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Dabar

Hablar

Verbo

dabar (rb'D;), «hablar, decir». Este verbo se encuentra en todos los períodos del hebreo, en fenicio (a partir de ca. 900 a.C.) y en arameo imperial (a partir de ca. 500 a.C.). En hebreo veterotestamentario aparece unas 1.125 veces.

El verbo no solo se enfoca en el contenido de la comunicación oral sino, y muy en particular, en el tiempo y las circunstancias (el contexto) en las que se habla. A diferencia de <amar «decir», dabar a menudo aparece sin referencia al contenido de la comunicación. Quienes «hablan» son mayormente personas (Dios y seres humanos) o los órganos vocales.

En Gn 8.15 (primer caso del verbo) Dios «habló» a Noé, mientras que, en Gn 18.5, quien habló a Abraham fue uno de los tres varones. Hay, sin embargo, excepciones a estas generalizaciones. Por ejemplo, en Job 32.7, donde Eliú observa que los «días» (es decir, la edad de una persona) tienen derecho a «hablar» primero. En 2 S 23.2 David dice que el Espíritu del Señor le «habló»; quizás esto se refiere al Espíritu Santo, aunque muchos eruditos (sobre todo los de cuño liberal) no concuerdan.

Entre las acepciones especiales de este verbo se encuentran «decir» (Dn 9.21), «ordenar» (2 R 1.9), «prometer» (Dt 6.3), «comisionar» (Éx 1.17), «anunciar» (Jer 36.31), «ordenar o mandar» (Dt 1.14) y «entonar un cántico» (Jue 5.12). Estos significados secundarios son, sin embargo, muy poco frecuentes.

Nombre

dabar (rb;D;), «palabra; asunto; algo». El nombre aparece 1.440 veces.

Se refiere primero dabar a lo dicho, a la «palabra» o enunciado en sí, a diferencia de <emer que es en esencia el acto de comunicar oralmente, de «hablar». Antes de la dispersión de la torre de Babel, todos los seres humanos hablaban las mismas «palabras» o lengua (Gn 11.1).

El nombre puede referirse también al contenido de «hablar». Cuando Dios «hizo conforme a la palabra de Moisés» (Éx 8.13), le concedió lo que pedía. El término puede indicar «asunto», como en Gn 12.17, donde se dice que Dios azotó al faraón con plagas «por causa [por el asunto] de Sarai». Un uso más especializado de este matiz son las «crónicas» (dabar) de los acontecimientos en la historia de Israel (cf. 1 R 14.19) o «los hechos» de un personaje en particular (1 R 11.41; cf. Gn 15.1).

Dabar se puede usar como un término más general con el sentido de «algo». Así en Gn 24.66 la expresión «todo» quiere decir literalmente «todo acerca de algo». No se refiere a alguna cosa en particular, sino que es una generalización que toca sobre «algo» indefinido. El nombre también parece tener un estado casi técnico en

los procedimientos jurídicos de Israel. Tener «cualquier asunto» delante de Moisés implicaba plantear un caso jurídico (Éx 18.16).

La frase «palabra de Dios» es muy importante en la Biblia; se encuentra unas 242 veces. Tomando en cuenta lo dicho en el párrafo anterior, es importante notar que aquí también «palabra» puede referirse al contenido o significado de lo que se dice, aunque también implica matices de las propias «palabras» en sí. Fue la «palabra del Señor» que vino a Abraham en una visión después de su victoria sobre los reyes que capturaron a Lot (Gn 15.1).

En muchos casos, esta es una frase técnica que se refiere expresamente a la revelación profética (unas 225 veces). Se ha sugerido que la frase tiene matices jurídicos, aunque solo hay 7 pasajes donde esto es claro (cf. Nm 15.31). El nombre se usa dos veces en relación a los «asuntos» de Dios, en cuanto al cuidado del templo (1 Cr 26.32).

La «palabra» de Dios indica sus pensamientos y voluntad, a diferencia de su nombre, que indica su persona y presencia. Por tanto, solo una vez se dice que la «palabra» de Dios es «santa» (cf. Sal 105.42), mientras que a menudo se dice que su nombre es «santo».

Se discute mucho sobre la «palabra» como una hipóstasis de la realidad y atributos divinos, como por ejemplo en Jn 1.1: «En el principio era el Verbo». Este tema está enraizado en pasajes veterotestamentarios como Is 9.8: «El Señor envió [una] palabra a Jacob» (rvr, rva; cf. 55.1011; Sal 107.20; 147.15).

Algunos estudiosos argumentan que esto no es más que un artificio poético de personificación y que no prefigura el uso juanino. Como evidencia aducen que los atributos humanos a menudo se separan de la persona y son objetivados como si tuvieran una existencia separada (cf. Sal 85.1112).

La Septuaginta traduce el nombre dabar con dos palabras que expresan, respectivamente, matices de (1) contenido: logos, y (2) forma de hablar: rema.

Hay otros nombres relacionados con el verbo dabar que son poco frecuentes. Dibrah, que aparece 5 veces, significa «causa, manera» (Job 5.8). Dabberet significa «palabra» una vez (Dt 33.3). DeboÆrah aparece 5 veces y se refiere a una «abeja» (Dt 1.44; Sal 118.12). Midbar una vez y quiere decir «hablar» (Cnt

4.3).