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Dulcinea

Clara Jans

Slo la ficcin
merece ser amada
no conoce respuesta
lo profundo
del corazn. Slo el sueo
que las mismas clulas dibujan
puede dar cuenta
del intocado amor.
Llegar a ser el otro que uno alberga
invisible a los ojos
ajenos
y a los propios, ese enigma
realidad irreal
depositado por el aire
en la piel.
Y que venga la muerte
la mar que nos espera,
y desvele su nombre
reflejado en el agua:
Dulcinea.