prabhupada no tenía la oportunidad de
ser despedido por sus discípulos.

Srila Prabhupada reciprocaba trascendentalmente con sus muchos discípulos en los aeropuertos de todo el
mundo, Para algunos devotos esto constituía una parte considerable de su asociación personal. Srila
Prabhupada sintió una gran separación de sus discípulos, al serle negado ese placer. Comprendía que se
había perdido una gran oportunidad de animarnos. Yo me sentía intranquilo por el desagrado de Srila
Prabhupada.

Cuando llegó al templo de Caracas, Venezuela, fue como un replay instantáneo de su llegada a la ciudad
de México. Tomó darsana de las Deidades y más tarde en su habitación probó el maha prasadam.
Nuevamente Srila Prabhupada dijo, "Estos puris son terribles, el vegetal es horrible. Este prasadam no es
bueno. La adoración de la Deidad debe ser de primera clase. ¡Deben adorar muy bien a la Deidad!".
Nuevamente me sorprendí, pues era muy inusual que Srila Prabhupada reprendiera a sus discípulos,
diciéndoles que debían mejorar la adoración de la Deidad. Como sea, Srila Prabhupada animó muy
gentilmente a sus jóvenes y piadosos discípulos, para que pudieran avanzar en el sendero espiritual.

Srila Prabhupada nunca se trastornó por nosotros ni nos condenó. El remarcaba la importancia de realizar
nuestro servicio con cuidado y atención. Tal es el ejemplo que nuestro amado Maestro Espiritual nos dio.
Todo lo que Srila Prabhupada hacía, era con suprema atención y devoción al Señor.

Srila Prabhupada disfrutó mucho su estadía en esta parte del mundo y le impresionó la sinceridad de los
devotos. Yo también disfruté mi estadía en el templo de Caracas, pues había vivido allí por unos meses
cuando dejé el servicio personal de Srila Prabhupada la primera vez, en Enero de 1974. Conocía a la
mayoría de los devotos y para mí fue como volver a casa.

Srila Prabhupada, Ud. ha creado una gran familia de Vaisnavas. Ud. es el padre munífico y el abuelo de
decenas de miles de devotos del Señor Krsna. Ud. ha posibilitado muy amablemente que sus seguidores
vayan a cualquier parte del mundo, tomen darsana de la Suprema Personalidad de Dios y disfruten de la
asociación con amigos y la familia. Este es uno de los grandes beneficios anexos de ser un miembro de su
Sociedad ISKCON. Por favor, permita a este hijo pródigo que se quede siempre con su familia.

Ud. nos enseñó que "la Distribución de Libros y la Adoración de la Deidad" deben ir de la mano. Sus
libros nos inspiran y nos dan el conocimiento para servir a Krsna. La adoración de la Deidad nos brinda la
práctica. Sus Señorías son el origen primero de esta familia Vaisnava, sin Ellas estaríamos perdidos. Sus
libros son como atractivas invitaciones cordiales para que por favor acudamos a servir personalmente a la
Deidad. Nuestro deber es recordar a todos aquellos con los cuales nos relacionamos, que somos todos
sirvientes del Señor. La adoración de la Deidad del Señor Krsna ocurre en sus templos de todo el mundo.
Sus libros invitan a todos, "Por favor, venga y sirva al Señor". La adoración de la Deidad es el cenit del
servicio amoroso. Sus libros nos brindan el conocimiento para llegar a esa plataforma. Ud. nos está
llamando a todos "De Vuelta al Supremo".

Srila Prabhupada Uvaca 118


25 de febrero de 1975; Miami, Florida, EUA

ISKCON Miami

Srila Prabhupada llegó hoy a Miami después de dos semanas maravillosas en las ciudades de México y
Caracas, Venezuela. Se quedó en una casa adyacente al templo. La casa era normalmente la residencia de
una pareja casada. Había láminas de pinturas devocionales de los libros de Srila Prabhupada en las
paredes. Mientras Srila Prabhupada y yo caminábamos por la casa juntos, el observó un póster en
particular en la pared. Krsna estaba sentado en el carro y Arjuna estaba parado detrás Suyo, con su mano
izquierda tocándose la frente. Arjuna tenía un aspecto de gran aflicción (Lámina 5, Bhagavad Gita Tal
Como Es).

Srila Prabhupada comenzó a reír, y me explicó, "Sí, esta lámina, me gusta mucho esta lámina. Este cuadro
es muy instructivo". Sin notar ninguna relación con mi propia situación en la vida, pregunté
ingenuamente, "¿Qué es, Srila Prabhupada?". Conociéndome completamente, él replicó, "Bien, Krsna le
está diciendo a Arjuna, 'Debes abandonarlo todo'. El le está diciendo a Arjuna, 'Abandona a toda tu
familia, abandona todo por Krsna, debes matar a los miembros de tu familia'. Ese es el punto. Uno tiene
que estar dispuesto a dejarlo todo por Krsna, y hacer lo que Krsna desea. Debes estar preparado a
abandonar esposa, hijos, todo. Uno tiene que estar listo a matar a sus parientes, si Krsna lo desea, qué
decir de abandonarlos. Si Krsna quiere, matas a tus parientes. Eso es un devoto. Un devoto está preparado
a matar a sus parientes por Krsna. Así pues, en este punto, Arjuna está dispuesto, tiene que aceptar, luego
todo estará bien. Como devotos, debemos ser capaces de abandonar todas estas relaciones familiares".

En ese punto, me abrumé con mi propia turbulencia interna, pues aún me seguía considerando un recién
casado con un maravilloso bebé varón. Comenzaba a embarcarme en la vida familiar, y ciertamente no
estaba listo para abandonarlos, mucho menos matarlos. Este punto de rendición era sumamente extremo.
Me auto-concedí que aún no era capaz de entender. Con el peso de mi propia ignorancia, bajé la vista al
suelo y respondí tranquilo, "Sí, Srila Prabhupada".

Tras explicar el cuadro, Srila Prabhupada continuó por la casa. Yo comencé a desempacar su maleta,
considerando su valiosa instrucción. Añoré la comodidad del apego familiar. Me atormentaba el hecho
que había dejado a mi esposa joven y a mi hijito.

La forma en que Su Divina Gracia me habló a la entrada de la casa, explicando el dilema de Arjuna, fue
completamente objetiva. Srila Prabhupada fue muy experto y maravilloso a la vez que me instruyó
directamente. El no me estaba diciendo que abandonara a mi familia. El me estaba persuadiendo
gentilmente para que arribara a mi propia conclusión. En su voz no hubo una indicación que era de
aplicación exacta en mi caso. Empero, para mí fue obvio que así era. Yo estaba apegado y determinado a
quedarme con mi familia. Srila Prabhupada me preparó filosóficamente para tomar la decisión más
importante de mi futuro inmediato.

Me había enrolado en el ejército de Prabhupada y Krsna. En lugar de señalar al Tío Sam en la cartelera,
Prabhupada señaló diciendo, "¡Krsna te quiere!". Estábamos en guerra con Maya. Srila Prabhupada,
nuestro comandante en jefe nos convocó para implementar medidas de emergencia. Como soldados
voluntarios, esto requería de un gran sacrificio personal. Podíamos optar por trabajar en el frente,
predicando, o involucrarnos en los cuadros de apoyo. En mi caso, se trató de servir personalmente a Srila
Prabhupada y para muchos otros, fueron largas horas de sankirtana.

De alguna manera harto de luchar con Maya, supe que la guerra nunca terminaría. De un modo u otro
realicé que hacer una estocada de rendición no era suficiente. La panacea mágica para mitigar toda la
tensión mediante una total e instantánea Conciencia de Krsna, ya no me parecía posible en mi caso. Podía
optar por elegir maravillosamente y quedarme bien situado a los pies de loto de Srila Prabhupada, pero
eso no significaba que mi mente quisiera ser tomada como rehén por mi inteligencia. Mi inteligencia
batallaba a diario con mi mente rebelde. En el pasado, esa lucha había causado que sucumbiera a la
enfermedad.

Estaba seguro que a mi familia no le faltaba nada en el Templo de Hawai. No era como si los hubiera
abandonado. Fui simplemente convocado en una gira de deber eminente. Solo había estado con Srila
Prabhupada dos semanas, después de salir de Hawai. Me consolaba pensando que cuando Su Divina
Gracia saliera de los EE.UU, estaría de nuevo en los amorosos brazos de mi familia. Al fin y al cabo, el
acuerdo hecho con Paramahamsa Swami, el secretario de Prabhupada era que Nanda Kumara sería el
sirviente de Srila Prabhupada en su recorrido por la India. Yo estaba muy apegado a ese arreglo.

Sin embargo, Srila Prabhupada parecía estar preparándome para más servicio amoroso trascendental,
instruyéndome a otro nivel. Me estaba dando la oportunidad de rendirme a Krsna y quedarme como su
sirviente personal. Tal parecía que me estaba diciendo que yo debía abandonar mi apego por mi familia y
continuar siendo su sirviente personal. El no volvió a decir nada sobre eso mientras estuvimos en Miami.
Por aprensión, yo tampoco volví a sacar el tema.

Siempre cien por ciento Consciente de Krsna, Srila Prabhupada presionaba enseñándonos la rendición a
Krsna, declarando la guerra a Maya. Por otro lado, yo no era Consciente de Krsna. Tenía vislumbres, pero
no una visión real. Para mí era duro quedarme en el fuego de la Conciencia de Krsna. Era duro quedarme
en el frente. Estaba cansado y necesitaba cierto alivio, alguna gratificación de los sentidos. Necesitaba
rápido hacer algo por el dolor de negar mis sentidos. Emergió mi adicción por el placer independiente.
Aunque muy aliviados por estar con Srila Prabhupada, mis sentidos siempre se agitaban. Siempre estaba
buscando alguna forma de apaciguarlos. Recuerdo que, no importa donde estuviéramos, siempre estaba
ansioso por ir al siguiente templo. Incapaz de sosegarme donde me encontrara, me prometía siempre a mí
mismo que la satisfacción se hallaba a la vuelta de la esquina. De modo que estaba listo para dar el paso.

Por una u otra razón, pese a mi naturaleza transitoria, Srila Prabhupada estaba satisfecho conmigo como
su sirviente. Este es un factor muy importante. Srila Prabhupada estaba satisfecho con lo que fuera que
Krsna proveyera. Por fortuna, él no me abandonaba a mí. Pese a mis muchos vaivenes, nunca me pidió
que dejara su servicio personal y fuera a hacer algo más. Me permitió quedarme a sus pies de loto y
prestar servicio intimo, sin importar cuán perturbada estuviera mi mente. Me solacé friccionando los
suaves pies de loto de Su Divina Gracia y me tranquilicé.

Mi amoroso maestro, qué compasivo es Ud. Ud. siempre me alentó del modo más dulce posible para que
me quedara bajo su tutela y realizara servicio devocional. Fui tan desafortunado que no fui capaz de
rendirme a su deseo. No pasa un día sin que no me lamente de mi necio comportamiento. Ruego por que
algún día tenga la oportunidad una vez más de restregar sus pies de loto. Si sucede, espero recordar cuán
fácilmente abandoné un servicio tan codiciable, para no volver a dejar ir nunca más esos suaves y dorados
pies de loto.

Srila Prabhupada Uvaca 119


28 de febrero de 1975; Atlanta, Geórgia, EUA;

ISKCON Atlanta

La visita de Srila Prabhupada al templo de Atlanta, duró solo unos pocos días, mas estuvo llena de néctar
trascendental. Srila Prabhupada inundó la comunidad de devotos con amor por Dios. Cuando Su Divina
Gracia llegó, brindó la siguiente breve y dulce clase a la congregación de devotos enfrente de Sus
Señorías,

Srila Prabhupada: Me agrada mucho verlos, estoy llegando de la ciudad de México?

Devoto: ¡Sí!

Prabhupada: Ciudad de México, luego Caracas, luego...

Devoto: Miami.

Prabhupada: Miami. Observo que vuestro templo es el mejor.

Devotos: ¡Jaya! ¡Hari bol!

Prabhupada: Así pues, Caitanya Mahaprabhu es muy amable. Parama karuna pahu dui jana. Dos Señores,
Nitai-Gauracandra, Nityananda Prabhu y Sri Caitanya Mahaprabhu, Ellos son muy amables, ¿entienden?
Ellos aparecieron tan solo para reclamar a las almas caídas de esta Era. De modo que Ellos son más
amables que Krsna. Krsna, El es también muy amable. El viene a liberar. Pero Krsna demanda antes que
nada rendición. Caitanya Mahaprabhu no demanda siquiera rendición. El es muy amable. (voz
entrecortada). Así pues, tomen refugio en Sri Caitanya Mahaprabhu y sean felices. Muchas gracias
(llorando). (fin) Copyright BBT

Srila Prabhupada se derritió de éxtasis, al ver a Sus Señorías. Inundado por la corriente de amor por Dios,
fluían lágrimas nectáreas de bienaventuranza de los ojos de Srila Prabhupada. Srila Prabhupada estaba
sumamente feliz de ver que se cuidaba tan bien a las Deidades. ¡Qué buena fortuna! No es posible
describir adecuadamente a Su Divina Gracia, que nos indicaba su éxtasis divino. Srila Prabhupada vio al
Señor delante suyo. Yo, por otra parte, vi hermosas Deidades hechas de metal. No comprendía la
naturaleza real del Arca Vigraha. Sólo podía imaginar lo que Srila Prabhupada estaba experimentando.

Srila Prabhupada raramente revelaba sus síntomas extáticos. El se disculpó cuando entró en un trance
extático en una ocasión previa, en Mayapur. Esta fue la única vez que fui lo bastante afortunado como
para ser testigo de las lágrimas de éxtasis de Srila Prabhupada. Inmóviles y atónitos, todos se quedaron
quietos, mesmerizados por las melosidades trascendentales de Srila Prabhupada. Nos quedamos
arrebatados, mientras nuestro Maestro Espiritual perdió la conciencia externa y cada momento pareció
como doce años o más. El tiempo misterioso nos rodeó, como el gran desconocido. Pasmados,
aguardamos extáticamente el regreso de Srila Prabhupada. Cuando Su Divina Gracia se reunió
nuevamente con nosotros, hizo una señal para que comenzara el kirtana.

Lo que me maravillaba era la habilidad de Srila Prabhupada por refrenar tales síntomas extáticos sobre
una base regular. El se auto-controlaba expertamente, para poder instruirnos e impulsar el movimiento del
Señor Caitanya. Nosotros no éramos capaces de entender completamente el éxtasis de Srila Prabhupada,
de modo que él nos entrenó compasivamente desde el nivel de neófito en adelante. El servicio devocional
está tan lleno de bhava trascendental que los necios pícaros consideran dicha emoción como los
sentimientos mundanos ordinarios, porque eso es todo lo que ellos conocen. Srila Prabhupada vivió
cuidadosamente una vida ejemplar, enseñándonos lo que estábamos listos para aprender.

También mientras estuvimos aquí en Atlanta, él tocó la mrdanga en la vyasasana, durante un kirtana. Esa
fue la única vez en que pude ser testigo de un evento tan maravilloso. Todos aquí experimentaron hasta
cierto punto ciertos raros y extáticos vislumbres de su divino maestro espiritual.

Hoy realizo que si puedo meditar en cualquier día de su vida, puedo volverme consciente de Krsna. Cada
minuto en su presencia está lleno de olas de néctar que se vierten continuamente de su forma
trascendental. Soy incapaz de apreciar el amor de Dios que emana de Ud. porque mi conciencia está llena
de deseo de disfrute. Srila Prabhupada, por favor, concédame los ojos necesarios para verlo.

Srila Prabhupada Uvaca 120


1 de marzo de 1975; Atlanta, Geórgia, EUA;

ISKCON Atlanta

Paramahamsa, Nitai y yo también recibimos tesoros únicos durante nuestra estadía en Atlanta. Cuando
Srila Prabhupada llegó a Atlanta, el clima era algo fresco. Los devotos le presentaron a Srila Prabhupada
algunos zoquetes abrigados y un par de alpargatas. A la mañana siguiente, antes de salir, asistí a Srila
Prabhupada, calzando sus dedos trascendentales en su nuevo par de zapatos con su bendito calzador.
Luego de su caminata y del programa de la mañana, Srila Prabhupada hizo sonar su campanilla. Me abrí
paso hasta sus habitaciones y ofrecí reverencias. Me incorporé y miré a Srila Prabhupada. El dijo, "Estos
zapatos no me van, úsalos tú". De inmediato repliqué, "No puedo usar sus zapatos, Srila Prabhupada.
Sería ofensivo". El replicó gentilmente, "Si yo digo que lo puedes hacer, entonces está bien".

¡Yo estaba maravillado! Srila Prabhupada siempre estaba lleno de sorpresas, pero nunca me hubiera
imaginado ésta, ¡caminar en los zapatos de mi Guru Maharaja! Como un chico, me iba excitando cada
vez más con la idea de caminar en los zapatos de mi maestro espiritual. Sabía que no se deben usar los
zapatos del Maestro Espiritual, y eso tornaba la idea más intrigante. ¡Mi noción era controvertida! ¡Me
gustaba! Tenía una fe firme en que cuando Srila Prabhupada decía algo, estaba todo definitivamente bien,
de modo que estaba a salvo y excitado, sabiendo que sus zapatos estaban llenos de una potencia increíble.
Sonriendo, accedí a tomar su calzado. La generosidad de Srila Prabhupada continuó fluyendo en mi
dirección. El preguntó, "¿Necesitas algunos zoquetes?". Tuve que admitirlo, aunque denotaba cierta gula
el aceptar regalos del maestro espiritual, lo disfruté completamente. Con deseo creciente, respondí
encantado aunque algo avergonzado, "Sí, creo que sí". El dijo, "Está bien, toma algunos zoquetes para ti y
dale algunos también a Paramahmsa y Nitai".

Cumplí feliz con sus instrucciones. Ofrecí reverencias, llené mis brazos con sus zapatos y algunos
zoquetes y salí de la habitación. Lo primero que hice fue correr a un sitio aislado, como un chico travieso,
y traté de colocar mis pies en su calzado trascendental. Tal como la malvada hermanastra, mis pies eran
demasiado grandes para adecuarse a los zapatos de Su Divina Gracia. Insistiendo, seguí tratando de calzar
mis pies en los mágicos zapatos de Srila Prabhupada. Finalmente comprendí la profunda lección. Nunca
podría caminar en los zapatos de Srila Prabhupada, ni práctica ni simbólicamente.

Travieso como soy, desafortunadamente no asimilé la profundidad de este mensaje. Mi pícara naturaleza
me hizo correr hasta mis Hermanos Espirituales y les entregué caprichosamente los zoquetes de Srila
Prabhupada, explicando que él quería que los tuvieran. Ellos se resistieron, retándome por mi conducta
inapropiada. Reaccionaron exactamente como yo había previsto. Les hice bromas y confiado trasladé la
bendición de Srila Prabhupada, pese a sus sentidas objeciones. La controversia fue confirmada por sus
críticas y suavizó la aventura. Contento, les garanticé que Srila Prabhupada había dado su conformidad
personal. Podían descansar tranquilos que Srila Prabhupada había puesto su sello de aprobación y estaba
bien si los usaban. Al oírlo, ellos me quitaron excitados los zoquetes de mis manos y se los pusieron
felices para calentar sus dedos fríos.

Srila Prabhupada utilizaba personalmente todo en el servicio de Krsna o empleaba a otros en ese principio
de utilidad trascendental. Así pues, tratando de seguir sus pasos, no sus zapatos, rápidamente capté que
los zapatos no me cuadraban. La siguiente vez que vi al presidente del templo, le expliqué que los zapatos
no le iban bien a Srila Prabhupada, y que él podía tenerlos.

Los tomó y los colocó al pie de la vyasasana de Srila Prabhupada. Turbado, no pude decirle que los había
transpirado yo, pero me consolé sabiendo que no es posible contaminar nada que entró en contacto con
nuestro maestro espiritual puro.

Srila Prabhupada, Ud. ha derramado mucha misericordia sobre mí. A menudo oí que, 'la familiaridad
engendra el desdén'. Sé que fui siempre ofensivo, no asimilando completamente su gloriosa presencia,
mas contrariamente a las relaciones materiales, cuanto más me bendecía Ud. con su asociación, más
aprecié yo su grandeza.

Ud. expresa continuamente su amor a todos aquellos con quienes se encuentra. Ud. reciproca con afecto
genuino. A medida que Ud. expresaba cálidamente su amor por sus discípulos, me fui encantando y
apegando cada vez más a Ud. Ud. encarna todo lo que predica. Ud. brinda libremente su amor espiritual a
todos. Puesto que su amor es inmotivado e incondicional, nunca disminuye ni se abarata. Su amor cruza
el tiempo y el espacio para tocar los corazones de todo aquel lo bastante afortunado para recibir su
literatura trascendental. Ud. está siempre cerca de los corazones de sus fieles discípulos, quienes se
adhieren a su Bhagavat Vani. Por favor perdóneme por pensar que yo podía caminar en sus zapatos.
Nadie se compara a Ud. Debería haberlo sabido mejor. Aunque sus zapatos nunca serán adecuados para
mí, oro por que algún día pueda yo seguir esos pasos divinos que Ud. ha colocado claramente ante mí.

Srila Prabhupada Uvaca 121


Diciembre de 1974; Los Angeles, CA, EUA;

ISKCON Nueva Dwarka

Una noche muy fría en Nueva Dvarka, encendí la estufa a gas de dos quemadores en las habitaciones de
servicio, para entibiar la habitación, y así poder dormir esa noche. Fue útil porque yo dormía en una
estera de paja y usaba mi chaddar como manta. Trataba de mantener el mínimo de parafernalia porque así
era más fácil viajar alrededor del mundo con Srila Prabhupada y solo unas pocas pertenencias. A veces,
usaba una maleta para Su Divina Gracia y otra más pequeña para mí, pero la mayoría de las veces me las
arreglé para guardar las pertenencias de ambos en una sola maleta grande.

Srila Prabhupada lo observó durante la noche, y a la mañana siguiente, temprano, me llamó a su


habitación. Ofrecí reverencias y miré a mi misericordioso guru. El dijo, "¿Porqué mantienes la estufa de
noche?". Le expliqué que el calor del fuego me ayudaba a dormirme, puesto que hacía tanto frío.

El dijo, "¿No tienes una manta?". - "No, Srila Prabhupada" -dije. Por lo general no necesito de una". El
replicó, "Está bien, ve a mi armario y toma una manta y el sweater que quieras". Corrí entusiasmado hacia
el armario metálico en su dormitorio. Tras mirar las cuatro frazadas dobladas prolijamente en el estante,
tomé la más gruesa y colorida que pude hallar. Luego, tomé uno de sus sweaters azafrán. Regresé a la sala
de estar de Srila Prabhupada para mostrarle mis elecciones. El sonrió aprobando, y asintió con la cabeza,
diciendo, "Está bien, ahora puedes irte". Ofrecí reverencias y caminando en el aire, salí de la habitación
considerándome el alma más afortunada del mundo.

Usé la manta cada noche, sintiéndome envuelto en el amor de Srila Prabhupada. Me mantuvo
espiritualmente cálido. Un día en que estaba hablando con uno de mis amigos, Brahmapura prabhu, el me
preguntó si quería descansar en la sala del templo esa noche con algunos de los otros devotos. Estuve de
acuerdo. Siempre solo, me sonaba a algo de aventura. Cuando fuí a la sala del templo, llevé mi brillante y
hermosa manta conmigo. Tenía una brillante terminación de un lado y otra terminación más suave aún del
otro. Al entrar a la sala del templo, los ojos de Brahmapura se abrieron grandes mientras exclamaba,
"¿Dónde conseguiste eso?". Le dije, "Srila Prabhupada me lo dio". Al decirlo, me sentí culpable por ser el
dueño de algo tan invaluable y dije, "¿La quieres?". El dijo ansiosamente, "Sí". De modo que se la di.

Una semana después, mientras me hallaba descansando en las habitaciones de servicio, Srila Prabhupada
notó que no tenía la frazada. Preguntó, "¿Dónde está la frazada que te di?". Sintiéndome avergonzado,
respondí despacio, "Uno de los devotos la vio y cuando le dije que era suya se excitó tanto que tuve que
dársela". El replicó calmadamente, "Está bien, consíguete otra frazada". Un poco más emocionado
añadió, "Y esta vez no la regales". Nuevamente cumplí con su generosa instrucción y me proporcioné otra
manta prasadam.

En unas cuantas ocasiones, cuando teníamos frío, Srila Prabhupada me daba sweaters. Sin embargo,
nunca me guardé ninguno. Inevitablemente un devoto descubría que eran los remanentes de Srila
Prabhupada y yo me sentía de alguna manera egoísta y lo regalaba. Mis hermanos espirituales apreciaban
mucho el prasadam de Srila Prabhupada. Mientras viajé con Srila Prabhupada, me guardé muy poco para
mí. No creía que fuera práctico tener demasiadas pertenencias. Yo era el impráctico, pero en esa época no
lo realizaba.

Srila Prabhupada, Ud. exhibe una completa fe en el Señor Supremo en todos sus actos. Muy a menudo
nos decía que si nos ocupamos completamente en el servicio de Krsna, todas nuestras necesidades serían
provistas. Yo lo experimenté en incontables ocasiones, mientras realicé servicio personal para Ud. No
había necesidad de hacer un esfuerzo por separado. Su sencillez era ejemplar. "Lo que hacen los grandes
hombres es imitado por los hombres comunes". La vida es una lucha cuando olvido servir a sus pies de
loto. Oro por su misericordia sin causa para poder servirlo eternamente sin pensar en mi comodidad
personal.

Srila Prabhupada Uvaca 122


3 de marzo de 1975; Dallas, Texas, EUA;

ISKCON Dallas

Srila Prabhupada viajaba rápidamente por el mundo occidental. Normalmente, pasaba solo unos pocos
días, o a lo sumo una semana visitando cada templo. Los dos lugares que bendijo con su divina asociación
por períodos prolongados, fueron Nueva Dvarka en Los Angeles y Nueva Navadvipa en Hawai.

Tras visitar el Yatra de Atlanta por dos días, Srila Prabhupada y su entorno prosiguieron hasta el centro
de Dallas, deteniéndose por otros dos días. Mi mente estaba fija en el acuerdo pactado con Paramahamsa
Swami, que yo volvería con mi esposa e hijo en Hawai, antes de que Srila Prabhupada partiera hacia la
India. Una parte mía añoraba el confort de la sociedad, la amistad y el amor que ofrecía la vida familiar.
Otra parte mía estaba asolada por la culpa por querer dejar a mi amado Guru Maharaja. Con un corazón
inquieto, me resultaba duro sentarme solo en las habitaciones de servicio, hora tras hora, día tras día,
esperando ser llamado. Mis sentidos se agitaban, impulsándome a presionar a Paramahmasa Maharaja a la
acción.

Hablé con Paramahamsa puesto que el centro de Dallas era el templo más cercano a Nanda Kumara en
L.A. Le dije que era tiempo de implementar el intercambio entre Nanda Kumara y yo. La siguiente parada
de Srila Prabhupada antes de partir para la India, era Nueva York. Yo temía ir a la India; generalmente
resultaba en una enfermedad aguda. Quería estar seguro que se hicieran los arreglos concretos. Era una
simple cuestión de arreglar el vuelo de Nanda Kumara a Nueva York y mi vuelo directamente de Dallas a
Hawai.

Más tarde, esa mañana, mientras friccionaba enérgicamente a Srila Prabhupada, Paramahamsa Maharaja,
el secretario de Su Divina Gracia, entró a la habitación y ofreció reverencias. El dijo, "Srila Prabhupada,
¿debemos mandar a llamar a Nanda Kumara en Los Angeles?. ¿No debería venir para reemplazar a
Srutakirti? Nanda Kumara puede comenzar a ser su sirviente mientras nos dirigimos a la India. ¿Lo
implementamos?"

Para mí era el momento de la verdad. Estaba en gran ansiedad y esperé la respuesta de Srila Prabhupada.
No sabía qué esperar, pero comprendía que cualquier cosa era posible. Era curioso cuán a menudo se
habían tomado muchas decisiones mientras friccionaba la espalda de Srila Prabhupada, incapaz de ver las
expresiones de su hermosa cara dorada. Me senté con las piernas cruzadas detrás de Srila Prabhupada,
restregando vigorosamente, conteniendo el aliento. Mi espera pasó rápido.

Srila Prabhupada replicó, "Yo no estoy muy ansioso por que Nanda Kumara venga conmigo. Es
demasiado caprichoso. Pasará alguna mujer y él se irá tras ella. Y luego, terminado. Todo habrá
terminado. El es muy bueno, está muy calificado, pero es demasiado caprichoso. Se cruzará una chica en
su camino, y luego, terminado. El se irá".

Paramahamsa, sentado enfrente de Srila Prabhupada dijo, "Bueno, Srila Prabhupada, ¿qué haremos?
¿Srutakirti debe venir a la India?". Pasaron tres segundos hasta que Srila Prabhupada contestó. Era como
si esperara que yo dijera algo. Me estaba dando la opción. Mi ambivalencia me mantuvo callado. Tuve un
sudor frío al realizar que pese a mi aprensión, lo más probable es que tuviera que volver a la India con mi
amado Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada dijo casualmente, "Sí, que venga". Una vez más Srila Prabhupada muy misericordiosa y
gentilmente me daba otra oportunidad de hacer una elección. Mi corazón se derritió, ¡mi Guru Maharaja
quería que fuera con él! ¡Mi amado Guru Maharaja me necesitaba! Srila Prabhupada me hizo sentir
heroico, de modo que accedí audazmente ir a la India. Eso fue todo lo que se habló durante el resto del
masaje. Paramahamsa ofreció reverencias y salió de la habitación. Yo continué dando el masaje a mi
amado maestro espiritual, hasta que él me dijo que me detuviera.

Regresando a las habitaciones de servicio, me reí mucho con mis hermanos espirituales. En el fondo yo
sabía que esto iba a pasar. Luego que Srila Prabhupada tomara esa decisión, sentí un gran alivio. ¡Algo
muy especial había ocurrido! ¡Srila Prabhupada expresó que le gustaba tenerme como sirviente! Tal vez
suene tonto, pero para mí significaba mucho. Srila Prabhupada nunca hablaba demasiado sobre lo que yo
hacía día tras día. El era trascendental, servía al Señor Supremo y aceptaba todas las situaciones como la
misericordia del Señor. Hoy dijo que quería que fuera con él. Srila Prabhupada pasó mucho tiempo
entrenándome y estaba complacido con los resultados. Era un buen sentimiento. Srila Prabhupada
siempre me hizo saber que apreciaba lo que yo hacía, y hoy lo confirmó.

A veces los devotos preguntan sobre la naturaleza de un sirviente personal de primera clase. Pensándolo,
creo que un buen sirviente asiste invisiblemente, anticipándose a las necesidades del amo,
satisfaciéndolas sin que se lo pidan. Un buen sirviente personal no pide demasiado a cambio, tampoco
necesita mucho aliento o la resolución de muchos problemas. Un buen sirviente personal no fabrica
preguntas, y solo habla cuando tiene que hacerlo. Un buen sirviente personal no manipula al amo. Ellos
hacen su servicio y se apartan. Un buen sirviente personal solo da su opinión cuando se la piden. Todas
las preguntas las hace con sinceridad y sumisión. Un buen sirviente personal es influenciado por el Guru
y busca de no interferir en la misión del Guru.

Me hizo sentir maravilloso el saber que Ud. me quería. Ahora solo siento tristeza porque mi deseo no fue
lo bastante fuerte como para quedarme con Ud. Srila Prabhupada, me lamento cada día y los
remordimientos me carcomen. Soy la persona más desafortunada del planeta. Ud. nunca me despidió,
empero, yo lo dejé. Al tener una visión limitada, pensé neciamente que Ud. estaría siempre con nosotros
en su vapu. Por favor, perdóneme por mi ignorancia. Oro por que me permita su darsana nuevamente.
Estoy en el infierno, solo y perdido. sin ver su sonrisa y el roce de sus sedosos y suaves pies de loto.

Srila Prabhupada Uvaca 123


Orgullo Espiritual

Un devoto receptivo puede aprender muchas cosas, sentándose y observando tranquilo a Srila
Prabhupada. He mencionado anteriormente la forma en que él se sentó muy derecho en su jardín de
Nueva Dvarka un día, diciendo, "El devoto está orgulloso de ser el sirviente de Krsna". Esta fue una
lección muy importante para mí, porque equilibrar la humildad con el orgullo de ser el sirviente de
Krishna es un poco confuso.

Yo era de alguna manera tímido en la ejecución de mi servicio, cuando el mismo implicaba pedir ayuda o
algún servicio de la gente fuera de la comunidad de devotos. Yo confundía la humildad devocional con la
aprensión física material. Pude haber estado orgulloso de ser el sirviente de Krishna, el sirviente de
Prabhupada, en vez de ello, me llenaba de disculpas. Negaba el orgullo, no realizando que estaba mal
dirigido. Ilusionado, pensaba que necesitaba exudar humildad.

Srila Prabhupada personificaba adorablemente el orgullo de ser el sirviente de Krishna. A veces, cuando
regresaba a su sala de estar después de un programa de la mañana, se dirigía a mí y con una sonrisa en la
cara decía, "¿Grabaste la clase de hoy?". -Yo contestaba, "Sí, Srila Prabhupada". El continuaba, "Ponla,
quiero oírla". Otras veces, sentado detrás de su escritorio en su habitación, cuando los devotos entraban a
la misma, el se sonría y decía, "¿Así pues, la clase estuvo bien hoy?". Por supuesto sus discípulos siempre
respondían con entusiasmo, acariciando cada palabra que salía de los labios de loto de su maestro
espiritual. Los devotos reconocieron mensajes especiales dentro de algunas de sus clases, en las cuales
incluso la más insensible de las entidades vivientes podía entender el punto que Srila Prabhupada
continua y claramente exponía.

Tal parecía que Srila Prabhupada se enorgullecía de determinadas clases. En mi experiencia, cuando
demolía la filosofía Mayavadi, lo disfrutaba inmensamente. El presentaba orgulloso a Krsna a todos,
derrotando sonoramente sus argumentos falsos. Estaba muy orgulloso que Krsna fuera su Señor y Amo.

Srila Prabhupada expresaba asimismo orgullo en la relación con sus discípulos. Una hermosa tarde de
Julio de 1973, Srila Prabhupada se sentó en el jardín de Bhaktivedanta Manor con algunos de sus
discípulos e invitados indios. Yo leía 'Los Cinco Aspectos del Señor Caitanya' una temprana y parcial
edición del 'Sri Caitanya Caritamrta'. Lo hacía lo mejor que podía, tratando de pronunciar el bengalí,
usando la transliteración. Para mi sorpresa, después de leer por diez minutos, Srila Prabhupada dijo,
"Vean qué bien que pronuncia el bengalí. Aunque nunca ha leído en bengalí en toda su vida, con este
método puede pronunciarlo muy bien".

Muchas veces Srila Prabhupada elogiaba a sus discípulos occidentales delante de la comunidad India. El
concretaba muchas cosas por así hacerlo. Alentaba a sus discípulos a progresar en la Conciencia de
Krsna. Alentaba a la comunidad India, a tomar más seriamente lo que para ellos era su derecho de
nacimiento. Nos mostraba a todos que por la misericordia de Guru y Gauranga y la potencia del Santo
Nombre, hasta los mlecchas y yavanas podían avanzar en la vida espiritual. Srila Prabhupada siempre
concedió el crédito de todos sus logros a la potencia del Nombre del Señor y a su Guru Maharaja. Una
vez, en sus habitaciones de Nueva Dvarka, me dijo, "Ustedes, chicos y chicas occidentales, se han
intoxicado mucho. De no ser por el Maha mantra, no podrían hacer nada".

En Mayo de 1975, en Perth, Australia, Srila Prabhupada conversaba con un profesor. Srila Prabhupada
hablaba con mucha fuerza sobre las diferentes clases de seres humanos. Paramahamsa Maharaja y yo
estábamos sentados en la habitación, saboreando las expresiones de nuestro maestro espiritual al
ligeramente receptivo caballero, en el sentido de que todos eran personas de cuarta categoría. Srila
Prabhupada miró al profesor y dijo, "Ud. también es un hombre de cuarta clase". El caballero replicó,
"Bueno, ¿qué le voy a hacer?". Srila Prabhupada respondió con energía, "¡Ud. debe volverse un devoto
puro como ellos!". Al terminar la oración, nos señaló a Paramahamsa y a mí, como ejemplos de sus
devotos puros. Mi Hermano Espiritual y yo nos miramos y sonreímos ampliamente. Sabíamos que no
éramos puros, pero amamos el ser empleados como ejemplos por nuestro queridísimo maestro espiritual.
Sabíamos que Srila Prabhupada nunca diría jamás, "Vuélvete un devoto puro como yo". Esa es una de las
hermosas cualidades de mi maestro espiritual, el devoto puro del Señor.

Srila Prabhupada, todo lo que he logrado en esta vida se debe solamente a su misericordia sin causa.
Siempre estoy consumido por el orgullo falso, pero mi mayor orgullo, bien situado, es identificarme como
su sirviente. Ud. es mi Señor y estoy muy orgulloso de ser su sirviente. Oro por siempre permanecer
como tal. Por favor, concédame la inteligencia para no olvidar nunca mi posición eterna. Aunque no
tengo calificación, tengo fe en sus palabras, cuando nos señaló a Paramahamsa y a mí. Sé que nos bendijo
a ambos para alcanzar el servicio devocional puro en esta vida o en alguna vida futura. De su boca, a los
oídos de Krsna. ¡Todas las glorias a Ud., Srila Prabhupada!"

Srila Prabhupada Uvaca 124


Marzo de 1975; Mayapur, India;

ISKCON Mayapur Candrodaya Mandir

Han pasado más de dos semanas desde que Srila Prabhupada me animó a acompañarlo en su recorrido
por India. Hay muchas lecciones valiosas por delante. Como he mencionado, probablemente demasiadas
veces, yo temía ir a la India debido a las enfermedades. Durante mi primer viaje a la India con Srila
Prabhupada en 1972, contraje ictericia, malaria, colitis y por supuesto disentería, todo en los dos primeros
meses. Los efectos habían continuado persistiendo y mi salud era de alguna manera frágil. El recorrido de
Srila Prabhupada por la India, duró unos dos meses y debido a la misericordia de mi amado Gurudeva,
estuve sano todo el tiempo.

Me turba hablar sobre mis actividades, pero debo hacerlo, porque Srila Prabhupada personalmente veló
porque recibiera todo lo que necesitaba para estar sano. Comía frutas frescas, yogur y queso hecho de
leche de vaca. Además, vegetales hervidos y arroz. Para el desayuno, también harina de avena. Por
supuesto solía comer los remanentes de Srila Prabhupada toda vez que tenía la oportunidad. El me
preguntó en diferentes ocasiones si tomaba bastante leche fresca de vaca y tenía suficiente fruta para
comer. Decía a mataji que arreglara su comida, para ver que yo tuviera lo que quería. No quiero parecer
ofensivo pero Srila Prabhupada me alimentó, no como un padre sino como una madre amorosa e
interesada. El se preocupaba y se preocupa mucho por todos nosotros. Me avergüenza decir que nunca
merecí ese favor trascendental.

La maravillosa cualidad de misericordia compasiva de Srila Prabhupada, no era solo para mí. El amaba a
todos sus discípulos. Al llegar al Krsna Balarama Mandira para la apertura del templo, llamó a los líderes
a su habitación y preguntó, "¿Cómo los están atendiendo a todos? ¿Tienen leche de vaca para beber?
Deben tener leche de vaca. No deben beber leche de búfalo". No puedo enfatizar lo suficiente las muchas
veces en que Srila Prabhupada habló de la importancia de servir un buen prasadam a los devotos. Una de
las primeras lecciones que Srila Prabhupada me enseñó, fue que toda visita debía tomar prasadam antes
de retirarse, aunque fuera un pedacito de fruta.

Durante el stava, el festival de apertura del Krsna Balarama Mandira, los devotos se quedaron en varias
casas de invitados cerca del templo, puesto que no había suficiente espacio en el templo. Srila Prabhupada
le dijo a los encargados, "Asegúrense que los devotos estén bien instalados, no deben estar incómodos".
Era encantador observar a una persona Consciente de Krishna en acción. Srila Prabhupada estaba en
pleno conocimiento de todo lo que sucedía a su alrededor y todo lo que no sucedía. La genuina atención
amorosa de Srila Prabhupada influenciaba al máximo a todos los devotos.

Srila Prabhupada se aseguró que todos en su entorno recibieran todo lo que necesitaran y tomaran buen
prasadam. Le dijo a los líderes que se aseguraran de que todos los que estaban a su cargo recibieran lo
mismo. Nunca oí a Srila Prabhupada decir a nadie que comía demasiado. Sin embargo, era común que Su
Divina Gracia dijera a sus discípulos que se levantaban demasiado tarde, si es que no lo hacían a tiempo
para recibir los beneficios espirituales del Brahma Muhurta.

Srila Prabhupada, Ud. siempre sentó el ejemplo perfecto, mostrándonos la forma de obrar en todas las
circunstancias. Cuando estaba enfermo, continuaba con su servicio sin quejarse, mas cuando yo me
quejaba de la enfermedad, Ud. atendía compasivo mis deseos. Le debo mi vida y más aún. Ud. aceptaba
lo que fuera que Krsna planteara para sus discípulos y se esforzó por brindarles todas las comodidades a
las que ellos estaban acostumbrados. Ud. se complacía en ver a sus discípulos felizmente ocupados en el
servicio devocional, libres de ansiedad. Por favor, bendígame con el deseo de tratar a mis hermanos y
hermanas espirituales con el mismo amor y cuidado que Ud. dispensó sobre ellos.

Srila Prabhupada Uvaca 125


Septiembre de 1973; Bombay, India;

ISKCON Juhu

Me he referido muchas veces a mi temor de ir a la India con Srila Prabhupada, principalmente debido a la
enfermedad recurrente que me dificultaba hacer el servicio. Las diferencias culturales también jugaban
una parte principal en mi disgusto de viajar a esa parte tan diferente del mundo. Yo no era el único que
sentía aversión por quedarme en la India. Fuí testigo de muchos que vinieron a esta tierra Santa, solo para
irse al poco tiempo, debido a un cúmulo de problemas que incluían la mala salud, la falta de facilidades,
conflictos personales con la conducción y el shock cultural.

Fuí testigo de dos discípulos veteranos de Srila Prabhupada que también afrontaron su limitación personal
en la tierra Santa. Los relatos de fructíferas oportunidades de prédica en Occidente, los atraían para volver
a los Estados Unidos. La prédica a los miembros vitalicios potenciales, parecía penosamente lenta en
India. Los indios nos decían que no les estábamos contando nada que ya no supieran, después de todo,
ellos crecieron oyendo sobre Krsna. Los miembros vitalicios decían a menudo, "Oh, sí, conocemos a
Krsna".

Srila Prabhupada a menudo ilustraba el punto, diciendo que era como si nosotros los occidentales,
estuviéramos a 100 millas de distancia de Krsna, pero que bajo su guía nos estábamos dirigiendo hacia el
Señor. Los indios están a 10 millas de Krsna, pero desafortunadamente, se estaban alejando de El.
Nuestro problema era hallar un camino para hacerlos dar la vuelta, para que pudieran encaminarse "De
Vuelta al Supremo". A veces no era animado.

Unos pocos discípulos se hallaban en las habitaciones de Srila Prabhupada, argumentando con él para
volver a Occidente. Uno de ellos dijo, "Somos como los hombres de negocios, juntando dinero y
haciendo miembros vitalicios". En cierto sentido era correcto, pero la diferencia estriba en que lo
hacíamos para Srila Prabhupada y para Krsna, no para nuestro provecho personal.

Srila Prabhupada era sensible a su frustración, mas con una voz tensa les dijo, "Pero yo quiero que se
queden aquí. El deseo de su maestro espiritual es que se queden aquí, eso es lo mejor". Los argumentos
continuaron.

Uno de los sannyasis dijo, "¿Acaso no es servicio ir a predicar a América?". En América la prédica es
muchísimo mejor". Yo me hallaba sentado a un costado, sorprendido por la intensidad de mis hermanos
espirituales. Era muy raro de ver. Los discípulos de Srila Prabhupada parecían agitados. Estaban
determinados a irse de la India y Srila Prabhupada parecía más determinado a que se quedaran. Era
evidente que Srila Prabhupada consideraba la labor de prédica en la India como de suma importancia. Fue
una lección que aprendí en mi primer viaje a la India con mi Guru Maharaja.

Previamente, en Enero de 1973, en el piso de Kartikeya Mahadevia, ocurrió una acalorada discusión entre
Srila Prabhupada y algunos de sus discípulos. Los dos sannyasis que argumentaban con Srila Prabhupada,
también estuvieron presentes en esa discusión. Era sorprendente ver la determinación de Srila
Prabhupada, así como su maestría para conducir a sus jóvenes discípulos en el servicio devocional.

Srila Prabhupada estaba encolerizado porque había recibido informes que los miembros vitalicios estaban
pagando dinero pero no recibían los libros que les habían prometido. No se controlaba con propiedad lo
que se hacía. Las quejas de los miembros vitalicios le llegaban regularmente en el correo a Srila
Prabhupada. Les dijo a los discípulos en la habitación, "Si no pueden hacer bien las cosas, nos limitamos
a empacar y nos vamos de la India. Esto no es bueno. Todo debe ser hecho con mucho cuidado". Todos
pudieron comprender lo importante que era el servicio de distribuir estas literaturas trascendentales para
Srila Prabhupada. En definitiva, queríamos sinceramente complacer a Su Divina Gracia, pese a todos los
obstáculos que se nos pusieran por delante.

Hoy, nueve meses después, Srila Prabhupada estaba nuevamente discutiendo con esos mismos dos
sannyasis antiguos, para que se quedaran en la India. Y no iba nada bien. Yo me hacía un ovillo en un
ángulo de la sala, al ver lo desconcertado que estaba Srila Prabhupada. También podía entender lo duro
que era quedarse en la India. Srila Prabhupada dependía de esos hombres para asistirlo en esta muy
importante obra, mas ellos simplemente no podían seguir más. Fue un combate muy duro. Una
negociación intensa era lo que cabía esperar entre pares, no entre el maestro espiritual y el discípulo. Srila
Prabhupada quería que se quedaran, y eso era terminante. Sus discípulos argumentaban que necesitaban
salir de la India para predicar. En ese momento había en Occidente un campo de prédica fértil.
Finalmente, con aparente disgusto, Srila Prabhupada dijo, "Está bien, limítense a cantar sus dieciséis
rondas, sigan los cuatro principios regulativos y hagan cualquier cosa maldita que se les ocurra".

Así fue como esta extraña conversación llegó a su fin. Nuestro muy magnánimo líder les dio permiso para
servirlo, como fuera que pudieran. Fue evidente una vez más que Srila Prabhupada nos consideraba a
todos como voluntarios de su ejército trascendental. Depende de nosotros decidir cuán rápidamente
obtenemos la misericordia y avanzamos por servir a nuestro maestro espiritual conforme a sus deseos.
Elegimos a diario qué queremos hacer y cuánto queremos hacer en el servicio de nuestro Guru Maharaja.

Una vez en sus habitaciones de Nueva Dvarka, Srila Prabhupada dijo, "En definitiva, todos debemos
pilotear nuestro propio avión". Srila Prabhupada, aún estoy tratando de hallar mi camino de regreso al
aeropuerto. Sin Ud. delante mío, es muy difícil encontrar el camino de vuelta. Ud. nos ha dado todas las
herramientas necesarias para ocuparnos en el servicio devocional, pero no creo estar calificado para
pilotear mi propio avión de vuelta a Krsna. Permítame servir a quienes están calificados para volar en su
propio avión "De Vuelta al Supremo". Ruego por que me permita ser su asistente de vuelo, mientras viaja
alrededor del universo, liberando a las almas condicionadas.

Srila Prabhupada Uvaca 126


Noviembre de 1972; Vrindavana, India;
Templo de Radha-Damodara

Esta vez Srila Prabhupada permaneció en un cuarto en el segundo piso del Templo de Radha-Damodara.
No recuerdo la razón por la cual no se quedó en su habitual conjunto de dos cuartos en el primer piso. Su
cuarto en el segundo piso tenía un gran balcón de concreto que estaba encima de su cuarto del primer
piso. En Vrindavana la mayoría de los edificios están hechos de ladrillo y concreto, por lo tanto, los
techos son superficies lisas de concreto que pueden tener muchas utilidades.

Los aposentos de Srila Prabhupada del segundo piso tenían una sala y un cuarto, y su comitiva
permanecía en otro cuarto separado. Srila Prabhupada recibía su masaje en el balcón, frente a su cuarto, y
los rayos del sol reflejaban en su brillante y dorada piel huntada con aceite de mostaza. Él me dijo: "Pon
el balde con agua en el tejado. El sol ha de calentarlo". Usando su lota y su gumpsa él tomaba su baño en
el balcón con apenas ese único balde de agua. Srila Prabhupada hacia de la cuestión de su manutención
corpórea, algo muy simple. Después de tomar su baño volvía a su cuarto y vestía ropas limpias que había
colocado en su cama antes del masaje. Hoy el clima es muy caluroso, por lo tanto, Srila Prabhupada sólo
vistió su dhoti, sin kurta.

Cierto día, algunos minutos antes de entrar en su cuarto para vestirse, lo oí protestando. Yo aun estaba en
el balcón limpiando todo. Tan pronto como lo escuché, entré corriendo en el cuarto. La puerta de enfrente
estaba abierta. Yo no tenía la menor idea de lo que pasaba y, a pesar de haber entrado corriendo, por la
fuerza de la costumbre presté reverencias. Srila Prabhupada estaba detrás de su mesa. En el momento en
el que me incorporé, con prisa, y le miré, él tiró su bola de tilaka en dirección a mi cabeza. Era del tamaño
de una bola de golf, y él la arrojó con la fuerza de un lanzador de béisbol. Le erró a mi cabeza por pocos
centímetros. Me llevé un gran susto y estaba con miedo. Pregunté, "¿cuál es el problema?" Apuntando en
dirección a mi cabeza gritó, "aquel mono robó mi zapato". Me di vuelta a tiempo para ver a una de las
bestias peludas de Vrindavana salir corriendo del cuarto, con la sandalia de Srila Prabhupada en su mano.

Había muchos monos en esa parte del Dhama y ellos estaban siempre buscando alguna bolsa de cuentas,
anteojos, u otros objetos valiosos para robar, los cuales usaban para cambiar por comestibles. Me sentí
muy aliviado al saber que mi Guru Maharaja había arrojado la bola de tilaka al mono y no a mi. Fue una
experiencia extremadamente fuera de lo común, ver pasar una bola de tilaka cerca de mi cabeza de esa
manera. Felizmente mi maestro espiritual tenía buena puntería.

El mono saltó hacia el tejado del cuarto de Srila Prabhupada y esperó. Srila Prabhupada dijo, "ese bribón
tomó mi sandalia. Toma un poco de dulce y ven para afuera". Yo tomé algunos dulces de leche del vidrio
de encima del estante de Srila Prabhupada y seguí a mi guru al balcón. Srila Prabhupada llevó su bengala.
El mono estaba sentado en el borde del techo con la sandalia en su boca esperando el inicio de las
negociaciones.

El tejado estaba fuera de nuestro alcance, unos dos metros y poco de donde nosotros estabamos. Srila
Prabhupada comenzó a saltar para arriba y para abajo, amenazando al mono con su bengala. El mono
parecía hasta gustar de la atención que estaba recibiendo. Él parecía no sentirse siquiera un poco
amenazado, o preocupado con la posibilidad de que Srila Prabhupada consiguiera tomar su sandalia. El
diablillo peludo comenzó a balancear la sandalia, provocándonos. Srila Prabhupada continuó saltando,
intentando alcanzar al mono con su bengala y dijo, "estos monos son tan bribones". El mono continuó
provocándonos. Ahora estaba haciendo muecas. Era evidente de que se trataba de un profesional muy
hábil en robar los bienes de otros para obtener un rescate. Era un ladrón experto, que sentía placer en
hacer sus negociaciones bribonas.

Esa fue mi primera experiencia en ese tipo de combate y debo admitir que todo me pareció muy divertido.
Listo para intervenir, dije: "Srila Prabhupada, déjeme ver si consigo darle un dulce a cambio de la
sandalia." Srila Prabhupada respondió, "Si, intenta eso." Con mi menospreciado líder a mi lado,
cuidadosamente levanté mi mano con el dulce, esperando que el mono me diese aquella sandalia mágica a
cambio. Como era de esperar, él intentó engañarme. Intentó tomar el dulce sin soltar la santa sandalia de
Srila Prabhupada. Intenté de nuevo. Ofrecí el dulce e hice una señal para que me diese la sandalia. El
mono comenzó a darme la sandalia con una mano y a tomar el dulce con la otra. Convencido de mi éxito,
estuve menos atento. Delante de mi Guru estaba prematuramente orgulloso de mi éxito anticipado. Sin
embargo, el mono me engañó, quedándose con el dulce y la sandalia. Infelizmente, el mono no se deshizo
de la sandalia. Para mi vergüenza, yo conseguí perder tres dulces con el enemigo, sin siquiera estar cerca
de tomar la sandalia de loto.

Entonces, el mono comenzó a masticar la suela de la sandalia a voluntad. Consiguió rasgar un pequeño
pedazo y dejar varias marcas de dientes en ella. Srila Prabhupada no lo encontró nada gracioso y dijo:
"olvida esto. Ahora él estropeó el calzado." Su Divina Gracia volvió a su cuarto y se preparó para el
almuerzo. Yo comencé a seguirlo. Miré para arriba y vi al mono soltar la sandalia y huir. Imagino que él
entendió que la sandalia no le servía de nada si no valía la pena para nosotros. Pensé que lo mejor sería
tomar la sandalia y entonces llamé a Girisha, el hijo de Hayagriva, y le pedí que suba al tejado para tomar
la sandalia de Srila Prabhupada. Girisha tenía diez años de edad y estaba ansioso de ser útil.

Desde abajo, vi a Girisha tomar la sandalia. Cuando él estaba bajando, un grupo de monos sinvergüenzas
aparecieron de repente y lo atacaron. Ellos le dieron un gran susto. Uno de los monos comenzó a
amenazarlo. Girisha gritó, "Shrutalirti! Shrutakirti! Asustado, miré a mi alrededor y vi un pedazo de
bambu. Lo tomé y se lo arrojé. Tan pronto agarró el pedazo de bambú y comenzó a amenazar a los monos
con él, estos rápidamente huyeron. Girisha tomó la sandalia y corrió escalera abajo, con los monos tras de
sí. Girisha heroicamente me entregó la sandalia.

Llevé la sandalia hasta Srila Prabhupada dado que él la había usado por mucho tiempo y parecía agradarle
bastante. Él tenía otra pero gustaba más de esas. Cuando le mostré la sandalia él dijo, "ah, no parece estar
tan mal. Toma un poco de cola y ve si puedes arreglarla". La llevé de vuelta a mi cuarto y la arreglé de la
mejor manera posible. Corrí de nuevo al cuarto de Srila Prabhupada con la sandalia remendada, presté
reverencias, y le mostré mi trabajo. Con una sonrisa en su rostro y asintiendo con su cabeza en señal de
aprobación dijo, "quedó bien. Aun puedo usarlas".

Dos semanas más tarde estabamos en Hyderabat, en casa del Sr. Pithi, un miembro vitalicio muy rico.
Cierto día el Sr. Pithi vio la sandalia de Srila Prabhupada. Yo le expliqué lo que había ocurrido. Él dijo,
"adoraría comprar nuevas sandalias para Srila Prabhupada." Le dije que era una buena idea. Él mandó a
su empleado a comprar las sandalias. Cuando las nuevas sandalias fueron presentadas a Srila Prabhupada
él las aceptó cariñosamente, sin embargo, más tarde me dijo, "no puedo usarlas, están hechas de cuero."
Así que continuó usando su sandalia dañada durante varias semanas, hasta que llegamos a otro templo.
Entonces, allí le compramos unas sandalias que le gustaban y él se deshizo de las que estaba usando. Su
sandalia rasgada está hoy en la casa de Kirtiraja prabhu en Alachua. Están dentro de un muestrario de
vidrio y son veneradas por sus curadores.

Srila Prabhupada, es muy difícil de describir el inmenso placer que sentí aquel día, de pié a su lado,
cuando usted intentaba acertar al mono con su bengala. Durante algunos pocos minutos estuvimos
luchando con un enemigo común, en la tierra de Krishna. Tal vez nunca más podré participar así de
pasatiempos trascendentales, pero nunca olvidaré aquel día tan especial, pues durante algunos minutos
usted me dejó participar de un juego muy divertido en Vrndavana Dhama. Rezo para que nunca me sea
quitado el recuerdo de aquel día.

Srila Prabhupada Uvaca 127


Septiembre de 1974; Calcuta, India;

ISKCON Calcuta

Durante la estadía en el Templo de Calcuta, en 1973, pude observar como Srila Prabhupada gustaba de la
cocina bengalí. Por increíble que parezca, durante todo el tiempo que fui siervo personal de mi amado
Srila Prabhupada, Su Divina Gracia no comió mucha prasadam típica bengalí. Incluso cuando permanecía
en los templos de Calcuta y Mayapur, regularmente honraba el prasadam hecho por sus devotos
occidentales. El problema era que las maravillosas preparaciones bengalíes, a pesar de ser muy deliciosas,
contenían mucho aceite de mostaza y Srila Prabhupada había dicho, "Para mi es difícil de digerir."
Cierto día en el Templo de Calcuta, Tamala Krishna Maharaja entró en el cuarto de Srila Prabhupada y
prestó reverencias. Sentado confortablemente detrás de su mesa, Srila Prabhupada estaba deslumbrante
como de costumbre. Tamala Krishna Maharaja preguntó, "No dijo Usted que el aceite de mostaza es para
ser usado externamente en el cuerpo y el ghi para ser usado internamente con la comida?" Srila
Prabhupada sonrió y respondió, "Si." Tamala Krishna Maharaja continuó, "Entonces eso, no significa que
no deberíamos usar aceite de mostaza en la cocina? A veces algunos devotos usan aceite de mostaza en la
preparación de alimentos. Yo no creo que eso sea buena idea." Srila Prabhupada rió y dijo, "Bien, es
verdad, pero el aceite de mostaza es muy delicioso. Hace que las verduras queden de primera. Por lo
tanto, en Bengala, todos usan aceite de mostaza en la cocina. Es muy delicioso."

A veces, cuando Srila Prabhupada permanecía en Bengala, su hermana venía al templo a cocinar para él.
Si bien por un lado esto era bueno, por el otro creaba muchos problemas. Todos sabían que la hermana de
Srila Prabhupada, Pishima, entraba en la cocina del templo contrabandeando aceite de mostaza debajo de
su sari, para usarlo en la preparación de las comidas de su amado hermano. Como Srila Prabhupada,
Pishima tenía el hábito de escuchar lo que teníamos que decir y después hacer lo que ella quería. Srila
Prabhupada comía todo lo que ella le preparaba y ocasionalmente reclamaba luego, "La comida que me
preparó me está haciendo sentir mal."

Él inclusive bromeaba, "Creo que ella quiere matarme." A veces yo le daba un reto, como de padre a hijo,
diciendo, "Srila Prabhupada, usted no se enferma cuando come las cosas hechas en su cacerola, pero
cuando come las cosas que le prepara su hermana si." Él respondía con convicción, "Si! No me des otra
cosa. Déjame comer sólo lo que tú preparas. Si mi hermana me da algo puedes comerlo tú si quieres. Yo
no lo quiero."

Me sentí muy animado por su determinación de seguir mis valiosas instrucciones. Está claro que él nunca
siguió las instrucciones de otros por mucho tiempo, especialmente en lo que respecta a su dieta. Siempre
hacía lo que mejor le parecía. Cierta vez, uno de los sobrinos espirituales de Srila Prabhupada, un
brahmacari bengalí, visitó a Srila Prabhupada en su apartamento en Juhu. Él era un óptimo cocinero y se
ofreció a preparar shukta, un plato amargo de legumbres. Estuve observando al joven devoto freír
talentosamente grandes trozos de verdura, incluyendo melón amargo. Cuando acabó tenía un gran pote de
sopa muy espesa y amarga. A Srila Prabhupada le encantó, se deleitaba con cada probada. Él dijo, "Esta
es la cosa más increíble. Srutakirti, tienes que aprender a hacer esto. Hazlo de esta manera. Está de
primera."

Nunca fui capaz de preparar aquel plato tan bien como el joven brahmacari. Felizmente para mi, Srila
Prabhupada aceptaba las comidas mucho más simples que yo preparaba regularmente. Me sentí muy feliz
al oírle decir que con mis comidas no se enfermaba.

Srila Prabhupada, siempre quedo maravillado por la dimensión de su compasión. Usted regularmente
aceptaba el servicio de cualquiera, sin importar las consecuencias que ello le traía. Nadie sabe de esto más
que yo. Usted nunca desistió de mi y se que, mientras yo tuviera un deseo sincero de servirle, usted nunca
va a dejarme. Por favor, déjeme adquirir un gusto por aquel shukta que usted comió y un gusto por el
servicio devocional. Ambos son por demás amargos como para que yo pueda saborearlos con estos
sentidos estropeados por vidas y más vidas comiendo cosas demoníacas.

Srila Prabhupada Uvaca 128


27 de septiembre de 1972; Los Angeles, CA. USA;

Nueva Dwarka

A continuación un fragmento de una carta que envié a Kirtanananda Maharaja, tres semanas después de
dejar Nueva Vrindavana y de haberme vuelto el siervo personal de Srila Prabhupada.

"Estoy comenzando a entender que cualquier cosa ligada a Srila Prabhupada es realmente nectárea. Es por
su misericordia sin causa que finalmente conseguí ocuparme en una labor de predica de la cual realmente
gusto —describir las actividades de nuestro amado maestro espiritual a los otros devotos. Cada palabra
dicha y cada paso dado por Srila Prabhupada son una fuente de néctar para miles de discípulos alrededor
del mundo. Sólo Prabhupada puede convertir vidas desgraciadas en algo aprovechable. Él acepta el más
insignificante servicio como un gran hecho.

"Ayer mientras masajeaba a Srila Prabhupada, mencioné que hacíamos aratis para las vacas. Cuando dije
esto, Prabhupada se frunció. Yo le pregunté si era bueno hacer esto y él dijo que no. Le pregunté si había
algo especial que pudiéramos hacer por las vacas. Él dijo, "Mantengan a las vacas limpias, pásenles el
cepillo y báñenlas, también pueden pulir sus cuernos y cascos."

"Prabhupada recibió su sandesa ayer y me pidió que colocara dos de ellas en su plato a la noche, junto
con abacari y leche caliente. Le dio una mordida y dijo, "Kirtanananda Maharaja hace sandesa de
primera." Él dijo entonces que la sandesa y rasagulla son llamados dulces bengalíes y que son "modelos".
Él ha criticado el hecho de que el templo de Los Angeles haya inventado dulces —dulces con arroz
inflado, leche en polvo, colorante, pasta de cacahuete, etc.— cosas de las que no gustó. Él dijo, "Yo les di
sandesa, rasagulla y bolas dulces. Estos son dulces modelo y son muy buenos. Por qué han inventado
tantas cosas diferentes? Entonces, ayer a la noche, hice queso y preparé sandesa hoy de mañana. En el
almuerzo le di una feta por ti y otra por mi. Él comió las dos. Cuando terminó, le pregunté como estaba la
sandesa. Sonrió y dijo, "Tú las preparaste?!" Yo le conté lo que había hecho y dijo que estaban muy
buenas. Quedó muy feliz, pues la sandesa es uno de sus dulces favoritos."

Srila Prabhupada, la verdad absoluta nunca cambia. Veinticinco años pasaron desde que escribí esta carta
a Kirtanananda Maharaja. Por su misericordia sin causa pude redescubrir un "trabajo de predica del cual
realmente gusto". Yo rezo para que nunca más deje pasar tantos años vacíos sin glorificar a mi magnífico
maestro espiritual. Por favor, deme una oportunidad más de preparar sandesa para su almuerzo, así podré
saborear su manera de estimularme, al abrir grande sus ojos y decir, "Esto está muy bueno."

Srila Prabhupada Uvaca 129


Srila Prabhupada, hoy estoy comenzando a aceptar el paso de su querido siervo, Upendra Prabhu.
Siempre quedo impresionado al constatar cuan poco he aprendido sobre la Conciencia de Krishna. Hablé
mucho con Upendra el verano pasado. Él me habló de su condición y dijo que era probable que muriese el
año siguiente. A pesar de estar consciente de su enfermedad, aun pensaba, "No, él no nos dejará tan
pronto." Me enfrento con mi incapacidad de aceptar la muerte, y mi querido amigo, Upendra, ahora se
fue.

Eso me recuerda cuando lo fui a visitar en agosto de 1977. Entonces era presidente de Nueva Navadvipa,
el templo de Hawai. Fui para Vrndavana con Madhudvisa prabhu para pasar el tiempo con usted, Srila
Prabhupada. Cuando llegué y vi su condición, quedé tan perturbado. Usted había perdido mucho peso y
estaba muy débil. Aun así, usted nos recibió con entusiasmo. Usted estaba hermoso y deslumbrante como
siempre, estimulándonos. Usted dijo a Madhudvisa, "Entonces, permanece como grihastha y rinde tu
servicio. No hay problema alguno. Si la persona no puede seguir adelante, no hay problema. El fracaso es
la base del éxito. Intenta luego. Intenta nuevamente. Donde está Srutakirti? Como estás?" Yo respondí,
"Muy bien, gracias." Srila Prabhupada dijo, Shrutakirti también es un grihastha. Entonces ustedes pueden
trabajar juntos para mejorar este movimiento. Esa es nuestra ambición. Grhe ba banete thake, ha gauranga
bole dake, narottama mage tara sanga. "Permaneciendo en casa o como un sannyasi, si él es devoto del
Señor Gauranga, yo quiero su asociación." Esto es de Narottama Thakura... Grhe ba banete thake, ha
gauranga bole dake, narottama mage tara sanga. Entonces sigue los principios y cualquier posición será
adecuada. No te dejes llevar por las olas de maya. Captura a Caitanya Mahaprabhu y estarás a salvo. No
es así? No nos dejes. Tu estás bien... por lo menos hiciste avances. Tu eres uno de los devotos
importantes. Entonces no pierdas esa posición ahora. Administra la posición en la que desees quedarte.
Ahora Gaurasundara también vino. Entonces estoy feliz de ver que tu... tu mechón de cabello está largo.
Si. Córtalo. Dales a ellos un buen lugar donde permanecer." Tamala Krishna dijo, "Prasadam." Srila
Prabhupada respondió, "Acepta prasadam y quédate aquí por un tiempo. Está claro que, según mi
horóscopo, éstos son mis últimos días. Mas si Krishna quisiera salvarme, ahí es diferente. Ellos
calcularon ochenta y dos años y dos días? Tamala Krishna dijo, "Ochenta y un años, cinco meses y
veintiocho días." Srila Prabhupada continuó, "Esto es de acuerdo con los cálculos de mi horóscopo.
Ochenta y un años se completaron ya y comenzaré mi octogésimo segundo año. No importa si dejo el
cuerpo. Aun después de la muerte seguiré viviendo. Un año antes o un año después... Ahora, en la medida
de lo posible los entrenaré. Intenta seguir los principios. Y sigue adelante. No dejes que los trucos de
maya te atrapen. Continúa , sigue adelante a cualquier precio. Bhaktivinoda Thakura dijo... Tantos
obstáculos vienen, maya es muy fuerte... y aun así, nosotros continuamos adelante. Esto es bueno."

Pasé las dos semanas siguientes en el Krishna Balarama Mandir. Upendra estaba masajeándolo y dándole
baños de esponja. Él me permitió realizar este maravillosos servicio con él. Por su misericordia y la
misericordia de Upendra prabhu, pude tocar nuevamente el cuerpo de mi trascendental padre espiritual.
Era el servicio al cual yo estaba más apegado, y tener a Upendra a mi lado lo hizo más dulce aún. Él era
un siervo tan maravilloso. Él cariñosamente compartió el néctar del servicio conmigo, sabiendo que al
compartirlo a usted con otros, su propio éxtasis aumentaba.

Cuando estaba preparándome para irme de Nueva Navadvipa, Upendra me dio la esponja que usamos
para bañarlo como regalo de despedida. Estaba perfumada con el aroma de su cuerpo y el polvo que
usamos durante el masaje. Yo la di casi toda pero mi esposa, Kusa, consiguió quedarse con un pequeño
pedazo y lo colocó en una moldura. Está hoy en su altar en nuestra sala del templo.

Tontamente dejé Vrndavana antes de tiempo. Podría haberme quedado con usted si mi deseo hubiese sido
más fuerte, mas, pensando que era indispensable como presidente de templo y no realizando que nunca
más vería sus pies de loto nuevamente, partí. Es una decisión de la que voy a arrepentirme por toda la
eternidad. De repente, usted se fue. Nunca pensé que esto fuese a ocurrir. Usted me enseñó todo acerca de
la naturaleza temporal de este mundo material, pero aprendí muy poco. Cuando voy a aprender aquello
que usted enseñó tan cuidadosamente a este tonto siervo. No hay nada más valioso en este mundo que la
asociación con los devotos del Señor. Cuando voy a aprender que el único néctar en esta vida es la
asociación con los devotos de Krishna?

Srila Prabhupada, yo me identifico mucho con Upendra. Básicamente él es cariñosamente conocido como
su siervo personal. Él era muy sentimental. Después que usted se marchó él se hizo más conocido por sus
dificultades para seguir el camino de la Conciencia de Krishna. Mi condición después que usted dejó el
cuerpo ha sido similar. Usted misericordiosamente dio su mano y llevó a su siervo Upendra, ayudándolo
cuidadosamente en su paso al próximo mundo. Usted nos muestra de que manera es compasivo y
cariñoso con nosotros. Usted nunca reconoce nuestros malos hábitos, graciosamente mostrando gratitud
por el servicio que hagamos, no importa cuan insignificante sea.

Srila Prabhupada, soy muy caído y perezoso. Aun no consigo sentir su presencia desde que partió de este
mundo. Mi apego a usted es sentimental y soy incapaz de realizar cualquier servicio útil. Por favor,
lléveme de este lugar horrible para que pueda masajearlo, junto con mi hermano espiritual Upendra
prabhu. Mire cariñosamente hacia mi y sálveme de mi mismo.

Usted vive eternamente en sus instrucciones y su presencia puede ser vista en sus discípulos que siguen
estas instrucciones, si tuviéramos ojos para ver. Por favor, recuérdeme como recordó a Upendra. Deme
esa alegría de tener la asociación de mis hermanos y hermanas espirituales en el momento de la muerte.
Yo rezo para poder estar cantando los santos nombres de Guru y Gauranga al dejar mi cuerpo, y así,
seguir los pasos de mi más afortunado amigo y hermano espiritual, Upendra prabhu.