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Procesos de aprendizaje y el desarrollo psíquico

Por Cecil A. Poole, F.R.C. Revista El Rosacruz A.M.O.R.C.

Los seres humanos, como también la mayoría de las criaturas vivientes, particularmente aquéllas de las categorías más elevadas, son entidades que aprenden. Puesto que se presume que somos ubicados en un ambiente físico para obtener experiencia, también se puede asumir que aprender es un requisito previo, de la aplicación útil de la experiencia.

Consecuentemente, una gran cantidad de tiempo en el lapso total de la vida humana, es
Consecuentemente, una gran cantidad de tiempo en el lapso total de la vida humana, es
utilizada en aprender de una forma u otra.
Todo lo que hacemos, particularmente en el mundo moderno, es en cierto sentido una
acción condicionada. El animal, incluyendo al ser humano, nace con lo que se ha
denominado como ciertos reflejos e instintos. Existe mucha controversia en cuanto a que
exactamente constituye un instinto y hasta que grado ciertas acciones y actitudes de parte
de una persona son instintivas. Dejaré al campo de la psicología y la fisiología la discusión e
investigación sobre el instinto, y limitaré mis comentarios a los reflejos.
Los reflejos son un atributo de nuestro sistema nervioso físico. El siguiente es un ejemplo
muy común de un reflejo: si usted inadvertidamente toca algo caliente con su dedo,
inmediatamente retirará su dedo antes de que tenga tiempo de analizar que el contacto
resultante es desagradable. La reacción es casi instantánea. Discernirá, sólo después, que se
quemó; no antes de que retirara su dedo. Este es un ejemplo típico de un reflejo que es
físicamente una función de nuestro sistema nervioso.
Los reflejos modificados o condicionados son divergencias o podríamos decir, cambios de
un reflejo normal. Por ejemplo, es una acción refleja por parte de un animal, o aun de parte
de una persona que tiene mucha hambre, al agarrar alimento si se le ofrece. Si un animal
hambriento o sediento ve comida o agua disponibles, empezará inmediatamente a beber o
comer, de la misma manera como una persona retiraría su dedo de una superficie caliente.
El animal comenzará a satisfacer su sed y hambre sin un análisis consciente. Un ser humano
podría hacer lo mismo, si no estuviera restringido por las costumbres sociales. Podríamos
tener tanta hambre de tal modo, que si viéramos un pedazo de pan lo tomaríamos y nos lo
comeríamos sin pensar si deberíamos hacerlo o si nos pertenece. Tales reacciones son
posibles y se han observado bajo ciertas condiciones.

Reflejos condicionados

Se han llevado a cabo experimentos de laboratorio en los cuales a los animales, cuando están hambrientos, se les ha colocado alimento delante de ellos. Cada vez que se les da el alimento, una campana suena, o se enciende una luz, de tal manera que gradualmente se forma una asociación entre la vista del alimento y, por otro lado, el sonido de la campana.

Después de un lapso de tiempo, si la campana es activada sin el alimento, el animal exhibirá todos los síntomas del hambre, incluyendo un flujo de saliva en la boca. Este es un reflejo condicionado.

Muchos de los hábitos que desarrollamos para ayudarnos a solucionar los problemas de la vida y hacer los ajustes necesarios son, en cierto sentido, reflejos condicionados. Estos son modificaciones de la tendencia innata del individuo a actuar o reaccionar. En otras palabras, cuando hemos desarrollado un reflejo condicionado, hemos usado el proceso de aprendizaje. El animal que reacciona al ruido de una campana en vez de a la vista del alimento ha aprendido algo. Este ha aprendido a relacionar dos sensaciones o percepciones físicas, en su mente. El alimento y el sonido son relacionados el uno con el otro.

El aprendizaje por parte del individuo parece ser más difícil al irnos envejeciendo, no obstante,
El aprendizaje por parte del individuo parece ser más difícil al irnos envejeciendo, no
obstante, no se convierte en un imposible. Puede ser que requiera un poquito más de
concentración. Como un ejemplo, durante el lapso mi vida, he estudiado otros tres lenguajes
aparte del inglés, el cual se hablaba en mi familia y es mi lengua nativa.
He adquirido un conocimiento proficiente en la lectura de dos de estos tres idiomas, y por lo
menos, un conocimiento conversacional de uno. Me agradan las lenguas, no obstante, las
encuentro difíciles. Se requiere una gran cantidad de estudio para aprender una lengua,
porque estamos aprendiendo nuevos símbolos para nuestros pensamientos. Debemos
asociarnos con los medios de expresar nuestros pensamientos en otros símbolos que no son
aquéllos con los cuales estamos familiarizados.
Cuando pienso en la dificultad que he tenido como individuo en adquirir un conocimiento
rudimentario de otro lenguaje, pienso retrospectivamente y trato de comprender como fue
que aprendí el inglés. No tengo un recuerdo de este proceso. Me acuerdo que en la escuela
estudié el significado del idioma y como usar el diccionario y la enciclopedia, y me
familiarice con el significado de nuevas palabras las cuales añadí a mi vocabulario, pero
hasta donde concierne la expresión (en otras palabras, los símbolos básicos del inglés) los
aprendí sin esfuerzo consciente hasta donde puedo recordar.
Aprendiendo por asociación
Si pudiéramos aprender otro lenguaje de la misma manera, esto facilitaría el aprendizaje de
lenguas para el adulto promedio. En mi caso, la juventud, en un hogar en donde el inglés era
el único idioma que se hablaba fue una de asociación que ocurría día tras día.

El conocimiento de la lengua inglesa tomó cuerpo en mi sistema de hábitos. Lo mismo se puede aplicar a cada uno de nosotros en lo que atañe a nuestra lengua nativa. En otras palabras, el aprender un lenguaje por la asociación continua mientras crecemos y aprendiéndolo artificialmente después de que somos adultos por medio de la concentración y aplicarnos a su estudio, son dos procesos diferentes. El primero, por supuesto, es el más natural.

Por motivo de ampliar más esta analogía: si pudiéramos adquirir nuestro conocimiento del

desarrollo psíquico, si pudiéramos ser expertos en el crecimiento psíquico justamente como aprendimos nuestra lengua nativa, estaríamos mucho más desarrollados psíquicamente de

lo que estamos ahora. Cuando un adulto empieza el estudio de la filosofía Rosacruz, por

ejemplo, aprendiendo el uso de los principios psíquicos y aprendiendo a desarrollar las

fases psíquicas de la mente, es lo mismo que tratar de aprender un nuevo idioma. Es un proceso difícil, porque somos interrumpidos. No nos asociamos en todo momento con esa situación.

Si un niño naciera en un hogar en el cual ambos padres fueran muy evolucionados
Si un niño naciera en un hogar en el cual ambos padres fueran muy evolucionados
psíquicamente y viviera en una atmósfera de principios psíquicos, filosofía mística e ideas
relacionadas, él crecería psíquicamente justo como ustedes y yo desarrollamos el
conocimiento de nuestra lengua nativa. Sin embargo, no podemos volver a nuestra infancia
y aprender otra lengua u obtener desarrollo psíquico. Debemos hacerlo por un proceso que
es más difícil. Tenemos que aplicarnos voluntariamente al proceso de aprender algo nuevo.
Esto requiere tiempo, esfuerzo y práctica, sobre todo práctica. Logramos algo haciéndolo.
A eso se debe que en las enseñanzas Rosacruces, en muchas de las monografías, varios
ejercicios y principios simples se dan poco a poco con la intención de crear un ambiente
externo para el estudiante que le ayude a adquirir psíquicamente. Por lo tanto, recuerden
que el proceso de aprendizaje continúa todo el tiempo. Cuando estamos en un medio que no
está completamente saturado con lo que queremos aprender, debemos dirigir nuestra
consciencia, y a través de la concentración, la meditación, y la aplicación y práctica
sistemáticas, gradualmente adquirimos las habilidades que esperamos obtener.
Los ejercicios en las enseñanzas Rosacruces son las claves para las habilidades del
desarrollo psíquico. Ellos nunca deben ser pasados por alto o subestimarles el valor que
realmente tienen. Podemos obtener si nos aplicamos. Sólo porque probablemente
aprendimos una sola lengua cuando éramos niños, no significa que no podemos llegar a ser
expertos en otra, si tenemos el deseo y la ambición de aplicarnos a ésta.
Por lo tanto, si hemos crecido en un ambiente físico en el que las impresiones psíquicas y la
importancia de la intuición han sido ignoradas, podemos aún evolucionar psíquicamente
por medio de aplicarnos en aquellos ejercicios y principios que conducen a dicho
desarrollo.