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Página 1 Cultura Biocéntrica La vida como el centro de la organización social Por Myrthes Gonzalez

Cultura Biocéntrica

La vida como el centro de la organización social

Por Myrthes Gonzalez

¿Cuáles son los principios que orientan la construcción de la sociedad? La forma como construimos el mundo es reveladora de cómo nos posicionamos frente a la realidad. El ambiente que la humanidad viene construyendo hace siglos es revelador de la forma en que como los seres humanos nos posicionamos frente a la naturaleza. El colapso de los recursos naturales denota un ambiente cultural alejado de una relación de cuidado con otras formas de vida.

Hace algunas décadas los ecologistas alertaban sobre la necesidad de un cambio en la perspectiva humana en relación al ambiente natural. La primera década del milenio trajo de hecho, evidencias tanto para los investigadores como para los periodistas, de los cambios del clima, del aumento generalizado de la violencia, una sociedad altamente desarrollada en las tecnologías, pero a pesar de los avances no se preocupa verdaderamente en erradicar la miseria.

El valor que centraliza las acciones del mundo civilizado está muy alejado del cuidado con la vida. En el último siglo, la sociedad se organiza en torno a la producción y del consumo, actuando como

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si ese estilo de vida no tuviera consecuencias devastadoras para el planeta y consecuentemente para las próximas generaciones.

Contemporáneamente al colapso de esta forma hedonista de colocarse en el mundo, surgen semillas de una nueva sociedad donde otro valor es el centro orientador. En la década del 60, Rolando Toro, psicólogo y antropólogo, creador del sistema Biodanza, acuñó la expresión Biocentrismo. Según él, la crisis ecológica y humana en que nos encontramos se debe a una percepción equivocada del ser humano y de la naturaleza.

El principio que orientó la construcción de esta sociedad tan

depredadora del ambiente natural es el antropocentrismo. En la visión antropocéntrica el ser humano se ve en el tope evolutivo de la organización de la vida. En esta perspectiva todos los otros seres vivos son inferiores, los recursos naturales deben estar al servicio de la humanidad, por eso no debemos respetarlos. Actuando de esta manera el ser humano no se siente parte de la totalidad viviente sino el propietario de la vida en sus manifestaciones y recursos. Es una visión jerárquica que tiene consecuencias recursivas dentro del propio ambiente humano. Por ejemplo, grupos étnicos y religiosos que se sienten superiores a otros, que se sienten con el derecho de explotar, esclavizar y matar a otros seres humanos.

de explotar, esclavizar y matar a otros seres humanos. En la visión Biocéntrica, el ser humano

En la visión Biocéntrica, el ser humano es parte del gran sistema de la vida. En la década del 60, el científico James Lovelock sostiene que el planeta tiene un funcionamiento homeostático, como un organismo vivo. Él llama al planeta de Gaia y dice que el planeta está vivo. En la perspectiva Biocéntrica, todos los seres vivos y los recursos naturales hacen parte de un delicado equilibrio de este organismo vivo llamado el planeta tierra.

Cada participante de este sistema es importante y depende del otro. La vida es el valor fundamental y es el que permite la existencia humana. Cuidar de la vida es organizar la sociedad en torno a este valor y es un cambio radical que permitirá

la continuidad de la humanidad como parte de la Gaia. En esta perspectiva, cuidad de la naturaleza,

respetar el planeta es cuidar y respetarse a sí mismo.

La visión Biocéntrica nos muestra la conciencia de la fragilidad humana. Muchas veces nos referimos al desequilibrio que cusamos en el planeta como capaces de causar el fin de la vida. Estudios actuales de biología señalan que la Tierra ya pasó por cinco grandes períodos de extinción en masa.

A pesar de que millones de especies han desaparecido para siempre de la faz del planeta en cada

una de estas ocasiones, la vida, con una especie de inteligencia auto-creativa, siempre se regeneró en tiempos muy superiores a la existencia humana.

O sea, el riesgo que corremos es el de causar el fin de la vida, y causar nuestra propia desaparición,

provocando un proceso de extinción en masa, de la cual la vida en el planeta seguramente se recuperará después de algunas eras geológicas. Los tiempos de la vida como un todo son muy diferentes de los de la existencia humana.

Partiendo de una visión de mundo donde la vida es el centro y el ser humano es parte de la totalidad viviente, ¿qué es lo que cambia en las manifestaciones sociales y culturales? La vida al centro quiere decir la vida como sacralidad. Actualmente la ecología pasó a ser tema recurrente e inevitable para los gobiernos del mundo entero. No hay como negar la necesidad de cambios profundos en el estilo de vida. Pero el cambio se dará a partir de la actitud de muchos.

Y el cambio profundo de actitudes solamente sucede con la transformación de los valores. El antropocentrismo agonizante de esta década radicalizó su organización basada en la producción y el consumo. En una sociedad Biocéntrica el tener estará en segundo plano, el ser es lo más importante.

La ecología profunda es una ecología del ser. Esta no es sólo una cuestión filosófica. Cuando el ser humano es reducido al estado de consumidor y ve todo su valor en lo que posee pasa a tener que producir cada vez más para ser adquiridas por otros seres humanos y viceversa, en una cadena interminable. En la sociedad de consumo, el valor no está en el objeto en sí, sino en la capacidad de producirlo y adquirirlo. Entonces después de adquirir un objeto, en la mayoría de las veces, el “pierde el valor” y así se transforma en algo obsoleto que no tiene donde colocarse en nuestras casas y vidas y entonces va para un lugar que parece no existir, pues no lo vemos: la basura. La basura adquiere un nuevo valor para toda aquella parte de la población que es tratada como si no tuviera valor, pues no consigue producir ni consumir. Es después de esa “punta inferior” de la cadena “productivo-consumista”, el destino final de la basura es el planeta, de dónde lo extraemos en su forma natural. Así generamos el desequilibrio en el inicio, en el medio y en el fin; es lo que denominamos desarrollo. En la sociedad Biocéntrica existe otro tipo de relación con los objetos. Un reconocimiento de que para cada cosa que llega a nuestras manos existe un proceso donde muchos recursos naturales están involucrados, entre ellos, mucha energía humana. Por eso, cada elección de consumo envuelve percepción y sentido. ¿Eso que pretendo adquirir, realmente me interesa? Los objetos pasan a tener una dimensión de lo sagrado, pues, para que ellos existieran, la naturaleza sagrada tuvo que conceder sus recursos y el sagrado sudor humano tuvo que ser colocado a disposición.

En la cultura Biocéntrica, todo lo que existe tiene sentido, nada es banal. Por todo esto, lo que producimos debe contener la esencia del cuidado y del amor. En la cultura Biocéntrica, palabras como cuidado y amorosidad tiene un sentido superior a la de la romántica banalidad de las historias eternamente repetidas por los medios de comunicación.

La construcción de una sociedad Biocéntrica pasa necesariamente por una revisión de los valores difundidos por los medios de comunicación. Debemos tener conciencia de que los espacios de difusión de la información no sólo los informativos: son potentes

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creadores de la visión del mundo, de la percepción de la realidad y de esta forma, construyen la propia realidad. Los medios de comunicación difunden todo el tiempo noticias relacionadas con la violencia y la catástrofe. Esto crea un estado de miedo y muchas veces de pánico en la población.

Al mismo tiempo, gran parte de las producciones culturales circulan por los medios masivos de comunicación incentiva la competencia y el consumo, la violencia y la traición. No se trata de negar las malas noticias, sino de dar espacio privilegiado a lo que hay de sublime en lo humano y que ciertamente existe, pero no circula.

Los programas culturales podrían estar mucho más vinculados en generar la fascinación por la vida, incentivando a las personas a ese conocimiento, al estudio de las relaciones interpersonales y ecológicas, profundas y responsables.

La cultura Biocéntrica tiene hoy manifestaciones concretas en el movimiento ecológico, en los movimientos por el respeto a la diversidad, en actividades como el Foro Social Mundial, Biodanza, Parto Humanizado y Educación Biocéntrica.

© Myrthes Gonzalez 2013.